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Recortes de Prensa     Sábado 15 Junio  2002
¿Exhibicionismo, prevaricación, amenaza
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Junio 2002

CADENA PERPETUA PARA ETARRAS
Editorial El Mundo  15 Junio 2002

Asier Carrera
Pablo A. Mosquera Mata  La Razón  15 Junio 2002

Dos desgraciados
David Gistau La Razón  15 Junio 2002

ETA se va a la playa de campaña
CARLOS DÁVILA ABC  15 Junio 2002

La viuda de Buesa lamenta que los asesinos de su marido se burlen de las víctimas de ETA
BILBAO EL CORREO  15 Junio 2002

¡Basta ya de tanta locura!
EMILIO GUEVARA/ El Correo  15 Junio 2002

¿Exhibicionismo, prevaricación, amenaza?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Junio 2002

Es difícil saber a qué clase de extravío moral e intelectual corresponde la intolerable y afrentosa actitud de la sala de los “perfectos” del Supremo, empeñada en no cumplir la Ley y en meterse con el Gobierno, con otras tribus judiciales y con la propia doctrina que ellos sientan, o levantan, a conveniencia. Lo evidente es que las cosas han llegado a un extremo de gravedad que sólo la miopía propia de esta casta de intocables retocados puede impedirles darse cuenta de sus disparates. Que, además, por tratarse de sentencias injustas, dictadas a sabiendas y con recochineo, contra el Gobierno y el Parlamento, son actos de rebelión contra le legalidad vigente. Nada más y nada menos.

Perfecto y compañía se niegan a juzgar a Otegui porque dicen que no puede ser delito lo que la Ley dice con meridiana claridad que sí es delito. Lo dice en la letra y está en el espíritu, precisamente porque la actividad terrorista se entiende como lo que es, como un todo, sin separar al que pega el tiro en la nuca de los que lo han reclutado antes y justificado después. Para eso se ha votado la nueva Ley de Partidos, porque terrorismo es todo lo que forma parte de la banda terrorista, crimen organizado, asociación para delinquir en la que los papeles cambian según la ocasión y la edad, como lo prueba el caso del terrorista Otegui, ahora parlamentario por inducción de la banda.

Si el Parlamento casi en pleno ha hecho el esfuerzo de clarificación que merece la gravedad del caso y los jueces se niegan a cumplir las leyes, la situación es insostenible. Cuando se llega a este punto, o sobra el Parlamento o sobra el Supremo. En este caso, es evidente que sobra el Supremo. Y que falta un Consejo General del Poder Judicial que, además de reflejos corporativistas, tenga un mínimo de patriotismo y un poco de respeto a las instituciones emanadas de la soberanía popular. Lo de Bacigalupo, Perfecto y compañía está bien para Argentina, pero sobra en un Estado de Derecho. Si no les gusta la Ley, si les repugna aplicarla, que se vayan a su casa. Y si no se van, que los echen. Porque este reto al Estado no ha hecho más que empezar.

CADENA PERPETUA PARA ETARRAS
Editorial El Mundo  15 Junio 2002

La insultante desfachatez de Asier Carrera y Luis Mariñelarena, los dos etarras para quienes el fiscal pide 104 años de cárcel por el asesinato de Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez, durante el juicio que ayer quedó visto para sentencia vuelve a suscitar el debate sobre el endurecimiento de las penas para quienes habiendo cometido crímenes tan monstruosos, saldrán de la cárcel, como mucho, dentro de 30 años y podrán hacerlo jactándose de ser de ETA y de haber empuñado las pistolas. Al igual que el hijo de Muñoz Cariñanos el médico asesinado en Sevilla en octubre de 2000 se rebeló ante la posibilidad de tener que encontrarse algún día a los asesinos de su padre cenando en un restaurante, la viuda de Fernando Buesa se quejó ayer de la burla que supone la chulería con la que se comportaron los etarras durante el juicio.

Cuando la sociedad contempla en directo cómo los criminales se jactan entre risas de su acción, la pregunta es inevitable: ¿Es suficiente el cumplimiento de 30 años de cárcel para quienes después de haber dejado un rastro de sangre inocente siguen sin arrepentirse y se enorgullecen de pertenecer a la banda terrorista? El Código Penal del 95 elevó las condenas de los delitos por terrorismo, pero eludió afrontar la cuestión de lo que debe hacerse con aquellos asesinos como los de Fernando Buesa y Jorge Díez que al cabo de 20 o 30 años sigan, como ahora sintiéndose orgullosos de lo que hicieron y dispuestos a volverlo a hacer o a ayudar a otros a tomar su relevo.

Hay que luchar por la exigencia constitucional de la rehabilitación de los delincuentes se debe ser generoso con quienes, como Soares Gamboa, se arrepienten , pero por ello mismo no hay que tener miedo a plantear la posibilidad de la reclusión perpetua para los terroristas que no muestren arrepentimiento. Una pena que los tribunales podrían revisar cada cierto tiempo para decidir si el delincuente estádispuesto a reinsertarse en la sociedad.

Para evitar los complejos, hay que recordar que los tres estados más importantes de la UE, Gran Bretaña, Francia y Alemania, tienen resuelto este problema mediante la vigencia de las penas de cadena perpetua que los jueces revisan periódicamente. Se trata de países con tradiciones democráticas y garantistas más consolidadas que la nuestra.

Asier Carrera
Pablo A. Mosquera Mata es secretario general de Unidad Alavesa La Razón  15 Junio 2002

La escena ha sido propia del cine negro. En una jaula de cristal un joven se ríe de la familia de su víctima y lanza un mensaje-aullido para que el resto de la manada de lobos sepan de su poder para matar en nombre de una revolución en la que unos matan y otros mueren.

Cuando un sistema político, educativo, informativo y cultural, produce especímenes como Asier Carrera, es que ha fracasado y está dejando crecer y desarrollarse algo tan cruel como el fundamentalismo. Me da igual que los jóvenes maten herejes en el nombre de Dios, o maten en el nombre de los derechos históricos de Euskal Herría; se han convertido en el instrumento diabólico que sirve a una causa diseñada y mantenida por los ideólogos de la Inquisición.

Cuando un país que disfruta de una de las mayores rentas, mayores pensiones, mejores medios de comunicación, más tecnología, mejor espacio socio-sanitario y, cuatro Parlamentos, elegidos por sufragio universal, produce juventud de esta calaña, es un país enfermo, decadente, abocado al enfrentamiento y a la ruptura social.
Es un país fracasado que, o cambiamos o reconstruimos o abandonamos.

Yo no quiero vivir en un país donde una parte de sus jóvenes pueden llegar a ser como el asesino de Fernando Buesa y Jorge Díez. Yo no quiero que mis hijos tengan la oportunidad de ser adoctrinados como lo ha sido quien se mofa del hijo de Fernando, de la madre de Jorge, y se permite señalar a Buesa como responsable del conflicto vasco que justifica eliminar la disidencia política. Y, ¿qué tienen que decir los obispos del sistema vasco que usa sus competencias para enseñar a ser como Asier y otros que esperan que llegue el fin de semana para hacer patriotismo?

¿Qué esperan conseguir los manifestantes en las calles de Bilbao que denuncian la nueva norma para impedir a los aprendices de Asier o a sus cómplices que sigan valiéndose de la democracia para vulnerar los derechos humanos de los demócratas?

Lo dijo con entusiasmo. Buesa era objetivo de Eta por ser culpable o responsable del conflicto vasco.
Ya lo saben los que nunca se enteran de lo que pasa, por que a ellos no les pasa nada.

Hay un conflicto interpretado por el nacionalismo, que es la causa de asesinatos a sangre fría, por la espalda, a la vuelta de la esquina. Y por eso, la mitad de la representación de los ciudadanos, tenemos que llevar escoltas; para que no nos suceda lo que a Buesa y Diez.

Y aún habrá quien dirá que este país vasco funciona, da gusto visitarlo, tiene futuro y está haciendo lo posible por encontrar la paz... del modelo de paz, diálogo y democracia a la vasca-nacionalista. Lo malo es que los que en su día condenaron el asesinato de Buesa y Diez, con gestos compungidos de una duración aproximada de setenta y dos horas, hoy no van a hacer nada para autocensurar el ámbito vasco de decisión para impedir que salgan más como Asier Carrera.

Dos desgraciados
David Gistau La Razón  15 Junio 2002

Pobres patanes. Pobres aldeanos confundidos. Pobres garrulos de uñas roñosas pretendiéndose épicos, esas dos insignificancias zoológicas que sólo mediante el crimen con mando a distancia -el crimen desde la distancia- fueron capaces de singularizarse en nombres propios. Sólo la infamia les ha consagrado, les ha salvado de su vacuidad de paletos en chándal llamados a una existencia de tirar cabras desde el campanario.

Los asesinos de Fernando Buesa, socarrones y jactanciosos como un mandril que se rascase los huevos dentro de una jaula de cristal. La chulería final antes de desaparecer en una oscuridad de cerrojos y sodomitas en la que sus nombres serán olvidados.

Dijo uno: «Es para mí un honor pertenecer a Eta». Es, de hecho, el único honor posible para un mamporrero de verbena que, condenado a la irrelevencia de quien va a vivir una vida de frecuentar mucho el Inem, encuentra en los mitos vascos -programación robótica que se empieza a acometer en la «ikastola»- un ámbito en el que poder pretenderse épico, en el que poder construirse un nombre propio con posteridad asegurada en los murales del barrio. Ya he hablado muchas veces de este arquetipo de chaval que no sabe qué hacer con tanto furor, que no sabe cómo cargar con la Brigada Ligera, y que en otros ámbitos en los que no existe un cauce político termina ingresando en una banda urbana o contratándose como portero de discoteca: cualquier colocación con licencia para soltar chuflas. De este material de deshecho se nutre Eta, regalando a los matachines barriales una estética y luego inmolándolos en detenciones y en porvenires carcelarios con la soltura que da el saber que siempre habrá un nuevo imbécil que, tentado por las líricas de hoguera que se propagan desde las «herriko tabernas», estará dispuesto a presentarse voluntario para ir renovando la maquinaria. Después, habrá otro muerto y habrá otro primate enjaulado. Diferentes nombres para titulares idénticos. Y vuelta a empezar.

ETA se va a la playa de campaña
Por CARLOS DÁVILA ABC  15 Junio 2002

Antes, festivamente, los periodistas titulabamos así: «ETA se va a la playa». Sucedía cuando se avecinaba la «campaña» de verano. Parece que sabíamos que la banda se bajaba al Levante y hacía explotar unas cuantas bombas -«petardos», decían los terroristas en su abominable jerga- más que nada para amilanar a los turistas y a los autóctonos en pleno estío. Nunca se tomaron demasiado en cuenta aquellas travesuras de los asesinos porque, en comparación con las grandes y mortales fechorías del etarrismo, aquello simulaba ser una pura pirotecnica fallera. Más o menos. Y no era tal. Era terrorismo; de «baja intensidad», como lo califican los boboncios, pero terrorismo de tomo y lomo. Ahora se constata hasta qué punto la banda terrorista ETA no elige Levante, la costa larga de la Comunidad Valenciana más propiamente, al buen tuntún; lo hace con una evidente premeditación.

ETA suele poseer en esta región estructuras eventuales y apoyos permanentes. Algunos de estos apoyos están localizados en facciones independentistas en las cuales suelen habitar estúpidos qué o no saben a qué se dedican sus jefes o dirigen la vista hacia otro lado para no enterarse. Cuando se conozca, por ejemplo, qué clase de relaciones mantienen estos sujetos indeseables con miembros activos de Batasuna -por tanto de la banda terrorista ETA- algún despistado se caerá del guindo. Y ya será tarde. Pero la única que no se despista es ETA, que ha emprendido una campaña -esta sí que es campaña- de amedrentamiento general para que nadie se sienta seguro y para que, en consecuencia, todo el mundo se doblegue a los objetivos del nacionalismo radical.

Y mientras algunos miembros de la banda ETA se van a la playa, el Partido Nacionalista Vasco más oficial, el del cómplice de Arnaldo Otegi y Francesco Cossiga, Joseba Egibar, se dispone a manifestarse hoy del bracete de Batasuna en Bilbao, en una marcha de protesta en contra de la ilegalización de los proetarras. ¿Y luego se queja el partido de Xabier Arzalluz de que le consideremos colaborador necesario de ETA?

La viuda de Buesa lamenta que los asesinos de su marido se burlen de las víctimas de ETA
«Han aprendido a odiar a quienes no piensan como ellos, no tienen conciencia o la tienen anestesiada», lamenta Natividad Rodríguez «No asisto al juicio porque procuro no hacerme más daño»
BILBAO EL CORREO  15 Junio 2002

Natividad Rodríguez, la viuda de Fernando Buesa, ha preferido no acudir al juicio por el asesinato de su esposo y del escolta Jorge Díez porque ver la cara de los etarras no le aporta nada. «Procuro no hacerme más daño del que ya tenemos», confesó ayer. A pesar de no asistir a la vista, la compañera del político socialista ha oído las declaraciones y el tono con el que los dos procesados han justificado el crimen y se han jactado de militar en ETA. Esta actitud de Asier Carrera y Luis Mariñelarena es, para Natividad Rodríguez, «una auténtica burla para las víctimas».

La mujer del que fuera vicelehendakari cree que los procesados «no tienen conciencia o si la tienen, la tienen anestesiada, han aprendido o les han enseñado a odiar a los que no piensan como ellos, y aprovechan estos juicios como un factor más de su propaganda». En declaraciones a la Cadena Ser , Rodríguez reconoció que este juicio «nos proporciona satisfacción, sobre todo porque estos asesinos no queden impunes, porque se haga justicia y porque estos asesinos no puedan hacer daño a otras personas».

La presidenta de la fundación que lleva el nombre de su marido se refirió también a las razones que dieron Carrera y Mariñelarena para matar al dirigente socialista: «Ser responsable directo del conflicto que existe en Euskal Herria». Rodríguez recordó que su marido fue elegido «en todas las instituciones del País Vasco, desde concejal hasta lehendakari. Es un curriculum tan extenso que no se puede borrar con una afirmación así, pero a éstos les han enseñado dos eslóganes que son las que utilizan sin el más mínimo análisis, ni rigor crítico, ni razonamiento».

La viuda de Buesa defiende que Batasuna sea ilegalizada por los jueces. «Hemos vivido de todo: una amnistía, acercamiento de presos, treguas, gobiernos de coalición, el diálogo de Argel, y ahora estamos peor que nunca, estamos perseguidos la mitad de la población y vivimos en la inseguridad», argumenta. Por eso, Rodríguez cree que la democracia debe experimentar «caminos nuevos que impidan que esta gente se burle permanentemente de los ciudadanos, que lo único que queremos es ejercer nuestros derechos y vivir en libertad».

«Que me respeten»
Convencida de que «tiene que ejercerse una autoridad con quien hace este tipo de hechos, una autoridad que proteja la libertad y los derechos de todos, también las de ellos, por supuesto», Natividad Rodríguez considera que la ciudadanía no conoce con precisión en qué consiste la Ley de Partidos. «Se hacen afirmaciones muy generales, y los ciudadanos no somos tontos, queremos que nos informen de los contenidos, y entonces podremos opinar sobre ellos».

Finalmente, en relación con los acusados del asesinato de su esposo y del ertzaina que le acompañaba, la viuda de Buesa declaró que no les pide que piensen como ella. «Es más, no intento ni convencerles, ni hacerles ver que no tiene razón. Lo único que quiero es que me respeten como yo les respeto a ellos, y solamente desde el respeto se podrá vivir en una sociedad plural como es ésta», concluyó Natividad Rodríguez.

¡Basta ya de tanta locura!
EMILIO GUEVARA/ El Correo  15 Junio 2002

Día 13 de junio de 2002. Audiencia Nacional. Madrid. Se juzga a dos asesinos nacionalistas, a los que por respeto a la Constitución tengo que llamar todavía presuntos asesinos de Fernando Buesa y Jorge Díez. Los vemos sin esposas, bromeando y sonriendo como dos soldados satisfechos y orgullosos. Ejerciendo los derechos que les concede esa Constitución que rechazan y que al parecer les obliga a matar a sus semejantes, justifican el asesinato, jalean a ETA y se marchan de una sala en la que las familias y los compañeros de las víctimas tienen que soportar tal infamia.

13 de junio de 2002. Tolosa. Euskadi Sur. El líder nacionalista señor Arzalluz, en una conferencia, tan ponderada y preparada como todas las suyas, agradece a Europa el que todavía no hayamos sido fusilados por Aznar. Y con una de esas metáforas tan sensatas como deslumbrantes a las que nos tiene acostumbrados, considera que la Ley de Partidos es «echar más droga a una población a la que Aznar tiene dominada». Sabrá él de esas dominaciones.

13 de junio de 2002. Euskadi Sur. La prensa nos informa de que el político italiano más desprestigiado en Italia y más premiado en Euskadi Sur por el nacionalismo gobernante se ha paseado por Loyola y Begoña. Dicho señor Cossiga, que probablemente no tuvo tiempo para visitar Estíbaliz, Aránzazu y Lazcano, tras firmar el consabido manifiesto contra la Ley de Partidos, ha expresado su opinión de que hasta Hitler trataba a los obispos mejor que Aznar.

13 de junio de 2002. Emisora Durango Irratia . Euskadi Sur. El ciudadano obispo señor Etxenagusia declara, con un evidente tono de satisfecha relajación, que la repercusión de la famosa pastoral ha sido como una de esas tempestades que vienen pero que pronto se van. Y para terminar de arreglarlo, nos aclara que él y sus conciudadanos señores obispos Blázquez, Uriarte y Asurmendi son de aquí y han hablado para la gente de aquí. Vamos progresando: al menos al conciudadano obispo señor Blázquez ya se le reconoce esa condición de ciudadano de aquí. La pega es que al parecer el conciudadano obispo señor Etxenagusia todavía no ha comprendido que somos bastantes los ciudadanos de aquí que nos hemos sentido dolidos y desamparados sobre todo por lo que callaron.

13 de junio de 2002. Donostia. Euskadi Sur. 25º aniversario de la fundación de la patronal guipuzcoana Adegi. El lehendakari señor Ibarretxe pronuncia una de esas homilías que tanto acostumbra y que tan óptimos frutos le producen, y dirigiéndose a los empresarios y empresarias guipuzcoanos y guipuzcoanas, que por tanto son empresarios y empresarias vascos y vascas, les pide que sean más exigentes a la hora de reclamar a los responsables políticos e institucionales -entre ellos él mismo, supongo- que actúen «con sensatez, lealtad institucional y altura de miras y contribuyan a la estabilidad, a la construcción de espacios comunes, al respeto a las instituciones que con tanto esfuerzo y sacrificio hemos conseguido». Increíble y maravilloso el grado de surrealismo que estamos alcanzando: el lehendakari pidiendo a otros que le exijan a él todas esas actitudes. Podría reclamárselas a sí mismo directamente, ganando un tiempo precioso. Pero no importa, vivimos por lo visto en el mejor y más pacífico de los mundos.

13 de junio de 2002. Gasteiz. Euskadi Sur. Parlamento vasco. Comisión de Autogobierno. Comparece el líder de ELA, primer sindicato vasco, señor Elorrieta, el mismo que tan celoso es a la hora de defender el más escrupuloso y amplio respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras vascos y vascas, hoy en especial el derecho a la huelga reconocido en la Constitución. Pues bien, el señor Elorrieta, con esa practicidad tan dinámica y decidida que caracteriza a los ideólogos y promotores fundacionales del soberanismo, propone actuar por la vía de los hechos. Hay que ir cuanto antes, dice, sin preocuparse por las apoyaturas o resquicios jurídico-formales, a esa mágica consulta sobre el derecho a ser consultados que, agregó, se debe «ganar por la vía de hecho». Clarísimo: un referéndum con piquetes informativos. A estos efectos no importa si existen o no una Constitución y un sistema jurídico. Eso sólo importa cuando le conviene a ELA. Para llevar a este pueblo a la liberación y a la construcción nacional bastan los piquetes informativos de ELA y LAB. Ellos se encargarían el día de la consulta de convencernos para que vayamos a votar y de informarnos sobre lo que nos conviene votar. Más aún, estoy seguro de que se mostrarían dispuestos incluso a facilitarnos amablemente la papeleta adecuada y a controlar que no nos equivocamos por un involuntario descuido a la hora de depositarla en esas urnas que se habrán instalado por la vía de hecho.

He acabado de leer la prensa y tengo la impresión de que el nacionalismo vasco y muchos de sus líderes están enloqueciendo. Siento un escalofrío al pensar a qué extremos de confrontación nos están llevando irresponsablemente. ¿En qué mundo viven? Es Europa la que no va a consentir que por la vía de hecho se quiebre el principio de derecho internacional que garantiza la integridad territorial de los Estados democráticos, como es España pese a quien pese. Es Europa la que va a entender que en un momento dado se haga uso de lo previsto en el artículo 155 de la Constitución, si desde Euskadi se incurre en actitudes y posturas que puedan afectar a esa garantía de estabilidad y de integridad que, guste o no, está allí. Aunque sea como clamar en el desierto, siento la obligación y la necesidad como ciudadano de Euskadi de exigir en primer lugar al lehendakari, y con él a todos los líderes del nacionalismo democrático, que pongan fin a tanta desmesura, a tanta frivolidad, a tanta demagogia, a tanta ceguera. Si no lo hacen, tendremos que ser los ciudadanos los que con nuestra palabra y nuestro voto pongamos término a un proceso que nunca debió iniciarse porque no lleva sino al más completo y cruel enfrentamiento entre vascos. ¿Qué derecho tenemos a reclamar nuevos instrumentos de gobierno y de convivencia cuando ni siquiera sabemos utilizar y respetar el que este pueblo votó mayoritariamente? Mientras los hombres de bien enloquecemos y nos embarcamos en aventuras sin sentido, los asesinos se están mofando de sus víctimas y de todos nosotros.

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