AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 20 Septiembre  2002
Ataque al Estado de Derecho
Editorial La Razón 20 Septiembre 2002

Los nacionalismos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 20 Septiembre 2002

Artículo 155
RAUL DEL POZO El Mundo 20 Septiembre 2002

Espeluznante
Luis María ANSON  La Razón 20 Septiembre 2002

Vitoria, con V de Vichy
ANTONIO BURGOS El Mundo 20 Septiembre 2002

Echar a Madrazo
CARLOS DÁVILA ABC 20 Septiembre 2002

El títere
ALFONSO USSÍA ABC 20 Septiembre 2002

Otra vez los curas
Editorial La Razón 20 Septiembre 2002

Otra vez la sombra del 155
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Septiembre 2002

Usurpaciones y privilegios
 IGNACIO CAMACHO ABC 20 Septiembre 2002

Causas y efectos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 20 Septiembre 2002

El trío de la bencina contra el dúo calavera
Ignacio Villa Libertad Digital  20 Septiembre 2002

Punto de fusión, líneas de ruptura
José Javaloyes La Estrella 20 Septiembre 2002

Tranquilidad frente al griterío
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 20 Septiembre 2002

La mayoría cree que el Gobierno debe recuperar competencias en el País Vasco si sigue el desafío
Redacción - Madrid.- La Razón 20 Septiembre 2002

Juaristi dice que la ikurriña es símbolo de ETA y del nacionalisno
ABC 20 Septiembre 2002

«Basta Ya» y «Foro Ermua» convocan la primera marcha contra los nacionalistas en el País Vasco
Ep / Efe - San Sebastián / Jaca.- La Razón 20 Septiembre 2002

Totorika defiende en Europa que Batasuna quede fuera de la ley
ISABEL LÓPEZ/BILBAO El Correo 20 Septiembre 2002

Los proetarras atacan el domicilio de un ertzaina tras las amenazas de Otegi
ABC 20 Septiembre 2002

En defensa de la nación
JOSEBA ARREGI / El Correo 20 Septiembre 2002




 

Ataque al Estado de Derecho
Editorial La Razón 20 Septiembre 2002

La estrategia de los partidos nacionalistas vascos, y su aliada coalición comunista de IU, no es una simple reacción ante el acoso al brazo político de ETA. Es, como ya se ha dicho, un desafío en toda regla al Estado de Derecho y una muestra más que evidente de que los fieles de Arzallus se burlan públicamente de la lealtad constitucional. Una lealtad que puede y debe ser exigible, y que sitúa al Poder Judicial y al Poder Ejecutivo, a los jueces y al Gobierno, ante el reto de restablecer la legalidad cuanto antes. El País Vasco, aunque les pese a los nacionalistas, no es un marco impermeable al imperio de la Ley, ni está fuera de los límites del Estatuto de Autonomía, ni puede permitirse el lujo de incumplir las resoluciones judiciales desde las Instituciones.

Corresponde ahora al Estado reaccionar, y hacerlo con la tranquilidad y la serenidad que requiere el desafío soberanista, que ya ha anunciado su intención de asumir nuevas competencias por la vía de los hechos consumados. Cuenta para ello el Gobierno con el apoyo de los ciudadanos, al igual que ocurrió en el caso de la recuperación del islote de Perejil, según una encuesta cualificada elaborada para LA RAZÓN por el instituto de opinión pública IBECOM. Los datos indican que el 67 por ciento de los ciudadanos respaldarían al Ejecutivo si, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, recuperase competencias en el País Vasco. Pero son muchos más, hasta el 80 por ciento, los encuestados que creen que el PNV está defendiendo ahora los intereses de Batasuna y ETA.

La medida es, sin embargo, de enorme trascendencia y conviene que el Gobierno de José María Aznar recurra a ella con mucha cautela y sólo en último extremo. La clave está, por supuesto, en identificar cuál es realmente ese momento que, hoy, no parece haber llegado todavía. Es cierto que el PNV y sus socios han saltado, de forma odiosamente rápida, en defensa de los proetarras, pero también que el reto que hasta ahora ha planteado el PNV ha sido hecho con exquisito cuidado: la desobediencia a Garzón está en la Cámara regional, y ello tiene una obligada respuesta jurídica, recurrible, que será lenta por la propia naturaleza del procedimiento judicial. Porque, en lo que respecta al Gobierno vasco, el PNV no ha tenido aún el valor para rebelarse abiertamente y, hasta el momento, cumple con sus obligaciones como parte que es de la Administración del Estado y acata todas las resoluciones judiciales. Una cosa es hablar, actuar de cara a la galería para recoger el voto batasuno, poner excusas, hacer mal las cosas o incluso presentar querellas. Y otra muy distinta enfrentarse, de verdad y con todas las consecuencias, a la legitimidad del Estado. El PNV, atemorizado por Eta, se mueve en el filo de la navaja, pero aún resta un mínimo margen para caer el precipicio soberanista que obligaría al Gobierno y al resto de los partidos democráticos a aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Los nacionalismos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 20 Septiembre 2002

Los ciudadanos rusos, principalmente los jóvenes, han puesto de moda los símbolos y marcas de la antigua Unión Soviética, pero sin ninguna intención patriótica o política, ni tampoco burlona, sino como puro esnobismo decorativo e indiferencia ante la Historia.No es la primera vez que se produce este fenómeno en algún sitio.Los símbolos, las marcas, los carismas, las alegorías y toda la ferralla política y circunstancial, eterna por unos años o unos meses, acaba convirtiéndose en shopping. Es decir, que adquiere un valor o contravalor puramente lúdico o lírico, se convierte en una ironía indiferente que, en última instancia, no condena el sistema representado sino que condena la Historia toda, ese petrefacto que han levantado los hombres con erudiciones sangrientas.

Sabemos por los filósofos que cuando una cosa deja de tener valor de uso adquiere un extraño valor poético. Esto lo captó bien Marcel Duchamp al hacer una exposición de arte con un bidé, un teléfono viejo y otros objetos domésticos en desuso o, sencillamente, fuera de lugar. Hoy, un molinillo de café, se le ponga donde se le ponga, queda irónico o poético. Hace unos años, a esto se le llamó camp. Desde la caída de Perón en Argentina Evita se convirtió en un fetiche histórico, popular y santificado, en un musical, en una santa laica y en un gran político. Debajo de todo esto había un fino ironismo que sin duda supo captar Jorge Luis Borges.

En televisión están dando un serial sobre la época franquista que, más que irritación, nos produce una pálida sonrisa humorística.Nosotros fuimos aquello y aquello fue todo un sistema. En Grecia, el Partenón se ha quedado pálido. Toda Atenas ha perdido su viva coloración y ahora la caliza nos parece sagrada. Asimismo, los elefantes sagrados de la India están en un circo y las vacas sagradas del nazismo están en la espalda de las camisetas juveniles o sobre los pechos de una muchacha que no sabe quién fue Hitler, pero cree haberle visto como personaje cómico en el cine.

Quiere decirse que en esto para el valor sacrosanto de los nacionalismos, los imperialismos y todas las grandes movidas de la Historia.Gibraltar, o unos cuantos gibraltareños, acaban de declararle la guerra nacionalista a Inglaterra. Nos sentamos a la puerta de nuestra casa y vemos pasar el cadáver de nuestro enemigo.Los ingleses, que tanto mimaron el Peñón injusto, ahora sufren la bofetada nacionalista, el ratimago patriotero de los que no quieren ser ingleses porque son del Peñón y el Peñón es una patria.Ya vimos cómo se levantó Perejil, que está cerca y que volverá a erigir su nacionalismo hirsuto y minúsculo. El hombre elemental necesita una identidad que no tiene. El hombre maduro históricamente se conforma y se confirma con una camiseta o una visera que hagan burla escéptica y decorativa de los grandes mitos.

Tanto el nacionalismo vasco como el español, tanto Córcega como ETA acabarán siendo una camiseta. España, viejo país, ha vivido y fallecido varias veces en el tiempo. El 98 es una burla de las Españas anteriores e interiores. Por eso hoy se afronta con mejor voluntad y más concesión la exigencia del patriota híspido.Acabaremos todos arrinconados en el mismo museo.

Artículo 155
RAUL DEL POZO El Mundo 20 Septiembre 2002

El delirio nacionalista, ese desorden de la fantasía originado por el odio a España, ha llegado al cénit. Parece que va a empezar la ensalada de buchantes después de que el onanismo de viajante o desatino de cura hayan desafiado directamente al Estado, que es el que aún tiene el monopolio de las hostias, si bien compartido con ETA. A los jefes nacionalistas se les ha llenado la cabeza de pendencias y desafíos; después de décadas como pedigüeños y llorones, piensan que son verdad sus soñadas invenciones. El caso es que allá arriba está el infierno, y como en el averno, el peor castigo no es el fuego, sino la eternidad, el no ver la salida.

Los nacionalistas creen que aquí, en Madrid, siguen los que Ortega llamaba patriotas de cabeza de cartón, que creían que se resolvía el problema derrotando a Cambó. Es posible que haya una desviación en la puntería del razonamiento político, pero resulta patético que una burguesía apoye a otro tipo de puntería para combatir su sordo y humillado resentimiento.

El Estado puede recuperar las competencias autonómicas en nombre del interés general, con la complacencia de Europa y de Estados Unidos. Ya se habla del artículo 155. Pero como muy bien ha dicho López Aguilar del PSOE, hay artículos de la Constitución como el 155 que se redactaron para no ser utilizados nunca. El problema es que el PNV apuesta por la independencia, es desleal a la Constitución y ha empezado a incumplir las leyes o a marearlas con ardides de legulello. ¿Acaso tiene salida la quimera de Arzalluz? Yo creo no. Escribe Juan Aranzadi en El escudo de Arquiloco, que viendo como el Vaticano, Alemania y todo Occidente reconocieron la independencia de Croacia, no tiene nada de sorprendente que Arzalluz, Egibar y otros, conscientes de las semejanzas entre el nacionalismo croata y el vasco -en ambos casos los dogmas fueron la raza y la religión-, pensaran que muy pronto Euskadi iba a gozar del reconocimiento de Occidente. Se han equivocado, porque después del 11-S, cualquier emperramiento nacionalista tiene que prescidir del hierro y la dinamita. La OTAN que defendió a los albaneses, hoy no defendería a los nacionalistas vascos.

Arzalluz está a punto de subirse al balcón como Francec Macià cuando proclamó la República Catalana, depués de haber conspirado con Durruti contra Primo de Rivera. Macià tuvo que conformarse con la autonomía. Igual pasará en Euskadi porque los constitucionalistas que son los herederos de los liberales, constituyen la mitad de los vascos. A los nacionalistas no les queda otro camino que ceder porque como escribió Julio Caro Baroja la técnica de los vascos fue siempre la misma: atacar imprevistamente y retirarse en cuanto encuentran un enemigo superior.

Espeluznante
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 20 Septiembre 2002

El catedrático Mikel Azurmendi abre su casillero en la facultad de su universidad del País Vasco. Recoge la correspondencia, entre la que destaca un sobre de considerable tamaño. Lo abre. Un chorro de sangre y las vísceras de un animal se derraman sobre el jersey del profesor. Es el aviso final de los ikasle abertzaleak, los batasunos de la facultad. Durante meses han distribuido octavillas llamándole traidor y verdugo de presos vascos; calificándole de asesino y profesor colonialista.

El catedrático Mikel Azurmendi decide, en fin, abandonar el País Vasco porque sólo es un círculo bajo el punto de mira de Eta. Se trata de una historia habitual que se puede aplicar a infinidad de empresarios, de periodistas, de comerciantes, de eclesiásticos, de funcionarios de prisiones, de tantos y tantos ciudadanos a los que la vesania de Eta y Batasuna y la pasividad de los Gobiernos de la democracia han sumido en el terror y la permanente zozobra.
Espeluznante, ¿verdad señor Aznar? Una historia más la de Mikel Azurmendi entre mil historias para no dormir que han convertido a las provincias vascongadas en un infierno, en una dictadura del miedo en la que los verdugos se mofan de las víctimas. Por fin, después de muchos años de concesiones y a la defensiva, el Gobierno de la nación, con el acuerdo del PSOE y los partidos democráticos, ha empezado a atacar a los asesinos con la deslegalización de Batasuna. Son muchos en el PP y el PSOE, muchos ciudadanos también, los que creen llegado el momento de aplicar el artículo 155 de la Constitución ante la pasividad y la cobardía, cuando no la complicidad, del PNV. A mí me parece prudente no llegar a ese extremo. Hay fórmulas de persuasión para colocar al PNV en su sitio y ante su responsabilidad. Pero así están las cosas. Hace años la gente se preguntaba ante la situación en el País Vasco: ¿adónde vamos a llegar? Pues ya hemos llegado, al límite, ya hemos llegado.

Vitoria, con V de Vichy
ANTONIO BURGOS El Mundo 20 Septiembre 2002

Estos franceses son tremendos. ¿Pues no dan la vuelta al mundo con la noticia de que han puesto en libertad a un colaboracionista de los nazis, a un tal Maurice Papon? ¡Qué papo con Papon! Estos franceses tienen un papo que se lo pisan. Aquí, sin tanto cuento, no tenemos un colaboracionista viejorro, achacoso, en el hogar del pensionista de los horrores, sino en libertad y funcionando a todo un gobierno y un parlamento regional enteros, en la flor de la edad, y son exactamente igual que Papon: cómplices en los crímenes contra la Humanidad, entendiendo por Humanidad aquella parte del género humano que no es nacionalista vascongada. Mucho hablar de Papon, mucho llevarse las manos a la cabeza con Papon, pero, a ver, díganme: ¿qué tiene al antiguo prefecto de la Gironda y ministro del Interior que le falte al presidente del PNV? A Arzalluz se le está poniendo una cara de Papon que no se puede aguantar. Tú le pones a Arzalluz un abrigo de cuero brillante hasta los pies, lo montas en un Citröen 11 Ligero y te sale perfectamente la película de terror, con el solo cambio en el guión de que se dedica a la eliminación de españolistas en lugar de judíos.Dedicarse a la eliminación de españolistas es, por ejemplo, querellarse contra el juez que persigue a los asesinos y levantar al pueblo contra él, adiós, alcalde de Móstoles...

Gracias al lance de Papon he aprendido de golpe mucha ortografía.Sé que Vitoria se escribe con V, cierto, pero que esa V es la V de Vichy, la sede del gobierno colaboracionista con los nazis.El Gobierno de Vitoria es tan colaboracionista con los nazis de ETA como el de Vichy con los nazis de Hitler. El Gobierno de Vitoria silba La Madelón y mira a las cimas de los Pirineos cuando ve cómo los piquetes de nazis van asesinando compatriotas, del mismo modo que el Gobierno de Vichy silbaba La Madelón y miraba a las cimas de los Pirineos cuando veía cómo los piquetes de nazis iban mandando compatriotas camino del exterminio. Creen los historiadores que los crímenes contra la Humanidad terminaron con la entrada de los aliados en Auschwitz, al cambio, el zulo de Ortega Lara. Los crímenes contra la Humanidad siguen, sin que Amnistía Internacional se quiera enterar, no me lo cuentes, vecina. Y siguen en libertad los colaboracionistas de los nazis que no se llaman Papon, sino Ibarretxe o Madrazo.

Y por descontado que el lance de Papon me aclara bastante la postura de Pascual Maragall, colaboracionista con ETA. Lo de Pascual Maragall en materia de colaboracionismo con los nazis a lo Vichy es la parte del Vichy Catalán.

Echar a Madrazo
Por CARLOS DÁVILA ABC 20 Septiembre 2002

Podría pensarse que Izquierda Unida trabaja directamente para el PSOE. Si así fuera, la estrategia de Llamazares es perfecta. Alguna pista existe al efecto, por ejemplo, en Madrid, donde los socios del líder asturiano ya han manifestado que ayudarán a la fotogénica Jiménez a conquistar, como sea, la Alcaldía. Otros datos, sin embargo, no conducen a idéntica conclusión: ni Frutos, el último de los comunistas del país, ni Alcaraz, ni Rosa Aguilar han respaldado la innombrable postura de Javier Madrazo en el País Vasco. IU, al igual que el PNV, aclaró en su momento que no apoyaba la Ley de Partidos porque (sic) «para eso está el Código Penal». Pues bien, cuando un juez aplica la legislación vigente -contra su auto, por cierto, caben todos los recursos posibles-, Madrazo, el impresentable acólito de Arzalluz, vota querellarse criminalmente contra el juez y, más aún, por incumplir sus resoluciones. El hombre es un genio de la coherencia.

Pero puede ser que, pese a las apariencias, esté trabajando para el PSOE. Todo es tan complejo, tan contradictorio, tan ininteligible, que hasta parece que Maragall también trabaja para el PSOE, eso a pesar de que el ex alcalde no hace otra cosa que llevar la contraria a Zapatero. Madrazo, al que reprueba notoriamente el PSOE vasco, está haciendo, no obstante, todo lo posible para que IU desaparezca en las tres provincias norteñas. Eso, naturalmente, aprovecharía en el recuento de votos a los socialistas. Pero Madrazo ni siquiera es capaz de entender esto: lo suyo es la sumisión a un nacionalismo que, en todo caso, le utiliza como la criada tonta de la coalición. En cualquier parte de España, en los lugares donde todavía hay algún seguidor de IU, la impresión generalizada es que los comportamientos de Madrazo y de su valedor, el líder Llamazares, están llevando a la coalición directamente a la estrepitosa derrota. No es probable que el PSOE agradezca al asturiano que relevó a Anguita esta deferencia de dejarle todas las voluntades que él abandona.

En todo caso, lo que hacen Madrazo y Llamazares es lo opuesto a lo que desean sus bases, y a lo que dicta, o dictaba, que ya no se sabe, el universalismo marxista tan cacareado aún por los agónicos comunistas. Por lo demás, la IU federal, nacional, o como se llame, únicamente tiene una salida para Madrazo: expulsarlo de la coalición. Así, los votantes de IU continuarían queriendo ser de IU, no de Arzalluz e Ibarretxe.

El títere
Por ALFONSO USSÍA ABC 20 Septiembre 2002

Ya no soportan al títere ni en el chalé adosado de su coalición. Ni Frutos, ni Alcaraz ni Rosa Aguilar están dispuestos a seguir regalando votos por culpa del polichinela Madrazo. Sólo Llamazares, que siempre se ha movido más por impulsos del resentimiento que de la lógica, conserva un poso de confianza en el probatasuno Madrazo, miembro del Gobierno Vasco y útil coartada de Arzallus. Su decisión -la de Madrazo- de sumarse a la querella del Gobierno Vasco contra el juez Baltasar Garzón preocupa a sus compañeros de la cosita. Porque el PCE -lo de Izquierda Unida es un disfraz de diseño, con muy poco trapo y las tetas y el culo al aire- se está quedando en eso, en una cosita que no sabe adónde va.

El comunismo en España, en provecho del bien general, es como el conductor suicida que circula por la calzada contraria a pesar de llevar en el salpicadero las fotografías de los seres queridos con la leyenda «No corras, papá». Cuantas más veces mira Llamazares las fotografías, más acelera hacia el tortazo. De verdad, que ni el más inteligente, frío y calculador adversario del comunismo podría haber diseñado una estrategia tan aniquiladora del PCE como la desarrollada por sus dirigentes. Lo que fuera un partido político con fuerza de mito -se demostró pronto que más mito que fuerza-, se convirtió en una empresa dedicada a los festejos tostones y terminó en lo que hoy es un chalé adosado con grietas en todas partes y gritos en los rincones. Todo por la necedad de Llamazares y la miserable sinvergonzonería de un tradicional aliado de Batasuna, Javier Madrazo, que por una consejería en el Gobierno Vasco es capaz de representar en público el papel del muñeco, el argumento de la infamia y la puesta en escena del sometimiento más humillante. Pero Llamazares, que en el fondo está con él, siempre termina por sacarle las castañas del fuego. Y así van, hacia la cloaca, divinamente.

Frutos es áspero, y está en la segunda década del siglo XX, pero sabe lo que se está jugando. Lo mismo que Alcaraz y Rosa Aguilar, ambos sorprendentemente comunistas. Y escribo sorprendentemente porque ni el uno ni la otra encajan en el dogmatismo coñazo de los peceros, y Alcaraz tiene sentido del humor, y Rosa Aguilar sonrisa clara. A los dos me los veo, en un futuro no muy lejano, llamando a la puerta de los socialistas, que no harían mal en recoger los trastos reciclables del vertedero de Llamazares. Si lo hicieron con Cristina Almeida y López-Garrido, que no eran nada y han servido para menos, no veo la utilidad de cerrar las puertas a desencantados del PCE con posibilidades de arreglo.

Porque Madrazo y Llamazares, al unísono, con un entusiasmo que todos los españoles amantes de la convivencia y el diálogo tenemos el deber de agradecer sin fisuras, están llevando al comunismo al estercolero de la indignidad. No es cosa de hace días, sino de años. Que un comunista vote junto a Batasuna se puede entender desde la perspectiva del original resentimiento. Que un comunista forme parte de un Gobierno nacionalista, fascista y fundamentalmente étnico -ultraderecha pura y dura-, tiene peor explicación. Tamaño desbarajuste -la defensa de Batasuna y la pertenencia a un Gobierno de ultraderecha- ha llevado a los votantes del PCE o de Izquierda Unida a la empanada mental definitiva. Convenzan a un votante comunista de Andalucía, Castilla o Extremadura de que es bueno votar a un partido que defiende la decencia de una coalición terrorista que ha llenado de tumbas sus territorios. Convenzan a un votante comunista de Madrid, Cantabria o la Comunidad Valenciana de que es conveniente votar a un partido que gobierna en un sistema depurador, racista, beato y nazi. «Voilà».

Otra vez los curas
Editorial La Razón 20 Septiembre 2002

Ocho jesuitas vascos han remitido una carta al diario probatasuno Gara, al parecer preocupados «ante la grave situación de nuestro pueblo». Pero no hay que hacerse ilusiones. La «grave situación» no es la de los miles de vascos obligados a exiliarse por la violencia terrorista, los centenares de asesinados, los amenazados, los insultados y perseguidos por causa de sus ideas. Los ocho jesuitas se refieren a los verdugos y a quienes les apoyan. Así, comienzan con la afirmación de que «la actual privación de derechos humanos y colectivos que vivimos en Euskal Herria» les lleva, por una cuestión de conciencia cristiana, a rechazar la deslegalización de Batasuna y la «prohibición del señor (sic) Garzón» de las manifestaciones del mismo signo. A continuación, reclaman el diálogo, por supuesto «abierto y respetuoso», entre todas las partes implicadas en el «conflicto»; y advierten: «el intento de provocar un enfrentamiento dentro del propio pueblo vasco tendrá consecuencias muy negativas en el futuro». Pasemos por alto la flagrante mentira del comienzo y hagámos oídos sordos a la vieja cantinela del diálogo con los que nos asesinan, pero no se debe dejar sin respuesta la afirmación implícita de que las víctimas de ETA no formaban, en realidad, parte del pueblo.

La Iglesia católica, y que sepamos los jesuitas aún forman parte de la misma, tiene mecanismos disciplinarios adecuados frente a este tipo de actuaciones, evidentemente contrarias a la doctrina. Debería ser la Conferencia Episcopal Española la primera en reaccionar, pero, en este caso, la responsabilidad recae directamente sobre el General de la jerarquizada orden y sobre el cardenal Martínez Somalo, que preside en Roma la Congregación de Religiosos, el departamento vaticano encargado de resolver este tipo de conflictos. No hacer nada puede ser muy cómodo, pero se corre el riesgo de que el desprestigio de unos pocos alcance a toda la Iglesia en el País Vasco.

Otra vez la sombra del 155
Lorenzo Contreras La Estrella 20 Septiembre 2002

Las relaciones del Estado español con la Comunidad Autónoma vasca se han puesto lo suficientemente serias como para que el fantasma del artículo 155 de la Constitución haya vuelto a planear sobre el conjunto de la situación política. Conviene recordar que ese artículo contempla en la práctica la suspensión de la autonomía —en este caso la vasca— por la vía del cumplimiento forzoso de sus obligaciones con la Constitución cuando aquella comunidad atente gravemente al interés general de España y siempre con aprobación de las medidas pertinentes por mayoría absoluta del Senado. Lo que además late en el fondo de la norma constitucional es un rescate de las competencias estatutarias.

Ante la desobediencia de las resoluciones judiciales en punto a disolución del grupo parlamentario de Batasuna en la Cámara vasca, determinados políticos de notoriedad reconocida, como el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el portavoz de Unidad Alavesa, Ernesto Ladrón de Guevara, han reclamado esas medidas extremas. Mientras tanto Xavier Arzalluz, presidente del PNV, ha anunciado un llamamiento al pueblo (al vasco, se entiende) para "aguantar, defendernos y contraatacar". El lenguaje, como se ve, no puede ser de momento más beligerante. El lehendakari Ibarretxe habla de "poner pie en pared". A estos síntomas los llama Ladrón de Guevara el preludio de una "sublevación manifiesta".

Naturalmente, estas actitudes radicales van contrapesadas en las últimas horas por apelaciones a la moderación desde los partidos mayoritarios, aunque el ministro del Interior, Ángel Acebes, refiriéndose al artículo 155, ha manifestado que "todos los Estados de naturaleza compuesta disponen de algún instrumento de ejecución forzosa en persecución del interés general", si bien confía en que esa "ratio extrema" no llegue a ser necesaria. De todos modos, un indicio de la gravedad objetiva de los planteamientos es que dirigentes de Izquierda Unida, a la vista de la desobediencia nacionalista, hayan exigido a su correligionario Madrazo que abandone su puesto en el Gobierno de Vitoria.

El artículo 155, con sus duras previsiones, tan duras que son de muy problemática aplicación, no es un invento delirante y sin precedentes de los padres de la Constitución del 78. Su modelo está en la Constitución alemana. El requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma afectada está concebido en términos de extremada urgencia y ejecución inmediata cuando los casos surgidos así lo requieran. Sin embargo, los expertos constitucionalistas aconsejan "exquisito tacto" en la ejecución de la norma constitucional, lo cual significa la seguridad previa de una batalla de interpretaciones si el momento llegara. La valoración de si los órganos autonómicos desobedientes o rebeldes actúan "de forma que atente gravemente al interés general de España" es ya de por sí una cautela esencial. Otra cautela viene expresada en el párrafo segundo del artículo 155, a cuyo tenor, para la ejecución de las medidas "el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas". Demasiado complicado.

Usurpaciones y privilegios
Por IGNACIO CAMACHO ABC 20 Septiembre 2002

Si un ciudadano cualquiera se rebela contra el auto de un juez, se niega a cumplirlo y encima se chulea del juez y del auto, puede ir preparando un pijama cómodo por si le toca pasar alguna noche en un hotel de la Dirección de Instituciones Penitenciarias. Pero los diputados vascos no son ciudadanos cualesquiera. Para empezar, están aforados, y no se puede proceder judicialmente contra ellos sin más. De manera que se pueden permitir el lujo de rechazar un auto de la Audiencia Nacional, pasárselo por el arco del triunfo y poner al juez firmante como chupa de dómine, además de presentarle unas querellas y declararlo enemigo del pueblo. Ventajas de la política.

El presidente del Supremo ha recordado que las medidas judiciales son imperativas. Se acatan y, si ha lugar, se recurren, solicitando en su caso la suspensión de la aplicación hasta que se produzca el fallo. El Parlamento Vasco tiene, además, capacidad jurídica para plantear conflicto de competencias o de jurisdicción, si entiende que ha sido menoscabado en sus funciones. También puede y debe opinar sobre el contenido de las resoluciones y sobre sus consecuencias. Lo que difícilmente puede hacer es declarar "nulo de pleno derecho" un auto judicial, sea de Garzón o de quien fuere, porque esa declaración sólo está al alcance de los tribunales de instancia superior a la del juez.

La declaración de nulidad de pleno derecho la han votado tres ciudadanos llamados Juan María Atutxa, Gorka Knör y Kontxi (sic) Bilbao, reputados juristas por todo el mundo conocidos y admirados. También han decidido que el juez Garzón incurre en ¡usurpación de funciones!, como si ellos no estuvieran usurpando las funciones del Supremo y hasta del Constitucional al convertir en papel mojado las decisiones, correctas o erróneas, de un magistrado en ejercicio.

Conozco a personas que han sido conducidas al juzgado por la fuerza pública, con las «pulseras» bien apretadas, por haberse olvidado de acudir como testigos a un juicio penal. También sé de gente embargada por no cumplir resoluciones judiciales de ámbito civil. Todos estos ciudadanos carecían de acta de diputados, y además, al no ser vascos, estaban sometidos a la represiva legislación española, de obligado cumplimiento salvo para quienes deciden no cumplirla amparados en su hecho diferencial.

Las instituciones vascas son absolutamente respetables, tanto como las demás instituciones autonómicas, estatales y locales. Hacen bien, además, en defender sus competencias, pero para eso están los cauces de recurso establecidos en las leyes. Se pueden querellar contra Garzón por prevaricación, por usurpación o por saltarse semáforos en ámbar, pero lo que no pueden hacer unos parlamentarios es abusar de su inmunidad y aforamiento para rebelarse civilmente y negarse a cumplir una resolución que todos los demás ciudadanos están obligados a cumplir. A menos que el hecho diferencial consista, precisamente, en eso.

Los autos de Garzón, la demanda de ilegalización de Batasuna y toda la faramalla procesal derivada, con sus recursos, contrarrecursos y demás secuelas, van a provocar un embrollo jurídico muy serio, en el que vascos y no vascos nos confundiremos hasta que los altos tribunales nos vayan iluminando el panorama. Lo que no provocan en absoluto es confusión política: antes al contrario, delimitan muy precisamente quiénes están en contra del terrorismo y de su entorno y quiénes no.

El día en que presenten sus querellas y denuncias contra el juez Garzón, los responsables del Gobierno y el Parlamento vascos deberían comparecer ante la opinión pública explicando cuántas querellas han puesto o van a poner contra los terroristas, cuántas veces se han personado en juicios derivados de terrorismo y cuántas medidas han tomado para defender el derecho de manifestación y expresión de los no nacionalistas acosados por el entorno radical. Sus tesis sobre la equidistancia ganarían de este modo mucha credibilidad.   icamacho@abc.es

Causas y efectos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 20 Septiembre 2002

En el campo de los fenómenos sociales, las relaciones causa-efecto no siempre presentan la claridad que caracteriza a las ciencias naturales. Las motivaciones de los seres humanos cuando viven en colectividades organizadas obedece a muchas variables, frecuentemente interdependientes, que complican extraordinariamente la comprensión de la realidad. En el caso del País Vasco, es frecuente oir a los dirigentes de los partidos nacionalistas «moderados» distinguir entre la defensa legítima de una posición política y el recurso a la violencia para lograr los fines asociados a la misma. Así, nos dicen, la pugna por el establecimiento de un Estado vasco independiente de España por medios pacíficos y democráticos, por agresivos que éstos sean en el terreno dialéctico y por mucho que tensen el debate público, nada tiene que ver con los crímenes de una banda mafiosa que afirma trabajar por el mismo objetivo. Al contrario, se lamentan, la actividad homicida de Eta perjudica la noble causa de la libertad del pueblo del que se reclaman únicos portavoces auténticos, a la vez que condenan su barbarie.

A raíz de la decisión del juez Garzón de suspender temporalmente a Batasuna, el Gobierno nacionalista vasco está presentando una batalla en toda regla contra las medidas dictadas por dicho magistrado recurriendo para ello a una panoplia de acciones que van desde el obstruccionismo a la hora de cumplir sus resoluciones a su descalificación personal y desde una intensa campaña de agitación de la opinión a la batalla en los tribunales para conseguir la anulación de sus autos. ¿Por qué esta rebelión abierta contra la autoridad judicial que persigue en uso de sus facultades constitucionales a los responsables de gravísimos delitos? ¿A qué razones obedece un comportamiento tan insólito por parte de un Ejecutivo autonómico que precisamente debiera dar ejemplo de respeto a la ley y de diligencia en su cumplimiento?

Una primera explicación se podría encontrar en el deseo de captar los votos hoy depositados a favor del nacionalismo radical tras la presumible ilegalización de éste. La exhibición ruidosa del rechazo a la neutralización de Batasuna ganaría para el PNV el apoyo en las urnas de los simpatizantes de Otegui y compañía. Una segunda clave interpretativa radicaría en la voluntad de agudizar el enfrentamiento con el Gobierno para forzar traspasos de competencias. Una tercera, en fin, estaría en la apreciación de que la situación está madura para iniciar sin dilaciones la senda de la secesión y que un escenario de colisión con el poder judicial «español» es un detonante adecuado. Sea cual sea la causa del encabritamiento peneuvista, produce un efecto evidente: el suministro de argumentos a Eta para seguir matando bajo el manto protector de la existencia de un «conflicto político» que Arzalluz y adláteres se encargan de escenificar con convincente dramatismo.

El trío de la bencina contra el dúo calavera
Ignacio Villa Libertad Digital  20 Septiembre 2002

La crisis está servida. Era previsible. Es más, se veía venir. La división interna en Izquierda Unida, como fase previa a la desaparición, ya es una realidad. El "papelón" que desde hace meses está desarrollando Javier Madrazo en el País Vasco ha sido el detonante final de una situación interna precaria y descontrolada. Izquierda Unida ha entrado ya, así lo indican todos los síntomas, en la recta final de su existencia.

Culpables no faltan en este desenlace, pero, hay dos personajes que rivalizan por el título de provocadores del desaguisado: Gaspar Llamazares y Javier Madrazo. Ambos, mano a mano, han ido colocando a Izquierda Unida muy lejos de su verdadero electorado, situando la Coalición como una fuerza política marginal y apostando siempre por actitudes inexplicables para una formación con una larga trayectoria democrática.

De LLamazares se podrían escribir muchas cosas, pero sólo diremos que podría escribir un manual sobre:"Como laminar rápidamente un partido político con una digna representación parlamentaria". Jugando siempre a una izquierda demagógica y trasnochada, tirando por la borda todo el trabajo realizado durante años por Julio Anguita, consiguiendo difuminar las señas de identidad de Izquierda Unida, Llamazares ha hecho fácil lo dificil. Anclado en una vieja verborrea artificial y diseñada, con un olfato especial para hacer lo contrario a las preferencias de su propio electorado y dinamitando cualquier disciplina interna necesaria para el funcionamiento de un partido, Gaspar Llamazares puede pasar a la historia como el último Coordinador general de su propia coalición.

El efecto de este descontrol interno y de esta ausencia de disciplina no se hizo esperar. Y a Gaspar Llamazares no le tembló la mano a la hora de promocionar a un advenedizo de la política llamado Javier Madrazo. El responsable de Izquierda Unida en el País Vasco ha ido poco a poco fabricando su propio cubículo en el País Vasco. Siempre jugando a la contra y apostando por su propia supervivencia, Madrazo ha llegado a ser incluso consejero del Gobierno vasco. Encantado de poder usar el coche oficial, ha aceptado sin recato una cartera en un Gobierno nacionalista y de derechas. Un Gobierno ocupado, de forma permanente, en que el brazo político de ETA pueda seguir ofreciendo cobertura a los terroristas. Una estrategia sin pies ni cabeza, y que Madrazo justifica con una simploneria:"Somos la parte roja del Gobierno de Vitoria". Toda una declaración de principios para una actitud que esta echando a patadas a miles de militantes y votantes de Izquierda Unida en toda España.

En este panorama desolador nos encontramos, de pronto, con las declaraciones críticas realizadas por tres referentes que estaban desaparecidos en combate: Rosa Aguilar, Paco Frutos y Felipe Alcaraz. Una crítica, una rebelión interna que era esperada desde hace mucho tiempo, pero que llega demasiado tarde y con una claro tufo electoral. No hay que olvidar que, ahora mismo, la supervivencia de Izquierda Unida pasa por la conservación en las próximas elecciones municipales de la alcaldía de Cordoba. Un enclave básico pora que la Coalición siga adelante sin divisiones internas. El desmarque de estos tres pesos pesados ha llegado cuando están todas las cartas marcadas, por lo que poco puede remediar, salvo la guerra interna, que ya está asegurada. Una batalla, sin duda, previa a lo que será la desaparición definitiva.

Punto de fusión, líneas de ruptura
José Javaloyes La Estrella 20 Septiembre 2002

El PNV, que gobierna en Vascongadas con su siamés EA y con la ancila regional de IU, ha encontrado una vía alternativa al soberanismo explícito para lograr el punto de fusión electoral entre las dos clientelas del nacionalismo vasco: el llamado democrático y el del bandidaje terrorista, en trance de ilegalización.

Tal punto de fusión, o de aglutinación de votos en una misma respuesta electoral, se inscribiría en una línea de sinergias políticas; una línea complementaria y no necesariamente alternativa a la del soberanismo expreso y proclamado.

La colisión institucional planteada a raíz del auto del juez Garzón sobre las representación y representantes de Batasuna en el Parlamento autonómico de Vitoria es algo más que el corte de la cinta inaugural de esa vía, tanto hacia la soberanía buscada, como desde una praxis ya soberana. Ibarretxe ha interpolado en el establecido engranaje institucional, sobre el que reposa la propia legitimidad jurídica y política de la Administración autonómica vasca, la tranca de alternativa legitimidad social: la de los vascos. El asunto es que Ibarretxe y su gente sólo cuentan como vascos a los vascos nacionalistas, dejando a los demás con la definitiva mano de minio que les faltaba.

A la dialéctica de exclusión generada por el terrorismo de forma multivectorial —asesinatos, secuestros, extorsiones— se suma ahora, con la activación de la mayoría gobernante en Vitoria, la de un institucionalismo autonómico de interposición. O sea, se trata de una estrategia de resistencia a que desde la ley general se ilegalice y excluya al partido de quienes impiden la democracia efectiva y la legitimidad política genuina del Gobierno autonómico vasco.

Como no podía ser de otra manera, ese punto de fusión que los nacionalistas buscan capitaneados por Ibarretxe y pilotados presuntamente por Arzalluz significa un punto de colisión que se inscribe, a su vez, en una línea de fractura de la propia institucionalidad de la Autonomía de las tres provincias vascas.

Sólo faltaba, para el inquieto espectador de lo que ocurre afuera, con el apabullante asunto del impulso norteamericano sobre Irak —que amenaza con marginar las instituciones internacionales—, esta embestida del nacionalismo vasco y su acólito postcomunista sobre el principio interno, nacional, de legalidad. Y lo paradójico es que tanto en una cuestión como en la otra se está a vueltas con el problema del terrorismo; de forma muy clara, como causa legitimadora de la deslegalización de Batasuna, y de modo bastante oscuro como inicial y complementaria razón justificadora de la guerra contra el régimen nacionalista de Sadam Husein.

Si en la iniciativa del presidente George W. Bush, llevado de sus halcones, pintan bastos dentro de una partida cuyos desenlaces pueden presumirse como aterradores, en lo que toca a la iniciativa nacionalista más que sólo pintar uno u otro naipe, lo que se contiene es una presumida voluntad de romper la baraja. Mala baraka, que los moros dicen, por adentro y por afuera. ¿En qué Bolsa se cotiza directamente, sin intermediación alguna, el pesimismo? El buscado punto de fusión del voto nacionalista, dicho está, se inscribe en una línea de ruptura. ¿En qué línea de llegada inscribimos la imparable iniciativa bélica de EEUU contra la nueva Babilonia? La codicia —del petróleo o del nacionalismo vasco— lo explica todo pero no justifica nada.  josejavaloyes@openmind.es

Tranquilidad frente al griterío
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 20 Septiembre 2002

Hacen bien el Gobierno y el PSOE en transmitir tranquilidad en unos momentos en que desde la ultraderecha nacionalista vasca se intenta sacar de quicio a todo el mundo. Eso que ellos llaman «poner pies en pared» normalmente sería definido como «sacar las patas por alto», y, ante lo alarmante de la situación, sólo cabe la tranquilidad institucional. Por supuesto que el escenario sería de carcajada si no estuviera Eta de por medio.

Aunque está claro que no puede desobedecerse la sentencia de un juez, la respuesta a la Mesa del Parlamento vasco no es tan fácil, porque no se puede proceder contra ellos con el descaro con que se trataría a quien se niega a apagar el cigarro en un ascensor. Lo políticamente desastroso para el PNV es que nos están diciendo tan a las claras que ellos y Batasuna se consideran en el mismo proyecto que hacen difícil mantener la frontera que los demás habíamos dibujado entre unos y otros. Llevábamos años distinguiéndolos porque los nacionalistas decían que preferían estar con la Democracia y la Paz, pero vaya cómo se están retratando: no distinguen entre asesinos y víctimas, sino entre vascos y no vascos, entendiendo que «vasco» es sólo el que ellos deciden. Ni nos regimos por las leyes de la selva, ni estamos dispuestos a vivir bajo la arbitrariedad de los gobernantes. Aunque sean del PNV.

La mayoría cree que el Gobierno debe recuperar competencias en el País Vasco si sigue el desafío
El 67 por ciento se muestra a favor de aplicar el artículo 155 de la Constitución para actuar contra la autonomía vasca si persiste la desobediencia El 80 por ciento opina que el Ejecutivo vasco está defendiendo a Batasuna, y por tanto, a ETA
El 67 por ciento de los encuestados en el panel de opinión líder de IBECOM para LA RAZÓN está a favor de que el Gobierno de la Nación aplique, el último término, el artículo 155 de la Constitución, contra la autonomía vasca, y recuperar así competencias, si persiste la actitud de desobediencia de su Ejecutivo. Los encuestados matizan, si embargo, que el citado artículo es muy grave para una situación que, de momento, está en manos del Poder Judicial. El 71 por ciento de los entrevistados asegura que las instituciones vascas han planteado una situación de desobediencia, en tanto que un 11,5 por ciento opina lo contrario. El apoyo del Parlamento vasco a Batasuna y su intención de no disolverla es rechazado mayoritariamente.
Redacción - Madrid.- La Razón 20 Septiembre 2002

La mayoría de los encuestados cree que, en último extremo, se haría necesario aplicar el artículo 155 de la Constitución en caso de que se mantuviese o ampliase la situación de desafío planteada por el Parlamento y Gobierno vasco tras anunciar sendas querellas contra el magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, y su negativa a la en la Cámara de Vitoria. Añaden que la situación se está agravando, pero matizan que no sería deseable para la evolución política del País Vasco. Así, un 67 por ciento estima que deberían recuperarse competencias vascas desde el Gobierno, mientras que un 24 cree que no. Pero los panelistas señalan también que la aplicación del artículo 155 pondría al PNV en una situación «victimista», lo que generaría una corriente de simpatía hacia el nacionalismo no radical. En este sentido, recuerdan lo sucedido durante la campaña electoral vasca de las pasadas elecciones autonómicas.

Un 71 por ciento de los españoles estima que las instituciones vascas lideradas por el PNV han planteado una situación de «desobediencia», que la sitúan frente al Estado de Derecho; un 11,5 por ciento cree que no es así. La mayoría tiene al convicción de que la actuación del Ejecutivo que preside Juan José Ibarreche es un «desafío». Además, el apoyo del Ejecutivo vasco a Batasuna y su opción de no disolverla es mayoritariamente rechazada por los consultados del panel.

Batasuna y ETA
En este sentido, preguntados por si el Ejecutivo de Ibarreche está defendiendo con sus resoluciones y acciones los intereses de Batasuna y, por tanto de ETA, un 80 por ciento piensa que así es, en tanto que un 9 por ciento dice que no. La percepción de los encuestados es que nunca había sido tan patente como ahora la identificación del PNV con ETA. Por ello, un 61 por ciento asegura que se hace necesario un cambio de actitud de los partidos nacionalistas vascos y de la Cámara de Vitoria, por un 9 por ciento piensa que no; un 41 por ciento espera que cambie la actitud del Ejecutivo con las acciones judiciales, frente a un 40 por ciento que opina lo contrario.

Un 53 por ciento cree que la sociedad vasca en general espera un cambio de rumbo y una posición clara del Gobierno de Vitoria y los partidos nacionalistas, por un 12 por ciento que cree que no.
Por lo que se refiere a las resoluciones del magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, un 68 por ciento de los encuestados opina que la mesa del Parlamento vasco no tiene legitimidad para considerar nulo de pleno derecho el auto del juez en favor de la deslegalización de Batasuna, por un cinco por ciento que estima que no. A este respecto, un 56 por ciento cree que la decisión sobre la nulidad o no del auto corresponde a otro tribunal; un 78 por ciento cree que corresponde a otras instituciones nacionales; el 31 por ciento dice que al Parlamento y un 11 por ciento a instituciones europeas.

Un 91 por ciento es de la opinión de que no está justificada la querella por prevaricación del Ejecutivo y el Legislativo vascos mientras un tres por ciento cree que sí. Un 86 por ciento sostiene que debe aplicarse la resolución que implica la prohibición para que los parlamentarios de Batasuna puedan seguir actuando como tales en el Parlamento y cobrando subvenciones. Los que opinan al contrario son un cuatro por ciento.

Panel líder de opinión
El Panel de Opinión Líder IBECOM está configurado por 310 personalidades de diferentes ámbitos sociales, profesionales y políticos de toda España que son consultadas sobre determinados asuntos de interés social, en este caso, la posible aplicación del artículo 155 de la Constitución sobre la autonomía vasca. El analista pondera las respuestas recibidas, que son porcentuales en unos casos y cualitativos en otros.

Juaristi dice que la ikurriña es símbolo de ETA y del nacionalisno
ABC 20 Septiembre 2002

JACA (HUESCA). El presidente del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, dijo ayer que la manifestación convocada para el 19 de octubre por colectivos como ¡Basta Ya! o el Foro de Ermua será la primera en la que el lema irá dirigido contra los nacionalistas y, en este sentido, mostró su confianza en que también sea la primera en la que aparezcan símbolos nacionales y no sólo la ikurriña que «es sólo un símbolo nacionalista y de ETA».

Así lo manifestó con motivo de su participación en el X Curso Internacional de Defensa organizado por la Academia General Militar de Zaragoza en colaboración con la Universidad de Zaragoza y que trata sobre el «Terrorismo internacional en el siglo XXI». Juaristi impartió una conferencia sobre la «Respuesta social» al terrorismo.

Juaristi expresó su deseo de que en esta concentración haya una gran presencia de personas que han tenido que abandonar el País Vasco como consecuencia de la amenaza terrorista. A su juicio, «es inevitable que el PNV asuma su responsabilidad de una vez, históricamente, y se enfrente a ETA, y que los miembros del PNV y del Gobierno vasco corran los riesgos que han corrido los otros ciudadanos que han plantado cara al terrorismo».

«Situación esperanzadora» El director del Instituto Cervantes consideró que «la situación política actual es bastante esperanzadora» porque «pone al PNV frente a sus responsabilidades» para «impedir que siga evadiendo descaradamente enfrentarse con Batasuna y de enfrentarse con el terrorismo».

En cualquier caso, no cree que el PNV «se ponga al lado de Batasuna, porque su base social es de clases medias que tienen mucho que defender; no creo que se echen al monte». Así, comentó que los mensajes que transmiten los líderes del PNV son una «retórica» que «desde Ermua ha quedado al descubierto en su desnudez de trampa, de mentira». «El PNV se sigue considerando una organización resistencial y esa identidad resistencial ha sido un auténtico problema a la hora de articular una respuesta social frente al terrorismo», apuntó Juaristi.

Además, precisó que esta retórica «ha podido asustar en algún momento a ciertas fuerzas políticas y a ciertos medios periodísticos españoles, pero ahora ya se ríen hasta los niños, yo por lo menos me río bastante».

«Basta Ya» y «Foro Ermua» convocan la primera marcha contra los nacionalistas en el País Vasco
Quieren llenar las calles de banderas españolas y aparcar la Ikurriña, «símbolo de ETA»
El próximo 19 de octubre el País Vasco vivirá, por primera vez, una manifestación en la que el lema será contra los nacionalistas, también se espera que se convierta en la primera en la que aparezcan símbolos nacionales y no sólo la ikurriña, que según Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, «es sólo un símbolo nacionalista y de Eta. La concentración ha sido convocada por grupos como Basta Ya o Foro. Respecto al PNV, Juaristi dice que «no cree que se ponga al lado de Batasuna, porque su base social, de clases medias, tiene mucho que defender como para echarse al monte»
Ep / Efe - San Sebastián / Jaca.- La Razón 20 Septiembre 2002

El presidente del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, dijo ayer que la manifestación convocada para el 19 de octubre por grupos como Basta Ya o Foro de Ermua será la primera en la que el lema irá contra los nacionalistas y espera que también sea la primera en la que aparezcan símbolos nacionales y no sólo la ikurriña que «es un sólo un símbolo nacionalista y de ETA».

El director del Instituto Cervantes consideró que «la situación política actual es bastante esperanzadora» porque «pone al PNV frente a sus responsabilidades» para «impedir que siga evadiendo descaradamente enfrentarse con Batasuna y de enfrentarse con el terrorismo».

Además no cree que «el Partido Nacionalista Vasco se ponga al lado de Batasuna, porque su base social es de clases medias que tienen mucho que defender; no creo que se echen al monte» y comentó que los mensajes que transmiten los líderes del PNV son una «retórica» que «desde Ermua ha quedado al descubierto en su desnudez de trampa, de mentira». Juaristi expresó ayer su deseo de que en esta concentración haya una gran presencia de personas que han tenido que abandonar el País Vasco como consecuencia de la amenaza terrorista. Recalcó también que será la primera manifestación donde el lema va a ser en contra del nacionalismo y añadió: «espero que sea la primera manifestación en la que aparezcan simbolos nacionales y no sólo la ikurriña ya que la ikurriña sólo es un símbolo nacionalista y de ETA.

Asimismo, argumentó que los líderes del PNV dirigen sus mensajes «fundamentalmente a ETA» con un «mensaje muy claro» de que «vamos a tener que cumplir con la ley finalmente, pero lo hacemos a disgusto porque nosotros estamos en desacuerdo con este auto». Sin embargo, Juaristi comento que «ése es un lenguaje que no impresiona a Batasuna, ni impresiona a ETA, y Otegui lo dejó muy claro el otro día». Por otro lado, Juaristi añadió que con la deslegalización de Batasuna «va a romperse esa especie de complicidad simbiótica entre los nacionalismos institucionales y el nacionalismo declaradamente antidemocrático y terrorista» y apuntó que este proceso «sólo podría torcerse en el caso de que alguna fuerza política caiga en la tentación de dar apoyo no a ETA sino al PNV en su enfrentamiento con el Estado».

Mientras, el consejero de Interior vasco, Javier Balza, compareció ayer en el Parlamento autonómico para explicar lo sucedido en la manifestación prohibida del pasado sábado. Balza insistió en defender la actuación de la Ertzaintza y a quienes acudieron y no pudieron ejercer su derecho de manifestación.

Totorika defiende en Europa que Batasuna quede fuera de la ley
El alcalde de Ermua analiza en Luxemburgo el papel de los municipios en la lucha contra el terrorismo, invitado por el Consejo de Europa
ISABEL LÓPEZ/BILBAO El Correo 20 Septiembre 2002

Carlos Totorika defenderá hoy en Luxemburgo la ilegalización de Batasuna durante su intervención en la conferencia Abordando el terrorismo: el papel y las responsabilidades de las autoridades locales y regionales , organizada por el Consejo de Europa, en colaboración con el Ministerio de Exteriores del país que ostenta la presidencia europea este semestre. El alcalde de Ermua es, junto a la ministra Ana Palacio, el único representante español invitado a unos debates en los que se analiza la seguridad ciudadana desde una perspectiva global.

Totorika hablará sobre los efectos del terrorismo de ETA en la vida de un país, ante un auditorio integrado por autoridades políticas, juristas, policías, especialistas en defensa civil y representantes de grupos religiosos y asociaciones culturales de los países europeos. «Afortunadamente, en los últimos años se ha modificado la falsa imagen de ETA en Europa, y la banda ha dejado de ser considerada un movimiento de liberación nacional para ser tratada como lo que es: un grupo de terroristas que matan y limitan la vida y la libertad de la mayoría de los ciudadanos», declaró ayer el alcalde vizcaíno.

«Fin de la impunidad»
El socialista expondrá las claves del Espíritu de Ermua , que marcó un punto de inflexión en la movilización social contra ETA y que, en su opinión, está en el origen de la Ley de Partidos, que puede permitir la ilegalización de Batasuna. Esa ley supone, para Carlos Totorika, un gran incremento de la libertad para la mayoría de los ciudadanos, ya que «marca el fin de la impunidad» y sitúa fuera de la legalidad «a quienes usan la amenaza, el chantaje o la coacción contra quienes les estorbamos en su proyecto de construir una nación formada sólo por nacionalistas».

El alcalde de Ermua considera que la ilegalización de la formación radical implicará que «ya no se considere normal que en los locales políticos de HB se organicen ataques contra propiedades de quienes no piensan como ellos o se decidan hacer pintadas amenazadoras con dianas que tienen un nombre dentro».

Carlos Totorika implica a los poderes locales en la respuesta social contra el terrorismo, promoviendo la movilización ciudadana. «Debemos salir a la calle cada vez que se cometa un atentado terrorista o se amenacen los derechos y libertades de las personas», defiende el alcalde como vía para vencer el miedo y demostrar a ETA que, «a pesar del cansancio y de la angustia, vamos a ganar la batalla y acabar con el terrorismo».

Los proetarras atacan el domicilio de un ertzaina tras las amenazas de Otegi
ABC 20 Septiembre 2002

SAN SEBASTIÁN. Un grupo de proetarras lanzó el miércoles por la noche varios cócteles molotov contra la vivienda de un ertzaina en la localidad guipuzcoana de Rentería. Los artefactos impactaron en una de las paredes del edificio sin causar daños. El Departamento de Interior del Gobierno vasco, sin embargo, se negó a facilitar información sobre este hecho.

De este ataque se tuvo conocimiento ayer tras un comunicado de ELA en el que condena la agresión. Se da la circunstancia de que este sindicato nacionalista, que se ha pronunciado en contra de las acciones legales contra Batasuna, acogió en una de sus sedes a Arnaldo Otegi después de que éste lanzara abiertas amenazas a la Ertzaintza si se implicaba, como así fue, en el cierre de locales proetarras. Ayer ELA se limitó a exigir que cesen las agresiones contra miembros de la Policía autónoma vasca, ataques que, a su juicio, «no hacen más que aumentar la crispación y la confrontación de nuestro pueblo».

Además de mostrar su solidaridad con el agente, la Federación de Servicios Públicos de ELA subrayó la condición de trabajadores públicos de los ertzainas por lo que mostró su total respaldo a los agentes como «miembros de una policía civil y democrática».

La presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, condenó el atacontra este agente de la Ertzaintza, cuerpo sobre el que, según dijo, «últimamente arrecian las amenazas y los insultos». La dirigente popular aseguró que actualmente «hay quien está haciendo verdaderos equilibrios y adoptando iniciativas descabelladas para defender al mundo de Batasuna y su entorno», mientras que la «contestación del mundo radical» son las «intimidaciones, chantajes, coacciones y agresiones».

En defensa de la nación
JOSEBA ARREGI / El Correo 20 Septiembre 2002

Es innegable que la historia vasca de los últimos cien años largos ha estado marcada, entre otras cosas, por el nacionalismo vasco. No cabe duda de que la historia vasca desde la transición democrática ha estado dominada, hablando en perspectiva institucional, por el nacionalismo vasco.

También es cierto que la historia del nacionalismo ha sido la historia de sus divisiones, centradas siempre en el alcance de la definición de nación y en las consecuencias que extraer de esa definición. Especialmente desde la proclamación de un nacionalismo alternativo por ETA a finales de la década de los cincuenta y comienzos de los sesenta, el mundo nacionalista ha estado profundamente dividido, aunque muchos nunca hayan digerido debidamente esa división.

En cualquier caso creo que no es ningún atrevimiento afirmar que el ideal y la meta del nacionalismo vasco, en cualquiera de sus versiones, han radicado en conseguir que la sociedad vasca, en su conjunto, pudiera reconocerse como nación y conseguir ese mismo reconocimiento en el plano político por el exterior.

Por lo menos eso era lo que creíamos. De un tiempo a esta parte, sin embargo, parece que el nacionalismo vasco tradicional está dando un giro tremendo a sus propias aspiraciones según se desprende de manifestaciones que se van repitiendo: ya no se trataría de conseguir que la sociedad vasca en su conjunto se reconociera como nación y reclamara ese mismo reconocimiento por parte de los agentes externos, sino que la meta a alcanzar radicaría en constituir dentro de la sociedad vasca, pero renunciando a abarcarla en su conjunto, una nación integrada por quienes se sientan exclusivamente pertenecientes a la misma, de forma que sin abarcar al conjunto de la sociedad, renunciando a la sociedad en su conjunto, se consiga el reconocimiento de la existencia de una nación vasca. Una nación vasca así definida, para cuya constitución bastaría el 51% de los ciudadanos, sería una nación limitada, restringida, con voluntad de homogeneidad en todos sus componentes, pero incapaz de asumir diferencias respecto a su propia definición, una nación constituida trazando una línea de división en la sociedad en la que se quiere constituir.

Las afirmaciones que dicen que vasco es el que siente de una forma determinada el euskera y la cultura vasca, las que dicen que vasco, perteneciente a la nación vasca, es el que apuesta por la autodeterminación, mientras que los demás son ciudadanos de la comunidad autónoma, pero no de la nación vasca y por lo tanto no son sujetos de derechos políticos vascos, están proclamando el fracaso del ideal del nacionalismo tradicional vasco. Ya no es Euskadi la nación de los vascos, ya no son los ciudadanos de Euskadi los miembros de la nación vasca, sino que lo son sólo los que comparten un sentimiento determinado. Es la negación, aunque parezca mentira, de la nación política vasca, para refugiarse en la nación étnica vasca. Es el gran fracaso del nacionalismo vasco promulgado por algunos nacionalistas hoy. Es el fracaso del nacionalismo vasco en el momento en el que parece que apuesta por su mayor radicalidad. Ése es el verdadero significado del discurso del agotamiento del Estatuto: no hay confianza en que éste produzca protonacionalistas y por eso hay que abandonarlo.

Estoy de acuerdo con quienes, por el contrario, afirman que, al igual que a más territorialidad menos soberanía, a mayor radicalidad, a más nacionalismo, menos nación, menos sociedad. Éste es el fracaso de un determinado nacionalismo que parece imponerse en los últimos tiempos.

Y este gran fracaso esconde una tremenda trampa. Porque detrás del discurso radical de la construcción de la nación vasca renunciando al conjunto de la sociedad existe un cálculo claro de poder.

Si se renuncia al conjunto de la sociedad, declarando que muchos ciudadanos vascos tienen el derecho a votar a las elecciones españolas y europeas, es decir, que son ciudadanos europeos y españoles en Euskadi, pero que no son ciudadanos vascos, porque no tienen el derecho político que los constituyera como tales para votar en las elecciones al Parlamento vasco, se está reduciendo el ámbito en el que se lucha por el poder a aquél dominado y definido previamente por los nacionalistas, quedando los no nacionalistas, por definición, fuera de las posibilidades de acceder a ese poder.

En ese contexto tiene pleno sentido la reclamación de más autogobierno: esté o no en el Estatuto de Gernika, sea o no pactado con quienes se suscribió el pacto, se reclama más poder no para la comunidad política, no para la sociedad vasca, sino para aquello que trata de constituirse como nación étnica dentro del cuerpo político que es la sociedad vasca en su conjunto. La reclamación de más autogobierno no responde, pues, a la voluntad de acrecentar el bienestar de los ciudadanos vascos, sino al interés de acrecentar el poder de quien ha definido lo que es la nación vasca étnica dentro y de forma separada del conjunto de la sociedad vasca.

Todo este discurso nacionalista radicalizado olvida, sin embargo, algo esencial: en el momento en que se constituyera la nación étnica vasca dentro de la sociedad vasca, pero sin confundirse con ella, la lucha por la reclamación de la herencia sería feroz. En especial el nacionalismo radical ideado a lo largo de los años sesenta y que se ha desarrollado ideológicamente en los tiempos del Estatuto reclamaría su derecho preferencial a la administración de esa herencia.

Esa lucha por la herencia tendría lugar, puesto que estamos hablando de una nación definida en términos étnicos, en términos de sentimiento y de pertenencia identificatoria, fuera del espacio público de la política, fuera del espacio de la negociación, fuera del espacio del control y de la limitación del poder, fuera del espacio de la renuncia a verdades y sentimientos absolutos. Y en ese espacio sólo existe violencia incontrolada e ilegítima.

En este contexto llama poderosamente la atención la referencia a Europa y a su proceso de unificación. Pues si algún motivo está en la raíz del proyecto de unidad europea es la búsqueda de la paz, una búsqueda vinculada a la experiencia de los desastres traídos por la vivencia incontrolada de sentimientos nacionales absolutos: una Europa unida como idea de paz y como transformación de los Estados nacionales, preservando las conquistas del Estado de Derecho.

Europa como idea de paz es la puesta en cuestión de todos los nacionalismos étnicos, particulares, excluyentes, divisores, y en ese sentido, el intento de superación del Estado nacional. No para superar el Estado -algo con lo que por lo visto algunos todavía siguen soñando-, sino para estructurarlo por encima de las adhesiones nacionales, como espacio público de ciudadanos, y no de pertenecientes a ámbitos exclusivos de identificación sentimental.

Recortes de Prensa   Página Inicial