AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 31 Julio  2002
Un pueblo superapacible y majo
Edurne URIARTE ABC 31 Julio 2002

Diálogo
PABLO A. MOSQUERA El Correo 31 Julio 2002

¿Rendirnos ahora
CARLOS Mª DE URQUIJO El Correo 31 Julio 2002

La UNED no puede estar en la UPV
Impresiones El Mundo  31 Julio 2002

Modos mezquinos y paletos
Ignacio Villa Libertad Digital  31 Julio 2002

La campaña de Cataluña
Editorial ABC 31 Julio 2002

La lengua de Jordi
MANUEL ALCÁNTARA/ El Correo 31 Julio 2002

Juaristi denuncia la presión de Batasuna sobre la UPV
El Mundo 31 Julio 2002

Juaristi denuncia que existen departamentos enteros de la UPV controlados por Batasuna
EFE Libertad Digital  31 Julio 2002

Casi la mitad de los presos de ETA estudia en la UPV con profesores abertzales
Agencias Libertad Digital  31 Julio 2002

Voluntario a concejal
Cartas al Director ABC 31 Julio 2002

El PSE-EE califica de «nazi» la concentración abertzale contra la alcaldesa de Lasarte
JONE GUINDO El Mundo  Libertad Digital  31 Julio 2002
 

Un pueblo superapacible y majo
Por Edurne URIARTE ABC 31 Julio 2002

El título no es mío. Se lo debo al alcalde de Maruri, Joseba Alzaga, y le agradezco el préstamo y sus reflexiones de estos últimos días porque nos ha dado gratis unas lecciones sobre el problema vasco más valiosas que la extensa literatura politológica sobre la cuestión. Porque Maruri y su alcalde son un paradigma de lo que ocurre en el País Vasco, de lo que ocurre en una sociedad que justifica o que calla y acepta el terrorismo y la imposición, y de lo que les ocurre a los que, como Jaime Larrinaga, denuncian la situación.

Aparentemente, Maruri es una localidad idílica, no sólo superapacible y maja, como dice su alcalde, sino, además, bellísima y próspera. Paisaje de postal, caseríos restaurados junto a multitud de nuevas casas acogedoras y costosas, veredas que invitan al paseo, caballos, niños y mayores en sus bicicletas, piscinas y jardines cuidados. En fin, un pueblo en el que se vive muy bien, mejor que en ningún sitio, como en todo el País Vasco, por otra parte. Nos lo recuerda el lendakari siempre que puede. En el País Vasco se vive muy bien y estamos todos encantados, como en Maruri, con nuestras montañas, nuestra gastronomía, y, sobre todo, nuestra tranquilidad.

Por eso el alcalde de Maruri se indigna, al igual que el lendakari, cuando alguien quiere romper esa tranquilidad y nos dice que «es injusto que vengan agentes externos a romper esta tranquilidad y que la prensa nos criminalice». Igual que se indigna una vecina que invita a Jaime Larrinaga a irse si no está a gusto, porque ellos se encuentran perfectamente en Maruri, «su pueblo», y lo van a defender de quienes lo ataquen.

Maruri es la Euskalherria de los nacionalistas, ese trozo de tierra y de gentes de las que se sienten propietarios, en el que han impuesto sus ideas y sus reglas, y en el que han establecido la exclusión para quien no acepte esa apropiación y esas ideas. Por eso el alcalde de Maruri tiene su parte de razón, porque, en efecto, Maruri es un pueblo realmente majo para quien acepte la imposición nacionalista. Eso procura integración, aceptación y reconocimiento y una vida agradable y hermosa junto a otros vecinos igual de majos que el alcalde, es decir, gentes inofensivas y amables, cariñosos con sus niños, y amantes de sus perros.

Con ese mismo aire inofensivo y amable, el alcalde de Maruri no sólo defiende a «su pueblo» sino que, además, escribe un panfleto digno de Pepe Rei contra Jaime Larrinaga, y con ese mismo aspecto inofensivo y amable le acusa de buscar protagonismo cuando Jaime Larrinaga denuncia el panfleto. Igual que los que enviaron una carta con amenazas de muerte y una llave al concejal de Rentería José Luis Vela y le acusaron después de buscar protagonismo. O igual que los concejales batasunos de Lasarte que también han acusado a su alcaldesa, Ana Urchueguía, de buscar protagonismo por denunciar las agresiones que ha sufrido.

Bajo la belleza de Maruri, bajo la sonrisa de sus gentes, se esconde la cara inquietante, tenebrosa y violenta de la Euskalherria nacionalista. Los asesinos acusan a las víctimas, y los que se dicen pacíficos las acusan igualmente, o se callan y buscan la recompensa de la aceptación social. Ni siquiera para esos que se dicen pacíficos ETA es el principal problema. Por eso el alcalde afirma tajante que en Maruri ni hay miedo ni lo ha habido nunca. El problema para él es Jaime Larrinaga, y todos los Jaimes Larrinagas que en el País Vasco discrepan de las ideas nacionalistas y denuncian la imposición y el silencio. Porque «su» Maruri, lo mismo que la Euskalherria de Batasuna, cada día más semejante a la del lendakari, están en peligro. Los discrepantes comienzan a ser demasiados.

Diálogo
PABLO A. MOSQUERA /SEC. GEN. DE UA El Correo 31 Julio 2002

Una sociedad enferma como la vasca tiene percepciones y comportamientos diferentes al resto del país. Esta realidad debe ser estudiada antes de diseñar la campaña electoral para las elecciones municipales en Euskadi. Tal pretensión por mi parte se sustenta en dos hechos que debemos asumir si no queremos que el nacionalismo vuelva a ganar las próximas elecciones. ¿Cómo lograr candidatos para completar las listas a los municipios vascos, en pleno estado de terror en el que el mensaje central, directo y subliminal, es si merece la pena jugarse la vida? En esta cuestión, el ejemplo de Mayor Oreja ha sido enormemente importante. Si los que deben dar ejemplo se marchan, tocan a retirada.

Habrá que definir, en función del estado de ánimo real de los ciudadanos vascos, la oferta de conducta socio-política en los ayuntamientos vascos. Tal decisión debe basarse en el fracaso de la campaña mediática de las elecciones al Parlamento vasco, en la que se logró movilizar al cuerpo electoral y sin embargo, a la hora de elegir entre el cambio y la continuidad, los vascos, asustados, votaron la teoría del mal menor que les ofrecía Ibarretxe.

Para cambiar Euskadi se requieren dos condiciones: conocerla y no inventársela. Invertir tiempo y medios para hacer la revolución cultural. Hoy, entre un Gobierno nacionalista que controla información, educación y cultura y una oferta televisiva que se empeña en dar notoriedad al fundamentalismo nacionalista, la sociedad vasca vive un modelo ético, democrático y de diálogo perverso. Y ahí debería estar el primer objetivo: desde la televisión pública, educar a la población para que recupere la autoestima para el cambio, por razones de dignidad más que de calidad -paradójicamente, garantizada por el desarrollo del modelo de gestión autonómico-. Evitar abrir los telediarios con malas noticias del País Vasco, que llevan al cambio de canal, pues a la gente no le gusta que le recuerden sus miserias.

Pero la clave está en promover actitudes positivas, no tan sólo de contestación a la iniciativa nacionalista. Hay que demostrar que con otro modelo de ser y para decidir se puede vivir mejor, rompiendo con el fatal destino de un país moldeado por el nacionalismo, donde los demás terminan por sentirse obligados por las circunstancias. Hay que dedicarse más al diálogo con la sociedad y menos entre los políticos. Hay que cambiar el sentido que se le da en el país al término diálogo, que parece ser el motivo final para el mantenimiento del conflicto.

No debemos perder ni un minuto más en discutir en el terreno del nacionalismo. Diseñemos nuestro propio espacio de diálogo, de autonomía, de convivencia, de identidad. Prediquemos con nuestra propia iniciativa. Ilusionemos a otras generaciones de ciudadanos para que participen en el futuro de su comunidad. Y todo ello, sin abandonar lo que se debe hacer con firmeza en materia de lucha contra el fundamentalismo. Pero que no sea lo único que se percibe como actitud de los constitucionalistas.

De tanto hablar de libertad, hemos gastado el término. Es hora de hablar de otros objetivos para la sociedad real de ciudadanos. Opongamos, al miedo y a la pérdida de la esperanza, ilusión, imaginación, creatividad, descentralización, motivación, participación. Busquemos una nueva generación de servidores de lo público, comprometidos con su circunscripción electoral antes que con los partidos políticos. A lo mejor es el momento y el lugar para poner en marcha cambios espectaculares en el sistema de representación institucional, mediante listas abiertas y consultas populares.

¿Rendirnos ahora?
CARLOS Mª DE URQUIJO/PARLAMENTARIO VASCO Y CONCEJAL DEL PP EN LLODIO El Correo 31 Julio 2002

Algunos responsables políticos plantean la posibilidad de no concurrir a las próximas elecciones municipales para denunciar la falta de libertad existente en el País Vasco. Entiendo lo que pretenden: sacudir conciencias a las que sólo una medida extrema despertaría de su letargo. Pero el solo hecho de contemplar siquiera esta posibilidad supondría un error de incalculables consecuencias para quienes, en el País Vasco, trabajamos cada día para abrir paso a la libertad.

Comprendo que el hartazgo ante la situación de acoso permanente que padecemos los no nacionalistas, y la indiferencia con que muchos la contemplan, pueda llevar a que algunos se planteen opciones a la desesperada. Pero ante situaciones extremas, como las que vivimos aquí, debe actuarse con la cabeza fría y no a golpe de impulsos más o menos bienintencionados.

¿Qué ganaríamos PSOE y PP con no presentarnos a las elecciones municipales? ¿A quién beneficiaría nuestra ausencia? Estoy plenamente convencido de que no ganaríamos absolutamente nada, más bien al contrario. Se nos acusaría, y con razón, de arrojar la toalla. Sería el triunfo definitivo de ETA. Si algo ha buscado la banda terrorista a lo largo de estos últimos años con el asesinato de cargos públicos, es el desistimiento de quienes, a cara descubierta, les hacemos frente. Estaríamos dándole la razón, sería para ella la confirmación de su macabra estrategia. De rebote, el nacionalismo gobernante tendrá vía libre para hacer y deshacer a su antojo en diputaciones y ayuntamientos durante toda una legislatura y caminar, sin oposición, hacia su objetivo final: la independencia.

Secundar la estrategia de no presentarse a las elecciones sería una traición a las víctimas del terrorismo. ¿Para que habría servido el sacrificio de Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Froilán Elespe, Juan Priede? ¿Para nada? Yo, desde luego -y me atrevo a afirmar que el conjunto de los cargos electos del PP del País Vasco-, no estoy dispuesto a que estos años de sacrificio no tengan utilidad. Quien crea que estamos aquí sólo para resistir se equivoca. Estamos en el País Vasco para ser alternativa al nacionalismo. El esfuerzo realizado es para ganar. No para que triunfe sólo una sigla, sino para que se abran paso de manera definitiva la paz y la libertad. Ése es el miedo de algunos. Que triunfando la libertad se acabe con un régimen, el nacionalista, responsable en no poca medida de la penosa situación que padecemos quienes nos hemos opuesto a sus ideas.

Descartemos planteamientos derrotistas. La democracia está en cuestión, eso es evidente, pero nadie nos la va a regalar y menos quienes, desde el Gobierno vasco, gestionan con comodidad la actual situación. Sin el concurso de los no nacionalistas no habrá libertad plena en el País Vasco. El cambio es posible, la alternativa existe, los nacionalistas lo saben y de ahí su nerviosismo. Sólo debemos tener un objetivo: formar las mejores candidaturas y presentarnos en cuantos municipios podamos. Del resto se encargará el sentido común de los vascos y no me cabe duda de que la perseverancia dará su fruto. Alguien dijo, con acierto, que el que resiste gana.

La UNED no puede estar en la UPV
Impresiones El Mundo  31 Julio 2002

La UNED, la Universidad de Educación a Distancia, debe romper sus vínculos con la UPV, la Universidad Pública del País Vasco.Las explicaciones de ésta sobre la deferencia académica hacia los presos etarras no aguantan el menor análisis. Nos reafirmamos en la idea de que es absolutamente loable que haya presos que intenten mejorar su educación y que aprovechen el tiempo que permanecen en las cárceles tratando de obtener una cualificación superior a través de la Universidad. Lo que nos parece inadmisible es que los etarras disfruten de una situación de privilegio respecto al resto de los alumnos. No es a la UPV a quien corresponde la tarea de impartir clases a distancia, en lugares alejados del País Vasco. Sencillamente no está capacitada para ejercer esa función.

Precisamente la UNED se creó expresamente para llevar a cabo ese cometido. Por eso debe romper cuanto antes el convenio económico que mantiene con la UPV a través de Bergara, su centro asociado. La UNED debe tener la misma tabla de medir a los estudiantes en todos los lugares donde ejerce su magisterio. Ayer en El Escorial Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, un catedrático de filología que sufrió en el País Vasco la presión nacionalista, calificó el caso de «incomprensible» y afirmó que los presos de ETA siempre han recibido un trato de favor en la UPV.

Modos mezquinos y paletos
Ignacio Villa Libertad Digital  31 Julio 2002

Hemos vuelto a las andadas, a unas andadas que teníamos un poco olvidadas. Era un simple espejismo. De pronto hemos aterrizado de bruces en la realidad de siempre. Jordi Pujol, aunque tiene a la vuelta de la esquina su retirada de la política, ha vuelto a sacar a relucir esos malos modos y maneras, esos "tics" de prepotencia de los que tantas veces ha alardeado allí donde iba. Los nacionalistas catalanes acostumbrados, a articular toda su estrategia política en un victimismo pasado ya de moda, han buscado siempre una diferenciación, una "cualificación" política que les hiciera diferentes a los demás, una actitud de superioridad que les colocará con otra perspectiva institucional. Tanta obsesión por marcar los territorios, que al final se han quedado anclados en una forma de hacer política mezquina y algo paleta.

En esta ocasión, el todavía presidente de la Generalidad de Cataluña se ha descolgado con unas despectivas declaraciones sobre Cuenca, para explicar sus pretensiones nacionalistas y de autogobierno. Pujol se ha vuelto a equivocar –y ya hemos perdido la cuenta de tanta equivocación– en esta recta final de su vida de político en activo. Pujol ha vuelto a descubrir lo que es una realidad consolidada: el nacionalismo catalán no avanza, solamente se lamenta de sus limitaciones, dejando al descubierto su falta de amplios horizontes. Este nacionalismo, lejos de hacer una Comunidad amplia en objetivos y en metas, está convirtiendo la política catalana en un territorio de muy poca categoría. No tienen estrategias, carecen de proyectos, les faltan objetivos que apunten hacia ideas nuevas, que escapen de la única obsesión actual: la supervivencia de un sistema cerrado y agobiante.

Pujol, con sus declaraciones y sus actitudes, vuelve a poner encima de la mesa un estilo de hacer política: tirar la piedra y luego esconder la mano. Primero se descuelga con desprecios, nada involuntarios, hacia la bonita ciudad de Cuenca. Luego rectifica por carta dirigida al presidente Bono. Pero, aunque rectificar siempre es bueno, lo dicho ya queda dicho. Algo que sabe y conoce un político de su larga trayectoria en el poder. Estas "equivocaciones" no son casualidad. Son la manifestación pública de algo que se lleva dentro. El nacionalismo catalán pretende encerrar a los suyos en un mundo artificialmente perfecto pero que, en realidad, carece del mejor de los tesoros: la comprensión y la tolerancia hacia los demás. Además de Cataluña, hay más cosas en este mundo que también merecen la pena. Pujol suponemos que lo sabe, pero no se quiere dar por enterado.

La campaña de Cataluña
Editorial ABC 31 Julio 2002

LAS últimas declaraciones del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, sobre la consistencia de Cataluña respecto a Cuenca -más allá de las lógicas reacciones que han suscitado- se antojan el pistoletazo de salida de una larga campaña autonómica; una campaña en la que por primera vez el líder nacionalista tendrá un papel aparentemente secundario. La forma de tensionar el nervio electoral de Convergència -y en esto no hay grandes aportaciones- es tratar de convertir el más leve agravio en una grave injusticia. En esa clave hay que contextualizar el progresivo desencuentro entre CiU y el PP, la cada vez más amplia distancia entre Aznar y Pujol -con una reunión aplazada «sine die»- y la mordacidad dialéctica con la que se expresa el líder nacionalista, tan consciente de que sus palabras pueden herir injustamente como de que la forma más rápida de alcanzar el primer plano es dar un aldabonazo.

El mensaje de fondo de Pujol consiste en cuestionar el marco constitucional, si bien muy matizadamente, y la forma es de un pintoresquismo tendente a que de la anécdota se ascienda a la sustancia. Por tanto, uno de los ejes de la campaña nacionalista, probablemente el más importante, consista en exponer el manido asunto del «encaje de Cataluña en España» para que el quid electoral consista en un debate ideológico-reivindicativo en el que CiU tiene mucho más que ganar que Maragall y, desde luego, que Josep Piqué. Es probable que el primero entre al trapo y el segundo recurra a que la acción de gobierno del PP en toda España es perfectamente aplicable a Cataluña. Lo que es obvio es que, al menos desde CiU, la primera formación en catar el melón electoral, los elementos de confrontación no presentan novedades. Y es normal que así ocurra porque, entre otras razones, una fuerza que lleva más de veinte años en el poder pocas ilusiones más puede suscitar sobre su capacidad de gestión. El debate emocional sobre los agravios -con el Archivo de Salamanca a la cabeza- se antoja la primera andanada de un amplio cuestionamiento del Estado de las Autonomías.

La lengua de Jordi
MANUEL ALCÁNTARA/ El Correo 31 Julio 2002

No me refiero a la hermosa lengua catalana, que tan bien hablan otros y él masculla, sino a la sin hueso del honorable Pujol. No le da un minuto de descanso. Cuando no tiene nada que hacer, hace declaraciones. Una habilidad suprema ha venido mostrando últimamente para no dejar que se le escape ninguna ocasión para decir una inconveniencia, bien sobre el peñasco Perejil, bien sobre el Archivo de Salamanca o sobre la inmigración, sin contar las que profiere cuando habla de soberanía y de autogobierno. Se conoce que el seny no es obligatorio.

El tenaz político no ha aprendido aún, a pesar de su gloriosa veteranía, que cuando se ocupa un cargo como el suyo no se debe hablar más que cuando lo que se va a decir pueda mejorar el silencio. Si un hombre público habla por hablar, lo más probable es que se quede sin público. La imprudencia, que siempre es temeraria, conduce a hechos que serían delitos «a mediar malicia». Los ingleses dicen que imprudente es el que en plena tormenta entra a refugiarse de la lluvia en una tienda de paraguas. A Jordi Pujol, con lo que está cayendo, no se le ha ocurrido una cosa mejor que decir, en referencia al PP y al PSOE, que lo que les interesa a ambos «es que Cataluña sea como la provincia de Cuenca». El inequívoco matiz peyorativo le ha sentado muy mal a Bono, que le ha dicho que todavía no ha nacido un catalán que sea más digno que un conquense, pero no sólo a Bono. Muchos castellanos y manchegos se han sentido ofendidos. Y yo, que soy de Málaga.

Cuenca es una certeza increíble. La amo desde que me llevó Federico Muelas, hace más de medio siglo, a enseñarme «su limpia sinrazón altiva». Una ciudad mágica, junto al renglón de menta del Júcar, donde puede verse, como dice Raúl del Pozo, un burro en una ventana. ¿A qué viene meterse con Cuenca, en vez de meterse la lengua en otro sitio, por cierto no muy distante de sus zapatos? El honorable debería disculparse. Tendrá que tragarse sus palabras, más que nada para comprobar que no son una dieta adecuada.

Juaristi denuncia la presión de Batasuna sobre la UPV
El Mundo 31 Julio 2002

El 65% de los presos de ETA que cursan estudios universitarios se decantan por carreras como Historia, Magisterio, Periodismo y Psicología

MADRID.- El reparto de influencia política en la UPV fue remarcado ayer por el director del Instituto Cervantes y ensayista vasco, Jon Juaristi que denunció la existencia de departamentos universitarios controlados por Batasuna en esta institución universitaria.

Juaristi, catedrático de Filología Hispánica de la Universidad del País Vasco, afirmó que es «incomprensible» que los presos se matriculen en esta universidad «porque no pueden tener asistencia a clase», por lo que «están de sobra» y deberían estar «en otras estructuras como la UNED».

El catedrático señaló que en la UPV «siempre ha habido una presión muy fuerte sobre los profesores para garantizar un trato de favor a estos señores», una situación «de continuo abuso» que viene produciéndose desde hace mucho tiempo, según informa Efe. Las presiones sobre la universidad cuentan, según Juaristi, con «el silencio o la complicidad por omisión de una buena parte de la comunidad académica». «Es algo que todo el que trabaja en la UPV lo sabe», sentenció.

Los reclusos de ETA matriculados en la UPV se decantan mayoritariamente por carreras de Letras, según fuentes penitenciarias. El 65% de los presos encarcelados por su vinculación con la organización terrorista y que estudian carreras universitarias se decantan por estudios como Historia, Magisterio, Periodismo, Psicología y Derecho, según informa Josean Izarra.

Instituciones Penitenciarias cuenta con el registro de 230 presos de ETA matriculados en la UPV tanto en el curso de acceso a estos estudios universitarios como en las titulaciones que ofrece esta institución docente. Según fuentes penitenciarias, una treintena de estos reclusos realizaron durante el curso 2001-02 el curso de acceso y el resto de los 200 presos de ETA matriculados en la UPV se decantaron mayoritariamente por las carreras de Letras.

Casi el 50% de los 499 presos de ETA encarcelados se matricularon en este curso en la UPV. De los dos centenares que lo hicieron en estudios universitarios, el grupo más numeroso lo hizo en en Historia (36), seguido de Biología (23), Magisterio (23), Periodismo (22) y Filología (18).

Además, los grupos de alumnos de ETA en la UPV más numeroso son Derecho (14), Psicología (12) y Relaciones Laborales (10). El resto, otros 42 presos, se han matriculado en otras carreras.

Juaristi denuncia que existen "departamentos enteros" de la UPV controlados por Batasuna
EFE Libertad Digital  31 Julio 2002

Tras la cátedra robada a Edurne Uriarte y los aprobados regalados a presos etarras, el director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, ha denunciado que la Universidad del País Vasco tiene "departamentos enteros controlados por Batasuna" desde los que se ejerce "una presión extra-académica" sobre "el conjunto" de la comunidad universitaria.

Juaristi, catedrático de Filología Hispánica de la Universidad del País Vasco, confirmó las recientes denuncias de que los presos de ETA reciben un "trato de favor" de la Universidad del País Vasco, en las que se asegura que algunos de ellos llegan a ser aprobados sin cumplir los requisitos imprescindibles. Juaristi afirmó que es "incomprensible" que los presos se matriculen en esta universidad "porque no pueden tener asistencia a clase", por lo que en ella "están de sobra" y deberían estar "en otras estructuras, como la Universidad Nacional de Educación a Distancia". Sin embargo, el catedrático señaló que en la UPV "siempre ha habido una presión muy fuerte sobre los profesores para garantizar un trato de favor a estos señores (los presos de ETA)", una situación "de continuo abuso" que viene desde hace mucho tiempo.

Juaristi explicó que a él se le acusó "de dirigir prácticamente una caza de alumnos etarras y de negarles exámenes" cuando "lo único que he hecho ha sido denunciar una situación incomprensible, si hay unos señores que no vienen a clase, no pueden estar en la Universidad". Las presiones se producen, señaló, porque la UPV tiene "departamentos enteros controlados por Batasuna" que presionan sobre "el conjunto de la comunidad académica" y que hace que "en algunos casos a los rectores se les arrugue el ombligo". Según el responsable del Instituto Cervantes, estas presiones cuentan con "el silencio o la complicidad por omisión de una buena parte de la comunidad académica". "Es algo que todo el que trabaja en la UPV lo sabe", sentenció.

Sobre la sentencia que ha devuelto a Edurne Uriarte la cátedra de Ciencias Políticas en la Universidad del País Vasco, después de que la adjudicación fuera recurrida, Juaristi señaló que es "una restitución justa, de algo que había sido claramente una irregularidad espantosa". Añadió que cree que “había que haber hecho algo antes por parte de la Universidad, de sus órganos directivos, pero eso, en el caso de la UPV, es pedir peras al olmo".

Casi la mitad de los presos de ETA estudia en la UPV con profesores abertzales
Agencias Libertad Digital  31 Julio 2002

La cifra de reclusos de ETA que estudia una carrera contrasta con la del resto de internos. Entre el colectivo etarra un 44,3 por ciento se matriculó en una carrera universitaria el pasado año. El resto de los internos universitarios ni siquiera llega al dos por ciento, frente a unos índices de analfabetismo cercanos al diez por ciento.

Pero no sólo llama la atención esta circunstancia, también el hecho de que la mayoría de los etarras que cursan estudios universitarios lo haga en la Universidad del País Vasco y no en la de educación a distancia (UNED). Según ha adelantado este lunes el diario El Mundo, dirigentes etarras, colaboradores e incluso sanguinarios pistoleros estudian desde la cárcel dirigidos por profesores integrados en la UPV. Se aprovechan de un convenio suscrito por esta universidad y el centro de Bergara de la UNED, que convierte a la institución que preside Manuel Montero en la única universidad que imparte un servicio específico a los reclusos. Y ha llegado a ser específico hasta el punto de que en 1995 la UPV facilitó una línea telefónica especial entre el dirigente etarra Antxon, Eugenio Etxebeste, y su tutor para que pudiera continuar sus estudios desde la República Dominicana, donde fue deportado tras el fracaso de las negociaciones de Argel.

Además, la gran mayoría de los presos etarras que estudian en la UPV lo hacen en facultades con departamentos controlados por profesores cercanos al nacionalismo radical. Eligen estas carreras, según han denunciado algunos docentes, porque saben que “los profesores no tendrán ningún problema en aprobarles sin ningún requisito”. No necesitan presentarse a los exámenes y basta con que hagan algún trabajo durante el curso académico. “La realización o no de exámenes a presos de ETA constituye un indicador de tu posición política y puede costarte un disgusto serio”, denuncia a El Mundo otro profesor que reconoce que se producen visitas a los despachos de docentes para facilitar a los presos sus carreras en la cárcel.

Voluntario a concejal
Cartas al Director ABC 31 Julio 2002

Eso de escolta para el párroco, en Maruri, ya ha colmado mi tolerancia, es el colmo: ¡Que cuente conmigo el padre Larrinaga! Dado que ya no tengo edad de monaguillo para la parroquia de Maruri, u otra cualquiera de esas tierras abandonadas de libertad y sobradas de miedo, ante la inminencia de las municipales, y como soy, más bien, algo así como un «funcionario jubilado», quisiera ofrecerme a candidato de concejal, ya fuere por el PP, ya fuese por el PSOE, en uno de esos pueblos vizcaínos o guipuzcoanos donde no tienen bastantes votos porque sobran muchas balas. Además invito a todos mis colegas de todos los territorios españoles, en caso de que no encuentre suficiente eco en la sociedad vasca, a pesar de que el pueblo ya habló muy claro en su silenciosa y multitudinaria manifestación de Ermua, y lo seguiría haciendo en las urnas si les dejaran. ¿Por qué no aplican los gobernantes, y algunos jueces, con rigor, la Ley del Estado de Derecho? Los gobiernos, tanto el autonómico como el municipal, y especialmente el nacional, tienen la obligación de zanjar este problema, en su correspondiente nivel, dentro de sus competencias legales. Cada Ayuntamiento en su municipio (qué bien lo hace el alcalde de Vitoria); el Gobierno vasco, en Euskadi (qué mal lo hace el lendakari); el Gobierno español, en España (sin olvidar que Euskadi también es España). En resumen, lo que pido es: ¡Que me enrolen ahí para concejal!   José Naranjo Luque.  Málaga.

El PSE-EE califica de «nazi» la concentración 'abertzale' contra la alcaldesa de Lasarte
La Ertzaintza impidió que los manifestantes de Batasuna gritaran contra la edil socialista Ana Urchueguía - María San Gil (PP): «Queremos que vean que las calles del País Vasco son de todos»
JONE GUINDO El Mundo  Libertad Digital  31 Julio 2002

LASARTE (GUIPUZCOA).- La Ertzaintza impidió ayer que se profirieran gritos contra la alcaldesa de Lasarte, Ana Urchueguía, en una manifestación convocada por Batasuna para denunciar el «estado de excepción que promueve la alcaldesa» de la localidad.

Un mando de la Ertzaintza había advertido previamente a los ediles de Batasuna que encabezaban la marcha de que se ciñeran a los lemas contemplados en el permiso para realizar la protesta.

Sin embargo, en el momento en el que un grupo de manifestantes aislados se refirieron directamente a la alcaldesa socialista al grito de «Ana, faxista, alde hemendik» («Ana fascista, vete de aquí»), los agentes bajaron de sus vehículos con material antidisturbios para avisar de que no personificasen sus proclamas.

No es la primera vez que Urchueguía padece este tipo de presiones.La alcaldesa fue agredida recientemente en un partido pelota disputado en San Sebastián y no pudo salir al balcón del consistorio de la localidad en el acto de inauguración de las fiestas patronales.

La protesta de ayer, encabezada por ediles de las localidades de Lasarte, Urnieta y Hernani, concluyó en la plaza de Okendo, donde el concejal Zigor Iriondo leyó un comunicado y entonó unos versos en los que denunció la actitud de Urchueguía comparándola con la del párroco de Maruri, Jaime Larrinaga.

Respuesta socialista
El secretario general del PSE-EE en Guipúzcoa, Manuel Huertas, salió al paso de esta manifestación denunciando el «silencio de las instituciones y de ciertos líderes del nacionalismo» ante una manifestación expresamente convocada «para desacreditar y hostigar en público» a Urchueguía.

«Los máximos dirigentes del PNV siguen empeñados en mirar para otro lado, mientras la democracia se degrada día a día en el País Vasco», señaló. El secretario socialista se refirió directamente al portavoz nacionalista, Joseba Egibar. Considera que es uno de los líderes a los que «les preocupa mucho más salvaguardar la libertad de expresión de quienes, como Batasuna, no condenan la violencia terrorista de ETA, que la de quienes, como Ana Urchueguía, la sufren por enfrentarse a ella».

Huertas consideró que «la defensa activa de la democracia en el ámbito municipal no parece estar en la agenda política del nacionalismo gobernante», lo que contrasta con las «declaraciones de principios» de la formación y los compromisos asumidos en el manifiesto de Eudel».

El portavoz de la Ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, afirmó que con esta convocatoria, Batasuna «se quita la careta una vez más y actúa como los nazis en Alemania, persiguiendo a todos los que no apoyan sus objetivos».

Horas antes, en San Sebastián, una quincena de representantes de Batasuna se había concentrado ante las sedes del PP y el PSE-EE de San Sebastián para denunciar la «política fascista» de ambas formaciones. Dirigentes, cargos públicos y afiliados populares se situaron frente a los de la plataforma abertzale para que «vean que las calles del País Vasco son todos», según señaló la presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, informa J.M. U.

Las concentraciones se desarrollaron sin incidentes y se iniciaron a las 12.00 horas frente a la sede de los socialistas en la capital guipuzcoana. Unos 15 miembros de Batasuna, entre los que se encontraban el dirigente Joseba Permach y concejales de la coalición en el ayuntamiento, permanecieron un cuarto de hora en silencio, mientras portaban una pancarta con el lema Stop al fascismo. Democracia para Euskal Herria.

Concluida la concentración, los manifestantes se trasladaron hasta la sede del PP, ubicada en la misma calle, donde se había situado una veintena de cargos públicos y responsables populares con una pancarta con el lema Libertad. Entre los congregados se hallaban la citada San Gil, el senador Gonzalo Quiroga, el presidente de Nuevas Generaciones, Santiago Abascal, así como concejales y junteros.

San Gil advirtió a Batasuna de que cada vez que concentre frente a las sedes del PP «se encontrará con los populares en contra plantándoles cara».

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