AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 1 Septiembre   2002
Sin victimismo no hay nacionalismo
M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2002

Scherezade Arzalluz
JAIME CAMPMANY ABC 1 Septiembre 2002

ARCHIPIÉLAGOS GULAG
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 1 Septiembre 2002

Michavila: «La democracia española no quiere terroristas a sueldo con los impuestos de todos»
MADRID. MANUEL MARÍN / NIEVES COLLI ABC  1 Septiembre 2002

El Partido Popular pide el cese de un jefe de la Ertzaintza por criticar la suspensión de Batasuna
Efe Libertad Digital  1 Septiembre 2002

Desactivada en Bilbao una carga explosiva con la que Eta iba a atentar contra un vehículo de la Ertzaintza
Otr/Press - Bilbao.- La Razón 1 Septiembre 2002

La Guardia Civil detiene en San Sebastián a dos jóvenes por quemar un autobús
J. SAIZ/SAN SEBASTÁN El Correo 1 Septiembre 2002

Batasuna se ha colocado en el lugar que ella ha elegido: fuera de la ley
JUAN G. IBÁÑEZ | Santander El País  1 Septiembre 2002

Gobierno y alternativa, ante un curso electoral
Editorial El País 1 Septiembre 2002

Dos vías y un destino
JAVIER PRADERA El País  1 Septiembre 2002

Sin victimismo no hay nacionalismo
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 1 Septiembre 2002

Asegura Baura que el nacionalismo es a la política lo que la presbicia a la visión normal. El présbite, por un defecto de acomodación, tiende a ver confusos los objetos próximos y el nacionalista, atrapado por la influencia del vecindario, propende a separar la parte del todo. Como, además, no hace falta ser geógrafo para distinguir un valle de una montaña, o un río de una playa -saber Geografía-, y sí es preciso conocer la Historia para dimensionar la identidad del lugar que se pisa, es fácil caer en la tentación del entorno y confundir la tierra con los sentimientos, el horizonte con la ideas y, de paso, la gimnasia con la magnesia.

En el caso de los curas nacionalistas, especialización aguda de esa pulsión geográfica, la cosa se complica porque hay que saber lenguas clásicas y dominar la etimología, y tampoco está Pilar del Castillo para gollerías, para distinguir a un présbita, que viene del griego, de un presbítero, que procede del latín. De ahí que las sacristías y los conventos tiendan a ser pródigos en nacionalismos. Unos por-que no ven y otros porque prefieren la fe de cercanías y escapan de la verdadera catolicidad, terminan todos cociéndose en su propio jugo y encendiéndole velas a los santos de la proximidad en renuncia a todo el reino de los cielos.

Quede claro que no demonizo los nacionalismos. Me ocurre con ellos como con los Templarios: me interesan, los estudio, visito sus instalaciones y hasta admiro sus obras, o parte de ellas; pero entiendo, quizás por mis limitaciones, que no son de este tiempo. De ahí que me sorprenda que algunos de los partidos políticos más solventes de la vida española, más valorados en las circunscripciones en que actúan e, incluso, con experiencia de Gobierno -CDC, UDC, PNV y el creciente BNG-, sólo puedan definirse y analizarse en función de su nacionalismo. Son, curiosamente, los integrantes de la Declaración de Barcelona que, por cierto, se reunirá en capítulo el próximo diez de septiembre.

Como el nacionalismo político, para serlo de veras, tiene que desenfocar su entorno, lo de la presbicia, hasta poder sentirse víctima con respecto al todo estatal al que pertenece -sin victimismo no hay nacionalismo-, esa anunciada reunión de la Declaración de Barcelona, en la que CiU y PNV aliviarán sus últimos desencuentros, tendrá el valor de un congreso de agraviados por el Estado español. Sería divertido de no ser perturbador porque es, en el fondo, un efecto de la resaca que la ley de Partidos y el último Pleno del Congreso para la ilegalización de Batasuna ha producido en estas formaciones. Cuando se concentra la mirada en la contemplación de las hormigas, se pierde la grandeza del paisaje.

Scherezade Arzalluz
Por JAIME CAMPMANY ABC 1 Septiembre 2002

EN los jueces (los «ropones», que dicen Quevedo y Raúl del Pozo), no es temeridad dudar de las evidencias cuando no llegan acompañadas de pruebas concluyentes. Así que hay que llevarles, aportarles, que se dice, pruebas y más pruebas para demostrar lo evidente. Recuerden ustedes a los ropones del Tribunal Constitucional cogiéndose la pilila jurídica con papel de fumar, buscando pruebas donde había evidencias y excarcelando a la cúpula de Herri Batasuna. Enseguida, claro, se reanudaron los asesinatos.

Para los ropones no hay nada axiomático, y todo axioma necesita ser probado como si fuera un teorema. Total, que ante ellos hay que probar que Batasuna y sus homólogas son sucursales, aliadas, sectores, facetas, caras o disfraces del terror etarra. Está bien. Ahí les van a llegar mil pruebas que lo demuestren. Muchas de ellas, si no todas, creo yo, resultarán concluyentes.

El nacionalismo arzallusista adora el santo (macabro «santo») por la peana, y defiende a Batasuna, que en definitiva es defender a la banda etarra. Y creo recordar que ha sido el inefable Anasagasti quien ha afirmado públicamente con toda seriedad y toda desfachatez que «Batasuna y «Eta» no son la misma cosa». Esa es una observación solamente admisible para afirmar que son separables. O sea, como los hermanos siameses, que mientras están unidos forman un solo cuerpo regado por la misma sangre. En el caso de los hermanos siameses «Eta» y Batasuna, no nos caerá esa breva, y seguirán unidos hasta su muerte única. Si Batasuna se desgajara de la banda etarra, nacería enseguida una Batasuna segunda, y la primera perdería su propia naturaleza para constituir, de verdad, un partido político. Dicen que soñar no cuesta nada. Bueno, en este caso, cuesta tiempo y pagar la ingenuidad.

Batasuna y la banda etarra son la misma cosa, una e indistinta, del mismo modo que el departamento de prensa y el departamento de compras de «El Corte Inglés» siguen siendo ambos «El Corte Inglés». Son dos tercios del mismo ejército. Difieren en la estructura, en los procedimientos, en las armas y en los instrumentos, pero son esencialmente lo mismo porque coincide su teleología, tienen idénticos fines y objetivos, y actúan, operan y cooperan bajo la misma dirección. La cúpula de mando es la misma. Reciben órdenes del mismo cerebro dañado. ¿O es que alguien piensa que Herri Batasuna es autónoma, autárquica, autóctona y que goza de la independencia que ellos predican para el País Vasco? De esta verdad tienen constancia, antes que nadie, los nacionalistas llamados «demócratas», o sea, los Arzalluz, Anasagasti y demás ejemplares de la misma especie, pero hacen como que no se enteran. Raza de fariseos. Y por si fueran pocas pruebas, ahí está el trasvase constante de «gudaris» asesinos del uno al otro tercio. Mil y una pruebas, y Arzalluz, de Scherezade, contando historias.

ARCHIPIÉLAGOS GULAG
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 1 Septiembre 2002

¿Por qué no habla nunca Egibar de las víctimas? ¿Por qué no habla nunca Arzalluz de las víctimas? ¿Por qué no habla Ibarretxe más que lo estrictamente necesario, en el momento de la tópica condena institucional, de las víctimas?

Durante toda la segunda mitad de agosto hemos estado preguntando a cada uno de nuestros lectores «dónde estaba el 11 de septiembre a las 14,46» y este fin de semana hemos dado una respuesta común: éste, ése, aquél, usted paciente amigo fiel, yo mismo, todos nosotros estábamos «en la inopia» porque no éramos conscientes ni de los procesos políticos ni de los resortes humanos que iban a desembocar en el acto terrorista más impactante de la historia de nuestra civilización.

En algunos casos puede ser un problema de desconocimiento de los hechos que han forjado nuestro tiempo y de las reflexiones que mejor han ahondado sobre la condición humana; pero en muchos más se trata de una cuestión de atolondramiento, fruto de la urgencia y caducidad con que se producen casi todas nuestras vivencias. Porque la información está ahí, al alcance de la mano.Y no sólo en sesudos tratados de política internacional o densos ensayos filosóficos, sino también en los soportes clásicos de la cultura popular como son la narrativa y el cine.

A partir de la próxima semana, fiel a su línea de los últimos años, nuestro periódico va a desarrollar el que probablemente sea el mayor proyecto editorial de la prensa en este país, al poner simultáneamente a disposición de sus lectores las mejores novelas de la literatura universal contemporánea y 50 películas clave que reflejan la historia y tendencias que están moldeando este comienzo de siglo. Leyendo El nombre de la rosa y El diario de Bridget Jones será mucho más fácil entender por qué si hay algo insoportable para cualquier tipo de integrismo religioso es la liberación de la mujer. Contemplando Exodo y Salvad al soldado Ryan cualquiera puede darse cuenta de la profundidad de las heridas abiertas por la creación del Estado de Israel y de cómo funcionan los resortes del patriotismo norteamericano.

Como gran pórtico de este ambicioso proyecto que nos ayudará a salir a todos de esa cómoda pero insensata inopia he elegido, personalmente, Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn porque, como podrán comprobar a partir del próximo domingo cuando reciban su primer volumen, se trata de una síntesis abrumadora y emocionante del tema más importante de nuestra época: las terroríficas consecuencias de la opresión de la libertad humana. Si la generación de nuestros padres vio reproducirse ese «sorprendente país de geografía dispersa...con una presencia en las mentes tan compacta como la de un continente» tanto a través del holocausto nazi como del propio genocidio estalinista -en una palpable demostración de que no hay totalitarismo blanco ni totalitarismo negro, sino totalitarismo a secas-, la actual generación tiene que asimilar aún fenómenos mucho más recientes como los campos de la muerte camboyanos, la trama de agujeros negros que ha engullido a los desaparecidos de las dictaduras militares sudamericanas, la serie de matanzas tribales en Africa o la sucesión de escenarios en los que se ha practicado la limpieza étnica en los Balcanes.

Pero con esa necesaria revisión del pasado próximo y remoto todavía pendiente, es el presente de indicativo el que debe encender todas nuestras alarmas ante esta tela de araña -Al Qaeda: La Red- que formando «un país casi invisible, casi impalpable» trata de difundir por el mundo entero el fanatismo y el odio del fundamentalismo islámico. O ante este «archipiélago de cotos cerrados, incrustado como una tabla polícroma dentro de otro país» que ha germinado aquí, justo delante de nuestras narices, y al que Julio Fuentes desde la analogía del ávido lector que era, desde la analogía del viajero infatigable que era, bautizó en un memorable reportaje como el «Gulag vasco».

Sí: ¿Por qué los líderes nacionalistas no recuerdan nunca ni las condiciones del cautiverio de Ortega Lara, ni los últimos minutos de la vida de Miguel Angel Blanco, ni la forma en que fue perseguido entre tebeos, abatido entre caramelos, rematado entre bollitos recien hechos Manuel Indiano, justo hace ahora dos años, concejal inerme en su tienda de chucherías? ¿Por qué no nos explican a todos, para que lo entendamos bien, cómo podrán lograr ya la emancipación esa niña sin pierna, ese niño sin ojos o esa niña sin vida que en Santa Pola se convirtió todavía no hace un mes en el cadáver número 826, inmolado por la causa de la independencia vasca?

«Por aquel mismo asfalto que de noche recorrían los cuervos pasaba de día la juventud con banderas y flores, cantando alegres canciones», nos advierte muy pronto Solzhenitsyn. Y 350 páginas después añade que todo ocurría porque era preciso «conducir a la clase obrera, por encima de una devastación inaudita, por encima de océanos de sangre y de lágrimas... al mundo del trabajo libre, de la felicidad de los obreros y de la belleza».

Claro que aquella «devastación inaudita» sólo debía ser padecida por unos cuantos parias -bueno por unos miles, decenas de miles, millones... qué más da- señalados por «un único criterio de apreciación: el perjuicio ocasionado por sus actos a la causa de la lucha revolucionaria». Para los demás, la tierra prometida estaba siempre a la vuelta de la esquina. Y si volvemos al anverso del reverso, ¡qué perversamente fascinante resulta contemplar ahora, editado ya en DVD, coincidiendo con el centenario de su autora, El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl! Eso si que era un despliegue de «juventud con banderas y flores, cantando alegres canciones» ¿Son conscientes esos vascos que encogiéndose de hombros proclaman que aquí se vive mejor que en ningún otro sitio y que al que no se mete en líos no le pasa nada, de cuántos crímenes y criminales lleva arropando su ikurriña en el último cuarto de siglo?

A sus dirigentes les gustaría sólo encontrar sometimiento porque bien saben que «de la oveja mansa vive el lobo». Hace tres semanas llegué hasta ellos de la mano del último libro sobre el Tercer Reich; hoy todos los entrecomillados los pone el cronista y notario de la represión estalinista, cuando, por ejemplo, explica cómo funcionaba el armario: «Cogen a un hombre recien arrancado a la libertad, cuyo interior sigue aún en movimiento, dispuesto a esclarecer, a discutir, a luchar, y lo encierran en una cajita, a veces con una bombilla y con espacio para sentarse, a veces a oscuras y con un espacio en el que sólo puede estar de pie y aun aplastado por la puerta. Y lo tienen allí unas cuantas horas, medio día, un día entero ¡Unas horas de completa incertidumbre! ¿Lo habrán emparedado para toda la vida? Jamás se ha visto en una situación así, no puede hacer conjeturas». Pregúntenle a Iglesias Zamora, pregúntenle a Cosme Delclaux o viajen a Burgos y busquen en vano una evocación de lo que sintió entonces de labios de ese enjuto celador que ahora flota como muerto viviente en un recóndito colegio, mientras Batasuna homenajea con dinero público a uno de sus infames carceleros. Su armario se lo pusieron tumbado y hasta tenía catre para acostarse, pero en cambio no fueron unas «cuantas horas», no fue «medio día», no fue un «día entero», sino semanas, meses, un año el tiempo que les dieron para hacer «conjeturas».

Pregunta de la página 195: «¿Y cómo surgió esta raza de lobos entre nuestras gentes? ¿Acaso no tiene nuestras mismas raíces? ¿Acaso no es de nuestra sangre?» Respuesta de la página 210: «¡La ideología! He aquí lo que proporciona al malvado la justificación anhelada y la firmeza prolongada que necesita. La ideología es una teoría social que le permite blanquear sus actos ante sí mismo y ante los demás y oír, en lugar de reproches y maldiciones, loas y honores. Así, los inquisidores se apoyaron en el cristianismo; los conquistadores, en la mayor gloria de la patria; los colonizadores, en la civilización; los nazis, en la raza; los jacobinos y los bolcheviques, en la igualdad, la fraternidad y la felicidad de las generaciones futuras». ¿De qué versículo del evangelio de Sabino Arana cree usted señor portavoz del PNV, abogado defensor de Batasuna, fabricante de justificaciones y coartadas para ETA, que pudo succionar la leche que mamó el militante de la izquierda abertzale que le puso el recado del pim-pam-pum a la concejala socialista en el bolsillo de la camisa de su hijo de dos años?

No, no podemos dejar de perseguirles a él y a todas las demás ratas que vigilan, señalan y delatan; que intimidan, coaccionan y amenazan; que golpean, dinamitan y disparan. No podemos dejar de perseguirles con el Codigo Penal, la Ley de Partidos, la Constitución Española, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el libro de Michael Burleigh, el oratorio inmenso de Solzhenitsyn, los versos de Blas de Otero y la prosa de Unamuno y de Baroja.Porque «si no castigamos, si ni siquiera censuramos a quien cometió el mal, estamos haciendo algo más que velar por la vejez de un miserable, estamos privando a las nuevas generaciones de todo fundamento de justicia».

Y ése es un legado que, quienes ya no pueden hacerlo, nos han dejado el encargo de entregar. El próximo dia 11, al conmemorar el martirio de 2.819 personas en las Torres Gemelas -muchas menos, en proporción a la población de Estados Unidos, que las víctimas de ETA-, el gobernador de Nueva York leerá el discurso más breve jamás ofrecido por un político con mayor impacto. Cuando en la mañana del 19 de noviembre de 1863 Abraham Lincoln subió a la tribuna instalada en el cementerio de Gettysburg para pronunciarlo, estaba convencido de que sus palabras eran tan banales que inmediatamente se las llevaría el viento. Sin embargo cuando proclamó que «mal podríamos dedicar, ni consagrar, ni glorificar este campo» porque «los valientes que aquí combatieron lo han consagrado muy por encima de nuestros escasos poderes» un escalofrío colectivo sacudió a los presentes. Y cuando añadió que, en cambio, «nos corresponde dedicarnos a la ingente tarea que nos aguarda: que esos muertos venerados inspiren en nosotros una mayor devoción a la causa por la cual dieron ellos la postrera suma de su fe; que aquí solemnemente proclamamos que esos muertos no habrán muerto en vano», sólo nos dejó a los demócratas de todas las eras y confines la obligación de añadir Amén.    pedroj.ramirez@el-mundo.es

Michavila: «La democracia española no quiere terroristas a sueldo con los impuestos de todos»
MADRID. MANUEL MARÍN / NIEVES COLLI ABC  1 Septiembre 2002

Tiene el gesto satisfecho del deber cumplido. José María Michavila ha sido la proa en la compleja travesía que concluirá el martes con la demanda que el Gobierno, a instancias del Parlamento, presentará contra Batasuna. A partir de ahí, los Tribunales tendrán la última palabra. Ni el ministro de Justicia ni su equipo han tenido vacaciones pero, como él mismo dice, la democracia ha decidido plantar cara al terrorismo y «mi jefe son los españoles».

- El acuerdo que adoptó el viernes el Consejo de Ministros, ¿es el más importante de todo el mandato del Gobierno de Aznar?
- Es un acuerdo de gran trascendencia democrática para luchar contra el terrorismo. Sin duda es un acuerdo extraordinariamente importante.

- ¿En qué medida el Gobierno teme una sangrienta reacción de ETA?
- La ilegalización de Batasuna es un gesto de dignidad democrática para acabar con la impunidad de un partido que ha convertido la política en la prolongación del terrorismo. Es una decisión cargada de lógica democrática y necesaria. ¿La reacción de los violentos? Cuando se está hablando de principios, no es algo que deba atemorizarnos. Si su reacción nos infundiera temor, sería el terrorismo el que ganara la batalla, y hoy es la sociedad democrática quien la gana sabiendo plantar cara al terrorismo con el Estado de Derecho como bandera.

- ¿Se ha planteado el Gobierno la posibilidad de que este doble frente político y judicial pueda abrir una brecha en el seno de la izquierda radical vasca?
- Ese tipo de análisis es imposible de hacer. El análisis que hace el Gobierno es que esta iniciativa contribuye a estrechar el cerco al terrorismo y a los violentos. Es una iniciativa por la que los demócratas españoles hemos decidido dejar de financiar con nuestros impuestos a quienes abastecen al terrorismo. La democracia española ha decidido impedir que un partido ponga sus listas electorales al servicio de ETA; que ceda el censo electoral al terror y al chantaje. Lo que hagan otros... no nos corresponde a nosotros analizarlo. En todo caso, yo prefiero dedicarle todas las horas que haga falta a explicar al PNV que la democracia ha dejado de financiar al terrorismo con nuestros impuestos que explicarle a la familia de una víctima recién asesinada por ETA que hay quien se sigue llamando demócrata y quiere que persista la financiación del terrorismo vía impuestos.

- ¿Y por qué el PNV ha salido en defensa de Batasuna?
- Lo único que hace la ley de Partidos es marcar una raya: a un lado, los partidos democráticos sea cual sea su ideología y, al otro, los terroristas y los partidos que apoyan de manera sistemática y reiterada la violencia. Es la única línea que establece la ley. Lo que no alcanzo a entender es por qué el PNV ha pretendido hacer otra línea divisoria que no existe en la ley. La ley no ilegaliza ideologías... es al revés. Permite que se difunda libremente la opinión de muchas personas que hoy, día a día, se ven amenazadas, coaccionadas y chantajeadas por el terrorismo en el País Vasco. Esta es una ley en favor de la libertad de expresión, de opinión, de cátedra y de acción política de muchas personas que se ven impedidas de ejercer su actividad normal por la presión de Batasuna.

- Pero el PNV se ha puesto demasiado nervioso...
- Claro, ellos son los que tienen que explicar por qué en esta ocasión no han estado del lado de la democracia y no han defendido una iniciativa tendente a impedir que se utilice a la propia democracia como prolongación del terrorismo. Es una decisión, por otro lado, que países de nuestro entorno vienen adoptando desde hace mucho tiempo y que demuestra que España es una democracia madura y sin complejos. Por ejemplo, en Francia y en Alemania, en los últimos años se han ilegalizado más de 30 formaciones políticas.

- ¿Tienen motivos los nacionalistas para alentar el debate de que el PNV será el siguiente en ser ilegalizado?
- Una ley en favor de la libertad no admite lecturas victimistas.

- ¿Y cómo asume el Gobierno la abstención de CiU?
- La actitud de CiU me ha sorprendido... Me parece lamentable que no haya sido más clara y se haya instalado en la ambigüedad en un tema en el que no caben ambigüedades.

- ¿Hay que verlo con una clave electoral?
- Repito que me resulta sorprendente y lamentable... No le encuentro explicación.

- Hace algunos años, Batasuna reunía a decenas de miles de personas en actos públicos. ¿No le extraña que a la hora de movilizar a sus bases contra el cierre físico de sus sedes hayan acudido sólo unos centenares?
- Hechos como este demuestran que merece la pena impulsar la eficacia del Estado de Derecho. La virtualidad de esta ley es que la gente que está dando la cara contra el terror y la amenaza ha visto que el Estado de Derecho les defiende, está con ellos. La ley de Partidos es una clara demostración de que la sociedad española mira cara a cara a los terroristas y lucha contra ellos con las armas del Estado de Derecho.

- Hace unos años parecía impensable la ilegalización de Batasuna. ¿Qué ha cambiado ahora?
- La ilegalización de Batasuna ha sido un asunto que nuestra democracia ha intentado en varias ocasiones sin éxito. Se intentó en 1982, en 1984 y de alguna manera hubo algún intento en 1995... Lo que no existía era la vía constitucional para la ilegalización, que ahora sí existe como fruto de una sociedad madura, del espíritu de Ermua y de una ciudadanía que ha dicho «basta ya, vamos a luchar con toda la eficacia del Derecho en favor de la convivencia».

- Todavía hay países de nuestro entorno que califican a ETA como «organización separatista» y no como banda terrorista. ¿Cuándo va a ganar España esta batalla internacional, que parece una asignatura pendiente?
- En estos años hemos avanzado mucho en la cooperación internacional contra el terrorismo. España hoy se siente muy apoyada por la solidaridad de todos los países de la UE y de todas las democracias. Hoy, en Europa no hay santuarios en los que se puedan refugiar los terroristas y en todo el mundo iberoamericano, excepto en Cuba, ocurre lo mismo. Hemos aprobado normas como la orden de detención europea y aplicado sistemas de cooperación policial y judicial que están siendo extraordinariamente eficaces. Por ejemplo, nuestra colaboración con Francia es estrechísima y las extradiciones se han multiplicado en los últimos años.

- Desde el nacionalismo vasco se ha criticado el auto del juez Garzón por político y falto de argumentación jurídica sólida. ¿Cree usted que la suspensión de actividades de Batasuna está suficientemente fundamentada?
- Yo creo que hay algunas personas que nunca encuentran acertada ninguna iniciativa contra el terrorismo. Cuando se puso en marcha una ley para penalizar los actos de vandalismo callejero como delito terrorista, no la votaron a favor. Igual ocurrió cuando se tipificó la exaltación y justificación del terrorismo. Cuando se impulsó la ley de Partidos, decían que la vía constitucional no era necesaria porque bastaba con la vía penal, y cuando se pone en marcha la vía penal, se critica. No alcanzo a entender por qué nunca es oportuno ningún instrumento para luchar contra el terrorismo.

- Desde Batasuna se ha ironizado sobre el hecho de que ambas vías, penal y política, pese a ser independientes, han coincidido «casualmente» en el tiempo.
- Ambas vías son nítidamente distintas, pero es evidente que cualquier demócrata se alegra de las decisiones de cualquier autoridad del Estado si sirven para estrechar el cerco al terrorismo. Y la decisión de Garzón así lo hace en la vía penal. Pero hay una cosa clara: en estos últimos años se ha avanzado mucho en alcanzar una demostración jurídica de lo que para la sociedad era una evidencia, que el terrorismo no es sólo una banda terrorista, sino un entramado de organizaciones en el que unos prestan apoyo logístico, otros son una red de financiación, otros captan y movilizan jóvenes, otros son una red de apoyo internacional... Es una organización común. Y en esto se ha avanzado con decisiones judiciales muy relevantes, como la entrada en prisión de la mesa nacional de HB por ceder sus espacios electorales gratuitos a una banda terrorista. Con el tiempo, se está produciendo una evidencia jurídica de lo que era una evidencia sociológica.

El Partido Popular pide el cese de un jefe de la Ertzaintza por criticar la suspensión de Batasuna
Efe Libertad Digital  1 Septiembre 2002

El PP del País Vasco ha reclamado este domingo el cese del responsable de la lucha antiterrorista de la Ertzaintza por unas declaraciones a un diario francés en las que critica la eficacia que para la lucha contra ETA va a tener la suspensión judicial de la actividad de Batasuna y abogar por una negociación con la banda terrorista.

El responsable policial aludido es el director de la Policía de lo Criminal y máximo responsable de la lucha antiterrorista de la Ertzaintza, Ignacio Ormaetxe, y declaró al diario francés “Le Monde” que son "ineficaces e inútiles" las medidas judiciales contra Batasuna y añadió que "es necesario negociar" para que el terrorismo finalice. El parlamentario "popular" vasco Carlos Urquijo ha anunciado la interpelación sobre estas declaraciones al consejero de Interior, Javier Balza, porque "es inadmisible y, sobre todo, poco alentador, que un responsable policial reconozca la insuficiencia e ineficacia de su trabajo".

"¿Con qué ánimo -se pregunta Urquijo- van a afrontar los ertzainas los indudables riesgos que corren jornada tras jornada en la lucha antiterrorista, tras conocer las declaraciones del responsable de esta tarea en el cuerpo?". Por este motivo, presenta a la Mesa del Parlamento Vasco tres preguntas para su respuesta por escrito, en las que desea que el consejero le diga si "ha recriminado al director de la Policía sus afirmaciones" y si "sigue contando con su confianza para continuar en el puesto".

Ignacio Ormaetxe, abogado de profesión, ocupa el cargo de director de la Policía de lo Criminal del departamento vasco de Interior desde 1999 y, como letrado, atendió en su despacho a presos de ETA arrepentidos y a jóvenes arrestados por su presunta relación con acciones de violencia callejera.

Desactivada en Bilbao una carga explosiva con la que Eta iba a atentar contra un vehículo de la Ertzaintza
Otr/Press - Bilbao.- La Razón 1 Septiembre 2002

La Ertzaintza desactivó esta madrugada en Bilbao una carga de explosiva de entre 30 y 40 kilos de Titadine colocada en la furgoneta robada a primera hora de la tarde del sábado en la localidad vizcaína de Dima por Eta. La banda pensaba atentar contra un vehículo de la Ertzaintza que iba a realizar labores de custodia a un centro de toxicómanos de Bilbao.

El vehículo fue localizado a las nueve y media en el barrio de Zamakola y el cordón policial se levantó sobre las tres menos veinte de la madrugada, tras la explosión controlada de la carga. Los equipos de artificieros de la Policía vasca retiraron el vehículo, que fue localizado por una patrulla de la Ertzaintza que alertó sobre la posibilidad de que contuviera una carga explosiva. La Policía autonómica mantuvo acordonada la zona en un radio de acción de más de 800 metros alrededor de la calle donde fue encontrado el vehículo, a la salida del casco viejo bilbaíno.

El objetivo de la carga era una patrulla de la Policía vasca, que iba a realizar labores de custodia al centro de toxicómanos «Hontza», en el barrio bilbaíno de Zamakola. La banda tenía previsto perpetrar el atentado ayer mismo, pero las medidas de autoprotección que adoptaron los agentes pudieron evitar que Eta llevase a cabo su acción con éxito. Aunque las primeras hipótesis apuntan a que los autores del atentado frustrado hayan podido ser activistas del «Comando Vizcaya», en concreto del «Talde», un portavoz de la Ertzaintza aseguró que no se podrá determinar hasta que no se inicie la investigación y se avance en el análisis de las pruebas.
El vehículo fue robado hacia la una y media de la tarde de ayer, sábado, cuando tres personas encapuchadas, que dijeron actuar en nombre de la banda terrorista, asaltaron el vehículo, atando a un árbol y amordazando a su propietario, al que dejaron abandonado en las inmediaciones y que posteriormente pudo desatarse y avisar a la Policía vasca.

Dolor bilbaíno
Las reacciones al ataque no tardaron en producirse. El alcalde en funciones de Bilbao, Ibon Areso, condenó «con rotundidad» la frustrada acción y advirtió a la organización terrorista del «dolor y sufrimiento que hubiesen causado a la sociedad bilbaína» si el atentado se hubiese producido. Areso transmitió además su apoyo y solidaridad a la Ertzaintza ante el acoso que está sufriendo por parte de Eta.

El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, advirtió a los terroristas de que no va a ser su respuesta la que impida la actuación del Estado de Derecho y de la sociedad democrática en defensa de los derechos y libertades de todos. Para el PP, esta nueva acción de Eta ratifica su decisión de combatir el terrorismo en todas sus expresiones y evitar que se utilicen coberturas legales para ampararlo.

La Guardia Civil detiene en San Sebastián a dos jóvenes por quemar un autobús
Seis encapuchados arrojaron cócteles molotov contra el vehículo, que resultó totalmente calcinado
J. SAIZ/SAN SEBASTÁN El Correo 1 Septiembre 2002

Una patrulla de la Guardia Civil detuvo durante la tarde de ayer en el barrio donostiarra de Igueldo a dos jóvenes por su presunta relación con el ataque con cocteles molotov perpetrado contra un autobús urbano. El vehículo se encontraba en una parada de la zona y quedó totalmente calcinado, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa.

El sabotaje se produjo a las 19.00 horas en el Paseo Padre Orkolaga, cerca del cámping, y ni el chófer ni ningún viajero del transporte resultaron heridos, según la Ertzaintza. La acción fue llevada a cabo por un grupo de unos seis encapuchados, que abordó el autobús en la parada donde finaliza la línea que conecta Igueldo con el centro de San Sebastián. Una patrulla de la Guardia Civil se percató de los hechos y detuvo, instantes después del incidente, a dos jóvenes por su presunta relación con el sabotaje, manifestaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno.

Hasta el lugar del ataque se acercaron varias dotaciones de la Ertzaintza y de los bomberos de San Sebastián, quienes sofocaron el fuego, pero no pudieron evitar que el autobús, uno de los más antiguos de la flota, quedara «destrozado», según señaló el concejal de Movilidad Urbana, Ernesto Gasco (PSE). La compañía municipal ha suspendido, de momento, el servicio de esta línea, añadió el edil socialista.

Los violentos han atacado un total de cuatro autobuses urbanos en San Sebastián en los últimos seis días. Dos conductores y un pasajero resultaron heridos de carácter leve en estas acciones. El lunes fue apedreado un vehículo en Loiola y su conductor sufrió heridas en la cara por cortes de cristales. Al día siguiente fueron atacados dos autobuses en la Avenida de Tolosa e hirieron a un viajero. En la tarde del viernes, otros radicales rompieron con una herramienta pesada los ventanales de un autobús en Eguia, con los pasajeros dentro. El chófer sufrió la rotura de un dedo y fue atendido por una crisis nerviosa. El alcalde de San Sebastián, Odón Elorza (PSE), condenó el ataque.

'Batasuna se ha colocado en el lugar que ella ha elegido: fuera de la ley'
JUAN G. IBÁÑEZ | Santander El País  1 Septiembre 2002

El secretario general del Partido Socialista de Euskadi, Patxi López, está a favor de la unión de las fuerzas democráticas en Euskadi, pero anuncia que el PSE no va a renunciar a sus planteamientos en aras a favorecer la coincidencia con el PP y asegura que las solución del PNV para combatir el terrorismo es 'más nacionalismo'.

Pregunta. ¿Cuáles son las consecuencias que más le preocupan de las iniciativas políticas y judiciales para ilegalizar a Batasuna?
Respuesta. Por encima de las consecuencias tiene que estar la aplicación de los principios democráticos y la defensa de la democracia frente a fuerzas que amparan y dan cobertura al terrorismo.

P. El lehendakari Ibarretxe, ha aducido que la Ley de Partidos rompe los puentes entre las fuerzas democráticas, cuando desde hace tiempo no existe una unión de esas fuerzas democráticas.
R. Es una irresponsabilidad hablar de romper incluso los tímidos lazos de la Mesa de Arkaute, dedicada a mejorar la protección de los amenazados en el País Vasco, y de la mesa de partidos que preside el lehendakari. El Gobierno vasco tiene la obligación de que nunca se rompa un clima que permita seguir hablando. Al PNV hay que colocarle en su sitio, porque no puede ocupar el de todos. Los nacionalistas siempre han jugado al victimismo y siguen repartiendo las culpas entre los demás, como si no les afectara a ellos, cuando llevan 20 años gobernando. Los socialistas seguiremos intentando que se recupere la unidad de los demócratas contra el terrorismo.

'P. La claridad con que Ibarretxe anunció que respetaría la decisión judicial de suspender a Batasuna y la actuación de la Ertzaintza para ejecutarla ¿le parecen muestra de un mayor compromiso por su parte contra el terrorismo?
R. A veces consideramos como un avance lo que no es más que el cumplimiento de una obligación democrática. Cuando se dice que la Ertzaintza es una policía integral va incluido que es una policía judicial y que tiene la obligación de cumplir el mandato de un juez.

P. La respuesta de Batasuna no ha sido una exhibición de movilización popular. ¿Se trata de una autocontención deliberada o refleja que no tiene el apoyo popular del que alardea?
R. Quita la razón a los agoreros que hablaban de que la ilegalización tendría terribles consecuencias. Batasuna pervertía los mecanismos del Estado de derecho, y ahora se la ha colocado en el lugar que ella ha elegido: fuera de la ley. Pero ahí no está tan cómoda, y ha mermado su capacidad de reacción.

P. ¿Cree que la ilegalización acabará siendo asumida en Euskadi como un hecho natural y largamente merecido por el entramado político que, según el juez Garzón, dirige ETA?
R. Sí. Según los nacionalistas, deberíamos esperar a que Batasuna fuera perdiendo, con cuentagotas, apoyo electoral. Pero llevamos ya 25 años esperando a que Batasuna haga lo que todos le pedimos: que dé el salto a la política rechazando la violencia. Lo que el PNV está queriendo decir es que él quiere seguir atrayendo a votantes del electorado radical. Por eso se parece cada vez más a Batasuna, en vez de conseguir que Batasuna se aleje de la violencia y actúe exclusivamente desde la política.

P. ¿Ve factible, o deseable, evitar que Batasuna se presente a las elecciones municipales con otra denominación y estructura?
R. Lo veo deseable. Porque a Batasuna no se le intenta ilegalizar por tener una ideología independentista, sino por sus actuaciones claramente al margen de la ley. Ya hay una formación que defiende el independentismo pero que rechaza la violencia, que es Aralar. Eso prueba que no es verdad que estemos enviando a la clandestinidad a los votantes independentistas.

P. ¿Usted ve, o confía, en que las 'soluciones de paz' que mencionaba el pasado viernes Ibarretxe, y que apuntan a desbordar el actual marco jurídico el País Vasco, sean tales soluciones?
R. No. Los nacionalistas nos quieren proponer como solución al problema más nacionalismo, y eso, por un lado, divide aún más a la sociedad vasca; y, por otro, si lo que intentan con eso es contentar a la bestia, está bastante demostrado que ETA es insaciable. Los socialistas estaremos siempre en contra de posiciones autodeterministas, que sólo llevan al enfrentamiento entre vascos.

P. ¿Qué piensa hacer si el Gobierno vasco decide asumir competencias que no le han sido transferidas? A su juicio, ¿es una amenaza real o un amago para intimidar?
R. Creo que forma parte de un estilo de hacer política que utiliza el amago y la amenaza. Desde luego, no son aceptables los ultimátum y las imposiciones para lograr un entendimiento sobre algo que en absoluto es patrimonio de los nacionalistas, como es el Estatuto y las transferencias pendientes. Hago un llamamiento a la cordura para que ambos gobiernos se sienten a negociar.

P. ¿Cuál va a ser el comportamiento de su partido en las instituciones para que, conforme al criterio de Garzón, los representantes de Batasuna actúen de forma individual pero no como grupo?
R. Vamos a pedir un informe al juez y a los servicios jurídicos del Parlamento. Deseamos que haya una aclaración judicial, porque en el ámbito político podrían darse diferentes interpretaciones dependiendo de la mayoría de turno.

P. Sus compañeros en el Congreso de los Diputados sostienen que, tras la iniciativa para ilegalizar a Batasuna, se abre en el País Vasco una nueva etapa, que debería caracterizarse por la unión de las fuerzas democráticas frente al terrorismo. ¿Lo ve factible?
R. Desde que el PNV se lanzó al Pacto de Lizarra el clima político no hace preveer que esa unidad se pueda dar a corto plazo. Pero los socialistas la hemos pedido siempre y vamos a seguir luchando por conseguirla. Posiblemente otros partidos estén pensando más en cálculos electorales, instalados en la política de enfrentamiento.

P. Cuando Jaime Mayor Oreja dice que tiene gran respeto por la línea seguida por Redondo Terreros pero que está dispuesto a hacer 'lo que haya que hacer con usted y su equipo', ¿cómo se lo toma?
R. Con el PP compartimos en el País Vasco una serie de principios y de objetivos: defender las libertades, acabar con ETA... Pero el PSOE seguirá adelante con sus propios planteamientos: en ocasiones coincidirán con los del PP y en otras no. No vamos a renunciar a ellos en aras a la coincidencia. No puede ser que el PNV y el PP sigan marcando las líneas políticas a brochazos: ni el PNV es el sicario de ETA, como dicen los populares, ni el PP es el responsable de todos los males de este país, como pretende el PNV. Los socialistas queremos ser alternativa y lo vamos a intentar, aunque sea en solitario.

P. ¿Le angustia la confección de las listas electorales municipales, dado que los posibles candidatos saben que correrán riesgo sus vidas y la de sus familiares?
R. Me preocupa, y mucho. Los gobiernos tienen la obligación de ir poniendo las condiciones para que a las próximas elecciones todas las fuerzas democráticas podamos presentarnos en igualdad de condiciones, cosa que hoy no existe. Estoy convencido de que presentaremos listas en los municipios donde siempre lo hemos hecho.

P. ¿Cómo reacciona el líder del PSE cuando una edil socialista se encuentra en la ropa que lleva puesta su niño una amenaza de muerte?
R. Lo importante no es cómo reaccionamos nosotros, además de con solidaridad y rabia, sino la sociedad vasca. Porque en demasiadas ocasiones una parte de esa sociedad prefiere mirar para otro lado. Eso es lo más terrible de toda esta situación.

Gobierno y alternativa, ante un curso electoral
Editorial El País 1 Septiembre 2002

El principal problema político de la democracia española en estos 25 años, el del terrorismo, ha entrado en una nueva etapa con la suspensión cautelar de Batasuna y el inicio de los trámites para su ilegalización. La apertura del nuevo curso político está marcada por ese acontecimiento, que condicionará el desarrollo de un calendario en el que destacan las elecciones municipales y autonómicas de la primavera próxima y en el que se decantará el aspirante a suceder a Aznar al frente del Partido Popular.

Aznar aspiraba a dejar resuelto, antes de irse, el problema del terrorismo. Creyó haberlo conseguido al declarar ETA su tregua de 1998, pero ahora sabe que la cosa es más difícil. Así lo manifestó esta semana en su habitual discurso de apertura de la temporada en Quintanilla de Onésimo: la ilegalización de Batasuna contribuirá a hacer más difícil la vida al entorno de ETA, pero no acabará con esa organización; para llegar a ese objetivo habrá que pasar por 'nuevos sacrificios'. El PP, sin embargo, no podría haber dado este paso sin la previa iniciativa socialista del pacto antiterrorista, y la ley de partidos habría nacido con una insuficiente legitimación política -que no es sólo cuestión de números- sin las enmiendas de CiU y los socialistas, que depuraron el proyecto inicial de peligrosos deslizamientos.

La política parlamentaria favorece esos ajustes, sin los que no habría sido posible una votación como la del pasado día 26, en la que tan sólo 10 de los 350 diputados se pronunciaron contra la iniciativa de intentar sacar de la legalidad al brazo político de ETA. El PSOE no sólo ha evitado la confrontación con el Gobierno en ese terreno tan delicado, sino que ha tenido interés en compartir la responsabilidad de la iniciativa. Ello ha dado ocasión a Rodríguez Zapatero de seleccionar otros temas de diferenciación con el poder que permiten desplegar una oposición más visible. Así se manifestó ya en el debate sobre el estado de la nación de julio, ganado por el futuro candidato socialista, según las encuestas. El acercamiento del PSOE al PP en expectativas de voto que registra el último sondeo del CIS parece avalar esa estrategia.

Pero, superado el ecuador de la legislatura, también para el equipo de Zapatero se acerca el momento de la alternativa, de pasar de la denuncia de los efectos sociales de la política de Aznar-Rato a la defensa de sus propias recetas. Las encuestas siguen reflejando una mayor confianza en la capacidad de gestión del PP, pero, al igual que en el Reino Unido del último periodo de Thatcher, comienzan a aparecer zonas oscuras: la siniestralidad laboral, la violencia familiar, los ancianos que fallecen en soledad, por citar asuntos de actualidad esta misma semana, son síntomas de un cierto abandono de la dimensión social de la política.

No se trata tanto de aumentar el gasto público como de orientar mediante reformas legales y estímulos fiscales iniciativas públicas o privadas que creen empleos en los huecos detectados en los servicios sociales: guarderías, cuidado de enfermos y ancianos, en particular. Junto a ello, se esperan alternativas de la izquierda a las reformas laborales con recorte de derechos impulsadas por la derecha y que provocaron la huelga general de junio, inexistente según el Gobierno, pero cuyos efectos se verán en la negociación social de este otoño.

Además de la madurez de la oposición, las elecciones de mayo pondrán a prueba la fortaleza del PP a un año de las generales, para las que todavía no tiene candidato. Nadie duda de que Aznar tendrá la última palabra en la designación, y son pocas las posibilidades de que adelante la decisión, como le piden algunos sectores de su partido. También le pidieron un adelanto de las últimas generales, pero la mayoría absoluta justificó su empeño de no modificar el calendario.

En Quintanilla, junto a la inoportunidad, por falta de respeto a la institución, de designar a Juan José Lucas como próximo presidente del Senado, Aznar esbozó una catálogo de prioridades que van de la bajada de impuestos a la política de inmigración, pasando por la descentralización de las autonomías en favor de los municipios. Las tensiones nacionalistas, avivadas por la ilegalización de Batasuna, podrían impulsar la alianza plasmada en la Declaración de Barcelona, cuyos socios, CiU, PNV y BNG, se reunirán el 10 de septiembre para estudiar posibles iniciativas conjuntas. Fue la influencia de Pujol, obligado a pactar con el PP para gobernar en Cataluña, lo que evitó que la deriva soberanista del PNV se extendiera; pero el año próximo también hay elecciones catalanas (en las que Pujol no será candidato), con repercusiones nacionales que complican este de por sí movido y reñido curso.

Dos vías y un destino
JAVIER PRADERA El País  1 Septiembre 2002

El pleno del Congreso de los Diputados puso en marcha el pasado lunes el proceso de ilegalización por la vía civil (también denominada democrática-constitucional o político-democrática) de Batasuna al instar al Gobierno, mediante una proposición no de ley, a emprender ese camino; el Consejo de Ministros acusó recibo anteayer del requerimiento parlamentario e interpondrá la próxima semana la correspondiente demanda ante la Sala Especial del Tribunal Supremo en el marco de la nueva Ley de Partidos de 27 de junio de 2002. El amplio respaldo de la Cámara baja tuvo un valor fundamentalmente simbólico: el concurso de los diputados no resulta imprescindible para que la maquinaria de la justicia arranque a solicitud del Gobierno o del fiscal general del Estado. La votación reflejó el acuerdo básico de populares y socialistas sobre la materia; las abstenciones (una treintena) y los pronunciamientos negativos (una decena) mostraron las reticencias -previsibles- de las fuerzas nacionalistas ante la propuesta de ilegalización de un partido -aunque violento- de ideología independentista. Las presiones ejercidas previamente por el PP sobre los nacionalistas catalanes para conseguir su voto favorable fueron seguramente contraproducentes: además de su antiestética costumbre de presentarse como protagonista excluyente de la política antiterrorista, el presidente del Gobierno muestra también una peligrosa proclividad a confundir los consensos democráticos voluntarios con las uniones sagradas forzosas.

La práctica simultaneidad establecida entre las inminentes demandas de ilegalización civil de Batasuna y el auto penal dictado el mismo 26 de agosto por el juez Garzón para suspender cautelarmente durante tres años las actividades públicas, privadas e institucionales de esa misma formación política planteará seguramente problemas técnico-jurídicos relacionados con la doble naturaleza procesal y sustantiva de esas actuaciones judiciales.

Aunque el artículo 10.6 de la Ley de Partidos establece que 'la eventual coincidencia en el tiempo' de los procedimientos civil y penal respecto de una misma formación política 'no interferirá la continuación de ambos hasta su finalización produciendo cada uno de ellos sus correspondientes efectos', la potencial concurrencia de la Sala Especial del Supremo y de su Sala Segunda para dictar sentencia firme sobre la eventual ilegalización de Batasuna podría crear un complicado escenario de litispendencia. Esa incertidumbre procesal tal vez refuerce el apetito de los comensales políticos dispuestos a elegir a la carta entre la vía penal y la vía civil de acuerdo con sus gustos o conveniencias. El PNV ya demostró su caprichosa versatilidad en este terreno al defender primero -de labios hacia afuera- la idoneidad teórica de la vía penal para la eventual ilegalización de Batasuna y rechazar después -a raíz de las medidas cautelares dictadas por Garzón- su aplicación práctica. A nadie debería engañar, sin embargo, ese juego del escondite: el infantil truco de taparse tras la hipócrita aceptación inicial de la vía penal con el único propósito de disfrazar las verdaderas motivaciones del rechazo a la vía civil de ilegalización de Batasuna quedó al descubierto tras la escandalizada embestida de los críticos contra el auto del 26 de agosto.

La relativa lentitud de los procesos penales servirá de caldo de cultivo a las apuestas impacientes en favor de la prevalencia de la vía civil en esa carrera hacia la sentencia firme; el deseo del presidente del Gobierno de coronar su mandato con la ilegalización de Batasuna presionará en la misma dirección. Resultaría aconsejable, sin embargo, comparar la profundidad temporal del proceso penal (sin otro límite que la prescripción) y el corto recorrido histórico (desde el 27 de junio de 2002) del proceso civil.

El portavoz de CiU defendió en el pleno del Congreso la abstención de su grupo con el atendible argumento -expuesto meses antes en el debate sobre la Ley de Partidos- de que no le corresponde al Parlamento la tarea de promover ante los tribunales la ilegalización de Batasuna; su único papel era aprobar la norma -CiU votó a favor de la Ley de Partidos- posibilitadora de esa eventual resolución judicial. Esa opinable discrepancia, torpemente utilizada por el Gobierno para poner a CiU contra las cuerdas, ofrece menor interés que la discusión en torno a la oportunidad política y las consecuencias prácticas de la iniciativa tomada contra el brazo político y electoral de ETA. La tesis según la cual su ilegalización dejaría fuera de juego a un posible interlocutor para la paz en el País Vasco, comparable con el Sinn Fein en el Ulster, es una burda intoxicación; lejos de ser una pista de aterrizaje para la reconciliación de los terroristas con la democracia, Batasuna es la base de aprovisionamiento de sus acciones criminales. Conviene recordar, en cualquier caso, que los vaticinios -optimistas o pesimistas- sobre los imprevisibles efectos de una decisión sin precedentes no suelen ser más que una supersticiosa manera de reforzar los deseos o los temores y de justificar las apuestas realizadas.

Tampoco el debate en torno a las ventajas comparativas de la vía civil y de la vía penal para llegar al mismo destino son concluyentes. Sin duda, los partidos pertenecen a la categoría jurídica de las asociaciones, protegidas como tales por el artículo 22 de la Constitución, a menos que 'persigan fines o utilicen medios tipificados como delitos', sean 'secretas' o tengan 'carácter paramilitar': algunas dudas razonables acerca de la conveniencia de ilegalizar a Batasuna por la vía civil descansan sobre esa aparente exclusividad de la vía penal para expulsar a cualquier asociación del ordenamiento jurídico. Pero el artículo 6 de la Constitución también describe a los partidos como asociaciones cualificadas por sus funciones dentro del sistema democrático: su papel cuasi monopólico en el proceso electoral y su control de la vida parlamentaria y municipal justifican las subvenciones públicas que reciben y los privilegios jurídicos de que disfrutan.

La Ley de Partidos descansa sobre el supuesto implícito de que sus derechos y ventajas como asociaciones cualificadas llevan aparejados deberes y obligaciones como gestores del Estado pluralista de derecho: ésa constituiría la razón última para la eventual ilegalización de Batasuna por la vía civil. En cambio, el sumario 35/02, que arranca de las diligencias abiertas por el juez Garzón en julio de 2000 y arrastra las conclusiones de otras cuatro causas (18/98, 8/01, 33/01y 15/02) , acumula una espeluznante y documentada colección de 'indicios, datos, elementos, testimonios e informes periciales' sobre la imbricación de Batasuna y ETA en el mismo conglomerado o puzzle terrorista, rebautizado a efectos políticos como Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV).

Los buenos conocedores de la situación en el País Vasco no albergan la más mínima duda sobre esa conexión, sin perjuicio de que las obvias evidencias cotidianas (ni siquiera los documentos de ETA y de Batasuna se toman la molestia de negar sus nexos, sólo desmentidos ventajistamente ante los jueces) deban ser transformadas en pruebas legales para que los tribunales dicten sentencia condenatoria.

Si la vía civil podría eventualmente ilegalizar a Batasuna como partido por incumplir los deberes y obligaciones con el sistema democrático exigibles a ese tipo de asociación política cualificada, la vía penal llegaría al mismo destino a través de un trayecto diferente: una banda terrorista -viene a concluir Garzón en su trabajado y escrupuloso auto- no puede concurrir a las elecciones, cobrar subvenciones públicas y participar en las instituciones democráticas aunque se disfrace con la piel de cordero de las siglas de un fingido partido.

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