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Recortes de Prensa     Domingo 21 Abril  2002
El frente nacionalista y ETA
Editorial ABC 21 Abril 2002

Andorra
Alfonso USSÍA ABC  21 Abril 2002

Falsa simetría en Euskadi
José María CARRASCAL La Razón  21 Abril 2002

El mensaje del terror
Editorial El Correo  21 Abril 2002

ETA intenta amedrentar a los empresarios vascos con la explosión de un coche bomba en Guecho
M. ALONSO ABC  21 Abril 2002

«Nos quieren echar de nuestra tierra a bombazos»
J. G./GETXO El Correo  21 Abril 2002

Finaliza el Congreso del Español en EEUU con nuevas perspectivas de desarrollo de este idioma
EFE Libertad Digital  21 Abril 2002
 

El frente nacionalista y ETA
Editorial ABC 21 Abril 2002

El nacionalismo vasco ha embarrancado en la contradicción de proclamar su rechazo a la Ley de Partidos y, al tiempo, apelar a una democracia inerme y viciada como bálsamo para todos los males que aquejan al País Vasco. La norma que deberán consensuar en el Congreso PP y PSOE es clave para la defensa y consolidación de la democracia y de los derechos fundamentales de la persona. La ilegalización de Batasuna es la consecuencia de un articulado que trata de combatir todos los supuestos peligrosos para el sostenimiento de una arquitectura legal que los proetarras socavan en cada pronunciamiento, en cada actividad, en cada uno de sus postulados y en casi todos sus métodos operativos. Por esa razón, el frente nacionalista al que se quieren abocar PNV y Eusko Alkartasuna es una reacción que no puede entenderse al margen del pacto de Estella y del acuerdo de fondo para llevar a la sociedad vasca a la fractura con un referéndum de autodeterminación contextualizado en un marco de bombas, pistolas y amenazas. En el análisis político de los nacionalistas que se reclaman moderados no existe ETA; no existen los coches bomba como el de ayer en Guecho, que no causó heridos; no existen las amenazas de los dirigentes batasunos ni el chantaje permanente de los terroristas.

La iniciativa de la ley de Partidos que afrontará ahora el trámite parlamentario no puede ser contemplada como un elemento que contribuya al martirologio abertzale ni como la expresión de una supuesta impotencia electoral frente a Batasuna. No se deben tener en cuenta los efectos sin advertir primero que los principios están muy por encima de las supuestas consecuencias positivas para el entramado terrorista. Deberían tener en cuenta quienes enarbolan la bandera del pragmatismo que la convivencia política con candidatos terroristas, con demiurgos de la banda o con quienes sistemáticamente se dedican a vulnerar la Ley no es precisamente un rasgo de normalidad democrática sino una cesión que ni siquiera se justifica por un miedo insuperable.

Otra cosa muy distinta es que los reparos nacionalistas a la ley de Partidos se fundaran en defectos de forma o se propusieran correcciones a un texto legal que, por otra parte, deberá ser objeto de un intenso debate para que pueda ser aplicado tras un amplio consenso. Fruto del acuerdo, la norma no se dotaría de mayor legitimidad legal, sino de una base representativa aún más incuestionable.

Sin embargo, PNV y EA no sólo han anunciado (junto a IU, cada vez más declaradamente pintoresca) una enmienda a la totalidad de la Ley sino que pergeñan con sus proclamas una unidad de acción con Batasuna que resultará escandalosa para muchos de sus votantes. No hay más que poner en el mismo plano las declaraciones del diputado Batasuno Jon Salaberría y la actividad de ETA. Por una parte, el parlamentario sube al estrado para decir que la banda defiende los «derechos legítimos» del pueblo vasco. Por la otra, ETA se dedica a matar a representantes de la soberanía popular, a colocar coches bombas, a extorsionar a empresarios y profesionales, etcétera. Así pues, lo que están dispuestos a hacer los nacionalistas es ponerse a la cabeza de la manifestación para proteger el derecho de Batasuna a seguir amparando el terrorismo y mermando la democracia.

Andorra
Por Alfonso USSÍA ABC  21 Abril 2002

Lo ha podido decir para despistar, que nunca se sabe hacia donde van los atajos de Arzallus, que sí el camino. Ahora, para imaginar la independencia de Vasconia, su figuración se ha posado en el Principado de Andorra. «Como Andorra o las islas Feroe», ha apuntado. Me ha extrañado lo de las islas Feroe, perdidas en el Mar de Noruega, equidistantes del norte de Escocia, el sur de Islandia y el oeste de Noruega, pero pertenecientes a Dinamarca. Que Arzallus sueñe con una nación vasca al modo de las Feroe reclama nuestra curiosidad. Tanto lío, tanta sangre, tanto horror para terminar siendo daneses y esperar en el aeropuerto de Sondica la llegada de Henry de Montpezat, el esposo de la Reina Margarita de Dinamarca, que está enfado por su papel de segundón. Ignoro el nivel de autonomía que pueden gozar, en la actualidad, los habitantes de las Feroe, pero no creo que mayor del que hoy disfrutan o padecen -según sean nacionalistas o no- los ciudadanos vascos. En las Feroe, independientes, los que se dice independientes, independientes de verdad, son los lenguados. Que se aclare Arzallus, que más de uno de sus partidarios se puede enfadar con el futuro que les aguarda.

Otra cosa es lo de Andorra. Andorra es un Estado soberano con un Gobierno propio, enclavado en los Pirineos y celosamente respetado y socorrido por las dos naciones que abrazan sus fronteras. España y Francia. Cuenta con dos jefes de Estado, los copríncipes, que son el obispo de Seo de Urgell, representando a España, y el presidente de la República Francesa. No encuentro, por mucho que las busco e imagino, las ventajas que ofrece la realidad andorrana para adaptarlas a las provincias vascongadas españolas, que no a las francesas, carentes de unidad política y administrativa. Además, los andorranos, que son pocos, están encantados con su condición y vida, no así los vascos. Los vascos están confundidos. Unos quieren seguir siendo vascos y españoles, porque tienen esa mala costumbre desde hace más de quinientos años. Otros quieren ser sólo vascos y obligar a los navarros y a los vascos franceses a ser como ellos. Los navarros no quieren y los franceses han dicho que nanay del Paraguay. Entonces han decidido convocar un refrendo de autodeterminación, cuando jamás han estado tan autodeterminados como ahora. Esa consulta no comprende la posibilidad de que alguna provincia de las tres convocadas decida, a su vez, autodeterminarse de la autodeterminación, y todas esas dificultades acumuladas son las que han llevado a Arzallus a establecer esas equivalencias tan gilipollas entre las tres provincias vascoespañolas, las islas Feroe y el Principado de Andorra, última oportunidad para monseñor Setién de ser copríncipe de algo que no sea el reino de Satanás. Hay mejores ejemplos en los que mirarse, pero están en África, y Arzallus le tiene a ese continente poca simpatía por el color de sus habitantes. En el fondo, la autodeterminación que Arzallus sueña para Vasconia es la misma por la que lucha el líder zulú Mangoshotu Buthelesi para autodeterminarse de la República Sudafricana. Buthelesi quiere para los zulúes un Gobierno independiente del sudafricano, un Parlamento, la administración fiscal en el territorio de Natal y una Policía zulú. No aspira a más para considerarse autodeterminado. Los vascos tienen mucho más que eso, y competencias con las que no soñaban ni los más ardientes nacionalistas, pero Arzallus quiere más. Y como no encuentra referencias cómodas, se saca de la chapela a Andorra y las islas Feroe, porque sí, porque se le antoja y no puede callarse. Aunque en el asunto del BBVA sí está callado, y yo me pregunto de qué tendrá miedo para tanta prudencia. Se lo preguntaremos a Henry de Montpezat.

Falsa simetría en Euskadi
José María CARRASCAL La Razón  21 Abril 2002

No soy jurista, por lo que todo cuanto pueda decir sobre los aspectos jurídicos de la deslegalización de Batasuna resulta ocioso. Doctores tiene la santa madre Constitución que dirán quiénes tienen las atribuciones correspondientes, en qué forma conviene proceder y hasta dónde puede irse. Lo que parece totalmente fuera de lugar es sostener que no puede hacerse, como hacen algunos. En un momento en que se está dictando una normativa restrictiva sobre los perros de presa, pretender que se deje totalmente libres a quienes alientan el terrorismo resulta macabro. A Batasuna no se le aplica una ley política. Se le aplica el Código Penal, como brazo de Eta. El cómo, repito, tendrán que decidirlo los constitucionalistas. Pero que puede y debe aplicársele sale de la misma naturaleza de sus acciones. Aquí no se están restringiendo ideas. Aquí tratan de restringirse delitos. Delitos que en muchos casos llegan al asesinato. Si algo hay de extraño en ello es que haya tardado tanto en hacerse.

Aparte de los efectos higiénicos que la medida tendrá en la escena española, le vemos otra secuela que no sabemos si calificar de ética o estética, pues tiene de ambas. Me refiero a que eliminará una de las estratagemas más hipócritas que venían dándose en ella. Con Batasuna a su izquierda (o derecha, según se mire), el PNV venía pretendiendo representar el centro del nacionalismo vasco. Y sacando buen provecho de ello. «Tenéis que entenderos con nosotros ¬decían a los socialistas¬ para contener a los radicales y frenar la violencia». Una doble mentira pues, primero, ellos nunca han roto del todo con los radicales, con los que siguen compartiendo los últimos objetivos. Y segundo, la violencia no ha descendido bajo su mandato. Al revés, ha aumentado.

Pero desde ese falso centro, que les permitía colocar al PP y a Batasuna en los extremos, Arzallus e Ibarretxe estaban consiguiendo lo que buscaban: presentarse como moderados en un escenario radicalizado. Algo que facilitaría la ruptura del PSE con el PP y su pacto con él. La ilegalización de Batasuna acabará con esta farsa. El PNV ya no tendrá a su izquierda (o derecha) nadie legal. Tendrá la ilegalidad, el delito, el crimen.Y una de dos, o acepta la nueva situación, reconociendo el carácter delictivo de Batasuna, o la rechaza, convirtiéndose en defensor y cómplice de sus actividades, ya ilegales. En este sentido, la medida tendrá un afecto clarificador en la política vasca, demasiado turbia últimamente. Nadie trata de deslegalizar a los independentistas, por más que la independencia de las autonomías no se incluya en la Constitución. Se trata de deslegalizar a los que, con la excusa de la independencia, amenazan, roban, extorsionan y asesinan en Euskadi. Y, de paso, dejar claro quién está por la vida y la libertad de los vascos y quién está con quienes tratan de suprimirlas.

El mensaje del terror
Editorial El Correo  21 Abril 2002

La explosión del coche bomba que ETA hizo estallar en Las Arenas fue celebrada horas más tarde por una multitud que, en nombre de la libertad de asociación política, recorrió las calles de Bilbao justificando en su victimismo la perpetuación del terror contra aquellos que han señalado como enemigos de su sectarizada Euskal Herria. Por cuarta vez, la inquina fanática del terrorismo convirtió a los vecinos de una calle de Getxo en el objetivo de la limpieza ideológica y de la persecución social que pretenden instaurar en el País Vasco. Dentro de unos días, el consabido comunicado de la banda terrorista explicará las sinrazones de su atentado coactivo, reiterando su sádica visión de una sociedad en la que muchos de sus integrantes son señalados por la diana del terror en virtud de su posición social, sus ideas o su cometido público. Pero lo que convierte semejante iniquidad en una pesadilla es que hasta la mayor de las crueldades halle cobijo en la actitud comprensiva o abiertamente cómplice de ciudadanos que a diario pasean su arrogancia intimidatoria ante una sociedad tantas veces inerme e impotente. Lo que hace del terror una amenaza escalofriante en Euskadi es que miles de personas caminen, como lo hicieron en la tarde de ayer, tras una pancarta con el lema Democracia para Euskalherria mientras corean proclamas fundamentalistas y totalitarias. Lo que cobra toda la elocuencia del cinismo radical es que haya personas que incurran conscientemente en la desfachatez de responder al riesgo de ilegalización de la formación convocante -Batasuna- precisamente dando vivas a ETA.

El coche bomba de Getxo se inscribe dentro de la cadencia destructiva con que el terrorismo trata de concatenar sus atentados para prolongar su amedrentadora presencia. La explosión de un artefacto de tamaña potencia genera tal miedo e inseguridad entre las personas que padecen el pavor causado tanto por la amenaza como por los destrozos de la honda expansiva que ya nada podría devolverles la tranquilidad, más que la desaparición definitiva de ETA.

El atentado de ayer obedece, probablemente, a una segunda intención por parte de la banda armada. Con el estruendo previo a la manifestación de Bilbao, ETA trata de hacer valer su poder de coerción también en el seno de la izquierda abertzale. Frente al propósito de instituciones y partidos de acabar con la impunidad con que los sectores más afines a la estrategia terrorista se acomodan en la legalidad, cabía pensar que éstos hubiesen podido optar por subrayar su faz legal silenciando o dejando para otra ocasión las expresiones más vinculadas al dictado etarra. A Batasuna se le planteaba una disyuntiva crucial: intentar afianzar su lado más legalista e integrado, u optar por la provocación abierta para que su continua burla al sistema de libertades ni siquiera precise sortear los vericuetos del fraude de ley. El Gora Euskadi Ta Askatasuna de Otegi, el alegato apologista de Jon Salaberria en el Parlamento vasco y muchos de los gritos que se escucharon en Bilbao denotan que, lejos de intentar asegurarse un sitio dentro de la legalidad, la izquierda abertzale organizada se está plegando al mandato de ETA, en cuya fanatizada perspectiva la ilegalización de Batasuna constituye una oportunidad añadida para el sometimiento de sus votantes.

ETA intenta amedrentar a los empresarios vascos con la explosión de un coche bomba en Guecho
M. ALONSO ABC  21 Abril 2002

Por cuarta vez en los últimos dos años y en un radio de ochocientos metros -la zona donde se unen los barrios de Las Arenas y Neguri, en el municipio de Guecho-, ETA hizo estallar un coche bomba con el objetivo de amedrentar a los empresarios vascos. Una llamada de aviso permitió a la Ertzaintza desplegar su dispositivo y evitar que hubiera heridos.

BILBAO. A las dos menos diez de la tarde, la alarma por un aviso de bomba rompió la normalidad en el municipio de Guecho, donde los vecinos disfrutaban de un día casi veraniego. En un primer momento, sólo quienes quedaron dentro del cordón policial interrumpieron su quehacer cotidiano. La Ertzaintza prohibió a los vecinos de la zona entrar o salir de sus casas, les mandó bajar a los aparcamientos subterráneos, cerrar las persianas y abrir las ventanas.

Pasaron quince minutos y no había ocurrido nada. Cuando algunos vecinos empezaban a pensar que se trataba de un falso aviso, el estruendo de una explosión dejó claro que no era así. La bomba estalló en el número 14 de la calle Manuel Smith, a sólo cien metros de donde ETA había colocado otro coche-bomba veintidós meses antes. Esta vez, la casa de la madre de Cosme Delclaux -el abogado que permaneció secuestrado por ETA entre el 11 de noviembre de 1996 y el 1 de julio de 1997-, que entonces quedó prácticamente destruida, resultó menos afectada. Un vecino del número trece comentó a ABC que, probablemente, los terroristas hubieran aparcado junto al número catorce porque allí encontraron hueco para dejar el vehículo.

En las viviendas próximas a donde estalló la bomba residen consejeros de entidades bancarias, empresarios y profesionales y el objetivo de ETA sería, según fuentes próximas a la investigación, el conjunto del empresariado vasco y no en concreto la familia Delclaux. Además, el atentado se produjo un día después de que el Gobierno aprobase la ley con la que se pretende ilegalizar Batasuna.

Los daños causados por la bomba, que contenía entre treinta y cuarenta kilos de explosivo, fueron menores que en los tres atentados anteriores, al haber estallado en una zona abierta de la calle Manuel Smith. El hecho de que no haya habido víctimas en ninguna de las explosiones en Guecho es una mera casualidad. Ayer, podían haber muerto los agentes del equipo de desactivación de explosivos de la Ertzaintza que se aproximaban al vehículo cuando éste hacía explosión, a las 2:13 horas, siete minutos después de lo anunciado en el aviso realizado a «Gara».

En todo el municipio de Guecho pudo escucharse la explosión. Era una hora en que las familias suelen estar dispersas. unos en la calle y otros en sus casas. No había posibilidad de reunirse, ya que los cordones policiales impedían el paso, ante la sospecha de que pudiera haber un segundo coche bomba en la zona.

El caos fue total durante varias horas, hasta que los vecinos pudieron ponerse en contacto con sus allegados. Desde el primer momento, los ertzainas tranquilizaron a quienes se acercaban al cordón policial. Sólo dos personas tuvieron que ser atendidas por «shock» nervioso. Pasado el susto, queda la indignación y la labor de reconstrucción de las viviendas, por segunda vez para muchas familias. Resulta curiosa la naturalidad con que estos vecinos explican que lo que hay que hacer es abrir las ventanas para dejar pasar la onda expansiva, como si eso formara ya parte de su vida cotidiana.

«Nos quieren echar de nuestra tierra a bombazos»
«Muchas familias han optado por abandonar y marcharse de aquí», confesaba uno de los afectados La rabia y el hartazgo se adueñan del vecindario getxotarra
J. G./GETXO El Correo  21 Abril 2002

«Cada vez somos menos en el vecindario. La presión y la amenaza de los violentos está haciendo que muchos opten por abandonar y marcharse. Es muy triste, pero es así». Antonio no podía reprimir su rabia. Mientras barría con una escoba los restos de las cristaleras de su cocina, este getxotarra de 46 años arremetía contra los terroristas que ayer colocaron un nuevo coche bomba en la barriada, causando graves destrozos. «Son unos canallas, no tienen otro nombre», aseguraba.

«Tengo muchos amigos que se han marchado con sus familias a Cantabria, Burgos o La Rioja -detallaba-. Vivían con miedo y ahora, cada vez que me llaman y me cuentan lo tranquilos que están, me dan ganas de hacer las maletas y marcharme. Es que nos quieren echar de nuestra tierra a bombazos. Éste ha sido el cuarto y otro más no lo podría soportar», clamaba indignado.

Y es que la moral estaba ayer muy baja en Zugazarte. El pánico inicial por la explosión se transformó poco después en angustia y, más tarde, en una sensación de «hartazgo» y «tristeza». El alcalde de la localidad, Iñaki Zarraoa, trataba de dar ánimos, pero la ciudadanía no reaccionaba. «Estamos abatidos», se lamentaban.

Muchos habían salido a pasar el día fuera y regresaban nerviosos en coche a sus casas, ahora desvencijadas. En las inmediaciones del férreo cordón policial se vivieron escenas de gran tensión. Los agentes comprobaban meticulosamente el DNI de los viandantes para asegurarse de que vivían en la zona. Claro que muchos, como cualquier mañana soleada de sábado, habían salido a la calle sin documentación: «Le digo que esa es mi casa, déjeme pasar, por Dios, que mis padres están dentro y no contestan al teléfono».

«Ha sido horrible»
Jazmina, una empleada de hogar de nacionalidad ecuatoriana, vivió temerosa la deflagración. La joven trabaja en un piso del número 15, a escasos cincuenta metros de donde había sido aparcado el coche bomba. «Ha sido horrible. Nos hemos tirado al suelo y, de pronto, se han roto los cristales y se han caído las estanterías», relataba angustiada.

Otros afrontaron con más tranquilidad el incidente. Fue el caso de Andrés. Había salido a disfrutar de una jornada de bicicleta y la explosión le dejó en la calle durante una hora en pantalón corto y uniforme de ciclista. «Me ha llamado mi mujer y me ha dicho que las niñas están bien. Se han metido en el garaje y poco después han escuchado el estruendo. Estoy tranquilo, porque mi familia no ha sufrido daños», confesaba.

Pero el sentimiento de rabia impregnaba el ambiente. Una sensación que se apoderó por momentos de un barrio «muy tranquilo» por naturaleza. «Si el lehendakari y alguno más viviese aquí, estas cosas no pasarían», gritaba enojada una señora desde la cocina de su casa.

«En cuanto he oído la bomba, me he echado a llorar. Ya no es que no podamos hablar ni expresarnos, es que ahora vienen a por nosotros directamente. Nos tienen acongojados», se explicaba otra vecina con sinceridad.

A media tarde, los servicios municipales de limpieza se esforzaban por dejar la calle como si nada hubiera ocurrido. Y, aunque la deflagración fue violenta, los funcionarios lo consiguieron con la ayuda de escobones, agua y parches de cartón en las ventanas. Lo que no pudieron borrar fue el miedo, la tristeza y la indignación, que se atrincheraron en los rostros de los vecinos. «ETA nos está echando un pulso psicológico», sentenció Antonio.

Finaliza el Congreso del Español en EEUU con nuevas perspectivas de desarrollo de este idioma
EFE Libertad Digital  21 Abril 2002

La emigración de hispanos, la educación y los medios de comunicación son elementos claves para mantener y expandir el español en EEUU, según las conclusiones del XIX Congreso del Español en Estados Unidos. En este congreso, que finaliza este sábado, numerosos expertos coinciden en asegurar que "el español tiene un futuro floreciente como segunda lengua en los Estados Unidos, ha adquirido prestigio y se está utilizando en el ámbito público y social”.

La chilena Carmen Silva Corvalán, académica de la Universidad de California (EEUU), opinó que cuestiones como la migración, la educación y el contacto comercial de EEUU con Latinoamérica son esenciales para la conservación del español en ese país, aunque advirtió de la pérdida del idioma en las nuevas generaciones. Según la catedrática, “más del 50 por ciento de los estados de los Estados Unidos (27) han establecido al inglés como lengua oficial, un acto simbólico de la comunidad anglohablante con respeto de otros idiomas".

Por su parte, el catedrático puertorriqueño Luis Ortiz, de la estatal Universidad de Puerto Rico (UPR), se mostró pesimista sobre la situación del español en EEUU, aunque coincidió con el resto de expertos en la importancia de la migración de latinos. Sobre la posibilidad de que la educación desempeñe un papel importante para la difusión del español, Ortiz opinó que "la realidad en Estados Unidos es que están eliminando el uso del bilingüismo".

Según Silva Corvalán, pese a los inconvenientes que debe afrontar el español en los EEUU, esta lengua ya se ha comenzado a usar en la política, "y aunque es en busca de apoyo, los líderes se han visto en la obligación de utilizarlo". Añadió que la situación del español debe analizarse considerando también que "existen más de 200 idiomas en los Estados Unidos y que en estados como el de California, la educación bilingüe es para 17 lenguas, aunque en ese estado los hispanos son el 45 por ciento de la población".

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