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Recortes de Prensa     Lunes 22 Julio  2002
Mario Onaindía: «El PNV se está convirtiendo en HB y su idea de país es la de ETA»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 22 Julio 2002

Llamazares
 JAIME CAMPMANY ABC  22 Julio 2002

Las víctimas incómodas
Iñaki EZKERRA La Razón  22 Julio 2002

La serpiente y el hacha
Cartas al Director ABC  22 Julio 2002

«No tiene sentido que Ibarretxe siga dialogando con Batasuna y rechace una reunión con el Gobierno»
ESTHER ESTEBAN El Mundo  22 Julio 2002

El Gobierno estudia recurrir al TC por invasión de competencias el «ultimátum vasco» del PNV
Redacción - Madrid.- La Razón 22 Julio 2002
 

MARIO ONAINDÍA, PRESIDENTE DE PSE DE ÁLAVA
Mario Onaindía: «El PNV se está convirtiendo en HB y su idea de país es la de ETA»
«El nacionalismo es un proyecto agotado que ahora enseña su verdadero rostro y que centra su objetivo en deslegitimar el sistema democrático» «El cambio de régimen exige también una alternativa social y cultural»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 22 Julio 2002

Ni el fallo en su corazón ni la dura enfermedad que arrastra desde hace meses han conseguido lastrar un ápice el optimismo y las ganas de vivir de este hombretón de 54 años. Mario Onaindía no descansa. Acaba de publicar un libro sobre el republicanismo y el nacionalismo en la Ilustración, tiene prácticamente ultimada la segunda parte de su autobiografía y prepara un ensayo sobre el componente ideológico de ETA a través de su historia. Ex etarra condenado a muerte por Franco, ex fundador de Euskadiko Ezkerra y actual presidente del PSE de Álava, analiza en esta entrevista, de forma descarnada, la actualidad política de Euskadi y la deriva del nacionalismo. Define al PNV como un partido falto de «piedad» , obligado a mostrar «su verdadero rostro» y que, a su juicio, «se está convirtiendo en HB».

-Usted siempre ha sido un optimista y presume de ello. Pero, tal y como van las cosas de la política y de la pre-política, ¿siguen existiendo razones para el optimismo?
-Pocas, cada vez menos... Pero también creo que se van quemando etapas. El cambio de régimen nacionalista exige crear una alternativa no sólo política, también cultural y social. El 13 de mayo y, antes, el espíritu de Ermua están obligando al nacionalismo a ser nacionalista, a mostrar su verdadero rostro.

-¿Trata de decir que el PNV se ha quitado la careta porque ya no le funciona la política de la ambigüedad?
-Sí. Ha tratado de utilizar los dineros de todos y las instituciones democráticas para construir una nación de nacionalistas y no una nación de ciudadanos en la que quepamos todos los vascos. Su giro se produce porque los gobiernos de coalición no le han reportado votos. Con la autonomía, esta sociedad no se ha hecho más nacionalista, aunque sí más vasquista, asumiendo, como ocurre en Andalucía o en Extremadura, una mayor conciencia de pertenencia a un país. Eso no significa nacionalismo. Ahora el PNV aclara cuál es exactamente su proyecto, y resulta que es el mismo que el que defiende ETA desde la caída de Bidart: el no diálogo con los otros , la guerra de exterminio.

-Suena muy fuerte lo que dice, ¿no?
-ETA ya no busca el diálogo con el Estado, sino el exterminio del enemigo, mientras que Arzalluz se niega a colaborar con los otros , con los no nacionalistas, para crear un país de todos. Es decir, que ETA busca la eliminación física y el PNV la eliminación política para que los no nacionalistas no pintemos nada en este país.

-Y frente a esto, ¿hay alguna salida?
-No es una batalla estrictamente política o algo que se pueda dilucidar en unas elecciones, sino que exige una participación de la ciudadanía sobre todo el desarrollo de una cultura y de una lucha de las ideas. Nacionalismo y constitucionalismo no son equivalentes y no se pueden sumar y dividir entre dos para hacer una síntesis. Uno es la lucha por la libertad para garantizar la convivencia. El nacionalismo es todo lo contrario; es el enfrentamiento, la marginación, la persecución constante y sistemática; unos, a lo bestia, con la violencia, y otros sin ella, pero no menos radicales en cuanto a la marginación.

-¿Y no cree que detrás del giro soberanista del PNV, EA e IU existe un cierto grado de tacticismo?
-Cuando el nacionalismo puede conseguir sus objetivos de una forma tranquila y pausada, buscando la colaboración de los demás, lo hace. Pero cuando ve que ese proyecto se agota da el giro, porque está en juego su hegemonía. Este es el nacionalismo, su auténtica cara. Lo otro era otra cosa. El PNV piensa que la nación es una etnia que existe antes de la política. Y no, la nación son los ciudadanos.

-¿Tiene el socialismo alguna receta?
-El Partido Socialista Europeo sacó un decálogo. Su punto primero se titulaba Contra el nacionalismo . No es posible, pensamos muchos al principio. Pero es así; el socialismo está en contra de ese egoísmo que plantea el nacionalismo, como el de la Padania del norte de Italia, o el de los flamencos, o el de los austriacos de Haider, o el de Le Pen. Ahora vienen los de aquí y montan el guirigay con la excusa de obtener un mayor bienestar. Los nacionalistas vascos dicen todos los días que si tuvieran una representación en Europa administrarían mejor las ayudas europeas. ¡Pero qué ayudas de Europa! El gran problema de Europa es que en el Este hay un clima absolutamente insoportable, con una situación política, económica y social hecha unos zorros. Hay que apoyar mucho más a pescadores polacos que a los del Cantábrico. A Europa ya no se puede ir a pedir. Lo que tenemos que hacer es ayudar a los más desfavorecidos. Todos los nacionalismos son iguales. Las cosas que dice Le Pen en contra de la UE, las dice Arzalluz en contra de España.

-¿El PNV pretende rebañar los votos de Batasuna?
-El PNV se está convirtiendo en Batasuna. ETA montó HB como grupo de apoyo y trama civil, nunca ha sido el brazo político de ETA. Su misión era la de deslegitimar el régimen democrático, nada más. Eso es lo que hace ahora el PNV. No sólo ha retomado la reivindicación de los presos, sino que también está centrando su objetivo en deslegitimar el sistema democrático. La crítica de que el PNV y ETA están conchavados y que han pactado me parece secundaria, aunque en su día lo hicieran. Lo que me preocupa es que el PNV esté haciendo lo mismo que HB y que su idea de país sea la misma que la de ETA.

«Nación de nacionalistas»
-Pero, ¿por qué?
-El nacionalismo vasco pretende crear una nación de nacionalistas con el dinero de todos, con el esfuerzo de todos y con las instituciones de todos. También con la colaboración de Madrazo, cuya consejería nos está costando un ojo de la cara, porque es el que está dando al nacionalismo esa exigua mayoría para sacar adelante su proyecto.

-¿No ve nada positivo en el nacionalismo?
-Ha sido una ideología que ha aportado cosas importantes al país, sin duda, a pesar de que sus planteamientos básicos sean más que criticables. Pero es algo ya agotado. El nacionalismo está inmerso en una huida hacia adelante y creo que vive una angustia claramente perceptible, similar a la que sintió la izquierda cuando se cayó el muro de Berlín. Se está cayendo el muro de ETA; el terrorismo y la kale borroka están en horas bajas y los concejales de Batasuna se visten de payasos porque es la única forma de mantenerse en los medios. El PNV vive esto con una terrible angustia, porque ve que es posible acabar con la banda con los controles de tráfico de la Policía francesa.

-¿Estaríamos entonces en lo que usted definió hace ya varios años como el post-nacionalismo ?
-Efectivamente. Lo que tenía que dar, ya lo ha aportado. Lo mismo le ocurrió a Felipe González. Lo que el nacionalismo aporta hoy en día al país, bajo mi punto de vista, es un auténtico desastre.

-En su último libro, La construcción de la nación española: republicanismo y nacionalismo en la Ilustración , niega que el problema vasco radique en el enfrentamiento entre dos comunidades o patrias. ¿Qué es lo que está entonces en colisión?
-Son dos ideas de país, pero no una pugna entre los vascos y otros que han venido de fuera. Lo de las dos comunidades es algo que no tiene ningún reflejo en la vida cotidiana. Es una batalla ideológica, y como tal, tiene una solución política que no sería muy difícil de conseguir.

-¿Qué haría falta?
-Que el nacionalismo fijara como primer objetivo la libertad y la defensa del sistema democrático. El lehendakari insiste en que está detrás de los concejales amenazados, pero no tiene que ponerse detrás, sino delante. El PNV sólo persigue deslegitimar las leyes que protegen los derechos de todos, la Constitución y el Estatuto.

-Ibarretxe dice que asumirá todas las competencias del Estatuto si el Gobierno no transfiere las materias pendientes en el plazo de dos meses.
-Analizándolo fríamente, es una frase sin sentido. El Gobierno vasco tiene todas las competencias. Lo que transfiere el Gobierno no son las competencias, sino los servicios y los medios para desarrollarlas. ¿Qué va a hacer Ibarretxe? ¿Asaltar esos medios? ¿Ocuparlos con piquetes? Yo estoy a favor de reformar, de superar, el Estatuto siguiendo los cauces marcados en ese mismo texto, pero me temo que el PNV no busca salidas por la vía legal.

-¿Cree que este país camina hacia la ruptura social?
-Si esto dura mucho tiempo, sí. Me parece muy difícil, casi imposible, que el nacionalismo dé marcha atrás. Se vislumbra una guerra cruenta o incruenta; pero una guerra al fin y al cabo, porque supone la destrucción de la sociedad. La clave de todo es el poder. En Euskadi existe un gran chollo: hay unos tíos que tienen el poder y ninguna responsabilidad por detentarlo. La mitad de la población vive como dios, como no ha vivido en la puta vida, y no quiere saber nada de riesgos, no sea que les vayan a arrebatar el poder. Y si a los demás les machacan, que les machaquen. El nacionalismo es todo lo contrario a la piedad. Es el desprecio de la idea del género humano. Defienden con uñas y dientes al suyo, aunque sea un terrorista.

«Un único pueblo»
-Qué cosas más duras dice. Usted, que fue un nacionalista y que, en tiempos de la dictadura, llegó a empuñar las armas en ETA...
-Es que no era nacionalista. Una cosa es la defensa del autogobierno de los vascos, del euskera o de la cultura, y otra cosa es el nacionalismo. Desde que dejé el PNV, a los 17 años, nunca me he definido como nacionalista. El espíritu de Ermua asustó tanto al nacionalismo porque se vislumbró a un único pueblo, sin ikurriñas, por cierto, luchando por la libertad. Esa idea de la ciudadanía unida es lo que les da pavor.

-¿Es piadosa la Iglesia vasca?
-Esa palabra no aparece en la última pastoral, y el concepto de libertad sólo se cita una vez para referirse a la libertad evangélica. Me he leído recientemente todas las homilías y pastorales de Setién y lo que dicen los obispos vascos es lo que decía Setién. ¿Por qué? Porque lo que dice Ibarretxe es lo que decía Setién. Esta pastoral, hace diez años, no hubiera despertado estas reacciones. Hemos tardado tiempo en darnos cuenta de lo que pasaba.

-Ibarretxe repite que todas las ideas son legítimas. ¿Lo son?
-Qué va, en absoluto. Según ese criterio, serían legítimas la dictadura del proletariado, la idea de la superioridad aria o de cualquier otra o el proyecto totalitario de ETA. Todas las personas son sacrosantas, pero las ideas, no. Hay ideas buenas e ideas perversas.

Llamazares
Por JAIME CAMPMANY ABC  22 Julio 2002

ESO de que la metrópoli medie para que no se arme el pitote en las provincias le ha parecido mal a don Gaspar Llamazares. Es natural. Llamazares anda todavía luchando terca y bravamente en la «guerra fría» y todo lo que huela a USA le parece fatal. En realidad, él está ahí para cumplir la misión de que todo lo que haga Norteamérica, la derecha, el centro, la socialdemocracia y este Gobierno le parezca mal, porque este Gobierno no entra en la unión de sus izquierdas. ¿Y qué otra cosa si no es protestar e increpar pueden hacer a estas alturas de la película Llamazares y el Partido Comunista de España? Al fin y al cabo, en ese eufemismo comunista que se titula Izquierda Unida militan una serie de vestigios en forma de residuos, destinados por la Historia a la irremediable pulverización. Polvo disperso del derruido Muro de Berlín.

La fidelidad inquebrantable a su pasado ideológico, insepulto todavía en algún lugar del globo, honra personalmente a Gaspar Llamazares. Ya lo dice él: «A mucha honra». Bueno, si alguien por lealtad eterna quiere mantenerse en la adoración a la idea que dio vida a una de las dictaduras más terribles que ha sufrido el género humano, y cree que eso le honra, pues que se honre. Una de las bondades esenciales de la democracia es que cada uno piensa y dice lo que le parece. Lo que tiene gracia es contemplar al Partido Comunista de España aliado con el nacionalismo vasco, que llega desde la democracia cristiana y cuyos pecados de absolución de la violencia nacieron en alguna sacristía, incluso en las salas de algún palacio episcopal.

El proyecto político del señor Llamazares y sus compañeros de coalición, según reza el nombre que exhibe, es el de unir a las izquierdas, pero en realidad se ha convertido en una resta de votos al Partido Socialista, único ya que representa al izquierdismo con posibilidad de gobernar. Por fortuna, lo que queda en Europa por los extremos de la política, tanto por el extremo izquierdo como por el derecho, son sólo restos, reminiscencias, nostalgias y provecho provisional de coyunturas pasajeras. Al fin y al cabo, ultraísmos de algarada, escenografía y estadio.

Que Estados Unidos intervenga como mediador entre España y Marruecos para que un incidente provocador no se convierta en un contencioso más grave es algo que entra dentro de la costumbre diplomática y de los buenos oficios y consejos de organismos internacionales o de naciones con el poder que dan la fuerza y la autoridad. Y que Llamazares, portavoz de una coalición política, se lleve las manos a la cabeza por eso, denota que camina renqueando por los archivos de la Historia. Yo comprendo que, desde su punto de partida, resulta difícil, pero tendrían que hacer un esfuerzo de aggiornamento.

Las víctimas incómodas
Iñaki EZKERRA La Razón  22 Julio 2002

En nuestra democracia hay lo que pueden llamarse «las víctimas incómodas». Son las que, por no entrar en el catálogo general, se han quedado sencillamente descatalogadas. Pienso por ejemplo, en Publio Cordón, el empresario secuestrado por los GRAPO que nunca apareció. Cuando un hecho doloroso se prolonga demasiado, cuando no cumple los tradicionales y convencionales trámites narrativos de planteamiento, nudo y desenlace, cuando no responde al esquema ortodoxo de un relato, de una historia y no tiene un final, ni desdichado ni feliz, llega un mal día en que ese hecho termina pasando de la categoría de doloroso a la de fastidioso. Y no falta entonces quien reacciona de un modo incoherente e indigno ante esa ausencia de literatura, quien se revuelve de forma paradójica e inhumana contra la propia víctima y le echa la culpa de que todavía lo siga siendo sin que haya solución ni resolución para su caso. No falta quien reacciona entonces arrojando sobre esa víctima sombras ominosas, sospechas intolerables y bulos que tienen la misión de desmovilizar a la sociedad y convertir a quien sufre en un tabú, en un asunto que ya ni se nombra.

Las víctimas incómodas son esas cuya historia pide un desenlace que en realidad sólo les podemos dar nosotros reconociéndolas como tales. Pienso, sí, en Publio Cordón, la víctima que no apareció y cuya familia nos sigue interrogando no ya por su paradero, que sólo lo conocen los terroristas, sino por nuestra memoria. Y pienso, por ejemplo, en Federico Jiménez Losantos, que fue tiroteado por un terrorismo del que luego se decretó no sólo su fin sino su fantástica inexistencia.

Como no es bonito recordar que hubo una Terra Lliure, tampoco es políticamente correcto recordar que tuvo víctimas.

Como la víctima, además de ser por sí misma incómoda, sigue diciendo cosas incómodas, se le niega esa condición.
Pero el modo de extirpar el terrorismo no es ignorando ni negando a la víctima. Mientras una sociedad «no quiera hablar de ciertos casos», el fantasma terrorista no habrá sido vencido totalmente y permanecerá su semilla enrareciendo las vidas, los sentimientos y los comportamientos políticos de sus ciudadanos. Porque, de igual manera que para luchar contra el terror es preciso dar su lugar a las víctimas, para que ese terror sea eliminado de raíz es imprescindible reconocer entre esas víctimas a las más incómodas precisamente, a ésas cuya historia no ha tenido desenlace aún y que denuncian con dicha ausencia la ausencia de desenlace del propio terror. Con sus historias inacabadas, esos casos dicen la profunda e incómoda verdad de sus verdugos, que también siguen ahí, al acecho.

La serpiente y el hacha
Cartas al Director ABC  22 Julio 2002

ETA ha tenido un acierto, la elección de su anagrama, el hacha y la serpiente, que define con toda exactitud a la banda de asesinos.

El hacha como arma es terrorífica y sangrienta y la serpiente, el reptil que popularmente más repugna. Su forma de matar, aproximándose con sigilo a la víctima para descargar el golpe mortal sin que ésta se aperciba del peligro, se asemeja bastante a la de los asesinos etarras. Por otra parte, si alguien cree que las Vascongadas, con la independencia, se convertirán en un país idílico con aurrescus de honor y chistularis a todas horas, besos y abrazos con los etarras, ¡están listos! Para empezar, todos aquellos que no demuestren pureza de sangre (Arzalluz lo dijo) que se preparen, tendrán que demostrar su vasquismo de otra manera, algunos ya lo estarán haciendo y hagan lo que hagan siempre serán vascos de segunda bajo sospecha.

Los que, sea cual sea su árbol genealógico, tengan ideas políticas no nacionalistas ya pueden salir corriendo o echarse al monte.

Después, el enfrentamiento entre los dos partidos totalitarios será inevitable. Puede que el PNV lo intente por la vía de las urnas, pero ETA actuará como está actuando, al más puro estilo revolucionario, para hacerse con el poder.

No olvidemos que las serpientes son serpientes por muchas camisas que muden, y contra qué o quiénes suponen los del PNV que irán los tiros y las bombas?

Aunque muchas veces la ideología nubla la razón, estoy casi seguro de que todo esto ya está en la mente de muchos vascos.  José Corzo.  Madrid.

JAVIER ARENAS
«No tiene sentido que Ibarretxe siga dialogando con Batasuna y rechace una reunión con el Gobierno»
ESTHER ESTEBAN El Mundo  22 Julio 2002

LA ENTREVISTA SE IBA A CELEBRAR EN LA SEDE DEL PP DE LA MADRILEÑA CALLE GENOVA Y, TAN SOLO UNOS MINUTOS ANTES, LA CITA SE TRASLADA AL MINISTERIO DE ADMINISTRACIONES PUBLICAS, A UNA MANZANA DE DISTANCIA. AUN ASI, SE CELEBRA EN TIEMPO Y HORA. LA ANECDOTA NO TENDRIA mayor importancia si no fuera el fiel reflejo de lo que, a partir de ahora, será su vida cotidiana. No en vano, tras la última remodelación ministerial, su jefe de filas ha decidido que haga doblete, con lo cual ya no sólo es el poderoso hombre de Aznar en su cuartel general, sino también su mano derecha en las complicadas relaciones con los nacionalistas. El se lo toma con filosofía y no oculta su satisfacción por volver a ocupar un lugar en el Consejo de Ministros.

Ha de cambiar su discurso vehemente y agresivo de hombre de partido, al menos cuando lleve puesta la camiseta ministerial, cuestión que volvería loco al común de los mortales y que él resuelve con naturalidad.

Sus amigos dicen que a Javier Arenas la cosa pública le sienta como un traje a la medida y, sea cierto o no, en su nuevo cargo y condición no está dispuesto a que le estallen las costuras.Tal vez por eso apela una y otra vez a la lealtad constitucional cuando le nombras a la bicha de la independencia y, aunque se envuelve en la bandera del diálogo, no retrocede un milímetro al señalar que el Gobierno vasco no puede asumir unilateralmente competencias del Estado y, si lo intenta, él responderá con la ley y la Constitución.

Dice que no se puede equiparar la posición política del PNV con la de CiU. También dice, con la boca chica, que sus relaciones con Francisco Alvarez Cascos son buenas, aunque a continuación evidencia sus discrepancias.

Pregunta.- España y Marruecos han llegado a un acuerdo que pone fin al problema de isla Perejil. ¿Cómo lo valora usted?
Respuesta.- La valoración tiene que ser muy positiva, se supera una situación muy compleja vivida en los últimos días. Hay que resaltar el trabajo realizado por el secretario de Estado de EEUU, Colin Powell. Esperamos abordar una etapa de relaciones fluidas y amistosas con Marruecos, con las debidas garantías.El Gobierno ha estado a la altura de las circunstancias, en una combinación de prudencia y firmeza.

P.- ¿Cree que los ciudadanos han comprendido, e incluso respaldado, las acciones que ha llevado a cabo el Gobierno español?
R.- La sociedad española ha podido contemplar cómo el Gobierno ha actuado con la máxima prudencia, pero también con la máxima firmeza. En este caso, la sociedad española se siente reconfortada al observar cómo el Gobierno sabe defender en cada momento los intereses nacionales. Y ha sido positivo que el primer partido de la oposición haya respaldado todas las actuaciones del Gobierno sin ningún tipo de condiciones. Espero que eso siga así en el futuro, en las relaciones con Marruecos y en el consenso sobre política exterior.

P.- Entrando en sus temas. Menudo Ministerio le ha tocado. Ser ministro de Administraciones Públicas no es un camino de rosas en estos momentos, ¿no?
R.- Estoy acostumbrado a responsabilidades que no son fáciles.Creo que no hay tarea de gobernante que sea cómoda, aunque es cierto que mi llegada a este departamento coincide con un momento clave, después de 25 años de nuestras primeras elecciones.

P.- ¿Cómo va a impedir el Gobierno que se materialice el ultimátum del Parlamento vasco, que quiere asumir unilateralmente competencias?
R.- Estamos estudiando muy a fondo el asunto. Quiero destacar que hay competencias que hace mucho tiempo podía haber asumido el Gobierno vasco y no lo ha hecho. Un ejemplo son las políticas activas de empleo. Resulta paradójico que haya competencia que podría haber asumido hace muchos años y no las ha querido.

P.- ¿El Gobierno vasco puede asumir así porque sí competencias que son del Estado?
R.- El Gobierno vasco no puede asumir unilateralmente competencias del Estado, y nosotros a eso vamos a responder con la Constitución y la Ley en la mano, y presentando los recursos que procedan.Pero hay que distinguir lo que son meras declaraciones políticas de los actos concretos que tienen consecuencias jurídicas y son recurribles.

P.- ¿De verdad cree que el desafío terrorista se está trasladando a las instituciones vascas?
R.- Yo nunca voy a confundir las instituciones democráticas con el terrorismo, nunca. Lo que he dicho es que la democracia española ha soportado el desafío permanente del terrorismo en los últimos 25 años, y ahora se está planteando un desafío desde las instituciones.Y eso lo mantengo con todas las consecuencias.

P.- Por decir eso, Ibarretxe ha dicho que usted está insultando a todos los vascos y le ha escrito una carta en términos durísimos.
R.- El señor Ibarretxe ha rechazado el diálogo institucional.Ya todo el mundo sabe quién quiere dialogar y quién no. No tiene sentido que siga dialogando con Batasuna y rechace una reunión con el Gobierno. Me sobran las fotos, nunca olvidaré las fotos compartidas en entierros y funerales por las víctimas en el País Vasco. No me gustan las bromas sobre las fotos en el País Vasco.

P.- ¿El PNV puede estar incurriendo en desobediencia civil?
R.- Yo no hablaría de desobediencia civil en la actitud del PNV.Lo que sucede con el PNV es que tiene en estos momentos marcadísimas diferencias con el PP y con el PSOE. La primera diferencia es que nosotros queremos derrotar al terrorismo desde el Estado de Derecho y el PNV no aspira a derrotarlo, sino a que desaparezca, y ésa es una diferencia notabilísima. Hay días que le ruega al terrorismo que desaparezca, que deje de matar, pero a las pistolas se las derrota con la Ley en la mano, no con ruegos. Y la segunda diferencia con el PNV es que nosotros consideramos que se ha producido un desarrollo extraordinario del autogobierno en el País Vasco, y la opción del PNV es independentista, y no refleja la posición de la mayoría de la sociedad vasca y para ello quieren una negociación política con el terrorismo. Nosotros no vamos a aceptar nunca una negociación política con las pistolas y el terror.

P.- Dice que el PNV no está incurriendo en desobediencia civil, pero sí está cayendo en deslealtad constitucional, ¿no?
R.- Los acuerdos del Parlamento vasco del otro día no son leales con lo que es el conjunto de las instituciones democráticas del Estado. Ni leales ni respetuosos. Y yo lo que he dicho es que ofrezco lealtad, pero pido lealtad. Y ofrezco cooperación y corresponsabilidad, pero pido lo mismo.

P.- De esas 37 competencias, ¿cuáles estaría dispuesto a transferir el Gobierno y cuáles no podrán ser transferidas nunca?
R.- Hay algunas que claramente se pueden transferir ya en este momento. Pero, por ejemplo, la caja única de la Seguridad Social es absolutamente irrenunciable. Pero se puede transferir el Instituto Social de la Marina.

P.- ¿El Gobierno está dispuesto a impedir, por todos los cauces legales, las pretensiones de autogobierno y soberanistas del PNV?
R.- En el País Vasco hay un nivel altísimo de autogobierno, más alto de lo que muchos nacionalistas jamás soñaron. Pero ante todo lo que sea apostar por la vía soberanista, el Gobierno utilizará todos los medios que el Estado de Derecho le da para garantizar la legalidad constitucional.

P.- ¿Es verdad, como han afirmado algunos analistas, que con su llegada a este Ministerio empieza una etapa dura, que Aznar le ha designado como ariete contra lo nacionalistas?
R.- Yo siempre voy a estar dispuesto a alcanzar acuerdos, y voy a dialogar hasta la extenuación. Pero esos acuerdos tienen unos límites: la legalidad democrática y el cumplimiento de nuestros compromisos ante los ciudadanos. Desde luego, esta casa va a ser una casa de diálogo con los funcionarios, con las comunidades autónomas, con los ayuntamientos, y no me va a importar el color político de un alcalde o del presidente de una comunidad.

P.- ¿Qué opina de la información publicada recientemente según la cual ETA habría pactado con el PNV no atentar mientras estos sigan cumpliendo el plan soberanista iniciado en el Parlamento vasco?
R.- No tengo ninguna información que avale ese posible pacto, pero sí tengo una evidencia, y es que en el terreno político, hoy se está reeditando el Pacto de Lizarra. Y el Pacto de Lizarra es un acuerdo de PNV-EA e IU con Batasuna. Que cada uno saque sus conclusiones. Sin el beneplácito de Batasuna no hubiera sido posible que el Parlamento vasco aprobara la resolución del otro día.

P.- Y si con el PNV las cosas no van bien, con los nacionalistas catalanes también se han torcido.
R.- Creo que el nacionalismo catalán hasta ahora ha sido un nacionalismo comprometido con la Constitución y con el Estatuto de Cataluña, y creo que lo va a seguir siendo. Bajo ningún concepto se puede equiparar la concepción política del PNV con la posición política de CiU.

P.- ¿Qué le ha hecho usted a Alvarez Cascos, que le ha soltado dos sonoras andanadas?
R.- Mi relación personal con Francisco Alvarez Cascos es buena, y tenemos una comunicación fluida. Cascos ha emitido algunas opiniones que han despertado mucha expectativa en términos de comunicación, pero no hay ningún problema de fondo con Cascos, y la relación es permanente y fluida. En nuestro partido hay militantes, tan destacados como Cascos, que pueden emitir opiniones que no coincidan en algún momento con la Dirección.

P.- ¿Cascos baila sólo o representa a un sector incómodo de su partido por cómo se está haciendo las cosas en clave de sucesión?
R.- Yo a las pruebas me remito. Nuestro partido hizo un congreso en enero, que fue un ejemplo de cohesión, de unidad y de reformismo.Hemos propuesto el pasado jueves a los candidatos para alcaldes en toda España aceptando las propuestas de todas las direcciones provinciales y, desde luego, en el PP todos sus militantes, y muy especialmente sus dirigentes locales y provinciales han aprendido bien la lección.

P.- ¿Qué significa eso de que ha aprendido bien la lección?
R.- Significa que en el PP sabemos que el mejor activo de nuestro partido es la cohesión y el cumplimiento del programa electoral.En la vida interna del PP no está la sucesión.

P.- Menudo efecto sorpresa el doblete Ruiz Gallardón-Esperanza Aguirre...
R.- De esa sorpresa el PSOE todavía no se ha recuperado. El PSOE en Madrid ha tenido una reacción de un absoluto desconcierto, porque hemos presentado un tándem de gobierno frente a un tándem de candidatos respetables pero que tienen cara de oposición, no de gobierno.

P.- ¿Y cuántos candidatos han elegido a golpe de encuestas?
R.- A golpe de encuestas no hemos elegido ningún candidato. Ahora bien, mi partido, desde que yo lo conozco, ha hecho estudios sociológicos y encuestas. Y el partido que no lo haya hecho no está en los tiempos modernos. Pero ni se gobierna por las encuestas, ni se eligen los candidatos a golpe de encuestas.

P.- ¿Podrán completar las listas municipales en el País Vasco?
R.- Va a ser muy difícil, pero mi objetivo irrenunciable es que presentemos más listas que en 1999 y en los sitios en que no podamos hablaremos con el PSOE. En ningún momento vamos a compartir candidaturas con el PNV.

P.- ¿Se le han encendido las alarmas porque Rodríguez Zapatero quedara tan bien situado en el Debate sobre el estado de la Nación?
R.- Mi análisis de ese debate es que ha habido un proyecto sólido y compacto, que ha sido el del presidente Aznar. ¿Por qué Zapatero ha quedado bien? Porque ha optado por el discurso fácil. El discurso complejo es el de presentar alternativas. Y Zapatero ha renunciado a la alternativa, ha dejado en solitario el centro político al PP; configura ya una opción estratégica PSOE-IU, y eso puede provocar un aplauso con fervor de sus compañeros, pero significa menos votos en unas elecciones.

P.- -¿Qué le parece el nombramiento del nuevo director general de RTVE?
R.- Me parece un acierto que un profesional del prestigio de José Antonio Sánchez sea el nuevo director general de RTVE. Se mida como se mida la tarea.

El Gobierno estudia recurrir al TC por invasión de competencias el «ultimátum vasco» del PNV
Anasagasti dice que sería «muy normal, teniendo a Jiménez de Parga como presidente»
El Ministerio de Administraciones Públicas está analizando el dictamen de autogobierno aprobado el pasado viernes en el Parlamento vasco con los votos de PNV, EA, IU y la abstención de Batasuna, por si hay base suficiente para presentar un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Una de las vías de recurso podría estar en la injerencia que hace el Parlamento vasco en las competencias de Navarra y la pretensión de invadir las propias de otros Estado. Para el PNV, esta posibilidad supone la «respuesta» del Ejecutivo al texto aprobado por la Cámara de Vitoria.
Redacción - Madrid.- La Razón 22 Julio 2002

Los servicios jurídicos del Gobierno están analizando los 45 folios del dictamen, con el fin de determinar si hay base jurídica para presentar un recurso de inconstitucionalidad, posibilidad que no se descarta en absoluto al entender que hay muchos aspectos en ese texto que pueden ser inconstitucionales.

La pretensión de incluir a Navarra y a las tres provincias vasco-francesas en el sujeto político denominado «pueblo vasco» podría suponer una invasión de competencias, por un lado de Navarra y, por otro, de las provincias del País Vasco francés, según informaron a Ep fuentes del Gobierno.

Precisamente esta semana, el grupo de diputados de Unión del Pueblo Navarro en el Congreso de los Diputados hizo constar que Navarra rechazó en 1979 la propuesta de integración en el País Vasco y en 1982, con base en sus derechos históricos, procedió a la actualización de su régimen foral mediante un nuevo pacto con el Estado, que es el que se contiene en la Ley Orgánica conocida como «Amejoramiento del Fuero».

Esta invasión de competencias podría ser una de las vías de estudio para recurrir ante el TC, y también la posibilidad de que sea inconstitucional el haber lanzado un «ultimátum» al Estado para que transfiera las competencias en un plazo de dos meses, así como la intención de modificar éste sin contar con el acuerdo de las Cortes Generales.

Las fuentes consultadas recordaron que el Gobierno ya ha recurrido al Tribunal Constitucional otras decisiones del Parlamento vasco, como la decisión, en la pasada legislatura, de ceder la instalación del mismo a la autodenominada Asamblea Kurda en el exilio. En aquella ocasión, explicaron, se recurrió por invadir las competencias del Estado y el Tribunal Constitucional suspendió la decisión de la Cámara vasca como medida cautelar, por lo que finalmente, el Parlamento vasco desistió de aplicar la decisión de ceder sus instalaciones.

«Presión» de UPN
En este caso, matizaron, también podría pedirse al Tribunal Constitucional la suspensión cautelar de la ejecución del dictamen de autogobierno aprobado por la Cámara de Vitoria.

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Iñaki Anasagasti, considera que la posibilidad de que el Gobierno recurra al TC el dictamen de autogobierno es la «respuesta» del Ejecutivo de Aznar a la decisión aprobada en el Parlamento vasco. «Nos parece muy pobre la respuesta que está dando el Gobierno central a las peticiones de una institución democrática como es el Parlamento», señaló al respecto.

En este sentido, Anasagasti señaló que la pretensión del PP viene dada por la «presión» de UPN, que «es la que en estos momentos manda, hasta el punto de llegar a este ridículo persecutorio» y calificó el hecho de «muy normal teniendo a Jiménez de Parga como presidente de este Tribunal Constitucional y teniendo a un Gobierno que no quiere cumplir la ley». Además, Iñaki Anasagasti aseguró que la estrategia de Aznar es «enconar y envenenar» todos los problemas que surgen en el País Vasco y que lo que trata es «acosar» al nacionalismo vasco.

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