AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 30 Junio  2002
Ideas para la libertad
Editorial ABC 30 Junio 2002

EL IMPERIO DE LOS VIOLENTOS FRENTE A LA LIBERTAD DE UNA ALCALDESA
Editorial El Mundo 30 Junio 2002

Justicia y valores democráticos
Correo 30 Junio 2002

Una fundacion por la libertad
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  30 Junio 2002

La Fundación para la Libertad denuncia que el PNV sacrifica la paz a cambio de poder
BILBAO. M. ALONSO ABC 30 Junio 2002

Presentada en Bilbao la nueva Fundación para la Libertad
J. ITURRI El Mundo 30 Junio 2002

La Fundación para la Libertad acusa al tripartito de «prolongar» el terrorismo
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 30 Junio 2002

La alcaldesa de Lasarte ni siquiera puede salir al balcón de su ayuntamiento
JOSEAN IZARRA El Mundo 30 Junio 2002

MARIANO RAJOY, MINISTRO DE INTERIOR: «El Gobierno vasco no ataca el problema de ETA de raíz»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo 30 Junio 2002

Reaparece en Euskadi el frente constitucionalista con la Fundación para la Libertad
AITOR GUENAGA | Bilbao El País  30 Junio 2002

Nace la Fundación para la Libertad, que acusa al PNV de defender al entorno de Eta
E. Mejuto - Bilbao.- La Razón  30 Junio 2002

Distintas ideologías y un solo objetivo: combatir la estrategia de los proetarras
M. ALONSO ABC 30 Junio 2002

En defensa de la ley contra Batasuna
ABC 30 Junio 2002

Ideas para la libertad
Editorial ABC 30 Junio 2002

La evolución de la situación política en el País Vasco en los últimos cinco años ha estado impulsada por dos dinámicas de decantación. Por un lado, la reagrupación del nacionalismo en torno a un objetivo soberanista indisimulado, que fue la base del acuerdo del PNV con ETA y el pacto de Estella y que se mantiene como cordón umbilical entre sus diversas familias. Por otro, el surgimiento de una nueva actitud en la sociedad vasca no nacionalista, que despertó de su resignación fatalista ante un nacionalismo aparentemente intocable. Fue el Espíritu de Ermua. En estos cinco años se han roto espejismos y desvelado los verdaderos objetivos del nacionalismo. Las ambigüedades ya no confunden y, como decía Juan José Ibarretxe, todos se están retratando, empezando por él. La decepción de los constitucionalistas tras las elecciones del 13-M impidió apreciar en su justa medida que los resultados habían estrechado la diferencia entre nacionalistas y no nacionalistas a porcentajes inéditos. Sin embargo, lo más importante es que la aritmética electoral expresaba, además, un cambio cualitativo de tendencia en las calles y en las instituciones, pero también en las universidades y en los medios de comunicación, es decir, allí donde se forman las ideas y los proyectos. El avance del autonomismo constitucional no se ha limitado, por tanto, a una suma de votos. También ha puesto en marcha un proceso de ideas y discursos, alternativo al pensamiento único nacionalista y lo suficientemente intenso como para preocupar seriamente al PNV por el futuro de su poder.

El gran valor histórico de esta tarea de consolidación ideológica del constitucionalismo ha consistido en poner de acuerdo a la derecha y a la izquierda no nacionalistas en cuestiones tan esenciales como la reivindicación de los valores constitucionales, la oposición a la deriva soberanista del PNV o el consenso en torno a la lucha contra ETA. Acuerdo sustentado en unos compromisos cívicos que iban por delante de las estrategias de los partidos políticos que debían asumirlos.

En esta acumulación de fuerzas y de ideas constitucionalistas, uno de sus protagonistas, Jaime Mayor Oreja, no ha tenido reparo alguno en resaltar que la aportación de la izquierda social vasca ha sido muy superior a la que ha ofrecido la derecha económica. Este reconocimiento, que debe extenderse a colectivos como Basta Ya o el Foro de Ermua, no es un brindis al sol, sino la constatación de una realidad que ayer se plasmó en el acto de presentación de la Fundación para la Libertad, entidad que hace visible la convergencia real del constitucionalismo vasco desde posiciones de izquierda y de derecha. En un contexto de intimidación y de agresión continuas a los no nacionalistas, la Fundación para la Libertad es una iniciativa que mejora la calidad democrática del País Vasco, porque fomenta el debate intelectual y tiende a equilibrar un escenario totalmente escorado hacia el nacionalismo.

Como foro de encuentro plural, la nueva Fundación, presidida por la profesora Edurne Uriarte, es un rotundo fracaso de quienes, por un lado, buscan afanosamente la fractura entre la izquierda y la derecha vascas, y, por otro, de quienes están acostumbrados a que los amenazados sean eternos perdedores y sumisos ciudadanos. Sin embargo, estos ciudadanos hace tiempo que abandonaron la resistencia como única opción frente al nacionalismo y han pasado a tomar una iniciativa intelectual y política de raíces éticas, que defiende la libertad y la convivencia, valores cuya defensa no puede tener adscripción ideológica.

La presencia de un político nacionalista como Emilio Guevara en el Patronato de la Fundación debe ser la prueba real de que el constitucionalismo persigue el respeto a la pluralidad y no el sectarismo excluyente que practica el nacionalismo. Por eso, se echó en falta la presencia del secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, en un acto de regeneración democrática como el que se celebró ayer en Bilbao, y al que sí asistieron otros destacados nombres del socialismo.

La Fundación para la Libertad es el signo de que los tiempos han cambiado en el País Vasco y sería bueno que todos se enteraran.

EL IMPERIO DE LOS VIOLENTOS FRENTE A LA LIBERTAD DE UNA ALCALDESA
Editorial El Mundo 30 Junio 2002

Ana Urchueguía, la alcaldesa socialista de Lasarte-Oria, fue protagonista hace una semana, muy a su pesar, al ser agredida e insultada cuando se encontraba en un frontón donostiarra. No ha sido éste, sin embargo, un episodio aislado. La pasada madrugada, Urchueguía vivió una situación no menos desagradable en su propio municipio, durante los actos de la primera jornada de las fiestas patronales de San Pedro. Un periodista de EL MUNDO acompañó durante unas horas a la primera edil y fue testigo de excepción de una escena cargada de dramatismo: la veterana alcaldesa y sus ocho concejales, que gobiernan con mayoría absoluta, se veían obligados a permanecer en el interior del Ayuntamiento para no ser blanco de la ira y la intolerancia violenta de los simpatizantes de Batasuna que se congregaban en el exterior durante el acto festivo.

Mientras tanto, la concejala de Batasuna Aiora Zulaika, la payasa Pirritx, que adquirió trágica celebridad cuando se negó a condenar el asesinato del edil socialista Froilán Elespe, ondeaba alborozada una ikurriña desde uno de los balcones del Consistorio.

Ana Urchueguía es uno de los ejemplos más loables de resistencia frente al terror y en defensa de las libertades en el único rincón de Europa donde los representantes del pueblo sufren el acoso constante y se juegan la vida por el hecho de no ser nacionalistas.La situación que sufren la alcaldesa y los concejales de Lasarte es todavía más surrealista en un municipio donde predomina el voto socialista pero donde los radicales imponen muchas veces la ley del miedo sin que la propia Ertzaintza, como sucedió en los actos del viernes, pueda garantizar que Urchueguía presida los actos festivos de su pueblo sin que su integridad corra un riesgo serio.

Afortunadamente son muchos los que, como Urchueguía, no se resignan a ceder ante el chantaje del terror. Ayer mismo personajes de la más diversa procedencia social, cultural e ideológica presentaron la Fundación para la Libertad, una plataforma cívica que se propone extender los valores democráticos y de tolerancia frente al totalitarismo de los asesinos y de quienes les apoyan

Su nacimiento es oportuno en un momento de especial presión, cuando Batasuna desarrolla una auténtica espiral de crispación social, institucional y política como respuesta a la aprobación de La Ley de Partidos. Ojalá que la valentía y la dignidad y de quienes impulsan esta fundación acabe contagiando a los dirigentes de otros partidos democráticos, como el PNV, EA o IU, que luchan con más entusiasmo y denuedo contra la ilegalización de Batasuna que por los derechos más básicos de sus contrincantes políticos amenazados.

Justicia y valores democráticos
ENRIQUE VILLAR /DELEGADO DEL GOBIERNO EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO El Correo 30 Junio 2002

Durante el pasado año y los meses que ya van transcurriendo de este 2002, algunos ayuntamientos vascos han decidido en sus plenos, entre otras cuestiones de índole más práctica, disponer los medios que faciliten la expedición del denominado carné vasco ; dotar de fondos económicos a ese invento soberanista que fue Udalbiltza; utilizar impresos oficiales con lemas en favor de los asesinos presos de ETA. Han concedido subvenciones de lo más dispar sin justificación alguna. Han asumido los gastos de defensa de condenados por insumisión; se han negado a enviar las actas -como es preceptivo- a las subdelegaciones del Gobierno; han prestado sus dependencias para homenajes a etarras muertos por sus propias bombas, declarándoles hijos predilectos, etcétera, etcétera.

A lo largo del pasado año, la Delegación del Gobierno en el País Vasco presentó 71 impugnaciones contra acuerdos de este tipo, 59 de ellas lo fueron contra decisiones de ayuntamientos vascos. Y lo hizo en el convencimiento de que la Administración a la que represento no estaría actuando ni correctamente ni conforme a derecho si pasara por alto estas actuaciones.

Lo que conocemos como Estados de Derecho, su correcto funcionamiento, se basa en la confianza de que todas las instituciones, desde los ayuntamientos al propio Gobierno de la nación pasando por las comunidades autónomas, van a desarrollar su labor en el respeto al ordenamiento jurídico. Tratando de alcanzar lo mejor para sus administrados, eso es lógico y deseable, pero sin que, en el desarrollo de esa labor, se colisione con lo que dictan las leyes.

Pero no es ésta un labor que competa única y exclusivamente a una sola administración. Todas las instancias, y especialmente la judicial, tienen que afrontar su trabajo diario con un plus de sensibilidad. Las actuaciones de muchos ayuntamientos no son hechos aislados sin mayor trascendencia. Están siendo decisiones muy meditadas que constituyen un eslabón más de un movimiento más amplio que pretende avanzar por la vía de los hechos hacia el soberanismo. Avanzar en la desobediencia, en negar nuestra Constitución y nuestro ordenamiento jurídico.

Por eso es que reclamo de jueces y fiscales un compromiso más activo. Y lo reclamo porque desde mi profundo respeto a las leyes, que están para cumplirse, desde mi confianza en que la justicia es un bien supremo, tengo que decir, con pesar, que la práctica judicial está acabando por atarme de pies y manos en mi anhelo de que el cumplimiento de las leyes sea una realidad sin sombras de impunidad en el País Vasco.

Recientemente, una sentencia del Tribunal Supremo anulaba otra del Superior de Justicia del País Vasco que estimaba la demanda del abogado del Estado contra un acuerdo del Ayuntamiento de Pasaia (Guipúzcoa) que había aprobado contribuir a los gastos que se puedan derivar de la preparación y defensa jurídica de los juicios a insumisos de la localidad, habilitando para ello una partida presupuestaria. O dicho más claro, con el dinero de todos los contribuyentes. Pienso que de esta forma se puede estar abriendo la puerta por la que otros muchos municipios puedan adscribir dotaciones económicas para finalidades de un marcado carácter político. Algunas de ellas, además, impulsadas por los amigos de la muerte y la sinrazón.

Casualmente (¿o no?), el Ararteko ha denunciado la actitud entorpecedora del alcalde de este mismo municipio de Pasaia, perteneciente a Batasuna, por negarse a colaborar con la institución del Defensor del Pueblo Vasco. La razón que esgrime el personaje es que la inclusión en los escritos del Ararteko de un lema de rechazo a la banda mafiosa ETA «le hace perder su neutralidad política».

He aquí una clave: neutralidad política. ¿Se puede ser neutral en el País Vasco? ¿Es moralmente aceptable la fría equidistancia? Tristes personajes del macabro escenario en el que se desarrolla la muerte y el chantaje en nuestro país como Jon Idígoras han insultado repetidamente al presidente del Gobierno, a distintos ministros y a las Fuerzas Armadas. Ayuntamientos como los de Elorrio o Campezo han formulado falsas imputaciones de tortura. Se han remitido a la Fiscalía escritos en los que se denuncia que estas instituciones y estas personas pueden estar incurriendo en figuras tipificadas como delictivas por el Código Penal. Y no estamos obteniendo respuestas.

Pienso que no todos estamos aportando todo de lo que somos capaces. Que, aún leyendo estrictamente la letra, no somos capaces de interpretarla con la suficiente valentía para impedir, insisto, con la ley en la mano, que se intente desmoronar el edificio del sistema democrático que nos garantice la paz y la libertad.

Una fundacion por la libertad
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  30 Junio 2002

Las fundaciones se crean cuando una institución o un grupo de personas ven indispensable alcanzar una meta que, siendo necesaria, o bien parece de problemática consecución, o quizás en peligro de ruina. Por eso una verdadera fundación es una iniciativa que aborda cuestiones siempre difíciles, problemáticas arriesgadas, lanzada a metas acaso inalcanzables pero no por eso menos evidentes. Esto explica por qué hay fundaciones para frenar los estragos del Sida en Africa o defender la selva del Amazonas de ganaderos codiciosos, por ejemplo.

En el País Vasco, la libertad política es un bien escaso, convertido en prepotencia para los nacionalistas, impunidad de los proterroristas y simple quimera para todo el resto. Por eso se presenta en Bilbao la Fundación por la Libertad, porque en el País Vasco no hay libertad y es necesario conquistarla. No van a faltar voces que expliquen esta Fundación como un episodio desesperado de oportunismo político de los derrotados el 13 de mayo -otra plataforma electoral de Mayor Oreja o un hobby para Nicolás Redondo, o algo así-, y este tipo de desprecio no va proceder sólo del nacionalismo vasco y sus mamporreros de IU, sino también de otros muchos inconscientes, cínicos y majaderos.

Atendiendo a los hechos, no debería parecer necesario insistir en que en el País Vasco se pierde la libertad si uno decide no ser nacionalista y se empeña en explicar esa rara decisión, ni necesario insistir en que, por tanto, necesitamos una fundación que luche por ella, que aúne voluntades y, sobre todo, que recabe fondos para poner en marcha iniciativas cívicas prácticas que aumenten la libertad de las personas ahora privadas de ella, de modo que la libertad de expresión, asociación y representación deje de ser un deseo piadoso para convertirse en esa rutina poco valorada por los beneficiados.

Pero la realidad es tozuda y dice que muchas llamadas de auxilio de las víctimas del terrorismo y de las personas amenazadas caen en el vacío. Nos dice que a estas alturas todavía es posible que el obispo de Sigüenza reproche a las víctimas de ETA su ideología democrática, como si ser demócrata fuera un demérito y una pérdida reprobable de imparcialidad, o que su colega auxiliar de Bilbao, Karmelo Etxenagusia, diga que ellos, los obispos vascos, ya hablan con todos los vascos con los que hay que hablar, lo que excluye a los de Covite, Basta Ya, Foro Ermua y quién sabe a cuántos más. La realidad también susurra que la mayor parte de las empresas vascas prefieren pagar la extorsión a ETA a dedicar un euro a los colectivos cívicos vascos o a las víctimas de sus extorsionadores -colectivo del que forman parte esos mismos empresarios que pierden el tiempo pidiendo «que los políticos se pongan de acuerdo y arreglen esto como sea»-, y esa misma realidad nos informa que las grandes empresas españolas si bien no pagan a ETA, también ahorran en lo de invertir en libertad, quizás para evitar que algún obispo les riña por parciales. La realidad es que la huelga general convocada por UGT y CC.OO. el 20 de junio fue saboteada en el País Vasco por los sindicatos (¿) nacionalistas, que declararon una huelga «contra el sindicalismo español» descaradamente racista, xenófoba, facha.

Esa misma realidad que clama en el desierto ha sido capaz de mostrar en una sola semana las condiciones reales de vida en la que algunos cargos electos vascos sobreviven a su dura carga. La experiencia de la alcaldesa de Lasarte, Ana Urtxuegia, asediada y agredida en un frontón por mil energúmenos que le acusaban de ser lo que ellos son -fascistas y asesinos-, sin que el acto de entrega de trofeos fuera suspendido y sin que se registrara una sola detención, con la alcaldesa batasuna de Hernani apoyando a voz en grito a los linchadores de su colega, esto parece apoyar que es necesaria una Fundación por la Libertad. O como lo es el que José Luis Vela, concejal en la cercana villa de Andoain, padezca por tercera vez la entrega de un copia de la llave de su portal en su misma casa, donde sin duda habita quien no tiene inconveniente en regalar copias de la llave para asesinar a su vecino. Y, definitivamente, no es casualidad que estos dos dignísimos cargos públicos sean socialistas, y ello por dos razones: una que, tras la defenestración de Nicolás Redondo por el complot de nacionalistas y provasquistas de su partido -muchos de ellos vasquistas de Madrid y Barcelona-, ETA-Batasuna cree posible y más cercana la definitiva laminación de unos cargos públicos que su partido, entretenido en otras batallas más gratificantes, no apoya como debe (¿cuántos cargos del PSOE han corrido a Lasarte y Andoain para estar con los agredidos?); y la segunda, que sigue adelante la estrategia deliberada de limpieza étnica de cargos y ciudadanos constitucionalistas en los pueblos vascos. Cuando los vascos constitucionalistas ejercemos el turismo político asistiendo a actos celebrados en otras ciudadades españolas, siempre hay algún asistente conmovido que llama héroes a quienes aportan su testimonio, empalidecido por la imposibilidad de transmitir el significado personal de experiencias brutales como las recientes de Ana Urtxegia o José Angel Vela. Pues muchas gracias, pero vamos a dejarnos de expresiones sin consecuencias. Aunque sea por egoísmo, ¿o acaso alguien cree que es posible abandonar a su suerte al País Vasco sin que ello termine por afectar a Madrid, Manresa o Ponferrada?

Finalizo: otra de las razones por las que se crea la Fundación Libertad es que las expresiones de apoyo moral que recibe el constitucionalismo vasco son inversamente proporcionales a las acciones de apoyo práctico, especialmente monetario. Sin soñar la locura de que algún día el constitucionalismo vasco disponga de al menos la décima parte de los recursos que el nacionalismo emplea en mimar a los suyos, existe la esperanza de que la Fundación Libertad pueda concentrar y distribuir las ayudas que se puedan conseguir. Anímese y colabore.

La Fundación para la Libertad denuncia que el PNV sacrifica la paz a cambio de poder
BILBAO. M. ALONSO ABC 30 Junio 2002

La Fundación para la Libertad, que fue presentada ayer en Bilbao por su presidenta, Edurne Uriarte, volvió a unir a políticos del PP y del PSOE, a intelectuales y también a nacionalistas que creen en la necesidad de aunar esfuerzos para enfrentarse a ETA y para defender la pluralidad de la sociedad vasca.

Un importante despliegue policial indicaba ya a la entrada del lugar donde se presentó ayer la Fundación para la Libertad en Bilbao que las personas que allí se congregaban no contaban con el salvoconducto contra el terrorismo etarra que da el pertenecer a la órbita nacionalista en el País Vasco. Entre ellos estaba el que fuera diputado general de Alava, Emilio Guevara, quien perdió ese salvoconducto al ser expulsado de su partido por defender el Estatuto de autonomía de Guernica.

La Fundación para la Libertad nace con un cualificado respaldo político del PP y del PSOE, aunque no todos los socialistas están de acuerdo con una iniciativa que resalta las coincidencias de los principios fundamentales que guían la acción de ambos partidos en el País Vasco.

La presidenta de la Fundación, la profesora de la Universidad del País Vasco y colaboradora de ABC Edurne Uriarte, destacó en su discurso de presentación que se trata de una iniciativa «a favor de la libertad y de la pluralidad en el País Vasco, a favor del derecho a la palabra y en contra de la dictadura del terror». Esta fundación, según Uriarte, nace en un entorno de fractura social y de miedo, en el que los dirigentes de los partidos que gobiernan «han abrazado un nacionalismo étnico y excluyente» y consideran más importante «el mantenimiento de su inmenso poder institucional» que «la consecución de una Euskadi auténticamente libre en la que todos podamos defender nuestras ideas sin ser amenazados de muerte o sin ser tachados de vascos de segunda categoría».

Al acto acudieron, por parte del PP, su secretario general, Javier Arenas, la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, y la vicepresidenta de la Comisión europea, Loyola de Palacio, además de Jaime Mayor Oreja, que pertenece al patronato de la Fundación, y numerosos dirigentes vascos como Carlos Iturgaiz, Leopoldo Barreda, Fernando Maura o Antonio Basagoiti. No acudió el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, pero sí Javier Rojo, Carlos Totorica y Nicolás Redondo Terreros, que forman parte del patronato. También asistieron Rosa Díez, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y representantes del Foro Ermua y Basta Ya como Agustín Ibarrola y Fernando Savater.

Presentada en Bilbao la nueva Fundación para la Libertad
Presidida por Edurne Uriarte, luchará contra «la dictadura del terror»
En la inauguración hubo dirigentes del PP y socialistas fieles a Redondo
J. ITURRI El Mundo 30 Junio 2002

BILBAO.- Destacados dirigentes del PP encabezados por Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja y Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia de Aznar, y el grueso de los socialistas vascos que se mantienen fieles a las tesis de Nicolás Redondo Terreros -entre ellos Carlos Totorica y Rosa Díez-, además del Defensor del Pueblo, Enrique Mugica, y miembros de otras plataformas como ¡Basta Ya! o el Foro Ermua, así como algunos intelectuales y el expulsado del PNV Emilio Guevara, arroparon ayer la presentación de la Fundación para la Libertad. Una entidad que aspira a convertirse en referente intelectual y aglutinante de la defensa de la libertad en un País Vasco «plenamente integrado en España».

En el primer acto público de este nuevo foro, su presidenta, la profesora de la Universidad del País Vasco (UPV) y ex dirigente socialista Edurne Uriarte combinó en su discurso su decidida vocación a no resignarse a «la dictadura del terror» y al «clima del miedo», con duros términos de censura al Gobierno de Ibarretxe.Acusó a las tres formaciones que lo sustentan, PNV, EA y EB-IU, de «contribuir inevitablemente a la prolongación del terrorismo, al sostenimiento de su brazo político, a la legitimación de sus posiciones y a la impunidad de la apología» al considerar que «se han embarcado en una defensa cerrada» del entorno de ETA.

En contraposición a los nacionalistas, Edurne Uriarte, víctima de un atentado frustrado de ETA en la UPV, mostró el apoyo sin fisuras de su Fundación a la nueva Ley de Partidos Políticos en el contexto de la lucha antiterrorista. Como principal argumento señaló: «No podemos seguir permitiendo la impunidad de grupos que apoyan y colaboran con el terrorismo».

En cambio, Uriarte situó al Gobierno vasco lejos de una lucha decidida contra ETA. Más bien al contrario, responsabilizó al Ejecutivo de Ibarretxe de «acelerar la fractura de la sociedad vasca» y le reprochó que «se haya vuelto a acercar, si es que alguna vez se alejó, a los que apoyan al terrorismo».

Nacionalismo étnico
La profesora universitaria atribuyó este planteamiento a que el Gobierno vasco «no ha querido superar Lizarra» porque, a su juicio, sus dirigentes «han abrazado un nacionalismo étnico y excluyente» cuyo objetivo no es la pluralidad o la libertad, sino «el mantenimiento de su hegemonía».

Para la presidenta de la Fundación para la Libertad, si la pluralidad no es una realidad en la comunidad autónoma vasca es porque el nacionalismo «se resiste a reconocer» a los constitucionalistas «el mismo nivel de legitimidad y derecho a representar al País Vasco».

Estas palabras provocaron una respuesta inmediata por parte del diputado nacionalista Iñaki Anasagasti. Señaló que «el nombre del foro para la libertad está incompleto y debería llamarse el foro de la libertad para el insulto al PNV y al nacionalismo democrático». Añadió que esta entidad, de la que dijo que integra a «una amalgama de gentes con mucha carga de odio», se ha formado «a la contra del nacionalismo» para buscar no soluciones, sino «la confrontación pura, dura, rancia y de la peor especie».

Aparte de las actitudes de los dirigentes del nacionalismo, Uriarte justificó la creación de la Fundación para la Libertad en la resistencia a «una cultura en la que es más importante defender a los que justifican y alientan el asesinato que a sus víctimas» y enfatizó: «No nos resignamos a aceptar ser ciudadanos de segunda clase, a soportar que nos persigan y amedrenten ni a aceptar pasivamente ese clima de miedo».

Uriarte también se reveló contra «una mayoría silenciosa que no fue capaz de reaccionar para defender a Ana Urchueguía», la alcaldesa socialista de Lasarte que sufrió el acoso de los radicales en un partido de pelota en San Sebastián.

La Fundación para la Libertad acusa al tripartito de «prolongar» el terrorismo
El colectivo, presidido por la profesora Edurne Uriarte, reivindica en su presentación en Bilbao el «pluralismo» frente al «nacionalismo excluyente» Sus promotores defienden la Ley de Partidos y advierten a quienes «viven libres y confortables» de que tienen una «deuda moral» con las víctimas
LOURDES PÉREZ/BILBAO El Correo 30 Junio 2002

La Fundación para la Libertad, un nuevo colectivo que reúne a intelectuales y profesores vinculados a movimientos contra la violencia como Basta Ya o el Foro Ermua y a sectores políticos constitucionalistas, echó ayer a andar en Bilbao con una valoración muy sombría de la realidad de Euskadi y con aceradas críticas contra el nacionalismo gobernante. Esos fueron dos de los pilares del discurso pronunciado por la presidenta de la agrupación, Edurne Uriarte -la docente de la UPV a la que ETA intentó asesinar en diciembre de 2000-, que acusó al tripartito de haberse «embarcado en una defensa cerrada» del entorno del terrorismo con la que «están contribuyendo inevitablemente» a su «prolongación», a la «legitimación de sus posiciones» y a la «impunidad de la apología» de la violencia. Ante este horizonte, Uriarte propugnó la «resistencia» cívica contra el miedo y revindicó para la plataforma la defensa de «la libertad» y el «pluralismo» frente al «nacionalismo étnico y excluyente».

La Fundación eligió para darse a conocer un céntrico hotel bilbaíno, donde se congregaron más de 300 invitados pertenecientes a la universidad, la cultura, la política, el sindicalismo o la judicatura. Su presencia confirió al acto una relevancia inédita desde los momentos previos a las elecciones del 13 de mayo, que provocaron una honda decepción en los sectores que habían avalado a los constitucionalistas. Ayer, la plana mayor del PP secundó la convocatoria, mientras que el PSE estuvo representado por Javier Rojo -el único miembro de la actual ejecutiva que acudió-, Txiki Benegas y los cargos y militantes que abanderaron las tesis de Redondo en el congreso del partido.

La presentación de la Fundación ha coincidido en el tiempo con la entrada en vigor de la Ley de Partidos -ayer también- y un recrudecimiento de los ataques contra corporativos socialistas. Edurne Uriarte recordó a la alcaldesa de Lasarte, Ana Urchueguía, y al edil de Andoain José Luis Vela, y asemejó la «vida cotidiana» en Euskadi a una «repetición» continua de lo ocurrido hace una semana en el frontón Atano III de San Sebastián: allí, subrayó, un «grupo de totalitarios insultaban y agredían» a Urchueguía mientras «una mayoría silenciosa no fue capaz de reaccionar para defenderla».

«La enfermedad»
Para la profesora de la UPV, éste no es el resultado de una «sociedad enferma», sino que esa misma sociedad es «víctima de la enfermedad» inoculada por aquellos que «han antepuesto la etnia a la libertad, el ultranacionalismo a la democracia», para mantener su «hegemonía» y su «inmenso poder institucional». A su juicio, «las cosas no han mejorado» tras el 13-M, más bien al contrario: el nuevo Gobierno vasco «ha acelerado la fractura» social, «ha profundizado el aislamiento» del País Vasco, «se ha vuelto a acercar» a Batasuna y «persevera en el camino al precipicio con sus consignas antidemocráticas e irresponsables a favor de la independencia».

Uriarte desgranó sus reproches en presencia de dos invitados del Gabinete Ibarretxe: el director de Derechos Humanos, Txema Urkijo, y Maixabel Lasa, responsable del departamento de atención a las víctimas y viuda del socialista Juan María Jáuregui. Ante ellos, la presidenta de la nueva Fundación acusó al Ejecutivo de no haber superado Lizarra y de entender el «diálogo» como la «defensa de Batasuna». En contraposición, ensalzó la Ley de Partidos como el instrumento para acabar con «la impunidad» y preservar «la democracia y la libertad».

Uriarte definió la Fundación como el altavoz de los ciudadanos que no se resignan a ser «de segunda clase» ni a aceptar «el miedo que amenaza con silenciar definitivamente» Euskadi. Un riesgo al que aludió después el economista José Ignacio Martínez Churiaque, quien advirtió de que aquellos que «viven libres y confortables» tienen una «deuda moral» con las víctimas, que aumenta «cada vez que grupos políticos o religiosos se solidarizan con los culpables» del «desconsuelo y la angustia». La respuesta de los aludidos llegó casi de inmediato: Iñaki Anasagasti sugirió que la Fundación debería llamarse «foro para insultar al nacionalismo».

 

UN DIA DE URCHUEGUIA / Decenas de seguidores de Batasuna atemorizan a la alcaldesa e impiden que se asome a la balconada municipal / La payasa 'Pirritx', concejal batasuna, enarboló la 'ikurriña' en un balcón lateral
La alcaldesa de Lasarte ni siquiera puede salir al balcón de su ayuntamiento
Ana Urchueguía y sus ocho concejales socialistas tuvieron que permanecer en el interior para que la minoría de Batasuna no les lanzara huevos y piedras
JOSEAN IZARRA El Mundo 30 Junio 2002

LASARTE.- Ana Urchueguía, alcaldesa socialista de Lasarte-Oria (Guipúzcoa) desde hace 23 años, a duras penas pudo mantener el autocontrol.

Sentada en el Salón de Plenos apretaba sus brazos cruzados contra su cuerpo para no recorrer los seis metros que le separaban del balcón consistorial.

Habían sonado las campanas de medianoche y, junto a la tamborrada de veteranos, asistían al acto varios cientos de vecinos entre los que sobresalían los simpatizantes de Batasuna.

Ana no llegaba a verlos, pero sabía que si ella o alguno de sus concejales se asomaba al exterior, una lluvia de huevos y piedras caería sobre ellos.

Al lado del balcón vacío, Aiora Zulakia, más conocida como la payasa Pirritx, que no condenó el asesinato de Froilán Elespe, ondeaba alborazada una gran ikurriña.

Urchueguía decidió a lo largo de 15 largos minutos mantener el acuerdo alcanzado con sus concejales y evitar con su salida a la balconada del Ayuntamiento de Lasarte convertirse en presas fáciles de una multitud en la que destacaban los seguidores de Batasuna.

La cita, en la medianoche del pasado viernes, ha constituido tradicionalmente la oportunidad de los radicales para ensañarse contra Urchueguía y el resto de los concejales del PSE-EE que gobiernan en Lasarte durante más de cuatro lustros.

La alcaldesa llegó a quedar inconsciente en una ocasión al recibir el impacto de una piedra lanzada por una mano escondida en la multitud y en la oscuridad de la madrugada. Urchueguía decidió mantenerse firme en una controvertida decisión para garantizar la seguridad de un equipo de gobierno que sufre durante 365 días al año la angustia de convertirse en otro asesinado más por ETA que se añada al nombre de su compañero Froilán Elespe, tiroteado por los terroristas cuando compraba tabaco en un bar el 21 de marzo de 2001.

Batasuna, representada por su portavoz Zigor Iriondo y por Aiora Zulaika, ocupó uno de los balcones laterales segundos antes de que se iniciara el recibimiento de las cantineras de la tamborrada de los veteranos, uno de los actos tradicionales de las fiestas de San Pedro de Lasarte.

Tres concejales de EA-PNV, que ostentan la presidencia de la comisión municipal de euskara, hicieron lo mismo al considerar que carecían de «cintura política», según su portavoz Nekane Larzabal, para solidarizarse con el equipo de gobierno dirigido por Ana Urchueguía.

Zonas 'prohibidas'
La alcaldesa de Lasarte volvió a sufrir casi en soledad otro episodio de la presión del nacionalismo radical contra lo que ella representa. Urchueguía tiene prohibido por la policía pisar en fiestas la plaza Okendo, situada a una veintena de metros del Ayuntamiento.

Y debe alejarse de algunas zonas de su propio pueblo cuando los radicales en sus «fiestas alternativas» vitorean a los 11 etarras presos de la localidad y no puede acudir a los actos culturales del programa festivo porque ETA ya ha constatado las predilecciones de Urchueguía y las aprovechará para intentar asesinarla.

Ni siquiera las siniestras intenciones de los terroristas del comando Buruntza o la estrategia de Batasuna acobardan a Ana Urchuegía, la única alcaldesa que ha conocido el Ayuntamiento de Lasarte-Oria desde que hace menos de un cuarto de siglo se constituyó en municipio al unir varios barrios de otros municipios.

Urchueguía, nieta de un militante socialista que tras 14 años en el penal de Santoña volvía a ser recluido temporalmente cuando Franco se trasladaba de vacaciones a San Sebastián, presidió la primera gestora y ha vapuleado, elección tras elección, a sus rivales nacionalistas.

Urchueguía comenzó el pasado viernes, primer día festivo de Lasarte, tras otra noche de duermevela. «Tienes tantas cosas dándote vueltas en tu cabeza que apenas llegas a dormir dos o tres horas cuando te despiertas tensa, con la mandíbula apretada», reconoce Urchueguía cuando, acompañada por dos ertzainas de paisano, inicia su jornada.

A primera hora
Son las 8.00 horas y Urchueguía ha sorprendido a los responsables de la construcción de un vial que daban por concluida una obra que examina con detalle y exige mejoras en detalles medioambientales.

Su presencia ha provocado que una anciana le susurre que está con ella. «Te dicen en privado lo que no pueden decir en público.Desgraciadamente, sólo hay un tema del que los guipuzcoanos podemos hablar con tranquilidad; la Real Sociedad», reconoce mientras se encamina ya hacia el Consistorio, un caserón pequeño en el que Urchueguía pasa más de 12 horas diarias en una actividad frenética.

Divorciada y con dos hijos, Urchueguía observa desde su despacho una pancarta de apoyo a los presos de ETA y a lo largo de la calle por la que se accede al Ayuntamiento ya han colocado pasquines donde en euskara se señala que «lo que quiere la alcaldesa es acabar con la cultura vasca».

En el despacho
En su mesa varios bloques de documentos adelantan el trabajo de esta ya veterana política vasca que inició su carrera política de la mano de Enrique Casas, otro dirigente socialista asesinado por ETA. Las tasas municipales, el próximo Pleno que aprobará las normas subsidiarias, la comprobación de todas las actividades festivas organizadas por el ayuntamiento Urchueguía utiliza hasta tres teléfonos para despachar asuntos de un municipio con 18.000 habitantes en el que Batasuna sólo logró 2.167 votos cuando, en plena tregua, se presentó con la etiqueta electoral de Euskal Herritarrok.

«Mi madre me pregunta, ¿por qué sigues? Ella piensa que es cabezonería y me repite, ¿te pueden pedir aún más? pero nosotros, pese a todo, tenemos que seguir porque somos un frontón frente a la presión nacionalista», explica esta mujer que considera perder el tiempo el ir de compras y gusta del negro para vestir.

Los colaboradores
Urchueguía lidera un grupo voluntarioso surgido en circunstancias excepcionales. Julio Legaz, su teniente alcalde, se prepara ya para lanzar el txupinazo que a las 12.00 horas abrirá las fiestas. Prejubilado de Michelin, la empresa que sustentó el crecimiento industrial de este municipio y en la que ahora trabajan 1.400 vecinos, Legaz delega en sus escoltas, originarios de Sevilla y Madrid, a qué bar puede ir a tomar un café. Su predecesor, Froilán Elespe rechazó esta protección y ETA lo asesinó cuando entraba en un bar.

Legaz quiere vivir pero afronta con socarronería que un trabajador como él tenga que sufrir la continua vigilancia de dos jóvenes.

Peor lo tienen otros dos concejales de Lasarte. Uno de ellos trabaja en un taller de madera mientras sus escoltas le esperan fuera, otro es ascensorista y también acude a su puesto con dos personas protegiéndole.

Legaz, pese a que el reloj de la iglesia de San Pedro se ha estropeado ante el cabreo de Urchueguía, lanza el cohete y la bandera de Lasarte-Oria se iza en el mástil del Ayuntamiento. Los ediles batasunos corean gritos de apoyo a los presos que se mezclan con los insultos que desde abajo corean sus militantes contra Ana Urchueguía.

Tres carteles de apoyo a los presos de ETA quedan colgados desde el balcón municipal cuando Zigor Iriondo y dos de sus compañeros se retiran. Varias docenas de simpatizantes y un montón de niños inician la fiesta embutidos en camisetas con la imagen de los payasos Takolo, Pirritx y Porrotx, el grupo del que forma parte Aiora Zulaika, la concejal batasuna de mirada desafiante que aún ahora para muchos pequeños es la divertida payasa que contrarresta la seriedad de Takolo y la torpeza de Porrotx.

En el cementerio
Urchueguía práctimente se escapa de puntillas del ágape festivo con los funcionarios del Ayuntamiento con un ramo de flores entre sus manos. En las faldas de una de las montañas que rodea Lasarte-Oria se encuentra un cementerio vistoso y funcional.Dos pintadas en euskara, una en apoyo de una presa etarra y otra pidiendo la libertad de los reclusos de ETA, reciben a la alcaldesa.La imagen de Froilán Elespe, vestido con un polo azul de Lacoste y esbozando una sonrisa, ilumina la cara a Urchueguía.

El banderín de la Real Sociedad se apoya en una talla de madera, dos pasiones del concejal asesinado por ETA. «Nunca morirás porque nunca dejaremos de quererte», se lee en la talla que Urchueguía limpia antes de regresar. «¿De qué les ha valido asesinar a Froilán y tantos y tantos compañeros, concejales, policías, periodistas?», se pregunta Urchueguía.

El recuerdo de Elespe es permanente entre el centenar de afilados socialistas que mantienen como señas de identidad la casa del pueblo o la tómbola de una ONG de cooperación con Nicaragua.Urchueguía, que anula su comida para visitar la residencia municipal de ancianos Atsobakar, explica que el nombre de Froilán permanecerá en Lasarte-Oria y así se llamará un jardín botánico de 25.000 metros cuadrados situado en el norte del pueblo.

La alcaldesa reconoce que ya nada sería igual sin él ni para su viuda y sus dos hijos, ni para sus compañeros socialistas.

En el Hogar del Jubilado
La imagen de Elespe también continúa viva en el Hogar del Jubilado a donde Urchueguía acude para entregar premios de poesía. Una docena de ertzainas con material antidisturbios y otros 10 escoltas blindan las entradas al recinto en el que los ancianos se esfuerzan por demostrar sus habilidades oratorias. Nada que ver con los mensajes que habitualmente traslada en los plenos municipales Zigor Iriondo, el portavoz batasuno.

«Esto que estáis haciendo es peligroso», recuerda Urchueguía cuando al salir la Ertzainta le recomienda que abandone el centro del pueblo porque un centenar de radicales va a homenajear a los presos etarras.

La concentración
Tras la concentración surgen pancartas contra la tortura sufrida por los reclusos de ETA, indicativos de la lejanía en las cárceles donde se encuentran, más pasquines reclamando su libertad. Urchueguía y Julio Legaz, desterrados por seguridad de su propio pueblo, reciben la noticia de que una vaquilla ha sobrepasado el recinto de seguridad y ha enfilado la autovía hacia San Sebastián hasta caer abatida por los disparos de la Policía Municipal. «¿Mamá cómo estás?», pregunta la hija de Urchueguía por teléfono. «¿Te han tirado huevos en el txupinazo?», le inquiere también su hijo antes de confesarle que él ha estado allí y ha discutido con otro vecino que increpaba a su madre.

Apenas unas horas más tarde, rodeada tan sólo de sus compañeros, Urchueguía siente los sollozos de Jone Altuna, otra de las nueve ediles socialistas, mientras clava sus ojos en la figura aniñada de la payasa Pirritx encaramada a un balcón robado por el terror.

Pies de fotos tituladas
LA MAYORIA DEL PSE-EE SIN PODER SALIR... La alcaldesa y varios concejales del PSE-EE, que son mayoría en la institución local, se quedaron en el Salón de Plenos del Ayuntamiento sin poder salir al balcón para no recibir piedras y huevos de los seguidores de Batasuna. La imagen, tomada en la medianoche del viernes, se repite tradicionalmente en este municipio. Entre los representantes municipales socialistas (nueve en total en el Consistorio) ya no figura Froilán Elespe, que fue asesinado por ETA el pasado año. En la foto, la alcaldesa (en el centro sentada) junto a sus concejales.

...Y LA MINORIA DE BATASUNA EN EL BALCON. Los dos concejales de Batasuna, Zigor Iriondo y Aiora Zulaika -más conocida como la payasa Pirritx- salieron a un balcón lateral enarbolando la ikurriña segundos antes de que que se iniciara el recibimiento de las cantineras de la tamborrada de los veteranos en uno de los actos tradicionales de las fiestas de San Pedro de Lasarte.Batasuna ha perdido todas las elecciones frente al PSE-EE en los 23 años del municipio.

MARIANO RAJOY, MINISTRO DE INTERIOR: «El Gobierno vasco no ataca el problema de ETA de raíz»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo 30 Junio 2002

El vicepresidente del Gobierno y Ministro de Interior, Mariano Rajoy, concibe la lucha contra ETA como un batalla abierta en todos los frentes, desde el político, al judicial o el internacional. Las divergencias con las tesis nacionalistas en esta cuestión surgen inmediatamente y las críticas al PNV y el Ejecutivo vasco son contundentes. «No luchar contra el entorno de ETA es un error», resalta una y otra vez.

-¿Cuando prevé que el Gobierno aplicará la Ley de Partidos?
-No hay una decisión tomada. Habrá que esperar a que se produzcan una serie de acciones por parte de Batasuna -que violen los principios democráticos o el respeto a los derechos de las personas-, y que sean suficientes para que el Supremo pueda decretar su ilegalización.

-¿Cómo valora la afirmación del lehendakari de que esa norma es la semilla de la fractura social?
-La mayor fractura social del País Vasco es la que produce un grupo de personas que matan a quienes no piensan como ellos. La fractura social es muy evidente cuando hay 677 personas escoltadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado y otras tantas que dependen de la Ertzaintza. Esa es la auténtica fractura.

-¿Y en qué mejorará su situación con la ley?
-Es un instrumento muy útil, pero uno más, para combatir a ETA. Este Gobierno realiza una lucha contra el terrorismo que se basa en dos pilares: perseguir a los comandos y tener en cuenta que la banda es un amplio entramado al que hay que perseguir policial, judicial, financiera e internacionalmente. No entender que las Gestoras, Segi o Batasuna sirven a ETA es un error. En este contexto se enmarca la Ley de Partidos. Que, por otra parte, coincide con la legislación de los países de nuestro entorno.

-¿Han sopesado qué ocurrirá si Batasuna es ilegalizada en España y no en Francia?
-Veo muy difícil que se ilegalice a Batasuna en España y no en Francia. Cuando en la lista europea de organizaciones terroristas se introdujo a Segi o a las Gestoras pro Amnistía, se incluyó para toda la Unión Europea, y por lo tanto, también en Francia.

-¿Esperaban la reacción que está teniendo el PNV contra la Ley de Partidos?
-En el PNV hay dos aspectos a tener en cuenta. La Ertzaintza intenta efectivamente luchar contra los comandos. Eso lo he podido comprobar. Pero ni los responsables políticos de la Policía vasca, ni su partido ni el Gobierno vasco creen que hay que luchar contra el entorno de ETA. Y eso es una equivocación. Cuando se detuvo a un número de personas que formaban parte del entramado financiero de ETA hubo dirigentes del PNV que lo criticaron. Eso es un disparate. Pero además, hay que tener en cuenta que los portavoces del PNV sostienen el mismo discurso que Batasuna en cuanto a los fines y a los objetivos, aunque no en los medios.

-Lo que resulta evidente es que el ministerio y la consejería mantienen dos filosofías distintas sobre la lucha antiterrorista.
-Creo que el Gobierno vasco piensa que hay que detener comandos, pero no ataca de raíz el problema. Segi es un semillero de ETA y está constituida por personas vinculadas a la kale borroka . También creo que las Gestoras cumplen una función clarísima en el apoyo a etarras encarcelados o huidos. Y también mantengo que Batasuna es la correa de transmisión política del núcleo dirigente de la banda y 400 de sus miembros están detenidos por su pertenencia a ETA.

-¿No estaría más próximo el final del terrorismo si entre Madrid y Vitoria existiera una mayor coordinación en estas cuestiones?
-Ya me gustaría que la hubiera. Creo que con el consejero Balza colaboro bien en dos asuntos: la lucha contra los comandos y la protección de los amenazados. Sin embargo, hay dos temas que nos plantean problemas. El primero es la creencia del Gobierno vasco de que no hay que luchar contra el entorno de ETA y el segundo, que en pleno siglo XXI, cuando todo el mundo va a procesos de integración, o cuando políticas tan importantes como la monetaria son unitarias, se impulsen procesos de segregación, contrarios a lo que dicta el sentido común y los tiempos. Eso es un grave error.

Autodeterminación
-Pero la incomunicación es cada vez mayor.
- Nos gustaría tener unas buenas relaciones, pero no es nada fácil con gente que anuncia constantemente que da pasos hacia la autodeterminación, la soberanía o no se sabe qué objetivos políticos. Eso dificulta mucho las cosas.

-Pese a defender sus acuerdos con el consejero Balza, hay muchas divergencias de fondo. ¿Su decisión de no acudir a la Mesa de Arkaute y la imagen de la silla vacía que dejó la consejería fue uno de los mayores momentos de tensión?
-Aquella mesa se convocó para hablar de la protección de los concejales y lo primero que debo decir es que el lehendakari no puede presumir mucho en estos asuntos, porque a esas personas se les protegió ante la presión de los partidos no nacionalistas. La autoridad moral de algunos para hablar de determinados temas es manifiestamente opinable. Además, las medidas de seguridad estaban funcionando y se había acordado crear una comisión de especialistas policiales. A mí me hubiera gustado que en aquella reunión se hablase de la Ley de Partidos, de la lucha contra el entorno. El dejar una silla vacía... yo nunca lo hubiera hecho.

-Comparte con Zapatero el diagnóstico de que el ataque contra la alcaldesa de Lasarte revela que aún falta camino por recorrer en la protección de la sociedad vasca.
-Es evidente que lo ocurrido en San Sebastián o en Andoain revela cómo están algunas cosas en el País Vasco. Además de ofrecer mi solidaridad a los afectados, me gustaría pedir al Gobierno vasco que hiciera el mayor esfuerzo para proceder contra quienes tuvieron ese comportamiento. Esas personas son el entorno, y parece que contra ellas hay algunos que no quieren actuar.

-¿Usted cree que el PNV está en un Lizarra dos ?
-El PNV llegó a unos acuerdos con ETA que, según dijo la propia banda tras la ruptura de la tregua, no cumplió. En este momento, lo único que puedo constatar es que el discurso de ambos en cuanto a los fines y objetivos es el mismo. Pero me gustaría que el Ejecutivo vasco valorase lo que he dicho sobre la lucha contra el entorno, porque si no, resulta mucho más difícil evitar las muertes. Y eso es una obligación básica de cualquier gobierno.

Reaparece en Euskadi el frente constitucionalista con la Fundación para la Libertad
Su presidenta, Edurne Uriarte, acusa al Gobierno vasco de 'contribuir a la prolongación' de ETA
AITOR GUENAGA | Bilbao El País  30 Junio 2002

La Fundación para la Libertad, que ayer se presentó en sociedad en un acto en la capital vizcaína al que acudieron centenares de constitucionalistas, defendió la Ley de Partidos para ilegalizar Batasuna porque 'contribuirá muy positivamente a la lucha contra el terrorismo', según su presidenta, la profesora universitaria Edurne Uriarte. La presentación en sociedad de la nueva fundación sirvió para lanzar andanadas contra el Gobierno del lehendakari, Juan José Ibarretxe, al que se acusó de 'acercarse de nuevo a los que apoyan el terrorismo' y de 'contribuir a la prolongación del terrorismo'.

El constitucionalismo volvió ayer por sus fueros 13 meses después de la derrota electoral en las elecciones autonómicas vascas y de la sensación de fracaso que se adueñó de este movimiento tras la incapacidad de desalojar al nacionalismo de Ajuria Enea. Y lo hizo reavivando su discurso más crítico con la ideología nacionalista y con la acción del Gobierno de Juan José Ibarretxe.

La presidenta de la nueva fundación, la profesora universitaria Edurne Uriarte, acusó directamente en su intervención a las tres formaciones que sustentan el Gabinete de Ibarretxe (PNV, EA e IU) de haberse embarcado en los últimos meses en "una defensa cerrada del entorno del terrorismo", de contribuir a la "fractura social" y "a la prolongación de ese terrorismo, al sostenimiento de su brazo político, a la legitimación de sus posiciones y a la impunidad de la apología del terrorismo".

"Auténtico pluralismo"
La reaparición con fuerza del movimiento constitucionalista supuso un bálsamo de "rebeldía contra la intolerancia", en un "acto cívico" en favor de un "auténtico pluralismo" y la libertad en Euskadi, "frente al desistimiento y la muy bien disimulada cobardía", en palabras de la conductora de la presentación, Maite Pagazaurtundua, la edil socialista de Urnieta (Guipúzcoa) y exponente del sector redondista. Los máximos representantes de este sector, perdedor en el último congreso extraordinario del PSE-EE, llenaron ayer el salón del céntrico hotel bilbaíno donde se desarrolló el acto -entre ellos Nicolás Redondo Terreros, Rosa Díez y el alcalde de Ermua, Carlos Totorika-, evidenciando así la ausencia de la plana mayor de los dirigentes del PSE y del PSOE. El único miembro de la dirección federal fue el también dirigente en Euskadi Javier Rojo. También acudió el defensor el pueblo, Enrique Múgica.

Por contra, el PP se volcó en el acto de presentación de una fundación que ha preparado su puesta de largo durante los últimos meses y en la que han participado filósofos como Fernando Savater, artistas como Agustín Ibarrola, periodistas, magistrados y abogados, y que ha contado con el apoyo de otros grupos cívicos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro El Salvador o la Fundación José Luis López de Lacalle. El PP envió, entre otros, a Javier Arenas, Loyola de Palacio, Jaime Mayor Oreja, Luisa Fernanda Rudi y Javier Zarzalejos.

La presidenta de la fundación recordó en su discurso los actos de violencia de los últimos días: la agresión en un frontón donostiarra a la alcaldesa de Lasarte, Ana Urchueguía, y las amenazas de muerte contra el edil de Andoain José Luis Vela, ambos representantes socialistas. "La violencia de persecución existe porque no hay persecución de esa violencia, ejercida en los centro de trabajo, la calle, el propio domicilio o el frontón", remarcó el secretario general de la fundación, José Ignacio Martínez Churiaque, en una clara invectiva contra los responsables de la seguridad vasca. Tanto Uriarte como Churiaque censuraron la "pasividad" de la sociedad ante estos "terribles hechos" y abogaron por un despertar cívico y por una respuesta desde el Estado de derecho con leyes como la de Partidos para que esos actos violentos no se reproduzcan. Los miembros de la fundación reiteraron su negativa a resignarse a "vivir sin libertad" y menos a "a ser ciudadanos de segunda clase".

Chiuraque arremetió contra ese marco de "conculcación de los derechos humanos" que consigue que otros "agentes colaboracionistas defiendan un referéndum de autodeterminación que les otorgue el necesario velo democrático", en alusión a la consulta defendida por el lehendakari y por Arzalluz.

El único representante del nacionalismo vasco que participa en el patronato de la fundación, que cuenta con 34 miembros, es el ex diputado foral de Álava Emilio Guevara, expulsado del PNV por sus críticas a Xabier Arzalluz. Guevara censuró la "deriva soberanista" de su ex formación, "que no lleva a ninguna parte, salvo al enfrentamiento". El único miembro del Ejecutivo vasco que acudió ayer fue el director de Derechos Humanos y ex dirigente de Gesto por la Paz, Txema Urquijo.

Durante la sesión, en la que se escucharon canciones como Imagine, de John Lennon, se exhibió un vídeo que compaginó frases de Unamuno con escenas de la guerra de Vietnam y cuadros de Goya y románticos, como La libertad guiando al pueblo.

Nace la Fundación para la Libertad, que acusa al PNV de defender al entorno de Eta
La presidenta, Edurne Uriarte, se compromete a luchar contra la dictadura del terror
Ayer se presentó en Bilbao la Fundación para la Libertad, una iniciativa cívica que, como recordó su presidenta, Edurne Uriarte, se propone trabajar a favor de la libertad y de la pluralidad, del derecho a la palabra, y en contra de la dictadura del terror en el País Vasco y en el resto de España. El acto de presentación contó con una amplia representación de personalidades de todos los sectores de la sociedad: Javier Arenas, Loyola de Palacio, Carlos Iturgaiz, Ramón Rabanera, Rosa Díez, Agustín Ibarrola y Emilio Guevara, entre otros.
E. Mejuto - Bilbao.- La Razón  30 Junio 2002

La Sala principal de un conocido hotel bilbaíno se encontraba abarrotada ayer por los asistentes al acto de presentación de la Fundación para la Libertad. Su presidenta, la profesora de la Universidad del País Vasco Edurne Uriarte, fue la encargada de abrir el acto. Como señaló Uriarte, esta Fundación es una iniciativa a favor de la libertad y de la pluralidad en el País Vasco, del derecho a la palabra y en contra de la dictadura del terror.

Edurne Uriarte, quien hace año y medio fue víctima de un atentado fallido de Eta, acusó al PNV, EA e IU de estar embarcados en una «defensa cerrada del entorno» de Eta y de contribuir «inevitablemente» a la prolongación del terrorismo, al sostenimiento de su brazo político, a la legitimación de sus posiciones y a la impunidad de la apología del terrorismo.

Contra la violencia
Como recordó su presidenta, esta Fundación supone la iniciativa de un grupo de ciudadanos que quieren trabajar para denunciar los valores de «exclusión, justificación de la violencia, etnicismo e intolerancia». Es, siguiendo sus palabras, la iniciativa de personas que no van a permanecer «calladas» ante los terroristas ni sus cómplices. La Fundación, que realizará sus actividades en todo el territorio nacional, quiere ser un «brote de ilusión» y «esperanza» para los ciudadanos que actualmente están expulsados de la realidad social vasca por no compartir la «intolerancia» y la «violencia» asentada en el «tronco estéril» de esta sociedad «subyugada por Eta y Batasuna». De esta situación de falta de libertad y exclusión social en el País Vasco, Uriarte culpó directamente al Gobierno del «lendakari» Ibarreche. A su juicio, este Ejecutivo «no ha querido superar Estella», ya que sus dirigentes «han abrazado un nacionalismo étnico y excluyente en el que los objetivos esenciales no son la pluralidad, la convivencia y la libertad», sino, como resaltó, el mantenimiento de la «hegemonía nacionalista», de su «inmenso poder institucional» o de una determinada «idea étnica».

En referencia a la nueva Ley de Partidos, Uriarte no quiso dejar escapar la ocasión para expresar su apoyo . Como consideran desde la Fundación para la Libertad, esta nueva Ley contribuirá muy positivamente a la lucha contra el terrorismo.

Entre los asistentes al acto se encontraban el secretario general del PP, Javier Arenas; el presidente de honor del PP vasco; Jaime Mayor Oreja, la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi; el escultor Agustín Ibarrola; la presidenta de la AVT, Ana María Vidal-Abarca; el Diputado General del PP en Álava, Ramón Rabanera; el presidente de los populares vascos, Carlos Iturgaiz; el presidente del PP en Vizcaya, Leopoldo Barreda; la parlamentaria de UA Enriqueta Benito; el ex secretario general del PSE, Nicolás Redondo Terreros; el secretario general del PSE de Álava, Javier Rojo; y la eurodiputada Rosa Díez. Se echó de menos a Adolfo Suárez.

Distintas ideologías y un solo objetivo: combatir la estrategia de los proetarras
M. ALONSO ABC 30 Junio 2002

Jaime Mayor Oreja, Nicolás Redondo y Emilio Guevara participan en el patronato de la Fundación para la Libertad con el objetivo de combatir el clima de miedo que impide la democracia real en el País Vasco. Desde ideologías diferentes como las del PP, el PSOE o el PNV, los tres políticos coinciden en considerar una cuestión previa evitar que se imponga el pensamiento único nacionalista.

BILBAO. Emilio Guevara -quien fuera diputado general de Álava por el PNV, expulsado de su partido el pasado mes de enero por su crítica a la actual estrategia de Xabier Arzalluz y su defensa del Estatuto de Guernica- se encontraba cómodo ayer rodeado de populares y socialistas, porque Guevara es un político que acepta a quienes piensan de forma diferente y que quiere acabar con la falta de libertad que, según declaró a ABC, existe en estos momentos en el País Vasco. «Hubiera venido también si siguiera afiliado al PNV», aclara el ex diputado general de Álava, tras asegurar que la defensa de la libertad es una cuestión previa a cualquier proyecto político. En su opinión, el nacionalismo democrático «tiene en estos momentos una profunda desorientación y una gran ceguera que le impide ver lo que ocurre realmente en el País Vasco».

Emilio Guevara es nacionalista, pero no comparte la estrategia independentista que mantiene en estos momentos el PNV y que, en su opinión, sólo lleva «al enfrentamiento». «Este país no necesita independencia», asegura Guevara, al tiempo que añade que la sociedad vasca es una sociedad libre y plural que «no necesita proyecto de construcción nacional, porque ya lo tiene con el Estatuto».

La preocupación del PNV
El ex ministro de Interior Jaime Mayor Oreja forma parte del patronato de la Fundación para la Libertad porque entiende que el éxito en la lucha contra el terrorismo y la coacción que existe en el País Vasco sólo puede conseguirse con la colaboración de las instituciones y los ciudadanos. Además, considera que «ese éxito no sólo depende del acierto de un gobierno». Por último, Mayor Oreja opina que es importante que «personas de orígenes políticos diferentes» estén juntos en un proyecto que defiende la libertad de todos.

En el mismo sentido se expresó Nicolás Redondo Terreros, también miembro del patronato de la Fundación, que considera que esta nueva iniciativa «va a ser un elemento fundamental de la vida política y social del País Vasco». Redondo matiza que «la unidad de los demócratas tiene que preocupar al nacionalismo en general y a ETA en particular».

En defensa de la ley contra Batasuna
ABC 30 Junio 2002

Durante el acto de presentación de la Fundación, Edurne Uriarte defendió la nueva Ley de Partidos al considerar que contribuirá a la lucha contra el terrorismo y por entender que «no podemos seguir permitiendo la impunidad de grupos que apoyan y colaboran con el terrorismo».

Definió Edurne Uriarte a quienes participan en el patronato de la fundación como personas que no se resignan a vivir sin libertad, ni a aceptar pasivamente «ese clima de miedo que amenaza con paralizar y silenciar definitivamente el País Vasco». «Personas -añadió- que no aceptan que se les acuse de confrontación por denunciar la falta de libertad y que tampoco aceptan la dictadura etarra ni la comprensión del crimen». La presidenta de la fundación criticó al PNV y a EA por «enfrentarse a los vascos constitucionalistas perseguidos por ETA y Batasuna» y por «embarcarse en una defensa cerrada del entorno del terrorismo», con lo que contribuyen «a la prolongación de ese terrorismo, al sostenimiento de su brazo político, a la legitimación de sus posiciones y a la impunidad de la apología del terrorismo».

José Ignacio Martínez Churiaque, secretario de la Fundación, destacó por su parte que quienes la integran trabajarán para «eliminar el actual caos ético y político que supone que algunos ciudadanos pueden verse privados de su vida cuando sus opciones no coinciden con los objetivos de los terroristas».

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