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Recortes de Prensa     Viernes 9 Agosto  2002
La trampa
ALFONSO USSÍA ABC 9 Agosto 2002

¿Es el gobierno autónomo vasco legítimo (I): Frente al golpe de Estado de Ibarretxe
Enrique de Diego Libertad Digital  9 Agosto 2002

Navarra dice no al anschluss
EDITORIAL Libertad Digital  9 Agosto 2002

Una bandera de partido
Ignacio Villa Libertad Digital  9 Agosto 2002

Adiós a Batasuna
MARTIN PRIETO El Mundo   9 Agosto 2002

El final del terror
JAIME CAMPMANY ABC  9 Agosto 2002

NAVARRA SIN IKURRIÑAS
Editorial El Mundo  9 Agosto 2002

Estalla una bomba en una hamburgesería de Torrevieja y hallan otra en una discoteca de Santa Pola
SAN SEBASTIÁN/ALICANTE. AGENCIAS ABC 9 Agosto 2002

El Gobierno navarro prohibirá la colocación de la ikurriña en los ayuntamientos
O.S. El Mundo 9 Agosto 2002

«Deseamos con todas nuestras fuerzas que esos asesinos se pudran en la cárcel»
T. R. I. ABC 9 Agosto 2002

Del Burgo exige a Cenarrusa que rectifique la «declaración de Idaho»
A. R. G. - Madrid.- La Razón  9 Agosto 2002

El Gobierno cántabro molesto con el vasco por incluir parte de su territorio en mapas turísticos
SANTANDER. AGENCIAS ABC 9 Agosto 2002

La trampa
Por ALFONSO USSÍA ABC 9 Agosto 2002

Los medios de comunicación son responsables de haber caído en la trampa de la jerga maliciosa impuesta por la inteligencia terrorista. No seamos cándidos e inocentes. El negocio del terror cuenta con colaboradores persistentes y bien preparados que intoxican a la sociedad haciéndola asumir voces y conceptos perversos. Ahora ha sido mi periódico, ABC, el que ha caído en la sutil trampa. Leo en la sección de «Nacional» la siguiente noticia publicada a tres columnas: «Presos comunes se enfrentan a etarras en la cárcel de Soto del Real». En la información posterior se tropieza de nuevo en la intoxicación asumida e involuntaria. «Presos comunes se enfrentan con reclusos de la banda terrorista ETA». La noticia podría haber sido redactada de la siguiente manera: «Un grupo de presos se enfrenta a reclusos etarras en Soto del Real». Sobra el calificativo de «comunes». Los presos de la ETA son tan comunes como los penados por atracar un banco, maltratar a su mujer o violar a una desconocida. En España sólo hay presos comunes. Nadie sufre penas de reclusión por sus ideas o actividades políticas. Tan preso común es el violador del Ensanche como el terrorista «Santi Potros». Los nacionalistas han conseguido que en el lenguaje de la calle se establezca una diferencia que no existe. Para ellos, «los presos vascos», son exclusivamente los etarras, y han triunfado en la intoxicación. Son «políticos» y se distinguen perfectamente de la morralla, de la mugre de «los comunes». Asesinar con un coche bomba a una niña de seis años nada tiene de acción política. Su crimen es tan miserable y repugnante como secuestrar y matar a Anabel Segura. Que los fines no sean coincidentes, no quiere decir que el asesino de Anabel lo sea de otra categoría que el de Silvia Martínez y Cecilio Gallego. Todos se juzgan por el mismo Código Penal, que no admite categorías entre los responsables del delito. Asesinar, secuestrar, chantajear y robar son delitos comunes. Y los presos etarras son comunes. Y están en la cárcel como intérpretes de la delincuencia común. Y no hay unos y otros, sino presos a secas.

La diferencia existe sólo en la mente turbia de los nacionalistas. Tan turbia que discriminan con regodeo a los presos vascos que no pertenecen a la banda terrorista. Cuando los dirigentes nacionalistas o los obispos negociadores se refieren a «nuestros presos», se olvidan sistemáticamente de los penados de origen vasco que cumplen condena por delitos ajenos al terrorismo. No exigen para esos presos que cumplan sus condenas en establecimientos cercanos a las Vascongadas, ni ayudan a sus familiares económicamente, ni pagan sus viajes para visitarlos. A esos presos vascos, que les den morcilla. Los únicos que existen en su obsesión y sus objetivos son los etarras encarcelados. Tan comunes delincuentes como los otros.

Todavía se oye y lee en algunos medios la diferencia que existe entre el «nacionalismo democrático» y el «radical». ¿Qué leches significa eso? «Radical: Fundamental, de raíz. Partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático. Extremoso, tajante e intransigente» (Diccionario de la RAE). Radicales contra el terrorismo somos muchos, absolutamente partidarios de reformas extremas en sentido pacífico y democrático. Y tajantes e intransigentes con el terrorismo. En esos sentidos, yo soy radical. Pero nunca un asesino. Y lo del «nacionalismo democrático» lleva a la náusea o a la risa, depende del humor que impere en la ciudadanía cuando lo oye o lee. Para triunfar en la lucha legal contra el terrorismo, lo primero que hay que hacer es ajustar las ideas y medir las palabras. No caer en las suyas. Y tropezamos demasiado.

¿Es el gobierno autónomo vasco legítimo? (I): Frente al golpe de Estado de Ibarretxe
Enrique de Diego Libertad Digital  9 Agosto 2002

El secesionista acuerdo del Parlamento autónomo vasco, aprobado con los votos de EA-PNV, IU y gracias a la abstención de Eta-Batasuna, es un acto ilegítimo y anticonstitucional. Hasta el momento no se quieren ver las consecuencias, bajo la retórica huera del diálogo como tótem, tan cara a todas las beaterías. Pero es un golpe de Estado, al que únicamente faltan las etapas de desarrollo, cuya cuenta atrás empieza el 12 de septiembre (se ha obviado el 11 para no coincidir con Ben Laden, con el que, en tanto integristas, hay similitudes). Al margen de las estrategias para cargarse de razón, el Gobierno tendrá –se verá obligado– a hacer frente a esta intentona golpista que pone en riesgo la unidad nacional, el principio del que extrae la Constitución su propia legitimidad.

El Parlamento navarro ya ha denunciado el contenido imperialista y colonialista que se explicita en el manifiesto golpista. La Constitución es muy clara en considerar “indisoluble” la unidad de España e “indivisible” su integridad territorial. También que la soberanía reside en el Parlamento nacional, participando los autonómicos por delegación, pero no siendo en ningún caso soberanos. Garantizar esa unidad, núcleo de la convivencia, fundamento de los derechos y libertades de los ciudadanos nacionales, acogidos a su territorialidad, está bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del rey. Es decir, se trata de una serie de obligaciones que superan a los autores, y que son el consenso previo sobre el que se basan los diversos poderes del Estado. Al margen de que la historia de la transición es la de la cesión permanente, la Constitución deja bien claros los límites de esa cesión. Y éste es el caso.

Ante un posicionamiento secesionista, al margen de retóricas, el Gobierno está obligado a cumplir y hacer cumplir la Ley, con los instrumentos del Estado de Derecho –el artículo 155 que se refiere a la deslealtad institucional– y con el monopolio de la violencia, si tal fuera el caso. El acuerdo del Parlamento autonómo vasco es un acto ilegítimo que deberá ser contestado –aunque en el momento actual parezca que prefiere no verse–, si ello fuera preciso, con la derogación de la autonomía y de sus instituciones, para dar paso, tras unas nuevas elecciones, a un gobierno legítimo. Porque el Parlamento autónomo y el Gobierno vasco han entrado ya de hecho en el terreno de la ilegitimidad de ejercicio.

Navarra dice no al anschluss
EDITORIAL Libertad Digital  9 Agosto 2002

Miguel Sanz, presidente de la Comunidad Foral Navarra, ha anunciado que modificará la Ley Foral de Símbolos para sancionar a los ayuntamientos que exhiban la ikurriña entre sus enseñas oficiales. Aunque el PSOE –no digamos los nacionalistas– hayan tachado su iniciativa de “inoportuna” o “antidemocrática”, nada hay más oportuno –sobre todo en el momento actual– y democrático que hacer respetar la ley y poner freno a la fiebre expansionista y totalitaria del PNV y sus socios batasunos, que hablan de Navarra como un “territorio” a anexionar –tal y como ha denunciado recientemente Sanz–, al margen de cuál pueda ser la voluntad de los navarros.

Ha tenido que pasar casi una generación desde la llegada de la democracia a España para que la ciudadanía y, sobre todo, la clase política, empiecen a superar el absurdo complejo de culpa por el “pecado original” del centralismo franquista, fabricado, inducido y admirablemente explotado por los nacionalistas vascos –también por los catalanes– con el apoyo, hasta tiempos muy recientes, de la izquierda. Hasta Estella, y mientras el PNV mantuvo una apariencia de moderación y de talante democrático, toda cesión ante el beligerante victimismo nacionalista, por infundadas que fueran sus razones y por evidentes que fueran las falsificaciones de la historia en las que apoyaban sus demandas, era una especie de obligación moral destinada a purgar los pecados políticos –reales o ficticios– del régimen anterior para que los nacionalistas se sintieran “a gusto” en España.

Una de esas concesiones al victimismo del PNV fue la inclusión de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que contempla una hipotética incorporación de Navarra al régimen autonómico vasco. Sin embargo, la unión de los territorios vascos –y no al contrario, como hoy pretenden los nacionalistas– con Navarra tuvo lugar durante un periodo histórico relativamente corto, entre los siglos XII y XIV, que fueron los de mayor expansión de este reino peninsular, siendo el resto del tiempo parte –con sus fueros– del Condado o del Reino de Castilla. Otra de las concesiones al nacionalismo vasco fue la imposición de la bandera del PNV –que imita a la union jack británica– a todos los vascos, sin ninguna tradición histórica, paradójicamente, que la avalara.

Si existe alguna “nacionalidad histórica” con derecho a esa denominación es precisamente Navarra, el último reino que se incorporó –en 1512, veinte años después que el de Granada– a la Corona española y que, desde entonces, ha conservado –aunque con algunas interrupciones– sus fueros. Por tanto, si existe algún supuesto derecho de “reunificación” de los territorios vascos, éste correspondería a Navarra, y no al País Vasco. En cuanto a las banderas, si hay alguna con raigambre histórica es precisamente el blasón de cadenas navarro, que data de la hazaña de Sancho el Fuerte –dice la tradición que rompió de un mandoble las gruesas cadenas que servían de valladar a la tienda del rey moro– en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), cuando los vizcaínos todavía formaban parte de Navarra.

Sin embargo, los nacionalistas vascos han conseguido hasta ahora, no sólo hacer tabla rasa de la Historia, sino rescribirla a su antojo e imponer sus símbolos dentro y fuera de su cortijo, ante la pasividad de los sucesivos gobiernos de la democracia. Por ello, la iniciativa del presidente navarro marca un punto de inflexión en la tendencia claudicante de cara al nacionalismo y abre una puerta a la esperanza de recuperar, siquiera una pequeña parte, del terreno que los nacionalistas vascos (incluidos los batasunos) han robado a la libertad y a la verdad histórica con su victimismo, sus mistificaciones, su coacción y, también, sus asesinatos.

Una bandera de partido
Ignacio Villa Libertad Digital  9 Agosto 2002

La decisión anunciada por el presidente de la Comunidad Foral de Navarra de prohibir que la ikurriña se convierta en una bandera oficial en muchos ayuntamientos de su Comunidad, se puede catalogar como una iniciativa política valiente, llena de sentido común y que devuelve la legalidad a una situación permitida durante años y que nadie podía explicar desde ningún punto de vista. En este sentido, hay que recordar, obligatoriamente, que uno de los grandes errores de los principales partidos políticos que pilotaron la época de la "transición" –que estuvo a un paso de tener graves consecuencias– fue dejar un portillo abierto para que en un futuro genérico e indefinido Navarra pudiera entrar en un proceso de anexión por parte del País Vasco. Esa posibilidad, de la que nadie era partidario y en la que muy pocos creyeron realmente, era una simple componenda para mantener tranquilos y controlados a los nacionalistas vascos de la época. Una triquiñuela que, de haberse ejecutado, habría significado uno de los grandes tropiezos de la democracia española.

Fruto de aquella actitud llena de complejos de centralismo, apareció también el uso de la ikurriña como una bandera oficial de la Comunidad Foral de Navarra, junto a su enseña histórica y tradicional. Desde entonces, la ikurriña en Navarra se ha conformado como un signo de "vasquismo", un símbolo que el tiempo ha demostrado que en Navarra es de unos pocos empeñados en hacer ruido, sabedores de su nula consistencia y de los mínimos apoyos reales con que cuentan entre los ciudadanos navarros.

¿Quién podría explicar que la ikurriña fuera la bandera oficial en los balcones de un puñado de ayuntamientos de las Comunidades Autónomas de La Rioja, Castilla-León o Cantabria, en localidades fronterizas con el País Vasco ?. Pues, sinceramente, no encontramos ninguna explicación a esa aberración simbólica. Sólo el desmedido afán "ocupacionista" del nacionalismo vasco, más pendiente de lo que no es suyo que de administrar correctamente lo propio, es lo único que podría explicar el uso de la ikurriña fuera de los límites de la Comunidad Autónoma Vasca.

La iniciativa del presidente navarro, Miguel Sanz, significa la recuperación de la historia y de la tradición en todo el territorio foral. Pero además, esta actuando de una forma que hace daño al nacionalismo vasco. El presidente navarro está volviendo a poner encima de la mesa una vieja polémica que el tiempo cerró de forma precipitada. La ikurriña, bandera reconocida como enseña oficial del Páis Vasco, fue en su origen la enseña del Partido Nacionalista Vasco. La ikurriña, si leemos literalmente la historia, es la bandera del nacionalismo vasco, no la bandera de todos los ciudadanos vascos. Es verdad que el tiempo y la legislación ha enterrado esta vieja historia, que desde luego no tenemos afán de actualizar. Pero recordando ese origen, hay que advertir a los nacionalistas que no tienen la más mínima razón para mostrar sus quejas a la iniciativa de Miguel Sanz.

La ikurriña no es una bandera navarra. Ver esos colores en algunos balcones de ayuntamientos navarros es un signo de colonialismo nacionalista, como declaraba el propio Miguel Sanz recientemente en la revista EPOCA. Navarra tiene su bandera, y como tal, debe ser respetada también por el nacionalismo vasco, aunque demuestren con sus actitudes y gestos que son incapaces de entender lo que significa respeto y diversidad de opiniones. Por lo que parece, no aceptan ningún concepto que no tenga que ver con la uniformidad. Les guste o no les guste, Navarra no es el País Vasco. Y los navarros hacen muy bien en defender sus símbolos y banderas.

Adiós a Batasuna
MARTIN PRIETO El Mundo   9 Agosto 2002

En tiempos tormentosos conviene recordar lo obvio para no barajar los hechos al azar: PNV, EA, Batasuna, ETA y, gaseosamente, la Izquierda Unida de Euskadi (con la oposición de muchos comunistas vascos que no quieren suicidarse tan deprisa) comparten un mismo objetivo: crear un país vasco independiente que se anexionaría Navarra y tres departamentos franceses de los Pirineos Atlánticos.La demencia del enunciado no desmerece su formulación real, y basta el tormento de escuchar a Arzalluz, brujo locoide de una pequeña tribu más salvaje que la escocesa.

Les diferencian matices y métodos: El discurso del método publicitado tras las últimas elecciones vascas por un ex periodista, consejero delegado de lo suyo, muy cobarde, lelo y falsario. Pero ni el amor o el odio, o una simbiosis de ambos, unen con tan poderosa pasión y lazos de complicidad a quienes creen estar forjando el nacimiento de una nación, empresa única en la vida de los hombres por la que se ha de dar la vida (preferentemente la de los demás), altar para el martirologio propio y ajeno, ética de los pioneros y hasta estética arrebatadora como la filmada por Leni Riefensthal para el III Reich y que se reconoce en los funerales o exaltaciones secesionistas con bosques de ikurriñas que tratan de ocultar una esvástica en forma de trébol. Francia acaba de fulminar judicialmente al partido de bolsillo de un psiquiatrizado que quiso matar a Chirac. No sólo eso: la ausencia de complejos de su chovinismo prohíbe en Francia partidos que propugnen, aunque sea por métodos pacíficos, el menor recorte de su territorialidad nacional. La redonda redundancia del presidente Aznar («Hasta aquí hemos llegado, y hemos llegado hasta aquí») se la llevará el viento, como a las más grandes hojas de los árboles podridos, si no se pierde, al fin, el extraño complejo ante Batasuna que no ya predica la independencia que nunca existió sino que es a ETA lo que el Partido Comunista (reconstituido) fue a los GRAPO: un servomando político para el que la vanguardia es el brazo armado. Seguir suponiendo que Batasuna sólo hace política invita a la melancolía más que la lectura de Proust, y es menos provechosa. Da igual a dónde vayan los batasunos: pocos pasarán a la clandestinidad y la mayoría engordará los votos del nacionalismo independentista que se reclama pacífico.Estos aducen, teniéndonos por tontos, que la ilegalización no detendrá el terrorismo; ni la detención de los asesinos de Santa Pola, y no por ello hay que desmovilizar a la policía y dar a aquéllos impunidad.

A menos que la Constitución se reforme sólo en Euskadi y con un censo como el que Marruecos quisiera para el Sáhara, una gigantesca mayoría de bloqueo impide la secesión de Guipúzcoa y Vizcaya, que no llegarían a más. Representan la patria vasca como esa vieja que pasa llorando. No es tal: es el estéril remedo de la muerte.

El final del terror
Por JAIME CAMPMANY ABC  9 Agosto 2002

Está bien eso de ilegalizar a Herri Batasuna y sus homólogos. Los batasunos no sólo merecen que los echen a las afueras de la ley, que al fin y al cabo ese es el territorio en el que viven, sino que merecen la cárcel, el destierro y el masculillo. Dice Aznar que son «basura». No, peor que basura, porque la basura fue algo útil o bello antes de ser basura. Así, que duro con ellos. Queden en manos de los ropones, siempre que no vengan luego unos ropones más largos y los saquen de la cárcel, como hizo el Tribunal Constitucional con los de la famosa cúpula. El TC usó en aquella ocasión el papel de fumar en vez de usar el papel de oficio.

Que ilegalicen a Herri Batasuna, pero que después no dejen los jueces ni los políticos que se legalicen sus probables herederos, que los habrá y saldrán a la palestra a luchar políticamente en los alrededores del terror, aunque con el nombre cambiado. Estos cambiarán de nombre como hacen siempre los delincuentes. Habrá que tener en cuenta que lo de menos es el nombre. Por sus obras los conoceréis.

Está bien todo eso de la ilegalización. Pero no quisiera engañarme. Tengo para mí que el terror en el País Vasco no habrá llegado a su desenlace (bajada de telón y fin de la matanza en el escenario) mientras gobiernen allí el PNV y EA, o sea, eso que ellos mismos llaman «el nacionalismo democrático». Sí, de muy democrático presume ese nacionalismo, pero gana las elecciones mientras los etarras matan a los otros candidatos. Los nacionalistas «democráticos» viven y triunfan. Los otros mueren y pierden. Las elecciones en el País Vasco ya no son una cuestión de urnas sino de tiros. De tiros y de tumbas. Mientras esta situación persista, no se le verá el final al terrorismo. Se trata de un «do ut des». Yo mato y siembro el terror para que tú ganes y gobiernes. Y tú, desde el gobierno, me dejas hacer.

¿Qué hacen en el gobierno del País Vasco los nacionalistas «democráticos»? En la escuela, desarrollan la teoría política de Sabino Arana, repugnantemente racista, que considera a los españoles un pueblo inferior, rijoso, blasfemo y gandul, ocupado en condenar y encarcelar a los patriotas, a los «gudaris». A los niños les inculcan desde la «ikastola» el odio a España, país invasor y opresor de la patria vasca y de sus hijos, de un pueblo superior, laborioso, temeroso de Dios y, sobre todo, diferente.

Y ante el terror y sus diversas formas, ¿qué hacen? Que diga el Ministerio del Interior cuántos etarras ha detenido la «ertzaintza» en más de dos décadas de gobiernos nacionalistas. Y que nos expliquen los mandos de la policía vasca las órdenes que reciben de sus mandos políticos. Mientras gobierne el nacionalismo arzallusista, en el País Vasco, diezmado de muertos y desterrados voluntarios, el terror seguirá haciendo, allí y fuera de allí, su trabajo macabro.

NAVARRA SIN 'IKURRIÑAS'
Editorial El Mundo  9 Agosto 2002

El presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, ha anunciado su intención de modificar la Ley Foral de Símbolos para prohibir la exhibición de la ikurriña en los ayuntamientos navarros. En la práctica, hasta ahora, el izado de la ikurriña en el balcón de los edificios públicos ya podía ser sancionado.La Delegación del Gobierno imponía habitualmente multas a los municipios, en este sentido, que eran notificadas a través de agentes de la Guardia Civil, sin consecuencia real alguna. No se ponía en práctica la retirada física de la bandera para evitar cualquier tipo de alteración del orden público.

Lo que ahora propone Sanz es especificar la prohibición en el articulado de la Ley Foral, lo que permitiría a la propia comunidad aplicar la sanción económica correspondiente a quien contraviniera la norma. El pago de esta sanción, según anuncia Sanz, podría ser en forma de multa o de retirada de subvenciones ya existentes.

El tema provoca reacciones encendidas. En principio parece razonable que en una comunidad autónoma ondeen los símbolos propios de esa comunidad, además del símbolo del Estado. Por otra parte la ley estatal así lo especifica. La ikurriña pese a ser algo muy importante para un gran número de navarros, es la bandera oficial de la Comunidad del País Vasco. En este sentido es lógico que en una comunidad no ondee la bandera de otra. El problema, sentimientos aparte, es que en la práctica se ha actuado de una forma diferente en los últimos años.

La ikurriña ha ondeado en el balcón de muchos ayuntamientos navarros y eliminar esta posibilidad por decreto herirá muchas sensibilidades.Desandar el camino no es lo mismo que comenzar de cero. Frenar el expansionismo nacionalista vasco conllevará necesariamente a tensiones a las que la sociedad tendrá que comenzar a acostumbrarse.

Dar por buenos los hechos consumados sólo sirve para continuar por un camino equivocado. La bandera, cualquiera de ellas, no debiera ser un motivo de enfrentamiento ni tener más valor del necesario. En el caso de Navarra nadie debe oponerse a que ondee la ikurriña en todas las casas de un pueblo pero no debe ser el símbolo oficial de uno de sus ayuntamientos.

Estalla una bomba en una hamburgesería de Torrevieja y hallan otra en una discoteca de Santa Pola
SAN SEBASTIÁN/ALICANTE. AGENCIAS ABC 9 Agosto 2002

Un artefacto que había sido colocado en el interior de la hamburguesería "Queen Burger" de Torrevieja explotó pasadas las 14.00 horas de hoy, sin causar víctimas pero sí daños materiales en el local, informaron a fuentes policiales. La zona se encontraba desalojada y acordonada después de recibirse un aviso de bomba efectuado en nombre de la banda terrorista ETA al diario Gara de la colocación de bombas en Torrevieja y en Santa Pola. También efectivos policiales han hallado en el techo de la discoteca "Elcano" de Santa Pola un artefacto explosivo, informaron fuentes policiales.

El diario Gara de San Sebastián y la DYA de Alava han recibido sendas llamadas telefónicas en las que se anunciaba la explosión de dos bombas a las dos de esta tarde en la playa de Santa Pola y en un restaurante de
Torrevieja, según han informado fuentes del Departamento de lnterior del Gobierno vasco. La Ertzaintza ha tenido conocimiento de ambas llamadas a la una del mediodía, cuando ha sido avisada por el diario Gara y la DYA de Alava.

Al parecer, las llamadas han sido efectuadas por una misma persona y en ambas ha dejado un mensaje coincidente. Según lnterior, esta persona ha llamado en nombre de ETA y ha anunciado que a las dos de la tarde harían explosión dos bombas en Torrevieja y Santa Pola. En Torrevieja el artefacto estaría ubicado en un "Burger King" de la calle Rambla Juan Matero y, en Santa Pola la bomba estaría colocada en la gran playa.

La Policía y la Guardia Civil han desalojado las inmediaciones de la playa Llisa de Santa Pola y los alrededores de un restaurante de Torrevieja por estos avisos.

El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Santa Pola, Rafael Blasco, informó de que poco antes de las 13:30 se recibió el aviso y de que se procedió a desalojar la zona cercana a la discoteca Elcano, en la playa Llisa de Santa Pola.

Por su parte, la Guardia Civil informó de que se hizo lo propio en los alrededores del establecimiento Queen Burger de Torrevieja, por otro aviso.

ETA perpetró el pasado domingo otro atentado en Torrevieja al colocar un coche bomba junto a la casa cuartel de la Guardia Civil que causó dos víctimas mortales, entre ellas una niña de seis años.

El Gobierno navarro prohibirá la colocación de la 'ikurriña' en los ayuntamientos
Les retirará subvenciones o les impondrá multas - La ley vigente sólo regula la exhibición de la bandera española y de la comunidad autónoma
O.S. El Mundo 9 Agosto 2002

BILBAO.- El presidente de la Comunidad Foral de Navarra, Miguel Sanz, quiere prohibir la exhibición de la ikurriña en el balcón de los ayuntamientos navarros bajo la amenaza de retirarles todas las subvenciones públicas o de imponerles sanciones. La iniciativa se topó ayer con el rechazo de todas las fuerzas nacionalistas, Izquierda Unida e incluso del Partido Socialista de Navarra.

La vigente Ley de Símbolos navarra data de 1986. Su articulado establece que la única bandera oficial de la comunidad es la enseña roja con el escudo de las cadenas y que debe ondear «en el exterior y ocupar lugar preferente en el interior de todos los edificios públicos civiles de Navarra, sin perjuicio de la preeminencia de la bandera de España».

La norma regula únicamente la colocación protocolaria de ambas enseñas «cuando concurran con banderas de ayuntamientos o de cualesquiera otras corporaciones públicas que utilicen sus propias banderas», pero no habla de la exhibición de enseñas de otras comunidades autónomas. En la práctica, la exhibición en sedes oficiales de una bandera distinta a la de la comunidad es castigada, previa denuncia del delegado del Gobierno, con una sanción económica.La ley vigente establece también la retirada de la enseña, pero ésta no se lleva a cabo para evitar desórdenes públicos. Con este mismo problema se encontraría Sanz, quien al crear una ley foral se vería obligado a requerir los servicios de la policía navarra en lugar de los de la Guardia Civil.

Aluvión de críticas
El secretario general del PSN, Juan José Lizarbe, aseguró ayer que las declaraciones de Sanz «no son ni oportunas ni propias de quien debe conseguir que desaparezca la crispación y que estemos viviendo en tolerancia».

En relación a esta reforma, Lizarbe señaló: «En estos momentos, cuando el país vive una tragedia por los asesinatos de Santa Pola, no debemos mezclar unas cosas con otras».

El líder de los socialistas navarros incluso exigió, en nombre de la pluralidad, «volver a colocar la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, donde permaneció durante años en pacífica convivencia con otros símbolos y con plena aceptación popular».

Mayor contundencia que los socialistas mostraron formaciones como PNV, EA, Batasuna (que en las últimas elecciones navarras se presentó bajo el nombre de Euskal Herritarrok, EH) y Batzarre, escisión de esta última formación. Estos partidos calificaron la idea de «absurda» y de «barbaridad» propia de las «actitudes negras de la derecha navarra».

La formación de Patxi Zabaleta, Aralar, otra escisión de Batasuna, consideró que la idea de Sanz es «el símbolo y la expresión de la falta de respeto a la pluralidad navarra y a la libertad» de sus habitantes y le exigió que «retire de inmediato sus amenazas».

Para sacar adelante la iniciativa, Unión del Pueblo Navarro (UPN), que gobierna en minoría, necesitaría el apoyo del PSN. Sin embargo, la contundencia del líder socialista navarro le llevó ayer a expresar que la «normalidad democrática» se tiene que basar «en el respeto efectivo de la pluralidad y de la diversidad política, social y cultural de los navarros».

Por este motivo, exigió a Miguel Sanz que «retire de inmediato sus amenazas de utilización del dinero público con fines ideológicos y se comprometa a empezar a ser presidente del Gobierno de todos los navarros y no sólo de los que piensan como él».

Lizarbe pidió que, «si al presidente del Gobierno le molesta que una bandera que no es de esta comunidad ondee en los ayuntamientos, primero les exija a los alcaldes de su partido que no la pongan».Este es el caso, por ejemplo, del alcalde de Atarrabia, Alfonso Ucar, miembro de UPN. Esta localidad decidió en 1978, mediante referéndum, colocar la ikurriña en el ayuntamiento.

El secretario general de UPN, Alberto Catalán, mostró en un comunicado su rechazo a la postura de EA, PNV, Batzarre y Batasuna por «despreciar la bandera de Navarra» y por criticar al Gobierno Foral.

Para Catalán, los partidos nacionalistas vascos «hablan mucho de respeto del pueblo, pero en realidad su hipocresía política les lleva a continuar anteponiendo los intereses y también los símbolos de la comunidad autónoma vasca por encima de los propios de Navarra».

Por ello, desde UPN, «como principal fuerza política de esta Comunidad Foral, exigimos a los partidos nacionalistas vascos respeto a la voluntad mayoritaria de los navarros y a los símbolos».

«Es inadmisible», agregó, «que una institución pública boicotee la legalidad y luego exija a sus convecinos que cumplan la normativa legal que a ellos les interesa».

El recuerdo de la 'veraniega' guerra de las banderas
Durante algunos años, a partir de 1986, la comunidad autónoma vasca y la foral navarra han vivido lo que se denominó guerra de las banderas durante la celebración de sus estivales fiestas patronales. El conflicto empezó en la localidad guipuzcoana de Tolosa en junio de 1986. La corporación quiso que ondeara sólo la ikurriña en el balcón municipal y las Fuerzas de Seguridad del Estado lo impidieron por orden del entonces Gobernador civil de la provincia.

A Tolosa le siguieron Hernani, Rentería, Vitoria, San Sebastián...En un principio, el PNV participó de esta reivindicación, pero rápidamente se convirtió en un leiv motiv exclusivo de la izquierda radical abertzale, protagonizado por la kale borroka. Cada vez que se celebraban las fiestas de un pueblo, ese entramado convocaba una manifestación bajo el lema «ikurriña bai [sí], española ez [no]». El episodio más salvaje tuvo lugar en Bilbao en el que un ertzaina resultó gravemente herido.

«Deseamos con todas nuestras fuerzas que esos asesinos se pudran en la cárcel»
T. R. I. ABC 9 Agosto 2002

«Que sepan que jamás conseguirán sus pretensiones». Los padres de la pequeña asesinada por ETA en Santa Pola no ocultan el rencor que sienten hacia «esos malnacidos» que colocaron el coche bomba que segó la vida de su hija, de tan sólo seis años. Aseguran que «guardaremos rencor a esos miserables el resto de nuestras vidas» y expresan su deseo de que «el asesinato no quede impune» y que los autores «se pudran en la cárcel».

ALICANTE. En su corazón hay tanto dolor por la hija muerta como rencor hacia quienes le segaron la vida. Los padres de Silvia González, la pequeña que perdió la vida en el atentado de ETA en Santa Pola quieren que los terroristas que colocaron el coche bomba ante la casa cuartel de la Guardia Civil «se pudran en la cárcel». «Deseamos hacer saber a esos asesinos, a esos miserables, que los odiamos con todas nuestras fuerzas, que les guardaremos rencor el resto de nuestras vidas».

En un comunicado remitido al diario «Información» de Alicante, los padres de la pequeña de seis años apelan a la Justicia como única medicina para paliar el intenso dolor que sufren por la reciente pérdida de su hija, suceso éste que les ha impulsado a abandonar temporalmente la localidad alicantina en la que residían.

En este sentido, hacen dos llamamientos. Uno, a las autoridades para que «utilicen todos los mecanismo legales a su alcance para que el asesinato de nuestra pequeña Silvia y Cecilio -en referencia a la segunda víctima mortal del coche bomba- no queden impunes y no se vuelvan a cometer atentados terroristas donde muera gente inocente. Basta ya».

Otro, a la sociedad, porque «queremos a nuestro país y estamos dispuestos, con la ayuda del pueblo español, que piensa como nostros y sabemos que son millones de personas, que entre todos podemos conseguir que esos criminales paguen por sus actos».

Esos malnacidos
En un texto que rebosa dolor y emoción, José y Toñi, recuerdan a su única hija, a la que la muerte le sorprendió en forma de cascotes y metralla mientras bailaba y escuchaba música con su primo en su propia casa, como «una niña alegre y divertida». «Mientras lloramos la muerte de nuestra pequeña, esos malnacidos siguen paseándose impunemente por nuestras calles», se lamenta el matrimonio.

«Escribimos esta carta con la foto de nuestra hija Silvia al lado, llorando desconsoladamente por la barbarie cometida por esos asesinos que han segado, sin motivo ni justificación, la vida de una niña de seis años». El comunicado concluye con unas palabras de agradecimiento «profundo» dirigidas a «todos los españoles que nos han apoyado y se han volcado con nosotros. Gracias de todo corazón».

Del Burgo exige a Cenarrusa que rectifique la «declaración de Idaho»
A. R. G. - Madrid.- La Razón  9 Agosto 2002

El presidente del Gobierno de Navarra, Jaime Ignacio del Burgo, ha enviado una carta al Secretario de Estado de Idaho, Pete Cenarrusa, en la que le insta a que retire las «reivindicaciones» acerca de la autodeterminación del País vasco y Navarra y de una solución dialogada al problema con la intervención política del presidente Bush.

El diputado de Navarra le reprocha en la misiva que afirme que en la democracia española se tortura a los terroristas, y por ello le recuerda que «la única tortura que se practica en el País Vasco es la que producen los terroristas de Eta y sus cómplices políticos».

Por otra parte, a Ignacio del Burgo le sorprende que Cenarrusa plantee a las autoridades federales norteamericanas la viabilidad desde el plano político de los planteamientos del terrorismo etarra, después de haber vivido en aquel país los sucesos del 11 de septiembre.

El también presidente de la Comisión Constitucional, afirma en la carta que «el País Vasco no fue conquistado por España» y añade que «la presencia vasca en América no puede desconectarse de la presencia española y no hay historia vasca desconectada de España, quieran o no los nacionalistas».
Del burgo dice, sin embargo, que todos los proyectos políticos son legítimos y defendibles con la palabra, la razón y las urnas y por ello exhorta al político de Idaho a informar al presidente Bush de que «lo único que han de hacer los Estados Unidos es intensificar aún más la cooperación con el Gobierno español para erradicar el terrorismo de Eta».

Pete Cenarrusa, descendiente de vascos, ha encabezado una «cruzada» en favor del independentismo vasco por la que se aprobó la llamada «Declaración de Idaho» en la que se insta al final de la violencia en el País Vasco y se apoya su autodeterminación. El documento declaraba «que sea acometido inmediatamente un proceso de paz entre los gobiernos de España y Francia, el Gobierno autónomo vasco y otros grupos comprometidos con la paz», y concluía que «el Estado de Idaho apoya el derecho de los vascos a la autodeterminación».

Para entender esta resolución es importante saber que la comunidad vasca en este estado es un influyente «lobby» que reciben información en ocasiones sesgada de España.

En estos momentos, sólo en la capital de Idaho, Boise, viven casi 20.000 descendientes de vascos, lo que les convierte en la principal comunidad vasca en Estados Unidos. Esto toma especial relevancia si se piensa que en Idaho viven 1,3 millones de personas y que Boise, sólo tiene 185.000 habitantes.

En este remoto estado norteamericano existe un sentimiento ultranacionalista del que se sienten partícipes casi todos los vascos de Idaho, a pesar de que la mayoría son hijos o nietos de los primeros emigrantes y de que sólo han ido al País Vasco de visita.

El Gobierno cántabro molesto con el vasco por incluir parte de su territorio en mapas turísticos
SANTANDER. AGENCIAS ABC 9 Agosto 2002

El Gobierno de Cantabria ha expresado al Ejecutivo vasco el "malestar" que ha causado en su comunidad unos mapas turísticos de la Diputación Foral de Vizcaya que incluyen parte de su territorio sin diferenciar los límites.

Fuentes del Gobierno de Cantabria indicaron a Efe que el consejero de la Presidencia, Jesús Bermejo, envió ayer una carta al Gobierno vasco para informarle de la existencia de estos mapas turísticos, que "confunden intencionada o no intencionadamente" los límites entre las dos comunidades autónomas.

El Ejecutivo cántabro considera que la edición de estos carteles es una "descortesía institucional" y "no favorece un clima de entendimiento y concierto" entre las dos comunidades.

El Gobierno fue informado de la existencia de estos mapas por su vicepresidente, Miguel Angel Revilla, quien denunció, en conferencia de prensa, su publicación y anunció que el Partido Regionalista de Cantabria, del que es secretario general, ha reclamado su retirada a la Diputación Foral de Vizcaya.

En una carta que le envió ayer, Revilla exige al presidente de la Diputación Foral la retirada "urgente" de los mapas y le advierte de que, de lo contrario, su partido "acudirá a la vía judicial" para impedir su circulación. Explicó que los mapas han sido distribuidos "masivamente" por todas las oficinas de turismo del País Vasco y mostrando uno de
ellos, señaló algunas de las poblaciones cántabras que aparecen, como Castro Urdiales, Santoña, Laredo, Ramales, Rasines, Ampuero, Guriezo, Agüera, Villaverde de Trucios y Limpias, que es, recordó, el pueblo del presidente de Cantabria, José Joaquín Martínez Sieso "Partiendo de que quienes lo editan, merece nuestra más enérgica
protesta", insistió el secretario general de los regionalistas, quien añadió que si los carteles los hubiera sacado Asturias o Castilla y León, habría bastado con una llamada telefónica pero "partiendo del País Vasco no, porque puede traer consecuencias ulteriores".

Revilla recordó que Cantabria ya ha tenido "problemas" con el País Vasco a causa de los límites territoriales, y citó, concretamente, los casos del enclave cántabro de Villaverde de Trucios en Vizcaya y el de pueblo de Agþera.

"No vamos a tolerar que se ponga en tela de juicio ni un sólo metro cuadrado de esta comunidad autónoma, empezando por Villaverde de Trucios, que es cántabro y lo va a ser siempre", aseguró.

El líder regionalista también ironizó con el lema de la campaña, "Euskadi, singular y plural", que aparece en vasco y en castellano. "El lema tiene gracia, no va a ser singular, vamos, si medio territorio del que aparece no es de ellos".

En su opinión, la edición de estos mapas es un asunto "grave", por "la peculiar situación que vivimos actualmente con el cambio de rumbo político que ha tomado el Gobierno Vasco".

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