AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Agosto  2002
Lecciones de Ermua
MARIO ONAINDIA El Mundo 1 Agosto 2002

Perseverar en la infamia
EDITORIAL Libertad Digital  1 Agosto 2002

Arzallus da la razón a Aznar
Editorial La Razón 1 Agosto 2002

Cachonderías
Jaime CAMPMANY ABC  1 Agosto 2002

Hora de la justicia para «Ternera»
Editorial La Razón 1 Agosto 2002

El PSE reclama una rebelión contra Batasuna por las amenazas a sus ediles
Redacción - Madrid.- La Razón 1 Agosto 2002

Carta abierta a Jaime Larrinaga
MANUEL DE UNCITI El Correo 1 Agosto 2002

Rojo acusa a Arzalluz de “alentar el éxodo” de los vascos desde su complicidad con los violentos
EFE Libertad Digital  1 Agosto 2002

Lecciones de Ermua
MARIO ONAINDIA El Mundo 1 Agosto 2002

Hoy la sociedad vasca se halla más dividida que nunca. Y uno de los motivos es la diferente forma de cómo vivieron los distintos sectores sociales y políticos el asesinato de Miguel Angel Blanco.Para unos, el secuestro y posterior asesinato del concejal popular por parte de ETA tuvo todos los ingredientes de una tragedia clásica: el héroe que padece una enorme y desproporcionada injusticia por parte de un tirano sordo al clamor del pueblo; la reacción de ese mismo pueblo, espectador y actor a la vez, que padece el temor y la piedad o compasión, el miedo por nosotros mismos, el que padecemos todos los ciudadanos ante el terror de ETA; y la compasión -etimológicamente «padecer con»- que experimentamos al identificarnos con Miguel Angel Blanco y su aciaga suerte.Casi todos los vascos y españoles nos sentimos el concejal de Ermua secuestrado. Algunos escritores vascos llegaron a identificar aquellas manifestaciones con las protestas provocadas tanto por el proceso de Burgos como por los juicios contra Txiki y Otaegi.

Aquel asesinato provocó la reacción multitudinaria de un pueblo que actuaba al unísono exigiendo libertad, en primer lugar para el secuestrado, pero no en menor medida, también para cada uno de nosotros mismos. De ahí surgió una cohesión social y política sin precedentes que disolvía cualquier diferencia en un sentimiento común de piedad que lo embargaba todo. Realmente la gente de Euskadi era un pueblo, una nacionalidad que palpitaba al unísono, lo cual no habría sido posible sin años de colaboración en el Gobierno y en otras instituciones entre nacionalistas y no nacionalistas.En Euskadi se había llevado un proceso de construcción nacional, en el sentido más noble, ligado con la libertad ciudadana por encima de la cohesión étnica, pero no en los términos que ETA imaginaba ni algunos nacionalistas, sino precisamente contra el terrorismo etarra.

Así surgió el espíritu de Ermua. Desde entonces muchos ciudadanos consideraron que no se podía continuar planteando la lucha contra ETA en términos de combate por la paz porque otorgaba a los terroristas la última palabra. Las propuestas políticas sólo valían en la medida en que fueran apoyadas por ellos, y había que formularlas en términos de lucha por la libertad en sentido republicano.Era la respuesta lógica a unas manifestaciones que dejaron de ser silenciosas y reclamaban libertad a voz en grito.

Al comienzo, la interpretación de los hechos del PNV no era distinta de la de otros partidos, y para atestiguarlo ahí están las lúcidas palabras del lehendakari Ardanza culpando el silencio de Herri Batasuna ante los crímenes y asesinatos; palabras que por desgracia se las llevó el viento.

Pero, en vista de los resultados, al PNV y al conjunto de los nacionalistas no le gustó nada aquella masa compacta, unida en la piedad, aquella nación en el sentido más noble, nada silenciosa y que exigía libertad, que no necesitaba ikurriñas para sentirse un pueblo. Porque aquel pueblo moderno amante de la libertad nada tenía que ver con su proyecto nacionalista de cohesión etnicista.

Una fascinación del PNV hacia los etarras que no está lejos de la que algunos socialistas de impecable trayectoria democrática experimentaron en los años 30 hacia el comunismo, sin darse cuenta quizá de que las diferencias no residían sólo en los medios, sino que son concepciones totalmente antagónicas de la vida, de la política y de la libertad. Pero debe tener algo de fascinante eso de que alguien esté dispuesto a sacrificar muchos años en prisión por unas ideas y unos ideales por los que uno apenas se limita a pagar una modesta cuota al partido.

Así, el PNV empezó asumiendo los objetivos tácticos de Batasuna, como el acercamiento de los presos a Euskadi en el periodo de tregua, para terminar identificándose con los objetivos finales del modelo etnicista de sociedad. Así, tras el Pacto de Estella, la sutil línea que servía para diferenciar entre el proyecto totalitario de HB y el democrático del PNV no eran más que los medios legales y respetuosos con el sistema democrático del segundo.Pero actualmente, el PNV parece dispuesto a dinamitar esta misma diferenciación al saltarse el Estatuto a la torera y lanzarse a la aventura de un «nuevo marco jurídico», logrado no por la reforma del Estatuto sino por la imposición de un nuevo proyecto nacionalista.

No faltaba razón a los obispos vascos cuando profetizaban que se acercaban «tiempos oscuros».

La lección que extrajo el partido de Arzalluz de aquellos días fue que el problema vasco no era ETA, sino el propio PNV, tal como explicó el lehendakari en el debate del autogobierno y de la pacificación al poco de ser elegido para su cargo. De manera que debía escenificar la misma actitud de ETA ante el Gobierno español, naturalmente sin violencia terrorista. Desde entonces la estrategia del PNV de lanzar al Gobierno todo tipo de propuestas difíciles, sino imposibles, de cumplir para que quede clara la estrategia adoptada. Primero fue el órdago de la presencia en Europa aprovechando la negociación del concierto económico, del que tuvieron que echarse para atrás en vista no sólo de la firmeza del Gobierno central sino porque la sociedad vasca no compartía la actitud. Ahora es la exigencia de transferencias autonómicas, para demostrar que el Gobierno no está dispuesto a cumplir el Estatuto y de esa manera «demostrar» su invalidez y, por tanto, la necesidad de otro marco jurídico.

No es difícil comprender que esta postura es tan retadora, ilógica e incumplible como la exigencia etarra de trasladar todos los presos vascos a las cárceles de Euskadi en 48 horas.

Los dos argumentos ofrecidos por el Gobierno vasco para justificar su actitud son absurdos. Por un lado, asegura que el Estatuto es una ley orgánica que el Gobierno central tiene que cumplir.Es cierto que lo es, pero olvida añadir que fue aprobada por las Cortes Generales por lo que no podría emprenderse la construcción de otro marco jurídico del mismo rango sin este trámite, tal como regula el propio Estatuto para su reforma.

En segundo lugar, aunque el Gobierno de Ibarretxe hable de transferencia de competencias, no es correcta la expresión. El Gobierno vasco goza de las competencias recogidas en el Estatuto, lo que hay que transferir son los servicios estatales para que las ejercite el Gobierno vasco. Y entre las 37 que reivindica el PNV hay competencias recogidas en el Estatuto y otras que son exclusivas del Gobierno central y se solicitan en virtud del artículo 150.2. Nunca ha existido acuerdo sobre la interpretación de algunos puntos de las competencias, por ejemplo, la Seguridad Social.

En tercer lugar, el único argumento doctrinal utilizado por Egibar para referirse a la «superación» del Estatuto es el principio de que Euskadi es un pueblo. Cualquiera que lo negara se vería sometido inmediatamente a la acción de los chivatos de HB, o a algo peor. Pero lo cierto es que es una nueva falacia del nacionalismo.Cuando se dice que el País Vasco es un pueblo se está realizando una afirmación en el terreno lingüístico, cultural e histórico, lo que es incuestionable, pero que esto asegure su existencia, como «sujeto político», no es cierto mientras los vascos no lo ratifiquemos por las urnas. El único argumento ofrecido por Egibar se limitó a la cita de una canción infantil que se canta en las ikastolas que tiene tanta autoridad como si Patxi López hubiera hablado del corro de la patata para atestiguar la histórica solidaridad entre regiones de España.

Con este reto, al PNV le encantaría volver al tantas veces invocado espíritu de la Transición que para el partido de Arzalluz representó la conquista de sus reivindicaciones, como la derogación de las leyes forales abolitorias, el respeto a los derechos históricos, etc., que sin su partido cediera nada. Antes para conseguir la integración de ETA en la democracia, ahora, se supone, para resolver el problema vasco tal como lo entiende el partido de Sabino Arana.Pero es imposible que un partido sea a la vez la solución y el problema. Y está claro, que el PNV es el problema, tal como dice Ibarretxe.

Mario Onaindía es presidente de PSE-EE en Alava y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Perseverar en la infamia
EDITORIAL Libertad Digital  1 Agosto 2002

El líder del PNV ha guardado un llamativo silencio en las últimas semanas, justo cuando Ibarretxe lanzaba, en compañía de EA e IU, su órdago a España. No sería descabellado pensar que Arzalluz probablemente encargó el órdago secesionista a sus subordinados para no quemarse ante su parroquia, por si el intento acaba en fracaso. Sin embargo, cuando se trata de infamar a las víctimas del nacionalismo (ya sea en su vertiente “moderada”, “radical” o criminal) no pierde ocasión, como lo ha demostrado en el 107 aniversario de la fundación de su partido, celebrado en la localidad guipuzcoana de Motrico.

De Jaime Larrinaga, el párroco de Maruri a quien el PNV local puso en el punto de mira de Eta calificándolo de “nostálgico del franquismo” en un panfleto distribuido a todos los habitantes de la localidad, Arzalluz confirma la condena afirmando cínicamente que “tiene todo el derecho a ser un nostálgico del franquismo”. Y en cuanto a Francisco Llera, catedrático de la UPV y director del Euskobarómetro que ha anunciado recientemente su abandono del País Vasco debido al miedo por el “acoso de los más zafios”, según Arzalluz se va “por el chollo que le han dado”, y no porque “le hubiéramos echado”.

Con todo acierto, José María Aznar calificó de nazis los métodos de eliminación del disidente que emplea el PNV de Arzalluz, quien ha respondido con la letanía de descalificaciones habitual en él, recordando el pasado falangista del presidente del Gobierno y señalando que “si se mira al espejo [Aznar], sólo con verse el bigote, verá a quién se parece”. Es probable que la obsesión de Arzalluz por el general Franco se deba a que, en su juventud y por tradición familiar, fue un ferviente admirador del anterior jefe del Estado, admiración de la renegó cuando se convirtió al credo nacionalista y que probablemente necesita “expiar” acusando de franquismo a todo aquel que no comparte su credo totalitario.

Como todo buen sectario, Arzalluz y sus subordinados sólo saben responder a las críticas y a las denuncias de sus desmanes con la inmoralidad de la mentira, el insulto, la descalificación y la infamia, renunciando a cualquier argumentación con visos de racionalidad. La medida de esa corrupción moral de los nacionalistas vascos la da su indiferencia, su desprecio –cuando no su acoso– de las víctimas de sus compañeros de viaje etarras y batasunos en la utopía totalitaria de la secesión.

Al igual que Lenin y Hitler, los nacionalistas no reconocen otro absoluto moral que no sea la consecución de sus fines, ya se trate del alumbramiento de la sociedad socialista, de la pureza racial germana o de la construcción de la “gran Euskadi” purificada de maketos, de españolistas o, simplemente, de quienes se obstinen en pensar de forma distinta a la de los jefes de la secta.

Arzallus da la razón a Aznar
Editorial La Razón 1 Agosto 2002

El presidente del Partido Nacionalista Vasco, Xavier Arzallus, arremetió ayer contra el presidente del Gobierno, José María Aznar, con todo tipo de descalificaciones. No contento con eso, insultó al único sacerdote vasco que tiene que llevar escolta policial y se burló del catedrático Francisco Llera por haber optado por marcharse de su tierra, harto de la presión nacionalista. Todos los elegidos de ayer como blanco de la ira de Arzallus han cometido el delito de lesa patria de decir lo que piensan. Que es tanto como plantar cara al proyecto independentista que él mismo capitanea. Tiene toda la razón José María Aznar cuando habla de prácticas nazis en el nacionalismo vasco. Y Arzallus se la otorga, aunque sea entre insultos, cuando en lugar de llamar a capítulo y hacer rectificar al alcalde de Maruri por enviar a todos los vecino una carta inquisitorial llamando «nostálgico del franquismo» a un sacerdote de pueblo que predica el Evangelio del amor y por el apoyo a los que sufren persecución, sale en defensa de «sus chicos» del PNV y tilda de «paranoico» y «vanidoso» a quien han marcado con la misma tinta que a otros les ha costado la vida.

El País Vasco soñado por Arzallus, el defensor de la pureza de sangre y el «Rh» negativo, se parece cada vez más, en su forma de imponer el pensamiento único, al principio del Reich libre de razas inferiores con el que Hitler incendió el mundo antes de llevar a Alemania a la ruina.

Cachonderías
Por Jaime CAMPMANY ABC  1 Agosto 2002

Menos mal que Celtiberia show siempre y en todo tiempo fabrica cachonderías pintorescas que decoran y alegran las páginas del periódico y podemos pasar del moro, que ya ha enseñado la oreja y habla claramente de Ceuta y Melilla con sus islas adyacentes. Enseguida pedirá como poco Algeciras, que se la regaló a Yusuf el rey moro de Sevilla, y por allí se nos entró con todos sus fieros almorávides. Pero, hombre, con la mujer que tiene este joven Mojamé, tan bella y tan nueva, que además le quitó el velo islámico durante un rato para envidia de moros y cristianos, y que merece que le escriban un nuevo collar de la paloma, ya podría pasarse las horas el rey dedicándole casidas como las que Alhakem dedicaba a su favorita Sobehya, y en cambio se pasa las noches soñando con los islotes adyacentes, toma nísperos.

Pues dejemos al moro, mayormente para divertirnos durante un párrafo con esos cristianos asturianos que se han presentado en su parroquia a decir que les den de baja en la Iglesia porque el párroco no protege el bable, que se conoce que echa las homilías en castellano llano, o sea, en román paladino. Estos compadres, una de dos: o son unos cachondos, que se toman a coña hasta la sacristía, o quieren que la Iglesia organice una «ETA» en cada campanario para promover la lengua vernácula, como más o menos ha hecho en el País Vasco. Ya me veo yo al párroco de San Bartolomé de Murcia, donde me echaron el agua del bautismo, explicándome el Evangelio en panocho: «S´escabullía el Mensias po los cornijales de la Galillea, cuando esfisó a un probetiquio...», y así. Y lo mismo en el Pilar con la fabla, y en la catedral de Coria con el castúo.

Y encima, llega Jordi Pujol, se pone y va y dice lo de Cuenca. Pero qué le habrá hecho Cuenca a Jordi Pujol, Cuenca, coño, que es una ciudad encantada, con sus casas colgantes, con las vueltas y revueltas del río, y hasta con su Museo de Arte abstracto, donde seguramente habrán colgado los cuadros de algún catalán, y que ha parido a mi amigo Raúl del Pozo, toma higos, Pepa, que se agusanan. Y el Bono, que dice que no hay ningún catalán que valga más que un conquense, que en eso tiene toda la razón como si hubiese dicho la viceversa. Pero, leñe, don Jordi, hijo, que Cuenca es Castilla, nada menos, palabras mayores en la Historia, y sobre todo, que Cataluña con Aragón, y Castilla con León, y León con Asturias, y Asturias con Cantabria, y luego Mallorca, y Valencia, y Andalucía, y Murcia, y así hasta Granada, hicieron esto que es España, y ya es hora, hombre de Dios, de que nos dejemos de estos tiquismiquis de reinos y condados, de castillos y campanarios, y dejemos para la Historia las rencillas del Cid con Ramón Berenguer, o Berenguer Ramón, que los Berengueres y los Ramones son un lío.

Total, que los celtíberos somos unos cachondos.

Hora de la justicia para «Ternera»
Editorial La Razón 1 Agosto 2002

El diputado autonómico batasuno en el parlamento de Vitoria, José Antonio Urruticoechea, más conocido bajo el nombre de «Josu Ternera», que utilizaba cuando era uno de los jefes de Eta en la época de más sangrienta actividad de la banda terrorista, empieza por fin a vislumbrar su horizonte penal gracias al trabajo eficaz de la Justicia. Ayer, La Fiscalía de la Audiencia Nacional, con el visto bueno del Fiscal General del Estado, ha pedido a la Sala Segunda del Tribunal Supremo que tome declaración a «Ternera» por su implicación en la matanza perpetrada en la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde murieron asesinadas once personas, entre ellas cuatro niños.
Se aproxima para «Josu Ternera» la hora de rendir cuentas de sus actos ante la Justicia. Ser jefe de Eta y estar en el núcleo duro de la banda, miembro de la misma cúpula etarra que ordenó el brutal asesinato múltiple, supone que debe hacer frente a sus responsabilidades y ser acusado en calidad de inductor.

La decisión de la Fiscalía, que se corresponde con el auto del juez Ismael Moreno, en el que se apreciaban suficientes indicios de criminalidad, es una buena noticia para los defensores de la libertad y el Estado de Derecho y, ante todo, para las víctimas. Sólo cabe esperar ahora que el Supremo, dada la condición de aforado del acusado, llame a declarar al diputado Urruticoechea, retire su máscara de impunidad parlamentaria, y siente a «Ternera» y acabe con su insultante impunidad.

El PSE reclama una rebelión contra Batasuna por las amenazas a sus ediles
Redacción - Madrid.- La Razón 1 Agosto 2002

El portavoz de la Comisión Ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, pidió ayer a la sociedad vasca que «se rebele y denuncie» las «actuaciones fascistas» de Batasuna contra los representantes socialistas. De esta forma, rechazó los pasquines amenazantes aparecidos en los últimos días contra los representantes del Partido Socialista en Amorebieta (Bizkaia).

Ares, advirtió que «ya van muchas» las veces que Batasuna establece «una campaña de amenazas y coacciones»a sus ediles, en una actuación «absolutamente fascista que pretende amedrentar y coaccionar a quienes no comparten sus objetivos totalitarios».

Rodolfo Ares calificó de «más grotesco e indecente si cabe», que en los carteles se acuse de asesinos a los concejales socialistas, «que defienden sus ideas sólo con la palabra» cuando los acusadores «son precisamente los que apoyan, justifican y amparan el terrorismo de ETA».

«Por eso es absolutamente grotesco, indecente e intolerable que se acuse de asesinos a quienes sólo defienden sus ideas con la palabra, a través de cauces nobles. Que tengan que aguantar acusaciones falsas y malintencionadas de quienes se apoyan en el terrorismo y lo justifican, de quienes amenazan y apuntan a ETA sus víctimas», indicó.
El portavoz socialista dijo haber hablado con los concejales afectados, quienes les transmitieron que seguirán en el País Vasco defendiendo «no sólo nuestras ideas, sino lo que es prioritario, que es la libertad, la pluralidad y la democracia frente a quienes quieren imponer su proyecto fascista».

Por otro lado unos 200 simpatizantes de Batasuna se manifestaron ayer en Lasarte (Guipúzcoa) con el lema «Stop al fascismo, democracia para Euskal Herria», en un acto en el que profirieron gritos aislados que tildaban de «fascista» a la alcaldesa del municipio, la socialista Ana Urchueguía.

Carta abierta a Jaime Larrinaga
MANUEL DE UNCITI/PERIODISTAS Y SACERDOTE El Correo 1 Agosto 2002

Estimado amigo: perdona que te apee el tratamiento, pero, por aquello de que somos conmilitones de una misma lucha por el Reino de Dios, lo que es tanto como decir, para el caso, por la libertad, la justicia y la reconciliación, me parece oportuno que nos tratemos de tú a tú.

Quiero, antes que nada, expresarte mi solidaridad y mi cordial respaldo. Lo necesitas, supongo, en estos momentos; aunque, si he de decirte mi verdad, me parece entender que estás bastante tranquilo -incluso algo contento- con el lío que se ha armado en torno a tu persona. A nada que tengas un mínimo sentido del humor te habrás tomado a broma las altisonantes declamaciones de algunos políticos de primerísima fila que denuncian los riesgos que corre tu vida. Dicen que te han señalado con el dedo y que los terroristas, a nada que les facilites la tarea, se apresurarán a acabar con tu vida. ¿Te lo puedes creer? Tú, Jaime, sabes más que de sobra que los terroristas de ETA no necesitan que nadie les indique que eres un nostálgico del franquismo o un defensor apasionado de la unidad de España. Nunca te has ocultado a los ojos de nadie, ni nunca jamás has enmascarado tus ideas o echado agua al vino de tus criterios. Toda tu existencia se confunde con esta autenticidad insobornable de hombre que dice lo que piensa y que actúa en consecuencia. Desde que eres, además, presidente del Foro El Salvador, nadie podía en buena fe llamarse a engaño sobre tu ideología y sobre el objetivo final de esa iniciativa político-social porque tú y tus amigos bien que os habéis encargado de explicar a todos, y en los más diversos ambientes, lo que pensáis y lo que perseguís. De matarte un mal día, no acabarán con tu vida porque Joseba Alzaga, el alcalde peneuvista de Maruri, les haya dicho a los de la metralleta asesina «ahí lo tenéis, ése es». No. De sobra saben los de la banda etarra quién eres y qué es lo que piensas; y tiempo han tenido antes de ahora de ficharte y seguirte los pasos.

Si hasta el presente no te han tomado en consideración para su macabro comportamiento es, creo yo, porque no les ha interesado añadir tu muerte a las casi mil que ya se han cobrado hasta la fecha. Sería la tuya -es lo que se dice- la primera muerte violenta de un cura a manos de ETA, y puede que esta novedad fuera, incluso para los de ETA, algo más que una muerte. Supondría una declaración de guerra a la Iglesia vasca y eso, en Euskadi, son palabras mayores, capaces de que una notable parte de la opinión pública que todavía sustenta a los etarras comenzara a volverse en contra de ellos. De hecho, tú y yo y otros muchos sabemos de curas que han bajado al sepulcro porque sus corazones no pudieron resistir la presión de los violentos que los tenían acorralados con sus extorsiones y sus impuestos revolucionarios. Pienso en este momento en don Jaime Sáez, párroco que fue de la iglesia del Buen Pastor de San Sebastián... ETA, hasta la fecha, ha pasado como de puntillas sobre estas muertes. Personalmente creo que se les fue la mano, que no querían que se les murieran no se fuera a alborotar en demasía el gallinero; y que han optado, por eso, por darse por no enterados. Pero las muertes están ahí y a ti, Jaime, no te habría quedado ni siquiera el honor de ser el primer cura víctima de ETA. ¡Habrá que dar gracias a Dios y, de paso, si te parece, tocas madera!

No tienes tampoco el de ser el primer cura con escolta. Hay varios otros -y algunos de ellos son íntimos amigos tuyos- que las padecen, tal vez desde hace años. No han juzgado oportuno, sin embargo, cacarearlo a los cuatro vientos, como tú lo has hecho y lo sigues haciendo. Me inquieta, Jaime, este dato porque se desprende de él, según me parece, un cierto tufillo a propaganda política que me golpea las narices. Que yo sepa, la gente obligada a llevar escolta no anda por ahí pregonándolo por todas las esquinas. Se lo cuentan, y con mucho sigilo, a los más íntimos amigos y a nadie más.

¿Has pretendido enfatizar con esta publicidad sobre tu escolta la gravedad y la trascendencia del escrito del Ayuntamiento de Maruri? Creo, amigo Jaime, que es por demás ocioso afear y descalificar la conducta del Ayuntamiento en el que tienes tu parroquia desde hace treinta y tres años. Lo siento por el alcalde Alzaga, que, en las fotos distribuidas estos días, parece una buena persona, pero la osadía de buzonear todos los portales de todas las casas del pueblo para depositar en ellos un escrito que te pone moralmente en la picota, no creo que cuente con precedente alguno. Es, sencillamente, una barbaridad, una gamberrada impropia de una autoridad legítimamente constituida, un gesto que se mueve entre lo macabro y lo ridículo.

El alcalde está colocado donde está para promover el bien de todos los ciudadanos que las urnas le han confiado; y es un atentado a las más elementales normas de la convivencia democrática que la autoridad municipal comience a separar churras de merinas, ciudadanos de primera y de segunda, por la sola y única razón de que las ideas de éste coinciden con las mías y las de ese otro están en total contradicción. El alcalde está al frente del Ayuntamiento de Maruri porque así lo ha decido una mayoría de los ciudadanos, pero la victoria de los que son mayoría no invalida, ni rebaja, ni mucho menos aniquila los derechos de los que han quedado en minoría. Éstos siguen siendo componentes del pueblo. Lo que está en minoría no son ni su dignidad ni sus legítimos derechos. En minoría están sus ideas y sus ideales. Pero sólo sus ideas y sus ideales. Hay que decirle, por eso, al bueno del alcalde que es inmoral utilizar su autoridad para descalificarte y más si se acude a eso, tan pasado de moda, de ser un «nostálgico del franquismo». ¿Por qué hay que volver siempre la vista atrás cuando la excitante tarea del momento actual de Euskadi es la promoción de la libertad, de la justicia y de la reconciliación?

Creo, Jaime, que andas un tanto descaminado cuando a las prédicas soberanistas de algunos curas quieres oponer las tuyas de tono españolista; y esta mi personal aprensión se extiende a todo el posicionamiento del Foro El Salvador en la medida en que actúan en él clérigos. Te parece mal que haya curas por ahí que usan y abusan del púlpito de las parroquias para descolgarse con ideas soberanistas y que pongan tanto interés en adoctrinar a sus feligresías en materia política; pero este mal no se cura ni sana oponiéndole la misma medicina pero de signo contrario. Una prédica no es buena porque sea soberanista, ni porque sea españolista. Ni es mala porque sea españolista o porque sea soberanista. Una y otra son radicalmente viciosas porque utilizan abusivamente la cátedra del Evangelio para propagar o defender opciones que éste ha dejado a la libertad de cada creyente. Pretender identificar una concreta opción política, la que sea, con el Evangelio de Jesús, es una perversión intolerable.

De tus días de seminario recordarás el énfasis con que nos proponía el ideal del Movimiento Sacerdotal de Vitoria: «Sacerdote siempre, en todo sacerdote, sólo sacerdote». Este sólo sacerdote tenía -¿lo recuerdas?- mucha intención y más cuando se advierte que la formulación de ese ideal sacerdotal se acuñó precisamente para curar las heridas que había dejado la guerra del 36 al 39. Ser sólo sacerdote es invitación urgentísima a que el cura no se deje llevar de sus personales y legítimas opciones políticas a la hora de proclamar ante sus fieles la Palabra de Dios.

Pero, y los asesinatos, y los impuestos revolucionarios, y la kale borroka, y las intemperancias verbales, y las descalificaciones sin cuento y sin tiento, ¿no tienen que suscitar una palabra de reprobación por parte de los curas? Sí, y no una palabra, sino muchas. Están de por medio los derechos fundamentales de las personas y está de por medio el bien de la convivencia pacífica. El cura -el soberanista, el españolista- no puede sustraerse a la responsabilidad de denunciar tanto atropello y de hacerlo, además, en nombre de Dios. Las opciones políticas de partido no tienen por qué llegar al interior de los templos.

En tu próxima entrevista con tu obispo, don Ricardo, podrías comentar algo de esto último. Me dio mucha pena cuando los teletipos informaron desde Toronto de que no tenía nada que decir sobre tu caso. Me ha dado mucha alegría conocer por los medios que desea verte lo antes posible. Por lo que a mi respecta y sin la más mínima autoridad sobre ti, sólo me permitiría decirte que pienses en conciencia si debes o no dar por finalizado tu ministerio en Maruri. Imagino que de este trance tu feligresía saldrá muy dividida. El mantenimiento de tu presencia en ese pueblo aportaría nuevas brazadas de leña a la hoguera. Piénsatelo. Y recuerda, de paso, ese viejo principio que afecta a todos los ministros del Evangelio y aun a toda la Iglesia: «El bien de los hombres es la norma suprema».

Rojo acusa a Arzalluz de “alentar el éxodo” de los vascos desde su complicidad con los violentos
EFE Libertad Digital  1 Agosto 2002

Los socialistas vascos no han tardado en responder a Arzalluz después de que el líder del PNV desplegara toda su artillería dialéctica contra los no nacionalistas. Javier Rojo le responsabiliza de “alentar el éxodo de miles de vascos desde el silencio y la complicidad con los violentos”.

El secretario general del PSE-EE de Álava, y miembro de la ejecutiva del PSOE, Javier Rojo, ha respondido, mediante un comunicado, a las palabras de Arzalluz en las que el dirigente nacionalista acusó al profesor de la UPV Francisco Llera de haber abandonado Euskadi “como si fuera por miedo o porque le hemos echado”, cuando le han “concedido el chollo” de una cátedra en Estados Unidos.

Rojo considera que las palabras del padre del PNV son “ofensas y vejaciones” con las que “pretende sumir en el desconsuelo a quienes además de sufrir la tortura de la persecución y de la violencia, son objeto de sus burlas y chirigotas”. “No es sino el padrino vasco a todos los efectos, aquel que ofrece munición dialéctica a los txapotes (en referencia a los dirigentes dirigente etarras) de turno, a quienes aprovechan sus alocuciones para encontrar argumentos que justifiquen sus crímenes y sus acciones terroristas. Sus palabras son, por tanto, victimismo, discurso para los radicales, y munición dialéctica y gestos para los terroristas”.

El dirigente socialista no ha ahorrado reproches y acusaciones de complicidad con ETA para el peneuvista. “Basta ya de aguantar de Arzalluz palabras y actitudes miserables. Desde una bajeza moral sin precedentes, desprecia y ridiculiza el dolor ajeno haciendo chanzas y juegos de palabras. Y sin sonrojo alguno, sitúa en la diana de ETA a más y más ciudadanos vascos en cada uno de sus mítines con total desenvoltura”, ha dicho Rojo. Y ha extendido las críticas al resto de nacionalistas por su silencio ante el clima de amenazas que padecen los no nacionalistas. “Gobiernan desde el coche oficial y la tarjeta visa admirando el paisaje bucólico de sus campañas electorales, mientras obvian a quienes sufren el acoso de los terroristas”, ha señalado.

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