AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 2 Septiembre   2002
ETA, EL BRAZO JUSTICIERO DE BATASUNA CONTRA LA ERTZAINTZA
Editorial El Mundo 2 Septiembre 2002

Primeros frutos
Editorial ABC 2 Septiembre 2002

PNV: retirada estratégica
EDITORIAL Libertad Digital  2 Septiembre 2002

¿Y quién es el buen ladrón
Luis María ANSON La Razón 2 Septiembre 2002

La gran mentira
Editorial La Razón 2 Septiembre 2002

Los legitimistas
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 2 Septiembre 2002

Garzón prohíbe las manifestaciones de apoyo a Batasuna
Madrid. Agencias ABC 2 Septiembre 2002

ETA intenta vengarse de la Ertzaintza en Bilbao con una furgoneta cargada de explosivos
JAVIER URTASUN El Mundo 2 Septiembre 2002

ETA, EL BRAZO JUSTICIERO DE BATASUNA CONTRA LA ERTZAINTZA
Editorial El Mundo 2 Septiembre 2002

Varios miles de simpatizantes de Batasuna corearon ayer durante una manifestación en San Sebastián gritos amenazantes contra el PNV y la Ertzaintza. Tal vez la clave del significado de esas amenazas la expresó el edil Josetxo Ibazeta -que debe ser procesado junto al resto de los convocantes- al final del acto cuando dijo en su alocución que la Ertzaintza «había superado los límites».

Lo sabíamos desde el día anterior, cuando ETA colocó en un barrio de Bilbao una furgoneta, robada a mediodía por tres encapuchados a punta de pistola, con más 30 kilos de dinamita y con un dispositivo para activarla a distancia. Pretendían, según estimaciones de la propia Ertzaintza, hacerla estallar al paso de una patrulla que cada día custodia en esa calle un centro de toxicómanos.

Algo falló en los planes terroristas y los artificieros de la Policía Vasca pudieron desactivarla de madrugada no sin provocar el lógico desasosiego de centenares de vecinos, desalojados por medidas de seguridad, a los que las cámaras han captado tratando de tapar con mantas a sus niños en plena calle.

El atentado es, evidentemente, un intento de venganza contra la Ertzaintza por haber demostrado estar dispuesta a cumplir la ley frente a Batasuna. ETA es sólo el brazo ejecutor de las amenazas que ya se habían anunciado, durante el desalojo de las sedes abertzales, con gritos como el de «pagaréis por lo que estáis haciendo». Los que gritaban sabían perfectamente la relación estrecha entre sus cuadros y los comandos de ETA a los que ya se suponía en el papel de legítimos vengadores.

Otegi, el portavoz de Batasuna, lo ha ratificado con claridad.Las bases del pueblo vasco están -según sus declaraciones publicadas ayer- «profundamente avergonzadas de la Ertzaintza». Ibarretxe -asegura- sólo «da cosmética soberanista». Otegi se atreve a comparar la Autonomía, con la guerra sucia, la dispersión de presos o la tortura y afirma que los cuatro son componentes de un mismo sistema para acabar con el movimiento independentista.

ETA, y por tanto Batasuna y su entorno, encaran la nueva situación con dos guerras a la vez. Por un lado el enemigo exterior es el Estado «fascista», y los jueces «con leyes españolas». La otra guerra es civil y se plantea contra el Gobierno Vasco y el PNV, que mantienen mensajes demasiado ambiguos.

Al lehendakari Ibarretxe la realidad le ha dejado sin margen de maniobra. El doble lenguaje para contentar a la vez al mundo de ETA, a Batasuna y a Madrid no le conduce a ninguna parte.Nadie le va a creer por ese camino. Es cierto que Ibarretxe lleva al País Vasco al abismo pero por las razones contrarias a las que aduce Batasuna.

Primeros frutos
Editorial ABC 2 Septiembre 2002

ESTOS primeros días del cierre de Batasuna se han sustanciado con un nítido fracaso de las movilizaciones populares organizadas por los proetarras para impedir, primero, y protestar, después, contra el «fuera de la ley» decretado por el juez Garzón y la inminencia de la aplicación de la ley de Partidos. Los militantes no se han volcado en los actos propagandísticos de queja. Hasta tal punto es así que han sido los dirigentes del entramado batasuno los que han protagonizado los encadenamientos y los que han salido a rastras de las sedes. En la calle, bien poco se ha visto a la hasta ahora tan «comprometida» tropa ciudadana filoetarra: menos de mil personas en San Juan de Luz (Francia) y unos miles en San Sebastián, un aforo mucho menos numeroso del acostumbrado. «Actúan», eso sí, los de la «kale borroka», pero no más que cualquier fin de semana. Un poso de «¿qué está pasando?» reflejan las declaraciones de los cabecillas batasunos que han notado esa falta de apoyo. Las eufemísticas «gracias» dadas por Otegi a su masa social dan cuenta del entusiasmo «perfectamente descriptible» de la dirección de Batasuna con la reacción, más bien sedada, de las bases. Puede que se estén dando los primeros pasos para que ocurra lo mismo que en Alemania, donde tras la derrota de Hitler era muy difícil encontrar nazis. El miedo es así y no hablamos precisamente de gente valiente.

Otra de las conclusiones de estos primeros días del «hasta aquí hemos llegado» es la precipitación con la que ETA se ha visto obligada a actuar y que le ha llevado, afortunadamente, a fallar en sus propósitos asesinos. Ocurrió con el artefacto colocado el martes 27 de agosto en los juzgados de Tolosa y con la furgoneta-bomba que, tras ser robada unas horas antes, los etarras estacionaron en las calles de Bilbao la pasada madrugada. Ambos intentos de atentado confirman el vaticinio de los duros sacrificios que aún deberá soportar la sociedad. ETA no es otra cosa que una máquina de matar. Y seguirá a lo suyo. El objetivo final de este cerco que el Estado de Derecho ha puesto sobre su entramado es, precisamente, que cada vez le sea más difícil asesinar. Y de ahí la importancia del rearme moral de los demócratas que debe acompañar a la acción total y sin concesión alguna de los distintos poderes.

Sin el amparo anímico de las bases y con la, por fortuna, secuencia de «fallos» de los matarifes, Batasuna se ha volcado en la estrategia de apremiar al PNV, vía amenazas (es la marca de la casa), para que acelere su radicalización y complete cuanto antes el camino soberanista de Estella que emprendieron juntos en 1998. Sin margen de maniobra, persigue aumentar el volumen de la reivindicación del partido de Arzalluz e intenta que éste meta gas a la crispación y sea el artífice de la ruptura definitiva. La situación también ha sorprendido al PNV, que se debate, ciertamente desconcertado, entre declaraciones como las de Imaz, portavoz del Gobierno de Ibarretxe, en las que asegura «No queremos romper con el Estado» y las, más montaraces, de Egibar diciendo que la ilegalización de Batasuna acelera el proceso soberanista. Todo muy coherente.

Estos son los primeros frutos de la ley de Partidos y del proceso penal abierto contra Batasuna, indudablemente más sabrosos y sanos que aquellos, teñidos de sangre, que caían del árbol de las nueces.

PNV: retirada estratégica
EDITORIAL Libertad Digital  2 Septiembre 2002

La vuelta del PNV al redil constitucional –del que aún no hace dos meses amenazaba con salirse, en compañía de EA e IU– es una clara demostración de la importancia que tiene la unidad de criterio que comparten –por el momento– PP y PSOE en lo que se refiere a la necesidad de oponerse a desafíos y novedades que podrían alterar gravemente la estabilidad política y la unidad de España. No hay que olvidar que Pujol, cuando el tripartito vasco –con el apoyo pasivo de Batasuna– aprobó el pasado mes de julio el “ultimatum” al Ejecutivo en materia competencial, declaró que “comprendía muy bien” a PNV y EA. La certeza de que el gobierno del PP, con el probable apoyo del PSOE, invocaría el precepto constitucional que faculta al Ejecutivo para suspender el estatuto de autonomía en el caso de que el tripartito asumiera unilateralmente las competencias que reclama, ha sido uno de los dos factores principales que explican la “retirada estratégica” anunciada por Ibarretxe.

El otro factor, sin duda, ha sido la unidad y la firmeza que los tres poderes del Estado –el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial– han demostrado en el proceso de ilegalización de Batasuna, abandonando los cínicos argumentos del PNV y los proetarras –la ilegalización ahondaría la fractura política y social de la sociedad vasca–, repetidos machaconamente durante veinticinco años. Los líderes del PNV han empezado a darse cuenta de que la sociedad española y la clase política ya están inmunizadas contra su propaganda y su arrogante victimismo, que ya sólo les funciona allende el Ebro y cada vez menos, a juzgar por los resultados de las últimas elecciones vascas, que muestran claramente que la única esperanza de crecimiento del PNV es arrebatar votos a Batasuna.

Fue esa certeza de haber tocado techo –aun a pesar de tener en sus manos la educación, de controlar directa o indirectamente la mayor parte de los medios de comunicación y de capitalizar los réditos políticos de los asesinatos de ETA-Batasuna– unida a la aniquilación política de Redondo Terreros lo que impulsó a los líderes nacionalistas a pisar a fondo el acelerador hacia la secesión, con llegada prevista en una o, como mucho, dos legislaturas. Pero los tiempos que corren no son los más propicios para desafiar abiertamente a la Constitución y al estado de derecho, habida cuenta de que Batasuna está de cuerpo presente, precisamente por haber hecho lo propio, eso sí, con la pistola en la mano.

Aunque impacientes por lograr en esta vida su paraíso totalitario, los líderes nacionalistas han preferido nadar y guardar la ropa, esperando a que ocupe La Moncloa un inquilino del PSOE –González, Cebrián y Polanco mediantes– más sensible a sus zalemas que Rodríguez Zapatero. Aunque es muy posible que, en el ínterin, ya se les haya pasado el arroz: una amplia minoría de votantes y militantes del PNV –esos “michelines” de los que Arzalluz quiere prescindir–, cansada de ser silenciada e intimidada y a la que le repugnan profundamente las consecuencias del pacto de Estella, puede retirar su apoyo a Ibarretxe y Arzalluz en las próximas elecciones autonómicas.

¿Y quién es el buen ladrón?
Luis María ANSON La Razón 2 Septiembre 2002
de la Real Academia Española

Javier Arzallus se ha comparado modestamente con Cristo en la Cruz, flanqueado por José María Aznar y por Arnaldo Otegui, «los dos ladrones», según sus sabias enseñanzas. El antiguo jesuita, al que sus compañeros de entonces llamaban «el nazi», tal era su entusiasmo por Hitler, le salen las metáforas evangélicas de forma natural, como agua manantial.

Así que ya tenemos a Arzallus, y con él, al PNV, clavado en la Cruz del monte Calvario. A su derecha José María Aznar, y con él, el PP; a su izquierda, Arnaldo Otegui, y con él, Batasuna. Los demócratas y los presuntos terroristas al mismo nivel, bajo la mirada excelsa del hijo de Arana vivo, del Arzallus más comprensivo y magnánimo.

La opinión pública quiere que el nuevo Cristo crucificado entre los dos facinerosos, popular y batasuno, nos diga quién es el buen ladrón. Quién, Otegui o Aznar, acompañará al hijo del hombre en el paraíso peneuvista.

Pero qué preguntas nos hacemos. Para Cristo-Arzallus, Otegui es, naturalmente, el buen ladrón, el que agita el árbol para que el PNV recoja las nueces, el que acompañará al nacionalismo en el reino de los delirios soberanistas, mientras en verdad, en verdad nos dice que Aznar descenderá a los infiernos para leer allí los versos de Dante y de Cummings.

La gran mentira
Editorial La Razón 2 Septiembre 2002

El último exabrupto de Arzallus, comparandóse a Jesucristo en la cruz, flanqueado por dos ladrones, en un burdo intento de equiparación de la Batasuna de Otegui con el presidente del Gobierno, resulta especialmente esclarecedor de la incómoda situación en la que ha quedado el PNV en el proceso de deslegalización de la organización proetarra. El intento de Arzallus, tan pintoresco como inútil, alimenta la inmoral política de «equidistancia» que busca igualar a las víctimas y a los asesinos etarras; a sus cómplices y a los demócratas en un mismo nivel. Y Arzallus y su partido, situándose cómodamente en medio, en el centro de todo, oprimidos por ambos extremos. Es la gran mentira de un PNV que recurre a un victimismo que oculta que lleva gobernando más de veinte años y sobre él recae, en buena medida, la culpa de que Eta siga asesinando y que el derecho a la vida, a la libre expresión, no existan realmente en el País Vasco.

Las barbaridades de Arzallus no deben escandalizar a los demócratas. Entre otras cosas, porque además de mostrar una peligrosa bajeza moral, denotadora de un mínimo equilibrio mental, indican que el proceso de deslegalización del brazo político de la banda terrorista ha sido todo un acierto. Puede ponerse en duda, y así lo aseguran hasta el presidente José María Aznar y el líder de la oposición, el socialista Rodríguez Zapatero, suponga por sí mismo el final del terrorismo etarra, pero lo cierto es que resulta imprescindible para aportar un poco de luz en esa gigantesca y sombría farsa que el nacionalismo ha montado en el País Vasco.

La deslegalización de Batasuna no es, en modo alguno, una «trampa política» para el PNV, sino un instrumento de defensa de los demócratas que no tienen por qué soportar, y financiar incluso con fondos públicos, a quienes hacen posible el asesinato y la amenaza diaria y someten a la dictadura del miedo a quienes simplemente se atreven a disentir. La deslegalización sitúa al PNV frente a los hechos, ante la realidad de que el nacionalismo vasco gobierna ahora gracia a los etarras, con quienes pactó en Estella un plan para la independencia y contra la Constitución y el Estatuto de Autonomía. El mensaje de Arzallus, que es también un descarado llamamiento a los proetarras para que voten en masa a su partido en las próximas elecciones municipales, intenta eludir un hecho irremediable: el PNV se enfrenta a una realidad que ha eludido durante años y está obligado a tomar partido y decidir, en última instancia, si está junto a los demócratas, en la vieja y olvidada tradición nacionalista, o si permanece junto a Eta y los partidarios del tiro en la nuca y el coche-bomba. No hay términos medios y no es posible, como pretende Arzallus, situarse en una cómoda equidistancia, recogiendo los frutos del árbol agitado por Eta y avanzado en la senda de la deslealtad con la Constitución.

Los legitimistas
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 2 Septiembre 2002

Todo conflicto nacionalista tiene algo de guerra romántica donde no se lucha por intereses, mas tampoco por ideas. En puridad, las querellas románticas son querellas sentimentales y ahí está su mayor fuerza, pues que la masa tiene un solo corazón sentimental que se licúa cada cierto tiempo, como la sangre de San Pantaleón o el corazón de Santa Gema Galgani, y entonces es cuando el gentío se echa espontáneamente a la calle sin que se lo pidan u obligando a que se lo pidan. El conflicto etarra, con toda su dureza e impiedad, tiene un fondo sentimental, romántico, de novia bien guardada en el caserío.

Por eso se produce la paradoja de unos extremistas violentos, persistentes, que por la otra punta son los legitimistas de la piedra vasca, como si cada piedra fuera un dolmen de los que sabiamente recreó Eduardo Chillida. Las guerras de intereses las hacen hoy las grandes potencias para monopolizar la globalización, el pensamiento único y el agua, que pronto va a valer más que el petróleo. Las guerras ideológicas o políticas son las que más apuntan al futuro, las que más novedad nos pueden traer, pues se trata de una idea frente a una contraidea, y el futuro despunta siempre, aun cuando se pierda la guerra, porque el futuro está ahí mismo, cargado de imaginación y de cocinas vitrocerámicas.

Todas estas guerras y otras se mueven hoy por el mundo, compuestas a veces de varias motivaciones como las que hemos apuntado y otras. Incluso en la guerra de Irlanda se da un componente religioso que los españoles ya resolvimos en nuestra Guerra Civil. Pero la lucha en el País Vasco resulta singular porque es específicamente la lucha por la tierra, entendida ésta, y sentida, como efluvio poderoso y dulce que lleva a la reconquista de lo que ya se tiene, de lo que nunca se ha perdido.

Estos legitimistas han pasado por una etapa antifranquista que fue muy seguida. Luego pasaron por una etapa marxista de puño en alto que se ganó la adhesión de cierto comunismo madrileño y de intelectuales como Alfonso Sastre y José Bergamín. Pero esas causas están extinguidas. El conato vasco se ha quedado en la invocación pura y perdida a unos valores muy reales y también muy retóricos cuya culminación pudiera ser el soberanismo, pero los propios legitimistas lo impiden una y otra vez al haber elegido una espiral violenta, una pirámide de sangre, que es el camino más largo y, ay, el más amargo.

Se denuncia mucho la sangre destrozada por ETA, pero esa sangre es precisamente la que no les permite volver atrás, la que les señala la huida hacia adelante, aunque sea por Santa Pola. El joven Otegi es una muestra singular del luchador romántico, del antipolítico que se está denunciando a sí mismo continuamente en una sublime y mortal baladronada. Dijo y repitió que no se ocuparían las sedes, pero las sedes se han ocupado con él en medio. No tiene dobleces de político cuando habla en público, sino que le urge decirlo todo de una manera belicosa pero en absoluto diplomática. Esto nos manifiesta que no se trata de un hombre de formación política sino de un gerifalte de la calle al que quizá la calle está empezando a abandonar. Puro personaje romántico y peligroso.

Garzón prohíbe las manifestaciones de apoyo a Batasuna
Madrid. Agencias ABC 2 Septiembre 2002

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó hoy al Gobierno vasco y a la Ertzaintza que tomen "las medidas necesarias" para impedir la celebración de "cualquier manifestación, ya sea convocada corporativamente, personal, pública o privadamente y que, de hecho, se refiera a HB-EH-Batasuna".

En una providencia notificada hoy, el magistrado asegura que los actos públicos de ese tipo "no tendrán carácter legal o lícito" al estar incluidos en la medida cautelar de suspensión por tres años de
las actividades de la coalición abertzale dictada el pasado día 26 de agosto.

Garzón recuerda, en este sentido, que la letra f del punto 5 de la parte dispositiva de su auto establecía la "suspensión de la capacidad de convocar manifestaciones, concentraciones, caravanas o cualquier acto público o de asistir a los mismos".

En la resolución notificada hoy, el juez añade que la medida de suspensión afecta también "a la utilización de símbolos, logotipos y cualesquiera otros medios, pancartas, caravanas, anuncios o
similares que se refieran a dicha organización terrorista".

Además, solicita a la Unidad Central de Inteligencia de la Policía Nacional y a la Ertzaintza que le informen hoy mismo de "si existen convocatorias de las manifestaciones realizadas por Batasuna
directa o indirectamente, o a través de personas vinculadas a la misma, y si el objeto y finalidad de la misma tiene relación con el objeto de este procedimiento".

La resolución de hoy afectará, de modo inmediato, a la manifestación prevista para el próximo día 7 en Bilbao en protesta por la suspensión de actividades de Batasuna, a cuya celebración el Ejecutivo vasco no ha puesto objeciones al haber sido convocada por
un particular.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, ordenó el pasado viernes a los servicios jurídicos del Estado la interposición de un recurso contencioso-administrativo frente a la ausencia de pronunciamiento del Gobierno Vasco prohibiendo esa
manifestación.

El día 24, al término de una conferencia de prensa que ofreció en San Sebastián el portavoz de Batasuna hasta su suspensión, Arnaldo Otegi, una persona presente en el acto, Jon Urrujulegi, anunció la celebración de una manifestación en contra del proceso de ilegalización de la formación abertzale para esa misma fecha, aunque no organizada por esta formación.

En un comunicado, la Delegación del Gobierno recordaba que "aunque esta manifestación fue comunicada al Departamento de Interior por un particular que no representa expresamente a
Batasuna, Herri Batasuna o Euskal Herritarrok, parece evidente que subyace una intención inequívoca de contravenir y hacer frente a las
disposiciones dictadas por el auto del juez Baltasar Garzón".

Esta manifestación iba a ser una más de las convocadas en protesta por la suspensión de actividades de Batasuna, tras la celebrada ayer en San Sebastián, en la que varios miles de simpatizantes de la coalición abertzale se manifestaron para protestar por la "grave situación que vive Euskal Herria", según los convocantes, tras el auto dictado por Garzón.

La celebración de esta protesta, que partió desde el Bulevar de la capital guipuzcoana sobre las 13,45 horas, fue comunicada al departamento vasco de Interior, que no puso ninguna objeción, ya que fue convocada por ciudadanos particulares y cumplía todos los requisitos que marca la ley.

Los participantes en la manifestación, entre los que se encontraban los ediles de Batasuna Josetxo Ibazeta, Maider Alustiza e Iñigo Balda, portaban dos pancartas con un lema en euskera, "Stop al fascismo, Euskal Herria adelante" y otro en inglés, "El País Vasco es una nación. Stop al fascismo".

 

Los terroristas aparcaron el vehículo robado para hacerlo explotar al paso de una patrulla / La banda y los seguidores radicales habían amenazado a la policía autonómica por actuar contra Batasuna
ETA intenta vengarse de la Ertzaintza en Bilbao con una furgoneta cargada de explosivos
JAVIER URTASUN El Mundo 2 Septiembre 2002

BILBAO.- ETA trató de ejecutar este sábado la amenaza que días antes había vertido contra quienes «colaboraran» en la puesta en práctica de la ilegalización de Batasuna. La banda terrorista intentó volar en Bilbao a una patrulla de la Ertzaintza colocando a su paso una furgoneta cargada con 30 kilos de dinamita. Sin embargo, los agentes sospecharon del vehículo, que había sido robado horas antes a punta de pistola, y la Policía vasca pudo desactivar la carga explosiva, que había sido preparada para ser accionada a través de control remoto.

El intento de ETA de asesinar a miembros de la Ertzaintza se produce después de que, a lo largo de esta semana, los agentes de la Policía vasca hayan recibido diversas amenazas de abertzales radicales al clausurar las sedes de Batasuna en cumplimiento del auto dictado por el juez Baltasar Garzón.

El objetivo de la banda era una patrulla de la Ertzaintza encargada de custodiar el centro de atención a toxicómanos Hontza, en Bilbao, cuya existencia ha provocado protestas vecinales. Al parecer, ETA pretendía aprovechar el relevo de uno de los turnos de vigilancia para hacer estallar la furgoneta al paso de una patrulla.

Esta es la hipótesis más probable con la que trabaja el Departamento de Interior del Gobierno vasco, aunque todavía no descarta ninguna posibilidad.

El atentado frustrado fue preparado por la banda terrorista mediante una operación poco habitual en su forma de proceder. La furgoneta utilizada fue robada a punta de pistola la misma tarde del sábado, a las 13.30 horas, en el alto de Dima, en Vizcaya, tras asaltar a su propietario y dejarlo atado a un árbol.

Los tres encapuchados que cometieron el robo en nombre de ETA trasladaron el vehículo, una Volkswagen Transporter de color azul, a un lugar desconocido donde fue cargado con los 30 kilos de explosivo.

Bien aparcada
Posteriormente, fue conducida hasta Bilbao y aparcada de manera correcta, para no despertar sospechas, en la calle Zamakola de la capital vizcaína. El explosivo, compuesto por 30 kilos de dinamita de tipo Titadine, contaba con un dispositivo de control remoto para ser activado en cualquier momento.

Sin embargo, la furgoneta fue identificada hacia las 21.30 horas por una patrulla de la Ertzaintza que se dirigía a vigilar el centro de toxicómanos Hontza. La localización se produjo después de que el dueño del vehículo se liberara de sus ataduras en torno a las 19.00 horas y diera cuenta del robo a la Policía vasca.

Según el Departamento de Interior, los agentes que encontraron la furgoneta dieron cuenta del hallazgo y adoptaron las medidas de autoprotección previstas para estos casos antes de la llegada de los artificieros, como la activación de un inhibidor de frecuencias.

A partir de ese momento, la Ertzaintza acordonó la zona en un radio de 800 metros alrededor de la furgoneta, que se encontraba aparcada en un lugar bastante próximo a la ría y a uno de los pilares que sustenta el puente que enlaza la autopista A-8 con Bilbao.

El dispositivo de prevención puesto en marcha por la Ertzaintza incluyó cortes de tráfico y el desalojo de buen número de vecinos de la zona a través de un aparato de megafonía.

Una vez comprobada la existencia de explosivos listos para estallar, los artificieros de la Policía vasca consiguieron neutralizar el dispositivo de control remoto preparado por los terroristas.

Finalmente, el vehículo pudo ser retirado de la zona pocos minutos antes de las tres de la madrugada de ayer. La furgoneta bomba fue trasladada a dependencias de la Ertzaintza, donde se investiga la identidad de los terroristas responsables del atentado y la composición y el objetivo del artefacto.

Según el Departamento de Interior, el explosivo estaba compuesto por 30 kilos de dinamita Titadine, el mismo tipo que la robada por ETA en dos polvorines franceses.

El atentado del sábado por la noche es el segundo que intenta perpetrar sin éxito la banda terrorista desde que el juez Garzón decretara la suspensión de actividades de Batasuna. El primero de ellos tuvo lugar la noche del martes de la semana pasada, cuando la Ertzaintza desactivó una bomba con 10 kilos de explosivo colocada en los juzgados de Tolosa.

Dos artefactos explosivos provocaron la destrucción de sendos cajeros automáticos en Pamplona el sábado por la noche. Un tercer explosivo fue colocado en otro cajero de la capital, aunque no explotó.

La Generalitat ocultó una subvención de 4,5 millones de euros a la Fundación del 'Avui'
La ayuda supone el 60% de todas las concedidas por la Consejería de Presidencia en 2001
PERE RUSIÑOL | Barcelona El País 2 Septiembre 2002

El Departamento de Presidencia, dirigido por Artur Mas, otorgó en diciembre del año pasado una subvención de 4,53 millones de euros (755 millones de pesetas) a la Fundació Bernat Desclot, accionista mayoritario del diario< Avui. El Gobierno catalán no publicó inicialmente la subvención en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC), como es preceptivo, y esperó hasta el pasado 22 de julio para dar cuenta de ello mediante una fe de errores. La subvención supone el 60% de todas las ayudas concedidas por Presidencia en 2001.

El DOGC del 19 de febrero de 2002 detalló todas las subvenciones concedidas por Presidencia entre el 1 de julio y el 30 de noviembre de 2001. Y el DOGC del pasado 12 de junio publicitó las ayudas entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2002. En medio quedó colgado el mes de diciembre de 2001, a pesar de que el Gobierno catalán tiene la obligación de publicar todas las subvenciones que concede. La subvención a la Fundación Bernat Desclot supone más del doble de la cantidad que destinó Cultura a la ayuda a la edición de periódicos en catalán durante todo el año.

Advertido por este periódico, un portavoz de Presidencia admitió la anomalía y dijo que se trataba simplemente de un 'error' que se enmendaría. La rectificación llegó el pasado 22 de julio: a través de una fe de errores, el DOGC publicó conjuntamente las subvenciones de Presidencia entre el 1 de diciembre de 2001 y el 30 de abril de 2002.

Según los datos aportados por el DOGC, Presidencia repartió en el mes olvidado subvenciones por valor de 4,64 millones de euros (772 millones de pesetas), mientras que en los 11 meses anteriores las subvenciones totales del departamento fueron de 2,4 millones de euros (400 millones de pesetas). El beneficiario casi único de las ayudas de diciembre fue la Fundació Bernat Desclot, que recibió 4,53 millones de euros, lo que supone el 60,73% de todas las ayudas de Presidencia en 2001.

'Sin mala intención'
El artífice de la concesión fue el secretario general de Comunicación del Gobierno de CiU, David Madí, quien en conversación con este periódico reiteró que el olvido se trataba de 'un error sin ninguna mala intención'. Madí justificó la subvención, que es discrecional, por el apoyo que el Gobierno catalán presta al fomento de la prensa en catalán. La ayuda no está vinculada a ningún proyecto concreto, sino que se justifica de manera genérica: se trata de una ayuda 'para contribuir a la financiación para actividades destinadas a propiciar el conocimiento y la normalización de la lengua y cultura catalanas y, con especial relevancia, las destinadas a fomentar, potenciar y mantener las publicaciones de prensa en catalán'.

La subvención concedida a la Fundació Bernat Desclot es muy superior a otras partidas destinadas por el Gobierno de CiU al fomento del catalán en 2001. El Departamento de Cultura destinó en todo el año 2001 un total de dos millones de euros para ayudar a la edición de prensa en catalán, de los que al menos 0,4 millones correspondieron al diario Avui. La ayuda para los semanarios fue de 0,34 millones de euros y el total que Cultura destinó a la prensa escrita, entre edición y proyectos, fue de 3,82 millones, que se repartieron entre 260 publicaciones periódicas.

En 2001, Cultura destinó al fomento del libro en catalán 2,19 millones de euros y ha aportado 2,35 millones al recientemente creado Institut Ramon Llull, dirigido por el ex consejero Joan Maria Pujals. La subvención a la Bernat Desclot también supera largamente la aportación de la Generalitat en 2001 al doblaje de películas (1,17 millones de euros), a la producción discográfica y canción (0,34 millones) e incluso al Institut d'Estudis Catalans (3,7 millones, aportados por los departamentos de Cultura y Universidades).

La Fundació Bernat Desclot es el accionista mayoritario del diario Avui. Su presidente era hasta el año pasado también presidente de Prensa Catalana, SA, empresa editora del periódico, y ambas entidades compartían la misma sede en la calle de Consell de Cent, de Barcelona. En el registro oficial de fundaciones de le Generalitat todavía consta esta dirección, si bien la Bernat Desclot trasladó a finales del año pasado su sede legal a un despacho de abogados de la avenida Diagonal.

La subvención a la Bernat Desclot no significa necesariamente que haya habido una inyección de dinero público al Avui, que mantiene fuertes deudas con Hacienda y Seguridad Social. Una portavoz oficial del periódico admitió que el diario ha presentado proyectos a dicha fundación, pero eludió concretarlos por 'respeto' al consejo de administración del periódico, controlado precisamente por la Fundació Bernat Desclot.

El secretario general de Comunicación, David Madí, asegura también que el Gobierno catalán subvencionó a la Fundació Bernat Desclot para que apoye a la prensa en catalán y no únicamente al Avui. Esto mismo subraya el actual presidente de la fundación, Ricard Huguet, quien hace unos años fue el hombre fuerte del periódico. 'Se trata de una ayuda perfectamente legal para fomentar el catalán', asegura Huguet, un empresario de la máxima confianza de Jordi Pujol.

Huguet explica que en lo que va de año la fundación ha apoyado económicamente cinco proyectos presentados por otras tantas empresas periodísticas, si bien evitó dar los nombres en consideración a estas empresas. Al no disponer la fundación de ningún teléfono público, estos proyectos llegan a la entidad a través de 'contactos personales', como aseguró el secretario de la entidad, Jordi Buxeda, y a partir de recomendaciones del Departamento de Presidencia de la Generalitat.

Recortes de Prensa   Página Inicial