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Recortes de Prensa     Lunes 10 Junio  2002
Nos cuentan que...
Impresiones El Mundo 10 Junio 2002

Los obispos no se mojan
José Antonio SÁNCHEZ La Razón 10 Junio 2002

La Iglesia de las autonomías
José Antonio SÁNCHEZ La Razón 10 Junio 2002

Democracia sin demócratas
Luis GONZÁLEZ SEARA La Razón 10 Junio 2002

Dinamarca es una cárcel
CÁNDIDO ABC 10 Junio 2002

Dos lenguas
Cartas al Director ABC 10 Junio 2002

¿Pastoral o política perversa
Pío Moa Libertad Digital 10 Junio 2002

Sanz arremete contra los nacionalismos «alimentados de mitos antiespañoles»
Pablo José Pérez - Logroño.- La Razón 10 Junio 2002

Eta amenaza a familiares de empresarios que no pagan el «impuesto»
Redacción - Madrid.- La Razón 10 Junio 2002

Basta Ya se concentra en San Sebastián para criticar a los obispos por «generar división»
BILBAO EL CORREO 10 Junio 2002


Nos cuentan que...
Impresiones El Mundo 10 Junio 2002

Convergència y Unió ha tenido que hacer frente a no pocas tensiones internas y superar numerosas resistencias para apoyar, como lo ha hecho finalmente, la Ley de Partidos que permitirá ilegalizar Batasuna. Algunos sectores de los dos partidos de la coalición catalana no eran nada proclives al respaldo de la medida legal.Un ejemplo de ello se puso de manifiesto en la reunión del Comité de Gobierno de Unió Democrática, el partido liderado por Josep Antoni Durán Lleida, donde se produjo un intenso debate acerca de la conveniencia de votar la ley. De entre los argumentos expuestos por quienes se oponían a la medida, hubo uno que sorprendió a los dirigentes presentes en la reunión. Fue el de la secretaria general de la Unió de Joves (las juventudes del partido), Marta Vidal Marco, quien tomó la palabra para advertir: «Si apoyamos la ley para ilegalizar Batasuna, ETA vendrá a por nosotros».La intervención produjo un momento de silencio y estupor en todos los reunidos. Hasta que sus mayores le respondieron que ése no era un argumento para oponerse. No es la primera vez que los dirigentes de Unió se quedan estupefactos ante las propuestas de sus jóvenes, que han pedido también la legalización de las drogas blandas para escándalo de un partido que es democristiano.

Los obispos no se mojan
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 10 Junio 2002

¿Qué hacían unas trescientas personas, creyentes y no creyentes, concentradas el domingo a las doce y media ante la Catedral del Buen Pastor, en San Sebastián? ¿Protestar contra la carta de apoyo a Juan José Ibarretxe de los obispos vascos, disfrazada de pastoral? Hacían eso y también mostrar que, a pesar de los pesares, el pluralismo de la sociedad vasca es un hecho vivo, como viva está la voluntad de resistencia de los ciudadanos vascos no nacionalistas. Y protestaban contra la manipulación de la realidad.

Porque la famosa pastoral es un buen ejemplo de manipulación de las cosas. No es que esté mal todo lo que dice; lo malo es lo que mete de rondón -apoyo partidario al nacionalismo- y lo mucho que calla. Tampoco es presentable la relativización de la democracia, de la justicia y de la compasión, la devaluación de la política y de la moral para ponerlas por debajo y al servicio de un programa nacionalista, confundido con la paz. Los obispos manipulan cuando ponen en el mismo sufrimiento injusto a los familiares de presos de ETA y a las víctimas del terrorismo. Y en la práctica es peor, porque mientras ofrecen atención, solicitud y apoyo a los primeros, los obispos ignoran a las segundas, llegando a regatearles un funeral por sus deudos. Nada se dice de los curas proetarras que campan por sus respetos, y se oculta que se ha ordenado callar a alguna voz eclesiástica muy prestigiosa, pero más cristiana que nacionalista.

El domingo tampoco salió ningún clérigo de la catedral para dialogar con los concentrados. El diálogo, claro, es siempre con otros y a costa de los mismos y permanentes chivos expiatorios. Por lo menos, el domingo no llovía. A los obispos no les importará porque ellos nunca se mojan y siempre están a cubierto. Por eso ETA, a la Iglesia, ni tocarla.

La Iglesia de las autonomías
José Antonio SÁNCHEZ La Razón 10 Junio 2002

La descentralización, el autogobierno y los vientos autonómicos que se levantaron al inicio de la transición política española, han soplado con fuerza sobre las fachadas de la Iglesia. Las autonomías no han servido sólo para procurar el autogobierno de las distintas regiones de España, sino que han hecho también su labor en el seno de la Iglesia, que ha pasado de ser «Universal», según enseñaban en las escuelas durante las clases de catecismo, a ser una Iglesia autonómica. Ya se habla con normalidad de lo que dice la iglesia vasca y de lo que calla la iglesia extremeña. La gallega y la valenciana han hablado y se espera un pronunciamiento de la iglesia murciana y de la cántabra.

Ahora que la Iglesia en España es también autonómica, una cosa ha quedado clara: que en la clerecía hay más divisiones que en la política, como lo demuestra el hecho de la aprobación de la Ley de Partidos, que ha tenido más consenso entre los políticos que entre los clérigos. Ha bastado una pastoral para poner de relieve el grado de división existentes entre las distintas iglesias autonómicas. Primero llegan los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria y escriben una pastoral en la que dicen que la Ley de Partidos puede tener «algunas consecuencias sombrías que prevemos como sólidamente probables y que, sean cuales fueren las relaciones existentes entre Batasuna y Eta, deberían ser evitadas».

Seguidamente, la Conferencia Episcopal Española dice que los obispos han hecho pública la mencionada carta bajo su responsabilidad, que la Conferencia no ha conocido el texto de la carta y que no se pronuncia sobre la Ley de Partidos. Tampoco se pronuncia, claro está, sobre la carta que firmaron 358 sacerdotes pidiendo la autodeterminación. La Iglesia gallega, a través de monseñor José Gea, pide explicaciones y recuerda que el terrorismo sobrepasa los límites pastorales de las diócesis. Por su parte, la Iglesia castellano-manchega defiende, por boca del obispo de Sigüenza-Guadalajara, a la Iglesia vasca y arremete contra los que critican a los obispos de Bilbao, Vitoria y San Sebastián, en tanto que la valenciana, representada por su arzobispo, monseñor Agustín García-Gasco, afirma que «si no se ilegalizan los disfraces de Eta y sus secuaces, todos estaremos siendo un poco cómplices de ellos».

Elías Yanes, en representación de la Iglesia aragonesa hace unas afirmaciones «ligth» y la asociación de teólogos Juan XXIII critica la pastoral y critica al Gobierno por criticar la pastoral. Monseñor Estepa pide claridad a la Conferencia y el Nuncio se limita a reconocer «claros aspectos de inoportunidad». Y el Vaticano calla. Vamos, que por esta vez, la luz de la unidad no ha iluminado con claridad a los pastores y hay serios riesgo de descarriamiento. Finalmente, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal, la Iglesia también tiene «comité ejecutivo», rechaza las críticas por injustas y dice que no es competente para valorar las actuaciones de los obispos. ¿Será incompetente o será autonomista?

Democracia sin demócratas
Luis GONZÁLEZ SEARA La Razón 10 Junio 2002

El avance del desencanto de la democracia y de la apatía ciudadana, a través de múltiples síntomas y de muy claras señales de alarma, se debe al hecho de que estamos viviendo en una sociedad democrática sin demócratas. R. Dahrendorf ha sido uno de los últimos en señalarlo, en su libro Después de la democracia. Cualquiera puede comprobarlo, si mira con atención su entorno político y aleja de su cabeza esa idea banal y falsa de que la democracia consiste fundamentalmente en formas y talantes propicios al ritual. Incluso si huimos de fórmulas grandilocuentes, como la del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, la esencia de la democracia radica en unos principios que se anteponen a cualquier consideración formal, más allá de los rituales que contribuyen a visualizarla en las ceremonias institucionalizadas.

Esos principios, se pueden enunciar con brevedad: la democracia es, en el sentido acuñado por K. Popper, el sistema que permite liberarse y cambiar de gobierno sin violencia ni derramamiento de sangre. Dicho sistema ha de permitir controlar a quienes están en el poder, de modo que se impida que abusen de él. Por último, ha de organizarse de modo que todos los ciudadanos tengan voz en la elección de los gobernantes y en el ejercicio del poder. El debate democrático gira en torno a los métodos más apropiados para llevar esos principios a la práctica, de forma que se puedan realizar los deseos y aspiraciones de los pueblos, a través de un proceso representativo, canalizado por los partidos políticos, que debaten y discuten los problemas y las propuestas en el Parlamento, para adoptar las medidas legislativas y políticas que el gobierno ejecuta y los jueces garantizan y controlan.

Pero los ciudadanos no han de permanecer como unos súbditos inertes y pasivos, sino como unos sujetos partícipes, capaces de tomar las iniciativas que requiere la acción política y el progreso social. En nuestra democracia real, los parlamentos y los propios gobiernos han devenido en meros agentes y servidores fieles de los partidos abandonando su función constitucional de debate y control.

Los partidos se han convertido en costosos aparatos para la conquista y conservación del poder, que seleccionan una clase política parlamentaria de baja calidad, al servicio del líder de turno, y que han dejado de ser un eslabón intermediario con los ciudadanos, abriéndose un foso entre el poder y la voluntad popular.

A los sindicatos les ocurre algo similar, escasos de afiliación, abonados a las subvenciones del Estado, hipotecados por la política del partido siamés o hermanado. Lo cual aleja a los ciudadanos de la política y genera el silencio del debate democrático, que pasa a ser protagonizado por los medios de comunicación. Se configura así una democracia sin demócratas activos, abierta al advenimiento de cualquier populismo demagógico. Mientras tanto, algunos se sienten realizados en medio del guirigay armado por los obispos, los abertzales con chapela y los paladines de la huelga general. Para ceguera política.

Dinamarca es una cárcel
Por CÁNDIDO ABC 10 Junio 2002

En la Autonomía vasca al igual que en la catalana se da esa tensión centrípeta propia de las revoluciones burguesas más o menos consumadas cuya interpretación política es el nacionalismo. El caso de Galicia es más complicado porque allí ha jugado un papel decisivo la emigración mediante algo parecido a un impacto de nostalgia práctica que apuró los términos nacionalistas. Por el contrario, en Asturias la tensión es centrífuga, en parte debido a la claustrofobia orográfica que impulsa hacia la llanura, hacia la respiración de Castilla, mientras que su forma de expresión política culminante es la comuna, como en 1934, la única que merece ese nombre en Europa después de la francesa.

Dicho esto lo más sintéticamente posible, paso a comprender los nacionalismos una vez despojados de sus excrecencias sentimentales, románticas, en su sentido más pragmático dentro del Estado y respecto al Estado. Es seguro que de haber existido un rígido centralismo durante la francesada España entera habría caído en manos de Napoleón al mismo tiempo que Madrid. No obstante, al suscribir las provincias, en virtud de un lejano eco medieval, su identidad propia dentro de una teoría de los «reinos», organizaron Juntas Provinciales, cada una por su lado, unas antes y otras después, y ya derrotado Napoleón traspasaron sus poderes a una Junta Central que convocó las Cortes de Cádiz.

Esa organización flexible e inteligente del Estado que sirve para resolver los más variados extremos la reproduce, a mi entender, el Estado de las Autonomías, una fórmula lo bastante descentralizada y neutra, política y administrativamente hablando, como para que su desarrollo sea factible.

Sin embargo los nacionalismos políticos radicales que actúan en representación de etnias supuestamente sojuzgadas, única manera de ser creíbles, hacen seguir el concepto de poder del concepto de identidad nacional propia. En ese salto está el problema. Es un salto porque no hay relación lógica entre esos conceptos, uno no pide al otro. Entre otras razones porque seguramente es cierto que «es el Estado el que hace a la Nación y no la Nación al Estado», según dejó dicho Pilsudski, «el libertador de Polonia», conforme cita que tomo del profesor Gustavo Bueno («El mito de la cultura»), el cual dice también que «ocurre al hablar de la identidad de la cultura maya o de la identidad de la cultura vascongada como si se estuviera pidiendo la preservación de su pureza prístina y virginal, garantizada por el hecho mismo de su identidad»... «Pero en rigor, el motor de ese anhelo por la pureza y la preservación de la identidad cultural no es otra cosa sino la voluntad de las élites que proyectan la autonomía política de los pueblos o etnias en cuyo entorno viven».

En cualquier caso eso no importa tanto como utilizar la identidad nacional de trampolín para dar el salto al poder que haga posible el Estado. Ese intento lo vivimos como una dramática inminencia a largo plazo bajo la presión mortal de ETA. Por eso el pensamiento resbaladizo de los obispos vascos sobre el problema merece las sarcásticas palabras de Hamlet cuando Guildenstern y Rosencrantz no quieren darse cuenta de que Dinamarca es una cárcel. Dice: «...no lo será para vosotros, porque nada hay bueno ni malo si el pensamiento no lo hace tal». Y añade: «Para mí es una cárcel». Lo era a pesar de las argumentaciones inducidas y pagadas de Guildenstern y Rosencrantz, quienes dejaban mucho que desear en lo que concierne a la ética de las consecuencias. Y así traicionan a Hamlet con la disculpa de que en aquella cárcel lleva una vida aparentemente sin sentido. Como cualquier víctima.

Dos lenguas
Cartas al Director ABC 10 Junio 2002

Con la llegada de la democracia, acogí con esperanza la normalización lingüística, creyendo que consistiría en fomentar el uso de las dos lenguas que se hablan en Cataluña con idéntico respeto para ambas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la «normalización lingüística» se ha transformado en la «anormalización lingüística» en muchos ámbitos.

Así, por ejemplo, en las escuelas públicas se ha llegado prácticamente a un monolingüismo del catalán, alejado de la realidad social de la calle y causante del fracaso escolar de alumnos castellanohablantes. Por su parte, en las oficinas de la administración local o autonómica, encontrar información en español es un milagro. Por no hablar del transporte público, ya que en el metro de Barcelona o en los ferrocarriles de la Generalitat, el español ha desaparecido misteriosamente de sus altavoces.

En definitiva, deberíamos preguntarnos si es «normal lingüísticamente» que en un territorio donde se hablan dos lenguas, la Administración autonómica y local sólo utilice una. José Ribas. Gerona.

¿Pastoral o política perversa?
Pío Moa Libertad Digital 10 Junio 2002

Que un clero politizado aproveche una pastoral para hacer política directa no es, por desgracia, nada nuevo, y la prueba de que la pastoral de los obispos vascos entronca con la política nacionalista está en la adhesión del PNV y de Batasuna a ella, y en el herido sentimiento de rechazo entre las víctimas de los crímenes y abusos nacionalistas.

La pastoral tiene frases asombrosas: “Nadie ha de subestimar las señas peculiares de este país, como son, entre otras, la lengua y la cultura”. ¿De qué lengua y cultura hablan? En Vasconia la lengua materna de la gran mayoría es el español común, y su cultura es también vastamente compartida con el resto de España. Estos son también señas propias del País Vasco, y sólo en ese contexto cultural e histórico puede hablarse de las otras peculiaridades. Ahora bien, los no nacionalistas no aspiramos a suprimir esas señas, mientras que los nacionalistas socavan y agreden constantemente los rasgos que unen a los vascos con el resto de España, y aspiran a destruirlos, como cuando pretenden que el vascuence es la esencia del “ser” vasco. ¿Ignoran esto los obispos? ¿No debieran amonestar a quienes hacen de las “peculiaridades” un factor de división y de odio? Pues no. Amonestan a las víctimas.

La frase continúa, aún más asombrosamente, aconsejando a los no nacionalistas “no alimentar en su espíritu la sospecha de que la connivencia con el terrorismo anida, al menos de manera latente, en el corazón de un nacionalista”. Cierto que en el corazón de muchos nacionalistas no hay connivencia, sino identificación plena, con el terrorismo, puesto que éste es nacionalista y tiene sus raíces en el PNV. Sin duda una minoría de peneuvistas aborrece los asesinatos, pero, o actúa muy poco contra ellos, o está aislada en su partido, cuya política consiste en no perseguir a los asesinos y boicotear cualquier medida efectiva y práctica para combatirlos, movilizándose, como, ahora mismo, contra la proscripción de la mafia batasuna, cuyo disfrute de las ventajas y las subvenciones legales quieren preservar a toda costa. ¿Cómo pueden esos obispos negar la evidencia? ¿Es que comparten la creencia nacionalista de pertenecer a una raza especialísima y nos toman a los demás por idiotas? ¿Es que negar la realidad de manera tan grosera puede identificarse con el espíritu evangélico? ¿Y puede traer algo bueno a la Iglesia?

E intentan adoctrinarnos: “Ser nacionalista o no serlo no es ni moralmente obligatorio ni moralmente censurable. Es un asunto de convicciones, de historia familiar, de tradición cultural y de sensibilidad moral”. Lo mismo podrían decir del nazismo o del comunismo. Pues el hecho real es que el nacionalismo nace con la vocación de romper la amistad y la fraternidad, que tanto deploraba Arana, entre los vascos y los demás españoles, y de dividir la sociedad vasca, excluyendo a quienes no compartan sus ideas. Y que tales objetivos los están logrando mediante el crimen mafioso organizado y la mezcla de vista gorda y de aprovechamiento interesado que hacen de ese crimen los nacionalistas supuestamente moderados. Cuando esto ocurre a la vista de todos, ¿es admisible el tono inocuo y neutro empleado por los obispos? ¿O ignoran lo que ocurre, a pesar del clamor creciente de la sociedad? ¿O es precisamente ese clamor el que les molesta y alarma? El resultado de esta intromisión política de los obispos vascos, evidentemente nacionalistas, no va a ser feliz para la Iglesia.

Sanz arremete contra los nacionalismos «alimentados de mitos antiespañoles»
Pablo José Pérez - Logroño.- La Razón 10 Junio 2002

El Presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja hizo un llamamiento a reforzar la identidad regional, sin exclusivimos en la celebración del Día de La Rioja afirmando que manifestamos «orgullo por nuestra identidad, pero sin ir contra nadie, un orgullo nacional por compartir una cultura democrática y unos principios vertebradores, y rechazando esos nacionalismos que sólo predican solidaridades con las partidas de nacimiento de las personas y que se alimentan de mitos antiespañoles».

En la jornada institucional de conmemoración del Estatuto de Autonomía, La Rioja vivió con la acostumbrada serenidad y normalidad su día grande, mientras los representantes políticos e institucionales se reunían en el Monasterio de San Millán de la Cogolla para asistir al nombramiento como «Riojanos Ilustres» de las cinco personas que antecedieron en la presidencia del gobierno regional a Pedro Sanz Alonso: Luis javier Rodríguez Moroy (UCD), Antonio Rodríguez Basulto (Psoe), José María de Miguel (Psoe), Joaquín Espert (Coalición Popular) y José Ignacio Pérez (Psoe)

«Al homenajearlos ¬señaló Pedro Sanz¬ dejamos a un lado las siglas y los credos políticos. Y nos centramos en ellos como esas personas que se comprometieron en cuerpo y alma con el proyecto autonómico, con la noble tarea de reafirmar la Autonomía de La Rioja como un espacio de convivencia y de progreso y un fuerte eslabón de lealtad dentro de España y de solidaridad en Europa. Y, a través de ellos, rendimos homenaje a la institución, a la Comunidad Autónoma, desde la que sirvieron a esta región».

Por ello, añadió el Presidente en su discurso institucional, «nuestra disposición a servir a La Rioja debe prevalecer por encima de consideraciones de carácter partidista. Y, bajo esta gratificante premisa, considero necesario reeditar el clima de consenso y de entendimiento que, hace ahora 20 años, primó a la hora de reivindicar el Estatuto, reivindicar la singularidad de La Rioja y reivindicar su presencia en el concierto nacional de las autonomías que se estaba gestando con el convencimiento de que La Rioja suponía, y supone ahora más que nunca, un elemento de equilibrio y de armonía entre las distintas Comunidades».

Pedro Sanz recordó asimismo el principal valor del Monasterio en el que se celebraba el acto institucional, el nacimiento de la lengua castellana y lo vinculó a la ley de leyes riojana, conocida también como Estatuto de San Millán: «al igual que la lengua, el Estatuto no debe ser considerado como una mera propiedad patrimonial. Como un bien heredado al que rendir pleitesía. Así como los monasterios se están remozando día a día para fijar y promover la lengua, para reivindicar su papel en la gestación de un idioma en el que sienten, piensan y aman cerca de 400 millones de hispanohablantes, el estatuto es un ser vivo. Un ser vivo que, tras 20 años de biografía y con la extraordinaria solidez alcanzada al cabo de ese tiempo, ha servido para situar a La Rioja, dentro de España y de Europa, en el lugar que le correspondía, no sólo en atención a su dilatada y poderosa historia, sino, fundamentalmente, en virtud a su decidida disposición a contribuir a la construcción española y europea».

Una participación que el presidente riojano vinculó con el valor de la solidaridad y el recuerdo hacia los miles de riojanos que viven repartidos por todo el mundo: «una solidaridad que, en mayúsculas y en singular, debe mostrarnos los lazos de unidad entre las personas, los colectivos y los pueblos que aspiran a mejorar sus condiciones de vida, compartiendo la realidad nacional e integrándose en el futuro europeo».

«Una solidaridad, prosiguió, en mayúsculas y en singular, que descubre que las fronteras son artificiales y que me hace recordar a nuestros emigrantes, a los que envío un mensaje de cariño y de afecto desde aquí, desde San Millán de la Cogolla. Y de solidaridad a los que viven en países que, como Argentina, atraviesan por dificultades, con el deseo de que las superen».

Eta amenaza a familiares de empresarios que no pagan el «impuesto»
La banda no promueve «formar militantes»
Eta ha extendido las amenazas de muerte a los familiares de los empresarios vascos que no pagan el «impuesto revolucionario», así como ha ampliado las extorsiones a pequeñas y medianas empresas y a profesionales liberales, a los que exige pagos que llegan hasta los 60.000 euros.
Redacción - Madrid.- La Razón 10 Junio 2002

La banda terrorista Eta ha amenazado de muerte a familiares de empresarios vascos que se niegan a pagar el impuesto revolucionario. Según fuentes consultadas por Europa Press, la extorsión a la que somete Eta a los empresarios y otros colectivos del País Vasco ha registrado una nueva versión en el caso de algunos industriales que durante años se han negado a pagar el impuesto revolucionario.

La organización terrorista, para intimidar a estos empresarios que en muchos casos ni siquiera habían informado a sus familias de que recibían cartas de Eta, ha optado por enviar las misivas a familiares directos, amenazándoles directamente de muerte si no se producen los pagos solicitados. Eta ha intentado varias técnicas para cobrar la extorsión a los empresarios y también ha ampliado el espectro de las empresas, incluyendo en sus demandas a empresas más pequeñas y profesionales liberales.

De hecho, ya hace más de un año recurrió a inscribir los nombres y direcciones completas de familiares de empresarios en los remites de las cartas que enviaba a los extorsionados, con el fin de presionarles más, dejando claro que conocían, por ejemplo, donde se encontraba su hijo, su padre o sus tíos. Ahora, los etarras dan una vuelta de tuerca más a sus técnicas y, además de enviar las cartas a los familiares, les amenazan de muerte intentando con ello amedrantarles para que a su vez presionen al empresario y conseguir que éste pague lo que le piden.

En el abanico de peticiones han incluido también, además de a los grandes empresarios, a otras empresas más pequeñas, y a profesionales liberales como médicos, ingenieros o abogados. A estos les ha llegado a exigir el pago de entre 30.000 y 60.000 euros, entre 5 y 10 millones de pesetas, en función del volumen de actividad que los etarras suponen que tienen los destinatarios.

Además, los etarras extendieron su campaña de extorsión, tras la tregua, a empresarios navarros y madrileños, e incluso a los de Baleares que financiaron el nuevo yate del Rey. Estas amenazas al empresariado fueron reiteradas en sendos comunicados de Eta en los que reivindicaron entre otros atentados, los perpetrados con coche-bomba, en la Plaza de Callao de Madrid, además del que costó la vida al empresario Korta.

«Fallo del proceso educativo»
Por otro lado, la banda terrorista Eta ha dejado de promover «la formación de sus militantes», y en su lugar, confiere una gran importancia a «la asunción» por parte de sus miembros «de un carácter de rebelde irredento contra el Estado español», según un informe de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al que tuvo acceso Ep.

Tomando como base documentos de la banda terrorista y del entorno de ésta, el citado informe explica que la banda creía que la formación del militante se basaba, fundamentalmente en «la siembra de la conciencia subjetiva» del mismo, y que todos los esfuerzos iban encaminados a «despertar y acrecentar la conciencia nacional con la causa de territorialidad e independencia», además de «la conciencia social con el entorno del resto de militantes», así como «su coherencia personal y colectiva»

En el citado documento se explica que «el análisis de la praxis les ha llevado a la conclusión de que el proceso educativo ha fallado, y lo ha hecho por culpa de la represión del Estado». «Para ellos¬añade el informe¬ la represión del Estado es una sutil maniobra que tiene como objeto final la normalización del sujeto político revolucionario, mediante la adaptación y asunción que éste hace de los códigos de comportamiento establecidos», entre los que destacan «no plantear graves poblemas al Estado y someter sus luchas a los códigos establecidos por las relaciones de los niveles jurídicos».

Basta Ya se concentra en San Sebastián para criticar a los obispos por «generar división»
«El problema no es la falta de diálogo, sino la vulneración del quinto mandamiento: no matarás », afirman
BILBAO EL CORREO 10 Junio 2002

Alrededor de 200 personas se concentraron ayer frente a la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, convocadas por la plataforma Basta Ya, para denunciar la polémica pastoral de los obispos vascos en la que se critica, entre otras cosas, una eventual ilegalización de Batasuna. Los responsables del colectivo denunciaron que «el problema» de Euskadi no es «la falta de diálogo», como aseguran los prelados, sino «la vulneración del quinto mandamiento: no matarás ».

El acto, que comenzó pasadas las doce y media del mediodía, momento en el que cientos de fieles se dirigían al templo, estuvo respaldado por familiares de víctimas de ETA, como Consuelo Ordóñez, hermana del asesinado presidente de los populares en Guipúzcoa, Gregorio Ordóñez; Inmaculada Iruretaoyena, hermana del edil popular en Zarautz José Ignacio Iruretagoyena; José María Múgica, hijo del histórico dirigente socialista Fernando Múgica; políticos y cargos públicos; intelectuales y también personas cercanas a la Iglesia.

Octavillas
Los congregados frente a la catedral, que mostraron carteles en los que se podía leer: Los obispos dividen , permanecieron en silencio y repartieron octavillas en las que se denunciaba la actitud de la cúpula eclesial vasca por «haber apostado por una opción política concreta, de carácter nacionalista».

En opinión de Basta Ya, constituye «un error» que los obispos se hayan pronunciado sobre «un problema político como es la Ley de Partidos», sobre todo, cuando «renunciaron a dar su opinión sobre el Pacto Antiterrorista alegando que se trataba de una cuestión estrictamente política».

Ciñéndose al texto pastoral, el colectivo calificó de «frívola, e incluso insultante», la frase «sean cuales sean las relaciones existentes entre Batasuna y ETA» .

A pesar de estas críticas, la plataforma aprecia en el documento algunas «afirmaciones positivas», como «la reiteración de la condena del terrorismo de ETA y de la colaboración de grupos y organizaciones afines, y la preocupación que muestra por las amenazas de muerte a políticos y concejales y por el drama que viven ellos y sus familias».

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