AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 25 Agosto  2002
La mafia proetarra
Editorial La Razón 25 Agosto 2002

Decisión política, razones legales
Editorial ABC 25 Agosto 2002

Respuesta a las amenazas
Edurne URIARTE ABC 25 Agosto 2002

La ocupación nacionalista
Ernesto Ladrón de Guevara,  La Razón 25 Agosto 2002

AZNAR ESTRECHA EL CERCO PARA DEJAR SIN RESPIRO A BATASUNA
Editorial El Mundo 25 Agosto 2002

La hora de la verdad
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Agosto 2002

El Supremo debe acelerar
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 25 Agosto 2002

La lengua de la serpiente
CARLOS ITURGAIZ,  ABC 25 Agosto 2002

Cortina rasgada
VALENTÍ PUIG ABC 25 Agosto 2002

La legítima defensa de la libertad
JAVIER ARENAS El País 25 Agosto 2002

«Yo de ti no lo haría, lendakari»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Agosto 2002

«No vamos a dar a Batasuna ni un segundo de respiro», avierte Aznar

MENORCA. MARIANO CALLEJA ABC 25 Agosto 2002

El PNV tiene la misma obligación que el PSOE y el PP para que el terrorismo desaparezca
AGUSTIN YANEL El Mundo 25 Agosto 2002

Miguel Sanz: «No vamos a renunciar a ocho siglos de historia de la bandera de Navarra»
César OTAL La Razón 25 Agosto 2002

Menos contundencia
KEPA AULESTIA El Correo  25 Agosto 2002


 

 

 

La mafia proetarra
Editorial La Razón 25 Agosto 2002

Con el guión cada vez más extraído de una película de mafiosos, los etarras (probablemente su parte «legal» que se pasea aún impunemente por las calles vascas) han cometido la infamia de amenazar a una concejala socialista a través de su hija de dos años. Una diana introducida en el bolsillo de la pequeña dio a su madre una imagen doble: la de su propia angustia por el acoso personal, y la de la vulnerabilidad de su niña. Es el mecanismo de la «camorra»: sabemos donde vives tú, sabemos donde trabaja tu marido o mujer y sabemos donde estudian o juegan tus hijos.

A estos miserables no hay argumento moral que los detenga, ni sensibilidad social que los frene, ni decencia que los redima de su patología agresora. Su objetivo es tan nítido (expulsar o eliminar a cualquiera que sea un obstáculo para su victoria territorial) que les ciega cualquier atisbo de humanidad.

Pero, aun diagnosticando esta ausencia de valores, aún sigue pareciendo increíble. La gente decente no puede explicarse que se aplauda o justifique activa o pasivamente esta barbarie, que parece tener a los niños como su último objetivo para desmoralizar a la sociedad. Todavía puede recordarse con repulsión el comunicado etarra en que «explica» el asesinato de la niña de Santa Pola, que como todas las víctimas, siempre es culpable de su propia muerte, mientras sus verdugos «no pueden hacer otra cosa» que matarla.

La mafia etarra, con sus múltiples tentáculos como cualquier mafia, es el peligro número uno para la sociedad, y por eso no puede tener cuartel. Ni en sus partidos políticos de apoyo, ni en sus aliados coyunturales, ni en sus correligionarios independentistas ni en sus aliados internacionales o económicos. Ni, por descontado, en sus pistoleros.

Por fortuna, dos vías paralelas que convergen en la Justicia se están emprendiendo para acabar, al menos, con la vergonzosa presencia legal de los proetarras. No es un paso definitivo, pero sí demuestra una vocación del Estado por proteger a sus ciudadanos, mayores o niños.

Decisión política, razones legales
Editorial ABC 25 Agosto 2002

El Parlamento dará mañana el último paso para proponer al Gobierno que demande la ilegalización de Batasuna ante el Tribunal Supremo. El presidente del Gobierno, José María Aznar, reiteró ayer con firmeza la voluntad del Ejecutivo: «No les vamos a dar ni un minuto, ni un segundo de respiro». Las posiciones de los grupos parlamentarios ya están definidas y coinciden con las que reflejó el pasado lunes la votación de la Diputación Permanente del Congreso. Desde ese día, todos los grupos han conocido dos informes jurídicos y una iniciativa judicial con suficiente solvencia técnica para despejar las dudas legales sobre la ilegalización de Batasuna. Tanto el dictamen de la Abogacía General del Estado sobre la aplicación de la Ley de Partidos a la formación proetarra, como el informe de la Fiscalía de la Audiencia Nacional apoyando la suspensión cautelar de sus actividades, conforman un discurso jurídico inapelable contra el brazo político de ETA. Uno y otro reflejan la pura y simple aplicación de la Ley, sin juicios políticos. La Abogacía del Estado presenta 23 hechos actuales, cometidos por Batasuna, coincidentes con los supuestos de ilegalización previstos por la Ley de Partidos. La trayectoria de esta formación está narrada en el detallado informe de la Fiscalía y aporta la retrospectiva necesaria no sólo para suspender las actividad de Batasuna en vía penal, sino también para interpretar los hechos ocurridos con posterioridad a la entrada en vigor de la Ley, y reforzar el juicio de constitucionalidad que mañana demandará el Congreso. La ofensiva legal contra ETA nunca había alcanzado una cota similar de intensidad y eficacia, y demuestra que al Estado aún le quedan instrumentos para tomar nuevas iniciativas, lo que ha sorprendido a muchos. Por ejemplo, las reacciones del nacionalismo expresan el temor y el desconcierto de quien nunca creyó que pudiera existir un acuerdo perdurable entre el Gobierno y el PSOE en materia antiterrorista, que de ese acuerdo pudiera surgir una Ley como la de Partidos Políticos y que, con el mismo nivel de consenso, esa Ley vaya a ser aplicada de forma inmediata. El Estado ha tomado la iniciativa y, además, ha sabido unir el impulso político y la razón jurídica para plantear una batalla legal que va a recorrer instancias muy diversas, dentro y fuera de nuestro país. Por más que el nacionalismo insista en que los Tribunales españoles constituyen una justicia "cautiva", el Gobierno y la oposición han sabido tratar la ilegalización de Batasuna con el rigor que requiere todo proceso judicial, finalmente resuelto por jueces independientes e imparciales. El problema del nacionalismo es que siempre vuelca sobre los demás su relativismo moral y piensa que la defensa de la democracia es electoralismo y que la acción de los Tribunales es el marcador de un partido comprado.

Con tales informes sobre la Mesa, mañana ningún grupo parlamentario debería escudar su abstención en la falta de pruebas o en la ausencia de razones legales. Dijo Llamazares que en el informe de la Abogacía del Estado sólo hay convicciones políticas, pero no pruebas. El juicio es intencionadamente equivocado, porque el gran avance en la lucha antiterrorista que representa la Ley de Partidos consiste en que las convicciones políticas tienen por primera vez el respaldo de pruebas directas de la subordinación de Batasuna a ETA y del carácter antidemocrático de su comportamientos. Los motivos de las abstenciones tendrán que ser otros, pero cualesquiera que sean marcarán con el sello de la insolidaridad a quienes se abstengan. El Parlamento no juzga, sólo insta al Gobierno a que promueva una demanda. Ver en esta coparticipación una intromisión del Parlamento en el Poder Judicial es una simple excusa, que llevaría a no votar nunca en las peticiones de suplicatorio contra parlamentarios o a no promover la acción penal contra el presidente del Gobierno o sus ministros por delitos de traición o contra la seguridad del Estado (artículo 102 de la Constitución). Ésta es la postura de CiU, que se hará mañana más insostenible aún cuando más del 90% de los diputados comprometa su voto contra Batasuna. Quedará la duda de con quién se ha comprometido CiU.

Serán, sin embargo, los nacionalistas vascos los que expresen de forma visible que no quieren ilegalizar a Batasuna. Han desvelado que el fondo de su oposición a la Ley de Partidos no es la defensa del pluralismo o de la libertad ideológica, sino la necesidad de mantener intacto el proyecto soberanista impulsado el 12 de Julio en el Parlamento Vasco. En pocas semanas vencerá el plazo arbitrario de dos meses dado al Gobierno central para transferir competencias, y una Batasuna suspendida y en vías de disolución puede poner al PNV un precio alto al apoyo que le pidan Arzalluz y Egibar para mantener el frente nacionalista. El dedo de Otegi señalaba todos los compromisos, expresos o tácitos, que Ibarretxe ha asumido con la izquierda abertzale, cuyo voto de confianza al Dictamen de Autogobierno es una hipoteca para el Gobierno de Vitoria. El no de mañana a la ilegalización satisface a ETA y contiene a Otegi y compañía en los límites marcados por el consenso soberanista con el PNV, aunque el mantenimiento de esos límites pueden exigir al partido de Arzalluz muestras de mayor radicalización frente al Estado.

La votación de mañana es un punto y aparte en la trayectoria del Estado frente al terrorismo. La acción policial, la cooperación internacional y la aplicación de las leyes generales se complementan con un juicio de constitucionalidad, que debe expulsar de las instituciones y de la vida política a la quinta columna del terrorismo. Es posible que la disolución de Batasuna no suponga el fin de ETA, pero gracias a ella estará más cerca ese fin, les hará la vida más difícil y, sobre todo, mejorará la autoestima y la dignidad de la democracia española.

Respuesta a las amenazas
Por Edurne URIARTE ABC 25 Agosto 2002

La amenaza de muerte a la concejal socialista de Musquiz a través del bolsillo de su hijo de dos años contiene un elemento macabro añadido, pero no es ninguna novedad en una organización que hace pocas semanas asesinó a una niña. La novedad ahora es que las amenazas de muerte tienen una respuesta clara y eficaz con los procesos puestos en marcha por el Congreso y por Garzón.

Porque la lucha antiterrorista ha estado centrada en la persecución de los comandos, pero apenas ha podido actuar contra el resto de componentes del entramado terrorista, sencillamente porque no tenía los instrumentos adecuados. Y mientras los comandos ponían las bombas, Batasuna se ha dedicado a amedrentar a la población y a mantenerla bajo el control del terror diario y cercano.

Las dianas y los carteles amenazadores han estado colgados en el País Vasco con más naturalidad que las macetas de flores o los anuncios publicitarios. Y las vivas a ETA de los batasunos o las «advertencias» de Otegi se nos han hecho más familiares que el sonido de nuestra persistente lluvia.

Hasta Batasuna había llegado a creer que éste era el paraíso del crimen. Tanto se había acostumbrado que estos días balbucea y se remueve nerviosa en su silla. Por eso la que ahora está «crispada» es Batasuna, que incluso se revuelve contra ese PNV que tantos esfuerzos ha hecho para protegerla. Pero ni esos esfuerzos le van a ser suficientes para librarle de las furias de unas gentes cuyo único medio de comunicación es el terror.

Por eso la gran interrogante que se nos abre para el futuro es precisamente la de las relaciones entre Batasuna y el PNV. Porque el segundo tendrá que decidir si cumple esas leyes que se niega a respaldar y legitimar. Si las cumple, sabrá de lo que son capaces esos socios con los que pretende construir su proyecto soberanista. Y si no las cumple, se habrá embarcado definitivamente en ese barco totalitario y criminal en cuya escala ya ha puesto medio pie.

La ocupación nacionalista
Ernesto Ladrón de Guevara, es Portavoz de Unidad Alavesa La Razón 25 Agosto 2002

Yo que las comunidades limítrofes a la vasca, Castilla y Rioja, no estaría demasiado confiado y tranquilo. Parece que los nacionalistas no se conforman con intentar la independencia para Euskalherria, vulnerando la voluntad de los ciudadanos navarros y de los territorios vasco-franceses, sino que ahora aspiran a extenderse por el occidente cántabro. El vicepresidente del Gobierno Cántabro lo ha denunciado: la Diputación vizcaína ha publicado material turístico con mapas que abarcan espacio litoral casi hasta las lindes con Santander capital. Un poco más e invaden la cuna de la reconquista, cosa que no sucedió ni con la ocupación por los musulmanes de la Península Ibérica, a partir del 711 d.c. Con razón el que es vicepresidente de aquella bella región Miguel Ángel Revilla, presidente, a su vez, del Partido Regionalista Cántabro y hermano de causa de Unidad Alavesa ha levantado la voz en grito, avisando de que vienen, que vienen los del PNV a Cantabria.

Otro buen amigo y compañero de lides, Miguel Ángel Sanz, defendiendo los intereses de los navarros, que han dicho hasta la saciedad de que quieren ser sólo navarros y españoles, además de, por añadidura obvia, europeos, ha tomado la determinación sabia de impedir que la enseña vasca, la ikurriña, ondee en las balconadas municipales navarras. La verdad es que tiene toda legitimidad del mundo para exigirlo. Esos que no permiten que la bandera constitucional española se exhiba en las instituciones vascas, cosa que es de obligado cumplimiento legal por otra parte, claman al cielo porque el Gobierno navarro penalice, que no impida, el que símbolos pertenecientes a una comunidad ajena estén presentes en las instituciones navarras. Es como si desde Burgos nos vinieran representantes del PP, por poner un ejemplo, a poner el lienzo con los castillos y los leones delante de las mismísimas barbas ¬recién estrenadas por cierto¬ del Sr. Atutxa. ¿Buena se armaría! Y con razón.

El problema es que los nacionalistas en su afán expansionista no conciben que por mucho que manipulen la historia, la realidad de los hechos es tozuda. Y además no acaban de asumir que el futuro de las sociedades lo definen los ciudadanos y no los territorios, porque las tierras sólo tienen función política en razón de los habitantes que las pueblan. Pero erre que te erre, los nacionalistas no cejan en el empeño. Claro que para el Sr. Lizarbe, Secretario General del PSN, lo que ha hecho el Sr. Sanz es crispar el ambiente político. Ya se sabe que para no crispar lo mejor es acceder al desafuero. Así, si no se revolviera la mujer violada contra el violador éste no se crisparía, o si el pacífico propietario de un piso no se opusiera al ladrón éste no se pondría furioso y podría hurtar sin crisparse más de la cuenta.

Claro que de seguir así, aunque se me cabreen los buenos amigos de Huesca, no sería de extrañar que el siguiente lugar a anexionar sea el norte de Huesca, donde existen restos etnográficos euskaldunes, debido a la difusa implantación que tuvieron los vascones con anterioridad al siglo VIII.

En el fondo, el problema nacionalista vasco, que es el verdadero problema, es un «conflicto» español por antonomasia. Es tan español que en el fondo de la cuestión, la aspiración última de los nacionalistas vascos sería el controlar al conjunto de los españoles. ¿Se imaginan al Sr. Arzallus como monarca español? Arzallus I. No suena mal.

AZNAR ESTRECHA EL CERCO PARA DEJAR SIN RESPIRO A BATASUNA
Editorial El Mundo 25 Agosto 2002

"No les vamos a dar ni un minuto, ni un segundo de respiro». El presidente del Gobierno acabó ayer sus vacaciones estivales con este mensaje a Batasuna, en una reunión con militantes del PP en la localidad menorquina de San Lluis. Aznar utilizó fundamentadamente un plural amplio en su advertencia a quienes apoyan y alientan el terrorismo de ETA: nunca una decisión con tanto calado de un partido en el Gobierno, como es la ilegalización de una formación política, ha obtenido mayor respaldo por parte de los representantes de la voluntad popular, del ámbito judicial y de la propia sociedad española.

Las palabras de Aznar encontrarán la mejor constatación por la vía de los hechos en la trascendental sesión parlamentaria de mañana lunes, donde por abrumadora mayoría se dará vía libre al proceso contra Batasuna con la proposición que instará al Gobierno a presentar ante el Tribunal Supremo la demanda de ilegalización.El cerco a la coalición abertzale se estrechará probablemente en la misma jornada, si como es previsible Garzón dicta la orden de suspensión de las actividades de Batasuna y la clausura de sus locales.

A pesar del amplio consenso que concita la aplicación de la Ley de Partidos Políticos, el presidente del Gobierno no eludió en su intervención las críticas a los partidos que no apoyarán la iniciativa y especialmente al PNV, a quien acusó de enrocarse en su ideología nacionalista a costa de dejar en un segundo plano la defensa de valores fundamentales como el derecho a la vida y a la libertad de las personas. No le faltan motivos para lamentarse por la cerrazón del PNV en un momento tan decisivo en la lucha contra el terrorismo, en el que todos los esfuerzos y los instrumentos que proporciona el Estado de Derecho son pocos para el definitivo restablecimiento de las libertades en el País Vasco.

Es triste comprobar como un PNV amenazado con altanería por los dirigentes de Batasuna sigue proporcionando aire a la coalición abertzale y colocando palos en la rueda de una propuesta de ilegalización que pretende poner freno a una situación sin precedentes en Europa: que el brazo político de una organización terrorista abuse de las instituciones y utilice fondos públicos para alimentar la espiral violenta y minar la democracia.

La ilegalización de Batasuna no tendrá efectos inmediatos. El mundo de Batasuna y de ETA reaccionará como acostumbra, como indican los llamamientos de Otegi a la «organización» y a la «pelea». Pero llegado el momento de la unidad de la mayoría de los demócratas no es hora de claudicar. Se trata de poner fin a la amenaza, el asesinato y el miedo. Para que en un futuro no muy lejano los concejales no nacionalistas puedan vivir en libertad, sin el temor a encontrarse, como la edil socialista de Muskiz, una nota con su nombre en una diana en el bolsillo de la chaqueta de su hijo de dos años.

La hora de la verdad
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Agosto 2002

Estamos viviendo el momento de mayor expectación política de este último cuarto de siglo, y hay conciencia de ello. Se sabe que ha llegado la hora de la verdad, que estamos en las vísperas de una confrontación largamente esperada, en la que se va a poder comprobar la capacidad del Estado para eliminar la subversión permanente después de cuatro décadas de ETA y dos de Batasuna.

Podríamos definir la nueva situación como de recuperación de la confianza en el Estado por parte de la inmensa mayoría de los españoles. Por lo mismo, las actitudes de algunas formaciones políticas están resultando patéticas (CiU, Entesa dels Catalans...), repugnantes moralmente (IU) y desleales con el Estado de Derecho y sospechosamente cómplices en el caso del PNV y de EA. ¿Qué decir de esos politólogos y políticos no nacionalistas, sedicentemente finos y rigurosos guardianes del Estado de Derecho que tachan de inconstitucional el proceso de ilegalización de Batasuna por considerar que no hay suficientes pruebas? El desprestigio intelectual y moral les perseguirá durante toda la vida del mismo modo que el dolor de las víctimas del Terror, que ellos directamente amparan, no se pasa con el tiempo.

En estos días hemos podido vivir una experiencia verdaderamente interesante al sumarse la iniciativa del juez Garzón a la del Parlamento. Han quedado al descubierto las trampas de los nacionalistas y su cohorte de izquierda. De la oposición al proceso de ilegalización de Batasuna con base parlamentaria, hemos pasado al desconcierto causado por los mecanismos judiciales. ¿Cómo oponerse a estos cuando se planteaban como la alternativa? Sólo algún teórico loquinario ha tenido la audacia de denunciar los procedimientos propuestos por el juez Garzón (aparte de Batasuna lógicamente). Porque lo que define en buena medida este momento de la verdad es la clarificación de las políticas de los llamados nacionalistas moderados, entre sí y con respecto a ese rompedor de la legalidad que era Batasuna y que iba desbrozando el terreno para el nacimiento de otro tipo de Estado. La operación Batasuna es como una inmensa bengala que no va a dejar dominios para la noche: para esa larga noche que reina sobre España desde hace bastantes años. Por fin, la luz, la definición de las actitudes, la revelación de las intenciones, la desaparición de las ambigüedades, de esos solapamientos si no criminales sí montados con el crimen de fondo, con la desestabilización de fondo, con el resquebrajamiento progresivo del Estado, de fondo.

Y ha llegado de forma muy especial la clarificación del PNV. En este sentido, sería inimaginable pensar que éste pueda desobedecer las decisiones del Poder Judicial: supondría un desafío que obligaría al Gobierno español a aplicar toda la fuerza de la Ley y todos los mecanismos previstos en la Constitución. Sin duda los dirigentes de Batasuna desearían llevar al PNV a esa situación, lo que no sería tan disparatado pensando que fueron socios en el Pacto de Estella/Lizarra.

La ilegalización de Batasuna lleva la crisis a los firmantes de las Conversaciones de Barcelona -CiU, PNV, EA, BNG- y somete a una prueba definitiva al bloque euskaldún. Por eso retumban las amenazas en el campo abertzale. ¿Comienza esa fase de enfrentamientos a muerte, inevitable en todos los procesos de radicalización subversiva? ¿Comienzan los ajustes de cuentas entre ETA y el PNV por la hegemonía del proceso? Dependerá de la actitud de éste: la condición para que no se diera esa pugna sería que el PNV se enfrentara al Estado. La opción -dramática- les corresponde a Ibarretxe/Arzalluz. No hay tercera salida. De ahí la expectación del momento. Esta es la hora de la verdad.

El Supremo debe acelerar
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 25 Agosto 2002

Mañana, el Gobierno recibirá el mandato del Congreso de los Diputados de presentar ante el Tribunal Supremo las denuncias correspondientes para ilegalizar Batasuna: no es de recibo que cuando desde todos los ámbitos se está generando un ataque frontal y definitivo al partido que ayuda a los terroristas de Eta, cuando se buscan apoyos entre los demócratas porque se hace imprescindible frenar las amenazas de los asesinos, asistamos al anuncio de que el Tribunal Supremo no tomará una decisión sobre la ilegalización hasta febrero.

La Democracia española ha encontrado una vía para defenderse de los asesinos que campan por sus respetos, reciben subvenciones oficiales y dictan normas municipales con las pistolas encima de la mesa. No ha sido fácil tomar una decisión así, pero era la única salida posible: ahora el Supremo debe demostrar que vive en esta sociedad y que es sensible a nuestros problemas. La denuncia que presentará el Gobierno no es un recurso sobre competencias en materia aeroportuaria, sino la máxima expresión de la defensa explícita de la Paz en España. La solución no puede esperar a febrero.

Se impone que el Tribunal tome medidas especiales para que la ilegalización de Batasuna sea realidad antes de fin de año. El expediente abierto durante seis meses será fuente permanente de conflictos, no sólo con los terroristas, sino con el nacionalismo en su conjunto. Mientras Batasuna no sea un partido ilegal, podrán aprovecharse de las leyes que han sido redactadas con la mejor voluntad para defender nuestras libertades y que ellos utilizan para chantajearnos.

Cada día que pase desde la decisión del Congreso de los Diputados se transformará en un día más de tensión: sería una irresponsabilidad que el Supremo nos mantuviera así hasta febrero.

La lengua de la serpiente
CARLOS ITURGAIZ, Presidente del Partido Popular del País Vasco ABC 25 Agosto 2002

Mañana, 26 de agosto, el Congreso de los Diputados celebrará un Pleno histórico, uno de los Plenos más importantes de la actual democracia donde, con toda seguridad, se votará mayoritariamente a favor de pedir la ilegalización del buque insignia político de la banda terrorista ETA: Batasuna. Durante años, ETA ha intentado engañar a nuestra democracia y a nuestra justicia, jugando al despiste de las siglas políticas: Herri Batasuna (HB), Euskal Herritarok (EH), Batasuna, Sozialista Abertzaleak..., que, como todos sabemos, son los mismos con distintos collares. Conocíamos que todo formaba parte del mismo entramado, como Xaki, Ekin, Jarrai, Haika, Gestoras pro Amnistía, todas ellas ilegalizadas por los jueces y muchos teníamos la certeza, desde hace tiempo, de que, se llamaran como se llamaran, todo este conjunto de siglas significan ETA.

Hoy el debate político más importante de este país se centra en la ilegalización de Batasuna que, a mi juicio, es la respuesta más contundente, acertada y firme que un Estado de Derecho, con la Ley en la mano, debe realizar para defenderse de aquellos asesinos que pretenden dinamitar nuestra democracia. Debemos recordar que, cuando en Alemania se ilegalizó al partido nazi para garantizar el Estado de Derecho, nadie puso ni pone en solfa el pedigrí democrático de la Alemania del siglo XXI por esa actuación. De la misma manera, hoy en España, es preciso actuar con igual contundencia con los nazis de ETA-Batasuna.

Sabe Batasuna que ha tenido infinidad de oportunidades para desmarcarse de ETA. Sólo hay que recordar que tras cada atentado, en la mayoría de las instituciones vascas, se presentaba una moción de condena, y Batasuna jamás ha condenado los atentados. No podían hacerlo, ya que Batasuna es la lengua de la serpiente que ETA representa en su anagrama de muerte y terror. Además de saber que Batasuna está detrás de esos atentados, sólo hay que recordar nombres como Asier Altuna, concejal de Azkoitia por HB, detenido en el año 2001 por pertenecer al comando «Aranba»; José Ignacio Bilbao, concejal de EH en Urduliz, detenido en 1998 como liberado del comando «Vizcaya»; María Cristina Gete Etxeberría, concejal de EH en San Sebastián, detenida en 1998 por ser integrante del «Donosti». Y así podríamos seguir hasta más de 400 nombres de concejales, interventores, candidatos de Batasuna, todos ellos condenados, encarcelados por pertenencia a ETA, lo que demuestra y evidencia más que de sobra la relación y conexión existente entre ETA y Batasuna.

Por todo ello, somos muchos los ciudadanos vascos que, como los del resto de España, nos sentimos aliviados y reconfortados con la posible ilegalización de Batasuna. Y somos muchos en este país los que queremos que a Batasuna se le acaben las prebendas políticas que disfruta, además de que paguen por el daño que han hecho y hacen a nuestro país. Ya es hora de que a Batasuna, y por tanto a ETA, se le acabe el chollo de recibir dinero del erario público. Ya es hora de que a Batasuna, a los asesinos, se les acabe el chollo de estar sentados en los escaños de las instituciones democráticas, a las que ellos tanto desprecian. Ya es hora de que los concejales de Batasuna dejen de ser los chivatos de ETA y, sobre todo, ya es hora de que las víctimas del terrorismo y sus familias dejen de ver sentado al sanguinario Josu Ternera en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

Con la ilegalización de Batasuna, ETA recibe un duro golpe. Sólo así se puede entender el comunicado que hizo público la banda asesina hace pocos días, amenazando a todos aquellos que se abstuvieran o votaran a favor de la ilegalización de Batasuna en el Congreso de los Diputados. Es decir, a todos menos a los nacionalistas vascos. Y tiene su lógica, ya que el papel de abogado defensor y encubridor de Batasuna que desempeña el PNV tiene para ellos una prima de seguridad, un salvoconducto que le retira al PNV, una vez más, de la macabra diana donde ETA nos coloca a todos los demás.

El papel que desempeña el PNV, haciendo de abogado defensor de ETA-Batasuna, no es una novedad. Sólo hay que recordar que cuando la justicia encarceló a la Mesa Nacional de HB, ya estaba ahí el PNV para salir en su auxilio. Cuando la justicia cerró el periódico de los asesinos, Egin, el capote de los dirigentes del PNV fue una realidad. O cuando, hace un par de meses, se manifestaba Batasuna en Bilbao para protestar por su posible ilegalización, los dirigentes nacionalistas como Arzalluz y Egibar se paseaban sin rubor, del brazo de Otegi, por las calles de la capital vizcaína. Por no olvidar las declaraciones del presidente de México, Vicente Fox, denunciando la visita a su país de dirigentes del PNV, a modo de sicarios, exigiendo al Gobierno mexicano que no extraditaran a España a etarras buscados por la justicia española por tener delitos pendientes en nuestro país.

Pero está visto que la hipocresía y el victimismo de los dirigentes nacionalistas vascos no tiene límites y para muestra, sólo hay que recordar la reciente intervención del portavoz del PNV en el Congreso, José Juan González de Txabarri, quien demostró que cuando uno se queda sin fundamentos y sin razón sólo puede salir con evasivas. Y ante los argumentos de populares y socialistas, recordándole al PNV su vergonzoso voto y actuación en este asunto, el dirigente nacionalista se limitó lastimosamente a responder con una pregunta: ¿pero, de qué van ustedes? Quiero recordarle al señor González de Txabarri que más que ir, venimos. Venimos de enterrar, en mi caso, a muchos compañeros de partido, catorce, asesinados por ETA con el apoyo y aplauso de Batasuna. Venimos de dar el pésame a viudas, huérfanos..., de cientos de inocentes (policías nacionales, guardias civiles, militares, ertzainas, empresarios, políticos, periodistas, jueces, civiles... y niños), asesinados por los que hoy defiende el PNV. Venimos de manifestarnos para que la libertad llegue a todos los ciudadanos en el País Vasco, y no sólo a los nacionalistas. Y venimos a denunciar el desprecio, la apatía y la soledad con la que nos han dejado y tratado los nacionalistas vascos a los que no somos nacionalistas en el País Vasco.

En una ocasión, a los postres de una Mesa de Ajuria Enea, se acercó a mí Xabier Arzalluz para decirme: «Iturgaiz, dile a tu amigo Mayor Oreja que los nacionalistas vascos haremos un proyecto común entre todos los nacionalistas, y también con los de ETA, porque ellos por lo menos son patriotas, descarriados, pero, en definitiva, patriotas; y en cambio vosotros, los vascos que os sentís españoles, haced un proyecto con los otros españoles y dejadnos en paz». A partir de estas palabras de Arzalluz llegó Estella, luego el pacto firmado entre PNV y ETA en la tregua-trampa y hoy día todo el frente nacionalista con la intención de cargarse el Estatuto y conseguir la independencia.

En definitiva, las declaraciones y actuaciones de los dirigentes nacionalistas vascos demuestran que nunca han querido ni quieren ni la derrota policial, ni judicial, ni político-social de ETA-Batasuna, ya que, como en su día profetizó Arzalluz «unos mueven el árbol para que otros recojamos los frutos».

A partir de ahora, con la posible ilegalización de Batasuna, aquellos que mueven el árbol, afortunadamente, lo harán con menos fuerza y resortes, y somos muchos en este país los que seguiremos empeñados no sólo en cortarle la lengua a la serpiente, sino también su cabeza.

Cortina rasgada
VALENTÍ PUIG ABC 25 Agosto 2002

No es la primera vez que genera callejones sin salida la pretensión pugnaz de identificar un partido -CiU- con una institución -la Generalitat- y también con los destinos de toda Cataluña. Cuando el viento viene de popa, estas amalgamas pueden dar algún resultado, sobre todo si se trata de movilizar a la opinión pública catalana frente a una hipotética afrenta exterior, casi siempre de Madrid. Luego, la complejidad de los vientos contradictorios actúa en sentido adverso.

Por eso la actitud de CiU ante la ley de Partidos en gran manera tiene apariencias de callejón sin salida, de forma especial porque no es lo mismo ampararse parlamentariamente en la letra que explicar el sentido en la calle. Un diagnóstico podría ser que ahí se ha producido una pérdida de retina política: de una parte, Pujol se cree electoralmente obligado a atender la necesidad de marcar distancias con un PP que le da oxígeno en el parlamento autonómico y por otra piensa que contraponerse a la estrategia del PNV causa perjuicio al nacionalismo catalán. Por contraste, la ley de Partidos es una iniciativa de gran peso y no es una burbuja política que los navegantes avisados vayan a poder dejar a babor o mirando hacia otro lado como hace Llamazares en su táctica tan efectiva de automarginalización de IU. Al clientelismo político le corresponde otro calendario.

Generalmente atenta a los intereses generales de España, ahora la trayectoria parlamentaria del pujolismo trasluce un cambio cualitativo, perdida la visión panorámica por esos problemas de retina. El momento no era el más oportuno, porque la Cataluña de Pujol no va mal, ni la Generalitat se ve a merced del aliento flamígero del monstruo unitarista. Las cosas van razonablemente bien en Cataluña y donde van muy mal es en el País Vasco porque allí se da un grave quebranto de la libertad, el orden y la concordia civil, con el protagonismo de una organización como Herri Batasuna programada por el ejercicio terrorista de ETA a lo largo y ancho de España.

No era otra la prioridad participada que PP y PSOE planteaban a CiU en una fase de ofensiva social antiterrorista que históricamente parece reclamar más amplitud de consenso que matización sin alternativas. CiU hubiera podido participar en una estrategia positiva con la fácil comprensión de su electorado y con el agradecimiento añadido de quienes en el País Vasco pudiesen pensar que, a su modo, hace las cosas bastante mejor que el PNV.

Aún se está a tiempos para recordar a Cambó cuando -al aprobarse el estatuto de autonomía en 1932- decía que a partir de entonces el hecho catalán, la personalidad catalana, con todas sus manifestaciones, serían cosas tan españolas como el hecho castellano y la personalidad castellana. Así, Cambó pensaba que acabarían por desaparecer los motivos de persistencia en las reivindicaciones catalanas. Es la tesis que, en forma dosificada, por ahora, viene nutriendo la incardinación de Josep Piqué en la estrategia del PP en Cataluña.

También viene a cuento citar a Lincoln: «Siempre ha sido grave cuestión la de si un gobierno que no resulte demasiado fuerte para las libertades de su pueblo puede ser suficientemente fuerte para mantener su existencia en grandes emergencias». Con el paso de los años, cualquier observador naturalista de la vida pública puede llegar a distinguir empíricamente entre una avenida y un callejón sin salida, entre una crisis y una emergencia.

La legítima defensa de la libertad
JAVIER ARENAS El País 25 Agosto 2002

Javier Arenas Bocanegra es secretario general del Partido Popular

Nuestras instituciones están escribiendo una página en la historia de la democracia española que marcará un antes y un después en la estabilidad del sistema constitucional, en la defensa de nuestras libertades públicas y en el fortalecimiento de nuestro Estado de derecho.

En la estabilidad política de nuestro sistema constitucional, porque la decisión de instar la ilegalización de Batasuna supone una garantía jurídica y política más que reduce, frente a los totalitarios y a los enemigos de las sociedades abiertas, la vulnerabilidad de nuestro marco constitucional y, en consecuencia, refuerza su estabilidad.

En la defensa de las libertades públicas de todos los ciudadanos, porque se ha puesto en marcha un proceso que limitará la capacidad de actuación de ETA, uno de cuyos pulmones políticos y sociales ha sido, durante los últimos años, Batasuna.

¿Alguien quiere desconocer a estas alturas de la historia no ya la complicidad, sino el protagonismo de Batasuna en la extensión del terror, en el imperio del miedo y en la vulneración sistemática y cruel de los derechos humanos en el País Vasco?

ETA no es sólo una organización terrorista integrada por una serie de comandos; ETA es un entramado político y social creado por la cúpula de la banda que, refugiada en Francia, entendió que para ser eficaz necesitaba una red legalizada en España que, bajo la tapadera -en este caso- de un partido político, cumpliera también otras funciones. En otras palabras: Batasuna ha servido a ETA desde la impunidad.

Para la mayoría de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento, no hay ninguna duda: Batasuna no es un partido como los demás. En gran parte ha sido una tapadera de ETA. Cargos electos de Batasuna se han integrado en comandos. Personas de su dirección han formado o forman parte del entramado financiero, ideológico y mediático de la banda. Batasuna está detrás de las amenazas a ciudadanos y del respaldo tácito, cuando no expreso, a las acciones terroristas. Por si quedara alguna duda, la propia banda terrorista ha marcado el territorio: ha mostrado cuáles son sus auténticos vínculos al amenazar a los partidos democráticos que apoyen la ilegalización de Batasuna.

Después de tantas evidencias, ¿qué tiene todavía que ocurrir?, ¿a qué más se debe esperar para que impere la decencia en lo que deben considerarse fuerzas políticas democráticas?

Un partido que no es como los demás no puede disfrutar de los derechos, de las tribunas o, simplemente, de la financiación pública que nuestro sistema otorga a las organizaciones democráticas.

Tratar de que impere la decencia es, en todo caso, luchar contra los que quieren imponer sus ideas a través de la violencia. No se trata de combatir ideas legítimas. Quienes lo afirman pretenden establecer un falso debate. La democracia española no ha perseguido ni perseguirá nunca a nadie por sus ideas, pero debe decirse que la tolerancia democrática tiene un límite. El límite está en la legítima defensa de la libertad. Tolerar no es rendirse, tolerar no es dejarse atropellar por quienes no toleran y persiguen la destrucción de la libertad.

Durante las últimas semanas se ha celebrado un debate sobre la oportunidad de abrir el proceso de ilegalización. No hay ninguna sorpresa. Cada vez que desde el Estado de derecho se ha tomado una decisión importante para actuar contra el terrorismo, algunos ponen sistemáticamente en duda la oportunidad del momento elegido. Han sido 25 años de democracia para cargarnos de razones y para que dejemos de consentir la burla cruel de quienes han amparado la amenaza y la extorsión.

Se ha debatido también sobre quién debería tomar la iniciativa. Creo que es muy positivo para la sociedad española contemplar que todas las instituciones que pueden hacerlo se impliquen en la defensa de la democracia, empezando por los partidos que de verdad son democráticos.

Algunos han dicho que la aplicación de la Ley de Partidos vendría a empeorar la situación en el País Vasco y que ahondaría la fractura social en esa comunidad. Esta tesis sólo puede defenderse desde la indefinición y la tibieza. Hay que preguntarse: ¿cabe una mayor fractura social que la que están sufriendo gran parte de los ciudadanos vascos? ¿Cabe una mayor fractura social que la que ha provocado el exilio de miles de personas forzadas a abandonar su hogar y su tierra por la simple discrepancia de ideas? ¿Cabe una mayor fractura social que la que vive una sociedad amenazada, mientras los cómplices de los asesinos campan por sus respetos y se hacen los dueños de la calle?

El PNV no justifica los procedimientos de ETA, aunque coincide con muchos de sus fines. Una coincidencia que le lleva a cometer error tras error. En el caso de la ilegalización de Batasuna, el error consiste en interpretar que la derrota de ETA supondrá la derrota del conjunto del nacionalismo y que la ilegalización es una medida antivasca, cuando lo que se pretende es la recuperación de la libertad para los vascos. Están perdiendo una oportunidad histórica. La de demostrar desde su orgullo nacionalista que, antes que nada, son demócratas y que por ello se plantean derrotar a los que quieren imponer sus ideas a través de la fuerza. Sólo se puede comprender -aunque resulte injustificable- la protección del PNV a Batasuna desde la búsqueda de su espacio electoral y por el afán del PNV para consolidarse como fuerza hegemónica del espacio nacionalista.

Respecto a Convergència i Unió, su abstención nos produce, sobre todo, perplejidad. Todos recordamos a Jordi Pujol en un día especialmente dramático cuando afirmaba: 'A un lado están los que ponen las bombas y al otro todos los demás'. Aquella claridad de principios se ha visto aquejada por la enfermedad de los complejos. No por falta de criterios, porque CiU siempre ha sido intolerante con la violencia, sino porque su dirección ha preferido mantener su relación histórica con el PNV antes que mostrarse coherente con sus principios y con los razonamientos de la mayoría de la sociedad catalana.

Cuando a través de las decisiones judiciales puede desaparecer la careta democrática de Batasuna, hay que decir que también se inicia una reparación histórica con las víctimas de ETA. Éstas que no merecen una condolencia de Batasuna, éstas que a Batasuna le parecen 'fruto del conflicto', éstas que no han tenido la oportunidad de seguir ejerciendo su derecho a la vida.

Batasuna va a ser sometida a unos procesos con el amparo del Estado de derecho. Ésta es la gran diferencia entre la democracia constitucional y una organización que cree que el asesinato es una acción política. O que al asesino, siempre cobarde, hay que rendirle homenaje popular.

Intentarán, como siempre, boicotear las próximas elecciones municipales, pero dejarán de tener cobertura institucional para coaccionar, dejarán de estar en las mesas electorales para amenazar a los votantes y dejarán de hacer campaña para el miedo y la muerte, si así lo deciden los jueces.

La ilegalización tendrá, además, una enorme utilidad para el Gobierno vasco que, desde sus competencias exclusivas en materia de seguridad ciudadana, podrá y tendrá la obligación de distinguir ya nítidamente en las calles del País Vasco entre quienes actúan dentro de la ilegalidad y quienes actúan dentro de la legalidad. Y ahí, en el cumplimiento más cotidiano de la ley y de las resoluciones judiciales, estará el termómetro del miedo y de la capacidad de seguir gobernando del nacionalismo vasco.

Comenzaba este artículo diciendo que los procesos abiertos para ilegalizar a Batasuna significarán el fortalecimiento de nuestro Estado de derecho. La aplicación de la Ley de Partidos se inscribe, como la propia ley, en ese proceso de reacción de la sociedad española iniciado en Ermua. Con la ilegalización, el Estado de derecho recupera la confianza en sí mismo, se fortalece y aporta un elemento más que tendrá una indudable utilidad a medio y largo plazo para combatir el miedo.

Es una cuestión de decencia política y de higiene democrática. Los ciudadanos sabrán apreciar cómo sus representantes sin titubeos estériles, sin complejos, sin excusas, han tomado ya la decisión de que el Parlamento cumpla con su obligación en defensa del interés general y de la democracia constitucional que nos ha proporcionado 25 años de libertad.

«Yo de ti no lo haría, lendakari»
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Agosto 2002

QUE NO se le pase por la cabeza colaborar con el Estado. Eso ha dicho Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, refiriéndose a Ibarretxe. Con el lenguaje que ya le conocemos -el del matón- Otegi actúa como uno de esos forajidos que amenazan a todo el mundo amparándose en la rapidez de sus pistolas. Es el de Otegi, sin embargo, un estilo peculiar, que le ha permitido hasta ahora moverse en el Estado de Derecho con total impunidad: y es que las pistolas con las que amenaza ese gran patriota de la muerte no son las suyas, sino las de los criminales que se expresan legalmente con su voz. Eso es lo que da verosimilitud a sus peligrosas advertencias: que todo el mundo sabe ya que cuando advierte el portavoz de Batasuna, quien lo hace en realidad es ETA militar.

¿De dónde procede, si no, su poder de persuasión? ¿De sus votos, que nadie utiliza para gobernar, ni para hacer oposición? ¿De su capacidad para movilizar a unos pocos miles de fanáticos? ¿De su influencia internacional, hoy totalmente inexistente? No: el de Batasuna es un poder de persuasión sólo vicario: el que ETA le concede. Por eso la teoría de que antes o después Batasuna dejaría a ETA no ha podido ser más que fruto de la ingenuidad o del cinismo. Porque Batasuna sin ETA no sería apenas nada: lo que cualquier partido con el 11 o 12 por ciento de los votos.

Sin embargo, Otegi se permite el lujo de amenazar al lendakari, advirtiéndole que no se le vaya a ocurrir colaborar con el Estado en la puesta en marcha de las medidas que podría exigir su ya segura suspensión provisional por la Audiencia Nacional. O su eventual disolución por el Supremo. ¿Cómo se atreve? O, mejor dicho, ¿por qué da Otegi por supuesto que sus advertencias no serán consideradas como las bravatas de un simple fanfarrón? Pues porque, como él, todo el mundo es consciente de lo que se esconde tras las mismas: si Ibarretxe llega a colaborar con el Estado (es decir, a cumplir sus obligaciones de acuerdo con la ley), Otegi anuncia que el PNV dejaría de estar protegido por la patente de corso que le ha permitido durante todos estos años no estar en el punto de mira de la banda terrorista: la de ser nacionalista.

Esa es la advertencia. Y la amenaza: si dejáis sola a Batasuna -viene a decir Otegi al PNV- os comportaréis como no vascos. Y si os comportáis como no vascos, deberéis ateneros a unas consecuencias de todos conocidas. Por eso el PNV vuelve a tener hoy, al igual que desde hace veinte años, la capacidad de inclinar el fiel de la balanza del lado de los verdugos o del de las víctimas. De lo que haga en las próximas semanas dependerá, sin duda, su futuro. Y, también el del País Vasco y el de España.

«No vamos a dar a Batasuna ni un segundo de respiro», avierte Aznar
MENORCA. MARIANO CALLEJA ABC 25 Agosto 2002

Batasuna tiene los días contados. Mañana, tras el Pleno del Congreso que instará al Gobierno a promover su ilegalización, empieza el final de la cuenta atrás para el brazo político de ETA, según afirmó ayer en Menorca José María Aznar, quien aseguró que los compinches de la banda terrorista no van a tener respiro desde ningún frente.

«No les vamos a dar ni un minuto, ni un segundo de respiro». El presidente del Gobierno abrió ayer el curso político en Menorca, en una cena con militantes del PP, con este mensaje dirigido a Batasuna: ni el Gobierno, ni las fuerzas políticas democráticas ni los jueces de la Audiencia Nacional le van a dar respiro. «Se acabó el santuario institucional. En el juego democrático no pueden estar los que llevan pistolas», subrayó.

José María Aznar recordó los momentos «trágicos» que se han vivido este verano en Santa Pola y Torrevieja por el terrorismo, con una niña asesinada, un hombre muerto por los criminales y una playa aterrorizada durante unos días. Ahora, añadió, es el momento de dar un paso más en la lucha contra ETA, sin esperar un minuto para aplicar la ley de Partidos Políticos y poner fuera de la ley al brazo político del terrorismo, si así lo deciden los Tribunales.

Durante la cena-reunión, a la que asistieron unos quinientos militantes del PP, y que ha puesto fin a sus vacaciones por este año, Aznar defendió la intervención del Congreso, que celebrará un Pleno extraordinario mañana para instar al Gobierno a promover la ilegalización de Batasuna, y criticó la postura de CiU, que se opone a que el Parlamento actúe en este sentido y se va a abstener en la votación. «El órgano que representa la soberanía nacional tiene la obligación moral de defender públicamente nuestra democracia», afirmó el jefe del Ejecutivo, quien añadió que el peor riesgo es mantenerse impasibles. «Nuestra voluntad de que las libertades individuales sigan existiendo debe ser proclamada por el órgano democrático por excelencia», continuó. El presidente del Gobierno aseguró que a partir de mañana «empieza el final de la cuenta atrás para el brazo político de ETA».

El PNV y la «deriva totalitaria»
Aznar aclaró que esto no significa que vaya a acabarse el terrorismo de un día para otro, pero se mostró convencido de que los asesinos etarras lo van a tener mucho más difícil tras la ilegalización de Batasuna y de que éste es un paso útil y necesario para acabar de una vez con esta pesadilla.

Aznar estuvo especialmente duro con el PNV, cuyo grupo parlamentario es el único en el Congreso de los Diputados que se opone a ilegalizar a Batasuna. El presidente del Gobierno acusó al partido de Arzalluz de dar preferencia a su identidad de objetivos con el extremismo en lugar de votar sí a la ilegalización y a las libertades democráticas.

«Siempre hay algún argumento para defender a Batasuna, ya sea frente al Congreso o frente a los jueces. Quienes en su día pactaron con la banda terrorista no quieren terminar con aquella deriva totalitaria», afirmó. Según explicó, no son válidas las excusas de que la ley de Partidos persigue ideas, porque es algo «absolutamente falso». En su opinión, hasta que el PNV no sitúe los principios democráticos y los principios morales por encima de su ideología nacionalista, seguirá dejando los valores más fundamentales, incluido el de la vida de las personas, en un segundo plano.

La ley de Partidos debe aplicarse, dijo Aznar, porque «tenemos el derecho y el deber de defender la democracia, la libertad, la convivencia y el Estado de Derecho, y de exigir que queden fuera de la ley quienes se aprovechan del terrorismo».

JUAN FERNANDO LOPEZ AGUILAR / Diputado y miembro del la Ejecutiva del PSOE
"El PNV tiene la misma obligación que el PSOE y el PP para que el terrorismo desaparezca"
AGUSTIN YANEL El Mundo 25 Agosto 2002

MADRID.- -El secretario de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico de la Ejecutiva Federal del PSOE está plenamemente convencido de que la futura ilegalización de Batasuna no va a resolver de una vez para siempre el problema del terrorismo, pero sí de que va a ser un paso muy importante para lograr ese objetivo. Juan Fernando López Aguilar está convencido, también, de que los dirigentes del PNV critican la decisión que va adoptar mañana el Congreso de los Diputados, porque creen que a ellos no les afecta la violencia de ETA.

PREGUNTA.- El lunes pasado, durante la reunión en la que la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados decidió convocar para mañana el Pleno extraordinario en el que el Congreso va a pedir al Gobierno que solicite la ilegalización de Batasuna, estuvo usted muy duro con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), mucho más que en otras ocasiones...
RESPUESTA.- Yo quise expresar, en nombre del PSOE, una posición de respeto a la que adopte cualquier grupo parlamentario. Pero, al mismo tiempo, quise recordarle con firmeza al PNV que, cuando una sociedad como la vasca tiene un problema consistente en que una parte de la población tiene que mirar cada día debajo de su coche antes de ponerlo en marcha, no puede expresarse con plena libertad, está sometida permanentemente a una extorsión y chantaje intimidatorios y en la que se asesina a quienes son unilateralmente calificados como «enemigos del pueblo vasco» por una banda fascista, cuando una sociedad tiene esa tortura no tiene un problema más grande. Y esa es la sociedad vasca y, por extensión, la española.

P.- Eso ya debe saberlo el PNV puesto que gobierna en el País Vasco desde hace muchos años.
R.- Yo quise decirle al PNV que ese no es un problema que aqueje a una sociedad tercera, de la que el PNV pueda hablar como si fuera extraterrestre, sino que tiene que afectar al Partido Nacionalista Vasco por solidaridad y también por responsabilidad política ante los ciudadanos vascos que sufren. Por tanto, la prioridad absoluta del PNV tendría que ser dar una respuesta al conjunto de los ciudadanos vascos, independientemente de que voten o no voten al PNV.

P.- Si el Tribunal Supremo declara ilegal a Batasuna, ¿esta decisión ayudará a combatir el terrorismo? Porque usted sabe que hay gente que lo pone en duda.
R.- De eso se trata, de que ayude. La lucha contra el terrorismo se desenvuelve en muchos frentes, todos ellos compatibles y convergentes en un único horizonte, que es el de la desaparición de la violencia terrorista y de la amenaza que representa. No aceptar que el único horizonte posible en una democracia es la desaparición de la violencia sería aceptar que su alternativa, que es seguir los dictados de una banda terrorista, es posible; y esto significaría aceptar el fascismo: aceptar el dictado impuesto por una organización que no es capaz de hacerlo en las urnas, consciente de que sólo puede hacerlo a través del terror y la intimidación. Esa victoria del fascismo es moral y políticamente inaceptable.

P.- En las filas del PNV, y también en otras formaciones políticas, hay quien sostiene que ilegalizar a Batasuna va a servir para dar más fuerza a este partido abertzale e incluso que hará que se sientan más tentados por la lucha armada quienes ahora no son partidarios de ella. ¿Qué opinan en el PSOE de estas afirmaciones?
R.- Cuando se nos dice que acordar esta ilegalización va a ser peor, no podemos concebir qué puede ser peor que tener que convivir 25 años más con esta violencia inútil y tener que soportar, además, que quienes la patrocinan o justifican, nos expliquen desde las instituciones representativas, que la única alternativa es ceder al chantaje del fascismo y de la banda terrorista. Eso no es posible aceptarlo bajo ningún concepto.

P.- El PSOE tiene muchas víctimas de ETA en sus filas y el PP también. Hay quien dice que el PNV se comportaría de otra manera contra ETA si también hubiera sufrido atentados en sus filas...
R.- Yo, en la Diputación Permanente del Congreso, desde el respeto al PNV, dije que esa distancia olímpica con la que alude a la violencia y a la sangre que ETA derrama sólo es posible en quien no se siente concernido por esa violencia y piensa que a él no le afecta. Esto, además de una irresponsabilidad injustificable en quien gobierna el País Vasco, me parece un profundo error, porque la historia del siglo XX nos ha enseñado que el fascismo va primero a por los socialistas y comunistas, después a por los gitanos y los judíos, y así hasta que van a por uno mismo.

El PNV debiera comprender que el enemigo de ETA no somos las fuerzas que representamos a partidos nacionales en el País Vasco, que no es España, que ese enemigo es, como sucede siempre con el fascismo, todo el que discrepa, todo el que les lleva la contraria, todo el que se atreve a hacer algo contrario a sus intereses. El PNV debiera comprender de una vez que, para una sociedad democrática, no hay más enemigo que el enemigo de la libertad.

P.- Convergència i Unió ha criticado, entre otras cosas, las prisas para ilegalizar a Batasuna. Izquierda Unida ha dicho que los argumentos que ha recopilado el Gobierno están un poco cogidos «con hilos». ¿Puede existir el peligro de que, por correr demasiado, el fundamento para adoptar esta decisión sea endeble y, en el futuro, el Tribunal Constitucional o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos propinen un varapalo y la anulen, si es que se produce?
R.- Los socialistas hubiéramos deseado que Batasuna hubiese hecho una renuncia expresa a la violencia, pero, lamentablemente, no ha sido así. Después de la entrada en vigor de la Ley de Partidos Políticos, el pasado 29 de junio, Batasuna ha tenido varias oportunidades de desmarcarse del terrorismo pero, lejos de hacerlo, lo justifica. No es el derecho a no condenar lo que está en juego, es el derecho de una democracia a no permanecer pasiva ante una organización que nos explica, cada vez que hay sangre inocente derramada, que si no queremos más sangre tenemos que obedecer los dictados de la organización terrorista. Esto no es admisible en ninguna sociedad democrática.

P.- El juez Baltasar Garzón tiene en marcha una investigación judicial que puede llevarle a declarar ilegal a Batasuna, aplicando el Código Penal. Si esto es posible, ¿era necesario que el Congreso tuviera que implicarse en el proceso de ilegalización de otro partido político?
R.- Garzón está investigando delitos e intenta depurar responsabilidades penales, y ahí puede acordar la suspensión. No se puede decir que la vía penal que tiene en marcha Garzón haga inútil la vía constitucional, sino al contrario.

Miguel Sanz: «No vamos a renunciar a ocho siglos de historia de la bandera de Navarra»
Presidente de la Comunidad Foral de Navarra
El presidente de Navarra ha decidido prohibir que una bandera de otra comunidad, como la ikurriña, ondee en los ayuntamientos. La medida sólo saldrá adelante con apoyo del PSN, que ha puesto objeciones.
César OTAL La Razón 25 Agosto 2002

Miguel Sanz Sesma (Corella, 1952) asegura que no se esperaba que su participación en la denominada «guerra de las banderas» fuese a tener tal repercusión. Lo cierto es que ha sido uno de los protagonistas políticos del verano tras su decisión de prohibir que las ikurriñas ondeen en los edificios públicos de Navarra. Sin embargo, para sacar la iniciativa adelante, depende del apoyo de los socialistas, y Sanz cree que éstos no quieren «violentar a quienes pueden ser sus socios». Sobre el otro debate, el de la deslegalización de Batasuna, el presidente de Navarra dice simplemente que la medida «es de sentido común». Además, tiene claro que «peor de lo que estamos no vamos a estar» después de que entre en vigor.

¬¿Qué le diría a CiU tras su decisión de abstenerse ante la deslegalización de Batasuna?
¬Algo esencial en política: que uno no es lo que dice que es, sino lo que los demás dicen que eres. Es muy difícil hacer entender a la sociedad a la que representa CiU que la abstención está dirigida y orientada, no a posicionarse en contra de la Ley de Partidos, sino en contra de que sea el Congreso quien inste al Gobierno a promover la ilegalización de Batasuna. Eso es muy difícil de ser entendido por la sociedad catalana y española. Puede ser entendible por parte nuestra pero no comprensible. No debemos hacer leña, pero hay que decir con claridad que se han equivocado rotundamente y que su abstención no va a ser entendible.

¬Parece más un pretexto para no mojarse...
¬Efectivamente. Creo que han orientado su posición hacia la abstención para disculparse o como un acto de deferencia hacia el nacionalismo vasco. En este caso han primado muchísimo más los lazos que pueden unirle a presente y a futuro con el nacionalismo vasco que lo que es una decisión responsable de todo aquel que se precie de ser demócrata y amante de las libertades. Porque, como decía Pemán, «no hay virtud más inminente que hacer sencillamente las cosas que se deben hacer», y ésta es una de las cosas que se deben hacer. Precisamente para preservar la democracia, lo que no se puede hacer es consentir situaciones como las que se reflejan alrededor del pensamiento de Batasuna y alrededor del pensamiento de los etarras.

¬¿Cree que el PNV ha presionado a los nacionalistas catalanes para que no apoyen al PP y al PSOE?
¬Más que presionarlo, creo que CiU ha optado por una posición cómoda, refugiándose en la abstención. Aunque yo siempre digo que es la posición más incómoda que hay al mismo tiempo porque ante la sociedad es la menos entendible. El político está para posicionarse y adoptar decisiones basadas en el sentido común. Y en el sentido común está basada la decisión de pretender ilegalizar una organización que después de más de veinte años de democracia en España todavía sigue amparando, apoyando y dando cobertura política a los asesinos de Eta.

¬Tras el debate de la Diputación Permanente del Congreso, ¿qué le diría también al PNV?
¬El PNV ha cometido una irresponsabilidad manifiesta porque hace muchísimo tiempo que tiene la responsabilidad de liderar el proceso de garantizar las libertades en el País Vasco y no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Ha hecho prevalecer los intereses políticos, que son por otro lado los mismos que ampara Batasuna y que le sirven a Eta para matar, por encima de garantizar la libertad de los ciudadanos. Hasta que el PNV no sea capaz de aparcar objetivos políticos como la autodeterminación o la territorialidad, en relación con la integración de Navarra en esa utopía o entelequia de país que pretenden crear llamado Euskal Herria, no será un auténtico partido responsable capaz de legitimar su autoridad.

¬¿Cómo repercutirá la deslegalización de Batasuna en Navarra?
¬Tengo claro que peor de lo que estamos no vamos a estar por la ilegalización. Hay quien dice que esto puede generar más crispación. Yo tengo dudas. Eta y la violencia se manifiesta allá donde puede y por tanto difícilmente vamos a estar en una situación peor.

¬¿Y electoralmente?
¬En Navarra no lo sé. Tenemos un antecedente, las últimas elecciones generales, en las que Batasuna no concurrió voluntariamente. Cuando cosas tan importantes como garantizar la libertad están en juego uno no puede pararse a pensar cómo puede influir electoralmente. Apoyo el proceso de ilegalización total y absolutamente. Entiendo además que no es una ilegalización de ideas, como pretende justificar el PNV, o un ataque al pensamiento nacionalista vasco. Absolutamente falso. La Ley de Partidos Políticos no pretende ilegalizar al PNV sino a los violentos y a quienes les dan amparo.

Banderas
¬¿Qué le ha llevado a adoptar la decisión, precisamente ahora, de prohibir que las ikurriñas ondeen en los ayuntamientos navarros? ¿Ha elegido este momento porque se está tratando la deslegalización de Batasuna?
¬Nada más lejos de la realidad. Esto hace tiempo que ya lo vengo diciendo y me ha extrañado sobremanera que algo que es obvio haya tenido un reflejo en Prensa con tanta profundidad. En Valencia existe un pensamiento ideológico alrededor del nacionalismo catalán y a nadie se le ocurre pensar que puede ver en un ayuntamiento valenciano una bandera que no refleje a su comunidad. Renunciar a ocho siglos de historia alrededor de un símbolo como la bandera de Navarra, que tiene su realidad a raíz de la batalla de las Navas de Tolosa, y cambiarlos por otra realidad reflejo del pensamiento de Sabino Arana que no tiene más que un siglo de historia me parece ridículo. A los que creemos en la defensa de la identidad de Navarra como principio esencial a la hora de gobernar se nos hace muy difícil entender y soportar que cuando visitamos alguna localidad navarra nos encontremos presididos por una bandera de otra comunidad diferente.

¬¿Cómo articulará su decisión?
¬Hay que reformar la Ley de Símbolos de Navarra para no dejar resquicios legales a quienes pretenden hacer una interpretación interesada de esta ley, diciendo que aquello que no está prohibido está permitido. Y como no está prohibido el que, además de ondear la bandera de Navarra y la española, ondeen otras, la iniciativa consiste en decir en la ley que no podrán ondear banderas de otra comunidad en los edificios públicos. En la casa de cada cual que ondee la bandera que quiera.

Sanciones
¬¿Cuándo podría entrar en vigor la reforma?
¬En septiembre podremos aprobar en el Consejo de Gobierno el proyecto de Ley de modificación y remitirlo al Parlamento. No creo que haya que modificar más que la Ley de Símbolos.

¬¿Cómo castigarían a los que incumplan la Ley: retirando subvenciones en virtud de la Ley de Participación de las Haciendas Locales o aplicando sanciones directas?
¬En virtud de la Ley de Participación de las Haciendas Locales, pero no se van a retirar las subvenciones que pueden otorgarse para la realización de obras. Los ayuntamientos reciben dos tipos de subvenciones: unas para gasto corriente y otras, las derivadas de la Ley del Plan Trienal de Inversiones, para realizar inversiones. Y la Ley de Hacienda Pública y la Ley de Haciendas Locales dicen que si un ayuntamiento ha sido sancionado económicamente y no ha pagado podrá cobrarse la cuantía de la sanción de la cuenta de repartimiento, aquella que sirve para nutrir financieramente los ingresos corrientes de un ayuntamiento.

¬¿Pero podrá sacar adelante la reforma? Necesitará el apoyo del PSN, y no parece estar por la labor.
¬En el Parlamento UPN no tiene mayoría y no sé lo que hará el Partido Socialista. Espero que conforme a sus principios ideológicos al final apoye la iniciativa.

Larraga y Villava
¬¿Saben ya en cuántos ayuntamientos ondea la ikurriña?
¬En todos los ayuntamientos gobernados por el nacionalismo vasco. Incluso en algunos gobernados por UPN o el PSN, con carácter minoritario, puede que ondee también. Pero UPN nunca ha votado a favor de que ondee la ikurriña, nunca. Otra cosa es que UPN, respetuoso con la norma y con los acuerdos que han podido adoptar en los ayuntamientos, se haya visto abocado a hacer ondear la ikurriña porque observa que existen posicionamientos mayoritarios, aunque ostentemos nosotros la alcaldía, en algún municipio. Lo digo por algunas declaraciones del PSN. Si ellos nos garantizan la mayoría para retirarlas que nos lo digan, porque puedo poner el ejemplo de Larraga, que siendo ayuntamiento de UPN, el PSN votó a favor de que siguiese ondeando la ikurriña.

¬¿Qué opina de Villava? Está gobernado por UPN y sus habitantes votaron en referéndum en 1978 colocar la ikurriña. ¿También sancionarán a este ayuntamiento?
¬Claro. Si sacamos adelante la reforma, indudablemente el Ayuntamiento de Villava no podría ondearla. Sería instado por parte del Departamento de Administración Local a restituir la legalidad.

¬A pesar de que votasen...
¬A pesar de que votasen o pudiesen votar ahora, porque no se puede adoptar ningún acuerdo que vaya en contra de la ley. Pero ahora, como la ley deja esos resquicios a los que antes me refería...

¬¿Es cierto que sectores de UPN dudan de la viabilidad de la medida?
¬Desde el punto de vista del posicionamiento político, no hay nadie en UPN que entienda que la ikurriña nos represente de alguna manera a los navarros. Si hubiese alguien no estaría en UPN. Otra cosa es que haya gente en UPN que tenga dudas sobre la actitud del PSN para sacarla adelante en el Parlamento, sobre todo a raíz de las últimas manifestaciones de su secretario general. Se ha movido en una posición de ambigüedad que no sabemos al final cómo repercutirá en el posicionamiento del PSN sobre este asunto en el Parlamento. Pero le garantizo que la inmensa mayoría de los votantes del PSN apoyan esta iniciativa.

Socios de futuro
¬¿Le sorprendió que el secretario general del PSN, Juan José Lizarbe, criticara su decisión?
¬No, porque estoy curado de espanto sobre sus pronunciamientos. Tampoco les sorprendió a muchos socialistas navarros. Y puedo dar fe de que hay muchos socialistas navarros que no han entendido las declaraciones de su secretario general.

¬¿Por qué cree que Lizarbe está poniendo objeciones?
¬Porque algunos piensan que hacer oposición es decir no o criticar todas las iniciativas, y pongo el énfasis en todas, que pueda tomar el partido que está en el Gobierno, sin pensar si esta iniciativa es buena, mala o si admite modificaciones.

¬¿Puede deberse a su aspiración por llegar al Gobierno de Navarra con el apoyo de los nacionalistas?
¬Las declaraciones del secretario general del PSN vienen derivadas precisamente de no violentar a quienes pueden ser sus socios a futuro. Puede que entienda que un posicionamiento claro alrededor de algo que refleja nuestra identidad como comunidad diferenciada puede suponer una contrariedad ante quienes pretenden ser sus socios a futuro.

¬¿Van a intentar un acercamiento con el PSN para que les apoyen?
¬El diálogo nunca es rechazable. Nosotros siempre estamos abiertos, pero no vamos a tomar una iniciativa de consenso. En el Parlamento cada cual pensará qué es lo que tiene que hacer. Pero sigo pensando que el PSN siempre ha defendido lo que está detrás de esta iniciativa.

¬¿Qué le parece la solución de Irurtzun, donde gobierna Batasuna, de no colocar ninguna bandera y colgar una pancarta con el lema «Necesitamos la paz»?
¬Me parece un ejercicio de frivolidad. No es el quitar o dejar las banderas, allá el Ayuntamiento de Irurtzun. Detrás de esa pancarta está la búsqueda de los batasunos de una paz a cualquier precio. Y en una democracia la paz no puede conseguirse a cualquier precio, no puede conseguirse bajo la presión de la violencia y de las pistolas. Por otro lado, la ley dirá qué banderas deben ondear en los edificios públicos; y ya lo dice la Ley de Símbolos. Pero sería mucho más importante que la pancarta dijese «por la libertad», la libertad que debemos tener todas las formaciones políticas para concurrir en igualdad de oportunidades en unas elecciones. Hay muchos ayuntamientos en Navarra en los que a pesar de ser el partido mayoritario, ni UPN, ni el Partido Socialista, ni CDN podemos concurrir a esas elecciones y solamente pueden concurrir los nacionalistas vascos.

Tomar la iniciativa
¬¿Qué quiso decir cuando manifestó que «hay que pasar del discurso de la resistencia a la iniciativa de ir a por los santuarios de Eta»?
¬Que ya vale de mensajes de condena, de estar como conejillos esperando a ver cuándo va a ocurrir otro atentado. Eta, para preparar los atentados, tiene una infraestructura política, técnica, intelectual, económica, y por tanto hay que atacar esa infraestructura. Hay que tomar la iniciativa, como con la Ley de Partidos, pero ahora hay que aplicarla. La sociedad nos está reclamando algo más, que protejamos nuestro régimen de libertades.

¬¿Están encontrando problemas para presentar candidatos para las próximas elecciones municipales?
¬Estamos, lógicamente, inmersos en una estrategia de intentar concurrir electoralmente en algunos municipios donde no pudimos concurrir en las últimas elecciones de 1999 y sería de necios negar que seguimos teniendo dificultades en algunos ayuntamientos. Pero también es verdad que hemos observado una cierta reacción en algunas personas de ciertas localidades donde en el 99 fue imposible presentar candidatura y donde estoy convencido de que en estas elecciones lo vamos a conseguir. Hemos encontrado buena disposición en algunos ciudadanos.

Actitud del PNV
¬¿Ha aumentado la presión del mundo radical sobre UPN en los últimos meses?
¬La presión sobre UPN es permanente. Pero hacemos lo que pensamos que debemos hacer y vamos a seguir haciéndolo. No nos asustan los últimos mensajes de Eta.

¬¿Ve el final del túnel?
¬Creo que para ver el final del túnel es imprescindible un cambio de actitud en el PNV. Hasta la fecha no he visto una actitud positiva en el PNV de aparcar los objetivos políticos que defienden, no digo de renunciar, digo de aparcar.

Menos contundencia
KEPA AULESTIA El Correo  25 Agosto 2002

No es necesario esperar el desenlace final del proceso de ilegalización de Batasuna o el auto del juez Garzón ordenando la suspensión cautelar de sus actividades para percibir ya los efectos de tales iniciativas en la vida política vasca. El factor que más está pesando es la extendida convicción de que Batasuna quedará disuelta y fuera de la ley; algo en lo que parecen mostrarse tan confiados los promotores del procedimiento que el lunes iniciará el Congreso como seguros están los dirigentes de la izquierda abertzale. Semejante certeza podría constituir una fuente de sorpresas para los primeros, pero, sobre todo, limita extraordinariamente la capacidad de reacción de los segundos.

La sensación de que nos encontramos ante un desenlace inevitable se ve reforzada por el nulo empeño que Batasuna pone en evitarlo. Si ya la sociedad vasca no es nada proclive a concebir la suerte que pueda correr la izquierda abertzale identificándola con su propia suerte, el gesto provocador y amenazante de Batasuna no contribuye más que a su extrema soledad. Quedó atrás la manifestación que en junio mostró al nacionalismo democrático arropando a la formación hoy encausada. La oposición jeltzale a la aplicación de las previsiones de la Ley de Partidos es ya poco más que formal, y las advertencias que Otegi o Permach han dirigido al PNV no van a disuadir al partido de Arzalluz de guardar su propia ropa frente a los requerimientos radicales.

Batasuna ha llegado desfondada a la doble cita con la justicia que le ha deparado su propia inercia. Tanto, que no está en condiciones de responder a las medidas que se ciernen contra ella, entre otras razones, porque la faceta legal e institucional de la izquierda abertzale no constituye un mero recurso instrumental para la misma. Incluso desde la más absoluta soledad, Batasuna hubiera sido capaz de responder «con contundencia» -como reiteran sus dirigentes- si la izquierda abertzale representara un grupo social marginado y predispuesto todo él a la vida clandestina.

Pero, para comenzar, no puede prescindir de las próximas municipales como lo hizo con las generales de 2000 en España y las últimas legislativas en Francia, promulgando la abstención o retiran- do sus candidaturas. Otegi afirmaba ayer que «lo importante no son las siglas». La ilegalización de Batasuna no implica que la izquierda abertzale no pueda contar con formas legales de expresión para garantizar su presencia en ayuntamientos, Juntas Generales y Parlamento navarro. Por eso, es probable que nos encontremos en puertas del enésimo proceso de reconstitución de la izquierda abertzale, más que ante una «respuesta contundente».

Es cierto que su universo simbólico está presidido por una sigla totémica: ETA. Pero a una disuelta Batasuna le resultaría más fácil capitalizar la solidaridad que en sus entornos pueda despertar su situación para apuntalar una nueva plataforma electoral que para arremeter contra el resto. Sus dirigentes saben que la única forma que tienen de eludir la «legalidad española» es seguir acogiéndose a ella para asegurar su presencia institucional en Euskadi y Navarra, sin la cual se pondría en peligro su propia existencia.

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