AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 5 Agosto  2002
No hay tregua contra ETA
Editorial ABC 5 Agosto 2002

La auténtica cara del terrorismo
EDURNE URIARTE ABC 5 Agosto 2002

Desafío al Estado con sangre de niños
Editorial La Razón 5 Agosto 2002

Más crímenes
Editorial El País 5 Agosto 2002

Ha cambiado el silencio
Luis María ANSON La Razón  5 Agosto 2002

EXECRABLE E INÚTIL CRIMEN DE UNA BANDA QUE HA PERDIDO EL RUMBO
Editorial El Mundo  5 Agosto 2002

Eta intenta otra matanza como la de Zaragoza y asesina en Santa Pola a una niña de 6 años hija de un guardia civil
T. Ramos - Santa Pola (Alicante).- La Razón 5 Agosto 2002

El robo de coches y los testimonios de los detenidos descartaban una tregua
MADRID ABC 5 Agosto 2002

El Govern actúa contra los profesores que no saben catalán
JUAN RIERA ROCA El Mundo 5 Agosto 2002

Iturgaiz: “El ultimátum de Otegi a Ibarretxe demuestra la colaboración de ETA y el Gobierno vasco”
EFE Libertad Digital 5 Agosto 2002

No hay tregua contra ETA
Editorial ABC 5 Agosto 2002

EL coche bomba que ETA hizo estallar ayer frente al cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, con el resultado de dos muertos, entre los que se encuentra la hija de seis años de un miembro de la Benemérita, y varios heridos, desmiente todas las especulaciones sobre la tregua tácita con la que la banda terrorista habría contribuido al éxito del proceso soberanista impulsado por el PNV. Más bien se ha tratado -hasta ayer- de un repliegue táctico ante la sucesión de golpes asestados a ETA por las policías española y francesa. Entre ellos, cabe recordar la desarticulación de un comando en la localidad valenciana de Algemesí, que estaba preparando una campaña de atentados contra intereses turísticos en la zona de Levante. Campaña que ETA, finalmente, ha logrado armar y que ayer comenzó de forma brutal, cobarde e indiscriminada, con un coche cargado de explosivos dirigidos contra un cuartel de la Guardia Civil y situado frente a una parada de autobuses, que estalla a una hora de tránsito intenso un domingo por la tarde. No caben excusas ni disculpas: ayer se produjo el resultado que la banda terrorista quería. Es la masacre que ETA ha venido bordeando desde hace años con sus atentados en centros urbanos, que iban precedidos de ajustados preavisos con los que buscaba la destrucción de bienes y edificios y, simultáneamente, la muerte alevosa de policías y artificieros.

El atentado de ayer en Santa Pola ha sido todo un aviso de que ETA no se plantea más opción que la de seguir atentando y también toda una advertencia sobre la inviabilidad de cualquier respuesta a la banda terrorista que no sea la de aumentar la presión policial y la cooperación internacional hasta su erradicación absoluta y sin condiciones.
En este contexto de violencia renovada, se hace más evidente la responsabilidad del nacionalismo vasco gobernante en la deslegitimación de los fines políticos perseguidos por la banda terrorista. Sin embargo, el camino emprendido por el PNV y el Gobierno de Juan José Ibarretxe no conduce a ese resultado, el único admisible en términos políticos y éticos, sino al contrario, es decir, a reafirmar a ETA que sus medios criminales no descalifican los objetivos de la autodeterminación. El nacionalismo gobernante se escandaliza cuando se le reprocha que siempre oxigena a los terroristas en los momentos de crisis, pero esto es lo que acaba de hacer cuando el pasado 12 de julio aplicó su mayoría parlamentaria para que la Cámara vasca aprobara un documento, el Dictamen de Autogobierno, que promueve la superación -eufemismo de ruptura- del Estatuto y de la Constitución. Además, ese documento introduce por primera vez en el horizonte político inmediato del País Vasco el programa máximo compartido por todo el mundo nacionalista: autodeterminación, territorialidad y ámbito vasco de decisión. Ante esta expectativa de extensión del conflicto con el Estado a cargo del nacionalismo gobernante y desde las propias instituciones democráticas vascas, la banda terrorista se encuentra en la situación que siempre había buscado, la de un PNV que ha trasladado a la acción política concreta, con todos los resortes del Gobierno autonómico en sus manos, los principios extremos del nacionalismo sin pedir a cambio el cese de la violencia. Aquí no se reconocen ni Quebec ni Irlanda.

A pesar de este escenario político tan predispuesto a regenerar los compromisos del pacto de Estella, ETA ha vuelto a atentar con una ferocidad desconocida. Y lo ha hecho porque no ha sido emplazada a no hacerlo para favorecer el proceso de soberanía impulsado por el PNV, ni ha sentido que la radicalización del nacionalismo democrático tuviera como contrapartida el silencio de sus armas. La fotografía que refleja la actualidad del nacionalismo no ofrece duda sobre la reagrupación de todas sus familias en torno a un mismo discurso radical y hostil contra el Estado, frente al que no se pueden oponer análisis marcado por el voluntarismo y por el desenfoque de las verdaderas intenciones del nacionalismo. El Estado se encuentra ante un proceso de hostigamiento progresivo, ejecutado en lo político por el PNV y el Gobierno de Ibarretxe y en lo criminal por la banda terrorista. Negar que esta es la doble cara del proceso soberanista patrocinado por el PNV y el Ejecutivo de Vitoria es incurrir en una ceguera deliberada y supone hurtar a la sociedad española y a la defensa de las instituciones las respuestas que merece este desafío nacionalista. Si el PNV, si Ibarretxe y los demás líderes nacionalistas quieren ser creíbles y pretenden hacer respetables sus alardeados compromisos éticos por la paz y los derechos humanos, el brutal atentado de Santa Pola les obliga a una rectificación inmediata de su política soberanista en la que de forma consciente y deliberada se han reencontrado con ETA y Batasuna como socios no coyunturales sino imprescindibles para sus propósitos. Ibarretxe tiene que frenar la dinámica de entendimiento con el mundo radical que ha puesto en marcha desde mucho antes del pleno del Parlamento de Vitoria que aprobó el Dictamen de Autogobierno. Con ETA no hay que equivocarse más, pero menos aún con el PNV y con sus actuales dirigentes.

La auténtica cara del terrorismo
Por EDURNE URIARTE ABC 5 Agosto 2002

LA inactividad terrorista en las últimas semanas, tanto en atentados como en «kale borroka», había alimentado la hipótesis de un posible pacto o acercamiento entre ETA y PNV y EA alrededor del acuerdo soberanista y rupturista aprobado hace pocas semanas en el Parlamento vasco. La hipótesis no era descabellada y ni siquiera ahora lo es. Y no sólo porque el brazo político de ETA haya apoyado ese acuerdo. Otegi confirmaba ese apoyo este fin de semana cuando amenazaba con no volver a apoyar «ni por activa ni por pasiva» al Gobierno vasco.

Pero, sobre todo, la hipótesis no era ni es descabellada porque una de las justificaciones que el nacionalismo ofrece para sus propuestas radicales, a veces abiertamente, y casi siempre veladamente, es que podría traer la paz. Al fin y a al cabo, todo el discurso nacionalista y el discurso de lo que considera sus mediadores para la paz como Elkarri se fundamentan en la necesidad de diálogo y de algún tipo de respuesta a los radicales, porque ETA sería, en el fondo, no el problema de una banda de criminales y totalitarios, sino un problema político sin resolver.

Pero la auténtica cara del terrorismo, la que algunos son incapaces de reconocer tras tantos años de atentados, la que el nacionalismo pretende seguir confundiendo con un problema político, es la del atentado de ayer. Porque ni siquiera la radicalización del nacionalismo servirá para aplacar a la bestia terrorista. Su dinámica de violencia y terror no atiende a consideraciones de orden político. Y su espectro de enemigos no hace más que agrandarse, y ni siquiera es descartable que llegue en cualquier momento a los propios nacionalistas.

Y es posible también que la perversa diferenciación entre atentados discriminados e indiscriminados deje de tener sentido y que un atentado como el de ayer no sea aislado en el futuro. Es cierto que estamos en la última fase de ETA y que la lucha policial la ha debilitado notablemente.

Pero la prolongación de esa última fase y la repetición de nuevos crímenes dependerá sobre todo de que quienes siguen escudados en la ingenuidad, en la comodidad o en algunos objetivos poco confesables sean capaces de reconocer esa auténtica cara del terrorismo.

Desafío al Estado con sangre de niños
Editorial La Razón 5 Agosto 2002

Después de una prolongada inactividad, la banda terrorista Eta volvió ayer a expresarse de la única forma que sabe hacerlo: sembrando el dolor entre las personas inocentes como inútil medio de presión para que el Estado ceda ante sus objetivos independentistas. Es lamentable que los criminales de Eta sean incapaces de racionalizar lo estéril de sus actos, pero llevamos ya muchos años de terrorismo y sabemos que la única forma de que un etarra no mate es que esté en la cárcel. A ese destino acudirán indefectiblemente los asesinos que hicieron estallar ayer un coche bomba en Santa Pola, en Alicante, que mataron a dos personas, entre ellas una niña de seis años, hija de un guardia civil, y a un hombre de cincuenta años. Además, la terrible explosión causo heridas a casi una treintena de personas, de las que cuatro permanecían en estado grave al cierre de esta edición. La carnicería era previsible: el coche bomba fue colocado delante de la Casa cuartel de la Benemérita en Santa Pola, pero a su lado estaba una parada de autobús, en ese momento abarrotada de gente, especialmente jóvenes que terminaban su jornada de playa a esa hora, en torno a las ocho y media de la tarde.

Lo abyecto del terrorismo no requiere más consideraciones morales. Eta ha asesinado a casi mil personas. Y a más de una veintena de niños. Carece de escrúpulos y se regodea con la sangre, hasta el punto de culpabilizar a las víctimas, por ejemplo, por pasear en torno a un cuartel de la Guardia Civil. Todo el pueblo español y, por fortuna, una parte cada día más creciente de la comunidad internacional sabe que la banda mafiosa etarra hace ya tiempo que cruzó todos los umbrales de lo humano y cayó en la perversión y en la crueldad más extremas. Por eso, la llamada que es preciso hacer es a aquellos que alientan el terrorismo al decir que nos encontramos en un camino de ruptura constitucional, tras lo que es posible la autodeterminación del País Vasco. Ni ésta es concebible por las vías de confrontación política, como defienden algunos, ni, desde luego, Eta logrará nada por el camino de las armas, salvo ampliar el sufrimiento de las personas, incluidos también los suyos.

Eta ha buscado macabro protagonismo, en un momento en el que otros nacionalistas, los moderados, lo habían acaparado. Entre ellos tendrán que dilucidar sus problemas de competencia. Pero si el Estado y sus ciudadanos son atacados por Eta, sus cómplices o sus compañeros de viaje independentista, la obligación del Estado es defenderse con todas sus armas legales.

Estamos, por tanto, ante un desafío frontal del terrorismo independentista a la democracia española. Son, por ello, justificables cuantas medidas se adopten, hasta la máxima dureza, para impedir que un solo terrorista pueda librarse de una dura condena de prisión. Pero, también, para que paguen por el terrorismo todos aquellos que sirven de cobertura política a Eta. Todos los que ayudan, protegen o justifican a los asesinos.
No se trata de una llamada visceral cargada de las emociones que causan asesinatos como los de ayer. Se trata también de una apelación a la defensa de los valores democráticos de convivencia y libertad. O triunfa Eta y el terrorismo, o triunfa el Estado democrático frente a los criminales.

El Gobierno cuenta para esta lucha con el máximo respaldo social y político. Por ejemplo, con la importantísima contribución del Partido Socialista. Con el Poder Ejecutivo, con el Legislativo y con el Judicial se puede emprender la batalla definitiva contra Eta. Y contra lo que Eta pretende.

Más crímenes
Editorial El País 5 Agosto 2002

EL ATENTADO de ayer viene a cumplir, desgraciadamente, con el trágico ritual al que ETA nos tiene acostumbrados los últimos veranos. Una vez más, pacíficos ciudadanos que comenzaban sus vacaciones en un tranquilo lugar turístico han visto sus vidas segadas por el salvajismo de la banda. La muerte de una niña de seis años añade más crueldad al crimen de los terroristas, que colocaron el coche bomba cerca de una parada de autobús, donde era evidente que un domingo de agosto y a esa hora habría numerosas personas.

Acabar con esta sinrazón es la primera obligación que deben afrontar al tiempo políticos y toda la ciudadanía. Por eso no se entiende que mientras estos crímenes se repiten una y otra vez, los partidos con mayor implantación en el País Vasco sigan sin coordinar sus políticas -con las diferencias obvias que deben separarles- para dejar sin espacio a los terroristas y a quienes les apoyan. Terminar con los crímenes es una obligación que sobrepasa la disputa política y todos los partidos políticos que crean en la democracia, la libertad y la dignidad humana deben colaborar de lleno a la extinción de la plaga terrorista.

Atentados como el de ayer también vacían de contenido las retóricas declaraciones de no pocos políticos e intelectuales vascos reclamando para su ámbito geográfico la solución al conflicto. El coche bomba estalló ayer en Alicante, y los últimos atentados se habían producido en Andalucía. Es evidente que toda España está en peligro y todos los ciudadanos, vascos o no vascos, tienen el mismo derecho a exigir soluciones y a ayudar a buscarlas.

Y por eso mismo también convendría que el Ministerio del Interior, y por extensión el Gobierno de la nación, no cargue excesivamente las tintas sobre la culpabilidad o falta de eficacia del Ejecutivo vasco en la lucha contra el terrorismo. Ante crímenes como los de ayer, sería indigno hablar de la falta de medidas de seguridad en algunos lugares o de la ineficacia de uno u otro cuerpo policial, pero evítese el Gobierno descargarse de culpas echándoselas al vecino. Son momentos de duelo en los que debe primar la unidad de todos los demócratas y de los partidos políticos en apoyo de las Fuerzas de Seguridad del Estado. En toda España, primero, y muy especialmente en el País Vasco, después.

Ha cambiado el silencio
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  5 Agosto 2002

En tiempos de UCD, ser víctima del terrorismo significaba la mudez. Salvo alguna excepción, los familiares permanecían callados, los entierros se celebraban de forma vergonzante al amanecer y nadie decía ni pío. Se sorbía la sangre derramada y se echaba tierra sobre los cadáveres para no entorpecer, según se decía, la transición a la democracia. La cobardía moral y física ha encontrado siempre los más diversos disfraces.

Las cosas cambiaron un poco con la victoria felipista. Aun así, se daban copiosas subvenciones a los investigadores de las lentejas en Renka y se negaba el pan y la sal a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Matilde Fernández rizó el rizo de la insensibilidad y la argumentación asnal. Para colmo, se cometió el error de intentar combatir el terrorismo fuera del Estado de Derecho, con el pasaje del Gal, no conocido todavía en sus últimas instancias.

Desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, las cosas cambiaron. Siguen muriendo atrozmente los inocentes, continua la alianza bajo cuerda de los proetarras y el PNV, porque unos deben agitar el árbol para que los otros recojan las nueces; pero las víctimas del terrorismo, que somos en definitiva todos los españoles, no callan. Se terminó la mudez, acabose el lívido espectáculo del entierro al amanecer, saltaron las mordazas. No es mucho lo que se ha conseguido, pero hoy los asesinatos tienen respuesta de la opinión pública mientras las fuerzas de seguridad actúan dentro del Estado de Derecho, pero de forma cada vez más contundente y eficaz. Y eso alienta la esperanza de que en diez, doce, veinte años se termine con la pesadilla de Eta, que ayer sembró de espanto Santa Pola.

EXECRABLE E INÚTIL CRIMEN DE UNA BANDA QUE HA PERDIDO EL RUMBO
Editorial El Mundo  5 Agosto 2002

Sólo hay una cosa que ETA sabe hacer a conciencia: asesinar. La muerte se ha convertido en la única razón de existir de esta organización mafiosa y criminal, que ayer por la tarde segó la vida de dos personas inocentes y provocó más de una veintena de heridos al hacer estallar un coche bomba junto al cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola, localidad turística de la costa alicantina.

Una de las víctimas era una niña de seis años, hija de un agente, que jugaba en una habitación del cuartel. No hay palabras para describir el profundo dolor de sus padres, a los que la banda terrorista ha causado un daño que jamás podrán olvidar.

ETA había colocado potentes artefactos en junio en otras poblaciones costeras y turísticas como Fuengirola y Marbella. Había provocado cuantiosos daños materiales, pero afortunadamente sus bombas no habían causado heridos graves ni pérdidas de vidas humanas.Ayer, a diferencia de ocasiones anteriores, la banda terrorista no avisó previamente de la localización del coche bomba, lo que indica que lo que buscaba era una matanza indiscrimada o que sus miembros son unos chapuceros, como demuestra la larga serie de errores cometidos tras el final de la tregua. Algunos de ellos, como el de Bolueta, con final trágico para quienes pretendían atentar contra el prójimo.

El último asesinato de ETA se había producido el pasado 21 de marzo en Orio, donde un par de pistoleros dispararon contra el indefenso Juan Priede, de 69 años, concejal socialista, que había salido a tomar un café sin escolta.

Tras cuatro meses y medio sin ningún atentado mortal, algunos dirigentes nacionalistas habían especulado con la posibilidad de una tregua tácita de ETA. Ayer tuvieron la respuesta. La banda va a seguir matando y, si no lo hecho antes, es probablemente porque no ha podido. Las últimas detenciones y el desmantelamiento de varios zulos en Francia han debilitado su siniestra capacidad de maniobra.

A pesar de sufrir durísimos golpes policiales en los últimos dos años y de un repudio que no ha hecho más que incrementarse desde el pasado 11 de Septiembre, ETA sigue sin reflexionar.Se aferra al crimen como su única razón de ser, a sabiendas de que su causa está derrotada por la vileza de sus fines y sus métodos. Por ello, lo peor del atentado de ayer en Santa Pola es su perfecta inutilidad. Ni el Estado va a ceder jamás al chantaje de ETA ni los asesinatos van a servir para otra cosa que para crear rechazo y horror en la sociedad española y en el resto de Europa.

Estamos seguros de que los asesinos de Santa Pola van a ser detenidos y puestos a disposición de la Justicia en las próximas semanas o en los próximos meses. La cárcel es el único futuro que les aguarda a estos desalmados.

El atentado de ayer es el primero tras la entrada en vigor de la Ley de Partidos, aprobada en junio. ¿Va a condenar Batasuna la horrible acción de Santa Pola o va a seguir excusando con vanas palabras el terror? El Gobierno, el Parlamento y el poder judicial deben tomar buena nota de la reacción de Batasuna, que se enfrenta a partir de ahora a la disyuntiva de dejar de ser cómplice de ETA o ser ilegalizada por el Tribunal Supremo.

Eta intenta otra matanza como la de Zaragoza y asesina en Santa Pola a una niña de 6 años hija de un guardia civil
En el atentado con coche bomba también murió un hombre de 57 años y hubo 40 heridos La deflagración alcanzó de lleno una parada de autobús abarrotada de personas El PP promoverá la deslegalización de Batasuna si no condena el salvaje crimen
Dos personas, una niña de seis años de edad hija de un guardia civil y un hombre de 57, fallecieron ayer a consecuencia de la explosión, al filo de las ocho y media de la tarde, de un coche bomba estacionado por Eta junto a la zona de viviendas de la casa cuartel de la Guardia Civil de la localidad alicantina de Santa Pola. La niña fallecida se encontraba en el interior del acuartelamiento, jugando en su dormitorio con su madre y una tía, cuando se vio sorprendida por la explosión. Los terroristas no avisaron de la colocación del vehículo y lo estacionaron junto a la zona de viviendas del acuartelamiento. En este sentido, el ministro del Interior, Ángel Acebes, declaró que con ello perseguían un «terrible asesinato múltiple».
T. Ramos - Santa Pola (Alicante).- La Razón 5 Agosto 2002

Un coche bomba, de la marca Opel y de color negro, explotó al filo de las ocho y media de la tarde de ayer frente a la casa cuartel de la Guardia Civil de la localidad turística de Santa Pola (Alicante). El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, confirmó la muerte, como consecuencia de la deflagración, de dos personas, una niña de seis años de edad y un adulto de 57. La niña fallecida, según explicó el juez de guardia y decano del colegio de Alicante, Gordiano Casas, era hija de un guardia civil y se encontraba jugando en su dormitorio del cuartel cuando estalló el artefacto. Según precisó el juez de guardia, la niña estaba en su habitación acompañada de su madre y de una tía y tras le explosión del coche fue trasladada al Hospital General de Elche, pero ingresó cadáver. La otra persona fallecida Cecilio Gallego Alarias, nacido en 1945 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y residente de Torrevieja (Alicante). Se encontraba en la parada del autobús frente a la cual estalló la bomba y murió en el acto, por lo que se procedió a levantar su cadáver.

Sin aviso
Según informó el Ministerio del Interior, los terroristas, al contrario que en sus últimas acciones, no avisaron con antelación de la colocación del coche bomba, lo que impidió a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado acordonar la zona y evitar las muertes. El número de víctimas pudo ser aún más elevado, pues los etarras colocaron el vehículo estratégicamente, junto a la zona de viviendas de la casa cuartel de la Benemérita, con lo que podrían haber causado una auténtica matanza. En este sentido, el ministro del Interior, Ángel Acebes, declaró que Eta perseguía «un terrible asesinato múltiple» al haber estacionado el coche bomba «precisamente junto a los domicilios del cuartel momentos antes de la explosión».

Al cierre de esta edición, algunas fuentes estimaban que el coche estaba cargado con unos 50 kilos de dinamita tipo Titadyne. El hecho de que decenas de edificios situados cerca del cuartel de la Guardia Civil resultaran dañados por la explosión ¬lo que obligó a desalojar de sus casas a unos 125 vecinos, según el alcalde de la localidad, Francisco Conejero¬ corroboraría esta hipótesis. La explosión fue seguida por una densa columna de humo, visible a varios kilómetros de distancia, y por el estallido de vidrios de numerosas ventanas y la caída de tabiques de los inmuebles cercanos.
Testigos presenciales explicaron que tras la deflagración se produjo una gran confusión, acompañada de gritos y carreras de las personas que estaban en las inmediaciones del lugar, muy transitado a esa hora. Escombros y fragmentos retorcidos del coche bomba quedaron esparcidos por la zona del atentado, que dejó llena de pequeños vidrios los alrededores y, en especial, la avenida de Alicante, paralela a la calle en la que se produjo el atentado.

Suministro eléctrico
Según fuentes de la compañía eléctrica Iberdrola, la onda expansiva causó pequeños desperfectos en el centro de transformación de la zona, denominado «Cuartel», situado en la planta baja de un edificio ubicado frente a las dependencias de la Guardia Civil. Como consecuencia de los daños, el suministro eléctrico quedó interrumpido durante un corto periodo de tiempo, lo que afectó a los vecinos de algún edificio de la zona, ya que el centro de transformación afectado abastece a tres o cuatro inmuebles.

A la zona del atentado se desplazaron dotaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de los servicios sanitarios que, en medio de la confusión posterior a la explosión, prestaron la primera asistencia médica a los heridos y organizaron su traslado a los hospitales. También acudieron a la zona dotaciones de los Bomberos que comenzaron a revisar las viviendas afectadas para evaluar el estado en que habían quedado como consecuencia de la explosión, mientras algunos vecinos retiraban los restos de cristales de sus ventanas.

El Ministerio del Interior informó también de que el número de heridos era de al menos 40, de los cuáles sólo cuatro permanecen ingresados en centros hospitalarios, aunque los médicos aseguraron que sus vidas no corren peligro. La mayoría de los heridos se encontraban en la parada de autobús cercana a la casa cuartel, según informaron fuentes de la Cruz Roja.

El robo de coches y los testimonios de los detenidos descartaban una tregua
MADRID ABC 5 Agosto 2002

Las Fuerzas de Seguridad del Estado nunca creyeron que el «parón» del último mes de ETA respondiera a una «tregua táctica» de los terroristas, ya que durante las últimas fechas se han producido varios robos de coches en el sur de Francia que los expertos en la lucha antiterroristas atribuyen a miembros de la banda terrorista. Tampoco se había producido ningún comunicado que hiciera pensar en una «tregua táctica».

Los expertos en la lucha antiterrorista consideran que el atentado perpretado por ETA ayer en Santa Pola no es un acción que se pueda encuadrar en su campaña de verano. En opinión de las fuentes consultadas, esta acción criminal tenía como objetivo directo el cuartel de la Guardia Civil de esta localidad alicantina. Sustentan este hecho, además de entre otros elementos, en que los terroristas no avisaron, como hacen en otras ocasiones, de la colocación del coche bomba, por lo que queda claro que el objetivo de los criminales, además de golpear al cuerpo de la Benemérita, era provocar una matanza.

Los especialista también barajaban la posibilidad de que ETA pudiera cometer un atentado en la zona del Mediterráneo, ya que algunos de los planes criminales que tenían preparados para este verano se han visto abortados gracias a la actuación de las Fuerzas de Seguridad tanto de España como de Francia. Así, el pasado mes de mayo la Policía gala detuvo en la localidad de Niort a cinco terroristas, cuatro de los cuales se iban a trasladar a España de forma inminente. En esa operación fueron capturados Lexuri Gallestegui, Manex Zubiaga, Anart Oyarzabal y Ángel López Anta. Los dos primeros tenían la orden de atentar en la costa levantina y para ello ya habían alquilado desde Francia un apartamento en Benidorm. El contrato compredía los meses de junio, julio y agosto. El otro «comando», formado por Oyarzabal y López, tenía previsto instalarse en Andalucía.

En la zona de Levante
Un mes después, ETA vio también frustrada la campaña que pensaba desarrollar en la zona de Levante con la detención en Algemesí (Valencia) de los terroristas Aitzol Maurtúa e Iñigo Vallejo, que ocultaban en un «zulo» 131 kilos de explosivos con los que pensaban colocar hasta seis coches bomba. Por fortuna, fueron capturados antes de que llevaran a cabo sus planes criminales.

Ante las opiniones vertidas en los últimos días sobre la posibilidad de que ETA se encontrara en situación de «tregua táctica», los expertos en en la lucha antiterrorista eran totalmente escépticos, ya que, en su opinión, -ayer desgraciadamente quedó demostrado- «si ETA no atentaba era porque no podía». Además los especialistas contaban con informaciones que indicaban que la banda criminal se mantenía totalmente activa. Así, en las últimas fechas se han registrado robos de coches en el sur de Francia que se atribuyen a la banda y sobre los que se apunta la posibilidad de que fueron sustraidos para convertirlos en coches bomba para atentar en España.

Para los expertos, el que se hubiera hablado de una «tregua táctica» era sencillamente una «serpiente de verano», ya que «el único cese de la actividad criminal que se puede creer es cuando la dirección de la banda lo anuncie en comunicado y, aún así, la guardia no puede bajar porque puede tratarse de una trampa como lo fue la de 1989».
Además, entre las diferentes hipótesis, se apunta la de que ETA llevara a cabo un atentado en la primera quincena del mes de agosto «en recuerdo» de los cuatro terroristas que murieron el 7 de agosto de 2000, en el barrio bilbaino de Bolueta, al explosionarles la bomba que transportaban en un coche.

El particular homenaje se produjo anoche. Ahora, fuentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado creen que ETA intentará reanudar su campaña de verano (el atentado de Santa Pola, según dichas fuentes, no se inscribe dentro de esa campaña) en los principales destinos turísticos de la costa española, al igual que ha sucedido en anteriores veranos.

El Govern actúa contra los profesores que no saben catalán
JUAN RIERA ROCA El Mundo 5 Agosto 2002

PALMA.- La Consejería de Educación está dispuesta a tomar medidas contra los funcionarios docentes que de alguna manera rehúsen realizar cursos de reciclaje y alcanzar las titulaciones exigidas por el Decreto de Normalización Lingüística para poder impartir las enseñanzas previstas con el uso de esa lengua como vehicular.

Aunque desde la Consejería se niegan a especificar las medidas que se aplicarán en esos casos, entre los docentes se ha llegado a mencionar la posibilidad de relegar a los funcionarios rebeldes a tareas administrativas o de apoyo. No existe, por el momento, confirmación oficial de estos extremos.

No existen tampoco datos sobre el número de funcionarios docentes, profesores y maestros, que ejercen en el sistema público autonómico sin la titulación necesaria para impartir las clases en lengua catalana. Educación está realizando ahora un estudio sobre los niveles de uso del catalán en la docencia. Las estimaciones más prudentes muestran que el 60% de los profesores que ejercen en la educación pública ya han realizado la formación exigida, mientras que en la privada la cifra alcanza el 50%.

Trasladados
Los funcionarios que ocupan una plaza en el sistema público docente de Baleares sin titulación en lengua catalana son algunos de los que proceden del cuerpo de funcionarios docentes del Estado, anteriores a la aprobación de la normativa que decreta el uso del catalán.

Estos funcionarios, que ganaron su plaza antes de la normalización lingüística, que fueron luego transferidos a Baleares y que no han realizado los cursos de reciclaje y capacitación en lengua catalana, son un pequeño grupo ya que la mayoría se ha normalizado, aprovechando las ofertas en marcha desde 1990.

El Decreto de Normalización Lingüística fija el 31 de agosto como plazo máximo para obtener la titulación en catalán, día en que acaba también el periodo fijado por la Consejería para que se homologuen las titulaciones obtenidas en el País Valenciano.

Iturgaiz: “El ultimátum de Otegi a Ibarretxe demuestra la colaboración de ETA y el Gobierno vasco”
EFE Libertad Digital 5 Agosto 2002

El presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, consideró hoy que el "ultimátum" dado ayer por Otegi a Ibarretxe demuestra "la colaboración" de Batasuna con el PNV y el Gobierno vasco, que, indicó, es "la colaboración de ETA, de los verdugos", con el Ejecutivo autónomo.

Iturgaiz señaló que Otegi, al advertir al Gobierno vasco de que dejará de apoyarle si no da "por muerto" el Estatuto, "ha puesto las cartas boca arriba" y "ha dejado claro que el lehendakari ha mentido a toda la sociedad vasca cuando decía que el Gobierno vasco no se iba a apoyar ni por activa ni por pasiva en Batasuna". Ante ello, el dirigente "popular" reclamó la "urgente" comparecencia del lehendakari en el Parlamento Vasco, antes del próximo pleno sobre autogobierno, para que explique a la sociedad vasca "la mentira y el engaño que ha urdido y el pacto que ha tenido para gobernar del mundo de Batasuna".

Para Iturgaiz, la actitud de Ibarretxe, "apoyándose en ETA", constituye "una ofensa" para las víctimas del terrorismo y "un engaño" para todos los demócratas. Según indicó, el lehendakari tiene "una gravísima responsabilidad política" ya que "ha querido vender el país idílico del nacionalismo y lo único que ha hecho es engañar a todos los vascos pactando con ETA".

En opinión de Iturgaiz, "de la misma manera que en su día hubo un pacto entre ETA y el PNV y éste lo negaba y luego ETA enseñó un documento donde estaba el sello del PNV y el de ETA, ahora ha habido un pacto del señor Ibarretxe con Batasuna, con Otegi, quien insiste en que ese apoyo existe".

Recortes de Prensa   Página Inicial