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Recortes de Prensa     Domingo 14 Abril  2002
SALABERRIA O EL MEJOR EJEMPLO DE LA NECESIDAD DE ILEGALIZAR BATASUNA
Editorial El Mundo 14 Abril 2002

La oposición llama «paranoico» a Bergara por querer ser «Primer Ministro de Vizcaya»
C. Zabalbeitia - Madrid.- La Razón  14 Abril 2002

Javier Rojo considera que Álava debe frenar las «veleidades» nacionalistas
VITORIA EL CORREO  14 Abril 2002

Más de 400 detenidos de ETA ocupaban cargos en Herri Batasuna
PABLO ORDAZ | San Sebastián  14 Abril 2002
SALABERRIA O EL MEJOR EJEMPLO DE LA NECESIDAD DE ILEGALIZAR BATASUNA
Editorial El Mundo 14 Abril 2002

La intervención del parlamentario de Batasuna Jon Salaberría en la Cámara de Vitoria sosteniendo que la «lucha armada», es decir, la práctica del terrorismo, es «una defensa legítima de los derechos humanos del pueblo vasco» ha escandalizado, con razón, a mucha gente, en particular a los partidos cuyos dirigentes y militantes están siendo asesinados por ETA. Y, sin embargo, no deja de tener base lo que sostiene la radical Jone Goirizelaia: estas palabras todo lo repudiables que se quiera podrían estár amparadas por la inmunidad y el derecho de los parlamentarios a expresar sus opiniones en la tribuna, si se emprende una causa penal al respecto.

Con el debate sobre la ilegalización de Batasuna en pleno apogeo, pocos ejemplos como el de Jon Salaberría ilustran de forma tan contundente la necesidad de que el brazo político de ETA no pueda aprovecharse de las ventajas que le dan las instituciones democráticas para hacer apología del terrorismo. En efecto, es inadmisible que Batasuna ensalce los atentados en el mismo hemiciclo en el que se sentaba Fernando Buesa, asesinado por los compañeros de viaje de Salaberría. Pero también es evidente que si Batasuna es una formación legal, con derecho a estar en el Parlamento, entonces sus dirigentes pueden invocar el aforamiento para ejercer su libertad de expresión de manera tan repugnante. Y esa es la contradicción que PSOE y PP deben resolver con la ilegalización de la coalición radical.

En medio de una polémica entre los partidos firmantes del Pacto Antiterrorista, el secretario general del PSOE asegura hoy, en una amplia e interesante entrevista en EL MUNDO, que estas actitudes de Batasuna son «intolerables para la democracia». A pesar de las acusaciones subidas de tono contra Aznar, Zapatero está de acuerdo con el PP en lo esencial, que es luchar contra el terror y sus cómplices. No le falta razón al líder socialista cuando asegura que la importancia de la reforma hace necesario un amplio debate para sacar adelante la mejor ley posible. Sin embargo, sorprende y hasta resulta sospechoso que el PSOE se oponga a que 50 diputados promuevan la ilegalización y también la negativa de sus vocales del CGPJ a suscribir el dictamen favorable a la ley cuando ello favorece al partido de la oposición, ya que el Gobierno puede actuar a través del fiscal general.

En todo caso, de las palabras de Zapatero se desprende que quiere perfeccionar la ley, no biocotearla. Habrá que esperar para comprobar que sus declaraciones se traduzcan en hechos.

La oposición llama «paranoico» a Bergara por querer ser «Primer Ministro de Vizcaya»
UA asegura que «es ridículo» y que «nos avergüenza al resto de los vascos»
La oposición en el Parlamento vasco calificó ayer de «ridículo» y «paranoico» que el presidente de la Diputación Foral de Vizcaya, Josu Bergara, se presentara el pasado 10 de abril en un acto celebrado en Miami ante 400 personas como «Prime Minister of the Basque Province of Bizkaia», según reza el texto de la tarjeta de invitación enviada a políticos y empresarios de la ciudad. El viaje de Bergara coincide con el de Ibarreche a Cuba, donde abrazó al dictador Castro pese a que alberga presuntos etarras.
C. Zabalbeitia - Madrid.- La Razón  14 Abril 2002

La presentación del presidente de la Diputación Foral de Vizcaya, Josu Bergara, en un acto oficial celebrado en Miami el pasado 10 de abril, como «Prime Minister of the Basque Province of Bizkaia», es decir, «Primer Ministro de la Provincia Vasca de Vizcaya», ha provocado la indignación de la oposición en el Parlamento vasco.
Tras la información publicada ayer por LA RAZÓN, Enriqueta Benito, diputada de Unidad Alavesa (UA) en Vitoria señaló a este periódico que «ya es terrible que miembros del PNV, cuando salen al extranjero, lancen mensajes desde el punto de vista de que realmente éste [el País Vasco] es un estado independiente, pero que lo haga un diputado general es estar metidos en la paranoia de la construcción nacional, porque parece que cada provincia la catalogan como un estado».

«Vergüenza»
Benito manifestó además que «me parece una osadía y una irresponsabilidad el pretender engañar a una personas [extranjeras] que no conocen el entorno político y geográfico del País Vasco». «Arrogarse un cargo que no existe y un estado que no existe ¬prosiguió la parlamentaria de UA¬ me parece excesivamente grave. Es ridículo y, además, nos hace pasar vergüenza al resto de los vascos cuando viajamos fuera».
Por último, Enriqueta Benito indicó que los representantes del PNV, «como tienen los mismos objetivos que los miembros de Batasuna, al final el subconsciente les pierde; la imagen que tienen que dar cuando viajen al extranjero es que en el País Vasco tenemos que estar involucrados en primer lugar en conseguir la paz y la estabilidad porque, si no, ¿quién va a querer invertir en el País Vasco?»

Javier Rojo considera que Álava debe frenar las «veleidades» nacionalistas
Advierte al PNV de que combatirá desde las instituciones una eventual consulta sobre la autodeterminación
VITORIA EL CORREO  14 Abril 2002

El socialista Javier Rojo calificó ayer de «fundamental» el papel que desempeña Álava para frenar «las veleidades soberanistas» del nacionalismo, que «ponen en riesgo y quiebran la convivencia» en la sociedad vasca. «Álava siempre ha apostado por la Constitución y el Estatuto porque ésa fue nuestra incorporación al proyecto de la Comunidad de Autónoma Vasca», defendió el secretario general del PSE-EE en ese territorio.

Rojo anunció que si Ibarretxe o el PNV promuevan una consulta popular sobre el derecho de autodeterminación el PSE pondrá en marcha una serie de iniciativas en las instituciones alavesas «para fortalecer» la legislación actual e impedir el desarrollo del proyecto soberanista. En su opinión, las pretensiones nacionalistas no tardarán mucho tiempo en concretarse, a pesar de que hay quienes consideran muy lejano ese hipotético referéndum y quienes dudan incluso de su celebración. «Algunos dirigentes tienen ya puesta la fecha en el calendario y algún día nos la comunicarán», advirtió.

Sin doblar la rodilla
El secretario territorial del PSE, que presidió ayer la primera reunión del comité provincial tras el congreso de los socialistas vascos, aseguró que ningún ciudadano debe dudar sobre la postura que adoptará su partido en el caso de que se convoque una consulta. «Que ningún alavés tenga dudas de que no vamos a doblar la rodilla ante las veleidades y ambiciones soberanistas de quienes gobiernan la comunidad. Los socialistas -agregó- vamos a hacer que esto no pueda ser posible y vamos a trabajar para construir un país para todos».

Rojo considera clave que el nacionalismo se mantenga en la oposición en las instituciones de Álava tras las elecciones forales de 2003 porque, advirtió, «si vuelven, la fecha de la autodeterminación, de la independencia y el soberanismo estarán más cerca, y no sólo nos dirán la fecha, sino el uniforme que nos tenemos que poner». Aseguró, además, que el PSE pretende ganar al PP y liderar desde la Diputación y los ayuntamientos alaveses la creación de un clima de «mayor entendimiento y convivencia».

Javier Rojo defendió la reforma de la Ley de Partidos que prepara el Gobierno «para no tener que vivir la indignidad de escuchar en el Parlamento la legitimidad que tiene el terrorismo», en referencia a las palabras pronunciadas el viernes por el representante de Batasuna Jon Salaberria, en las que justificó la actuación de ETA. «Lo que sucedió el viernes en la Cámara vasca es la mejor justificación para decir que hay que actuar con la ley y el Estado de Derecho, sin complejos. No podemos tolerar algunas cosas. Es una vergüenza y tiene que actuar la Fiscalía», concluyó.

Más de 400 detenidos de ETA ocupaban cargos en Herri Batasuna
El partido perdería con la ilegalización 1.000 representantes electos y 49 ayuntamientos
PABLO ORDAZ | San Sebastián  14 Abril 2002

Las fuerzas de seguridad están convencidas de que Batasuna (antes Herri Batasuna) es igual a ETA, y que sus militantes desempeñan la función de políticos o de colaboradores, armados o no, de la organización terrorista, según convenga en cada momento.

La lista ocupa 19 folios: desde 1978 hasta ahora, las fuerzas de seguridad han detenido a 442 personas acusadas de pertenecer a ETA que además tenían, habían tenido o tuvieron después un cargo en Herri Batasuna o en la coalición electoral Euskal Herritarrok, según fuentes de la lucha antiterrorista. Algunos de ellos -como los parlamentarios vascos Arnaldo Otegi y José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera- llegaron a la política después de empuñar las armas o formar parte de la dirección de ETA, ser detenidos y cumplir su condena. Otros hicieron idéntico recorrido pero en sentido contrario. Son los casos recientes de Iñaki Lizundia Álvarez y Asier Altuna Epelde.

Lizundia fue en 1991 concejal en Ortuella (Vizcaya). Tres años más tarde lo detuvieron por colaboración con ETA y después pasó a Francia, donde la juez Laurence Le Vert lo acusa de haber intentado asesinar -en diciembre de 2001- al gendarme que le perseguía y que finalmente lo detuvo en las cercanías de Auch. El caso de Asier Altuna es distinto. La policía lo apresó el 17 de octubre pasado, cuando todavía era concejal y hacía las funciones de portavoz de Batasuna en el Ayuntamiento de Azkoitia (Guipúzcoa). Altuna ocultaba en el garaje de su casa un coche Ford Fiesta recién robado que, según la policía, iba a ser convertido en coche bomba 'de forma inminente'. En aquella ocasión, el ministro del Interior, Mariano Rajoy, declaró: 'Hay cargos electos de Batasuna que asesinan'.

De los 442 detenidos, no todos han sido condenados. Hay también militantes de HB que, después de ser apresados por los cuerpos de policía españoles o franceses, quedaron en libertad sin cargos o fueron absueltos de los delitos que se les achacaban. Otro dato que llama la atención es que muchos de los detenidos -generalmente por pasar información a ETA sobre posibles víctimas- eran o habían sido candidatos a concejales de su pueblo, pequeñas localidades de Guipúzcoa o Vizcaya donde todo el mundo se conoce. Es por eso que, de forma cada vez más frecuente y numerosa, vecinos de esos lugares acuden a los plenos municipales tras cada asesinato. Allí, a cara descubierta y jugándose el tipo, acusan a los concejales de Batasuna -que nunca condenan los atentados- de cómplices y de chivatos.

A instancias de Interior, los gabinetes de análisis de la policía y de la Guardia Civil han elaborado varios documentos en los que se pretende demostrar que ETA y HB -ahora Batasuna- son la misma cosa. El Gobierno busca con eso que, cuando se produzca la ilegalización, ni al resto de los países de la UE ni a la opinión pública española les quepa ninguna duda a ese respecto. De ahí que, por ejemplo, los partes policiales que se emiten tras la desarticulación de un comando suelen resaltar si alguno de los detenidos pertenece a HB o fue miembro de Jarrai o Haika, las organizaciones juveniles ilegalizadas sucesivamente por el juez Baltasar Garzón y que ahora actúan bajo el nombre de Segi.

Lejos de intentar negar la conexión con ETA, los dirigentes de Batasuna parecen haber optado últimamente por apoyar la tesis gubernamental. Hace sólo unos días -durante la celebración en el sur de Francia del Aberri Eguna (día de la patria vasca)-, el propio Arnaldo Otegi vitoreó en público el nombre de la organización terrorista ('Gora Euskadi ta Askatasuna' y, el viernes pasado, desde la tribuna del Parlamento vasco, el diputado Jon Salaberria dijo alto y claro: 'La lucha armada de ETA responde a los defensa de los derechos legítimos que tiene el pueblo vasco'.

Salaberria, precisamente, puede ser un ejemplo de otro tipo de pluriempleo. Aunque nunca fue detenido por su presunta pertenencia a ETA -y por tanto no se puede contabilizar entre los 442 citados-, en 1997 resultó condenado a un año de prisión por destrozar un comercio y quemar contenedores en Ordizia. No parece pues que los antecedentes violentos sean un impedimento, sino más bien todo lo contrario, para acceder a un buen puesto en Batasuna. De hecho, seis de los 32 miembros de la actual Mesa Nacional -una quinta parte- también fueron arrestados o condenados por su relación con ETA.

Aunque en realidad nada es demasiado nuevo -ya hace muchos años que Jon Idigoras dijo en público aquello de que 'votar a HB es votar a ETA'- , lo que sí se puede constatar ahora, y quizás por primera vez, es que la dureza de los actuales dirigentes de Batasuna está empezando a disgustar a su parroquia. No en vano, de unos meses a esta parte, cuatro de las organizaciones que participaron en el proceso Batasuna para la refundación de la izquierda abertzale (patriota) ya han abandonado a sus antiguos colegas de Herri Batasuna. Se fueron yendo Aralar (la corriente crítica que lidera Patxi Zabaleta), Zutik (los troskistas) y Batzarre (municipalistas navarros). También dimitieron al menos nueve de sus concejales, disgustados por la ruptura de la tregua y por la ofensiva sangrienta de ETA. De igual forma, se ha sabido que hay alcaldes de Batasuna que no volverán a presentarse si ETA sigue matando. La izquierda abertzale, hoy por hoy, tiene menos votos y está peor vista que nunca.

Buena parte de todo esto arranca en 1997, un año terrible para ellos. La liberación de Ortega Lara, que permitió ver hasta qué punto ETA era capaz de torturar, y el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco provocaron una reacción nunca vista de la sociedad contra ellos. Luego llegaron los meses de tregua -entre 1998 y 1999-, que les permitió respirar y aun levantar cabeza, pero el fin del alto el fuego por parte de ETA los sometió a un examen definitivo: tenían que decidirse por las pistolas o por la política. Arnaldo Otegi, en quien los bien pensados creyeron ver a un Gerry Adams, prefirió no plantar cara a sus antiguos compañeros, justificó de nuevo la lucha armada y defraudó con ello a un buen número de propios y extraños. A partir de entonces, Batasuna, que significa unidad, representa todo lo contrario.

Los últimos en separarse han sido los franceses de Abertzaleen Batasuna. Un comunicado reciente de ETA llama 'traidores' a todos los que optaron por apartarse de su camino y, viniendo de quien viene el aviso, no es de extrañar que el miedo -ese aliado indispensable del terrorismo-, esté empezando a visitar ahora barrios insospechados:

-Hombre, de momento no hemos tenido ninguna amenaza, pero ya veremos... porque los ataques verbales son muy fuertes. Esperemos que no lleguen a cosas inaceptables.

Quien así habla en Bayona, al sur de Francia, no es ningún concejal socialista o del PP, empresario, juez o periodista, acostumbrados desde hace años a convivir con el sobresalto. Quien así se expresa es de izquierdas, nacionalista y quiere, como Batasuna y como ETA, la independencia de Euskal Herria. Pero a Richard Irazusta, portavoz de Abertzaleen Batasuna, no le entra en la cabeza que, para conseguir la independencia, haya que ir por ahí matando a concejales, y de ahí surgen sus problemas:

-Y yo se lo digo a ellos. No os entiendo, de verdad que no os entiendo; acabáis de decir que todas las opciones son válidas en Euskadi [se refiere a un documento de Batasuna publicado en enero], pero luego, si otros asesinan a un concejal, no sois capaces de decir que eso está mal.

Según a quien se lo diga, Irazusta recibe una contestación u otra, pero hay quien le ha llegado a decir que sus argumentos se empiezan a parecer a los del juez Garzón o a los del propio Aznar.

Ante tal desbandada, los más duros de la dirección de Batasuna han optado por la presión hacia su propia gente. 'Está empezando a haber cierto miedo', dice un simpatizante radical que empieza a pensar por sí mismo y que por eso habla con este periódico, vetado desde hace años por la dirección de HB. 'Es mentira que haya democracia en Batasuna', añade, 'se lo tienen montado para que no haya. Para votar se adopta el sistema de asamblea popular, que parece democrático pero no lo es, porque de pronto aparece para votar gente que no has visto nunca y, además, como es a mano alzada, a ver quién es el listo que se opone a la teoría oficial. Están poniéndose muy bordes; si discutes algo te dicen traidor, y que a ver si vas a ser un chivato. Para los que hemos estado toda la vida aquí, no hay muchos sitios adonde ir'.

No se refiere a una cuestión política. La izquierda abertzale no es un partido político convencional, sino una organización creada para la adhesión de sectores. Se trata de una especie de sociedad paralela formada por los familiares de los presos y de los fugados, viejos terroristas en la retaguardia, nacionalistas descolgados del PNV, grupos de la pequeña y media burguesía que desconfían de los partidos, desarraigados, radicales no nacionalistas a quienes entusiasma el discurso de Batasuna y el poder fáctico de ETA, hijos de inmigrantes que buscan su admisión en el entorno superando si hace falta la prueba de sangre...

Se puede nacer en una familia abertzale y ser bautizado por un cura radical de Eliza Herria 2000, ir a una escuela (ikastola) privada controlada por un profesorado afín y celebrar la adolescencia afiliándose a la organización radical Segi. Para leer un periódico tienen Gara; para afiliarse a un sindicato, LAB; y se divierten y organizan en su propia red de bares, las herriko tabernas, donde suena su propia música y están colgados los retratos de los presos. Tienen grupos ecologistas, feministas, antimilitaristas...; cientos de locales, empresas editoriales propias y están atentos -sin duda más que cualquier partido político- a los nuevos movimientos sociales.

De lo que no tienen ninguna duda es de que la ilegalización, de producirse, les causará graves trastornos económicos, aunque quizás también un buen argumento para reagrupar a su gente desmotivada. Se calcula que Batasuna perdería 1.000 cargos públicos entre el País Vasco y Navarra, el control directo de 49 municipios y la gestión de unos 191 millones de euros (32.000 millones de pesetas).

'Lo que sí creo', dice alguien muy próximo a Batasuna, 'es que les ha cogido de sorpresa. No esperaban que todo fuera tan rápido y no creo que piensen en la clandestinidad. Esperarán a ver cómo viene la marea'. Lo que sí están haciendo es trasladar sus archivos más delicados a la ciudad francesa de Bayona.

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