AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 26 Agosto  2002
Unidos contra los terroristas
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 26 Agosto 2002

 La hora de los jueces
Luis María ANSON La Razón  26 Agosto 2002

RUIN DOBLE JUEGO SAUDI
Editorial El Mundo 26 Agosto 2002

La culpa de todo la tiene Aznar
Carlos SEMPRÚM MAURA La Razón 26 Agosto 2002
 

El partido del terror
ANTONIO GALA El Mundo 26 Agosto 2002

Lavarse las manos
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 26 Agosto 2002

Torear en Bilbao
Iñaki EZKERRA La Razón 26 Agosto 2002

Batasuna: no
JORGE TRÍAS ABC 26 Agosto 2002

¿Ilegalizar Batasuna
Carlos PARÍS La Razón 26 Agosto 2002

Abstención
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 26 Agosto 2002

Navarra, la obsesión nacionalista
MANUEL ERICE ABC 26 Agosto 2002

Adiós, ciudadano Otegi
FERNANDO ONEGA El Mundo 26 Agosto 2002

Hoy, día crucial
JUSTINO SINOVA El Mundo 26 Agosto 2002

Un diagnóstico común para acabar con ETA
ARIO ONAINDIA El Mundo 26 Agosto 2002

Entre Auschwitz y el Gulag
Enrique de Diego Libertad Digital  26 Agosto 2002

Atacan las oficinas del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián
BILBAO. ABC 26 Agosto 2002

«ETA no será lo mismo sin el miedo que propaga Batasuna»
CASIMIRO G. ABADILLO El Mundo 26 Agosto 2002
 
«Es perverso que el PNV quiera capitalizar la presión que ejerce HB»
MANUEL MARÍN ABC 26 Agosto 2002


 

Unidos contra los terroristas
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 26 Agosto 2002

El Congreso de los Diputados vivirá hoy una jornada histórica: los dos grandes partidos dejarán a un lado sus diferencias y tomarán una de las decisiones más difíciles desde que vivimos en Democracia. Van a pedir al Gobierno que dé los pasos necesarios ante el Tribunal Supremo para echar a un partido de este club en el que cada cual defiende sus ideas. Y lo harán porque Batasuna chantajea, amenaza y es parte del entramado de los que matan.

Lamentablemente, los nacionalistas vascos no creen que haya que actuar con contundencia contra los terroristas. Ellos prefieren darles subvenciones, seguramente a cambio de quedar exentos de la amenaza de muerte, conseguida en negociaciones inconfesables. Es tan mezquina su actitud y tan insolidaria, que su votación y sus declaraciones de hoy quedarán marcadas en la historia: prefieren defender la independencia del País Vasco a la vida de la niña que los terroristas asesinaron este verano. Su estilo es vomitivo.
No se puede decir cosas mucho mejores de los que han tomado la decisión de abstenerse en la votación de hoy. Ahí tienen a los nacionalistas catalanes, negociando no se sabe qué para ponerse en la fila de los que tienen el coraje de denunciar que así no se puede seguir. Estos son los que nos dan lecciones de ética cada mañana. Abstenerse hoy significa cavar su propio desprestigio, aunque ellos parecen no entenderlo.

Y queda la posición de Izquierda Unida: votaron «no» a la Ley y hoy se abstendrán. Suena a un paso hacia el «sí», pero insuficiente. La realidad es que Partido Popular, Partido Socialista y Coalición Canaria son los que hoy van a dar un paso importantísimo en la defensa de nuestra Democracia, hartos ya de esperar a que los nacionalistas vascos entiendan la diferencia entre deliberar sobre su independencia y el chantaje de la mafia.

La hora de los jueces
Luis María ANSON La Razón  26 Agosto 2002
de la Real Academia Española

En una democracia pluralista, como la francesa, la española, la belga o la alemana, la ley es la expresión de la voluntad general libremente manifestada. Más del noventa por ciento del pueblo español, representado democráticamente en el Parlamento, decidirá hoy deslegalizar a Batasuna, máscara política de la banda terrorista Eta. Los magistrados del Tribunal Supremo deben actuar en consecuencia. Y deben hacerlo sin argucias, sin veladuras, sin demoras, sin vacilaciones.

Claro que la opinión pública sabe que los jueces pueden acollonarse. Claro que pueden ser amenazados. Claro que pueden recibir cartas secretas de Eta o llamadas telefónicas para amedrentarles. Pero los ciudadanos disponen de periódicos impresos, hablados y audiovisuales que se convertirán durante las próximas semanas en lupas sobre la acción de los magistrados del Supremo. Cada palo debe aguantar su bomba lapa. Nos jugamos todos demasiadas cosas para no colocar a cada uno, con nombres y apellidos, ante la responsabilidad en un Estado de Derecho de cumplir con la voluntad general, inequívoca y abrumadoramente expresada en este caso.

Es, pues, la hora de los jueces. El Tribunal Supremo no debe demorar un minuto su trabajo. Si la sentencia se puede dictar en dos meses, mejor que en tres. Hay que trabajar con prisa y sin pausa. Lo que el pueblo español decidió ayer en el Congreso de los Diputados debe cumplirse cuanto antes. Cualquier artificio para entorpecer la voluntad general será considerado como prevaricación en las más altas tribunas de los medios de comunicación.

RUIN DOBLE JUEGO SAUDI
Editorial El Mundo 26 Agosto 2002

Las deterioradas relaciones entre EEUU y Arabia Saudí se envenenan día a día desde los ataques del 11-S. El último episodio que erosiona el precario entendimiento entre los dos países se destapa ahora como resultado de las investigaciones que han llevado a cabo los representantes legales de los familiares de las víctimas de Nueva York: según los documentos que manejan, Osama bin Laden y los talibanes se comprometieron en 1998 a no perpetrar acciones terroristas en territorio saudí a cambio de 312 millones de euros que recibieron de la familia real.

No hace falta ser muy avispado para concluir que Al Qaeda utilizó ese dinero en los campos de entrenamiento de sus activistas en Afganistán, donde fueron instruidos los comandos suicidas que hace casi un año estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas.

Queda así demostrado de forma fehaciente que Arabia Saudí pagó a los integristas un impuesto revolucionario para blindarse frente a la amenaza que representaba Bin Laden. Estos gravísimos hechos que ahora se denuncian hacen apreciar gestos tan dignos como el de Giuliani, que como alcalde de Nueva York rechazó el donativo tan hipócrita como multimillonario que le ofreció el régimen saudí. Esta aparente solidaridad con las víctimas de los atentados forma parte del doble juego de Arabia Saudí: aparecer como el mejor aliado de Occidente mientras, al mismo tiempo, es el soporte financiero e ideológico del extremismo islámico que amenaza al mundo.

Los hombres fuertes de la dinastía reinante de Al Saud y los poderosos banqueros saudíes no sólo se defienden de la acusación de financiar el terrorismo islámico. La reacción árabe se ha saldado con la retirada de 200.000 millones de dólares del sistema financiero estadounidense.

La pregunta ahora es hasta cuándo EEUU va a soportar esta situación.Todo indica que de momento nada puede hacer, tal es la dependencia que tiene del petróleo saudí para su economía y el abastecimiento de su maquinaria de guerra. Hasta tal punto Riad lo sabe, que defiende su posición con uñas y dientes negando al Pentágono el uso de sus bases si entra en guerra con Irak. Los mandatarios árabes temen que con un Sadam derrocado y un Gobierno pro estadounidense en Bagdad, su petróleo y su apoyo dejarían de ser vitales para los intereses de EEUU en Oriente Próximo. La monarquía feudal del rey Fahd tendría los días contados.

La culpa de todo la tiene Aznar
Carlos SEMPRÚM MAURA La Razón 26 Agosto 2002

Aunque las personas y las situaciones sean diferentes y la comparación pueda parecer absurda, yo observo que José María Aznar y Ariel Sharon tienen un punto común: muchos en España consideran que Aznar es el culpable de todo, empezando por el salvaje terrorismo de Eta, y muchos, muchísimos, en el mundo entero consideran que Sharon es el culpable de todo, empezando por el salvaje terrorismo palestino. Sin embargo, el Gobierno español, con los fallos de toda empresa humana, lleva a cabo una lucha contra Eta ejemplar, en muchos aspectos y sobre todo por su respeto absoluto de la legalidad democrática. Hay gente que se impacienta, ante la lentitud de la ilegalización de Batasuna, tan claro está demostrado que es Eta, o sea el terrorismo, pues a pesar de esta justificada impaciencia, tiene razón el Gobierno al buscar un amplio consenso de los partidos y el apoyo del Parlamento, lo cual exige algo de tiempo pero fortalece considerablemente la eficacia, también ante la opinión pública, de estas medidas de lucha contra el terrorismo.

Todo es siempre muy relativo, porque no faltan quienes, pese al escrupuloso respeto de la Constitución y la búsqueda de un amplio consenso, siguen afirmando que la culpa de todo la tiene Aznar.Y es así como, al día siguiente del atentado de Santa Pola, «El País», tras lamentar la muerte de una niña y de un señor culpable de esperar el autobús, arremete contra el Gobierno. ¿Cuidado con criticar la falta de eficacia del Ejecutivo vasco en la lucha contra el terrorismo! «Evítese el Gobierno descargarse de culpas echándoselas al vecino». Cabe preguntarse si el vecino no será, por ejemplo, el PNV, que está demostrando tanta eficacia en su apoyo al terrorismo, y a sus diferentes caretas «legales», como Batasuna. Pues ésta es la línea de «El País», de un sector del PSOE, de IU evidentemente, y de los nacionalistas «moderados». Según ellos, Aznar tiene la culpa de todo porque al no rendirse ante las exigencias del nacionalismo radical, perpetúa el terrorismo. Pues aceptemos un instante el reto de estos imbéciles, cuando no cobardes, e imaginemos un País Vasco independiente.

Basándonos en lo que hacen donde pueden los nacionalistas, nos es difícil imaginar que si lograran sus propósitos, crearían una dictadura de sangre pura, con partido único, censura, exaltación de la raza, en la que los actuales terroristas se convertirían en policía política, y que conduciría, en breve, a una catástrofe económica. ¿Absurdo!, dirán algunos. Será una democracia vasca, de sangre limpia, desde luego, abierta al mundo a través de Bruselas, o sea de la UE, y no ya de Madrid. Absurdo, contesto, porque pese a las incertidumbres, al peso burocrático, y a su déficit democrático, Europa ya ha impuesto la libre circulación de las personas y los bienes, el fin de las políticas económicas autárquicas, el pluralismo político y cultural y, no es por casualidad, si Turquía para acercarse a Europa ha suprimido la pena de muerte y varias cosas más que demuestran, sin lugar a dudas, que un País Vasco independiente, tal y como lo sueñan Arzalluz y Otegui, es imposible en el marco de una Europa democrática.

Además Eta, como el PNV, no sólo reivindican una dictadura para su pueblo, si no que pretende conquistar, Navarra y el País Vasco francés, aquelarres que tampoco tienen cabida si nuestro futuro es mínimamente democrático. En el País Vasco, ateniéndose a las elecciones, tampoco hay mayoría a favor de la independencia, y ya que para muchos «anti Aznar», las manifestaciones cuentan más que las elecciones, pues lo mismo, las manifestaciones anti Eta son más numerosas y concurridas que las que se desarrollan a su favor. Aunque manifestaciones pro Eta, como el Festival de Cine de San Sebastian, seguirán celebrándose. Pero a la corriente polancofelipista, digamos, le importa tres cominos el futuro del País Vasco, ya lo demostraron con los GAL, con su concepción mafiosa de la política, sólo les interesa crear dificultades al Gobierno.

Ahora bien, si el Gobierno mantiene una lucha contra Eta, ejemplar por su respeto a la legalidad democrática, tratándose de la lucha contra el terrorismo internacional, son los fallos y errores los que son ejemplares. Me refiero concretamente al terrorismo palestino. Se entiende perfectamente que el Gobierno se interese ante todo por el terrorismo que actúa y mata en nuestro país, pero eso no justifica una ambigua, cuando no cómplice, postura frente al terrorismo islámico. Cuando Aznar fue presidente de turno de la UE, ¿qué intentó para cambiar una política de subvenciones al terrorismo palestino y de sanciones económicas, y sobre todo políticas contra Israel? Nada. Al revés, sus declaraciones fueron siempre propalestinas. ¿Cómo la UE y el Gobierno Aznar valoran más y mejor a los terroristas palestinos y a una «Autoridad», sin existencia real, fruto de cambalacheos internacionales, modelo de dictadura y corrupción, que sólo vive de subvenciones de los países árabes y de la UE, y cuyo único objetivo es la destrucción de Israel, a una democracia como Israel, que, con un gobierno de unión nacional democráticamente elegido, se enfrenta, como puede, al más salvaje de los terrorismos, en comparación del cual, el de Eta, resulta casi torpe?

Un solo ejemplo, pero significativo: dentro de unos meses, Ariel Sharon puede ser derrotado en unas elecciones libres, mientras que para desplazar a Arafat será necesario o un asesinato político, o un golpe de Estado, o un «complot de la CIA», o todo a la vez. Ésta es la diferencia entre las democracias y las dictaduras, a ver, si van enterándose, señores. Pero, claro, Israel no tiene petróleo...

El partido del terror
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 26 Agosto 2002

Hoy, el Parlamento español da un paso decisivo hacia la ilegalización de Batasuna. La iniciativa, fundamentada en la nueva ley de Partidos, insta al Gobierno a que promueva la demanda de ilegalización, cuya decisión corresponde al Tribunal Supremo. Se trata de una medida irreprochablemente democrática y del todo compatible con las iniciativas penales emprendidas por el juez Baltasar Garzón.

Las actitudes de los partidos ante esta iniciativa revelan su respectiva toma de posición ante la defensa de la democracia contra el terrorismo. Así, el PP y el PSOE, junto a algún otro grupo minoritario, como Coalición Canaria, han asumido la alianza de la dignidad y han tomado el partido de la decencia. Convergencia y Unión e Izquierda Unida han optado por una ambigüedad, imposible de justificar en un caso como éste, de vida o muerte. Es tanto como abstenerse de la dignidad y la decencia. No cabe duda de la radical oposición de estas dos fuerzas políticas al terrorismo etarra, a pesar de que Madrazo hace tiempo que emprendió un indigno proceso de «batasunización». La banalidad de las excusas revela la debilidad de las convicciones. Es cierto que Convergencia sólo se opone a que la iniciativa sea parlamentaria y no a la ilegalización. Mas, ¿por qué el Parlamento habría de hacer dejación de una iniciativa irreprochable para la que le faculta la ley? Más bien parece que el nacionalismo catalán no ha querido hacer frente contra el nacionalismo vasco. Solidaridad particularista. Peor es el caso de IU, dividida y autohumillada, con vocación de marginalidad extraparlamentaria. Unos, como Madrazo y Maestro, se oponen; otros, como Llamazares propugnan la abstención: otros, como Frutos, son partidarios. Gana la abstención y pierde la dignidad. Acaso, solidaridad «proletaria». Poco cabe decir de quienes se oponen a la medida como el PNV. Solidaridad separatista, coincidencia de fines y aprovechamiento de medios criminales. Oponerse a la ilegalización no es lo mismo que justificar el terrorismo, pero sí es una deslealtad a la democracia y un atentado a la dignidad.

La iniciativa que hoy adopta el Parlamento es mucho más que un juicio de descalificación política de un partido. Es un acto de dignidad y de autoestima institucional que cuenta con un poderoso apoyo parlamentario y popular. Sus consecuencias se verán, pero más que por ellas debe ser juzgada por tratarse de una cuestión de principios. El terror no puede ser legal ni ocupar escaños. La vida política española queda dividida en tres partidos: el de la dignidad, el del terror y el de la abstención. Cada cual es hijo de sus obras y se sitúa en el terreno que le es propio.

Lavarse las manos
ANTONIO GALA El Mundo 26 Agosto 2002

Batasuna no condena los crímenes de ETA. CiU no condena a Batasuna.Ahí hay como varios gatos encerrados. Ahí no se está dirimiendo el terrorismo, sino rencillas entre partidos. Porque el lavatorio de manos de Pujol y adláteres es, más que nada, miserable. Y mentira lo de que así no se está abordando el problema terrorista: «De espaldas a la mayoría democrática del País Vasco». Entre otras cosas, porque el terrorismo y la democracia, con o sin espaldas, son conceptos opuestos. Y si «lo que hay que hacer es un marco de diálogo, no de ruptura total», ¿habrá que dialogar con quienes matan o quienes aplauden antes de que dejen de hacerlo? ¿Por qué no dialoga CiU? Me temo que Pujol y ella, esta vez, se han pisado las narices.

Torear en Bilbao
Iñaki EZKERRA La Razón 26 Agosto 2002

En la plaza de Vista Alegre, el alcalde Azkuna ha prohibido desde hace años la bandera española hasta en las banderillas que les ponen a los toros. Se trata de una prohibición tácita, no escrita en ninguna parte, pero efectiva, tanto que «no se la salta un torero», dicha sea la expresión en el sentido menos figurado. Y es que todos los toreros y banderilleros que caen por Bilbao lo saben y acatan con sumisión ejemplar esa prohibición pese a ser los protagonistas de algo a lo que llaman «Fiesta nacional».

Vayamos con los detalles para no dejar dudas. Al banderillero no le proporciona las banderillas su cuadrilla sino que se las impone la propia plaza. Según esta tradición reciente, el primer par lleva los colores rojo y blanco de la bandera de la Villa, el segundo lleva los de la divisa de la ganadería y el tercer par lleva los de la ikurriña: el rojo, el blanco y el verde. Los toreros que, además de torear, les gusta banderillear tienen derecho a llevarse sus propias banderillas de casa, pero nunca las llevan de color rojo y gualda para no molestar al presidente de la plaza, o sea al alcalde Azkuna de nuevo. Prefieren llevarlas blancas o con el blanco y el verde de la bandera andaluza.
No soy aficionado a los toros ni a las banderas tampoco. No creo siquiera que la taurina sea la fiesta nacional. «Nacional», lo que se dice «nacional», a mí me parece que es el fútbol. No tengo intención de hacer con la bandera española una tragedia griega. Pero me defrauda la gente inconsecuente. Me siento defraudado, estafado en esta cuestión por todo el mundo, por los nacionalistas, por los toreros y por Azkuna, tan elogiado por izar la bandera constitucional media hora cronometrada al año.

¿Qué clase de nacionalistas son estos que quieren saber de toros más que el público de La Maestranza y que, como tienen las entradas gratis, llevan al palco a su madre, a su abuela y a Sabino Arana si te descuidas?¿Qué prohibición es ésa que sólo se atreve con la bandera? ¿Por qué ese alcalde de Uldalbiltza no prohíbe directamente los toros en nombre de Euskal Herria? ¿Qué etno-lehendakari es Ibarretxe si tiene un sobrino torero? ¿Qué batasuno es Idígoras si toreó de joven y nos torea de viejo yendo de enfermo para no ir a la cárcel pero no para amenazar? ¿Qué toreros y banderilleros son esos que en cada toro niegan tres veces, como Pedro, a la nación que decían representar en sus esencias? Mira por dónde los extremos se tocan, a la hora de ganar dinero, y los que odian a España se entienden con quienes la aman más tópicamente para esconder la bandera de todos.
Torear en Bilbao es citarse con todas las farsas. Es un baño de realismo. Es comprender que cuando hay pasta por medio se olvida de los colores de la bandera hasta la bandera misma.

Batasuna: no
JORGE TRÍAS ABC 26 Agosto 2002

Hoy adoptará el Congreso el acuerdo mediante el cual se instará al Gobierno que solicite la ilegalización de Batasuna. Como ha dicho el ministro de Justicia, José María Michavila, a este partido hay que ilegalizarlo por ética y por dignidad democrática. Efectivamente, pues Batasuna es la cobertura hasta ahora legal de los actos criminales de ETA y resultaba incomprensible, además de insoportable, que no se hiciese nada para defender a la sociedad de esa tiranía armada. Pero más incomprensible, todavía, resulta la errónea interpretación que algún profesor de Derecho Constitucional ha hecho de la Ley Orgánica 6/2002 de Partidos Políticos, confundiendo el derecho penal con el político, adobando su tesis con esa teoría más que discutible de los «derechos fuertes», como sería el de la libertad de expresión, olvidando que el derecho más fuerte de todos es el de garantizar la vida y la libertad de los seres humanos. Como escribió recientemente en la «Tercera» de este periódico el presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, los procesos que se desarrollan en el ámbito del derecho penal son distintos a los que tienen lugar en el ámbito del derecho administrativo o del derecho político. A Batasuna no se la ilegaliza porque haya cometido un delito al no condenar éste u otro crimen, o porque algunos de sus miembros pertenezcan a la banda terrorista, sino porque está demostrado que ETA y ellos son lo mismo.

Como pruebas evidentes de que la ilegalización de Batasuna no es un proceso incardinado en el ámbito del derecho penal, están, por un lado, el proceso que tiene abierto el juez Garzón que va a conducir al cierre cautelar de la sede de esa organización política y terrorista, proceso estrictamente penal en el cual ni el Gobierno ni el Parlamento tienen nada que ver, con independencia de la colaboración que puedan prestar al instructor. Y por otro, la composición de la Sala del Tribunal Supremo donde se residencia la decisión de acordar o no la ilegalización de una formación política, con miembros de todas las salas de ese Tribunal, y a través de un proceso que nada tiene que ver con el proceso penal. La ilegalización de un partido se hace, pues, a través de un proceso jurídico-político y por ello el Parlamento tiene un papel esencial. Ahora sí parece que todos los políticos responsables están dispuestos a defender la Constitución de 1978.

Abstención
Antonio PÉREZ HENARES La Razón 26 Agosto 2002

La abstención en política sólo tiene dos traducciones: incapacidad o cobardía. Incapacidad para discernir y, por tanto, de tomar postura, o cobardía, pues teniendo postura tomada tener miedo a hacerla pública. Cuando el asunto es tan trascendental como el que hoy ocupa al Parlamento, la abstención resulta todavía una mayor afrenta a los votantes que han depositado su confianza en esas siglas. La postura del PNV, contraria, resulta más coherente que esta actitud vergonzante de CiU, Izquierda Unida y algún cantautor convertido en agitador de campanario.

La razón esgrimida por los nacionalistas catalanes, de que no debe mezclarse en este asunto al parlamento es un insulto a la inteligencia democrática. ¿Quién sino el Parlamento como depositario de la voluntad soberana del pueblo es quien debe expresarse en asunto tan definitivo y determinante?

Uno se malicia que los abstencionistas de hoy están más en la cobardía que en la incapacidad. No se atreven a expresar lo que en realidad piensan y se lo quieren ocultar, hurtar, tanto a la sociedad como a sus electores. Y posiblemente piensen de manera harto diferente y contradictoria. Los unos tienen miedo de que sufra su pedigrí nacionalista si votan sí y los otros que huyan los cuatro sensatos que aún perseveran en sus filas si votan no. Han de saber que por más que se embosquen en argumentaciones torticeras se les ve nítidamente el plumero. Y las plumas.

Navarra, la obsesión nacionalista
MANUEL ERICE ABC 26 Agosto 2002

En plena etapa constituyente y cuando regionalistas y nacionalistas se jugaban los cuartos en la conformación del nuevo Estado de las Autonomías, Xabier Arzallus advertía a los navarros que quisieran escucharle que la Comunidad Foral no aguantaría un asalto en la gran competición interregional que, en peculiar versión peneuvista, estaba a punto de nacer. Desmigado el bocadillo que el vizcaíno y su posterior rival en ambiciones, el navarro Garaicoechea, habían pretendido con el presidente Suárez para llevar el agua foral al molino de Euskadi, la última intentona nacionalista apuntaba a la línea de flotación del Viejo Reino. Si Navarra no iba a integrar la autonomía vasca tras la intervención «in extremis» de los regionalistas frente a una timorata UCD y a un PSOE entonces aún entregado a la solución anexionista y si los argumentos históricos de una misma realidad jurídico-política se venían abajo a la luz de cualquier interpretación rigurosa, quedaba el recurso apocalíptico: una escasa población y una industria con pocos visos de desarrollo llevarían a Navarra al estrangulamiento económico. Por tanto, la suerte de una de las comunidades históricas por excelencia estaba en manos del País Vasco.

Si se trataba de una predicción similar a las que lanzan futurólogos de cualquier condición, quienes entonces creyeron con inquebrantable fe los augurios nacionalistas podrían pedir cuentas hoy al gurú de Sabin Etxea por daños y perjuicios, políticos y hasta psicológicos, porque la frustración de no dar salida a una de las grandes obsesiones del nacionalismo, acrecentada por un utópico mensaje oficial contrario a una Navarra con personalidad propia, sigue contribuyendo a alimentar el bucle melancólico de la anexión de la que llaman Euskadi Sur.

El hecho es que la Comunidad Foral ha superado con nota la prueba del nueve que el nacionalismo vasco planteó unilateralmente: en algo más de veinte años, ha escalado hasta los primeros puestos de la clasificación autonómica en renta y en calidad de vida, y se ha distanciado claramente del País Vasco, mucho más lastrado por el terror de ETA por su propia debilidad y con unos dirigentes preocupados por hacer realidad sus ensoñaciones expansionistas antes que por cumplir con su obligación de procurar el bienestar general de los ciudadanos. Haciendo paralelismo de ambas realidades políticas, la Navarra que optó ser fiel a su tradición, por el máximo autogobierno que existe hoy en España pero también por la lealtad con el Estado, contrasta con un Gobierno Vasco y PNV con competencias ya del mismo alcance pero que ha preferido avanzar desde el conflicto y sin hacer de la extirpación del cáncer terrorista el gran objetivo terapéutico.

A falta de argumentos y de votos en la comunidad que consideran de su propiedad, el PNV ha vuelto a atribuirse el mandato de la sociedad navarra y promueve institucionalmente (?) su autodeterminación.
La primaria interpretación democrática del PNV hace muchos años que ha renunciado a intentar convencer a los navarros del acierto de una Euskal Herria unida. En su lugar, ha introducido taimadamente una falsa interpretación de la Historia en los libros de texto oficiales; toda consideración oficial o frívola -como el mapa del tiempo- en la televisión pública ETB sigue incluyendo a Navarra como territorio común; en los pocos ayuntamientos que controla el PNV ondea la ikurriña como bandera oficial y, claro, en todas las proclamas soberanistas de Ibarretxe se incluye a la Comunidad Foral. Por eso, la iniciativa del presidente de Navarra, Miguel Sanz, de retirar ayudas a los ayuntamientos que exhiban la tricolor de Sabino Arana hay que verla como un segundo paso -el primero fue la revisión de los libros que utilizan las ikastolas navarras- para normalizar esta situación fantasmagórica y real a un tiempo.

Como quiera que durante sucesivas convocatorias electorales los ciudadanos han rechazado con tozudez navarra la invitación vasquista, la obligación de quien gobierna, UPN, es situar a Navarra y a los navarros en el cumplimiento de la legalidad vigente. Y si esta demanda es errática por minoritaria, el nacionalismo vasco debe demostrarlo en el único lugar donde se premian y se castigan las decisiones políticas: las urnas.

Adiós, ciudadano Otegi
FERNANDO ONEGA El Mundo 26 Agosto 2002

Hemos seguido, ciudadano Arnaldo Otegi, su reacción a las acciones que privarán a Batasuna del beneficio de la legalidad. Y ha actuado y hablado usted con toda coherencia: una coherencia delatora.Ni siquiera se preocupó de buscar argumentos de defensa. No hizo un gesto que le distanciara de ETA, aunque fuese para confundir a la opinión y hacer dudar a los jueces. Pasó directamente al ataque y a la amenaza. Chantajeó a los poderes del Estado, a los partidos y al propio Gobierno nacionalista. Ha sacado al exterior lo que lleva dentro: el talante mafioso, que le hace llamar a los sicarios cuando la familia es agredida.

Ahora sí que no hay dudas, Otegi. No es cierto que no les importe, como dijo Permach, que ilegalicen Batasuna. Les importa mucho.Les duele. Sienten el riñón golpeado. Llaman a la insurrección, a la respuesta «contundente», pero saben que sólo pueden hacer algaradas y causar dolor: lo mismo que hicieron durante 30 años.Y no habrá pueblo que les siga. Se consumirán en su propia marginación.Un «sueño nacional» no se sustenta en la barricada, ni en la kale borroka, ni en el coche bomba.

Después de ver su fiera reacción, sólo se puede preguntar a los poderes públicos por qué no lo han hecho antes. La verdad es que este país nunca se atrevió con ustedes. Veíamos su provocación, y se asumía como algo inevitable. Nos confundía el respaldo popular de las urnas. Esperábamos, ilusos, el milagro de una conversión.Un miedo extraño, irracional, impidió que el sentido común y la decencia hicieran surgir el grito que al final, en nombre de todos, dio el presidente del Gobierno: «Hasta aquí hemos llegado».Este lunes pasará a la Historia como el día en que el pueblo español, representado en su Parlamento, decidió que no hay más.Se podrá discutir el procedimiento, pero España es unánime al gritarles a todos ustedes: «¡Fuera!».

¡Qué pena, Otegi! Le empezamos a escuchar hace años, hasta que descubrimos que no ofrecía más que manipulación y mentira. Pudo ser el Gerry Adams español, y se quedó en un vulgar chantajista.Pudo ser el hombre de la concordia y el pacto histórico, y se dejó dominar por el animal etarra que siempre llevó dentro. Pudo abrir vías de diálogo, pero no se lo permitieron ni el monstruo ni ese odio inmenso que le secuestró los sentimientos y le privó de la razón.

Por eso, en este día del gran pronunciamiento democrático, hay que decirle: adiós, Otegi. Podrá inspirar muchas muertes y mucha guerra en las calles, pero no tiene sitio en una sociedad libre.Si algún día es recordado, no lo será por sus ideas. Sólo se recordarán sus amenazas. Porque, desdichadamente, siempre hay un brazo armado dispuesto a cumplirlas. Esa es su única fuerza.

Hoy, día crucial
JUSTINO SINOVA El Mundo 26 Agosto 2002

Si nadie lo remedia en el último momento, si una luz de racionalidad no ilumina a sus dirigentes en el último minuto, hoy los dos grandes partidos nacionalistas de España escribirán una página negra de su historia. En el pleno que el Congreso celebrará para encomendar a la Justicia la ilegalización de Batasuna, Convergencia i Unió se abstendrá y el Partido Nacionalista Vasco dirá no.(Se abstendrá también Izquierda Unida, pero la coalición que lidera Llamazares y que descompone Madrazo en el País Vasco es un caso perdido que cada día tiene menos peso en la sociedad española).

Hoy es un día crucial para la democracia española y esos dos partidos. Va a ocurrir que se va a llevar a la práctica el principio elemental de que quien no respeta a los demás ha de pagar por ello. El principal defecto de la nueva Ley de Partidos Políticos es que ha llegado demasiado tarde. Pero ha llegado, por fin, y se va a pedir cuentas, por fin, a quienes amparan, aplauden, animan, aceptan, respaldan y justifican el terrorismo, es decir Batasuna, antes Euskal Herritarrok, antes Herri Batasuna, denominaciones del encubrimiento político de ETA.

Este momento culminante no será, sin embargo, una completa fiesta porque dos partidos estarán ausentes de ella. CiU, la formación de Jordi Pujol, se abstendrá por razones marginales (porque no está bien implicar al Parlamento en estas cosas, han dicho, sorprendentemente, algunos de sus portavoces), pero va a expandir con ello la sospecha de que su nacionalismo le pesa demasiado.

Al PNV su nacionalismo le pesa excesivamente. Proyecta votar en contra, haciendo así causa común -los hechos son los hechos- con los totalitarios de Batasuna, en el momento en que la democracia toma cautelas extraordinarias para defenderse de quienes recurren a la violencia para imponer sus programas. Habrá que dejarse de eufemismos con el PNV, cuyo proyecto suele ser titulado como nacionalismo moderado o democrático. Como los hechos son los hechos, el nacionalismo que se une con los totalitarios de Batasuna no podrá seguir siendo denominado así. Hace unos días, el lehendakari Ibarretxe parecía reaccionar contra las bravatas de Batasuna y dijo algo tan de sentido común como que las instituciones vascas cumplirán la ley. Pero tiene que seguir en esa disposición. Para que todo hoy fuera normal, para que los demócratas estén en su sitio y los totalitarios en el suyo, el PNV tendría que votar sí a la ilegalización del partido que presta su voz a ETA.

Un diagnóstico común para acabar con ETA
MARIO ONAINDIA El Mundo 26 Agosto 2002

Para acabar con el terrorismo etarra seguramente existen procedimientos menos traumáticos, sobre todo para sus impulsores, que la ilegalización de Batasuna. A lo largo de los últimos años se han ofrecido innumerables de ellos y no pocos estamentos sociales o partidos han aportado su granito de arena en esta tarea. Dialogar, bien con ETA bien con HB, para asumir lo que de razonable tienen sus propuestas para que dejen de matar, se ha intentado muchas veces no sólo en Estella, sino también en Argel. Y después de cada intento, siempre saldado con un fracaso, los que han participado en el diálogo han repetido el mismo diagnóstico: el problema es la falta de personalidad de Batasuna -antes Euskal Herritarrok y antes Herri Batasuna-, su carencia de autonomía política suficiente con respecto a ETA para afrontar una negociación en serio. Y los que más señalaron su dependencia de la banda terrorista fueron precisamente los partidos nacionalistas democráticos. ¿Cuántas veces hemos oído a sus líderes decir que era inútil hablar con HB, que lo correcto era dialogar con ETA, que era quien mandaba en ese mundo? ¿Cuántas veces el lehendakari Ibarretxe se ha dirigido a la dirección de Batasuna para que se desmarque de ETA? Prácticamente, después de cada atentado.

La cuestión, pues, es ser consecuente o no con esa conclusión.¿Qué es Batasuna? ¿Un partido, digamos, normal que coincide en los objetivos políticos de independencia y socialismo con ETA o, por el contrario, lo que se suele llamar su brazo político? A juzgar por las declaraciones de los líderes del PNV a lo largo de toda la existencia de HB, más parece lo segundo. Aunque, por cierto, el concepto de brazo político para señalar la relación con una dirección política que estuviera en la organización terrorista de la cual Batasuna fuera el brazo ejecutor, tampoco se ajusta a la realidad. El concepto fue acuñado en Irlanda del Norte, donde el IRA y el Sinn Fein mantenían una relación estrecha, trenzada, donde quien fuera jefe en la organización armada era subjefe en el partido y viceversa, y aunque se trataba de las mismas personas, estaban estructuradas en dos organizaciones autónomas. Ello posibilitó que Adams y otros dirigentes que habían conseguido su prestigio en la lucha armada pudieran ponerlo al servicio de un proyecto político basado en la negociación que trajo la paz y, lo que a menudo se olvida, la justicia social y un uso no sectario del Estado de bienestar que había provocado el enfrentamiento.

Pero nada de eso existe actualmente en ETA y Batasuna. ETA es la vanguardia armada y Batasuna, junto con otras organizaciones sociales y políticas, es la retaguardia civil, la trama civil que sirve de cobijo a los terroristas y que lleva a cabo las actividades imprescindibles para que siga existiendo ETA; cobro del impuesto revolucionario, información sobre las víctimas, etcétera.

Lo que pueda ser Batasuna -partido autónomo o trama civil de ETA- no es algo opinable. Debería establecerse lo más científicamente posible con todo tipo de pruebas. Para eso están los jueces y en particular Baltasar Garzón. Pero cada ciudadano se puede crear su propia opinión recurriendo no sólo a las reiteradas declaraciones de los políticos nacionalistas, sino también a interesantes libros escritos por autores que nadie osaría calificar como lacayos de Garzón, y mucho menos como vendidos al Ministerio del Interior, gentes que fueron en su día colaboradores imprescindibles de Herri Batasuna y que posteriormente han seguido trabajando con el mundo nacionalista, tanto el radical como el moderado, a través de la Fundación Sabino Arana, del PNV, o del sindicato ELA, para justificar la deriva soberanista del nacionalismo no violento.Me refiero a Francisco Letamendia, Ortzi, aunque sin duda hay otros.

La obra de este historiador muestra de forma fehaciente cómo ETA militar ha ido apoderándose de lo que califica, de una forma un tanto eufemística si no sarcástica de «sociedad vasca antirepresiva» (sic), con supuesto contenido asamblearista, que sería fiel a la tradición vasca de organización y al pensamiento de Sabino Arana; primero mediante la marginación de los partidos fundadores de la Mesa de Alsasua (embrión de HB, como ESB y LAIA), así como de los diversos grupos independientes (gracias al control de HASI) con la tapadera de KAS. Lo cual no deja de tener su lógica, pues estos partidos no habían participado en las elecciones del 15 de junio de 1977 o habían sufrido grandes descalabros que les llevaron a pedir una nueva oportunidad histórica a la sombra de ETA militar. Aquel entramado se presentó desde el primer momento como mesas de apoyo -ya en la denominación perdían su propia autonomía-. ¿Apoyo a quién? Naturalmente, a ETA militar, como demuestra el cambio que introdujo ésta en la alternativa KAS, que de ser una alternativa política defendida por partidos se transformó en un objetivo conquistable sólo gracias a una negociación de ETA militar con el Gobierno central.

Para acabar con el terrorismo en Euskadi existen dos estrategias que se basan precisamente en la distinta valoración de lo que puede ser HB. Una de ellas confía en que, para un futuro régimen nacionalista etnicista, se pueda recuperar al electorado radical, porque al conseguir sus reivindicaciones «democráticamente» dejarían de apoyar a ETA. Los dos pilares fundamentales de esta estrategia residen en que todos los proyectos serían legítimos y en que lo que acordara la mayoría nacionalista sería democrático, al margen de su contenido político, porque lo acordaría una mayoría de los vascos. El objetivo sería la paz, la desaparición de la violencia, porque dejaría de tener sentido al conseguirse sus fines «democráticamente».

Para la otra estrategia, lo fundamental es la libertad de los ciudadanos. En Euskadi existe un sistema democrático, instituciones democráticas, pero no hay libertad porque también existe una banda terrorista y una trama civil de apoyo que impiden que la mitad de la ciudadanía ejerza sus derechos constitucionales.Algo que los partidarios de la estrategia anterior consideran como «infernal» (Egibar) o «diabólico» (González Txábarri), en un intento de «satanizar» al sistema democrático español como a todo Estado liberal.

Dos percepciones del fenómeno que responden a dos maneras de vivir una realidad: bien como amenazados bien como molestos porque esas amenazas dan armas al enemigo (a la democracia española) y manchan el buen nombre de Euskadi y de la causa nacionalista.

Una posible estrategia unitaria de los demócratas sólo puede basarse en un diagnóstico común sobre la naturaleza de ETA. De ahí la responsabilidad de Garzón a la hora de poner en evidencia su característica fundamental. Pero su labor no es suficiente.De la misma manera que ha ocurrido con Jarrai -resucitada como Haika y luego como Segi-, o con Egin -renacido como Gara-, podría ocurrir lo mismo con Batasuna. Por eso es importante la Ley de Partidos como única garantía de que no vuelvan a surgir los mismos perros con distintos collares. Y que se haga con todas las garantías democráticas de los implicados.

Mario Onaindía es presidente del PSE-EE de Alava y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Entre Auschwitz y el Gulag
Enrique de Diego Libertad Digital  26 Agosto 2002

Resulta manifiesto que la primera especie lanzada por el nacionalismo –la ilegalización de Batasuna no revestía ninguna importancia para los proetarras y no hacía otra cosa que fortalecerles- se ha demostrado falsa en muy poco tiempo. Batasuna viene mostrando signos crecientes de extraordinario nerviosismo. De la abyecta chulería de Arnaldo Otegi se ha pasado a su patente desquicie. Para el portavoz de ETA, ahora estamos ante “el genocidio de un pueblo”. Cualquier cosa menos restar importancia a la medida y felicitarse por ella. Este nerviosismo se ha hecho aún más intenso desde que Garzón ha acortado los plazos. Otegi recurre incluso a la historia. No es ésta buena señal. Suele ser frecuente en procesos de disforía o pérdida del sentido de la realidad. El portavoz etarra sale por el registro de Stalingrado -¿rescoldo de su estalinismo latente?- y se remonta a Primo de Rivera, lo cual es una novedad en el imaginario del terrorismo nacionalista.

El nacionalismo genera psicópatas y cínicos. Ambas características pueden darse en la misma persona, y ese hecho no es infrecuente. Genocidio es el que viene desarrollando, en la medida de sus fuerzas, la banda terrorista en la que milita y a la que sirve el vocero Otegi. Sin límites para su acción criminal. Asesinando a una niña de seis años o amenazando de muerte, con el estilo de los camisas pardas, a una concejala socialista utilizando como “mensajero” a su hijo de dos años. El proyecto etarra es una mezcla de Auschwitz y el Gulag, la quintaesencia del totalitarismo, la síntesis de la inmundicia.

La ilegalización de Batasuna no va a significar el final del terrorismo, ni a lo mejor es el principio del fin de la banda, basta simplemente con que los matones no puedan chulearse de las víctimas, no puedan amenazar en nombre de la libertad de expresión, ni financien sus fechorías en nombre de la libertad de asociación. Convendría que, al contrario de lo que ha venido sucediendo hasta ahora, que al margen de los intentos de socializar el dolor que perpetrará ETA, el Estado de Derecho tomara la iniciativa, sin retóricas y con hechos. Hay que oponerse al genocidio en marcha –había que haberlo hecho mucho antes-, que quieren llevar a cabo Arnaldo Otegi, Josu Ternera y sus “compañeros patriotas” con su dialéctica del tiro en la nuca y el coche bomba.

Atacan las oficinas del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián
BILBAO. ABC 26 Agosto 2002

Un grupo de encapuchados atacó en la madrugada de ayer las oficinas del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, mientras otro grupo de desconocidos cruzó contenedores en la carretera, tras prenderles fuego, en la calle Aldamar. Por su parte, Jaime Mayor Oreja auguró que PP y PSOE van a ser víctimas de la mayor de las tensiones posibles si se ilegaliza Batasuna.

A la una menos veinte de la madrugada de ayer, un grupo de encapuchados arrojó bombillas con pintura contra la fachada del Consistorio donostiarra, a la altura de las oficinas municipales que ocupa el PP. Al mismo tiempo, otros encapuchados cruzaron e incendiaron varios contenedores de papel en la calle. La Ertzaintza tuvo que intervenir con material antidisturbios para dispersar a los violentos.

La portavoz suplente del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, María José Usandizaga, condenó «enérgicamente» el ataque y denunció la negativa del alcalde, Odón Elorza, a colocar videocámaras de vigilancia para impedir estos hechos. Usandizaga recordó, en declaraciones a Ep, que en la última semana se han producido dos ataques a las instalaciones del Grupo Popular en el Ayuntamiento, y en lo que va de año ya son tres los sabotajes contra el despacho del PP de San Sebastián.

La «humillación» del PNV
Mientras, el presidente del Grupo Popular en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, cree que si se ilegaliza Batasuna, PP y PSOE van a ser víctimas «de hecho» de la «mayor de las tensiones posibles» por parte de ETA y su entorno. Considera que el PNV, con las amenazas de Batasuna, ya es víctima «de palabra» de la «cultura del maltrato» que impera en el País Vasco y cree que el problema vasco es una «mentira histórica» que «configura un régimen de la mentira, que es el PNV, y del crimen, que es ETA». En su opinión, Batasuna está humillando al PNV, que está probando la misma medicina que proporciona a los no nacionalistas.

Mayor Oreja, en una entrevista a Ep, afirmó que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón es la vanguardia en la justicia y que tiene una determinación que hacía falta en la lucha contra ETA. El dirigente popular también reclamó lealtad a los poderes encargados de hacer que se cumpla la ley en el País Vasco para que se lleve a cabo lo que determine la Justicia.

ANGEL ACEBES / Ministro del Interior
«ETA no será lo mismo sin el miedo que propaga Batasuna»
«La propuesta de Garzón no sólo es compatible con la Ley de Partidos, sino que la propia norma recoge este supuesto. Se establece la compatibilidad entre los dos procedimientos, el penal y el democrático constitucional. Los dos pueden sustanciarse en paralelo, sin que uno de ellos paralice al otro. Es posible que el procedimiento democrático concluya antes que el penal iniciado por Garzón»
CASIMIRO G. ABADILLO El Mundo 26 Agosto 2002

ESTEPONA.- Con sólo 44 años, el ministro del Interior se ha convertido en uno de los valores más sólidos del Gobierno de Aznar. Desde su anterior cargo, como titular de Justicia, fue uno de los impulsores de la ley de Partidos Políticos, en base a la cual hoy el Congreso instará la ilegalización de Batasuna. Angel Acebes, que estrenó su cartera con el brutal atentado de Santa Pola, no duda en calificar este día como fecha «histórica». De hecho, ésta es la primera vez desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978, que en España se propone la ilegalización de un partido político que cuenta con decenas de representantes en diversas instituciones.

PREGUNTA.- Es usted consciente de que hoy el Congreso va a instar al Gobierno a que ilegalice un partido al que votan alrededor de un 10% de los ciudadanos vascos.
RESPUESTA.- Soy muy consciente de ello desde que comenzamos la elaboración de la Ley de Partidos Políticos. Lo que vamos a proponer ahora es la ilegalización de un partido que forma parte esencial de la estrategia terrorista. Para que dicha estrategia tenga éxito es imprescindible generar miedo. El terrorismo no sería eficaz si no generase miedo. Quien multiplica, acompaña, extiende el efecto de atemorizar es Batasuna, un partido político legal.Dicha organización, a través de los homenajes a terroristas, a través de las instituciones desde las que lanza sus amenazas, desde sus medios afines, agranda el terror, logra que los ciudadanos vivan atemorizados en su vida cotidiana. Sin la propagación del miedo que hace Batasuna, ETA no sería lo mismo. Por ello, ETA ha reaccionado como lo ha hecho ante la ilegalización de Batasuna.

P.- Pero ese partido es respaldado electoralmente por un porcentaje significativo de vascos.
R.- No pretendemos dejar fuera de la Ley a los votantes de Batasuna.Esos ciudadanos van a tener la posibilidad de votar al partido que consideren oportuno, defienda lo que defienda. Lo que no van a poder votar es a un grupo que forma parte de un entramado terrorista. Por lo que solicitamos la ilegalización de Batasuna no es por sus propuestas de independentismo totalitario, sino porque forma parte, como ya le he explicado, del entramado de ETA. Eso es lo que el PNV ha mantenido con toda falsedad, el hecho de que el Gobierno quiere prohibir una ideología. En España se puede defender cualquier objetivo, cualquier fin, incluso propuestas que van más allá de la Constitución.

P.- Como impulsor de la Ley de Partidos Políticos desde su anterior cargo como ministro de Justicia, ¿cree que los argumentos jurídicos que van a sustentar la ilegalización son lo suficientemente sólidos como para evitar que la Sala Especial del Supremo o, en su caso, el Tribunal Constitucional, desestimen la propuesta?
R.- Estoy abolutamente convencido de que eso no se va a producir.Tanto a la vista de lo que ha sucedido desde que se aprobó la ley, como a la vista de lo que los jueces aportarán al procedimiento como pruebas de la trayectoria de dicha organización. Tenemos que pensar un poco en lo que ha hecho Batasuna durante las últimas semanas. La ley lo que establece para la ilegalización es una serie de conductas reiteradas y graves. Desde la entrada en vigor de la ley, Batasuna ha incurrido en dichas conductas sin ninguna duda. En los primeros días del mes de agosto, ETA asesinó en Santa Pola a una niña de seis años y a un ciudadano que estaba en la parada de un autobus. Batasuna no sólo no condenó el atentado, sino que amenazó dicendo que si el Gobierno no se sometía y aceptaba lo que ETA y ellos mismos proponen, el terror va a continuar.Eso lo dice un partido legal, financiado con el dinero de todos los españoles. A continuación, ETA hizo un comunicado advirtiendo que tomará nota de los que voten en contra o se abstengan en la ilegalización de Batasuna. En la última rueda de prensa de Arnaldo Otegi, el dirigente de Batasuna afirmó que si se ilegalizaba su organización, ETA actuaría en consecuencia. Sólo esta secuencia de hechos demuestra la conexión entre ambas organizaciones.

P.- Pero Batasuna, o antes HB o EH, han actuado siempre de la misma forma. ¿Por qué no se propuso antes su ilegalización?
R.- Lamentarse no vale de nada. Seguramente hubo que haberlo hecho antes. Lo que también es verdad es que probablemente ahora tenemos muchos más pruebas de que Batasuna forma parte de ETA.Sabemos que en sus sedes se han reclutado a militantes de ETA y que en ellas se han ocultado armas y explosivos; la juez Levert ha procesado en Francia al tesorero de Batasuna por financiaciar a ETA. Tenemos también la evidencia reiterada de que cargos electos de Batasuna han sido a la vez miembros de comandos operativos de la organización terrorista. Mantener esa situación es indigno desde el punto de vista democrático. ¿Por qué ahora? Pues porque este Gobierno ha decidido plantar cara con todas sus consecuencias a ETA.

P.- ¿Con qué armas cuenta el Gobierno para lanzar esta ofensiva?
R.- Las políticas defensivas no son suficientes para acabar con el terrorismo. Son imprescindibles políticas activas, ofensivas contra el terror. Hay una estrategia global en la que no vamos a cejar. Es posible acabar con el terrorismo desde el Estado de Derecho, pero utilizando todos los instrumentos de que dispone dicho Estado y de la Ley. Para ello hay que apoyarse en tres pilares fundamentales: la eficacia de los cuerpos de seguridad del Estado; la cooperación europea (las entregas temporales acordadas con Francia están dando un magnífico resultado; la orden europea de detención y entrega, la definición común del delito de terrorismo, ...); y, por último, un acuerdo muy sólido con el PSOE, que comenzó con el pacto por las libertades y contra el terrorismo y que ha tenido como colofón la Ley de Partidos Políticos.

P.- Si un votante de Batasuna le preguntara qué pruebas tiene el Gobierno de que su partido forma parte de ETA, usted qué le constestaría.
R.- Yo le pondría algunos ejemplos. Le diría que su partido ha cedido sus espacios electorales gratuitos a ETA. Que su partido utiliza sus actos públicos para rendir homenaje como a héroes a los terroristas que han asesinado a cientos de personas. Que los dirigentes de su partido lanzan gritos de apoyo a la organización terrorista, de la que exhiben sin recato sus símbolos. Que en las ruedas de prensa, su partido insulta y ofende a las víctimas del terror y a sus familiares. Que algunos cargos electos de su partido, por resolución judicial firme, a la vez que representaban a Batasuna en las instituciones, formaban parte de los comandos operativos que estaban informando de a quiénes había que asesinar, o incluso ponían ellos mismos las bombas lapa. Que su partido ha recaudado dinero por vía legal que se ha transferido a ETA.Y le diría también que todo eso es irracional e indigno en democracia.

P.- El PNV ha justificado su voto en contra de la ilegalización porque la medida puede generar más violencia en el País Vasco, lo que favorecerá a ETA y a la propia Batasuna.
R.- Ese argumento no sólo es falso, sino que es perverso. Es falso porque ETA mata todo lo que puede y genera todo el terror del que es capaz y lo hace de manera permanente. Pero es perverso, porque la consecuencia de ese argumento es que no debemos ilegalizar a Batasuna, aunque sepamos que forma parte de ETA, para que no nos maten más. Es decir, es aceptar vivir como ahora para evitar que nos aterroricen todavía más. Eso sería como aceptar un chantaje.¿Eso es lo que pretende el PNV?

P.- Aunque el argumento sea falso es posible que la ilegalización de Batasuna genere más lucha callejera y más violencia en el País Vasco.
R.- En el País Vasco, todos los que no son nacionalistas y se atreven a manifestar sus ideas en libertad, sean concejales, profesores universitarios, sacerdotes o periodistas, arriesgan su vida o les cuesta la exclusión y lo saben. A todos ellos, ¿qué más les puede pasar? ETA y Batasuna atemorizan todo lo que pueden ya ahora. Entonces, yo pregunto, ¿peor para quién? Siendo legal Batasuna hemos vivido semanas de asesinatos, lucha callejera, ocupaciones de pueblos, quema de autobuses y de casas, etcétera.Si la kale borroka ha disminuido es porque ahora hay una ley que determina que los daños causados por los menores de edad los tienen que pagar sus padres o porque los mayores que participan en esos actos son juzgados como terroristas por la Audiencia Nacional y también por la eficacia de los cuerpos de seguridad del Estado. Eso es lo que ha hecho que haya menos lucha callejera.Lo demás son cuentos. Los que no quieren la ilegalización de Batasuna lo que nos están pidiendo, en realidad, es resignación ante quienes quieren matarnos.

P.- ¿Por qué no ha sido posible lograr que CiU vote a favor de la propuesta de ilegalización en el Congreso?
R.- CiU votó a favor de la Ley de Partidos Políticos. Eso es muy importante, porque es el marco que da cobertura al Estado para ilegalizar a Batasuna. CiU se va a abstener (y sería muy bueno que no lo hiciese), porque no está de acuerdo en que el Parlamento sea una de las instancias que van a solicitar la ilegalización.No es que en opinión de CiU no haya motivos para ilegalizar, sino que el Parlamento, según dicho grupo, no debe ser quien promueva la ilegalización. Eso es un grave error. Si estamos de acuerdo en el marco jurídico y en las causas, cuál es el motivo para el que los representantes de los ciudadanos en el asunto político más importante para España no tengan una posición activa.Abstenerse es quedarse al margen de un acto fundamental de defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

P.- ¿El Gobierno ha hecho todo lo posible para convencer a CiU?
R.- En los últimos días ha habido negociaciones muy intensas y yo le diría que justamente de lo que se está quejando CiU es de lo contrario, acusándonos incluso de presiones para lograr ese acuerdo. En Alemania, por ejemplo, en la última propuesta de ilegalización, todas sus instituciones, incluidos el parlamento nacional y el que representa a los estados federados, se sumaron a dicha iniciativa.

P.- El juez Garzón ha iniciado el procedimiento para suspender temporalmente las actividades de Batasuna con el respaldo del fiscal. Aunque ambos procesos, el de la Audiencia Nacional y el que se inicia hoy en el Congreso, no son contradictorios, ¿se podría dar la circunstancia de que la Sala Especial del Tribunal Supremo acordase la ilegalización de un partido cuyas actividades ya han sido suspendidas?
R.- Si, esa circunstancia es muy plausible. La propuesta de Garzón no sólo no es incompatible con la Ley de Partidos, sino que la propia ley recoge este supuesto. Expresamente, establece la compatibilidad de los dos procedimientos, el penal y el democrático constitucional.Incluso, la ley prevé que los dos procedimientos puedan sustanciarse en paralelo, sin que uno de ellos paralice el otro. Por lo tanto, si pueden tramitarse al mismo tiempo, cada uno puede tener sus efectos. Lo que hace el juez Garzón es adoptar una medida cautelar que, por un periodo de tiempo, suspende actividades de un partido político. Incluso es posible que el procedimiento llamado democrático concluya antes que la vía penal iniciada por Garzón.

P.- Pero la suspensión que acordará el juez de la Audiencia Nacional se puede llevar a efecto de forma muy rápida.
R.- Sí, por supuesto. La suspensión como medida cautelar, no el proceso penal, se podría aplicar inmediatamente. Por tanto, sí es posible que cuando se produzca la decisión de la Sala Especial del Tribunal Supremo sobre la ilegalización, Batasuna esté de hecho suspendida como organización en virtud de un proceso penal que instruye la Audiencia Nacional.

P.- ¿Qué va a pasar cuando se lleve a cabo la ilegalización? ¿Qué va a ocurrir con los líderes de Batasuna, con sus sedes, con sus cargos?
R.- Al ilegalizarse Batasuna, los grupos parlamentarios de dicha organización quedan disueltos. Por lo tanto, los cargos ya no pueden pertenecer a dichos grupos, ya sea en el Parlamento vasco, en los municipios o en las diputaciones. Por lo tanto, sus miembros sólo tienen tres opciones: irse a sus casas, pasar a otro grupo ya constituido, o quedar adscritos al Grupo Mixto, pero como independientes. En ningún caso podrían crear un nuevo grupo si su fin es sustituir al ilegalizado. En cuanto a sus líderes, lo que no van a poder hacer es realizar actividades en nombre del partido ya ilegalizado. Si lo hacen, incurrirán en responsabilidades de todo tipo, incluidas las penales. Los locales de Batasuna serán cerrados y las cuentas bancarias serán incautadas, según establece la ley. El Tribunal será el encargado de establecer en qué terminos se lleva a cabo la aplicación de la norma. Pero, según establece la ley, todos los bienes de Batasuna pasarán al Tesoro y éste los destinará a fines sociales, incluyendo en ellos la atención a las víctimas del terrorismo.

P.- ¿Qué sintió cuando le informaron del atentado de Santa Pola?
R.- El ministro del Interior siente lo que cualquier persona normal. Primero, un enorme dolor. Luego, al margen de coordinar la actividad propia de este ministerio, sientes que debes estar cerca de los familiares de las víctimas. Yo viví muchos atentados siendo coordinador general del PP en una época terrible en la que ETA asesinó a muchos concejales. El dolor es el mismo. La diferencia es que ahora yo tengo la responsabilidad de reafirmar que la política que se está haciendo es la adecuada y de que no vamos a renunciar a derrotar a ETA. Es decir que ésa es mi prioridad y que tengo que emplear todos mis esfuerzos durante todos los días y todas las horas que sea preciso para lograrlo.

P.- Si no se hubiera producido ese atentado, ¿se hubiera instado ahora la ilegalización de Batasuna?
R.- El atentado, lo que ha venido a demostrar es que Batasuna forma parte del entramado de ETA. Pero la ley es anterior al atentado y lo que ha hecho el crimen de Santa Pola es poner de relieve lo obsceno del comportamiento de Batasuna.

P.- Usted temía que éste fuera un verano sangriento. ¿Por qué ETA no ha cometido más atentados?
R.- ETA no actúa con los parámetros de una estrategia racional.ETA mata siempre que puede y causando el máximo daño. Cuando no lo hace, es porque no puede. ETA está en una situación de debilidad, porque se han desarticulado la mayoría de sus comandos operativos. Lo cual no quiere decir que no tengan capacidad para seguir matando y lo harán hasta que la organización no haya sido derrotada totalmente.

P.- ¿Saldrá fortalecida la democracia con la ilegalización de Batasuna?
R.- Sin duda, ése es el elemento esencial. Un partido que es una ofensa a la libertad y a los derechos de los ciudadanos, que forma parte de un entramado terrorista, no puede ser legal.La ilegalización reforzará nuestra democracia y demuestra que un Estado de derecho tiene la obligación de defenderse ante quienes sólo aspiran a su destrucción por la violencia.

«Es perverso que el PNV quiera capitalizar la presión que ejerce HB»
MANUEL MARÍN ABC 26 Agosto 2002

Juan Fernando López Aguilar es una de las cabezas visibles del PSOE en el incipiente proceso de ilegalización de Batasuna. Juzga como algo incuestionable que esta formación trabaja para ETA y se aprovecha de la democracia para destruirla. Y cree que el juego del PNV es perverso porque intenta capitalizar la amenazante presión que Batasuna ejerce sobre los demócratas.

MADRID.

- ¿Cómo valora la reacción de los dirigentes de Batasuna a las actuaciones políticas y judiciales contra la coalición?
- Demuestra una actitud de desprecio hacia las prácticas de un Estado de Derecho que constituyen una incursión en los supuestos prevenidos por la Ley de Partidos para legitimar la ilegalización de una formación que no cumple con unas reglas que los demás sí cumplimos. Además, es la expresión nerviosa y preocupada de quien ve cómo las instituciones del Estado de Derecho actúan con determinación para acorralar a todo el entramado de organizaciones instrumentales que intentan propagar la acción de la violencia con la intimidación de la sociedad.

- ¿Se han deteriorado las relaciones entre PSOE y PNV tras el violento choque que se produjo en la Permanente del Congreso a la hora de dar el primer paso para la ilegalización de Batasuna?
- Los socialistas expusimos una posición de respeto a los grupos parlamentarios y a lo que decidiera cada uno de ellos. Que cada uno explique su posición ante la ciudadanía en este asunto... Nosotros expusimos la nuestra y no descalificamos a ninguno de los grupos que se abstuvieron o votaron otra cosa. Pero yo le recordé al PNV lo que es obligado... que 25 años después de que todos apostásemos por la reconciliación y por una convivencia en paz, este país tiene un problema muy grave ante el que todos los demás son secundarios: al menos la mitad de la población no puede expresarse con libertad en el País Vasco, que vive torturada bajo la extorsión el chantaje, la amenaza o pura y sencillamente el crimen. Y cuando una sociedad tiene ese problema, quien gobierna, que es el PNV, no se puede desentender ni puede pensar que el problema no va con él, porque sí va. Ni puede tampoco invitar al resto de los partidos a la inacción o a la pasividad. En el caso de que discrepe de la ilegalización de Batasuna, debería estar obligado a presentar una alternativa. Pretender que sigamos otros 25 años con el mismo problema es inaceptable.

- ¿Y el PNV no está nervioso también cuando entre sus argumentos saca a relucir los GAL?
- Lo que hizo el PNV no tiene ningún sentido. Demuestra la incapacidad de responder al problema presente y actual. Los GAL dejaron de actuar afortunadamente hace 16 años. En cambio, ETA sigue amenazando y condicionando el ejercicio de las libertades en la España del año 2002 y derramando sangre inocente de forma indiscriminada. Y hay una organización que nos dice que si no queremos morir y que ETA nos perdone la vida, lo que tenemos que hacer es seguir los dictados de la organización terrorista. Y eso es moralmente inaceptable, políticiamente rechazable y además es ilegal.

- Más claramente... ¿el PNV está con los demócratas o está contra ellos?
- Los socialistas no tenemos dudas sobre el carácter democrático del PNV. Pero el PNV es un partido nacionalista que está intentando capitalizar políticamente la presión antidemocrática que ejerce un nacionalismo que no sólo es exasperado, radical y secesionista, sino fascista. Ese es un juego perverso que otros partidos no podemos aceptar y al que nos negamos a contestar con la pasividad.

- Batasuna pronostica un temido escenario que nadie desea...
- Esa es la amenaza expresa de Batasuna, actuando como sicaria y portavoz de la estrategia criminal de ETA. Y ese es el problema... porque pretende paralizar a los demócratas diciendo que las cosas irán a peor. Pero en 25 años Batasuna ha perdido la oportunidad de expresar por la vía política su proyecto soberanista, que aunque no lo compartamos es legítimo. Lo único que ha hecho es perfilarse como la marca electoral de una banda terrorista. Y nuestra respuesta no puede ser el miedo, sino la firmeza, la serenidad y la resistencia democrática hasta su derrota.

- ¿El PSOE cree que con la ilegalización de Batasuna ETA estará herida de muerte?
- ETA ha demostrado ser una organización criminal muy enraizada en la realidad social vasca. Tiene, por tanto, una probada capacidad para hacer daño a quienes queremos vivir en paz. Pero la preocupación y el nerviosismo histérico y amenazante que está demostrando el mundo violento demuestra que la acción de las instituciones democráticas para acorralarles es el camino correcto. ETA acusará el golpe.

- Qué escenario político se puede pronosticar para el País Vasco si en cinco o seis meses Batasuna queda ilegalizada?
- El mensaje que las leyes quieren lanzar es el de que esta es una democracia pluralista en la que cualquier proyecto político es defendible, pero sólo por vías políticas y en el marco de la legalidad. Y por tanto, cualquier proyecto político aunque sea soberanista, puede y debe expresarse con libertad, pero sin usar y abusar de la legalidad democrática para destruirla. Lo contrario sería permitir que una organización así pudiese estar presente en los procesos electorales y disfrutar de las cuantiosas subvenciones que las leyes democráticas prevén para que los partidos sirvan a la democracia.

- Un recrudecimiento del terror ¿podría retraer a candidatos locales del PSOE? ¿Manejan la posibilidad de presentar listas conjuntas en el PP en las elecciones?
- Son escenarios hipotéticos que habrá que afrontar con templanza. Después de la Segunda Guerra Mundial cabía presumir que Alemania estaba «nazificada» y que la presencia del pensamiento y del odio nacionalista estaban muy presentes en la sociedad. Pero el nazismo dejó de ser legal de acuerdo con la Constitución alemana de 1949. Y se hizo frente a aquella amenaza con firmeza para apostar por la reconciliación. Esta operación es perfectamente posible en España.

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