AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 2 Mayo  2002
A por ellos
Editorial ABC 2 Mayo 2002

Propaganda terrorista
Editorial La Razón 2 Mayo 2002

El valor de los gestos
PABLO PLANAS ABC 2 Mayo 2002

Catilinaria
Iñaki EZKERRA La Razón 2 Mayo 2002

El terror imaginado
José A. SENTÍS La Razón 2 Mayo 2002

Mejor que con el GAL
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 2 Mayo 2002

PROPAGANDA Y AMENAZA ETARRA, IMPREVISION POLICIAL
Editorial El Mundo 2 Mayo 2002

Las conexiones de Batasuna
Francisco MARHUENDA La Razón 2 Mayo 2002

Eso es ETA
Editorial El País 2 Mayo 2002

Le Pen ya está en España
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Mayo 2002

Cada uno en su sitio
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Mayo 2002

Terror ante Europa
Editorial El Correo 2 Mayo 2002

ETA responde al cerco a Batasuna con dos coches bomba en Madrid
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 2 Mayo 2002

Noche de violencia callejera en el País Vasco
El Mundo 2 Mayo 2002

A por ellos
Editorial ABC 2 Mayo 2002

En una semana, ETA ha cometido tres atentados con coche bomba. El lunes 22 hizo estallar el primero ante la sede de la empresa Repsol-YPF. Ayer, poco antes de las cinco de la tarde explotó un coche aparcado en la esquina del Paseo de la Castellana con la Avenida del General Perón, el corazón financiero de Madrid, que también era el centro deportivo de toda Europa, porque al otro lado de la Castellana se encuentra el estadio Santiago Bernabéu, donde Real Madrid y Barcelona disputaron el partido de vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones. El tercer coche, el utilizado por los terroristas para huir, estalló en el extremo opuesto de Madrid, en la calle de Embajadores.

ETA ha querido hacer una demostración de presencia en la capital de España, certificando su vuelta después de que la Policía desmantelara su infraestructura en el mes de noviembre pasado. Lo ha hecho golpeando alevosamente la convivencia de una ciudad ocupada en festejar acontecimientos tan expresivos de la libertad y de la tranquilidad como son el Día del Trabajo y un gran espectáculo deportivo. Cuando ETA no mata con sus bombas es que quiere hacer la vida imposible. Sin embargo, Madrid es una ciudad que a lo largo de su historia ha tenido ocasión de demostrar una capacidad de resistencia inquebrantable. ETA no va a provocar una excepción. Y esta firmeza de los madrileños, que hoy, 2 de Mayo, celebran el alzamiento contra los invasores franceses -oportuna metáfora de libertad-, debe ser un ejemplo para los poderes públicos en la lucha contra el terrorismo. El desafío de ETA al Estado es ya una disyuntiva irreversible entre la libertad y la tiranía, entre la dignidad y la infamia. No hay ningún término medio entre la determinación de acabar con ETA y el apoyo, aunque sea implícito, a la banda terrorista. El nivel de enfrentamiento al que ETA está dispuesta a llegar quedó ayer reflejado con una acción terrorista que buscaba el miedo indiscriminado, pero que bien pudo acabar con la vida de un número indeterminado de ciudadanos. Las políticas en las que debe concentrarse el Estado se resumen necesariamente en la advertencia del presidente del Gobierno, José María Aznar, a terroristas y cómplices: «Vamos a por ellos». A pesar de la reiteración con la que los nacionalistas y algunos analistas aliviados por su victoria electoral el 13-M niegan la eficacia de la vía policial y judicial para vencer a ETA, sólo una ceguera interesada impide ver que la expectativa de una ley de Partidos seria y exigente y una estrategia judicial que está levantando los velos del terrorismo, tiene muy preocupada a la izquierda proetarra. Sus reacciones buscan más el resguardo del PNV que una rebelión social, apelan a una resistencia que cada vez moviliza menos y sienten que su margen de maniobra es cada vez menor. Por eso piden a ETA que asesine, como ayer hizo, horas antes del atentado, el portavoz de Batasuna en Navarra, que anunció que se pasaría de las palabras a los hechos. Mientras tanto, no dejan de caer comandos en manos de la Policía ni de aumentar la colaboración internacional allí donde hace apenas un año era casi impensable. La izquierda abertzale sabe que está perdiendo la impunidad y que, esta vez, el Estado ha tomado una iniciativa a la que no va a renunciar.

LA sociedad española tiene muy claro que esta política de firmeza del Gobierno es la única admisible contra ETA y sería mejor, para que la sociedad no dé la espalda a una parte de su clase política, que el PSOE despoje su discurso de las reticencias, reservas y mensajes oblicuos que lo han jalonado en las últimas semanas. A estas alturas resulta ininteligible que los socialistas se preocupen por dejar al PNV una puerta abierta para entrar en el consenso contra ETA -lo que implica una crítica al Gobierno de Aznar-, cuando el partido de Arzalluz y el Gobierno de Ibarretxe están concentrando todo su esfuerzo político en evitar el aislamiento de Batasuna y de la banda terrorista, atacando las acciones judiciales contra su entramado financiero y haciendo imposible una moción conjunta en los Ayuntamientos para condenar la violencia terrorista. Los datos son concluyentes.

Las declaraciones públicas de Xavier Arzalluz y de Josu Jon Imaz, portavoz del Gobierno nacionalista, tras la operación coordinada por el juez Baltasar Garzón contra la red financiera de ETA, constituyen dos ejemplos muy significativos de la profunda inmoralidad en la que ha caído el discurso nacionalista con tal de evitar que el Estado gane el pulso a ETA y a Batasuna. Actitud perversa que se refleja en el documento propuesto por Eudel, la Asociación de Municipios Vascos, para propiciar la seguridad de los concejales amenazados: no hay una sola mención por su nombre ni a ETA ni al terrorismo, como si en el País Vasco los amenazados vivieran una esquizofrenia sin nombre ni causa. Esto es todo lo que da de sí el nacionalismo vasco frente al terror de ETA y así hay que interpretar la doblez moral de sus dirigentes, empezando por el lendakari Juan José Ibarretxe.

Propaganda terrorista
Editorial La Razón 2 Mayo 2002

A la banda terrorista Eta le queda como principal recurso intentar acaparar la actualidad en los medios de comunicación. Busca, desesperadamente, la repercusión mediática, especialmente ante los ojos del mundo. Por eso, hizo estallar un coche bomba ayer en las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabéu, donde horas después había de jugarse el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. Por fortuna, no se registraron heridos graves, aunque no parece que Eta lo pretendiera. Bastaba con hacerse notar, para introducir en el subconsciente colectivo la idea de que hubiera podido causar una matanza. O, en términos actuales, llevar a la ciudadanía madrileña el temor de que hubiera podido repetirse una tragedia del estilo de la de las Torres Genelas.

Propaganda y terror. Ese es el binomio con el que la banda mafiosa intenta avanzar en sus propósitos de debilitar a la sociedad para que se rinda y permita los objetivos secesionistas que persigue. Basta saberlo, para poder evitarlo. No porque los terroristas no obtengan repercusión de sus actos, ni porque no atemoricen a algunas personas, sino porque el enemigo contra el que luchan es mucho más fuerte que las propias personas. Pretenden acabar con un Estado, y eso es una tarea que está fuera del alcance de una banda de delincuentes que ya sabe que el Estado está decidido a vencer en la batalla y va a emplear todas las armas de la legalidad para lograrlo.

Si el atentado de ayer frente al estadio es alarmante no es porque exista Eta, sino porque los servicios de seguridad han podido cometer un error en su trabajo de prevención, en un escenario y en un día tan simbólicos como los de ayer.

Pero, en lo demás, nada ha cambiado. Eta puede hacer aún mucho daño, pero es una evidencia que se encuentra en claro retroceso. En lo que llevamos de año, ha fracasado mucho más, afortunadamente, que acertado en sus objetivos criminales. Sigue existiendo, pero el cerco se cierra sobre sus negocios, sus pistoleros, sus dirigentes y sus apoyos políticos.

Ahora quiere avisar de una posible amenaza: la del atentado monstruoso, con miles de víctimas, como el sufrido en Nueva York. Pero ese peligro no hace sino agudizar la necesidad de acabar con la banda lo más rápidamente posible. Porque el coche bomba de ayer es un espejismo, y el debilitamiento de Eta, una realidad. Aunque la persistencia de la amenaza exija la máxima firmeza del Estado.

El valor de los gestos
Por PABLO PLANAS ABC 2 Mayo 2002

Aún humeaban los restos del coche bomba que ETA colocó cerca del estadio Santiago Bernabéu a escasas horas del Madrid-Barça cuando una manada de «ultrasur», los hinchas radicales del Real Madrid, se enfrentó a la Policía que acordonaba la zona, analizaba los restos del vehículo y trataba de discernir si había alguna trampa. De una difusa ideología fascistoide, estos individuos arremetieron contra periodistas y agentes al tiempo que lanzaban consignas en contra de la banda. Es decir, cayeron de bruces en todo aquello que ETA pretende cada vez que comete un atentado: crispar a la ciudadanía, alterar los ánimos, quebrar la vida cotidiana y forjar un estado de excepción que impregne cualquier acontecimiento. En esos «ultrasur», ETA tuvo un reflejo perfecto de lo que podría ocurrir tras cada atentado sin la templanza, resistencia y voluntad democrática de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y en la celebración del partido de fútbol, en la imprevista presencia del Príncipe Don Felipe en el palco, estuvo el contrapunto a las bombas y a los incidentes de los hinchas radicales. Si no sobran las palabras de condena, hacen más falta los gestos firmes y cien mil personas, desde la Corona hasta el último de los asistentes al partido, replicaron a ETA con la celebración de una fiesta deportiva. Resistir sin estridencias -aunque haya que agacharse cada vez que se coge el coche, aunque la sombra de un escolta enmarque cada salida a la calle, aunque aún haya quien se empeñe en recetar «diálogo» a lo que requiere valor cívico- es la respuesta más dura que puede recibir ETA hasta la próxima desarticulación. Casi todo lo demás debilita la consistencia democrática, jurídica y ciudadana de la lucha contra la banda.

A partir de ahí, no cabe sino constatar que en la cartografía del terror es ya imposible distinguir entre Batasuna y ETA, de modo que las disquisiciones sobre la tipología de la conexión de la primera con la segunda se acercan a la peor tradición escolástica. Para un espectador objetivo, es inapelable que hay una relación causal entre que el batasuno Barrena diga que «es el momento de pasar de las palabras a los hechos» y que tan sólo unas horas después hagan explosión dos coches bomba en pleno centro de Madrid. Para algunos observadores parciales, la relación entre las palabras y las explosiones puede ser tan casual como la que establecen los asesinos entre la dinamita y los muertos, factores a lo sumo colaterales y que no deben perturbar el juicio sobre una «solución dialogada». Frente a todo ello, frente a tanta artimaña dialéctica, cualquier gesto sereno y firme es toda una victoria.

Catilinaria
Iñaki EZKERRA La Razón 2 Mayo 2002

Ni motivos políticos ni sociológicos ni históricos ni antropológicos. Eta hoy sigue existiendo porque sigue habiendo en nuestro sistema zonas de impunidad, que son precisamente ésas con las que quiere acabar el Gobierno y no quieren acabar los nacionalistas. Como es la impunidad la única explicación de la tragedia económica que vive Argentina al margen de literaturas baratas sobre los defectos y los atavismos de los pueblos. Se fantasea sobre lo que ha llevado a los argentinos a la bancarrota, se apela a corrientes autodestructivas y telúricas, se buscan pistas en la pampa y en el tango, pero se olvida a menudo que el delito sencillamente tiende a salir por donde puede y por donde no encuentra resistencia legal. Si en Zaragoza se juntan cuatro jueces y empiezan a exculpar el delito de violación, en Zaragoza empiezan a proliferar los violadores como los caracoles en la lluvia. Luego vendrá la mala literatura, el sociólogo místico, el hermeneuta, el experto buscando antecedentes al fenómeno sosteniendo que la delincuencia sexual zaragozana hunde sus raíces en la jota y el cañón fálico de Agustina de Aragón.

No hay laberinto vasco, como no hay laberinto argentino ni zaragozano. No hay predisposición atávica del vasco a la pistola ni del bonaerense al corralito. Si en Cataluña se deja crecer el terrorismo callejero y el «intercambio cultural» con el País Vasco de jarraitxus y maulets, crecerá el terror en Cataluña. Y, lo mismo que hoy existe el mito del rechazo catalán a la violencia, mañana alguien buscará antecedentes del odio en las ruinas romanas o levantará una teoría sobre «la predisposición natural del barcelonés a la bomba» y sus causas y orígenes en el anarquismo anterior a las guerra civil.

Lo que Eta y sus cómplices políticos están haciendo con la democracia española no tiene ningún misterio. Está escrito en las primeras lecciones de nuestra cultura, en los discursos de Cicerón. El nacionalismo o ha inventado nada sentándose en el «Senado « sonriente cuando viene de conspirar contra él. Es un Catilina cutre y a la vez resabiado que está estirando lo que puede nuestra paciencia y que, encima, como ha pasado por el seminario, se sabe las «Catilinarias» mejor que los senadores, que vienen de la tecnocracia y no tienen ni idea de latín.
Eta volvió ayer a llevar el horror a Madrid porque han durado mucho sus espacios de impunidad y porque quiere preservarlos. Y, mientras, el Senado discute. Y hay un tal Llamazares, especialista en decir lo contrario al sentido común, que avanza con los ojos iluminados hacia Cicerón y que, señalándole con el dedo, le dice: «Quosque tandem...»

El terror imaginado
José A. SENTÍS La Razón 2 Mayo 2002

El terrorismo de Eta siempre pretende hacernos creer que es capaz de mucho más de lo que es. Lo que no quiere decir que no pueda hacer mucho daño. Pero su principal objetivo es multiplicar su poder de intimidación, antes que amplificar la destrucción que causa. Su necesidad es medir las consecuencias de sus actos, aunque su deseo pudiera llegar más lejos. Lo reprimen, porque su instinto de supervivencia les indica que antes que provocar un combate frontal de centenares o miles de muertos, le conviene a sus intereses que haya centenares o miles de vivos atemorizados. Porque, en el primer caso, en el de la ofensiva de violencia total, nada les indica que no puedan recibir igual respuesta. Mientras que, en el segundo, el terror imaginado que causan no despierta la réplica definitiva, sino que se limita a instalar la duda en la conciencia de sus adversarios. Para que puedan optar por la rendición, antes que por el combate.

El terrorismo de Eta está aún lejos del suicida del fundamentalismo islámico. Comparten, como toda lucha antisistema, la necesidad de la propaganda. Pero no puede traspasar los códigos que lo convertirían en letal para sus enemigos, aunque también en su sentencia de muerte propia. Hacen una guerra de juguete, para que no les hagan a ellos una guerra de verdad. Quieren vencer sólo con el terror, sin aceptar que en una guerra no sólo hace falta atemorizar al adversario, sino también aniquilarlo. Pero reconocer eso les pondría de bruces ante una realidad que no quieren ver. Que ejecutan una obra teatral, en la que ellos imaginan victoria sólo porque otros sueñan pánico.
Los coches bomba testimoniales, las amenazas aniquiladoras o, si se me apura, hasta los asesinatos selectivos y espaciados, no son expresiones de una guerra, sino llamadas de atención infantiles (también los niños son crueles) para que hagan caso a unos marginados que han construido en la clandestinidad un imaginario de poder. También los asesinos en serie buscan desesperadamente ver sus crímenes en los periódicos, como si su fuerza creciera con la tinta escrita con sangre. Pero, unos y otros, asesinos en serie y terroristas, tienen una patología común: la impotencia.

Los terroristas de Eta no son peligrosos para el Estado, insensible, como instancia política que es, al dolor que causan. Lo son, obviamente, para los individuos, pero éstos, nosotros, no somos históricamente importantes. Y, además, tenemos un antídoto contra el miedo: la indignación. Ellos, los etarras, tuvieron ayer su minuto de gloria con la retransmisión televisiva de su coche bomba, para recordarnos Manhattan. Pero, con mucho cuidado, no fuera que otros pensaran en Afganistán. Y nuestros etarras son muy malos, pero no son totalmente imbéciles.

Mejor que con el GAL
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 2 Mayo 2002

Había gente, no sólo del PSOE, que creía que el mejor modo de luchar contra los terroristas era ir recitando «ojo por ojo, diente por diente», así que los crímenes del GAL no se sancionaban públicamente por el hecho mismo de los asesinatos, sino por el modo chapuza de cometerlos y el peor modo de utilizar los fondos reservados. Cada vez que Eta golpea hay un sentimiento universal de venganza que unas veces se traduce en la petición a gritos de la pena de muerte y otras en la creación de bandas que luchen «desde las alcantarillas».

Pues la realidad es que la política democrática y limpia está dando mejores resultados en esta batalla que las decisiones inconfesables.

La detención de los comandos es tarea interminable porque siempre encontrarán a tres amigos de Yosuyón que entiendan que vivirán mejor en el entorno de los «héroes terroristas» que estudiando y buscándose un puesto de trabajo honrado.

Pero cuando hay golpes tan importantes a la infraestructura etarra como el dado a la red de blanqueo de dinero, las cosas empiezan a ponerse difíciles para los terroristas. Sin dinero, no hay héroes.

Fue el desmantelamiento de la Tesorería en Francia la que llevó a Eta a declarar la «tregua trampa», aquel tiempo en que decían que no mataban y, en realidad, lo utilizaron para rearmarse y reorganizar su infraestructura económica. Ahora se les ha terminado el chollo de recaudar tranquilamente 12 millones de euros cada año. Ya sólo cuentan con las subvenciones del Gobierno vasco: van a tener difícil encontrar héroes en los próximos meses.

Y este trabajo se está haciendo con un Garzón que tiene a otros jueces en contra, con unas fuerzas de la Seguridad del Estado que tienen a otra Policía en contra y con un PP y un PSOE que tienen a la ultraderecha nacionalista en contra. Pero sin el GAL: empezamos ahora a saber lo que es la verdadera fuerza de la Democracia limpia.

PROPAGANDA Y AMENAZA ETARRA, IMPREVISION POLICIAL
Editorial El Mundo 2 Mayo 2002

ETA no desaprovechó ayer la oportunidad que le brindaba un acontecimiento deportivo de extraordinaria repercusión internacional. La atención de medio mundo se concentraba en el estadio Bernabéu, donde el choque histórico entre el Real Madrid y el Barcelona justificaba un despliegue de medios de comunicación con pocos precedentes.¿Qué mejor ocasión para demostrar con alarde y el máximo efecto propagandístico su capacidad operativa? En los últimos años ETA ha actuado con reiteración de la misma forma, preferentemente en Madrid, buscando fechas señaladas que amplifiquen los atentados.

Los datos que se conocen del atentado de ayer demuestran que ETA no dejó nada a la improvisación para lograr el máximo artificio.Colocó el coche cargado de explosivos junto a un rascacielos la Torre Europa, muy cercana al estadio y lo hizo estallar sembrando el pánico entre los miles de aficionados que se congregaban en la zona. Incluso la columna de humo que envolvía al edificio ofrecía una imagen que hacía inevitable el paralelismo con el atentado del 11-S. Gabriel Masfurroll, vicepresidente del Barcelona y testigo directo de la acción terrorista, lo recordaba así en sus primeras impresiones: «Se me vinieron a la cabeza las imágenes de las Torres Gemelas». Todo indica que ETA no quiso causar víctimas.Le hubiera bastado retrasar dos horas la explosión para provocar la suspensión del partido y un impacto todavía mucho mayor.

A pesar de todo, ETA ha conseguido con este atentado algo más que un gran golpe propagandístico para sus intereses: poner en evidencia la ineficacia de las medidas policiales que, se suponía, estaban a la altura de un acontecimiento deportivo tan relevante que obliga a tener muy en consideración la hipótesis de una acción terrorista. ¿Cómo es posible que un coche con placas falsas, robado en marzo en Madrid y cargado de explosivos no fuera detectado? Aparte del espectacular despliegue de policía uniformada y a caballo, ¿se llevó a cabo con el rigor debido un rastreo exhaustivo de los alrededores del estadio? El único acierto en medio del fracaso policial fue la carga contra los ultras del Real Madrid que intentaron aprovechar este suceso para dar rienda suelta a su impresentable exhibicionismo de patriotismo violento y totalitario.

El Ministerio del Interior debe analizar con detalle los clamorosos fallos de su dispositivo y ejercer una necesaria autocrítica para intentar que no se repita una acción similar, aunque sea de justicia no olvidar ahora sus resultados en la lucha contra el terrorismo. No obstante, hechos como el de ayer demuestran que no se puede bajar la guardia e indican la conveniencia de una reflexión en el seno del Pacto Antiterrorista o un debate parlamentario en toda regla.

Las conexiones de Batasuna
Francisco MARHUENDA La Razón 2 Mayo 2002

Hay que ser un necio para ignorar las conexiones que existen entre la banda criminal Eta y Batasuna. Más que conexiones lo que hay es una dependencia orgánica en la que unos mandan, los de las pistolas, y otros obedecen, el entramado político y asociativo que se agrupa alrededor de ese delirante movimiento vasco de liberación nacional.

Todos son alimañas sin escrúpulos. Unos pegan el tiro, secuestran y ponen bombas mientras que los otros son los fieles voceros de los violentos. No son más que escoria. La democracia tiene que soportar que un tipejo como Josu Ternera sea parlamentario y rebuzne en la cámara vasca o que un personajillo de baja estofa como Pepe Rey se autodenomine periodista cuando no es más que un inculto hagiografo de Eta. Esto es lo que nos toca vivir a los demócratas, pero tampoco tienen que creer que permaneceremos impasibles ante sus desmanes.

Josu Ternera y Pepe Rey, al igual que el resto de miembros de Batasuna y su entramado así como los pistoleros de Eta, representan lo peor de la raza humana. Son cobardes sin escrúpulos, porque no tienen, siquiera, el valor de ir de frente. La acción policial ha sumado un nuevo éxito en su reciente actuación contra la trama económica de Eta y Batasuna, que ha demostrado que ambas son lo mismo. Al terrorismo hay que combatirlo con la eficacia policial, la acción internacional y las medidas legales. Hay que conjugar la desarticulación tanto de comandos como de su entramado económico y asociativo con su aislamiento en el contexto internacional. Esto se completa con las medidas legales.

Es curioso que otro de esos personajillos mediocres que campan por la vida pública, el portavoz del gobierno vasco, Josu Jon Imaz, haya hecho el ridículo al criticar la excelente actuación dirigida por el juez Garzón. Imaz considera que las detenciones son el «caldo de cultivo» para la deslegalización de la formación abertzale. Una vez más ha desprovechado la oportunidad de marcar distancias y criticar a Batasuna. El PNV se equivoca. En su seno hay personas excelentes, por las que siento un gran afecto, y siento que este histórico partido haya perdido el norte. Nada impide que se defienda la independencia o la autodeterminación, pero lo que resulta doloroso es esa tibieza frente a Eta y Batasuna.

Eso es ETA
Editorial El País 2 Mayo 2002

Los jefes de ETA no son ideólogos, sino expertos en publicidad. Ayer quisieron dejar su huella en el espectáculo futbolístico. Colocaron un coche bomba frente al estadio Bernabéu, y avisaron a un periódico de confianza para firmar la hazaña. Avisaron, es decir, sometieron los efectos de la bomba al azar de una serie de condicionantes que unas veces evitan muertes y otras no. Eso es ETA: una asociación que siembra el terror al azar con la esperanza de que pueda ser capitalizado por los que habían prometido una 'respuesta contundente' a las detenciones ordenadas por el juez Garzón y los más numerosos que ayer celebraban la noticia brindando al fondo de la herriko taberna.

Sembrar el miedo. El mensaje es que si hubieran querido podrían haber hecho explotar la bomba tres horas después, cuando cientos de personas se encontrasen en el lugar, camino del estadio, y sin aviso previo. No necesitan demostrar que son capaces de hacerlo porque nadie olvida Hipercor, por ejemplo, o Vallecas.

Hace tres semanas, un diputado de Batasuna manifestaba en el Parlamento vasco que las acciones de ETA no responden 'a la voluntad de imponer ideas, sino a la defensa de los derechos legítimos del pueblo vasco'. Ya sólo los que están interesados en evitar la derrota de ETA se toman en serio esas frases. Por ejemplo, los que no pierden ocasión de decir que ETA es sólo el síntoma de un grave problema político. Sí, el problema de que algunos no quieren dejar de vivir a costa de la conmoción que siembran los que ponen bombas.

Le Pen ya está en España
Enrique de Diego Libertad Digital 2 Mayo 2002

La diabolización de Le Pen parece un ejercicio gratuito, porque el personaje hace todo lo posible para diabolizarse a sí mismo, pero la izquierda parece íntimamente encantada por el surgimiento de un peligro de la que espera obtener una especie de nueva legitimación, aunque sea al precio de tener que votar a Chirac. La cuestión es que Le Pen es mucho más el efecto de errores ajenos que de aciertos propios, y más que el líder de un “movimiento” fascista es el recolector de una bolsa de votos del cabreo, que se mueve en pautas de voto de castigo.

Pero ese movimiento histérico de la izquierda francesa —la misma que con la antiglobalización ha recuperado las manifestaciones como esquema tribal, para hurtarse al pensamiento— tiene, en su proyección española, características de doble moral. La lucha contra el lepenismo xenófobo, al margen de las matizaciones anteriores, coincide en el tiempo con el compulsivo intento de acercamiento al PNV, cuyo proyecto doctrinario está bastante a la derecha de Le Pen y cuya doctrina originaria sabiniana es un abrumador prejuicio racista de taberna sureña a lo Ku Klux Klan.

Por eso, la pregunta subliminal que en estos días se está haciendo, sobre si existe el riesgo de la existencia de un Le Pen en España, tiene un resabio de retórica. ¿Alguien se imagina lo que ocurriría si Le Pen dijera que los franceses tienen un Rh peculiar, que les hace una raza distinta, y presuntamente superior? Todavía le queda por aprender del presidente del PNV.

Eso del nacionalismo etnicista que suele indicarse, incluso con carácter peyorativo, respecto al PNV, no deja de ser un eufemismo. El nacionalismo vasco es xenófobo, y lo es también, en distinto grado, el catalán. Pero, sin embargo, para nuestra izquierda, lo que en Le Pen es, con razón, terrible carcundia, se troca en relación con el País Vasco en progresismo o poco menos, como de continuo destaca el ideólogo de la izquierda cañí, Juan Luis Cebrián.

Arzalluz tiene un discurso idéntico al de Le Pen y, en muchos aspectos, le supera por lo xenófobo. Por tanto, nos encontramos en realidad ante una completa hipocresía de nuestra izquierda, que analiza las cuestiones con varas de medir completamente distintas, más allá y más acá de los Pirineos.

Cada uno en su sitio
Ignacio Villa Libertad Digital 2 Mayo 2002

La banda terrorista ETA ha vuelto a hablar con el único lenguaje que conoce. Ha vuelto a realizar lo único que sabe hacer. Ha vuelto a actuar de la única forma que ellos entienden. Las personas de bien, los demócratas no tienen dudas: ETA y Batasuna, son una auténtica banda de criminales y de pistoleros. Son terroristas, son asesinos y son también unos mafiosos. Con ETA ya no hay sorpresas, simplemente hay nuevas confirmaciones de su actividad. Colocar un coche-bomba en el paseo de la Castellana, junto al estadio Santiago Bernabéu pocas horas antes de una semifinal de la Liga de Campeones es el ejemplo más claro. Gente sin principios y degenerada, enloquecida por las bombas y por las pistolas, y que sólo viven para el exterminio.

Hasta aquí la exposición clara de lo que es ETA, de sus objetivos y tambien de la directa complicidad de Batasuna en toda su actividad. ETA es lo que es, Batasuna es lo que es. Ellos se empeñan en demostrarlo una y otra vez para que no tengamos dudas. Una actitud condenable y criticable desde todos los puntos de vista, pero que el nacionalismo vasco sigue empeñado en cubrir, esconder y justificar. Cada vez que Javier Arzalluz, la última hace pocas horas, sale en defensa de Batasuna, critica su posible ilegalización, y advierte de los "peligros" del Gobierno del PP, se está poniendo en el mismo frente, del mismo lado que los que han puesto el coche-bomba en el Paseo de la Castellana. Cada vez que Arzalluz, en busca de su propia supervivencia, clama por los ataques de "Madrid", se compadece de los "chicos de la gasolina", o justifica sin ambages la presencia de Batasuna en la vida política vasca, vuelve a situarse junto a los que han colocado uncoche bomba en un lugar tan populoso como Embajadores.Con los "sermones" de los dirigentes nacionalistas se ofrece oxígeno permanente a ETA, se ofrece cobertura política a Batasuna y se ejercita una clara complicidad con los que convierten el País Vasco en un territorio de pistoleros, de mafiosos y de asesinos.

ETA mata y asesina, pero además, como ya sabemos todos, la banda terrorista ha articulado una amplia estructura de caracater económico para mantener a sus pistoleros y a su "familia". El nacionalismo, sabiendo todo esto, conociendo todo el entramado, escuchando, muchas veces desde su propias casas, las bombas y los disparos, siguen ofreciendo la cobertura política que necesitan los asesinos para seguir con sus penosos objetivos. Y, lo que es más grave, con el paso del tiempo, los dirigentes nacionalistas son cada vez más complices de lo que está ocurriendo. Han dejado de estar en tierra de nadie para tomar partido por ellos. Las hemorótecas así lo demuestran.

Por cierto, después de lo ocurrido en Madrid, ¿mantendrá el PSOE su ambigüedad sobre la reforma de la Ley de Partidos Políticos? Esperamos que, al menos ellos, dejen de hacer el canelo. Están jugando con fuego y sus militantes y votantes no lo entienden. Suponemos que sus dirigentes se estarán dando cuenta. Por el bien de todos, así lo esperamos.

Terror ante Europa
Editorial El Correo 2 Mayo 2002

Ayer ETA volvió a llevar el caos al corazón de Madrid anegando de miedo y angustia una jornada que sus ciudadanos deseaban disfrutar en paz. El coche bomba que los terroristas hicieron estallar forma ya parte de esa larga y cruel cadena de atentados con que los desalmados que pretenden usurpar la voluntad de los vascos castigan, para lograrlo, también a las mujeres y a los hombres que habitan en la capital de España. El hecho vuelve a mostrar en toda su crudeza la naturaleza fanática de la violencia etarra, evidenciando que no está inspirada en otra intencionalidad que la de perpetuar su presencia entre nosotros a costa de la vida de quienes señala como víctimas y de la tranquilidad de la sociedad entera. La elección de la tarde de ayer para asestar este nuevo golpe cerca del estadio Bernabéu revela, además, que sus autores quisieron extender a toda Europa el eco de la explosión, en la vana creencia de que ello podría conceder una dimensión internacional al conflicto que diariamente tratan de recrear en el País Vasco.

Efectivamente, ayer el coche bomba de Madrid fluyó como noticia por los canales del continente aprovechándose de la atención que despierta la competición del fútbol europeo. Pero, en contra de lo que tanto los activistas de ETA como sus fervientes acólitos se verán en la necesidad de creer, Europa no percibió en el atentado otra cosa que la manifestación más odiosa del sectarismo liberticida, ante la que ningún ciudadano de la Unión puede mostrarse indiferente. ETA quiso rebasar con su atentado las fronteras interiores de un espacio de seguridad y justicia que se está convirtiendo en una realidad cada día más compartida. Y es precisamente ante esa realidad ascendente que el proceder obstinado de los terroristas se convierte en el argumento definitivo para que Europa se enfrente a ETA como una amenaza que pende sobre el futuro de todos los europeos.

La violencia muestra sus diabólicas entrañas porque cada una de sus apariciones choca con la vida, la alegría, el disfrute. Cada coche bomba insta a todos los ciudadanos a pensar en sus congéneres afectados por el horror del estruendo y en sí mismos como el objetivo último del propósito amedrentador de la ira terrorista. La acumulación de tanta barbarie puede contribuir siempre a que las sociedades que la padecen terminen asimilando tan extremo absurdo como si se tratara de un episodio accidental que perturba levemente su normalidad. Pero es en tardes como las de ayer cuando la indignación y el hastío ante la persistencia de los atentados terroristas arraiga en la ciudadanía la convicción de que sólo la derrota en toda regla de ETA, la derrota como triunfo democrático a labrar a través de la movilización de las conciencias, de la acción de las fuerzas policiales y de la justicia, y del compromiso inexcusable de partidos e instituciones, podrá alumbrar algún día un tiempo de paz.

ETA responde al cerco a Batasuna con dos coches bomba en Madrid
MADRID. D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 2 Mayo 2002

Tan sólo tres días ha tardado ETA en dar respuesta a la operación desarrollada contra su entramado financiero. Los miembros del reorganizado «comando Madrid» hacían estallar un coche bomba cargado con veinte kilos de explosivo frente al estadio Santiago Bernabéu. La rápida actuación de la Policía evitó una matanza. Sólo 18 personas resultaron heridas leves.

La banda terrorista ETA pretendía, con el atentado de ayer, obtener la máxima repercusión internacional aprovechando que se disputaba el partido de vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Barcelona para el que estaban acreditados periodistas de todo el mundo. También buscaba la suspensión del encuentro aunque, pese al chantaje, se disputó y, según todos los indicios, una matanza de policias, pues el coche estalló cinco minutos antes de lo anunciado.

A las cuatro y media de la tarde un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de ETA avisó en llamada telefónica al diario proetarra «Gara» de la colocación de un coche bomba, marca Renault 19, con matrícula M-1655-MB doblada, que estallaría a las cinco junto a la Torre Europa, situada en el Paseo de la Castellana, justo en frente del estadio Santiago Bernabéu. El periódico desvió el mensaje a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa que puso el hecho en conocimiento de la Policía en Madrid. Minutos antes la banda lo había anunciado al servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid. Inmediatamente se acordonó la zona, no sólo con el amplio despliegue de los agentes encargados de la seguridad en torno al partido de fútbol, sino también con los efectivos que integran el dispositivo de alerta establecido tras la reaparición del «comando Madrid», el 22 de abril, con el atentado contra la sede central de Repsol, muy cerca de donde ayer se registró la acción terrorista.

Actuación eficaz
Gracias a la rápida actuación de las Fuerzas de Seguridad se evitó la tragedia porque el coche bomba, compuesto por unos veinte kilos de dinamita introducidos en el maletero y programado con un temporizador, estalló cinco minutos antes del plazo dado por la banda criminal. Se sospecha, en este sentido, que el atentado podría ir dirigido a los efectivos policiales que procedieran al desalojo de la zona. La deflagración provocó el incendio del vehículo y la densa humareda pudo observarse desde distintos puntos de la capital.

El vehículo fue estacionado en batería, junto a una sucursal de Caja Madrid situada en la planta baja de Torre Europa, al parecer, por dos individuos, según relataron algunos testigos. Como consecuencia de la explosión resultaron afectadas, de forma leve, dieciocho personas, entre ellas dos policías nacionales que desalojaban la zona. Se trata de cortes por desprendimiento de cristales, lesiones en los tímpanos y crisis nerviosas. Todos los afectados fueron atendidos en un hospital de campaña desplegado en el lugar por miembros del Samur.

El hecho de que la deflagración se registrara en un espacio muy abierto evitó que se produjeron mayores daños materiales. Aun así, la onda expansiva provocó destrozos en una docena de vehículos estacionados en las inmediaciones y la rotura de cristales, no sólo de la Torre Europa -este edificio alberga numerosas oficinas-, sino en edificios situados al otro lado del Paseo de la Castellana. Asimismo, sufrió importantes daños la entrada de Caja Madrid. El coche bomba, por su parte, quedó convertido en un amasijo de hierros retorcidos.

Fuentes de la lucha antiterrorista indicaron que el vehículo había sido sustraído el pasado 28 de abril en el barrio de La Latina, hecho que fue denunciado por su propietario en la comisaría correspondiente.
Tras colocar el coche bomba, los terroristas abandonaron la zona en un Ford Escort, de color blanco. Los etarras lo estacionaron en la calle Embajadores, correctamente, en línea entre otros dos turismos. Antes de abandonarlo, dejaron en el asiento del conductor un pequeño artefacto, de aproximadamente un kilo de dinamita, que estalló a las cinco y media de la tarde. La explosión provocó daños en el techo y en los laterales del coche, así como rotura de cristales en pisos cercanos.

Huida por la M-30
Afortunadamente no hubo que lamentar desgracias personales, a excepción de dos mujeres que sufrieron crisis nerviosas, pese a que a unos veinte metros hay una gasolinera de Campsa. En el momento de la explosión se encontraban los empleados y varios clientes de un servicio de autolavado. La intención de los terroristas era la de borrar huellas, aunque los investigadores analizan el vehículo, ya que no descartan que puedan obtener alguna pista. Además, en el lugar en que lo estacionaron se encuentra una sucursal del Banco Central Hispano y tampoco se descarta que las cámaras de vigilancia grabaran a los etarras. Cerca hay una vía de acceso a la M-30 que pudo haber sido utilizada por los etarras para proseguir la fuga.

Tanto el robo del vehículo como el mismo atentado de ayer confirman las hipótesis que ya manejaba la Policía tras el coche bomba que estalló contra el edificio de Repsol, en el sentido de que suponía la reorganización del «comando Madrid» después de su desarticulación el pasado mes de noviembre. Se descarta, por tanto, que aquel atentado fuera obra de un grupo venido expresamente del País Vasco, tesis que se había mantenido desde algunos medios oficiales.

El atentado dio paso a momentos de tensión, debido a los numerosos transeúntes que a esa hora se encontraban en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, la mayoría seguidores del Real Madrid.
Un grupo de ultras se prestó a hacer el juego a los terroristas de ETA y así, aprovechándose de la tensión del momento, comenzó a arrojar piedras y otro tipo de objetos contundentes contra los efectivos de la Policía. De esta forma, los agentes se vieron obligados a realizar varias cargas y no pudieron dedicarse por entero a mantener acordonada la zona ante la posibilidad de que hubiera otro coche bomba.

Noche de violencia callejera en el País Vasco
El Mundo 2 Mayo 2002

BILBAO. La acción de los radicales en Euskadi fue ayer especialmente virulenta. Atacaron dos sucursales del BBVA, tres cajeros y una oficina de Kutxa y dos locales de Telepizza y McDonald s, en San Sebastián, así como la sede de UGT en Aretxabaleta (Guipúzcoa).En los sabotajes, sólo hubo daños materiales y no se produjeron detenciones, según el Departamento vasco de Interior.

El primer sabotaje se registró a las 1.20 horas contra un establecimiento de Telepizza, en la capital guipuzcoana. Varios desconocidos arrojaron cócteles molotov contra la fachada del local y le prendieron fuego con líquido inflamable. Como consecuencia de las llamas, el interior quedó ennegrecido y el techo de la cocina se desprendió parcialmente. De la misma forma procedieron varios individuos, casi una hora después, en tres cajeros automáticos de Kutxa en San Sebastián, dejándolos inutilizados.

La siguiente acción de kale borroka tuvo lugar en Aretxabaleta (Guipúzcoa), donde los violentos arrojaron varios cócteles molotov contra la fachada de la sede del sindicato UGT. El fuego provocado por los artefactos de fabricación casera ennegreció la fachada del inmueble y afectó a las persianas y el balcón del primer piso.

Ataques diurnos
Varias personas atacaron ya de día, sobre las 10.45 horas, una sucursal del BBVA en el barrio de Gros de San Sebastián, contra la que arrojaron pintura y una arqueta, que rompió una de sus cristaleras.

Por la tarde, grupos de encapuchados atacaron en San Sebastián un local de McDonald's, sendas sucursales de Kutxa y del BBVA, y mobiliario urbano, informó la Ertzaintza. El primero de los incidentes se registró a las 14.00 horas, cuando se introdujeron en el MacDonald's de la calle San Juan, provocando destrozos en el mobiliario. Dos horas después, los violentos cruzaron contenedores en el barrio de Eguia, y atacaron con piedras una cabina telefónica y dos sucursales de Kutxa y del BBVA, provocando la rotura de cristales.

Por otra parte, el portavoz de Batasuna en Navarra, Fernando Barrena, aseguró ayer que ha llegado el momento de «pasar de las palabras a los hechos» ante «las agresiones» contra su formación política e indicó que «las agresiones contra Batasuna no lo son sólo contra una organización política, sino contra todo un pueblo que está viendo como sus más elementales derechos políticos y civiles están siendo conculcados permanentemente».

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