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Recortes de Prensa     Viernes 14 Junio  2002
La atención
ALFONSO USSÍA ABC 14 Junio 2002

El desafío irracional de dos etarras
Impresiones El Mundo 14 Junio 2002

Dialogar hasta el amanecer
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 14 Junio 2002

Después de la tormenta
JOSÉ I. CALLEJA JOSÉ IBARROLA El Correo

Ladrón de Guevara recibe un e-mail con amenazas de muerte
El Mundo 14 Junio 2002

Los padres de un menor acusado de amenazas terroristas tendrán que pagar la indemnización
Agencias Libertad Digital 14 Junio 2002
 

La atención
Por ALFONSO USSÍA ABC 14 Junio 2002

El político hace la política, y esto suena a verdad de Perogrullo, pero es así. No soy socialista, pero de vivir en La Coruña (a lo de «A Coruña» no me acostumbro ni quiero hacer el esfuerzo), sería un pertinaz votante de Francisco Vázquez. Desde hace muchos años, casi los que lleva de alcalde de La Coruña, soy «vazquista» decidido, porque su sentido de la libertad, que sobrevuela las consignas partidistas, me convence. Además, Paco Vázquez defiende su verdad sin petulancia, y lo hace respetando las verdades de los demás. Para colmo, es un gallego puro, con la inteligencia, el sosiego y el humor irónico de su tierra. Francisco Vázquez es de los pocos políticos que uno sentaría a su mesa para hablar de las cosas de la vida. Que la política, sépalo la sabia calle de una vez, está rebosada de gentes aburridísimas, de petulantes y dogmáticos, de tontos y tostones capaces de matar de hastío, no a una oveja, sino a un numeroso rebaño, con pastor y mastín incluidos.

No pude asistir a su conferencia «chez Segrelles», pero seguí con gran interés su charla por La Dos de Televisión Española con Carlos Dávila, el amenazado, insultado, vejado y zarandeado por los jefes sindicalistas del ente público. Ya se sabe que no coincidir con las opiniones de los sindicalistas en los días previos a una Huelga General -inconcebible en las actuales circunstancias-, es motivo suficiente para ser apaleado por los educados piquetes. Los consejeros socialistas de RTVE permanecen, hasta el momento, en avergonzado silencio ante tamaña manifestación de opresión y salvajismo, pero ya caerán del guindo.

Hablaban Dávila y Vázquez de España y de los nacionalismos. Paco Vázquez no se siente cohibido por la cautela de los cobardes, que es la metástasis de nuestra política. Y lo dijo con toda claridad: «El terrorismo es un problema creado por las ideas nacionalistas». Se refería, claro, al terrorismo de la ETA y a su nacionalismo creador, sin olvidar las deslealtades a la Constitución de otros nacionalismos más dialogantes.

Pero lo más interesante y revelador de la conversación -aparte de la barba que se ha dejado- fue la perspicacia de Vázquez al acusar al terrorismo de habernos desviado en nuestra atención. España, más o menos, dijo, ha sufrido el terrorismo con una paciencia ejemplar. Y el terrorismo -puede leerse también el nacionalismo que le apoya-, nos ha privado de la normalidad, la tranquilidad y la paz que disfrutan las sociedades desarrolladas. Nos ha quitado la vida de muchos de los nuestros, todos inocentes. Nos ha herido sin descanso. Nos ha amenazado, turbado, entristecido e indignado. Y nos ha robado millones de horas de atención hacia otras cosas. Esos millones de horas de trabajo, de creatividad, de esfuerzo que hemos gastado los españoles por pensar en el terrorismo. Y Vázquez se hacía esta pregunta. ¿Si hemos conseguido tanto, qué sería de España si toda esa atención en el terrorismo la hubiéramos invertido en trabajo e inteligencia? «Nos habríamos salido», se respondió a sí mismo con sobrada razón.

Después, socialista creyente, le dio un buen repaso a los obispos vascos, y a los que desde la Conferencia Episcopal Española han intentado nublar la perversidad de su actitud, mucho más política que pastoral. Dicho todo con respeto, con sentido común y con valentía. Pero la gran pregunta de Paco Vázquez sigue en el aire para que la respondan los que aún insisten -el PCE a la cabeza- en que lo democrático y lo decente es dialogar, compartir y apoyar a los cómplices del terrorismo. Ahora, que respondan Arzallus, Llamazares y monseñor Uriarte. Buena pregunta, Paco.

El desafío irracional de dos etarras
Impresiones El Mundo 14 Junio 2002

La desfachatez de los miembros de ETA, Asier Carrera y Luis Marilarena ante la Audiencia Nacional sobrepasa cualquier medida. En su propio juicio y ante los propios compañeros de su víctima, Asier se permitió dar explicaciones razonadas sobre los motivos del asesinato del portavoz del PSE en el Parlamento de Vitoria Fernando Buesa. Explicó que éste era un objetivo de su organización «no por ser miembro del partido socialista, sino por su responsabilidad directa en el conflicto que existe en Euskal Herria...». Los responsables del asesinato de Buesa y su escolta, Díez Elorza, demuestran casi dos años y medio después cómo se jactan de su acción lejos de cualquier arrepentimiento. Sus maneras desafiantes y sus gritos en favor de los presos, por las que fueron desalojados de la sala, forman parte de la locura colectiva de un grupo terrorista incapaz de vislumbrar su propia monstruosidad.

Dialogar hasta el amanecer
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 14 Junio 2002

No sé a qué líder nacionalista hay que atribuirle la autoría de esta expresión -«dialogar hasta el amanecer»- porque tengo la impresión de que la han usado todos. No sé quién fue el que la dijo primero, como tampoco sé a quién pertenece el copyright de expresiones tan felices como el contencioso vasco , la Brunete mediática o la salida del conflicto , que ya pueden considerarse anónimas -como las leyendas populares o el refranero-, más por exceso de usuarios de las mismas que por defecto. Se trata de mágicas cristalizaciones lingüísticas, de logros del idioma que se repiten e incorporan de forma tan automática y metódica al guión de diputados, concejales, consejeros, junteros, tertulianos, columnistas y obispos -últimamente sobre todo obispos- de cierta parroquia política que uno se siente en desventaja al intentar hablar con un lenguaje parejo y darse cuenta de que el mundo constitucionalista no tiene el mismo funcionamiento.

Ante estas limitaciones, por pura modestia y a falta de una mejor acuñación, voy a hacer mía ésta de dialogar hasta el amanecer que tiene algo de lema para una nochevieja o para una despedida de solteros y en cuya inocua formulación estoy básicamente de acuerdo. Ya sólo faltaba que uno se manifestara contra el diálogo; que le regalara ese vocablo a una ideología que no ha sabido desembarazarse de su propia violencia y que permitiera que otros se apropien de un término que uno no ha dejado jamás de poner en práctica.

Dialogar implica capacidad de ceder. Resulta paradójico que hablen de diálogo quienes han hecho una virtud y un valor de no ceder nunca, quienes recuerdan con un mal entendido orgullo que, tras la muerte de Franco, cuando todas las demás ideologías, todos los demás partidos y todos los demás españoles estaban renunciando a parte de sus reivindicaciones y sueños en nombre del cambio democrático y la convivencia, ellos se mantuvieron en sus trece. Quienes podemos hablar de diálogo somos precisamente los que cedimos hace más de veinticinco años, los pringaos , los que nos bajamos los pantalones ideológicos y partidistas en aras del pacto cívico, no los que tienen un discurso esquizofrénico que tan pronto se suaviza hasta cobrar un tono franciscano como se endurece y recobra la vanidad de no haber dado jamás el brazo a torcer.

Cuando ahora hay quien habla de negociación hay que recordarle que eso y no otra cosa fue la Transición y que, del mismo modo que hoy trata de deslegitimar aquella, mañana intentaría de nuevo deslegitimar a ésta, de producirse, alegando el mismo argumento -«que fue una negociación chapucera porque en ella se renunció a muchas cosas»- y descubriendo el mismo Mediterráneo de los que no saben renunciar a nada, sino aprovechar la renuncia y la prudencia ajenas para chantajear y exigirlo todo. Pasaríamos así del tópico de la mala transición al de la mala negociación .

Cuando yo era niño, había un número en el circo que se repetía siempre entre el payaso tonto -el que combinaba el bombín con la narizota roja- y el payaso listo -el que tenía la cara empolvada y un cucurucho en la cabeza-. El primero le proponía al segundo que se repartieran un pastel y, una vez que había cortado la mitad para cada uno, proponía volver a dividir el trozo del otro para quedarse también con aquella mitad de la mitad haciéndola pasar por una mitad simple: «¿No quedamos en que te ibas a llevar la mitad?», exclamaba el payaso tonto demostrando que era en realidad más listo de lo que parecía y mientras la chavalería gritaba exaltada.

Siempre que se habla de negociación con ETA, de un diálogo que contente a las dos partes, de eso que llaman el tercer espacio , me acuerdo de aquel truco circense de mi infancia y oigo los gritos de los chavales desde el fondo de mi memoria. Porque al tercer espacio , a la mitad de la tarta , ya llegamos hace un montón de años. El verdadero tercer espacio es la Constitución. La Constitución de 1978 fue y sigue siendo el máximo reparto de derechos y la mínima confluencia de encuentro entre quienes tenían diferentes aspiraciones y proyectos, nacionalistas y no nacionalistas.

Al invocar el término dramatizador y mistificador de pueblo como expresión de una realidad monolítica y obviar el de sociedad , que refleja más exactamente una realidad moderna, plural y laica; al negar a los partidos no nacionalistas su legitimidad para pronunciarse sobre el País Vasco, el nacionalismo también niega a éstos su generosidad al haber concedido una parte de su espacio reivindicativo en aras de ese espacio en el que pudiéramos confluir todos, de esa mitad verdadera, repostera y casi treintañera. Lo que ahora nos propone como tal el nacionalismo es la mitad de la mitad para quedarse con las tres cuartas partes del pastel vasco hasta una siguiente proposición del reparto que esta vez no esperaría un cuarto de siglo para escenificarse.

En este tramposo reparto piensa Elkarri con su conferencia de paz , que ya va siendo más larga que una cuaresma, y piensan los obispos de la polémica pastoral y de esta Euskadi eternamente cuaresmal. En este torpe truco piensa ese nacionalismo que nos desafía a «dialogar hasta el amanecer» como si no fuéramos capaces, como si el diálogo fuera un reto difícil al que sólo ellos están dispuestos y al que no lo estuvieran unos políticos constitucionalistas que llevan toda la vida dialogando en las instituciones y fuera de ellas, aunque no en los circos, que cierran pronto para que se vayan los niños a la cama.

Un amigo de antiguas correrías nocturnas me decía hace poco indignado: «¿Es que tú y yo no hemos demostrado que sabemos dialogar hasta el amanecer? ¿Cuántas veces no nos hemos quedado tomando copas hasta las seis de la madrugada? Pero si lo de irse a las diez para casa es cosa de ellos que son unos sacristanes y unos tristes. Si son ellos los que, puestos a dialogar de noche, no aguantarán ni el primer asalto».

Después de la tormenta

JOSÉ I. CALLEJA JOSÉ IBARROLA/PROFESOR DE MORAL SOCIAL EN LA FACULTAD DE TEOLOGÍA DE VITORIA-GASTEIZ El Correo

Casi todo lo que he leído a propósito de la ya famosa pastoral Preparar la paz me ha recordado a esos profesores que, al corregir los exámenes, subrayan hasta tal extremo lo negativo, o confuso, que en su juicio no queda rastro alguno de reconocimiento para los aciertos. Es una manera de ver las cosas muy extendida en la academia y en la sociedad. Aquello de que la verdad de las cosas reside en los matices ciertamente no convence, está claro. Te expones a ser calificado de tonto útil . ¡Eso si al menos te añaden lo de útil!

No me gusta esta manera de proceder, ni siquiera al hablar de la vida política vasca. No la termino de entender. Me incomoda en la academia y lo mismo en la sociedad. Es como si renunciáramos al reconocimiento del otro en su capacidad de enviarnos mensajes inteligentes y con vocación de verdaderos. Si el otro no elige tal adjetivo, o no añade un superlativo, o da un giro a la frase que nos suena a ambigüedad, ya está dicha la última palabra. La cosa no tiene remedio y callado hubiese estado más acertado, porque o no sabe o no quiere darse cuenta o tiene miedo.

Ahora bien, si me preguntan por qué sucede esto, coincidirán conmigo en que no es difícil explicárselo. Se trata de que, entre nosotros, el principio y fundamento de toda acción política y cívica, sin más, se concreta en qué pensamos de ETA. Ésta es la cuestión cuyo control de calidad hay que pasar. La manida pastoral lo ha visto bien cuando dice que «todas las personas y grupos sociales y políticos sin excepción tenemos la obligación moral de definirnos netamente frente a ETA». Recojo la frase al pie de la letra porque después de tantas vueltas va a olvidarse que esto se ha escrito y, desde luego, con el sentido de «contra ETA», no sea que alguien rice el rizo y lea un inofensivo «ante ETA». No haré más bromas sobre esto. Por tanto, o te defines sobre ETA, y contra ETA, o todo lo demás es palabrería inútil. Lo comparto.

Pero hay más, ya no vale cualquier definición contra ETA; hace tiempo que entramos en el bosque de los grandes adjetivos y todo lo que no sea hablar de «violencia terrorista» es poco. Costó más o menos tiempo superar este umbral en la denuncia, pero ya son pocos los que se resisten a su empleo. Desde luego, muchos más de lo que sería deseable y comprensible, pero pocos, menos que nunca. Algunos atentados muy crueles, todos lo son, dejan sin palabras a quienes se resisten y cargan de razón a quienes lo vemos claro. Mas tampoco esto ha sido suficiente. Lo entiendo.

Hace tiempo que Batasuna, que siempre ha olido como organización política a correa de transmisión de ETA, ha pasado a primer plano y es ella la que recibe todos los adjetivos otrora reservados sólo a ETA. Es lógico que suceda. Cuando se sufre mucho, muchísimo, y se tiene miedo, con motivos sobrados, los adjetivos resbalan como cantos junto al río y, los días de riada, se depositan en su lecho sin que nada ni nadie pueda impedirlo. Es normal. Cuando además muchas personas de vida nada sospechosa, y hay pruebas, consienten, comprenden, jalean, increpan, justifican o colaboran con ETA, ¿quién podrá decir a las víctimas y amenazados que la democracia tiene que cuidar con mimo sus principios y formas, cuando se trata de prohibir una fuerza política sin llevarse de rondón sus ideas? Más aún, ¿quién podrá hacerles comprender que el hecho de que los suyos no puedan recuperar el derecho a la vida, no permite prohibir las ideas de quienes animaron la acción de sus verdugos, sino sólo perseguir sus acciones delictivas y esto, cierto es, con toda la fuerza de la ley? ¿Y quién podrá decirles todos los peligros que se corren si una nutrida opinión política, la de la izquierda abertzale, no hallase cauce de expresión reglada, con las formas propias de la democracia conocida? El hartazgo político, la crueldad padecida como amenaza proferida o consumada, es comprensible que quiera expresarse como prohibición y cierre de negocio para los vendedores de extorsión; pero el Estado de Derecho, quién se lo dirá, cuando habla de persecución penal, necesita concretar los tipos, aislar a los sujetos del delito en el grado que sea y afinar en las pruebas contra la presunción de inocencia. Así son las cosas y así han de seguir siendo. Y desde ahora habría que decir, sin ser jurista en ejercicio, que va a haber muchas decepciones cuando los hoy entusiastas de la idea vean con angustia que los tribunales se eternizan entre formalidades e instancias del proceso. Eso sin pensar en la intervención de autoridades internacionales.

Habrá una Ley de Partidos Políticos, sea; y todo lo que ella sume a la persecución democrática del delito lo vamos a agradecer la gran mayoría de los ciudadanos; pero todo pensamiento que ella fuerce a ocultar o a extender de manera soterrada, o sin llegar a tanto, cuando dé la apariencia de víctimas a quienes hoy son verdugos, nos va a dejar a muchos vascos con la cara que se te queda cuando tienes razón y los nervios te traicionan.

Volveré, por tanto, por donde siempre. Lo más eficaz contra el terrorismo son las leyes penales claras y justas; la unidad de las fuerzas democráticas frente al terror, con los derechos humanos en la mano; el compromiso de dialogar siempre entre esas fuerzas, sin aprovecharse partidistamente de las condiciones especiales que el terror crea: el miedo y hartazgo de las víctimas, y el deseo de la mayoría por ceder en algo para calmar al monstruo, aunque sea en coherencia con el ideario propio; la movilización de la sociedad civil como sujeto protagonista de la paz y de su gestión política futura; y, desde luego, templar un sentimiento nacional, el que sea en cada uno, con la mezcla que sea, cuyo aprecio cual religión convierte lo mejor en lo peor, y a los más combativos en ciudadanos imposibles.

Ladrón de Guevara recibe un 'e-mail' con amenazas de muerte
El Mundo 14 Junio 2002

El vicepresidente de UA denuncia que fue enviado por Batasuna.com y pide plantar cara a la «Euskadi conflictiva»

VITORIA. El vicepresidente de Unidad Alavesa, Ernesto Ladrón de Guevara, denunció ayer ante la Guardia Civil haber recibido un correo electrónico en el que se le amenazaba de muerte. El e mail llevaba como título «Estás muerto» y procedía de Batasuna@Batasuna.com.

Según relató a EL MUNDO, el propio Ladrón de Guevara, leyó el correo en la madrugada de ayer cuando revisaba su buzón electrónico.Tras la frase inicial del título, la amenaza se repetía acompañada de varios insultos. «Estás muerto, estás muerto, eres un vendido al españolismo fascista. Te tenemos fichado. A las primeras de turno serás eliminado. No respondas a este mensaje, sólo empieza a rezar. De esta no te salva ni Ynestrillas. Gora ETA».

Ladrón de Guevara y su partido esperan que la Guardia Civil consiga averiguar a partir de los datos que se aportaron en la denuncia la procedencia del correo amenazante. Se trata, según el destinatario del e mail, de «una amenaza más» dirigida hacia un no nacionalista.

«Este tipo de amenazas son habituales, lo que ocurre es que no todo el mundo las hace públicas. Pero pienso que lo peor que se puede hacer es meter la cabeza debajo del ala; hay que plantar cara a toda esta gente», dijo ayer a EL MUNDO Ladrón de Guevara.

El amenazado, que atribuye a la frecuencia con que se producen estas situaciones el hecho de no haber recibido muestras de apoyo de otros partidos aparte del suyo, estaba seguro de que en algún momento iba a sucederle algo así. «Este nazismo puro y duro no permite que haya disidencias». Reconoce que este suceso no va a hacerle tomar mayores medidas de seguridad, «más allá de las que tenemos que tomar habitualmente» las personas que por sus ideas políticas están en la mira de los terroristas y su entorno político.

Ladrón de Guevara no duda de que esta nueva amenaza hacia un representante político no nacionalista puede estar relacionada con la «situación que se vive por la aprobación de la ley de Partidos Políticos» que permitirá la ilegalización de Batasuna y de cualquier partido que apoye el terrorismo.

No obstante, opina que también puede tener que ver con el proceso que ha puesto en marcha Unidad Alavesa para pedir un Estatuto de Autonomía propio para Alava, «porque estamos hartos de la Euskadi conflictiva, que sólo nos trae a los alaveses amenazas y muerte».

Unidad Alavesa tiene previsto celebrar el próximo día 23 un encuentro con ciudadanos de este territorio histórico con el objetivo de difundir el proyecto de Estatuto, del que ya está ultimado un borrador y que se va a plantear tanto a la sociedad alavesa como al resto de los partidos políticos.

«Queremos ser vascos a nuestra manera, a la alavesa. Nosotros no queremos romper nada, sino que son los nacionalistas los que pretenden romper el marco estatutario y nuestra vinculación con el España».

Los padres de un menor acusado de amenazas terroristas tendrán que pagar la indemnización
Agencias Libertad Digital 14 Junio 2002

El Juzgado Central de Menores de la Audiencia Nacional ha condenado a un menor a pagar solidariamente con sus padres la cantidad de 3.005 euros a la concejal del PP en Getxo María Luisa Arrue, que recibió cartas amenazantes. Los padres, según la sentencia, no han "adoptado las medidas mínimas para evitar" que su hijo persistiera en sus "actividades delictivas, máxime cuando no fue una, sino varias las cartas enviadas".

Es la primera vez que un tribunal condena a los padres de un menor relacionado con actos de terrorismo a indemnizar a la víctima de los ataques de su hijo. Según explica un despacho de la agencia Europa Press, el Juzgado cita parte de un informe técnico aportado a la causa que explica que el menor pertenece a una "familia estructurada en cuanto a relaciones interpersonales, con establecimiento adecuado de pautas educativas".

El fallo estima que es una "grave negligencia" que los padres no hayan "adoptado las medidas mínimas para evitar" que su hijo persistiera en sus "actividades delictivas, máxime cuando no fue una, sino varias las cartas enviadas". En total, la concejal del PP recibió siete cartas postales con el dibujo de un candado y la frase "Euskal presoak" (presos vascos) en su anverso, logotipos ya conocidos en el País Vasco. En el reverso de las cartas figuraba la frase "lo vas a pagar caro".

Según señala la sentencia, la concejal manifestó "con total credibilidad y firmeza" en el juicio celebrado el pasado 14 de mayo que las cartas le afectaron y "le crearon honda preocupación y que lo vivió como una amenaza para ella y su familia", ya que dichas misivas le fueron enviadas a su domicilio particular, "teniendo que tomar lógicas medidas de protección y cambiando sus hábitos de trabajo". Amenazas en toda regla.

El juez rechaza que el mero hecho de ser un cargo público contrario a las ideas del demandado lleve aparejado el ser objeto de acciones criminales. "Que en Getxo o en cualquier lugar de España se deba considerar el amedrentamiento del rival político como una situación normal es tal aberración del Estado democrático de Derecho que no merece más crítica ni consideraciones".

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