AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 21 Julio  2002
Nada que hacer con Ibarretxe
CARLOS DÁVILA ABC 21 Julio 2002

El enemigo interior
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  21 Julio 2002

Redondo Terreros culpa al PNV del «parón» competencial y advierte de que su política será de «máximo riesgo»
Ep - Madrid.- La Razón  21 Julio 2002

El musolari vasco
ARTURO La Razón  21 Julio 2002

Entrevista con Ángel Acebes: «El PNV, al borde de la ilegalidad»
MADRID. M. MARÍN / D. MARTÍNEZ ABC  21 Julio 2002

Los socialistas navarros denuncian la indefensión de sus concejales
MIKEL MUEZ | Pamplona El País 21 Julio 2002

El espejo catalán
SANTIAGO DE PABLO El Correo  21 Julio 2002

El ejemplo de Mikel Uribe
JOXAN REKONDO  El Correo  21 Julio 2002

Nada que hacer con Ibarretxe
Por CARLOS DÁVILA ABC 21 Julio 2002

A veces, el PNV resucita su lenguaje ambivalente con destino conocido: el destino es el de todos los ingenuos que aún creen, ¡tantos años después!, en la capacidad de regeneración democrática, de respeto a la legalidad, de un partido todo lo centenario que se quiera, pero también históricamente trangresor de lealtades. No ha hecho falta mucho tiempo para constatar hasta qué punto la «tregua» dialéctica y política ofrecida, con aires de bonhomía probablemente ciertos, por Anasagasti en Madrid, no tenía el menor apoyo en Ajuria Enea. Hay quien supone que el desdichado Anasagasti (desdichado porque tiene que mantener el tipo en Madrid, mientras desde Vitoria le dejan con el tafanario al aire), obró en consecuencia con lo que cree y actuó incluso por su cuenta: abriendo lo que de forma tan cursi se denomina «Espacio de diálogo». Es decir, que no contó con nadie para su oferta. Y no es así: Anasagasti, si aún se puede recordar lo que decía hace unos años, tiene por la dirección dura del PNV, Egibar, sobre todo, y desde luego por Ibarretxe, un aprecio digamos corto. Eso es cierto, pero también lo es que guarda una fidelidad frailuna por Arzalluz y en ningún momento podría tener la ocurrencia de desobedecer sus dictados.

O sea, que Anasagasti actuó de vocero de Ibarretxe, el auténtico mandón de su partido y que hizo de intermediario de la trampa burda que el lendakari, que debe creer estúpida a media humanidad, pretendió tender al presidente del Gobierno español. Ahora, cuando de forma medida, el nuevo ministro Arenas ha llamado a su puerta, no le ha abierto. Ha sido tan desconsiderado que, mintiendo atrozmente, ha dicho que se había enterado de la llamada telefónica de Arenas por la Prensa. ¿No tiene Ibarretxe secretaría?, ¿no le dan los recados?. Pues claro que sí. Ibarretxe utilizó la pasada semana al desdichado Anasagasti como parte de un cebo que pretendía terminar cazando a la víctima más o menos así y ante la opinión pública más boboncia. «¿Ven?, nosotros queremos dialogar y estos se niegan». Pero cuando «estos» cogen la palabra, Ibarretxe, un monumento al sectarismo, pega un portavoz y responde una carta que, en los usos corrientes de la vida, no se escribe ni al peor enemigo. Con este presidente vasco y con su partido está claro: nada que hacer. Aunque algunos -cada vez menos- piensen que siempre hay que concederlos la última oportunidad.

El enemigo interior
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC  21 Julio 2002

Fue clavar la bandera española en lo más alto de Perejil y levantarse el sarpullido antinacional, la reacción antipatriótica. Habían estado esperando el resbalón del Gobierno, quizá la complicación de la situación en Ceuta y Melilla, el triunfo marroquí... y terminaba todo así: limpiamente, rápidamente, en rojo y gualda. Enseguida iba a producirse el alineamiento de todos los enemigos del Estado en torno a las tesis marroquíes o en torno a las pacifistas: «No hay nación -dijo Alcaraz pensando posiblemente en la batalla de Stalingrado- que merezca una gota de mi sangre». Después vendrían los nacionalistas catalanes y vascos, furiosos al comprobar que podía cerrarse la herida del Sur. Porque ellos saben que las victorias de sus tesis vendrán con el cerco a la Nación española. Pensar otra cosa es desconocer a los nacionalistas, a los más tranquilos como Pujol y a los comprometidos con la violencia como Arzalluz. El acuerdo profundo entre los Madrazo-Llamazares-Ribó y los Pujol-Arzalluz-Beiras se basa en la acción por el desvanecimiento de los valores españoles y el fortalecimiento de los valores nacional-populares de las Autonomías históricas.

De las tesis expuestas durante estos días la más artera ha sido la de Pujol: ha criticado al Gobierno por no haber dejado actuar al Rey en la resolución del contencioso de Perejil cuando todo el mundo sabe que tal cosa es imposible constitucionalmente. Pero, ¿qué puede importarle la Constitución a quien está reclamando su relectura «todos los días»? Como ha dicho con gran acierto Jiménez Losantos, las palabras de Pujol tienen que ver con un modelo de Estado basado en el Pacto con la Corona: la confederación monárquica de naciones.

Pero las críticas al Gobierno y el alineamiento más o menos directo con las tesis de Marruecos no se han dado solamente en nacionalistas y dirigentes de IU sino en medios periodísticos de la oposición y vinculados a las tesis de González (más que a las de Zapatero). Los argumentos de los editorialistas de «El País» o la actitud de la Ser para con los portavoces marroquíes han sido tan críticos con el Gobierno como generosos con el país agresor. ¿Acaso no es lícito esto? Se me dirá. ¿Acaso no es obligada la crítica al Gobierno cuando se entiende que ha actuado mal?

Lo normal, lo razonable, lo sensato es que cuando el propio Estado se encuentra en una situación comprometida, delicada, los ciudadanos, los medios de comunicación por supuesto, tengan un reflejo de defensa del propio Estado, de los intereses de la propia Nación... Esto es lo normal, lo demás es muy raro, muy sospechoso, casi enfermizo. «Le Monde» defiende la política de París, ya esté en el poder Jospin o Raffarin; es partidario de la anexión del Sahara por parte de Marruecos porque es la política nacional francesa. Y esto que Francia no se juega «su territorio», no se juega Ceuta y Melilla y las «islas» cercanas a Marruecos como ha dicho ambiguamente el ministro de Exteriores marroquí. ¡Ah! pero los españoles somos tan desprendidos con lo nuestro y tan generosos con el enemigo que damos la razón al que nos ataca...

Ya he analizado alguna vez de dónde viene este resquemor histórico contra lo propio, esta propensión mórbida al masoquismo, a dar por buena la leyenda negra, a dar la razón al «otro», sea quien fuere, y a considerar tal actitud como un ejercicio crítico y progresista.

El contencioso con Marruecos ha tenido el mérito, aparte de otros, de revelar este terco antiespañolismo de algunos españoles, esta enfermedad moral, esta deformación intelectual, esta anormalidad. Y no se trata de sectores de regresión como el representado por Llamazares sino del pensamiento de políticos tan influyentes como el del propio González. Trece años jefe de Gobierno y ahora enemigo interior.

Redondo Terreros culpa al PNV del «parón» competencial y advierte de que su política será de «máximo riesgo»
Ep - Madrid.- La Razón  21 Julio 2002

El ex secretario general del PSE-EE Nicolás Redondo Terreros responsabilizó ayer al Gobierno vasco de que no se haya completado la transferencia de las competencias recogidas en el Estatuto de Autonomía de Gernica, porque, según dijo, «hay competencias que tienen otras comunidades, como la catalana, que no ha querido recibir el Ejecutivo autonómico, porque ha establecido una política del todo o nada».

Criticó que, ante la propuesta de diálogo del ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, el «lendakari» , Juan José Ibarreche, «el campeón del diálogo que decía que había que hablar hasta el amanecer, se descuelgue diciendo que primero le tiene que dar la razón el Gobierno de la Nación». Redondo Terreros reiteró que el desarrollo del Estatuto de Gernica «no es responsabilidad sólo del Gobierno central», y dijo que «cuando no hay un proceso de transferencias, la responsabilidad, en el mejor de los casos, es de los dos Gobiernos», aunque insistió en que en el caso de Euskadi, «la mayor responsabilidad» es del Ejecutivo autónomo.

Redondo Terreros acusó al Gobierno vasco de adoptar una política de «máximo riesgo» y, por lo tanto, de «paralización del diálogo, la negociación y el acuerdo, no sólo con el Gobierno actual del PP, sino también con los socialistas». Redondo Terreros, que aseguró no tener intención de volver a la vida política, afirmó que «durante mucho tiempo hubo predisposición del Gobierno socialista, y ahora del PP, para dialogar y discutir, para llegar a un acuerdo». Sin embargo, criticó, «lo que no hubo entonces, y supongo que no hay ahora, es una voluntad de claudicar ante los postulados nacionalistas».

El musolari vasco
ARTURO La Razón  21 Julio 2002

Cualquiera que haya practicado el mus sabe que para robar la mano no hace falta ligar, basta un pimiento. O sea, que no juegas con tus cartas sino con el temor del oponente. A Ibarreche le gusta presumir de musolari y anda por ahí echando órdagos a diestro y siniestro. Sobretodo a siniestro. Le falta finura, sin embargo, y en lugar de señas hace muecas.

Cuando te juegas el puchero a la mayor es porque tu contrario no aceptará el envite o porque llevas juego. En la partida en la que se ha enfrascado el lendakari no se da ninguno de los dos supuestos. Ni su baza es tan buena como cree, ni su rival tan membrillo como piensa. Y lo peor, al cabo, no es perder, sino tratar de convencer a la parroquia de que no eres un tonto de babero.

Entrevista con Ángel Acebes: «El PNV, al borde de la ilegalidad»
MADRID. M. MARÍN / D. MARTÍNEZ ABC  21 Julio 2002

En los pocos días que llevaba al frente del Ministerio del Interior, Ángel Acebes apenas ha tenido tiempo de terminar un único plato de judías verdes. El conflicto de Perejil y los golpes contra ETA, Al Qaida y los Grapo son los responsables -el primero, indigesto; los segundos , «delicatesen»- de esta dieta obligada. Y, además, la elaboración del plan contra la inseguridad ciudadana y la reforma de la ley de Inmigración. El ministro se mostró satisfecho por la superación de la crisis con Marruecos porque el acuerdo significa la recuperación del statu quo anterior en Perejil.

...............
- Usted se ha bautizado en el Ministerio con tres éxitos: uno contra ETA, otro contra Al Qaida y otro contra los Grapo. ¿Esto va a facilitar una respuesta más rápida a las demandas que hacen los sindicatos policiales, que están en pie de guerra con el Ministerio?
- El Ministerio va a hablar con los sindicatos policiales sobre sus reivindicaciones. Pero no creo que se deba vincular una cosa con otra. Independientemente de las reivindicaciones, lo cierto es que, de una manera modélica y ejemplar, nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad protegen y defienden los derechos y libertades de los ciudadanos con su trabajo diario. de hecho, ellos mismos no vinculan una cosa con otra.

- ¿Cree que el PNV puede haber pedido a ETA un parón en su actividad terrorista para ayudarle así a desarrollar su programa soberanista?
- No tengo ningún dato.

Arzalluz insiste en mentir
- Pero se venía hablando de la posibilidad de una tregua...
- No. Y, por otra parte, creo que repetir ese debate de «Estella» o «Estella 1», es al final la misma estrategia y variante sobre un objetivo que ya conocemos. No debemos caer en esa trampa. Lo único que tiene que hacer ETA es abandonar de manera definitiva y para siempre las armas como medio para conseguir teóricos o hipotéticos objetivos. Eso es lo único que se puede reclamar. Lo demás son intentos de desviar la atención, de generar confusión y falsas hipótesis sobre la realidad.

- ¿Ha hablado ya con Balza para coordinar su actuación?
- Sí. Hay muchas materias en las que las relaciones del Ministerio con la Consejería vasca de Interior son diarias y permanentes, como la coordinación y protección de determinados cargos en el País Vasco. Eso siempre se ha mantenido. En cualquier caso, hemos quedado en hablar más y tener una reunión.

- ¿Y qué le parece la frase de Arzalluz de que el Gobierno quiere mezclar al PNV con ETA porque su objetivo es ilegalizar al PNV?
- Pues una prueba más del mensaje confuso, victimista y falso que lanzan permanentemente algunos dirigentes del PNV. Vienen repitiéndolo desde que anunciamos la ley de partidos. Antes de conocerla ya decían que era una ley que iba a buscar la ilegalización de cualquier partido que fuese crítico con lo que establece la Constitución. Y desde ahí ha empezado algo que sólo mantiene el PNV porque toda la comunidad jurídica, los analistas..., en fin, todo el que ha mirado con lupa esta ley dice que es impecablemente constitucional y respetuosa con la ideologías que pueda tener cada partido... Todos menos Arzalluz, que insiste en mentir a los ciudadanos. Simple y llanamente, miente a sabiendas porque el PNV sabe que no se puede ilegalizar a un partido en función de su ideología. El PNV puede tener como último objetivo la independencia y lo puede defender, pero dentro de las reglas que establece la democracia. Lo que no se puede hacer es lo que hace ETA con todos sus brazos, incluido el político: matar para conseguir ese objetivo. Y sólo al que hace eso es al que se puede colocar fuera de la ley. El PNV se ha colocado permanentemente al lado de Batasuna, incluso en manifestaciones en la calle.

- ¿Cuándo instará el Gobierno la ilegalización de Batasuna?
- Tiene que producirse una serie de conductas graves y reiteradas y a partir de ese momento será posible. Y le recuerdo a Arzalluz, para que no haya dudas, que quien lo decide es un Tribunal y nada menos que el Supremo.

«El PNV, al borde de la ilegalidad»
- Si cumplido el plazo de dos meses, el Gobierno vasco asume las competencias autonómicas no transferidas que reclama, ¿qué medidas va adoptar el Gobierno contra este acto de «desobediencia civil»?
- Eso no se puede hacer. Usted habla de una hipótesis imposible. Se trata de un mensaje de confusión del PNV hacia los ciudadanos en general y a los vascos en particular. Mire, algunas de las cosas que ellos proponen simple y llanamente no es posible llevarlas a cabo. Y aquellas que sí sería posible... sería actuar fuera del marco legalmente establecido, al margen de las reglas del juego. La democracia tiene unas reglas, un ordenamiento jurídico, que es la garantía de la convivencia de derechos y libertades. Ni más ni menos que todo eso es lo que se vulnera y se viola cuando alguien se pone fuera de ese juego, pero el Estado de Derecho tiene mecanismos suficientes para evitarlo.

- ¿Cree que la pretensión de arrogarse unas competencias es una mera excusa porque los objetivos del PNV van más allá?
- Sí. Es absolutamente claro que lo que pretende el PNV es la soberanía y la independencia. No se recatan en decirlo.

- ¿Y el apretón de manos de Aznar y Anasagasti es sólo una anécdota o es el principio de algo?
- Simplemente fue una muestra de cortesía entre dos personas que se conocen y se encuentran en el pasillo del Congreso el día del debate de la Nación.

Los socialistas navarros denuncian la 'indefensión' de sus concejales
El secretario general del PSN afirma que su partido está 'harto'
MIKEL MUEZ | Pamplona El País 21 Julio 2002

La Comisión Ejecutiva regional del Partido Socialista de Navarra (PSOE), encabezada por su secretario general, Juan José Lizarbe, se reunió ayer en Alsasua (Navarra) para expresar su firme apoyo a los tres concejales socialistas de esa localidad que esta semana se han visto obligados a dimitir de las presidencias de las comisiones municipales de trabajo que ocupaban debido a la dura presión del entorno local de ETA.

Al término del encuentro, el secretario general del PSN-PSOE, Juan José Lizarbe, señaló que los socialistas navarros están 'empezando a hartarse' de que los concejales constitucionalistas de la comunidad foral estén siendo 'los grandes olvidados de las instituciones y de los partidos políticos de ámbito nacional' a pesar, añadió, 'de que por defender la democracia y las libertades lo están pasando tan mal e incluso peor que los concejales del País Vasco, sin que nadie se acuerde de ellos'.

Los ediles Juan Miguel Pérez, Mariano García y Julia Cid, que se reunieron con la plana mayor del PSN-PSOE, denunciaron la 'desprotección total' que sufren desde hace meses en las instalaciones del Ayuntamiento de Alsasua y la 'absoluta indiferencia' y falta de apoyo de la alcaldesa de esa loalidad, Camino Mendiluce, de Batasuna.

El pasado 15 de julio, los concejales del PSN se vieron obligados a abandonar un pleno municipal al negarse la alcaldesa a retirar una pancarta insultante -se les llamaba 'fascistas'- que un grupo de personas exhibía en el salón. 'Las presiones, insultos, amenazas y coacciones están siendo constantes desde hace meses', indicó Juan Miguel Pérez.

Juan José Lizarbe exigió a la alcaldesa, de Batasuna, la protección adecuada para los ediles socialistas en el desarrollo de su trabajo diario y aseguró que en las elecciones municipales de 2003 el PSN-PSOE tendrá candidatura en Alsasua.

'Las dificultades que los concejales democráticos tienen en Navarra para desarrollar su trabajo son iguales o peores que las que tienen muchos ediles en el País Vasco', insistió el líder de los socialistas navarros, porque en la comunidad foral 'se ven además obligados a trabajar con partidos que no creen en el modelo autonómico propio'. Son, a su juicio, 'los grandes olvidados de las instituciones nacionales y los partidos en Madrid, y el Partido Socialista de Navarra empieza a estar harto de este olvido', exclamó Lizarbe.

Los socialistas navarros denuncian la inexistencia de medida alguna de respaldo o apoyo a los ediles navarros amenazados, más allá de la dotación de un servicio de escolta privado.

El espejo catalán
SANTIAGO DE PABLO/CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV/EHU El Correo  21 Julio 2002

Uno de los efectos de la controvertida Ley de Partidos ha sido el desencuentro, parcialmente recompuesto después, entre las dos principales formaciones nacionalistas vasca y catalana, el PNV y CiU. Iñaki Anasagasti ha llegado a afirmar que la actitud ambigua de CiU, votando tanto a favor del proyecto de ley presentado por el PP como de la enmienda a la totalidad del PNV, significaba una «ruptura histórica entre el nacionalismo catalán y el vasco». La realidad histórica es más compleja, puesto que la relación entre ambos nacionalismos ha pasado por muchos altibajos, debidos a su distinto origen, evolución y peso específico. La primera diferencia es que, hasta la aparición de ETA durante el franquismo, el PNV casi monopolizó el nacionalismo vasco, frente a la heterogeneidad del catalanismo. El PNV ha sido claramente mayoritario en el seno del movimiento abertzale a lo largo del siglo XX, mientras que el nacionalismo catalán ha contado sucesivamente con tres grupos hegemónicos: la Lliga Regionalista, en la Restauración; Esquerra Republicana, en la II República, y CiU en la democracia posfranquista.

Pero no se trata sólo de una diferencia en la estructura de los partidos. Aunque ha habido también núcleos independentistas, el catalanismo ha tendido a actuar con mayor pragmatismo, implicándose en el Gobierno y la solución de los problemas comunes del Estado. La idea del líder de la Lliga, Cambó, de luchar per Catalunya i l Espanya gran fue aplicada también por la Esquerra durante la II República y se ha puesto de manifiesto en la trayectoria de CiU, facilitando, tanto al PSOE como al PP, la gobernabilidad española. Nada más contrario a la actitud del PNV, que ha vivido de espaldas a España, y ni siquiera en sus momentos de mayor implicación, como la Guerra Civil, participó en la política española con visión de Estado.

El propio Sabino Arana despreciaba el catalanismo, al que consideraba despectivamente un regionalismo español. No obstante, el inicial radicalismo de Arana dejó pronto paso a una tensión entre los dos lados del péndulo del PNV: el independentista y el pragmático autonomista. De ahí que el nacionalismo vasco se mirara pronto en el espejo catalán, mucho más fuerte y con una gran influencia política. Habitualmente, fueron los sectores más moderados del PNV los que buscaron seguir su ejemplo. Así sucedió en la coyuntura de la I Guerra Mundial, cuando el nacionalismo vasco aprovechó el impulso autonomista de la Lliga para tratar de lograr un Estatuto vasco, en el seno de la Monarquía. Sin embargo, el fracaso de esta vía autonómica provocó en 1921 la escisión independentista aberriana de Elías Gallastegui. Curiosamente, fueron los aberrianos quienes, con los independentistas catalanes, firmaron la primera entente entre los nacionalismos periféricos, la Triple Alianza de 1923, que reivindicaba una «plena soberanía política» para Euskadi, Cataluña y Galicia, pero que se quedó en mera retórica.

Durante la II República, el PNV trató también de seguir la estela exitosa de Cataluña, que logró la aprobación de su Estatuto en 1932. Al año siguiente se firmó una nueva alianza nacionalista, el Pacto de Galeuzca ( Galicia, Euzkadi, Cataluña ), que tuvo un sentido autonomista y no independentista, como el de 1923, pero que tampoco fue operativo, dada la heterogeneidad de sus firmantes. Aunque el PNV siguió mirándose en el espejo catalán (cambiando su política de alianzas, al alejarse de la Lliga y acercarse a la Esquerra), no terminó de sentirse cómodo con ninguno de estos dos partidos, para su gusto demasiado implicados en la política española. De hecho, el PNV sólo se sentía identificado con la democristiana Unió Democràtica de Catalunya (actualmente integrada en CiU), un partido sin apenas peso político en la Cataluña de la época.

La opción pro republicana del PNV en la Guerra Civil (frente a la actitud franquista de la Lliga) y la aprobación del Estatuto vasco en 1936 hicieron que se intensificara su alianza con la Esquerra, visualizada en la estrecha relación personal entre el lehendakari Aguirre y el presidente de la Generalitat, Companys. Si hasta este momento había sido el PNV quien había chupado rueda del catalanismo, la situación cambió a partir de 1939. El hecho de que el PNV y el Gobierno vasco mantuvieran su estabilidad, mientras la Esquerra se veía inmersa en numerosas crisis internas y la Generalitat pasaba por muchísimas dificultades, hizo que el catalanismo empezara a mirarse por primera vez en el espejo vasco.

En la Transición, el problema vasco pesó mucho más que el catalán, pero ello no fue debido a la fuerza del PNV sino a la persistencia del terrorismo de ETA, surgida durante el franquismo. Aunque hubo cierta colaboración (por ejemplo, en las Cortes de 1977, nacionalistas vascos y catalanes formaron juntos un grupo parlamentario), enseguida empezaron a verse las diferencias, que culminaron en la actitud contraria ante la Constitución de 1978, coherente con la tradición histórica de ambos movimientos: mientras el PNV se abstenía, el catalanismo moderado votaba a favor del texto constitucional.

Desde entonces, la relación entre el PNV y CiU ha sido cambiante, incluyendo momentos de luna de miel, como la Declaración de Barcelona de 1998, una nueva alianza periférica, que ha resultado tan poco exitosa como las anteriores, en parte porque cada firmante la ha interpretado de forma distinta. Y es que, a pesar de las concomitancias que pueda haber entre ambos, CiU sigue teniendo una actitud mucho más pragmática y abierta a la colaboración con el Gobierno central que el PNV, heredero de una tradición autista respecto a España, que aún sigue viva. Lo que une a ambos nacionalismos (su común oposición al centralismo) es a veces menos que lo que les separa. Además, no es casual que este último desencuentro haya sido consecuencia del terrorismo, puesto que la gran diferencia actual entre ambas comunidades es la existencia de ETA. Y si ésta contamina toda la política vasca, también lo ha hecho con la relación externa del nacionalismo vasco.

El ejemplo de Mikel Uribe
JOXAN REKONDO/EX ALCALDE DE HERNANI El Correo  21 Julio 2002

Entre amigos, sobre el solar de los suyos, Mikel Uribe recibió el pasado viernes día 12 un sencillo y emotivo homenaje. Un monolito. Memoria del horror y el sufrimiento que es preciso no olvidar para rehabilitar a la víctima. Honra perpetua al hombre caído, resarcimiento indestructible del inmoral sacrificio. Un monolito que se levanta en el suelo nativo, arraigado en la tierra y firme en el tiempo. Permanencia sin comodidad ni renuncia, pertenencia sin tibieza, fidelidad al ser y al servicio. Un monolito para el hombre de tal condición que fue, vivió y trabajó, empeñado, constante, leal con su propio carácter.

Del monumento se distingue la ventana que en territorio vasco se abre a aire fresco que pueda templar, atemperar la crispación política. Aire que debe ser viento que arrastre muy lejos el fanatismo del crimen premeditado, del crimen caprichoso encubierto de causa justa . Aire que interpele a la política, a veces tan hinchada de dogmáticas certidumbres. Y aire que sople esperanzado sobre una sociedad escéptica, necesitada de aliento y confianza.

Mikel Uribe era abertzale, como Korta, Totorika y otros. Hace poco, he oído en una tertulia una solemne majadería. Se decía que «las ideas nacionalistas cabalgan sobre el terror y la muerte». Para el autor de semejante necedad, Uribe podría ser una víctima de sí mismo. Sin embargo, juraría que ante la tumba del gudari Uribe el necio charlatán no diría tal crueldad, sino que callaría miserablemente.

¡Qué injusticia! El estigma que cae sobre las ideas nacionalistas se puede sentir -más brutalmente en las familias de estos asesinados- como un trauma añadido que acentúa su sentimiento de impotencia, como insolidaridad con el dolor concreto que viven, como un muro que las incomunica con otras víctimas y sus trágicas experiencias. Amarga experiencia les espera.

Yo soy de Agirre: «La lucha es demasiado gigantesca y demasiado grandes los horrores que presenciamos, para que todavía subsistan definiciones turbias y posturas indecisas». Ni definiciones turbias , ni posturas indecisas . Pero, probablemente, ambas cuestiones están muy vinculadas. De la definición turbia , de la falta de claridad en la descripción de ETA, no pueden derivarse más que posturas indecisas , por mucho que vayan revestidas de firmeza.

ETA es sustantivamente una Organización Socialista Revolucionaria. Lo dice en la cabecera de todos sus escritos. Me sorprende, por ello, que todavía llamen asesinos nacionalistas a sus miembros. La definición es turbia . Bien cierto es que son asesinos. Pero no hay un solo ápice de pureza ni fanatismo nacionalista en el proyecto neorrevolucionario que defiende ETA. El terrorismo es hostil a los proyectos, a todos y a cada uno de ellos, de todos los partidos que aceptan el juego democrático, sean nacionalistas vascos, españoles o no sean ninguna de las dos cosas. El MLNV, en realidad, se considera en guerra con todo el resto del mundo. Pero cree necesario discriminar al enemigo para derrotarlo. Al decir de Mao, «para aniquilar las unidades enemigas una por una».

Tremendo infortunio de los que combaten a ETA, de los que son sus potenciales víctimas. Conocer que los terroristas persiguen aniquilarlos uno a uno y no ser capaces de salir de esa miserable espiral de división, de confrontación, de insolidaridad, de alejamiento humano, alimentada a la vez por definiciones turbias , posturas indecisas y por la peligrosa enfermedad de la polarización, que exige adhesiones ciegas y sin quebranto y paraliza el diálogo político.

Esta áspera realidad puede llevarnos a la desesperación. La disyuntiva inevitable es, hoy como ayer, la que nos lleva a optar entre la libertad y la imposición. El combate contra la violencia ilegítima, contra el terror, es una exigencia derivada de nuestro compromiso con la libertad. Pero nuestro compromiso con la libertad nos empuja a no comprometerla más de lo necesario en la lucha contra el mismo terror.

Es el ejemplo de Uribe y de tantos otros. Frente a los malhechores cuya obsesión revolucionaria amenaza con arruinar la imagen de lo vasco como trayectoria democrática y modelo a imitar, los ertzainas como Uribe renuevan la vigencia del talante secular de los vascos. El reflejo del vasquismo falsario, útil al proyecto de ruina planetaria del MLNV, sucumbe inexorablemente ante la emergencia del genuino proceder del vasquismo más auténtico, arraigado en la tierra y permanente en el tiempo, fiel a los suyos, entregado a su comunidad política, amante de sus instituciones.

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