AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 7 Julio  2002
El nacionalismo, al borde del precipicio
Editorial ABC 7 Julio 2002

Un cierto pesimismo
CÁNDIDO ABC 7 Julio 2002

«Chupinazo» por la libertad
Editorial La Razón 7 Julio 2002

¿Qué partido va a ayudar a Batasuna
Editorial La Razón 7 Julio 2002

Apostillas a la pastoral de los obispos vascos
Antonio de ÁVILA COMÍN La Razón 7 Julio 2002

Fuera caretas
José María CARRASCAL La Razón 7 Julio 2002

Los asesinos de Lluch
Francisco MARHUENDA La Razón 7 Julio 2002

Heroísmo y mano izquierda
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Julio 2002

ETA contra Operación Triunfo
Encarna Jiménez Libertad Digital 7 Julio 2002

Chenoa como símbolo de la falta de libertad
Impresiones El Mundo 7 Julio 2002

Chenoa shut up
Nota del Editor 7 Julio 2002

¿Puede haber elecciones en el País Vasco
Editorial El País 7 Julio 2002

EL PNV, ENTRE ETA Y BATASUNA
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 7 Julio 2002

El PP acusa al PNV de buscar el apoyo de ETA para forzar la independencia
ABC 7 Julio 2002

¡Vete o calla!
PABLO ORDAZ | San Sebastián El País 7 Julio 2002

Los ediles no nacionalistas de Pamplona dedican el «chupinazo» a «los mártires de la democracia»
Redacción - Madrid.- La Razón 7 Julio 2002
 

El nacionalismo, al borde del precipicio
Editorial ABC 7 Julio 2002

El Gobierno de Ibarretxe ha definido sus conclusiones sobre el autogobierno vasco en un dictamen que someterá al Pleno del Parlamento de Vitoria el próximo día 12. El documento se presenta como la síntesis de los trabajos de la Comisión de Autogobierno, creada por los grupos nacionalistas como foro de debate sobre la vigencia en el marco jurídico de la autonomía vasca. Por dicha Comisión han pasado políticos, profesores, empresarios y ciudadanos destacados de la sociedad vasca para dar su opinión sobre la vigencia estatutaria y cuál podría ser su futuro. Sin embargo, el resultado de esta comisión estaba escrito antes de que se constituyera, porque el nacionalismo ya ha demostrado que primero fija los objetivos y luego concreta los procedimientos, por lo que en su concepto de diálogo nunca se considera la posibilidad de alterar los primeros. A lo sumo, se pueden discutir los procedimientos. Este es el caso de la Comisión de Autogobierno, crónica anunciada de un apoyo explícito a la superación del Estatuto, con los agravantes de proponer la asunción, de propia mano, de las competencias aún no transferidas y de contener el anuncio de una consulta popular sobre lo que el lendakari Ibarretxe llama difusamente la «capacidad para decidir por sí mismos». En definitiva, se trata de una propuesta de ruptura estatutaria a través de medidas radicalmente ilegales y cuya aprobación por el Parlamento tendrá mucho de suicida para esta institución. Para dar este paso, el Gobierno nacionalista de Vitoria debe tener la seguridad de que Batasuna, como mínimo, se abstendrá en el Pleno. La izquierda abertzale venía pidiendo al tripartito «complicidades» para apoyar su dictamen, y las ha debido de encontrar con entidad suficiente como para facilitar una iniciativa que, con literatura distinta a la suya, defiende el mensaje nuclear del Pacto de Estella. Es evidente que poco podría añadir Batasuna al documento que apadrina Ibarretxe.

Al llegar a este punto, se puede decir que los nacionalistas no han engañado a nadie, salvo a los que siempre se dejan engañar por el nacionalismo. Desde el 13-M, el PNV no ha modificado el rumbo que se marcó para llegar a este escenario y lo ha hecho procurando que la superación del Estatuto pareciera la consecuencia natural de unos requerimientos sociales (Conferencia de Elkarri), sindicales (propuesta soberanista de ELA-STV) y políticos (refrendo parlamentario al dictamen). Todos los procesos de reflexión que ha impulsado Ibarretxe sobre su triple compromiso por la paz -sí a la vida, sí a los derechos humanos, sí al respeto a la voluntad de los vascos- han sido la estructura de una ingeniería política con doble fondo, pero imprescindible para hacer pasar por democrática una estrategia de enfrentamiento progresivo con el Estado. La conducta de Ibarretxe es así doblemente inmoral, porque se ha servido de las instituciones para dar coartada a una estrategia inamovible desde el principio y porque en el cumplimiento estricto de este guión nacionalista, el terrorismo de ETA no ha tenido la más mínima incidencia. Ni los asesinatos ni las amenazas han provocado duda alguna no ya de carácter ético -el día 12 se cumple el quinto aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco-, sino simplemente político sobre la oportunidad de seguir por una vía que agrava cualitativamente el desafío al Estado. Una vez más se demuestra que ETA no existe para el nacionalismo como un factor condicionante de su libertad de acción y de decisión políticas. Esta es la constante que explica que las prioridades de Ibarretxe y de su partido no son las de los amenazados hoy y víctimas mañana.

Desde el Estado no se puede considerar esta situación más que con los términos taxativos establecidos por la Constitución de 1978. El proyecto del nacionalismo vasco es de carácter secesionista -sea o no la independencia el objetivo realmente buscado- y choca frontalmente con los principios constitucionales de la unidad de España y la soberanía del pueblo español (artículos 1 y 2). La vindicación de los valores constitucionales que el nacionalismo está cuestionando no puede considerarse un mero problema del Gobierno, sino una auténtica cuestión de Estado que debe ser asumida con todas sus consecuencias por el Ejecutivo, la oposición y la sociedad española en su conjunto.

Un cierto pesimismo
Por CÁNDIDO ABC 7 Julio 2002

Las dos autonomías en función de las cuales fue construido el Estado de las Autonomías no han dejado nunca de estar en actitud de disensión latente o virulenta respecto al Estado. ¿Quiere decir esto que el Estado teóricamente construido sigue de hecho sin construir? Hace unos días el Gobierno vasco, por cuenta de su portavoz, habló de la «fractura entre España y Euskadi», automatismo verbal y habitual, incluso tradicional, con el que se quiere indicar previa y taxativamente que Euskadi no es una modalidad histórica de España sino un ente que ha coagulado en la historia de manera distinta. Por su parte Pujol habló de la preocupación de una amplia mayoría del mundo político, social, intelectual y cultural de Cataluña debido a que «se está configurando una concepción de España en la que Cataluña no tiene cabida».

Vayamos claros en esto. La Constitución de 1978, tal como dice de los constitucionalistas del siglo XIX María Cruz Mina («Fueros y revolución liberal en Navarra») cayó también en «la contradicción de... sancionar legalmente esos particularismos tras garantizar formalmente el respeto a los principios constitucionales». Ciertamente la formación del Estado constitucional español padeció siempre de esa contradicción, la de intentar meter una bola de billar por dos agujeros al mismo tiempo.

Por si todo esto fuera poco me entero por ABC de la tesis titulada «El Movimiento de Liberación Nacional Vasco, una religión de sustitución», escrita por Izaskun Sáez de la Fuente Aldama, doctora en Ciencia Política por la Universidad del País Vasco. En ese movimiento, dice, «se produce... una especie de transferencia de sacralidad de unos conceptos de tipo religioso a otros de tipo político». O sea que, religiosamente hablando, no se da el «descensus» de la fe a la razón. No hay una secularización. Los conceptos políticos, al no relativizarse, son también sagrados.

Tenemos en esa tesis que el nacionalismo es en sí mismo una religión o bien se le transfieren caracteres religiosos. Es una cuestión de fe antes que de conocimiento. Esto explica que el nacionalismo se mantenga inconmovible e inmodificable como el primer día cuando todo ha ido cambiando en derredor, las formulaciones políticas y sociales, la idea del Estado moderno, la globalización y la penetrabilidad de las fronteras, los puntos de vista de la gente respecto a su propio interés, el patriotismo del bienestar más que del territorio y por ahí seguido. La fe, sin embargo, puede con todo.

Cuando los nacionalistas del PNV o de CiU dialogan lo hacen como si estuvieran dialogando con alguien que es incapaz de creer. Esta sensación es muy viva en mí respecto a los catalanes, que tratan al incrédulo con paciente finura y tacto precisamente por ser incrédulo, ejerciendo además la cortesía de ocultar su pasión. Sin embargo los límites de su lenguaje son los límites del mundo nacionalista. No hay un más allá digno de ser explorado. Es un lenguaje destinado a justificar la creencia. Es en la creencia donde está la certeza, no en el argumento. Fijándome en un «locus» de Kierkegaard diré que los «creyentes» del nacionalismo nunca hubieran llegado a creer como conclusión de sus propios argumentos.

Sus argumentos son posteriores al hecho de creer, por tanto son nada más que un homenaje al objeto de su fe, no de otro modo que los argumentos probatorios de la existencia de Dios aducidos por San Anselmo no eran sino una oración a Dios, como señala Joaquín Jareño Alarcón en su penetrante y ejemplar ensayo sobre «Religión y relativismo en Wittgenstein». Una vez dicho esto podemos volver a los análisis de regate corto, pero el hecho es que existe una contradicción sustancial entre dos objetividades distintas que precisamente la democracia no podrá resolver nunca si una de ellas no cede. Ni aun siquiera los intereses organizados, que en el mundo actual son un poder político y una realidad constitucional, serán capaces de poner fin a esa contradicción.

«Chupinazo» por la libertad
Editorial La Razón 7 Julio 2002

El «chupinazo» que da comienzo a las fiestas de San Fermín, en Pamplona, es símbolo del arranque del verano como tiempo de relajación de las tensiones acumuladas durante el año, de vacaciones para muchos y de alegría popular de larga tradición. Ayer, ese símbolo también tuvo una lectura reivindicativa, cuando el concejal socialista pamplonés, Roberto Jiménez, encargado de disparar el cohete inaugural, lo dedicó a quienes no podían estar presentes en las fiestas: «Los mártires de la democracia, las víctimas del terrorismo». Fue ése un testimonio en defensa de la libertad, de un representante de una sociedad cada vez más harta del miedo al terrorismo en todas sus manifestaciones, las armadas de los pistoleros etarras y las coactivas de sus grupos de apoyo sociales y políticos. Que este testimonio se produjera en Navarra, donde hay una minoría violenta que participa de los mismos objetivos que la que lo hace en el País Vasco, es significativo y responde al deseo de los ciudadanos de mantener su condición de seres libres que aspiran a quitarse del cuello la bota del terrorismo.

Por eso, entre la inmensa muchedumbre que ayer quería empezar en paz las fiestas de San Fermín, algunos batasunos (los que desean la anexión de Navarra al País Vasco) intentaron, sin éxito, estropear la celebración con proclamas proetarras. Por supuesto, entre ellos estaban dos concejales de Batasuna, cuyo propósito propagandístico resultó frustrado, y sólo sirvió para acumular más pruebas de cooperación con los fines terroristas del brazo político de Eta.

¿Qué partido va a ayudar a Batasuna?
Editorial La Razón 7 Julio 2002

Arnaldo Otegui, portavoz de Batasuna, grupo considerado por la Justicia como parte de la trama criminal de Eta, ha dicho que pedirá ayuda a otros partidos para compensar los fondos embargados por la Audiencia Nacional a cuenta de su responsabilidad subsidiaria en el terrorismo callejero. La petición sólo puede ir dirigida a otros partidos nacionalistas vascos, como PNV y Eusko Alkartasuna.

Conviene, para que no quepa lugar a dudas, que estos partidos aclaren de inmediato si piensan ayudar económicamente al brazo político proetarra. Porque, aunque entendemos que eso es una alternativa improbable, la sola mención de esta posibilidad por parte de Batasuna deja a PNV y EA en una posición incómoda ante la opinión pública. Pues bastante se ha beneficiado Batasuna y sus satélites de las ingentes dádivas del Gobierno vasco como para que, además, exista una colaboración directa entre los partidos que forman ese Ejecutivo autonómico con el que está en el punto de mira de la Justicia por participar en el entramado terrorista.

Porque el espectro nacionalista debe clarificarse. Aunque actúe a veces monolíticamente, ni Batasuna es el PNV, ni EA lo es. Otra cosa es que tengan fines similares, pero la opinión debe tener evidente la diferencia de medios. Al PNV le cuesta hacerlo, porque pretende la hegemonía de todo el nacionalismo, pero no le conviene la relación con Batasuna. Otra cosa sería que pudiera imponerse sobre ella, como ha hecho con EA, convertida en una práctica sucursal sumisa al partido de Arzallus.

Apostillas a la pastoral de los obispos vascos
Antonio de ÁVILA COMÍN La Razón 7 Julio 2002

Toda la pastoral es un auténtico prodigio de hipocresía. Y, sin intencionalidad, han reflejado fielmente la situación de angustia que vive su región y lo que representan los etarras. Por eso, no queda otro recurso que apostillar la pastoral para que el lector con esta reducción discierna fácilmente el panorama de la misma y la vigencia de los sepulcros blanqueados. Veámoslo: inician el tercio significando los enunciados que van a desgranar en la misma. «1. Marcados por el de- sacuerdo y la comunicación. Un año después de las elecciones del 13-M los partidos políticos mantienen prácticamente intactos sus graves de- sacuerdos anteriores. (...) La Iglesia aboga de manera neta y decidida por la comunicación entre los diversos grupos políticos a través de un diálogo paciente que busca el acuerdo . (...) El diálogo es la avenida que conduce a la plaza mayor de la paz. Cerrarse al diálogo equivale a renunciar a la paz verdadera, que no consiste en la victoria, sino en el acuerdo». Hablan pues, en nombre de la Iglesia. Conforme. ¿Qué dice a este tenor la voz más autorizada de la misma, nuestro querido Papa en la homilía en una misa celebrada ante numerosos coros parroquiales europeos, el uno de enero de 1988: «Por la Iglesia, para que ofreciendo al mundo su mensaje de paz y de salvación, contribuya a hacer caer los grandes obstáculos del nacionalismo, del militarismo y del racismo, que impiden la fraternidad entre los hombres». Y también han manifestado que el nacionalismo es una gangrena.

Inspirados vuestras ilustrísimas por el Altísimo, definen de forma aticista, real y demoledora en el punto 2 la acciones y actividad de Eta. Lo hacen de esta guisa: «La paz es incompatible con el terrorismo». Y siguen: «La durísima violencia de Eta no ofrece visos razonables de cancelarse próximamente.» Continúan: «En sus comunicados recientes anuncian su propósito de mantenerla. (...) Son muchos los motivos por los que reiteramos una vez más que Eta debe desaparecer, con toda su constelación ¬cáncer, sería el nombre apropiado que yo le otorgaría a esa constelación, de la que sus principales estrellas son ustedes con Eta, PNV y los curas que bendicen la pastoral¬ de violencia. Violan gravemente el derecho a la vida, a la integridad física y a la seguridad personal. Al eliminar físicamente al adversario político socava gravemente los cimientos del sistema democrático... Contraviene frontalmente la exigencia firme de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Destroza a numerosas familias. Provoca en sus víctimas potenciales el miedo insufrible y el sobresalto continuo. Siembra en nuestra comunidad la desmoralización y la desesperanza. Conduce a sus propios activistas a un callejón sin salida. Mancha la imagen pública de nuestra sociedad». Y en el de- sideratum de este punto, alcanzan la apo-teosis: «Constituye, en fin, un fortísimo obstáculo para que los desacuerdos políticos existentes en nuestra sociedad se planteen correctamente y se aborden serenamente. La valoración moral del terrorismo de Eta, ha de ser, pues, gravemente negativa». Lo raro es que no hayan encargado el «embombar» tres coches para ustedes. Nadie les ha dicho tanto, sí, señor.

¿Cómo se puede albergar tamaño cinismo si definen que la «la paz es incompatible con el terrorismo»? Sí, asimismo, constituye un fortísimo obstáculo para que los de-sacuerdos políticos se puedan plantear y abordar serenamente; siendo, fortísimo, superlativo de fuerte, como saben, y superlativo lo define así el diccionario: «Dícese del adjetivo que indica el sumo grado de la calidad del sustantivo». El diálogo, por tanto, colegido de sus propias conclusiones es imposible. Añádase, porque es notorio por las intentonas de diálogo producidas en las ocasiones que se sentaron para ello, que su parlamento se reduce a un único acuerdo: obtener la independencia de España. Objetivo uno e indivisible que persigue, asimismo, el PNV.

La debilidad por cobardía de los políticos les ha permitido concebir esperanzas desde el inicio de la transición, en aras a la tapadera nominada «derechos históricos» de obtener la segregación de su patria. Apoyándose en esa teoría, España quedaba hecha un guiñapo, hasta mi Zamora fue reino. Jamás, históricamente, han tenido historia en cualquier aspecto que no lo fuese como regiones españolas. Únicamente si de verdad son vocacionales, les queda un recurso para pacificar esa región: desterrar el nacionalismo; barrer las teorías falsas de haber constituido jamás una nación, porque no encuentran ni el menor vestigio de tal acontecimiento. Del hombre más culto y con mayor lucidez que ha dado esas tierras, filólogo y conocedor profundo del vascuence, que lo hablaba correctamente, Miguel de Unamuno, tenían que esculpirse y propalar el siguiente discurso, lleno de sabiduría, conocimiento y profundo amor de su tierra. «Aprended, hermanos míos de sangre, a pelear apeados, apeados de la mula rabiosa y terca que os lleva a su paso de andadura por sus caminos de ella, no por los vuestros y míos, no por los de nuestro espíritu, y que, con sus corcovos, dará con vosotros en tierra, si Dios no lo remedia. Apeaos de esa mula, que no nació ahí ni ahí pasta, y vamos todos a la conquista del reino de nuestro espíritu. Aún no se sabe lo que podemos hacer en este mundo de Dios. Aprended, a la vez, a encarnar vuestro pensamiento en una lengua de cultura, dejando la milenaria de nuestros padres; apeaos de la mula luego y nuestro espíritu, el espíritu de nuestra casta, circundará en esa lengua, en la de Don Quijote, los mundos todos, como circundó por primera vez el orbe la carabela de nuestro Sebastián Elcano, el fuerte hijo de Guetaria, hija de nuestro mar de Vizcaya».

España, como nación, les atiborra de documentación añosa de siglos en su relación filial con Roma. De ahí la clásica aceptación de los fieles como católicos, apostólicos y romanos. Por cierto. Vuestras ilustrísimas tomarán el vasco por el romano. Claro. Los nacionalistas defienden por su honor, y con sumo orgullo necio, que la romanización no pasó por aquellos pagos. No hay vestigios de que el clero vasco haya tenido jamás otra dependencia y relación con la Santa Sede que la misma que Astorga u otro obispado nacional, a través de la jerarquía española. Por recodar fechas de vuestro glorioso pasado de soberanía (¿) remóntense, ilustrísimas, por ejemplo, a San Ignacio de Loyola, nacido en 1491. Nada, ¿¿374 añazos!! antes de que lo hiciese vuestra santidad: Sabino Arana, con su mesiánico grito de independencia, ejerció aquel el apostado como español.

En el punto 3 siguen exponiendo contradicciones antológicas. Lean: «Esperamos que el apoyo de casi ¬sin los nacionalistas sería toda¬ la sociedad, las medidas de seguridad acordadas por los partidos y adoptadas por las autoridades y el coraje cívico personal de los candidatos disipe ¬se disipa únicamente lo que no está encerrado ¬ en su momento este sombrío temor. (...) Todos ¬no, sólo ustedes¬ tenemos que preguntarnos si somos suficientemente sensibles al drama que ellos y sus familias padecen». (¿No es harto descriptiva la actitud de los asesinos de Buesa en el juicio por su crimen, repetición de otras de sus colegas, mofándose de los familiares de las víctimas, o su actitud, ilustrísimas, de oposición a leyes democráticas que tratan obviamente de cercenar la existencia de una pantalla de partido político que tiene la representación política y de sostén económico de los terroristas, circunstancia tan absurda que ningún otro país del mundo aceptaría jamás?

Fuera caretas
José María CARRASCAL La Razón 7 Julio 2002

Embargando los bienes de Batasuna. Garzón ha matado, como vulgarmente se dice, dos pájaros de un tiro, uno blanco y otro negro. El negro es la propia coalición abertzale, ese entramado xenófobo y violento que va desde los comandos itinerantes a su representación parlamentaria, pasando por KAS, Jarrai, herriko tabernas, kale borroka y toda esa alianza no tan santa que encubre el aparato político-económico-militar de la banda terrorista. Eta es una mafia en el sentido estricto de la palabra: una sociedad enquistada en otra, a todos los niveles y actividades, incluídas las legales y puede incluso las eclesiásticas. Por eso es tan difícil combatirla.

Los norteamericanos descubrieron que la mejor forma era la económica. Ya que con dineros legales financia sus actividades ilegales, la contabilidad de la mafia no puede ser transparente y por ahí le entraron unos jueces dignos y valientes. Fue como Al Capone dio con sus huesos en la cárcel, no por los robos, extorsiones, asesinatos que hubiera cometido, sino por impago de impuestos. Y es por donde ha entrado Garzón a Batasuna: por la responsabilidad fiduciaria que le toca en los destrozos causados por la violencia callejera. ¿No presumen de controlar la kale borroka? ¿No está archidemostrado que los dineros que recibe Batasuna ¬incluido el sueldo de su representante en Bruselas¬ van a financiar actividades violentas? Pues que paguen. Ahí les duele, ¿vaya si les duele! Más que ir a la cárcel a presumir de mártires. Córtense a una organización mafiosa los dineros, y se habrá recortado su actividad en un 90 por ciento. El dinero es siempre la sangre del delito. Esperemos tan sólo que Garzón pueda cerrar al proceso y encuentre las ayudas necesarias para ello en el resto de la sociedad.

Pero el juez de la Audiencia Nacional no se ha limitado a dar el susto de su vida a Batasuna. Se lo ha dado también al PNV. Mientras todas las personas decentes se alegran de que al fin alguien haya parado los pies al brazo político de Eta, el PNV ha puesto el grito en el cielo. ¿Por qué protestan tanto los nacionalistas vascos moderados? ¿No decían que estaban contra la violencia? ¿No insis- tían en que debía adoptarse la vía legal para combatirla? ¿A qué viene, entonces, esta de-saforada reacción? ¿No será que Batasuna y Eta venían haciéndoles el trabajo sucio, permitiéndoles presentarse como moderados y demócratas, «recogiendo las nueces mientras otros sacudían el árbol», según frase del mismísimo Arzallus? La ilegalización de Batasuna ¬o lo que es lo mismo, su bancarrota¬ deja al PNV sin cobertura por la izquierda, le obliga a enarbolar la bandera del nacionalismo radical en el conflicto que tiene con el Estado. Algo que, naturalmente, no agrada lo más mínimo a esos burgueses clericales que constituyen la gran masa de sus votantes. Les quita la careta en suma. Y nada teme un hipócrita más que eso.

Los asesinos de Lluch
Francisco MARHUENDA La Razón 7 Julio 2002

Los que cuestionan la necesidad de la Ley de Partidos deberían tomar buena nota de las disparatadas y terribles declaraciones de los asesinos del exministro Ernest Lluch. Las justificaciones, cuando no pueden existir para amparar la violencia y el terrorismo, resultaban grotescas. La indignidad de esas alimañas sedientas de sangre causa estupor. Esa frialdad y ausencia de sentimientos pone la piel de gallina. Con este tipo de indeseables, de una calaña similar a Hitler o Stalin, cabe preguntarse si forman parte de la Humanidad. Creo que no. Son engendros. Estamos ante la hez de la raza humana, al igual que en un proceso de producción surgen piezas defectuosas la sociedad vasca, desgraciadamente, anida en su seno monstruos como los asesinos de Lluch.

Una de esas bestias reconoció sin ningún rubor que era miembro de la banda criminal y se mostró muy orgulloso de ello. Me pareció algo similar a si Mengele lo hiciera de los campos de concentración o Beria de las checas. Ese desprecio por la vida humana es el hilo conductor de esos pistoleros, que han convertido el asesinato y la extorsión en su forma de vida. Estamos ante delincuentes de la peor catadura. Cabe preguntarse si con esta escoria es posible algún tipo de diálogo. La realidad es que no.

Los que defienden que los demócratas renunciemos a los principios y los valores para reunirnos con los pistoleros de Eta deberían repasar las actas del juicio. Frente a Eta y Batasuna no hay otro camino que la firmeza. El mostrarse débiles frente a los asesinos es una opción inaceptable. El PNV se equivoca con su actitud contemporizadora. Por una parte condena el terrorismo, pero a la vez no se une en el frente para combatir a Eta con todos los medios que ofrece un Estado de Derecho. La ilegalización de Batasuna es un paso en la buena dirección, aunque la banda amenace con nuevas acciones. No hay que equivocarse, aunque no se llevara a cabo igualmente continuaría con su reguero de crímenes y extorsiones.

No existe alternativa a la unión de los demócratas, donde debería estar el PNV; la lucha policial; el frente internacional para aislar a la banda criminal; y la persecución implacable de Batasuna y su entramado. La ley de Partidos es una pieza importante, no la única, pero fundamental contra Eta.

Heroísmo y mano izquierda
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Julio 2002

El artículo de Carlos María de Urquijo contra la no participación en las elecciones municipales vascas de los partidos españoles sometidos al terrorismo y a la violencia institucionalizada del nacionalismo es quizás la argumentación más sólida que hemos leído contra esa reflexión en voz alta de algunos políticos del PSOE. Todo me parece razonable en lo que plantea Urquijo, especialmente lo que supondría de reconocimiento de la victoria del euskonazismo al “barrer” a los partidos españoles. Algo menos sólido resulta el argumento de la “traición” a las víctimas del terror, pues no se trata de dejar de luchar contra el terrorismo separatista y el separatismo terrorista sino de actuar de la forma más eficaz para ganar esa batalla a largo plazo. Ya digo que me convence todo lo que dice Urquijo en LibertadDigital.com. Y sin embargo...

Yo creo que lo que ha llamado tanto la atención de los medios de comunicación nacionales más sensibles a la lucha de nuestros compatriotas vascos (primer dato que conviene reseñar: no es precisamente la SER la que se ha hecho eco de esta confesión en voz alta) es que venía del PSE. Y más concretamente del sector marginado por la dirección zapaterista desde que aceptó el “diktat” de Cebrián-González y liquidó a Redondo Terreros y su equipo para colocar al incoloro, inodoro e insípido Patxi López (segundo dato a remarcar: López es el que más se ha opuesto a sus “compañeros” de partido). El punto de desesperación que se advierte en las palabras de Rojo o Totorika está, a mi juicio, motivado no sólo por la falta de libertad que denuncian sino por la deserción de su partido, por su escandalosa renuncia ideológica y política a luchar contra el PNV como lo que es: parte del problema terrorista y no de su solución. Y lo que sin duda resulta más indignante: por tratar de poner al mismo nivel y colocarse a la misma distancia del PNV y del PP, que es la base del guión del polanquismo-felipismo.

Quizás por eso desde el PP, que sigue contando con el respaldo incondicional de su partido, desde las bases a la dirección, así como por la constancia implacable del Gobierno Aznar en la lucha policial y política contra el terrorismo, esta vacilación política de los socialistas puede verse e incluso denunciarse como un abandono de la causa de España y la libertad. Es legítimo. No estoy seguro de que sea muy hábil o de que resulte particularmente eficaz para lo que Urquijo y sus compañeros buscan: la fuerza suficiente para derrotar a ETA y su entorno, todo su entorno. A mí me emociona, como a casi todos, el heroísmo de la gente del PP en el País Vasco. Pero me pasma, como a casi ninguno, el silencio que se guarda con respecto a PRISA, que es la palanca político-empresarial que les ha privado de su aliado estratégico, el PSE, para ponerlo al lado del PNV o, como mínimo, neutralizarlo. Si Mayor Oreja -y Aznar, y Rajoy, y Rato, y Acebes, y todos los demás- dedicaran la décima parte del tiempo que emplean en criticar a Arzallus en denunciar ante la opinión pública que son Polanco, Cebrián y el imperio prisaico los artífices de la desarticulación del frente constitucional español estoy convencido de que el resultado sería mucho más eficaz. Aunque, eso sí, menos positivo a corto plazo para las carreras políticas de los ministros silentes, al menos en los medios polanquistas.

Tampoco creo perjudicial que este problema aparezca en el PSE y no en el PP vasco, porque resulta una censura implícita a la traición de Zapatero a Redondo y a la alianza estratégica con el PP. Toda denuncia de la dictadura nacionalista que padecen los partidos españoles en cada cita electoral y la desigualdad de condiciones en que luchan es una crítica de la “equidistancia” entre PP y PNV que propugna la dirección socialista. Por otra parte, en el PP se observa siempre una encomiable fortaleza en el heroísmo cívico pero una debilidad dramática en la lucha ideológica que acompaña siempre a las estrategias políticas. Como si el testimonialismo (“mártir” es “testigo”) fuera suficiente para derrotar la doblez nacionalista y la confusión socialista. No es así. Los héroes también necesitan a veces “mano izquierda” para conseguir sus fines. Y aunque los mártires no son, por definición, astutos, en la lucha por el Poder y contra el Poder la astucia es un arma más, a veces decisiva. Los nacionalistas y la Izquierda la usan siempre y la Derecha nunca. Esto no supone negar mérito ni tampoco acierto a la extraordinaria tarea de Urquijo y sus compañeros, que nunca agradeceremos bastante. Pero sí creo que debería ser motivo de reflexión.

ETA contra Operación Triunfo
Encarna Jiménez Libertad Digital 7 Julio 2002

Chenoa, una de las cantantes del exitoso concurso de TVE “Operación Triunfo”, no ha tenido el valor de plantar cara a los proetarras que la han amenazado de muerte si actuaba en Vitoria y ha anulado su participación en la gala contratada por el ayuntamiento. Es la primera renuncia de una batalla que tiene más de un frente.

“Operación Triunfo”, el principal acontecimiento televisivo de la temporada, no gusta nada a los nacionalistas vascos y catalanes. Pujol arremetió contra los “excesos españolistas” de TVE a propósito de la final de Eurovisión, aunque se ol-vidó de anotar que el gran tinglado estaba montado por la empresa catalana “Gestmusic”. Ahora es el mundo de ETA el que, de momento, ha conseguido que “OT” no entre en el País Vasco.

La “hiperexplotación” del fenómeno “OT” tiene bastante harta a la gente con cierto criterio musical y televisivo, pero la animadversión del nacionalismo no viene precisamente por su finura intelectual, sino por tener que tragar con que 12 millones de personas se entusiasmen con Rosa “de España”. ETA y sus cofrades saben, sin embargo, que pueden aprovechar la fama de “OT” para montar el follón en ese momento, tantas veces horripilante, de las fiestas patronales, y hacerse propaganda a costa de los chicos de “La Trinca”.

En el caso de Vitoria, además, está como fondo la negativa del consistorio a darle cancha al grupo musical abertzale “Su ta Gar” (Fuego y llama) que era contratado por numerosos ayuntamientos para que los vecinos se entusiasmaran con el ideario etarra. No deja de tener su sentido que el primer paso atrás que da Gestmusic-Valemusic como empresa encargada de la explotación de las galas y conciertos de los chicos de “OT”, se deba a presiones terroristas. La cantante debe estar asustada, pero la empresa, que está dejando en la ruina a muchos representantes de otros artistas que no consiguen meter un clavo en las veladas municipales, da un paso atrás en cuanto se tropieza con un grupo que se acompaña de amenazas de muerte para que lo escuchen.

Chenoa como símbolo de la falta de libertad
Impresiones El Mundo 7 Julio 2002

La suspensión del concierto de Chenoa, una de las cantantes más famosas de Operación Triunfo, en Vitoria es el último síntoma de la intolerancia y el clima de terror que imponen los radicales sobre la sociedad entera. Todos los que no comulguen con el credo nacionalista -sean concejales, catedráticos, funcionarios o cantantes- se ven privados de su libertad para enseñar, gestionar o actuar en unas fiestas. Aunque sean mucho menos famosos que ella, lo que le ha pasado a Chenoa es el drama que acompaña la vida de numerosos concejales del PP y el PSOE en pueblos controlados por Batasunaque, como recogemos hoy en un extenso reportaje de CRONICA, no saben cómo escapar al yugo. En La huida del Gulag, los protagonistas amenazados se quejan, sobre todo, de la falta de apoyo y solidaridad real de los partidos nacionalistas, que prefieren mirar hacia otro lado, argumentando que los que siembran el terror son una minoría. Ayer, el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anagasti, manifestó que es una «pena» que Chenoa no quiera ir a Vitoria. Como si se negara a ir porque no le gustara la ciudad y no por haber sido amenazada de muerte. También le pidió que no tuviera miedo. Un consejo fácil para los dirigentes del PNV porque sobre ellos no pesa la amenaza. Las formaciones nacionalistas, que protestaron cuando el Ayuntamiento suprimió -con buen criterio- la actuación del grupo aberzale Su Ta Gar y la sustituyó por Chenoa guardaron silencio ayer sobre la presión radical contra la cantante. Un comportamiento mezquino que ayuda a explicar por qué, como dicen los concejales en el reportaje que publicamos, hay mucha gente que piensa que no merece la pena seguir en la lucha.

Chenoa "shut up"
Nota del Editor 7 Julio 2002

El Mundo, 6 Julio 2002: "Un portavoz de la Academia de los artistas negó ayer a este periódico la existencia de amenazas a la cantante. No obstante, sí admitió que Chenoa no actuará, finalmente, en las fiestas de Vitoria y añadió que la causa es el deseo de quedarse al margen de la «controversia política» del País Vasco".

Desear quedarse "al margen de la de la «controversia política» del País Vasco", es todo un ejemplo de apoyo a los asesinos por parte de los que se autodenominan nacionalistas "moderados".

¿Puede haber elecciones en el País Vasco?
Editorial El País 7 Julio 2002

La ofensiva recrudecida contra concejales no nacionalistas del País Vasco forma parte de la estrategia general de intimidación desplegada por ETA y su entorno contra todos los que se les enfrentan. El objetivo de esta ofensiva, a un año de las elecciones municipales, es hacerles desistir: que se vayan o dimitan o no se presenten. Para ellos, que esa retirada sea efecto de la coacción no es un argumento en contra; al revés: les confirma la eficacia -y, por tanto, la legitimidad- del recurso a la fuerza, su seña de identidad más marcada.

En cualquier país en que ocurriera algo parecido, la prioridad absoluta sería hacer frente a esa coacción que impide una competición electoral en condiciones de igualdad. En el País Vasco, ningún político democrático deja de reconocer la gravedad de la situación, que amenaza con deslegitimar los resultados de los procesos electorales. Sin embargo, las medidas que se adoptan son más bien de orden asistencial: de apoyo a las personas perseguidas, y no de enfrentamiento a quienes las persiguen. Los nuevos dispositivos de seguridad, la posibilidad de cambio temporal de domicilio o trabajo, la asistencia psicológica a las víctimas y las demás medidas aprobadas por los partidos reunidos en la Mesa de Arkaute (los del Gobierno vasco más el PSOE) son necesarias, pero su efecto sobre los condicionantes impuestos por la violencia son mínimos. No eliminan, sino que resaltan, la existencia de dos clases de concejales, los amenazados y los que no lo están. Aunque hubiera gente dispuesta a vivir así, ¿quién va a votar a unos representantes blindados en su casa o de vacaciones pagadas en la costa?

Esas medidas sólo tienen sentido como complemento de una política de aislamiento y deslegitimación del brazo político de ETA, pero las modestas iniciativas planteadas en esa dirección por la Asociación de Municipios Vascos (EUDEL) pesan menos que las declaraciones de su presidente responsabilizando a la ley de partidos de la 'tensión y encabronamiento' que provocan situaciones como la de Lasarte. Y las declaraciones de apoyo de algunos nacionalistas a los ediles amenazados se evaporan ante la imagen de tres miembros del Gobierno vasco y los máximos dirigentes del PNV desfilando con la plana mayor de Batasuna contra esa ley, y reclamando la legitimidad de 'todos los proyectos', sin distinguir entre los democráticos y los que consideran legítimo acosar o eliminar a los adversarios políticos.

Lo mismo respecto a los intentos judiciales de acabar con la impunidad del mundo violento. Las acusaciones de Garzón tendrán que probarse en juicio, y ello no será fácil. Pero si, como ha reconocido Atutxa, ex consejero de Interior, existe la convicción de que Batasuna forma parte de la empresa de coacción a gran escala que dirige ETA, habría que celebrar que un juez lo investigue a fondo, presente indicios racionales y se muestre dispuesto a sacar las consecuencias lógicas de lo descubierto. La reacción de los dirigentes nacionalistas, incluyendo el consejero de Justicia, van en sentido opuesto: descalifican el intento de Garzón y lamentan las dificultades que puedan derivarse para Batasuna.

La situación de acoso ha hecho que vuelva a plantearse la hipótesis de no celebrar elecciones en algunos municipios. Se comprenden las dudas aparecidas. Por una parte, prestarse a participar, pese a las condiciones de manifiesta desigualdad, contribuye a legitimar los frutos de la intimidación. Pero, por otra, esa renuncia es lo que pretenden ETA y sus bandas de acoso, que desde la ruptura de la tregua han asesinado a siete concejales y atacado a cientos, antes y después de la aprobación de la Ley de Partidos; por tanto, lo lógico sería intentar presentar listas en el máximo de municipios, en la forma en que sea posible: con candidaturas de cada partido, y, donde sea totalmente imposible, con listas conjuntas de todas las formaciones democráticas.

A la hipótesis de listas conjuntas se ha respondido desde el PP propugnando, en todo caso, listas de partidos constitucionalistas, sin el PNV. Esa posibilidad es legítima, pero no constituye una respuesta adecuada al problema planteado. Por una parte, no resuelve la cuestión de que unos ciudadanos puedan votar libremente al partido de su preferencia y otros tengan que hacerlo a una lista de circunstancias; por otra, permite al nacionalismo lavarse las manos. Si de lo que se trata es de denunciar públicamente la situación de excepcionalidad que se vive en Euskadi, que impide celebrar elecciones con normalidad, lo lógico es que el partido que lleva más de veinte años gobernando se implique en el problema y comparta lista y riesgos con los perseguidos: reconociendo con su presencia junto a ellos que no hay igual libertad para todos los partidos.


EL PNV, ENTRE ETA Y BATASUNA
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 7 Julio 2002

Pero, claro, teniendo yo como tenía la oportunidad de hablar personalmente con Miterrand, yo sabía que cuando le pusiera encima de la mesa la estadística de los muertos, quiénes eran, las circunstancias en que habían sido asesinados, eso le iba a producir un efecto. Y así fue. Cuando le dije:

-«Mira, éste es el número de víctimas, éstos son militares, éstos son policías, éstos son...» Él me dijo:

-«¡Esto no puede ser verdad, porque si fuera verdad resulta inexplicable que haya aguantado el aparato del Estado! ¡No puede ser!»

Así resume Felipe González, en una entrevista con Victoria Prego publicada hace unos días, su primer encuentro oficial con el Presidente de la República francesa, el 20 de diciembre de 1983, encuentro que marcó, según González, un cambio decisivo en la actitud del Gobierno de París respecto a ETA.

Transcurridos casi veinte años de ese encuentro, sigue siendo necesario preguntarse cómo es que la democracia española ha sido capaz no ya de resistir el acoso de una banda terrorista, frente al cual ha reaccionado de la única forma que cabe hacerlo en un Estado de derecho (persiguiendo, juzgando y encarcelando a los terroristas y a sus cómplices) sino cómo ha podido aceptar la escandalosa impunidad del grupo que con nombres diferentes (HB, EH, Batasuna) ha dado cobertura política a la banda criminal, además de ser su principal cantera de activistas.

La respuesta pone la carne de gallina, pues la impunidad nació de un garrafal error histórico: haber pensado que dejando hacer a los emisarios de la bestia, aquellos acabarían convenciéndola de que dejase de matar. Nada de eso ha sucedido, sino más bien todo lo contrario. Los emisarios han actuado cada vez más como lo que son en realidad: crías amamantadas por la bestia con una amarga mezcla de las lágrimas, la sangre, y el sudor de los miles de vascos que han debido pagar un alto precio por no ser nacionalistas.

Salvo el PNV, y sus amigos, nadie niega esta evidencia dolorosa. Por eso, las dos iniciativas con las que el Estado pretende ahora romper una impunidad que algún día habrá de avergonzarnos como pueblo, la del juez Garzón persiguiendo penalmente a Batasuna y la Ley de Partidos que podría permitir su ilegalización por vía civil, cuentan con el apoyo casi unánime de las fuerzas democráticas. Casi unánime.

El PNV votó en contra de esa Ley porque dijo que a Batasuna había que perseguirla con el Código Penal. Ahora, cuando la acción penal rinde sus frutos, la califica de lamentable e ilegal. Esa actitud cobarde e inmoral -tanto más inmoral por venir de quien no sufre la violencia- hace legítimo que todos nos preguntemos por qué no quiere el PNV acabar con quienes dirigen el acoso contra los vascos no nacionalistas. Decir que tal cosa resulta incomprensible sería faltar a la verdad. Pues la verdad, la durísima verdad, es que cada vez resulta más fácil de entender.

El PP acusa al PNV de buscar el apoyo de ETA para forzar la independencia
ABC 7 Julio 2002

El Partido Popular vincula las críticas del PNV a la decisión del juez Garzón de embargar las cuentas de Batasuna a que el partido de Xabier Arzalluz sigue dispuesto a negociar políticamente con los terroristas para imponer la independencia del País Vasco. Mientras, Anasagasti dice que lo único que está logrando Garzón es «envenenar políticamente Euskadi».

MADRID. El ministro del Interior, Mariano Rajoy, consideró ayer el auto del juez Garzón una «excelente noticia» que viene a decir que hay un amplio entramado, que se llama ETA, al que pertenece la formación abertzale y en el que hay personas y grupos que desempeñan responsabilidades distintas. La postura del ministro estuvo apoyada por el PP, desde donde se aseguró que el magistrado ha cumplido con su obligación y se criticó al PNV por no apoyar decisiones de este tipo demostrando así que sigue dispuesto a negociar políticamente con los terroristas para forzar la independencia del País Vasco.

Los populares consideraron que el auto se ajusta a las exigencias del Estado de Derecho que está establecido con el ánimo de servir a la Justicia y arremetieron por ello contra el PNV. El secretario general del partido, Javier Arenas, advirtió al lendakari, Juan José Ibarretxe, que si realmente considera la decisión de Garzón antidemocrática es porque el PNV no quiere derrotar al terrorismo, sino negociar la independencia del País Vasco con las pistolas y el terror. Arenas pidió al lendakari que salga en defensa de las víctimas de una vez y deje de defender, mientras haya muertes, sus ideas independentistas.

El Gobierno vasco se defiende
Mientras, el PNV cree que el auto contra Batasuna está envenenando al País Vasco y «tensionando» la situación de mano de un juez que actúa como «meritorio» para ilegalizar a la formación radical antes de que el fiscal general del Estado o el Gobierno tomen la iniciativa. El portavoz de los peneuvistas en el Congreso, Iñaki Anasagasti, señaló que sólo se trata de una decisión personal del juez y dijo que «quien delinque son las personas, no son los partidos políticos».

El Gobierno vasco negó, por su parte, cualquier intención de situarse al margen del sistema democrático simplemente por no estar de acuerdo con el auto de Garzón, tal como le había acusado Pío Cabanillas. El portavoz del Ejecutivo, Josu Jon Imaz, acusó a José María Aznar de provocar que se tomen iniciativas que vayan dirigidas a reforzar el entorno de ETA para combatir al nacionalismo democrático y señaló que «su partido no va a tolerar que el Partido Popular, para tapar y esconder su falta de compromiso con las víctimas, se escude en este tipo de mentiras».

«La actuación de Garzón no exime a las demás instituciones de sus obligaciones»
-El juez Garzón ha estrechado más el cerco a Batasuna. ¿Estamos más cerca de la ilegalización de los proetarras?
-Por vía penal se está demostrando cada día que ETA es Batasuna. La actuación decidida del juez Garzón no exime a las demás instituciones de sus obligaciones. Y yo soy partidario de que cuando proceda legalmente, y Batasuna debe saber que el contador ya está funcionando, aparte de la actuación del juez Garzón, el Congreso, el Senado y el Gobierno actúen conjuntamente con el Ministerio Fiscal, e instemos la ilegalización de Batasuna, si incurre en alguno de los supuestos del artículo 9 de la ley de Partidos.

-¿Cuándo puede producirse?
-Depende de los comportamientos de Batasuna. La ley ya ha entrado en vigor, no tiene carácter retroactivo, aunque nunca se podrá olvidar un juez de la trayectoria de Batasuna, y está en función de que incurra en los supuestos que se establecen en el artículo 9.

-¿Ve probable que haya listas conjuntas con el Partido Socialista en el País Vasco?
-El objetivo del PP es presentarse en todos los ayuntamientos. Hay un gran déficit democrático en el País Vasco, pero eso nos tiene que obligar a fortalecer una alternativa democrática al nacionalismo. Dicho eso, yo estoy convencido de que nuestro partido va a poder ofrecer candidaturas por lo menos al 90 por ciento del censo electoral del País Vasco. Nuestro objetivo es el cien por cien, pero es muy difícil. En los municipios donde no sea posible, estamos dispuestos a hablar con el Partido Socialista para presentar candidaturas conjuntas.

-Pero el PSE también quiere incluir al PNV.
-Tenemos muy claro que no hay ningún vasco ni ningún español que entendería candidaturas del PP con el PNV, porque hoy nos separan tres cuestiones fundamentales: el proyecto independentista del PNV frente a nuestro proyecto constitucional; el PNV está dispuesto a una negociación política con el terrorismo, nosotros sólo queremos derrotar el terrorismo desde el Estado de Derecho, y en tercer lugar, nosotros queremos abordar la cuestión del terrorismo mirando a ETA y a su entorno y el PNV sólo quiere mirar a los comandos.

LA ESTRATEGIA DE ENFRENTAMIENTO EN EL PAÍS VASCO
¡Vete o calla!
El ambiente de amenazas se hace asfixiante en Euskadi. Las víctimas denuncian que el silencio de los nacionalistas es el aliado más eficaz del acoso terrorista
PABLO ORDAZ | San Sebastián El País 7 Julio 2002

Uno a uno, los estudiantes fueron entregando sus trabajos a Gotzone Mora, profesora de Sociología en la Universidad del País Vasco. Apenas quedaban seis o siete cuando uno de ellos se acercó y le dijo: 'Aquí tiene mi examen, pero además me gustaría explicarle que usted, por ser dirigente socialista, es una enemiga del pueblo vasco, un obstáculo para la independencia de nuestra nación, así que debe ser exterminada'. Gotzone Mora terminó de recoger los exámenes y salió al pasillo de la facultad, donde, como cada día, la esperaban sus guardaespaldas. Todavía pasó un rato hasta que recuperó el sosiego. Aquel chaval, descendiente de emigrantes, había hecho un buen examen. Gotzone Mora, de 53 años, casada y madre tres hijos, lo corrigió como uno más. Le puso un sobresaliente.

A Maite Pagazaurtundua le gustaba especialmente aquella frutería de su barrio. Vendían unas manzanas estupendas, como en ningún otro mercado de San Sebastián. Aun así, un día dejó de ir porque empezó a sentirse incómoda, extrañamente observada por el nuevo dependiente. Unas semanas más tarde, Maite Pagazaurtundua, concejal socialista en Urnieta (Guipúzcoa) y filóloga de profesión, recibió una llamada de la Guardia Civil: 'Hemos detenido a unos terroristas de ETA. Tenían mucha información sobre usted. El que se encargaba de vigilarla trabaja de frutero en su barrio'.

No hace mucho que José Luis Vela, uno de los tres concejales socialistas de Andoain (Guipúzcoa), recibió en su casa un sobre que contenía una carta y una llave: 'Toma la llave de tu portal, pero no te tranquilices demasiado, pues tenemos 47 copias más y 47 personas dispuestas a darlo todo por eliminarte'. No era la primera llave que recibía. Unas noches antes, Vela se había despertado sobresaltado. El coche de su mujer estaba ardiendo en plena calle y muy cerca de las llamas, pegado con cinta adhesiva a la pared de enfrente, había otro sobre, otra llave y otro mensaje: 'Vamos a darlo todo por matarte'. Tanto la primera como la segunda llave encajaban perfectamente en la cerradura de su portal.

Gotzone, Maite y José Luis saben, como tantos otros, que su vida tiene un precio, que algunos de sus vecinos descorcharían una botella si finalmente un asesino consiguiera darles caza o ellos mismos, aturdidos por el miedo y las amenazas, decidieran poner tierra de por medio y facilitar así la limpieza ideológica que triunfa en Euskadi cada vez que alguien se calla o se va. Y, a pesar de todo, no es la cercanía del asesino y de sus cómplices, el haberles visto el rostro y escuchado sus razones, lo que más les afecta en su vida cotidiana.

Gotzone Mora lo explica así: 'Hace ya dos años que me llamó la policía por primera vez. Fue con motivo del suceso de Bolueta, el barrio de Bilbao donde en agosto del año 2000 murieron cuatro terroristas cuando estallaron los explosivos que transportaban en un coche. Disponían de información muy precisa sobre mí, sabían hasta la forma en que me pongo o quito las gafas de cerca dentro de mi despacho de la facultad. Me pusieron escolta. A partir de entonces, las llamadas de la policía se fueron sucediendo. Hasta cinco comandos tenían información -y cada vez más detallada- sobre mis movimientos. Decidí guardar silencio, pensé que, tras las últimas elecciones, los políticos del PNV aprovecharían ese silencio de los amenazados para reflexionar y buscar soluciones. Pero no fue así, se pusieron del lado de los que apoyan a ETA y entonces decidí hablar. Cuando la gente se enteró de cuál era mi situación, todo cambió. Mis vecinos me pidieron que no metiera el coche en el garaje, no fuera a ser que me pusieran una bomba y les pillara a ellos. La Universidad me invitó a que dejara de dar clases y me fuera. El rector me ha llegado a decir: Te puedes ir a la ciudad que elijas y, si prefieres quedarte en casa, yo te llevo el sueldo. Le respondí que no, que no quiero pasar a formar parte de la larga lista de exiliados. ¿Cuántos profesores se han ido ya? ¿Veinte, treinta quizá? Y lo peor de todo es que no sólo te afecta en tu vida profesional: tengo amigos que ya prefieren no salir conmigo a almorzar, y eso es muy duro. La gente tiene miedo cuando me ve entrar en la facultad con los escoltas, por si ETA decide matarme. No sabe usted cómo siento la soledad. Yo, que soy famosa en la facultad porque hablo hasta con las paredes, me siento abandonada. A veces me gritan: ¡Española de mierda, vete a España! El otro día se me plantó delante una alumna y me dijo: Se pasa miedo, ¿eh? Los escoltas me pidieron con la mirada que no le respondiese y seguí adelante, porque ésa es otra. Si les contestas, hasta tus compañeros te afean la actitud y te acusan de estar provocándoles. Esta situación es monstruosa. Me siento un bicho raro. Tengo la sensación de que, para muchos, el problema soy yo y no ETA'.

También Maite y José Luis tienen esa sensación. 'Ésta', explica Maite Pagazaurtundua sentada en una terraza de San Sebastián, vigilada muy de cerca por sus escoltas, 'no es la ciudad de la tolerancia, sino la ciudad del olvido. Aquí han muerto asesinadas más de 100 personas. No se puede ir de un lugar a otro sin pasar por donde alguna vez alguien cayó víctima de ETA. Y, sin embargo, predomina el olvido. Todos somos culpables de mirar para otro lado; de hecho, todos lo hicimos alguna vez. Me acuerdo de que, hace bastantes años, asistí al funeral de un guardia civil asesinado. Era un chaval joven y sus familiares habían venido de lejos, seguramente desde el sur, para hacerse cargo del cadáver. Ningún vecino acompañó al féretro -no era costumbre entonces- desde el Gobierno Civil hasta la iglesia. Ya allí, el cura se empeñó en celebrar el funeral en euskera, ante la desesperación de la familia, que no entendía nada. Ese desprecio hacia las víctimas, que todavía se da, tiene que pesar de alguna manera sobre la conciencia de esta ciudad'. Maite no habla de sí misma. No se queja. Siempre sonríe. Sí le da pena que sus hijas la vean siempre escoltada; que la mayor, de cinco años, empiece a preguntar:

-Mamá, ¿y quiénes son ésos?
-Amigos del trabajo.

-¿Y por qué papá no va con amigos del trabajo?
-Porque tiene otro tipo de trabajo.

Pilar, la madre de Maite, vive pendiente de su hija. Entre el amenazado y su familia se suele establecer un sistema de silencios y disimulos mutuos para evitar -o intentarlo al menos- más sufrimientos que los indispensables. Pilar no le dice a su hija que vive pendiente del teléfono, que sufre lo indecible cuando la ve de aquí para allá como si fuera un criminal, siempre acompañada de policías; que, cuando salió elegida de diputada autonómica, se lo ocultó a sus vecinos como si en vez de un orgullo fuera una maldición... Tampoco Maite le dice a su madre según qué cosas. No le contó, por ejemplo, que un día recibió una carta. Fue su marido quien se la encontró en el felpudo de la entrada:

'¡Maite, fascista! Mediante esta carta queremos que seas consciente de la responsabilidad que tienes en el conflicto que vive Euskal Herria. Hay muchos jóvenes y adultos en este pueblo que han sufrido en sus carnes las garras de los perros que tú guías, y que todavía las sufren. Debes saber que el que genera el sufrimiento lo sufrirá, y que mientras seas causante de la vulneración de los derechos que tiene este pueblo (como concejal del PSOE) sufrirás lo que debas sufrir. Los que luchamos a favor de lo que corresponde a nuestro pueblo seguiremos por encima de todos los obstáculos que encontremos en el camino hasta lograr el objetivo, no vamos a ceder con todo lo que esto supone, esto es, utilizaremos todos los instrumentos a nuestro alcance para quitar del camino todo lo que sea un obstáculo, en este caso, tú. No durarás mucho como causante del conflicto; eso sí, sabiendo que esta afirmación es objetiva, tienes dos opciones: una, dejar la extensión del sufrimiento por tu voluntad; otra, dejarlo en nuestras manos y encontrar tu cabeza algún día con dos agujeros'.

Aún hoy, y aun sabiendo que la carta no va dirigida a uno, su lectura estremece. ¿Quién puede escribir una cosa así?

Según César San Juan, profesor de Psicología en la Universidad del País Vasco, los nacionalistas más radicales sitúan al mismo nivel el derecho de nación y los derechos fundamentales de las personas. 'Estoy convencido', dice, 'de que ellos piensan de verdad que forman parte de un pueblo invadido, y tienen la absoluta convicción de que su acción es trascendente. Igual que los kamikazes palestinos, los fanáticos de aquí piensan también que están en guerra. De hecho, su órgano de opinión no es más que un parte de guerra. Hay incluso determinados centros educativos en Euskadi que son auténticas escuelas de patriotas'.

Unos patriotas que, además, exigen el silencio de sus víctimas. La pasada semana, sin ir más lejos, se produjo un hecho muy curioso, representativo de la situación de esquizofrenia que sufre Euskadi. Al recibir la segunda llave de su portal, José Luis Vela, el concejal de Andoain, no pudo aguantar más y desveló públicamente el contenido de una carta tan cruel como mal escrita: 'Aquí estamos otra vez en tu portal de casa, pero sepa usted que la próxima vez que vengamos no será para ponerle ningún paquetito, sino que iremos directamente a volarle la cabeza como bien te lo mereces'. Unos días después, el diario Gara, afín a Batasuna, publicaba que un comunicante anónimo había llamado para asumir el envío de la carta y para quejarse del 'afán de protagonismo del concejal'.

Así, y no de otra forma, vive la oposición en el País Vasco. No se tienen noticias de otra democracia donde el Gobierno pueda pasear por la calle a cuerpo gentil y toda la oposición tenga que ir escoltada. Lo más curioso del asunto es que ninguna de las personas entrevistadas para este reportaje se quejó amargamente de ser objetivo de ETA. Tienen asumido que su apuesta por la libertad incluye vivir de sobresalto en sobresalto, con la intimidad robada, esperando al asesino. Lo que no logran superar es el silencio que les rodea. 'Te vas dando cuenta', dice José Luis Vela, 'que el miedo ha impregnado a la sociedad y sientes el vacío en la misma calle, cuando ves que hay personas que no se atreven a saludarte'.

Entre el silencio ensordecedor, Teo Santos, agente de la Erzaintza, se preguntó el lunes pasado: '¿Dónde están los pelotaris, dónde los cocineros...?'. Luego no tuvo más remedio que responderse: 'Aquí unos cuantos sufren y los demás guardan silencio'.

CARTA DE UNA ALUMNA ANÓNIMA.
'Gotzone, cuando la he visto en los medios como víctima de esta dictadura, a la par que rabia he sentido un orgullo tremendo. ¡Es mi profesora!, así de coherente es siempre. He llorado por usted, y me he sentido terriblemente frustrada por quedarme callada, por no buscar la solidaridad de mis compañeros y hacer algo. Nueve de cada diez alumnos la quieren y respetan, pero... también tenemos miedo. Necesitamos gente como usted, que nos hace sentir seguros, nos infunde esperanza y un ejemplo de pundonor'.

Los ediles no nacionalistas de Pamplona dedican el «chupinazo» a «los mártires de la democracia»
Un policía nacional, herido cuando los proetarras pretendían desplegar un anagrama de Eta Dos batasunos fueron desalojados del Ayuntamiento tras intentar colgar una ikurriña
Pamplona comenzó ayer su fiesta mayor, los sanfermines, con una dedicatoria especial a las víctimas del terrorismo, de manos del concejal socialista Roberto Jiménez. Tras el tradicional lanzamiento del «chupinazo», que da comienzo a la fiesta, Jiménez recordó «a los mártires de la democracia que son las víctimas del terrorismo». Por otro lado, los escasos incidentes producidos en la jornada se saldaron con un policía herido tras un enfrentamiento con proetarras y con dos concejales batasunos desalojados del Ayuntamiento por intentar colgar la ikurriña en el balcón.
Redacción - Madrid.- La Razón 7 Julio 2002

El comienzo de la fiesta española más conocida internacionalmente, los sanfermines, tuvo como protagonistas a las víctimas del terrorismo. Tras el lanzamiento del tradicional «chupinazo», que marca el inicio de la fiesta, el Ayuntamiento de Pamplona, en boca del concejal socialista Roberto Jiménez, dedicó el acto «a los mártires de la democracia, que son las víctimas del terrorismo». El edil del PSN quiso recordar en estos momentos de alegría a «aquellas personas que no pueden estar entre nosotros». La alcaldesa de la capital navarra, Yolanda Barcina, felicitó a Jiménez porque «ha transmitido el sentir de todos los pamploneses».

El concejal socialista abrió las fiestas en sustitución de Batasuna, formación a la que correspondía el turno, pero que le fue negado tras un acuerdo municipal por no condenar la violencia etarra.
Por su parte, el presidente navarro, Miguel Sanz, acudió al Consistorio de la capital navarra para respaldar «a la mayoría democrática frente a las presiones de la minoría violenta». Sanz concluyó elogiando a los ediles del Ayuntamiento de Pamplona y aseguró que «han tenido que aguantar muchas presiones de la minoría violenta pero han sabido mantener el tipo y no han cedido a esas presiones de los violentos y han hecho las cosas como se hacen en democracia».

Aunque la fiesta comenzó con escasos incidentes, grupos de proetarras protagonizaron algunos altercados en el centro de la capital navarra. Un policía nacional resultó herido tras un enfrentamiento con un grupo de violentos que intentaban acceder a la plaza del Ayuntamiento portando ikurriñas y una pancarta de apoyo a Eta. El agente, que quedó incosciente, fue trasladado al hospital. Varios policías nacionales y municipales también fueron agredidos por los proetarras.

Por otro lado, momentos antes del lanzamiento del «chupinazo», los concejales de Batasuna Joxe Abaurrea y Marcos Erro intentaron desplegar una ikurriña en el balcón del Ayuntamiento. Tras un enfrentamiento con miembros de UPN, la Policía decidió desalojar a Erro del Consistorio.

Piedras e insultos
En la madrugada del día cinco al seis, se registraron los primeros incidentes, protagonizados por manifestantes de la asamblea de barracas políticas, que se concentraron frente al Ayuntamiento en protesta por las condiciones que el Consistorio les ha puesto para instalarse en los sanfermines. Los manifestantes insultaron y lanzaron piedras a los agentes que se encontraban en el lugar. Un hombre fue detenido.

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