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Recortes de Prensa     Martes 11 Junio  2002
Izquierda, nacionalismo y democracia
EDURNE URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 11 Junio 2002

Un batasuno-etarra desquiciado
Enrique de Diego Libertad Digital 11 Junio 2002

Otegi: una decisión que corresponde al Pleno
Impresiones El Mundo 11 Junio 2002

La división
Lorenzo CONTRERAS La Razón 11 Junio 2002

Un joven valenciano de Algemesí atrapa al etarra Aitzol Maurtúa cuando intentaba huir
E. Candel / M. Fernández - Valencia.- La Razón 11 Junio 2002

El TS tumba la pretensión de Pujol de crear un «país deportivo»
F. Velasco - Madrid.- La Razón 11 Junio 2002

Izquierda, nacionalismo y democracia
Por EDURNE URIARTE, profesora de Ciencia Política de la UPV ABC 11 Junio 2002

LA reforma de la Ley de Partidos que se ha aprobado en el Congreso ha puesto de relieve la difícil relación que parte de la izquierda española, la más marginal, y una buena parte del nacionalismo, siguen manteniendo con la democracia. Los unos por la pervivencia de las resistencias del comunismo a la democracia liberal. Los otros porque siguen sacrificando la democracia a su concepto de nación étnica. Por eso, porque la democracia es secundaria, unos y otros parecen anclados en el discurso que les unió en el antifranquismo, y, como si este cuarto de siglo hubiera pasado en balde, defienden el mantenimiento en la legalidad de un partido antidemocrático y violento con el que no se sienten capaces de romper sus lazos más profundos.

El PNV, EA, IU, BNG, IC-V y CHA han mostrando estos días su oposición frontal a la nueva Ley de Partidos. Dicen que porque esta ley pretende ilegalizar ideas. Todos ellos saben que la única idea que pretende ilegalizar esta ley es la de la defensa del crimen para conseguir objetivos políticos. Y todos ellos saben también que esta ley ha nacido porque en España tenemos un grupo político conectado con el terrorismo y que hace apología del terrorismo. Saben también que esta ley tan sólo perjudicará a un partido político, Batasuna, y lo hará por sus vinculaciones con el terrorismo, siempre que se mantengan una vez que la ley haya sido aprobada.

Pero el problema para todos estos grupos es precisamente Batasuna. Porque lo que ninguno de estos grupos aceptan es que el partido que esta ley pudiera perseguir es Batasuna. Su preocupación no es la ilegalización de ideas, sino la ilegalización de un grupo con las ideas específicas de Batasuna, es decir, la lucha contra el capital y contra el Estado «centralista y opresor». Porque todos ellos hubieran votado a favor si estuviéramos hablando de un grupo neonazi violento, conectado con una organización terrorista con cerca de mil crímenes a sus espaldas y que tiene sumido en el terror al País Vasco.

A pesar de las condenas formales contra el terrorismo que todos estos grupos expresan tras cada atentado, en el fondo, hay en todos ellos una comprensión de lo que consideran causas políticas de ese terrorismo, un reparto de culpas entre la «derecha reaccionaria y franquista» del PP y la «socialdemocracia derechizada y casi igualmente españolista» del PSOE y ese grupo de «revolucionarios resistentes de ETA-Batasuna contra el autoritarismo del Estado y el gran capital que, aunque equivocados en sus métodos, son respetables en su utopía».

Por eso todos ellos simpatizan y colaboran con Elkarri, la organización que articula en la práctica la teoría del conflicto entre las dos partes que sólo cabe resolver con la negociación en la que el Estado y los partidos «españolistas» ceden en su intransigencia, conceden el derecho de autodeterminación y el perdón de todos los crímenes, mientras que ETA cede también y les deja de perseguir y matar.

La izquierda no nacionalista de este frente de defensa de Batasuna no puede reprimir sus simpatías hacia un grupo que ha incorporado toda la filosofía y terminología del comunismo clásico, que se opone con la misma vehemencia a España y los españoles y a los capitalistas y los poderosos. Porque Batasuna es un partido que lucha contra las élites económicas, políticas, culturales, contra el gran capital, contra el Estado, que está con los grupos feministas radicales, con los ecologistas, con la antiglobalización, y con el antiamericanismo. Y en todos esos frentes coincide con IU o con IC-V. En el País Vasco, la estética y el discurso comunistas se mezclan con los de Batasuna en ese campo común que les une más de lo que les separan los crímenes de ETA.

Pero incluso la xenofobia antiespañola de Batasuna recibe comprensiones en la izquierda radical española, porque tampoco esta izquierda tolera lo que ella considera la España dominada por los intereses de los poderosos, de los herederos del franquismo y de la democracia formal. Ahí confluye con todos los nacionalismos periféricos, en las tentaciones de ruptura, en la deslegitimación del Estado, e incluso gobierna con un partido como el PNV teóricamente tan alejado en el eje ideológico de Izquierda Unida.

Desde el lado nacionalista, y muy especialmente desde el nacionalismo conservador como el del PNV, el nacionalismo étnico hace que la repugnancia ante los crímenes tenga menos fuerza que la idea de que Batasuna, al igual que el PNV o que EA, o que el BNG, defiende el derecho de una nación a tener un Estado. Batasuna es para el PNV y para EA, sobre todo, «parte de los nuestros», y esa común nación es prioritaria sobre cualquier otra consideración. Y para los demás nacionalismos es al fin y al cabo una nación hermana que lucha contra el común enemigo español.

Es curiosa la forma en que el frente de defensa de Batasuna de nacionalistas, comunistas y nueva izquierda radical revive el antifranquismo, o recuerda más bien que para estos grupos la filosofía del antifranquismo que les unió no ha muerto, porque su discurso no ha variado sustancialmente desde entonces. Y no lo ha hecho porque, para todos ellos, entonces, como ahora, la democracia era secundaria. Porque había otros objetivos anteriores a la democracia, el enfrentamiento al capitalismo, o al Estado español. Por eso la profundización de esa democracia, su situación entre las más avanzadas del mundo les es indiferente. Porque la democracia no es su motivación más profunda.

Por eso, todos estos partidos se sienten cómodos en esa idea de Arzalluz de que las cosas no han variado mucho desde la guerra civil, por ese ambiente «de confrontación, de amenaza, de querer reducirnos, de que vayamos por donde ellos quieren». Por eso también, hubieran suscrito la afirmación de Atutxa de que «harán falta tanquetas para sacar a Batasuna del Parlamento», esas tanquetas, esa guerra civil, en la que su discurso sigue anclado con una mezcla de nostalgia e impotencia.

Quizá lo más curioso de esta alianza entre nacionalismo e izquierda radical es el papel del PNV. Porque, a diferencia de todos los demás, el PNV es un partido de gobierno que, en buena medida, se ha mantenido en el poder durante la democracia por su imagen de partido moderado y de orden. El PNV es, en el fondo, la nota más incongruente de este cuadro. Y el grupo más perjudicado. Porque su debilitamiento, su pánico a perder el poder, le ha llevado a esta peligrosa alianza por la que sus electores más moderados le pasarán factura tarde o temprano. CIU, inteligente y prudentemente, se ha aliado con la defensa de la democracia. El PNV acaba de hacer una visita oficial a Cuba y de recibir con entusiasmo al vicepresidente de la dictadura comunista. Es la nueva imagen absurda y patética de un partido definitivamente descarriado.

Un batasuno-etarra desquiciado
Enrique de Diego Libertad Digital 11 Junio 2002

La profesionalidad de un Policía Nacional y la colaboración de un ciudadano han permitido la detención de un etarra en el pueblo valenciano de Algemesí. Otros dos están siendo buscados. La banda etarra viene mostrando una intensa obsesión con la Comunidad Valenciana, donde el año pasado moría en Torrevieja una terrorista con la bomba que manipulaba. Las detenciones recientes en Francia incluían a terroristas que tenían previsto trasladarse a esa autonomía. Algemesí es pueblo de interior, sin relación con el turismo, por lo que bien podría ser la base de operaciones, aunque esos datos se irán sabiendo con el transcurrir de las horas.

Lejos de cualquier atisbo de tregua, como se venía insinuando desde el ámbito nacionalista, los etarras parecen “desesperados” en cuanto a perpetrar asesinatos y atentados, y ello les está induciendo a cometer errores graves. La matrícula falsa utilizada en el coche robado que usaban, al parecer, era una auténtica chapuza, fácilmente detectable. Ese grito de “gora Eta” en el momento de la detención parece propio de un fanático desequilibrado, muy por encima de lo habitual en estos casos de perversión moral extrema. Gritar eso en Algemesí es propio de un desquiciado, que ha perdido por completo el sentido de la realidad. Nadie le iba a aplaudir en Algemesí y sólo servía para identificarse de inmediato.

En contra de las esotéricas tesis de los obispos vascos, para quienes no debemos analizar las relaciones entre Batasuna y Eta, el detenido demuestra por enésima vez, en la praxis, que Batasuna no es otra cosa que la cantera de la banda terrorista, pues la preparación del detenido había tenido lugar en la “kale borroka”. La ilegalización de Batasuna aparece como un imperativo ético, directamente deducible de los datos constantes de la praxis.

Otegi: una decisión que corresponde al Pleno
Impresiones El Mundo 11 Junio 2002

Varios magistrados de la Sala de lo Penal del Supremo han solicitado a su presidente la convocatoria del Pleno para revisar la doctrina por la que se archivaron las actuaciones contra Arnaldo Otegi.Estos magistrados no comparten el criterio de los tres compañeros que decidieron que no procedía acusar al dirigente de Batasuna de apología del terrorismo por haber dado vivas a ETA en territorio francés. Los tres magistrados argumentaban en su fallo que Otegi había incurrido en un delito de opinión, no perseguible fuera de nuestras fronteras. No están de acuerdo con este criterio los otros magistrados que piden la reunión del Pleno, que sostienen que la apología es un delito de terrorismo, según tipifica el Código Penal, y que, por tanto, la Justicia española sí debería actuar contra Otegi. Este fue el criterio expresado por Aznar y por el ministro Acebes, que se manifestaron públicamente en contra del fallo de la Sala de lo Penal que recibió críticas generalizadas. El propio fiscal hablaba en su recurso de «preocupación institucional» por el hecho de que tres jueces del Supremo hubieran establecido una doctrina de tantas consecuencias sin consultar al resto de la Sala. Tienen razón el fiscal y los magistrados que solicitan la reunión del Pleno para revisar la interpretación legal del caso Otegi. Debería ser el Pleno quien examinase el recurso del fiscal y decidiese cómo se debe aplicar el Código Penal a la hora de castigar los delitos de apología del terrorismo.

La división
Lorenzo CONTRERAS La Razón 11 Junio 2002

Podrá haber matizaciones. Podrá el Gobierno suavizar alguna de sus actitudes ante la Iglesia española. Podrán los obispos, algunos, «arrugarse» en ciertos aspectos de su polémica o conflicto con el Ejecutivo. Pero lo que no cambia por ahora, ni tiene visos de cambiar, es el tropiezo o colisión de fondo cuando lo que se ventila al más alto nivel eclesial es no destapar la solidaridad formal entre las diócesis o, para ser más precisos, entre el cuerpo de la Iglesia nacional y el conjunto o bloque de la Iglesia nacionalista, que no sólo es vasca ¬no se olvide esto¬, sino además catalana.

Esto último se ha podido percibir con claridad a través de las declaraciones de monseñor Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla, al diario El País. El prelado, ante el acoso de las preguntas de la periodista María Antonia Iglesias, se ha defendido, valga la expresión tópica, como gato panza arriba. Pero desde el punto de vista de las divisiones internas del Episcopado, lo que más importa subrayar es el partido que monseñor Amigo toma a favor de la pastoral de los obispos vascos, de quienes dice que han actuado «con un sentido de responsabilidad moral».

¿Cómo es posible sostener tal cosa cuando el fondo de la crítica contra la carta pastoral es el innegable carácter político de ésta? ¿Cómo es posible que el prelado de Sevilla haya llegado a olvidar que ese documento defiende la intangibilidad legal del brazo político de Eta, una extensión o rama ideológica cómplice material de sus fechorías, que ni siquiera condenó el vil asesinato de aquel concejal sevillano y de su mujer, casualmente grandes amigos de monseñor Amigo?

En este momento de pasividades vaticanas, lo único que se detecta es la llamada del Gobierno al cardenal Rouco Varela para que frene la otra pastoral, la que se preparaba desde la Conferencia Episcopal contra la reforma de la Ley de Extranjería. Mientras tanto, ocurre que monseñor Rouco, nada identificado con la nota de la Conferencia en apoyo de la carta pastoral (es un decir) vasco-nacionalista, se abstiene de aclarar ante los fieles su propio sentir, sin que hasta el momento haya trascendido una referencia crítica sobre tal materia, posiblemente contenida en el Boletín del Arzobispado.

La conclusión, al margen de la solidaridad formal de las diócesis «interpretada» por la Conferencia, es que en el seno de la Iglesia española (nacional más nacionalista) se ha producido una división. Eso es quizá más importante que la temporal discordia con el Gobierno. La deriva (como ahora se dice) de la Iglesia vasca, capitaneada por monseñor Uriarte, tiene de pastoral y de moral lo que el nacionalismo tiene de solidario con los inmigrantes. Menudo sarcasmo. Salen en defensa de ellos mientras tantos españoles han de tomar las maletas hacia otras latitudes.

Un joven valenciano de Algemesí atrapa al etarra Aitzol Maurtúa cuando intentaba huir
Formaba parte de un «comando» que Eta había enviado al litoral mediterráneo para cometer atentados
Un joven vecino de la población valenciana de Algemesí se convirtió ayer en un héroe tras colaborar en la detención del presunto etarra Aitzol Maurtúa Eguren, durante una persecución por las calles de la localidad. Este individuo formaba parte de un «comando» que Eta había enviado al litoral mediterráneo con el fin de cometer atentados contra intereses turísticos. Este tipo de campañas se han convertido este año en una auténtica obsesión para la banda criminal que, en los últimos meses, ha perdido, tanto en Francia como en España, a cuatro de sus células destinadas a crear el caos y el terror en zonas veraniegas.
E. Candel / M. Fernández - Valencia.- La Razón 11 Junio 2002

La pequeña localidad valenciana de Algemesí se convirtió ayer en un hervidero de policías y vecinos en la calle, con los nervios a flor de piel. Un Renault 19 robado en Francia y con matrículas falsas correspondientes a un Seat 127; la sospecha, que no se confirmó, de que pudiera llevar explosivos; la persecución por las calles de un etarra que fue finalmente detenido...

Estos son los ingredientes de una historia extraordinaria cuyo protagonista indiscutible es un joven vecino de la localidad, de 24 años de edad, que se convirtió en un auténtico héroe, pues persiguió al etarra, le dio alcance y lo tiró al suelo. De manera que la historia tuvo un final feliz, con un detenido, Aitzol Maurtúa Eguren, y la desarticulación parcial de un «comando» que pretendía perpetrar atentados contra intereses turísticos de la zona durante este verano.

Al parecer, un segundo miembro de este célula criminal, cuya identidad se desconocía al cierre de esta edición, ha conseguido darse a la fuga y es buscado por las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Un coche sospechoso
Eran las once de la mañana cuando un policía de proximidad se percató de que un coche Renault 19, con matrícula de Barcelona, aparcado en la calle Cardenal Martí de Algemesí tenía unas placas un tanto sospechosas. Este agente comprobó que la matrícula era falsa y pertenecía a un Seat 127 fuera de circulación. Su primera intención fue la de avisar a la grúa para que retirara el vehículo. Más tarde, se supo que el coche había sido robado en Francia.

Sin embargo, mientras se encontraba junto al coche, un individuo, que, momentos antes habían estado almorzando en el bar Llopis, se dirigió hacia el automóvil y, cuando estaban a punto de abrir la puerta, el policía les pidió que se indentificara. En ese momento, el etarra emprendió la huida y el joven, que después colaboró en su detención, dio marcha atrás con su coche unos 30 o 40 metros tras el terrorista.

El policía corrió también tras el etarra y más vecinos, que había por la calle, detrás del agente. Sin embargo, en la confluencia de la calle Cardenal Martí con San Isidro Labrador, el conductor derrapó, salió del vehículo y se lanzó encima del terrorista, un individuo de unos 20 años que vestía camiseta y pantalón caqui y llevaba una bandolera.
En ese momento, llegó el policía de proximidad y entre los dos levantaron al etarra enfurecido que gritó dos veces, «gora Eta» (Viva Eta) y al que se le cayó una pistola HS de nueve milímetros cargada con 14 balas, como las que suelen utilizar los miembros de la banda terrorista, y una cartera en la que llevaba una placa de policía y más documentación falsa a nombre de Daniel Jaque García, cuya identidad corresponde a un profesor de Físicas de la Universidad Autónoma de Madrid. Además, el etarra llevaba en la bandolera varias granadas de mano.

La calle Cardenal Martí es una calle llena de fincas de varias alturas, «una zona obrera del pueblo en la que no hay comercios», declaró el alcalde Emili Gregori. Tras conocer los sucesos, a las once de la mañana la Policía y la Guardia Civil acordonaron la zona, desalojaron a un total de 250 familias y una guardería que se encontraba en la misma calle donde estaba aparcado el coche. Las profesoras se llevaron a los niños, por grupos, a una iglesia cercana para que sus padres los recogieran.

Pasadas las dos de la tarde, llegaron los efectivos del Tedax que empezaron a manipular unos paquetes que estaban en el maletero del Renault 19. Posteriormente, comprobaron que el coche llevaba una tartera que estaba vacía y que, en contra de las primeras sospechas, no llevaba explosivos. Así que la normalidad volvió a las calles de esta localidad que, por un día, se convirtió en el centro de todas las miradas. El etarra detenido, de 22 años, fue llevado a la comisaría de Alzira. El director general de Policía, Juan Cotino, señaló que el detenido iba solo aunque «probablemente habría otra persona como suele ocurrir cuando hay un comando de información».

Ya había sido detenido
El etarra Aitzol Maurtúa Eguren era el conductor del Renault 19 que levantó las sospechas del policía de proximidad que inició todas las pesquisas. El terrorista ya había sido detenido en 1998 por actividades de kale borroka y actuar en el entorno de Eta. Hacía tres meses que se había incorporado a la banda criminal. Su misión era la de perpetrar atentados este verano contra intereses turísticos. Aitzol y otro individuo estaban hospedados en el Hostal Miramar, en primera línea de la Playa las Arenas. Los pistoleros, que habían entrado en España hace cinco días, llevaban tres en este hostal y tenían «una pinta normal». Este local es uno de los que hay en la playa valenciana y tiene tres plantas. Por otra parte, el director general de la Policía, Juan Cotino, señaló que el detenido iba con otra persona y que el coche no contenía ningún explosivo. El delegado de la Comunidad, Francisco Camps, rechazó la existencia de un comando estable en la Comunidad.

El TS tumba la pretensión de Pujol de crear un «país deportivo»
Dice que el decreto de la Generalitat vulnera la Ley del Deporte
Cataluña no tendrá representación propia en el Movimiento Olímpico Internacional ni, por tanto, será considerado «país deportivo», como pretendía la Generalitat. El Supremo ha confirmado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que anula dos preceptos del decreto del Ejecutivo catalán. En uno de esos artículos se establece como una de sus funciones la de promover el reconocimiento de Cataluña como «país deportivo».
F. Velasco - Madrid.- La Razón 11 Junio 2002

El Tribunal Supremo ha rechazado la pretensión de la Generalitat de Cataluña y de la Unión de Federaciones Deportivas Catalanas de que esta comunidad autónoma pueda convertirse en un «país deportivo» dentro del movimiento olímpico, aunque ello «sin perjuicio de la proyección y fomento exterior del deporte catalán». De esta forma, confirma la decisión que adoptó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en 1996.

En uno de los preceptos anulados, el 88,2, i, el decreto de la Generalitat establece como uno de los objetivo de la Unión de Federaciones Deportivas de Cataluña «la promoción de la participación catalana en el movimiento olímpico y el reconocimiento de Cataluña como país deportivo».

El Supremo rechaza esa pretensión y, al igual que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña cuando anuló los dos artículos, entiende que lo dispuesto en el decreto vulnera una norma de rango superior, la Ley del Deporte. En esta ley, a la que la norma de la Generalitat debe adecuarse, se fija que corresponde al Comité Olímpico Español la representación «exclusiva» del Comité Olímpico Español (COE) ante el Comité Olímpico Internacional.

Esto, añade el Supremo, supone que corresponde al COE «articular la forma de participación deportiva en competiciones internacionales y en el Movimiento Olímpico y la representación internacional del deporte español en conjunto».

Por este motivo, la sentencia afirma que el precepto citado del decreto catalán «no encuentra el pertinente amparo o la obligada cobertura en la ley, e incluso se aparte de las bases en que ésta se apoya.

Por este motivo, los magistrados de la Sala concluyen con que la «consecuencia inevitable» es la anulación del artículo en cuestión. Además, se destaca que la pretensión de la Generalitat vulnera incluso lo dispuesto en el propio Estatuto de Autonomía, «limitado a reconocer competencias en el territorio de la propia Comunidad, sin perjuicio de la proyección y fomento exterior del deporte catalán».

Todo ello, añade la sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, «sin que ello obste a una legítima en orden a sustituir la legalidad vigente por otra de signo distinto, en el ámbito de lo posible, en las relaciones Estado-Comunidad Autónoma, puesto que, de momento, esa legalidad estatal constituye un límite infranqueable cuyo quebrantamiento o desconocimiento no es permisible».

Por otro lado, el Tribunal también rechaza los argumentos esgrimidos en el recurso de casación interpuesto por la Generalitat respecto a que en el decreto aludido no se cuestionan «relaciones internacionales» cuando se trata de deporte y que la expresión «país deportivo» hay que entenderlo en un sentido sociológico o cultural. En este punto, el Supremo destaca que, al margen de una «posible interpretación desviada del contenido del precepto anulado», está clara «la firme realidad de un propósito que no se acomoda a la Ley Estatal», es decir, a la Ley del Deporte.

La resolución del Supremo rechaza igualmente que, en contra de lo sostenido por la Generalitat en su recurso, la sentencia que dictó el Tribunal Superior de Justicia adoleciese de falta de motivación o motivación insuficiente. Además de desestimar el recurso, el Tribunal Supremo condena a la Generalitat y a la Unión de Federaciones Deportivas Catalanas a pagar las costas del proceso.

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