AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 1 Mayo  2002
BATASUNA, CASA MADRE DE LAS FINANZAS DE ETA
Editorial El Mundo 1 Mayo 2002

Extrema derecha y extrema izquierda
EDURNE URIARTE. Profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 1 Mayo 2002

Batasuna en ETA
Editorial ABC 1 Mayo 2002

Negocios de ETA
Editorial El País 1 Mayo 2002

Restablecimiento de la legalidad
Editorial La Razón 1 Mayo 2002

Ilegalizar al nacionalismo
Antonio de ÁVILA COMÍN La Razón 1 Mayo 2002

ETA utilizaba sus empresas en Cuba para blanquear el «impuesto revolucionario»
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 1 Mayo 2002

Eta cobra el «impuesto» en las tabernas batasunas
R. L. V. / J. M. Z. - Madrid.- La Razón 1 Mayo 2002

La Policía francesa descubre cerca de Toulouse un gran arsenal de ETA
D. M. / J. P. ABC 1 Mayo 2002

La pizarra de los socialistas guipuzcoanos
MARIO ONAINDIA El Mundo 1 Mayo 2002

Gonzalo Santonja, designado director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua
EFE Libertad Digital 1 Mayo 2002
 

BATASUNA, 'CASA MADRE' DE LAS FINANZAS DE ETA
Editorial El Mundo 1 Mayo 2002

Los datos que han trascendido de la operación dirigida por Garzón para desmantelar la trama financiera de ETA algunos de ellos ya adelantados por este periódico en su edición de ayer evidencian que estamos ante un sofisticado montaje de sociedades y empresas que nada tiene que envidiar a los sistemas de financiación de las redes del narcotráfico internacional. La banda terrorista tiene las mismas necesidades de blanquear el dinero procedente de actividades delictivas, como el impuesto revolucionario o los secuestros.

Por mucho que los dirigentes del PNV se hayan abonado a la tesis fácil de que Garzón y el Ministerio del Interior lo que están haciendo con la detención de 12 destacados miembros de Batasuna es allanar el camino para la futura ilegalización de la coalición radical, estamos ante una investigación judicial minuciosa y solvente. Hasta el punto de que la Policía, siempre bajo la cobertura del juez, ha logrado descubrir el rastro seguido por el dinero de ETA desde que se cobra en las herriko tabernas en las que también se organiza la kale borroka y se capta a nuevos etarras para luego ser transferido a cuentas en el extranjero muchas de ellas en paraísos fiscales por Banaka, la sociedad matriz que controla los bares abertzales.

Desentrañar el complejo entramado financiero que sustenta la actividad criminal de la banda ha sido posible gracias a un gran esfuerzo policial y a la tenacidad de un juez como Garzón que, a pesar de ser un hombre polémico, trabaja desde hace años en la Audiencia Nacional en la búsqueda del entramado oculto de la banda terrorista ETA. Una labor que es tan necesaria como la persecución y condena de quienes aprietan el gatillo o colocan los coches bomba. Sin esa trama sumergida bajo empresas que operan en la legalidad no sería posible costear la comisión de atentados, el mantenimiento de activistas en el extranjero ni otras cosas como las visitas organizadas a las cárceles por las organizaciones de apoyo a los presos.

La operación judicial empezó a gestarse hace cuatro años, pero el hecho de que haya coincidido con el debate sobre la futura Ley de Partidos que permitirá a los jueces ilegalizar Batasuna hace que ambas cuestiones aparezcan entrecruzadas. Pocas dudas caben, ante la contundencia de los datos descubiertos, de que se trata de unas detenciones basadas en el estricto funcionaniento del Estado de Derecho en su lucha contra el crimen organizado.

Si acaso, lo que viene a demostrar la detención de esos 12 miembros de Batasuna es que la formación aberztale desde la legalidad es la casa madre del entramado etarra, un edificio con distintas habitaciones donde cada uno de los inquilinos cumple su siniestra función. Pero cuando en un establecimiento legal se realizan actividades delictivas, las autoridades tienen que revisar la licencia de apertura y funcionamiento.

Extrema derecha y extrema izquierda
Por EDURNE URIARTE. Profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 1 Mayo 2002

HACE unos días, los estudiantes del Instituto de Ciencias Políticas de París proclamaban una jornada de «huelga activa» contra Le Pen. La jornada consistía en una serie de debates con diversos políticos de todos los partidos, con excepción de la extrema derecha. Proclamaban, orgullosos, que la extrema derecha no había sido invitada para que todo quedara entre republicanos y demócratas. Los estudiantes parecían contentos, satisfechos de sí mismos, con ese aire de suficiencia de quien se siente importante porque está haciendo una contribución histórica a la democracia, y con la tranquilidad de quien percibe que representa el colmo de la corrección política.

Las crónicas periodísticas no comentaban si estos estudiantes habían invitado a los tres partidos trotskistas y, sobre todo, no nos contaban si estos estudiantes suelen tener la costumbre de vetar a los partidos de extrema izquierda para que «todo quede entre republicanos y demócratas». La imagen de estos «progresistas» estudiantes franceses se enturbiaba con esta primera duda. Y, sobre todo, me resultaba llamativamente inconsistente y contradictoria cuando la comparaba con los jóvenes universitarios españoles y sus inexistentes movilizaciones contra los partidos antidemocráticos españoles, es decir, contra el partido antidemocrático español por excelencia, Batasuna.

Y no es que los estudiantes franceses tengan la culpa de la ausencia de movilización estudiantil española contra Batasuna, pero mucho me temo que si el Le Pen que ha derrotado a Jospin hubiera sido Arlette Laguiller o Batasuna esas movilizaciones no se hubieran dado, y los estudiantes no hubieran exhibido satisfechos esa grandiosa pancarta de «Todos contra Le Pen. Ciudadanos, a las urnas». Los estudiantes españoles, llenos de las mismas contradicciones que sus colegas franceses, no lo han hecho nunca, y es seguro que en nuestras universidades hay bastantes más probabilidades de encontrar una protesta contra el Frente Nacional que contra Batasuna.

Y es que, en Francia y en España, la persistencia en la diferenciación de la extrema derecha y la extrema izquierda sigue contaminando la democracia. Porque todavía hoy en día una buena parte de los líderes intelectuales franceses y españoles piensa que hay un algo que hace a la extrema izquierda moralmente más aceptable o menos condenable que la extrema derecha. Es más, hay también sectores significativos para los que la defensa de la extrema izquierda es incluso elogiable, «progre», mientras que la defensa de la extrema derecha resulta totalmente rechazable e incluso repugnante. Le Pen es intolerable mientras que Laguiller es «simpática».

Algunos dirán que el motivo está relacionado con el elemento racista y xenófobo de la extrema derecha. Pero no creo que sea la razón de fondo, no sólo porque los partidos de la extrema izquierda francesa sustituyen el odio y rechazo al extranjero y diferente por el odio y rechazo a los que consideran capitalistas y burgueses explotadores, sino, sobre todo, porque también el principal partido de extrema izquierda español, Batasuna, tiene un fortísimo elemento racista y xenófobo, y, sin embargo, no ha provocado jamás las mismas protestas estudiantiles.

La razón ideológica de fondo que explica esta llamativa diferencia en las indignaciones estudiantiles está en la todavía diferente consideración que reciben, tanto en Francia como en España, la extrema derecha y la extrema izquierda. A pesar de que el carácter antidemocrático y la vocación totalitaria son comunes a ambos, una parte todavía importante de los intelectuales y algunos círculos de la izquierda se niegan a reconocer esta realidad. Ni siquiera el hecho de que el partido de extrema izquierda esté relacionado con un grupo terrorista, como es nuestro caso, es suficiente para sacar a algunos de la perversa diferenciación.

La pasividad de los estudiantes españoles frente a Batasuna y la movilización de los franceses contra el Frente Nacional refleja la pervivencia de la diferente consideración que nazismo y comunismo recibieron en el siglo XX. Jean-François Revel escribía en el año 2000 que, tras la caída de los regímenes del Este en los noventa, el socialismo había sido incapaz de hacer una profunda reconsideración de lo que había significado el totalitarismo comunista. Revel describía la reacción socialista como La grande parade, título de su libro. «Parade» en el doble sentido de esta palabra francesa, en el de acción de parar un golpe (el de la caída del comunismo) y en el de ostentación de ornamentos para llamar la atención sobre uno mismo (y para negar otras realidades).

Veo algo de esa misma «parade» en los estudiantes franceses que se están manifestando ruidosamente estos días, ese elemento de alarde, de ostentación que oculta la incongruencia profunda de su ausencia en la denuncia de los antidemócratas de izquierdas, en su repugnancia hacia el nazismo y en su comprensión del comunismo. Quizá no importa mucho en este momento esa incongruencia porque el peligro real en Francia en la actualidad es la extrema derecha y, ciertamente, es contra ella contra la que la democracia debe reaccionar.

Pero la misma incongruencia ha contribuido de forma muy importante en España a la tolerancia hacia Batasuna, un partido cuya conexión con el terrorismo la hace más rechazable, si cabe, que el Frente Nacional. Revel explicaba que hay dos tipos de sistemas totalitarios, los de ideología directa como el de Mussolini o el de Hitler, y los de la ideología mediatizada por la utopía. En el primer caso, la hostilidad hacia la democracia, hacia el pluralismo y hacia la libertad se expresa claramente en sus proyectos. Pero en el segundo caso, que corresponde al comunismo, lo que se ofrece es la utopía de la igualdad y la libertad total en un futuro quimérico sobre el que abundan los programas y el discurso mientras esa libertad e igualdad se destruyen en la práctica cotidiana.

Quizá es ese elemento utópico el que ha justificado los totalitarismos de izquierdas entre tantos y tantos intelectuales o entre los estudiantes de hoy en día. De la misma forma, ha proporcionado la excusa, cuando las contradicciones se volvían demasiado intolerables, para no enfrentarse a la realidad con el argumento de que el totalitarismo comunista no correspondía a las auténticas ideas de Marx.

La misma mezcla de confusa comprensión y rechazo de la realidad se produce en España con Batasuna. Nuestros estudiantes no encuentran motivaciones suficientes para organizar las movilizaciones que han surgido en Francia contra Le Pen porque su lectura ideológica no es la misma. Y cuando las empiezan a encontrar, surge la misma excusa que en el siglo XX tanto se utilizó respecto al totalitarismo comunista. Dicen que Batasuna no es en realidad de extrema izquierda, por mucho que lo digan sus programas y lo afirmen sus votantes en todas las encuestas. Entre la negación y la tolerancia cómplice, Batasuna ha desplegado su impunidad hasta nuestros días, y si esa impunidad llega a su fin, y en eso estamos, no será, desde luego, por la movilización de los jóvenes españoles contemporáneos de esos jóvenes franceses que han levantado estos días su voz contra la intolerancia, la xenofobia y el totalitarismo.

Batasuna en ETA
Editorial ABC 1 Mayo 2002

EL ministro del Interior, Mariano Rajoy, concretó ayer los primeros resultados de la operación coordinada por el juez Garzón contra la red financiera montada por ETA sobre la estructura de sedes, gestorías y sociedades mercantiles de Batasuna. El golpe policial ha sido certero, pues se habrían obtenido pruebas directas de la responsabilidad de la coalición proetarra en el blanqueo de dinero procedente de las actividades terroristas. La alarma general entre los dirigentes de Batasuna ante la dimensión de la acción policial confirma que Garzón tenía bien elegidos los objetivos. No es para menos, porque desde que el Estado ha tomado la iniciativa contra los entramados de ETA -político, financiero e internacional- se van perfilando con nitidez los contornos de una estructura única dirigida por la cúpula etarra en la que Batasuna se sitúa en un nivel de servidumbre a la banda terrorista similar al de los grupos ya ilegalizados, como Ekin, Xaki, Gestoras Pro Amnistía o Segi. Que recorra el mismo camino que éstos es sólo cuestión de tiempo, pero también de que la acción judicial que debe impulsar el sometimiento definitivo de Batasuna a la ley, sea el Código Penal o la futura ley de Partidos, se vea respaldada por una decidida superación de las confusiones del pasado sobre las implicaciones recíprocas de ETA con su brazo político. Sólo el nacionalismo parece dispuesto a defender lo imposible, es decir, que Batasuna no es ETA y que es un actor más del concierto democrático vasco.

Judicialmente el problema será sólo convertir en pruebas de cargo lo que ahora son hechos notorios de esas implicaciones, pero no debe serlo deducir de ellas un delito de asociación ilícita o un juicio de inconstitucionalidad. El Tribunal Constitucional malogró un primer intento judicial de aclarar la complicidad de Herri Batasuna con ETA, apelando a un juicio voluntarista sobre la desproporción de la pena mínima prevista para el delito de colaboración con banda armada. Ahora se ha recuperado gran parte del terreno perdido y ya nadie debería llamar nuevamente libertad de expresión a lo que es propaganda filoterrorista, como lo fue el vídeo electoral de Herri Batasuna, ni ejercicio de la representación política a la exaltación y justificación de la violencia.

Negocios de ETA
Editorial El País 1 Mayo 2002

Los once miembros de Batasuna detenidos el lunes por orden del juez Garzón forman parte de la trama financiera de ETA, según el ministro del Interior. Es sabido que ese juez sostiene que ETA no está formada sólo por los pistoleros que constituyen su frente militar, sino por una red de organizaciones legales, ilegales y alegales coordinadas por un organismo que antes se llamaba KAS y que ha subsistido con otros nombres o sin un nombre concreto. Los detenidos formarían parte de la estructura encargada de garantizar la financiación de ese conglomerado.

Una red de más de 150 empresas y que produce unos beneficios anuales de unos 12 millones de euros (2.000 millones de pesetas) al año es algo más que un pequeño negocio para ayudar a la financiación de un partido. Sin duda, son muchas las personas que viven de ese tinglado. Una de sus funciones, según el ministro Rajoy, es blanquear el dinero obtenido por ETA mediante la extorsión. Se ignora cuántos millones obtiene la banda por ese procedimiento, pero se han barajado cifras muy elevadas. Desde las detenciones de Sokoa, hace más de 15 años, se tiene constancia de la utilización de los fondos así obtenidos por ETA para financiar sus tramas civiles: de relaciones exteriores, medios de comunicación, ayuda a los presos. Garzón lleva años intentando desentrañar esa red de apariencia legal, con ramificaciones en varios países.

El portavoz del Gobierno vasco opinó ayer que esta nueva operación de Garzón tiene por objeto 'preparar el terreno a la Ley de Partidos' con la que se quiere ilegalizar a Batasuna; y que la trayectoria del juez en este terreno está llena de 'instrucciones que finalmente fueron archivadas sin ningún indicio de culpabilidad'. Esto último es un tópico repetido por algunos nacionalistas cada vez que hay una redada de Garzón, pero no responde a la realidad. Los tribunales han decretado el levantamiento bajo fianza de la prisión provisional de muchos de los detenidos en las ocho o nueve redadas anteriores, pero la mayoría de ellos siguen procesados y a la espera de juicio, lo que significa que hay al menos indicios de culpabilidad.

La relación establecida ayer entre las detenciones y la Ley de Partidos resulta confusa. Esas detenciones más bien indicarían que la ley es innecesaria porque el Código Penal vigente prevé (artículos 129 y 515 a 520) la disolución de las asociaciones que realicen actividades como las que Garzón atribuye a Batasuna. El problema es que hay dirigentes del nacionalismo que parecen estar en contra de cualquier vía tendente a acabar con la impunidad del entramado civil de apoyo a ETA. Al menos, nunca han tomado iniciativa alguna en esa dirección y siempre se han opuesto a las de los demás partidos (por ejemplo, extradiciones o reformas legales) dirigidas al mismo fin.

A estas alturas sólo quienes quieran engañarse cueste lo que cueste pueden ignorar la vinculación entre el brazo militar y el político; y sólo quienes no estén interesados en la derrota de ETA pueden sostener que es posible acabar con ella por mero convencimiento; es decir, renunciando a aplicar la fuerza de la ley. Por la vía penal o por la de una nueva Ley de Partidos, parece lógico intentar impedir que sigan beneficiándose de las ventajas y privilegios que la democracia concede a los partidos quienes consideran legítimo asesinar a los representantes de las demás formaciones y cooperan en la empresa de intimidación en gran escala organizada en torno a ETA. No es normal que tanta gente viva de los frutos de la extorsión mafiosa, y tampoco que los partidos democráticos se vean en dificultades para completar listas electorales mientras quienes administran el terror de ETA reciben subvenciones públicas.

Restablecimiento de la legalidad
Editorial La Razón 1 Mayo 2002

No puede decirse, sin faltar a la verdad, que la operación contra el aparato financiero etarra, ordenada por el juzgado de la Audiencia Nacional que dirige el juez Garzón, sea una operación o maniobra de cara a la próxima aprobación de la Ley de Partidos Políticos que permitirá deslegalizar a Batasuna. Sostener esta especie, como se hace con falsete desde el nacionalismo que hoy gobierna en la Comunidad vasca, supone una evidencia más de que bajo las siglas del PNV dirigido por Arzallus y Eguíbar se está más a gusto con los proetarras que del lado de la Justicia. Pactar con Eta en Estella imprime carácter y debe ser muy difícil y peligroso volver a cruzar esa línea que separa a las víctimas y a la legalidad de los que matan, «comprenden» a los asesinos o se apuntan a la teoría de la «equidistancia».

Si, como se desprende de las primeras investigaciones ordenadas por el juez instructor, en la operación desarrollada en las últimas 48 horas en el País Vasco y en Francia se han encontrado documentos y otros datos para confirmar que Batasuna y Eta comparten una misma trama financiera con que sostener la actividad terrorista, y que las «herriko tabernas» son tapaderas donde reclutar nuevos asesinos para la banda o recolectar el impuesto revolucionario, no cabe mantener una actitud de neutralidad, y mucho menos de crítica cuando se trata de defender la legalidad y el Estado de Derecho. Resultaría igualmente impresentable que un partido como el PNV hablase de «maniobras» y de «objetivos políticos» cuando los jueces actúan para desmantelar un banda de traficantes y su correspondiente red de «blanqueo» de dinero.

Hay, por el contrario, que felicitarse por que la Justicia haya podido reunir los elementos de prueba suficientes para desmontar la gran mentira de Batasuna (sea el que sea el nombre bajo el que actúe) y poner al descubierto la siniestra trama financiera para sostener las redes del terrorismo. Cuando se detiene a presuntos responsables de facilitar la muerte de tantas personas inocentes, de envenenar a toda una generación con la violencia como ideología y fomentar, en suma, la escuela del crimen y de la limpieza étnica, sólo cabe alegrarse de que tan siniestros personajes estén fuera de la circulación y tengan que dar cuenta de sus actos ante la Justicia.

Todos somos iguales ante la Ley y conviene que los Tribunales, y las Fuerzas de Seguridad a sus órdenes, multipliquen su lucha en defensa de la legalidad. Porque sólo así se garantizan las libertades democráticas y se puede convivir. Acabar con la red del terror etarra es trabajar por la libertad y el imperio del Derecho y el PNV debería alegrarse con el resto de los ciudadanos cuando un delincuente es detenido por quebrantar una legalidad que a todos obliga.

No caben zonas de impunidad, pero tampoco de neutralidad. Si es escandaloso que la rama civil del terrorismo viva de rositas, con subvenciones oficiales, aún es más bochornoso que un partido presuntamente democrático se lamente cada vez que se roza a los cachorros de Eta.

Ilegalizar al nacionalismo
Antonio de ÁVILA COMÍN La Razón 1 Mayo 2002

No se lance el lector a tildarme de bárbaro; cuando finalice la lectura compartiremos la opinión. Veámoslo: El Art.2 establece: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles...» y el 8 exige que las Fuerzas Armadas del país están obligadas a defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Es categórica su redacción. No tiene excepciones.

Imposibilita, por tanto, divagar. ¿Cuál es el artículo primero de los estatutos del PNV?: Obtener la independencia. El resto del articulado ¬como en los mandamientos¬ van al socaire del imperativo expuesto. ¿De donde emana la violencia; quién fue la madre que parió a Eta, amén de la que muchos pensamos? Un nacionalismo con otras siglas que les condiciona tanto que son nacionalistas por encima de todo y, después, curas, obispos o seglares. Ésta y el PNV son hermanos por parte de padre, Arana, y la citada madre. No son badulaques, es lógico que empleen estas armas porque políticamente es imposible con la Constitución. Por eso van de anticonstitucionalistas. Alegaron al crearse que luchaban contra la dictadura, y todos los que se autodenominan progresistas colaboraron a tejer la leyenda elevándoles a héroes y gudaris; es, una gente pacífica, humanista, que les subleva el establecimiento de la pena de muerte. Dos ejemplos de ello: Uno, es paradigma de lo justo, pues fue juez, y, el otro, catedrático e intelectual de pro, Ventura Pérez Mariño y Gabriel Albiac. El juez, ¿inicuo como el del evangelio?, expresó en Onda Cero ¬tertulia de L. Del Olmo¬ en 28/9/2000, «que éramos muchos los que celebrábamos los atentados contra los guardias civiles y policía en los primeros años de actuación de Eta, porque eran franquistas». Únicamente, una tertuliana manifestose sensible y puso tímidos reparos. El resto, con el jefe a la cabeza, guardaron un silencio nauseabundo. En estos casos, que es otra modalidad de pena de muerte, era procedente su aplicación, por lo visto. El catedrático, Gabriel Albiac, lo adjetiva en un viscoso artículo en El Mundo, en 26/11/98, además de compartir que, «quien quiera que les otorgue su ración de plomo ¬a cualquier tirano se refiere¬ será un benefactor de la sociedad». Y concluye el artículo de esta guisa: «No, yo no he pedido nunca ¬jamás pediré¬ para Pinochet un juicio justo. Doce balas en la tripa, sí. O un vuelo angelical a lo Carrero Blanco». Un crimen tan atroz no le conmueve lo más mínimo. Ni nadie, que yo haya leído, se dignó en censurarle. ¿Dios, si lo llega a escribir un personaje de derechas! Éste, es el señorío democrático de esta tropa.

¿Entraña erradicar a estos partidos y hacer cumplir ley y Constitución alguna dificultad insalvable? Elementalmente no. Existe un precedente que nace en 1937 con la derrota de los peneuvistas en la guerra civil. Y fue tan civil, Sr. Arzalluz, que los vascos-vascos que le resultan los navarros y los alaveses, militaron en el bando nacional, incluido su señor padre. Mola, de no secundarle los primeros, se habría abstenido de efectuar el alzamiento. Y vascos de los de su grupo sanguíneo, derrotados, se incorporaron posteriormente a los sublevados. Hasta el nacimiento de Eta en 1968 transcurren ¿31 añazos! sin que se produzca un solo asesinato, ni, por tanto, encontramos más criminales ahí que los comunes. Es, pues, la savia nacionalista quien hace criminales a los etarras como al soldado medio japonés de la II Guerra Mundial lo configuró inmisericorde la deidad de su Emperador y las teorías que les inculcaron. Unos y otros con la llegada de la paz, aunque impuesta también por las armas, son tan humanos como nosotros, pues de esa guisa se desarrollaron en ese largo lapso. Y, durante el mismo, acontece el mayor florecimiento industrial y pacífico en la historia de la región vasca hasta ese momento. Por eso, aunque nuestro régimen actual sea distinto ¬no digo que mejor¬ es axiomático que quien gobierne está obligado totalmente a aplicar las leyes. Caiga quien caiga, como Aznar lo exige en otro aspecto. Pero tiene que aplicarse en todos.

Y, recapacitemos: ¿Es que, de contar con medios poderosos de fuerza y armas, los nacionalistas no las habrían empleado para conseguir su objetivo? Datos rotundos: Arzalluz manifestó en Pamplona el 23 octubre-89, su intención de reivindicar alguna forma de Ejército vasco, que entronque «con nuestros derechos históricos y tradición foral y que cuente con mandos vascos para caso de invasión». Y, días antes, Scheifier Amézaga afirmaba «...que muchos nacionalistas considerarían un mal menor, pero preferible, la Guerra de Secesión, de una vez por todas, del Estado español». (Art. de A. Careaga en El Correo de 28/10/89). Los nefastos políticos se los proporcionaron en buena parte con la Ertzaintza. El reciente libro sobre las nueces ratifica cuanto expreso, como el sentido pésame que manifestaron a los batasunos cuando reventaron los 4 etarras. ¿Pero si guardan luto por ellos y les repatean sus detenciones! Y debe tenerse presente, por otro lado, que en octubre-34 la Generalidad, con el sedicioso Compaytis, como un Hitler cualquiera, se lanzó a la guerra contra España, con sus escamots y mozos de escuadra en pos de la independencia. Ahora, de forma vergonzosa, le han dado su nombre al estadio de Montjuich.

El coto a tan necias voluntades radica sencillamente en la aplicación de la Constitución, y, por ende, de las leyes. Es muy sencillito demostrarlo. La liberación de Bilbao se produce en junio-37. Se estuvo conmemorando hasta el último de vigencia: el 75. En éste, la concentración de público fue apoteósica. No hubo que traerlos desde la Plaza de Oriente. Eran del Bocho. Coparon la Gran Vía y calles adyacentes y vitorearon a las fuerzas que desfilaron, como era costumbre. Y es significativo que Eta, a la sazón, ya era una mocita; frisaba en los siete añitos, sobre unos 2.500 días. Y usaba tirachinas parabellum.

Además del imperativo de la Ley, resta otro más. La fuerza de la razón. Una nación, una familia, una empresa, no se puede desmembrar por capricho de una de sus partes, porque se va toda al carajo, naturalmente. Digámosle, incluida Eta, argumentos como estos: De no ser cretino contumaz, nadie puede ser nacionalista tan puro y excelso como Sabino Arana. Y, si él, por dos veces, abjurando de su locura antes de su muerte, cual nuestro inmortal D. Quijote, como escribió Madariaga, les pide a sus seguidores a través de dos sueltos en el semanario Patria, por él creado, desistir de su teoría y «recabar los poderes de Madrid por vías legales, la mayor felicidad a que puede aspirar nuestro país dentro de la unidad del estado español» no hay Arzalluz que ose contradecirle estando en su pleno juicio. Cómo no considerar un ataque de vesania el predicamento de Arana con carlismo o sin él, habiendo nacido treinta años después de que toda su familia sufriera heroicamente en el sitio de Bilbao el ataque de las huestes del gran Zumalacárregui. Y, curiosamente, ambos bandos lo hacían bajo una misma bandera, la de España. Por eso se vio obligado a inventar una propia, copia burda de la inglesa, para otorgar credibilidad a su fábula: La ikurriña. Resultole imposible, por el contrario, ingeniar una moneda por no haber vestigio de ella. Y hasta sus propios correligionarios en 1936 cuando se creyeron libres e independientes emitieron billetes. Pesetas llamaron.
 

Y tan rotunda es, asimismo, la españolidad de Cataluña, «que contribuyó más que ninguna región de la península en hacer España bajo la égida de Roma, cuando ni siquiera era posible adivinar en el misterioso e incierto futuro de Hispania el nacimiento de Castilla» como demostró también el citado Madariaga, lo que deja en ridículo al Sr. Mas, al decir recién que Castilla era una nación. Y San Vicente de la Barquera, Ponferrada o Benavente. Sólo tienen una única excepción de no haber estado unidos al resto del país: De 1640 a 1650 en que constituyen la 1ª República de Cataluña, no como nación, ya que se fueron con otra, la francesa de Luis XIII, regresando al redil decepcionados. Pero el argumento más demoledor que poseemos para destruir su farsa nacionalista, es emplear la fuerza de su mejor argumento, santo, seña y demostración (sic) de que formaban una nación independiente que concluyó con el fin del sitio de Barcelona ¬no de Cataluña¬ en la Guerra de Sucesión entre los Austrias y los Borbones, cuya fecha, 11 de septiembre conmemoran con la mayor de las parafernalias posibles. Con ese nombre es conocida universalmente dicha guerra, dada que fue la causa exclusiva, exclusiva, repito, de su desencadenamiento: la muerte, sin hijos, del Rey de España, Carlos II. Como hubo, tíos bobos, otras dos ciudades españolas sitiadas por la misma causa, Carmona y Mallorca.

Los dirigentes de la defensa de la Ciudad Condal emitieron un manifiesto, el que se reproduce, documento rotundo, definitorio, que arrasa tanta memez reiterada. Con el régimen de Franco obviaba, pero, en la transición tenían que haber sustituido la carta de ajuste de la televisión por este documento histórico. En él, no citan a ningún honorable president sino que lo hacen bajo el amable dominio de la Majestad C. Del Rey y Emperador nuestro senyor... Y también reproducimos otro bando, éste en español, de un siglo posterior, y el Congreso Provincial de Cataluña, en Manresa, el 16 de mayo de 1811, llamando al resto de los españoles para luchar junto a ellos contra el invasor francés. Y fueron los catalanes, según el Marqués de Lozoya, la parte más fundamental para derrotar a Napoleón.
Conclusión: Los golpes de Estado se han vedado en la época actual. En la Europa de las Naciones nunca pueden aspirar a ser una de ellas, porque en la Historia Universal de las mismas, jamás hubo constancia individual de la vuestra, ni por tanto, tuvisteis representación diplomática. Es, pues, la propia Historia quien os ilegaliza.

ETA utilizaba sus empresas en Cuba para blanquear el «impuesto revolucionario»
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 1 Mayo 2002

El entramado de empresas que ETA ha conseguido crear en Cuba a lo largo de los años era uno de los más utilizados por la red financiera ahora descubierta. La misión de estas industrias consiste en blanquear dinero, en especial el procedente del «impuesto revolucionario», así como «inyectar fondos» a las diferentes organizaciones que integran el «complejo ETA».

Uno de los objetivos de la estructura financiera constituida por ETA en 1992 consistía en que una parte de su entramado pudiera autofinanciarse, de tal forma que no tuviera que estar dependiendo constantemente de las aportaciones económicas que les suministraba hasta entonces el «frente militar», según explicó ayer el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy.

Con esta estrategia, la banda buscaba destinar fondos a la creación de empresas en el exterior, especialmente en Centroamérica, Suramérica y Europa, que sirvieran, entre otras fines, para mantener a sus militantes huidos y para generar beneficios. Además, la rama tenía como objetivo inyectar fondos de unas estructuras y empresas a otras, todo ello bajo el control de ETA.

Según Rajoy, en todo este entramado empresarial surgió Banaka SA, empresa dependiente en su momento de HB, que se encarga de la constitución, gestión y asesoramiento de diversas industrias, entre ellas, las 104 «herriko tabernas» (sedes sociales de Batasuna) distribuidas en el País Vasco y Navarra. A través de estos locales se desarrollan, «por su peculiar opacidad, operaciones financieras relacionadas con el entramado económico ETA-KAS-EKIN». La Policía investiga si en las «herriko tabernas» la banda cobra el «impuesto revolucionario». En cualquier caso, hay precedentes tal como quedó demostrado en una de las operaciones contra este chantaje que llevó a cabo la Ertzaintza en agosto de 1994.

Banaka ya fue investigada en 1998 por el juez Baltasar Garzón, en el marco de otra operación contra tramas financieras de la banda. Como administrador único figura José Luis Franco, detenido el pasado martes. Quedó constituida el 2 de febrero de 1989 con un capital de 1.800 euros para, aparentemente, la comercialización de vinos y licores. Precisamente Banaka creó las gestorías Ducal, en Bilbao; Ator, en Hernani; Aisa en Tolosa y Etxepare, en Munguía, además de dos empresas ubicadas en Vizcaya, Erosgune S.L. y Eneko S.L.. Las cuatro gestorías y estas dos empresas fueron registradas, además, del domicilio de José Luis Franco Suárez. La Policía se ha incautado de ordenadores y numerosa documentación, particularmente de naturaleza contable. Eneko, constituida el 11 de abril de 1998 con un capital social de 60.000 euros, se dedica a servir material de hostelería a las «herriko».

Empresas en el extranjero
Asimismo, en la localidad fronteriza de Hendaya la Policía francesa, en colaboración con las Fuerzas de Seguridad de España, interceptó una furgoneta, con abundante documentación, calificada de «comprometedora», que los batasunos querían trasladar a Francia tras sacarla precipitadamente de su sede de San Sebastián, al conocer la operación policial. El vehículo lo conducía el ciudadano francés Giuliano Cavaterra, que ya fue detenido el 5 de agosto de 1992 cerca de Burdeos, acusado de colaborar con «Txapu».

Banaka S.A., considerada como empresa matriz, creó además una serie de empresas en países extranjeros, especialmente en América y Europa, que se han venido dedicando a blanquear dinero que ETA ha obtenido a través del cobro del «impuesto revolucionario» y de secuestros. Rajoy recordó que ya en 1998 se llevó a cabo una investigación contra la empresa Gadusmar, que hacía compras en Europa, enviaba los productos a otros países y «a través de eso se financiaba buena parte de la estructura de ETA en el exterior».

De entre los diferentes «enclaves empresariales» que ETA tiene en el extranjero, con el que Gadusmar tenía más «relación comercial» era con el establecido en Cuba bajo la dirección de Jesús Abrisqueta, veterano militante de ETA. Según fuentes de la investigación, las industrias asentadas en la isla caribeña han sido utilizadas por la red ahora descubierta para blanquear partidas de dinero procedentes del «impuesto revolucionario», así como para «inyectar» dinero a las estructuras que integran el «complejo ETA».

La operación ha ido dirigida también contra la «comisión nacional de las «herriko tabernas» que, según Rajoy, desempeñan, al margen de la trama económica, dos funciones en el conglomerado etarra: captar etarras y preparar actos de «kale boroka». Preguntado si la red ha utilizado fondos públicos, ya que entre los detenidos se encuentra un representante de Batasuna en Udalbiltza, Rajoy explicó que se trata de «una trama empresarial privada», por lo que descartó este extremo.

El mismo entramado
El ministro reiteró que la operación demuestra una vez más que Batasuna es lo mismo que ETA, un «entramado único». En cualquier caso, no quiso concretar las actividades ilícitas que se le imputan a los detenidos, porque deberá ser el juez quien lo haga. Finalmente, aseguró que la operación se llevó a cabo «cuando estaba previsto y ha salido bien», pese a una posible filtración que permitió a Batasuna conocerla.

La Policía registró el martes el despacho del abogado Ramón Zabala, ex concejal de Batasuna en Munguía. Los agentes se incautaron de documentación sobre asociaciones del conglomerado ETA-KAS-EKIN a las que asesora.

Eta cobra el «impuesto» en las tabernas batasunas
Eta utilizaba las empresas en el extranjero para blanquear parte del «impuesto revolucionario»
R. L. V. / J. M. Z. - Madrid.- La Razón 1 Mayo 2002

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, desveló que, entre el conglomerado de empresas que Eta había ordenado constituir a Batasuna al amparo de la sociedad matriz «Banaka» para su financiación y la de su entorno, había una serie de corporaciones en el extranjero que tenían como misión blanquear parte del dinero recaudado a través del denominado «impuesto revolucionario» y a través de otros métodos ilícitos, como los secuestros.

Además, y según explicó el ministro, estas sociedades tenían también como misión servir de sustento económico para los terroristas de la banda terrorista que se encuentran huídos en varios países del mundo, principalmente en Suramérica. «Creemos ¬manifestó Rajoy¬ que a través de todo este sistema se canalizaba al menos una parte del impuesto revolucionario , que estaría incardinado en el entramado empresarial que se está investigando, y que podría estar siendo blanqueado a través de las empresas constituidas en el exterior».

En este sentido, se refirió a la investigación policial que supuso en el año 1998 el desmantelamiento de la empresa de exportaciones «Gadusmar», tras quedar acreditado que la sociedad, que hacía compras en Europa con dinero obtenido por medios ilícitos, enviaba los productos a otros países y, a través de la venta de los mismos, quedaba blanqueado el dinero y se financiaba buena parte de la estructura que la banda tiene en el exterior de España.
Aunque el ministro no quiso desvelar ni el nombre de estas sociedades creadas en el extranjero ni los países donde estaban radicadas, fuentes próximas a la investigación explicaron a este periódico que se trata de estados donde hay un gran número de refugiados de la banda, como Venezuela, Cuba, México o Uruguay.

Según las primeras estimaciones del Ministerio del Interior, la banda, a través de todo el conglomerado de sociedades que montó, habría podido conseguir un beneficio anual superior a los 12 millones de euros (unos 2.000 millones de pesetas).

La Policía francesa descubre cerca de Toulouse un gran arsenal de ETA
D. M. / J. P. ABC 1 Mayo 2002

La Policía Judicial francesa localizó ayer en la ciudad de Castre, a unos 70 kilómetros de Toulousse, un gran arsenal de ETA que contenía, entre otro material, lanzacohetes, cohetes subfusiles, una pistola, más de treinta granadas, así como cerca de cinco mil cartuchos, además de abundante documentación interna. La vivienda fue alquilada por José Ramón Lete Alberdi y Laurentza Beyrie.

MADRID. José Ramón Lete Alberdi y Laurentza Beyrie fueron detenidos el pasado 12 de diciembre en Auch, junto con José Ramón Karasatorre Aldaz y Miren Orcolaga, en lo que fue un golpe al «aparato logístico» y de «instrucción» de nuevos pistoleros. El descubrimiento de este arsenal es continuación de aquella operación. Laurentza Beyrie ha venido desempeñando un papel importante en la «logística» de ETA en Francia, ya que se encargó de alquilar varios pisos que formaban la infraestructura. Además, tal y como informó en su día ABC, hizo labores de enlace entre la dirección de ETA y el «comando Madrid», hasta el punto de que en varias ocasiones se trasladó a la capital de España para supervisar los preparativos de los atentados.

Tras el arresto de estos cuatro etarras, la vivienda, que había sido utilizada para impartir cursillos a nuevos terroristas, quedó abandonada. Su propietario dejó de cobrar el alquiler a partir del mes de enero por lo que denunció el hecho a la Policía.

Laborioso registro
Ayer, efectivos de la División Nacional Antiterrorista (DNAT), con el apoyo de agentes especializados en la desactivación de explosivos, llevaron a cabo un registro de la vivienda que se prolongó durante más de seis horas. Entre el material que albergaba el arsenal se encontraban, según fuentes de la investigación consultadas por ABC, un fusil ametrallador, tres fusiles de asalto Mat y otros tres de la marca Brescia; doce granadas de fusil, veinte cohetes y un lanzacohetes; un subfusil UZI y otro HS; 4.750 cartuchos; treinta cargadores; abundante cordón detonante, que ETA robó el 7 de marzo del pasado año en un polvorín de la empresa Titadine cerca de Grenoble; una pistola automática Astra; cordón detonante; 300 detonadores eléctricos, veinte despertadores, así como abundante documentación sobre el manejo de armas y explosivos y veinte disquetes que están siendo analizados. La Policía cree que todo este material estaba destinado a los cursillos que Carasatorre y Lete impartían a los nuevos terroristas.

La pizarra de los socialistas guipuzcoanos
MARIO ONAINDIA El Mundo 1 Mayo 2002

El Comité Provincial del PSE EE de Guipúzcoa se reúne bajo la presidencia de una enorme pizarra escolar que, por mi parte, ha sido objeto de continuas bromas a la dirección del partido de esta provincia, particularmente en las campañas electorales.Les tomaba el pelo diciendo que los éxitos del socialismo guipuzcoano se debían precisamente a aquel encerado, quizá tan importante como el de Suresnes, porque la política socialista en esta provincia era tan sutil y compleja que precisaba de ese instrumento para hacérsela comprensible a nuestros militantes.

Parece que esa pizarra se ha vuelto inservible porque la política nacionalista, en particular la del PNV, ya no se deja atrapar en los estrechos marcos de la geometría euclidiana y hace que sean necesarios unos espacios más complejos. Por ejemplo, los que reflejan las esculturas de Chillida, no porque hayan asumido sus reflexiones sobre la relación entre el espacio y el tiempo, sino porque han hecho suyos los planteamientos del obispo José María Setién sobre el tercer espacio. De esta manera, el Partido Nacionalista Vasco ocupa no sólo el Gobierno, sino también la oposición y el espacio antisistema esto es, Gobierno vasco, Parlamento y Udalbiltza como si fueran distintos brazos surgidos del partido guía que tanto confunde cuando no irrita a los vascos de mentalidad moderna y con ideas normales de la política.

De manera que no se distingue lo que son ideas convertidas en instituciones reales de lo que son proyectos futuros. De ahí que los socialistas vascos le insistan al PNV para que se convierta en un partido normal a fin de poder plantearse la normalización de Euskadi con alguna garantía de éxito, lo cual, evidentemente, comparto. Lo que no me parece tan adecuado es cómo pretenden los socialistas este objetivo.

Desde que el ex lehendakari José Antonio Ardanza propuso hace más de un año que el Partido Nacionalista Vasco debería congelar sus reivindicaciones soberanistas o autodeterministas mientras se mantuviera la violencia terrorista de ETA, numerosos dirigentes socialistas han insistido en esta petición no sólo ante la nula respuesta, sino ante la perplejidad de los dirigentes del PNV e incluso de la comunidad nacionalista en su conjunto.

Los nacionalistas no comprenden que para fortalecer la democracia haya que renunciar a las ideas que defienden los partidos políticos porque hasta ahora han identificado la democracia con el sistema en que se puede lograr cualquier objetivo siempre que se cuente con la mayoría de la ciudadanía.

Tampoco comprenden qué beneficio podría obtener el nacionalismo de la eliminación del espacio utópico, sobre todo cuando está atrayendo a ese espacio a la Izquierda Unida de Javier Madrazo.

Mucho me temo que en lo que deberían insistir tanto los socialistas como los partidarios de que la política vasca sea normal, que transcurra por los parámetros de las democracias occidentales, no es tanto la renuncia a la dimensión utópica una formulación eminentemente negativa , sino la jerarquía que debe existir entre los distintos espacios de la escultura de Eduardo Chillida, configurados por las políticas nacionalistas que dan preferencia a la realidad asumida por todos como punto de partida respecto a los proyectos partidistas.

Este problema se suele ver sólo en relación con ETA y, por tanto, se insiste una y otra vez en la ambigüedad del PNV ante el terrorismo.Lo que es falso. El PNV está dispuesto a suscribir cualquier afirmación contra ETA que se le ponga delante. El problema no es su supuesta ambivalencia ante la violencia, sino la ambigüedad que mantiene respecto al propio sistema democrático.

El gran problema de la política vasca, sin cuya resolución no me parece posible vencer a la banda terrorista ETA, es que el llamado nacionalismo democrático no defiende el sistema democrático actual. Y, precisamente, el gran avance que representa el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo es que se condena a ETA no desde la moral, sino desde la política. Y esta condena se hace formulando la defensa de esta democracia como objetivo fundamental.

El nacionalismo gobernante, en cambio, actúa como si en Euskadi no hubiera democracia. O mejor, como si sólo las instituciones gobernadas por él fueran democráticas. Las otras, según el PNV, no son sino reminiscencias del franquismo llamadas a desaparecer, incluido algún partido político. La estrategia de Estella no era sino la puesta en práctica de este principio.

La ruptura de la tregua por parte de ETA y la no obtención de la mayoría suficiente para tener un Gobierno estable y lanzarse a la aventura soberanista han obligado al PNV a rectificar en parte y a modular su política, de manera que, en lugar de minimizar el terrorismo como en el pasado, se ha puesto a defender a los que luchan en primera línea por el sistema democrático (concejales constitucionalistas, profesores, ertzainas, etcétera), pero no al sistema democrático en sí. De ahí que Josu Jon Imaz diga que se siente un concejal socialista cuando alguno de ellos sufre un atentado. Pero los socialistas no son asesinados por ser socialistas, sino por defender el sistema democrático. De la misma manera que el PNV, a pesar de gozar del poder, no es objeto de las balas de ETA porque no lo defiende.

La ausencia de mayorías suficientes tanto en el Parlamento vasco como en las Juntas Generales de los tres territorios históricos otorgan en principio a los socialistas la posibilidad de obligar al PNV a que defienda el sistema democrático. Pues para la mayoría de los mortales las cosas son meridianamente claras. En Euskadi está en vigor un sistema democrático y, por tanto, las acciones de ETA son mero terrorismo. O, por el contrario, en Euskadi no hay democracia y ETA tiene razón políticamente. No se puede estar más de 20 años deshojando la margarita y tratando de prolongar una Transición no sólo «inacabada» (Carlos Garaikoetxea dixit), sino inacabable hasta lograr los objetivos finales de ningún partido.

Y los socialistas vascos tienen una gran responsabilidad en el giro que pueden tomar las cosas en Euskadi siempre y cuando defiendan una unidad de todos los demócratas definida no sólo en negativo como renuncia y condena al uso de la violencia , sino también en positivo, como defensa del sistema democrático configurado en torno al Estatuto de Autonomía y a la Constitución española, incluidos, lógicamente, los artículos que permiten su reforma.

Mario Onaindia es presidente del Partido Socialista de Euskadi en Alava y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Gonzalo Santonja, designado director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua
EFE Libertad Digital 1 Mayo 2002

El escritor y catedrático salmantino Gonzalo Santonja, Premio Castilla y León de las Letras en 1997, fue designado este martes director general del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, fundación con sede en Burgos que tiene por objeto promover y difundir el uso y conocimiento del idioma español.

El vicepresidente y consejero de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, presidió en Burgos la primera reunión de este Patronato, que fue constituido en diciembre pasado en la localidad burgalesa de Salas de los Infantes.

Gonzalo Santoja, en conferencia de prensa, dijo que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua debe ser un "observatorio del castellano" que investigue "una lengua en movimiento" e indicó que entre los objetivos del organismo que dirige se encuentran "proteger el español y ordenar su crecimiento".

Santonja, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid y uno de los fundadores de los cursos de verano de El Escorial, consideró que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua debe ser "la casa de todas las asociaciones de la Lengua Española", tanto de las ubicadas en España como de las que están en el extranjero.

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