AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 14 Julio  2002
Herencia de Ermua
Editorial La Razón 14 Julio 2002

Tierra de nadie
César Alonso DE LOS RÍOS ABC  14 Julio 2002

LA ERTZAINTZA DEFIENDE LAS ESENCIAS
Editorial El Mundo  14 Julio 2002

El triunfo político de ETA
JOSÉ MARÍA MUGURUZA, ABOGADO ABC  14 Julio 2002

Ermua, cinco años después
CARLOS TOTORIKA IZAGUIRRE/ALCALDE DE ERMUA El Correo  14 Julio 2002

LIZARRA II
ROBERTO L BLANCO VALDÉS La Voz  14 Julio 2002

El efecto dominó en CiU
Editorial ABC  14 Julio 2002

ENTRE IBARRETXE Y MOHAMED
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo  14 Julio 2002

Mayor Oreja cree que hay un nuevo pacto PNV-ETA
El Mundo  14 Julio 2002
 

 

Herencia de Ermua
Editorial La Razón 14 Julio 2002

Cinco años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco y la más formidable reacción ciudadana que se recuerda, recogida en lo que se conoció como «espíritu de Ermua», el nacionalismo vasco ha hecho lo imposible para acabar con aquél soplo de libertad, en un grito colectivo de «basta ya». El partido de Arzallus vio peligrar el árbol del que recoge las nueces y optó en ese momento por pactar con Eta la ruptura programada con el Estatuto y la Constitución. Un programa que acaba de concretarse con el impresentable ultimátum del Parlamento Vasco al Gobierno. El líder de los populares en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, explica hoy en una entrevista a LA RAZÓN que ese acuerdo es consecuencia directa del pacto de Estella («un sucedáneo de Ermua»), y permite confirmar que han ganado las tesis de ruptura impuestas por Eta. El PNV no puede aceptar la derrota de la banda y su brazo político y pone obstáculos en el camino.

Desde Ermua no se ha cesado en la lucha contra Eta y sus cómplices. Fruto de aquellos días de dolor es el aún incipiente movimiento ciudadano de los foros por la libertad y también cabe apuntar entre sus consecuencias el Pacto Antiterrorista y la actual ley de Partidos Políticos. Se trata de iniciativas encaminadas a acabar con los terroristas y recuperar las libertades básicas en el País Vasco. Y ese es el único objetivo posible, del que no cabe desviarse con polémicas inútiles o persiguiendo fantasmas de falsos diálogos. Lo intentó el PSE, sacrificando inútilmente en el camino a Redondo Terreros, y al final se ha encontrado con el mismo resultado que antes: al PNV no le interesa pactar con ellos: sólo busca seguir en la nueva Estella que sueña ya con la independencia.

Tierra de nadie
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC  14 Julio 2002

Primero fue Pérez Esquivel quien intentó «mediar» en el País Vasco. Después, el PNV recurrió a uno de los políticos italianos más sospechosos como es Cossiga (que Aldo Moro le perdone desde el cielo), y las gentes de Izquierda Unida recurren a escritores como Saramago para defender su política independentista. ¿Quién dijo que este es un país cerrado a las influencias externas?

La Generalitat catalana ha convertido su reclamación sobre una parte del Archivo de la Guerra Civil en un contencioso cultural internacional. Corre por el mundo un manifiesto de intelectuales en contra del archivo de Salamanca. Es difícil imaginar las razones que han podido mover a Rigoberta Menchú a firmarlo. ¿Piensa que está ante una causa por la que merece la pena «luchar»... Quizá cree que es un botín de guerra y que esa guerra fue una confrontación entre Cataluña y España como se empeñan cucamente algunos catalanes. Pero si la intervención de la Menchú puede explicarse por ignorancia y manipulación ¿cómo justificar la postura de Paul Preston?

El hecho de que el británico Norman Foster pueda derrotar en un concurso a Calatrava o a Moneo sería una prueba de la internacionalización si la decisión del jurado no estuviera tomada de antemano: prohibido dárselo a cualquier español, aunque el uno trabaje en Suiza y el otro haya sido decano en Harvard. Pero al margen de los odios por los que se mueven los nacionalistas, hay en nuestro mercado cultural y político un deslumbramiento por lo extranjero y un complejo con lo español. Algunos de nuestros creadores son conscientes desde hace tiempo de que para tener aquí un nombre hay que ser alguien fuera. Así Manuel Castells se lo montó desde Berkeley, y Vicens Navarro y Rojas Marcos desde Nueva York. Hacen bien. Yo me alegro de que «La sociedad de la información» esté teniendo una gran acogida en países como Estados Unidos o Francia gracias a este bucle californiano de Castells. Pedro de Vega es autoridad en Italia o en México pero tendría que dar sus clases de Constitucional allí para que se le reconociera aquí en lo que vale.

El triunfo de los hispanistas en España siempre ha sido sospechoso no ya porque su trabajo no mereciera ser valorado sino porque eran despreciados investigadores españoles que hacían un trabajo tan meritorio como el de aquellos. Lo sospechoso realmente es que estos nunca fueran profetas en su tierra. Es evidente que el «Azorín» de José María Valverde es un estudio mejor que cualquiera de los nada despreciables de Inman Fox pero este es el citado incluso cuando escribe «La invención de España». Provincianismo. «La Regenta» no fue suficientemente valorada -y traducida- hasta que la reivindicó Jean Bécarud. Y lo más curioso es que siendo nuestra Universidad tan poco valorada por nosotros mismos sea tan corporativa, tan cerrada a la producción que se hace fuera. Los periodistas estamos fuera del circuito reservado a los académicos, tan deleznables en general, tan estériles, tan poco comprometidos con la realidad. Así que al provincianismo de todos se suma el corporativismo de estos. El resultado es de una gran pobreza.

Me malinterpretaría quien pensara que estoy por las fronteras culturales si digo que me llama la atención la devoción de algunos de los periódicos españoles por «firmas» de fuera, realmente mediocres. Estoy por la universidad... y la calidad. Creo, por ejemplo, que es un acierto que «Época» publique a Revel. Por otra parte me molesta la escasa atención de «ellos» a lo nuestro. Algunos de nuestros diarios no pueden prescindir de los artículos de los directores de «Le Monde» o «Liberation» cuando se celebran las elecciones francesas. ¿Acaso estos tienen algún tipo de correspondencia con ellos?

Espero que no encarguemos a una comisión de extranjeros el futuro del Perejil.

LA ERTZAINTZA DEFIENDE LAS ESENCIAS
Editorial El Mundo  14 Julio 2002

Un ertzaina ha sido expedientado porque -según un concejal del PNV- dijo cuando estaba, fuera de servicio, en un bar de Laguardia: «¡Viva España! Euskadi es una puta mierda y en cualquier sitio se vive mejor que aquí». En otro incidente, se ha sabido que miembros de la Ertzaintza estuvieron siguiendo y vigilando a la esposa, funcionaria pública, de un compañero del que sospechaban que había criticado, en declaraciones a un periódico, a sus mandos.

En ambos casos, es la Unidad Disciplinaria de la policía autonómica vasca la que ha protagonizado esta trasnochada inquisición interna en ese cuerpo. La conculcación de la libertad de expresión de un agente fuera de servicio resulta tan chocante como el seguimiento de una mujer por el mero hecho de que se crea que su marido ha criticado a los mandos de la Ertzaintza. Son síntomas claros de que las instituciones dominadas por el PNV no están funcionando dentro de un régimen de garantía de las libertades individuales, como las de cualquier país democrático, sino que forman parte de un peculiar entramado, parecido al Movimiento Nacional franquista, en el que todo se supedita a la gloriosa construcción de la soberanía vasca, y del que las opiniones privadas mínimamente críticas son extirpadas con fiereza airada.

De hecho, los supuestos ex abruptos del ertzaina no habrían llamado la atención de nadie fuera del País Vasco si los hubiese proferido, referidos a España, un policía fuera de servicio: es un desahogo de rancia tradición ibérica... Pero estos campanudos peneuvistas, imbuidos de su pompa y su circunstancia, tienden a reaccionar ante todo defendiendo las esencias nacionales vejadas.

Quizá la prioridad de una policía debería ser la de detener a los criminales -la Ertzaintza, a los asesinos de ETA-, y no acosar a sus propios agentes...

El triunfo político de ETA
Por JOSÉ MARÍA MUGURUZA, ABOGADO ABC  14 Julio 2002

Corrían los años cincuenta, había terminado la guerra en Europa y las democracias europeas habían consolidado su triunfo sobre el totalitarismo, pero las esperanzas de que acontecimientos históricos tan importantes tuvieran alguna influencia en la situación política española se iban esfumando.

Como consecuencia de ello, la inquietud fue creciendo en las juventudes nacionalistas de Eusko Gaztedi, que manifestaban cada vez más abiertamente su insatisfacción con la dirección del Partido Nacionalista Vasco.

Efectivamente, los Leizaola y Ajuriaguerra del aquel tiempo estaban formados políticamente en la cultura del pactismo y su fetiche era el Pacto con la Corona, al mismo tiempo que su acción política en ningún momento había tenido la tentación de salirse de los cauces estrictamente democráticos.

Caminos paralelos
Sin embargo, sus juventudes eran más ambiciosas en sus objetivos y querían proclamar abiertamente la reivindicación de independencia de un Estado vasco y al mismo tiempo imprimir a su acción política una mayor contundencia. Así se produjo la más importante escisión habida en la historia del nacionalismo vasco, que dio lugar al nacimiento de un nuevo movimiento que inicialmente se llamó EKIN y poco tiempo después adoptó la tristemente célebre denominación de ETA.

Durante muchos años, ETA y el Partido Nacionalista Vasco han venido siguiendo caminos paralelos, con frecuentes encuentros y desencuentros por diferentes motivos, los más importantes relacionados con la actividad terrorista y, sobre todo, con la lucha por la hegemonía en el nacionalismo vasco.

Sin entrar en datos históricos ya superados, sí es necesario volver a recordar el último encuentro que se produjo entre ETA y el PNV a raíz de los desgraciados sucesos de Ermua.

El vil asesinato de Miguel Ángel Blanco produjo tal reacción de indignación en el País Vasco y en toda España, que todo el conjunto del nacionalismo vasco se vio en peligro y en la necesidad de reagruparse para afrontar juntos aquella reacción que protagonizaron muchos millones de vascos y españoles.

Y como resultado, se produjeron determinados acuerdos que el Partido Nacionalista Vasco ha negado siempre, pero que hoy han quedado confirmados por si podía quedar alguna duda.

El comunicado que ETA hizo público en el mes de septiembre de 1998, en el que anunciaba un alto el fuego aparente, recogía con toda claridad lo más importante de aquellos acuerdos: ruptura con España y Francia, ruptura de relaciones con los partidos políticos de implantación estatal y creación de una institución paralela de cargos electos, Udalbiltza, que serviría de punta de lanza para la sustitución progresiva de las actuales instituciones por unas nuevas con jurisdicción sobre las siete provincias que componen Euskal Herria. Es decir, toda una declaración de guerra más que una tregua, máxime si se mantenían las actividades de información y aprovisionamiento.

Ruptura formal
Este acuerdo, negado reiteradamente por el Partido Nacionalista Vasco, tuvo una primera manifestación en el Pacto de Estella y en el pacto de gobierno suscrito con Euskal Herritarrok, y se ha ido repitiendo con reiteración en las actitudes mantenidas en la gran mayoría de las instituciones locales.

La reanudación de las actividades terroristas por parte de ETA obligó al Lehendakari Ibarretxe a romper este pacto de gobierno, pero es evidente que esta ruptura no tuvo más que un carácter formal y que las relaciones políticas entre el PNV y ETA nunca se rompieron del todo, pues aunque la unidad de acción entre ellos había sufrido un quebranto, la convergencia política permanecía incólume. Y este es el momento en que se ha producido una formulación pública y solemne de cuanto decimos.

Se produce en este momento porque el Gobierno Vasco es perfectamente consciente de que, a pesar de su triunfo electoral del pasado año, había perdido toda iniciativa política, superado ampliamente por la eficaz actuación de los poderes del Estado.

La eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en la persecución y detención de terroristas, la determinación de los jueces de la Audiencia Nacional en el impulso y profundización de las investigaciones y, sobre todo, la decisión del Gobierno y Parlamento españoles de aprobar una reforma de la ley de Partidos Políticos para poner fuera de la ley a cuantas organizaciones tengan conexiones con actividades terroristas, han colocado al Gobierno y al Partido Nacionalista Vasco en una situación límite, que les ha obligado a tomar por su parte alguna iniciativa que sirva para desviar el debate político y la atención de la opinión pública del verdadero problema que padece nuestra sociedad y que no es otro que la falta de libertad.

Y no se les ha ocurrido otra cosa que presentar la proposición aprobada el viernes en el Parlamento Vasco, acordando nada menos que la ruptura del Pacto estatutario y la adopción de decisiones de carácter unilateral para asumir las competencias que consideren convenientes, amén de un conjunto de declaraciones que se alinean en la más pura ortodoxia de los planteamientos de autodeterminación y territorialidad que propugna ETA.

Declaración de guerra
Porque con la aprobación de la propuesta presentada por el Gobierno, se produce el triunfo definitivo del proyecto político de ETA sobre el PNV en el mundo nacionalista, quedando acreditada su condición de vanguardia del nacionalismo vasco.

Si ETA nació porque sus fundadores no se daban por satisfechos con la cultura política pactista de los entonces dirigentes del Partido Nacionalista Vasco y querían una ruptura con España, pueden estar satisfechos, porque la proposición aprobada ayer es precisamente eso, una ruptura y una declaración de guerra. Y además, esto se aprueba en un momento en que la actividad terrorista se mantiene, si bien cada vez más acosada por el cerco policial, de forma que ni siquiera existe la excusa de aquella llamada tregua, a pesar de la cual los nacionalistas que se dicen democráticos no se atrevieron a confesar los acuerdos a que habían llegado con ETA.

Satisfacer a ETA
Creo que es evidente que con todo ello se da satisfacción a las aspiraciones de ETA, como lo demuestra la complacencia del señor Otegui, sin tener tan siquiera la excusa de la tregua.

No me es nada grato constatar lo que antecede, pues las decisiones adoptadas el viernes por el Parlamento Vasco son presagio de una evolución política llena de tensiones y dificultades de todo orden, precisamente lo contrario de lo que en este momento necesita la sociedad vasca.

Pero peor todavía que tener problemas es no ser conscientes de ello.

La sociedad vasca tiene que reflexionar sobre el alcance de un proceso rupturista como el que se abre, que va a producir enfrentamientos con España, con Francia, con Navarra, con la Unión Europea y entre nosotros mismos, que hace preciso adoptar posiciones activas de participación que sirvan para frenar una iniciativa de esta naturaleza.

Desde luego, la pasividad y el silencio serán sus mejores aliados.

Ermua, cinco años después
CARLOS TOTORIKA IZAGUIRRE/ALCALDE DE ERMUA El Correo  14 Julio 2002

El principal objetivo de los últimos cinco años en mi carrera política no es sólo recuperar la memoria y la dignidad de todas las víctimas, sino también la libertad de los ciudadanos perseguidos por ETA. Debemos recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas. Recordarlas como lo que fueron, los primeros defensores de la libertad y, sobre todo, dejar bien claro que ETA y HB son los responsables del odio, del dolor y de la crispación de este país. Acusamos a ETA y HB de ser los verdugos de la sociedad vasca, de la libertad y de la paz. Lo fueron en el pasado, cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco y a muchos cientos más; lo son cuando amenazan e insultan a Ana Urchueguía y a tantos otros; cuando tienen a cientos de personas en el corredor de la muerte, que serán ejecutadas si no lo evitamos, y cuando quieren, a través del chantaje del miedo, robarnos la libertad de todos. Y además de todo esto, como sabéis, quienes nos atacan se consideran víctimas y nos acusan de ser los culpables de la situación, de habérnoslo buscado por no ser nacionalistas e impedir, según ellos, la libertad del pueblo vasco.

Quienes desde el respeto más escrupuloso hacia los demás no somos nacionalistas, somos perseguidos en nombre del derecho a una nación libre y diferente, pero que nos niega a los ciudadanos el derecho a la libertad y a la diferencia. La nación que ETA y HB quieren construir estaría compuesta sólo por nacionalistas, porque a los demás, a los que pensamos distinto, nos habrían matado, expulsado o tapado la boca mediante el terror. Pero se equivocan profundamente. No saben que nuestras ideas son más poderosas que las suyas. Que igual que a otros les tocó luchar y ganar a Hitler o Mussolini o Milosevic, con el tiempo y la movilización la libertad siempre ha triunfado sobre el fascismo. Como demuestra la historia, «no hay balas suficientes para matar las ideas».

Pero para llevar a cabo todo esto hacen falta hombres y mujeres que, empujados por su dignidad de personas, por unos valores de justicia y solidaridad, y por la conciencia de que la democracia y la libertad nos necesitan, dediquen tiempo y esfuerzo a ganar la libertad para todos. Periodistas, jueces, policías, profesores, políticos de todos los niveles, familiares de víctimas, y cada día más ciudadanos anónimos, asumiendo un gran riesgo personal, hemos dicho ¡basta!, y empezado a andar. Estamos hartos de que a todo esto se le llame todavía proyecto político y se nos pida que lo respetemos.

ETA y HB no están ejerciendo su libertad, sino pisoteando los derechos más elementales de las personas e intentando imponer una dictadura cargada de odio, que no intenta convencer, sino expulsar o exiliar física o interiormente a quienes no compartimos su proyecto. Porque, en este país, criticar lo políticamente correcto, es decir, el nacionalismo -que apoya, por ejemplo, la tesis de que ETA y HB son un proyecto político-; atreverse a criticar el supuesto de que sin ellos en el poder «es el caos», o afirmar que el Estado español es democrático y apoyar la Constitución supone ser un radical que crispa e impide la libertad del pueblo vasco. Como defender valores democráticos elementales, por ejemplo, el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión sin coacciones ni asesinatos; defender ideologías perfectamente democráticas como las del PSOE o PP, es decir, la de la socialdemocracia europea o la demócrata-cristiana; defender que en el País Vasco el principal conflicto político es la existencia de ETA, con lo que conlleva de falta de libertad, y que todo lo demás son reivindicaciones partidarias normales y perfectamente resolubles en democracia. Todas estas posiciones serían normales y no radicalismos en una democracia asentada, pero la presión de ETA genera tal silencio, cuando no desistimiento, que las voces abiertamente enfrentadas a la violencia de ETA y a la ideología nacionalista etnicista que lo alimenta suenan como juramentos en una iglesia. Y se perciben así porque, además, obligan a muchos ciudadanos a interrogarse sobre sí mismos y sobre sus actitudes ante la violencia. Por todo ello, es necesario y procedente el reconocimiento de estas posiciones, para dar así el necesario apoyo moral a quienes las sostienen, a menudo con una sensación de gran soledad, en el País Vasco.

Pero, también y sobre todo, porque son las auténticas protagonistas del importante deterioro de ETA y HB. Gracias a la firmeza y al debate ideológico, ETA está perdiendo, si no la ha perdido ya, la batalla de la opinión pública en Euskadi, en España y en el mundo. Como consecuencia, se han involucrado en esta lucha contra ETA los países europeos, con efectos como la pérdida de sus bases operativas en el extranjero, la producción de extradiciones en masa o la captura de casi todos sus comandos. Están perdiendo la batalla militar, pero también la política, lo que ha posibilitado la aprobación de la Ley de Partidos para avanzar hacia el fin de la impunidad, la pérdida de la mitad de sus votos y la pérdida de buena parte de su capacidad de movilización. Motivos todos ellos para la esperanza, a pesar del cansancio de la sociedad. Esperanza que muchos no hemos perdido, sino todo lo contrario, a pesar de que un medio de comunicación publicase el viernes esta idea, erróneamente, como afirmación mía.

Son las posiciones abiertamente enfrentadas en lo político y en lo ideológico las que debilitan a ETA y su entorno, y no las que los alientan y legitiman tachando la Constitución como no democrática, el Estatuto de carta otorgada y el proyecto de ETA y HB de tan legítimo como otro cualquiera. Al contrario: estas últimas posiciones de PNV, EA e IU dieron oxígeno a ETA y HB en Lizarra, sacándolos del momento más débil de su historia, en lo político y en lo militar, y creando como consecuencia una nueva camada de etarras asesinos y varios años más de asesinatos, dolor y chantaje. Y me temo que en este nuevo momento de gravísimas dificultades políticas y militares de ETA y HB, con matices, se repita la historia, porque al asumir PNV-EA e IU el discurso rupturista de HB, proponiendo la asunción unilateral de competencias -incluida la autodeterminación-, están rompiendo el consenso estatutario con un proyecto inviable políticamente por carecer de mayorías sociales, y uniendo a los nacionalistas contra los constitucionalistas en vez de a los vascos demócratas contra ETA. Por supuesto, no mejora la relación con el resto de España, la complica, y no genera la necesaria estabilidad para favorecer la inversión y la riqueza en nuestro país, sino que esta situación sólo genera incertidumbre. Se vuelve a priorizar un proyecto partidario de construcción nacional, dando todo el apoyo político a las tesis de HB, consolidándolo y legitimándolo; y dando algunas palmadas de cariño humano a los constitucionalistas.

Ni es legítimo plantear un proyecto político cuando quienes no están de acuerdo carecen de libertad para defender lo contrario, ni democrático hacerlo sin respetar la legalidad ni el consenso estatutario, es decir, las mayorías suficientes para que sea un proyecto compartido. Pero lo relevante es que la respuesta de los constitucionalistas se produzca desde la serenidad, desde la firmeza política, desde la unidad, y sin relajarnos en la persecución del delito, de los comandos y de la kale borroka. Haya tregua o no.

LIZARRA II
ROBERTO L BLANCO VALDÉS La Voz  14 Julio 2002

Como las películas de terror, o de aventuras, también el Pacto de Lizarra acaba de estrenar segunda parte. En la primera, ETA y PNV acordaban comenzar a construir un País Vasco independiente, y asumían su cuota de responsabilidad en el negocio: ETA aceptaba mantener la tregua por un tiempo y el PNV romper toda relación con el PP y el PSE, es decir, con la mitad del pueblo vasco. Pero la cosa se fue al tacho porque, como desde el principio sostuvo el Ministro de Interior, la tregua demostró ser una trampa en toda regla.

Pese a ello, el nacionalismo ha vuelto a cerrar un acuerdo parecido: Lizarra II. Pues eso es el dictamen soberanista que con los votos a favor del PNV, EU e IU-EB, y la abstención de Batasuna, aprobó el viernes el Parlamento de Vitoria. Los pactantes son los mismos: ETA-Batasuna de una parte; y los nacionalistas, con su marioneta Madrazo, de la otra. El mismo es, también, el contenido: afirmar el derecho de autodeterminación de Euskalherría (Euskadi, Navarra y el País Vasco francés) y la necesidad de construir un nuevo marco (la independencia) visto el agotamiento del marco jurídico vigente.

¿Cuáles son, así, la diferencias entre las dos entregas de esta película de terror protagonizada por unos aventureros? La primera es la coartada. La de Lizarra I fue la tregua: si caminamos hacia la independencia, aseguraba el PNV, el terror no volverá. Pero volvió -¡vaya si volvió!- y el PNV, que no lo sufre, no quiso verlo durante los meses que mantuvo vivo, entre cadáveres, su pacto con una banda de asesinos.

La coartada ahora son esas 37 supuestas competencias que el gobierno central no ha transferido al País Vasco. Porque no debemos permitir que vuelvan a engañarnos estos malabaristas del juego sucio, inmoral y ventajista: nadie que esté pensando en construir un país independiente, se preocupa de que le transfieren competencias en materia de inspección pesquera o de seguros. El desafío que ha planteado el nacionalismo vasco (incluida ETA-Batasuna) es hasta tal punto inadmisible en un Estado de derecho -o me dais lo que pido o lo tomo por mi cuenta-, que su finalidad no puede ser otra justamente que la de buscar una respuesta negativa, para intentar construir sobre la misma una coartada para la secesión territorial.

Y todo ello, segunda diferencia, sin que ETA haya dejado de matar. Es decir, todo ello con el apoyo de la coacción armada de los pistoleros, los chicos de la gasolina y los chivatos, a los que el PNV condena por la boca pequeña y de los que se aprovecha por la grande. El Gobierno vasco, ciego de sectarismo etnicista y de odio antiespañol, conduce a Euskadi al precipicio. Sería un delito de lesa humanidad permanecer en silencio ante tal monstruosidad. España es un Estado de derecho. Y por serlo, sus instituciones tiene una obligación inexcusable: la de garantizar el cumplimiento de la ley. Para eso han sido elegidas por el pueblo.

El efecto dominó en CiU
Editorial ABC  14 Julio 2002

El dictamen sobre autogobierno que aprobó anteayer el tripartito vasco -PNV, EA e IU-, con la necesaria colaboración de Batasuna en forma de abstención, ha tenido ya su reflejo en CiU, cuyo portavoz en el Congreso, Xavier Trias, declaraba ayer que la Generalitat pedirá más transferencias y apoyará al PNV en el Debate del Estado de la Nación. Pese a la moderación de la que ha hecho gala hasta el momento Jordi Pujol, pese a que la federación nacionalista catalana ha apoyado la Ley de Partidos y pese a que el distanciamiento entre CiU y el PNV era cada vez más evidente y notorio, Xavier Trias ha sido abducido y seducido por la componenda independentista -que satisface a ETA en todos sus términos- que tuvo lugar el viernes en el Parlamento vasco. Es evidente que Trias no representa en su totalidad a CiU y que de sus palabras no cabe inferir que el Gobierno de la Generalitat vaya a adoptar la estrategia de ruptura del PNV.

Sin embargo, es significativo como ese órdago de los nacionalistas vascos puede influir en las decisiones y acciones que CiU tome de ahora en adelante. Su disyuntiva es clara: o mantenerse como una fuerza central, basada en la moderación y que aporta estabilidad al conjunto de España, o abanderar una estrategia calcada -punto más timorata- de la del PNV. No está en el código genético de Convergència actuar por impulsos de esa naturaleza ni haciendo seguidismo de otras formaciones, pero las palabras de Trias -«antes dimito de diputado que votar en contra del derecho a la autodeterminación de un pueblo»- han de ser tomadas muy en cuenta, tanto por el Gobierno como por su propio partido. Hay circunstancias con las que no se puede hacer política de bajo rasero y de eso debería tomar nota también el presidente andaluz, el socialista Manuel Chaves, quien ha elegido, como Trias, el momento más inoportuno para reclamar transferencias supuestamente pendientes y partidas económicas presuntamente adeudadas.

ENTRE IBARRETXE Y MOHAMED
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo  14 Julio 2002

La coincidencia entre el súbito agravamiento de los dos grandes conflictos que por el norte y el sur afectan a la soberanía nacional y la remodelación más ambiciosa y arriesgada del Gobierno realizada por Aznar en sus seis años en el poder, puede ser interpretada como la prueba de que sus antagonistas trataban de coger al presidente con el pie cambiado de la resaca de su semestre europeo. Pero también como la evidencia de que Aznar era consciente de que se estaba incubando la tormenta y por esa razón había optado ya por desplegar su mejor paraguas.

Al movilizar a todos sus generales, reforzando espectacularmente el peso político del Ejecutivo, y al recuperar a Ruiz Gallardón para la causa, convirtiéndolo en el más formidable alcaldable de Madrid desde la muerte de Tierno, Aznar ha despejado con creces las incógnitas que yo planteaba la semana pasada: el presidente no llega pasado de forma al tramo final de su mandato, el presidente no ha iniciado aún la tournée de los adioses, el presidente no ha quedado atrapado ni por la autocompasión ni por la autocomplacencia.

Todo lo contrario. Al desencadenar este explosivo fin de curso desde el estribo de las vacaciones de verano, Aznar ha vuelto a ser fiel a su proverbial astucia, demostrando que una de las claves de su éxito es la disciplina con que supedita todas sus pasiones al sentido de la oportunidad política.

Aún resuenan en mi memoria las tremendas palabras con que el líder del PP acogió el 9 de febrero del 96 el desafío de Gallardón al seguir impulsando la primera alianza entre Telefónica y Polanco -Cablevisión se llamaba entonces- contra el criterio del partido: «Alberto ha cruzado el Rubicón de la deslealtad... yo puedo comprenderlo y perdonarlo todo menos la deslealtad... por eso ahora he metido este agravio en un cajón y permanecerá ahí guardado hasta que algún día vuelva a abrirlo».

Refutando la caricatura del pequeño rencoroso que sus enemigos han tratado de endosarle, Aznar ha abierto ahora el cajón, pero para vaciarlo. Tanto de lo que podía estar apuntado en el debe como de lo que constaba en el haber de las principales figuras emergentes del PP. El presidente ha hecho arqueo y ha decidido invertir de inmediato todos los talentos de que disponía, sin discriminaciones ni caprichos. Echando el resto, aun a costa de quedarse ya sin reservas.

No es de extrañar que la primera reacción del bando enemigo recuerde la consternación con que en las batallas napoleónicas se acogía la entrada en combate de la Guardia Imperial. Pero ni la melena de Trinidad Jiménez era tan tersa y brillante como hace una semana decían las encuestas del PSOE, ni ahora se ha vuelto tan lacia como podría deducirse de la que publicaremos mañana. Zapatero siempre podrá decir que por primera vez en estas dos legislaturas la presión de la oposición ha dejado de manifiesto el desgaste gubernamental y ha obligado a Aznar a poner el Gabinete patas arriba. Cuestión distinta es que su popularidad no se traduzca en intención de voto y que incluso el apoyo a la huelga general -tal y como yo ya preveía- se esté volviendo contra el PSOE, al favorecer el repunte de Izquierda Unida.

El único problema de la entrada en combate de la Guardia Imperial -con Zaplana comandando el flanco izquierdo, Arenas, Acebes y Rajoy apuntalando el centro para que la caballería económica de Rato prepare su contraataque presupuestario del otoño y Cascos cavando trinchera tras trinchera en la derecha- es que si no desnivela la contienda, detrás no queda nada para sostener la retaguardia. Por eso hay dirigentes del PSOE que empiezan a apostarse cenas a que dentro de un año ganarán Valencia y otros que se frotan las manos ante el vivero de tensiones que puede crear el solapamiento entre Gobierno y partido al ocupar Arenas la que sin duda va a ser una cartera política clave.

Empezábamos todos a preguntarnos si Ana Palacio estará a la altura del envite que supone ser la primera mujer que ocupa uno de los tres grandes departamentos de cualquier Consejo de Ministros -Aznar siempre incluye en sus alineaciones, a modo de apuesta, lo que él mismo llama «nombramientos creativos»- cuando el rey Mohamed, en una muestra de sensibilidad feminista, decidió celebrar su llegada al Palacio de Santa Cruz, además de sus propios esponsales, ampliando sus dominios al islote Perejil.

Al margen de que a Zapatero lo único que ya le puede pasar de aquí a mañana es, como vulgarmente se dice, quedarse embarazado, este episodio pone de relieve hasta qué punto llega la puerilidad e inconsistencia del tramposo anfitrión que tantas zalemas le dispensó en diciembre. Tan acomplejado parece por la memoria de su padre que este Mohamed de pacotilla es capaz de confundir el aterrizaje de una mujer en Exteriores con la agonía del Caudillo.Claro que la reducción a escala de la dimensión de la crisis también equivale a lo que va de la inmensidad del Sáhara a un tropezón rocoso para ir y volver a nado desde la playa.

Lo único preocupante de la situación creada es que un individuo tan patético como este déspota de guardarropía pueda interpretar la impasibilidad de España como una muestra de entreguismo que llegara a alentarle a intentar echar a su guiso nacionalista ingredientes de mayor consistencia que este insignificante Perejil.De ahí que convenga movilizar todos los resortes diplomáticos para obligar a Marruecos a desalojar el islote y que entre tanto parezca inexcusable la llamada a consultas de nuestro embajador.

Mucho más grave y trascendental es el guante que Ibarretxe y sus compañeros de viaje han arrojado anteayer contra el Estado, profanando la memoria de Miguel Angel Blanco en el quinto aniversario de su martirio, al actuar de nuevo en comandita con sus verdugos.Como ya hemos subrayado editorialmente la amenaza emitida en forma de ultimátum carece de viabilidad institucional alguna, porque el Gobierno vasco no va a atreverse a tomar por la fuerza el control de las cárceles o cualquier otra instalación no transferida.Pero la combinación entre la incitación sistemática a la desobediencia civil y la coacción terrorista, fruto del reparto de papeles dentro de esa compañía estable que debutó con la tragicomedia de Lizarra, puede ser la mecha de un gran desastre colectivo.

Es lógico que la patronal vasca tenga encendidas todas las luces de alarma. Las empresas saben que los impagos a la Seguridad Social -cuya caja única es el irrenunciable pilar del principio de solidaridad fijado por la Constitución- desembocan antes o después en acciones judiciales, multas y embargos y por mucho que desde Ajuria Enea se les incite a participar en un hipotético modelo alternativo de previsión social vasca, no van a ser tan imprudentes como para incumplir sus obligaciones. Excepto que Batasuna convierta la cuestión en el nuevo eje de su agitación revolucionaria y ETA invierta las reglas del juego, asesinando a alguien no por negarse a pagarle a ella, sino por continuar contribuyendo a las arcas del Estado.

Puesto que las divagaciones de Pasqual Maragall en un escenario así sólo añaden zozobra a la zozobra, puesto que los seguidores de Odón Elorza continúan agazapados en el socialismo guipuzcoano a la espera de entenderse con Egibar, puesto que una parte de la vieja guardia felipista comparte el miserable análisis de que «con el PNV mal que bien íbamos tirando», el secretario general del PSOE, una vez consolidado ya su liderazgo interno, debería aprovechar el debate de mañana para dejar fuera de juego a quienes no estén dispuestos a convertir la defensa del orden constitucional, en estrecha colaboración con las demás fuerzas democráticas, en la prioridad absoluta de su acción política.

No se trata, por supuesto, de convertir el debate en un escrutinio de la cohesión y coherencia de la oposición, pero por encima de todos los demás problemas, errores gubernamentales e insuficiencias presidenciales -que nadie puede negar que estén ahí- lo que resume y caracteriza el estado de la Nación es el asedio a nuestra prosperidad y el acoso a nuestras libertades.   pedroj.ramirez@el-mundo.es

Mayor Oreja cree que hay un nuevo pacto PNV-ETA
El Mundo  14 Julio 2002

Lo denomina «un Estella II a cámara lenta» - Acusa al partido nacionalista de dar una «victoria» a la banda en la Cámara de Vitoria

VITORIA.- El presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, está convencido de que se ha producido una negociación entre el PNV y ETA y cree que el PNV es «parte del problema vasco».

Mayor Oreja cree que la votación del viernes en el Parlamento de Vitoria se ha llevado a cabo tras una negociación entre el PNV y ETA, aunque aseguró desconocer «los escalones en que se ha producido», informa OTR. Así, se mostró convencido de que ha sido la banda terrorista quien permitió la celebración del pleno que aprobó el dictamen de autogobierno.

Por ello, el dirigente popular vasco acusó al PNV de haber cometido un error al dejar que la banda terrorista obtuviera una «victoria» en la cámara vasca y advirtió al partido de Xabier Arzalluz que es muy difícil saber «cuál será la jugarreta que le hará ETA».Mayor Oreja afirmó que estos acuerdos son como un «Estella II a cámara lenta» y que la banda terrorista es la que realmente «lidera, dirige y capitanea la ruptura».

En opinión de Mayor Oreja, el PNV ha dejado que una banda «derrotada por la sociedad» hace cinco años en Ermua, fuera «aupada por el nacionalismo vasco» y tuviera un «triunfo» en el Parlamento vasco. «Esa es la contradicción del quinto aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco», señaló.

El líder del PP apuntó la solución: «no darse por enterado de los órdagos y de los chantajes» y esperar «con tranquilidad y con la ley en la mano» a ver qué hace el Ejecutivo de Ibarretxe para, en dos meses, «mover ficha».

Además, dijo, habrá que ver cuáles son las «fórmulas de ruptura» que ensayan las instituciones en el País Vasco. «Vamos a responder una a una», con una «respuesta gradual, proporcional, individual a cada una de las iniciativas que el nacionalismo vasco presenta». Los nacionalistas, añadió, intentarán ver de qué manera pueden «rozar la ilegalidad».

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