AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 30 Agosto  2002
Eta, Batasuna y PNV
José María CARRASCAL La Razón 30 Agosto 2002

La Fiscalía cerca a Batasuna
Editorial La Razón  30 Agosto 2002

Batasuna busca guarida
Editorial ABC 30 Agosto 2002

A Labordeta, con mi afecto
CARLOS HERRERA ABC 30 Agosto 2002

El emancipado
ALFONSO USSIA ABC 30 Agosto 2002

La madre del cordero
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Agosto 2002

A Dios rogando
CARLOS DÁVILA ABC 30 Agosto 2002

Al PNV se le entiende todo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 30 Agosto 2002

Acoso a Batasuna en todos los frentes y en todos los países
Impresiones El Mundo 30 Agosto 2002

Tensión crítica con el nacionalismo
José Javaloyes La Estrella 30 Agosto 2002

Ajedrez para el desbordamiento en Vasconia
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo 30 Agosto 2002

La Justicia perseguirá a Batasuna en todos los países en que actúe
AGUSTIN YANEL El Mundo 30 Agosto 2002

Un grupo de treinta batasunos agrede y lanza piedras a un militante socialista en Andoain
D. M. B. / Redacción - Madrid / San Sebastián.- La Razón 30 Agosto 2002

Solidaridad menguante
EMILIO ALFARO El País  30 Agosto 2002

Eta, Batasuna y PNV
José María CARRASCAL La Razón 30 Agosto 2002

El problema de fondo en el drama vasco no es la relación Eta-Batasuna. Ése es sólo un problema de forma. Batasuna es el brazo político de Eta, sus siglas comerciales, su tapadera legal, como demuestran los autos judiciales incoados para su deslegalización y prueba el continuo trasvase de personas, dineros, consignas y estrategias entre ellas. Y quien insista en que Eta y Batasuna son cosas distintas, una de dos, o está ciego o cree que lo están los demás.

El problema de fondo en el drama vasco es la relación Eta-PNV, las «afinidades electivas» (o afectivas), que diría Goethe, entre la banda terrorista y el principal partido vasco. Ahí reside el quid de la cuestión. Que Eta nació del PNV no lo niegan ni los dirigentes de éste. Es el hijo rebelde del nacionalismo moderado, que abandonó la casa paterna para hacer la guerra por su cuenta, nunca mejor usada la expresión. Chicos impacientes a los que el camino legal hacia la independencia les parecía demasiado largo ¬o demasiado incierto¬, por lo que decidieron buscarla por el mucho más expeditivo de las armas. Pero no nos engañemos, el objetivo es el mismo. Tanto el PNV como Eta quieren una Euskalherría separada de España. Lo que les diferencia son los medios. Eta no repara en ellos, creyéndose autorizada para usar todos los grados de violencia ¬insulto, amenaza, extorsión, secuestro, robo, asesinato¬ en lo que llama «lucha por la autodeterminación del pueblo vasco». El PNV, por el contrario, recurre tan sólo a medios pacíficos y legales. Es una diferencia fundamental, pues ya decía Marañón que para el liberal el fin nunca justifica los medios, mientras para el totalitario, los justifica. En este sentido, el PNV es un partido democrático, y continuará siéndolo mientras así actúe. Uno de los hechos más positivos de las últimas horas ha sido ver a los totalitarios vascos morder de rabia ante el cierre de sus sedes, mientras el gobierno del PNV ordenaba a su policía cumplimentar la orden de cierre del juez Garzón, aunque no le gustase. Ésa es democracia en acción: acatar la legalidad aunque no nos guste, y mientras el PNV se mantenga en esa línea, nadie podrá dudar de sus credenciales democráticas.

El problema va a plantearse en la segunda parte de este drama. ¿Cómo va a reaccionar el «hijo descarriado» cuando vea al padre obedecer las órdenes del que considera enemigo común? Y ¿cómo va a reaccionar el padre ante la furia del hijo descarriado? Posiblemente, era lo que más temía el PNV de la deslegalización de Batasuna: verse obligado a retratarse, a definirse, a estar con la ley del Estado español o a estar contra ella; a solidarizarse con los chicos que se han echado al monte, o a echarles de casa. Un dilema doloroso, en que se han encontrado todos los padres con chicos difíciles. El corazón les pide una cosa, la razón les dicta otra.

El PNV siempre ha dicho que no comparte la estrategia de Eta, pero que no desea verla derrotada. Una postura que le ha permitido estar en misa y replicando, aparte de ocupar un puesto muy cómodo en la crisis vasca, con los violentos en un extremo, los «españolistas» en el otro, y él en medio, sacando provecho de ambos. Pero esto se ha acabado. Se ha acabado porque no podía continuar. No podía continuar que los nacionalistas radicales estuvieran arrebatando uno tras otros los derechos fundamentales de la vida, de los que no piensan como ellos, ante la «benigna negligencia» de los nacionalistas moderados. Ningún Estado de Derecho podía aceptar una violación tan grosera y continuada de los derechos de sus ciudadanos sin abdicar de su condición de tal. Porque esto es lo que está en juego. Cuanto más alto y más veces dicen los nacionalistas que la Ley de Partidos Políticos y el auto de Garzón tratan de ilegalizar el nacionalismo, más demuestran lo contrario: que el nacionalismo, incluso en su versión extrema de independentismo, sigue vivo y coleante.

Todo el mundo puede opinar y pretender lo que le dé la gana, ni siquiera la unidad de España es ya sagrada. Eso sí, ha de buscarlo sin violar los derechos de los demás. Lo que la Ley de Partidos Políticos y el auto de Garzón ilegalizan es precisamente lo que de por sí se ha puesto al margen de la ley: las acciones violentas para alcanzar objetivos políticos, desde la kale borroka a las amenazas en ruedas de prensa, pasando por los gritos de «¿Eta mátalos!» y las manifestaciones en apoyo de los terroristas vivos o muertos. Eso se ha acabado y el nacionalismo moderado, el nacionalismo que presume de democrático, el nacionalismo que gobierna desde hace veinte años el País Vasco sin hacer prácticamente nada para acabar con el linchamiento no sólo moral, sino también físico de la mitad no nacionalista, tiene que tomar partido. Al PNV se le acabó la bicoca de que otros sacudan el árbol para recoger él las nueces. En adelante, si quiere nueces, tendrá que ser él quien sacuda el árbol. Lo que debe decidir es qué árbol sacude, el de los violentos o el de las víctimas, el de la ley o el de la selva. De entrada, ha elegido la legalidad, una buena noticia para todas las personas decentes, especialmente en el País Vasco. Pero éste es un drama demasiado largo y demasiado complicado para darlo por finalizado en la primera escena, la única que hemos presenciado.

Habrá que ver, como les decía antes, cómo reacciona Eta, y cómo reacciona el PNV a la reacción de Eta. Será determinante para el desenlace o continuación del drama vasco. De momento, y aunque sólo sea por variar, resulta reconfortante ver que son los violentos, y no sus víctimas, quienes se muerden los puños de rabia.

La Fiscalía cerca a Batasuna
Editorial La Razón  30 Agosto 2002

La Fiscalía de la Audiencia Nacional no está dispuesta a dar ni un minuto de respiro a Batasuna, aunque la disputa se traslade fuera de nuestras fronteras. La Fiscalía respondió con celeridad y contundencia a la estratagema desafiante de los proetarras de cambiar su sede central a Francia, una vez que sus actividades fueron suspendidas en nuestro país, con el anuncio de que solicitará a París el cierre de las dependencias. El argumento jurídico para que las autoridades galas accedan a la reclamación es que se trata de un asunto de auxilio judicial internacional por un delito de pertenencia a banda armada, y parece evidente que sobran pruebas de que Batasuna es una parte sustancial del entramado de Eta. Ni siquiera la condición de asociación de Batasuna en Francia debería dificultar el cierre de sus locales. Tampoco es probable que a Francia le apeteciera contar en su territorio con un centro de actividades ligadas a una banda de criminales. Cualquier otra actitud de nuestros vecinos no respondería al espíritu de colaboración necesaria frente a una amenaza común como es el terrorismo. La firme determinación de los socios comunitarios a combatir el terror ha sido, sin duda, trascendente en el declive etarra, al que Francia ha prestado valiosos servicios que España ha sabido agradecer. El objetivo es que los terroristas se enfrenten a un enemigo global, sin resquicios, ni estrategias unilaterales al servicio de intereses particulares. Se trata de que los etarras entiendan que no hay santuarios ni lugares seguros, y que la Justicia no entiende ya de fronteras.

Batasuna busca guarida
Editorial ABC 30 Agosto 2002

La suspensión de actividades de Batasuna y el cierre de sus sedes en el País Vasco y Navarra está forzando a los dirigentes proetarras a buscar nuevas guaridas para continuar con sus actividades ilícitas. El recurso al fraude de ley será continuo de ahora en adelante, como ya se ha comprobado con la convocatoria a cargo de dos ciudadanos de una manifestación contra la ilegalización -autorizada por el consejero Balza- y la utilización del domicilio en Bayona del eurodiputado Gorostiaga como plataforma operativa, abierta desde el pasado lunes. Todas estas argucias deben ser tratadas como simples fraudes al auto de suspensión cautelar de Batasuna. Ningún Estado que se respete puede tolerar que se burlen sus decisiones judiciales con el simple cambio de nombre o de domicilio. No se ha llegado hasta este nivel de rearme legal y político contra el terrorismo para que unas burdas trampas mermen la eficacia del auto de Garzón, sin que, por evitarlo, se pongan en peligro libertades y garantías constitucionales. Los jueces españoles saben distinguir entre derechos respetables, prácticas fraudulentas y actos delictivos, algo en lo que el Gobierno vasco y el PNV no parecen estar muy aleccionados. Las declaraciones del consejero de Justicia, Joseba Azkárraga, y del portavoz del PNV, Joseba Egibar, descalificando estas iniciativas judiciales, han fijado la posición oficial del Ejecutivo de Ibarretxe y del partido gobernante sobre el auto de Garzón y el acuerdo parlamentario que insta al Gobierno a demandar la disolución de Batasuna.

Lo demás es simple deseo de confundir la verdadera ubicación del nacionalismo, insolidario con los demócratas y desafecto con la legalidad que les protege, en este trance histórico contra el terrorismo en el que la batalla legal no ha hecho más que empezar y que habrá que trasladar fuera de nuestras fronteras.

Para sellar cualquier resquicio por el que pueda reaparecer una nueva Batasuna es preciso agotar todos los recursos legales. En este sentido, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha acertado al anunciar que actuará contra la sede abierta en Bayona y la página web de Batasuna. El procedimiento para clausurarlas será complejo, porque debe mediar la colaboración de tribunales extranjeros. Sin embargo, también era complicado poner en marcha la ley de Partidos o llegar a la suspensión judicial de Batasuna y ya están siendo aplicadas.

De ahora en adelante se pondrán a prueba los instrumentos legales creados tras el 11-S, como la lista europea de organizaciones terroristas, en la que Batasuna debe ser incluida con la mayor rapidez para evitar su implantación en Francia. La cooperación reforzada pactada por Madrid y París debe ser suficiente para que las resoluciones de la Audiencia sean inmediatamente ejecutadas en suelo francés, no sólo porque así deben actuar dos países asociados contra el terror, sino también porque Francia evitará que se extienda allí una organización criminógena y criminal como Batasuna.

A Labordeta, con mi afecto
por CARLOS HERRERA ABC 30 Agosto 2002

ASÍ que tú también. Tú, nada menos que tú. El luchador insobornable, el apacible hablador, el inspirado compositor, el sincero izquierdista. Tú, el solidario trovador que tanto ha cantado a los campos vacíos de Aragón, a los brazos trabajadores de la emigración, a los pueblos pequeños azotados por vientos y soledades. Tú, que decías no entender al San Juan pobre que con tanta alegría es recibido en las ciudades porque en el campo significa el calor que abrasa las cosechas y que asola las pequeñas poblaciones. Tú, el andariego observador de una España de pequeñas cosas. Tú, el aragonés recio y serio, afable y coñón, despegado de las absurdas vanidades que pueblan tu profesión de artista. Tú, el hombre tranquilo jamás inquieto por las listas de éxitos, el paisano de las reflexiones llenas de sentido común, el paseante conversador de media tarde. Tú, el diputado que venía poniendo naturalidad a las normalmente afectadas sesiones del hemiciclo. Tú, la última esperanza blanca, vas y te desmoronas ante muchos de los que hemos venido siendo fieles a ti cuando decides que todo a lo que has cantado -la libertad, la solidaridad con el débil, la justicia y todo eso- debe quedar supeditado a la interpretación política coyuntural de un simple voto. O mejor, de una simple abstención. Tú, querido cantor de los caminos polvorientos, que tanto me has acompañado a lo largo de mis idas y venidas por los senderos de esta España de pedregales, has decidido acogerte a no sé qué vericueto para no retratarte junto a los que sufren a diario la amenaza de ese fascismo al que tanto has denunciado a lo largo de tu vida. Ni siquiera recuerdo la excusa que pusiste. Algo de argumentación jurídica. No sabía que te preocupaba tanto la argumentación jurídica cogida con alfileres.

El debate del pasado lunes sirvió para que cada cual diera medida de lo que es. A muy pocos nos sorprendió que los convergentes votaran lo que votaron porque hace años que sabemos que son unos cobardes y que van a lo que van. A muy pocos nos sorprendió que González de Txabarri se comportase como un cretino o Anasagasti como un exaltado porque ya sabemos que los dos lo son. A muy pocos nos sorprendió que Mauricio, el canario, diera de nuevo talla de orador descomunal, porque sabemos que lo es, o que López Aguilar se comportase como un digno y cabal hombre de Estado, porque también sabemos que lo es. Pero del hombre que escribió aquello de «Caminaremos / hasta el instante / en que la lluvia / crezca la libertad» jamás esperaba un paso atrás, un encogimiento. Ahora debo conformarme con saber que eres como el de ERC, el del BNG, o como Llamazares, si es que me permites el atrevimiento de equipararte a este genio de la política contemporánea. ¿Qué te impidió estar a este lado de la raya?: ¿algún complejo arrastrado desde los años en que cerrabas el puño con fuerza y rabia?; ¿el miedo a que te dijeran que piensas igual que Aznar?

Ya sé que te has manifestado siempre en contra de la violencia. Ya sé que jamás has contemporizado con los que han hecho del terror una forma de vida y de negocio, todo eso ya lo sé. Lástima fuera, que decimos en mi pueblo; pero hay un momento en que hay que dejar de ser revolucionario de salón y salir a la calle. Hay un momento en el que los que habéis trabajado las emociones y los ideales debéis demostrar que vuestras cosas no se acaban en los poemas y en las canciones y en los conciertos con mecheros encendidos.

Por eso y por aquello que cantaste («Haremos el camino / en un mismo trazado / uniendo nuestros hombros / para así levantar / a aquellos que cayeron / gritando libertad»), sé que algún día nos darás a los tuyos una explicación.

carlos@carlosherrera.net

El emancipado
por ALFONSO USSIA ABC 30 Agosto 2002

MÁXIMA preocupación. Necesidad perentoria de abrazar fuerte y efusivamente a Joseba Eguíbar. Lo está pasando fatal con lo de Batasuna. Anasagasti esconde mejor su dolor, pero Eguíbar no levanta cabeza. También Joseba Azcárraga, el consejero vasco de Justicia, va de morros y ha juzgado el auto de Garzón de atropello. Se empeñan en parecer lo que no son, cuando la realidad es cruda. Son ellos, son los mismos, la misma cosa. El más sincero, Arzallus, lo reconoció con su retórica figurativa. Unos menean el árbol y otros recogemos los frutos. El problema es ese. Que a partir de ahora van a tener que hacer ambos ejercicios, menear el árbol y recoger los frutos, porque a los agitadores de las ramas los van a achicharrar por todas partes. Pero me emociona la solemne pesadumbre de Eguíbar, que nos ha aventurado una conclusión confusa. Ha dicho, que por culpa del Partido Popular y del PSOE el proceso de emancipación nacional se está acelerando. Un cariñoso abrazo, Joseba.

La pena de Eguíbar, su herido susurro, su advertencia desolada, yace en la poesía magistralmente descrita y rimada por Juan de Tassis, el apuesto, valeroso y precipitado conde de Villamediana. «Nadie escuche mi voz y triste acento, / de suspiros y lágrimas mezclado, / si no es que tenga el pecho lastimado, / de dolor semejante al que yo siento». Síntesis en endecasílabos del amargo abatimiento nacionalista. Se ha puesto Eguíbar ante los micrófonos en un momento de honda aflicción, y su triste acento, entre suspiros y lágrimas mezclado, ha anunciado una emancipación nacional que no ha terminado de entenderse en su justa medida. ¿Cómo va a emanciparse la nación de sí misma? ¿Cómo se emancipa la nación de la nación?

Eguíbar y Otegui, cada uno en su sitio, llevaban años de intenso compañerismo, alta camaradería y comunión de sueños. Caminaban juntos, alegres, hacia la utopía. Pero Eguíbar se ha quedado, de golpe y sin remedio, solo. Su unidad no puede ya hacerse pública y manifestarse al claro día. Soledad de su ser, escrita y llorada con el donaire andaluz de Manuel Altolaguirre, descendiente de guipuzcoanos: «Mi soledad llevo dentro, / torre de ciegas ventanas». Y ese final enroscado en la añoranza: «¡Qué juntos los dos estábamos! / ¿Quién el cuerpo? ¿Quién el alma? / Nuestra separación última / ¡Qué muerte fue tan amarga! / Ahora dentro de mí, llevo / mi alta sociedad delgada». Consecuencia de esa melancolía, de la ausencia de fiel compañero (Otegui), uno, cuerpo brutal del nacionalismo, el otro, alma e ideal preclaros del sueño, llevaron a Eguíbar a hacer pucheros ante los micrófonos, sacudido por la pérdida. ¡Qué juntos los dos estábamos! Pero uno de los dos está embargado hasta las cejas y fuera de la ley. Amarga muerte del matrimonio político que resume su situación en la soledad de su triste sociedad delgada.

De todo ello es consecuencia su deseo de emanciparse. Pero romántico, al fin y al cabo, dando un giro de Copérnico a su soledad devastada, anuncia no su emancipación individual y libre, sino la emancipación nacional. Y ahí, mojada de lágrimas y de olas, se hace su deseo fango incomprensible. ¿Qué emancipación nacional nos aventura Eguíbar? ¿La de España, su Patria, o la de Vasconia, su primera y tibia cuna? ¿Quizá la de Álava de las otras dos provincias vascongadas? ¿La definitiva del PNV de Batasuna? ¿En qué nación que no sea un invento contempla Eguíbar una emancipación futura? ¿Qué jeroglífico nos regala? Un cariñoso abrazo, Joseba. Y llora, que también es de hombres.

La madre del cordero
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Agosto 2002

La incontinencia verbal del portavoz del PNV ha dejado, involuntariamente, al descubierto el verdadero fondo del entramado que el nacionalismo está elaborando desde hace tiempo. Lo dicho por Joseba Egibar nos muestra que la aceptación generalizada que ahora mismo existe en la opinión pública de que la banda terrorista ETA y Batasuna es lo mismo, está haciendo mucho daño a la estrategia política diseñada por los nacionalistas, para su propia supervivencia.

Consultando la hemeroteca los datos lo confirman. Fue en efecto el Partido Socialista quién puso encima de la mesa la iniciativa del Pacto Antiterrorista que vio la luz en diciembre de 2000. Pero junto a eso será también justo reconocer que el mensaje de que ETA y Batasuna comparten objetivos, medios y organización está elaborado y lanzado por el presidente Aznar. Poco después de los atentados del 11 de septiembre, el Jefe del Ejecutivo inició una gran ofensiva mediática en la que repetía una y otra vez dos ideas: todos los terrorismos son iguales y ETA-Batasuna son lo mismo. Esta identidad orgánica es lo que está ayudando ahora a desmontar, a fondo, toda la estructura de la banda terrorista. Iniciado el proceso de ilegalización del brazo político de ETA está quedando al descubierto, sin ninguna duda, esa unidad de acción. Es más, se está evidenciando que Batasuna es simplemente un parapeto político y económico para el terrorismo etarra. Batasuna se ha convertido en una fachada pública de la banda terrorista. Batasuna es, en definitiva, el parachoques de los terroristas y el escondite de los asesinos.

Por todo esto, cuando vemos como se rebela Joseba Egibar defendiendo la independencia de Batasuna de la actividad terrorista, realmente está reconociendo que el desmontaje de la farsa ETA-Batasuna está haciendo mucho daño al nacionalismo. Desde el PNV y desde EA se lleva mucho tiempo jugando a "entenderse" con Batasuna como una fórmula mágica para no se sabe qué solución política. Desde el nacionalismo vasco se lleva demasiado tiempo ofreciendo cobijo y cobertura a los batasunos, como único camino para una pacificación ficticia. Desde el Ejecutivo de Vitoria se ha permitido, durante años, la actividad del brazo político de ETA, sin trabas de ningún tipo. Un doble lenguaje que ha llevado al nacionalismo a colocarse automáticamente más cerca de los amigos de los terroristas que de las víctimas. Para los primeros siempre hay excusas, para las segundas sólo existen los reproches.

El reconocimiento legal, político y mediático de que ETA y Batasuna es lo mismo se ha convertido en uno de los logros más importantes alcanzados en las últimas décadas en la lucha contra el terrorismo. Poder actuar contra el brazo político de ETA con todo el respaldo de la ley, es una de las medidas más eficaces que se pueda ejecutar contra la organización terrorista. En definitiva, la actuación que en defensa propia están manteniendo los demócratas está llevando a Batasuna al final de su existencia y está colocando al nacionalismo frente a su realidad. Ilegalizar el brazo político de ETA es el comienzo del final del terrorismo, pero también es el inicio de una crisis en el nacionalismo vasco de enormes dimensiones. Ellos insisten en sus errores, mientras que sus alianzas políticas se desmoronan y sus amigos son descubiertos. Cada uno se está recolocando ahora en su lugar, en su verdadero lugar.

A Dios rogando
CARLOS DÁVILA ABC 30 Agosto 2002

Era de esperar. A Dios rogando y con el mazo dando. Apoyo político a Batasuna y a la Ertzaintza, que se ha visto obligada a cumplir con su deber. El PNV y EA quieren aparecer ahora de víctimas. Los protagonistas del acoso desplegado desde todo el Estado no son los batasunos, los cómplices de ETA; los protagonistas, o sea, las víctimas, son los nacionalistas democráticos, el PNV, que EA es sólo un rabillo desgajado de la casa-matriz. Para el PNV es fundamental que su antedicho mensaje cale. Por dos razones: para hacerse perdonar por Batasuna y sus asesinos y para demostrar que, aunque haya usado a su Policía para cerrar Batasuna, ellos, los nacionalistas, están con los desalojados y no con el juez Garzón ni con los fiscales del Estado ni, mucho menos, con el Parlamento español, que no es cosa de ellos.

El PNV se encuentra en tal encrucijada que no es si quiera capaz de superar sus contradicciones. Por un lado, Anasagasti -¡vaya papelón el suyo en Madrid!- deposita en Garzón la única autoridad para ilegalizar Batasuna; por el otro, Egibar se mofa de Garzón e ironiza con que quiere celebrar su Nóbel de la Paz en el Bernabéu. Claro que la simpatía, e incluso la sintonía política entre Anasagasti y Egibar, es del mismo tamaño -pongamos un ejemplo- que la que existe entre Zapatero y Bono: mucho disimulo y nada más.

Pero a lo dicho: la campaña del PNV no reside en otra cosa que en esto: «nos acosan, van a por nosotros, nos están echando de España». A la espera del próximo jueves 12 de septiembre, fin del ultimátum de Ibarretxe, el Gobierno vasco dirigirá toda su artillería dialéctica en demostrar que la deslealtad viene de Madrid, que ellos apuestan -¡los pobres!- siempre por el diálogo, que la bota fascista de España es la que ha propinado patadones en las puertas de Batasuna; no la Ertzantza, no la Consejería de Interior, no el Gobierno de Ibarretxe.

Pero difícil tiene el PNV arreglar el conflicto. Batasuna no perdona, a no ser que rápidamente los nacionalistas decidan pasarse con armas y bagajes a su campo. No esperará mucho; lo más a este 12 de septiembre en el que, con seguridad, aparecerá Ibarretxe en su televisión para dar un mensaje a su «Nación», a la media nación que es suya, que la otra no le puede soportar ni un minuto más. Mientras llega la fecha, ¡hala!, a ponerse en la plaza pública y a presentarse como la víctima propiciatoria de España.

Al PNV se le entiende todo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 30 Agosto 2002

El portavoz peneuvista Josu Jon Imaz se ha dolido públicamente del diferente grado de resistencia presentada por los militantes batasunos a las fuerzas de seguridad del Estado y a la policía autonómica vasca durante el cierre de las sedes de la sucursal política de Eta en cumplimiento del auto de suspensión de actividades del juez Garzón. A diferencia de lo sucedido en Navarra, donde la Policía Nacional y la Guardia Civil apenas han tenido dificultades para su labor de desalojo, clausura y precintado, en diversos puntos de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa la Ertzaintza se ha visto obligada a emplearse a fondo con cargas, golpes, mordiscos, forcejeos, insultos y toda la habitual batería de recursos violentos de los hijos descarriados de Arzalluz. Es natural, al fin y al cabo los suspendidos intentan por cualquier medio evitar que en su ausencia su electorado se traslade en masa al nacionalismo «moderado» consagrando así como normal una situación en la que ellos dejen definitivamente de contar y se establezcan puentes directos entre sus amos mafiosos y Sabinetxea.

Pero el PNV, aunque se las da de taimado, resulta patéticamente transparente. Sus subterfugios para retrasar unas horas el cumplimiento «progresivo» de la inequívoca orden judicial pidiendo aclaraciones o elaborando censos de centros de actividad de Batasuna como si no los conociesen de memoria, su anuncio inmediato de «aceleración del proceso de emancipación nacional», su calificación de «chapuza» a la resolución de la Audiencia Nacional, su cacareado disgusto ante la neutralización del extremismo abertzale mediante la supresión de su financiación oficial y de la logística derivada de su presencia en las instituciones, y la cerrada defensa de Joseba Egibar de la diferencia entre Eta y Batasuna, que en una repulsiva manipulación de la diáfana realidad puesta de manifiesto exhaustivamente por los casi cuatrocientos folios que acompañan a la parte dispositiva del auto resulta que «no son lo mismo», constituyen un conjunto de maniobras hipócritas para ocultar la absoluta satisfacción del Euskadi Buru Batzar ante la marcha de los acontecimientos. En efecto, la cúpula del PNV se las promete muy felices en las próximas elecciones municipales sin candidaturas etarras. Ya se relame pensando en el considerable número de consistorios que caerán en su coleto y por ello cuida con mimo la sensibilidad de los votantes de Otegi, prodigando los gestos de repulsa a la ilegalización al tiempo que cumple la legalidad con tanta renuencia como efectividad final.

El resto de la historia se desarrolla en estos términos en los planes de Ibarretxe: una vez conseguida la mayoría en el poder local, seguirá el control sin cortapisas del Parlamento, y a continuación la proclamación solemne de la autodeterminación y la convocatoria del referendo secesionista. Se creen muy astutos, pero se les entiende todo.

Acoso a Batasuna en todos los frentes y en todos los países
Impresiones El Mundo 30 Agosto 2002

La batalla contra Batasuna ha adquirido una nueva dimensión en las últimas horas. El Gobierno está demostrando una gran energía y coherencia al definir una estrategia para terminar con la coalición allá donde se encuentre. En este sentido la Fiscalía ha instado a la Audiencia Nacional a que se solicite el auxilio judicial a través de comisiones rogatorias para pedir el cierre de todas las sedes que tiene Batasuna en el extranjero. De la misma forma se solicitará la clausura de todas sus páginas web servidas desde fuera de España. En una tercera vía el Gobierno pedirá a la Unión Europea que incluya a Batasuna en la lista de organizaciones terroristas cuando sea ilegalizada. Por su parte los socialistas van a pedir al presidente del Parlamento Europeo una condena institucional del terrorismo de ETA en la apertura de la sesión plenaria que se celebrará el próximo lunes en Estrasburgo. PP y PSOE demuestran con estas medidas firmeza y unión en una estrategia encaminada a no dar respiro a un partido que se ha situado con sus actuaciones en favor de la violencia. Unos objetivos parecen más fáciles que otros. El cierre de las sedes de Batasuna en países como Francia y Bélgica no debe encontrar dificultad ya que la razón que se esgrime es la connivencia de un partido político con banda armada. La clausura de las páginas web conlleva problemas técnicos más complejos. En la actualidad una de esas páginas, está contratada a una empresa situada en Australia y es servida a través de una compañía con sede en California. Aunque se clausurara podría colgarse inmediatamente en otro país con absoluta facilidad. Nos topamos en este caso con los graves problemas con los que se enfrentan muchos países cuando se trata de perseguir otro tipo de delitos en la Red como puede ser la pederastia. Las inmensas posibilidades que ha aportado a la civilización la herramienta de Internet llevan consigo la servidumbre de las dificultades que existen a la hora de combatir cualquier tipo de mensajes por aberrantes que sean.

Tensión crítica con el nacionalismo
José Javaloyes La Estrella 30 Agosto 2002

Sólo un fotograma —por su contexto; o sea, más que únicamente una mera imagen— puede valer por más que todo un tratado. Me refiero al fotograma del presidente del PNV en medio de la manifestación de protesta por la iniciativa parlamentaria de instar la ilegalización de HB. El gesto de Xavier Arzalluz, menos que circunspecto, compendiaba no sólo la actitud de la facción dominante en su partido, por él acaudillada, sino del entero nacionalismo antiespañol (queda por demostrar que el patriotismo de los demás españoles sea nacionalista también).

La incoada ilegalización de HB ha tensado las posiciones respectivas hasta lo que puede calificarse de nivel crítico. Se está en la raya de lo que se puede hacer y decir, y de lo que no cabe ni decir ni tampoco hacer. Junto a esa raya, unos discurren por la parte de dentro y otros circulan por la de afuera. Y todo esto ocurre al cabo de mucho tiempo transcurrido desde que, en un debate simétrico al actual, se accediese a dar cauce legal a los marginales de la izquierda y del nacionalismo vasco, con el sanísimo propósito de integrarles en el sistema, enriqueciendo así el pluralismo y la democracia.

Los resultados de aquel empeño ahí están: ni los incorporados a la legalidad se integraron en el sistema, ni la democracia se ha visto enriquecida, sino empobrecida, trabada, amenazada, falsificada y empobrecida. El llamado nacionalismo democrático —que se ha opuesto, o se ha abstenido, en el iniciado proceso de ilegalización—, les guste o les disguste oírlo a sus primates, tiene otra lectura o interpretación de lo sucedido en esas dos décadas. La visión suya está ajustada a sus intereses políticos. Esa presión ejercida por el nacionalismo vasco no democrático, como la de un fórceps, ha permitido el alumbramiento de unas condiciones incuestionablemente favorecedoras del nacionalismo democrático vasco, y por extensión, favorables también para todos los demás nacionalismos concernidos en el Pacto de Barcelona.

Ilegalizar HB, en términos de mecánica política, será tanto como desenganchar la segunda cabeza tractora del convoy nacionalista configurado como democrático. Podrá el PNV tapar sus expectativas de voto añadido, como receptor de sufragios procedentes de HB, con la esgrima de su oposición al proceso deslegalizador, pues ello le permitirá unificar, presumiblemente, el voto abertzale; pero se obliga también al cálculo y valoración del emergente y añadido voto de quienes se han abstenido hasta ahora o sólo han votado nacionalismo como sufragio de freno a las candidaturas batasunas.

En todo caso, lo incuestionable es que el discurso nacionalista se debe atemperar a la consolidación de las garantías democráticas para los votantes de todas las opciones. Y la democracia española, establecida por la Constitución, se basa —como establece el artículo 2— en la unidad indisoluble de España, lo mismo que la Constitución de donde procede.

Si esta tensión crítica es para clarificar las cosas y cerrar con ello, de una vez, la transición, bendita sea.

Ajedrez para el desbordamiento en Vasconia
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ /PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 30 Agosto 2002

El último comunicado de ETA, aquél en el que reivindica su autoría en los crímenes de Santa Pola, visibiliza a una banda terrorista insegura. La brevedad de la nota etarra está plagada de amenazas pues, evidentemente, los autores se dedican a eso, al terror. Aunque se presente de tal modo insegura, no voy a caer en la afirmación simplista de considerar que ETA tiene una operativa débil, lejos de su capacidad estructural de antaño y progresivamente más aislada de cualquier contexto -incluso del que ella misma trata de tejer-, puesto que el raquitismo de una banda terrorista siempre es bastante relativo y es capaz de traducirse, por compensación, en el asesinato de una niña. Con todo, aun amenazante, ETA se expresa insegura. La banda terrorista o, por personalizar, su comité ejecutivo se siente inseguro en un entorno incierto.

En apenas un centenar de líneas, ETA estructura un discurso apuntalado en una concepción externalizada de la responsabilidad sobre sus propios actos. Pretende asumir, con tono aséptico, haber asesinado a dos personas y haber destruido un comercio de hostelería. Sin embargo, seguidamente y hasta en cinco ocasiones, la banda terrorista recurre a proyectar la responsabilidad por todo lo ocurrido y lo que pueda ocurrir, es decir, de la propia conducta terrorista de la banda, hacia agentes externos. Psicológicamente, ese recurso se conoce como externalidad defensiva y es un mecanismo disociativo dirigido a apartar mental y emocionalmente a una persona de su propia conducta. Aunque es propio de la dinámica terrorista, puesto que añade un plus de victimización tratando de culpabilizar al asesinado y a cuantos lo rodean del propio asesinato, aflora de un modo patente cuando el criminal pretende distanciarse de la iniquidad de sus actos para arrogar, mentalmente, un valor moral para su conducta. En cierto modo y en toda su retorcida perversidad, ETA trata de mantener ante sí misma la imagen de luchadora por la paz, asesinando.

Dice ETA que la niña murió por encontrarse en un recinto militar (en realidad murió a causa del traumatismo producido por un coche bomba accionado por ETA) y que la responsabilidad de los asesinatos («recrudecimiento del conflicto», en su terminología) que puedan sembrar el camino del proceso soberanista, si ETA no está conforme con su desarrollo, recae en cualquiera que o bien no lo impulse, mención implícita al PNV y su tripartito, o bien lo entorpezca, en referencia a todos los demás. Por añadidura, la circunstancia de que en esta ocasión, considerando la especial configuración que vive Euskadi desde el 12 de julio con el ultimátum soberanista, ETA haya atentado contra uno de sus objetivos clásicos ( militares , según la concepción vigente en su realidad paralela), añade un componente de autoafirmación a su conducta criminal. Asesinar a miembros de las Fuerzas Armadas o de seguridad supone para ETA ataviarse con esa imagen de gudari mitológico que alimenta su identidad y la apuntala en los momentos de desequilibrio.

En el lapso desde julio hasta septiembre, sin certeza sobre cuál será exactamente el próximo movimiento del tripartito en el incipiente proceso rupturista con el Gobierno central, ETA está insegura porque Euskadi se encuentra, bajo el prisma de su interpretación, en un momento crucial. Las presiones para que ese camino fructifique en el «desenchufar la máquina» de Otegi se están multiplicando desde los diversos frentes que configuran y traducen el espacio ideológico de ETA, el político, el social y el mediático. El apremio de los distintos rostros de la izquierda abertzale está teñido de intimidación, de coacción, porque los sectores dominantes en ETA y Batasuna desconfían de que el PNV llegue a transgredir la línea fijada por la reclamación de las transferencias estatutarias pendientes y, quizás, por la consecución de alguna adicional.

Dramáticamente, el escenario idílico del desbordamiento es la última esperanza para ETA de aportar valor a sus asesinatos, de conciliarlos con su pretendida causa (nosotros, ustedes que me leen y yo que les escribo, sabemos que asesinar es un crimen sin valor, pero los terroristas viven en una realidad transitoria que han construido para no enterarse de ello). El terrorista que cree luchar por una causa está ahora mismo oteando el horizonte para ver si esa causa se manifiesta. El PNV, como he referido en la anterior entrega de este artículo, piensa que acercando ese horizonte a ETA, o más bien la percepción de ese horizonte, cesará la violencia. Confirma en parte esta hipótesis el hecho de que desde algún sector del abertzalismo radical se está reivindicando una tregua a ETA, que particularmente creo se producirá cuando el primer movimiento del PNV tras su ultimátum de dos meses (septiembre) sea, de facto, rupturista. Es la materialización del principio estratégico abertzale de la acumulación de fuerzas .

Suponiendo que los estrategas del PNV jueguen al ajedrez, a estas alturas de la partida, contando avales políticos, masas de votantes potenciales y, sobre todo, procedimientos legales y mayorías necesarias, habrán anticipado suficientes movimientos como para saber que la partida del soberanismo está perdida. Ni siquiera llegarían al federalismo, como probablemente creerá Madrazo en la intimidad. O puede que ni siquiera vean tantos movimientos. Si los ven, se trata de un juego de seducción para ETA. Ellos presagiarán, también probablemente, que hay un punto del juego en que los independentistas sacrifican la reina (la pieza de mayor fuerza efectiva, el terrorismo) porque los jugadores tienen la esperanza de que junto al rey y las piezas restantes puedan hacer tablas (entre los soberanistas y, como los llaman en Gara , los unionistas ). En el ínterin, ETA siempre puede pensar que hay oportunidad de recuperar la reina (el terrorismo) con un peón y, mientras tanto, la violencia habría cesado, el PNV habría arañado algunas competencias, provocado algún que otro recurso constitucional, tal vez amenazas serias de suspensión autonómica (en plan irlandés) y ETA, sin violencia, se desinflaría.

Sin embargo, el juego del PNV no es nada sencillo y supone escenarios muy a largo plazo, de probabilidad tremendamente incierta. Si el Pacto de Ajuria Enea siguiera vigente actualmente, una buena combinación de medidas policiales, judiciales y sociales tendría a ETA contra las cuerdas. Con toda seguridad. Aislando al terrorismo en un sistema democrático respaldado por estructuras estatales y una legalidad sólidas, ETA podría ser residual a medio plazo. Respecto a Batasuna, es mi convicción que lo estratégicamente correcto, y democráticamente saludable es ilegalizar el frente político del terrorismo por cualquier medio legal disponible. En ese sentido, es excelente la convergencia entre las iniciativas del Parlamento y el Ejecutivo y las judiciales, impulsadas por el Congreso y el juez Garzón, respectivamente.

Por su parte, si el PNV no logra llegar a esa configuración de tablero que seduzca finalmente a ETA, es decir, no continúa por la ruta soberanista iniciada en Lizarra pareciendo que va a lograr una consecución, lo mejor que podría hacer sería propiciar ese renacer de Ajuria Enea. Puede parecer contradictorio y, desde luego, es oportunista -como toda política-. Pero el repunte de una ETA fortalecida en su identidad por esa apuesta ajedrecista del PNV, si el envite nacionalista no se consuma en términos pseudo-rupturistas, está garantizado. Por ello, el movimiento de rectificación más efectivo contra el terrorismo, ante un cierre eventual de proceso soberanista y con Batasuna ilegalizada, sería retornar a un frente político unido contra ETA. El coste en votos de la maniobra para el PNV sería antológico, pero a nadie escapa que una apuesta tan alta en un entorno de intensa incertidumbre reclama pagos elevados a los perdedores. Una legislatura fuera del Gobierno vasco no le vendría mal.

 

El fiscal pedirá a Garzón que recabe la ayuda de los jueces extranjeros para cerrar las sedes que tenga fuera de España / También actuará para que sean clausuradas sus páginas 'web'
La Justicia perseguirá a Batasuna en todos los países en que actúe
AGUSTIN YANEL El Mundo 30 Agosto 2002

MADRID.- La Fiscalía de la Audiencia Nacional va a pedir al magistrado Baltasar Garzón que solicite la ayuda de los jueces de Francia, y de los países que sea necesario, para que sean cerradas las sedes que el partido vasco Batasuna tenga en esos territorios. La misma colaboración será solicitada para cancelar las páginas web que tiene contratadas a través de Internet, que ayer, tres días después de que Garzón acordara su clausura, funcionaban con normalidad.

En Bruselas existe un edificio en el que se encuentra la llamada Herriko Enbaxada (Embajada popular) que fue abierta por Herri Batasuna en el otoño de 1992. Además, tras la orden que dio Garzón el pasado lunes de suspender durante tres años las actividades de esta formación política abertzale, Batasuna comenzó a difundir sus comunicados desde un domicilio de la calle Cordeliers, de Bayona (Francia), que es la sede de su único eurodiputado, Koldo Gorostiaga.

La Comisaría General de Información, a través de Interpol, debe comprobar que esos locales son sedes de Batasuna, y lo mismo tiene que hacer con otros situados en otros países, si es que existen, son localizados y se demuestra que este partido los utiliza para sus actividades.

A continuación lo comunicará al titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, y éste (por su propia iniciativa o a instancias del fiscal) solicitará la cooperación de los jueces de esos países para que ordenen el cierre de las sedes de Batasuna.

Estas solicitudes de auxilio judicial no plantearán ningún problema legal, según explicaron ayer fuentes jurídicas, debido a que Garzón sostiene que Batasuna forma parte del entramado de ETA y, por consiguiente, lo que se investiga es un delito de pertenencia a una banda armada.

Proceso muy rápido
En el caso de Francia, además, si se comprueba que Batasuna tiene una o más sedes en ese país, podrían ser cerradas en un plazo muy breve, ya que intervendría el llamado «juez de enlace» español con la Justicia gala, Manuel García-Castellón, lo que agilizará mucho los trámites de la comisión rogatoria que envíe Garzón para solicitar ese auxilio judicial.

Lo que no será tan rápido, aunque también es posible de realizar, es la clausura de las páginas web que Batasuna difunde a través de Internet. Una de esas páginas, (www.batasuna.org) está contratada a una empresa situada en Australia, es servida a través de una compañía que tiene su sede en California (Estados Unidos) y sus contenidos se administran desde Bayona (Francia).

Cuando la Fiscalía reciba un informe de la policía en el que se indique que esa u otras web de Batasuna siguen en funcionamiento, en contra de lo que acordó Garzón, solicitará a este juez que curse las correspondientes comisiones rogatorias a esos países solicitando su ayuda para que esas páginas sean canceladas.

Para que la clausura de una página web sea más rápida, Miguel Pérez, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), considera que debiera utilizarse la vía extrajudicial, es decir, no que el juez envíe una comisión rogatoria para que otro juez acuerde conceder esa ayuda judicial, sino que se solicite directamente a la empresa de Estados Unidos que deje de ser el servidor de esa página, debido al proceso que tiene en marcha el juez Garzón contra Batasuna.

De esa manera se ha actuado en otras ocasiones, por ejemplo para cerrar páginas de Internet con contenidos pornográficos delictivos, según explicó Miguel Pérez a Servimedia. En esos casos, la empresa que alojaba una web problemática aceptó clausurarla sin acudir a un juez para que éste lo ordenara.

Ken Brewster, responsable técnico de la empresa Blueberry Hill Communications (propietaria del servidor de la web de Batasuna y situada en Palm Desert, California), ha declarado a Europa Press que, hasta ayer, las autoridades judiciales españolas no se habían puesto en contacto con ellos. Cuando lo hagan y comprueben que existe una orden judicial de clausura, añadió, actuarán «convenientemente» sobre esa web de Batasuna.

Un grupo de treinta batasunos agrede y lanza piedras a un militante socialista en Andoain
Los radicales intentaban pegar carteles de «precintado» en la sede social del PSE de la localidad
La localidad guipuzcoana de Andoain sufrió ayer otra reacción a la deslegalización de Batasuna, de manos de treinta simpatizantes de la formación proetarra, que agredieron a un militante socialista. El grupo de radicales se acercó hasta la sede social del Partido Socialista en la localidad para pegar carteles en los que se podía leer «precintado» o «PSOE fascista», cuando los socialistas que se encontraban en el interior salieron para evitar que lo hicieran. Se produjo un forcejeo de media hora entre unos y otros, que acabó con una agresión a uno de los militantes socialistas.
D. M. B. / Redacción - Madrid / San Sebastián.- La Razón 30 Agosto 2002

Treinta simpatizantes de Batasuna agredieron el miércoles a un militante del Partido Socialista en Andoain cuando este intentaba evitar que los radicales pegaran carteles en la sede social del PSE. Hacia las ocho y media de la tarde, un grupo de unos treinta simpatizantes de la formación proetarra se acercaron a la sede donde estaba reunido un reducido grupo de militantes socialistas. Según ha confirmado a LA RAZÓN Estanis Amuchastegui, secretario del PSE en la localidad guipuzcoana, los abertzales portaban cubos con cola, escobas y carteles, en los que se podía leer insultos como «PSOE fascista» o «precintado», asemejándose a los que la Ertzaintza colocó en las sedes de Batasuna después de clausurarlas. Inmediatamente, los socialistas que estaban en el interior del local, entre los que estaba Amuchastegui, salieron para evitar que los abertzales colocaran sus pancartas, e incluso despegaron alguno que ya habían colocado.

Durante treinta minutos, los simpatizantes de Batasuna y los militantes socialistas forcejearon. En el transcurso de la trifulca, uno de los radicales golpeó a uno de los militantes del PSE que intentaba evitar la pega de carteles. Tras ese tiempo de pelea, los abertzales decidieron retirarse, no sin antes lanzar piedras contra los socialistas, sin que ninguno de ellos resultara herido por los objetos. La Ertzaintza, alertada por uno de los testigos, apareció en el lugar de los hechos justo cuando los agresores lo abandonaran, tras lo cual, los socialistas presentaron una denuncia.
La agrupación local del PSE en Andoain expresó ayer su más «rotunda condena» a la agresión sufrida. Los socialistas de la localidad guipuzcoana calificaron a los agresores de «energúmenos», y señalaron que «no vamos a permitir que nadie nos avasalle. Los fascistas que se han acostumbrado a la impunidad amenazando en los plenos municipales, enturbiando la convivencia ciudadana y actuando en la kale borroka , han de saber que lo que les suceda con las medidas legales en curso es consecuencia de sus descabelladas actuaciones». Como conclusión, la agrupación socialista señaló que defenderán «una sociedad justa, sin matones mafiosos, sin perdonavidas y sin asesinos».

En Andoain, localidad gobernada por Batasuna, hay cinco concejales del PSE, cinco del PNV y tan sólo dos del Partido Popular. Según señaló a LA RAZÓN Estanis Amuchastegui, «es una situación habitual». Tras el inicio de la deslegalización de la formación proetarra, el edil socialista señala que «en la gente sí que hay preocupación, porque lo que antes les tocaba de lejos, puede tocarles más de cerca». Amuchastegui se mostró pesimista con la situación que se está desarrollando tras el inicio de la deslegalización de la formación de Arnaldo Otegui, y señaló que «para los que estamos mal, no creo que la situación vaya a empeorar», aunque sí puntualizó que puede empeorar «para el PNV», en cuya sede, según señaló el concejal socialista, también pegaron carteles los radicales.

Detenidos en San Sebastián
Los altercados tras el cierre de las sedes de Batasuna en el País Vasco y en Navarra se siguen sucediendo en gran parte de la región. Además de la agresión ocurrida en Andoain, tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, fueron detenidos ayer en San Sebastián por hacer pintadas, algunas de ellas firmadas por la organización Segi, ilegalizada por la Audiencia Nacional hace pocos meses. Según informaron a Efe fuentes del departamento de Interior vasco, los tres jóvenes, dos chicas de dieciocho años y un chico de diecisiete, fueron descubiertos mientras hacían pintadas en un cruce que da acceso al barrio donostiarra de Alza. La Ertzaintza los descubrió mientras escribían lemas como «PNV español», «Zipaios al paredón», en referencia a la Ertzaintza, «Garzón fascista» y «Batasuna adelante».
Los tres jóvenes, al ser descubiertos por una dotación de la Policía autónoma vasca, iniciaron la huida, pero el vehículo policial se les cruzó, momento en el cual el joven se golpeó la cara contra el coche. Tras pasar por un Cuarto de Socorro, donde atendieron al joven, los agentes se llevaron a los tres detenidos a dependencias policiales, donde les serán instruidas las diligencias correspondientes antes de ser puestos a disposición judicial.


Solidaridad menguante
EMILIO ALFARO El País  30 Agosto 2002

Del torbellino de hechos que ha desencadenado la suspensión de las actividades de Batasuna decretada por el juez Baltasar Garzón puede extraerse una conclusión provisional que suscita cierta sorpresa: la limitadísima capacidad de la formación de Arnaldo Otegi para responder al mayor golpe que se ha dirigido contra la llamada izquierda aberzale. No puede descartarse que haya habido un cierto ejercicio de contención a la hora de orquestar la resistencia a la clausura de sus sedes. Pero, si así fuera, el simple hecho de que Batasuna se haya sentido obligado a modular su respuesta refuta las afirmaciones de fortaleza a prueba de ilegalizaciones realizadas por sus dirigentes.

Por el contrario, a muchos nacionalistas y no nacionalistas ha llamado la atención la modesta contestación que ha tenido en la calle, el territorio preferido de la comunidad del rechazo que constituye Batasuna, una medida que le condena provisionalmente al limbo de la no existencia legal. No es necesario esforzarse mucho para imaginar qué hubiera sucedido hace tan sólo una década; basta con recordar las movilizaciones y algaradas que acompañaron a las primeras extradiciones a España de militantes de ETA o las 'jornadas de lucha' y huelgas más o menos generales que siguieron a acontecimientos de infinita menos trascendencia.

Antes de producirse el inicio del proceso de ilegalización y el auto de Garzón, Kepa Aulestia ya pronosticaba la incapacidad de Batasuna para dar la 'respuesta contundente' que su cúpula demandaba a la militancia y al 'pueblo vasco' virtual que sueña representar. Ese pronóstico se ha visto confirmado hasta hora, y a la baja. Al margen de la resistencia escenificada ante la Ertzaintza en las sedes de las tres capitales, la contundencia de la respuesta no se ha visto hasta ahora, ni en la vertiente civilizada ni en la más incivil. Muy al contrario, lo que emite son señales de desfondamiento. La meticulosa contabilidad que el diario Gara ofrecía ayer de las protestas del día anterior sumaba trece acciones en otras tantas localidades a ambos lados de la frontera y un total de 1.300 manifestantes.

Pero si resulta significativa esta magra reacción propia, no lo es menos la incapacidad de Batasuna para recabar una solidaridad activa, no retórica, incluso en los círculos ideológicos más próximos. La insensibilidad con la que sus portavoces han endosado al 'conflicto' las sucesivas crueldades de ETA y sus desplantes e invectivas al nacionalismo gobernante han terminado por agostar cualquier apoyo que vaya un paso adelante de la crítica a la Ley de Partidos o al auto judicial. No importa que, efectivamente, ambas medidas tengan el rechazo mayoritario de la sociedad vasca. Otegi y los suyos no están en condiciones de utilizarlo. La manifestación del pasado 15 de mayo, que reunió a más de 50.000 personas en Bilbao contra el proyecto de ilegalización, incluidas las cúpulas y las bases de los otros partidos y sindicatos nacionalistas, no se concibe ahora, cuando la formación ha sido puesta de hecho fuera de la ley. Se interponen las dos víctimas mortales de Santa Pola y el chulesco comunicado de ETA.

El frente electoral de la izquierda aberzale se ha ganado esforzadamente la soledad con la que afronta la más dura prueba de su historia. Se trata de un paso inédito y de consecuencias imprevisibles. Pero es muy improbable que resurja fortalecido del embate, como pregonan sus dirigentes. Porque el sentido de la formación que hasta ahora se llamaba Batasuna no es moverse en la clandestinidad, sino sacar el máximo provecho de la legalidad que denuesta.

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