AGLI

Recortes de Prensa     Martes 9 Abril  2002
Por la tolerancia
Iñaki EZKERRA La Razón 9 Abril 2002

Otegi, apologeta
Editorial El País 9 Abril 2002

En el filo de la navaja
César Alonso de los Ríos ABC 9 Abril 2002

Sobre la deslegalización de Batasuna
José María CARRASCAL La Razón 9 Abril 2002

España y Francia contra Otegi
Maite Cunchillos Libertad Digital 9 Abril 2002
Por la tolerancia
Iñaki EZKERRA La Razón 9 Abril 2002

Siempre he sostenido que es más difícil no ser nacionalista en Cataluña que en Euskadi pese a que en el primer caso no haya terrorismo y por esa misma razón. El hecho de servirse de la violencia hace al nacionalismo vasco más vulnerable y cuestionable que el catalán. En su pecado va la penitencia. El terror que impone es un arma de doble filo. A medida que crece se deslegitima. Según doblega a unos se hace más pública y evidente la resistencia de otros. Y, así, paradójicamente, el nacionalismo catalán halla menos voces críticas que el vasco y el miedo que impone es más eficaz que el de las pistolas. No es miedo a perder la vida pero sí la estima, el prestigio, las oportunidades profesionales y sociales, la presunción de inocencia...

Al que no es nacionalista en Euskadi no le queda muchas veces más remedio que gritar porque le va en ello la propia supervivencia, porque la presión es intolerable, porque Eta le puede elegir aunque calle. Quien no es nacionalista en Cataluña puede, sin embargo, doblegarse al miedo precisamente porque el yugo que lo produce es más soportable y hasta cómodo. La supervivencia en Cataluña lleva todavía el signo del silencio porque no se debate en sus últimos términos de vida o muerte como en Euskadi. En Cataluña se debate ¬ya digo¬ en términos laborales, sociales y culturales, no tan obvios ni maximalistas ni dramáticos. Y por eso el no nacionalista está mucho peor visto y tiene más mérito en cierto modo. Al vasco no nacionalista es más difícil amordazarle porque lleva una brecha en la frente, a la manera del monstruo de Frankestein, que le da autoridad moral. Pero como en Cataluña no se mata el totalitarismo queda encubierto. El no nacionalista es un monstruo que carece de los atributos clásicos y de la escenografía. No está amenazado, no tiene escolta, no se le reconoce ninguna valentía, no lleva un chorretón de sangre cayéndole por la frente.

Digo todo esto pensando en la Asociación por la Tolerancia, un colectivo de Barcelona que ha pedido que quiten de su ciudad el nombre de Sabino Arana a una calle y que se solidariza con la Euskadi oprimida, que no es la de Ibarreche sino la constitucionalista. Un colectivo que lleva años trabajando por que Cataluña no pierda el carácter democrático, cívico y plural que es el mejor valor que tiene y que hoy sobrevive pese al nacionalismo. Un carácter que fue el que permitió a esa sociedad salvar su lengua específica durante el franquismo y que no es el que ha hecho de esa lengua un problema que no había. Creo que el nacionalismo catalán se aprovecha de la imagen de asociacionismo civil y tolerancia que dan a Cataluña gentes como ésas que saben ser heroicas en la vida normal y sin que les obliguen los tiros ni las bombas.

Otegi, apologeta
Editorial El País 9 Abril 2002

Las siglas de ETA corresponden a las iniciales de Euskadi ta Askatasuna, es decir, País Vasco y Libertad. Los fundadores de esa organización han revelado que renunciaron a su intención inicial de denominarla Aberri ta Askatasuna (Patria y Libertad) porque sus iniciales, ATA, forman una palabra que significa pato. El 31 de marzo, Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, brazo político de ETA, finalizó su discurso de conmemoración del Aberri Eguna, en la localidad vasco-francesa de San Juan de Luz, gritando 'Gora Euskadi ta Askatasuna', es decir viva ETA, pero también viva el País Vasco y la libertad. La Fiscalía General del Estado interpuso ayer una querella contra Otegi por un delito de enaltecimiento del terrorismo.

El portavoz de Batasuna no podía ignorar el significado de su gesto: ese mismo día, el periódico que seguramente leerá Otegi reproducía un comunicado de Euskadi ta Askatasuna en el que expresamente rechazaba la posibilidad de dejar las armas y renovaba su compromiso de seguir matando. Tampoco podía ignorarlo el fiscal general, aunque el hecho se hubiera producido en Francia; también ocurrieron en Francia muchos de los crímenes de los GAL, lo que no impidió la apertura de sumarios en España contra sus autores. Y ciudadanos españoles son la mayoría de las víctimas cuya memoria ofende Otegi al lanzar vivas en honor de las siglas en nombre de las cuales fueron asesinadas. Por ello, hay motivos de sobra para la intervención de la fiscalía.

Ya lo hizo hace dos años, tras expresiones similares de Otegi en el homenaje a los cuatro etarras muertos en Bolueta, Vizcaya, al estallarles la bomba que portaban. Fue precisamente el sobreseimiento de la querella entonces planteada por la Fiscalía del País Vasco lo que motivó la reforma del artículo 578 del Código Penal a fin de reintroducir el delito de apología. En el Código de 1995 sólo se consideraba delictiva la apología que incluyera una provocación o incitación al delito. Tras la reforma de fines de 2000 se considera delito el 'enaltecimiento o la justificación, por cualquier medio de expresión pública o de difusión, de los delitos de terrorismo'.

Si Otegi no pretendía enaltecer o justificar a ETA, que lo diga ante el juez. Pero era obligado que las instituciones dieran una señal clara de que no va a continuar la impunidad de quienes se consideran con derecho a ofender a las víctimas vitoreando a los asesinos.

En el filo de la navaja
Por César Alonso de los Ríos ABC 9 Abril 2002

EL debate sobre la ilegalización de Batasuna me impide posponer más el comentario al libro de Matías Antolín «Mujeres de ETA». Abro por la página 67 y copio para vergüenza de los escrupulosos las siguientes líneas correspondientes al diario de «Yoyes», la etarra asesinada el 10 de septiembre de 1986, en la plaza de Ordizia, por haberse rebelado contra la Organización: «¿Cómo voy a apoyar a un HB convertido en payaso de un militarismo fascista? ¿Cómo me voy a identificar con dirigentes que lo único que saben es aplaudir los atentados de ETA y pedir más muertos? ¿Qué línea política es ésa?».

Esto escribía ¡hace quince años! Dolores González Catarain, a propósito de un «HB» que pasaría a ser EH (Euskal Herritarrok), que ahora será un «Batasuna» y mañana será de los «Socialistas Abertzales». Profético, anuncia Matías Antolín: «Caerá Batasuna por su propia ineficacia, la mentira necesita de financiación permanente, cada día duran menos sus estructuras, tanto políticas como violentas...»

«Mujeres de ETA» es el segundo descenso de Matías Antolín al infierno abertzale, inexplicable desde el punto de vista informativo sin el libro anterior -«Agur ETA»- y explicable sólo por la necesidad de catarsis que provocó en el autor, según confiesa éste en las palabras preliminares. Es humilde Matías Antolín cuando compara esta investigación a un acta notarial: es más arriesgado que dar cuenta de los hechos y por supuesto más complejo. Ni siquiera valdría la fórmula del Nuevo Periodismo para definirlo. Éste no exige el coraje moral y la capacidad de desdoblamiento de este informe. Estas veinte biografías le exigen al autor caminar en el filo de la navaja: para ser implacable hay que ser fiel a la verdad, a la individualidad de cada criminal. Por estas razones yo calificaría este libro como

a) No apto para menores: en este desfile de monstruos algunas de las mujeres confiesan que su sueño era matar, alguna llega a pensar en hacerlo cuando está acostada con un policía.

b) No políticamente correcto: se trasladan algunos textos o testimonios según los cuales algunas de estas mujeres se habrían movido por recursos políticos. Así se cita el texto de «Anboto»: «los militantes de ETA somos los que hemos tomado las armas para vencer la opresión que sufre nuestro pueblo». Tampoco le gustará a alguno que el autor haya llegado a sentir «aprecio» por ex etarras o incluso sentir una mezcla de «miedo y fascinación» por Idoia López Riano, la «exultante belleza» de la Tigresa y su temperamento «indomable como una orquídea de acero inoxidable». ¿Hay elementos para la fabricación de mitos? Si los hubiera habido, si Matías Antolín no hubiese conseguido un retrato del Mal, como es esta investigación, no habría terminado siendo:

c) Insoportable para los terroristas: gracias a lo que podrían algunos entender como concesiones, la investigación es verdaderamente eficaz contra los asesinos. ¿Qué queda de Idoia sino el Mal y la abyección, incluso en el plano afectivo, cuando la describe como una total ignorante política, disponible para el crimen político del mismo modo que habría podido serlo para cualquier otro tipo de crimen, el asalto a Bancos, por ejemplo? Si Matías Antolín consigue comunicar al lector que está ante una banda de matarifes, verdugos de la libertad, fríos como el tacto de una pistola... es porque ha tenido el valor de individualizarlos. Por cierto, este periodista con aspecto de pescador furtivo a las siete de la mañana que es Matías Antolín recurre con frecuencia a los símiles con animales, la tigresa, la carcoma, la rata... y las serpientes (todas, según el título).

Sobre la deslegalización de Batasuna
José María CARRASCAL La Razón 9 Abril 2002

Las objeciones que suelen ponerse a la deslegalización de Batasuna son de dos tipos: jurídicas y prácticas. «Deslegalizar un partido ¬dicen los juristas puntillosos¬ no está previsto en nuestra Constitución, por lo que resulta arriesgado. Pero es que, además, va contra la médula de la democracia, que acepta la diversidad de ideas, por poco que nos gusten». «La deslegalización ¬advierten los prácticos¬ no acabaría con la violencia. Al revés, dificultaría la labor de las fuerzas de seguridad, al echarse los batasunos al monte». Son argumentos que conviene discutir, no sólo por la trascendencia del asunto, sino porque un resbalón en él podría costarnos la crisma. Es lo que vamos a hacer aquí.

Empecemos con un trabalenguas: ¿es legal deslegalizar Batasuna? Podríamos perdernos en toda una casuistica constitucional sin llegar a ninguna parte. Pero esas son ganas de marear la perdiz porque a Batasuna no hace falta deslegalizarla: se ha deslegalizado a sí misma. Sólo desde la inexperiencia de la democracia española puede considerarse a ese colectivo un partido político y concederle los privilegios del mismo. No basta declararse partido político para serlo. Ni siquiera basta tener un número más o menos grande de seguidores. Hay que cumplir determinados criterios. La mafia o las organizaciones de malhechores nunca podrían constituirse en partidos políticos por más miembros que alegasen. Por partido político se entiende una parte del cuerpo social con las mismas ideas sobre economía y política, que se organiza según las normas acordadas para alcanzar el poder y llevar a la práctica tales ideas.

Pues bien, Batasuna no cumple tales condiciones ni de lejos. Por lo pronto, no acepta esas normas. Al contrario, trata de subvertirlas, alardeando incluso de ello. Es más, aprovecha esas normas para tratar de dinamitarlas desde dentro. El corolario no puede ser más claro tanto desde el punto de vista legal como lógico: Batasuna no merece la calificación ni los privilegios que se dan a los partidos políticos en un régimen democrático. En realidad, más que un partido es un contrapartido, ya que su actividad se dirige precisamente contra ellos, como demuestra a diario en todas las instituciones de que forma parte. Su actividad no es de mera oposición. Es antisistema. Darle la categoría de partido es como admitir en una partida de póquer a alguien que advierte de antemano que no respetará las reglas del juego y lleva las mangas llenas de cartas. Esa partida estará viciada de antemano. Aquí se les ha aceptado por el papanatismo de nuestra democracia, que tan caramente estamos pagando en este y otros campos. Pero en cualquier otro país de nuestro entorno, alguien que hubiera hecho sólo la décima parte de lo que ha hecho Batasuna hubiese bastado y sobrado para deslegalizarla, si es que de antemano no se la hubiera negado ya la condición de partido político. Piensen en lo ocurrido con los neonazis alemanes, deslegalizados no ya por el mero hecho de serlo, sino por lo que hicieron sus correligionarios de otras épocas, esto es, por inferencia. Sin que nadie pusiera el grito en el cielo.

En España hemos tenido unas consideraciones con los antidemócratas que no se merecían. Y todos esos escrúpulos legales del PSOE a que la inconstitucionalidad pueda venir del Congreso «porque un partido no puede deslegalizar a otro» recuerdan los debates de los teólogos medievales sobre el sexo de los ángeles. Cuando, de entrada, los ángeles no tienen sexo, como Batasuna no es un partido político. Algo parecido puede decirse de la objeción «no se pueden prohibir las ideas». ¿Quién dice que aquí están en juego las ideas? ¿Aquí está en juego la vida de las personas! Nadie trata de prohibir que se defienda la independencia de Euskadi. Ahí esta el PNV defendiéndola un día sí y otro también sin que nadie intente deslegalizarlo. Lo que intenta deslegalizarse son delitos, crímenes que se están cometiendo tras el escudo de buscar la independencia. Y los crímenes no tienen ninguna cobertura institucional.

En cuanto a las objeciones «prácticas», no resultan más convincentes. «Se van a echar al monte,» nos dicen. ¿Pero si ya están en él! En lo único que Batasuna está en el valle es en cobrar el dinero que le corresponde como partido político. Dinero que luego utilizará para hacernos todo el daño que pueda al resto de los partidos. O sea que cornudos y, además, apaleados. ¿Es práctico seguir dejándoles gozar de todas las ventajas de la democracia para tratar de subvertirla? Será práctico para los batasunos, porque para nosotros es lo más impráctico del mundo.
En resumen, que las razones tanto constitucionales como prácticas para no deslegalizar Batasuna no resisten un análisis medianamente serio, y más que razones, parecen excusas para dar un tratamiento normal en una democracia a algo que es anormal en ella. Son argumentos que pertenecen a la misma familia que la banalización de Eta, también ensayada desde el otro extremo. «Estupideces,» acaba de calificar Arzallus las acciones de la banda. ¿Estupidez un tiro en la nuca o una bomba en los bajos de un coche? Según tal criterio, lo de Auschwitz fue una equivocación, y la Noche de los Cristales Rotos, una algarada callejera. Cuando el error fue considerar partido político lo que en realidad es la tapadera de una banda criminal. Pues la última, la definitiva razón para deslegalizar Batasuna es que su presencia en las instituciones deslegaliza a los partidos políticos que verdaderamente lo son.

España y Francia contra Otegi
Maite Cunchillos Libertad Digital 9 Abril 2002

En la actuación contra Otegi, España se ha adelantado a Francia, aunque eso no significa que el país vecino pretenda hacer oídos sordos a lo que aconteció en su territorio el pasado 31 de marzo. Lo dicho por Otegi encaja perfectamente en el artículo 578 del Código Penal español; si se tiene en cuenta que ese artículo se incluyó recientemente pensando en Otegi y sus amigos, está claro que era un tipo penal “ad personam”.

En Francia, las autoridades judiciales también pretenden perseguir penalmente la actuación del dirigente de Batasuna, pero los jueces allí no lo tienen tan fácil como sus colegas españoles. En el país galo, exaltar a una banda terrorista está tipificado como delito de apología y se incluye en la Ley de Prensa como un delito de opinión. Por esta misma razón, su aplicación es muy restrictiva porque están en juego derechos fundamentales como la libertad de expresión.

La fiscalía francesa está barajando ahora dos posibilidades, y ninguna de las dos son buenas para Otegi. Tras los recientes acuerdos logrados entre España y Francia en materia de terrorismo, Francia se planteaba estos días presentar una denuncia oficial contra Otegi en la Audiencia Nacional. Es el mismo sistema que se aplica ahora para no demorar las extradiciones de personas detenidas más allá de los Pirineos y que están vinculadas a ETA. La segunda posibilidad que barajaba la justicia gala consistía en dejar el asunto en manos de la fiscalía de Bayona, competente porque es allí donde Arnaldo Otegi profirió los gritos a favor de ETA. De prosperar esta opción, la fiscalía de Bayona remitiría la investigación al Tribunal de Apelación de Pau.

El horizonte penal de Arnaldo Otegi aparece ahora más negro que nunca. La apología en Francia o la exaltación del terrorismo en España están penados con muy pocos años de cárcel, pero al líder de Batasuna le podrían condenar al destierro definitivo del País Vasco, algo que sin duda le haría mucho daño.

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