AGLI

Recortes de Prensa     Martes 30 Julio  2002
¿Uy, uy, uy, que vuelve España!
Bruno AGUILERA La Razón  30 Julio 2002

Maruri
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Julio 2002

Los títulos
David GISTAU La Razón  30 Julio 2002

Hablemos de Maruri
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo  30 Julio 2002

Una guarida ideológica
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Julio 2002

Uriarte critica a la Iglesia vasca
La Razón  30 Julio 2002

Obispos y sociedad
Manuel Martín Ferrand La Estrella 30 Julio 2002

Bono exige a Pujol que rectifique su peyorativa alusión a Cuenca
Barcelona EL PAÍS 30 Julio 2002

El presidente catalán engrosa su historial de polémicas declaraciones
M. J. C. ABC 30 Julio 2002

«No puede mezclarse el buen nombre de la Universidad a Distancia con el escándalo del trato de favor a los presos de ETA», advierte
JOSEAN IZARRA / PEDRO SIMON El Mundo 30 Julio 2002

La Universidad no recurre contra Uriarte
MIKEL SEGOVIA El Mundo  30 Julio 2002

Michavila advierte al PNV que tendrá una «deuda moral» con el País Vasco
BILBAO. M. ALONSO ABC 30 Julio 2002

El alcalde de Vitoria se niega a entregar a Batasuna el protagonismo de las fiestas
J. J. SALDAÑA ABC  30 Julio 2002

APRUEBAN SIN EXAMINARSE
Agencias Libertad Digital  30 Julio 2002

Urchueguía acusa a Batasuna de actuar como «verdugo de la libertad»
LOURDES LORENZO/BILBAO El Correo 30 Julio 2002

Victimismo
Editorial La Razón 30 Julio 2002

La hora de la Justicia
ANTONIO ELORZA  El Correo  30 Julio 2002

¿Uy, uy, uy, que vuelve España!
Bruno AGUILERA La Razón  30 Julio 2002

Veintisiete años sin Franco y España aún se resiste a desaparecer. Es el colmo. Transcurrido un cuarto de siglo largo desde que recuperamos tan feliz como brillantemente la ibérica tradición de los reinos de Taifas, va Mohamed VI y le da un balón de oxígeno al cadáver de la españolidad. Comprensiblemente las cancillerías gallega, catalana y vasca están preparando la retirada de sus representantes en Rabat ante el delito de lesa autonomía cometido por el régimen alauita.

Tanto dinero público gastado en inculcarle a las nuevas generaciones un antiespañolismo implacable para que a la primera de cambio cinco lustros de esforzada descolonización hispánica se derrumben con el nimio pretexto de Perejil. Y ahora el fantasma de lo español amenaza con cabalgar de nuevo por la Piel de Toro cual jinete apocalítico. Y es que se mire por donde se mire lo de la bandera nacional en el islote ceutí ha sido una cabronada, sobre todo ahora que sabemos que a siete de cada diez «peninsulares» lo de la reconquista de la roca les ha parecido francamente bien.

La culpa es de la canallesca autonómica que va y se pone a informar de un acontecimiento que debía resultar intrascendente para los nacionalismos ibéricos.

Lamentablemente resulta que los directores de los periódicos catalanes, gallegos y vascos hacen gala de una repugnante insolidaridad y anteponen el bajo materialismo de la rentabilidad y el número de ejemplares vendidos a la noble causa del nacionalismo irredento. Con la grave consecuencia de que van camino de conseguir que las nuevas generaciones que no conocieron a Franco acaben descubriendo que fuera del territorio autonómico hay vida.

 Y todo por no oír los prudentes consejos de quienes propugnaban el cierre de las fronteras interautonómicas, al menos hasta que los catalanes se familiaricen con el vascuence, los vascos con el gallego y los gallegos con el catalán. Porque por desgracia hoy por hoy la comunicación entre las naciones ibéricas fomenta el nocivo uso del castellano, lengua que incomprensiblemente los celtíberos siguen prefiriendo al inglés para manejarse por la Península.

Lo peor es que el incipiente retroceso del endoculturalismo autonómico puede constituir sólo el primer paso para que el retrógrado centralismo españolista recupere el terreno perdido. Algo tanto más lamentable cuanto parecía ya totalmente consolidado el axioma de que España no existe porque no ha existido nunca y no existirá jamás. Se empieza por darles la mano y se cogen el brazo. Y pasa lo que pasa. En el País Vasco una juez se ha atrevido a devolverle la cátedra a la bragada Edurne Uriarte en contra de los batasunos que habían pretendido eliminarla académicamente una vez que los colegas etarras no lo habían logrado físicamente.

En Baleares declaran festivo el día de Santiago sin reparar en que desde la lejanísima batalla de Clavijo el santo en cuestión es patrón de España. Luego va y se pone chula la contundente Pilar del Castillo y espeta que los papeles de la Guerra Civil se quedan en Salamanca y que los catalanes que quieran consultarlos no tienen más que visitar la ciudad adoptiva de Don Miguel de Unamuno, quien a pesar de ser vasco y coetáneo de Sabino Arana vivió tan feliz en la capital helmántica. Y para más inri el Aznar de las narices triunfa internacionalmente en aquello en lo que Franco fracasó, pues el impresentable de Blair está dispuesto a otorgarle a España la co-soberanía de Gibraltar, a pesar de los meritorios esfuerzos autonómico-nacionalistas del egregio Caruana.

Aunque lo peor de todo es que en Vascongadas Don Francisco Llera, el ex director de ese Euskalbarómetro por lo general tan favorable a las tesis nacionalistas, ha tenido la desfachatez de exilarse, precisamente ahora que lo de la «independentzia» está al caer. Porque parece ser que los sondeos de opinión manejan la hipótesis de que en caso de celebrarse un referéndum sobre la autodeterminación de Euskal Herría el rotundo triunfo del «no» en las provincias vascas se vería ampliamente compensado por la aplastante victoria del «sí» en el resto de España. Y Zaplana en Madrid.

Maruri
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Julio 2002

Todavía no eran las once de la mañana del domingo y a los soportales de la iglesia de Maruri comenzó a llegar gente. Días atrás el alcalde del PNV había dicho que todo el pueblo apoyaba su buzoneo «democrático» y que el pueblo era él, pero allí había vecinos que querían estar al lado de su párroco. No eran todos pero tampoco eran cuatro. Eran suficientes para lavar el nombre de esa localidad. Porque la dignidad de Maruri está en esa gente que vencía el miedo el domingo, como la dignidad de la Iglesia vasca no está en sus obispos sino en sus curas disidentes, en esos pocos que llevan escolta ¬tres con Larrínaga exactamente¬ y en algunos más que no han llegado a esa situación pero que también sufren grandes presiones.

Pensando en Jaime Larrínaga, en los treinta años que lleva en Maruri y en las personas que de la noche a la mañana lo dejaron solo por sumisión a la consigna del alcalde, no puedo evitar acordarme de «La lengua de las mariposas», el relato de Manuel Rivas, y del maestro republicano que lo protagoniza. El esquema es el mismo. El maestro es detenido (señalado) por las tropas franquistas y hay paisanos que lo adoraron durante años pero que ahora le dan la espalda y hasta le insultan para demostrar su adhesión al nuevo régimen. El esquema es en esencia el mismo. Aquí no cambia el fondo sino las formas, los trajes y etiquetas de los personajes. Por muy cura que sea Larrínaga, está más cerca de aquel maestro ateo y represaliado que ese alcalde buzoneador. Ese alcalde está cerca de los chivatos de pueblo de la guerra civil que señalaban al vecino a ver si las armas de los otros les hacían el trabajo sucio.
A la iglesia de Maruri fueron llegando no sólo los vecinos fieles a su párroco. También la socialista amenazada Gotzone Mora, el histórico antifranquista Antonio Giménez Pericás y un montón de peña que no pisa la iglesia nunca. Al verlos una chica del PP dijo: «Se me han roto los esquemas». Pero no, los esquemas aguantan. Lo que se han roto son las etiquetas, los trajes, las formas cuando es la libertad la cuestión de fondo.

En esa iglesia estaban Antonio Beristain, que ha luchado toda la vida por las víctimas de la cárcel franquista y las de Eta o el propio Jaime Larrínaga a quien Luis Díaz Arcocha dedicaba ese domingo un artículo recordando que se acercó a su familia hace diecisiete años cuando Eta mató a su hermano. Estaban los de siempre, los que no siempre fueron tantos como para hacer multitud junto a las víctimas pero siempre se acercaron a ellas con su modesta individualidad. Que no se les niegue por condenar a una colectividad enferma. Que no se diga tampoco que todo Maruri le dio la espalda a Jaime porque no es verdad

Los títulos
David GISTAU La Razón  30 Julio 2002

Al parecer, una trama de profesores nacionalistas de la UPV concede títulos universitarios a los presos etarras sin que los avale ningún examen: doctorados «horroris causa», decían ayer Gallego y Rey. Lo cierto es que, puestos a regalar titulación académica a semejantes mastuerzos templados antes en la programación robótica de una secta que en el espíritu crítico que ha de alentar y consolidar cualquier estudio, digo yo que lo podrían hacer cuando aún son asesinos embrionarios tentados por la épica como única salida para su atasco existencial. Eta vive de abducir a los náufragos sociales que andan perdidos por la barriada, condenados a la cola del Inem y por tanto tentados por la llamada de lo salvaje, que decía Jack London, esa farsa de corleones con boina a la que se agregan románticos matices revolucionarios para que el atorrante «sin oficio ni beneficio» pueda sentir que se está trascendiendo a sí mismo. No todos los bobos se agarran a una tiza. Algunos lo hacen a una consigna, a una bandera que es la playa que alcanza el náufrago para sentirse a salvo de su deriva.

Por tanto, los títulos universitarios habría que regalárselos a los «borrokos», a la cantera de Eta, que así se les inicia en un oficio y cuando suena la llamada de lo salvaje les pilla con la agenda cargada de compromisos y con una quincenita ya pagada para lucir braga náutica en Benidorm. Lo cual queda menos emocionante, que ya avisó un miembro del Grapo que en el origen de toda vocación terrorista existe un romanticismo mal encauzado, pero se evita esa ausencia de perspectivas de la que se nutre Eta, entendida en no pocos ámbitos como una salida profesional con contrato indefinido y disponibilidad para viajar. Lo que no deja de asombrar es la elección de carreras de algunos de los presos. Qué redactora jefe de carácter, firme en los cierres e implacable con las erratas ¬¿quién ha disparado al becario?¬, ha perdido el periodismo con La Tigresa. Qué psicólogo agudo y sensible podría haber sido Pakito de no tratarse de un psicópata.

Hablemos de Maruri
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo  30 Julio 2002

Maruri-Jatabe es un municipio de 634 habitantes, según datos del Eustat. De los 405 votos emitidos en las últimas elecciones municipales, 233 fueron al PNV, 83 a EH, 54 a EA y 22 al PP. La representación municipal la ejercen cinco concejales del PNV, uno de EH y uno de EA.

Un día, hace dos meses, El Mundo publicó un reportaje sobre el párroco de Maruri. El pie de la foto que lo acompañaba decía: «Jaime Larrinaga en el pórtico de la iglesia de Maruri (Vizcaya) en 1969. Treinta y tres años después sigue defendiendo las mismas ideas y ha sido represaliado por la jerarquía eclesiástica pronacionalista».

Basta ser un lector ocasional de periódicos y tener una inteligencia media-media para entender que antetítulo, pie de foto y descripciones son la tarea del periodista y que las palabras del párroco van entrecomilladas. Bueno, pues el alcalde de Maruri no es capaz de distinguir la prosa del reportero de las opiniones del cura. El escrito que ha buzoneado por el pueblo hace gala de ese virtuosismo marujón que para la maledicencia muestran las glorias del partido-guía. Con esa gracia ignorante y cruel de las criaturas simples les cuenta a sus administrados que si el cura sigue defendiendo las mismas ideas, habida cuenta de que hace 33 años «la Iglesia era la Nacional Católica, brazo en alto, palio, santa cruzada, caudillo por la gracia de Dios se deduce que nuestro párroco es nostálgico de aquel régimen, felizmente desaparecido». Para encontrar una melonada semejante he tenido que recordar un viaje a Cuba, hace diez años, en el que tuve la dicha de oír a un guía: «Acá en Cuba tenemos el clima que conviene a las necesidades del pueblo. Por eso, el 60% de los trabajadores son mujeres».

Los corporativos añaden, maliciosos, que «nadie le escuchó clamar, con riesgo de su libertad, por una sociedad plural». Vayamos por partes. Hace unos años, Juaristi escribió en un memorable artículo que durante los funerales por Txabi Echebarrieta, todo el nacionalismo vasco cabía en la iglesia de san Antón. Se quedó corto. Todo el antifranquismo vasco cabía en san Antón en junio de 1968. Yo tampoco vi allí al alcalde de Maruri, váyase lo uno por lo otro.

Al alcalde y su cuadrilla les ha sorprendido que el cura de su pueblo haya pedido protección policial después de su circular. Desconocen, al parecer, que aquí hay una organización que mata a sus víctimas por muy variados motivos, como ser concejal del PP o del PSE, ser miembro de las fuerzas de seguridad, Ertzaintza incluida, o haber sido marcada como franquistas.

«Si tan a disgusto está aquí que se marche. Y punto». «Con lo que le hemos querido y mire ahora», dicen algunos vecinos. Este Maruri tiene un cierto sabor a esos pueblos del hondo sur americano que hemos visto en el cine. Siempre hay allí un sheriff que dice: «Éste era un pueblo muy tranquilo hasta que vino usted a defender a los negros». Lo más terrible, sin embargo, es la sencillez con la que Larrinaga habla de sus partidarios para decir que, mayormente, le apoyan por teléfono, aunque le piden que no se acerque mucho a su casa para que no ser vistos en su compañía. En Maruri no parece haber mucha libertad, pero a sus corporativos les preocupa el buen nombre de su pueblo y al Gobierno vasco le parece que estas críticas o así son políticas y legítimas. Laus Deo.

Una guarida ideológica
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Julio 2002

La Universidad del País Vasco se está convirtiendo, con la complicidad de aquellos que están al frente de sus órganos de Gobierno, en un auténtico territorio cerrado para el nacionalismo radical y excluyente. En ese territorio, vetado para aquellos que piensan de forma diferente, hasta el momento era público y notorio el sectarismo ejercido con el profesorado "no nacionalista". Ejemplos hay muchos, aunque no los conocemos todos. De las persecuciones que hemos tenido noticia, algunos casos recientes son muy llamativos, como lo ocurrido con Edurne Uriarte y Francisco Llera. Son dos nombres propios del claustro de la UPV que han estado y están perseguidos, que son calumniados y que sufren en su propio trabajo el sectarismo del nacionalismo.

Hasta ahora solo teníamos noticias de la estrategia excluyente con los profesores, pero era evidente que estamos ante una operación de unas grandes dimensiones. Y que, por lo tanto, si había sectarismo con los docentes, debería existir también con el alumnado. El tiempo ha confirmado lo que era evidente.

Desde la UPV se cultiva y se ayuda a aquellos alumnos que muestran una cierta proximidad con el nacionalismo vasco. No es preciso aclarar que los "favores" que reciben los presos de la banda terrorista ETA para "aprobar" las distintas carreras universitarias no son una casualidad, e incluso no son un problema de exigencia académica. Estamos ante los resultados obtenidos de una meditada actitud de fondo. Se prima a los que ideológicamente se encuentran cercanos. Se fomenta y se promociona a aquellos que están militando en el radicalismo. Estamos ante una de las características cíclicas de la historia, que aparece siempre en los regímenes dictatoriales y que es parte sustancial del pensamiento único. El nacionalismo está convirtiendo la Universidad del País Vasco en un semillero de sus cachorros, en un territorio cerrado "a cal y canto" para aquellos que den muestras de simpatías nacionalistas, en un terreno acotado para una parte de los estudiantes vascos, dejando de lado a aquellos que discrepan de la doctrina oficial. El trato "preferente" que reciben los presos de ETA en sus exámenes y pruebas universitarias son una clara afrenta para tantos estudiantes que sólo acuden a la Universidad a estudiar y a prepararse para ejercer una profesión más adelante.

El nacionalismo vasco ha permitido desde el Ejecutivo de Vitoria y ha fomentado desde el Partido la creación de una Universidad cerrada para los suyos, y en la que estudiar o enseñar es un auténtico suplicio. De esta forma están provocando una auténtico exilio de intelectuales y también de alumnos. A los primeros no les dejan enseñar sin limitaciones, a los segundos no les dejan aprender en libertad. Estamos ante una Institución Universitaria que obliga a pasar por el aro de una ideología, y exige además a alumnos y profesores participar activamente del "mismo proyecto ideológico". Con sus actitudes de "trato especial" para los presos etarras, están poniendo etiquetas a los estudiantes. Vuelven a separar en dos a la sociedad. Estropean desde la raíz la verdadera razón de existir de la Universidad. Estamos asistiendo a la mayor aberración a la que se puede someter a profesores y estudiantes: la conversión de la Universidad en una guarida ideológica.

Uriarte critica a la Iglesia vasca
La Razón  30 Julio 2002

La profesora de Ciencia Política de la Universidad Pública del País Vasco (UPV) Edurne Uriarte consideró ayer que la actitud de la Iglesia vasca en relación con el problema del terrorismo «deja bastante que desear». Uriarte, a quien la UPV deberá reponer en su plaza de catedrática después del fallo de un juzgado bilbaíno, criticó así, en declaraciones a Onda Cero, la postura de la Iglesia del País Vasco ante las amenazas recibidas por el párroco de Maruri, Jaime Larrínaga.

A su juicio, la Iglesia vasca «no está afrontando el problema del País Vasco» puesto que mientras «muchos colectivos sociales se están movilizando por la libertad», la Iglesia «no está en esa movilización como debería estar». Reiteró que la situación que se vive en Euskadi es «gravísima», pero matizó que gracias a la «protesta y acción del Estado de Derecho el futuro es algo más optimista». Reconoció, no obstante, que hay mucha gente que «se está yendo del País Vasco en silencio» no porque estén amenazados por Eta si no porque «piensan que es una sociedad que no tiene futuro», y admitió incluso que a ella misma se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de marcharse. «La víctima se convierte en agresor y en este ambiente nos entra el desánimo a todo el mundo», explicó.
También se refirió a la nueva de Ley de Partidos Políticos como «una muestra de la acción firme del Estado de Derecho, que va a tener como consecuencia un aumento de la libertad».

Obispos y sociedad
Manuel Martín Ferrand La Estrella 30 Julio 2002

La pastoral “Preparar la paz” suscrita por los cuatro obispos vascos —Ricardo “Tal” Blázquez, Carmelo Etxenagusía, Miguel Asurmendi y Juan María Uriarte— soliviantó en su momento a una parte de la sociedad española. La pastoral, en la que los prelados no excluían una severa condena a ETA, invitaba a distinguir, en el lenguaje elástico que es tan propio en la prosa eclesial, entre nacionalismo y terrorismo y, a propósito de la Ley de Partidos y la posible ilegalización de Batasuna, decía el documento: “Nos preocupan como pastores algunas consecuencias sombrías que prevemos como sólidamente probables y que, sean cuales fueren las relaciones entre Batasuna y ETA, deberían ser evitadas”. Al parece, a los obispos de las tres provincias vascongadas no les afectan para sus juicios las relaciones entre ETA y Batasuna, “sean cuales fueren”. Insistían también los obispos vascos en el acercamiento de los presos etarras a penitenciarias más próximas a sus lugares de origen.

“Absolutizar el proyecto propio —decían los monseñores en su pastoral— no es una manera de acercarnos a la paz”. Curiosa expresión para quienes hacen bandera de fe, totalmente “absolutizadora”, de los supuestos dogmáticos en que se sustenta su labor apostólica.

El asunto ha crecido de dimensión después del silencio de los cuatro prelados, especialmente de los dos de Vizcaya, tras la situación de acoso por su ayuntamiento —del PNV— que padece el párroco de Maruri, Jaime Larrínaga. Nos encontramos una vez más, el mal es frecuente en la vida española, en el delicado y conflictivo territorio en que coinciden el poder político y el teóricamente espiritual de las jerarquías de la Iglesia.

Para la correcta interpretación del aspecto diplomático que acompaña a este problema, el Gobierno no debiera ocultarnos por más tiempo la nota del cardenal Sodano, el secretario de Estado del Vaticano, entregada vía Josep Piqué —todavía ministro de Exteriores— al Gobierno español por el nuncio de Su Santidad en Madrid, monseñor Monteiro.

Las prerrogativas de que disfruta en España la Iglesia Católica —históricas y muchas— forman parte de la cultura nacional, pero no pueden ser, en ningún caso, una cesión de soberanía ante lo que es, dicho grandilocuentemente, un Estado extranjero. La subordinación jerárquica de los obispos españoles al Vaticano le confiere a éste una responsabilidad clara en un problema que, por lo que llevamos visto, no es capaz de solucionar por si misma la Conferencia Episcopal Española.

A decir de fuentes responsables y respetables, la Conferencia Episcopal Española vive en estos días algunas tensiones en razón del desencuentro entre los prelados vascos, con los que se alinean algunos otros, como el obispo de Guadalajara y algunos de Cataluña, y el compacto núcleo que se cierra junto al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco. Si se añade a estas consideraciones la carta que, hace un par de meses, hicieron pública 350 sacerdotes.

Bono exige a Pujol que rectifique su 'peyorativa' alusión a Cuenca
Duran Lleida pide disculpas mientras el presidente guarda silencio
Barcelona EL PAÍS 30 Julio 2002

Jordi Pujol abrió ayer la caja de los truenos en Cuenca. El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, reclamó por carta a su homólogo catalán una rectificación por sus 'desafortunadas' y 'peyorativas' referencias a la provincia de Cuenca. Pujol afirmó el domingo, en un acto de partido, que el proyecto de PP y PSOE es que 'Cataluña sea como Cuenca'. No hubo disculpas oficiales. Tan sólo el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, señaló que Pujol no pretendía ofender a nadie.

Al presidente catalán le llovieron ayer las críticas, las cartas y los telegramas invitándole a rectificar sus palabras. Misivas de Bono, del alcalde de Cuenca y de la Diputación de esa provincia castellano-manchega. Bono, 'desde el respeto institucional', consideró las palabras de Pujol 'peyorativas' y un 'agravio' para la región y para Cuenca. 'Cuenca y Castilla-La Mancha han sufrido suficientes agravios en su historia para merecer ahora el suyo, tan gratuito como innecesario', afirma Bono en la carta.

'Como bien sabe no soy nacionalista', prosigue, 'No creo que las personas dependan de la antigüedad de una frontera, de la hidalguía de un abuelo, del color de la piel o del RH de su sangre. Milito en el principio de la radical igualdad de todos los seres humanos y pienso que la diferencia no puede ser un privilegio para la desigualdad'. 'Rectifique y ya verá como se siente mejor', concluye. Bono apela a Pujol para que 'no deteriore esa imagen' que en su región se tiene de Cataluña 'como motor de progreso y de autonomía'.

Desde la Diputación de Cuenca también exigieron a Pujol una disculpa por lo que consideraron 'una falta de respeto injustificada a todos los ciudadanos' y le invitaron a visitar oficialmente la provincia.

Pujol no rectificó ayer sus palabras, al menos públicamente. Desde Presidencia de la Generalitat evitaron hacer comentarios al respecto. Tuvo que ser Duran Lleida quien saliera al paso de las palabras del presidente catalán, pronunciadas en una charla con las juventudes de Convergència. El secretario general de CiU aseguró que la intención de Pujol 'no era ofender a nadie, ni al presidente ni a los ciudadanos de Castilla-La Mancha', sino que se trató de un ejemplo para evidenciar que 'se quiere hacer de Cataluña una diputación más'.

Duran insistió en la reflexión política de Pujol de la víspera y acusó al PP y PSOE de haber 'roto el pacto constitucional' y de 'deslealtad' al Estatuto y a la Constitución al negarse sus respectivos Gobiernos a completar el traspaso de competencias a Cataluña. Y advirtió de que si el Ejecutivo de José María Aznar insiste en negar mayor autogobierno a Cataluña, CiU se verá obligado a buscar 'otras vías', que no especificó. 'Esto no es ninguna amenaza', precisó, 'ni demuestra que no hay ninguna radicalización, sino simplemente levantar acta de la realidad y constatar que el PP y el PSOE nos obligarán a intentar abrir otras puertas'.

Radicalismo verbal
Mientras desde el Partido Popular su secretario general, Javier Arenas, se mostró convencido de que Jordi Pujol continuará respetando el Estatuto y la Constitución 'como ha hecho en el pasado', el ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, y las fuerzas de izquierda en Cataluña restaron credibilidad a las palabras del presidente. Piqué consideró 'fuera de lugar' el 'radicalismo verbal' propio de vísperas electorales y añadió que ya 'no impresionan a nadie' y que 'empiezan a cansar'. La izquierda acusó a Pujol de desviar la atención de los catalanes por los seis años de colaboración entre CiU y PP.

Ayer mismo, CiU se alió con el bloque de izquierdas en el Parlamento catalán para recurrir ante el Tribunal Constitucional la reciente Ley de Formación Profesional al considerar que invade competencias del Gobierno catalán. El PP se quedó solo en su defensa, frente a las denuncias del resto de los grupos que consideraron la ley otra muestra de 'involución autonómica'.

Carta al honorable
Las invitaciones al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, para que visite Cuenca proliferaron ayer desde todas sus instituciones. El alcalde de la ciudad, el socialista José Manuel Martínez Cenzano, ha escrito una carta al presidente en la que le transmite su pesar por la alusión 'vejatoria' del mandatario catalán y le invita a que visite la ciudad. El alcalde manifestó a EL PAÍS su convicción de que Jordi Pujol tiene todo el derecho a reivindicar 'el hecho diferencial de Cataluña' pero no a costa de 'ofender' a Cuenca. 'Si no rectifica habrá perdido la h de honorable que lleva su título', dijo Martínez Cenzano, que recordó a los miles de conquenses que viven en Cataluña y que, seguro, se han sentido mal ante la alusión de Pujol.

El presidente catalán engrosa su historial de polémicas declaraciones
M. J. C. ABC 30 Julio 2002

El escenario político catalán se presta a pocas estridencias, por lo que las declaraciones del veterano líder nacionalista, a menudo controvertidas, suelen tener una especial repercusión. El Archivo de Salamanca, el conflicto de Perejil son algunos ejemplos de esos polémicos discursos.

BARCELONA. A Jordi Pujol le gusta polemizar y para ello recurre a los argumentos en los que se siente más cómodo. Sobre la base del nacionalismo que propugna CiU, las declaraciones de Jordi Pujol derivan en ocasiones hacia asuntos demasiado peliagudos que incluso le han obligado a rectificar.

En 1998, los nacionalistas catalanes todavía tenían influencia en la política española pero eso no disuadió al presidente autonómico de pronunciar un nuevo discurso victimista. «¿A quién debemos dejar de matar los catalanes para ser más simpáticos que los vascos? ¿Cuántos atentados debemos dejar de hacer en Madrid o en Sevilla? ¿A cuántos regímenes fiscales especiales debemos renunciar», se preguntó durante un coloquio sobre la imagen de Cataluña. Las manifestaciones de Pujol fueron criticadas por la oposición y por el propio PNV, que las calificó de patinazo. Las fuertes críticas recibidas obligaron al presidente autonómico a pedir disculpas.

Otras veces, Jordi Pujol se ha excusado en nombre de otras personas de su entorno. A principios de 2001, el líder de CiU salió en defensa de su esposa, Marta Ferrusola, quien advirtió durante una intervención pública de que los inmigrantes pretenden «imponer» su religión y su cultura. Ante el regusto xenófobo de estas declaraciones y el alud de críticas recibidas, Pujol matizó las palabras de su mujer. Más recientemente, el propio mandatario catalán enmendó las declaraciones del portavoz de CiU en el Congreso, Xavier Trias quien había calificado de muy grave el hecho de que el Rey Don Juan Carlos no interviniera en el conflicto de Perejil. Un día después, Pujol precisó que si el monarca no había intervenido había sido por causas ajenas a su voluntad, en una alusión velada al Gobierno de Aznar, y destacó el interés que siempre ha demostrado el Rey por los asuntos relacionados con Marruecos.

Monarquía
Eso no significa que Pujol no haya tensado sus relaciones con la Monarquía. En marzo de 1999, el líder de CiU sugirió que, en sus visitas a Cataluña, el Rey y el Príncipe pronunciaran la mitad de sus discursos en catalán. Días antes, afirmó que la Casa Real no podría ignorar, llegado el caso, la demanda de Cataluña de un mayor autogobierno y de una relectura más autonomista de la Constitución.

Al margen de su intencionalida, lo que no cabe duda es que todas y cada una de las declaraciones del dirigente nacionalista son analizadas con lupa y, en ocasiones, interpretadas de forma extremadamente visceral. En noviembre de 1995, cuando los escándalos de corrupción empañaban el panorama político español, Jordi Pujol propuso un pacto para acabar con el «clima de canibalismo y antropofagia» que afectaba al mundo político. Algunos medios de comunicación y líderes políticos entendieron que Pujol estaba proponiendo una ley de punto final cuando, según precisó posteriormente, sólo pretendía proponer una tregua para eliminar la crispación.

La celebración del Día de las Fuerzas Armadas en Barcelona en mayo de 2000 también puso a prueba las relaciones de Jordi Pujol con el Gobierno central. El desfile, criticado por algunos sectores sociales y políticos, llevó al ejecutivo catalán a efectuar una declaración institucional sobre su posición. En la misma, Pujol calificó de «legítimas» las reacciones contra del desfile «siempre que se produzcan pacíficamente y que no atenten contra la convivencia», y recordó que la Generalitat «lamentó desde el primer día la forma cómo se planteó la organización del desfile.

Estas declaraciones no gustaron al presidente del Gobierno, José María Aznar. Como tampoco le agradó que, un año después, asegurara que en las elecciones en el País Vasco se había asistido a una «derrota de la cruzada antinacionalista».

En términos similares se ha expresado el presidente autonómico ante las iniciativas que, a su juicio, atacan a Cataluña. Tras conocerse la decisión del Gobierno de no trasladar el Archivo de Salamanca a la comunidad catalana, aseguró que «mientras el concepto de «derecho de conquista» no sea arrancada de la mente de la gente, no podremos hacer nada».

Lituania y Gibraltar
Este discurso sobre una nación «frenada y comprimida» tampoco es nuevo pues, hace casi una década que Pujol pidió la equiparación de Cataluña con Lituania. Y todavía hoy considera que esta comunidad tiene más derecho incluso que ese país a ser reconocida oficialmente por la Unión Europea.

Si entonces el referente eran los países bálticos, ahora las miras se han puesto en otros territorios. El pasado mes de mayo, el presidente catalán hablaba de cosoberanía y se lamentaba de que «siempre dicen que hemos de revisar lo de Gibraltar, también podíamos revisar más a fondo lo de Cataluña». Suma y sigue.

«No puede mezclarse el buen nombre de la Universidad a Distancia con el escándalo del trato de favor a los presos de ETA», advierte
Acusa al Gobierno vasco de permitir estas prácticas
El PP exige a la UNED que se desligue del convenio que deja a los etarras estudiar en la Universidad vasca
JOSEAN IZARRA / PEDRO SIMON El Mundo 30 Julio 2002

VITORIA/MADRID.- El PP del País Vasco exigió ayer a la Universidad de Educación a Distancia (UNED) que se desmarque el procedimiento actualmente establecido para que los presos de ETA se matriculen y puedan cursar sus estudios en la Universidad del País Vasco.El portavoz de Educación de los populares vascos en la Cámara de Vitoria instó a este centro dependiente del Ministerio de Educación a evitar que se utilice esta institución académica como un instrumento que consagra unos privilegios a los presos de ETA.

«No puede mezclarse el buen nombre y prestigio de la UNED con un escándalo y unas circunstancias que suponen un trato de favor hacia los presos de ETA», señaló ayer el parlamentario y especialista en el área de Educación, Iñaki Ortega.

La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) se plantea romper el convenio que tiene suscrito con la Universidad del País Vasco (UPV) por el supuesto trato de favor que reciben los presos universitarios de ETA.

«No somos conscientes de que exista ninguna tensión. Ahora bien, si hubiese un trato de favor esto estaría fuera del espíritu del convenio suscrito», recalca Juan José Belmonte, vicerrector de centros asociados de la UNED, la máxima autoridad en este área. «Estamos estudiando la conveniencia de revisar lo firmado con la Universidad del País Vasco para este asunto. Habría que tomar medidas si confirmamos todo».

En la práctica, la UPV aprovecha la experiencia de la UNED en todo lo referido a la gestión administrativa en estos temas (entrega de material, papeleos...). La UNED no tiene absolutamente nada que decir en temas académicos.

«Resulta horrible pensar que se estuviera dando trato de favor a los etarras. Supondría un ataque a los principios en que se debe basar la igualdad de oportunidades de los alumnos españoles», opinaba el vicerrector.

La controvertida situación de los presos de ETA en la Universidad vasca fue recientemente analizada en una reunión propiciada por el presidente de honor del PP vasco, Jaime Mayor Oreja. El secretario de Estado de Universidades, Julio Iglesias y la rectora de la UNED, María Araceli Maciá conocieron de primera mano a través de varios docentes vascos los privilegios que se conceden a los etarras al matricularse en la UPV.

El convenio para atender a los reclusos universitarios de ETA, insistían ayer desde la Universidad a Distancia, fue suscrito por la Fundación UNED-Bergara, que tiene «personalidad jurídica propia que le permite firmar marcos de colaboración de este tipo».Su desarrollo está ocasionando ciertos «problemas» entre el colectivo docente, confirmaban otras fuentes consultadas. El parlamentario vasco acusó directamente al Gobierno vasco y a la UPV de «consentir el trato de favor» de los alumnos de ETA matriculados en la institución académica vasca. «Difícilmente puede entenderse que estos presos estén becados por la UPV y por el Gobierno vasco, y además disfruten de facilidades para aprobar sus asignaturas, algo de lo que no gozan el resto de los alumnos de la UPV o de la UNED», denunció.

«Privilegios escandalosos»
Iñaki Ortega calificó de «escandaloso» que ni el Ejecutivo vasco ni la UPV hayan tomado ninguna medida pese a las peticiones de ayuda cursadas por docentes universitarios. «Si no se toman medidas, la sociedad vasca tiene que saber que el Gobierno vasco y la UPV están permitiendo esta discriminación respecto al resto de universitarios, incluso respecto a las víctimas del terrorismo», recalcó Iñaki Ortega.

También el PSOE vasco denunció los «privilegios» de los que disfrutan los presos de ETA matriculados en la UPV. El miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE y secretario general del PSE-EE de Alava, Javier Rojo, lamentó que los terroristas encarcelados «viven a costa del presupuesto público y logran unas condiciones especiales que han sido reiteradamente denunciadas por los propios funcionarios de prisiones».

Rojo calificó de «vergonzoso» la existencia de un conjunto de privilegios de los reclusos etarras que, según sus informaciones, van más allá del ámbito universitario. «Los funcionarios ya trasladaron al entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, cómo los etarras disfrutaban de horas de patio al margen del resto de los presos o conseguían encuentros de vis a vis contrarios a lo dispuesto en el reglamento», señaló el dirigente socialista.

La Universidad no recurre contra Uriarte
MIKEL SEGOVIA El Mundo  30 Julio 2002

BILBAO.- La Universidad del País Vasco (UPV) no va a recurrir la decisión judicial por la que ha sido devuelta la cátedra de Ciencia Política a la profesora Edurne Uriarte. Ayer, en un escueto comunicado, la dirección de la Universidad vasca aseguró que, tras haber analizado con detenimiento la sentencia del Juzgado Contencioso- Administrativo número cuatro de Bilbao, la UPV pretende «respetar y acatar» la decisión judicial.

La UPV explicó que, así como en el primer momento respetó la decisión de la Comisión de Evaluación, --que concedió la cátedra a Edurne Uriarte- y la resolución posterior de la Comisión de Reclamaciones de la UPV, que le retiró esa plaza -tras el recurso que planteó el otro candidato, Francisco Letamendia-, también ahora respetará la resolución judicial.

Los miembros de la Comisión Evaluadora que apoyaron la concesión de la cátedra a Edurne Uriarte (Joaquim Molins López-Rodó, que ejerció de presidente del citado organismo; Antonio Elorza, vocal primero, y Fernando Reinares, vocal tercero) manifestaron ayer que han acogido con «satisfacción» la sentencia, que, según precisaron, es una «victoria» y demuestra que el concurso-oposición se celebró «con absoluto respeto y corrección en el procedimiento selectivo» y que la Comisión de Reclamaciones universitaria «se excedió de los límites legales y pretendió sustituir a la Comisión Evaluadora en las decisiones que sólo a ésta le correspondía realizar».

Edurne Uriarte, profesora de la UPV y presidenta de la Fundación para la Libertad, intervino en una conferencia que organizó esa asociación en Bilbao sobre la Ley de Partidos, en homenaje al catedrático de Ciencia Política Francisco José Llera -quien se irá un año a Estados Unidos debido a las presiones de los radicales- y al párroco de Maruri, Jaime Larrinaga, el primer cura que tiene escolta en el País Vasco por su «lucha» contra la intolerancia.

En ese acto, el ministro de Justicia, José María Michavila, elogió la «rebelión activa contra el totalitarismo» y criticó al PNV por rechazar la Ley de Partidos.

Michavila advierte al PNV que tendrá una «deuda moral» con el País Vasco
BILBAO. M. ALONSO ABC 30 Julio 2002

«Quienes teniendo una historia política centenaria no son capaces de llamar ilegal a lo ilegal» sin hacer frente a su propia «responsabilidad de luchar con toda decisión ante el terrorismo» contraen «una enorme deuda moral con el pueblo vasco», señaló ayer el ministro de Justicia, José María Michavila, en referencia al PNV, durante la conferencia titulada «La ley de Partidos: la conquista ética de una sociedad sin complejos».

La conferencia tuvo lugar en el marco del primer acto público de la Fundación para la Libertad, que preside Edurne Uriarte, y que en su primer acto quiso homenajear al catedrático de la Universidad del País Vasco Francisco Llera y al párroco de Maruri, Jaime Larrinaga. El ministro subrayó, además, que la ley de Partidos «ilegaliza hechos, actividades reiteradas» de violencia o terror pero «nunca ideas, pensamientos o ideologías». En este sentido se refirió a normas de otros países como Francia o Alemania, donde la ley sí prevé la ilegalización por razones ideológicas, pero no en España, donde «no se ha hecho una ley contra las ideologías» sino «a favor de los partidos políticos que impulsan la convivencia y la tolerancia; una ley que ilegaliza hechos reiterados y explícitos de apoyo al terrorismo».

«Esconde su vergüenza»
Michavila se refirió también al PNV, «que no tuvo el valor de estar a la altura moral de nuestra democracia apoyando la ley», porque «esconde su vergüenza» criticando una norma «que sencillamente no existe».

Para explicarlo, el titular de Justicia recordó el procedimiento de elaboración de la ley y su literalidad, y concluyó que «un demócrata no puede decir que debe ser legal un partido que «de manera reiterada» acompaña la acción de la violencia con programas y actuaciones que fomentan el enfrentamiento y confrontación civil ligada a la actividad de los terroristas».

Además, dijo que la democracia no puede consentir «que las subvenciones públicas completen la red de financiación mafiosa que empieza con el secuestro, el robo o el chantaje» y criticó a quienes van en contra «bienintencionadamente» de la ley para evitar mayor crispación porque «la paz y la libertad» no se alcanzan «claudicando».

La ley «sirve para clarificar las cosas y llamarlas por su nombre, desenmascarando tapaderas institucionales que, sirviéndose de la democracia, no son sino instrumentos de violencia, coacción y chantaje, piezas activas, en definitiva, de un proyecto totalitarista», añadió.

Michavila advirtió a los que «teniendo una historia política centenaria no son capaces de llamar ilegal a lo ilegal», ni «luchan con toda decisión contra el terrorismo» y «sistemáticamente se oponen a cualquier iniciativa democrática para reforzar la lucha contra el terrorismo», porque «cometen un error histórico y con él contraen una enorme deuda moral con el propio pueblo vasco».

Nicolás Redondo y otros representantes de la izquierda vasca no nacionalista, como José Antonio Maturana, acudieron a la conferencia del ministro de Justicia, que estuvo también arropado por dirigentes de su partido, entre ellos la vicepresidenta de la Unión Europea, Loyola de Palacio. El acto contó también con la presencia del escultor vasco Agustín Ibarrola.

El ministro de Justicia, José María Michavila, hizo ayer un alegato en favor de la ley de Partidos durante el primer acto público de la Fundación para la Libertad, que homenajeó al catedrático de la Universidad del País Vasco Francisco Llera y al párroco de Maruri, Jaime Larrinaga. Michavila recordó al PNV que su falta de apoyo a la ley generará una deuda moral.

El alcalde de Vitoria se niega a entregar a Batasuna el protagonismo de las fiestas
J. J. SALDAÑA ABC  30 Julio 2002

El alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, dio ayer por cerrada la polémica sobre quién lanzará el domingo el «txupinazo» de comienzo de las fiestas al anunciar que lo hará él mismo. El PNV-EA defendía que dicho honor le correspondía a Batasuna, en virtud del sistema de turnos.

VITORIA. Al final, será el alcalde de Vitoria el que lance el «txupinazo» al no haberse alcanzado el «consenso suficiente» entre los grupos municipales ante el rechazo del PNV a que lo hiciera el club de baloncesto Baskonia, en homenaje a su «doblete» -Liga y Copa- de la última temporada.

Hace dos semanas, el equipo de gobierno -integrado por PP y UA- y el Grupo Socialista aprobaron una moción, que contó con los votos en contra de PNV y Batasuna, invitando al Baskonia.

Los peneuvistas defendieron que el privilegio de lanzar el «txupinazo» correspondía a Batasuna porque, por encima de la no condena de la coalición a la violencia, debía prevalecer el sistema de turnos que rige en el Ayuntamiento.

Negativa del Baskonia
Concluido ayer el plazo dado por el alcalde al grupo de PNV-EA para que reconsiderara su actitud y terminara la «controversia política», premisa exigida por el club de baloncesto para aceptar la invitación del equipo de gobierno, no hubo cambio de posturas.

Así las cosas, a seis días para el comienzo de las fiestas, Alfonso Alonso se ratificó en que «no será» Batasuna el que prenda el cohete y anunciaba que finalmente lo hará él mismo. El alcalde lamentó que «el PNV se mantenga en sus trece», respaldando a Batasuna.

«Txupinazo» alternativo
Ante el anuncio del portavoz de esta coalición, José Enrique Bert, de que su grupo acudirá a la balconada de San Miguel para colocar la ikurriña y lanzar un «txupinazo» alternativo, Alonso respondió que «haga lo que quiera», si bien el Consistorio hará todo lo posible para «intentar no dejar a Batasuna que protagonice nada de las fiestas». Pronosticó que «al final, será como en Pamplona», donde, a pesar de sustituir al representante de Batasuna, las fiestas transcurrieron con normalidad.

El PNV, que insistió en que la postura tanto de su formación como de EA no supone una defensa de Batasuna si no del Reglamento, rechazó la oferta realizada ayer por el portavoz de Batasuna para protagonizar juntos el «txupinazo» alternativo. La portavoz de PNV-EA, María Jesús Aguirre, acusó al primer edil de «crispar las fiestas» frente a la apuesta de su grupo por contribuir a «la normalidad y tranquilidad», y subrayó que ha sido Alonso «quien ha generado la actual polémica» por lo que «es él quien tiene que asumir la responsabilidad».

En el mismo sentido, Batasuna señaló que «el Partido Popular busca el conflicto y está deseando que el día 4 haya algún problema para luego poder magnificarlo y distorsionarlo», y colocar al nacionalismo «como responsable de todos los males»

APRUEBAN SIN EXAMINARSE
Casi la mitad de los presos de ETA estudia en la UPV con profesores abertzales
Agencias Libertad Digital  30 Julio 2002

La cifra de reclusos de ETA que estudia una carrera contrasta con la del resto de internos. Entre el colectivo etarra un 44,3 por ciento se matriculó en una carrera universitaria el pasado año. El resto de los internos universitarios ni siquiera llega al dos por ciento, frente a unos índices de analfabetismo cercanos al diez por ciento.

Pero no sólo llama la atención esta circunstancia, también el hecho de que la mayoría de los etarras que cursan estudios universitarios lo haga en la Universidad del País Vasco y no en la de educación a distancia (UNED). Según ha adelantado este lunes el diario El Mundo, dirigentes etarras, colaboradores e incluso sanguinarios pistoleros estudian desde la cárcel dirigidos por profesores integrados en la UPV. Se aprovechan de un convenio suscrito por esta universidad y el centro de Bergara de la UNED, que convierte a la institución que preside Manuel Montero en la única universidad que imparte un servicio específico a los reclusos. Y ha llegado a ser específico hasta el punto de que en 1995 la UPV facilitó una línea telefónica especial entre el dirigente etarra Antxon, Eugenio Etxebeste, y su tutor para que pudiera continuar sus estudios desde la República Dominicana, donde fue deportado tras el fracaso de las negociaciones de Argel.

Además, la gran mayoría de los presos etarras que estudian en la UPV lo hacen en facultades con departamentos controlados por profesores cercanos al nacionalismo radical. Eligen estas carreras, según han denunciado algunos docentes, porque saben que “los profesores no tendrán ningún problema en aprobarles sin ningún requisito”. No necesitan presentarse a los exámenes y basta con que hagan algún trabajo durante el curso académico. “La realización o no de exámenes a presos de ETA constituye un indicador de tu posición política y puede costarte un disgusto serio”, denuncia a El Mundo otro profesor que reconoce que se producen visitas a los despachos de docentes para facilitar a los presos sus carreras en la cárcel.

Urchueguía acusa a Batasuna de actuar como «verdugo de la libertad»
La alcaldesa de Lasarte considera que el partido abertzale actúa con un «cinismo enfermizo» al convocar una manifestación contra ella «El entorno radical no va a escatimar esfuerzos para evitar que sigamos luchando por la paz»
LOURDES LORENZO/BILBAO El Correo 30 Julio 2002

La alcaldesa de Lasarte-Oria, la socialista Ana Urchueguía, denunció ayer el «cinismo enfermizo» de los concejales de Batasuna de la comarca que han convocado para hoy una manifestación contra ella en esta localidad guipuzcoana. «Es un nuevo intento de amedrentar a los demócratas por parte de los verdaderos verdugos de la libertad», advierte Urchueguía en un comunicado.

La alcaldesa socialista, que fue agredida e insultada hace apenas un mes en un frontón de San Sebastián por un numeroso grupo de violentos, responde así al escrito hecho público el pasado sábado por los ediles de la coalición radical en Lasarte, Hernani y Urnieta, en el que la acusaban de «poner en el punto de mira» a los representantes de Batasuna en la Corporación municipal y «manchar el nombre» del pueblo por vincular a sus atacantes con la izquierda abertzale. La formación radical anunció además la convocatoria de una manifestación para hoy en Lasarte bajo el lema, en euskera, Por encima del fascismo, Euskal Herria adelante y que desde la Alcaldía de la localidad se ha descrito como un acto «dirigido claramente contra la persona de Ana Urchueguía y lo que representa».

Ana Urchueguía quiso matizar ayer que «los únicos que manchan el nombre y la dignidad del pueblo son ETA, con sangre, y quienes no les condenan, con su complicidad». Ante las acusaciones vertidas por Batasuna, que arremetían en su comunicado contra la representante del PSE por impulsar «un montaje mediático-político» para «señalar como culpables» a los cargos públicos radicales dentro de lo que consideraron como «un estado de excepción», Urchueguía replica que «la verdadera excepción» es que la sufren «quienes desde posiciones democráticas no mantenemos planteamientos nacionalistas y debemos ir escoltados a todas horas». Así, apuntó hacia «quienes matan y quienes callan» como los responsables del «grave estado de fascismo» que se vive en el País Vasco.

«Punto de mira»
«Batasuna vuelve a mostrar un cinismo enfermizo al sentirse víctimas, ya que son los verdaderos verdugos», recoge la nota emitida por la Alcaldía de Lasarte, donde también se recuerda que «vuelven a ser los de siempre los que ponen en el punto de mira» a Urchueguía. El máximo órgano de la Corporación reconoce ser consciente de que «si ETA no ha podido acabar con ella -en referencia a la alcaldesa-, no se van a escatimar esfuerzos desde el entorno radical para minar sus fuerzas y su aguante», porque «no pueden tolerar su valentía y arrojo en defensa de la libertad y la democracia».

Urchueguía calificó de «inaceptable» la manifestación de Batasuna y deseó que el Gobierno vasco pueda «asegurar la paz y la normalidad en nuestras calles» para evitar «amenazas o agresión a los ciudadanos de bien».

Victimismo
Editorial La Razón 30 Julio 2002

Jordi Pujol ha denunciado, en un acto de las juventudes de su partido, la ideología hostil contra Cataluña que, además del PP y el PSOE, propalan con creciente intensidad, a su juicio, importantes sectores intelectuales y mediáticos del resto de España. Para Pujol, esta corriente de opinión pretendería que «Cataluña sea como Cuenca». Renace así el viejo mensaje victimista, catalizador de las voluntades adictas frente a la agresión exterior. Es cierto que es importante contextualizar los mensajes y que en esta oportunidad el ardor es intencionado y no responde al perfil integral de Pujol, quien ha demostrado con frecuencia innegables dotes de estadista. Pero tampoco deben ignorarse ni pasarse por alto los disparates.

En este caso, la manifiesta exageración contiene ingredientes reseñables. De un lado, probablemente sea cierto que falta en las políticas estatales alguna dosis necesaria de sensibilidad autonómica. Pero determinadas ideas nacionalistas, en general, no se están prestigiando a los ojos de la mayoría de los ciudadanos. Las estridencias crecientes del nacionalismo vasco no contribuyen a favorecer lazos fraternales entre los particularismos periféricos y los sentimientos identitarios de la sociedad. Pero este rechazo no debe confundirse con hostilidad hacia el País Vasco o Cataluña. Algunos nacionalistas tienen el mal hábito de creerse la única encarnación genuina de la nación e incurren así en un error abultado, que crea maliciosa confusión.

La hora de la Justicia
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo  30 Julio 2002

Desde el Siglo de las Luces, la primacía del Derecho constituye el requisito imprescindible para que los hombres sean libres y puedan ejercer plenamente su condición de ciudadanos. En los términos propuestos por Philip Pettit en su Republicanismo , es la garantía de que esos ciudadanos van a verse protegidos frente a cualquier instancia superior que pretenda ejercer sobre ellos una dominación, incluso la de un juez que actuara al margen del Derecho. Dentro de ese imperio de la Ley, aún el agente social que gozase de discrecionalidad para sus actuaciones tendría «rigurosamente limitada» su capacidad para «ejercerla intencionalmente en detrimento de la persona afectada», ya que sus acciones podrían siempre ser apeladas y revisadas, exponiéndose a sanciones si se ha excedido en sus facultades por intereses banderizos. «La libertad como no dominación -resume Pettit- se define en relación con la medida en que se está protegido contra la interferencia arbitraria».

Resulta obvio que no siempre las actuaciones de la Justicia responden a esas exigencias, pero asimismo es evidente que, incluso en las cuestiones más afectadas por la presión política, ese papel protector, y al mismo tiempo restaurador, de la Justicia está cumpliendo en nuestro país el cometido arriba mencionado, por encima de las ideologías e incluso de los que pudieran considerarse intereses y preferencias del propio Estado. El ejemplo más evidente ha sido en las últimas semanas la confirmación por el Tribunal Constitucional de la sentencia de culpabilidad a los implicados en las torturas y el asesinato de Lasa y Zabala. La presencia entre los mismos de un general de la Guardia Civil, muy estimado en las esferas de pasados y presentes gobiernos, puede explicar el ahínco con que varios magistrados, entre ellos el propio presidente del Tribunal, se esforzaron por revocar la sentencia del Supremo. Pero finalmente se impuso el criterio de que en un Estado de derecho no cabían ni el terrorismo de Estado, ni gravísimas infracciones al respeto de los derechos humanos, por fundamental que fuese la labor de los culpables en la lucha precisamente contra las organizaciones terroristas que intentan destruir el orden democrático.

La interferencia arbitraria resultó así conjurada. Es lícito expresar la satisfacción porque la Justicia haya actuado en ese mismo sentido ante cuestiones y planteamientos políticos muy diferentes de los anteriores. Se da de este modo cumplimiento a la exigencia, pensando en el problema vasco, de que la Justicia proteja a los militantes de ETA en el respeto a los derechos humanos que les corresponden, pero también impida el aplastamiento de los ciudadanos que de una y otra forma son sometidos a la presión intimidatoria de la organización terrorista y de su entorno en el nacionalismo radical.

La reciente sentencia sobre el caso de la cátedra de Edurne Uriarte es un ejemplo inmejorable del cumplimiento de esa función tuitiva de la Justicia. Aún siendo el núcleo del problema la esfera estrictamente académica de la legitimidad o no de la obtención de su cátedra, y el acierto o abuso cometidos por la Comisión de Reclamaciones o el Rectorado de la UPV, se habían visto ampliamente desbordados desde los primeros días de noviembre del pasado año por la actuación de su oponente, no precisamente al presentar un recurso en pleno uso de su derecho, sino por la exhibición en la prensa nacionalista del caso como la expresión de un comportamiento cercano a la prevaricación por miembros del tribunal que de antemano llevarían escrita en las mentes su condena por motivos ideológicos (el pasado abertzale de Ortzi ) y el consiguiente propósito de encumbrar a la profesora Edurne Uriarte, convertida en emblema de españolismo. Curiosamente, el citado núcleo de la cuestión, los méritos académicos, era resuelto de un plumazo y al peso. La diferencia abismal entre los dos concursantes tenía sólo bases cuantitativas, como si un solo libro no pudiera mostrar la excelencia de un intelectual -ejemplo clásico: Carlos V y sus banqueros , de Ramón Carande, en la Historia- y una suma de producciones de baja calidad sirviera para algo (pensemos en el cine de Mariano Ozores o en la producción de algunos publicistas que en Historia parecen competir en un partido de baloncesto). Nadie se asomó a la obra de Edurne Uriarte, condenada de antemano, ni intentó probar que aportan a la Ciencia Política los varios tomos de la Historia del nacionalismo vasco y de ETA , de Letamendia.

Éste era el debate, pero obviamente resultaba más fácil a quienes viven, en política, de ejercer la intimidación servirse de ella y dar por resuelto el dilema, descalificando a quienes votamos por Uriarte -no por designación del Ministerio de Interior o del malo de la historia, el director del Departamento Francisco Llera, sino por un sorteo imparcial y en este caso maldito- y a la propia candidata vencedora del concurso. Llegó hasta el punto de que documentos internos de que sólo un concursante dispuso fueron citados entre comillas contra ella y nosotros en Kale gorria , la revista de Pepe Rey. Por la condición de los fiscales espontáneos, la maraña acusatoria frente a quienes cometimos el crimen de pensar que Edurne Uriarte merecía la cátedra y Francisco Letamendia no, recordaba el argumento de una vieja película titulada Los asesinos acusan . El delirio llegó, y ha sido aún expresado en su plenitud en las páginas de Gara la pasada semana, al hacer público el argumento de que Edurne Uriarte lo que ha hecho es aprovecharse fraudulentamente de su condición de víctima casi definitiva de ETA para encumbrarse. ¡Qué suerte ser objeto de un atentado! Existirían víctimas del terrorismo dignas y respetables, las que sufren en silencio su situación -en el caso, claro, de haber sobrevivido-, y luego pícaros (sic) que trepan a favor de tan fausta ocasión. Y después todo se habría reducido al despliegue de una conspiración tendente a provocar en su oponente la muerte académica (al parecer, eso sucede si uno se queda como profesor titular; en todo caso, buena muestra de inaceptable inversión de situaciones). La literatura sobre el tema en los últimos meses es suficientemente ilustrativa, y los artículos del señor Letamendia y la carta de su colega Pedro Ibarra merecen ser consultados por quien desee formarse un juicio imparcial. El equipo rectoral de la UPV tiene ahí también buena materia para reflexionar si lo desea.

Por ello, la sentencia que devuelve la cátedra legítimamente obtenida a Edurne Uriarte supone mucho más que la reparación de una injusticia en el plano académico. Pero también es eso. Reproduce íntegramente los textos de los informes sobre los candidatos del presidente Molins y de mí mismo, con lo cual, a diferencia de lo que ocurría en la resolución rectoral, queda claro a los cuatro vientos que los votos en la Comisión estaban perfectamente respaldados por valoraciones precisas, que, eso sí, podían ser discutibles en su contenido. Pero ahí es donde no debe entrar, recuerda la jueza, una Comisión de Reclamaciones encargada en todo caso de comprobar incumplimientos formales graves o contradicciones que afecten a la propuesta de provisión de la cátedra. Es, pues, una buena lección de justicia al delimitar los campos e impedir una interferencia arbitraria. Sería de desear que el criterio fuese atendido, no sólo por la UPV, sino por otros centros universitarios en la resolución de conflictos similares.

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