AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 26 Mayo  2002
La Universidad de Navarra
CARLOS DÁVILA ABC 26 Mayo 2002

Hablando claro
FERNANDO SAVATER El Correo 26 Mayo 2002

«Las bravatas» de Arzalluz
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 26 Mayo 2002

Mayor Oreja asegura que si «ETA dejase de matar» la Ley de Partidos «no se aplicaría»
SAN SEBASTIÁN. AGENCIAS ABC 26 Mayo 2002

Artificieros de la Ertzaintza denuncian que Balza les oculta información sobre ETA
OSCAR SUBIJANA El Mundo 26 Mayo 2002

El «comando Madrid» ha dado una lista en Francia de objetivos en Andalucía y Levante
F. Velasco / J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 26 Mayo 2002

«Todos sabemos quiénes son los malos»
O. BARRIUSO/SAN SEBASTIÁN El Correo 26 Mayo 2002

La Universidad de Navarra
Por CARLOS DÁVILA ABC 26 Mayo 2002

El último atentado (fallido) de ETA, ha producido algunas reacciones miserables. Desde quien dijo en una cadena radiofónica que la Universidad de Navarra siempre ha tenido escasa simpatía por la libertad, hasta otros -también el que afirmó lo anterior- que han explicado, muy a fondo según ellos, en dónde está ideológicamente la citada Universidad. Oyendo, leyendo a todos estos fantoches se ha quedado la impresión de que la bomba (fallida) contra la Universidad bien se la tenía merecida. No es la primera vez que la personalidad de una víctima se analiza tan negativamente, que parece que el desgraciado se había hecho acreedor al ataque. En esta ocasión el atentado se ha cumplido contra una Universidad privada: la del Opus Dei en Pamplona.

Hay quien lo ha relacionado incluso con la próxima santificación en octubre del fundador Escribá de Balaguer. Todo resulta repugnante. Desde una posición antigua de escasa o nula, mejor dicho, sintonía con lo que encarna el Opus, pero de admiración inequívoca por la ingente labor académica que ha desarrollado la universidad desde que eran los Estudios generales, se debe manifestar la repulsión, más que la repulsa, que causan las reacciones antedichas. No hay forma de encontrar en ellas nada bueno, aunque hayan sido manifestadas sin afán -lo que se duda- de no malherir a la institución. He de esperar, en todo caso, que ninguna de estas posturas tenga nada que ver con la simpatía que pueda producir el atentado. Claro está que de quien otorga categoría de presos políticos a los canallas asesinos de ETA, se puede esperar cualquier cosa. Apetece pues, defender a la Universidad de Navarra de tanto mequetrefe y apetece aún más insistir en que ETA atenta contra todo lo que se le opone.

La Universidad de Navarra, a la que se achaca sectarismo, ha licenciado a cientos de profesionales que de una u otra forma son hoy objetivos de la banda mafioterrorista. La Universidad de Navarra tiene claro en qué ámbito geográfico, histórico, político e institucional se mueve; un ámbito lejano al colonialismo nacionalista o a la memorable estupidez etarra de sujetos que, como «Ternera», denuncia -el bobo- que «la FIFA no admite a la selección vasca de fútbol porque sabe que ganaría el campeonato mundial». Un individuo como éste, desde luego, no hubiera salido nunca de la Universidad de Navarra, por eso sus amigos, sus subordinados, han pretendido volarla.

Hablando claro
FERNANDO SAVATER JOSÉ IBARROLA/CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA U. COMPLUTENSE DE MADRID El Correo 26 Mayo 2002

El pasado domingo 19 de mayo, al comenzar a leer en El Diario Vasco la entrevista al lehendakari Ibarretxe, sentí una gran alivio con sus palabras iniciales: «Ha llegado el momento de hablar claro». ¡Hombre, me dije, por fin vamos a sacar algo en limpio! ¡Se acabó lo de hablar entre dientes para que nadie entienda del todo y lo de decir a cada cual lo que quiere escuchar, a fin de ahorrarse preguntas difíciles y polémicas escabrosas! Un poco más abajo seguí leyendo: «La fase previa al 13 de mayo fue terrible. Entonces la sociedad vasca dijo qué proyectos rechazaba, el del PP y el PSOE». Son dos afirmaciones muy claras, en efecto, pero la primera suena antidemocrática y la segunda es rotundamente falsa. ¿Por qué es terrible una campaña electoral a ojos de un político demócrata? ¿Acaso porque oye opiniones que contrarían las suyas y críticas a sus planteamientos ideológicos? ¿Fue terrible imaginar por un momento que podía ganar el adversario? ¿O lo terrible era saber que los demás se arriesgaban a ser asesinados por defender sus legítimas ideas, mientras que uno -con razón o sin ella- estaba al menos a salvo de ese peligro?

Si Ibarretxe se refiere a esto último cuando habla de lo terrible antes del 13 de mayo, respeto mucho su escalofrío: pero me da la impresión de que no es el caso. En cambio lo de que la «sociedad vasca» rechazó en las pasadas elecciones los modelos del PP y del PSOE es rotunda y claramente falso. Tan sociedad vasca es la que votó contra esos partidos como la muy abundante -vamos, más del cuarenta por ciento- que votó a favor. La ventaja de los nacionalistas sobre los no nacionalistas fue menor que nunca. ¿Qué pretende Ibarretxe negando esa evidencia, desenganchar todos los vagones en los que no viajan conocidos suyos para que el tren vaya más deprisa? Así se descarrila, no se aumenta la velocidad. No basta con hablar claro: hay también que intentar decir la verdad.

Sigamos con la claridad del lehendakari. Un poco más allá dice que lo que ahora tenemos sobre la mesa es «la ilegalización de las ideas». Por lo visto del nuevo modelo político del actual Gobierno vasco, que parece ser el régimen de Cuba, ya se les ha pegado la costumbre de sustituir la información veraz por la repetición obsesiva de mitos propagandísticos. Pero eso en Cuba funciona porque no hay prensa, ni radio, ni televisión libres: aquí va a ser un poco más difícil que nos traguemos todos esas bolas. Veamos un poco eso de ilegalizar ideas. Cuando un profesor sostiene en clase o en un libro de texto la inferioridad de ciertas razas, la minusvalía legal de la mujer o el carácter patológico de la homosexualidad... ¿acaso no se le prohíbe enseñar tales cosas? ¿Es eso ir contra la libertad de expresión o de pensamiento? Cuando en Barcelona se cerró una librería por vender textos favorables al nazismo y amparar reuniones de grupos neonazis, ¿se estaban ilegalizando ideas? ¿O se intentaba defender la democracia? No recuerdo protestas de la izquierda ni de Ibarretxe en los casos mencionados. Pero es que además lo que la Ley de Partidos puede ilegalizar no son ideas políticas, sino grupos políticos que utilicen el amparo institucional para favorecer actividades violentas. Por ejemplo, que tengan a cuatrocientos de sus miembros juzgados y condenados por actividades terroristas: cosas así. ¿Que tales grupos tienen a muchos partidarios y clientes entre la población? Bueno, pues seamos claros: también la mafia en Sicilia es muy popular y a pesar de eso nadie habla de legalizarla.

Más adelante Ibarretxe vuelve sobre la famosa consulta a la sociedad vasca, cuyos términos está dispuesto a debatir pero que cree tener todo el derecho democrático del mundo a plantear. Eso sí, mediando «la inexistencia total y absoluta de violencia», algo que le parece posible quizás en esta misma legislatura. Dejemos aparte la repugnancia política que a algunos nos pueda producir el supuesto contenido de tal referéndum. ¿Imaginan lo que la mayoría de los demócratas franceses sienten cuando oyen a Le Pen hablar de un referéndum para sacar a Francia de la Unión Europea? Pues más o menos es lo mismo que sentimos los no nacionalistas cuando oímos hablar del propósito de sacar al País Vasco de España. Pero, insisto, dejemos eso a un lado. A una sociedad aterrorizada, con profesores que no pueden ir a clase, concejales que no pueden ir al ayuntamiento, periodistas que no se atreven a informar o deben ir escoltados por hacerlo, jueces que no cesan de pedir mayores medidas de protección, miles de ciudadanos que pagan puntualmente y desde hace años a los chantajistas de la violencia, etcétera... a una sociedad así, ¿se la puede consultar en serio libremente sobre lo que quiere ser o decidir? ¿Bastará con que se suspenda unos meses la violencia para alcanzar la normalidad? ¿No habrá que dar tiempo suficiente para que, ya sin violencia, se escuche a los que hasta ahora no han podido hablar normalmente y para que vuelvan los que se han ido?

Dice el lehendakari que «somos un país en marcha», lo cual según él molesta en Madrid. No, señor Ibarretxe, lo que molesta en Madrid pero sobre todo aquí es que somos un país del que la gente se marcha, que no es lo mismo. Antes de consultar nada a la sociedad, antes siquiera de saber de verdad cuántos nacionalistas auténticos hay y cuántos votan nacionalista por miedo a las consecuencias de un cambio de escenario político en tiempos de terror, lo primero es conseguir que el país se normalice de veras. Totalmente. Y eso no parece cosa de unos pocos meses. Entretanto, hablar de consultas populares seguirá siendo no un derecho democrático, sino una burla a los derechos democráticos de gran parte de la sociedad, la amenazada. Y esa parte de la sociedad tendrá derecho a solicitar del Estado español (cuyo máximo representante en Euskadi, por cierto, es el propio lehendakari) protección contra semejante atropello. Espero haber hablado claro, como nos gusta a Ibarretxe y a mí.

«Las bravatas» de Arzalluz
CARMEN GURRUCHAGA El Mundo 26 Mayo 2002

El presidente del Gobierno, José María Aznar, aseguró que no le impresionan «las bravatas» de su homólgo del PNV, Xabier Arzalluz. Dijo no entender que manifieste: «Nos han declarado la guerra», dos días después de que ponga su firma en el Concierto Económico vasco para que fuera publicado en el Boletín Oficial del Estado y de que el jueves fueran rechazadas las enmiendas a la totalidad de la Ley de Partidos con el 93% de los votos de los parlamentarios españoles en el Congreso de los Diputados. Dos medidas que, según Aznar, favorecen al País Vasco. «Y ahora alguien nos dice: nos han declarado la guerra».

Aznar respondía de esta manera a las manifestaciones del líder peneuvista en las que, además, instaba a responder con «la guerra a la declaración de guerra». Por todo ello, le sugirió que declare el «sentido común contra los terroristas y los que hacen imposible la convivencia democrática en el País Vasco».

El presidente señaló dijo que ellos, los populares, no van «de valientes por la vida», pero sí saben lo que deben hacer «para plantar cara al terror». Añadió que el PP sabe lo que necesita la democracia española para ser defendida y advirtió de que el Gobierno no está dispuesto a ser «pusilánime» y a cruzarse de brazos ante el imperio del terror.

«Creemos en lo que hacemos, en España, en el trajajo, el respeto, el diálogo y el esfuerzo», insistió Aznar. En este sentido, manifestó su deseo de seguir siendo los representantes de una mayoría de ciudadanos».

Mayor Oreja asegura que si «ETA dejase de matar» la Ley de Partidos «no se aplicaría»
SAN SEBASTIÁN. AGENCIAS ABC 26 Mayo 2002

El portavoz del grupo del PP en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, asegura en un entrevista publicada hoy por "El Diario Vasco" que "si ETA dejase de matar" la próxima Ley de Partidos "no se aplicaría".

En este sentido, Mayor Oreja precisa que sólo se plantea el debate sobre la ilegalización de esta formación "porque ETA sigue, no por las ideas de la izquierda abertzale", para añadir que "si tuviera el coraje de decirle a ETA que termine definitivamente, no habría ni ley ni debate ni tribunal ni sentencia sobre esta cuestión". "¿O alguien cree que en ese caso algún juez decidiría la ilegalización? ", insiste.

A su entender, "hay demasiada sangre y demasiados muertos, han sido demasiados verdugos, para que Batasuna vaya de víctima en defensa de los derechos humanos y políticos" y, en estos momentos, esta formación "no puede tener ninguna credibilidad".

Por otro lado, considera que movimientos como el acuerdo de Arkaute a favor de la protección de los amenazados o la declaración municipal de Eudel "son puro humo y apariencia", porque "cuando te tienes que retratar en la supuesta ilegalización de Batasuna, si así lo decide un tribunal de Justicia, el PNV se retrata". En esta línea, opina que, "en el fondo, la ilegalización, el aislamiento, el arrinconamiento de Batasuna, impide los objetivos del movimiento nacionalista" y, por eso, el PNV "se retrata desfavorablemente".

Respecto a una eventual consulta popular sobre la autodeterminación, asegura que "si el PNV comete un disparate, si está fuera de la ley, no habrá consulta".

Artificieros de la Ertzaintza denuncian que Balza les oculta información sobre ETA
Afirman que nadie les informa del material incautado a los etarras tras los registros domiciliarios
OSCAR SUBIJANA El Mundo 26 Mayo 2002

BILBAO. Los desactivadores de explosivos de la Ertzaintza ya no aguantan más. «El Departamento de Interior nos oculta la información que obtiene tras registrar los pisos francos de ETA. Limita nuestra capacidad de trabajo porque no nos mantiene al día de los avances que se detectan en la organización terrorista. Y no nos reconoce como unidad especializada porque somos pocos».

Según relataron a EL MUNDO varios de los 50 miembros de la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza (UEDE), realizan su labor en la «más absoluta indefensión» y bajo las órdenes de «unos mandos sin preparación contrastada y que ocultan elementos de la investigación vitales para nosotros».

Los 47 agentes «en activo» destinados en esta unidad son conscientes de que cualquier deficiencia informativa o de organización en su seno pone en peligro su vida, la de miles de personas, y el propio prestigio del Departamento de Interior. De ahí que consideren necesario denunciar que «Interior bloquea la información de la que se incauta en las distintas operaciones antiterroristas y en los pisos francos» y se la hacen llegar «con cuentagotas, sólo lo que les interesa, o mucho tiempo después de la operación policial».

Agentes heridos
Los artificieros llegan a denunciar que compañeros suyos «resultaron heridos al enfrentarse a artefactos explosivos confeccionados por ETA y compuestos de materiales nuevos, ya conocidos por Interior, y de los que no nos habían dado información».

El colectivo critica la actitud de los responsables de la Unidad.«Sabemos, porque lo hablamos entre nosotros, que ETA en sus últimas acciones ha modificado las frecuencias de los mandos a distancia para activar las cargas explosivas. Hemos pedido al Departamento un perturbador de frecuencias pero no nos lo quiere dar», afirman.En este punto las críticas hacia la consejería dirigidas por Javier Balza son implacables. «No sólo nuestros mandos se guardan información, sino que han sido capaces de 'manipular' los informes que les entregamos después de cada intervención y que son remitidos a la Audiencia Nacional». Los artificieros denuncian que se han llegado a «suavizar» estos informes variando determinados datos para que las consecuencias judiciales de la acción terrorista fueran también menores.

Los desactivadores cargan contra sus mandos. «Nosotros hemos pasado varios años en cursos, prácticas, estudiando y superando test psicológicos y físicos muy exigentes, para conseguir entrar en esta Unidad. Pero nuestros superiores no han hecho nada de todo esto. Han entrado por otros conductos. Son puestos de libre designación. Dan órdenes a los desactivadores cuando carecen de los conocimientos necesarios, y guardan la información para asegurarse un cierto poder en su puesto de trabajo».

El elevado índice de intervención de la UEDE convierte a la Unidad vasca en una de las mejor preparadas del mundo.

Adelantar a los terroristas
O. S.  BILBAO. Los artificieros de la Ertzaintza trabajan con una obsesión: lograr adelantar a los terroristas. La única manera de lograrlo es saber más que ellos y adelantarse.

De ahí que la carencia «intencionada» de la última información sea su principal denuncia. Porque «para hacer frente a la ETA del siglo XXI hay que tener una policía del siglo XXI». «La experiencia nos dice que cada terrorista tiene 'su bomba'», argumentan los artificieros. «Cada cerebro de la banda terrorista puede, y de hecho lo hace, montar su propio artefacto, cambiando algún dispositivo o algún componente o variando el lugar en donde se esconde la trampa. Nos tenemos que enfrentar en cada salida a lo desconocido.La experiencia en nuestro trabajo sí que es un grado, aunque puedes estar aquí 100 años y no dejar de aprender nunca», afirman.

El «comando Madrid» ha dado una lista en Francia de objetivos en Andalucía y Levante
Visitaron hoteles, centros comerciales y edificios oficiales y entregaron los datos para una «campaña» este verano Hicieron una mudanza de muebles entre Valladolid y Madrid
Los etarras Balbino Sáenz Olarra, que consiguió huir, y Miguel San Argimiro, que fue detenido por la Guardia Civil en Madrid, se desplazaron, por orden de los cabecillas de la banda criminal, a Levante y Andalucía con el fin de preparar atentados que serían cometidos en una próxima «campaña de verano», según la declaración prestada por el propio San Argimiro Isasa ante la Benemérita. Estas informaciones obran ya en poder de Eta, ya que los citados delincuentes se las entregaron en Francia a Juan Antonio Olarra Guridi, actual responsable del «aparato militar».
F. Velasco / J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 26 Mayo 2002

El «comando Txirrita» entró en España el 2 de mayo de 2001 y, según la declaración de San Argimiro, lo hizo en transporte público y por la frontera hispano francesa. Esta célula criminal estaba integrada entonces por Balbino Sáenz Olarra y el propio San Argimiro. Su responsable en Francia era Juan Antonio Olarra que «nos daba instrucciones para cometer atentados terroristas, órdenes sobre la actividad del comando y, al mismo tiempo, mediante citas prefijadas en Francia, a donde acudíamos en transporte público, le informábamos y le rendíamos cuentas de nuestras actividades».

   San Argimiro, tras el paso de la frontera, viajó a Valladolid donde se reunió con Balbino, que había llegado a España dos días antes. «Olarra nos había ordenado alquilar una casa en Valladolid para que nos sirviera de infraestructura y realizar vigilancias para recabar informaciones sobre posibles objetivos. También nos ordenó que, pasados unos meses, en el verano, nos trasladásemos a Madrid. Nos proporcionó documentaciones falsas, dinero para gastos y un ordenador portátil conteniendo diversas informaciones de objetivos de Madrid susceptibles de ser elegidos para atentados».

En un hotel de Valladolid
En Valladolid, pasaron los primeros días en un hotel hasta que alquilaron un piso que encontraron en los anuncios por palabras de un periódico. Utilizaron una documentación falsa mexicana de Balbino a nombre de Ermilio González Torres. La vivienda estaba en la calle Segovia.

   Los datos que obtuvieron sobre posibles objetivos en la capital castellano leonesa, entre ellos el del alcalde de Valladolid, se los entregaron a Olarra en una cita que mantuvieron con él en Francia.

   En Madrid, y a través de los contactos que les facilitó una agencia inmobiliaria, alquilaron el piso de la calle Piamonte número 27, tercero, a donde, en primer lugar, trasladaron los muebles que tenían en la vivienda de Valladolid. Resulta novedoso que los etarras busquen casas vacías y realicen mudanzas de muebles de una ciudad a otra. Hasta ahora, el comportamiento de los «comandos» era totalmente distinto y alquilaban viviendas amuebladas.

   En los primeros meses de estancia en Madrid, se dedicaron a reconocer la ciudad y a efectuar vigilancias de futuros objetivos.

   Pero en una de las entrevistas que mantuvieron con Olarra en Francia, les ordenó que se desplazaran a las zonas de Levante y Andalucía para seleccionar objetivos contra los que se cometerían atentados durante la «campaña de verano». Con posterioridad, los datos que consiguieron se los entregaron al cabecilla.

   En concreto, Balbino y San Argimiro se desplazaron hasta Alicante donde tomaron notas sobre centros comerciales, grandes hoteles y algunos centros oficiales. Después, viajaron, por separado y en transporte público, a Málaga. En esta ciudad y en algunos pueblos «reconocimos algunos objetivos entre los que habían centros comerciales, grandes hoteles y edificios oficiales».

   El pasado 9 de marzo, y en una cita prefijada en la Plaza de Castilla de Madrid, se incorporó al «comando» Imanol Miner Villanueva. En esa misma fecha, recibieron material procedente de Francia. Tuvieron que ir a recogerlo a un centro comercial sito en Alcobendas. «El material se encontraba en el interior de un Ford Escort que tendría la puerta abierta y las llaves escondidas debajo de una alfombrilla. Para recogerlo, acudí yo solo y me llevé el coche a la zona de Hortaleza, donde lo dejé aparcado. Posteriormente, entre Balbino y yo, en varios viajes y cada uno por su cuenta, trasladamos el material, que venía en bolsas de deporte, hasta el piso de la calle Piamonte. Para cada porte utilizamos taxis». Entre este material había dinamita y cloratita.

   Los etarras estaban estudiando, en el momento de su detención, la posibilidad de cometer un atentado el próximo mes de junio en Sevilla, con motivo de la Cumbre Europea. Los terroristas creían que esa reunión se celebraba el 7 de junio cuando realmente tiene lugar a partir del 21 de ese mismo mes.

   Una de las ocasiones en las que intentaron atentar contra una patrulla policial que acudía a los partidos del Rayo Vallecano fue el día que jugó este equipo con el Betis y que coincidía con la fiesta separatista vasca del «Aberri Eguna».

   Para anunciar el atentado contra la sede de REPSOL, el pasado 22 de abril, utilizaron un teléfono móvil. «El contenido del mensaje de la llamada no lo realizamos de viva voz, sino que estaba grabado por Balbino mediante un programa informático en una grabadora que acercamos al micrófono del teléfono móvil. Tras efectuar la llamada, tiramos en un contenedor el teléfono tras retirarle la tarjeta, que también arrojamos en las inmediaciones», declaró San Argimiro.

Utilizaron un taxi como «lanzadera»
Para colocar el coche bomba junto al estadio Bernabéu, el pasado 1 de mayo, los etarras intentaron dejar el automóvil colocado la noche anterior. Balbino viajó en un taxi ¬nuevamente utilizaron este transporte público¬ haciendo de «lanzadera», para advertir de la presencia de cualquier control policial; detrás iban los otros dos integrantes del «comando» con el coche ya preparado .

En un primer momento, no encontraron aparcamiento junto a la Torre Europa, por lo que dejaron el vehículo en las inmediaciones, y se fueron a dormir. Regresaron a las seis de la mañana, lo aparcaron en el sitio elegido y activaron el temporizador.

La explosión del Ford Escort en la calle Embajadores se debió a que estaba averiado. Le colocaron una bomba lapa programada para media hora después de la del coche bomba con el fin de simular que había sido el utilizado para huir del lugar, como suelen hacer los «comandos» cuando cometen un atentado con telemando, contra un objetivo directo, que no era este caso.

El día de la desarticulación del grupo criminal, el pasado 14 de mayo, tenían previsto atentar contra un coche de la Policía, en la confluencia de las calles Andalucía y Adelfas.
San Argimiro confirmó que el tercer miembro del «comando», que logró huir, Balbino Sáenz Olarra, estaba en las inmediaciones del lugar en el que fueron arrestados él y Miner
Entre los objetos que se le les incautaron, había un diskete con la etiqueta «Iberia» que contenía un modelo de documento para falsificar una reserva de vuelo.

«Todos sabemos quiénes son los malos»
Los desactivadores de explosivos reciben el premio «con honor y emoción» y reivindican el trabajo conjunto y la cooperación entre los tres cuerpos policiales
O. BARRIUSO/SAN SEBASTIÁN El Correo 26 Mayo 2002

El subinspector del Cuerpo Nacional de Policía Fernando Blázquez lleva veinte años prestando sus servicios como desactivador de bombas en Euskadi y aún no ha perdido la esperanza de que sus hijos puedan vivir «tranquilos, felices y en paz» en esta tierra. De hecho, ésa es su principal motivación para enfrentar la amenaza que se esconde tras los cables de un artefacto preparado expresamente para matar. «Lo que realmente me compensa del riesgo de mi trabajo es llegar a casa cada noche y ver a mis hijos. Me compensa porque creo que les estoy dando a ellos la oportunidad que muchos aquí no han podido tener», explica. Porque Blázquez está convencido de que, con su labor, está dando una oportunidad a la paz en Euskadi.

Los que han sufrido en carne propia el zarpazo de ETA piensan igual. «Trabajan en el anonimato para salvar vidas. Ojalá el día que abrí el dichoso paquete hubiera tenido a mi lado a alguno de estos profesionales», ilustró Gorka Landaburu. Por esta razón, Covite ha decidido que la primera edición del premio del colectivo debía servir para que la sociedad civil agradeciese por fin el trabajo de los artificieros de la Policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza. Y ellos dieron la cara ayer en San Sebastián, unidos para recoger «con honor» el galardón y reivindicar la memoria de sus compañeros caídos en acto de servicio. Catorce artificieros asesinados desde que ETA comenzara su carrera asesina.

Unidos ayer y también a diario, como ellos mismos se encargaron de subrayar. «Nunca ha habido un distanciamiento entre cuerpos. Puede que existan diferentes formas de entender el servicio, pero siempre ha habido una única intención porque todos hemos sabido siempre quiénes son los malos», remacha el subinspector de la Policía, que encuentra incluso una frase «poética» para expresar el espíritu de cooperación contra ETA, el enemigo común. «Independientemente del uniforme que se vista, la sangre sigue siendo del mismo color».

Lo mismo cree el sargento de la Guardia Civil Pablo Javier, que en su discurso de agradecimiento recordó las 3.023 intervenciones «con artefacto real» que los especialistas del instituto armado han acometido en los últimos años. Tras la entrega, el sargento Javier se muestra parco en palabras, lo justo para subrayar la «muy buena» relación que existe entre los expertos de las tres Policías y la continua necesidad de reciclaje que deben afrontar estos profesionales. «Esta gente avanza por desgracia y nosotros debemos prepararnos a diario», explica, convencido de que ETA «hace lo más fácil, matar».

«El último eslabón»
El subteniente de la Ertzaintza Juan Carlos García Oteiza no se cansa de reiterar su especial «gratitud» por haber sido merecedor de un premio, que «enorgullece y emociona» más que cualquier otro «por venir de un colectivo de personas unidas por el dolor». También él subraya esa idea que «de puertas hacia fuera tal vez no se vea»: el trabajo conjunto de todos los desactivadores de explosivos. «El último eslabón de la lucha antiterrorista -matiza Blázquez-. Cuando las labores preventivas fallan, nuestros recursos son los últimos que quedan antes de la tragedia».

Precisamente por esa «función última entre la vida y la muerte» que cumplen los artificieros y, por extensión, todos los agentes, Covite quiso desagraviarles por tantos años de «silencio y olvido». Esos años oscuros en los que el periodista Landaburu acudía a cubrir funerales de agentes asesinados por ETA y se percataba de que la misa era siempre muy corta y de que el coche fúnebre partía hacia el pueblo natal de la víctima con más prisa de la necesaria. «Algo habrán hecho». Era lo que se escuchaba entonces. Ayer todo fue distinto.

Al subinspector Bláquez le queda el consuelo de saber que su labor sí ha sido reconocida. «Veo el agradecimiento en la mirada de la gente. Cuando terminamos un trabajo, se ve en sus ojos, sin palabras, que nos lo agradecen de corazón».

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