AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 8 Julio  2002
El cerco se cierra en el Supremo
Editorial La Razón 8 Julio 2002

El cerco al terror
Editorial ABC  8 Julio 2002

El PNV prepara la ruptura con el marco constitucional
Impresiones El Mundo  8 Julio 2002

El tinglado nacionalista se tambalea
EDITORIAL Libertad Digital  8 Julio 2002

Las víctimas ya tienen monumento
Cartas al Director ABC  8 Julio 2002

La resistencia cívica
Ernesto Ladrón de Guevara   La Razón  8 Julio 2002

La Nación y El País
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  8 Julio 2002

Repetición vasca
GABRIEL ALBIAC El Mundo  8 Julio 2002

Garzón y la cartera de HB
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  8 Julio 2002

Línea de flotación
Luisa PALMA La Razón  8 Julio 2002

Indulgencia con el PNV
JUSTINO SINOVA El Mundo  8 Julio 2002

El nacionalismo, la madre del terrorismo
Enrique de Diego Libertad Digital  8 Julio 2002

Van de víctimas
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  8 Julio 2002

Rosa Díez: el impulso
Pilar FERRER La Razón  8 Julio 2002

El triple cerco a ETA/Batasuna
N. C. / J. L. L. MADRID ABC  8 Julio 2002

El Gobierno advierte a Ibarretxe que no tolerará que invada competencias nacionales
A. COLLADO / J. J. SALDAÑA ABC  8 Julio 2002

Ermua, de la unidad a la fractura
RAMÓN GORRIARÁN (MADRID) La Voz  8 Julio 2002

El catalán y la universidad
Cartas al Director ABC  8 Julio 2002

 

El cerco se cierra en el Supremo
Editorial La Razón 8 Julio 2002

Las sucesivas actuaciones del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón contra el entramado de la banda terrorista Eta, ya sea en sus movimientos juveniles, de apoyo a presos, financieros o propagandísticos, concluirán con la petición del magistrado al Tribunal Supremo de que procese a la Mesa Nacional de Batasuna, nombre pomposo que utilizan los cabecillas del brazo político etarra.

Será pues el Alto Tribunal el que tendrá que cerrar el círculo abierto por Garzón, puesto que muchos miembros de la dirección de Batasuna son aforados. Será un momento clave para la Justicia: saber si ésta, en sus más importantes órganos de decisión, comparte la tesis de Garzón (y de una parte importantísima de la opinión pública, del Gobierno y de los agentes de la lucha antiterrorista) de que Eta no es sólo el grupo de pistoleros que asesina o secuestra, sino el entramado general que permite esta acción terrorista, la jalea, le da cobertura, la financia y la aprovecha para un objetivo «político» independentista.

Ya en otra oportunidad, la Mesa de Batasuna, antes Herri Batasuna, fue encarcelada, pero el Tribunal Constitucional permitió su liberación. Muy poco después se rompía la tregua de Eta, a la que sólo accedió precisamente por estar en franca debilidad. Las instituciones judiciales y el Constitucional tendrán, muy probablemente, otra oportunidad para abordar la penalización del brazo político de Eta. Por nuestra parte, confiemos en que se haga justicia, que las pruebas que se presenten sean sólidas y que se pueda demostrar, dentro del Estado de Derecho, la relación, aparentemente clara, entre Batasuna, Eta, Segi, Gestoras pro Amnistía y demás satélites del planeta terrorista. En todo caso, lo que la Justicia no tiene que tener en cuenta es las «consecuencias» de cualquier acción penal sobre el entramado etarra, argumento que se utiliza siempre desde los medios nacionalistas, incluidos los eclesiales, para solicitar la inacción del Estado. Decir que el encarcelamiento de un criminal puede ser malo, porque Eta puede reaccionar peor de lo que ya lo hace (que es mucho suponer, porque Eta hace todo el daño que puede, dentro de lo que le conviene), es un planteamiento cobarde. Y está demostrado que la única forma de ahogar a una banda criminal, como a cualquier mafia, es estrangular sus finanzas e impedir la libertad de movimientos de sus cabecillas, tengan pistola o libros de contabilidad.

El cerco al terror
Editorial ABC  8 Julio 2002

El Gobierno no tolerará la injerencia que prepara el tripartito vasco (PNV, EA e IU) en el marco constitucional y que se sustanciaría en la asunción de competencias no transferidas y el compromiso, tomado en el Parlamento vasco, de llevar a cabo una consulta popular sobre la autodeterminación. Es difícil no encontrar una relación de causalidad (aquí la casualidad es sinónimo de candidez) entre esta ofensiva nacionalista y el cerco a Batasuna y, por ende, a ETA. El éxito de las últimas decisiones del Legislativo y de los Tribunales en la lucha contra la banda se basa en que han roto la «rutina» de la acción antiterrorista. Desde el 11-S, los Estados han percibido la dimensión real del terrorismo y, en lo que afecta a España, se han establecido mecanismos de cooperación que no distinguen entre terror internacional y local. Para ETA, esta nueva conciencia ha supuesto perder la tranquilidad en sus refugios europeos. Las medidas aprobadas por los Quince o el Convenio de la ONU para la Represión de la Financiación del Terrorismo suponen un gran avance en la adquisición de recursos legales por los Estados para acceder a zonas francas del terror, como las que ETA había creado gracias a Batasuna, Gestoras y demás colectivos que se amparaban en una legalidad formal para facilitar los objetivos de la banda.

ETA no contaba con ello. La ley de Partidos y la decisión judicial de convertir a Batasuna en responsable civil directo y solidario de los atentados etarras y de la «kale borroka» han abierto una nueva etapa en la definición de fuerzas entre el Estado y ETA, porque aquél se ha dotado de recursos legales que entran de lleno en la cobertura política y financiera de la banda. Además, gracias a los Quince, la persecución financiera de ETA será corresponsabilidad de todos los Estados. Sin pantalla institucional ni cauces seguros para recibir dinero, ETA se enfrenta a corto plazo a una precariedad inédita.

La situación de la banda y de sus sucursales sería aún más débil en el terreno político si el PNV hubiera sumado la fuerza de su éxito electoral al empeño del PP y del PSOE de acabar con el terrorismo de forma incondicional. Ante una ETA que pierde la mitad de sus escaños y sufre una continua merma de «comandos», que está presionada internacionalmente, que ve sellados sus cauces financieros, que sufre la fuga de militantes -Aralar-, pero que sigue asesinando y extorsionando, la respuesta del PNV es descalificar a Garzón y estrechar las filas con Batasuna frente a la ley de Partidos. Ni ese ni llevar al Parlamento la desobediencia civil son caminos que haya que seguir.

El PNV prepara la ruptura con el marco constitucional
Impresiones El Mundo  8 Julio 2002

Sin prisa, pero sin pausa, el PNV está dando pasos hacia una ruptura con el sistema constitucional vigente desde 1978. Esta semana, los nacionalistas -con el acompañamiento de IU- intentarán sacar adelante en el Parlamento de Vitoria las conclusiones de la ponencia sobre el autogobierno, en las que se plantea la asunción de competencias por las bravas por parte del Gobierno vasco, aunque no haya un acuerdo con Madrid. Ello significa romper las reglas de juego que han imperado hasta ahora en el Estado de las Autonomías.Para ir calentando motores, este fin de semana varios destacados líderes del PNV han dejado claras sus intenciones. Iñigo Urkullu, presidente del partido en Vizcaya, anunciaba ayer que la intención del PNV es «lograr una menor dependencia del Estado español en lo político y en lo económico». Xabier Arzalluz, por su parte, declaraba en El Periódico de Cataluña que Ibarretxe decidirá convocar un referéndum sobre la autodeterminación «porque si las cosas siguen bloqueadas, habrá que salir por la tangente».Y la «tangente» nacionalista consiste en superar el marco legal de la Constitución y el Estatuto, al grito de: «Nos han echado de España». Una falsedad en toda regla, porque quienes pretenden sacar al País Vasco de España son ellos, a pesar de que un 46,30 por ciento de los ciudadanos vascos votaron en las últimas elecciones a partidos no nacionalistas. Así las cosas, el Estado constitucional debe hacer frente con todos los mecanismos de la legalidad a este gran desafío del PNV, cuyo penúltimo acto antes de la anunciada consulta popular -que no tiene cobertura legal- será el pleno de esta semana en el Parlamento de Vitoria.

El tinglado nacionalista se tambalea
EDITORIAL Libertad Digital  8 Julio 2002

La nueva Ley de Partidos y el auto de Garzón contra Batasuna, además de aportar los medios necesarios para la neutralización de los proetarras, han tenido la excelente virtud de obligar al PNV y a EA a poner de manifiesto sin ambages la repugnante simbiosis que han venido practicando con Eta y su entorno desde la Transición, y que tan cuidadosamente han intentado camuflar con la inestimable ayuda de Prisa y su entorno político.

Aunque el pacto de Lizarra fue el cruce del Rubicón para los nacionalistas que, a partir de entonces, comenzaron a hablar abiertamente de “superación” del Estatuto y de la Constitución –compartiendo el discurso de los proetarras–, hasta ahora habían mantenido esa hipócrita ambigüedad que les hacía aparecer ante la opinión pública como “moderados”. Muchos de los votos que la coalición PNV-EA cosechó a última hora –tanto de la izquierda batasuna más crítica con Eta, como de la derecha nacionalista menos totalitaria– en las últimas elecciones vascas procedían de la promesa de Ibarretxe de liderar la lucha “democrática” contra el terrorismo... sin renunciar al “ámbito de decisión vasco”. Pero una vez asegurada la permanencia en Vitoria –por escaso margen y gracias a los votos prestados de Batasuna–, los nacionalistas retomaron su usufructo del terror con renovados bríos y sin complejos, exhibiendo la más feroz indiferencia para con sus adversarios constitucionalistas, víctimas de la coacción batasuna y del terror etarra, con el objeto de anularlos políticamente y avanzar hacia la independencia “en dos o tres legislaturas”, como Arzalluz anunció no hace mucho.

Pero, a partir de ahora, es muy posible que los nacionalistas “moderados” se vean obligados a “sacudir el árbol” ellos mismos si quieren recoger su codiciada cosecha de nueces. Ya no podrán encargar tan fácilmente el trabajo sucio –“necesario” para lograr la anhelada independencia, como ha reconocido en más de una ocasión Arzalluz– a las SS etarras y a las SA batasunas, para poder seguir disfrutando de los réditos de la sangre y el terror.

Las palabras de Joseba Azkarraga, el consejero de Justicia vasco, son una clara muestra del nerviosismo de los nacionalistas ante la perspectiva de perder su alter ego batasuno en el camino hacia el horizonte totalitario de la independencia. La absurda reacción visceral de Azkarraga al comparar a Garzón con Hitler o al acusar a Aznar de querer implantar un nuevo totalitarismo, además de revelar el terror que los nacionalistas tienen a perder el control del statu quo, contrasta agudamente con sus frías y retóricas condenas de los crímenes de Eta, así como también con su benévola tolerancia para con las coacciones, las intimidaciones y los insultos que tienen que sufrir quienes defienden la libertad y el pluralismo en el País Vasco a manos de los batasunos.

Veinticinco intentando que los nacionalistas “se sientan cómodos en España” a base de concesiones constantes a su victimismo y a sus falsificaciones de la Historia han dado como resultado que casi nadie se sienta cómodo en España –“este país”–y que en el País Vasco –también en Cataluña– sólo se sientan cómodos los nacionalistas. Por ello, cuando Azkarraga, Arzalluz, Ibarretxe, Atutxa y Otegi insultan y se quejan, es señal de que los no nacionalistas podrán sentirse un poco más cómodos en el futuro.

Las víctimas ya tienen monumento
Cartas al Director ABC  8 Julio 2002

Más de 30 años han tenido que esperar las víctimas del terrorismo para poder tener un monumento en su honor y recuerdo en una ciudad del País Vasco, y de esta manera permanecer, aunque sea por un instante, en la memoria de todos aquellos ciudadanos que se detengan a observar una obra que con todo su amor ha creado uno de los pocos artistas comprometidos con la falta de libertad en el País Vasco, Agustín Ibarrola.

Una vez más ha tenido que ser Ermua, Ermua de la beligerancia, Ermua de la resistencia y de aquellos días de julio que conmovieron a España y allí con Ermua estaban los familiares de las víctimas del terrorismo, representantes políticos del PP y del PSOE y ciudadanos anónimos pertenecientes a plataformas pacifistas. A todos ellos les unía algo en común porque en Ermua se reunieron realmente los que en el País Vasco viven privados de libertad, los perseguidos, los amenazados.

Ibarretxe no estaba en Ermua y tampoco con él muchos nacionalistas antes moderados que en cambio no dudaron en participar junto a Batasuna, junto a un ex terrorista, Josu Ternera, hace algunos días en la manifestación en contra de la ilegalización del brazo político de ETA.

Y a pesar de que haya transcurrido un lustro del triste asesinato de Miguel Ángel Blanco, Ermua sigue demostrando ser un referente al que se deberían parecer la gran mayoría de los pueblos y ciudades del País Vasco en cuestión de libertad, por todo ello, ¡Eskerrik asko Ermua! (¡Gracias Ermua!).    Cristina Blanco Vitero,  San Sebastián.

La resistencia cívica
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa La Razón  8 Julio 2002

He tenido la satisfacción y el orgullo de haber estado en el acto que el Ayuntamiento de Ermua ha organizado el viernes día 5 de julio para inaugurar una escultura creada de forma gratuita por el ilustre y honorable escultor D. Agustín Ibarrola en honor y desagravio a las víctimas.

Don Agustín hacía un llamamiento a los artistas, supurando humanidad por todos los poros de su existencia como persona de bien, para que asuman un compromiso cívico a favor de la democracia y la libertad, así como a que apuesten con gestos a través de su arte por los valores humanos básicos que dan sentido a nuestras sociedades, con el ingrediente básico de la dignidad. Efectivamente la dignidad no nos viene a los ciudadanos impresa en los genes, nos la tenemos que ganar a pulso, y para ello no podemos, no debemos, hacer ejercicio de pasotismo cuando se vulneran las normas básicas del comportamiento cívico y democrático.

En su disertación Savater estuvo magnífico, magistral, sin minusvalorar al resto de los intervenientes, como Carlos Totorica, Cristina Cuesta, Mari Mar Blanco y el propio Agustín, pues cada uno de ellos hizo gala de profundas convicciones democráticas, y de un gran bagaje intelectual y de espíritu cívico comprometido. Me sentí ennoblecido con la presencia allí de los luchadores por la libertad que sumaban una muchedumbre en el acto, venciendo el miedo y dando muestras de combatividad pacífica y de compromiso con los valores humanitarios de los que cualquier ser humano que se precie como tal debe estar impregnado.

Este tipo de actos son la gasolina de nuestra existencia ciudadana para seguir al pie de obra, ganando terreno, palmo a palmo a los euskonazis. Cada vez siento más un sentimiento de gratitud a toda esa gente, como el propio Vidal de Nicolás, que ha contribuido a mi enriquecimiento como persona, solamente por el hecho de haberle conocido, y a otros como él, al haber aprendido de ellos cómo es posible mejorar en ese proceso de perfeccionamiento que tenemos que fijarnos los ciudadanos en nuestra existencia, por nuestra condición de seres sociables. Así es posible hacer progresar a nuestra sociedad y vencer las tentaciones totalitarias y mafiosas características de aquellos que sólo aceptan como acción política su régimen de control y dominio de la sociedad, cuando evitan cualquier signo de regeneración y de alternancia en el poder, por procedimientos antidemocráticos y contrarios a la dignidad humana.

Casualmente, en esta misma fecha han coincidido las imágenes ofrecidas por televisión del traslado de la figura ecuestre del dictador Franco, símbolo de lo que fue una etapa de la historia de España que no tenía que haber ocurrido, pues nos retrasó cuarenta años en el desarrollo de una sociedad civilizada como es la española. La ciudad gallega de Ferrol, antaño apellidada «del caudillo», ha acertado quitando ese símbolo de la vergüenza; de ese paréntesis negro de la historia de España.

La retirada de dicha estatua me sugiere la necesidad de adoptar una medida idéntica con otro personaje nefasto en la historia del País Vasco: Sabino Arana. Ha tardado mucho en salir a la luz el pensamiento político del fundador del nacionalismo vasco. Son varios sus textos xenófobos, racistas y totalitarios, contrarios a la dignidad de la especie humana, que sugiere pensar, aunque no coincida ni en el tiempo ni en el espacio, que fue el precursor del ideario del «Mein Kampf» de Hitler, libro escrito en la cárcel por el inventor del nazismo. Las similitudes entre los textos escritos por Sabino Arana, como los de «De su alma y su pluma» ¬jugosa antología del disparate más execrable¬, y los contenidos del libelo escrito por el mayor criminal político de la historia de la humanidad, son asombrosas.

Pero más sorprendente es aún que el citado sea la referencia sagrada del nacionalismo vasco, y que nadie haya dicho aún nada respecto a la barbaridad de su ideario político, sino, por el contrario, sea el paradigma guía de la acción nacionalista, tal como nos revela la praxis política de los actuales dirigentes nacionalistas. Reclamo, por ello, en razón a mi condición de vasco, pues defiendo el buen nombre de mis conciudadanos, que se retire de inmediato cualquier referencia al mismo en calles, edificios o esculturas que frecuentan el espacio urbano de pueblos y ciudades del País Vasco.

Mientras no se haga así consideraré que la retirada de los signos franquistas es una acción incompleta en el lavado de imagen pública que representa suprimir los signos de identidad fascista que manchan nuestra integración en la Europa de los ciudadanos y en la Europa de la sociedad occidental de la civilización representada por el paradigma del lema de las revoluciones liberales: «libertad, igualdad y solidaridad».

Mientras no se haga así, los ciudadanos demócratas tenemos un reto pendiente.

La Nación y 'El País'
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  8 Julio 2002

Mérito moral no tiene, pero no se le puede negar esfuerzo intelectual al diario polanquista para cuadrar el círculo, redondear el cubo y predicar la renovada vigencia del séptimo mandamiento mientras le roba la cartera al lector. En su editorial de ayer, iba tan lejos como sólo ellos pueden ir: reconocía que la presión terrorista sobre los concejales del PP y PSOE es punto menos que insoportable, que no hay forma de cerrar listas en todos los pueblos y que el Gobierno vasco y el PNV-EA no apoyan a los concejales y partidos amenazados sino que dedican todo su esfuerzo a apoyar al brazo político de ETA y a calificar de dictatorial cualquier iniciativa contra el terrorismo. O sea, la realidad.

Pero ante la situación de angustia de miles de personas amenazadas de muerte y la crisis de legitimidad del sistema representativo en el País Vasco, el editorialista de Polanco se enfrentaba a un dilema: cómo defender la alianza del PSOE con el PNV y no con el PP cuando debe protegerse del enemigo común terrorista y del ataque político e institucional del socio del terror desde Estella: el PNV. Y lo único que se le ocurre al rehecho Komando Rubalkaba es que los voluntarios de PNV-EA-IU completen las listas de PP y PSOE, pero como el PP ya ha dicho que no irá en la misma lista con los cómplices del terror, toda la propuesta se resume así: Cebrián ordena a Zapatero hacer listas conjuntas con el PNV y/o Elkarri. Y, hala, ¡todos contra el PP!

Polanco y González insisten en que el PSE-PSOE se una «ancilarmente» al PNV, con el que, como explicó Cebrián,« mal que bien, íbamos tirando». Más bien, que mal, sobre todo ahora que las concesiones televisivas al canal ilegal de Polanco, Localia, son minaretes con sus correspondientes almuecines que comprenden al PNV, nunca al PP. Pero no es fácil. Ayer, el consejero de Justicia Vasco, Azkárraga comparaba a Garzón con Hitler, Franco y Sharon. El País le acompañaba: el editorialista dudaba de que Garzón pueda probar la relación de Batasuna y el terrorismo, que le parecía evidente anteayer. Pero Azkárraga iba más lejos hablando de Aznar: «la democracia le estorba y ahora abre nuevas vías, aprovechando la violencia, para implantar un nuevo totalitarismo y borrar del mapa a los que discrepemos» (...) «Después, vendrá el fin de los sindicatos tradicionales, de las conquistas sociales, y de esa apertura o leve paseo por la democracia que se ha conocido en estos años anteriores». O sea, que seguimos en una dictadura, salvo los espacios de libertad que alumbra el nacionalismo vasco.¿Y qué va a hacer el PSOE? ¿Apoyar a Aznar y Garzón o encargarle a Azkárraga el discurso de Zapatero en el Debate sobre el estado de la Nación? ¿De la Nación o sólo de El País?

Repetición vasca
GABRIEL ALBIAC El Mundo  8 Julio 2002

Esto ya lo hemos visto. Y nos aburre. Hasta la muerte, a fuer de repetida, acaba por zozobrar en la grisura. No hay un solo argumento, en este eterno retorno de la guerra civil vasca, que no esté ya marchito por el uso, la repetición, el horizonte cierto de que esa redundancia es para siempre y de que ese para siempre gira en el vértigo del mismo instante helado: pretérito continuo. La pesadilla vasca es la extraña percepción de un tiempo suspendido. Desde hace un cuarto de siglo, al menos. Pero viene de más lejos.

Presos quizá de un mundo -el europeo-, marcado por esa visión ascendente de la historia que es la ilustrada, nos negamos a aceptar lo que cualquier etnólogo conoce sin mayor problema: que hay sociedades estáticas, sociedades que no conocen progreso ni historia. Y que, en esas sociedades, ancladas en el no-tiempo del mito, ninguna erosión produce el acaecer efímero. Así, la sociedad vasca.

No, no es España, el País Vasco. No es Europa, para ser precisos.Ni en su lengua, ni en su estructura social, ni en su sistema propio de mitologías. Y el drama está ahí. ¿Cómo construir una entidad -nación o aldea o tribu o lo que sea- no europea en la juntura de Francia y España? Hace tan sólo veinte años, era aún posible: lo era, desde luego, antes, en los últimos años de un antifranquismo que sólo en las provincias vascas tuvo carácter mayoritario y activo. Era posible. Deseable, tal vez (yo, al menos, lo deseaba). Ni hubiera planteado problemas económicos mayores, ni a nadie se le hubiera dado un ardite la ausencia de vascos en el parlamento español. Entonces.

Las tres últimas décadas lo han enmarañado todo. La independencia vasca no es ya cosa de España. Casi nada de verdad serio es ya cosa de Estado nacional alguno, en un continente donde moneda y ejército, al extinguirse como barrera real entre países, abrieron un modelo de poder político que no deja sitio para constituir naciones, sólo para diluirlas. Lo anacrónico aquí es que los viejos independentistas vascos no parezcan atisbar que no es Madrid quien veta su secesión, sino Bruselas. Y que ese veto no es jurídico o político. Es material. E inexpugnable.

En ese punto en que ningún desenlace es ya posible, gira la repetición, el círculo cerrado del cual dice Freud que es la metáfora más exacta de la muerte.

Repetición. Previsible. Muerte absurda de concejales -tiempo hubo en que ETA no se dignaba matar de coronel para abajo-, veraniega guerra de banderas -dio su chupinazo ayer, como cada año-, mimando pasos de danza al borde del precipicio. Siempre las mismas fórmulas litúrgicas, idénticos los rituales y las revestiduras. Y una ácida certeza de déja vu. Y un vértigo de muerte que es peor que trágico: aburrido.

Garzón y la cartera de HB
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  8 Julio 2002

El juez Baltasar Garzón ha metido la mano en la cartera de Batasuna, esa parte tan sensible y que tanto escozor produce. Considera el juez que los batasunos deben de pagar los platos que rompen, algo que, por otra parte, responde al más elemental sentido común. Cuando unos delincuentes queman un autobús o cualquier otro bien público, no sólo tienen que pagar penalmente por el delito cometido, sino que tienen que pagar también para reponer el bien destruido.

Hasta ahora, parecía que los palmeros de los terroristas gozaban de cierta impunidad, destruyendo y saqueando a su antojo todo lo que se encontraban por las calles de las ciudades vascas. Bueno, pues no. Ahora tendrán que pagar por ello. Para empezar, los proetarras no recibirán ni un euro más tras el auto del juez Garzón, quien, además, embargará los bienes de la coalición y las subvenciones y sueldos que reciben sus cargos públicos. Sería un error caer en el juego semántico de algunos, que vinculan el auto dictado por el juez con la Ley de Partidos Políticos recientemente aprobada por el Parlamento, intentando hacer creer que la decisión judicial es consecuencia de la legislación apuntada.

No hay que olvidar que, según sentencias de los tribunales de justicia, a las familias de los asesinados se les debe más de trescientos millones de euros en concepto de indemnización.

Dicen algunos que Batasuna tiene sus bienes a nombre de terceros para evitar el embargo de Garzón. Si esto fuera cierto, se averigua cuales son esos bienes de Batasuna a nombre de terceros y se embargan igual. Más fácil aún es impedir esa pretensión de traslado a Francia para esquivar a la justicia española, toda vez que el espacio judicial europeo cada vez se unifica más, sobre todo, después de los sucesos del 11-S.

En cualquier caso, lo que no es de recibo es que las instituciones públicas españolas financien a aquellos grupos que apoyan a los terroristas, actividad que hay que cortar de raíz y poner punto y final de manera inmediata. Que Batasuna proteste y desafíe, es algo que se entiende. Lo que ya no se comprende es el apoyo a Batasuna del Partido Nacionalista Vasco.

No parece muy acorde con los postulados del Estado de Derecho que un partido político, como es el caso del PNV, critique de la forma en que lo ha hecho un auto judicial. El más elemental respeto a la justicia debería sonrojar a quienes descalifican al juez y hablan de «operación político-judicial diseñada en La Moncloa», cuestionando de esta manera la independencia de la justicia y la imparcialidad de un juzgado de la Audiencia Nacional. En cualquier caso, hay que recordar que las sentencias judiciales se pueden criticar, ¿faltaría más!, pero son de obligado cumplimiento. El Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca podrá estar o no de acuerdo con el auto judicial, pero tiene que apoyar al juez, colaborar con el juez y cumplir con lo dictado por el juez.

Línea de flotación
Luisa PALMA La Razón  8 Julio 2002

Después de la Ley de Partidos y del auto de Garzón embargándoles las cuentas, Otegui se ha descolgado diciendo que pedirá ayuda porque sabe que «este pueblo» (los vascos) sabrá financiarles. Lo primero, nos da idea de hasta qué punto se le ha dado a Batasuna en la línea de flotación, lo segundo, nos muestra, puesto que no va dirigida, según aclaró Otegui, a la presentación de listas con otras formaciones, una disposición a recurrir a métodos similares a los de Eta, entre otras cosas porque Batasuna se ahogará en la clandestinidad y eso Otegui y compañía lo saben, como saben que la cosa va muy en serio. Su chulería contra el ministro Acebes y su burla al decir que se equivocan y «no aprenden» quienes desde el Estado creen que van a bloquear su «actividad política» resulta lastimosa, entre otras cosas porque nunca ha existido su actividad «política», sino una actividad dirigida a apoyar a los criminales. Ellos sí se equivocan con Aznar y su Gobierno, porque justamente es Aznar quien sí ha aprendido. No sé cómo irán las cosas en el futuro, pero, en lo que corresponde a Aznar, no van a ir bien para Batasuna. Y que Aznar les haya dado en la línea de flotación es, para todos los españoles democráticos y de bien, vascos, catalanes o andaluces, una cuestión de justicia y todo un alivio.

Indulgencia con el PNV
JUSTINO SINOVA El Mundo  8 Julio 2002

Una de las rarezas de la política española es la indulgencia de que goza el PNV, responsable principal del Gobierno vasco, que mantiene lazos estrechos con Batasuna, o sea, mundo de ETA, pero no se gana por ello el reproche que merece ni tampoco se le exige por todos una rectificación. Es sorprendente. Como si fuera intocable, si alguien se atreve a criticarlo hay quien aduce que debemos «comprenderlo» y facilitarle una «salida».Se le concede una bula que se niega a los demás. Y, además, una «salida» ¿hacia dónde? Hasta se olvida que la «salida» que quiere el PNV no es la que quieren los demás españoles, porque lo que busca es salir de España.

En las últimas semanas, el PNV ha dado motivos suficientes para la reprobación por su apoyo en tromba a Batasuna, primero frente a la Ley de Partidos Políticos, aprobada por el 95 % del Parlamento, que trata de pedir cuentas a los antidemócratas -lo cual es un principio racional y esencial de la convivencia-, y luego frente al auto del juez Garzón, otra exigencia de responsabilidad que se tiene con la delincuencia y cuyo único defecto es que se ha retrasado mucho tiempo. Pues bien, los reproches al PNV por su alineamiento con el mundo etarra han sido aislados y leves.

El PNV es un partido derechista con algunos tics históricos de derecha radical, y Batasuna es una coalición estalinista que apoya el terrorismo; lo que les une es su nacionalismo extremo que les hace soñar con la independencia. ¿Se imaginan la que se habría organizado si Chirac hubiera llevado a su nuevo partido centrista a defender al partido de Le Pen en pos de su histórico chovinismo? Fascista es lo más lindo que le habrían llamado.Pues Arzalluz e Ibarretxe defienden a esos totalitarios de izquierda, partidarios de la violencia, y no sólo se les rodea con un espacio de sigilo que amortigua las quejas sino que también nos dicen algunos que es preciso echarles una mano. Y luego el PSOE se ofrece a elaborar listas electorales conjuntas. Desde luego, el PNV tiene mucha suerte, lo que se traduce en que no se le exija, permanentemente y por todos, que cumpla con su deber como responsable del Gobierno de Euskadi para que media población vasca no pase miedo, ni esté en el punto de mira de la exclusión política y étnica, ni pierda a muchos de sus mejores representantes abatidos por las balas o huidos por la persecución terrorista.No nos extrañemos si, con el tiempo, este caso entra con todos los honores en la historia política de la infamia.

El nacionalismo, la madre del terrorismo
Enrique de Diego Libertad Digital  8 Julio 2002

Si alguien tenía alguna duda de que el nacionalismo es el origen ideológico del terrorismo, la reacción de los partidos nacionalistas, mal llamados moderados, y del propio gobierno vasco, en plena línea de desobediencia civil, la despeja. No hay en esa postura histérica e histriónica la defensa de ningún derecho personal, sino el interés de que los terroristas (callejeros, de baja intensidad, bla, bla, bla) sigan actuando con la suficiente impunidad para que mantengan muertos, heridos o amedrentados a los constitucionalistas. ¡Así ganaba las elecciones Adolfo Hitler!

La comparación, hecha por Azkarraga, de Garzón con Hitler y Franco responde a las estupideces propagandísticas del imaginario nacionalista, que más bien proyecta sus demonios familiares, porque la ideología –por llamarla de alguna manera– de Sabino Arana es nazi y hitleriana, y supera varios pueblos al franquismo en integrismo católico. Es, además, una desfachatez, porque resulta notorio que Garzón fue el tenaz perseguidor del dictador Pinochet. Así, el auto –tan dentro de la recuperación del sentido común– se mueve en esa misma filosofía de defensa de los derechos humanos y las víctimas. Lo que no entra en esa filosofía, sino en la del totalitarismo, es que un asesino como Josu Ternera esté en la “Comisión de Derechos Humanos” del Parlamento vasco. Pues vaya Comisión y vaya Parlamento, donde la mitad de los diputados han de acudir con escolta. Como tampoco que el entorno etarra sea subvencionado por el Gobierno vasco, desviándose impuestos de las víctimas hacia los verdugos. El nazismo es Batasuna, no Garzón.

Hace tiempo que el nacionalismo ha difuminado nociones básicas de diferencia entre el bien y el mal, incluso dentro del episcopado católico, que ha llegado a pedir la eliminación del espíritu crítico, “sean cuales sean las relaciones de Batasuna con Eta”.

El Gobierno vasco está preparando a la opinión pública para una campaña de desobediencia civil independentista. Y en ese punto, el Gobierno de la nación tiene la legitimidad –el derecho y el debe– para hacer cumplir la Ley. En una democracia, no hay patente de corso –ni de Ibarretxe, ni de Josu Jon Imaz, ni de Azkarraga– para la ilegalidad, porque entonces se acaba la democracia.

Van de víctimas
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón  8 Julio 2002

Por fin salió Yosuyón a desvelar lo que todo el mundo se temía: el Gobierno vasco no está de acuerdo con que la Justicia persiga a Eta como a criminales.

Su intervención estuvo coordinada con la del líder de Batasuna, Otegui, que se siente víctima del Estado. Los demás no son víctimas de nada. Pasean libremente y se sienten libres.
El Gobierno vasco parece ajeno a su responsabilidad para con el resto de España ¬o con el mundo, como lo quieran decir¬.

Toman las decisiones en plan komando y se saltan a la torera las mínimas normas de responsabilidad institucional que les corresponden. Confunden la defensa de su ideología con el respeto a los que guían a los terroristas para poner las bombas, pero exigen a los demás que no mezclemos las dos cosas: con su actitud, empieza a ser tarea imposible.

No pueden colocarse del lado de las víctimas. Tiene razón el secretario general del PP cuando dice que el PNV no persigue la exterminación de Eta sino su disolución por arte de magia.

Lo que ocurre es que no quieren magia: quieren la independencia, y en esa batalla bien les viene un brazo armado aunque a veces a «esos chicos» se les vaya la mano. Si fuera el PNV como tal partido quien estuviera en estas ambigüedades, pues entraría en la batalla dialéctica propia de a política.

El problema verdadero llega cuando la representación institucional de los vascos, su Gobierno, toma un claro partido a favor de los terroristas, papel que no le corresponde en absoluto.

Yosuyón ha hablado y es tan grave el desliz institucional que empieza a no distinguirse entre la kale borroka y la gente que ocupa los despachos en Ajuria Enea.

Rosa Díez: el impulso
Pilar FERRER La Razón  8 Julio 2002

Paso al frente. Es lo que siempre hace la eurodiputada socialista Rosa Díez, una mujer de aspecto frágil, carácter fuerte y discurso vehemente. En el socialismo vasco, es la voz más dura, directa y crítica contra los nacionalistas. Fue Consejera de Turismo en el Gobierno vasco, época en que estaba muy cerca de Ramón Jáuregui. En el año noventa y ocho disputó a Nicolás Redondo la secretaría general del PSE, perdió y el tiempo la llevaría a unirse a él en su batalla frente a Patxi López. Aspiró al liderazgo del PSOE en el Congreso que aupó a Zapatero, perdió de nuevo y no se achantó. Se fue al Parlamento Europeo, pero no dejó la política vasca.

Alineada con el alcalde de Ermua, Carlos Totorica, piensa que se deben suspender las elecciones municipales si no hay suficiente libertad: «Es una ficción aparentar normalidad, presentar a héroes allá donde podamos y dejar otros muchos sitios sin cubrir».


Como muchos de sus compañeros en Euskadi, llegó a la política por su familia. Su padre fue encerrado en un campo de concentración tras la guerra civil y sentenciado a pena de muerte, que le fue conmutada pero le mantuvo encarcelado en Vizcaya seis años. Su madre se trasladó entonces a Sodupe, cerca de la prisión, donde nacieron Rosa y sus dos hermanos, Iñaki y Carlos. La influencia familiar de izquierdas pudo más que la del colegio de monjas donde estudió: «Era una alumna rebelde, pronto me afilié al PSOE y a UGT, soy una socialista vasca por encima de todo». Casada y madre de dos hijos, Diego y Olaya, que la apoyan en sus decisiones, nunca se muerde la lengua.

Sus ataques al PNV, su valentía, están fuera de duda: «Este es un país de chivatos y cobardes, matar es fácil, sólo hace falta que alguien pase información y una pistola». Como la que segó la vida de su gran amigo, Fernando Buesa. «Nunca olvidaré cuando su propia hija me llamó por teléfono para confirmarme su muerte». Cuida su imagen, nada aburrida, viste con estilo joven, atrevido. Le gusta la ropa de Modesto Lomba y Ángela Arregui, el cabello corto, a la última. Lectora infatigable, siente predilección por Mario Benedetti, a quien cita en sus discursos, y la música de Bob Dylan. Le apasiona su tierra vasca, pasear con sus tres perros. Le va el protagonismo, ser una especie de bebé en el bautizo, el niño en la comunión y la novia en la boda. Admite ser muy impulsiva, «pero leal y sin tapujos». Ahora lo tiene claro : «Sin garantías de libertad e igualdad, no puede haber elecciones».

El triple cerco a ETA/Batasuna
N. C. / J. L. L. MADRID ABC  8 Julio 2002

El cerco al «complejo ETA» se estrecha con la identificación de Batasuna como «instrumento financiero» de la organización terrorista y con la declaración de su responsabilidad por los daños causados en acciones de «kale borroka». Es uno más de los logros alcanzados durante el primer semestre de 2002, el de la Presidencia española de la UE, en la lucha contra el terrorismo tanto desde el punto de vista político, como el de la acción policial y judicial.

ETA no son sólo los «comandos», sino una estructura compleja integrada por varias organizaciones que, bajo la cobertura de la legalidad, persiguen los mismos fines que la banda con los atentados y complementan la llamada «lucha armada». La suma de todas esas estructuras es la propia organización terrorista: el «complejo ETA».

Esta es la tesis que ha presidido las acciones emprendidas contra ETA y su entorno tanto a nivel policial y judicial en los últimos años como a nivel político; tesis que ha permitido estrechas el cerco tendido al terrorismo dejando dentro a Batasuna. La identificación de la coalición como uno de los tentáculos del entramado etarra constituye uno de los más importantes logros de los últimos meses en la lucha contra ETA y debe sumarse a los éxitos policiales alcanzados este año . ETA, muy debilitada, tampoco ha conseguido su objetivo de darse publicidad internacional con atentados indiscriminados durante el semestre de Presidencia española de la UE.

La puesta en marcha de la nueva ley de Partidos -que en los próximos meses podría llevar a la ilegalización de Batasuna- y la actuación judicial dirigida por el juez Baltasar Garzón suponen el más importante aldabonazo sufrido por la coalición proetarra desde que fueran encarcelados, por orden del mismo magistrado, los miembros de la «mesa nacional» por la difusión de un vídeo de ETA en la campaña electoral de 1996.

La pasada semana, en consonancia con el criterio de la Fiscalía, el juez Garzón declaró que Batasuna es responsable civil de los daños provocados desde junio de 2001 por el terrorismo urbano. La coalición deberá depositar una fianza de 24 millones de euros, lo que supone la asfixia económica de uno de los «ejes financieros», en palabras del magistrado, del «complejo ETA». Ante el anuncio del impago, Garzón ha ordenado el embargo de bienes de Batasuna y ya ha dado instrucciones para el bloqueo de sus cuentas corrientes.

Desde 1997
La acción judicial contra Batasuna es la cumlminación de una larga investigación llevada a cabo por Garzón junto con el Cuerpo Nacional de Policía. Desde 1997 hasta hoy se ha declarado la ilegalidad, una a una, de las distintas ramas del «complejo ETA» (Egin, KAS, Ekin, Xaki, Jarrai/Haika/Segi, Gestoras pro Amnistía y herriko tabernas) y se ha detenido y procesado a sus máximos responsables.

El primer capítulo de estos trabajos está a punto de concluir. El pasado día 1, Garzón dio por terminada una parte de la «macroinvestigación» por lo que, en pocos meses, 64 personas, entre ellas ex diputados y responsables de Batasuna (antes HB y EH) y el abogado Txema Matanzas, podrían sentarse en el banquillo para ser juzgados por delitos de integración en organización terrorista. Se trata de las investigaciones relacionadas con KAS-EKIN (aparato político de ETA), Xaki (aparato internacional, Orain/Egin («frente cultural»), y con varias empresas den entramado financiero.

El juez sigue adelante con la investigación de otras piezas, referidas a la violencia callejera desarrollada por las ilegalizadas Jarrai, Haika y Segi, Gestoras pro Amnistía, herriko tabernas y Batasuna.

El Gobierno advierte a Ibarretxe que no tolerará que invada competencias nacionales
A. COLLADO / J. J. SALDAÑA ABC  8 Julio 2002

El Gobierno no tolerará que el Ejecutivo de Ibarretxe se arrogue competencias no transferidas y tomará medidas legales para frenar cualquier iniciativa nacionalista de «superación» del Estatuto, advirtieron en fuentes gubernamentales ante los planes de PNV, EA e IU -adelantados ayer por ABC- para dar el salto a la autodeterminación.

MADRID/VITORIA. Aunque en el Gobierno ya se temían que Ibarretxe hiciera algún movimiento «proautodeterminación» antes del verano para congraciarse con ETA y Batasuna, se ha acogido con cierta sorpresa que el PNV pretenda involucrar directamente al Parlamento vasco en la práctica de «desobediencia civil» diseñada en el documento de autogobierno pactado por los nacionalistas e IU. Sobre el primer paso incluido en dicho texto -la invasión de competencias- en fuentes del Ministerio responsable, Administraciones Públicas, insistieron en que «el Gobierno no tolerará bajo ningún concepto que una Comunidad autónoma se arrogue unilateralmente competencias no transferidas».

Además, en medios del departamento de Jesús Posada, responsable de la negociación con el Ejecutivo vasco sobre las transferencias reclamadas, avisaron que el Gobierno tomará todas las medidas legales a su alcance para impedir que Ibarretxe gestione competencias que no tiene, lo que supondría violar la ley. Entre las competencias que el Gobierno nacionalista quiere controlar está la política penitenciaria y la Seguridad Social para romper la caja única.

En otras fuentes del Ejecutivo se inscribe la iniciativa de los nacionalistas en los planes de Arzalluz para intentar un nuevo pacto de Estella con ETA basado otra vez en el principio de «paz por independencia». La banda dejaría de matar a cambio de la apertura de un proceso de secesión del País Vasco para construir un Estado nacionalista independiente. Ibarretxe daría los primeros paso con la invasión de competencias -ruptura del Estatuto- y la convocatoria de una consulta popular -ilegal- sobre autodeterminación y los terroristas se sumarían con una nueva «tregua».

El PNV buscará esta semana el respaldo del Parlamento vasco para sus planes. Aunque carece de mayoría en la Cámara y necesitará la abstención o el apoyo de Batasuna para su «documento de autogobierno», quiere plantear todo un conflicto institucional con el texto al cuestionar el funcionamiento y la legitimidad del Estado de Derecho desde su mayoría relativa en la Cámara autonómica.

Mientras, el presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor, señaló ayer en Ceuta que el PNV está «esperando el momento que considere oportuno para dar el salto de la autonomía a la autodeterminación». Agregó que no sabe cómo los nacionalistas «instrumentarán ese salto», pero señaló que «es evidente que buscarán una debilidad, una grieta o una fisura entre los dos grandes partidos», en referencia al PP y al PSOE. Desde el PSE-PSOE, Rodolfo Ares reiteró la negativa de su partido a «superar el Estatuto» y romper con el marco autonómico, y pidió «calma» a los nacionalistas.

Ermua, de la unidad a la fractura
RAMÓN GORRIARÁN (MADRID) La Voz  8 Julio 2002

Cinco años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, las movilizaciones han menguado y la división política aumenta
El fenomenal movimiento ciudadano de repulsa a ETA que provocó el asesinato de Miguel Ángel Blanco supuso la vuelta de la tortilla en el panorama político del País Vasco. El «espíritu de Ermua» echó a la calle a cientos de miles de personas, nacionalistas y no nacionalistas, unidas en el rechazo a los terroristas. Cinco años después del atentado, las movilizaciones han menguado y la fractura se ha agrandado.

Hasta el asesinato del edil del PP en Ermua, la vanguardia ciudadana antiterrorista estaba reservada a grupos como Gesto por la paz o Denon artean, que tras cada atentado organizaban protestas minoritarias, cuando no testimoniales. Los partidos tenían su foro en el pacto de Ajuria Enea, aunque ya para 1997 daba señales de muy mala salud.

La ejecución por la espalda de Blanco fue un aldabonazo que sacudió conciencias y unió ideologías contra ETA. El nacionalismo enseguida vio que aquel movimiento escapaba a sus riendas y no tenía cómo encauzarlo hacia sus reivindicaciones. En círculos del PNV se veía con temor, mientras se ridiculizaba, aquella «revolución de los maquetos» que por unos días tomó la calle.

Al calor de aquellas movilizaciones nació primero el Foro de Ermua, que agrupó a intelectuales y políticos de diversos orígenes con un común denominador no nacionalista. Del Foro surgió con mayor potencia política la plataforma ciudadana Basta ya, de un tinte más izquierdista. PP y PSOE trataron, uno con más discreción que otro, de acompañar estos movimientos de profesores universitarios e intelectuales radicalmente antinacionalistas.

El PNV, entretanto, se alejaba del espíritu de Ermua y se acercaba al llamado foro Irlanda, mesa de debate que reunía a todos los grupos nacionalistas, incluida la entonces Herri Batasuna.

El peaje de Lizarra
El PNV estrechó lazos y buscó con desespero una tregua de ETA que le permitiera liderar sin discusión toda la feligresía nacionalista. Lo consiguió en septiembre de 1998, pero tuvo que pagar un peaje, el pacto de Lizarra, que cercenó los vínculos con sus tradicionales aliados socialistas y le hipotecó con Batasuna. El espíritu de Ermua sirvió para clarificar posiciones, y la aclaración fue tan contundente que la división entre nacionalistas y no nacionalistas puede no tener remedio.

El catalán y la universidad
Cartas al Director ABC  8 Julio 2002

Hasta ahora en la Universidad se valoraba a los profesores por su capacidad docente e investigadora, y sus retribuciones tenían en cuenta ambos conceptos, existiendo aparte los devengados por la dedicación a la gestión. Pues si el PP y el PSC no lo remedian, en Cataluña por dar las clases en catalán se cobrarán primas.

El asunto ya ha avergonzado y sonrojado a numerosos profesores que dan sus clases en catalán; e incluso la Universidad Autónoma de Barcelona ha pedido la retirada de dicho proyecto.

Considerar mérito docente el uso del catalán es absurdo y falta de cualquier racionalidad que no sea la de dificultar, limitar y obstaculizar el uso del castellano o español.

En la Universidad el grado óptimo de transmisión de conocimientos forzosamente conceptuales y abstractos, requiere que cada profesor utilice la lengua con la que se identifique con mayor extensión y profundidad de contenidos.

En Cataluña, el uso de las dos lenguas está reconocido por la Constitución y el Estatuto; sin embargo, por leyes de rango inferior se ha excluido el castellano de la enseñanza primaria y secundaria, dándole un tratamiento similar al de lengua extranjera. Creemos que una sociedad bilingüe como la nuestra necesita que las instituciones garanticen y potencien sin cortapisas el derecho ciudadano a utilizar la lengua que cada cual considere conveniente.

Pedro Antonio Heras, Alfonso Arqued, Victoria Fabregat, Mª Isabel Sánchez, profesores de la Universitat Rovira i Virgili. Tarragona.

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