AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 16 Junio  2002
Tres avisos
José María CARRASCAL La Razón 16 Junio 2002

ARZALLUZ DESAFIA AL ESTADO DEL BRAZO DE BATASUNA
Editorial El Mundo 16 Junio 2002

El PNV en defensa de Batasuna
Editorial La Razón 16 Junio 2002

Prioridades nacionalistas
Editorial ABC 16 Junio 2002

Aznar lamenta que el PNV vaya «del brazo de Batasuna»
JOSEAN IZARRA El Mundo 16 Junio 2002

Verdugos radicales y verdugos moderados
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Junio 2002

Guevara dice que el nacionalismo vasco «está enloqueciendo»
MADRID. ABC 16 Junio 2002

Las dos varas
Jaime CAMPMANY ABC 16 Junio 2002

«Plantear una consulta mientras exista violencia es éticamente inmoral»
AITOR ALONSO/VITORIA El Correo 16 Junio 2002

El dinosaurio
ALBERTO NÚÑEZ ORTIZ
El Correo 16 Junio 2002

Compañeros de viaje
Editorial El Correo 16 Junio 2002

El PSE pide a la televisión vasca «beligerancia editorial» contra los terroristas
BILBAO  EL CORREO 16 Junio 2002

Albert Boadella gana la octava edición del Premio a la Tolerancia
Efe Libertad Digital 16 Junio 2002

Batalla del catalán contra el valenciano
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 16 Junio 2002
 

Tres avisos
José María CARRASCAL La Razón 16 Junio 2002

Tres avisos, entre otros muchos, llaman especialmente la atención en la conferencia «España, un proyecto compartido», pronunciada el miércoles en el Casino de Madrid por el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez:
1. Hoy, en España, se puede ser nacionalista gallego, vasco, catalán, aragonés e incluso madrileño. Lo que no se puede, o al menos no resulta políticamente correcto, es ser nacionalista español.

2. El idioma español se bate en retirada ante el asalto en tromba de las lenguas autóctonas, usada como medio de distanciamiento e incluso como frontera cultural con el resto de la nación. Es como, en vez del sano bilingüismo que se pretendía, lo que estamos creando son ciudadanos monolingües en la lengua del lugar.

Y, 3. lo más grave: esos jóvenes que hoy asesinan en nombre de su nacionalismo han nacido en la democracia, se han criado en la democracia y «educado», es un decir, en ella. Si democracia significa, ante todo, convivencia civilizada y respeto a las ideas de los demás, esos jóvenes asesinos representan un lastimoso fallo de la nuestra, al menos en uno de sus sectores básicos, como es el de la formación de la juventud.

Son tres verdades como puños. Tres verdades que, por poco que nos gusten, nadie puede negar. Que haya tenido que ser un alcalde gallego, del PSOE por más señas, quien tenga que venir a decirlas en voz alta a Madrid da un poco de vergüenza. Pues esas cosas no las dice aquí nadie, aunque sean muchos los que las piensen. Pero decirlas puede ganarle a uno el sambenito de «españolista», capaz de acabar con una carrera política. Ni los del PP se atreven a decir algo parecido, si son de autonomías, menos que ninguno. Fraga, sin ir más lejos, nunca diría la mitad de la mitad de lo que ha dicho Vázquez. Claro que también es verdad que cree tener que hacer olvidar el doble del doble de lo que Vázquez tiene en su currículum. Lo malo es cuando, a fuerza de olvidar, se olvida uno de sí mismo. Pero esa es otra historia. ¿O es la misma?

Lo importante es que alguien haya dicho en voz alta, sin el menor complejo, esas verdades del barquero. Que haya sido un dirigente socialista incluso puede ser mejor, pues su partido, que lleva en su nombre el calificativo de «español», ha andado últimamente timorato a la hora de reconocerse como tal, puede por confundir nacionalismo con franquismo, tras el abuso que éste hizo de aquel. De raíz, sin embargo, el PSOE, apostó decididamente por España, al considerar que los derechos y libertades de los trabajadores están mejor salvaguardados en un Estado-nación moderno, que en una comunidad limitada por su raza, lengua, religión o idiosincrasia. En este sentido, Francisco Vázquez nos devolvió a la mejor tradición del PSOE.

ARZALLUZ DESAFIA AL ESTADO DEL BRAZO DE BATASUNA
Editorial El Mundo 16 Junio 2002

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, aprovechó un día solemne, el día en que todos los españoles celebramos el 25º aniversario de la llegada de la democracia, para realizar una afirmación rotunda y sin paliativos: ha llegado el tiempo de movilizarse por la independencia del País Vasco. Crecido ya hasta este punto se ha permitido augurar que se logrará en tres o cuatro legislaturas.Quiere así distanciarse de todos aquellos para quienes las zozobras de la Transición merecían la pena para conseguir un sistema político democrático del que hoy podemos disfrutar.

Es evidente que para Arzalluz las cosas se entienden de muy distinta manera. Viene a decirnos que sólo aceptó el desarrollo que llevó al acto fundacional de la democracia de una forma instrumental.Su batalla, aquélla por la que se sumó al proceso constituyente, sólo estaba encaminada a conseguir lo que ahora ya se atreve a anunciar abiertamente: la independencia. Es en este contexto donde se puede encuadrar el apoyo del PNV a la manifestación de ayer como repulsa a la Ley de Partidos, capitalizada lógicamente por Batasuna. Todo queda supeditado al fin que Arzalluz expone con tanta vehemencia y claridad. Salieron juntos a la calle porque, a pesar de que los líderes peneuvistas repudian los métodos de los asesinos, al final todo está supeditado a un fin común. No quieren que se debilite a su socio de asfalto, Batasuna, en su proyecto separatista. El Pacto de Lizarra no está muerto sino durmiente.

Sin entrar en el futuro que cabría esperar para el PNV si ese delirio llegara a tener viabilidad, lo explicitado ayer por Arzalluz rompería el marco constitucional. Supone por tanto un gravísimo desafío político, el más serio con el que el Estado español se tiene que enfrentar en los próximos años. El presidente Aznar, precisamente en Vitoria, reprochó la actitud de los que marcharon «del brazo» de Batasuna. Matizó en su discurso que no basta con «hacer llevadera la resistencia, sino que hay que acabar con la agresión física, moral, intelectual y política» del mundo proetarra. La calaña de ese mundo se ha demostrado con más transparencia que nunca en el comportamiento repugnante de los acusados en el juicio por el asesinato de Buesa y su escolta.

Las palabras de Arzalluz, refrendadas por su presencia ayer en la calle junto a Batasuna, suponen un órdago contra el orden constitucional, un desafío al que habrá que responder con un esfuerzo de consenso de los partidos democráticos. El destino de la mitad de la población, la no nacionalista, que vive en Euskadi está en juego. Esa de la que Arzalluz decía ayer que «son ciudadanos de la Comunidad Autónoma, pero no vascos». Esto supone claramentela antesala de la negación de sus derechos frente a los de los verdaderos vascos. El vaticinio de la limpieza étnica.

El PNV en defensa de Batasuna
Editorial La Razón 16 Junio 2002

El PNV de Arzallus e Ibarreche dio ayer un paso más en la ignominia al manifestarse en las calles de Bilbao del brazo del que fue jefe de Eta en la época más sangrienta de la banda, Josu Ternera, y de sus compinches de Batasuna en contra del proyecto de Ley de Partidos. El día en que se celebraba el 25 aniversario de las primeras elecciones generales de la democracia fue aprovechado por el partido nacionalista para despejar cualquier posible duda que pudiera existir acerca de su compromiso con Estella, donde pactó en secreto con Eta, y de su deslealtad hacia la Constitución.

El Partido Popular quiso, por el contrario, celebrar la efemérides en Vitoria, con un acto de homenaje a quienes creyeron entonces que la libertad sólo podía conseguirse por la vía de la democracia y el consenso en torno a una Constitución que amparase a todos, y a todos los que, 25 años después, se juegan la vida como representantes electos en las instituciones y simbolizan «la resistencia al terrorismo, a su amenaza y a su mentira», en palabras de José María Aznar, que recordó que quienes hoy «van del brazo» de Batasuna, dijeron hace poco tiempo, en fechas electorales, «que no querían saber nada de ella para conseguir algunos votos más».

Acierta el presidente del Gobierno al conmemorar el camino recorrido hacia la libertad y la consolidación de una auténtica democracia el mismo día en que el líder nacionalista por excelencia, Arzallus, decidía que ése y no otro era el mejor momento para avanzar en su estrategia y que «ha llegado el momento de movilizarse para conseguir la independencia del País Vasco» que «en tres o cuatro legislaturas tiene que estar conseguida o encaminada». Si a ello suman el silencio cómplice del Gobierno de Ibarreche, ante las palabras de su líder, y la defensa cerrada que los nacionalistas, a pesar de su rechazo a la violencia, han hecho de Batasuna ante su anunciada deslegalización, cabe pensar que los lazos entre PNV y Eta siguen siendo tan fuertes como lo fueron en Estella y que la banda ha sabido administrar su capacidad criminal para forzar, con su sola amenaza de muerte, los cada vez más escasos lazos que mantenían el Ejecutivo de Vitoria y el Gobierno de España.

La actitud nacionalista es la mejor evidencia del acierto de PP y PSOE al apoyar una Ley de Partidos, inevitable y necesaria para luchar contra la limpieza étnica en el País Vasco. El proyecto que ayer defendió Aznar para combatir el entramado etarra ha ganado ya su primera batalla antes de ser promulgado: arrancar otra careta a un PNV que ha optado, como ayer demostró su participación en la marcha de Bilbao, que está con Batasuna y que prefiere defender, cogiéndose de su brazo, a quien es parte de la banda asesina, antes que a las víctimas del terrorismo etarra.

Prioridades nacionalistas
Editorial ABC 16 Junio 2002

El nacionalismo vasco, con Arzalluz a la cabeza, recuperó la imagen de la unidad familiar para expresar su rechazo a la posible ilegalización de Batasuna, una vez que entre en vigor la ley de Partidos Políticos. La multitudinaria manifestación que ayer se celebró en Bilbao ha tenido que despejar las últimas dudas que pudieran existir sobre el respaldo monolítico que todas las ramas nacionalistas se prestan recíprocamente cuando tienen problemas. En las últimas elecciones vascas, Ibarretxe escenificó un cambio de actitud ante Batasuna que sólo sirvió para desorientar al socialismo vasco y para impulsar con nuevos bríos la estrategia soberanista que ayer subyacía en la pancarta de la manifestación. En el veinticinco aniversario de las primeras elecciones plenamente democráticas, los nacionalistas han preferido arropar al partido que representa el último residuo de terrorismo separatista en Europa. Es una simple cuestión de prioridades, que viene de antiguo con aquello de «temo más a España que a ETA» (Egibar).

Ninguno de los que ayer se manifestó en Bilbao asoció el lema «todos los proyectos, todas las ideas, todas las personas» con el drama diario de miles de no nacionalistas cuyos proyectos, ideas y personas están sentenciados por ETA y sus apologistas. Por eso, la sincronización de los mensajes nacionalistas en torno a la independencia -que ayer reclamó Arzalluz en Artea-, la consulta popular y la ilegalización de Batasuna, representan algo más que una casualidad; es una declaración de prioridades políticas, que resulta incompatible, por definición, con un compromiso pleno y eficaz en la lucha contra ETA. Por eso, la ley de Partidos Políticos es hoy un homenaje y una necesidad de la democracia que nació hace un cuarto de siglo. Ahora bien, para ir junto a un Arnaldo Otegi entusiasmado con la justicia española, no basta con el desacuerdo en torno a la ley de Partidos Políticos. Hay compañías que, por muchos metros que se pongan por medio, sólo se soportan cuando se buscan intencionadamente porque hay más intereses en común que en discordia. Así, es evidente que no hace falta firmar un nuevo pacto de Estella, porque el primero, el que apadrinó ETA, sigue vivo y cumpliéndose literalmente.

Aznar lamenta que el PNV vaya «del brazo de Batasuna»
Le acusa de buscar la rentabilidad electoral de un «victimismo sin víctimas»
JOSEAN IZARRA El Mundo 16 Junio 2002

VITORIA. El PP, con su presidente José María Aznar a la cabeza, celebró ayer en el País Vasco el 25 aniversario de las primeras elecciones democráticas para reiterar su compromiso con la lucha contra el terrorismo y su entorno político.

Aznar, acompañado por Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja , Carlos Iturgaiz y María San Gil, denunció la falta de «rubor» de los partidos nacionalistas al ir «del brazo de Batasuna» en una marcha celebrada ayer en Bilbao contra la reforma de la Ley de Partidos.El presidente del Gobierno advirtió, horas antes de esta manifestación, de que nadie va a condicionar la «lucha firme contra el terrorismo», ni siquiera una estrategia de los partidos nacionalistas que definió como «el victimismo sin víctimas».

José María Aznar trasladó a dos centenares de cargos públicos del PP vasco su apoyo y un mensaje de «firmeza y esperanza» pese a los altos costes personales que afrontan. El presidente del Gobierno recalcó la trascendencia histórica de testimonios como los del presidente de Nuevas Generaciones, Santiago Abascal y de la concejal de Azkoitia y víctima del terrorismo, María Pilar Elías.

«Dar la cara»
El presidente popular, que reiteró su compromiso en el País Vasco de «dar la cara aunque me la puedan romper», defendió un compromiso activo frente al terrorismo de ETA que vaya más allá de la resistencia.«Se necesitan comportamientos que se comprometan de manera activa, no solamente en aliviar la agresión, sino en dejar fuera al agresor de una sociedad a la que quiere destruir», resaltó Aznar.

Ese combate contra ETA choca, según Aznar, con la visión de los partidos nacionalistas que ven en los dirigentes del PP como una «especie de eternos resistentes que en algún momento dejaremos de resistir y descansaremos. Entonces tendrán el camino libre para consumar su limpieza ideológica y política sin la cual saben que nunca podrán alcanzar sus delirios y esas ambiciones absolutamente enloquecidas», señaló.

El presidente del Gobierno y el presidente de honor del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, arremetieron contra la actuación de los partidos que sustentan el Gobierno de Juan José Ibarretxe. Aznar, sin mencionar expresamente a ninguno de estos partidos, denunció que «otros pretenden quebrar y dividir a la sociedad vasca y, además, piensan que es bueno».

Además, el presidente descartó la participación de su partido en «debates delirantes, jugados con cartas marcadas por el terror», justo cuando cobra fuerza en el discurso nacionalista la celebración de una consulta sobre el derecho de autodeterminación.

Por su parte, Mayor Oreja sí puso siglas, nombres y apellidos a quienes sustentan una «mentira histórica que es la gran tragedia» del País Vasco. Equiparó a los «criminales» con los «mentirosos» que han construido esa mentira y recordó a Xabier Arzalluz que los únicos fusilamientos que hoy existen se producen en el País Vasco.

El presidente de honor del PP vasco resaltó que las víctimas habían logrado erigirse en el «eje y núcleo» de las decisiones del Estado de Derecho en España y definió a la «rebelión democrática» de este colectivo como la síntesis de los 25 años transcurridos desde el 15 de junio de 1977.

«Habéis escrito una de las páginas más trágicas y más ejemplares y todos los españoles estarán profundamente agradecidos por ello», afirmó Jaime Mayor Oreja ante los aplausos de los cargos públicos de su partido en el País Vasco.

Verdugos "radicales" y verdugos "moderados"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Junio 2002

Que el PNV-EA e Izquierda Unida se manifiesten por las calles del País Vasco junto a la facción todavía legal de ETA para descalificar la decisión aplastantemente mayoritaria del Parlamento español de impedir por la nueva Ley de Partidos que Batasuna siga gozando de impunidad es uno de esos hechos en los que la plástica y la política se confunden, en que la ética se hace estética y viceversa. Que Llamazares y Madrazo, Arzallus y Eguibar se manifiesten junto a los viejos etarras Otegui y Santi Potros, escaparate de la banda a la que sirven, prueba mejor que mil discursos la clase de escoria moral que cubre el País Vasco, hasta qué punto la criminalidad política es real o cómo la perversión moral, la complicidad con los criminales genocidas, acaba exhibiéndose obscenamente a plena luz del día.

Archidemostrada la indiferenciación organizativa y participativa de los diversos brazos y tentáculos de ETA, la obligación del sistema democrático es poner a todo el complejo terrorista fuera de la Ley. Y si el PNV-EA e IU, los socios de Gobierno de Ibarreche son, como los hechos demuestran, pieza voluntaria y clave de la defensa de ETA, corresponde también a PP y PSOE poner en el parlamento español a nacionalistas y comunistas ante su propia responsabilidad, con la opinión pública como testigo. Si en el nacionalismo vasco no hay esperanzas de cambio, porque el envilecimiento moral, la complicidad terrorista es parte esencial de su propia identidad política, en el caso de izquierda Unida es mucho lo que puede hacerse para adelgazar ese colchón que en toda España le procura a ETA los viejos y nuevos militantes del GULAG, los viejos y nuevos totalitarios comunistas que, como antes del 77, colaboran con ETA en lo que sea y hasta donde sea. Por cierto, que también esto, a propósito de los 25 años de las primeras elecciones democráticas en España, convendría recordarlo y no lo recuerda nadie. Madrazo y Llamazares no hacen sino volver a la Calle Correo. Y cualquier día, repetir la hazaña.

Que no nos hablen más de partidos nacionalistas “radicales” y “moderados”, cuando separatistas son todos, ni tampoco de partidos “extremistas” y “demócratas” si todos forman parte del Pacto de Estella. Desde el punto de vista de las víctimas, único moralmente aceptable, las diferencias entre sus verdugos carecen de importancia.

Guevara dice que el nacionalismo vasco «está enloqueciendo»
MADRID. ABC 16 Junio 2002

El ex militante del PNV y ex diputado general de Álava, Emilio Guevara, denunció ayer en un artículo publicado en «El Correo» el clima de «frivolidad, demagogia y ceguera» en que se mueve hoy el nacionalismo vasco. En el artículo, titulado «¡Basta ya de tanta locura!», Guevara, que propuso hace casi dos años desalojar a Arzalluz de la presidencia del PNV, asegura que «tengo la sensación de que el nacionalismo vasco y muchos de sus líderes están enloqueciendos». En el texto, Guevara señala que el «espectáculo» de los asesinos de Fernando Buesa mofándose de los familiares de su víctima; las declaraciones del obispo auxiliar de Bilbao, Carmelo Etxenagusia, minimizando la repercusión de la pastoral de los prelados vascos; o la petición del líder de ELA de que se celebre «por la vía de los hechos» un referéndum sobre la autodeterminación, evidencian que los dirigentes nacionalistas, con el lendakari Ibarretxe a la cabeza, están fomentando irresponsablemente la confrontación entre los vascos.

Las dos varas
Por Jaime CAMPMANY ABC 16 Junio 2002

Mire usted por dónde hace aproximadamente un mes el Tribunal Constitucional me ha dejado sin amparo ante una sentencia del Supremo que me condena por excederme en el uso de la libertad de expresión. De eso hace ya varios años. Estábamos en pleno escándalo por las peripecias conyugales de Marta Chávarri y de aquellas famosas fotografía que publicó «Interviú»: el «flashazo» indiscreto. El Tribunal Supremo me condenó a pagar medio millón de pesetas por escribir en uno de mis artículos que una señora no debe «andar por ahí sin bragas y en adulterio flagrante». Y ahora el Constitucional concluye que la sentencia está muy bien y me deniega su amparo.

Por cierto, que Jesús Polanco, al conocer la noticia, mandó que me dispararan con su rifle mediático. Ya se sabe que Polanco manda con frecuencia contra mí a sus abogados o a sus periodistas. Esta vez fueron los periodistas, y concretamente mi viejo conocido Bonifacio de la Cuadra. El apellido le va muy bien; el nombre, no tanto. El egregio colega multiplica la indemnización por cuarenta y dos y convierte el medio millón de pesetas en veintiuno, Dios le pague la generosidad con que dispone mi dinero.

Y ahora sale una resolución del mismo Tribunal Supremo en la que ratifica la sentencia absolutoria de Arnaldo Otegui por gritar «Gora Euskadi ta askatasuna», es decir, «Viva ETA», con lo cual arenga y enardece a la banda etarra a seguir matando, que en eso consiste y se fundamenta la razón de su vida. Creo sinceramente que afirmar, como yo hago, que una señora no debe andar por ahí sin bragas y en flagrante adulterio es una incitación al decoro y a las buenas costumbres. Y gritar «Viva ETA» es una incitación al asesinato. Bueno, pues según los jueces, Otegui está en el uso correcto y legal de la libertad de expresión y yo no. Y es natural. Yo no dispongo de una banda de criminales para señalarles cuál debe ser su próxima víctima en razón de que me molestan sus decisiones.

Por lo que respecta a mí, no tengan Sus Señorías preocupación alguna. Recibo la sentencia, la leo, la acato, cumplo, pago y olvido el nombre de los jueces que la firman. Y si a los amigos y representados políticos de Arnaldo Otegui se les ocurre (Dios no lo quiera) repetir con ellos la «hazaña» de agujerear la nuca de Tomás y Valiente o de Martínez Emperador, Jaime Campmany, jugándose de nuevo la suya, pedirá desde esta columna, como siempre lo ha hecho, que caiga sobre los asesinos el castigo máximo que permitan las leyes.

Claro que sí. Pero conste que esas dos varas de medir la libertad de expresión que tiene el Tribunal Supremo se me antojan una manera más de llevar de paseo por ahí a Doña Justicia sin bragas y en adulterio flagrante contra la Epiqueya. Y como dijo otro terco, «pega pero escucha».

«Plantear una consulta mientras exista violencia es éticamente inmoral»
El ex alcalde nacionalista de Vitoria advierte de que Euskadi «es una sociedad rota» y exige al Gobierno vasco «más eficacia» para recuperar la cohesión «Los políticos actuales están incapacitados para reconstruir la democracia en el País Vasco»
AITOR ALONSO/VITORIA El Correo 16 Junio 2002

«Hasta un pueblo de demonios prefiere la paz a la guerra», cita a Kant José Ángel Cuerda (Vitoria, 1934). Y apostilla: «Sólo es necesario que los demonios sean inteligentes». El que fuera alcalde durante 20 años de la capital alavesa -de 1979 a 1999-, portavoz parlamentario del PNV en la época de la escisión y diputado en Cortes en la primera legislatura pasea ahora su humanismo por media España. De conferencia en conferencia, hablando de medio ambiente, de ciudades sostenibles, de cooperación y solidaridad. Y de Euskadi. Alejado de la política activa, Cuerda mantiene su militancia y su influencia sobre el ala moderada del PNV y un amplio catálogo de matices, cuando no de oposición, a las tesis más ortodoxas. Un ejemplo: «Autodeterminación y violencia son incompatibles. Plantear una consulta mientras existe violencia es éticamente una inmoralidad».

-Tres años después de dejar la Alcaldía de Vitoria, se le ve entregado a su labor docente en la UPV y a conferenciar sin descanso por toda España. ¿Cómo se ve Euskadi entre tanto viaje?
-Mal, mal. Estamos en el peor momento que recuerdo como político. Y seguiremos así mientras haya quien esté dispuesto a matar a otro por pensar diferente.

-Intelectuales del Forum Deusto ven cerca un riesgo de fractura social. ¿A qué distancia lo ve usted?
-Ya existe cierta fractura social. Se dice que Euskadi es una sociedad plural, pero es una obviedad. También Andalucía es una sociedad plural. El drama es que aquí estamos en una sociedad fragmentada, rota, enferma.

-¿Y qué se puede hacer?
-La situación es complicada. Decir que todos deben hacer un esfuerzo es obvio. Quienes tienen mayor responsabilidad son PNV y EA, que gobiernan el país. Creo que podrían hacer más. Me gustaría que el PNV y el Gobierno vasco fueran más eficaces en esta tarea de normalización del país.

-¿En qué sentido?
-No hay varitas mágicas, evidentemente, pero considero urgente rehacer la cohesión democrática; hay que recuperar el consenso básico que se logró con el Estatuto de Autonomía. Y, en ese camino, todos deben dar pasos, pero la responsabilidad principal corresponde al Gobierno vasco.

-¿Qué debería hacer Ibarretxe?
-Expresar claramente que no es posible avanzar en el camino de la independencia mientras haya asesinatos. Si el PNV fuera capaz de decir a Batasuna que no se va a dar ni un solo paso en esa línea mientras haya violencia, es muy probable que las cosas pudieran empezar a cambiar. El PNV no tiene que renunciar a nada, pero debe aparcar la reivindicación de independencia mientras los medios que utilizan otros, el asesinato, contaminen ese fin.

Educación y democracia
-Su planteamiento parece chocar con la intención del lehendakari de consultar a la sociedad sobre su futuro ahora.
-Hace unos meses, Antton Morcillo (Batasuna) me preguntó en el Parlamento: «¿Pero usted es o no es partidario de la autodeterminación?». Claro que lo soy, contesté, me parece un derecho fundamental. Ya lo ejercitamos en el referéndum sobre el Estatuto y lo seguiremos ejercitando. En 1979, los ciudadanos eligieron cómo querían articular su relación con el Estado, pero también cabe una nueva consulta. Pero, ojo, la autodeterminación y la violencia son incompatibles. Plantear un nuevo ejercicio del derecho de autodeterminación mientras haya clima de violencia es incompatible. Éticamente, me parece una inmoralidad absoluta.

-¿Hay que aislar a Batasuna mientras no se desmarque de la violencia?
-No lo sé. Aislar no es una expresión adecuada. El profesor Zubero escribía que «ETA no tiene solución, pero tendrá fin». Y es verdad. No tiene solución porque está motivada por un odio identitario hacia todo aquello que perturba su identidad vasca. Por eso el odio a lo español. Son ideas incurables, no se pueden cambiar porque no es un razonamiento, sino algo emotivo, odio, fanatismo.

-¿ETA tendrá fin?
-Sí. ETA existe porque tiene un entorno social que le sostiene. Pero ese entorno tiene que desaparecer. Y, si llega a hacerlo, no será porque se le aísle, se le arrincone o se le criminalice. Sino porque se le convenza. El pasado 13 de mayo, 80.000 ciudadanos dejaron de votar a Batasuna. El camino es conseguir que otros 80.000 hagan lo mismo en las próximas elecciones. La gran estrategia es la educación y la democracia, infundir virtudes cívicas de tolerancia y solidaridad.

-Parece un camino demasiado largo cuando parte de la sociedad vive amenazada de forma permanente.
-Lo sé. Por ello, la sociedad puede utilizar los medios legítimos de defensa, naturalmente. Tenemos un Código Penal, una policía, unos jueces, unas prisiones... y hay que utilizarlos, con todas las garantías constitucionales, claro.

Ley de Partidos
-El Gobierno prepara la ley que amparará una hipotética ilegalización de Batasuna. ¿Qué opinión le merece?
-La sociedad tiene derecho a defenderse, pero tengo dudas. ¿Es necesaria esta ley? ¿No hay ya leyes suficientes para que sea sancionado quien comete un delito de terrorismo, de apología, de colaboración? ¿No está el Código Penal suficientemente modificado para permitir a la sociedad que se defienda? ¿Esto va a aportar algo? Hay quien dice que se debe zanjar la impunidad. Nadie quiere impunidad para ETA. Pero ya hay otras leyes que impiden eso.

-Los concejales de PP y PSE sienten dolor cuando ven a su lado en los ayuntamientos a otros ediles que no condenan los asesinatos.
-Ya, pero con la ilegalización de Batasuna puede pasar lo mismo que pasó con Egin . ¿Cuánto tiempo tardó en aparecer su sucesor? 24 horas. El día que Batasuna se ilegalice, crearán una nueva asociación politica que se se llamará no-se-qué y que quizá sean otras personas, pero constituirán el referente para todo ese mundo. Es decir, no sé qué va a aportar de defensa democrática de la sociedad.

-¿Hay que hablar con Batasuna?
-Sí, con Batasuna hay que hablar y dialogar para convencerles, y en esa estrategia de persuasión tiene mucho que decir el PNV. He visto un cartel de Batasuna que dice: Todos los derechos para todos los vascos en toda Euskal Herria . Pues digo: perfecto. Pero sean ustedes capaces de llevar eso a sus últimas consecuencias. ¡Todos los derechos! Hay que decir a Batasuna que no pueden proclamar eso y permanecer impasibles cuando se asesina.

-La mitad del país considera que no hay que cruzar una palabra con quien no condena la violencia.
-Tenemos unos políticos que han sufrido tanto, que lo han pasado tan mal, que, probablemente, están ya incapacitados para reconstruir la democracia en este país. Hacen falta personas nuevas, con talantes distintos. Ahora se tienen planteamientos tan dogmáticos que es imposible alcanzar acuerdos.

-Algo parecido afirmó en Álava el presidente de EA y cosechó durísimas críticas de quienes están obligados a vivir con escolta.
-Ése es el tema. Vivir con escolta. Cuando alguien desde partidos políticos como el PP o el PSOE toman determinadas actitudes, que muchas veces nos parecen inasumibles por crispadas o por autoritarias, no podemos nunca olvidar que están amenazados de muerte y que no están actuando con la serenidad que en otro caso podríamos exigirles.

El dinosaurio
ALBERTO NÚÑEZ ORTIZ/PROFESOR DE LA FACULTAD DE TEOLOGÍA DE LA UNIV. DE DEUSTO
El Correo 16 Junio 2002

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí» (Augusto Monterroso). Ha pasado lo peor de la polémica, que ha sido agria, insultante, decepcionante. Todos (obispos vascos, Conferencia Episcopal Española, Gobierno y ciudadanos, especialmente los creyentes) han salido perdiendo con esta historia. Se apagan sus ecos en los medios, dejará de ser noticia, nos dormiremos pensando en otra cosa. Pero uno despierta en Bilbao y el dinosaurio está todavía ahí. Tenemos que decidir qué vamos a hacer con él. Todo menos vivir como si no existiera. Porque pisotea nuestros sembrados de esperanza; desbarata nuestra casa común; se come a los corderos más débiles y amenaza con tragársenos vivos a todos de un bocado, si nos descuidamos. El dinosaurio es un carcamal de otra época, sí, pero muy fuerte. Tiene envergadura, garras, dientes. Es astuto y feroz a la vez. Ha conquistado un amplio territorio que no está dispuesto a dejar. Si el dinosaurio es la ideología que esgrimen ETA y sus adláteres como causa de la violencia por ellos ejercida, creo que la última pastoral, con todas sus buenas intenciones, no lo ha tocado ni de refilón.

Vaya por delante que reconozco en mis obispos una sincera solicitud por el bien común, inspirada en la fe de Jesucristo, y en comunión con ellos reivindico su derecho, en cuanto representantes legítimos de un colectivo que tiene proyección social, a manifestarse públicamente sobre lo que consideren oportuno y necesario, sin que el Gobierno o algunos medios les tengan que insultar por ello. Y pido que se entiendan estas reflexiones solamente como expresión de un sentimiento personal basado en la percepción que de la última carta han tenido muchos creyentes que conozco. Pues bien, mi opinión es que la pastoral ha dejado indemne al dinosaurio. Véase, si no, la reacción de los amigos de los victimarios: loas y alabanzas. Véase, también, como contrapunto, la reacción de las víctimas: decepción. Todos sabemos -y así lo recoge la pastoral- que cientos de personas en el País Vasco se encuentran hoy en un angustioso corredor de la muerte, sentenciadas por ETA. Muchas disponen de escolta; otras sólo van acompañadas por la fría sombra de su miedo; a todas se las ha golpeado en su dignidad y se les ha sustraído gran parte de la libertad que disfrutamos el resto. ¿Su delito? Pensar distinto que el nacionalismo dominante y manifestarlo en público, o presentarse como candidatas a los partidos de la oposición. Por lo tanto, la persecución de las ideas no es un espectro que aguarde a la vuelta de la esquina si se llegase a ilegalizar a un determinado partido político: la persecución de ideas (la Constitución, el Estatuto, la idea de un País Vasco autónomo integrado en la nación española, un Estado democrático de Derecho) es ya un hecho comprobado desde hace años en Euskadi. Se persiguen las ideas y se amenaza, se acosa y se asesina al que las expresa. Esto ocurre porque todos hemos permitido que suceda. La Iglesia también. A pesar de estar construida ella misma de piedras vivas , no se ha hecho muro protector de las víctimas; siendo ella Pueblo sin fronteras del único Dios (defensor del pobre, el huérfano, la viuda y el forastero, como le llaman los profetas bíblicos), no ha sabido erigirse en patria de los perseguidos. Al menos no lo ha hecho con la suficiente firmeza, dicen las asociaciones de víctimas.

La esposa de un concejal amenazado me preguntaba el otro día entre lágrimas: ¿Por qué nos han abandonado los obispos? Y uno, queriendo sacarles la cara, pensaba en la nítida condena al terrorismo que han expresado tantas veces, y recordaba también su cristiana solidaridad presidiendo funerales de personas asesinadas por ETA; pero no encontraba la respuesta adecuada a la sensación de abandono de mi amiga. En las palabras de aquella cristiana podía oír el eco de la soledad de Jesús en el Calvario. Es difícil hacer exégesis de textos eclesiásticos a quien se siente desamparado por la Iglesia. Porque su desamparo es un sentimiento tan fuerte como tantas afirmaciones, sin duda encomiables, que se hallan en la pastoral y en muchos escritos anteriores de los obispos. Negarse a reconocer el desconsuelo de las víctimas, rechazarlo con una postura de autodefensa, negarlo mil veces, tachándolo de burda manipulación, no va a conseguir que desaparezca. Porque tampoco desaparece la inquietante presencia del dinosaurio que los amenaza y que los pastores parecen pasar por alto. Si fuese sólo el diplodocus bonachón y herbívoro del nacionalismo folclórico, amigo de las campas junto a las ermitas, crecido a la sombra del Catolicismo y de los Fueros, amante de la tradición y de la pacífica vida de la aldea, no habría nada que temer. Pero este monstruo que todavía está aquí, superviviente de la pesadilla, es más bien un tiranosaurio rex, tirano absoluto que quiere dominar sobre todo y sobre todos desde el Ebro al Adour. Las palabras diálogo y negociación son ciertamente hermosas, pero un tirano no las entiende. Como tampoco hay intercambio de ideas posible entre la presa y el depredador: sólo existe la lucha por la supervivencia. Pero al imperio del terror solamente puede vencerlo, en una democracia, el imperio de la Ley. Y si la Ley no está para proteger al más débil, ¿para qué está?

Una frase de la pastoral me parece, sin duda, profética. En ella nuestros pastores nos preceden, y se lo agradezco sinceramente. Nos dicen a los cristianos que la solidaridad con las víctimas es «el verdadero banco de prueba de la calidad de nuestra fe». Esta prueba de calidad exige mucho. Exige, en primer lugar, reconocer con humildad que la comunidad cristiana puede mostrar de un modo mucho más efectivo su solidaridad con las víctimas. No sólo acompañándolas en su dolor, o condenando públicamente la violencia terrorista, sino también atreviéndose de una vez a afrontar al dinosaurio que nos amenaza a todos, desenmascarando la ideología homicida que ha anidado en la matriz de un nacionalismo etnicista y totalitario. Porque es verdad que no todo nacionalismo es terrorista; pero también es cierto que hoy, aquí, el único terrorismo en activo, el de Euskadi Ta Askatasuna, se proclama nacionalista. Juan Pablo II, en un discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el 15 de enero de 1994, advertía de que «nos encontramos ante un nuevo paganismo: la divinización de la nación», y que «siempre que el cristianismo se convierte en el instrumento de un nacionalismo, queda herido en su propio corazón y se torna estéril». Todavía no estamos vacunados contra ese peligro.

Compañeros de viaje
Editorial El Correo 16 Junio 2002

La multitudinaria manifestación que en la tarde de ayer congregó a miles de ciudadanos en Bilbao constituyó una inequívoca protesta ante la promulgación de la nueva Ley de Partidos y la eventual suspensión judicial de las actividades de Batasuna. Quienes convocaron dicha movilización y aquellos que mostraron su adhesión pública a la misma coincidieron en el lema de Todos los proyectos, todas las ideas, todas las personas , subrayando que a su entender la nueva ley restringe las libertades democráticas. Por el contrario, otros muchos ciudadanos consideran que la única restricción que padecen las libertades en Euskadi es consecuencia de la amenaza con que el terrorismo trata de quebrar la pluralidad de este país; y advierten, además, de que no todos los proyectos, ni todas las ideas, ni todas las personas sufren el asedio del terror. Más allá del parecer razonado que a cada cual le merezca la nueva norma, tan profunda discrepancia describe la gran fractura que, por encima de la confrontación partidaria, está dividiendo a la propia sociedad vasca. Las miles de personas que recorrieron las calles de Bilbao ejercieron legítimamente su derecho de manifestación y no hallaron más que condiciones propicias para pronunciarse públicamente. Sin embargo, al contemplar cómo esos ciudadanos preferían mirar hacia otro lado, quienes más directamente padecen el acoso terrorista sintieron de seguro una mezcla de incomprensión y desengaño ante la inversión de valores que supone enarbolar las citadas consignas junto a aquellos que no sólo son incapaces de condenar los atentados, sino que además hallaron ayer, a cuenta de la nueva Ley de Partidos, una oportunidad para agazaparse tras tan masiva contestación.

Parece evidente que los responsables políticos que participaron o propiciaron la movilización de ayer consideran que el comportamiento de Batasuna no sólo tiene plena cabida en un sistema democrático, sino que además están resueltos a no admitir como democrático un sistema que impida que la legalidad sea utilizada para dar cobertura a la barbarie. Así es como al compartir manifestación con Batasuna no sólo expresan el parecer expuesto en la discusión parlamentaria de la Ley de Partidos, sino que confieren a su gesto un cariz solidario que avala la actuación de dicha fuerza hasta el punto de silenciar el leve reproche con que en ocasiones el nacionalismo democrático ha criticado el talante de la izquierda abertzale. Pero a nadie se le escapa que, junto al chantaje envolvente con que los radicales se acogen al victimismo mientras prosiguen dando coartadas políticas al terror, la actitud mostrada por el nacionalismo gobernante persigue un objetivo preciso: atemperar su confrontación con la izquierda aber-tzale para mantener abiertos los conductos que pudieran, dentro de un año, reproducir la afluencia de votos que en las autonómicas de 2001 pasaron del radicalismo a la opción Ibarre-txe. No hay que olvidar que la manifestación de ayer responde exactamente a lo que algunos dirigentes de Eusko Alkartasuna anunciaron ya hace meses. Como tampoco es de recibo que los consejeros del Gobierno vasco o los máximos dirigentes del PNV presenten su asistencia a la movilización cual si fuera una opción íntima; como si la concentración de ayer constituyese un acto privado sin connotaciones políticas o afectara únicamente a la conciencia individual y no a la responsabilidad política o institucional de los dirigentes allí presentes.

Basta comparar los argumentos que sirvieron al PNV para elaborar la enmienda a la totalidad de la nueva Ley con el texto actualmente en trámite para concluir que muchas de sus alegaciones han decaído y que las que pudieran tenerse en pie no justifican en absoluto el tono tremendista de sus vaticinios ni, mucho menos, su pública aparición en una manifestación compartida con Batasuna. El hecho de que las reticencias iniciales del EBB para secundar oficialmente la marcha se refirieran al uso que los más radicales pudieran hacer de la concentración demuestra hasta qué punto la formación jeltzale no está dispuesta a afrontar la cuestión de fondo y prefiere limitarse a cuidar las formas. Por respetable que resulte la crítica previa del partido de Arzalluz a una eventual ilegalización de Batasuna, es inadmisible que, además de su explícita renuncia a adoptar disposiciones de carácter político que salgan al paso del cínico comportamiento de dicha formación, el PNV esté dispuesto a movilizarse para defender a Batasuna ante la promulgación de una Ley por la inmensa mayoría de las Cortes o ante la actuación de la Justicia. Xabier Arzalluz podrá augurar la independencia «para dentro de tres o cuatro legislaturas», en un anuncio que contribuye a radicalizar la deriva de su partido. Pero lo que envilece ese horizonte político es que haya quien albergue la inconfesada esperanza de que la depuración ideológica de los proyectos, las ideas y las personas discrepantes respecto a tal aspiración allanará el camino hacia la independencia.

El PSE pide a la televisión vasca «beligerancia editorial» contra los terroristas
BILBAO  EL CORREO 16 Junio 2002

El PSE-EE ha presentado en el Parlamento vasco una iniciativa en la que insta al Gobierno de Vitoria a «implicarse activamente» para dotar a la televisión pública ETB de «una línea editorial a través de la cual la beligerancia contra ETA y el terrorismo quede expresamente manifestada». En su propuesta, reclama este enfoque tanto en el tratamiento informativo sobre las acciones terroristas, como en lo referido a debates y opiniones que puedan guardar relación con la violencia.

Los socialistas pretenden que, con esta actitud, la televisión pública propicie una «pedagogía democrática entre la ciudadanía que estimule a defender activamente los derechos y libertades, los valores de tolerancia y pluralidad entre todos los vascos». La parlamentaria Isabel Celaá sostiene en su proposición no de ley que «hay que privar a ETA y sus apoyos políticos y sociales de cualquier tipo de legitimación ideológica», «de micrófonos y espacios en los medios públicos de comunicación, pagados con el dinero de todos los contribuyentes».

«Desgraciadamente -concluye el texto-, se ve con notable frecuencia, en ocasiones, prácticamente a diario, que, a través de EITB, los actos y opiniones de quienes representan política, social y culturalmente a ETA alcanzan protagonismo que carece de cualquier justificación».

En otra iniciativa parlamentaria, el PSE insta al Gobierno de Ibarretxe a «reactivar» con medidas concretas un proceso de «concienciación y movilización ciudadana» para luchar frente a «todas las manifestaciones de violencia de persecución que se dan en Euskadi por la presión totalitaria de ETA y quienes la apoyan».

Albert Boadella gana la octava edición del Premio a la Tolerancia
Efe Libertad Digital 16 Junio 2002

El director de la compañía teatral "Els Joglars", Albert Boadella, ha recibido este viernes en el Hotel Meliá Apolo de Barcelona el Premio a la Tolerancia, que este año llega a su octava edición y que otorga anualmente la Asociación por la Tolerancia.

Boadella ha sido distinguido, según ha manifestado el jurado, por "el valor inestimable que tiene su obra para el desarrollo de una ciudadanía democrática y libre, al devolver a la sociedad una imagen caricaturizada donde sobresalen sus rasgos más vergonzosos: la intolerancia, el esencialismo fundamentalista, el fanatismo y el totalitarismo.

El jurado ha estado formado por un total de 14 miembros, entre los que figuraban el escritor Félix de Azúa y el escultor vasco Agustín Ibarrola.

Batalla del catalán contra el valenciano
Iñaki ZARAGÜETA La Razón 16 Junio 2002

Todos reconocen la gran labor de Víctor García de la Concha al frente de la Real Academia de la Lengua. Sus diagnósticos en la Cámara Alta fueron mesurados y certeros. Pero no entendí por qué aceptó meterse en el charco que le preparó el senador de CiU, Josep Varela, sobre las lenguas catalana y valenciana, rechazando a ésta tal condición y justificando su inclusión en el Estatuto de Autonomía en un «problema entre políticos».
Mi sorpresa se centra en la imputación política, cuando este reproche debería hacerse a la RAL. Si no que me explique al son de qué música bailó, si no fue la política, durante 118 años en sus definiciones del valenciano y el catalán.

En las 12ª y 13ª ediciones de su Diccionario, 1884 y 1899, decía del valenciano «dialecto de los valencianos, una de las variedades del catalán» y de éste «lenguaje hablado en Cataluña, del cual son variedades el valenciano y el mallorquín». Eran académicos, entre otros, Marcelino Menéndez Pelayo, Juan Valera, José María Pereda, Campoamor, José Echegaray y Benito Pérez Galdós. Estos dos últimos permanecían con Ramón Menéndez Pidal y Antonio Maura cuando se elaboró la edición de 1914 con una gran novedad. Entonces, el valenciano era «dialecto de los valencianos» y desaparece lo de «una de las variedades del catalán» al que describen como «lenguaje hablado en Cataluña», eliminando «del cual son variedades el valenciano ...». El mallorquín, por contra, permanece descrito como «una de las variedades del catalán».

En 1939, 1947 y 1956 lo mantienen así académicos como Pío Baroja, Gregorio Marañón, Hermanos Álvarez Quintero, Armando Palacio Valdés, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego o Dámaso Alonso. En 1970 Rafael Lapesa y otros cambian el valenciano «variedad de la lengua catalana, que se habla en la mayor parte del Reino de Valencia» y el catalán «lengua romance vernácula que se habla en Cataluña y en otros dominios de la Corona de Aragón». Ratifican en 1984.

Pero en 1992 denomina al valenciano «variedad del catalán que se usa en gran parte del antiguo Reino de Valencia y que se siente allí comúnmente como lengua propia».
¿Cuál será la próxima?. Seguro que la de Joanot Martorell en la primera edición conocida del «Tirant lo Blanch». 1490. Escribió (sic) «en llengua valenciana».6 de enero para viajar a Tokio después de jugar frente al Inter, el 25 de noviembre.

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