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Recortes de Prensa     Sábado 21 Septiembre  2002
AZNAR NO DEBE PERMITIR QUE LOS ULTRAS MARQUEN SU POLÍTICA VASCA
Editorial El Mundo 21 Septiembre 2002

¿Tras la deslegalización qué
Ernesto Ladrón La Razón 21 Septiembre 2002

Independencia no
MARTIN PRIETO El Mundo 21 Septiembre 2002

Desobediencia civil
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 21 Septiembre 2002

Dicen: «Eta» es como «España»
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 21 Septiembre 2002

La parte roja
FERNANDO ONEGA El Mundo 21 Septiembre 2002

Castro y Chávez, tal para cual
Luis María ANSON ABC 21 Septiembre 2002

Madrazo desafía, Llamazares le protege
Impresiones El Mundo 21 Septiembre 2002

Los «trucos sucios» del PNV
ABC 21 Septiembre 2002

La Policía francesa detiene a dos etarras que iban a atentar con coche bomba en Guipúzcoa
MADRID. D. M. / J. P. ABC 21 Septiembre 2002

Particularismo contra libertad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 21 Septiembre 2002

Evitar extravagancias
Editorial El País 21 Septiembre 2002

¿Quién salvará ahora a ETA
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 21 Septiembre 2002

Luchar contra ETA
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

Banderas de España en el País Vasco
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

¿Español oficial
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

Patológico
Breverías ABC 21 Septiembre 2002

El Gobierno intentará anular el «victimismo» nacionalista con una campaña «pedagógica»
C. Morodo - Madrid.- La Razón 21 Septiembre 2002


 

AZNAR NO DEBE PERMITIR QUE LOS ULTRAS MARQUEN SU POLÍTICA VASCA
Editorial El Mundo 21 Septiembre 2002

odríguez Ibarra, por un lado, y miembros de Unidad Alavesa, por otro, han sido los primeros en hacer públicamente alusiones al artículo 155 de la Constitución. A partir de ahí se ha tratado de proyectar el encaje de dicho artículo amparándose en razones como la desobediencia del Gobierno vasco al auto de disolución dictado por Garzón contra Batasuna o la querella anunciada por la Mesa del Parlamento vasco contra el juez. La aplicación del artículo 155 supondría la devolución total o parcial de las competencias autonómicas a Madrid.

En primer lugar hay que matizar que nada de lo que han hecho hasta ahora las instituciones vascas encaja en este supuesto.En el orden técnico cualquier actuación en contra de las posturas adoptadas por el Gobierno de Vitoria debe ser considerada en el ámbito del derecho, bien sea por la vía jurisdicional, penal o, en su caso, con un recurso al Tribunal Constitucional.

De hecho, en general el PNV ha actuado, en lo que se refiere a las manifestaciones promovidas por gente del entorno de Batasuna, con un escrupuloso respeto a la legalidad. Así lo demostró al ordenar a la Ertzaintza que disolviera la manifestación de Bilbao.Otro ejemplo lo tenemos al declarar no autorizada la concentración que se había preparado para este fin de semana en Mondragón.Ha sido denegada sin necesidad de entrar en el auto de Garzón, por no haber cumplido los requisitos legales previos oportunos.

Respecto al plano político, es imprescindible que la conducta a seguir frente a las actuales circunstancias del País Vasco se ciña al ámbito del acuerdo del Pacto Antiterrorista, que ha dado lugar a la Ley de Partidos. Una ley que debe aplicarse con la clara consigna de «ETA no, vascos sí», porque en ningún caso va contra las libertades del pueblo vasco, ni contra las posiciones políticas del nacionalismo por muy irritantes que resulten en ocasiones.

Aznar no debe permitir que renazcan en su partido posturas extremistas con una visión centralista del Estado. No se puede hablar de «provincias del norte» o «Vascongadas», como si no existiera el Estado de las Autonomías. Hay algunos a quienes les gustaría ver entrar en San Sebastián al ex general Galindo con la solapa llena de condecoraciones.

Sólo una política de moderación centrista, basada en un consenso con el PSOE, podrá reconducir la situación del País Vasco por vías democráticas. Un escenario inimaginable, como el que se vivió en el Ulster en los años más duros, desacreditaría al Estado y a todo lo que se ha conseguido hasta ahora.

¿Tras la deslegalización qué?
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa La Razón 21 Septiembre 2002

Todo el mundo se muestra satisfecho por el celo con que se ha cumplido el auto del juez Garzón en el País Vasco. Cierto: la Ertzaintza ha cumplido su obligación. ¿Pero cabía otra posibilidad? ¿Es posible el desacato? ¿Era posible la rebelión? Indudablemente los responsables de Interior del Gobierno Vasco saben que el desacato a la autoridad judicial podría tener consecuencias penales y han preferido actuar con prudencia. Han actuado de la única forma posible sin caer en la locura total. Aún queda algún atisbo de realismo, lo cual en el panorama vasco no es cosa despreciable. Pero eso no da un plus de credibilidad al tripartito nacionalista.

Eguibar ha dicho que populares y socialistas no deben esperar nada del PNV, que no va a haber entendimiento posible después de lo del proceso de deslegalización de Batasuna. Sin embargo algunos se empeñan, sin dar pábulo al desaliento, en que el PNV es imprescindible y sugieren la necesidad de alcanzar acuerdos con ellos, cuando es evidente que no dan precisamente facilidades.

Siguen sin enterarse de que ETA es la manifestación máxima del problema, más bien es el síntoma, pero que la enfermedad es más profunda. Siguen sin enterarse de que el problema vasco sólo se resolverá venciendo en las urnas a los nacionalistas, y formando un Gobierno vasco constitucionalista. O a lo mejor, como U. A. predica, dando la voz a los alaveses para que el pueblo diga si quiere seguir perteneciendo a la Euskadi conflictiva, y muerto el perro se acabó la rabia.

Los nacionalistas han puesto todo tipo de impedimentos para la deslegalización de su hermano menor, y es que en el fondo necesitan de un sector duro que haga la labor sucia, como lo hacían en las comisarías franquistas los polis malos dando «leña» hasta que llegaba el bueno y convencía al interrogado para que soltara prenda.
El consejero de la injusticia Sr. Azcárraga, critica al juez Garzón en el mismo día en que la cúpula de los fiscales, por unanimidad, se adhiere a la corriente a favor de dejar al brazo político de ETA fuera de juego. El Sr. Azcárraga, como su antecesor en el cargo, más que ordenar y administrar la justicia parece que se pone en el lado contrario al de los jueces. Siendo consejero de Justicia se sitúa en contra del Consejo General del Poder Judicial y del máximo órgano de los fiscales. Todo un récord del disparate. Más dislate imposible.

Hace unos días tuvimos que presenciar en la televisión pública vasca que se transmitiese el chupinazo alternativo de las fiestas de Vitoria protagonizado por el concejal-portavoz de Batasuna (con lanzamiento de huevos y alguna piedra hacia el lugar ocupado por las autoridades por parte de los seguidores batasunos) mientras que se omitían de forma flagrante las imágenes del inicio oficial de las fiestas. Pues bien, aún estamos esperando a que dimita el director de la ETB, de la misma manera que seguiremos esperando a que lo haga el Sr. Azcárraga, flamante representante de no sé qué justicia en Euskadi.

Para completar el festín del esperpento el Sr. Madrazo propone un recurso de inconstitucionalidad contra la resolución que inicia los trámites de deslegalización de Batasuna. O sea, el Sr. Madrazo, se pone en contra de todos: Congreso de Diputados, Audiencia Nacional, Judicatura, Fiscalía, Gobierno de la Nación, contra la abrumadora mayoría de la sociedad española... Y ello sin el más mínimo atisbo de rubor. Hay que ver lo que da de sí la política de pacotilla en personajes de tan poco pelo.

No, aquí no se resuelve nada pactando con los nacionalistas, como no se resuelve nada acordando con la mafia en Nápoles.

Es verdad que los nacionalistas tienen la legitimidad de las urnas, pero esa legitimidad democrática no les da autoridad para dificultar el Estado de Derecho ni para ir contra los más elementales principios de la razón y de la moral.

No puede ser que nos sigamos quedando impasibles viendo cómo los nacionalistas miran para otro lado mientras se consagra la anomalía política por excelencia que es que haya un recorte de libertades de hecho y que muchos ciudadanos vascos tengamos que vivir, mientras se nos escapa la vida, con una limitación de nuestra carta de ciudadanía que implica libertad de expresión, de movimientos y de asociación política, sin peligro para nuestra existencia. O que se admita como normal algo que es insoportable en cualquier régimen que se llame democrático como el que unos partidos determinados se vean en la imposibilidad de formar listas electorales en abundantes municipios por causa del fascismo imperante, gracias al cual formar parte de dichas listas es un acto heroico o, una locura.

Estos señores del PNV, EA e IU muestran una muy baja catadura moral, pues mientras sucede, esto se preocupan más de los que protagonizan actos mafiosos que de conseguir un clima de normalidad política y de libertades reales. Si tuvieran conciencia o moral, que es lo mismo, coadyuvarían de forma efectiva a impedir que se muevan con impunidad aquellos que destruyen los valores de la convivencia.

Pero parecen más preocupados en esa situación de hecho que posibilita la libertad de movimientos de los que facilitan el terrorismo que en asegurar las libertades de los ciudadanos de bien. Por eso resulta sarcástico y provoca más de una sonrisa irónica el que haya quien aún, con lo que ha llovido, siga predicando a favor de echar un capote a los nacionalistas, tratando de perfumar el hedor, sin darse cuenta de que hay olores incompatibles y que no se contrarrestan entre sí, ni se atenúa el efecto pituitario, sino que aumenta la náusea.

Independencia no
MARTIN PRIETO El Mundo 21 Septiembre 2002

Serán muchas las veces en que el Gobierno vasco habrá de prohibir y reprimir una manifestación independentista aunque sus dos almas chirríen entrechocándose. Eso de la doble alma del PNV es un invento de algún cursi, como si se pudiera al mismo tiempo seguir a Sabino Arana y detestar su racismo y su falsificación revelada de la Historia de España. Dos almas: legal e ilegal, armada y desarmada, con una voz en Madrid y otra en el caserío, autonomista e independentista. En EA son más explícitos sobre lo que quieren, pero el PNV abunda en la esquizofrenia de buscar la secesión por extraños y fantasmagóricos senderos que no existen. De Clausewitz se extraen citas para cualquier acomodo, pero su estudio de la guerra es fácilmente resumible: no basta ganar batallas ni despiezar los ejércitos contrarios; el objetivo del conflicto es arrebatar al adversario su intención de seguir luchando. Eso sirve para la guerra, para la empresa y, por supuesto, para el independentismo vasco, el de Esquerra de Cataluña o el Bloque Nacionalista Gallego.Y para ETA y su racimo de simpatizantes y cooperadores.

Los terroristas y sus familias han de entender que la amnistía no es legal -y ya tuvieron dos preconstitucionales- y que los penados y los que lo serán van a pasar lo mejor de sus vidas en la cárcel a menos que ETA se disuelva. Y los peneuvistas desarmados pueden ir coligiendo que no pueden convocar un referéndum y que la Constitución no contempla la autodeterminación. La cita del Dante en el círculo del infierno: «Perded toda esperanza los que entréis». Que pierdan toda esperanza quienes creen que podrán forzar el nacimiento de un Estado vasco, siquiera con Vizcaya o Guipúzcoa. Y esto vale para los criminales y para los ilusos voluntaristas. El vasco tiene la mayor autonomía del mundo y sólo le resta acuñar moneda, Ejército y política exterior propios.Así las cosas no sería de recibo dar una campanada como la del independentismo catalán en 1934: buscarse un balcón para proclamar la independencia de unos territorios españoles que jamás formaron Estado propio.

La Constitución prevé mediante mayorías en el Congreso y el Senado la intervención de una autonomía por el Gobierno nacional. El problema -volviendo a Clausewitz- es que los independentistas vascos -al contrario de los catalanes o gallegos- creen cejijuntamente que el Gobierno de España acabará cediendo, por la sangre o la desobediencia civil. Si quieren pasaremos otros 30 años con el conflicto a cuestas, pero algún día los Arzalluz, los Ibarretxe, los Egibar, los etarras, comprenderán que están boxeando contra un colchón y dedicarán sus esfuerzos a mejorar la vida de la española autonomía vasca.

Desobediencia civil
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 21 Septiembre 2002

Se ha deslizado estos días pasados la opinión de que el incumplimiento por parte del Gobierno y del Parlamento regionales vascos de los autos del juez Garzón entrañaban desobediencia civil. Conviene no añadir a la crisis institucional oscuridad conceptual. La desobediencia civil se distingue de otras instituciones y actitudes como la rebelión, la revolución, la sedición, la objeción de conciencia o el mero incumplimiento de la ley. La actitud de un estafador no puede calificarse como desobediencia civil a un precepto del Código penal. El delincuente no es un mero desobediente. La desobediencia civil entraña el incumplimiento de una ley o de una decisión legal por razones morales. Normalmente apela a los principios jurídicos de la sociedad o del ordenamiento jurídico vigente, que acata en su integridad excepto en el caso que provoca el incumplimiento. También requiere la aceptación de la sanción. Entraña una actitud moral, que busca la ejemplaridad, y apela a los principios de justicia vigentes. Los tres casos históricos más célebres son los que encabezaron Henry D. Thoreau, Gandhi y Martin Luther King. El primero se negó a pagar impuestos para evitar sufragar la guerra de Estados Unidos contra Méjico, que él estimaba injusta. Gandhi adoptó la resistencia pasiva contra el poder colonial británico. Y King se oponía a la segregación racial. Todos ellos invocaban los principios de justicia vigentes en sus sociedades y exigían su cumplimiento en unos casos en los que, según su criterio, estaban siendo vulnerados. Así pues, no todo incumplimiento constituye desobediencia civil. No es lícito, en principio, incumplir las leyes aprobadas legítimamente. No existe un derecho a violar la ley. Puede haber, en algunas ocasiones extremas, el deber de hacerlo. Tampoco basta con que a alguien le parezca injusta la ley o que otra le parezca más conveniente. La injusticia debe ser palmaria y atentar contra los principios fundamentales de justicia contenidos en la Constitución.

Resulta, pues, evidente, que las decisiones del Gobierno y del Parlamento vascos nada tienen que ver con la desobediencia civil. Si discrepan de las resoluciones judiciales, lo que es ciertamente legítimo, deberían acudir a los tribunales superiores, no al incumplimiento. Por otra parte, lejos de defender los principios constitucionales, más bien parecen proteger a quienes atentan contra ellos a través del terror. No pueden apelar a la justicia quienes vulneran la justicia. Por lo demás, está claro que lo que subyace en su posición, políticamente indecente, no es la asunción de un deber moral sino la persecución de intereses políticos inconstitucionales. El caso está mucho más cerca de la quiebra del orden y de los valores constitucionales que de la defensa de ellos. En una democracia hay que aceptar las decisiones de la mayoría aunque nos parezcan inadecuadas o incluso injustas. Sólo cuando la injusticia no nace del mero dictamen de la conciencia personal sino que alcanza un carácter objetivo por vulnerar los propios principios fundamentales del ordenamiento jurídico, puede quedar abierta la vía de la legitimidad, con las debidas restricciones y cautelas, para la desobediencia civil.

Por lo tanto, no cabe hablar de desobediencia civil en este lamentable caso de desafío al orden democrático y constitucional. No puede haberla cuando falta la ejemplaridad moral. No cedamos una vez más en el ámbito del lenguaje, pues las palabras no sólo no son indiferentes sino que proclaman lo que habita en los espíritus.

Dicen: «Eta» es como «España»
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 21 Septiembre 2002

Ha estado muy gracioso el lehendakari equiparando en la balanza del mal a Eta y a España. O sea, que «Eta» daña el espíritu de los vascos y «España» también. Esto quiere decir que «España» es una marca como «realmadrid.com» para la ultraderecha nacionalista vasca.

Vamos a ver, Yosuyón: no seas mostrenco. España no es una marca ¬«brand», en vasco¬. Es un País, en mayúscula. No es tu encariñado terruño, entendido como rincón en el que te gusta chiquitear. Es otra historia. Es un País de verdad. Como Estados Unidos, vaya. El daño a los vascos lo hace Eta y toda su gente, no España; porque vivís tan requetebién y tan acomodados porque sois españoles: porque sois parte de este país. Si fuerais de Mozambique, estaríais jodidos, amigo. Vamos, que no tendríais ni para taparrabos.

Yosuyón cree que el desarrollo, la estabilidad y el futuro del País Vasco no dependen de España, y dice que «la autonomía vasca no depende de Eta ni de Madrid». Déjame aclararte, Yosuyón: tu futuro depende de España; no dependes de Eta. Las cosas que tú te inventes son cosa tuya, pero no te creas tus mentiras. Eta es una banda de asesinos que te hacen más daño que mis artículos, aunque los amenazados de muerte sean todos los que escriben en este periódico. Y no tú, ¿pedazo de valiente!

La parte roja
FERNANDO ONEGA El Mundo 21 Septiembre 2002

Javier Madrazo no se va. Madrazo sigue en su consejería del gobierno vasco. Madrazo no rectifica. Madrazo no dimite. Madrazo está encantado en su puesto. No sabemos si también lo está de su gestión, pero, como consejero, ha conseguido el ideal de su vida, y no quiere ser un José Tomás cualquiera. Madrazo es un hombre feliz.Ya sabéis por qué. Lo ha dicho ante los micrófonos: «Estoy muy orgulloso de ser la parte roja de este Gobierno».

Callen Rosa Aguilar y Paco Frutos. No le pidan más la dimisión ni la rectificación. No molesten ni interrumpan su plácida estancia casi ministerial. La nota de color -rojo- del gabinete Ibarretxe está enhiesta, firme, como la guinda que corona las tartas y las querellas del Lehendakari. No es asunto menor. Es responsabilidad histórica: un rojo, Madrazo, tiene la oportunidad, irrepetible en España, única en Europa, escasa en el mundo, de demostrar que sabe gobernar. ¿Cómo se va a despreciar una ocasión así?

¡Cuánto hubiera pagado don José Solís Ruiz, varias veces ministro de Franco, por haber encontrado un Madrazo! ¡Cuánto hubiera pagado! Madrazo era el ideal con que soñaba Solís, «la sonrisa del Régimen», porque Solís siempre presumía de tener un obrero o un rojo en los sindicatos verticales. ¿Para qué?, le preguntaron una vez.«Para enseñarlo», respondió. Es cierto, como dice Madrazo, que entonces se hablaba de las hordas marxistas; pero un rojo en el poderío franquista daba mucha legitimidad, y siempre se terminaba por encontrar a alguien «muy orgulloso de ser la parte roja de este gobierno». Y cuando daba el sí, lo trataban con mimo, lo llevaban a los congresos sindicales y le ponían secretaria y coche oficial. Era un lujo. Como Madrazo.

Ahora que se discute su penoso papel en la querella contra Garzón, yo solicito formalmente que no echen a Madrazo. En vez de eclipsarlo, lo podrían llevar a exposiciones, con una inscripción que diga, colgada de un collar: «Ejemplo de rojo gobernante». Y en letra más pequeña: «Unico ejemplar de una especie extinguida en Europa.Vive en las estepas del Gobierno vasco».

Y no os preocupéis por las consecuencias políticas. Llamazares hará el ridículo condenando el terrorismo y hablando del Estado español, mientras su brazo político vasco alienta el secesionismo.No pasa nada. ¿Sabéis cuántos concejales tiene Madrazo en toda Euskadi? Veinticinco, el 10% de los que tiene el PP. Un poco más, y se queda en cero. Veremos también la desaparición de Izquierda Unida en el resto de España -¡qué pena, Rosa Aguilar!-, porque no habrá quien vote a un partido que colabora con la secesión.Pero ésos son detalles insignificantes. Desde su agonía, la Izquierda Unida de Llamazares siempre tendrá el último aliento de orgullo de un objetivo histórico alcanzado: ¡Madrazo es la parte roja de un Gobierno!

Castro y Chávez, tal para cual
Luis María ANSON ABC 21 Septiembre 2002
de la Real Academia Española

Es un hecho que el dictador Castro acoge en Cuba, ampara, financia y protege a etarras. Y las sospechas de que además los entrena y arma no parecen infundadas. Su marioneta en Venezuela, aparte algunos maquillajes engañosos, hace lo mismo.

En plena operación para deslegalizar a Batasuna, Ana Palacio no puede esconder su cabeza con delicadezas de avestruz. Hay que dar la cara. Es necesario investigar en Cuba y Venezuela lo que ocurre con relación a batasunos y etarras. No se debe hacer la vista gorda. Si se confirman las connivencias no ya con Castro sino también con Chávez, habrá que poner en marcha la maquinaria diplomática española para que no quede impune la tropelía. Chávez está demasiado débil y carece de musculatura política para desafiar a España. Hay que acorralarlo y exigirle que extradite a los etarras refugiados en Venezuela y para que deje de ampararlos y, tal vez, entrenarlos y armarlos. Las últimas revelaciones de lo que ocurre en Venezuela, donde batasunos y etarras campan a sus anchas y actúan como aliados de hecho de los círculos armados chavistas, exigen una acción española contundente y no la palabrería merengosa de ritual.

Madrazo desafía, Llamazares le protege
Impresiones El Mundo 21 Septiembre 2002

El empeño del líder de IU-EB y consejero del Gobierno vasco de secundar la estrategia soberanista del PNV de forma entusiasta ha terminado provocando, como no podía ser de otra manera, una fractura en el seno de la coalición. Ya algunos de sus dirigentes habían alzado anteriormente la voz contra la línea política de Madrazo, pero la decisión del Gobierno vasco de querellarse contra el juez Garzón por suspender las manifestaciones de Batasuna ha sido la gota que ha colmado el vaso. Personalidades tan destacadas de la coalición como la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, o el portavoz en el Congreso, Felipe Alcaraz, han alzado su voz reclamando a Madrazo una rectificación porque la querella contra Garzón avalada por su consejero «entra en contradicción» con lo que defiende IU. Está claro que Javier Madrazo no sólo está desafiando, sino también perjudicando gravemente a su coalición, al suscribir todo lo que hace el PNV. De eso se queja precisamente Aguilar: «No podemos sumarnos a la estrategia del PNV porque IU tiene una propia que debe llegar a toda la sociedad». Aquí está la clave del asunto. Las equivocadas decisiones de IU en el País Vasco pueden desembocar en un batacazo electoral en el resto de España. Por eso resulta bastante incomprensible que el coordinador general, Gaspar Llamazares, mire hacia otro lado y se niegue a reconvenir a Madrazo, argumentando que IU tiene una estructura federal. Ello no le va a impedir quedarse sin votos como siga así.

Los «trucos sucios» del PNV
ABC 21 Septiembre 2002

El portavoz del PP en las Juntas de Álava, Santiago Abascal, acusó al PNV de ser «el mejor defensor de Batasuna» y de utilizar «trucos muy sucios» en su beneficio. El dirigente popular se refería así al hecho de que el PNV cediera esta semana un procurador a los dos representantes de Izquierda Unida, que hasta el miércoles integraban el Grupo Mixto, para poder formar grupo propio, posibilitando que los junteros de Batasuna se beneficien íntegramente de las ayudas previstas para el Grupo Mixto, lo que supone que, en la práctica, dispondrán de los mismos ingresos que hasta ahora.

Por otra parte, el portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, denunció que el PNV acordó ceder las dependencias municipales del edificio de La Bolsa para que Batasuna presentara ayer una campaña de apoyo a los presos de ETA. Según Antonio Basagoiti, esta decisión «encierra en sí misma el firme y decidido propósito que tienen los nacionalistas de proteger a Batasuna dentro de las instituciones, en contra de las decisiones judiciales y de la mayoría social del País Vasco que rechaza el uso de la violencia».

La Policía francesa detiene a dos etarras que iban a atentar con coche bomba en Guipúzcoa
MADRID. D. M. / J. P. ABC 21 Septiembre 2002

La Policía francesa detuvo ayer a dos miembros de ETA que pensaban desplazarse a España en las «próximas horas» para cometer un atentado con coche bomba en Guipúzcoa de forma «inminente». Los capturados iban a formar un «comando itinerante» que planeaba sembrar el terror en otras provincias de España. Tenían información muy elaborada sobre sus objetivos.

A raíz de las primeras investigaciones realizadas tras la detención de Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica fueron capturados ayer otros dos miembros de ETA en la localidad francesa de Bagneres-de-Luchon, a pocos kilómetros de la frontera con España por el Valle de Arán. Los arrestos se produjeron sobre la una de la tarde, cuando los presuntos terroristas se disponían a entrar en el apartamento que habían alquilado hace dos semanas y que estaba siendo vigilado por la Policía.

Los etarras, que llevaban documentos falsos de identidad, portaban cada uno de ellos una pistola, de las que no hicieron uso en el momento de ser abordados por los agentes. La operación fue realizada por efectivos de la División Nacional Antiterrorista (DNAT) de París que se encarga de las investigaciones derivadas del arresto de los cabecillas de ETA Olarra Guridi y Múgica Goñi.

Tras la detención, los agentes procedieron a registrar la vivienda que los etarras ocupaban en Bargneres-de-Luchon y se incautaron de material electrónico y abundante documentación, parte de ella escrita en euskera. Entre los documentos intervenidos había mapas de Madrid y Valencia, así como una detallada información sobre futuros objetivo, entre los que se encuentran políticos del PP y PSOE y miembros e instalaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Desde diferentes medios de la lucha antiterrorista no se descarta la posibilidad de los dos detenidos pudieran haber sido los autores de los atentados cometidos el pasado verano en Santa Pola y en Torrevieja.

En otras provincias
El ministro del Interior, Ángel Acebes, informó anoche de que los arrestados pensaban cruzar la frontera, presumiblemente por Huesca, en la próximas horas y que iban a llevar a cabo un atentado en la provincia de Guipúzcoa en los «próximos días». Asimismo, señaló que los terroristas, además de llevar una campaña criminal en el País Vasco, también tenían planeado sembrar el terror en otros puntos de España. Acebes no quiso desvelar «por prudencia» los objetivos concretos que tenía el «comando», aunque señaló que «en la documentación estaban pormenorizados tanto objetivos como medios».

Según fuentes de la investigación, el «comando» iba a estar formado sólo por los dos detenidos, lo que, en opinión de los expertos, demuestra que la banda, pese a que tiene capacidad para matar, se encuentra «en uno de sus momentos más bajos». El primer atentado que pensaban llevar a cabo iba a ser con coche bomba.

La identidad de los detenidos tardó horas en conocerse, ya que los etarras, además de llevar documentos falsos de identidad, se negaron a revelar sus nombres, por lo que fue necesario cotejar sus huellas con las archivadas en el banco de datos de las Fuerzas de Seguridad españolas.

El ministro de Interior agradeció a las autoridades francesas, y en especial a la Policía gala, su colaboración en la lucha antiterrorista. Asimismo, destacó que gracias a estas detenciones se ha salvado la vida de muchas personas.

Mientras, el juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco tomará el próximo lunes declaración a Felipe Goizueta Altamira y a su compañera sentimental Virginia Jaca, detenidos el jueves en Hernani (Guipúzcoa) por su presunta vinculación a ETA, al haber solicitado la Policía prorrogar 48 horas la detención. Según fuentes judiciales, el juez interrogará a Goizueta sobre su relación con el presunto responsable del «aparato militar» de ETA Juan Antonio Olarra Guridi, detenido el pasado lunes en Burdeos (Francia) junto a su novia y supuesta número dos de la banda terrorista Ainhoa Múgica Goñi.

El nombre de Goizueta apareció entre la documentación intervenida a Olarra y se sospecha que podría haber colaborado con éste al haber constatado que realizó varios viajes a Burdeos. A raíz de la detención de Goizueta y Jaca, se registraron tres pisos en los que la Policía intervino un ordenador, una agenda y diversa documentación.

Particularismo contra libertad
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 21 Septiembre 2002

ORTEGA DECÍA que el mal de España se llama particularismo. Particularismo también patente en dos elementos vertebradores clásicos: el Trono y la Iglesia, idea que defienden los modernos integristas periféricos, especialmente los nacionalistas vascos del PNV.

Los defensores del Estado integral republicano como Azaña pensaban que los estatutos de autonomía servirían para reforzar a España y a la República; pronto se vio que los sectores más extremistas los consideraban como una plataforma para la escisión. La idea federal en la tradición española, salvo los pimargalianos y los anarquistas bakuninistas, como mal menor en su intento de debilitar al Estado, era más frecuente entre los monárquicos partidarios del Antiguo Régimen. En efecto, éstos contaban con el régimen de fueros, jurisdicciones locales y privilegios como una barrera para la libre circulación de las ideas, las mercancías y los hombres, pues si se evitaba la unidad de acción en todo el territorio, sería más fácil mantener los privilegios y en general el statu quo preexistente.

El Estado de las Autonomías lamentablemente ha venido a potenciar que el particularismo excluyente se contemple como derecho progresista . Tal es la creencia de que el Gobierno y el Parlamento vascos no forman parte de las instituciones españolas, de modo que sus leyes no obligan, salvo cuando les conviene utilizarlas de modo torticero o en provecho del bolsillo. O que existe un pueblo vasco soberano pero servil del clericalismo profético de Arzalluz.

En Francia, este particularismo contra la libertad se está viendo en la ofensiva judicial de grupos integristas islámicos contra intelectuales laicos, como nos indica el caso Houellebecq, acusado de atacar al Islam, y que demuestra que el fanatismo e integrismo religioso-político, sea el islámico o el de la España negra representada por los nacionalistas vascos, de turbia conciencia «ante Dios humillada», como dicen los sabinianos, están contra el progreso civil y la civilización laica y liberal, porque no se puede confundir multicultarismo excluyente con pluralismo tolerante.

Evitar extravagancias
Editorial El País 21 Septiembre 2002

En caso de duda lo mejor es evitar extravagancias. Qué más quisiera ETA que la suspensión de la autonomía vasca. Los aprendices de brujo que invocan para ello el artículo 155 de la Constitución hacen el juego a quienes, como Arzalluz, son especialistas en explotar el victimismo con fines no necesariamente respetables. Hace ahora dos años, el presidente del PNV lanzó en un discurso dominguero el mensaje de que 'si las cosas van así, los siguientes [detenidos] seremos nosotros'(...), a lo que añadió: 'Y ojalá venga ese día, porque entonces se acabó el cuento'.

La ilegalización de Batasuna, ya sea por la vía penal o por la Ley de Partidos, está llena de dificultades jurídicas y políticas: por la falta de precedentes, por las trampas que los afectados pondrán a fin de intentar impugnarla, por la reticencia o abierto rechazo del Gobierno nacionalista encargado de aplicar las medidas. Sólo faltaba la insinuación de que podría suspenderse la autonomía vasca para agravar esas dificultades alimentando la esperanza de quienes llevan meses diciendo que lo que se pretende es ilegalizar ideas y no comportamientos coactivos de tipo terrorista.

En ningún país de nuestro entorno tendría existencia legal una organización como Batasuna, que tiene detrás las pistolas y bombas de un grupo terrorista. Y el caso del Sinn Fein puede ser citado como excepción, pero no como ejemplo a seguir: 3.500 muertos, intervención del ejército y alambradas separando a las dos comunidades como requisito conducente a la negociación. La ilegalización no acaba con ETA, pero desinflar el globo hinchado por la impunidad de su entorno se ha convertido en condición para su derrota política. Eventuales errores de un juez o vacíos legales surgidos no deberían hacer perder esa perspectiva.

Que Batasuna tenga grupo propio en el Parlamento vasco o se integre en el mixto no es un asunto trascendente. Sí lo es, en cambio, que la Mesa de ese Parlamento se niegue a aplicar una resolución judicial. Las opiniones expresadas estos días por diversos juristas indican que algunas medidas del auto de Garzón son discutibles, pero no absurdas; no de tal naturaleza que justifiquen una querella por prevaricación.

Se ha argumentado que la suspensión de un partido no tiene por qué implicar la de su grupo parlamentario una vez que se admite que sus componentes conservan el acta de diputados. Es lo que defiende el nacionalismo vasco, pero sus razones serían más atendibles si las instituciones que dirigen hubieran cumplido en la parte que les corresponda las resoluciones judiciales, como ordena la Constitución. Y en todo caso, hay cauces para recurrir sin salirse del marco legal. Las barrocas explicaciones de Atutxa no demuestran lo contrario. Ayer anunció una denuncia contra Garzón por un presunto delito contra la división de poderes. Es otra desmesura, pero al menos se plantea en el marco legal.

La autorización de las manifestaciones corresponde a la autoridad gubernativa, incluso para decidir si entran o no, según quienes las convoquen, en el ámbito de la suspensión judicial de Batasuna. No podrán ignorarse indicios como que esté prevista su clausura con un discurso de Otegi, como ocurría en la del sábado de la pasada semana. No se hace un favor a la Ertzaintza pidiendo perdón a los manifestantes, como ha hecho el Gobierno de Vitoria, pero las críticas de Iturgaiz y otros dirigentes del PP a la actuación de los mandos policiales son desmesuradas e injustas.

El momento es delicado. No hay duda del interés en deslegitimar, con la excusa de tal o cual aspecto menor, el objetivo de acabar con la impunidad del brazo político de ETA. Pero precisamente por ello debe evitarse responder a los desplantes desestabilizadores con desafíos extravagantes. El artículo 155 se introdujo en la Constitución como una garantía genérica ante situaciones extremas, de incumplimiento grave por parte de una comunidad autónoma de sus obligaciones institucionales. Antes de llegar a esa situación las leyes contemplan alternativas. Pasar por encima de ellas para demostrar la hondura de nuestra indignación sería la peor de las ocurrencias.

¿Quién salvará ahora a ETA?
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 21 Septiembre 2002

Tres veces ha estado ETA a punto de ser derrotada en los últimos 10 años y dos de ellas ha salvado el pellejo con la ayuda inestimable de quienes podían y debían darle el golpe de gracia. ¿Volverá la democracia española a caer en la misma trampa? ¿Volverá a aprovechar la serpiente la debilidad de nuestras convicciones o la mezquindad partidista de algunos de nuestros representantes, para salir del trance mortal en que se halla y seguir alimentándose de la sangre inocente de los españoles?

La hipótesis que planteo ya se produjo en 1992, cuando la dirección en pleno de la banda armada, agrupada en lo que entonces se conocía como colectivo Artapalo, fue detenida en Bidart un 29 de marzo.Por aquel tiempo, en el País Vasco diversas organizaciones políticas y ciudadanas habían logrado construir un sólido movimiento de resistencia al terrorismo en torno a la defensa del trazado de la autovía de Leizarán y a la necesidad de no ceder a la coacción etarra que exigía su modificación.

Pues bien, en aquella ocasión histórica, la cohesión social fue rota por el Partido Nacionalista Vasco, que vendió a Herri Batasuna la autovía de Leizarán a cambio de la Diputación de Guipúzcoa, mientras la decisiva ventaja policial obtenida con la operación de Bidart era desaprovechada por el Gobierno socialista de Felipe González, que llegó a un acuerdo tácito de no agresión con la organización terrorista para que ésta no actuara durante los fastos de celebración del V Centenario.

Y la serpiente salió fortalecida, creció en arrogancia y socializó el sufrimiento, ampliando hasta el infinito el espectro de los colocados en el centro de su diana.

Así llegamos a 1998 y a la segunda rebelión ciudadana, conocida como Espíritu de Ermua. En el verano de aquel año, las ciudades y los pueblos vascos habían perdido el miedo para levantar un clamor contra la barbarie etarra. De hecho, el miedo había cambiado de bando, y quienes se escondían en el fondo de sus sedes eran los cómplices batasunos de los pistoleros, acosados por una mayoría de demócratas decidida a recuperar la calle.

Había miedo en Batasuna, cuya dirección colegiada se encontraba en la cárcel mientras su portavoz, Arnaldo Otegi, estaba a punto de ser procesado por el juez Baltasar Garzón, junto al sindicalista abertzale Rafael Díez Usabiaga. Había miedo en ETA, trufada de topos en Francia y con su estructura de comandos en España prácticamente desarticulada. Y había miedo en el PNV, temeroso de que la desaparición de la vanguardia armada del nacionalismo pusiera en peligro la supervivencia de la gran familia. Así es que los unos por los otros, todos los asustados, se unieron en un frente común cuya cara visible fue el Pacto de Estella (la inconfesable, la suscrita entre el PNV, EA y ETA, se mantuvo por supuesto oculta), que dio lugar a una presunta tregua de la banda terrorista destinada únicamente a proporcionarle tiempo y oxígeno para recobrar sus maltrechas fuerzas. Cosa que hizo.

Durante los nueve meses de aparente cese de sus actividades, los asesinos lograron no sólo rearmarse y reclutar abundantes huestes entre los vándalos callejeros, sino convencer a los jueces de que soltaran a sus cómplices políticos y archivaran las diligencias abiertas contra sus portavoces, e incluso persuadir a la inmensa mayoría de la sociedad española de la bondad y pureza de sus intenciones. Unicamente el Gobierno, y ni siquiera todo él, mantuvo alta la guardia, sostuvo la presión policial, incluidas importantes detenciones, y evitó el desastre que hubiera supuesto un reagrupamiento de todos los presos en cárceles vascas. Pero la serpiente volvió a matar.

Ahora la historia se repite. De nuevo los terroristas están contra las cuerdas gracias a la eficaz acción de las Fuerzas de Seguridad, de nuevo la Justicia, y concretamente Garzón, aplica toda la fuerza del Estado de Derecho contra la organización, y de nuevo el PNV se apresta a acudir al rescate. ¿Logrará en esta ocasión salvar a ETA?
......

Luchar contra ETA
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

Es humanamente comprensible que, ante la amenaza de ETA a los partidos que voten afirmativamente o se abstengan en la votación sobre la ilegalización de Batasuna, Arzalluz opte por votar negativamente, tal como pide ETA. Arzalluz quiere seguir formando parte de una particular lista de Schindler que evita a los incluidos en ella que te peguen un tiro en la nuca o que te explote un coche bomba. Lo que no entiendo es el tono prepotente y de «padre de la patria» que adopta en sus intervenciones públicas. Debería conocer Arzalluz que la verdadera valentía es plantar cara a los asesinos de una niña de seis años, jugándose la vida en ello si es necesario, como hacen los concejales del PP y del PSOE todos los días y no con palabras altisonantes, que no pueden tapar la cobardía, personal y política, del Arzalluz para resolver el problema que tenemos los vascos, que no es otro que ETA.  Juan Izaguirre. San Sebastián.

Banderas de España en el País Vasco
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

La noticia publicada por varios medios de comunicación titulada: «Basta Ya» y el «Foro de Ermua» quieren llenar las calles de banderas españolas y aparcar la Ikurriña, «símbolo de ETA», me ha llenado de orgullo y me ha puesto la piel de gallina, ya que hacía tiempo que no leía algo semejante. Estoy convencido de que, si se celebra esta manifestación, llenará de orgullo al 90 por ciento de los españoles. Por fin, vamos a ver la bandera española ondear por las calles del País Vasco (lo que supone tristemente una noticia de portada), y no sólo la Ikurriña.

No puedo recordar la última vez que vi una bandera de España en una manifestación en el País Vasco. ¿Represión?, Arzalluz. ¿Quién reprime a quién?, ¿por qué usted y los suyos pueden pasear la ikurriña y yo no la bandera de España? Seguro que si se me ocurriera ondearla, probablemente, no estaría escribiendo esto hoy; riesgo que pienso asumir viajando desde Madrid al País Vasco el próximo día 19. Hay muchísimos vascos no nacionalistas que se identifican con la bandera de España (y nacionalistas no defensores de la barbarie que también lo hacen), que tiene que sufrir diariamente viendo cómo les restriegan la ikurriña por sus caras, por cierto, plagio de la bandera inglesa y con colores similares a la portuguesa. Ya era hora de que alguien tomara la iniciativa. Me disgusta profundamente ver cómo, poco a poco, vamos perdiendo esa gran parte de España, el amado País Vasco, y es por eso por lo que ahora me alegra haber leído este artículo.   Enrique Pascual González-Babé.  Madrid.

¿Español oficial?
Cartas al Director ABC 21 Septiembre 2002

Acabo de regresar de pasar mis vacaciones en Barcelona, y me he vuelto a encontrar con lo de siempre: las estaciones de Metro, las máquinas expendedoras de billetes, el rótulo que indica cuál es su función, están en catalán, al igual que la rotulación de las calles y los indicativos de direcciones en todas las carreteras. Continúo viendo que el Gobierno central no ha hecho nada para conseguir que el español sea cooficial. Un ejemplo de ello está en los transportes públicos: las indicaciones se presentan primero, en letras más grandes, en catalán y después en español e inglés, ambas a un mismo nivel y con el mismo tipo de letra (más pequeña que en catalán), como si de dos lenguas extranjeras se tratasen.  María del Mar Anglada Sabater. Almería.

Patológico
Breverías ABC 21 Septiembre 2002

Baltasar Porcel sorprendió ayer con una de sus más peculiares creaciones intelectuales, a inscribir, por lo irreconocible, en el género de la ciencia ficción. Para reivindicar el catalán, la literatura catalana y a sus escritores, Porcel se lió a mandobles contra el español, la Real Academia, los escritores en castellano y -ya en un punto de ebullición que parecía que le iba a dar algo- contra «España, que culturalmente es enemiga de Cataluña». Lo peor no es tanto disparate junto, sino que igual esto no se le pasa. Pobre.

El Gobierno intentará anular el «victimismo» nacionalista con una campaña «pedagógica»
Insiste en que no se ha previsto la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución
El Gobierno ha decidido intentar hacer frente al «montaje» victimista del PNV y EA con una campaña pedagógica que ponga en evidencia que tras las supuestas «agresiones al pueblo vasco» no hay más que iniciativas, del tipo de la Ley de Partidos Políticos, que van dirigidas a acabar con Eta y con todo su entorno. De momento, su respuesta a las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Ibarreche y el Parlamento autonómico pasa por llamar a rectificar un planteamiento, como el de no aceptar las resoluciones judiciales, que deja «sin autoridad moral» a las instituciones vascas.
C. Morodo - Madrid.- La Razón 21 Septiembre 2002

El Gabinete de Aznar va a responder con una labor de pedagogía al «falso» discurso victimista de los nacionalistas basado, según su análisis, en «torcer la realidad» y plantear lo que no son más que medidas antiterroristas y contra la coalición «abertzale» en términos de supuesta «agresión al pueblo vasco». La estrategia del Ejecutivo pasa por insistir en hacer ver que en estos momentos lo único que hay sobre la mesa son iniciativas contra ETA o en materia de seguridad, y una Ley de Partidos Políticos, aprobada por más del 95 por ciento de las Cortes Generales, dirigida a situar fuera de la legalidad a una formación como Batasuna de la que está demostrada jurídicamente su connivencia con la banda etarra.

En lo que afecta a las últimas decisiones del Gobierno de Ibarreche, anuncio de una querella contra el juez Baltasar Garzón, y del Parlamento vasco, no suspensión de Batasuna, el Gabinete de Aznar insta a las dos partes a «abrir una reflexión» que conduzca a una «rectificación» de un planteamiento que llega a dejar sin autoridad moral a las propias instituciones vascas.

«Creo que hay una oportunidad ahí para rectificar y actuar de otra manera y espero que se acepte. Entiendo que la petición que ha hecho el Grupo Popular y el Socialista es muy razonable y esperemos que el Gobierno vasco lo acepte. Si las instituciones públicas no acatan las resoluciones judiciales, la autoridad moral de las mismas no es mucha para pedirle a los ciudadanos que lo hagan», señaló ayer el vicepresidente primero, ministro de la Presidencia y portavoz, Mariano Rajoy, tras el Consejo de Ministros. Ante los rumores y las opiniones surgidas en relación a la posibilidad de suspender la autonomía vasca, se vio obligado de nuevo a desmentir que el Ejecutivo se haya planteado en ningún momento hacer uso del artículo 155 de la Constitución.

Por otra parte, contestó a las pretensiones nacionalistas de promover una reforma de Estatuto de Guernica señalando que eso no es una «prioridad básica». «Lo que nos gustaría es que el lendakari demostrase con los hechos que su prioridad es la lucha contra Eta y contra todo su entramado», puntualizó el vicepresidente, quien no dudó en reconocer el valor positivo de la decisión del departamento vasco de Interior de considerar ilegal la marcha convocada para mañana en Mondragón por una parlamentaria de Batasuna. «Bienvenida sea la decisión, aunque se sustente en una razón formal y no material», explicó. Por último, valoró también positivamente la reunión que se mantuvo el jueves con el PSOE para hablar principalmente de las medidas de seguridad de los concejales, que se intentarán consensuar en el Congreso con el resto de partidos.

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