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Recortes de Prensa     Sábado 6 Abril  2002
Oxígeno para ETA
FERNANDO SAVATER El País 6 Abril 2002

El referéndum que viene
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 6 Abril 2002

La Justicia investigará la retirada de la cátedra a Edurne Uriarte
BILBAO. M. ALONSO ABC 6 Abril 2002
 

Oxígeno para ETA
FERNANDO SAVATER El País 6 Abril 2002

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense.

Una de las cosas que hacen sonreír con amargura, mientras contemplamos las imágenes del último Aberri Eguna o leemos las declaraciones que se hicieron en sus diversos escenarios, es recordar las condenas rituales contra el frentismo que ya estamos acostumbrados a oír. ¿Frentismo en el País Vasco? ¿Se imaginan ustedes la que se armaría si en la misma fecha del Aberri Eguna celebraran un acto multitudinario y pacífico los partidos constitucionalistas en cualquier rincón de la Comunidad Autónoma Vasca, enarbolando a la vez ikurriñas junto a banderas españolas, proclamando la necesidad de mantener la unidad del Estado como garantía frente al terrorismo disgregador y denunciando la actual marginación de sus símbolos políticos o culturales, así como la frecuente deslealtad a las instituciones vigentes de las autoridades nacionalistas? Sería considerado una provocación intolerable, una incitación a la peor discordia civil, una demostración de que el franquismo sigue vigente o regresa a pasos agigantados. Y eso sin contar que no habría escoltas policiales suficientes para resguardar a quienes así manifestaran públicamente sus ideas democráticas. Estoy seguro de que los propios interesados se estremecen ante la posibilidad de llevar tan lejos su audacia. Bastante hacen con mantener en el Parlamento y en las instituciones que se lo permiten actitudes discretamente disidentes del régimen nacionalista, sintiéndose un poco culpables por soñar a veces con ganarle en las urnas la más alta magistratura autonómica. ¿Frentismo en el País Vasco? No me hagan ustedes reír...

El lehendakari Ibarretxe ha comentado que, tras el congreso de los socialistas y la aprobación de los presupuestos, se ven signos de 'normalidad' en la política vasca. Y tiene razón, porque ya está asumido que en el País Vasco lo normal es la aceptación por tirios y troyanos -sea con entusiasmo o con resignado oportunismo- de la hegemonía nacionalista en todos los campos políticos, educativos o sociales. Las actitudes contrarias al nacionalismo o ajenas a él se toleran (cuando se toleran, claro, porque ya sabemos que hay quien las persigue a sangre y fuego) siempre que paguen el precio de una relativa invisibilidad, que no incurran en estridencias de mal gusto y a la espera de que, aunque sea a regañadientes, colaboren en el mantenimiento del orden nacionalista felizmente reinante. Fuera de esto, todo es llanto, crujir de dientes y Mayor Oreja. Sólo dos veces en los últimos años, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco y antes de las pasadas elecciones de mayo, salió el País Vasco relativamente de esa 'normalidad' a la que ahora por lo visto regresa y vieron los nacionalistas su hegemonía pacíficamente cuestionada. Los aspectos chocantes de tal normalidad no suelen ser discernidos por algunos de nuestros visitantes ilustres: Pasqual Maragall, por ejemplo, asistió en Orio a una manifestación tras la siniestra ejecución de Juan Priede y dio cauce en este periódico a las reflexiones que le suscitó (Orio, en EL PAÍS del 29 de marzo de 2002), pero entre ellas no figuraba asombro ante la pancarta sólo en euskera que encabezaba la marcha (el asesinado no era euskaldún... y aunque lo fuese) ni por la exclusión de cualquier representante del Partido Popular vasco entre las autoridades que la llevaban. Se pregunta en su artículo Maragall: '¿Qué haría el terrorista si aquellos a quienes pretende redimir se declaran de acuerdo con aquellos a quien pretende derrotar?'. Nunca lo sabremos, porque a los terroristas se les hacen llegar mil guiños de que los nacionalistas están con ellos de acuerdo en todo menos en la violencia y a las víctimas se les hace notar perentoriamente que no se les tiene ninguna simpatía, salvo cuando están hospitalizadas o muertas. Vamos, lo normal.

¿En qué medida contribuye a retomar la 'normalidad' el congreso de los socialistas y la derrota de la línea representada por Nicolás Redondo? Creo que se equivocan los medios de comunicación que presentan a la actual dirección del socialismo vasco como submarinos del nacionalismo radical o vendidos a su causa. Por poner un ejemplo, estoy convencido de que Odón Elorza es tan 'proetarra' como yo; ni siquiera creo que goce de especial inmunidad ante nuestros euskokillers: después de todo, su mentor Ernest Lluch no decía cosas más atinadas que él ni menos filonacionalistas y le mataron igual. No, lo malo es que sin ser nacionalistas parecen haber interiorizado la normalidad hegemónica del nacionalismo. Se diría que han llegado a la conclusión de que para seguir siendo socialistas en el País Vasco hay que resignarse a la ropa de camuflaje nacionalista, hay que mimetizarse con el paisaje. Basta para ello, por el momento, desmarcarse enérgicamente del PP e intentar recuperar su antiguo estatuto de 'gente maja', añorada consideración que es imposible alcanzar si se mantiene un antinacionalismo incómodamente militante. Durante largo tiempo, por ejemplo, los concejales socialistas fueron con más o menos dificultades 'gente maja', que se movían con relativa normalidad por sus localidades, trataban a todo el mundo y no necesitaban llevar escolta ni vivir fuera, como los concejales populares... que era a quienes se mataba. Pero después vino el asesinato de Froilán Elespe y cundió el desánimo y las dimisiones, porque nadie puede seguir siendo 'majo' con dos escoltas pisándole los talones. Ahora, el modelo a seguir de majeza socialista es, por ejemplo, Denis Itxaso, asiduo invitado del programa de ETB-1 Firin faran, donde critica a Carlos Totorica o Rosa Díez por su falta de proyecto 'ilusionante' y confraterniza amable con Martxelo Otamendi, nuestro hombre en Idaho. Con un poco de esfuerzo y la comprensión nacionalista, siempre inclinada a recibir en su seno a los hijos pródigos mientras le sean rentables, pueden volver a intentar reintegrarse en la 'normalidad'... aunque probablemente ETA ya ha decidido que nada vuelva a ser igual. Los concejales, por el momento, no se fían y siguen dimitiendo; en cambio, los populares, resignados ya desde hace mucho a no ser 'majos', aguantan mejor el tirón.

Se discute ahora sobre una hipotética ilegalización de Batasuna, para unos una medida antiterrorista necesaria y para los nacionalistas una perversión de la democracia, amén de un balón de oxígeno para ETA. Es curioso, pero no recuerdo ninguna medida enérgica policial, legal o política contra ETA (incluyendo el pacto antiterrorista) que haya contado de entrada con el apoyo de los nacionalistas: siempre han desconfiado, protestado, diciendo que sólo iban a empeorarse las cosas o que pagarían justos por pecadores. En eso no ha cambiado el PNV, aunque sí en otros aspectos: ¡qué se lo pregunten a Emilio Guevara, primer mártir de la vocación peneuvista de diálogo tras las pasadas elecciones! Como entre tantas ignorancias también padezco la jurídica, ignoro si es constitucionalmente factible ilegalizar a Batasuna. De lo que estoy seguro es de que tal medida no equivaldría a prohibir ideas políticas, sino la utilización de instituciones creadas para la democracia con fines de guerra

civil encubierta. Hace 20 años fue una buena idea intentar canalizar por medio de un partido legal (aunque fuese 'atípico') las ansias del radicalismo independentista, para alejarles de la violencia. Pero las buenas ideas no siempre funcionan históricamente y ya vemos cuál ha sido el resultado de ésta. No parece inoportuno probar ahora otro camino.

En cualquier caso, no vendrá por ahí el balón de oxígeno para ETA (ni tampoco desde luego la cancelación mágica de sus crímenes). Hay cosas más relevantes, aunque apenas se hable de ellas porque los asuntos vascos confirman el taoísmo: los que menos saben parlotean y los que saben no abren la boca. Los medios de comunicación se entretienen con lo que dijo aquí Arzalluz o allá Ibarretxe, pero despachan en pocas líneas -cuando lo mencionan- que el pasado fin de semana se reunieron en Elorrio más de 20.000 jóvenes radicales, en un mitin de dos días que contó con arengas sublevatorias, charlas hagiográficas sobre etarras y un fin de fiesta a cargo de Arnaldo Otegi. Esas chicas y chicos (con observadores llegados de otras partes de España y América Latina) han nacido, han crecido y se han educado en las libertades de un país democrático, no bajo la represión franquista. Según el editorial de Gara (2 de abril de 2002), su encuentro representa 'un ensayo general de esa Euskal Herria en libertad por la que lucha una parte importante de esta sociedad'. Es decir, el proyecto totalitario que pretende imponerse por la violencia a tantos vascos amedrentados y tantos otros españoles que viven en la inopia. Veinte mil jóvenes en torno al banderín de enganche terrorista, en el que se habrán enrolado más de uno y más de 10 este fin de semana. Aquí está el verdadero balón de oxígeno para ETA, sin esperar a que se ilegalice nada. Y ahora, las preguntas: ¿es todo esto culpa exclusiva del Gobierno Aznar? ¿El nacionalismo que desde hace décadas educa e informa en el País Vasco no tiene nada que decir? ¿Qué piensa hacer -y no sólo decir- la flamante nueva Ejecutiva socialista, tan majos ellos?

El referéndum que viene
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 6 Abril 2002

Carlos Totorika lo había advertido más de una vez en la Ejecutiva Federal socialista, pero nunca le creyeron.Cada vez que el emblemático alcalde de Ermua subrayaba ante los suyos que el nacionalismo llamado democrático se preparaba para convocar una consulta sobre la autodeterminación, el máximo responsable nacional del PSOE en materia de política vasca, Ramón Jáuregui, le contestaba que aparcara sus temores; que aquellas eran «cosas de Aznar». Hasta que el pasado martes, nada menos que el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, aseguró públicamente que el lehendakari, Juan José Ibarretxe, tenía ya en mente la organización de la consulta en cuestión y que «el PNV avanza hacia la autodeterminación mediante la acumulación de votos». Toda una declaración para ser analizada y valorada en su justo término en las filas del PSE-EE, cuyo recién elegido secretario general, Patxi López, lleva semanas esforzándose en «tender puentes» de diálogo al nacionalismo que él denomina moderado y que responde con esta contundencia a sus intentos de acercamiento.

Contundencia, sí, carente esta vez de ambigüedad, porque desde que el PNV se quitara la careta con el Pacto de Estella del 98 y las paralelas conversaciones con ETA, sólo el más puro voluntarismo o la ceguera política pueden inducir a ignorar la determinación soberanista del partido gobernante en Euskadi y su disposición a llevar hasta sus últimas consecuencias la llamada «construcción nacional». El penúltimo paso de este camino debe ser la celebración de un referéndum de autodeterminación, previo al desafío final al Estado español, y Arzalluz nos acaba de anunciar que la estrategia a seguir está ya sobre la mesa de Ibarretxe.

¿Cuáles serán los tiempos? ¿Cuáles las etapas? Sin hacer política-ficción, sino aplicación de lo que nos enseña la experiencia pasada, cabe esperar que PNV pilote la conferencia de Elkarri para conseguir que ésta constate en sus conclusiones finales la muerte del Estatuto de Guernica y el advenimiento de una nueva era política, constatación que será retomada y suscrita por la Comisión de Autogobierno del Parlamento vasco, la cual aprobará, con los votos nacionalistas, un documento que recoja la voluntad mayoritaria del pueblo vasco de «avanzar en el autogobierno». Con ese texto, probablemente sancionado por el pleno de la Cámara de Vitoria, los de Arzalluz se lanzarán a las elecciones municipales incluyendo en su programa una exigencia abierta y explícita de autodeterminación, en un intento de otorgar la legitimidad democrática de las urnas a la consulta prevista para inmediatamente después de los comicios.

No importará que en esas elecciones el PP y el PSOE se muestren incapaces de presentar listas en muchos ayuntamientos porque las pistolas etarras y el terror hayan terminado con los candidatos.No será tenida en cuenta la absoluta falta de libertad que pesa sobre los partidos constitucionalistas que padecen la coacción de la violencia. El nacionalismo «democrático» seguirá recogiendo los votos de los desencantados de Batasuna por la orgía de sangre derramada (sea o no sea declarada ilegal la formación abertzale, lo que afectaría muy poco al PNV en términos electorales) y se beneficiará de la liquidación física y política de sus adversarios en numerosas localidades, como ya ocurriera en los años 80 con la desaparición de UCD a manos de ETA. Si los cálculos les salen y la victoria está a la altura de las expectativas, poco tiempo después del escrutinio será convocada una consulta no vinculante (para evitar la interposicion de recursos legales) y el Parlamento español se encontrará ante una política de hechos consumados y sin salida.

Un escenario tan real como la vida misma, al que sólo falta un ingrediente: dos actores secundarios, el PSOE y el PP, divididos y enfrentados. ¡Para que Arzalluz se muera de risa!

LA NEGOCIACION
Inmigrantes por terroristas

El Gobierno negocia con las autoridades argelinas un acuerdo de cooperación que haga posible la repatriación automática de los inmigrantes ilegales argelinos que, en número cada vez más elevado, son sorprendidos en España y que Argel se niega hasta ahora a readmitir. Hace unas semanas se celebró una reunión en Madrid entre funcionarios de Interior de ambos países, en el transcurso de la cual los españoles ofrecieron una mayor colaboración contra el terrorismo islamista, a cambio de facilidades en el citado terreno. Se espera una respuesta.

LA NOTICIA
Birulés contraataca

El Ministerio de Ciencia y Tecnología, que dirige Ana Birulés, tiene ya preparada una respuesta a la parte que le afecta de las propuestas educativas formuladas por Rodríguez Zapatero esta semana. Birulés llevará al Consejo de Ministros a mediados de abril un plan de informatización de la escuela cuyo objetivo contempla: un ordenador por cada 15 alumnos (la cifra pactada en la UE), formación para el profesorado, ancho de banda suficiente para soportar la incorporación de los nuevos usuarios de la Red y unos 130 millones de euros de dotación presupuestaria.

LA ANECDOTA
Los motes de Arzalluz

Cuenta Carlos Garaikoetxea, en su libro de memorias políticas «Euskadi: La transición inacabada», que en su breve etapa de diputado en Cortes el actual presidente del PNV, Xabier Arzalluz, solía referirse a su compañero de partido, Marcos Vizcaya, llamándole «el Chorrilla». No cuenta el ex lehendakari en esas páginas de obligada lectura, aunque sí recuerdan claramente las personas de su entorno, que Arzalluz hablaba también de «el Zorrete de Anasagasti» y solía decir que José Antonio Ardanza «estaría bien de alcalde de Mondragón».

La Justicia investigará la retirada de la cátedra a Edurne Uriarte
BILBAO. M. ALONSO ABC 6 Abril 2002

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número cuatro de Bilbao ha admitido a trámite la demanda de la profesora de la Universidad del País Vasco y colaboradora de ABC, Edurne Uriarte, contra la retirada por parte de la propia Universidad de su cátedra de Ciencia Política, ganada en un concurso de méritos al profesor Francisco Letamendía, ex diputado de HB.

En la demanda admitida a trámite, el abogado de Uriarte, Jesús Sánchez, acusa a la Universidad del País Vasco de violar el principio de igualdad ante la Ley y el de mérito y capacidad. Le acusa, además, de basar la retirada de la cátedra en un artículo de la antigua Ley de Reforma Universitaria que hace más de diez años fue anulado por el Tribunal Constitucional.

Sánchez confía en que los tribunales den la razón a Edurne Uriarte, en una demanda que reclama la «protección jurisdiccional de derechos fundamentales», ya que la decisión de la Comisión de reclamaciones que aceptó parte del recurso interpuesto por Francisco Letamendía y accedió a su petición de despojar a Edurne Uriarte de la Cátedra de Ciencia Política, no sólo se basa en un artículo declarado anticonstitucional, según explicó a ABC el letrado, sino que también considera que fue calificada «arbitrariamente», cuando «han sido las pruebas de selección de profesores más exhaustivas, con más páginas ocupadas y con más puntuaciones mérito por mérito».

El abogado de la profesora de Ciencia Política anunció la interposición de una demanda paralela contra la Universidad y el estudio de posibles irregularidades en el expediente de la retirada de la cátedra, un expediente que él como única parte personada no ha recibido aún, aunque la Universidad del País Vasco aseguraba haberlo remitido al juzgado el pasado 27 de marzo.

El pasado mes de febrero, cuando la Universidad del País Vasco le comunicó la retirada de la cátedra, Uriarte atribuyó directamente al «miedo imperante en la UPV» esa decisión, que se produjo después de una campaña de presión del ex diputado de HB Francisco Letamendía y los radicales contra la profesora, que se prolongó durante más de tres meses.

El rector de la UPV reconoció que la campaña contra Uriarte por parte de Letamendía llegó al extremo de que tuvo que llevar el caso a la Comisión de Disciplina de la UPV y lo sometió a consulta de los servicios jurídicos. El rector recibió y apoyó incluso un escrito firmado por 71 profesores en el que se recriminaba a Letamendía la campaña que había organizado contra Edurne Uriarte. A pesar de ello, el rector de la UPV, Manuel Montero, consideró que las presiones no condicionaron la decisión de la Comisión de reclamaciones de despojar de su cátedra a Edurne Uriarte.

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