AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4 Junio  2002
Fundamentalismo en Euskadi
José María CARRASCAL La Razón 4 Junio 2002

¿A qué tanto protagonismo
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  4 Junio 2002

Catalanismo posible
Editorial ABC  4 Junio 2002

Romance del tresbolillo
JAIME CAMPMANY ABC  4 Junio 2002

Los “sombríos efectos” de la ilegalizaciónJ
osé Ignacio del Castillo Libertad Digital  4 Junio 2002

NADIE DA POR CERRADA LA CRISIS EPISCOPAL VASCA
Impresiones El Mundo  4 Junio 2002

Basta de anatemas
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País  4 Junio 2002

¿Cabe discutir
MANUEL HIDALGO El Mundo  4 Junio 2002

Guerra Garrido dice que los atacantes de su farmacia son «iguales que Hitler»
El Correo  4 Junio 2002

Aznar califica la pastoral de los obispos vascos de «perversión moral e intelectual grave»
L. R. N. - Madrid.- La Razón  4 Junio 2002

El Constitucional admite a trámite el recurso de inconstitucionalidad contra los Presupuestos vascos
EFE Libertad Digital  4 Junio 2002


Fundamentalismo en Euskadi
José María CARRASCAL La Razón 4 Junio 2002

Si la pastoral de los tres obispos vascos era amoral, la carta de los 358 sacerdotes es inmoral. La amoralidad consiste en cierta laxitud de conciencia que permite equiparar el bien y el mal. La inmoralidad va un paso más allá y antepone el mal al bien. Al oponerse a la Ley de Partidos Políticos por los problemas adicionales que pueda traer la ilegalización de Batasuna, los obispos vascos equiparaban estos problemas a los sufrimientos que padecen allí innumerables ciudadanos de todas las clases y condiciones. Mientras que al pedir «respeto» a la personalidad vasca, olvidándose del respeto a las personas, los sacerdotes están subordinando los valores más fundamentales, como es el de la vida, a una valor político, como es el de la autodeterminación. La iglesia vasca, o por lo menos una importante parte de ella, deja así la indefinición que ha venido manteniendo durante las últimas décadas sobre la crisis que azota su país y toma claramente partido por el bando que sospechábamos, aunque sin tener confirmación oficial de ello. Ahora la tenemos. Solía decirse que el nacionalismo vasco ¬especialmente el del PNV¬ era clerical.

Ahora podemos decir que el clero vasco, con las excepciones pertinentes, es nacionalista. Y, además, nacionalista no sólo del PNV, sino también de Batasuna. Es decir, del brazo político de Eta, de los que matan, secuestran, chantajean, insultan y amenazan. Convirtiéndose en paraguas de ellos.
Estamos ante un salto cuántico en la crisis vasca, lo que explica que hayan sonado todas las alarmas y ambas partes disparen con los obuses de más calibre en sus arsenales. Pienso, sin embargo, que dentro de su gravedad, no todo es negativo en este paso del Rubicón. Ahora sabemos exactamente dónde está la Iglesia vasca. Y vemos que está no con las víctimas, sino con los verdugos. Esto va a ayudar bastante a clarificar el problema, condición indispensable para solucionarlo, pues los equívocos, ambigüedades y dobles palabras que venían usándose lo habían convertido en un galimatías y en una auténtica carrera de obstáculos. Finalmente empezamos a verlo claro y podemos llamar a las cosas por su nombre.

El principal problema vasco, contra los que dicen los 358 sacerdotes, no es el de la autodeterminación. Es el de la violación sistemática y diaria de los derechos humanos de la mitad de la población vasca. A nadie se le mata hoy en Euskadi por defender la independencia. Puede hacerse abiertamente e incluso el partido de gobierno lo incluye en su programa. Pero, en cambio, se mata, se secuestra, se extorsiona, se amenaza por el único «delito» de no ser nacionalista. Hay ochocientas y pico de tumbas para demostrarlo, a más de un Himalaya de sufrimientos de todas clases. Al no verlo o no quererlo ver, esos 358 sacerdotes están cometiendo algo peor que un pecado. A fin de cuentas, los pecados dependen de la religión que profese cada uno y puede ocurrir que lo que una condene sea aceptable para otra. Pero existe una moral que impone normas a todo el género humano, y una de las primeras es «no matarás». Por razones políticas, menos que por ninguna.

De ahí la inmoralidad intrínseca de esa carta, que atenta contra uno de los principios más sagrados de la ética y muestra una desvergüenza rayana en la obscenidad.
¿Cómo es posible, es lo primero que se pregunta uno, que unos sacerdotes, unos hombres que han consagrado su vida a los demás, hayan podido invertir hasta tal punto su misión? Sólo se explica por la distrofia nacionalista, que ha arrastrado a la Iglesia vasca hacia el fundamentalismo. El fundamentalismo es la conversión de un rasgo diferencial ¬la raza, la religión, la nación¬ en dios, al que se sacrifica todo lo demás, valores y personas, convirtiéndolas en objetos que ofrecer al ídolo. Deslumbra, ciega, ensordece, no dejando ver más allá ni más acá, y termina inevitablemente por devorarse a sí mismo al no encontrar a nadie por devorar. Los talibanes que lapidaban a una mujer por considerar que no cumplía con las normas estrictas del Corán, los mulás que proclaman la guerra santa contra los infieles y los que asesinan en el País Vasco por el mero hecho de no comulgar con sus tesis están afectados de idéntica atrofia intelectual y moral. Son seres unidimensionales, y además, en una de las dimensiones más retrógradas hoy en día, el nacionalismo. Que la Iglesia vasca haya caído en ello tampoco debe extrañarnos demasiado. De hecho, siempre ha sido algo fundamentalista. No hay que olvidar que esta Iglesia fue uno de los principales ingredientes del carlismo, con su concepción dogmática, integrista, antiliberal de los hombres y de la sociedad. Estamos ante una versión moderna del mismo, más en la forma que en el fondo, pues conservan su fanatismo básico.

No es la primera vez que parte del clero español se enfrenta al Estado liberal y al gobierno elegido democráticamente. Como personas, como ciudadanos, tienen el mismo derecho que todos los demás españoles a oponerse a las leyes que no les parezcan oportunas. Pero no tienen derecho a oponerse a ellas como obispos ni como sacerdotes. Que no traten de usar su autoridad eclesiástica en un asunto civil, porque sería un abuso de tal autoridad que no puede ni debe ser tolerado. Primero, porque España es un Estado laico, donde Iglesia y Estado están perfectamente separados y aquélla no tiene ningún derecho a inmiscuirse en los asuntos de éste. Y segundo, porque, al menos para la inmensa mayoría de las personas, las religiones están para curar heridas y calmar conflictos, no para agravar los ya existentes. Aunque esto último da un poco de vergüenza tener que recordárselo a los obispos y sacerdotes vascos.

¿A qué tanto protagonismo?
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  4 Junio 2002

Hace tiempo que Dios no cree en los obispos y por eso ni los jóvenes, ni los imaginativos, ni los que aman la vida, ni los que sonríen, ni los enamorados, ni los de las ONG son católicos. La Iglesia tendría que tener en cuenta esas cosas, pero andan persiguiendo a los homosexuales. Hace tiempo que España es un país laico; hace tiempo que los sermones de los curas importan bastante poco; hace tiempo que las hojas parroquiales no se leen ni aunque rifen un viaje a Fátima. La Iglesia española está vieja y no se da cuenta y la Iglesia de Roma se cree que vive en el siglo dieciocho, cuando tenían tres años para dar un veredicto sobre las noticias de lo que pasaba. Y, en éstas, lo que dicen tres tipos vestidos ridículamente de granate tiene una importancia casi ilimitada. Tres tipos que hablan de Democracia como si ellos hubieran sido elegidos por los pobres de su parroquia. Tres tipos de los que nunca se ha medido su nivel cultural, sus relaciones humanas, sus valores, ni su importancia social son más importantes que millones de españoles que trabajan cada día y que no quieren oír hablar de Eta. Tres tipos que no pagan impuestos. ¿A qué tanta importancia? Que la Conferencia Episcopal apoya a Eta o no impide que se apoye a los terroristas, pues ya está, ya sabemos dónde no tenemos que ir los domingos. Se acabó este rollo. Total, para ver sus caras lánguidas y sus barrigas gordas nos vamos al parque de atracciones, que es más divertido y la gente que va allí con sus hijos quiere vivir en Paz, Democracia y Libertad. Y en caso de hablar con Dios, ya le rezaremos desde el lago de la Casa de Campo, donde hay mucha gente de la que deberían ocuparse estos sepulcros blanqueados.

Catalanismo posible
Editorial ABC  4 Junio 2002

El congreso ordinario de Unió, el partido federado con Convergència, se ha saldado con un apoyo masivo a Duran Lleida y con el objetivo de revisar el lenguaje y los contenidos del catalanismo a fin y efecto de relacionar la doctrina con las principales preocupaciones de la sociedad. En el ánimo del líder democristiano, que abrió este debate hace ya un lustro para escándalo de ortodoxos y «talibanes» -que es como se denomina en Cataluña a quienes desde CiU profieren tesis soberanistas-, está la constatación de que el cuerpo doctrinario del nacionalismo ha sido superado, en gran parte, por los nuevos retos de la sociedad. El nacionalismo que dio respuestas electoralmente impecables a una sociedad que aspiraba al reconocimiento de las peculiaridades de Cataluña y a la descentralización administrativa carece de una visión propia y homologable para problemas como la inmigración y la seguridad y asuntos como el fomento de la familia, entre otros. Ahí es donde pretende incidir Unió sin abandonar los tradicionales guiños a las bases más radicalizadas de la federación nacionalista.

Pese a que las urnas no han constatado todavía el agotamiento del discurso nacionalista en Cataluña, Duran abandera una «negociación» entre el pragmatismo y la historia más reciente con el objetivo de no constatar con una fuerte derrama electoral que el soberanismo es una entelequia que no resuelve el encaje de los trabajadores en las fórmulas de la nueva economía o la irrupción en las grandes y medianas ciudades de colectivos cada vez más numerosos de inmigrantes. Con menos contundencia pero mucha claridad se manifestaba Duran el pasado sábado en las páginas de este periódico. Frente a los discursos tópicos y a las soluciones «clásicas» del nacionalismo (la reivindicación de competencias oculta en ocasiones los fallos en la gestión de las que ya se poseen), Unió pretende sistematizar un discurso que responda a las preocupaciones reales de la ciudadanía, que no se agote en las querellas habituales de la «relación» de Cataluña con España y que sea capaz de seducir a un electorado que en buena medida ha nacido y vivido en democracia y con un gobierno autonómico plenamente consolidado. Ese electorado y la sociedad en general pide de los partidos más coherencia y menos victimismos. Este debate será fundamental, además, para que CiU tenga una mayor trascendencia en la política española.

Romance del tresbolillo
Por JAIME CAMPMANY ABC  4 Junio 2002

Tribunal de tres ropones, de tres prelados oficio, llegaron de tres en tres los jueces y los obispos, como quien dice en tercetos, pero no de endecasílabos, sino de versos que vienen con rimas de terrorismo. Los jueces forman en Sala, los obispos en Concilio, unos perdonan la ley, los otros el catecismo. Con toga de anchas puñetas los jueces vienen vestidos, y con sotana morada, el pectoral y el anillo, caminan los monseñores con aire casi divino. Detrás de los jueces sigue escolta de alguacilillos, secretarios, oficiales, amanuenses y testigos, y detrás de los prelados, que en latín serán epíscopos, vienen clérigos, sochantres, hostiarios y monacillos.

El venir de tres en tres los del Dóminum vobiscum y las justicias, que la hacen cuando les cuadra el artículo, habrá sido puro azar, porque yo tengo entendido que a veces los tribunales están formados por cinco, y a manta de Dios prelados aparecen, o a porrillo, si se trata de cantarle el gorigori a algún rico, desposar a una princesa o echarle a algún principito, en la crisma principesca, la santa agua del bautismo. O será que a estos prelados y jueces jurisperitos la Providencia o el Hado plantólos al tresbolillo.

Primero llegan los jueces, por Perfecto presididos, que presidir un Perfecto es el máximo petitum, mas que resulta después ironía del destino, pues ya dicen los pomponios, güelfos como gibelinos, que es más bien don Imperfecto quien hace tal estropicio en las leyes, en los códigos y en el más común sentido. Aquel tal Arnaldo Otegui, que fue etarra y asesino, el que disparó a Cisneros y quiso cazarlo a tiros, y que es ahora gerifalte del terrorismo político, gritaba «Gora la ETA» en Francia, nuestro vecino. A eso le llaman las leyes exaltar el terrorismo y hacer de él apología, acción que tiene castigo. Pero los jueces fallaron, quizá nunca mejor dicho: al fiscal le hacen la higa, a Arnaldo lo dejan limpio, al personal boquiabierto y al Código bien jodido. Quizá los jueces quisieron demostrar bien al gentío que el tribunal de los jueces se pasa al Legislativo por bajo el arco triunfal donde cuelga el minganillo, o quizá estaban por dentro de válgame Jesucristo.

Luego aparece la Carta pastoral de los obispos. Más que silbo de pastor que cuida sus corderillos e intenta amansar al lobo como hiciera san Francisco, es defensa de manada y de los lobos aullido. Amenazan con más muertes si los partidos políticos ponen fuera de la ley a los que de ella han salido y quieren hacer política de un modo muy peregrino: los demás, que hablen palabras, y ellos hablarán a tiros. «Dejad que los batasunos sean libremente elegidos», dicen los santos prelados, y mientras, los asesinos eligen muy libremente a concejales pacíficos para poner en sus manos una palma de martirio. ¡Qué tres mártires harían los vascongados obispos, oh sepulcros blanqueados, fariseos reverendísimos!

Los “sombríos efectos” de la ilegalización
José Ignacio del Castillo Libertad Digital  4 Junio 2002

Ante la histeria que está causando en el entorno terrorista y en el de sus cómplices —Izquierda Unida, PNV, los obispos vascos— la inminente ilegalización de Batasuna, me viene a la memoria una frase que incluía J. E. Hoover en la introducción de su libro Masters of Deceit (Maestros del Engaño): “Solemos calibrar la eficacia de nuestras actuaciones en función de la virulencia de los ataques que éstas reciben de nuestros enemigos”.

En el mismo libro, el que fue máximo responsable de la lucha contra las actividades comunistas en los EEUU durante casi cuatro décadas, desempeñando sus funciones como director del FBI, resumía de modo excelente por qué uno de los principales objetivos de cualquier movimiento revolucionario de naturaleza marxista-leninista era preservar el estatus legal de la mayor parte de sus actividades. Cito textualmente: “El movimiento sólo opera de forma sumergida cuando, y en la medida en que, es absolutamente necesario, prefiriendo, siempre que sea posible, operar en la legalidad (con un entramado ilegal preparado y de apoyo). Esa es la causa por la que lucha con tanto ahínco contra cualquier normativa que dificulte sus actividades. En el momento en que el partido se ve obligado a sumergirse absolutamente para sobrevivir, éste reduce enormemente su capacidad de contacto con las masas, de hacer agitación y propaganda y de reclutar nuevos miembros, a la vez que se ve obligado a gastar recursos y energías en toda clase de medidas de seguridad que no le reportan ningún avance. Todo ello hace que su eficacia decrezca enormemente”.

Decía Lenin que “Jamás en la historia se ha producido una gran revolución sin guerra civil”. Es una cita que conviene tener presente, sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que ETA es una organización integrada en esa nueva Internacional Comunista que es el Foro de Sao Paulo y que tiene algo más que conexiones con los servicios secretos cubanos, las FARC o el IRA. ETA-HB no oculta que su objetivo es la implantación de un estado vasco de naturaleza similar a la Cuba de Castro. La primera parte del objetivo coincide con las intenciones de Arzalluz. La segunda con los propósitos de IU. Por eso van de la mano. Por eso no es de extrañar que Llamazares cargue contra el Fiscal General del Estado cuando pide el procesamiento de Otegi. Por eso no es algo tan anormal que los obispos de una iglesia infiltrada por marxistas y por nacionalistas hablen de los “sombríos efectos” de la ilegalización. Aunque nos parezca un contrasentido, sí que hay gente que ve como un efecto sombrío el dificultar la revolución vía guerra civil. Es sólo cuestión de “entender” adecuadamente las palabras.

NADIE DA POR CERRADA LA CRISIS EPISCOPAL VASCA
Impresiones El Mundo  4 Junio 2002

Aznar se muerde la lengua a medias...
Las declaraciones gubernamentales sobre la pastoral de los tres obispos vascos contra la ilegalización de Batasuna oscilaron ayer entre la irritación y la prudencia. El propio presidente admitió que le cuesta mucho esfuerzo mantener esa «prudencia de gobernante» para no decir con el corazón lo que de verdad piensa. Aznar se mordió la lengua sólo a medias, puesto que calificó la actitud de los prelados vascos como «una perversión moral e intelectual», al afirmar «por escrito que lo mejor que les puede pasar a las víctimas es que los criminales anden sueltos».Del mismo modo, Jaime Ignacio del Burgo consideró «poco dignos» a los obispos y Javier Arenas, les acusó de causar una «ofensa grave» a las víctimas. Bien es verdad que desde el Gobierno y el PP, quizá para evitar que el asunto se les vaya de las manos ante la indignación de los católicos, se hizo un llamamiento para no confundir a toda la Iglesia con los obispos vascos.

...mientras crece la indignación social...
La indignación social causada por el pronunciamiento de la jerarquía católica del País Vasco, lejos de amortiguarse, no cesa de crecer con el paso de los días. Ayer, el presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, consideró como siempre muy a las bravas que el Vaticano debería destituir a los tres prelados por su «actitud infame» y el fiscal general actuar contra ellos de oficio. Mientras que el foro El Salvador, que agrupa a un sector de la Iglesia vasca, denunció que los sacerdotes no nacionalistas «tienen que actuar desde las catacumbas» y anunció que elaborará un manifiesto para salir de esa clandestinidad.El historiador García de Cortázar censuró a los obispos vascos por su «entreguismo cobarde». Pero quienes más espontáneamente demuestran la magnitud de su indignación son los miles de españoles católicos que estos días llaman a las emisoras de radio o escriben cartas a los periódicos.

...a la espera de la palabra de Madrid o Roma
De las declaraciones realizadas ayer tanto por el presidente como por el ministro de Asuntos Exteriores se desprende que el Gobierno está, probablemente, a la espera de un pronunciamiento contundente por parte de la Conferencia Episcopal o incluso por parte de Roma, tras la protesta formal presentada ante el Vaticano. Aznar dijo estar convencido de que «la jerarquía eclesiástica sabrá actuar en consecuencia» y Piqué destacó asimismo la «comprensión» mostrada por la Santa Sede con los argumentos del Gobierno. También desde el seno de la Iglesia católica se alzan voces pidiendo más claridad a la Conferencia Episcopal. El arzobispo general castrense, monseñor Estepa, con el respaldo de los responsables de varias diócesis, ha pedido una reunión extraordinaria de la Permanente para decir «una palabra más clara» que la nota de la Conferencia Episcopal sobre la polémica pastoral de los prelados vascos.

Basta de anatemas
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País  4 Junio 2002

¿Será que estamos volviendo a los tiempos en que José Miguel Ortí Bordás escribía que disidencia es sinónimo de decadencia? Hablan al unísono los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria y se diría que ha temblado la tierra gubernamental. Enseguida aparece en Moncloa el portavoz, Pío Cabanillas, ofreciendo una réplica institucional que se hubiera dicho calcada de cuando Carlos Arias Navarro se indignó a raíz de una pastoral con el obispo Añoveros y quería expulsarlo de su diócesis embarcándolo en un avión militar que esperaba en Sondica. Ahora de nuevo el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, reaparece para convocar al nuncio de Su Santidad y para instruir al embajador de España ante la Santa Sede, Carlos Abella, instándole a que comparezca y dé las quejas en el Vaticano. Es la escenificación de un conflicto que quiere sustanciarse por vía diplomática recurriendo a la cúpula de la Iglesia.

En definitiva, por parte del Gobierno de Aznar se busca a toda costa obtener de la máxima jerarquía eclesiástica una desautorización de la pastoral colectiva. En cuanto a la Conferencia Episcopal, que se encontraba afanando con la avidez habitual nuevos recursos de los Presupuestos Generales del Estado y que acababa de cantar victoria tras la obtención del ansiado reconocimiento académico para la asignatura de religión, se ha sentido tomada a contrapelo y obligada a decir con apresuramiento instantáneo que ellos no han sido, que ninguna responsabilidad les incumbe, que cada una de las diócesis es soberana y que en su sede de la calle de Añastro ni siquiera estaban informados hasta momentos antes de que se hiciera público el documento incriminado, que, muy cautos, se abstienen de objetar. Enseguida, las fuerzas políticas del arco constitucional han lanzado sus pronunciamientos. La contundencia del PP se daba por descontada, pero el compañero José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE, tampoco se ha quedado atrás reclamando una rectificación de los obispos y adentrándose en un jardín ajeno.

En primer lugar se recomienda evitar la ingenuidad de sentirse sorprendidos por aquello que resulta a todas luces previsible. De los obispos lo esperable es el acomodo a las situaciones de poder. Sobre todo mientras las consideran irreversibles. El examen de las actitudes del episcopado tanto a partir del 14 de abril de 1931, cuando la proclamación de la II República, como de la sublevación armada del 18 de julio de 1936 ilustra esa tendencia acomodaticia o subversiva acorde con el análisis marxista de existencia de las condiciones objetivas. Repárese, por ejemplo, en que la llamada pastoral colectiva impulsada por el cardenal primado Isidro Gomá justificaba la guerra y la calificaba de plebiscito armado, pero lo hacía con fecha de 1 de julio de 1937, cuando ya las fuerzas franquistas controlaban más de la mitad del territorio del país y tenían a su favor las mejores expectativas avaladas por la ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista mientras el Comité de No Intervención mantenía a la República sin más ayuda que la lejana de Moscú.

La Iglesia, solícita durante largas décadas en sus halagos al franquismo, sólo tomó distancias apreciables cuando atisbó que se trataba de un régimen perecedero, con fecha próxima de caducidad. Entonces empezó a sintonizar con la defensa de los derechos humanos y de las libertades públicas y a tolerar que en sus niveles jerárquicos más bajos se brindara acogida a las reivindicaciones políticas y sindicales de las fuerzas democráticas. Por eso, una pastoral como la de los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria resulta reveladora. Los titulares de esas diócesis coinciden en apreciar la fuerza y las expectativas políticas de los nacionalistas, en especial del PNV, a cuyo costado prefieren, por tanto, continuar. Por eso, también, mientras esa situación de hegemonía peneuvista se mantenga los de la mitra continuarán en la misma línea, tanto en el ámbito vasco como en el del conjunto de España. La tarea de las fuerzas políticas no nacionalistas sigue pendiente, pero mientras debe preservarse el espacio para la disidencia. Basta de anatemas y aprendamos de la inexorable ley de la gravitación.

¿Cabe discutir?
MANUEL HIDALGO El Mundo  4 Junio 2002

Parece evidente que el báculo de los obispos vascos cojea del pie nacionalista. Su pastoral, que va de lo decepcionante a lo indignante, lo confirma. Ahora bien, decepcionante sólo hasta cierto punto y según para quien, ya que como dato previo a la pastoral misma teníamos al no estar en Babia otras evidencias: que los obispos vascos Blázquez arriba, Blázquez abajo son nacionalistas, que el clero vasco es mayoritariamente nacionalista y, ahora viene lo bueno, que los ciudadanos y creyentes vascos también son mayoritariamente nacionalistas.

Cuando Ibarretxe dice que la mayoría de los vascos piensa como sus obispos no dice nada incierto, sólo certifica que la minoría de los vascos no tiene obispos. Se limita a recordar que los votos del PNV, EA, HB y de sus concurrentes de IU en Lizarra y en el Gobierno vasco conforman una mayoría: precaria, por los pelos Ibarretxe se reserva el calificativo , pero mayoría.

La mayoría de españoles que no comparte las ideas, ni los proyectos, ni la sensibilidad, ni la mirada de esa mayoría vasca ni los obispos, porque éstos son mudos , se solivianta y se sofoca recomendaría decir lo que haya que decir, pero ahorrarse lo que pueda sobrar con muchos aspectos de fondo y forma de esa pastoral. Lógico.Pero podemos optar por dos cosas, según pensemos honestamente de dónde va a venir un mayor beneficio para el problema que enfrentamos.

Podemos recalar en todos los detalles ya previsibles del texto poner ahí la lupa, la diatriba, alguna palabra y algún dibujo de más , con lo cual subirá la temperatura lo que, unido a la claridad de ideas y a la rotundidad de mantenerlas, será, según las mayorías, el comienzo de la solución y según otros será la continuación del encono que va separando a las dos mayorías, la española y la vasca , o podemos también decir lo que sea preciso y, a renglón seguido, atender a la principal novedad del texto que, en realidad, no es otra, por desgracia, que el juicio que merece a los obispos vascos la Ley de Partidos.

No podemos, parecen decir las mayorías. ¿Y si pudiéramos?, dirán algunos: «Nos preocupan algunas consecuencias sombrías que prevemos como sólidamente probables», han dicho los obispos sobre la ley.

Sombrías. No es el mejor adjetivo, pero se entiende. ¿Alguien más piensa lo mismo, aunque no sea por lo mismo, aparte de los nacionalistas vascos e IU? Parece que sí. ¿Pueden estar previstos los resultados prácticos de la ley con la certeza de que van a ser buenos? No, claro, eso nunca es posible. ¿No preocupa este asunto a la mayoría de todas las mayorías? Entonces, ¿cabe discutir algo? Si no cabe discutir nada con el otro, sino sólo contra el otro, algo grave ocurre y algo más grave incluso sombrío va a ocurrir. ¿Quién gana cuando cada vez es más difícil discutir?

Guerra Garrido dice que los atacantes de su farmacia son «iguales que Hitler»
El Correo  4 Junio 2002

El Foro Ermua denuncia la «persecución inaudita» contra el escritor y su familia

El escritor y miembro del Foro Ermua Raúl Guerra Garrido consideró ayer que el ataque perpetrado en la madrugada del domingo contra la farmacia que regenta su esposa en San Sebastián obedece a «comportamientos absolutamente nazis» y acusó a los «terroristas» que intentaron calcinar su negocio familiar de ser «iguales que Hitler». Tras sufrir el cuarto sabotaje radical contra bienes de su propiedad-entre 1998 y 2000, los violentos atacaron en tres ocasiones la anterior botica de la mujer del escritor, situada en el barrio de Alzo-, el matrimonio abrió ayer de nuevo al público las puertas del negocio. El inmueble del paseo de Larratxo no sufrió daños graves gracias a la rápida intervención de una patrulla de la Ertzaintza, que apagó las llamas con un extintor y evitó que el fuego afectara al interior del local. «Me siento como un judío durante la segunda Guerra Mundial», ilustró la propietaria de la farmacia, Maite Espinosa, en declaraciones a Televisión Española.

El autor, visiblemente afectado, aseguró a este periódico que su esposa se encuentra «más tocada que nunca» tras ver como su nueva farmacia se ha convertido también en objetivo de los violentos y expresó su «tremendo hastío y cansancio» ante el «horroroso círculo vicioso» que les ha colocado por cuarta vez en el punto de mira de los radicales. «No sé por qué esa fijación conmigo, supongo que será porque son grandes lectores de mi obra», ironizó Guerra Garrido, que declinó hacer más comentarios para no «hacer publicidad gratuita» a los saboteadores.

El presidente del Foro Ermua, Vidal de Nicolás, denunció también la «persecución inaudita» desatada en los últimos años contra el escritor y su familia y expresó la «encendida indignación» del colectivo cívico ante la proliferación de ataques como el perpetrado contra la farmacia de Guerra Garrido. «Estamos viviendo en un país casi de fábula porque se están produciendo los hechos más bochornosos, y los que seguirán, de irrupción en nuestra sociedad de una cuadrilla de bárbaros, que se llaman ETA y sus compinches», lamentó De Nicolás, que recordó como jóvenes del entorno radical «irrumpen en los plenos municipales de una manera bárbara, queman propiedades y bienes urbanos y privan de la paz normal a una sociedad democrática».

Concentración de EA
Por su parte, Eusko Alkartasuna anunció que cargos públicos y representantes del partido se concentrarán a las ocho de esta tarde junto a la farmacia atacada -en el número 98 del donostiarra paseo de Larratxo- para condenar el sabotaje y expresar su solidaridad con el matrimonio afectado. La protesta de hoy se inscribe en la campaña que la formación nacionalista está llevando a cabo bajo el lema Con los Derechos Humanos. Con las Víctimas. Sin excepciones y que pretende expresar «de forma gráfica, clara e inequívoca» su compromiso con los amenazados.

Aznar califica la pastoral de los obispos vascos de «perversión moral e intelectual grave»
Ibarra pide a la Santa Sede que cese a los obispos. El Foro El Salvador prepara un manifiesto de respuesta Rojo pide a la Conferencia Episcopal que reprenda a los prelados. Piqué cree que el Vaticano debe preocuparse
El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha respondido con contundencia a la pastoral de los obispos vascos y ha reconocido hace falta «un esfuerzo muy especial» para mantener la prudencia y no decir «lo que el corazón puede llevar a decir». Aznar calificó la misiva de los prelados de Bilbao, Vitoria y San Sebastián de «perversión moral e intelectual grave» por afirmar que «lo mejor que les puede pasar a las víctimas es que los criminales salgan sueltos». Por otro lado, el presidente de la Junta de Extremadura considera que el Vaticano debería cesar a los obispos y que el Fiscal General debería actuar de oficio contra ellos, mientras que Rojo ha pedido a la Conferencia Episcopal que reprenda a los prelados.
L. R. N. - Madrid.- La Razón  4 Junio 2002

Las reacciones a la carta pastoral de los obispos vascos en la que criticaban la ilegalización de Batasuna no cesan. Ayer, el Presidente del Gobierno, José María Aznar, expresó desde Helsinki que la misiva es una «perversión moral e intelectual grave» y la calificó de «especialmente desafortunada» por afirmar que «lo mejor que le puede pasar a las víctimas es que los criminales salgan sueltos». Del mismo modo, Aznar reconoció que debe hacer un esfuerzo grande para mantener la «prudencia del gobernante» y no decir realmente «lo que el corazón puede llevar a decir» sobre la carta. Además, concluyó que «no hay nadie con el corazón tranquilo que pueda estar de acuerdo con esas ideas».

Además del presidente, otros tres populares han expresado sus críticas a la pastoral firmada por los obispos de San Sebastián, Bilbao y Vitoria. El primero, el secretario general del Partido Popular, Javier Arenas, quien ha lamentado que los prelados del País Vasco asuman las tesis de Ibarreche y Arzallus y que la carta «rompa la trayectoria de la Iglesia de estar al lado de los perseguidos y se aleje del sentir mayoritario de los católicos». Por su parte, el ministro de Exteriores, Josep Piqué, centró sus críticas en la carta firmada por 358 curas vascos en la que apoyaban las tesis de sus obispos, y la tachó de «repugnante». Además. consideró que ante este documento, la Santa Sede debería preocuparse. La tercera en hablar ha sido la ministra de Educación, Pilar del Castillo, quien ha apelado a la responsabilidad de los obispos y señaló que no se puede ser pusilánime en la defensa de la vida.

Los socialistas contra los obispos
Desde la oposición, las críticas no han sido menores que las lanzadas desde el Gobierno. El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, considera que la pastoral y la oposición de los tres obispos a la ilegalización de Batasuna debe de ser motivo para que el Vaticano les cese de sus cargos. Según las declaraciones realizadas a Antena 3, Ibarra cree que la Iglesia vasca piensa que Batasuna es un partido político cuando en realidad «es una banda de malhechores camuflada y travestida». El presidente extremeño se mostró partidario de que el Fiscal General actúe de oficio contra los tres prelados. Su compañero de partido y secretario general del PSE en Álava, Javier Rojo, solicitó a la Conferencia Episcopal Española que reprenda a los purpurados, pues cree que «no ha estado a la altura de las circunstancias». Además, añadió que «el pueblo tiene el derecho y el deber de exigir responsabilidades y, si no, que la jerarquía eclesiástica viva del cepillo».

Por otro lado, el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se ha sumado a las críticas y ha apuntado que «no parece moralmente asumible que una parte de la sociedad se olvide de la otra parte que no vive en libertad, de las víctimas». En este sentido añadió que en este tema «no puede haber términos medios ni paños calientes».
El Gobierno navarro, en boca de su portavoz, Nuria Iturriagagoitia, expresó su satisfacción porque el obispo de Pamplona, Fernando Sebastián, no firmara el documento y no comparta el criterio de sus compañeros vascos. «Nuestro pastor tiene claro adónde lleva el rebaño, cuando otros pastores parece que se están tirando al monte con el rebaño», concluyó.

El Foro El Salvador responde
El Foro El Salvador, compuesto por sacerdotes no nacionalistas, está preparando un manifiesto de respuesta a los obispos vascos en el que les reprocha que estén «fuera de la realidad». Según informaron a Europa Press fuentes del colectivo, se trata de ofrecer a la Iglesia «no nacionalista» la posibilidad de distanciarse de los argumentos de unos obispos «que están fuera de la realidad». La junta directiva del Foro se reunió el pasado fin de semana para perfilar el documento que se hará público en los próximos días, que tratará de «poner los puntos sobre las íes» sobre la situación en el País Vasco. Asimismo, tampoco descarta que al manifiesto puedan unirse profesores o intelectuales del País Vasco, además de las setecientas firmas de religiosos no nacionalistas que ya han reunido. Aunque el Foro no quiere entrar en cuestiones políticas, apunta que no se puede olvidar a los que llevan más de 30 años con las pistolas sobre sus cabezas».

El Constitucional admite a trámite el recurso de inconstitucionalidad contra los Presupuestos vascos
EFE Libertad Digital  4 Junio 2002

El Tribunal Constitucional ha acordado admitir a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno contra la Ley 1/2000 por la que se aprobaban parcialmente los presupuestos de esa comunidad autónoma para el año 2002. El Parlamento vasco aprobó sólo el 70 por ciento de los presupuestos, mientras que el 30 por ciento restante se prorrogó.

El Gobierno considera en su recurso que los presupuestos del País Vasco para el año 2002 vulneran varios principios constitucionales al no incluir "la totalidad" de los ingresos y gastos de esa administración y crean una situación "objetivamente confusa" que afecta a la seguridad jurídica de los ciudadanos.

El pasado 23 de enero, el Parlamento vasco aprobó parte (aproximadamente el 70 por ciento en cuantía) de los presupuestos, por lo que el ejecutivo autónomo decidió prorrogar las partes no aprobadas (el otro 30 por ciento, entre ellas Interior) y complementarlas con unas cantidades adicionales que se incluyeron en una ley complementaria, que se aprobó en marzo. La aprobación de esta ley fue apoyada por los grupos que sustentan al Ejecutivo, PNV, EA e IU/EB, y rechazados por el PP y Batasuna, y fue posible porque los parlamentarios socialistas se abstuvieron.

Para el Gobierno central esa ley, que incluye sólo "algunas normas relativas al estado de ingresos y gastos y la aprobación de determinadas secciones", vulnera la Ley Orgánica de Financiación de las CCAA (LOFCA), que establece que los Presupuestos de las Comunidades Autónomas "incluirán la totalidad de los gastos e ingresos de organismos y entidades integrantes de la misma". También, en opinión del Gobierno, se incumplen disposiciones del propio estatuto de Autonomía y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y no cumple el contenido mínimo imprescindible que debe tener una norma de esas características. Además, para el Gobierno central, viola el principio de seguridad jurídica que consagra el artículo 9.3 de la Constitución ya que "incide en el ordenamiento jurídico creando una situación objetivamente confusa y dificultando la precisión de cuál es el derecho aplicable y las normas vigentes".

En el recurso admitido este lunes, el Gobierno no hace uso de la prerrogativa que le permite suspender temporalmente la aplicación de las normas autonómicas que impugna ante la "compleja situación jurídica" en que quedaría la Administración Autónoma Vasca.

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