AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 10 Agosto  2002
La cuestión
MIKEL AZURMENDI  ABC 10 Agosto 2002

La bandera de Navarra
Editorial La Razón 10 Agosto 2002

EL SADISMO DE ETA AMPLIFICA LOS DAÑOS DE UN CRIMEN HORRENDO
Editorial El Mundo 10 Agosto 2002

Los obispos hablan claro
Editorial ABC  10 Agosto 2002

El terror etarra
Editorial El País 10 Agosto 2002

ETA se siente acorralada
Ignacio Villa Libertad Digital  10 Agosto 2002

El nacionalismo vasco cava su propia fosa
EDITORIAL Libertad Digital  10 Agosto 2002

Firmeza ante el terror
Editorial El Correo 10 Agosto 2002

Guerra y humillación
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  10 Agosto 2002

¿Es el Gobierno autónomo vasco legítimo (II): Una legitimidad de origen cuestionable
Enrique de Diego Liberrtad Digital  10 Agosto 2002

Uriarte y Savater dicen que actuar contra HB crea un problema al PNV
ABC 10 Agosto 2002

Fernando Savater: «La Ley de Partidos acabará con la impunidad en la que se mueve Eta»
Inmaculada G. DE MOLINA La Razón 10 Agosto 2002

ETA atenta de nuevo en la costa alicantina cinco días después de los asesinatos de Santa Pola
M. CASPARET ABC 10 Agosto 2002

Miguel Sanz: “El símbolo de los navarros es la bandera roja con las cadenas”
EFE Libertad Digital  10 Agosto 2002

La cuestión
Por MIKEL AZURMENDI. Profesor de Antropología Social y Cultural ABC 10 Agosto 2002

AGOSTO tiene la culpa y septiembre se lleva la fruta, dice el refrán. Hasta fines de agosto funcione ETA, en septiembre pase la cosechadora Ibarretxe. O como decían nuestros ancestros para preparar su festivo 10 de septiembre: por San Nicolás la tolva henchirás. Está ya marcado el plazo dado por ETA, según ha explicado su portavoz de paisano Otegui: a partir de septiembre no habrá apoyo batasuno a Ibarretxe ni bula para el PNV si además de sacar pecho, no saca garra. Esa es la cuestión: «hacer un plante al Estado».

ETA le ha ganado al PNV la primera manga de la cuestión, la de su planteamiento. La segunda parte de la cuestión será la de su ejecución: ¿qué iniciativas llevarán a cabo? ¿las dirigirá institucionalmente el Ejecutivo sin repetir Lizarra? ¿dejarán sin Estado legítimo a Euskadi en un estadio pre-político? Difícil saberlo de antemano porque el PNV ya ha unificado sus objetivos con ETA de manera a poder formar una convergencia y unión por Euskal Herria. Para qué explicárselo yo a ustedes si tengo a mano el texto íntegro de la convergencia. Mejor, pues, les endose a continuación ese texto completo, que me he tomado la molestia de copiar para ustedes. Léanlo y juzguen.

Una advertencia previa. Pese a las apariencias, el texto no es de ETA sino del PNV y lo ha presentado como texto oficial al Museo por la Paz de Guernica, museo que el Gobierno Vasco inaugurará, para la San Nicolás, como parte de su tramoya anticonstitucional. Dicho Museo por la Paz contiene un aparte sobre «Los fundamentos del conflicto vasco» que es, precisamente, el espacio donde se enclava lo siguiente:

«El contencioso vasco: un conflicto histórico de naturaleza política.

El Pueblo Vasco, Euskadi o Euskal Herria, configura una realidad histórica, lingüística y cultural común que pertenece por igual a todos los ciudadanos y ciudadanas de Araba, Baxe-Nafarroa, Bizkaia, Guipúzcoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa. El Pueblo Vasco y los Territorios que lo integran constituyen, por tanto, una realidad diferencial y preexistente a los ordenamientos español y francés y, como tal, está dotado de personalidad e identidad propias.

Un Pueblo es una personalidad, una voluntad de libre expresión y de libre ejercicio. La voluntad de nuestro Pueblo ha sido negada, oprimida, manipulada o limitada al uso de la fuerza, incluida la militar.

Desde la supresión foral al Estatuto de 1936 o de 1979, se nos ha institucionalizado forzadamente en la legalidad española,otorgándonos instituciones propias cuando y en la medida en que el poder del Estado se veía forzado a ello. Análogamente en lo que se refiere a Iparralde y la legalidad francesa desde 1789, y aquí sin instituciones propias de ninguna clase.

La cuestión de fondo es si cabe imaginar el enlace estable del Pueblo vasco en el marco de un estado o estados constitucionales. ¿Cómo conjugar un esquema de Estados-nación con una nación sin Estado?

Como consecuencia de la actitud de incumplimiento y de vaciamiento del actual pacto estatutario por parte del Gobierno español, consideramos que se ha agotado un ciclo, y eso va unido, incluso, al tema de la pacificación y la normalización. La sociedad vasca está demandando un nuevo consenso y pacto.

Se plantea no tanto la capacidad de tener o hacer, sino la capacidad de SER y DECIDIR. Hablamos del derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco. En opinión de EAJ-PNV, Euzkadi precisa de un marco jurídico-político del que se desprenda:

· El respeto efectivo a su ser nacional y a la realidad histórica, cultural y lingüística que comprende

· El derecho a definir su propio futuro. El respeto, por tanto, a la materialización efectiva de las decisiones que vaya adoptando la ciudadanía vasca

· El derecho a definir la relación interterritorial y su relación externa

Los marcos jurídico-políticos tienen que ser consecuencia de la libre expresión de la voluntad popular, y no al revés.

Siendo correcto hablar de un «Pueblo Vasco en los territorios de Araba, Bizkaia, Guipúzcoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa», ha de respetarse la personalidad real y el grado de adhesión a la conciencia de pueblo de cada uno de dichos territorios».

Ya ven ustedes que las principales falsedades históricas que se enseñan hoy en la escuela pública vasca están presentes en el texto, pese a haber sido absolutamente refutadas por la historiografía. Incluso se niegan verdades tan recientes como que la mayoría de los vascos votó favorablemente la Constitución o como que fue a resultas de guerras civiles, también entre vascos, tanto la supresión del hecho foral como de la II República (el propio Arzalluz debería ya reconocer a los niños de escuela que hubo un ejército de padres como el suyo que combatieron con Franco contra la democracia).

El texto privilegia, además, el «Pueblo» como sustrato étnico y total sobre los ciudadanos, constituyéndose en entidad previa a ellos: no son éstos quienes lo constituyen, plural y poroso a todas las opciones, en su acto de expresión libre al votar, sino que lo heredan, pues el pueblo les «pertenece». El «Pueblo» es una personalidad con voluntad propia, independiente de la de los ciudadanos, voluntad metafísicamente oprimida por España y Francia. Contra cualquier supuesto democrático y liberal, el nacionalismo étnico dice conocer esa voluntad del «Pueblo» y habla en nombre de ella. De manera que la tarea del ciudadano no es «tener» libertad o «hacer» lo que le salga en gana respetando la ley y a los demás, sino es «ser» Pueblo y que éste «decida». Por supuesto, es su delegado en la tierra, el PNV, quien conoce lo que sea el «decidir» del pueblo. La decisión es política y afecta a cuantos deban ser llamados vascos de ese pueblo practicándose, en consecuencia, la exclusión política de los malos vascos, esto es, los extranjeros españoles que no son del «Pueblo». ETA pondría únicamente el énfasis físico de esa exclusión política. El nombre de la práctica a la que conduce esta etnicidad nacional en su conjunto es el totalitarismo. Pero ETA sola no bastaba para esa conducta de búsqueda de totalidad.

Sin lugar a dudas el texto deja claro que para el PNV la democracia ha sido y es sólo un marco autoafirmativo y de representación de sus propios proyectos. El PNV da en suponer además que su gestión del poder de Estado estos 25 años no tiene ni arte ni parte en el conflicto vasco, que no lo entiende como una carencia de libertad para los no-nacionalistas mediante el chantaje y el terror, sino como parte del proceso de construir la comunidad total. Hace cinco años Eguibar dijo: «No aceptaremos la derrota militar de ETA ni la derrota política de HB», y desde entonces se fue gestando esta convergencia y unión fáctica del nacionalismo vasco en su conjunto. Esta misma semana dijo que ilegalizar al brazo político de ETA es preparar «un escenario de tintes diabólicos».

Desde septiembre, pues, asistiremos al proceso de desenlace de la cuestión, pero ahora la ciudadanía, además de un notable cabreo, posee un instrumento de defensa política al que sólo nuestra bisoñez democrática y la ñoñez de la progresía averiada habían aconsejado no recurrir. En septiembre, los melones se guardan en los rincones.

La bandera de Navarra
Editorial La Razón 10 Agosto 2002

La decisión del presidente de Navarra, Miguel Sanz, de ordenar la retirada de la ikurriña de Ayuntamientos navarros no debería sorprender a nadie. Todo lo más, cabría preguntarse por las razones por las que se ha consentido hasta ahora que algunos alcaldes incumplan la legalidad y, además de no izar la bandera de Navarra en los balcones de las casas consistoriales como manda la Ley, imponían la presencia de una solitaria bandera de la vecina comunidad autónoma vasca.

Sanz es un demócrata, todo lo contrario de lo que afirma la iluminada nacionalista vasca Begoña Errazti. Es un hombre tan respetuoso con la legalidad que de si algo puede acusársele es, precisamente, de exceso de «comprensión» y de no querer atizar hoguera alguna o ser origen de enfrentamientos mientras su Comunidad foral progresa en todos los índices. En todos, menos en el del respeto a la ley que desaparece al llegar a ciertos municipios de la zona fronteriza con el País Vasco donde el expansionismo nacionalista ha actuado en la impunidad más absoluta. En algún momento había que decir basta y por eso hay que felicitar a Miguel Sanz por decidirse a plantar cara a la avidez territorial del nacionalismo. En modo alguno se trata de reeditar viejas guerras de banderas, o de atacar a la enseña del País Vasco, sino de algo tan simple como hacer que la bandera de Navarra ondee en los pueblos de Navarra, en una tierra que, a pesar de Arzallus y de Otegui, no forma parte del País Vasco.

EL SADISMO DE ETA AMPLIFICA LOS DAÑOS DE UN CRIMEN HORRENDO
Editorial El Mundo 10 Agosto 2002

La brutalidad de ETA demuestra que, una vez más, ha vencido la tesis de los más duros. La bomba que colocó ayer en Torrevieja y el aviso de la de Santa Pola son sólo el exponente de que, lejos de cualquier arrepentimiento, ha utilizado los cadáveres aún calientes de una niña de seis años y un viandante para aterrorizar aún más a una población que se encontraba en estado de shock.

En lugar de realizar la menor autocrítica por un atentado ciego e indiscriminado como el de la explosión del coche bomba ante la casa cuartel de Santa Pola, ETA pone al descubierto su inhumanidad y sadismo con nuevos artefactos que buscan, además de los daños materiales, regodearse en los efectos psicológicos provocados en los paisanos de las víctimas. La desbandada de visitantes, lógica y comprensible, sumará también pérdidas en esa parte del litoral español que, al menos en esta temporada, difícilmente podrán ser subsanadas.

La facción dura de ETA, la que sin duda está imponiendo sus desquiciadas tesis, pretende provocar un desastre político definitivo en el País Vasco. Frente a los planteamientos de los etarras que intentaban dar un respiro al PNV para llevarle de la mano con tranquilidad hasta la confrontación con el Estado planteada para septiembre, han triunfado los que a base de atentados salvajes pretenden que la formación nacionalista tenga que viajar por un camino maximalista y sin posible retorno.

El margen de los nacionalistas es en este sentido cada vez menor.La bomba colocada en la hamburguesería popular de Torrevieja podría haber provocado una terrible matanza. Aunque las fuerzas de seguridad consiguieran neutralizarla a tiempo, la estrategia del terror, capitalizando el atentado anterior, ya ha cumplido sus efectos intimidatorios.

En este contexto, satisface comprobar cómo el acuerdo firmado entre Francia y España, en octubre del año pasado, para que puedan ser juzgados en nuestro país los etarras encarcelados al otro lado de los Pirineos está funcionando como un mecanismo muy eficaz.Ayer llegó a Madrid Juan Luis Aguirre Lete, alias Isuntza, considerado hasta su detención en 1996 como el responsable de los comandos legales de ETA y de su aparato logístico. Será el cuarto etarra que podrá ser juzgado en España desde que se firmó el tratado que permite el traslado temporal a nuestro país de presos que cumplen condena en Francia.

A Isuntza se le acusa del asesinato de los generales Juan José Hernández y Dionisio Herrero además del abogado Fernando Múgica.Al mismo tiempo regresó a la prisión francesa Julián Atxurra, alias Pototo, para continuar su condena de 10 años en Francia después de ser sentenciado aquí a 88 años de cárcel.

La acumulación de penas que deben cumplirse en ambos países nos acerca a una decisión jurídica que debe ser tomada con urgencia: la cadena perpetua para los condenados por delitos de sangre que no se muestren arrepentidos. El sadismo que ayer demostró ETA en Santa Pola es el mejor argumento.

Los obispos hablan claro
Editorial ABC  10 Agosto 2002

El atentando con explosivo cometido ayer por ETA en una hamburguesería de Torrevieja y la amenaza de una segunda bomba en la playa de la castigada Santa Pola cierran una semana negra para el Levante. En apenas cinco días, la banda terrorista ha concentrado en esta zona turística sus tácticas más criminales: el asesinato intencionado y la destrucción de edificios y propiedades. Dos personas muertas, inmuebles destrozados y una temporada turística maltrecha es un balance terrorista que se completa con la intimidación a los ciudadanos de la zona y el deterioro de la imagen de nuestro país como destino para el turismo internacional. La constatación de estos resultados criminales no es un acto de derrotismo, sino de apreciación objetiva de ETA en su verdadera dimensión de enemigo mortal del bienestar y de la vida de los españoles. ETA no es un problema de los vascos, sino de toda la sociedad española, a la que el terrorismo golpea sin distinción de territorio, de ideología o de edad. La demanda de seguridad se hace, en estas condiciones, absolutamente prioritaria y emplaza al Gobierno a extremar las medidas de prevención y control, a intensificar la colaboración con Francia y a mantener la presión sobre el entorno de ETA para hacer que realmente sienta que «hasta aquí hemos llegado».

En este sentido, los actos terroristas de ayer pondrán nuevamente a Batasuna en el compromiso de condenar la violencia o de sumar indicios y pruebas para su ilegalización, algo que si a la banda terrorista puede no importar, sí preocupa a los dirigentes de la formación abertzale, acostumbrados a una cómoda legalidad, bien financiada y protegida. La ley de Partidos espera y no hay que precipitar los acontecimientos, porque estos vendrán por sí solos, pero sí es importante que el debate sobre esta cuestión ya esté provocando que las instituciones y los partidos se decanten. La masa crítica que se está formando en torno a la posible ilegalización de Batasuna recibió ayer una aportación significativa con las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal y cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela, y del arzobispo de Pamplona, monseñor Sebastián. Rouco manifestó en El Escorial que no veía «objeciones desde el punto de vista de los derechos humanos y de la ley moral» a la ley de Partidos. Por su parte, Fernando Sebastián explicó, en referencia a la ilegalización de Batasuna, que «si es oportuno y sirve para la paz, bienvenida sea». Ambos pronunciamientos tienen una dimensión especial en el ámbito interno de la jerarquía católica, porque constituyen no un simple matiz, sino una desautorización en toda regla al análisis negativo que la ley de Partidos mereció a los obispos del País Vasco en su pastoral «Preparar la paz». Las apreciaciones positivas de Rouco y Sebastián contrastan de forma notoria con el augurio de las «sombrías consecuencias» con el que la pastoral de los prelados vascos recibía la posible ilegalización de Batasuna.

Se ve que las posturas se van clarificando en el seno de la jerarquía católica. Las palabras de Rouco y de Sebastián demuestran que las reacciones de la Conferencia Episcopal inmediatamente posteriores a la publicación de aquella pastoral no reflejaban el verdadero sentir del conjunto de los prelados. Las soluciones de compromiso que se adoptaron entonces ahora se han revelado como un ejercicio de equilibrio imposible entre posturas divergentes, si no antagónicas. Antes o después, de una u otra manera, el terrorismo de ETA obliga a tomar posiciones en las que no hay espacio para terceras vías entre la derrota incondicional o el pactismo complaciente.

El terror etarra
Editorial El País 10 Agosto 2002

Si hacía falta una prueba más de que ETA pretende el terror por el terror, la banda terrorista la dio ayer en la localidad alicantina de Torrevieja. Es difícil encontrar otra motivación que no sea la pura vesania, muy alejada desde luego de esa 'búsqueda de la resolución del conflicto' con la que el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, justifica sin rubor sus crímenes, en la colocación de un artefacto de cinco kilos de explosivos en el falso techo de una hamburguesería en una ciudad turística. Afortunadamente, la explosión no produjo víctimas, pero no hay que descartar que las intenciones de los terroristas fueran causarlas. El aviso previo que dieron sobre la colocación de la bomba no puede interpretarse, como se ha demostrado en otras ocasiones, como un intento de evitar muertes, sino más bien como una maniobra para asegurarse de que se producirían: las de los artificieros que intentaran desactivarla.

La colocación de una bomba en una hamburguesería o el aviso de otra en una repleta playa de Santa Pola -otra de las hazañas llevadas a cabo ayer por ETA en la costa alicantina- nada tienen que ver con los que la banda terrorista denomina en su jerga propagandística 'sectores del poder español', 'integrantes de los poderes del Estado' y 'responsables del conflicto'. Y a los que el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, se refiere, en términos calcados a los de ETA, en sus explicaciones públicas sobre las causas de ese pretendido 'conflicto'. Se trata de actuaciones criminales directas sobre la población en general dirigidas a causar víctimas y a provocar el pánico generalizado, y de paso la alarma en el maltrecho sector turístico.

ETA puede seguir impertérrita con su campaña de intimidación colectiva y sus ofensivas contra el turismo, hacer oídos sordos del permanente clamor popular que le exige que deje de matar y permanecer ciega ante el evidente fracaso de su estrategia de amedrentamiento. Es una espiral de terror que no ha doblegado ni doblegará al Estado de derecho. En la respuesta a estos atentados que tienen que arbitrar las fuerzas políticas cabe la aplicación, antes o después, de la Ley de Partidos para ilegalizar a quienes los justifican. Pero también es exigible a quien gobierna -con el reconocimiento de las dificultades que ello comporta- el mayor esfuerzo en la detención y puesta a disposición de la justicia de los terroristas, para lograr que vuelva la tranquilidad a los ciudadanos que abarrotan en estas fechas la costa mediterránea.

ETA se siente acorralada
Ignacio Villa Libertad Digital  10 Agosto 2002

La banda terrorista ETA intenta de nuevo revolverse desde el único terreno que conoce: el del miedo y el terror. Con esta nueva ofensiva que están realizando en la costa levantina, los etarras nos confirman a todos que se sienten acorralados ante la iniciativa de ilegalizar a Batasuna. Aunque en otras ocasiones, desde su crueldad y barbarie, han intentado cuidar algunos modos externos que pudieran transmitir a la opinión pública una imagen de responsabilidad y organización interna, en esta ocasión se muestran descompuestos. Los terroristas quieren hacer daño y lo van a seguir intentando, pero saben que sus recursos y mecanismos de reacción van a ser cada vez más escasos y reducidos. Los etarras y su entorno son conscientes de que ya sólo les queda una huida desesperada hacia ninguna parte.

Estos nuevos atentados forman parte de lo que han dado en llamar "campañas de verano", aunque en esta ocasión ya no todo es igual. Con los nuevos asesinatos, bombas y amenazas, los etarras han prendido la mecha de la ilegalización de Batasuna. Ellos mismos han facilitado el inicio del proceso, impidiendo que su brazo político no condene los últimos asesinatos de los terroristas.

ETA sigue haciendo lo único que sabe hacer, pero son perfectamente conscientes de que con esta actitud están abriendo, de forma apresurada, el camino de la ilegalización. Ese proceso, que el Gobierno ha acelerado, va a tener sin duda otros efectos muy saludables para todos los demócratas de bien. Por un lado, se percibe ya un fortalecimiento bien cimentado de las relaciones entre los dos grandes partidos políticos de la democracia en torno a la lucha antiterrorista. Además, la ilegalización va a significar el cierre automático del grifo de dinero que recibía Batasuna como partido político, lo que, por supuesto, se va a traducir en una hostilidad internacional que ya han empezado a percibir desde el 11 de septiembre, pero que ahora puede ser definitivamente asfixiante.

Aunque ETA sigue haciendo lo único que sabe hacer, nota que las filas de los demócratas están más cerradas que nunca. Los terroristas son conscientes de que con la ilegalización de Batasuna las cosas van a cambiar considerablemente, y por ello se encuentran desconcertados. La ilegalización va a significar el final de muchas cosas, pero sobre todo se van a cerrar todos las vericuetos democráticos que se encontraban abiertos y que los "batasunos" aprovechaban en beneficio propio y del terrorismo.

Poner a Batasuna fuera de la ley no va a implicar el final inmediato del terrorismo, pero es el primer paso imprescindible para que el terrorismo se acabe en España. Las consecuencias de la “campaña de verano” pueden traer el principio de la liquidación de ETA, que empieza, de verdad, a sentirse acorralada.

El nacionalismo vasco cava su propia fosa
EDITORIAL Libertad Digital  10 Agosto 2002

Del mismo modo que los bombardeos nazis sobre Londres en la II Guerra Mundial no sólo no doblegaron la voluntad de los británicos de combatir sino que la reafirmaron, los atentados de ETA, en lugar de que minar el consenso y la firmeza de los dos grandes partidos de la democracia española en la lucha contra el terrorismo, no hacen sino fortalecerlos. La explosión de una nueva bomba etarra en una hamburguesería de Torrevieja y la existencia de otro artefacto explosivo oculto bajo las arenas de la playa de Santa Pola –que las fuerzas de seguridad del estado, al cierre de esta edición, aún no habían descubierto– no han conseguido otra cosa más que reafirmar el apoyo incondicional del PSOE –expresado por Zapatero en La Coruña– al Gobierno para ilegalizar Batasuna.

Desde el propio punto de vista del conglomerado etarra, la huida hacia delante intensificando el recurso al terror es contraproducente. En primer lugar, porque aporta nuevas pruebas y razones a PP y PSOE para avanzar en el proceso de ilegalización de Batasuna. En segundo lugar, porque pone en la cuerda floja a sus compañeros de viaje del PNV –sobre todo, después del órdago conjunto al estado de derecho–, cuyos malabarismos verbales destinados a apuntalar a Otegi sin estropearse el barniz “moderado” y “democrático” –de cara, sobre todo, a convencer a sus antiguos del PSE-PSOE– están destinados al más completo fracaso. Y en tercer lugar, como se ha podido comprobar estos últimos días, porque los ciudadanos y la clase política han empezado a desprenderse del miedo y de la resignación para plantar cara ante la mezcla de victimismo, coacción y violencia con que el conglomerado nacionalista ha querido doblegar a los españoles. Si el jueves el presidente navarro anunciaba sanciones contra los ayuntamientos de la Comunidad Foral que enarbolaran la ikurriña, el viernes, el consejero de Presidencia de la Comunidad de Cantabria denunciaba el “imperialismo” del Gobierno vasco, que en sus mapas turísticos incluye localidades cántabras como Castro Urdiales y Santoña.

Y, evidentemente, aun desde el propio punto de vista del PNV, el pacto de Estella y el chantaje institucional al alimón con Batasuna han sido un pésimo negocio para su objetivo final: la secesión. El error del PNV ha sido creer que, tras veinticinco años de coacciones, extorsiones y asesinatos de ETA-Batasuna, la voluntad de los españoles ya estaba prácticamente quebrada y sólo había que dar el último empujón para derribar el, a sus ojos, carcomido edificio constitucional. Pero, lo que realmente han conseguido es que dos posibilidades que hace escasos años no se contemplaban ni remotamente –la ilegalización de Batasuna y la suspensión del Estatuto de Autonomía–, hoy se contemplen con toda normalidad y sin ningún complejo.

Es, quizá, la amenaza de hundimiento de sus colegas vascos lo que ha puesto en estado de indecisión aguda a los nacionalistas catalanes a la hora de dar su apoyo en el Congreso a la ilegalización de Batasuna. Si el “frente vasco” se cierra, su capacidad de arrancar al Gobierno nuevas prebendas, competencias e inversiones para Cataluña se vería extraordinariamente limitada... Sin embargo, los dirigentes catalanes deberían tener en cuenta que la gran mayoría de los votantes de CiU no desea recoger las nueces manchadas de sangre que les puedan sobrar a los nacionalistas vascos.

Firmeza ante el terror
Editorial El Correo 10 Agosto 2002

La bomba con la que ETA destrozó ayer una hamburguesería de Torrevieja y un segundo artefacto explosivo supuestamente colocado en la Gran Playa de Santa Pola, que los especialistas de la Policía rastrearon sin descanso, tratan de atemorizar a los residentes de Levante y a cuantos visitantes puedan haber elegido la zona para disfrutar de unos días de descanso. Cada aparición de la banda terrorista termina cruelmente con todo lo que significa disfrute y alegría, y esto era lo que se vivía a mediodía en los restaurantes y playas de las dos localidades alicantinas. Torrevieja y Santa Pola -que acaba de enterrar hace cinco días a una niña de 6 años, víctima de la obcecación asesina de ETA junto a un hombre que esperaba el autobús- estaban a esa hora repletas de familias de vacaciones aunque, a estas alturas, ambas ciudades ya no pueden ser ajenas a la certeza de haberse convertido en el escenario de otra siniestra campaña de verano de la organización terrorista. La amenaza llega, además, en el punto más alto de la temporada turística en las costas levantinas. «¿Qué ganan atacando a la gente que se levanta cada día para ir a trabajar?», preguntaba el titular de un local vecino a la hamburguesería de Torrevieja, traduciendo así la creciente inquietud de un sector que se juega, en los meses de verano, gran parte del éxito de la temporada.

Resulta muy sencillo colocar varios kilos de explosivo en el falso techo de un restaurante frecuentado cada día por cientos de clientes. Pero es casi imposible anticiparse a un acto criminal, por lo que la lucha contra el terrorismo se convierte en una pugna desigual para el Estado de Derecho. La reiteración de los atentados, lejos de desanimar a la sociedad o llevar a algunas formaciones políticas a lanzar apresurados reproches a las fuerzas policiales, ha de servir para que instituciones y partidos reafirmen su compromiso en torno a una prioridad: acabar con ETA cuanto antes, conseguir su derrota como un triunfo democrático que exige la movilización de las conciencias y la acción de la Policía y de los tribunales.

En esta línea, hay que recordar que el atentado de ayer es el segundo con la Ley de Partidos ya vigente, y se produce una vez que el Gobierno ha resuelto activar el procedimiento para la ilegalización de Batasuna. Con su obsesión criminal, ETA no sólo pretende llevar al límite su chantaje a la democracia, sino que coloca a los pies de los caballos a su propio entorno político. La sociedad demuestra día a día que la obstinación de la banda no consigue sino reafirmar la confianza de los ciudadanos en el Estado de Derecho. Pero Batasuna se empeña en no entender este mensaje.

Guerra y humillación
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  10 Agosto 2002

Al día siguiente del nuevo crimen de ETA en Santa Pola el editorial de El País, del lunes 5 de agosto, fue un nuevo y buen ejemplo de periodismo basura, empleando adrede el término del presidente Aznar, que estuvo muy comedido para designar a los batasunos. Claro que al día siguiente del atentado que mató a una niña de seis años y a un señor que esperaba un autobús —prueba evidente de su culpabilidad, no se esperan autobuses inocentemente—, los señoritos de El País, ante la emoción y el cabreo populares, utilizaron tintas más suaves que de costumbre, sobre todo cuando escribe Cebrián, pero el mensaje fue el mismo: la culpa del terrorismo la tiene el Gobierno, “pero evítese el Gobierno descargarse de culpas echándoselas al vecino”. ¿Qué vecino? ¿PNV? ¿Batasuna, y por lo tanto ETA? ¿Serán estos los vecinos sin culpas, ya que la culpa de todo la tiene Aznar? Pues sí, esta es la línea política del diario polanco-felipista, que cualquiera que sean los vericuetos utilizados apoya a ETA. Incluso si a veces publica artículos claramente anti ETA, como los de Savater (ese agente doble) no lo hace, en absoluto, por un “vasquismo” fanático sino por una concepción mafiosa de la política: todo sirve para reconquistar el poder y sus infinitos placeres.

Como vivimos en sociedades sin memoria, muchos se han olvidado del GAL y cómo actuó en aquellos felices tiempos en los que casi toda Europa era socialburócrata, y el paro batió todos sus records olímpicos, otro olvido. Tiempos en los que González y Mitterand acordaron, emulando a la mafia de Nueva York, que contrata a matones de Chicago para cometer crímenes más impunemente, contratar a matones del hampa francesa para matar a supuestos dirigentes de ETA. Y como se les pagaba por cadáver, esos “profesionales” no se mostraron muy meticulosos en la selección de sus víctimas. Todo eso se sabe, pero se ha olvidado, y el principal culpable, quien “se enteró por la prensa”, se autoriza a dar lecciones de moral y eficacia al mundo entero sin que nadie se atreva a echarle en cara: “¿Y usted qué hizo contra ETA cuando era presidente del Gobierno?”

El Gobierno actual, en cambio, mantiene en la difícil lucha contra el terrorismo, más difícil aún debido a la compleja red de complicidades de la que se benefician los asesinos etarras, y que va desde el nacionalismo “moderado” hasta los antigobierno de toda índole, pasando por El País y otros medios, mantiene, digo, un respeto absoluto de la legalidad democrática hasta el punto de que, a veces, algunos se irritan: ¿qué esperáis para ilegalizar ya de una vez a Batasuna? ¿No está claro que ETA y Batasuna son las dos caras de la misma moneda? ¿Y además, no lo han vuelto a afirmar tras el crimen de Santa Pola? Pero la complicidad funciona a todos los niveles, sobre todo en la oposición y en su prensa, y se basa en el sectarismo político: todos los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Se basa también en el anhelo de “normalidad” de la gente (fuera del país Vasco, se entiende, allí la normalidad es el terror), en el egoísmo, en el miedo. Y así va a celebrarse, como si no pasara nada, un nuevo Festival de Cine de San Sebastián y todos, críticos, cineastas, actores, miembros del jurado... saldrán en la foto, nos hablarán de arte y sexo, de imágenes y negocios, de atún a la bilbaína... y el resultado será un maletín que se entregará a ETA con dinero para comprar explosivos y seguir matando a niños y personas que tienen la osadía de esperar autobuses. La normalidad. ¡La mierda, vaya!

Pero si con los fallos y errores de toda empresa humana el Gobierno mantiene una lucha contra ETA, en muchos aspectos ejemplar debido a su respeto de la democracia, en otros, relacionados estos a la lucha contra el terrorismo internacional son los fallos y errores los que son ejemplares. Me refiero, claro, al terrorismo palestino y más generalmente al territorio islámico. Puede entenderse que el Gobierno se interese ante todo por el terrorismo que actúa y mata en España, pero eso no justifica una actitud ambigua, y hasta cómplice, frente al terrorismo islámico. En este sentido, pese a las diferencias evidentes, y aunque por diversos motivos no parezcan haberse enterado, la situación de Aznar y Sharon coincide en un punto: Aznar se ve acusado en España de ser el principal culpable del terrorismo etarra y Sharon se ve acusado, en el mundo entero, de ser el principal culpable del terrorismo palestino. Y le acusa hasta el propio Aznar, lo cual es el colmo.

En efecto, cuando Aznar fue presidente de turno de la Unión Europea, ¿qué intentó para cambiar una política de subvenciones al territorio palestino y de sanciones económicas, y sobre todo políticas, contra Israel? Nada. Peor fue cuando la bomba israelí que mató a un dirigente de Hamas y a nueve niños. No hay que olvidar que los terroristas palestinos siempre utilizan a niños para protegerse y que las madres salen por televisión declarando: “ya he entregado dos de mis hijos a Alá, pero me quedan ocho que espero sacrificar”. Alá es un buen pretexto porque, en realidad, reciben 25 mil dólares de Irak por cada terrorista suicida que logra su cometido, o sea, que mata a niños, mujeres, ancianos, lo que sea. Aznar dijo en esa, y otras ocasiones, que era criminal y absurdo, ya que los terroristas palestinos estaban preparando... una tregua.

¿Quién se cree que los terroristas palestinos estén preparando treguas cuando se les paga por matar? Recientemente, y pese a los evidentes horrores de la guerra, el Gobierno israelí ha vuelto a proponer a la Autoridad palestina un nuevo acuerdo parcial de retirada de tropas a cambio del cese del terrorismo. Pero inmediatamente Hamas ha declarado que ¡ni hablar! Es el cuento de nunca acabar. Pero ¿cómo la UE y el Gobierno Aznar, realmente democráticos, pueden valorar más y mejor a los movimientos terroristas palestinos y a una “Autoridad” sin existencia real, fruto de cambalaches internacionales, modelo de dictadura y corrupción que sólo vive de subvenciones de Arabia Saudí, de los Emiratos y de la UE y cuyo objetivo es la destrucción de Israel que, con un gobierno de unión nacional, democráticamente elegido, se enfrenta como puede al más salvaje de los terrorismos y que comparándolo con el de ETA este resulta enclenque?

No enfrentarse a los países árabes, todos anti Israel, no cortar las rutas del petróleo, no agravar las tensiones internacionales... Tantos noes no constituyen una política, más bien es una rendición. Cuando los acuerdos de Munich, en 1938, en los que Francia y Gran Bretaña claudicaron ante Hitler, Churchill sentenció: “Habéis preferido la humillación a la guerra, pues tendréis guerra y humillación” En eso estamos.

¿Es el Gobierno autónomo vasco legítimo? (II): Una legitimidad de origen cuestionable
Enrique de Diego Liberrtad Digital  10 Agosto 2002

La legitimidad de un Gobierno se distingue entre de origen y de ejercicio. En el primer aspecto, el actual ejecutivo de Ibarretxe es fruto de unas elecciones democráticas dentro del marco de la Constitución, del que emana el Estatuto de autonomía. Tiene, por tanto, legitimidad de origen. No puede hacerse, sin embargo, esta afirmación en un sentido pleno o sin matices.

Las elecciones en el País Vasco no se mueven, ni mucho menos, en los parámetros de libertad y normalidad exigibles para un resultado limpio. No existe una igualdad de oportunidades para los diversos partidos políticos. Los que, desde la oposición y la alternativa, se oponen al nacionalismo han de ir escoltados. Tienen su libertad seriamente mermada. Corren serio riesgo para su vida. De hecho, varios de ellos, tantos populares como socialistas, han sido asesinados por los pistoleros nacionalistas.

Más aún, en amplias zonas rurales de Vizcaya y Guipúzcoa, esos partidos ni tan siquiera pueden presentar candidaturas electorales en unas elecciones municipales, porque los que son elegidos han sido, en anteriores legislaturas, asesinados. Así, el único concejal constitucionalista de Orio, un socialista, fue muerto por el terrorismo nacionalista. Esos partidos no pueden abrir sedes, pues están son atacadas y destruidas, sin que la policía autonómica haga nada eficaz para protegerlas. Sus representantes políticos no pueden acercarse, ni explicar sus programas, a los electores, porque unos y otros corren riesgo para sus vidas. No puede difundir sus propagandas, ni dar sus mítines. Esta situación hace que un número considerable, próximo a doscientos mil, de ciudadanos vascos constitucionalistas han tenido que emigrar para salvar su vida o para gozar de su libertad en otros lugares.

También en las ciudades los políticos constitucionalistas tienen su libertad muy mermada, pues de la misma manera han de ir escoltados, pero las mayores posibilidades de movimientos de las urbes hacen que esas terribles condiciones aparezca un poco mitigadas. Los datos electorales son concluyentes: el Partido Nacionalista Vasco -un grupo racista- consigue mayorías minoritarias gracias a la presión que generan los matones nacionalistas. En las grandes ciudades ganan los partidos constitucionalistas, a pesar de esos obstáculos. Ganan en la provincia de Álava, y obtienen, a pesar de esa tiranía en las zonas rurales, resultados equilibrados en Vizcaya. Pero los resultados se desequilibran en Guipúzcoa donde esa dictadura totalitaria, ejercida mediante el asesinato, es más fuerte. El PNV no ganaría si no existiera la violencia. De hecho, de continuo, cuando los matones encuentran dificultades, el PNV sale en su defensa, los protege o manifiesta de una manera pública una unidad de acción, por lo que, en rigor intelectual, puede decirse que Ibarretxe –sean cuales sean sus sanas intenciones– gobierna gracias a los asesinatos de sus adversarios políticos.

Uriarte y Savater dicen que actuar contra HB crea un problema al PNV
ABC 10 Agosto 2002

EL ESCORIAL (MADRID). La presidenta de la Fundación para la Libertad, Edurne Uriarte, y el catedrático de la Universidad Complutense y miembro de la plataforma Basta Ya, Fernando Savater, que participaron ayer en los cursos de verano de la Universidad Complutense, coincidieron en que la ilegalización de Batasuna es un problema para el PNV. «Cuando Batasuna sea ilegalizada, y en la medida en que el PNV recoja votos radicales, también las gentes del entorno de Batasuna pueden ir ocupando el PNV y creando tensiones y contradicciones entre el sector más moderado y el sector radical», explicó Uriarte en rueda de prensa.

Las gentes que forman el entorno de Batasuna, dijo la catedrática de la Universidad del País Vasco, «por fin se van a encontrar con la ley de frente y van a experimentar una sensación desconocida, y es que no van a poder salir a la calle a apoyar el terrorismo o a hacer homenajes a etarras porque se van a encontrar con la aplicación de la ley». «Por primera vez, se van a tener que pensar sus actos ilegales», añadió.

La ilegalización, añadió Uriarte, afectará también al conjunto del nacionalismo que «coquetea, pacta, ayuda, se sirve y es apoyado por Batasuna», porque, dijo, el pacto entre el PNV y Batasuna se está dando constantemente «en todos los lugares sociales». «Para el resto de la población -añadió-, para los que están en el punto de mira de ETA, es decir, para todos los no nacionalistas en la práctica, la ilegalización va a suponer un aumento de la libertad».

«Alarma nacionalista»
En esta misma línea, Fernando Savater indicó que cuando se habla de que la ilegalización de Batasuna va a aumentar la crispación, no será entre los que están en las listas de terrorismo o las personas que no pueden expresarse, «porque la situación para ellos no puede empeorar». «Los terroristas han llevado la situación hasta tal punto que sus víctimas ya no pueden vivir peor; en cambio, los que pueden empezar a vivir mal son los que han estado mirando para otro lado», matizó.

Para Savater, cuando se dice que la situación puede agravarse, «los nacionalistas quieren decir que puede agravarse para ellos, y esa es la alarma de los nacionalistas, no que vaya a ser peor para los que ya estamos padeciendo en el País Vasco, sino que de pronto ellos se encuentren en una situación parecida a la nuestra».

Fernando Savater: «La Ley de Partidos acabará con la impunidad en la que se mueve Eta»
Entrevista al filósofo e intelectual vasco
Fernando Savater asegura que «el PNV ampara al mundo ideológico del que nace, crece y se nutre Eta». De ahí que «jamás haya propuesto ni apoyado nada contra los terroristas».
Inmaculada G. DE MOLINA La Razón 10 Agosto 2002

Con puntualidad germana, me presento en su domicilio madrileño. Ni un minuto antes, ni uno después de las once de la mañana, hora a la que me ha citado. Llamo a la casa indicada. Abre una señora de la limpieza bastante mayor. Si la viera Almodóvar... Junto con el fotógrafo, sigo sus indicaciones. El pasillo desemboca en una habitación repleta de libros. Allí está él, con «las gafas de leer periódicos». Su desnudez la tapa con un escaso batín, un tanto desgastado, al más puro estilo de Fran, el ganadero del Gran Hermano. La cara de mi colega es un poema. Sus ojos, abiertos como platos, son bastantes expresivos de la escena que estamos protagonizando. Después de un apretón de manos, Fernando Savater me invita a sentarme en un sofá. Se coloca «las gafas de ver personas». Contengo la respiración y procuro evitar cruzar la mirada con mi compañero, que ya contempla la escena a través del objetivo de su cámara. A la media hora, ya he logrado olvidarme del atuendo tan original que luce el filósofo e intelectual vasco. Por si acaso, mis ojos se clavan literalmente en los suyos. No me atrevo ni tan siquiera a mirar los libros apilados en las estanterías. Sólo hay un instante en el que desvío la mirada, cuando entra la asistenta, plumero en mano. A Savater le va lo de provocar, palabra de honor.

Nacionalismo fascistoide
¬¿Qué está ocurriendo en el socialismo europeo y el español?
¬Tanto el socialismo como la derecha tienen dificultad para afrontar los problemas de la sociedad europea. Esto favorece la aparición de soluciones brutales, como la de Le Pen.

¬¿Y en el socialismo español?
¬Tiene el mismo problema que en el resto de Europa: oponerse al Ejecutivo porque es de derechas, sin ofrecer alternativas viables.

¬Al final, González llevará razón y en el PSOE no hay ideas.
¬En lo que no lleva razón es en dejar entrever que él tenía muchas.

¬¿El terrorismo y la inmigración en España pueden provocar un movimiento a semejanza del de Le Pen?
¬No creo. Le Pen es un chalao que quiere sacar a Francia de Europa y nosotros tenemos otros chalaos que quieren sacar al País Vasco de España.

¬¿Cómo se acaba con Eta?
¬Eta es una organización criminal y para disolverla están las fuerzas del orden público. Tiene que entregar las armas y esperar que la sociedad sea clemente.

¬¿La deslegalización de Batasuna contribuirá al fin de Eta?
¬No se si acabará con Eta, pero sí con la impunidad y con el clima, en el que Eta se mueve abiertamente. Se puede acabar con la obtención de subvenciones y con la petición de la contribución en los locales públicos.

¬¿Por qué el PNV se opone con tanta dureza a su deslegalización?
¬Cuando dicen que pueden empeorar las cosas, se refieren a que pueden empeorar para ellos. El PNV siempre teme que antes o después los violentos, que son sus hijos, sus cachorros, se terminen volviendo contra ellos. Si se deslegaliza Batasuna, gran parte de los votos puede ir a parar al PNV o a EA, la sucursal más radical del PNV. Piensan, con razón, que el resto de los batasunos y, sobre todo, los más próximos a Eta no les van a dejar disfrutar en paz de ese cambio de votos.

¬¿Y para los no nacionalistas?
¬Nos trae sin cuidado. ¿Qué más nos van a hacer? Sin embargo, a los nacionalistas sí que les pueden hacer algo. Frente a Eta, el nacionalismo vasco podría decir aquello que Foster Dallas dijo de Somoza: «es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta». Pues los de Eta son sus hijos de puta.

¬¿Eta asesinará más tras la deslegalización de Batasuna?
¬Las últimas elecciones se decía que si ganaba Mayor, mataría más. Ganó Ibarreche y al día siguiente ya habían empezado a matar. Esto es una cortina de humo lanzada por el nacionalismo. Lo único claro es que el nacionalismo jamás ha propuesto ni apoyado nada serio contra Eta.

Los peces y el PNV
¬¿El PNV ampara a Eta?
¬Ampara al mundo ideológico del que nace, crece y se nutre Eta, desde hace más de 20 años.
Si el PNV hubiese querido realmente acabar con Eta y crear un País Vasco reconciliado, hubiera actuado contra la ideología, la propaganda, la educación y, por supuesto, contra las propias organizaciones de Eta. El PNV no promueve, ni apoya la violencia, pero admite todo lo demás. Dicen que no hay que confundir nacionalismo con terrorismo. Son cosas diferentes, al igual que el agua y los peces. Pero nadie ha visto peces fuera del agua.

¬¿Qué opina de la intención de Ibarreche de convocar una consulta popular sobre la autodeterminación?
¬No sólo sería falso cualquier resultado de esa consulta, sino que hay que comenzar a plantearse que, incluso, el de las elecciones normales también está falseado por la violencia.

¬¿El fin de Eta está ligado al del PNV?
¬No. En el PNV hay opiniones muy diferentes, aunque ahora se ha ido radicalizando. Lo importante es que la línea del PNV constitucionalista prevalezca. Para ello, hace falta que pierda su poder electoral. Por cierto, uno de los logros de la UE es haber impedido el referéndum de Montenegro. No sé ni cómo se puede plantear en serio uno en el País Vasco.

¬¿Qué le parece la mano que le está echando Pujol a Ibarreche?
¬Alguna vez, habrá que analizar el papel del nacionalismo catalán por no haber colaborado a mitigar las actitudes radicales del nacionalismo vasco. Algún día, habrá que admitir el profundo daño que ha hecho la actitud catalana a los vascos que deseamos la democracia en el País Vasco.

¬¿La estrategia del PP de acoso al PNV dará sus réditos electorales en las municipales vascas de 2003?
¬Los resultados electorales del PP y del PSOE fueron excelentes. El nacionalismo no es un partido, es un régimen. Los regímenes no caen en la primera, ni segunda votación.

¬¿Entonces, la estrategia es la adecuada?
¬¿Hombre! Por supuesto. Fue ante lo único que los nacionalistas se asustaron. La prueba de ello es que los 70.000 votos que fueron al PNV de radicales se explican por el voto útil.

¬¿Qué opina de que el PNV advierta de que la deslegalización de Batasuna a quien favorece es al PP?
¬El País Vasco tiene más un problema social que político. Salvo que haya una limpieza étnica, lo que habrá por mucho tiempo es algo muy parecido a lo que hay hoy.

¬¿Pero cómo se suspendería el sistema democrático?
¬Hacer elecciones, con la violencia funcionando, es contrariar al sistema democrático. Es dar una apariencia de normalidad donde no la hay. También, de vez en cuando, Franco convocaba elecciones. Si se suspende las elecciones, hay que denunciar la situación ante Europa.

¬¿A quién, al PNV?
¬Al régimen nacionalista, en el cual hay terrorismo. Si el PNV quiere desligarse de todo eso tiene ocasiones: la deslegalización, el Pacto anti Eta...

ETA atenta de nuevo en la costa alicantina cinco días después de los asesinatos de Santa Pola
M. CASPARET ABC 10 Agosto 2002

Una bomba cargada con cuatro kilos de explosivo estalló a mediodía de ayer en una hamburguesería de Torrevieja (Alicante), poco después de que un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA avisara de la colocación del artefacto. Las Fuerzas de Seguridad tuvieron tiempo para desalojar el local, por lo que la explosión no causó ningún herido, aunque sí importantes daños materiales en el establecimiento.

TORREVIEJA. ETA volvió ayer a atentar en Levante cuando todavía no se han apagado los ecos del asesinato de Silvia Martínez, de seis años, y de Cecilio Gallego de 57, por la explosión de un coche bomba junto al cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola (Alicante). A raíz de este doble crimen, el presidente del Gobierno, José María Aznar, pidió que «cuantos antes» se pusiera el marcha el proceso para ilegalizar a la «basura» de Batasuna por su negativa a condenar el atentado. Por ello, el Ejecutivo ya ha pedido a la Fiscalía General del Estado y Abogacía del Estado que estudien el comportamiento de la coalición proetarra, ya que su no condena de los dos asesinatos es uno de los requisitos que recoge la ley de Partidos para ilegalizar a una formación política.

Una zona muy concurrida
Fue a la una de la tarde ayer cuando un individuo avisó al diario radical «Gara» y a la Dya de Álava de la colocación de dos artefactos. Uno, en el establecimiento «Queen Burger», situado en la rambla Juan Matero, en Santa Pola, y otro en la Playa Grande, junto a la discoteca «Elcano», en Santa Pola. Tras recibir el aviso, agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado establecieron dispositivos de control y procedieron a la evacuación de las dos zonas.

Pocos minutos antes de la dos de la tarde hizo explosión la bomba que los etarras colocaron en el restaurante de comida rápida. El artefacto, cargado con cuatro kilos de explosivo, fue dejado por los terroristas en el falso techo de los cuartos de baño. El estallido causó cuantiosos daños en el local, así como en los inmuebles próximos. Por fortuna, ninguna persona resultó herida.

El restaurante elegido por los criminales etarras para llevar a cabo su último atentado es propiedad de un ciudadano iraní procedente de Suecia que abrió el negocio hace unos nueve años. Su mujer, tras producirse la explosión, llegó al local en estado de shock, y dijo que la hamburguesería era el medio de vida que tenía su familia y «ahora ETA lo ha destrozado».

El lugar donde se produjo el atentado es una céntrica calle de Torrevieja, junto al Paseo Marítimo, la zona más concurrida de la esta localidad alicantina sobre todo por la tarde por su gran número de restaurantes y centros comerciales. Vecinos de la zona aseguraron que si la explosión se hubiera registrado por la noche ahora estaríamos hablando de una «auténtica matanza».

En la playa de Santa Pola
Al mismo tiempo, en Santa Pola se vivieron horas de gran tensión, ya que cinco días antes esta localidad sufrió otro acto de la barbarie etarra. Los terroristas, en el aviso a la Dya de Álava y al diario «Gara», dijeron que a las dos de la tarde haría explosión un artefacto colocado en la Playa Grande, junto a la discoteca «Elcano». Las calles de la ciudad revivieron el frenesí de sirenas y coches de Policía y ambulancia de la semana anterior. Aproximadamente un kilómetro de playa fue desalojado apresuradamente y cortadas las vías de acceso a la costa. La Guardia Civil, por medio de altavoces, ordenó a los bañistas que abandonaron la playa y que se dirigieran hacía el centro de la localidad. Muchas personas dejaron sobre la arena sus toallas y sombrillas. También fueron desalojadas las casas que están más próximas a la discoteca. Las primeras horas de trabajo de los expertos en desactivación de explosivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional se centraron en los alrededores de este establecimiento de recreo. Tras ser «peinada» la zona y no hallarse el artefacto, el dispositivo se amplió a toda la playa. Las labores de búsqueda se prolongaron durante toda la noche.

El mismo «comando»
El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, atribuyó el atentado de Torrevieja a un «comando itinerante» y descartó que ETA mantenga un operativo estable en la costa de Levante. Agregó que sus autores pueden ser los mismos que colocaron el coche bomba en Santa Pola. El ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, que se trasladó al lugar de los hechos destacó que la «rápida y eficaz» actuación de las Fuerzas de Seguridad evitó que se produjeran daños personales. A Torrevieja también se desplazaron el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, y el director de la Policía, Agustín Díaz de Mera.

Es mucha la tensión que se vive en todo Levante, y en Santa Pola en particular, desde que el domingo pasado los terroristas cometieran su último atentado mortal. Estaba previsto que anoche comenzaran las tareas de demolición de uno de los dos bloques que formaban la casa cuartel volada por ETA.

Miguel Sanz: “El símbolo de los navarros es la bandera roja con las cadenas”
EFE Libertad Digital  10 Agosto 2002

El presidente navarro confirmó su intención de cambiar la Ley foral de Símbolos para no subvencionar a los ayuntamientos que exhiban la ikurriña. Miguel Sanz cree que el "ataque a la pluralidad es no respetar la ley ni el sentimiento mayoritario de los navarros, cuyo símbolo es la bandera roja con las cadenas".

En declaraciones a los periodistas en Berriozar tras el homenaje al subteniente Francisco Casanova, Sanz rechazó las críticas expresadas desde diversos partidos al anuncio de su iniciativa contra los ayuntamientos en los que ondee la ikurriña porque "algunos pretenden convertir en anormal lo que es una iniciativa absolutamente normal y responsable". Estos "ataques viscerales pretenden confundir la bandera de una comunidad autónoma distinta a la nuestra con el símbolo del pueblo vasco, cosa que no es cierta. El símbolo del pueblo vasco de Navarra es la bandera de Navarra, y el símbolo del pueblo vasco de los ciudadanos que viven en la Comunidad Autónoma Vasca es la ikurriña, a la que yo tengo un respeto, pero entiendo que no debe prevalecer bajo ninguna circunstancia en ninguno de los ayuntamientos de Navarra", rechazó Sanz.

Por ello, insistió en que con su iniciativa, que enmarcó "en la más absoluta normalidad y en el cumplimiento de la ley", pretende cumplir con su "obligación" de que las normas "no dejen ningún resquicio para que la identidad de Navarra esté siempre reflejada a través de sus símbolos con lo que realmente dice la ley y sobre todo con lo que dicen los sentimientos de los ciudadanos navarros". Sobre la "crispación" que desde diversos sectores se le ha acusado de generar con esta iniciativa, el presidente navarro indicó que "actúo como creo que debo actuar representando al pueblo de Navarra, asumiendo el compromiso y el juramento que hice al llegar a la presidencia de defender nuestra identidad, nuestro autogobierno y nuestro proyecto político institucional, que en el caso de los símbolos se representan en la bandera con las cadenas de nuestro escudo".

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