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Recortes de Prensa     Lunes 6 Mayo  2002
La derrota de la razón
JUSTINO SINOVA El Mundo 6 Mayo 2002

De jueves a sábado
Editorial El País 6 Mayo 2002

Otro Tribunal Constitucional
JORGE TRÍAS ABC 6 Mayo 2002

La manzana de Garzón
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 6 Mayo 2002

Javier Rojo: «Hay muchos nacionalistas que están de acuerdo con el proyecto de ley de Partidos»
M. ALONSO ABC 6 Mayo 2002

La derrota de la razón
JUSTINO SINOVA El Mundo 6 Mayo 2002

El incidente protagonizado el viernes en el Parlamento de Vitoria por el jefe de Batasuna, Arnaldo Otegui, revela hasta qué punto la incoherencia domina el ámbito político vasco. Hubo al menos tres lances disparatados:

1º. El máximo responsable público de Batasuna, ese grupo que no condena los atentados terroristas, lo que equivale a secundarlos, grupo del que el juez Baltasar Garzón dice que es «una de las grandes empresas» de ETA, se permitió llamar fascistas a los miembros de un grupo parlamentario democrático, todos los cuales van fuertemente protegidos por escoltas para evitar los ataques de los amigos del agraviante.

2º. El presidente del Parlamento, Juan María Atutxa, no impidió que el ultrajante culminara su acometida, ni le reprobó como cabía esperar. Sus llamadas de atención le importaron un bledo a Otegui, que no se alejó de la tribuna hasta que completó su insidia.

3º. Para rematar el despropósito, el presidente de la Cámara ordenó borrar del acta, o sea, del Diario de Sesiones, los insultos de Otegui, en contra de la práctica común y del criterio de los ultrajados, que deseaban la referencia oficial para posibles acciones futuras contra el infamante. Tras todo ello, abandonó satisfecho la escena el autor de una ofensa tan hiriente para quienes se juegan la vida por defender la libertad en Euskadi, quienes quedaron en sus escaños ofendidos y parlamentariamente desprotegidos.

La retirada de unas palabras del Diario de Sesiones es una práctica que corresponde al ofensor como prueba de las disculpas ofrecidas a su víctima, pero no puede ser una prerrogativa del presidente en contra del criterio de los ofendidos y sin mediar excusa del agresor. Si los presidentes de las Cortes españolas hubieran hecho lo que Atutxa en todos los incidentes habidos a lo largo de su historia, los Diarios de Sesiones no servirían hoy de fuente historiográfica fiable. Pero en este caso quedan las imágenes rodadas por la televisión, el sonido grabado por la radio y el testimonio del incidente impreso en el periódico, que llenan el hueco del Diario de Sesiones. Estas versiones periodísticas han mostrado el punto de matonismo que había en la actitud de Otegui y el odio de su mirada; y también la negligencia del presidente, que con su indecisión primera y su decisión final hizo un favor a quien rompió los moldes parlamentarios. El incidente fue una muestra más de hasta qué punto la vida discurre al revés en determinados ámbitos del País Vasco.

De jueves a sábado
Editorial El País 6 Mayo 2002

El 'lehendakari' retrocedió el sábado lo avanzado dos días antes hacia el aislamiento de Batasuna. El jueves, la Asociación de Municipios Vascos aprobaba, tras más de dos meses de gestación, una declaración que concretaba el acuerdo alcanzado el 22 de febrero para aislar a Batasuna en los ayuntamientos. El sábado, en Pamplona, Ibarretxe proclamaba la incompatibilidad entre la defensa de la pluralidad asumida en esa declaración y la eventual deslegalización judicial de Batasuna, que identificó con la 'ilegalización de las ideas'. Ayer, al finalizar la manifestación celebrada en Bilbao tras la consigna de stop al fascismo, los dirigentes de Batasuna se acogían al planteamiento de Ibarretxe al hacer responsables a los demás partidos de la 'prolongación del conflicto' que significaría tal ilegalización.

Se puede estar a favor o en contra de la ilegalización judicial de Batasuna, pero resulta sarcástico argumentar contra ella en nombre del pluralismo cuando son los no nacionalistas quienes no pueden presentarse a las elecciones o lo tienen que hacer en condiciones de manifiesta inferioridad. No son las ideas lo que se ilegalizaría, sino la colaboración con la empresa de intimidación y limpieza ideológica montada en torno a ETA. Por ello, carece de fundamento la contradicción que ve Ibarretxe entre principio pluralista e ilegalización. Pero sí es cierto, en cambio, que una actitud más resuelta del nacionalismo democrático en favor del aislamiento de Batasuna, a partir de la ruptura de la tregua, habría hecho improbable que alguien se plantease la idea de la ilegalización de esa formación.

El acuerdo del 22 de febrero aspiraba a plasmar en cada municipio la unidad de todos los demócratas frente a ETA y quienes justifican el asesinato y persecución de los concejales del PP y PSOE. La iniciativa, acogida con escepticismo por el PP, y con entusiasmo por el representante socialista, Ramón Jáuregui, se transformó luego en un barroco borrador en el que no se mencionaba a ETA y en el que del único atentado de que se hablaba era del que se cometería contra la democracia si se ilegalizaba a Batasuna. El resultado fue un texto rechazado frontalmente por los partidos amenazados y bien visto por Batasuna. La cosa era tan absurda que hasta Izquierda Unida, tercer socio del Gobierno nacionalista de Vitoria, amenazó con no firmar si no se incluía una condena clara de ETA.

Antes de que se consumara el fracaso de la principal y casi única iniciativa unitaria del lehendakari desde las elecciones del pasado año, hubo una rectificación y el texto incluyó la mención a ETA, la idea de creación en cada municipio de un foro cívico de defensa de los concejales amenazados y el compromiso de no pactar con Batasuna si no asumía los principios de la declaración. Era algo obvio, pero importante: porque demostraba que el nacionalismo es sensible al riesgo de deslegitimación de los resultados electorales que estaba tomando cuerpo, y porque demostraba la utilidad de la vía del diálogo entre demócratas para alcanzar acuerdos.

Eso era el jueves. El sábado, el lehendakari tranquilizaba cualquier mala conciencia que pudieran tener los dirigentes de Batasuna al decirles lo que querían oír la víspera de su manifestación: que en el pluralismo democrático cabe su política actual porque las urnas constituyen el único criterio de legitimidad y convalidan comportamientos como los que el juez Garzón, por ejemplo, considera propios de 'una empresa de ETA'.

Otro Tribunal Constitucional
JORGE TRÍAS ABC 6 Mayo 2002

Con la sentencia del denominado «efecto frontera» comenzamos a visualizar, esperanzados, un nuevo Tribunal Constitucional, preocupado por la unidad del Estado. Se denomina así -«efecto frontera»- a las discriminaciones que pueden sufrir determinadas Comunidades autónomas limítrofes con los llamados Territorios Históricos (País Vasco y Navarra) como consecuencia de medidas tributarias más favorables de éstos, y que los otros territorios, legalmente, no pueden contrarrestar. La Rioja, por ejemplo.

El sábado todos los diarios, especialmente el nuestro, se hacían eco de la sentencia del pleno del Tribunal presidido por Jiménez de Parga y con ponencia de Pablo Cachón, que aborda de lleno esta cuestión y que tiene gran trascendencia, ya que se afirma, con base a una jurisprudencia anterior muy consolidada, que nuestra Constitución es incompatible con la «fragmentación del mercado», y exige que los principios básicos del orden económico sean los mismos en todo el territorio nacional, como se deduce del principio de unidad consagrado en el artículo II del texto constitucional. Por consiguiente, la exigencia del mercado único se configura como un límite de las competencias autonómicas.

Se trata, sin duda, de una sentencia clara y rotunda en la que se afrontan con valentía los límites de las potestades de algunos gobiernos autónomos, que para atraer inversiones utilizan lo que vulgarmente se denomina «ventajismo fiscal autonómico». Ello no significa un retorno a la superada uniformidad estatal -según han interpretado cinco magistrados que conforman la minoría discrepante-, ya que, como afirma la sentencia: «La unicidad del orden nacional es un presupuesto necesario para que el reparto de competencias entre el Estado y las distintas Comunidades en materias económicas no conduzca a resultados disfuncionales y desintegradores, siendo a partir de esa unidad desde la que cada Comunidad, en defensa del propio interés, podrá establecer las peculiaridades que le convengan dentro del marco de competencias que la Constitución y su Estatuto le hayan atribuido sobre aquella misma materia».

Y, por último, otra consecuencia de esta sentencia: los magistrados que ahora tienen una idea clara del modelo de Estado que destila nuestra Constitución son mayoría -aunque precaria- en el Tribunal. Pero se hace camino al andar.

La manzana de Garzón
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 6 Mayo 2002

La evidencia es, en ocasiones, la sucesión de hechos cuya relación es más difícil de probar. Desde tiempo inmemorial, los objetos se han caído al suelo con mayor o menor velocidad en función de su peso, pero nadie pudo demostrar por qué insistían en caerse hasta que Isaac Newton enunció la Ley de la Gravitación Universal en 1665.

Algo parecido sucede con el conglomerado que forma parte de la banda terrorista ETA. Que Herri Batasuna (ahora Batasuna, y mañana quién sabe) actúe como brazo político de ETA no ha tenido hasta ahora ninguna repercusión penal sobre dicha organización.

Para algunos dirigentes nacionalistas, el hecho de que más de 400 cargos de la coalición hayan sido juzgados por pertenencia a banda armada no tiene mayores implicaciones. Tal vez, el exceso de simpatía de algunos de los miembros de Batasuna les puede haber llevado a integrarse en ETA, lo cual no quiere decir que Batasuna sea necesariamente una organización delictiva.

Las declaraciones del presidente del EBB, Xabier Arzalluz, o del portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, tras la detención de 11 miembros de dicha organización la semana pasada, van en ese sentido. Para ellos, el juez Baltasar Garzón se limita a preparar el terreno al Gobierno para la ilegalización de Batasuna, lo que para ellos supondría una limitación del derecho de asociación o, lo que es lo mismo, un claro recorte de los derechos democráticos de los ciudadanos vascos.

Para Arzalluz o Imaz no existe una relación causa-efecto entre la pertenencia a Batasuna y la colaboración con ETA, al igual que para muchos coetáneos de Newton no existía ninguna relación entre la masa de la tierra y el hecho de que las cosas terminaran invariablemente en el suelo.

Como el debate sobre la nueva Ley de Partidos Políticos y la consiguiente ilegalización de Batasuna puede derivar en una discusión falsa sobre la intención del Gobierno y los partidos que la apoyen de recortar derechos y libertades, hay que remitirse a los hechos para ver hasta qué punto ETA y sus satélites forman parte del mismo conglomerado criminal.

Para ello, no hay más que leer atentamente el auto de Garzón sobre el papel de las herriko tabernas en el sostenimiento económico y logístico de Batasuna y de otras organizaciones ligadas a ETA.

El escrito de 132 folios es un compendio de datos e información concreta y detallada que pone de manifiesto cómo un total de 117 herrikos ubicadas en el País Vasco y Navarra funcionan como un todo, dependiente de una llamada Comisión Nacional de Herrikos, que las supervisa, asesora y controla.

El arquitecto original del sistema de empresas que soportan a Herri Basatuna y ETA es precisamente Jose Luis Arrieta Zubimendi, Azkoiti, ex máximo responsable de las finanzas de la organización terrorista, que diseñó el proyecto conocido como Udaltze en 1992.

Una sociedad instrumental denominada Banaka (presidida por José Luis Franco Suárez) se ha encargado de canalizar dinero procedente de, al menos, 54 herriko tabernas, así como de Herri Batasuna, y otras sociedades como Eneko S.A.(sociedad que actúa como central de compras de las herrikos), Martzeliano Etxea S.A.L., o Aski S.A.L., para situarlo ilegalmente en Cuba (concretamente en el grupo empresarial Ugao), en Uruguay (donde se llegó a fundar una empresa conjunta con el grupo guerrillero Tupac Amaru), en Costa Rica o en Nicaragua.

Desde la herriko taberna Marruma, de San Sebastián, se hicieron pagos regulares a un concejal de Herri Batasuna de Mondragón y, desde otras herrikos de Santurce, Amorebieta, Algorta y Basauri, se traspasaron fondos mensualmente al comité local de la misma coalición.

Enrique Alaña, asesor jurídico de Banaka y miembro de la Comisión Nacional de Herrikos, elaboró un denominado «Proyecto de Gerencias» en el que establecía un sueldo para los gerentes de las herrikos de 110.000 pesetas en 14 pagas anuales, además de su correspondiente teléfono móvil y la cobertura de todos sus gastos, incluidos desplazamientos, todo ello con cargo a Herri Batasuna.

El patrimonio inmobiliario de las tabernas controladas por la coalición abertzale supone, según sus propias estimaciones, más de 2.000 millones de pesetas.

Nada hay en ese conglomerado de pequeñas empresas, que actúan jurídicamente como asociaciones culturales, que se deje a la improvisación o que confiera a su actuación un cierto grado de autonomía. La centralización de su actividad implica que cada una de ellas tiene un terminal de ordenador conectado a un ordenador central que permite controlar de manera eficaz su volumen de compras y ventas.

Tampoco la adquisición de los ordenadores se deja al libre albedrío de los gestores de las herrikos. Es la empresa Exclusivas Manero la que se encarga de instalar los equipos informáticos y Uniwell Systems Ibérica la que configura y gestiona su software.

Según la investigación del juez Garzón, las herriko tabernas llevan una doble contabilidad, facilitada por la instalación en sus locales de unas máquinas registradoras que no contabilizan el importe total de las operaciones. La contabilidad legal sirve para no declarar beneficios, ya que equilibra invariablemente los ingresos y gastos. Sin embargo, la contabilidad real o B es la que sirve para financiar fines ilícitos relacionados con la actividad terrorista.

Esos fondos han sido utilizados, entre otras cosas, para financiar la compra del Grupo Orain, editor del diario Egin, a la sociedad pantalla Erigane S.L. Igualmente, el dinero B de las herriko tabernas ha servido para pagar fianzas a miembros de Ekin, como Paul Asensio Millán, o gastos de militantes liberados de Herri Batasuna.

Por otra parte, sus locales han sido utilizados para diversos fines relacionados directa o indirectamente con la actividad de ETA. En un documento incautado en un registro llevado a cabo, en mayo de 1998, en la sociedad Banaka y titulado Normas para la explotación de la Herriko Taberna, se dice: «La Junta Local dispondrá en todo momento de los locales del interior, debiendo estar éstos en situación de ser utilizados. El local superior quedará total y exclusivamente para el servicio de la Coalición (Herri Batasuna). En ambos lugares no podrán permanecer solas personas no afines a la coalición».

El hecho de ser un coto cerrado ha hecho de las herrikos lugares idóneos para el reclutamiento de nuevos activistas de ETA o para el depósito de armas, como se demostró en 1986 en la herriko de Villabona (Guipúzcoa), donde la Guardia Civil descubrió una metralleta, tres pistolas y abundante munición.

Por otro lado, los responsables de las herrikos han participado directamente en actos de extorsión, como es el caso de Juan Ignacio Lizaso, el Responsable Nacional de Herrikos, quien fue requerido por la coordinadora de Navarra para que presionara al delegado provincial de la firma Pepsi con el fin de que dicha empresa retirase una denuncia al haber recibido cartas remitidas por las Gestoras Pro Amnistía con contenido amenazante.

Como se pone de relieve en el auto de Garzón, líderes del conglomerado, como José María Olarra o Jokin Gorostidi, participaron directamente en el cobro del impuesto revolucionario.

También se reproduce en el auto una carta en la que se hace mención a una llamada de Joseba Egibar (portavoz del PNV) a Rufino Etxeverría en la que áquel le propone una reunión para hablar de la «grave situación» en la que se encontraba un extorsionado por ETA. En dicha carta, atribuida a Azkoiti, se dice: «El tema es que, desde KAS, se tendrían que pasar claros criterios a HB en relación a incidencias sobre el impuesto».

Probablemente, para algunos líderes nacionalistas, de IU e incluso del PSOE, todos estos hechos no sean más que coincidencias que sólo pueden tener repercusiones penales individuales. Sin embargo, para cualquier observador imparcial, tienen sin duda el mismo valor probatorio que el que atribuyó Newton a la manzana que le cayó desde un árbol.     casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

Javier Rojo: «Hay muchos nacionalistas que están de acuerdo con el proyecto de ley de Partidos»
M. ALONSO ABC 6 Mayo 2002

Javier Rojo, secretario general de los socialistas alaveses, no sólo defiende la necesidad de una ley que acabe con la impunidad con la que Batasuna respalda al terrorismo etarra, sino que afirma que conoce a «muchos nacionalistas que están de acuerdo con el proyecto de ley de Partidos Políticos», porque opinan que «en el País Vasco la maldad no puede estar capeando el temporal como lo hace en estos momentos».

BILBAO. -Tras el último congreso del PSE-EE, intelectuales como Fernando Savater, que habían pedido el voto para el socialismo en el País Vasco, han señalado que si se produjera un acercamiento del partido al PNV habría que pensar en pedir el voto para otra formación política. ¿Qué opina de ese distanciamiento entre su partido y el grupo de intelectuales que hasta ahora lo apoyaba?
--Creo que los socialistas vascos no vamos a dar a Fernando Savater la oportunidad de cambiar de opción política, porque no ha habido acercamiento al PNV. Pueden estar tranquilos esos intelectuales, que no les vamos a defraudar.

-¿No ha girado el PSE-EE hacia el PNV tras su último Congreso?
-Entiendo que no. Ni por la ponencia aprobada en el Congreso ni por las decisiones que ha tomado la dirección del socialismo vasco desde entonces, se puede llegar a la conclusión de que el PSE haya girado hacia el PNV. Los socialistas vascos no tenemos que cambiar de estrategia, porque a quien le corresponde hacerlo es al PNV, partido que está girando el discurso hacia Batasuna.

-Usted apoyó a Carlos Totorica como candidato a la secretaría general del PSE ¿Comparte la estrategia de la nueva ejecutiva de los socialistas vascos?
-Soy un dirigente socialista que siempre ha actuado con coherencia y se ha expresado con libertad. Pertenezco, como secretario general de Álava, a la dirección política del PSE y en ningún momento he visto ningún cambio estratégico. Creo que a Patxi López se le debería dar una oportunidad en la gestión.

-Si no ha habido un cambio en la estrategia, ¿cómo explica un Congreso extraordinario en el que perdieron los que defendían la continuidad?
-En el PSE hubo un desencuentro en las confianzas y en las lealtades y Nicolás Redondo perdió la confianza de quienes le apoyaban. Hubo una quiebra de confianza entre la gente que le había apoyado en el congreso anterior. Pero la ponencia política del PSE es clara, firme y contundente en la defensa de la Constitución y el Estatuto frente a los postulados nacionalistas. El PSE está con la Constitución y no para estrategias soberanistas.

Fuera de las tesis nacionalistas
-Pero los socialistas han aprobado los presupuestos de los nacionalistas en Vizcaya y en Guipúzcoa.
-Y también los del PP en Álava y no estamos en ninguno de los tres gobiernos forales. Yo siempre he defendido que el PSE hiciese posible que se aprobasen los presupuestos de Vizcaya y de Guipúzcoa, porque de lo contrario se hubieran aprobado con el apoyo de Batasuna y Batasuna tiene que estar fuera de los apoyos; pero eso no significa que abdiquemos de los principios propios. El PSE no ha cambiado; no está en las tesis nacionalistas, ni en la defensa de lo que quieren Arzalluz y su partido.

-¿Qué opina del proyecto de ley de Partidos?
-Los socialistas vascos estamos con el Estado de Derecho y pensamos que Batasuna está en la ilegalidad de la política y que todo lo que hace es ilegal, porque apoya el terrorismo. Reclamamos la necesidad de una ley de partidos, pero también consideramos importantísimo que sea una suma de voluntades desde la pluralidad. Entendemos que Batasuna está en los aledaños del terrorismo y lo que le estamos diciendo al PP es que tiene que ser una ley que tenga todas las garantías, porque no se puede permitir el lujo de tener un susto en el Tribunal Constitucional o en el Tribunal de Estrasburgo, sino que tiene que pasar inmaculada por esos sitios. En lo que coincidimos es en que Batasuna no puede estar capeando el temporal.

-¿Qué opina de la posición del PNV al respecto?
-El PNV sabrá lo que tiene que hacer, pero ya cometió un error histórico al salirse de la responsabilidad de apoyar la Constitución. Es poco presentable en un país moderno que, cuando se quiere ilegalizar a quienes actúan fuera de la ley, un partido como el PNV se pronuncie con la ambigüedad con la que se ha pronunciado. No es una ley contra HB, sino que es una ley que no hará posible que políticamente se defienda el golpismo o el racismo, ni la violencia. Es una ley para garantizar lo mejor de los valores de los ciudadanos de bien y a favor de un Estado de derecho.

Las cuentas de Arzalluz
-Arzalluz dijo hace unos días que muchos en el PSOE estaban contra el proyecto de ley de Partidos.
-No sé qué cuentas habrá hecho Arzalluz, pero lo que yo sí puedo afirmar es que hay muchos nacionalistas de bien que están de acuerdo con el proyecto de ley en los términos en los que lo defendemos los socialistas: con todas las garantías.

-¿Cree realmente que hay nacionalistas que apoyarían el proyecto de ley de Partidos?
-Conozco a muchos nacionalistas que están por la Constitución y que creen que los valores de la Constitución y del Estatuto son positivos y que lo más insolidario es mantener la posición de quienes piensan que a ellos nunca les tocarán los terroristas y creen que eso les da seguridad. Conozco muchos nacionalistas que opinan que en el País Vasco no sepuede estar capeando la maldad como lo está haciendo hoy en Euskadi, como se está haciendo Batasuna. Estos nacionalistas creen que hay que llamar a las cosas por su nombre y que lo que es violencia, es violencia, y lo que es salvajismo, es salvajismo y lo que es impunidad, es impunidad y eso está habiendo hoy en Euskadi y eso es lo que tenemos que corregir con el ordenamiento jurídico.

-¿Por qué está siendo tan difícil consensuar un texto de rechazo al terrorismo en el seno de Eudel?
-La Asociación de Municipios Vascos está gobernada mayoritariamente por el nacionalismo y PNV y Eusko Alkartasuna no han creído nunca en la propuesta que les hicimos. El nacionalismo nunca ha sufrido los embates del terrorismo y acertará si, desde la generosidad, escucha lo que nos está pasando, pero quien ha dirigido la moción de Eudel ha sido Joseba Egibar y como esa moción ha sido dictada por el portavoz de la Ejecutiva del PNV está en clave nacionalista y les está faltando dosis de generosidad.

No rompen amarras
-¿Supone el fracaso de las expectativas que se hicieron los socialistas vascos tras la reunión del pasado mes de febrero?
-Cuando los socialistas vascos vamos a una reunión lo hacemos con afán constructivo, de forma que queríamos abrir un lugar de encuentro de los partidos democráticos, y no hemos sido nosotros quienes hemos quebrado las expectativas. Creo que el nacionalismo gobernante no ha puesto todo el empeño que debería y, por su parte, al PP nunca le interesó y no planteó su asistencia de forma positiva, sino que la entendieron como una obligación. Además, los nacionalistas no están dispuestos a romper amarras con Batasuna.

-Zapatero le propuso formar parte de la ejecutiva federal del PSOE.
-Me siento muy honrado de pertenecer a la dirección del PSOE; para mí, como para cualquier dirigente socialista, eso es un orgullo.

-¿Le gustaría dejar la política vasca?
-Nunca voy a dejar la política vasca. Mi vida y el sentido de la política que tengo va unido al compromiso que tengo con Euskadi. Los socialistas vascos, que son socialistas españoles, tienen una aportación que hacer a Euskadi.

-¿No cree que en los ciudadanos vascos planea una sombra de escepticismo respecto a que la situación política de la Comunidad autónoma tenga salida?
-Efectivamente hay pesimismo y hay una sociedad apesadumbrada. No se ve la luz para la solución a los problemas que tenemos, pero en Euskadi somos muchos los que tenemos el compromiso de no doblar la rodilla y de defender la libertad. No podemos dejarnos ganar; tenemos que reafirmarnos en todos nuestros principios.

Ganar la libertad
-¿Qué le parece el hecho de que Nicolás Redondo vaya a participar en la Fundación para la Libertad?
-Me parece muy bien que cualquier persona tome parte en el compromiso de ganar la libertad. Yo pertenezco a la Fundación Fernando Buesa y estoy orgullo de participar en un proyecto que pretende ganar la libertad y la paz para todos.

-Pero quizá esos ciudadanos comprometidos con la libertad se estén alejando del PSE-EE.
-Espero que aquellos ciudadanos que confiaron en nosotros mantengan esa confianza, porque los socialistas no estamos dispuestos a escuchar los posibles cantos de sirena del Partido Nacionalista Vasco ni a dejarnos arrastrar por ellos. Esto es un claro compromiso con la sociedad vasca.

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