AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 5 Mayo  2002
Autodeterminación
Luis María ANSON La Razón 5 Mayo 2002

El destino legal de Batasuna
Editorial ABC 5 Mayo 2002

Enconamiento radical
El Correo 5 Mayo 2002

La trama financiera de Eta, al descubierto
Javier Prats - Madrid.- La Razón 5 Mayo 2002

A propósito de ilegalizar a Batasuna
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 5 Mayo 2002

Autodeterminación
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 5 Mayo 2002

España se autodeterminó hace quinientos años. Los españoles han defendido desde entonces bravamente la independencia nacional, incluso con guerras populares como la que libramos contra Napoleón. La Constitución de 1977 deriva de la unidad nacional y no al revés. Juan Alberto Belloch ha demostrado en las columnas de este periódico que, jurídicamente, la autodeterminación de una región española es imposible. Sería anticonstitucional.
Pero, además, ¿dónde empieza y dónde termina el derecho de autodeterminación? ¿Qué idea tiene en la cabeza la marioneta de Arzallus, el pobre Ibarreche, sobre esta cuestión? Si el lehendakari quiere autodeterminar al País Vasco ¿negará entonces el derecho de que Álava se autodetermine frente a Guipúzcoa o Vizcaya? ¿Y por qué no San Sebastián frente a Guipúzcoa o Bilbao frente a Vizcaya?

Según Arzallus, Euskal Herría está formado por el País Vasco francés, el País Vasco español y Navarra. El referéndum de autodeterminación habría que celebrarlo en todos estos territorios simultáneamente. ¿O es que valdría hacerlo en unas provincias sí y en otras no? ¿Sería aceptable, por cierto, ante la comunidad internacional, convocar ese referéndum de autodeterminación bajo la dictadura del miedo, bajo los secuestros, los tiros en la nuca y las bombas lapa de Eta?

Al pobre Ibarreche le ocurre lo mismo que a Arzallus. Está aterrado ante Eta. Dice lo que dice y hace lo que hace porque ha caído de hinojos ante los terroristas, implorando que no le maten ni a él ni a los suyos. En el PNV hay mucha gente admirable. Algunos de sus dirigentes, sin embargo, son hoy ejemplo tristísimo de cobardía moral y física. Viven perpetuamente acollonados.

El destino legal de Batasuna
Editorial ABC 5 Mayo 2002

La investigación judicial dirigida por el juez Garzón contra las tramas de ETA está llegando a conclusiones que deben producir los efectos legalmente previstos. En las sucesivas resoluciones dictadas por el juez Garzón sobre Kas, Ekin, Xaki, Gestoras Pro Amnistía y Jarrai/Haika, se ha desvelado que ETA es lo que Garzón califica como «una estructura compleja y con múltiples dimensiones», llamada Movimiento de Liberación Nacional Vasco, que está dirigida por la banda terrorista. Esa gran estructura se ha organizado con diversos criterios o principios que han permitido a ETA tener un pie en la ilegalidad y el otro en la legalidad. El principio de jerarquía mediata o inmediata le aseguraba el control sobre todos los grupos del MLNV; el de codirección compartida con Kas/Ekin le facilitaba un testaferro de apariencia política para aglutinar a los grupos de acción social, cultural, financiera y mediática; el de desdoblamiento separaba la acción estrictamente terrorista de los demás «frentes» de lucha del MLNV; y el de complementariedad establecía una estricta coordinación de todos los grupos para el logro de los objetivos marcados por ETA. La aplicación de estos principios daba lugar a distintos niveles de implicación en la organización terrorista, que han sido desvelados paulatinamente por el juez Garzón, no sin discrepancias con la Sección IV de la Audiencia Nacional.

EL resultado acumulado hasta ahora ha sido la declaración de ilicitud de las actividades de Kas, Ekin, Xaki, Gestoras Pro Amnistía y Jarrai/Haika/Segi, con motivo de su integración en la estructura creada y dirigida por ETA, en la que también aparecía el brazo político de la organización terrorista, Herri Batasuna/Euskal Herritarrok, ahora Batasuna. El turno judicial de esta formación llegó el lunes pasado con una operación policial que ha entrado a fondo en la red financiera de ETA. El auto dictado el pasado viernes por el juez Garzón, que envía a prisión a diez de los once detenidos, refleja que está a disposición judicial una documentación directa sobre la implicación de Herri Batasuna en la financiación de ETA y del MLNV. Las pruebas son sólidas, los documentos, fiables, y la notoriedad de los vínculos entre Batasuna y ETA empieza a tomar suficiente entidad judicial como para justificar el tránsito de las palabras a los hechos. Garzón afirma en el auto que «HB se caracteriza como «Gran Empresa» del sistema financiero (Proyecto Udaletexe) diseñado por ETA-KAS en 1992 y mantenido por ETA-EKIN hasta la actualidad». Esta existencia instrumental de Herri Batasuna respecto de ETA ya estaba recogida en el auto de 4 de abril de 2001, en el que Garzón declaró la ilicitud de las actividades de Ekin. Pero, ahora, Garzón y la Fiscalía de la Audiencia Nacional están concretando unos indicios que llevan al juez a afirmar que «Batasuna (antes Herri Batasuna) forma parte orgánica de la estructura terrorista ETA-KAS-EKIN», asumiendo el control de la «Comisión Nacional de Herrikos», entre cuyas funciones está incluida la financiación de la banda terrorista a través del «impuesto revolucionario». Garzón anuncia que hay más indicios sobre la vinculación de Batasuna «con la organización terrorista matriz». No obstante, son suficientes los expresados en el auto como para que ciertas cosas empiecen a cambiar, porque ya es insostenible seguir afirmando que ETA y Batasuna responden a realidades distintas y seguir consintiendo que la vida política, la distribución de subvenciones o el ejercicio de las libertades se desarrollen como si no existieran vínculos entre una y otra. La doble vía -política y terrorista- no existe en la izquierda del MLNV, porque todos sus grupos responden, desde su creación hasta su desaparición, a las necesidades de la banda terrorista.

Las consecuencias judiciales de la convicción que refleja el auto de Garzón sobre Batasuna y las Herriko Tabernas se irán produciendo al ritmo que imponga la investigación, pero el destino legal de Batasuna no puede ser otro que el de su ilegalización. El Estado de Derecho se basa en el principio de legalidad. En el ámbito penal, tal principio significa que todo comportamiento delictivo tiene su sanción. Así sucede con los integrantes de Batasuna, que han respetado escrupulosamente la instrumentalidad de esta formación para servir a los intereses económicos de ETA, incurriendo en un delito de asociación ilícita (artículo 515.2º del Código Penal). Procesalmente es admisible que esta convicción se transforme durante la instrucción en medidas cautelares, tal como la suspensión de actividades del partido (artículo 129 del Código Penal), que sería, a todas luces, proporcional, necesaria y adecuada.

EN el plano político, muchos discursos de confraternización con Batasuna deberían ser urgentemente revisados, aunque sólo fuera, si no por ética, sí por coherencia. El nacionalismo siempre ha exigido que fuera la Justicia la que estableciera los vínculos entre la izquierda abertzale y ETA, como paso previo para aceptar su aislamiento, lo que no dejaba de ser un sarcasmo en quienes no tuvieron reparo moral alguno en pactar con ETA misma la exclusión de los partidos no nacionalistas sin ni siquiera obtener a cambio el cese definitivo de la violencia. Ahora que se cumple la condición, la respuesta de los nacionalistas es una deslegitimación absoluta de la acción de los Tribunales y una vuelta de tuerca en el protectorado que están prestando a Batasuna frente a su ilegalización, temida hasta ahora por la futura ley de Partidos Políticos y desde ahora por los resultados de la investigación judicial. Como pedía Ibarretxe, todos se están retratando.

Enconamiento radical
El Correo 5 Mayo 2002

Los signos de hartazgo que muestra la sociedad democrática frente a la trama de complicidades en que consiste la izquierda abertzale y las iniciativas que, desde distintos ángulos, tratan de acabar con la impunidad con que se mueven los exégetas de la intolerancia extrema en el País Vasco no parecen surtir en Batasuna otra reacción que la de alimentar su particular paranoia con la respuesta que el Estado de Derecho ha de ofrecer a quienes tratan de vulnerar sus preceptos fundamentales. La manifestación convocada para hoy bajo el lema Stop al fascismo revela esa querencia tan innata en el nacionalismo radical por el victimismo como recurso que trata de provocar un efecto boomerang ante las condenas políticas, las decisiones judiciales o las intervenciones policiales con que el sistema democrático ha de preservar la libertad de todos. No sorprende ya que sean los dirigentes de Batasuna quienes se refieran a los integrantes del partido en el Gobierno como fascistas, con el propósito de sacudirse el apelativo que tan acertadamente define el comportamiento de quienes dan cobertura a la persecución de sus adversarios. Pero tampoco ha de olvidarse que el dedo acusador con que Arnaldo Otegi apuntó el viernes hacia el lado izquierdo del hemiciclo de Vitoria revalida la amenaza que pende sobre quienes soportan la coacción directa y cotidiana por parte del terror abertzale.

Batasuna no ha dado, en las últimas semanas, señal alguna de que perciba la iniciativa legislativa que pudiera desembocar en su ilegalización, las actuaciones judiciales contra miembros significativos de sus estructuras de dirección, la inclusión de organizaciones afines en la lista antiterrorista europea o el párrafo final del acuerdo de Eudel como señales que la invitan a la reflexión y a la rectificación de su proceder. Al contrario, su instinto primario parece conducirle a la exacerbación de su rupturismo e incluso al empleo de la provocación en sede parlamentaria. El consejero Balza conocerá las razones por las que ha pronunciado la desoladora frase de que «ETA se halla más cerca de otro Hipercor que de una tregua». Pero, precisamente por ello, es inadmisible que el nacionalismo gobernante muestre signos de retraimiento ante la batalla crucial que partidos e instituciones deben propiciar para desterrar de la convivencia entre los vascos todo acto de amedrentamiento y bárbara crueldad. Ayer mismo el lehendakari Ibarretxe volvió a confundir los términos de la cuestión cuando adujo que la eventual ilegalización de Batasuna es incompatible con la defensa de la pluralidad política consignada en el documento de Eudel. Porque no lo sería en tanto que esa eventual ilegalización se produjese como sentencia judicial ante la persistencia de una trama que precisamente arremete contra la pluralidad abonando la sistemática aplicación de la persecución y el asesinato contra sus adversarios políticos. Es la perpetuación del terrorismo lo que resulta incompatible con la pluralidad; y el establecimiento de analogías entre tan flagrante y dramática contradicción y la modificación de la Ley de Partidos es lo que ofrece el auténtico balón de oxígeno del que la barbarie se sirve con tanta naturalidad para arremeter contra las libertades.

El nacionalismo democrático se deja llevar por un nada saludable espíritu de familia cuando resalta que la representatividad de Batasuna está legitimada en las urnas, lo que se convierte, para el receptor del discurso de PNV y EA, en la eximente fundamental de cualquier comportamiento repudiable de los dirigentes y cargos electos radicales. Esa concepción nacionalista de la democracia termina desdeñándola cuando, de tanto demandar la distinción entre ideas y actos, contribuye a legitimar los actos más reprobables porque se admite que responden a la existencia de ideas con apreciable eco social. Es evidente que la actitud de PNV o de EA sería otra si esas ideas no formaran parte de una cultura común a todas las variantes del nacionalismo; y sobre todo sería otra si el nacionalismo gobernante no albergara el deseo y la necesidad de sobrerrepresentar -como argumento de legitimación política- al conjunto de los abertzales, incluidos los que persisten en imponer sus criterios mediante la violencia o aplauden tal proceder.

En nombre de una democracia tolerante con la intolerancia, el nacionalismo gobernante defiende en realidad sus propios intereses, que pasarían por no tensar excesivamente la cuerda que lo vincula con la izquierda abertzale. Las razones de oportunidad expuestas por los dirigentes nacionalistas -los temores a la reacción radical- obedecen también a esa misma lógica, que se convierte en un factor añadido para que la izquierda abertzale, a sabiendas de que la expresión crispada de su indignación suscita inquietud en las filas de PNV y EA, opte siempre por negarse a evolucionar porque así logra arrastrar al nacionalismo en su conjunto para restablecer la línea de separación entre abertzales y no abertzales, siempre a costa de la unidad democrática.

La trama financiera de Eta, al descubierto
Garzón anula el proyecto empresarial diseñado por la banda en 1992 para autofinanciarse
El juez ha conseguido con la última operación, junto a la de 1998, poner al descubierto y anular el proyecto empresarial diseñado por Eta en 1992 para autofinanciarse a través de Batasuna, la red de «herriko tabernas» y un complejo entramado empresarial con conexiones en Suramérica.
Javier Prats - Madrid.- La Razón 5 Mayo 2002

«Las evidencias obtenidas de forma sucesiva y a través de la documentación intervenida a la dirección de Eta vinculan directamente a Herri Batasuna y a los responsables-coordinadores de Kas, que dirigen las distintas estructuras, con los proyectos económicos y empresariales de la organización terrorista».

Así de contundente se muestra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en el auto de prisión de los once miembros de Batasuna detenidos el pasado lunes por la Policía. En su resolución, el magistrado detalla las relaciones económicas que ha tenido Eta con Batasuna desde la década de los ochenta:

1986: Operación Sokoa. Eta entrega a su Frente Político (Herri Batasuna) 21 millones de pesetas para financiar su actividad política (la campaña electoral previa a las elecciones legislativas de ese año) y 3 millones a su partido ilegal Hasi. Eta también entrega a su Frente Mediático Cultural (Orain/Egin) 21 millones de pesetas para que compre la revista Punto y Hora, y 35 millones a la asociación Ekin, impulsora de la publicación diaria Euskadi Información.

1991: Proceso Berrikuntza. Eta-Kas crea la comisión socioeconómica a modo de pequeño ministerio , y el coor- dinador, como instrumento de dirección. Eta-Kas dispone que Herri Bata- suna forme parte de la Comisión para ganar en coordinación, sistematización y efectividad, participando en su estructura de dirección por medio de los responsables de coordinación de Kas .

1992: Proyecto Udaletxe. Eta-Kas caracteriza a Herri Batasuna como instrumento financiero, al considerarla como una de las grandes empresas del proyecto.

Eta-Kas crea la Comisión de Proyectos de Udaletxe para coordinar y dirigir el proyecto, y dispone que Herri Batasuna integre esta comisión, designando para ello a su tesorero nacional y a los responsables de Kas que forman parte de su Mesa Nacional.

Eta-Kas incluye en su diseño económico a Banaka S.A. (sociedad de gestión del Proyecto Udaletxe y gestoría-asesoría de la Red de Herriko Tabernas) y Eneko S.A. (sociedad de distribución del Proyecto Udaletxe para la red de Herriko tabernas y para las Txoznas de Kas, Jarrai-Haika-Segi, AEK y Gestoras Proamnistía).

Eta-Kas incluye también en el proyecto financiero a sociedades vinculadas con su Frente Mediático Cultural, entre las que se encuentra el Grupo Editorial Orain, editora del diario Egin.

1993: El impuesto revolucionario. Responsables de Kas incorporados en las estructuras de dirección (Mesa Nacional) de Herri Batasuna, como José María Olarra Aguiriano, Jokin Gorostidi Artola y Rufino Echeberría Arbelaiz, participan en la gestión y cobro del impuesto revolucionario por cuenta de Eta.

1998: Codirección política y económica de Eta-Kas. El desarrollo efectivo del Proyecto Udaletxe se acredita (...) concretado en los casos de Gadusmar, Ganeko/Untzorri Bidaiak, Orain-Egin, AEK y Martzeliano Etxea, y en las evidencias allí obtenidas que acreditan la interrelación económica entre el proyecto financiero de Eta-Kas y las organizaciones que integran dicho proyecto, según expone el juez Baltasar Garzón en su auto.

mayo-julio 1998: Primera operación contra las finanzas de Eta. Baltasar Garzón intervino Banaka y neutralizó la gestión de las Herriko Tabernas y el flujo financiero que circulaba a través del grupo de medios de comunicación (Orain-Egin). Las «herriko tabernas» dejan de ingresar fondos en las cuentas de la sociedad Banaka. Desde entonces, se abre un periodo de incertidumbre en el que no hay homogeneidad en la actuación.

Agosto 1999: Las Asesorías. Las «herrikos» empiezan a pagar las cantidades que mensualmente destinaban a Banaka a la Gestoría Dugal Network & Somera Abokatuak, Ramón Zabala Eguiluz, María Josefa Huarte Zuaznabar y Hator Sociedad Cooperativa Limitada.
De este modo, dichas asesorías realizaban toda la gestión laboral, contable y administrativa de las «herrikos» que llevaba Banaka.

Enero de 2001: Constitución de la Asociación Eustatza. En 1998, la cúpula de Eta estudió una solución para la gestión de las «herrikos» en el supuesto de que Banaka fuese intervenida. Sin embargo, la operación policial antes citada interrumpió el nuevo proyecto.
La Comisión Nacional de Herrikos, controlada por Batasuna, dio continuidad al proyecto.

El 10 de enero de 2001 se constituye en Bilbao la Asociación Eustatza, una confederación de asociaciones. Los socios fundadores son tres «herriko tabernas» ubicadas en Guipúzcoa (Herria Kultur Elkartea), Vizcaya (Irrintzi Kultur Elkartea) y Álava (Gure Aukera Kultur Elkartea).

2002: Según asegura el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional en su última resolución, hasta ahora se ha apreciado la «instrumentalización de la Asociación Eustatza como medio para la creación de una caja común, con fondos de las propias herriko tabernas, que sirve para desarrollar una actividad mercantil basada en la instalación de un sistema informático que, además de automatizar la gestión contable, centralice el control de la cuenta de resultados de la Red de Herriko Tabernas».

A propósito de ilegalizar a Batasuna
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 5 Mayo 2002

A tenor de la eventual ilegalización de Batasuna se ha escrito mucho y, probablemente, quedarán aún bastantes opiniones por expresar. Se ha argumentado en contra y a favor de la proyectada Ley de partidos políticos, acerca de su aplicación concreta y precisa a la formación abertzale de la órbita de ETA y sobre el efecto que las posibles medidas legales habrían de tener en el futuro del grupo terrorista. Entre los análisis más completos y, a mi juicio, más sensatos y lúcidos figura el publicado por Javier Elzo en esta tribuna (EL CORREO, 16 y 19 abril de 2002). No obstante, sólo muy tangencialmente se han explorado las consecuencias psicoestratégicas que una decisión de ilegalizar a Batasuna tendría sobre la identidad del colectivo político, en particular, y de eso que se ha venido en llamar MLNV, en general.

La identidad psicológica de un grupo es central en sus acciones, se configura a modo de canal a través del cual se gestionan sus expectativas y es responsable, entre otros, de los planteamientos organizativos del colectivo. La identidad de Batasuna es el núcleo de su personalidad política. Evidentemente, la formación abertzale ha evolucionado a lo largo del tiempo, influida muy directamente por las variaciones en las diversas personalidades individuales que han ocupado sus órganos de dirección. Los Socialistas Abertzales de hoy no son los marxistas-leninistas de Hasi ni la Herri Batasuna de Jon Idigoras. El partido abertzale de la actualidad tiene menos perfil político que sus antecesores y menos capacidad para influir ideológicamente en el frente terrorista. La despolitización de Batasuna, si se me permite la expresión, es fruto de un proceso de congelación ideológica que tiene su epicentro en el enquistamiento de las propuestas derivadas de la antigua alternativa KAS, asumidas desde el inicio por HB como programa político y por ETA como objetivo estratégico. Ni los ideólogos de ETA ni, por supuesto, HB supieron nunca encontrar una opción programática distinta que modificara KAS haciéndola más posibilista, puesto que si ello hubiera sido así probablemente la acción violenta de ETA habría perdido sentido incluso para sus mismos promotores y ejecutantes. Ideológicamente autista, el terrorismo de ETA ha avanzado en espiral sustentado en un armazón ideológico momificado y, por tanto, con la banda armada y su violencia como único referente. Así, el avance inercial del conglomerado etarra ha llegado al momento actual, en el que, como ocurre con todos los planteamientos estratégicos basados en la violencia pero desprovistos de contenido viable, se ha convertido en una paradoja de compleja resolución: el complejo etarra (MLNV) está dirigido por una clara estrategia militar aunque, sin embargo, ETA ha abandonado, por fracasado, su propósito de derrotar militarmente al Estado por medio de la violencia terrorista.

Esta paradoja es inherente a la propia realidad de Batasuna, marcada por la vanguardia de una organización terrorista que, aunque ideologizada y por tanto supuestamente racional, está instalada en una identidad militar compacta que no da espacio a más reflexiones que las ligadas a la verdad de la causa . Batasuna es una extensión peculiar de ETA, el receptáculo de sus contradicciones y el vínculo de contacto con un escenario político cuya diversidad la propia ETA no es capaz de percibir por un autismo facilitado por la clandestinidad, la endogamia y la propia dinámica de la violencia. La estrategia actual de ETA es impulsar sociopolíticamente el soberanismo, manteniendo a Batasuna inmersa en un complejo juego de posiciones con el PNV, mientras al tiempo se erosiona el ánimo del pueblo vasco mediante el terrorismo. Nunca antes (Herri) Batasuna estuvo tan dirigida por ETA y tampoco con anterioridad la dimensión política del terrorismo fue tan relevante para la estrategia militar como parece serlo ahora, en un momento en el que, por ende, el apoyo electoral entre el abertzalismo radical está en su registro más bajo. En esta tesitura, la Ley de partidos políticos, aparentemente pensada en primer término como instrumento de la lucha antiterrorista, entra a ejercer una influencia medular sobre la estrategia terrorista y sobre la paradójica identidad de Batasuna.

Algunos análisis apuntan a que una eventual ilegalización de Batasuna alimentaría, de algún modo, las motivaciones del terrorismo. Semejante consideración estaría sustentada en que, puesto que ETA considera que en Euskadi existe un déficit democrático que tiene su génesis, sin práctica solución de continuidad, en la dictadura franquista, cualquier iniciativa encaminada a limitar las opciones políticas no haría más que dar la razón a la banda terrorista. No obstante, tal especulación está anclada en al menos dos falacias: la primera, suponer que cualquier política o ideología está democráticamente legitimada per se , sabiendo además que las mayores atrocidades de la Humanidad han surgido de movimientos ideológicos, ya fueran políticos o religiosos; la segunda, que ETA es capaz de discriminar perceptivamente escenarios de pluralismo político y que esa percepción afectaría positivamente a su actividad (menos terrorismo, ETA con perfil más político), cuando los hechos están sugiriendo que el proceder violento de la organización terrorista no se inhibe por su capacidad para expresar ideas políticas (HB siempre ha estado ahí), sino todo lo contrario (los políticos no nacionalistas son objetivo prioritario de la banda).

En realidad, nada sugiere que la actividad de ETA se pudiera ver favorecida por la ilegalización de Batasuna. Con toda probabilidad, una Batasuna ilegalizada pasaría a la clandestinidad, aunque el cambio no sería demasiado significativo, a mi juicio, puesto que no adoptaría prácticas muy distintas a las que desarrolla en la actualidad, ni variaría esencialmente la percepción que tienen de sí mismos como grupo. No es aventurado pensar, del mismo modo, que los militantes más radicales de la formación política pasaran a engrosar el frente militar del MLNV (ETA), pero tal vez con una frecuencia no mucho mayor de la que se registra habitualmente en el trasvase entre ambos grupos. También, en la arena política, pudiera producirse un desplazamiento del votante menos radical de Batasuna hacia el ala moderada del nacionalismo vasco, aprovechando la declarada estela peneuvista de avanzar hacia el soberanismo por acumulación de votos . La ilegalización, por tanto, acrecentaría mínimamente la, ya de por sí, maniquea distancia que ETA se ha impuesto con respecto al Estado.

De otro lado, tomando como referencia el paradójico escenario de estrategia política de ETA hacia la visibilización del soberanismo, la ilegalización de Batasuna sí tendría un efecto perturbador en la identidad de ETA y, dentro de ella, en su dimensión política. Ilegalizar a Batasuna supondría negar a ETA su calidad de actor político en el marco democrático. Siempre se había aceptado, tácitamente, que si bien el terrorismo no podía desempeñar papel político alguno, Batasuna en tanto asociación legal sí estaba en condiciones de hacerlo. Esas premisas ignoran, explícitamente, la vinculación estratégica entre violencia y horizonte político del terrorismo. Negar a ETA una vía legitimada institucionalmente de expresión política (como lo es Batasuna hoy) puede tener un impacto interesante en su modo de evaluar las alternativas, porque la realidad paralela en la que descansa la conducta terrorista está enraizada en el supuesto de que su lucha tiene unos fines políticos determinados. Los fines políticos del terrorismo representan una contradicción que el propio sistema democrático tiene que solventar de alguna manera.

Recortes de Prensa   Página Inicial