AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 1 Julio  2002
Fundación para la Libertad: Ellos son Euskadi
Alberto Míguez Libertad Digital 1 Julio 2002

Ojo, que Rajoy ya habla de política
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Julio 2002

¿Asamblea de ratones
Lorenzo Contreras La Estrella 1 Julio 2002

«Solos no podemos»
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 1 Julio 2002

Izaskun Sáez de la Fuente: «La izquierda radical vasca es un movimiento ateo que rinde culto al pueblo y a sus mártires»
BILBAO. M. ALONSO ABC 1 Julio 2002

¿Contra quién va el patriotismo constitucional
Ángel Cristóbal Montes  La Razón 1 Julio 2002

La ley, ley para todos
José Antonio SÁNCHEZ La Razón 1 Julio 2002

Ley ilegítima de partidos
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 1 Julio 2002

La falta de ayudas amenaza al español en el Sáhara Occidental
ROSA MENESES ARANDA. Enviada especial El Mundo 1 Julio 2002

El Ayuntamiento de Barcelona potenciará el catalán entre los inmigrantes
Redacción - Barcelona.- La Razón 1 Julio 2002
 

Fundación para la Libertad: Ellos son Euskadi
Alberto Míguez Libertad Digital 1 Julio 2002

Precisamente cuando Batasuna y sus mamporreros nacionalistas se aprestan a lanzar un nuevo ataque contra las libertades en el País Vasco con el pretexto de protestar contra la Ley de Partidos Políticos, un grupo de mujeres y hombres han presentado la Fundación para la Libertad, un proyecto de reconciliación, civilidad y democracia dirigido a que los vascos puedan vivir sin sobresaltos en la democracia española, lo que desde luego no es el caso actualmente.

Presididos por la profesora Edurne Uriarte, una mujer bellísima moral y físicamente, en esta Fundación está lo mejor de Euskadi: políticos, escritores, profesionales, académicos, empresarios, trabajadores, hasta clérigos (lo que dado el pelaje de los señores obispos y párrocos del lugar es toda una hazaña), juntos para revindicar otro país, otra vida, otra esperanza. La presentación de esta alternativa cívica se produce mientras el lehendakari Ibarretxe pasea su cuerpo gentil por los campamentos del Polisario en Tinduf: buen momento para que reflexione hasta qué punto lo que él llama su patria se ha convertido también en un campo de concentración para quienes ni se arrugan y ni pasan por el aro de este nacionalismo cateto y sanguinario que él y sus amigos representan.

En la Fundación para la Libertad están gentes tan distintas pero nada distantes como Fernando Savater, Agustín Ibarrola, Rosa Díez, Vidal De Nicolás, Germán Yanke, Nicolás Redondo Terreros y su padre, el gran Nicolás Redondo -ejemplo de dignidad y coraje, ahora y antes- Carlos Totorika, Jaime Mayor Oreja, Enrique Múgica, Emilio Guevara (la dignidad del hombre está también en saber rectificar y seguir adelante: la infalibilidad es el refugio de los idiotas) y Ana Urchueguía, la apabullante alcaldesa de Lasarte. Lo mejor de Euskadi, lo mejor de ese país y ese pueblo que a lo largo de la historia compartida y común con la nación española ha sabido dar ejemplo de universalidad, sentido común, trabajo y decencia. Ese país que Arzalluz y sus diáconos quieren convertir en una mezcla del Santo Oficio y Patio de Monipodio con la bendición del obispo Blázquez y de su compañero de cuarto, el obispo de Sigüenza, un tal Sánchez, que lo ama y admira apasionadamente. No es de extrañar que con estos individuos al mando, ahora sí, España esté dejando de ser católica.

La Fundación para la Libertad es apenas un eslabón de esa cadena de solidaridad de la que forman parte otras fundaciones como la Miguel Ángel Blanco, la de José Luis López de la Calle, la asociación de Víctimas del Terrorismo. Todos están en la lista de condenados a muerte por la banda criminal, todos viven protegidos por policías y guardaespaldas, todos miran a diario si hay bombas debajo del coche o si el tipo que pasó dos veces delante del portal es o no el asesino o el chico de los recados. Nada de eso le ocurre por ejemplo a Anasagasti en Madrid o al obispo Uriarte en su tierra: la guerra no va con ellos.

Todo indica que en Euskadi se aproximan tiempos todavía peores y eso explica que los que no quieren ser el pavo de esta verbena criminal se unan para, al menos, sufrir juntos. El resto de España no puede permanecer ajena al dolor que se anuncia. No puede olvidarse de estas gentes que piden apenas un margen de libertad para vivir dignamente. Ellos son lo mejor de Euskadi, hay que apoyarlos de todos modos.

Ojo, que Rajoy ya habla de política
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Julio 2002

Las declaraciones de Rajoy acerca de la responsabilidad política, moral y, por supuesto, policial del PNV en el mantenimiento del terrorismo vasco no son nuevas aunque sean buenas ni dejan de ser buenas porque no sean nuevas. Es el discurso político que hizo Jaime Mayor Oreja cuando fue ministro del Interior (y algo más) pero es también el discurso de la resistencia civil vasca, de los partidos, sectores e individuos comprometidos con la Constitución y la nación españolas y relanzado con la Fundación para la Libertad presentada en Bilbao este fin de semana. Que además sea el discurso explícito de Rajoy como ministro del Interior, vicepresidente primero del Gobierno y candidato a la sucesión de Aznar es un hecho que conviene subrayar porque resulta importante en muchos sentidos.

El primero es el de subrayar la continuidad y la coherencia de la política antiterrorista del PP. A diferencia con lo que sucede en otros ámbitos (la calamidad del Ministerio Birulés, por ejemplo), está claro no sólo el objetivo (que necesariamente se sitúa en un horizonte lejano) sino la estrategia (no pactar con el nacionalismo mientras sea cómplice de ETA) y la táctica (ilegalizar todas las variantes representativas de ETA, incluída Batasuna). Eso lo está manteniendo Aznar en el extranjero, Arenas en el partido, Mayor en el País Vasco y Rajoy en el Gobierno. Y precisamente porque muchos temimos que Rajoy se deslizara por una línea de complacencia o comodidad políticas bien distinta de la mantenida por Mayor, es de justicia reconocer que junto a su trabajo al frente de la represión policial, su discurso político es cada vez más nítido, más sólido y que con Acebes están llevando adelante una tarea ingrata inacabable pero indispensable.

Luego está el hecho de que, al hablar de política desde Interior, al hacer un discurso democrático y nacional, Rajoy va tomando cuerpo como presidenciable y mejorando sus posibilidades sucesorias. Pero si es manteniendo esa línea de coherencia y continuidad en la lucha contra el terrorismo y el separatismo, nada más legítimo ni más respetable que esa ambición. Ojalá en todos los ámbitos de la vida política pudiéramos decir lo mismo.

¿Asamblea de ratones?
Lorenzo Contreras La Estrella 1 Julio 2002

Los niveles a los que está llegando en el País Vasco el acoso filoetarra o batasuno contra los no nacionalistas son evidentemente el gran síntoma de lo que va a ser en lo inmediato el clima de "acogida" a la Ley de Partidos Políticos. Y la primera incógnita consiste en saber cuál será la medida, grado o particularidad a la que el Gobierno se atendrá para aplicar la norma de ilegalización de Batasuna.

Lo que se advierte de inicio es que habrá dificultades para tomar la decisión en tal sentido. Aunque sólo los tribunales podrán acordar la disolución de "los partidos" que incurran en las previsiones de la Ley, el ministro de Interior, Mariano Rajoy, ha advertido desde Sevilla de que "no haremos nada" hasta que tales supuestos se produzcan. Innecesariamente Mayor Oreja, vicepresidente del PP, diputado por el Parlamento de Vitoria y ex ministro del Interior, ha recomendado "no tener miedo a la reacción de ETA y su entorno". Lo cual se contradice de hecho con la pasividad con que las autoridades vascas asisten a los atropellos que se vienen cometiendo contra representantes municipales como la alcaldesa de Lasarte, que no se atrevió a asomarse al balcón de su ayuntamiento durante las fiestas patronales, tras haber sido insultada y vejada una semana antes en un frontón donostiarra.

Todo lo cual significa que ya existe la exteriorización, lógica por otra parte, del miedo que Mayor Oreja aconseja no tener. Y además se dan ya las condiciones de aplicación de la ley sancionadora contra la violación de los principios democráticos. Si a esto añadimos que el secretario general del PSOE, Rodríguez Zapatero, advirtió al Gobierno de que la Ley de Partidos "debe ser gestionada en su aplicación por consenso", se deduce que el gran problema no ha consistido en aprobarla, sino que consiste en aplicarla. Ponerle el cascabel al gato etarra es lo primero que acude metafóricamente a la mente de cualquiera.

La famosa "asamblea de los ratones" tiene que reunirse ya, y pronto, cuando se convoque el Pacto Antiterrorista, es decir, el instrumento decisorio que dicho pacto creó en su día. Mientras tanto, la ofensiva extorsionadora de ETA se intensifica con la exigencia del impuesto revolucionario agravado por otra exigencia que consiste en cobrar a las víctimas intereses de demora. A la vista de tanta insolencia, por llamar de algún modo al suceso mafioso, la puesta en marcha de una Fundación para la Libertad, nacida en Bilbao bajo la presidencia de la profesora Edurne Uriarte, de la Universidad del País Vasco, no deja de ser una sangrante ironía. O sea, otro estéril experimento que se suma a los ya conocidos foros de resistencia democrática, entre ellos el Foro Ermua como más resonante y por ello mismo expresivo de la mayor impotencia.

El instrumento legal, la Ley de Partidos, ha sido creado. Pero el complejo que empiezan a acreditar sus creadores, inspiradores y presuntos ejecutores, entre ellos el Gobierno, aunque sean jueces y tribunales los llamados a disolver legalmente el mundo auxiliar de ETA, resulta preocupante. El Ejecutivo que preside José María Aznar corre el riesgo de quedarse solo a poco que la situación se complique. Y de esa complicación se va a encargar muy celosamente ETA y su ejército de acólitos más o menos políticos. Cómo vayan a montar su estrategia pronto lo veremos. No vale decir, por ejemplo, allá la Iglesia con su responsabilidad. O allá el PNV con su imagen ética-política. O allá el PSOE con su incoherencia si no se muestra a la altura de las circunstancias.

«Solos no podemos»
Tres concejales guipuzcoanos de PNV-EA, PSE y PP coinciden en pedir a la ciudadanía que «reaccione» y se implique en la lucha contra el terror y la amenaza cotidiana
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 1 Julio 2002

Representan la voluntad popular. Afirman que están en la política para trabajar por su pueblo. Sus familias les piden a menudo que abandonen sus responsabilidades municipales. Ellos siempre contestan que no. Saben que si se marchan nadie correrá a cubrir el hueco. Están habituados a convivir con el terror cotidiano que se esconde, por ejemplo, en una carta depositada en el felpudo, en las gradas de un frontón, en un muro inundado de pintadas. Mikel Arregi (PNV-EA), Juan Carlos Merino (PSE-EE) y Regina Otaola (PP) comparten rasgos en común porque los tres son concejales vascos en localidades a menudo asfixiantes. Tras la escalada de violencia registrada en los últimos días contra los ediles socialistas, los tres reflexionan sobre el deterioro de la convivencia en el ámbito municipal y sus posibles soluciones. Y, pese a su dispar encuadre ideológico, coinciden en pedir a sus vecinos que se impliquen y apoyen a los perseguidos. Y en una misma y amarga reflexión: «Solos no podemos con esto».

MIKEL ARREGI
Concejal del PNV-EA en Andoain
«Tenemos la sensación de vivir en la trinchera»
Mikel Arregi prefiere ignorar si algo se removió en las conciencias de los concejales de Batasuna al conocer el contenido de la carta que alguien dejó sobre el felpudo del socialista José Luis Vela. Intuye que la respuesta le caería como un jarro de agua helada. Pero recuerda con nitidez lo que sintió al comprobar como, una vez más, los corporativos radicales prefirieron no condenar una intimidación «tan salvaje» -«te vamos a reventar la cabeza», decía la misiva- y se limitaron a solidarizarse con su compañero de Corporación. «Pensé: Vámonos de aquí cuanto antes . Es muy duro convivir con gente así».

Pese a la sensación de «rabia y tristeza» que le invade, el portavoz del PNV-EA en Andoain está decidido a seguir adelante. «Los demócratas debemos recuperar la calle y la convivencia. Nos tienen que tener enfrente», subraya el edil nacionalista, que también sufrió en sus carnes la violencia de persecución cuando le quemaron el coche hace cuatro años. De hecho, Arregi está convencido de que sólo si los políticos abren el camino lograrán que la ciudadanía les secunde en el combate contra el fascismo. Aunque no cree que existan «fórmulas mágicas» para taponar la herida por la que sangra la vida municipal en Euskadi, el concejal del PNV-EA tiene la certeza de que «solos no podemos hacer nada».

Hace falta implicar a los ciudadanos, dice. «Mañana, esto nos puede pasar a cualquiera», añade. Y propone una posible vía: «Socializar y sacar a la calle» la moción de Eudel en defensa de los amenazados para conseguir que los vecinos «pierdan el miedo» a expresarse en libertad y se «acerquen» a los perseguidos. Máxime cuando -vaticina- la Ley de Partidos traerá «tiempos peores».

Pero Arregi sabe que no es fácil lograrlo en Andoain, un pueblo en el que los radicales viven una existencia «normalizada» y se dedican a «acechar» a los demócratas en su tiempo libre. «Los que vivimos aquí sí tenemos la sensación de que estamos en una trinchera», admite el edil, que recuerda cómo «los comandos siempre desaparecen en Andoain» y cómo un período de calma inusualmente prolongado suele hacer que «nos echemos todos a temblar». Antes de que asesinaran a López de Lacalle -rememora-, todo estaba tranquilo.

JUAN CARLOS MERINO
Teniente de alcalde del PSE en Rentería
«Caminamos hacia una dictadura»
El viernes, el alcalde de Rentería, Miguel Buen, se vio obligado a suspender el pleno porque los ediles de Batasuna pretendían inmortalizarse en una fotografía festiva con sus camisetas de stop al fascismo . Teniendo en cuenta que, unos días antes, una de las concejalas socialistas había soportado pasquines y pancartas por no ser euskaldun, el primer teniente de alcalde, Juan Carlos Merino, sintió entonces algunos síntomas que suele padecer con frecuencia: «Me ví agobiado, cabreado y también asustado, aunque no me guste demasiado esa palabra. Pero es que nadie nos ha preparado para ser héroes».

Merino demuestra cierto pudor al ser preguntado por las agresiones y amenazas sufridas en los tres años que lleva en la Corporación. Coche calcinado, pancartas y pintadas amenazantes, persecuciones callejeras. «Lo que a todos». Pero no tiene ninguna intención de «tirar la toalla» y adelanta que se pondrá a disposición del partido de cara a los comicios de 2003. No sin antes explicar algo importante a sus convecinos: «Yo es que así, a palo seco y yo solo, no puedo con todo. No soy más que un militante de base que me metí en el Ayuntamiento por mi experiencia con ONGs y asociaciones de padres. Si otros no han encontrado hasta ahora la solución, difícilmente puedo hacerlo yo. Ahora que todos hablan de arropar a la víctima, yo les pediría a mis vecinos que no me den a mí palmaditas en la espalda, que lo agradezco, sino que vayan donde los de Batasuna y les digan: Pienso que eres un sinvergüenza por no apoyar las acciones de los demócratas en defensa de los amenazados . Por ejemplo».

El edil socialista es consciente de que lo que pide no es nada fácil. «Pero si yo tiro del carro, que no tire solo», se rebela, convencido de que fomentando este tipo de actitudes los radicales podrían palpar «el repudio» social y «se empezaría a ver la luz al final del túnel». De lo contrario, el concejal del PSE presagia consecuencias funestas para la democracia municipal: «¿A quién le voy a pedir yo el año que viene que se apunte en las listas del PSE? ¿Con qué cara? Una gran parcela de la sociedad vasca podría verse huérfana de representación. Y eso nos lleva a una dictadura», alerta.

REGINA OTAOLA
Concejala del PP en Eibar
«La gente tiene que dar un paso como el que se dio en Ermua»
Regina Otaola -objetivo en las listas del Araba , insultada en los plenos- cree que si una sola persona se hubiera atrevido a encararse con los radicales que lanzaban objetos e insultos sobre Ana Urchueguía en el Atano III, «otros veinte o treinta le habrían seguido». La edil popular, que lleva años sin dirigir la palabra a los concejales de Batasuna, opina que el único antídoto posible contra la «chulería» radical está en la reacción ciudadana. «Es como el cuento del pastor y el lobo. Como la ciudadanía no reaccione, el lobo nos acabará comiendo a todos».

La teoría del miedo no es suficiente para hacer desistir a Otaola de sus argumentos. Incluso cita un libro - Contra la violencia , de José Varela Ortega- para apoyar sus afirmaciones. La obra equipara la situación de Euskadi y el surgimiento del nazismo en Alemania. Las similitudes le ponen «los pelos de punta» a la representante del PP. «No hay más que ver lo que hace Batasuna allí donde gobierna. Imagínese si algún día tuvieran el poder; el PNV no valdría nada».

Por eso no deja el Consistorio. Por eso, y porque se siente «muy vasca y muy española» y porque todavía cree en la democracia. Ante la «soledad» del concejal que acude a un pleno y siente que ha caído en «una batalla campal», Otaola pide que la Ertzaintza les proteja, y a sus vecinos que den «un paso adelante» como el que dio Ermua cuando ETA secuestró a Blanco. «Que salgan a la calle, que salgan a apoyarnos».

Izaskun Sáez de la Fuente: «La izquierda radical vasca es un movimiento ateo que rinde culto al pueblo y a sus mártires»
BILBAO. M. ALONSO ABC 1 Julio 2002

Izaskun Sáez de la Fuente, doctora en Ciencia Política por la Universidad del País Vasco, analiza en una tesis doctoral la idiosincrasia del entorno de ETA mediante datos sociológicos que pueden ayudar a buscar una respuesta a la pregunta que se hacen muchos ciudadanos dentro y fuera del País Vasco: ¿cómo es posible que un número nada desdeñable de personas apoye en la Europa del siglo XXI a unos terroristas que asesinan en nombre de un pueblo que no les respalda mayoritariamente en las urnas?

-La conclusión central de su tesis es que la izquierda radical vasca ha sustituido a Dios, como objeto de culto, por el pueblo y considera a los etarras como «héroes con entidad sagrada» que luchan «por la liberación de Euskal Herría».
-El punto de partida es la contradicción entre lo que ocurre en algunos movimientos políticos como el que rodea a la banda terrorista ETA y la tendencia de las sociedades modernas a secularizar y a privatizar sus valores en todos los terrenos, incluido el religioso. En lo que conocemos como el Movimiento de Liberación Nacional Vasco se produce un vacío de los valores religiosos convencionales y una especie de transferencia de sacralidad de unos conceptos de tipo religioso a otros de tipo político. No es un caso excepcional, sino que a lo largo de la historia se ha producido en otros países.

-¿En qué consiste esa «transferencia de sacralidad»?
-Se trata de una religión de sustitución que tiene su propia oferta de salvación, basada en el concepto de lo que ellos llaman liberación nacional y social del pueblo, algo que, según sus «verdades de fe», se cumplirá en algún momento de la historia y hay que poner los medios adecuados para ello. Ésa sería la perspectiva mesiánica de ese movimiento ateo que rinde culto al pueblo y a sus mártires.

-Sus datos revelan una gran distancia entre los valores del entorno de ETA y los del resto de la sociedad vasca, nacionalista o no nacionalista.
-El análisis se refiere a la base social y la inmensa mayoría de los vascos comparten unos valores que no coinciden con los que corresponden al entorno de ETA. En los sondeos de opinión que se han ido publicando en los últimos veinte años la diferencia se establece sistemáticamente entre la media por un lado, incluido el PNV, y Batasuna por otro. Los valores del entorno de ETA son profundamente antinómicos en relación con el conjunto de la población y, por ejemplo, su grado de secularización no es sólo mucho mayor que el del conjunto de la sociedad vasca, sino incluso mayor que el sueco. La discrepancia también es radical en lo que se refiere a legitimación de la violencia o a mecanismos de cambio social. Mientras la legitimación de la violencia es algo residual en el conjunto de la población vasca, limitándose a un cuatro por ciento del total, supera el cincuenta por ciento en el entorno de Batasuna, y mientras en la media vasco-navarra predomina un discurso de tipo reformista, en Batasuna importa uno rupturista de cambio revolucionario. Es como si el MLNV estuviera en un planeta diferente al resto de la sociedad vasca. Los datos, tanto religiosos como políticos, demuestran que su sistema de valores y sus referentes de legitimación son muy diferentes a los que maneja el resto de la población.

-¿Cómo explica entonces que simpatizantes y dirigentes de Batasuna y de otros partidos nacionalistas, como PNV y EA, se manifiesten juntos?
-Se pueden compartir determinados principios del «imaginarium», pero eso no quiere decir que los valores que lo inspiran supongan una legitimación de la violencia, ni de las prácticas que utiliza gente de ese entorno.

-¿No cree que hay conexión social entre unos y otros nacionalistas?
-La fractura en la sociedad vasca está entre la pequeña parte que legitima la violencia y el resto que comparte los valores de cualquier sociedad occidental. Otra cosa es que tengamos sensibilidades distintas respecto a los proyectos políticos para esta sociedad, a lo que pueden ser elementos claves para la identidad de esta sociedad y de los individuos que la componen, pero en lo que se refiere a elementos nucleares hay homogeneidad en los valores de la sociedad vasca, que se diferencian claramente de los del entorno de ETA.

-¿Cómo se ha gestado la ética legitimadora de la violencia de ese entorno?
-En el seno del MLNV la propia violencia en sí misma adquiere caracteres de conformación de la realidad. Quienes la ejercen estarían en la cúspide de una pirámide, en la que el segundo nivel lo ocuparían los detenidos por «kale borroka» o colaboración con el terrorismo, y el tercero, todo el magma social que los apoya. En la cúspide que ocupa ETA aparece la figura del «gudari» (soldado). El entorno establece una conexión entre los «gudaris» del 36 y los de ETA; planteamiento que ya estaba en vigor en los años sesenta. Los miembros de ETA culminarían una misión histórica que habría quedado inconclusa y, al final, no es la verdad lo que legitima la violencia, sino que la sangre derramada se convierte en aval de una causa que todo lo legitima.

-¿Ha habido cambios en esos planteamientos a lo largo de los años?
-Los componentes fundamentales del discurso no han cambiado. Puede haber algún cambio en la estrategia, pero no en las verdades de fe, que permanecen inmutables.

-¿Y cómo es la relación de ese mundo con la Iglesia católica?
-En su primera época, el porcentaje de personas afines a HB que se declaran católicos asciende al 55 por ciento, mientras que en el PNV la proporción sobrepasa el 90 por ciento, una cifra superior a las medias vasca y española. Diez años más tarde, los datos no varían significativamente. En 1989, sólo uno de cada tres católicos de HB se considera practicante, frente a los tres de cada cuatro del PNV. En cuanto a identidades no religiosas, en la coalición radical se ha producido un trasvase de la indiferencia al ateísmo, llegando a englobar el número de ateos a una de cada cinco personas.

-¿Cómo ha podido surgir este movimiento de una sociedad que era mayoritariamente católica?
-Ya en los años sesenta, en sus primeros documentos, ETA se declara aconfesional. Quería diferenciarse del PNV, su único nutriente cuando nace, en plena posguerra, en los años cincuenta. Hay una serie de puentes entre unos y otros en el terreno ideológico y hay una serie de rupturas. Hay que tener en cuenta que entonces ser un buen vasco significaba también ser un buen católico. Quienes crearon ETA se habían criado en familias nacionalistas, creyentes, porque no había otra cosa en ese momento, pero ellos, desde el principio, se colocaron en un plano radicalmente distinto.

¿Contra quién va el patriotismo constitucional?
Ángel Cristóbal Montes es catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza La Razón 1 Julio 2002

Ha bastado que se pusiera en circulación en España la idea del patriotismo constitucional para que, de inmediato, surgieran voces preguntando contra quién va dirigida semejante expresión. Están tan diluidos entre nosotros los factores de unión y existe en algunos círculos una suspicacia tan grande respecto a la defensa incondicionada de su peculiaridad que la simple mención de algo como lo referido despierta sospechas y hace pensar en secretas intenciones o propósitos dirigidos contra alguien. Cierto es que cuando el filósofo alemán Jürgen Habermas difunde la expresión «patriotismo constitucional» tiene en mente, sobre todo, el negro pasado inmediato de su país y aspira a superar para siempre alguna de sus secuelas, hasta el punto de considerar que la vinculación de Alemania a Occidenten no es sólo «la orientación más inteligente que podemos adoptar en política exterior, sino además una renuncia a las fatales y falsas continuidades de nuestra propia cultura política».

Y no es menos cierto, por tanto, que en el fondo late en el concepto la idea de superación de la llamada nación étnica y su reemplazo por la nación cívica o democrática, ya que, como escribe Dominique Schnapper, según la fórmula del patriotismo constitucional los individuos estarían comprometidos exclusivamente respecto a los principios del Estado de Derecho porque este nuevo patriotismo sustituiría al sentimiento de adhesión a la nación como comunidad de destino. Pero, en verdad, de lo que se trata es de algo más simple y básico. Los pueblos tienen en cada momento histórico una determinada cultura política que cristaliza en la Constitución vigente, por lo que adherirse e identificarse con ella significa concentrarse en torno a lo que une e identifica y apartarse de aquellas connotaciones egoístas y parciales que fomentarían la dispersión. Sería así, el patriotismo constitucional como una especie de válvula de seguridad que garantizaría en lo fundamental la unión de un pueblo en torno a unas ideas, valores y principios, el cierre de filas que, en su momento, permitiría superar las situaciones difíciles, postergar las diferencias y movilizar las voluntades. Una especie de red de seguridad ciudadana, a la manera de una religión civil que, cual ocurre en Estados Unidos, se iría formando por la historia y la tradición constitucionales. Advertido lo anterior, se puede entender cómo sin mayor esfuerzo que en España y en fechas recientes se pone a circular la locución «patriotismo constitucional», la misma no tiene por qué significar cosas diferentes a las apuntadas.

También aquí hemos tenido un negro pasado que se ha superado, pero que existe la obligación de exorcizar para siempre. También aquí ha predominado la idea de lo étnico sobre la de lo cívico, la superación de lo racional por lo emocional y la preferencia de las lealtades personales frente a las adhesiones principistas. Y también aquí se viven momentos en que algunos tratan de desbordar el marco constitucional, discurrir por libres y poner sordina a todo lo que suponga contemplar el conjunto de forma armónica, coherente y respetuosa. Por ello, aunque el patriotismo constitucional no va contra nadie en concreto, ni se trata de un remedio para atajar la diferenciación e identidad propias, sí, en cambio, constituye un magnífico punto de referencia y engarce que permite a los ciudadanos encontrar y designar lo común, solidarizarse en torno a las ideas y valores básicos, y plasmar su colaboración a través del cemento constitucional.

Si en España tenemos una Constitución representativa de nuestra actual cultura política, identificarse con ella, respetarla, vivirla y acudir en su ayuda cuando la crisis amanece, no sólo es una posibilidad y hasta una exigencia, sino la única garantía racional y cívica de que vamos a ser capaces de enfrertarla y superarla. Para eso sirve el patriotismo constitucional.

La ley, ley para todos
José Antonio SÁNCHEZ La Razón 1 Julio 2002

El Senado aprobaba la pasada semana, con el 94 por ciento de los votos, la nueva Ley de Partidos Políticos. Tras la firma regia, la nueva normativa está ya publicada en el Boletín Oficial del Estado y, por tanto, en pleno vigor. Hasta aquí, todo correcto, de fácil comprensión y sencilla exposición. Lo que ya no entendemos tanto los legos son los comentarios realizados por determinados políticos una vez aprobada la ley.

Que sepamos, la ley, según las más elementales normas del Derecho, es ley para todos, no sólo para unos pocos. Así pues, una Ley de Partidos Políticos afecta a todos los partidos políticos, no sólo a Batasuna. Si un partido político, sea cual fuere, violara la ley debatida, aprobada, rubricada y publicada, tendría que padecer, lógicamente, la correspondiente sanción. A priori, ésta no es una ley para ilegalizar a Batasuna, sino para ilegalizar a cualquier partido político que no cumpla lo estipulado por la propia ley que la sociedad se ha dado a través de sus legítimos representantes.

¿Es posible ilegalizar a Batasuna si cumple escrupulosamente lo estipulado por la Ley de Partidos Políticos? Naturalmente, no. Es cierto que la ley se ha hecho pensando en Batasuna, pero también lo es que Batasuna es la única formación política que ampara a los terroristas. Si a partir de ahora, Batasuna acata la ley, cuya letra es de obligado cumplimiento para todos, seguirá transitando por la ribera de la legalidad. Por el contrario, si no acata la norma, caerá sobre esta formación política el peso de la ley. Bueno, sobre Batasuna o sobre cualquier partido político que no acepte la nueva regla de juego. No hay que olvidar que estamos ante una ley que sirve, según el ministro de Justicia, para reforzar «el Estado de Derecho frente a quienes vulneran los principios y valores constitucionales, frente a quienes atentan contra las instituciones que lo sustentan y frente a los que atentan contra los derechos y las libertades de los ciudadanos».

Decir, como se ha dicho, que la sola aprobación de la ley lleva implícita la ilegalización de Batasuna, es tener ganas de confundir. Hay primero que vulnerar la ley para que ésta pueda ser aplicada. Ahora, ilegalizar a Batasuna es algo que depende, sobre todo, de Batasuna. La Ley de Partidos Políticos impide que los miembros de formaciones políticas legales sean peones de brega de organizaciones terroristas. Si los batasunos siguen jaleando a los terroristas o formando parte de sus entramados, dejarán de ser miembros de una organización legal para convertirse en simples delincuentes. Ésta, y no otra, es la consecuencia de esta Ley de Partidos Políticos, aprobada con tal grado de consenso que son escasos los precedentes que se recuerdan. Una ley que no tendrá efectos retroactivos y que establece, como no podía ser de otra manera, que la decisión de ilegalizar un partido corresponde, exclusivamente, al Tribunal Supremo del Reino. Ésta, y no otra, es la realidad. Y es la garantía.

Ley ilegítima de partidos
Antonio GARCÍA TREVIJANO La Razón 1 Julio 2002

Para el oligopolio partidista que sucedió al monopolio dictatorial, no era bastante con que la Constitución y la ley electoral restringieran de hecho el número de partidos a los pocos que se arrogaron de modo ilegítimo la función constituyente del Estado de Partidos, y se hicieron órganos estatales financiados por el erario público.
Ese oligopolio necesitaba además la restricción de derecho, la consagración de un «numerus clausus» que le asegure para siempre el privilegio de verse constituido en Poder aristocrático de la mediocridad, instalado en el Estado, alimentado con alcabalas o gabelas del Estado, y reproducido endogámicamente como clase gobernante por su condición de clan políticamente correcto.

La libertad de asociación política, a juicio de los padres partidistas de la patria, debe estar prohibida a los ciudadanos que no merecen permanecer o entrar en este club de señoritos del Estado. A este fin responde el sistema de bola negra de la Ley de Partidos. Una norma a lo Juan Palomo dictada por los partidos de ley (que es cosa distinta de partidos de «la» ley, pues no proceden de una norma sino que ellos mismos se hacen preceptivos), después de veinticinco años de haber prosperado, sin ella, saliéndose da la sociedad y entrando en el Estado. Bola negra, cuya negritud debe ser ratificada por los guardianes judiciales de esos señoritos a los que Etienne de la Boethie llamó «chulos del Estado».

El pretexto antiterrorista sirve hoy para ilegalizar a Batasuna, con el mismo fundamento que el pretexto monárquico servirá mañana para impedir que entre en liza legal un gran movimiento de opinión y de acción que se proponga cambiar de modo pacífico, pero decidido, la actual oligarquía de partidos estatales, fuente de corrupción, por un sistema democrático de separación real de poderes, libertad de partidos y responsabilidad de diputados y gobernantes.

Si tan necesaria y tan justa era esta ley, ¿cómo explicar que los partidos, dueños del Estado y del Poder Legislativo, no lo supieran durante un cuarto de siglo? Si se trata de una ley exigida por el interés general ¿por qué la hacen los particularmente interesados en aplicársela, como en los sistemas gremiales? Si es una ley reclamada por la necesidad de represión antiterrorista, ¿por qué suprimir el sofá de la connivencia garantizará la lealtad de las conductas? Si es una ley en defensa de la democracia, ¿por qué no exige a los partidos que tomen todas sus decisiones internas, desde la base a la cúspide, con la regla de mayorías y minorías? Si los partidos son órganos del Estado, como la Judicatura, la Policía o el Ejército, ¿por qué se tolera nada más que a estas organizaciones voluntarias de poder, que se autodicten su propio estatuto?

Una Ley de Partidos, únicos sujetos agentes de la voluntad del Estado en este Régimen, equivale a una verdadera Constitución del poder estatal. Es un fraude a la libertad política de los españoles que esta Ley haya sido promulgada por las Cortes, sin la previa apertura de un período de libertad constituyente y sin un referéndum popular que la apruebe o la rechace. Si había dudas sobre la legalidad de esta Ley, no las hay sobre su ilegitimidad antidemocrática.

Como dijo R. Koplin en 1966, la incorporación de los partidos a la estructura estatal «ha permitido continuar la tradición autoritaria del Estado con nuevos medios». Y los mejores sociólogos en la materia (Werner Weber, Wilhelm Henke, Kurt Lenk, Franz Neumann, etcétera) nos advirtieron de que leyes como la aquí comentada son «el ardid de pseudo-legitimación juridico-constitucional para suprimir de hecho el cometido democrático de los partidos». La ignorancia cínica continúa legislando a la ignorancia ciega.

La falta de ayudas amenaza al español en el Sáhara Occidental
El Frente Polisario reclama apoyo al Gobierno de Madrid para seguir manteniéndolo como segunda lengua oficial
ROSA MENESES ARANDA. Enviada especial El Mundo 1 Julio 2002

TINDUF (ARGELIA).- Los niños saharauis tienen pocas oportunidades para estudiar. La falta de material, la escasez de profesores y los anticuados métodos de enseñanza se enmarcan en el contexto de precariedad en que viven todos los refugiados desde que, hace 27 años, se exiliaron en la hamada (desierto pedregoso) argelina, huyendo de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. Y además, el español está en peligro de extinción

Comprometidos con la causa saharaui y sabedores de las malas condiciones en que vive este pueblo, una delegación de profesores y alumnos del instituto madrileño Ramiro de Maeztu ha viajado a Tinduf para negociar con las autoridades educativas de la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), con el fin de desarrollar un sistema de becas y de intercambio de estudiantes de enseñanza secundaria.

Según explican Pilar Yuste, profesora de Religión y psicóloga del Ramiro de Maeztu, y Paz Lopez-Fando, jefa de estudios adjunta y antigua directora, el objetivo de su visita a los campamentos es «establecer un intercambio de estudiantes como los que se llevan a cabo entre países desarrollados».

Durante su visita a Tinduf -que comenzó el 15 de junio- la delegación madrileña ha mantenido reuniones con las autoridades locales.Entre ellas destaca un encuentro con el director de Educación de la wilaya (provincia) de Ausserd, Ali Muhammad Embarek, quien destacó «el atraso del sistema de enseñanza en los campamentos» y que es la primera vez que un centro de enseñanza español propone un intercambio educativo institucional. «Seguro que puede ayudar a avanzar en el sistema saharaui de aprendizaje. Nuestros profesores quieren renovar la enseñanza, pero se encuentran atrapados por la escasez de medios», comentó.

Sin institutos
En la RASD, los niños empiezan a ir a la guardería a los tres años, aunque la enseñanza obligatoria comienza a los seis y acaba a los 12. A esta edad, los alumnos inician la secundaria, que han de estudiar fuera, principalmente en Argelia o Cuba, ya que en los campamentos no existen centros.

Otro problema que las autoridades del Frente Polisario hicieron llegar a los representantes del Ramiro de Maeztu fue el de la enseñanza del español. «Los alumnos estudian castellano como segunda lengua, pero no recibimos ninguna ayuda institucional por parte del Gobierno español, aunque sí de las ONG. Tenemos un problema serio con respecto al castellano. Como ex colonia española reconocemos nuestros vínculos y queremos mantener esos rasgos, pero si no llega la ayuda perderemos el español», se lamenta Ali Muhammad.

En la escuela Madrid, en la wilaya de Ausserd, conocen bien el problema. Ali Muhammad Chej, profesor de castellano con más de 10 años de experiencia, nos relata las penurias de sus alumnos: «La enseñanza de español se está debilitando. No hay material, trabajamos con cuadernos usados que borramos para poder reutilizar, y cada vez hay menos profesores». Chej reconoce que la lengua se mantiene gracias al interés de los alumnos y a las familias españolas que acogen a niños en verano.

La idea del Ramiro de Maeztu es becar a un mínimo de cinco bachilleres completos de dos años (para chicos y chicas de entre 16 y 18 años) y también conceder ayudas para alumnos de segundo ciclo de ESO, de entre 14 y 16 años. Para solucionar posibles problemas de nivel, los jóvenes tendrán acceso a clases compensatorias.Paralelamente, el instituto ha propuesto realizar cursos de formación para profesores saharauis.

El Ayuntamiento de Barcelona potenciará el catalán entre los inmigrantes
Redacción - Barcelona.- La Razón 1 Julio 2002

El Ayuntamiento de Barcelona potenciará el conocimiento y el uso del catalán entre los inmigrantes, según una declaración institucional aprobada por todos los grupos consistoriales e impulsada por ERC. El texto constata que «la situación política, social y económica mundial favorece grandes flujos migratorios hacia Barcelona», donde «han de convivir una gran variedad de lenguas», hasta 86 diferentes.

Sin embargo, «la lengua catalana, como idioma propio, ha de preservar su identidad individual y colectiva», por lo que «todo el mundo tiene que conocerla y ha de ser el medio de comunicación entre catalanes de cualquier lengua y origen». Así, el Ayuntamiento se comprometió a favorecer «el conocimiento y el uso del catalán entre los hablantes de otras comunidades lingüísticas», a pesar de «respetar la diversidad lingüística». Para ello, el Consistorio de la capital catalana se compromete a dedicar «los recursos necesarios para fomentar el uso del catalán y llegar a una plena normalización de la lengua». El 98 por ciento de los residentes en Barcelona entiende el catalán, según las últimas encuestas del Ayuntamiento, y el 80 por ciento podría hablarlo, aunque sólo un 35 por ciento lo hace habitualmente.

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