AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 3 Abril  2002
Una metodología del delirio
Lucrecio Libertad Digital 3 Abril 2002

La sociedad del miedo
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Abril 2002

Las botas de clavos
JAVIER PRADERA El País 3 Abril 2002

En la Constitución cabe todo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 3 Abril 2002

Aberri-Fantasías
Román CENDOYA La Razón 3 Abril 2002

Proetarras exigieron el pago de «peajes» a los conductores en Elorrio para recaudar dinero
C. O. - Madrid.- La Razón 3 Abril 2002

UGT denuncia que los navarros «no vivimos en plena libertad»
BEGOÑA LÓPEZ ABC 3 Abril 2002

Una metodología del delirio
Lucrecio Libertad Digital 3 Abril 2002

Arzallus siempre engaña. El hombre que mejor reivindica el vascuence con acento de Vallecas posee -y nadie como él lo despliega en la política española- el arte refinadísimo del contralenguaje. Lenguaraz hasta el hastío, allá donde calla todo. Silente en los hechos. Sabedor de que nada oculta tan impermeablemente lo real como un buen muro de palabras.

La entrevista de ayer en la Televisión local del PNV (Euskal Telebista, con k y con b, creo que se llama) es una pieza maestra de ese arte de enmascarar en el festivo envoltorio de un campechano delirio lo más grave: una estrategia política tan bien trabada cuanto mortífera.

El PNV, dijo, “avanza” hacia la autodeterminación y “si sigue la tendencia, si ETA sigue haciendo el ridículo y se le va más gente, y llegamos a los 800.000 votos, estaremos ya muy cerca de muchas cosas democráticamente, salvo que nos vengan por la fuerza”. La fuerza, ya se sabe, es la pintoresca tesis desarrollada el fin de semana pasado y conforme a la cual en caso de desaparición de ETA el ejército español ocuparía las provincias vascongadas.

Avanza, aclara Arzallus, conforme a un progresión fatal. 1) El presidente autónomo vasco (ese señor de vocación translúcida llamado Ibarreche) tiene “un programa muy claro”, en el cual “la autodeterminación está clarísima”. 2) El presidente autónomo vasco (ese señor que hace en silencio lo que su mentor bocazas proclama en Telebista) “tiene en la cabeza alguna forma de consulta” sobre la autodeterminación. 3) Como el mentor y su chico de confianza son la mar de listillos y saben que “el cómo y el cuándo” lo deciden todo, el tal referéndum sólo se convocará en el momento en que los alegres aizkolaris tengan perfecta certeza de controlar al cien por cien las urnas: “Ibarreche es lo suficientemente inteligente y práctico para saber que nada se convoca para perder”.

En efecto, perder es cosa de tontos. Una posibilidad que sólo aceptan los demócratas y otros antinacionalistas de diverso cuño. O aquel Borges tan necio que proclamó alguna vez la superioridad estética del vencido.

El discurso de Arzallus es delirante. Conforme. Nadie piense, sin embargo, que Arzallus lo es. No. Formular un disparate -y formularlo como disparate- es poner las condiciones retóricas de la normalización de lo analíticamente inaceptable. Y hacer que resulte “gracioso” -siempre hay esa tentación de reír las mayores majaderías en la boca de un loco- antes de pasar a consagrarlas como evidencia.

Sometido a análisis, todo es un disparate. Ni la “auto-determinación” es cosa de derecho (de serlo, sería “auto-nomía”, a poco que las palabras signifiquen algo) sino de fuerza (determinatio), ni un presidente autonómico tiene potestad para convocar referéndum de secesión alguno, ni existe proceso secesionista unilateral que no pase a través de la puesta en marcha de dispositivos militares adecuados. Tras ese disparate, late, sin embargo, una estrategia soberanamente inteligente: dar por sentada la inevitabilidad de algo es, de algún modo, hacerlo inevitable.

Cuidado con la risa. No es un loco el que habla.

La sociedad del miedo
Ignacio Villa Libertad Digital 3 Abril 2002

Los tristes sucesos que se han vivido en San Sebastián, con la muerte accidental del escolta de una concejal socialista, nos vuelven a situar en la dura realidad del País Vasco. Lo ocurrido, ya se ha confirmado, ha sido un accidente. Pero ha sido un accidente provocado, de forma involuntaria, por la tensión en la que viven inmersos miles de ciudadanos vascos. En una sociedad sometida al miedo terrorista que sólo entiende de asesinatos, de bombas o de disparos en la nuca, no nos puede sorprender que ante cualquier situación equívoca, como a la que ahora nos referimos, la tensión acumulada salte por los aires.

El muelle de la presión de muchos cargos electos del PP y del PSOE y de sus escoltas está comprimido al máximo. Los nervios, a flor de piel; los resortes, preparados para cualquier contingencia; viven en una guardia permanente, no hay descanso ante la posibilidad de que los asesinos de ETA actúen de una forma o de otra.

Muchos ciudadanos vascos conviven permanentemente con el miedo y el temor, simplemente por ser demócratas. Se ven arrojados a sobrevivir en una situación límite. En el País Vasco se vive sin vivir; se vive sufriendo. Un paseo matutino un día cualquiera, una actividad de esparcimiento en una jornada de fiesta, un rato de ocio en un cine o en una cafetería son cotidianas en cualquier lugar de España, pero en el País Vasco se trata de posibilidades remotas para muchos.

En una sociedad plagada de chivatos terroristas, un coche mal aparcado, un paquete abandonado, un itinerario repetido, un rostro con el que nos cruzamos todos los días pueden ser trampas terroristas. No es un complejo generalizado de persecución, es la dura realidad: es la sociedad del miedo. Este modelo social está provocado por la banda terrorista ETA, amparado por su brazo político Batasuna y consentido desde la distancia por el nacionalismo en el poder. Es precisamente el Gobierno vasco, elegido democráticamente por los ciudadanos, el que debería tomar buena nota de lo ocurrido. Su pasividad provoca que en el País Vasco se viva con miedo, en muchos casos con pavor. La sociedad vasca se encuentra en permanente estado de alarma y sus gobernantes no se quieren enterar.

Cuando el grifo se abre, la presión sale como una tromba.

Las botas de clavos
JAVIER PRADERA El País 3 Abril 2002

En un libro de memorias políticas recientemente publicado (Euskadi: la transición inacabada, Planeta, 2002), Carlos Garaikoetxea -fundador y ex presidente del partido que hoy gobierna en Vitoria en coalición con el PNV- recuerda con humor no exento de amargura la frase que solía utilizar a mediados de los ochenta para morigerar los entusiasmos de algunos periodistas admiradores de Arzalluz: '¡Esperad a que se ponga sus botas de clavos!'. Aunque la celebración el pasado domingo del Aberri Eguna en el local cerrado de la Feria de Muestras de Bilbao le impidiese esta vez disfrazarse de intrépido mendigoizale como suele hacer en las campas alavesas de Salburúa, la oratoria patriótico-sagrada del presidente del PNV -deudora retóricamente del Sermón de las Siete Palabras- estuvo a la altura de la agreste sencillez propia de su ingenio para sustituir los argumentos por diatribas.

Los zapatazos más enérgicos de las botas de clavos calzadas simbólicamente por Arzalluz tuvieron como principal destinatario el trasero del presidente Aznar (una 'especie de Sharon de bolsillo' que pretende utilizar 'el Estado de derecho con los mismos fines de Franco de otra manera') y de su Gobierno ('donde están los hijos de los ministros de Franco'). La experiencia enseña, empero, que los exabruptos y los desaires del presidente del PNV no deben ser tomados siempre al pie de la letra; como el millonario que abrazaba o despreciaba a Chaplin en Luces de la ciudad según cuál fuera su estado de ánimo, el caprichoso y mercurial carácter de Arzalluz (Garaikoetxea le recuerda como 'un compañero imaginativo, ocurrente y divertido') es capaz de transformar de la noche a la mañana los insultos más feroces en los piropos más almibarados. Adolfo Suárez y Felipe González, por ejemplo, se han beneficiado de la capacidad político-sacramental de Arzalluz para ser absueltos de los pecados por los que habían sido anteriormente excomulgados. Aznar, sin embargo, parece seguir el camino contrario: del paraíso al infierno pasando por el purgatorio. Garaikotexea ofrece una divertida antología de los sonrojantes elogios dirigidos al presidente del Gobierno entre la primavera de 1996 y el verano de 1998 por Arzalluz, convencido de que nadie puede resistirse a sus hechizos como adulador: 'es un hombre de fiar'; 'nunca he identificado con esa parte perversa que hay en el PP'; 'en el orden personal congeniamos'; 'ha fortalecido el autogobierno de Eusakadi como nadie lo ha hecho en veinte años'; 'para mí tiene credibilidad porque es un individuo serio'; 'hay química entre nosotros'; 'tiene voluntad de desarrollar el Estatuto de forma plena'; 'tiene la cabeza sobre los hombros'.

Tras el pacto secreto con ETA del PNV y EA durante el verano de 1998 (Garaikotexea confirma la existencia de ese acuerdo y aporta nuevos detalles en su libro) y de la negativa del presidente del Gobierno a aceptar el chantaje de Estella, los empalagosos requiebros de Arzalluz llegaron abruptamente a su fin; a partir de ese momento Aznar es 'un facha español' y 'un hombre mezquino' que 'no está en sus enteros cabales' y merece 'el desprecio'. El Gobierno del PP no es sino 'franquismo con votos'. Siempre que no se trate de sus correligionarios o de sus antepasados, Arzalluz husmea el pasado franquista -personal o familiar- de todo lo que se mueve con el celo inquisitorial de los cristianos viejos para escudriñar el árbol genealógico de los conversos y mandarlos a la hoguera. Ni siquiera se salvarán los encarcelados por la dictadura si tienen parientes contaminados: las raíces biologicistas de su doctrina política implican que -salvo en el caso de sus cofrades o el suyo propio- los genes transmiten las ideas.

En el Aberri Eguna del pasado domingo, Arzalluz sentenció que 'si hay un partido democrático dentro del Estado español es el PNV'. Pero el testimonio de Garaikoetxea sobre la disolución en 1984 de la organización navarra del PNV (sacrificada en beneficio del pacto de Arzalluz con Fraga para las alcaldías de Bilbao y Vitoria), las maniobras orientadas a defenestrarle como lehendakari en 1985, los métodos utilizados (incluido el pinchazo de su teléfono) para combatir la disidencia y la guerra sucia emprendida en 1986 contra la naciente Eusko Alkartasuna (EA) prueba que en todas partes cuecen habas.

En la Constitución cabe todo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 3 Abril 2002

Los dos grandes partidos nacionales están estudiando el proyecto legislativo del Gobierno que conduzca a la ilegalización de aquellas formaciones políticas que colaboren con el terrorismo. En este contexto, hay que aplaudir la iniciativa socialista de proceder a un detallado análisis del texto a cargo de un selecto grupo de expertos con el fin de evitar futuros tropiezos en el Tribunal Constitucional. Sin embargo, el pasado lunes el responsable del área de Libertades del PSOE, Juan Fernando López Aguilar, especialista precisamente en esta materia, declaraba, a raíz de la polémica creada en torno a esta iniciativa del Pacto Antiterrorista, que no se pretende ilegalizar ideas u objetivos porque «todo cabe en la Constitución».

La verdad es que sorprende un poco este planteamiento en un estudioso del tema del que se espera mayor rigor.

Dejando aparte la molesta circunstancia de que semejante enfoque es exactamente el mismo que presenta el PNV en su oposición cerrada a la ilegalización de EH, la afirmación rotunda de que nuestra Carta Magna admite todo lo que le echen, no se sostiene ni un segundo. Así, un partido que tuviese como fin estatutario la expulsión del territorio español de cualquier persona de un determinado color de piel o que anunciase que una vez en el poder procedería a la eliminación del sistema democrático, no podría bajo ningún concepto ser admitido en el registro. Sin ir más lejos, hay Estados de la Unión Europea con ordenamientos plenamente garantistas que proscriben ciertas organizaciones políticas, bajo el argumento de que sus objetivos explícitos son incompatibles con el mantenimiento de los principios y valores característicos de la sociedad abierta. Es el caso del partido nazi en Alemania, sin ir más lejos
.
La preocupación de los nacionalistas es que su convergencia con Eta en cuanto a propósitos acabe colocándolos también en la ilegalidad, y este tipo de temor ha sido expresado con su habitual estilo bronco por Arzalluz en la reciente celebración del Aberri Eguna. Aquí el interrogante jurídico que se abre resulta enormemente sugestivo y sin duda la neutralización por ley del brazo institucional de Eta, abrirá un interesante debate al respecto. Porque, ¿tiene sentido constitucionalmente hablando la existencia de partidos cuyo fin confeso sea la fragmentación del Estado democrático que les alberga, cuando esta división comporte en si misma un peligro serio para la paz, la estabilidad y las libertades civiles y políticas que la Norma Suprema proclama y asegura? En otras palabras, ¿es lógico que un Estado democrático garante de la libertad de sus ciudadanos permanezca jurídicamente indiferente ante instancias dedicadas a su destrucción, aunque sea a través de las urnas?

Quizá ha llegado la hora de perder algunos complejos y de empezar a discutir francamente lo que está en la mente de muchos desconcertados ciudadanos.

Aberri-Fantasías
Román CENDOYA La Razón 3 Abril 2002

Es indiferente que se llame Herri Batasuna, Euskal Herritarrok o Batasuna. La ilegalización debe producirse si, como cada vez es más evidente, detrás de esos nombres está Eta. Lo importante no es cómo se llaman, sino lo que son.

Arzallus sufre por la posible ilegalización de unas siglas que dice que tienen 200.000 votos. ¿Por qué infla la cantidad en más de un 25%? ¿Le parecen pocos los 143.409 vascos que votaron en las últimas elecciones EH? ¿Acaso quiere que parezca que son más los vascos que amparan y apoyan el terrorismo? Dice muy poco de Arzallus el hecho de que crea que inventando votos puede encontrar alguna cifra que sirva para legitimar la violencia terrorista.

A Arzallus, en tiempo de Aberri Eguna, se le desatan las fantasías. Se ha inventado la instauración del estado de excepción y ha asegurado que no hay democracia. ¿Es que un país con toda la oposición amenazada de muerte, con la salvaguarda del «pobre Odón» es un país en estado normal y democrático? Además, ha afirmado que, después de la ilegalización de Batasuna, Aznar irá contra el PNV. ¿Por qué se siente amenazado mientras a CiU, al PA o a los Canarios, que también son legítimamente nacionalistas, no les pasa lo mismo? Él sabrá, pero lo único perseguido es el terrorismo.

Proetarras exigieron el pago de «peajes» a los conductores en Elorrio para recaudar dinero
El PP denuncia los hechos sucedidos en una acampada celebrada por la izquierda abertzale
El parlamentario vasco del Partido Popular Carlos Urquijo denunció ayer que varios participantes en una acampada organizada por jóvenes de la izquierda abertzale en la localidad vizcaína de Elorrio (Vizcaya) los pasados días 29, 30 y 31 de marzo realizaron «controles» de tráfico a la entrada de la localidad para «recaudar fondos de forma intimidatoria, como peaje para transitar por la zona». Según la denuncia de los populares, los proetarras actuaron con total impunidad sin que ningún agente de la Ertzaintza mediara por lo que han pedido explicaciones urgentes.
C. O. - Madrid.- La Razón 3 Abril 2002

El parlamentario vasco del Partido Popular Carlos Urquijo denunció ayer que varios participantes en una acampada organizada por jóvenes de la izquierda abertzale en la localidad vizcaína de Elorrio (Vizcaya) los pasados días 29, 30 y 31 de marzo realizaron «controles» de tráfico a la entrada de la localidad para «recaudar fondos de forma intimidatoria, como peaje para transitar por la zona».

Según informó el Partido Popular en un comunicado, Carlos Urquijo ha presentado una iniciativa en forma de pregunta en el Parlamento vasco. En ella le pide al consejero vasco de Interior, Javier Balza, del que depende la Ertzaintza, que explique si su departamento tuvo conocimiento de los citados «controles» de tráfico y, en caso afirmativo, para que aclare «¿por qué no hizo nada para evitarlos, teniendo en cuenta los serios perjuicios ocasionados tanto a la seguridad y la libertad de las personas, como al tráfico?»

«Extorsiones»
En caso de que el consejero de Interior le responda que su departamento no tuvo conocimiento de estos hechos durante todo ese fin de semana, Carlos Urquijo le pregunta a Javier Balza «cómo pudieron pasar inadvertidas para la Ertzaintza dichas extorsiones», cuando, según agregó el parlamentario popular, «fueron reiteradamente padecidas por los vecinos de Elorrio y alrededores durante tres días», según informa Efe.

En su iniciativa parlamentaria, el diputado del PP detalla que varios jóvenes de la izquierda abertzale que participaron en la acampada preguntaban a los conductores el lugar al que se dirigían «para flanquearles o no el paso» y les «exigían un peaje para acceder a este municipio vizcaíno».

Asimismo, Carlos Urquijo considera «sorprendente» que el Departamento vasco de Interior «no haya tenido conocimiento de estos hechos» que «se mantuvieron durante tres días».

Carlos Urquijo explicó ayer a este periódico que «todos los años, desde hace varios, jóvenes de la izquierda abertzale se reúnen para hacer una acampada en una localidad del País Vasco y, en esta ocasión, eligieron Elorrio».
Según dijo, a esta cita acudieron varios miles de jóvenes de la izquierda abertzale. «En los accesos a la localidad de Elorrio ¬prosiguió el parlamentario popular¬ algunos de ellos se dedicaron a parar a los vehículos que pasaban pidiendo a sus conductores una aportación».

Conocimiento
Lo más grave para Urquijo es que esta situación, según explicó, se produjo durante todo el fin de semana que duró la acampada «y me extraña que la Ertzaintza no tuviera conocimiento de ella ni la evitara». «Me imagino que los jóvenes que participaron en los controles provocaron dificultades en el tráfico, porque esos controles los padecieron muchos vecinos de la zona», concluyó el parlamentario popular.

UGT denuncia que los navarros «no vivimos en plena libertad»
BEGOÑA LÓPEZ ABC 3 Abril 2002

PAMPLONA. El terrorismo y su entorno son uno de los asuntos más preocupantes en Navarra, afirma a ABC el secretario general de UGT en la Comunidad, Juan Antonio Cabrero, quien este fin de semana será reelegido para ese cargo otros cuatro años más tras el VII congreso que organiza el sindicato.

Preguntado por si tiene constancia de que en Navarra se retrae la inversión por miedo a esta lacra, responde que es uno de los mayores desastres de la Comunidad. «Todos debemos tener claro que hay que hablar en el marco democrático y los que no estén ahí deben ser expulsados, junto con los que les apoyan de forma indirecta. Sí que hay empresarios que se lo piensan dos veces, pero frente al terrorismo, unidad para estar a la altura de las circunstancias. A la sociedad hay que pedirle que despierte y rechace esas conductas».

A su juicio, es lamentable que la Policía «tenga que ir con pasamontañas; los que representan a los poderes públicos, con escoltas, y los que apoyan el terrorismo, vayan con libertad. En Navarra no se vive en plena libertad».
Recortes de Prensa   Página Inicial