AGLI

Recortes de Prensa     Martes 14  2002
Nuevo éxito policial
Enrique de Diego Libertad Digital 14 Mayo 2002

Capacidad de reacción
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Mayo 2002

Un mundo aparte
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL/ El Correo 14 Mayo 2002

La detención de dos miembros del Comando Madrid frustra un atentado durante la Cumbre de Madrid
MADRID. Agencias ABC 14 Mayo 2002

La fractura moral
Iñaki EZKERRA La Razón 14 Mayo 2002

Cuatro siglos de cárcel para el «comando Vizcaya», entre ellos un juntero de Batasuna
F. Velasco - Madrid.- La Razón 14 Mayo 2002

La Cámara navarra pide un informe sobre si la ley del euskera necesita mayoría absoluta
Redacción - Pamplona.- La Razón 14 Mayo 2002

Cortés denuncia la «incapacidad política» para difundir el español
A. A. ABC 14 Mayo 2002

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Nuevo éxito policial
Enrique de Diego Libertad Digital 14 Mayo 2002

La detención de un nuevo grupo terrorista en Madrid se produce en un tiempo récord, después de los atentados con coche bomba en la sede central de Repsol-YPF y en plenas semifinales de la Copa de Europa. Indica de nuevo que se han acortado, de manera sustancial, los plazos entre la organización de un comando y su detención. No es sólo por la impericia de los nuevos elementos de la banda, pues en este caso se trata de matones experimentados e incluso históricos, sino de un mayor perfeccionamiento de las labores policiales, con un conocimiento más ajustado de los operativos. Sí es verdad, con todo, que los medios policiales detectan una gran cantidad de fallos en los etarras.

La eficacia policial –Guardia Civil y Policía Nacional han coordinado sus esfuerzos, tras seguir pistas fiables paralelas– es el mejor antídoto contra el terrorismo. La solución policial, de hecho, es la única posible, cuando se trata del mundo del delito o el hampa terrorista. En ese sentido, es clamorosa la distancia entre los éxitos policiales de las Fuerzas de Seguridad del Estado –uno de los etarras detenidos en Madrid había asesinado a dos ertzainas– y la inhibición que Ibarretxe impone a una policía autonómica cuyas funciones son, a día de hoy, esotéricas.

Capacidad de reacción
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Mayo 2002

Ha sido en el último momento, pero el acuerdo ha visto la luz y al final eso es lo único importante. Ya tenemos pacto para la reforma de una Ley que es parte de los cimientos del sistema democrático. Ahora no es momento para analizar quién ha cedido más o menos, ni para reprocharle nada a nadie. Ha ganado la democracia y eso es un triunfo de todos. Después de tantos años construyendo un espacio de libertad y de respeto, los demócratas españoles no tenemos a estas alturas nada que demostrar. No hay que pedir permiso a nadie. El sentido común es contundente. A nadie se le ocurre tener al enemigo en casa. Es impensable dejar la puerta abierta para que desde dentro, con bombas y tiros a la nuca, haya quienes puedan destruir los fundamentos mismos de la democracia. La reforma de la Ley de partidos políticos es la reacción propia de quien no quiere la intransigencia, el radicalismo y la barbarie. Así de simple.

Pero sin duda, con la reforma hay dos claros perdedores. En primer lugar y por encima de todo, el terrorismo etarra y la estructura montada desde Batasuna, brazo político de ETA. Pero también esta reforma deja en evidencia a aquellos nacionalistas vascos que últimamente han actuado con cobardía y ambigüedad. Ya no quedan recovecos para aquellos que, desde la duda, ofrecen cobijo al terrorismo y a su entorno. Con esta nueva Ley se proyecta un foco de luz muy potente sobre aquellos que se esconden tras la indefinición. En la lucha contra el terrorismo no hay posiciones intermedias, ni espacios indefinidos. Sólo hay dos orillas y hay que optar por una de las dos opciones. Desde Lizarra, el nacionalismo vasco ha apostado por la complicidad con la orilla del terrorismo. Pero son ellos mismos quienes han caído en esa trampa.

Con el acuerdo entre PP y PSOE, que según parece también contará con el apoyo de catalanes y canarios, se rompe un viejo complejo que hemos padecido en España. Comienza una nueva etapa. Entramos en un periodo de madurez de la mano de una contundente realidad: la democracia española tiene capacidad de reacción. Y eso es una alegría para todos.

Un mundo aparte
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL/ El Correo 14 Mayo 2002

El sábado fui al acto de la entrega del premio López de Lacalle a Joseba Arregi. Antes de ir, mi amiga me preguntó si nos hacia falta invitación. «No te preocupes por la invitación. Estos actos no convocan multitudes», le contesté. A la entrada del recinto, unos policías municipales nos paran. Preguntamos si podemos pasar al acto. Uno, especialmente desganado, nos contesta que algunos ya han pasado. Al parecer se puede, y nosotros también pasamos. Al entrar al hall del centro -el centro se llama Ernest Lluch en memoria de un defensor de la libertad y amigo de los vascos asesinado por ETA a la entrada de su casa en Barcelona- nos encontramos con un grupo de jóvenes que fuman y charlan entre ellos haciendo tiempo. Son los escoltas de los que están dentro, en el acto. Tal vez me esté haciendo viejo, pero cada vez que acudo a algún acto se me hace más clamorosa la ausencia de gente joven. A veces tengo la impresión de que la política se ha convertido en una vieja disputa anquilosada que mantenemos desde hace 30 años las mismas personas. Una disputa de la que las nuevas generaciones desconocen las causas y evitan participar. Yo no sé en qué país efectúan esas encuestas sobre la juventud vasca, pero tengo la sospecha de que debe de ser en otro planeta.

A la salida, mi amiga me hace un chiste: cuando yo era pequeña, nuestros padres nos esperaban así en el hall de la guardería y cada vez que salía un niño sus padres se levantaban e iban con su hijo, igual que ahora estos escoltas se levantan al ver salir a su protegido.

Ya en la calle nos quedamos charlando en la acera vigilados por los escoltas, que forman un círculo que nos rodea. Nosotros hablamos tranquilamente. Ellos están un poco tensos mirando el entorno y fijándose especialmente en su niño-protegido. Su presencia silenciosa y permanente se impone. Yo le pregunto al amigo con el que estoy hablando: ¿Cuáles son los tuyos? «Ésos de ahí», me contesta. «Uno tiene la corbata a rayas». Yo me vuelvo y los miro. Ellos se dan cuenta y me devuelven la mirada confirmando su condición de guardianes de mi amigo. Miro ahora detrás de ellos. Hay una competición de atletismo. Algunos corren en la pista y hay bastante gente en las gradas. Aparentemente nada especial distingue a los dos grupos. Ha dejado de llover y miro de nuevo la pista: es el mundo real, la normalidad vasca que nos ignora. Para ellos es un sábado normal. Comentarán después que menos mal que no ha llovido. Discutirán seguramente sobre la marca de uno u otro. Tal vez alguno preguntará por qué había coches de la Ertzaintza e iniciarán una discusión afirmando, con desprecio, que algún político habrá venido a Anoeta.

Tengo la sensación de pertenecer a un mundo aparte. A un mundo que sólo nosotros conocemos. Nos estamos haciendo poco a poco transparentes. Es ésta una transparencia rara y me acuerdo de una anécdota de Ortega y Gasset. Siendo ya mayor, estaba un día en el parque del Retiro con un amigo. Pasó una mujer joven y su amigo le comentó: «Don José, esa mujer no nos ha mirado». Y don José le contestó: «No es que no nos haya mirado, ni siquiera nos ve». Hay peatones que pasan. Alguno se gira un poco y nos mira. Durante un segundo tenemos existencia. Luego, con un parpadeo, nos borra y sigue. Tal vez dentro de unas horas 20.000 personas vendrán aquí mismo y el rugido animal de un gol habrá borrado totalmente el recuerdo de nuestra presencia en este sitio.

Y, sin embargo, estamos aquí. Hemos venido a recordar la memoria de un vasco asesinado hace dos años. Un vasco que siempre defendió la libertad. Por esta razón Franco le quitó la libertad encarcelándolo y ETA le arrancó la vida. Y hemos venido, también, a ofrecer un premio a otro vasco que no quiere renunciar a la palabra. A un vasco que no se resigna a vivir en un país uniformado y quiere seguir siendo él mismo sin tener que encadenar a los demás.

Charlamos y nos contamos historias. La gente que participó en la lucha antifranquista, cuando se reúne, cuenta en broma historias de la guerra. Son anécdotas de la cárcel, de la clandestinidad. Canciones que aprendieron en Carabanchel, aquellas citas superclandestinas o las vietnamitas que te ponían perdido de tinta. Historias de esperanza e ingenuidad que les arrancan una sonrisa boba de niño. Miro en mi derredor y muchas de las personas que están aquí han conocido esas situaciones, han visto por dentro las cárceles franquistas; también el asesinado que hoy recordamos y el homenajeado que ha recibido el premio. La mayoría ha contado historias de la guerra. Pero hoy me cuentan historias diferentes, de una clandestinidad que nunca habían imaginado. Hoy me cuentan historias de escoltas y de la familia. Veo que casi todos han construido una relación especial con sus escoltas. Uno me dice: «Yo pacto todos los días los horarios con mi escolta» (siempre utilizan este posesivo mi subrayando una relación particular), como si pidieran permiso a sus padres para salir de fiesta. Pero sobre todo y, sin que se den cuenta, sale la familia. En pequeños detalles, en referencias inocentes. «Mi mujer no me deja ir a ciertos sitios o hacer algunas cosas», dice uno. «Pues mis hijos nunca me dejan salir de casa sin escolta», contesta otro. Detrás de estas afirmaciones, que se les escapan casi con vergüenza, se esconde el miedo más doloroso. El miedo que no conocieron durante el franquismo y que nunca habrían imaginado: ser ellos mismos una amenaza real para su familia.

Quiero saludar a mi amigo Joseba Arregi, que ha recibido el premio, pero justo entonces otro amigo me pregunta: «¿Cuántos nacionalistas crees que han venido hoy?». «Yo he contado cinco», le contesto. Y me acuerdo de la época en que llamaban Sailburu a Joseba, queriendo halagarle más de esta manera. Sólo cinco he contado hoy, incluyendo a su hermano. Uno de los oradores ha recalcado la palabra desamparados. Saludo a Joseba y le felicito; por el premio y por lo que ha dicho. Uno comenta que las intervenciones han sido un poco pesimistas. Joseba contesta que al abrir los periódicos por la mañana se le ahoga el optimismo. Pero a pesar de todo yo me aferro a una frase que ha dicho él, Joseba Arregi: «Al darme el premio me recordáis que no debo caer en la tentación del exilio interior. Que aunque seamos pocos, y sigamos siendo pocos, debemos seguir defendiendo la libertad, una sociedad vasca plural».

La detención de dos miembros del Comando Madrid frustra un atentado durante la Cumbre de Madrid
MADRID. Agencias ABC 14 Mayo 2002

Una operación policial ha frustrado un nuevo atentado sonado de ETA en la capital. El ministro del Interior, Mariano Rajoy, señaló hoy que los dos miembros del ´comando Madrid´, que fueron detenidos en Vallecas pretendían previsiblemente atentar aprovechando la Cumbre UE-América Latina, que se celebrará el próximo fin de semana en la
capital, para ello, contaban con un vehículo cargado con una olla repleta de 40 kilos explosivos.

Uno de los arrestados es Imanol Miner Villanueva, buscado por su participación en el asesinato de dos ertzainas en Beasain y del también agente de la Policía autónoma vasca Iñaki Totorika. El otro arrestado es Mikel San Argimiro Isasa, un antiguo miembro del ´Donosti´ que
huyó a México.

El vicepresidente primero del Gobierno afirmó que "probablemente" ETA iba a utilizar un coche bomba durante la Cumbre UE-América Latina como acto de propaganda. "ETA hace de la propaganda uno de los ejes básicos de su actuación, así lo hizo el 12 de octubre Día de la Hispanidad y el 1 de mayo, y ahora, sin duda alguna en una Cumbre de jefes de Estado de la UE y de toda América Latina, creerían que llamaban la atención", manifestó.

La operación contra el ´comando Madrid´ se inició ayer, cuando los agentes de la Guardia Civil identificaron un Renault Clio con las matrículas dobladas. El coche era buscado por las Fuerzas de Seguridad después de que fuese robado en el intercambiador de Renfe del barrio madrileño de Aluche por tres hombres, de unos 30 años, que vestían trajes, camisas oscuras y que procedieron a cambiar las placas de matrícula por las de M-6828-PJ, metieron una maleta en el portaequipajes y colocaron dos pegatinas con el escudo de España en la carrocería.

VEHICULOS Y PISO FRANCO
La detención se produjo en la confluencia de las calles de Ramirez Tomé y Pablo Neruda del barrio de Vallecas, cuando se disponían a entrar en el Clio robado. En el momento del arresto los presuntos etarras portaban dos pistolas, documentación falsa y una bomba lapa lista para ser colocada.

En la operación también fueron localizados otros dos vehículos, uno de ellos preparado como coche bomba con una olla llena de 40 kilos de titadine orientada hacia la acera, que fue desactivado por los TEDAX. El coche podría estar preparado para explotar al paso de un objetivo de la banda. Rajoy llamó la atención sobre el hecho de que los dos detenidos no sólo querían poner un coche bomba para acciones propagandísticas, sino que tenían pistolas y una bomba lapa, que "no es una acción propagandística sino asesinato".

Además, fue localizado el piso franco que ocupaba el grupo, en el número 27 de la calle de Piamonte, donde guardaban 90 kilos de explosivos, un subfusil, detonadores, cordón detonante y diversa documentación. Rajoy recordó que el ´comando Madrid´ fue especialmente activo hasta que en noviembre pasado fue desarticulado por parte de la Policía. El grupo no había reaparecido hasta el pasdo 22 de abril cuando la banda colocó un coche bomba delante del edificio Repsol YPF, y otro junto al estadio Santiago Bernabeu el pasado día 1.

EXTENSO HISTORIAL
Los dos detenidos son: Imanol Miner Villanueva y Mikel Sanargimiro Isasa. Miner es un antiguo miembro del ´comando Gaua´ de la banda terrorista, con el que participó junto con Ainhoa García Montero el 23 de noviembre de 2001 en el asesinato de dos ertzainas en la localidad guipuzcoana de Beasain (Javier Migajos y Ana Isabel Arosti) y en el asesinato con coche bomba del ertzaina Iñaki Totorika del 9 de marzo de 2001, fecha desde la que permanecía huído.

Imanol Miner, junto a Asier García de Justo y Jon Zubiaurre Aguirre, formaba parte del ´Gaua´, encuadrado en la estructura del ´complejo Donosti´ de la banda terrorista. Miner les facilitó el coche de su hermano Elías para que, después del asesinato de Totorika, huyeran a Rentería, pero García y Zubiaurre fueron detenidos cuando salían de la cabina telefónica desde la que reivindicaron el atentado, junto con una tercera persona que logró escapar. En el interior del vehículo fueron
encontradas las llaves del coche bomba.

Rajoy también le relacionó con la colocación de un artefacto explosivo en un macetero en la puerta de la vivienda de dos periodistas en San Sebastián y con el asesinato de un funcionario civil de la Comandancia de Marina de San Sebastián mediante una bomba lapa y el de dos trabajadores de Electra en las inmediaciones de la estación de tren de Martutene el 22 de febrero de 2001.

En cuanto a su compañero, San Argimiro Isasa, de 39 años, es un antiguo miembro del comando legal ´Ipar Haizea´ de apoyo a los liberados del ´comando Donosti´ huido desde 1993 a consecuencia de la desarticulación de mismo por la Guardia Civil en 1996. Según Rajoy, estuvo viviendo en México de donde regresó para integrarse nuevamente en ETA.

El ministro destacó que ETA está tirando de personas ya fichadas por las fuerzas policiales y que residen en otros países, "de ahí la importancia de incrementar la coordinación con otros países", consideró Rajoy. La operación sigue abierta y no se descartan nuevas actuaciones. En concreto, las Fuerzas de Seguridad del Estado buscan a una tercera persona, que se cree puede tratarse de Balbino Sáez Olarra.

La fractura moral
Iñaki EZKERRA La Razón 14 Mayo 2002

Durante la campaña electoral del 13-M el PNV repitió mucho aquello del riesgo que corría la sociedad vasca de que se produjera una «fractura social» si los constitucionalistas persis- tían en denunciar las complicidades políticas y morales del nacionalismo con el terror; si insistían, en fin, en hacer valer la Constitución y en su afán de asumir el relevo de la política vasca. Tal fractura ni se dio entonces ni se dará nunca porque en Euskadi no hay dos comunidades enfrentadas. Hay una comunidad autonómica, como en todas partes, y dentro de ella una comunidad nacionalista que entra y sale de su círculo cómodamente y a la cual el resto de la sociedad no le cierra jamás las puertas. Esa comunidad nacionalista juega al elitismo de la morcilla y del chanchullo pero luego se relaja, se viste de paisano y se pasea como Pedro por su casa por todas las ranuras del resquebrajado bloque constitucionalista.
Con los resultados de aquella consulta electoral lo que sí se ha producido en Euskadi y de un modo irreversible, que al nacionalismo no le preocupa nada por cierto, es una «fractura moral». Lo siento pero las máscaras cayeron en aquella fecha y ya no es posible seguir con la comedia. Hoy ya sabemos la mitad de los vascos que la otra mitad no ofrece el menor escrúpulo al plato combinado de chuletón, terrorismo y enchufe del sobrino en la Diputación. Sabemos que nuestras vidas les importan un huevo y en este año que ha pasado desde entonces hemos empezado a aprender a vivir con esa certeza.

Creo que se equivoca quien intenta quitarle dramatismo a aquella fractura de hace un año como quien se recrea en ella y no extrae lecciones para el futuro. La primera lección que uno ha sacado de aquello es de responsabilidad, de no confundir el deseo con la realidad y de pensar no dos sino doscientas veces cualquier receta para la enfermedad vasca. Creo que es ésa la actitud que se debe tener ante una decisión tan seria como la deslegalización de Batasuna, que puede regalar, en las próximas municipales, la victoria a un PNV hoy en declive.

Al hablar de esa cuestión, Aznar ha dejado claro que «es una cuestión de principios no de oportunidad». Es una buena noticia que quienes nos gobiernan empiecen a hacer valer los principios en su modo de enfocar el problema del fascismo en Euskadi precisamente porque hasta hoy han sido los criterios de oportunidad los que han prevalecido sobre cualquier otro. De no ser así la deslegalización de Batasuna se habría producido hace una década. Pero los principios no deben detenerse en esa espectacular intervención quirúrgica. Si no se gana la democracia palmo a palmo en Euskadi no hemos hecho nada.

Cuatro siglos de cárcel para el «comando Vizcaya», entre ellos un juntero de Batasuna
José Blanco, representante abertzale en la institución de Álava, puede ingresar hoy en prisión
La Audiencia Nacional condenó ayer a penas que suman 401 años de cárcel a 17 miembros vinculados con el «comando Vizcaya» de Eta, entre los que se encuentra el procurador de Batasuna en las Juntas Generales de Álava José Luis Blanco González, a quien se le ha impuesto una pena de 7 años de cárcel por colaborar con Eta. Las penas oscilan entre 101 y 2 años de cárcel. Los procesados que se encontraban en libertad provisional fueron ayer detenidos, entre ellos el juntero batasuno, y hoy serán trasladados a la Audiencia para celebrar una «vistilla» para decidir si ingresan en prisión.
F. Velasco - Madrid.- La Razón 14 Mayo 2002

El representante de Batasuna en las Juntas Generales de Álava José Luis Blanco Gómez, previsiblemente, ingresará hoy en prisión para cumplir la condena de siete años de cárcel que le impuso ayer la Audiencia Nacional por colaborar con el «comando Vizcaya» de Eta. Esta es la decisión que, probablemente, adopte el Tribunal tras la celebración de la «vistilla» respecto a aquellos procesados en la causa que se encontraban en la libertad provisional y que ahora han sido condenados.

En la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Luis Martínez de Salinas, se considera probado que en la Semana Santa del año 1997 escondió durante cuatro días en su domicilio de LLodio al etarra Ignacio Bilbao Gaubeca, conociendo esta circunstancia, y a otro «liberado» del «comando Vizcaya».
Además, también trasladó a esos etarras hasta una cueva del Parque Natural de Gorbea, donde los terroristas realizaron prácticas de tiro.

Posteriormente, en junio de 1998, José Luis Blanco mantuvo una entrevista con Ignacio Bilbao en la que éste le encomendó »que le propusiera nombres de personas dispuestas a colaborar con él en la formación de un grupo armado», aunque la detención de ese «liberado» impidió «que facilitase tales señas».

Entres las pruebas del Tribunal para condenar al juntero de Batasuna en las Juntas Generales de Álava figura su propia declaración policial, en la que reconoció que alojó a dos etarras en su domicilio y que éstos le pidieron «que les presente gente para captar».

Atucha e Iturgaiz
Por otro lado, la pena principal la impone el Tribunal es a Ignacio Bilbao Gaubeca, considerado principal responsable del «comando» y a quien se condena a un total de 101 años de prisión.

La Sala considera que Bilbao llevó a cabo, entre otras acciones, los intentos de asesinato de Juan María Atucha ¬ cuando era consejero del Interior del Gobierno vasco¬ cuando asistía a una concentración en favor de la liberación de Cosme Delclaux. Sin embargo, desistió de llevar a cabo esa acción terrorista «porque había mucho público», por lo que se limitó a tomar la matrícula de su vehículo y de sus escoltas.

Poco después intentó hacer lo propio respecto a Carlos Iturgaiz, presidente del PP en el País Vasco, tras localizarle en una concentración que se celebraba en Las Arenas de Bilbao en la que se reclamaba también la liberación del industrial secuestrado por Eta.

En esta ocasión, el etarra le siguió «con la intención de dispararle con la pistola que llevaba», aunque desistió de ello «por la escolta» que acompañaba al presidente del PP del País Vasco.
La sentencia también considera que Bilbao Gaubeca junto con Francisco Marqués Celaya, a quien captó para el «comando», intentaron atentar contra los guardias civiles destinados en el Cuartel de Algorta, sin decidirse finalmente a ello.

La Cámara navarra pide un informe sobre si la ley del euskera necesita mayoría absoluta
Redacción - Pamplona.- La Razón 14 Mayo 2002

La Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra decidió ayer solicitar un informe a los servicios jurídicos de la Cámara para saber si la aprobación del proyecto de ley foral para regular el uso del euskera en la enseñanza superior requiere mayoría absoluta.
El proyecto fue presentado por el Gobierno la semana pasada y ayer llegó al Paralamento para su admisión a trámite, que ha quedado pendiente hasta que los servicios jurídicos respondan. La mayoría absoluta, la que conforman la mitad más uno de los parlamentarios de la Cámara, es decir, 26 en el caso Navarra, se reserva para leyes de relevancia o para aquellas otras de organización administrativa y territorial si lo decide la Mesa del Parlamento, según dice el Reglamento de la Cámara.

Buscar Consenso

La consejera portavoz del Ejecutivo, Nuria Iturriagagoitia, explicó en la rueda de prensa posterior al consejo que el Gobierno estará «encantado» de buscar el consenso sobre el proyecto de ley, «porque para eso está el Parlamento y las discusiones parlamentarias, para mejorar el documento inicial que fue consensuado el año pasado con el PSN». Reiteró así que el contenido de la iniciativa fue acordado el año pasado con el PSN y ha sido presentado ahora por el Gobierno «sin mover una coma». «Me parece razonable y positivo que el PSN piense y vea los problemas que realmente genera el vascuence en la universidad e intente buscar soluciones con nosotros», agregó. En cuanto a las críticas de CDN al contenido del proyecto, la portavoz explicó que el vascuence en la UPNA no es asunto que los convergentes trataron con UPN para llegar a un pacto presupuestario para este año. Agregó Nuria Iturriagagoitia que el Gobierno ha lanzado el proyecto sin otras conversaciones previas porque trata de «solucionar el problema con la celeridad suficiente» y ante las elecciones que se avecinan.

Cortés denuncia la «incapacidad política» para difundir el español
A. A. ABC 14 Mayo 2002

MADRID. «Por nuestra torpeza, Estados Unidos se ha convertido en el principal mercado cultural español», se lamentaba ayer el secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica. Miguel Angel Cortés denunciaba y ponía el dedo en la llaga de la «incapacidad política» para promocionar el idioma español en el continente americano: «Tenemos el idioma español como importante materia prima y debido a un error político y por lo poco que se hace en el terreno político, en el campo por ejemplo de la propiedad intelectual, se produce una incapacidad política que conlleva a que Estados Unidos se haga con ese mercado». El secretario de Estados, que presentó el «Anuario Iberoamericano 2002», abogó por «fortalecer» la comunidad iberoamericana de naciones, una realidad que supone «la mayor de las ventajas y el principal activo». Y lamentó la ausencia de una «buena Ley de Protección Intelectual como la estadounidense».

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