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Recortes de Prensa     Miércoles 12 Junio  2002
Algemesí da una lección
Editorial ABC 12 Junio 2002

ETA es cosa de todos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 12 Junio 2002

El picoteo catalán de Aznar
VALENTÍ PUIG ABC 12 Junio 2002

Alicia en el País Vasco
José Luis Manzanares La Estrella 12 Junio 2002

Inmoral
Román CENDOYA La Razón 12 Junio 2002

Lo mejor de cada casa
TONIA ETXARRI/ El Correo 12 Junio 2002

CiU reaviva el conflicto de la lengua
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 12 Junio 2002

De la Concha: «Es una vergüenza que TVE maltrate la lengua como lo hace»
Redacción - Madrid.- La Razón 12 Junio 2002

 

Algemesí da una lección
Editorial ABC 12 Junio 2002

La detención el pasado lunes del presunto etarra Aitzol Maurtúa, ejecutada por un policía nacional de la localidad valenciana de Algemesí, ha demostrado que la alerta policial y la colaboración ciudadana no son meras declaraciones retóricas del Gobierno, sino factores fundamentales de la lucha antiterrorista. La sospecha sobre una matrícula excesivamente antigua para el modelo del coche que usaba el terrorista impulsó al policía a pedir la identificación del detenido. Luego, un sentido natural del deber hizo que un ciudadano cortara la huida de Maurtúa, facilitando su detención y, en definitiva, la desarticulación de un comando que preparaba una campaña de atentados en la costa. La jornada contra ETA se completó con la condena de 102 años de prisión impuesta al etarra José Luis Urrusolo Sistiaga, declarado culpable del atentado con coche bomba cometido en 1991 contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Torremolinos.

La conclusión es inequívoca. Frente al terrorismo no es posible la neutralidad de ninguno de los poderes del Estado ni de la sociedad y todos deben implicarse en la lucha contra ETA como la primera de sus prioridades. La detención en Algemesí y la condena a Urrusolo no se han producido por generación espontánea, sino porque el terrorismo es una amenaza constante para las instituciones y los ciudadanos, que sólo se puede contrarrestar con el ejercicio continuo de todos los resortes del Estado.

La conjunción de la eficacia policial y de la colaboración ciudadana en la detención de Aitzol Maurtúa aumenta la presión contra ETA y demuestra la vulnerabilidad de los nuevos terroristas reclutados de entre las filas de la kale borroka. Además, la colaboración internacional se está extendiendo a países que hasta ahora la habían negado, como Venezuela, cuyas autoridades han impedido, por dos veces, la entrada de dirigentes de Batasuna. Y la grieta en esta colaboración está donde siempre. La intensidad de esta respuesta global a ETA es proporcional a la resistencia del nacionalismo a la ilegalización del brazo político de ETA, que tendrá su imagen más visible en la manifestación del día 15. El único respiro que está hallando ETA en estos momentos es el mensaje común del PNV y Batasuna contra el proyecto de ley de Partidos Políticos. No es extraño. Como en Algemesí, ETA debe sentirse acorralada por el Estado.

ETA es cosa de todos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 12 Junio 2002

La noticia de la detención del etarra Aitzol Maurtua en la localidad valenciana de Algemesí, aparte de reconfortar a sus potenciales víctimas de la zona y a la ciudadanía en general, ofrece interesantes elementos de reflexión. En primer lugar, la trayectoria de esta escoria humana confirma a la rama juvenil de Batasuna como vivero permanente de asesinos y proporciona evidencia adicional, por si hubiera poca, de la necesidad urgente de disponer de la Ley de Partidos. En efecto, las nuevas generaciones de la banda se foguean en acciones vandálicas en las calles del País Vasco destrozando propiedades o aterrorizando a cargos públicos no nacionalistas para después, tras la oportuna selección de sus miembros más sanguinarios y fanáticos, engrosar las filas del crimen organizado. El tipo en cuestión, cuya mirada innoble en las fotografías publicadas tiene la fijeza obsesiva de la fiera al acecho de sus indefensas presas, responde al arquetipo del héroe abertzale: violento, antisocial, bordeando la oligofrenia, resentido, patológicamente cruel y ansioso de hacer daño por el gusto de hacerlo. Por supuesto, la sola idea de que semejante energúmeno pueda albergar en su cabeza algún concepto político más allá de cuatro tópicos lineales que sirvan de coartada a su sadismo causa risa.

En segundo lugar, este episodio de feliz desenlace nos demuestra la importancia nunca bastante ponderada de disponer de unas fuerzas de seguridad del Estado adecuadamente formadas, con espíritu de iniciativa y entregadas a su deber. Si el policía de barrio que ha arrestado a Maurtua no hubiese atado cabos sobre determinadas características del vehículo estacionado con matrícula falsa alertando de inmediato a sus superiores y no se hubiera lanzado a la persecución de los terroristas en fuga, el comando seguiría suelto y muy probablemente preparado para infligir serios daños a las personas y a la economía de la Comunidad en la que se disponían a operar. Otro aspecto destacable es la eficacia demostrada de acercar la policía a la vida cotidiana de la gente, de tal manera que su vigilancia de los sucesos más nimios suministre valiosas pistas para prevenir tanto el delito común como la lacra del fascismo destructor.

Por último, una tercera consideración a realizar es el papel crucial desempeñado por el vecino que detectó el coche sospechoso y notificó al agente de proximidad su existencia porque le dio mala espina. No sólo hay que admirar sus dotes de observación sino felicitarle por su elevado sentido de la responsabilidad cívica. Es más cómodo desentenderse de asuntos arriesgados que dar la cara por el bienestar común. Lo mismo cabe decir del otro ciudadano que, con extraordinarios arrojo y serenidad, colaboró con el policía que perseguía al etarra facilitando así su captura. Resumiendo, que Eta es cosa de todos, aunque para nuestra desgracia Ibarretxe y Arzalluz no se han enterado.

El picoteo catalán de Aznar
Por VALENTÍ PUIG ABC 12 Junio 2002

La psicología social en un gallinero implica una jerarquía de picoteo: cada gallina tiene derecho a picar a las que están por debajo de su rango, pero no sucede igualmente en sentido inverso. Los ornitólogos ven que la gallina alfa -o líder- tiene derecho a picar a todas las otras, y ella no puede ser picada por ninguna. En las sociedades humanas, el sistema demoliberal y el sufragio universal vienen a corregir la crudeza de estos principios de territorio y dominio.

En Cataluña Jordi Pujol obtuvo la hegemonía del picoteo al hacerse con la expendeduría de diplomas patrióticos y sumarlo a un talante de moderación que aprieta pero no ahoga, incluso con mayorías relativas en la Carrera de San Jerónimo. El PP de Aznar ha intentado varias veces ganar territorio en Cataluña para su propio picoteo pero la ocasión oportuna no parece que vaya a llegar hasta las elecciones legislativas, especialmente si Josep Piqué encabeza la lista. Es más: todo un discurrir estratégico argumenta que, más allá de los resultados que pudiera obtener, Piqué sería también el candidato adecuado para las elecciones autonómicas, a medio año de las legislativas.

Aznar ya tiene restaurante favorito en Barcelona pero todavía no ha destapado a su candidato para las elecciones autonómicas. Va cobrando fuerza la idea de que sea el mismo Piqué quien se disponga a picotear en el gallinero catalán, arropado por su ejecutoria ministerial y por una falta notoria de complejos ante la hegemonía del discurso público que en sus distintas vertientes tienen el nacionalismo y el socialismo. La candidatura de Piqué a la «Generalitat» pudiera realinear vectores electorales, sobre todo si su liderazgo tomase cuerpo para unas elecciones locales en las que el PP de Cataluña no anda muy animado.

El PP comenzó ya a incidir en el electorado medio catalán y le falta tener su porción de voto joven. Entre PP y CiU cada vez se dirigen a segmentos electorales más colindantes. Un candidato como Piqué puede incidir en el voto urbano que se le está yendo de las manos al pujolismo. Se trata de poder emitir mensajes simultáneos: de una parte, la acción de gobierno de Aznar, de otra la identidad dual Cataluña-España y en tercer lugar la pátina de un catalanismo cívico que se niega a la personificación victimista. Dicho de otro modo: Piqué tiene modos para picotear en Pedralbes y Sant Gervasi, en Santa Coloma y Cornellà.

Cuando algunos en «CiU» buscan cambiar el lenguaje nacionalista, un candidato como Josep Piqué pudiera procurarse un modelo simbólico más arrimado a la realidad, más en sintonía con esa nueva sociedad que se perfila. Para el PP la oportunidad catalana de peso seguramente llegue en las próximas elecciones legislativas, dentro de dos años. Incluso así, descartar la rampa de las autonómicas deja incompleto el diseño táctico. Por eso es deducible que en La Moncloa no hay reparos a que Pujol convoque las elecciones autonómicas para octubre del año 2003, después de las locales y europeas de mayo. Nuevo lenguaje, nuevo candidato: está en los manuales.

Las encuestas no anuncian al PP de Cataluña un «big bang» para ese octubre autonómico pero también es de tener en cuenta que todavía no ha habido proclamación de candidato y sedimentación de discurso. Claro está que a cualquiera le apetece más ser ministro de Exteriores que batallar con el sector de la avellana en Tarragona, pero el «tempo» político es la gran especialidad de Aznar. En estos casos, la confusión entre altruismo y egoísmo acostumbra a ser legítima.

Alicia en el País Vasco
José Luis Manzanares La Estrella 12 Junio 2002

Las víctimas del terrorismo se agrupan en tres círculos concéntricos. El primero, el interior, está formado por quienes ya sufrieron sus efectos en sus propias carnes o en las de un familiar asesinado. Son miles de españoles, vascos y no vascos, de todas las clases sociales y de las más variadas profesiones, cuyo pecado consiste en no sumarse al separatismo impuesto por una organización criminal. Son también víctimas del primer círculo los que han tenido que emigrar del País Vasco para salvar su vida o poder vivir con relativa normalidad, a semejanza de los judíos que abandonaron Alemania huyendo de la persecución nacionalsocialista.

En el segundo círculo -mucho más amplio.- se integran los que temen, a veces con pruebas irrefutables, que se encuentran en el punto de mira de la banda etarra. Son los que examinan los bajos de su coche para descubrir alguna bomba “lapa”, los que miran disimuladamente a las personas que les parecen sospechosas y, sobre todo, los condenados a llevar una escolta que les recuerda el peligro que él y los suyos corren día tras día. Un acompañamiento que cercena su intimidad y les marca socialmente. Miles y miles de ciudadanos en toda España, desde un concejal de Irún hasta un militar de Cartagena o un político valenciano.

Y en el tercer círculo se instala la casi totalidad de la población española, unos cuarenta millones de personas. Sólo se salvan -nunca mejor dicho- algunas minorías bien identificadas. No corren riesgo ni los simpatizantes de la banda ni quienes hacen de tripas corazón y aúllan con los lobos. Tampoco quienes comparten las metas del terror, aunque digan rechazar sus medios y los rechacen sinceramente. Los seguidores de Batasuna no necesitan escoltas, como no las precisan los votantes del PNV, de EA o de IU. Eso es una verdad indiscutible, como lo es que, salvo error u omisión, no ha habido nunca un atentado contra el clero vasco, incluido el no nacionalista.

Lo curioso, con ribetes esperpénticos, es que los tres círculos de potenciales víctimas del terrorismo se pronuncian en bloque a favor de la Ley de Partidos Políticos que permitirá ilegalizar a Batasuna, mientras que la rechazan precisamente quienes -afortunados ellos- no son objetivo de ETA. Y el asombro se multiplica cuando los opositores a la disolución del brazo político de los facinerosos muestran su preocupación porque esa medida pueda redundar en perjuicio de los amenazados. Un mundo al revés, como el de Alicia, la heroína de Lewis Carrol; pero sólo en apariencia. La clave para su entendimiento se encuentra en la desvergonzada confesión de que unos mueven el árbol y otros “recogemos” los frutos.

Inmoral
Román CENDOYA La Razón 12 Junio 2002

A Carles le molesta y le parece intolerable que Aznar le diga que la pastoral es inmoral. El obispo pretende tratamiento de cura cuando se dedica a hacer política. Que sepan que si juegan a políticos se les descalifica, rebate y critica como se hace en política. Si se dedican a la moral se les tratará como sacerdotes. Es más decente Otegi, que cree que hace política y lleva el disfraz de político, que Blashkez y compañía que conscientemente hacen política y se disfrazan de curas. Si la Pastoral dijera lo que destacó el Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal no habría polémica sino felicitaciones. El problema está en que dice muchas más cosas, como que la ilegalización de Batasuna acarreará «consecuencias sombrías» y dolor. A los pastores les parece sombrío y doloroso que los militantes de Batasuna no puedan salir a la calle a gritar «Eta mátalos». En la Iglesia de Cristo debemos encontrar consuelo y paz. Y cada vez que releo íntegramente el panfleto de los obispos me aumenta la indignación y la rabia. Mientras no cambien de mensaje hay que reprocharles su inmoralidad. Por coherencia, no les ponga la X en la declaración de la Renta.

Lo mejor de cada casa
TONIA ETXARRI/ El Correo 12 Junio 2002

La convocatoria de la manifestación contra la ilegalización de Batasuna ha puesto en un brete al PNV en donde unos quieren que al entorno de ETA se le apriete , pero poco, mientras que a otros no se les caen los anillos por ir de la mano de Otegi aunque ETA siga acosando a los no nacionalistas. No se trata de la eterna contradicción interna. Sino, simplemente, de que el PNV, así como cerró filas en torno al Pacto de Lizarra, ahora, obligado por la presión pública, vuelve a jugar con dos barajas. Así, todos contentos o ninguno satisfecho, según se mire. Están ante la presión de las víctimas y los perseguidos por un lados

«Ir juntos con quienes pretenden privarnos al PSE y PP de tener representación, puede hacerles responsables de esa misma agresión que nosotros sufrimos» La sentencia del socialista Jáuregui retumba en los oídos de Urkullu que, en esta ocasión, se ha quedado algo corto en su valoración sobre el entorno de ETA. Mientras Permach avisa: el PNV «no puede» dejar de asistir, el burukide dice que su partido da libertad de asistencia porque tiene sus reparos con los acompañantes. Que la actitud de algunos es «claramente insuficiente» en el respeto a los derechos de todas las personas. ¿Insuficiente? ¿ Eso es todo? se preguntan quienes creen que la moción de Eudel fue mucho más contundente.

Ibarretxe no podrá ir (aunque algunos consejeros suyos asistirán encantados) porque se le criticaría la incoherencia de haber excluido a Batasuna del foro democrático y luego se manifieste con los excluídos. Anasagasti ha recuperado su discurso preLizarra, que es, en el fondo, donde se encontraba más cómodo, para decir que él no va con Batasuna a ninguna parte. Justo lo contrario que su compañero Egibar, a quien no le gustaba nada el foro del consenso entre nacionalistas y no nacionalistas y decía que Zumarraga no necesitaba ninguna gestora. Los de EA tienen menos lío: van y punto. IU, menos mal, ha hablado más claro que el PNV. Que ETA deje de matar. Y que Batasuna se desmarque, que es como lanzar un brindis al sol pero, por falta de voluntad, que no quede.

Que Ibarretxe tiene, en fin, tanto lío en casa que busca apoyos externos. El amigo catalán Duran Lleida ha abandonado el soberanismo así es que se consuela con los parlamentarios trentinos que, aunque aquí la libertad de expresión vaya con escolta, se quedan con la idea de que lo más importante es que los vascos seamos lo que queramos ser. Ayer, estuvo con Cossiga, tan querido por el PNV como desprestigiado en Italia, recién dimitido como senador vitalicio tras un escándalo por presunta corrupción. Es lo que tiene la búsqueda de adhesiones, «cuantas más mejor», que en el meollo se pueden colar compañías no recomendables.

CiU reaviva el conflicto de la lengua
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 12 Junio 2002

Mi amigo Rogelio se perdió unos días de vacaciones por esos mundos. Ayer, a su regreso, se encontró con las declaraciones del director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, negando la condición de lengua al valenciano o atribuyéndole cualquier reconocimiento a problemas entre los políticos.
Ni que decir tiene que mi amigo, valenciano de raigambre, no entendió el por qué tal autoridad se metió en semejante berenjenal. Desde luego, no le pareció oportuno por mucha maniobra que realizara el senador de CiU, Josep Varela, en la comparecencia del académico en la Cámara Alta, cuando podía generar más problemas que soluciones.

Si «flipó» con De la Concha, algo más le enfureció el silencio institucional de nuestra Comunidad. Nadie salió al paso. Ni la Academia Valenciana de la Lengua, ¿dónde estaba Ascensión Figueres? ni la Generalitat, ¿por qué ese mutismo si no es precisamente una característica de la casa?. Tan sólo Esteban González, senador del PP, cogió al toro por los cuernos. El socialista Joan Lerma también salvó la cara.
La pretensión de los nacionalistas catalanes de que la RAE solucione los problemas de la expansión del catalán en nuestra Comunidad, constituye un objetivo con amplias dosis políticas. La lengua, se ha demostrado a través de los siglos, la imponen quienes la hablan. No los Gobiernos, por muchos Jordi Pujol que los presidan. Si no, al tiempo.

De la Concha: «Es una vergüenza que TVE maltrate la lengua como lo hace»
El director de la RAE critica con dureza el uso del idioma en los telediarios
El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, criticó ayer con dureza en el Senado el trato que está recibiendo el idioma en TVE y aseguró que «es una vergüenza que la televisión del Estado maltrate la lengua como lo hace, sobre todo en los telediarios». Durante su comparecencia en la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara Alta, afirmó también que el valenciano es lengua oficial por «un problema de los políticos».
Redacción - Madrid.- La Razón 12 Junio 2002

Víctor García de la Concha se lamentó ante el Senado que en los informativos de TVE aparezcan «rótulos con faltas de ortografía y con redacciones absurdas, y que haya presentadores que machaquen la entonación correcta del español por un malentendido modo de expresión». Ante una pregunta de la senadora socialista María Cristina Agudo relacionada con esta cuestión, afirmó que «es lamentable el trato que en la televisión del Estado está recibiendo la lengua, especialmente en los telediarios, donde debiera ser la norma correcta del español», añadió el máximo responsable de la Academia, quien, sin embargo, reconoció que «en esa casa hay muy buenos profesionales», y dejó claro que en Radio Nacional de España no ocurre lo mismo que en TVE, y uno puede oír en ella «locutores estupendos».

García de la Concha es consciente de que el mal uso del idioma es algo común a todas las televisiones, la pública y las privadas, pero TVE «tiene una obligación especial con la lengua, a nuestro modesto entender». A las televisiones privadas se les puede criticar, pero a la estatal «no sólo debemos criticarla sino que debemos exigirle» un uso correcto de la lengua, y «creo que sería fácil conseguirlo», añadió el director de la Academia.

García de la Concha dijo comprender que la televisión del Estado tiene problemas económicos y se ve obligada a competir con las cadenas privadas, pero que la RAE se contentaría con que en los telediarios se utilizara bien el idioma para que «sirvieran de referencia en la expresión. Eso sería importante porque los ven una gran parte de los españoles». Recordó también que la Academia suscribió hace tiempo un convenio con TVE para tratar de mejorar el uso del lenguaje y que «estamos deseosos de que ese convenio pueda fructificar».

El valenciano y el catalán
El director de la RAE dejó también claro en el Senado que, para los filólogos, el valenciano, al igual que el mallorquín, es una variante del catalán, y si esa modalidad se ha declarado lengua oficial en el estatuto de la Comunidad Valenciana, «ha sido un problema de los políticos, pero la Academia quiere ser buena ciudadana y no tiene más que respetarlo». El máximo responsable de la RAE facilitó de memoria la definición de «valenciano» que da el Diccionario de la Academia, donde se dice que es «una modalidad del catalán que se habla en gran parte del antiguo reino de Valencia y que es allí sentida como lengua propia». «Una buena definición», aseguró.

«Lo que ha ocurrido ¬prosiguió¬ es que en el estatuto de la Comunidad Valenciana se ha declarado lengua oficial el valenciano, algo que no ha sucedido en Baleares, donde el carácter de lengua oficial se le otorga al catalán y no al mallorquín», aseguró García de la Concha, para añadir que, al parecer, en la Academia valenciana de la Lengua «ha habido cierto consenso con el área catalana».

En este sentido, confió «en el buen sentido de los filólogos» que forman parte de la institución autonómica, «para que impidan que se produzca, por motivaciones políticas, cosas que son importantes desde el punto de vista de la filología». La Academia Española, prosiguió, «se mueve en el plano de la lealtad más absoluta a lo que es la ley, pero también sirve a la ley científica del lenguaje», por lo que hará cuanto esté en su mano para que la labor de los filólogos valencianos «vaya en ese sentido de convergencia con el catalán».

Durante su comparecencia, García de la Concha hizo hincapié en que la RAE mantiene una relación «fraternal» con las academias vasca, catalana y gallega. «El plurilinguismo es una de las grandes riquezas de nuestro país, y, lejos de ser una limitación, enriquece y debe fomentarse», añadió el catedrático de Literatura.

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