AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 30 Septiembre  2002
El PNV, a ver qué pasa
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  30 Septiembre 2002

ETA apunta
Editorial ABC 30 Septiembre 2002

EL PNV, EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA
Editorial El Mundo 30 Septiembre 2002

Alderdi Eguna
ANTONIO GALA El Mundo 30 Septiembre 2002

Eusko Rico
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 30 Septiembre 2002

En Euskadi no hay libertad para todos
Editorial El País 30 Septiembre 2002

Tristeza cívica
BENIGNO PENDÁS ABC 30 Septiembre 2002

¡Hala, el ELA!
ANTONIO BURGOS El Mundo 30 Septiembre 2002

La lección de retórica
GABRIEL ALBIAC El Mundo 30 Septiembre 2002

Una insensatez
JUSTINO SINOVA El Mundo 30 Septiembre 2002

Confusiones y paradojas infinitas
Luis Ignacio Parada ABC 30 Septiembre 2002

Melopea y trampa de Ibarretxe
Enrique de Diego Libertad Digital  30 Septiembre 2002

Ecos catalanes de Ibarretxe
Manuel Martín Ferrand La Estrella 30 Septiembre 2002

El viaje a ninguna parte
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 30 Septiembre 2002

Viaje a ninguna parte
Jorge TRÍAS ABC 30 Septiembre 2002

Todos contra todos en Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 30 Septiembre 2002

Contestación e inquietud
Editorial El Correo 30 Septiembre 2002

Escalada
ENRIQUE GIL CALVO El País 30 Septiembre 2002

Un país asociado
Pablo Sebastián La Estrella 30 Septiembre 2002

Parlamento vasco
PABLO MOSQUERA La Voz 30 Septiembre 2002

Dos mentiras de Arzallus
Editorial La Razón 30 Septiembre 2002

Complicidad abertzale
Ernesto Ladrón de Guevara  La Razón 30 Septiembre 2002

Los riesgos de Madrazo
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Septiembre 2002

Saltando el muro
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Septiembre 2002

Sin pies ni cabeza
José María CARRASCAL La Razón 30 Septiembre 2002

Prietas las filas
Pablo Muñoz ABC 30 Septiembre 2002

Aznar prepara un plan político, jurídico y económico para responder a Ibarretxe
ÁNGEL COLLADO. MADRID ABC 30 Septiembre 2002

Detenidos tres miembros de un comando de ETA que tenía 60 kilos de explosivos y armas
OLGA R. SANMARTIN El Mundo 30 Septiembre 2002

¡El pregón en español!
Javier Ruiz Portella Libertad Digital  30 Septiembre 2002

El Parlamento evita el bilingüismo en los documentos administrativos
La Voz   30 Septiembre 2002

Renfe sólo utilizará el castellano en sus informes «por seguridad»
La Voz   30 Septiembre 2002

El Gobierno Herrera proyectará la lengua y la literatura españolas en Estados Unidos
C. Molero - Valladolid.- La Razón 30 Septiembre 2002

El reto del español en los estados unidos
Jesús FONSECA La Razón 30 Septiembre 2002
 

El PNV, "a ver qué pasa"
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  30 Septiembre 2002

En el recital de medias verdades, mentiras completas, tergiversaciones absolutas e hipocresías oceánicas que una vez más fue su discurso ayer ante las bases de su facción, algo cierto dijo o se le escapó a Xavier Arzallus: “si Aznar cumple la ley cuando quiere” (...) “llegará un momento determinado en el que nosotros tendremos que cumplir la ley cuando nos interese y no cuando no nos interese, y a ver qué pasa”. En ese “a ver qué pasa” se resume no sólo la estrategia futura sino la pasada y presente de todos los nacionalismos antiespañoles desde 1977.

Las diversas máscaras legales de la “ETA sin capucha”, el PNV en sus distintas escisiones y manifestaciones, Convergencia con Unió o sin ella, el BNG y todos los partidos que aspiran a destruir la integridad nacional han vulnerado siempre el espíritu y casi siempre la letra de la Constitución y de todos los Estatutos de Autonomía basados en ella. Desde la lengua y la educación hasta la toponimia y el Derecho, desde el Código Civil al Penal pasando por el Comercial, siempre han probado “a ver qué pasa”, es decir, a comprobar la reacción del Gobierno español y/o de los altos tribunales Supremo y Constitucional, donde la infame alianza de izquierdistas y nacionalistas tantos revolcones ha propinado a la nación española y tantas alegrías a sus enemigos. Esas resoluciones injustas, dictadas por el sectarismo o por el miedo, pero obligatoriamente acatadas y cumplidas, son la mejor prueba de que Aznar ha tenido que “cumplir la ley” aunque le repugnara. Como antes UCD y el PSOE. La última vez en que el Gobierno debió cumplirla reprimiendo las náuseas fue cuando el Constitucional, pasando por encima del Supremo, del patriotismo y del sentido común, rectificó una sentencia y puso en libertad a los cabecillas de HB. Y Aznar tuvo que cumplir la ley. Precisamente lo que ni hacen ni piensan hacer los separatistas del PNV.

Los separatistas juegan siempre “a ver qué pasa” porque casi siempre “pasa algo” que les favorece. Cuando no es una transferencia es una sentencia, pero en los pulsos casi siempre ganan por incomparecencia del adversario. Sin embargo, ahora ya han llegado al borde del abismo. No dejan al Gobierno y a la legalidad española otro camino que aceptar la secesión del País Vasco, la anexión por la fuerza de Navarra, la agresión en marcha contra Francia y la guerra civil que estallaría de inmediato o...

O no pasar ni una más. Y en cuanto lo vean, recularán. Es lo suyo cuando las fanfarronadas no salen gratis. Esperemos que a partir de ahora eso pase siempre.

ETA apunta
Editorial ABC 30 Septiembre 2002

En pleno acoso del nacionalismo, el PP y el PSOE han recibido la amenaza directa de ETA, que ha decidido convertir las sedes de populares y socialistas en «objetivo militar». El comunicado etarra se produce justo en el momento en que el Gobierno de Ibarretxe ha concretado sus aspiraciones soberanistas, enmarcadas en un proyecto que estará listo dentro de un año y que plantea la independencia mediante un Estado vasco asociado a España. El programa de máximos del Ejecutivo de Vitoria, la «ofensiva final», obedece, en el fondo, a las mismas razones que han llevado a la banda terrorista a estrechar aún más el cerco sobre los no nacionalistas: la sensación de que pueden ser derrotados.

Para Ibarretxe, más preocupado por el soberanismo que por la paz, ETA no es el mayor problema. Su objetivo es afianzar el régimen nacionalista quebrando la convivencia. Se trata, en definitiva, de provocar al Estado para forzarlo a una respuesta extrema que les permita sacar a pasear su victimismo. A estas alturas, resulta obvio que la comunidad de fines entre el nacionalismo y ETA se traduce en objetivos similares. Ambos se necesitan al extremo de que la debilidad de uno repercute gravemente en el otro y, debilitados los dos, la respuesta -desde un punto de vista estratégico-, resulta similar.

El PNV plantea la independencia con argumentos no muy distintos a los de Batasuna. Por supuesto, ETA habla de «objetivos militares» y sus amenazas al PP y al PSOE son amenazas de muerte, mientras que el PNV cultiva el ámbito del «desafío político», que no es otra cosa que forzar el desistimiento de los no nacionalistas. Por eso, horas después de que ETA hiciera público su último comunicado, Joseba Egíbar afirmaba que si el PP y el PSOE rechazaban el plan de Ibarretxe «lo van a pasar muy mal». Egíbar, transparente en su simpleza, resaltó la importancia del «momento», justo ahora que la ofensiva política, judicial y policial tiene a ETA y a su entorno debilitados.

El acoso a los no nacionalistas irá en aumento, porque el PNV, ante la previsible ilegalización de Batasuna, se ha visto obligado a mostrar sus cartas antes de tiempo. La estrategia moderada con la que pretendía envolver su proyecto soberanista ha pasado a mejor vida; de lo que se trata ahora es de hacerle un guiño al electorado batasuno y apuntalar el régimen. La unidad del PP y el PSOE molesta al nacionalismo; su fortaleza ante el acoso del que están siendo objeto dificulta las aspiraciones del PNV, obligado por las circunstancias a elevar el ritmo del «desafío político» al que se refería ayer Egíbar. En estas condiciones, la lucha será desigual y más difícil que nunca. En inferioridad y en campo contrario, se impone la templanza. A la provocación, mesura. A sus ataques, defensa inteligente.

EL PNV, EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA
Editorial El Mundo 30 Septiembre 2002

Quizá porque el desafío a la legalidad constitucional lanzado por Ibarretxe el pasado viernes en el Parlamento de Vitoria fue tan fuerte que los nacionalistas vascos ya no podían ir más lejos, el discurso de Arzalluz, ayer, en el Alderdi Eguna (Día del Partido) se centró en expresar la solidaridad del PNV con el PSOE y el PP. Por medio hizo falta un comunicado de ETA declarando «objetivos militares» las sedes y los mítines de ambos partidos. La brutalidad de esta amenaza llevó al presidente del PNV a hacer un llamamiento a sus militantes para que acudan a las sedes del PSOE y el PP para «apoyar y hacer más segura la vida de socialistas y populares».

Es cierto que lo hizo a su manera, con ironías incluidas sobre la existencia de oficinas del PP, que no sedes. Pero al igual que en otras ocasiones hemos criticado sus barbaridades hay que alabar ahora el gesto del líder nacionalista. Y subrayar que si ésta fuera de verdad la actitud del PNV con las víctimas de la violencia etarra, otro gallo cantaría para la política vasca.Lo malo es que, como destacaron ayer tanto el PSOE como el PP, no es con palabras como se demuestra la solidaridad con los demócratas amenazados de muerte por la banda terrorista. Da la sensación de que el Gobierno nacionalista vasco se ha metido en un callejón sin salida y que ha sido necesario el requisito de anunciar su proyecto secesionista para después poder decir: «Estamos con los demócratas». Los partidos amenazados advirtieron al unísono, con razón, que para que estas buenas intenciones tengan credibilidad es imprescindible que el PNV cambie de política. «En el proyecto de Ibarretxe no caben las víctimas, pero sí los asesinos», señaló Jaime Mayor Oreja. La mejor forma de solidarizarse con los no nacionalistas es que Arzalluz e Ibarretxe dijeran que renuncian a los mismos objetivos que defiende la banda criminal, en tanto ésta no desaparezca.

Por contra, el lehendakari volvió a insistir en las Campas de Altube (Alava) en que dentro de un año someterá a referéndum su proyecto de Estado Libre Asociado para el País Vasco. Una iniciativa que, por muchas consultas parlamentarias que abra Ibarretxe, no tiene ninguna posibilidad de prosperar porque necesita la mayoría absoluta del Parlamento de Vitoria y del Congreso de los Diputados.

Como ayer dijo el líder socialista, Rodríguez Zapatero, el PNV «se ha metido en un camino que no conduce a ninguna parte». Los nacionalistas vascos plantean un proyecto secesionista sin cobertura constitucional. El portavoz en el Congreso, Iñaki Anasagasti pide hoy, en una entrevista en EL MUNDO, que el Rey facilite un nuevo pacto del País Vasco con la Corona. Lo que evidencia una concepción anacrónica de la institución real, propia de los tiempos del derecho divino, pero completamente estrambótica en la Monarquía constitucional española.

Alderdi Eguna
ANTONIO GALA El Mundo 30 Septiembre 2002

Ibarretxe está sordo: lo ensordecen los vítores de quienes tiene cerca; no imagina otra música. Ibarretxe está ciego: por una miopía ya impropia de su edad; sólo ve lo que le ponen por delante en cada minutillo presente. Ibarretxe está loco: lo enloquecieron los tironeros de su izquierda y de su derecha, el ruido de las bombas, las amenazas de los que no estarán nunca a su lado, y él lo sabe pero no quiere saberlo. Ibarretxe está tonto: se deja traer y llevar como un zarandillo al que le dan cuerda y le dictan lo que debe decir. Cuanto fue, a cuanto aspiró, su memoria y su proyecto han desaparecido. Que en paz descansen. (Yo no escribo de Arzalluz.)

Eusko Rico
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 30 Septiembre 2002

Con tal de no luchar contra ETA, estos lidercitos del PNV son capaces de cualquier cosa, incluidos los cambios de sexo, religión, lengua y hasta geografía. Menos de raza, lo que sea. Y hasta de raza, si el euskosubsahariano dice bwana y habla euskera.Toda la Sabin Etxea se ha convertido ya en una inmensa Habitación del Pánico. Sienten el miedo que los demás confiesan y el que ellos no confiesan y por eso sienten más. Decía ayer Pedro Jota que el último Ibarreche, caudillo separatista caribeño, va de viuda hindú, dispuesto a quemarse en prueba de amor y entrega a su cónyuge etarra.

Políticamente es de esperar y de desear que acabe así, pero en esta rama burocrática del árbol de Aitor el cálculo cobarde siempre va por delante de la generosidad caníbal, incluso dentro de la misma religión sacrílega del nacionalismo que el Papa definió tras la guerra de los Balcanes como un nuevo paganismo y cuya liturgia reposa en los sacrificios humanos...de la tribu vecina.

Porque la viuda Ibarreche corre el riesgo del ridículo pero cuenta con que, finalmente, a la pira no vaya ella sino la vecina Aznarathy, previo guiño al brahmán. Luego se irá a tomar unos vinos con los huérfanos, última receta de Arzallus para disimular ante las víctimas y dormir a pierna suelta por la noche. Más sabe el diablo por viejo... y además da clases particulares de demonología.

Para llegar a la mamarrachada de pretender copiar el estatus de Puerto Rico en los USA hay que estar muerto de miedo, que es cuando nada da risa, por ridículo que resulte. Los muertos, las tumbas, las bombas, los chantajes, los secuestros, las algaradas, las amenazas, todas las formas del terror sembrado por los bárbaros etarras hacen que cualquier charlotada resulte una cosa muy seria.Pero ya que la risa no nos sale, apuntemos algún detalle que hace inviable este Eusko Rico de guardarropía. El primero es que los estados libres ya asociados a España son los de la Unión Europea. Y que España ya es un Estado libre asociado a 15 más en la UE. El segundo, que, si tanta prisa tiene por asociarse a un Estado al que mutila, ¿por qué no se asocia a Francia, que también estará feliz con este socio carnicero que la priva de la tierra de D'Artagnan? El tercero, que la mayor parte del territorio en cuyo nombre se atreve a hablar este Ibarreche de las maracas y las tumbas es Navarra, donde a su partido no le votan y donde toda la fuerza separatista es la del terrorismo etarra, que nadie en Europa aceptará como base de ningún Estado asociado. Y por último, que un Estado racista, totalitario, socialista y euskaldún no podría asociarse a la manera de Puerto Rico ni con los USA, ni con Francia ni, menos aún, con España. Su Estado-nodriza sólo podría ser Cuba, modelo de referencia de Ibarreche, de Madrazo y de ETA. Ese, sí. O sea, tampoco.

En Euskadi no hay libertad para todos
Editorial El País 30 Septiembre 2002

Con su brutalidad acostumbrada, ETA ha venido a recordar que en el País Vasco no hay la misma libertad para todos. Ha venido a recordárselo no a quienes padecen esa situación, pues en ningún momento ha dejado el terrorismo de actuar o intentar hacerlo contra concejales y militantes no nacionalistas. En su estrategia de socializar el miedo, ahora amplía la amenaza no sólo a los cargos públicos del PP y el PSOE, sino a sus simpatizantes: a todos aquellos que acudan a sus locales o a sus mítines. Por extensión, todos los votantes de esos dos partidos podrían sentirse incluidos: cerca de 600.000 ciudadanos vascos, según el resultado de las últimas elecciones autonómicas.

No hay gran diferencia entre esa declaración y la que hizo un dirigente de la rama juvenil de Batasuna el año pasado al periódico La Repubblica: 'ETA ha definido bien sus objetivos (...). Concejales del PP y del PSOE, por ejemplo, me parece que no caben dudas: son objetivos legítimos a eliminar'. Y en la entrevista a ETA publicada en el periódico Gara el 7 de junio de 2001, el portavoz de los terroristas justificaba los atentados contra concejales del PSOE por la firma del Pacto Antiterrorista y porque 'llevan a cabo su trabajo político bajo la protección de las Fuerzas Armadas'.

El mensaje no es nuevo para populares y socialistas y tampoco debería serlo para los nacionalistas, aunque estos últimos actúan como si lo fuera. Contra lo que se ha dicho, el planteamiento rupturista de Ibarretxe no está formulado como si ETA no existiese, sino contando con que existe. Al plantear directamente al Gobierno de España un pacto llamado 'de convivencia' sobre bases que se reconocen inaceptables para socialistas y populares vascos, se está simplemente prescindiendo de la mitad no nacionalista de la población; es decir, de quienes tienen una dificultad que no afecta a los nacionalistas para defender sus posiciones, no ya en una eventual consulta como la que propugna Ibarretxe, sino siquiera en las elecciones.

Ayer, Arzalluz propuso a sus seguidores acudir a las sedes de los partidos no nacionalistas para hacerlas más seguras frente a las amenazas de ETA. Es significativo que hasta cuando pretende ser generoso recurre al sarcasmo. Del PP dijo que esos 'no tienen ni casas del pueblo', para añadir que el riesgo no es grande y que el objeto de la iniciativa es 'apoyar a los concejales amenazados que tengan miedo'. No hay concejales amenazados que no lo tengan.

El presidente del Euskadi Buru Batzar también dijo que 'han vuelto los nacionales', es decir, los franquistas, que 'pretenden hacer con la ley lo que Franco hizo con las armas'. Como si fuera lo mismo aplicar la ley en un Estado de derecho que fusilar disidentes, como hizo la dictadura y ahora hace ETA.

Acudir a las sedes de los amenazados para compartir su suerte sería una forma de solidaridad que hasta ahora ha escaseado. Y no cabe dudar de la sinceridad con que el nacionalismo condena los atentados y reprueba el acoso que sufren socialistas y populares. Pero hay una contradicción entre esa condena ética de la persecución y el paralelo rechazo de las iniciativas legales tendentes a evitar que los perseguidores puedan seguir beneficiándose de las ventajas de la legalidad. Es farisaico decir que la ilegalización de Batasuna atenta contra el pluralismo y considerar normal que durante años los partidos no nacionalistas hayan tenido que competir en inferioridad de condiciones: bajo la amenaza de quienes consideran que eliminar concejales de la competencia es un objetivo legítimo.

El lehendakari Ibarretxe llevó la obsesión equidistante más lejos que nadie al decir que 'a este pueblo no lo van a parar ni con las bombas de ETA ni con decretos, ni con leyes ni con mentiras'. Ciertamente, sin las bombas de ETA pocos se tomarían en serio la propuesta de Estado libre asociado de Ibarretxe; pero equiparar las bombas de ETA a las leyes democráticas refleja una grave desorientación.

Tristeza cívica
Por BENIGNO PENDÁS. profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 30 Septiembre 2002

CONVIENE establecer desde ahora mismo algunas ideas claras y precisas, para que nadie se llame a engaño ni pretenda sacar provecho de una debilidad inexistente. Principio básico: España es el sujeto histórico que sirve de marco, sin limitación temporal, a nuestra convivencia social y política. El derecho a ser españoles pertenece también a las generaciones futuras y no puede ser enajenado por hipotéticas mayorías coyunturales, ni por la presión conjunta de la violencia y el oportunismo. Álava, Guipúzcoa y Vizcaya son parte constitutiva de España. En este contexto, el País Vasco disfruta de un grado de autonomía superior a cualquier otra entidad infraestatal en Europa. Hasta aquí las reglas del juego.

Por desgracia para todos, la historia del nacionalismo vasco es la crónica de un fracaso lamentable. El PNV y sus satélites han sido incapaces de aprovechar, en beneficio general, el proyecto de vida en común que ofrece la España constitucional: paz, progreso y libertad como ejes de la incorporación (irreversible y definitiva) de nuestro país a la modernidad. España, a la altura de los tiempos. Igual que todos y mejor que la mayoría en muchos aspectos. Es, sin duda, un proyecto sugestivo en el sentido orteguiano. El nacionalismo excluyente ha producido, por el contrario, una sociedad dual, atemorizada por una banda de criminales que pierde cada día posiciones según todos los índices macroeconómicos, exporta exiliados y presenta una imagen siniestra de muchos lugares antes privilegiados.

Ésta es la realidad del pueblo vasco, ídolo falso y prisionero en la práctica de intolerantes y sectarios. Víctima de una ideología demencial, la más reaccionaria de Europa. Apelar al sano sentimiento jurídico popular; añorar un Estado «völkisch»; jugar con argumentos racistas... Nazismo puro. Nadie en las democracias contemporáneas se atreve a llegar tan lejos, ni siquiera Le Pen y sus amigos. Quiere hacer de aquella tierra un desierto y luego llamarlo paz, como denunciaba Tácito de las antiguas guerras. No lo van a conseguir, porque, como bien sabía don Miguel de Unamuno, «el desierto oye, aunque no oigan los hombres». El nacionalismo ha dilapidado el honroso derecho de mucha gente de bien a ser españoles y a ser vascos, con plena normalidad en una y en otra condición. ¿Quiere también enterrar su derecho a ser europeos?

El despropósito anunciado en el debate parlamentario manipula, una vez más, términos ya conocidos. Se trata de buscar esa «equidistancia» sombría entre la Constitución y los asesinos. Si somos benévolos, el lenguaje de Ibarretxe recordaba, hasta ahora, al tibio personaje de Goethe: «Cuando cree haber dicho una cosa atrevida, no cesa de limitar, modificar, quitar y poner...». Ahora va más allá. Quiere provocar, pero sólo produce hastío: otra vez Estella, de nuevo el documento de julio pasado. Leamos el texto desde el punto de vista de las ideas políticas. Los nacionalistas dan por supuesto el derecho de autodeterminación. Siempre atentos a la moda, descubren la soberanía compartida (¿Gibraltar?; ¿Perejil?) y apuntan a un extravagante Estado libre asociado (Puerto Rico, quizá). Lenguaje maximalista, que repugna a la inmensa mayoría. Desde su asteroide (hay más de cien mil sólo en el sistema solar), el lehendakari regresa a la tierra: planea la reforma del Estatuto; aplaza la ilegal consulta popular; reclama nuevas competencias y funciones; amenaza con tomarlas por vía de hecho: insólito es el adjetivo más suave. Pero, ¿es así como se proclama la soberanía? Léase con atención sobre este punto la Tercera del sábado de José Antonio Zarzalejos. Formula Ibarretxe distinciones artificiosas. Palabras sobre palabras que nada significan. La realidad es sencilla: la ideología cerrada combinada con el poder absoluto conduce al totalitarismo.

Saben de sobra los estrategas de la tensión cuál va a ser la respuesta ante el nuevo desafío: son tantas veces ya... Los dos grandes partidos nacionales hablan claro y hablan bien; ojalá no reaparezcan tentaciones inútiles. Nadie se engaña por la coincidencia del golpe policial a ETA con el anuncio de nuevos gestos en favor de Batasuna o sus sucedáneos. El PNV sigue dando juego a quienes sustentan sin pudor el terrorismo. ¿Cómo se entiende el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de Partidos? Todo sea por un puñado miserable de votos radicales. La propuesta se plantea, con la delicadeza habitual, días después de otro crimen infame... España va a continuar su devenir histórico porque es una nación firme y segura de sí misma. La dignidad no es negociable. La vida irrepetible de cada ser humano está por encima de locuras fanáticas y egoísmos mezquinos. Defendemos la justicia y el pluralismo, principios nucleares de la legitimidad democrática. Pero, sobre todo, amamos la vida civilizada y la sociedad abierta en contra de quienes demuestran su miedo (a veces, pánico) hacia la libertad, ese «fruto delicado», como decía Lord Acton.

Los españoles hemos aprendido, después de mucho dolor, a pensar desde nuestra perspectiva propia acerca de estos asuntos. Repito algo que escribí hace poco, a propósito de la pobre Silvia, la niña asesinada en Torrevieja: «Se trata de pensar en nosotros y no en ellos, esto es, en los que se dicen nacionalistas y se comportan como reaccionarios y defensores de privilegios absolutistas». Vamos a ganar la batalla contra los criminales y vamos a triunfar en la contienda política, sin ceder ni un milímetro ni alterar las reglas del Estado de Derecho. Hay una respuesta única ante las doctrinas soberanistas, más o menos diluidas o enrevesadas. Sólo hay un poder constituyente: la decisión del pueblo español se llama Constitución y está plenamente en vigor.

El domingo, día de fiesta campera, han vuelto las palabras gruesas (tal vez con formas menos agresivas) para intimidar a unos y provocar a todos. Las hemos oído ya muchas veces. Se comprende el cansancio infinito que afecta a tantas personas honradas. Padecemos esa suerte de «tristeza cívica» que invade al melancólico personaje de Dostoievski. Lo hemos intentado todo. Pero, pase lo que pase, no vamos a desfallecer, porque la España moderna y constitucional es -aquí y ahora- la herencia más valiosa que queremos dejar a nuestros hijos.

¡Hala, el ELA!
ANTONIO BURGOS El Mundo 30 Septiembre 2002

Si no hubiera más de 800 asesinatos de por medio; si no se tratara de la desmembración de España; si no estuvieran ame-nazadas la vida y la libertad, el proyecto separatista del PNV sería para tomárselo a pitorreo. Por lo de Estado Libre Asociado. ¡Hala, el ELA, como en Puerto Rico, qué chébere! Hay denomi-naciones de origen que no soportan la tras-lación semántica. Si tú dices «República Popular», piensas en los chinos; si «Repú-blica Federal», en Alemania; si dices «Reino Unido», en las orejas del Príncipe Carlos. Y si dices «Estado Libre Asociado», piensas inmediatamente en Puerto Rico, en Luis Muñoz Marín, en doña Felisa Rincón, en La Borinqueña, en la playa y palmas de Luquillo, en el castillo del Morro, en los azules adoquines del viejo San Juan, en los emigrantes al Harlem hispano, en el ron Don Q de Serrallés, en la piña colada, en la sala de Zenobia y Juan Ramón de la Universidad de Río Piedras, en el horóscopo de Walter Mercado en El Nuevo Día, en el Gran Com-bo, en José Feliciano.

Goya decía que el sueño de la razón engendra monstruos, y ahora se demuestra que el sueño de la cogorza de piña colada que ha debido de coger Arzalluz engendra Estados Libres Asociados. Arzalluz no es, evidentemente, Luis Muñoz Marín, y no sabe que el Estado Libre Asociado se logró sin asesinar a nadie, sin amparar a los criminales, sin amenazar con la independencia. Los puertorriqueños que defendieron y defienden el ELA quieren ser, aproximadamente, como los concejales constitucionalistas de las Vascongadas: estadounidenses boricuas. Tan malvada es la intencionada confusión, que no dicen que en Puerto Rico la independencia no se llama ELA, sino PIP, Partido Independentista Puertorriqueño.

Aparte de los caminos del abismo, en el proyecto del ELA vasco va a haber graves problemas de escenario. De momento, Arzalluz se va a tener que quitar la boina y ponerse el deshilachado sombrero de palma de los jibaritos, va a estar bien lindo. En las tabernas batasunas, los chiquitos habrán de ser sustituidos por la piña colada. Se acabó el zorcico, Maitechu mía está aprendiendo urgentemente la salsa. En vez de marmitako y pil-pil, asopao y ajilimojili.Anasagasti habrá de cambiar su ensaimada capilar por el atuendo de Ricky Martin. Ibarreche ya ha mandado pedir las maracas de Tito Puente para cambiarlas por la makila.

Nada, nada: si quieren ser Estado Libre Asociado, que lo sean con todas su conse-cuencias. De momento, los andaluces pensamos mandarles allí a los americanos de la base de Rota, en plan isla de Vieques. Si quieren ELA, que no lo tomen por la parte del ELA-STV, sino por la parte puertorriqueña de la cuestión. Ahí está la madre del cordero. Los puertorriqueños del ELA bailan la bomba y la plena. Los vascos del ELA no quieren saber nada de la plena, sólo de la bomba.

La lección de retórica
GABRIEL ALBIAC El Mundo 30 Septiembre 2002

Ante Sócrates, que lo incita a justificar un arte que no sabe de verdad o realidades y sí de seducción y convicciones, el maestro de retórica ríe:«¡Si tu supieras, Sócrates, cómo tiene la retórica en sus manos todos los poderes...! Te aseguro que si un orador y un médico llegan a una ciudad y tienen que contender entre sí para ver cuál de los dos resulta elegido como médico, el último no será tenido en cuenta en modo alguno, y será elegido el hombre que posee la virtud del bien hablar, si así se lo propone».

No busca el acto retórico dar razón de lo real. Su objetivo es más alto: construirlo. La retórica inventa el mundo: inventa a los sujetos que, al hablar, crean el mundo a su medida. Y en ese mundo de ficción no hay lugar ya a saber. Sólo a creencia.Acechada, eso sí, por la catástrofe: el retorno de lo real.

Hace tres días, Ibarretxe abría la vía de la independencia vasca: «Quiero anunciar formalmente que este Debate de Política General marca el inicio del camino para culminar un nuevo pacto político para la convivencia a través de un proceso abierto, flexible, legal y democrático, que sea ratificado por la sociedad vasca».

Un presupuesto, pues: el respeto a la legalidad. Y tres fases: a) 12 meses para redactar el proyecto de un «Estado Libre Asociado»; b) negociación con el reino de España de los términos de ese acuerdo; c) realización de un referéndum vasco. En el ínterin, el aspirante a Estado asume las competencias aún no transferidas, ignorando leyes y gobierno de Madrid.

El relato es coherente y sencillo. Siempre lo son los relatos míticos. Lo es siempre la retórica que identifica a los sujetos con lo que el mito proclama. Su claridad se impone a cualquier cabeza asentada sobre el sentido común así inducido. Y no hay mito que tolere otro sentido que aquel que su narración impone.

Análisis. (Pero ya sé que el que analiza nada puede frente al blindaje verbal del creyente). El «respeto a la legalidad» y las «tres fases» se excluyen formalmente. La legalidad invocada -guste o no, y a mí no me gusta- exige, para modificar el Estatuto, una mayoría absoluta del Parlamento vasco que los nacionalistas no tienen; luego, una nueva mayoría absoluta -impensable- de las Cortes españolas; sólo entonces puede haber un referéndum.Y eso sin contar con que, al estar en juego una reforma de la Constitución que redefina el territorio nacional, el procedimiento es más largo y complicado e incluye disolución de cámaras.

La clara coherencia del relato mítico ignora lo real. No busca su retórica entenderlo; sí, desplazarlo. Mas desplazar lo real, en política, exige un acto de fuerza. Fundacional. A eso se llama acto constituyente. O guerra.

Una insensatez
JUSTINO SINOVA El Mundo 30 Septiembre 2002

Ese nacionalismo vasco que hemos dado en llamar moderado y democrático dio el viernes un salto inmoderado y antidemocrático. La secesión planteada por el lehendakari Ibarretxe sólo es posible mediante el incumplimiento de las leyes de la democracia española, la usurpación de competencias al Estado y la apropiación indebida de impuestos. De nada vale que lo haya planteado en el Parlamento vasco, que es una institución emanada de la Constitución española, desde otra institución, el Gobierno vasco, emanado también de la Constitución española, ni que anuncie el uso de fórmulas, como la consulta a las fuerzas políticas, emanadas igualmente de una Constitución que regula el trámite democrático de las elecciones. De nada vale porque su objetivo final pasa por la ruptura de la legalidad, con una fiesta final que sería un referéndum entre la población vasca que él no puede convocar y que margina al resto de la población española, cuya opinión desprecia en un asunto que la concierne directamente.

Pero, con todo, lo más penoso es que Ibarretxe dé una cabriola soberanista en las circunstancias deplorables por las que pasa el País Vasco, donde la mitad de la población -la que vota a los partidos no nacionalistas- es perseguida por el totalitario entramado etarra.

Un cabal jefe de Gobierno de todos los vascos estaría seriamente preocupado por las calamitosas condiciones en que viven muchos ciudadanos y se aplicaría con cuerpo y alma a resolver, antes que nada, ese problema. Pero, no. Ibarretxe actúa como si no hubiera vascos perseguidos por no ser nacionalistas, vascos que no pueden salir a la calle, vascos que no hablan ante extraños para evitar ser respondidos con violencia, vascos que llaman a las radios para comunicar su angustia y piden el más estricto anonimato, vascos que lloran en el refugio de sus casas, vascos que encuentran dificultades en sus empresas por sentirse españoles, vascos que han huido de su ciudad para salvar su trabajo, su tranquilidad y su vida.

No, Ibarretxe actúa como si este drama que disemina gulags domésticos por toda Euskadi no le quitara el sueño. Prefiere una solución delirante en la línea de lo que pretenden los profesionales del terror. La primera consecuencia de esta insensatez no ha tardado en llegar: ETA, envalentonada de nuevo, extiende sus amenazas ya a todos los no nacionalistas, población civil incluida. Nadie que no piense como ETA y como Ibarretxe está a salvo en el País Vasco. Realmente, el plan de Ibarretxe es un delirio pero, sobre todo, una gravísima insensatez.

Confusiones y paradojas infinitas
Luis Ignacio Parada ABC 30 Septiembre 2002

EL cambiar filósofo, matemático y ensayista inglés, Bertran Russell, uno de los tres cocientes de inteligencia más altos del siglo XX junto con los de Einstein y Asimov era aficionado a las paradojas y alcanzó en 1950 un premio Nobel que, paradójicamente fue el de Literatura. Dicen de él que cuando ya había cumplido noventa y siete años asistió a un coloquio en el que le preguntaron si podía dar algunos consejos de filosofía de la vida. "Puedo dar tres: tener el valor de aceptar resignadamente las cosas que no se pueden cambiar; tener la obstinación suficiente para cambiar aquellas que uno puede cambiar, y tener la inteligencia indispensable para no confundir las unas con las otras."

Si a usted le preguntan el resultado de una resta cuyo minuendo es infinito y su sustraendo es también infinito, se equivoca si dice que es cero: la diferencia es infinito. Repudia a la lógica y hasta a la matemática, pero es así. Lo demostró el alemán Georg Cantor cuando descubrió que ciertos conjuntos infinitos eran mayores que otros. Como, por ejemplo el de números enteros, que es doble que el de números pares e impares siendo los tres conjuntos infinitos. Russell sugirió que hay que aceptar el absurdo de que el todo no tiene por qué ser mayor que cualquiera de sus partes. Lo que resulta muy útil para comprender por qué hay que tener valor para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, obstinación para cambiar aquellas que sí se pueden cambiar, y para no confundir unas con otras. Así no caeremos en la paradoja de creer que la fuerza infinitamente pequeña que los nacionalistas vascos despliegan contra ETA pueda frenar el poder infinitamente pequeño de aquellos que desde la escuela han sido embaucados para confundir unas cosas con otras y creen que la paz y la libertad es lo que queda después de las bombas.

Melopea y trampa de Ibarretxe
Enrique de Diego Libertad Digital  30 Septiembre 2002

El patente nerviosismo con el que el PNV viene viviendo la ilegalización de Batasuna puede hacer comprensible la caótica propuesta secesionista de Ibarretxe. Otro elemento de análisis complementario es que le haya jugado una mala pasada la propensión inveterada de los peneuvistas al eufemismo y el circunloquio. Pretender ir hacia la independencia sin ni tan siquiera utilizar el concepto ha de llevar por necesidad a groseras confusiones. Intentar romper por completo la legalidad constitucional mientras se dice seguir un camino legal es intentar hacer comulgar con ruedas de molino o tomar por estultos al conjunto de los españoles, quizás aquejados por no se sabe qué genética inferioridad racional relacionada con el Rh.

El intrépido Ibarretxe, quizás acostumbrado a la inercia de la cesión constante y a que nunca pase nada, salvo las consabidas reacciones verbales, inventa nuevas realidades políticas como la “cosoberanía”, quizás a imitación de Andorra. Luego propone un estatus de “libre asociado”, pasando de los modelos del Norte de Irlanda –su autonomía es infinitamente menor que la del País Vasco y además se ha renunciado a la unión con Irlanda– y de Palestina, se supone que se piensa en el caso de Puerto Rico. No queda ahí la cosa porque además la “construcción nacional” conduciría a una “nación asociada con Europa” (sic), sobre lo que me parece que no existe precedente, ni se le había ocurrido a nadie hasta ahora. Separarse de España, para, a través de ella, seguir en Europa. Tortuoso.

Para facilitar más las cosas, Ibarretxe reivindica Navarra –a pesar de que allí pinta menos que la Tomasa en los títeres– y Lapurdi, Suberoa y Benafarroa, tres nomenclaturas del alucinado Sabino, para denominar a tres departamentos bajo soberanía francesa. Abre, pues, un grave conflicto nacional y otro internacional, al tiempo que pretende ir de moderado. ¿Se lo creerá?

Esta melopea entre caótica y esencialista, basada en el nacionalismo como “sentimiento”, produciría hilaridad si no escondiera un proyecto totalitario que no es de Eta, sino del PNV. Sorprendente resulta que de continuo se pretenda establecer que el mal de tal proyecto es su connivencia en los fines con Eta, cuando es ésta –escisión del PNV– la que coincide con los fines sabinianos. La causa totalitaria es el PNV, Eta es su efecto. No perverso para Arzalluz y cía. Ese proyecto entraña una pulsión genocida. Cuestión que no se establece como suposición, sino como evidencia empírica, pues son más de ochocientos los disidentes del nacionalismo que han sido asesinados por matones de esa ideología. Se proscribiría el castellano y se expulsaría a los “españoles”.

El derecho de autodeterminación es una peligrosa quimera que sólo ha servido –y se pretenda que sirva– para lesionar derechos personales reales.

Es curioso, y preocupante, que se diga que se responderá con el Estado de Derecho, cuando ya se debería responder con el Estado de Derecho, pues parece manifiesta, si no se ha perdido el sentido común, la deslealtad institucional del presidente de la autonomía vasca y su equipo de gobierno, cuya legitimidad es delegación de la soberanía que reside en el “pueblo español”, como proclama la Constitución en su artículo primero.

Lo que pretende Ibarretxe es, entre pulsos y retóricas, celebrar un referéndum que legitime el conflicto civil, que se empeña en promover. Esto no es la tregua-trampa. Es la trampa con luz y taquígrafos.

Ecos catalanes de Ibarretxe
Manuel Martín Ferrand La Estrella 30 Septiembre 2002

Mientras el PP y el PSOE, con el significativo silencio de Pascual Maragall, descalificaban de distintos modos y maneras la propuesta soberanista de Juan José Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria, los partidos nacionalistas catalanes se apresuraban este fin de semana a recoger con entusiasmo la teoría separatista vasca de la nación libre asociada al Estado español. Como decía Baltasar Gracián, si la antipatía es un divorcio de las voluntades, la simpatía consiste en un parentesco de los corazones.

El secretario general de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, fue el primero en acoger “con enorme satisfacción” la iniciativa de Ibarretxe, si bien no desaprovechó la ocasión para recordar que es “la propuesta que hace unos años presentó ERC en su Estatut Nacional de Catalunya, en la que ya se defendía la idea de una Cataluña-Estado que mantiene vínculos de libre asociación con el reino de España”.

Después, y con entusiasmo no menor, se sumaron al reconocimiento del mérito de Ibarretxe Josep Antoni Duran Lleida y Artur Mas. Para Duran es una propuesta “legítima y democrática” y conviene estudiarla con calma porque, “en un futuro”, algunos de sus aspectos pueden ser validos para Cataluña. Mas, atemperado por su condición de conseller en cap, aseguró que “en un marco convivencial todas las cuestiones pueden plantearse abierta y libremente”.

Por no hacer la reseña más larga, puede resumirse que, con distintas intensidades de fervor, pero con fervor, salvo el citado silencio de Maragall, todos los líderes significativos del arco nacionalista catalán acogieron gozosos la iniciativa del lehendakari.

En ese ambiente destaca la declaración del filósofo Fernado Savater: “¿Hay alguien que crea que esa payasada innoble, esa majadería del Estado libre asociado, se tomaría en serio sino fuera por la amenaza de ETA?”. Ahí está el detalle que deslegitima cualquier propuesta independentista que surja del País Vasco, de su Gobierno o de su Parlamento.

Lo que dice Ibarretxe, con la salvedad de que algo así sólo cabe, en puridad democrática, como propuesta electoral, es incompatible con la situación de violencia que se vive en el territorio de su Gobierno. Hay muchos ciudadanos vascos, muchísimos, que no son libres, que viven amenazados por las bombas, las pistolas y el ambiente de ETA y sus familias políticas. Mientras esa situación no esté resuelta, y dista mucho de estarlo, carece de sentido moral y de oportunidad política lanzar a los cuatro vientos una proclama separatista. Más todavía emitida desde la autoridad conferida por unos votos que, en su día, no contaron con esta iniciativa del PNV.

De ahí que sorprenda, un poco al menos, el calor con que el nacionalismo catalán ha recogido la inoportuna propuesta de Ibarretxe. El seny es parte inseparable del espíritu y la vida catalanes. Reforzar esa iniciativa sin atemperarla con la consideración de la situación en la que viven muchos vascos no nacionalistas, incapacitados para expresarse en sus foros políticos naturales sin correr el riesgo de sus propias vidas, no entra por los raíles del sentido común y contradice algo que forma parte de la catalanitat.

Añádasele a estas consideraciones el hecho de que el pasado viernes el Gobierno vasco presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de Partidos y tendremos un cuadro bastante ajustado de una situación que el Gobierno, con la indispensable ayuda del PSOE, debe afrontar con inteligente sutileza. Con algo distinto que las declaraciones tonantes.

El viaje a ninguna parte
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 30 Septiembre 2002

Ibarretxe ha engañado a los vascos. Les ha prometido la independencia utilizando las vías legales que contempla el Estatuto y la Constitución, y eso, él lo sabe bien, es imposible. Al menos en las circunstancias políticas actuales.

Tenía razón Otegi cuando acusó al lehendakari de «mentir» porque «no hay camino estatutario a la soberanía». Efectivamente, no.No lo hay.

Los vascos, los catalanes, los gallegos, saben bien que el Estado de Derecho que surgió tras la muerte de Franco está sólidamente cimentado sobre un consenso político que hace de España una «nación de naciones», donde las comunidades gozan de un alto grado de autonomía, mayor incluso del que disponen los estados federales en Alemania.

Ese consenso ha dado sus frutos. España es hoy un país plenamente democrático, con un elevado grado de libertad en todos los aspectos, integrado en Europa, influyente y respetado en la comunidad internacional.Los españoles disfrutan ahora del nivel de vida más alto que nunca han tenido en su historia. Afortunadamente, ya no tenemos nada de qué avergonzarnos.

Un vasco, hoy, puede llevar a sus hijos a una ikastola donde le enseñan sólo en euskara. Puede ver, si quiere, uno de los canales de la televisión vasca, donde no se habla el castellano.Puede elegir a sus alcaldes nacionalistas, votar por un gobierno nacionalista. Incluso, hasta hace muy poco, podía militar en una organización que apoya a un grupo terrorista que se dedica a matar a los que no son nacionalistas. Y todo ello, bajo el paraguas de un sistema fiscal propio, con una policía propia y hasta una Iglesia en la que muchos de sus sacerdotes, e incluso algún que otro obispo, miran a las víctimas con la misma condescendencia que a sus verdugos.

Hasta ese punto el Estado de Derecho por el que apostamos todos los españoles, incluidos por supuesto los vascos, ha permitido que llegue la tolerancia con el fin de preservar una convivencia que a veces se hace muy difícil. ¡Ojo! y no sólo para los vascos, sino también para todos los demás. Para los extremeños, andaluces, castellanos manchegos, etc. que han trabajado con sus manos y con la misma tenacidad tanto en sus tierras como en los Altos Hornos de Vizcaya.

Pues bien. Cuando casi la mitad de los vascos (los que no son nacionalistas) viven bajo el miedo de ser asesinados, agredidos o insultados por los terroristas o sus amigos de Batasuna. Cuando la mitad de la sociedad vasca clama a su gobierno para que la proteja, el lehendakari no sólo no se ha dignado siquiera a darles un poco de esperanza, sino que les ha condenado a la más absoluta marginación.

Ibarretxe no sólo ha mentido a sus votantes, sino que ha ensanchado aún más la sima que separa a las dos comunidades que viven en el País Vasco.

El lehendakari es consciente de que la reforma del Estatuto de Autonomía y la convocatoria del referéndum para sancionarla sólo se puede hacer con el acuerdo previo de la mayoría de la Cámara vasca, en primera instancia, y, posteriormente y con igual refrendo, en las Cortes españolas. A qué juega entonces hablando de plazos.Se ha dado un año para la elaboración de un borrador de la nueva Euskadi independiente. ¿Y luego qué? Sabe perfectamente Ibarretxe que no hay salida institucional para su propuesta. Entonces, ¿por qué quiere llevar a sus seguidores a un callejón sin salida? Una vez que el Estado se niegue a aceptar su propuesta, dentro de un año, qué pasa. ¿Se convoca un referéndum ilegal? ¿Y después qué? ¿Acaso la guerra? ¿Acaso entonces será el momento en que haya que recurrir a los gudaris vascos?

Ibarretxe no sólo está demostrando una falta de perspectiva poco común, sino, sobre todo, una irresponsabilidad inaudita, que puede llevar a la comunidad vasca a una situación de enfrentamiento sin precedentes.

Comportándose como un político aldeano, el lehendakari parece no ver más allá de sus narices electorales a corto plazo. Cree que con un discurso radical, como el que pronunció el pasado viernes en el Parlamento vasco, ganará los votos de los que, tras la suspensión de Batasuna, se han quedado huérfanos de siglas.Piensa que los chicos de la kale borroka, los que homenajean a los etarras muertos, los que enarbolan las ikurriñas con crespón negro sólo y cada vez que muere un etarra, pueden encontrar fácil acomodo en el PNV. Cree que con su disfraz de abertzale va a engañar a los que empuñan las pistolas.

De todas formas, algo hay que agradecerle al señor Ibarretxe.Cada vez que un dirigente nacionalista hable de moderación, de Estatuto, de diálogo, bastará con remitirle al documento «Una iniciativa para la convivencia» (título del discurso pronunciado por Ibarretxe), para sacarle los colores.

Se acabó el doble lenguaje, se acabó el decir en Madrid una cosa y en las campas de Vitoria otra. El mitin de Arzalluz ayer ante sus fieles en Altube fue, por primera vez, coherente con lo oído el viernes en el Parlamento. Incluida la chulería de pedir a sus bases que acudan a las Casas del Pueblo en solidaridad con los afiliados al PSOE amenazados por ETA (¡gracias, señor Arzalluz!).

El PNV se ha desnudado por primera vez en muchos años y lo ha hecho mostrando sin recato sus vergüenzas. Para un nacionalista, si es que comulga con los principios del discurso del lehendakari, que ayer insistió en Altube en su idea de crear un Estado Libre Asociado, el problema fundamental es cómo alcanzar la soberanía compartida y mantener relaciones de privilegio con Navarra e Iparralde. ¿Y los muertos? ¿Y la falta de libertad? Eso son pequeñas anécdotas en la gran tarea histórica que significa construir Euskal Herria.

El órdago de Ibarretxe no sólo implica un peligro para la convivencia de los ciudadanos vascos, sino que abre la perspectiva, por primera vez desde que se aprobó la Constitución española, de una ruptura política de enormes implicaciones.

El nacionalismo vasco y catalán siempre se han mirado de reojo.Ninguno ha querido ser menos que el otro, aunque los dos han caminado por senderos paralelos. ¿Cuál será la respuesta de CiU al paso dado por el PNV? La cuestión es aún más grave si se tiene en cuenta que Jordi Pujol ya no será candidato a la Generalitat.

Pujol dijo hace unos meses que, tras lograr el último paquete de transferencias, sería llegado el momento de cerrar el ciclo reivindicativo. Era un mensaje esperanzador, que colocaba al nacionalismo ante sus propias responsabilidades: no en vano el PNV y CiU llevan gobernando sus respectivos territorios ininterrumpidamente durante los últimos 20 años.

El reto de Ibarretxe, al situar la independencia como un objetivo alcanzable a corto plazo, supone un cambio radical en el papel que han venido jugando los nacionalismos en la España posfranquista.¿Creen que ha llegado la hora de romper un pacto que ha servido para establecer un régimen democrático duradero?

Esperemos que CiU no cometa la torpeza de imitar también al PNV en sus errores.

Por fortuna, la mayoría de los españoles, incluidos los vascos y los catalanes, quieren preservar el Estado de las autonomías y no están dispuestos a jugarse el futuro por las promesas de un visionario al que se le ha indigestado la lectura de Sabino Arana.

Por otro lado, Europa no va a aceptar coqueteos con el statu quo de las fronteras nacionales. Así lo van a refrendar los jefes de gobierno de los principales países de la UE. La Convención sobre el futuro de Europa que preside Valèry Giscard D'Estaing, ni siquiera tiene previsto contemplar en la Constitución europea que las regiones tengan un estatuto propio independiente de sus estados.

Ese es el terreno de juego en el que estamos. Los nacionalismos, si quieren seguir cumpliendo un papel político relevante, tienen que empezar por reconocer sus propias limitaciones. Ya no hay espacios para los sueños independentistas basados en falsificaciones históricas.

Por increíble que parezca, serán los propios votantes del PNV los que pongan a Ibarretxe en su sitio. Para el bien de todos, esperemos que su honesta reacción se produzca lo antes posible.  casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

Viaje a ninguna parte
Por Jorge TRÍAS ABC 30 Septiembre 2002

Reconozco un cierto cansancio al tener que volver a escribir sobre el País Vasco, el terrorismo y el PNV, y también que una indeterminada sensación de más de lo mismo se pasea por mi cabeza. A lo largo de estos veinticinco años de Constitución, ha habido muchos políticos que han intentado por todos los medios lanzar cables cediendo poder a los nacionalistas vascos para que no se produjese ese explícito anuncio de secesión que Ibarretxe planteó el viernes pasado, cruzando un Rubicón del que es imposible retornar con dignidad.

A partir de ahora el nacionalismo vasco se ha quedado sin alternativa moderada y ya sólo puede transitar por el camino del enfrentamiento radical, incluso armado si fuese necesario, preconizado por Batasuna. El nacionalismo vasco es ahora monolítico y de pensamiento único. Los saludables intentos integradores, tanto de los socialistas, que gobernaron con ellos durante muchos años, como de los populares, con quienes pactaron en la legislatura pasada, han quedado sepultados por los acontecimientos. Álvarez-Cascos dijo hace poco que no creía que el PNV hubiese cruzado ningún Rubicón irreversible. Hoy ya no podría decir lo mismo ni muchos comentaristas suscribiríamos esas palabras. Se han cumplido los augurios de los más pesimistas y, aunque no comulgo con esta ingeniosa afirmación, hay quien sostiene que un pesimista no es otra cosa que un optimista bien informado.

He escrito reiteradamente que el Estado se justifica si es capaz de garantizar la libertad y la vida de los ciudadanos, pero si no ejerce su legítimo poder para salvaguardar esos inalienables derechos y permite que una parte de los ciudadanos se impongan sobre el resto, ese Estado pierde su legitimación. Si se diese esa circunstancia la estrategia de Arzalluz podría ser acertada. Pero como eso no parece que vaya a ser así, el viaje iniciado por Ibarretxe conduce al enfrentamiento entre nacionalistas y constitucionalistas, enfrentamiento que sólo acabaría en una mesa de negociación después de muchos años de violencia extrema y miles de cadáveres en ambos lados. (Actualmente los cadáveres sólo están en uno de los lados de la mesa). ¿Es ése el escenario al que pretenden conducirnos los nacionalistas vascos? ¿Están dispuestos estos nacionalistas a lanzarse con las armas al bosque, abandonando ese envidiable bienestar en el que viven ahora mientras otros les hacen el trabajo sucio? Sinceramente creo que el nacionalismo se ha metido en un callejón sin salida, a no ser que se hayan vuelto locos en cuyo caso ya no es una cuestión de política sino de psiquiatría.

Todos contra todos en Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 30 Septiembre 2002

En el País Vasco se han declarado dos guerras totales: la de los nacionalistas contra el Estado español en el plano político-institucional-constitucional y la de ETA contra ese mismo Estado en lo que sus dirigentes llaman desde siempre el terreno "militar". Como, a su vez, la banda terrorista "está contra todos", según han declarado los dirigentes nacionalistas del PNV y de EA a través de sus respectivos portavoces, el totum revolutum está garantizado en la línea de lo que tradicionalmente se entendía que ETA deseaba: el empeoramiento absoluto de la situación para que todo marche en el sentido de sus conveniencias estratégicas. A la banda le ha faltado tiempo para ponerse a la rueda del PNV tras el discurso de Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria, no con el afán primigenio de secundarlo, sino con el propósito indisimulable de superarlo y rebasarlo.

Al proyecto de "libre asociación y soberanía compartida" con España, puerta del independentismo puro y duro que el Gobierno nacionalista patrocina, ETA le impone una alternativa "armada" o, si se prefiere, "militar", como gustan decir sus dirigentes. De ahí que, aprovechando el Alderdi Eguna o Día del Partido nacionalista (entiéndase el PNV) haya anunciado que las sedes y las reuniones del PP y del PSOE pasan a ser desde este momento "objetivo militar", cosa que siempre han sido, pero en esta nueva coyuntura con carácter prioritario y sistemático. Y también acentuado, porque el aviso afecta a todo el que circule por las inmediaciones de ese campo minado que, según los terroristas, es a partir de ahora la "zona española" que los dos partidos estatales "ocupan" en el territorio vasco.

La gran carrera hacia el "apocalipsis" vasco está abierta. El problema competitivo es, lógicamente, quién corre más y llega más lejos y más pronto. Los nacionalistas, sobre todo los que controla Arzalluz, parecen haber comprendido que, con la futura deslegalización de Batasuna y su desactivación judicial, se les ofrece una oportunidad que urge aprovechar sin contemplaciones. No había más que observar, a través de los reportajes ofrecidos por las televisiones, la cara de Arnaldo Otegi cuando Ibarretxe desgranó el proyecto que han madurado en Sabin Etxea y en Ajuria Enea. El dirigente de la ex Batasuna brindaba el aspecto de quien se siente atracado en una esquina, en su caso en una esquina del tiempo político.

No hace falta subrayar que el representante popular en el Parlamento de Vitoria, el ex ministro Mayor Oreja, no desaprovechó su propia oportunidad: la de recordarle a Ibarretxe y al PNV que el problema que se les plantea como nacionalistas, a ellos y también a EA, es mantener con los etarras una ventajosa competencia de calendario y de proyecto. O sea, que los de la banda van a imponer con sus medios "militares" más velocidad a la aventura independentista más radicalidad a los contenidos programados. Y para el parlamentario popular eso significa que pueden los nacionalistas llamados no violentos perder su batalla particular con los "violentos".

Se trata de una lucha a tres bandas: nacionalistas contra etarras y constitucionalistas etarras contra nacionalistas y españolistas, y constitucionalistas o estatales contra independentistas de toda laya. Los nacionalistas de Arzalluz avisan de que se se van al monte definitivamente, pero sin compañías o socios que puedan disputarle con ventaja el botín. Otra cosa es que puedan ganar la guerra de la utopía.

Contestación e inquietud
Editorial El Correo 30 Septiembre 2002

Desde que en 1997 algunos dirigentes del PNV comenzaran a sugerir su disposición a superar el Estatuto de Gernika y de ensayar unilateralmente una vía propia hacia la normalización y pacificación de Euskadi, nunca como ahora se había producido una interpretación tan unánime de sus intenciones. Tanto la contestación de los partidos constitucionalistas como la lectura realizada por las opiniones publicadas en sentido crítico se han percatado de la carga rupturista que contiene el proyecto político de Ibarretxe. Con la pretensión de ocupar la posición central de la política vasca «entre ETA y el PP», lo que en realidad ha logrado el lehendakari ha sido dividir las posturas políticas y las opiniones en dos bloques: el que forman los integrantes de su Gobierno y el que agrupa a quienes han mostrado una inquietud general y sin precedentes ante la deriva final de la estrategia nacionalista. El propio Ibarretxe se jactaba ayer, en su intervención en el Alderdi Eguna, de que con su propuesta «Batasuna se ha quedado sin programa». Si ese era el objetivo inmediato que perseguía el PNV o si, en cualquier caso, es la consecuencia que más valora el Ejecutivo Ibarretxe, evidencia que su aspiración inmediata no era otra que la de hegemonizar de forma absoluta la representación de la comunidad nacionalista.

En su alocución de ayer, el lehendakari Ibarretxe infravaloró la contestación suscitada por su iniciativa asegurando a los nacionalistas congregados en las campas de Altube que, a pesar de las posiciones contrarias, «va a llevar adelante» su proyecto. Semejante talante no puede ser justificado ni siquiera en nombre de la «ilusión» y el «tesón» que Ibarretxe acostumbra a invocar ante las dificultades. Sencillamente porque las dificultades a las que se enfrenta la pretensión nacionalista no son otras que las que establece la democracia: el logro de un respaldo social abrumador a favor de sus postulados. El lehendakari Ibarretxe ha comenzado a gestionar su proyecto soslayando la más que apreciable contestación política que ha merecido en el Parlamento vasco y la atronadora respuesta crítica que ha logrado cosechar en el resto de España. De tal suerte que su desprecio hacia la opinión de los discrepantes resulta mucho más inquietante que el contenido de la propuesta misma.

Las apelaciones a la existencia de «un pueblo diferenciado» como argumento de partida para la creación de un ente político en «libre asociación con el Estado español» constituye una referencia propia del universo simbólico abertzale que en ningún caso podría justificar el desdén nacionalista hacia el consenso político como condición básica de la convivencia social. Lo que en términos políticos 'diferencia' al País Vasco del resto de España es la existencia del propio nacionalismo. Pero la representatividad de éste no alcanza para totalizar la voluntad de los vascos en una interpretación unívoca que conduzca a la separación. Semejante pretensión sería tanto como fracturar definitivamente la sociedad vasca.

Mientras algunos responsables nacionalistas tratan de aliviar la honda preocupación a que ha dado lugar el proyecto de Ibarretxe defendiendo su legalidad y asegurando que no es sinónimo de independencia, otros -y entre ellos el propio Xabier Arzalluz- no dudan en presentarlo como etapa intermedia para acceder a la independencia plena. La legalidad de las iniciativas anunciadas por Ibarretxe suscita tantas dudas que únicamente su práctica concreta podrá ofrecer los elementos de juicio suficientes para considerarlas constitucionales.

Pero de igual forma que el cumplimiento de la legalidad cuenta con normas de referencia expresas para ser evaluada, los demoledores efectos que la propuesta de Ibarretxe puede inducir tanto en el futuro de las relaciones políticas e institucionales, como en la convivencia ciudadana o en la estabilidad que una sociedad como la vasca -acosada por el terrorismo- requiere para dar confianza al crecimiento económico constituyen una fuente de grave inquietud que, de no corregir su conducta, el empecinamiento del lehendakari y su partido contribuirán a acrecentar.

Escalada
ENRIQUE GIL CALVO El País 30 Septiembre 2002

A pesar de que algunos indicios hacían pensar que el lehendakari Ibarretxe se iba a achantar, dando marcha atrás al ultimátum que lanzó el 12 de julio pasado, cuando amenazó con asumir unilateralmente las competencias pendientes si no se le transferían al término de dos meses, lo cierto es que el viernes pasado, una vez cumplido dicho plazo, ha anunciado la ejecución de su amenaza por la vía de los hechos consumados. Pero, no conforme con eso, ha optado además por escalar su apuesta soberanista elevándola a un nivel imposible de aceptar sin romper las reglas de juego. Para ello ha puesto sobre la mesa un proyecto de reforma radical del Estatuto de Gernika, a fin de sustraerlo a la lógica federal del Estado de las autonomías para reconvertirlo, en términos confederales, a Estado libre asociado.

¿Cómo puede interpretarse semejante huida hacia delante, que implica elevar al cuadrado su órdago jurídico? La explicación más inmediata es que va de farol, con la simple y pura pretensión de ganar un año entero de tiempo, durante el que podría pasar de todo. Según cómo repartan los electores sus votos tras los comicios locales de la próxima primavera, la partida podría dar lugar a otro tablero muy distinto, con una nueva correlación de fuerzas quizá más favorable a los intereses políticos de Ibarretxe. A esta interpretación puramente táctica conducen además algunos elementos adicionales. El primero es que con este farol confederal -o foralista- se garantiza mucho mejor el apoyo electoral de los antiguos votantes de Batasuna, hoy jurídicamente impedidos de confirmar a sus representantes electos. Pues aquí la clave reside no tanto en la magnitud del trasvase de votos -el famoso vaciamiento de Batasuna- como en la tasa de participación electoral. Y el dramatismo de esta escalada puede encender el encanto de las urnas, que atraerán como un imán a los aberzales más radicalizados.

Y la hipótesis del farol se ve potenciada por dos factores adicionales. Uno es la dificultad jurídica de la aventura propuesta, que no parece poder coronarse sin incurrir en prevaricación. Sostiene Ibarretxe que su cisma confederal sólo se producirá por procedimientos reglados. Pero, al margen de su inviabilidad constitucional, sobre la que carezco de competencia para opinar, lo cierto es que políticamente nunca podría llevarse a cabo, pues haría falta una mayoría orgánica en las Cortes de Madrid que este lehendakari difícilmente conseguirá. Como diría un castizo, esto no se lo cree ni él. Por lo demás, hay que comprender la posición de Ibarretxe, enzarzado como está en una dura lucha sucesoria por ocupar en su día la máxima autoridad moral en el PNV, ahora que ya parecen contados los días de Arzalluz. Por eso hay que pujar con Egibar y compañía por ver quién demuestra ser más aberzale que nadie, escalando la conflictividad hasta el absurdo.

Pero me temo que no se trata de un simple farol, sino de algo mucho más ominoso. Interpretada en términos estratégicos, y no sólo tácticos, la escalada de Ibarretxe parece un acto de respuesta a la previa jugada de Aznar, consistente en envolver a Zapatero para ilegalizar al alimón a Batasuna. ¿Pero por qué habría de entender Ibarretxe la Ley de Partidos como un castigo inadmisible, en vez de contemplarla como una oportunidad electoral, según parece a simple vista? En realidad, la exclusión de Batasuna busca obtener a largo plazo la definitiva división moral del nacionalismo vasco, hoy por hoy todavía unificado. Divide et impera. La Administración vasca está obligada a imponer contra Batasuna el cumplimiento de la nueva legalidad, y por eso se duele tanto Otegi, acusando a propios y extraños -¡incluso al magma de Mondragón!- de traidores patrios. Así que Ibarretxe se encontraba ante un dilema. O rompía sus últimos lazos con Batasuna, aceptando refundar el Pacto de Ajuria Enea, o se echaba al monte secesionista, con la esperanza de reavivar la llama sagrada de la unidad perdida. Ya se puede ver la salida por la que ha optado, incumpliendo la confianza en él depositada por el grueso del electorado vasco.

Un país asociado
Pablo Sebastián La Estrella 30 Septiembre 2002

La última propuesta del lehendakari Ibarretxe de convertir el País Vasco en un Estado asociado a España ha producido una cierta euforia entre los nacionalistas de PNV y EA y un cierto estupor entre los grandes partidos españolistas, PSOE y PP. Los de ETA que representa Otegi a través de Batasuna se han mostrados escépticos y han calificado la propuesta de Ibarretxe de mera pantomima. Una pantomima que constituye una nueva escalada soberanista del Gobierno del PNV, en respuesta a las presiones españolistas que vienen de Madrid y dando prioridad a sus ambiciones soberanistas frente a la urgente necesidad de buscar soluciones a los problemas del terrorismo y a la propia libertad política y ciudadana.

En el ámbito de los nacionalistas no paran de producirse propuestas de autogobierno, autodeterminación, ahora de asociación y no hace mucho de independencia. No están lejanas aquellas ideas de Pujol relativas al modelo de Quebec, que hace referencia a un Estado independiente bajo la soberanía de la Reina de Inglaterra en el marco de la Commonwealth. En ese caso la Corona británica era el nexo de la unión. Ahora el modelo que ha escogido Ibarretxe es el modelo de Puerto Rico, Estado asociado a Estados Unidos de América. Y dice Ibarretxe que eso se conseguirá mediante un referéndum que resulte ganador en un 53 por ciento, como ocurrió con el Estatuto de Guernica.

En Madrid, el desafío de Ibarretxe ha provocado distintas reacciones. En el Partido Socialista, una cierta indiferencia y la decisión de Zapatero de recordarle al lehendakari vasco que antes de hablar de conquistas políticas de autogobierno o de soberanía es necesario recuperar la paz, acabar con el terrorismo y garantizar la convivencia y la libertad. Y no le falta razón a Zapatero, porque nadie bajo la amenaza de ETA podría aceptar cualquier modelo de cesión de soberanía.

En el partido popular hubo dos reacciones distintas: una acalorada y reiterativa de Mayor Oreja simplificando las palabras de Ibarretxe y descalificándolas por completo cuando dice el dirigente del PP que el lehendakari propone lo mismo que la alternativa KAS de ETA. El discurso de Mayor es, como siempre, simplista y busca la homologación del PNV con ETA.

Desde otras instancias del PP se responde en términos parecidos, y más razonables, a los del PSOE y se señala que el PNV puede pedir lo que quiera, pero que la legalidad autonómica española es la que es y tiene su legitimidad en el contexto global de España y no sólo en el autonómico, como lo ha recordado el propio Aznar.

Tanto los nacionalistas como los españolistas saben que este debate no es para mañana sino que enmarca el precalentamiento de la campaña electoral de las municipales que ya está a seis meses vista. Asimismo, este debate y la propuesta de Ibarretxe no hacen sino profundizar la diferencia entre nacionalistas y españolistas, una zanja que se abrió con el Pacto de Estella y que se amplió en el pacto antiterrorista, separando a unos y otros en un terreno donde será muy difícil conseguir el menor entendimiento, entre otras cosas porque una y otra parte se niegan a dialogar.

Lo primero es el derecho a la vida, y ETA ya ha vuelto a amenazar al PP y al PSOE, por más que Arzalluz pida a los suyos que arropen las sedes y militantes de los demás. Lo segundo es la libertad personal y política para que nadie se sienta amenazado. Y lo tercero es admitir cualquier debate y propuesta política de soberanía, pero dentro de la legalidad. Y todo esto se tiene que llevar a cabo o se puede llevar a cabo mediante un esfuerzo de diálogo y unidad entre las fuerzas democráticas, de lo contrario la crisis terrorista y política del País Vasco irá cada vez peor y sin visos de solución final.

Parlamento vasco
PABLO MOSQUERA La Voz 30 Septiembre 2002

EUSKADI, con poco más de dos millones de habitantes, tiene cuatro parlamentos que, a su vez, controlan a cuatro gobiernos. Conviene saber que el Estatuto de Autonomía vasco actualizó los Derechos Forales y, en consecuencia, tuvo que repartir competencias entre instituciones de autogobierno, común y forales. Ese Parlamento en el que se ha escenificado una ruptura anunciada tiene una representación limitada; y ahí sitúo la clave de la iniciativa que debe tomarse para no ir a remolque de los acontecimientos del denominado problema vasco , siempre liderado por el nacionalismo.

Ibarretxe, miembro de la nueva generación de burukides , herido por las agresiones sufridas durante los dos primeros años de lendakari, con tregua-trampa y dos mociones de censura, ha optado por la ruptura con el Estado. Su discurso está cuidadosamente planteado, y tiene previstas todas las jugadas políticas de la oposición, con rédito electoral. Lo único que no tiene previsto es la iniciativa foral, entre otras razones por creerse que la controla.

Una Euskadi sin posibilidades de recuperar Navarra, con pocos votos nacionalistas en Iparralde, y con Álava en manos del constitucionalismo, es una Euskadi rota, en la que ha fracasado el partido con vocación monopolizadora. Por eso, la estrategia del nacionalismo vasco está cantada.

Hacerse con los votos de los antisistema, con un discurso de ruptura con España. Crear un conflicto de poderes, por colisión entre instituciones, mostrando que el modelo vasco de democracia es pacífico, pero incompatible con la del Estado español. Publicitar que la Administración vasca es más eficaz ante el ciudadano que la española, desde el momento que las cifras de calidad de vida de Euskadi son mejores que las de España .

La colisión entre poderes legislativos, o entre el legislativo vasco y el judicial, o entre el legislativo vasco y el ejecutivo de España, es el escenario diseñado por promover un diálogo con intermediación de Europa en el conflicto vasco; evitando así que con la entrada de los países del Este, se cierren las esperanzas de una Euskadi-Estado en la UE.

Pero, insisto; no cuentan con la propia idiosincrasia vasca, que hace posible aplicar pase foral en Álava a lo que se promueve o legisla en el Parlamento vasco; y ello, desde la soberanía de las Juntas Generales de Álava (Parlamento foral), que incluso pueden promover un proceso de ruptura de Álava con esa Euskadi desleal con el Estado. En definitiva, a los alaveses sólo les representan los alaveses; los que asientan en los escaños de sus Juntas Generales, y los veinticinco que se sientan en el Parlamento vasco.

Esto último lleva a contar los votos en el Parlamento vasco, ya no por partidos o grupos parlamentarios, sino por territorios forales.

Dos mentiras de Arzallus
Editorial La Razón 30 Septiembre 2002

En la campa alavesa de Altube, el inefable Arzallus nos dejó ayer dos buenos ejemplos de su peculiar interpretación de las reglas del juego. Pasemos por alto las apelaciones a Franco y a la Guerra Civil, porque, con los libros de Historia en la mano, nos saldrían respuestas demasiado desabridas sobre el comportamiento del PNV en esa tragedia española, y centrémonos en las dos afirmaciones más chocantes.
Dice Arzallus que «les han echado de España» lo que es un absurdo por un lado, ya que no se puede echar a nadie de su propia casa, y un ejercicio de cinismo por otro, cuando el presidente del Euzkadi Buru Batzar sabe perfectamente que la casa española se rige por unas leyes democráticamente establecidas y en ningún caso impuestas.
La segunda afirmación es más grave por lo que tiene de manipulación oportunista de una tragedia. Afirma Arzallus que «si algo temen en Madrid es que ETA deje las armas y empecemos todos a hacer política». Pues bien. Eso es, precisamente, lo que desea Madrid, y Barcelona y Bilbao y Santa Cruz de Tenerife y Cuenca y Cáceres y Ceuta y todas y cada una de las 52 provincias españolas. Porque «hacer política», es decir, plantear ideas, publicitar programas electorales, celebrar actos en libertad, sin miedo, poder decir lo que se piensa, votar sin presiones es lo que buena parte del pueblo vasco no ha podido hacer. Y eso también se refleja en las urnas.

Complicidad abertzale
Ernesto Ladrón de Guevara, es Portavoz de Unidad Alavesa. La Razón 30 Septiembre 2002

El Consejo General del Poder Judicial ha llamado al orden al consejero de la injusticia, Sr. Azcárraga. Como todo el mundo sabe el Sr. Azcárraga que supera a su predecesor en el ránking de la degradación de funciones hasta límites de que nos surgen dudas sobre si representa a la justicia o a quienes están contra ella, pidió al Consejo General del Poder Judicial que parara los pies al Sr. Garzón. El máximo órgano administrativo de los jueces ha dicho al consejero algo así como «zapatero a tus zapatos» y le ha instruido de que contra las decisiones judiciales, no estando en juego cuestiones disciplinarias, sólo cabe la vía jurisdiccional pertinente. En definitiva, una vez más el Sr. Azcárraga ha hecho el ridículo, aunque como bien se sabe para sentir vergüenza hay que tenerla.

Pero el club político al que pertenece el Sr. Azcárraga se parece cada vez más a un apéndice de Batasuna, pues reclama democracia y libertad al mismo tiempo que mira para otro lado cuando se trata del menoscabo de las libertades y de los derechos de los que no son como ellos. Por eso, van a dar el paso de recurrir la Ley de Partidos ante el Constitucional y califican nada menos de «autogolpe» las decisiones del Congreso de los Diputados y los autos del juez Garzón.

Definitivamente ese partido, al igual que su hermano mayor, se ha situado en el mismo lado de los terroristas y sus cómplices. No nos vale que hagan pucheros en los funerales o que hagan declaraciones retóricas contra el terrorismo. Lo que les define son sus hechos, y éstos van siempre en el sentido de dar apoyo y proteger a los que atentan contra la democracia y la libertad. Por lo cual dime con quién andas y te diré quién eres.

Es evidente que es legítimo usar los mecanismos legales cuando se consideran conculcados derechos fundamentales, y en eso no voy a ser quien critique la decisión de instar al Tribunal Constitucional, si bien resulta una contradicción «in terminis» que se haga esto mientras se pone permanentemente en solfa el Estado Constitucional y se cuestione el marco político y jurídico. Si no se cree en el sistema constitucional lo lógico es no recurrir a él aunque interese, ¬coherencia manda¬ y en eso actúan como los batasunos: se combate el marco institucional y político al tiempo que se pide amparo, cuando les viene bien, al sistema jurídico que lo soporta. Además, resulta repugnante que en el mismo momento procesal en que se presenta la Proposición no de Ley para que el Parlamento Vasco tramite el recurso de inconstitucionalidad se diga que no se tiene ninguna fe en la independencia de dicho Tribunal. ¿Entonces para qué se pretende el recurso? ¿A ver si suena la flauta por casualidad? Realmente indecente e impresentable.

Pero esto se simultánea en el tiempo con llamar a la ciudadanía a manifestarse contra la ilegalización de Batasuna. Es decir, se utiliza la vía de la subversión en las formas contra las altas magistraturas del Estado y contra los poderes del mismo al tiempo que se procura acudir a uno de éstas para pedir su amparo. Ciertamente estamos en las peores manos que nos podrían tocar aunque éstos hayan sido elegidos por una mayoría relativa de los ciudadanos. Como alavés y vasco me siento fatal y avergonzado por tener semejantes representantes institucionales.
El problema de fondo es la cultura política que se ha venido gestando durante dos décadas en el País Vasco. Una cultura caracterizada por el bandolerismo, por el cual el sentido del respeto al pluralismo político y a la libertad de los demás está condicionado exclusivamente a la satisfacción de las propias apetencias y a que nadie les lleve la contraria. Y para eso necesitan al primo de Zumosol, como necesitan algunos poderes económicos y políticos en el sur de Italia a la Camorra.

Por ello el nacionalismo se siente a la intemperie sin la compañía batasuna, puesto que ¿ahora quién les va a hacer el papel de mamporrero?

Hago mías, con el debido respeto, las palabras del ilustre vasco don Julio Caro Baroja que decía en 1980 adelantándose en el tiempo a lo que está sucediendo hoy: «Si se lucha por nuestras libertades en plural, por las libertades forales , incluso por Euskadi libre o askatasuna , queda la cuestión de la libertad de conciencia individual, cosa que hoy, como en el siglo XVI o XVII, es fundamental para el hombre. Porque las libertades forales vascas, navarras o de cualquier otra índole se aplicaron en el antiguo régimen, a la vez que funcionaban gobiernos monárquicos, absolutistas, teocráticos o monocráticos; y aunque los tribunales de la Inquisición no se hallaban asentados en Navarra o en las tres provincias, sus efectos se dejaron sentir en estas tierras de modo conocido y sin opción a libertad de conciencia .

Por otro lado, si la libertad política implicara el dominio absoluto de un grupo sobre nuestra tierra, ésta sería una muy peregrina libertad, que nos recordaría a la de un país que hace poco también decía que era uno, grande y libre, y en el que se hacía lo que disponía un oligarca» («Ser o no ser vasco» Ed. Espasa. 1998, p. 317).
Sería bueno que los nacionalistas reflexionaran sobre sus actitudes totalitarias. Es una cuestión de imperativo ético. La moral colectiva está en juego.

Los riesgos de Madrazo
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 30 Septiembre 2002

La figura de Javier Madrazo sería sin duda motivo de particular homenaje por parte de los humoristas en una sociedad que no fuera la vasca, que tampoco tiene humoristas sino solamente caricatos, y varios de ellos en el Gobierno. En una entrevista a calzón quitado, Madrazo declaró que la cosa más arriesgada que había hecho en su vida era sorprender a la parienta comprando unos billetes para ir a París con las niñas. Como tantas de las suyas, esta ocurrencia sería muy celebrada de no ser por los miles de muertos, heridos y agredidos que ETA ha conseguido acumular. Y no es que el consejero Madrazo tenga algo que ver con todo eso -Dios nos libre-, sino que no tiene absolutamente nada que ver. Eso es lo malo. En un país de cuatro metros cuadrados donde miles de personas se juegan el físico todos los días, el mayor riesgo que corre Madrazo es improvisar una escapadita a París. Igualito que Alfredo Landa o Mr. Bean. No es de extrañar que ETA no se sienta amenazada por Madrazo ni por la sucursal de Izquierda Unida, llamada Ezker Batua. Y aquí radica el secreto de su éxito.

En las elecciones del 13-M se esperaba una bajada notable de IU-EB. Madrazo se quejaba amargamente de que la polarización entre nacionalistas y constitucionalistas perjudicaba grave e injustamente a la que definía como opción progresista de izquierda vasca rigurosamente democrática y dialogante, o algo así. Lo cierto es que IU hasta aumentó de votos, convirtiendo sus tres diputados en la nueva bisagra de Ibarretxe. A los de Basta Ya nos riñeron mucho por reírnos del personaje que, de creer a algunos, encarnaba un progresismo maravilloso que combinaba a Gandhi con Rosa Luxemburgo. El tiempo, que todo lo cura, ha dejado las cosas en su lugar. Madrazo no sólo es oportunista, confuso y vacío, sino todavía peor, como han terminado descubriendo con pavor sus compañeros de Izquierda Unida, con la lógica excepción de un Gaspar Llamazares que le debe el puesto y también, según algunas fuentes, quizás el 20 por ciento del presupuesto de su secretaría general. Si Javier Madrazo consiguió el 13-M más votos de los esperados es porque la suposición de que ocupaba un espacio intermedio entre PNV-EA y PP-PSOE se reveló falsa.

Lo suyo es más simple y picarón: ofrecerse al mejor postor. A Madrazo le votaron gentes que compran revistas alternativas, consumen alimentos biológicos y denuncian la prostitución en Bilbao pero la disfrutan en La Habana, gentes dispuestas a apoyar cualquier solución política que eluda el verdadero problema -el terrorismo- mientras sea ocurrente y colorida. «Rojos» de buena cuenta corriente y muchos enemigos imaginarios, pero ninguno en ETA.

Madrazo proviene del cristianismo de base. Estuvo en algún grupo pacifista de los que se formaron para ordeñar los presupuestos públicos dedicados a sosegar a la opinión. Encontró en Izquierda Unida su amor verdadero y la hizo suya. Se desembarazó de los pocos dirigentes de la izquierda excomunista que sobrevivieron a la transición, y ocupó con entusiasmo el nicho ecológico dejado por Nicolás Redondo cuando abandonó el gobierno de Ardanza. Incluso convenció a su partido para unirse algunos meses a la declaración de Lizarra. Durante la campaña electoral prometió que nunca entraría en un Gobierno Vasco únicamente nacionalista, luego que nunca sería consejero, y después que nunca se pondría corbata, única promesa que ha cumplido. Ha protestado ruidosamente contra el Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos Políticos y la ilegalización de Batasuna. Compite con Arzalluz, Egibar y Azkarraga en la emisión de difamaciones contra la democracia española. Se ha declarado «el rojo del Gobierno Vasco» como si fuera la guinda que corona el pastel, pero el punto bermellón que aporta más bien recuerda la nariz postiza de un payaso.

Es verdad que el madracismo cabe en un taxi, pero eso no importa si el taxi es un cochazo oficial pagado por los contribuyentes. La vida sensible que queda en Izquierda Unida anda horrorizada con las implicaciones generales de la buena vidorra madracista. Rosa Aguilar y Francisco Frutos, entre otros, exigen de Madrazo la rectificación y retirada del Gobierno Vasco. No es para menos, visto el ridículo en que les ha sumido apoyando a Batasuna y acusando de prevaricador a Garzón justo cuando Llamazares nos había asegurado que si no votaba la ilegalización de Batasuna era por su virtuoso apoyo sin reservas a la acción penal de los jueces. La presión de los últimos días sólo ha conseguido que Madrazo retire el apoyo inicial a la pretensión de Atutxa de abrir una segunda demanda de prevaricación contra Baltasar Garzón. Pero van listos si esperan mucho más del avispado muchacho vizcaíno. Encontrará la manera de compensar a sus socios y señores del Gobierno Vasco, y colaborará otro poquito a hundir a Izquierda Unida en la insignificancia de lo caduco, rancio y superfluo.

Si le siguen presionando, Madrazo está dispuesto a hacer la segunda cosa más arriesgada de su vida: forzar un congreso extraordinario y escindirse de Izquierda Unida, recreando Ezker Batua como partido absolutamente vasco y libre de todo lastre españolista. Así conservaría el cargo con presupuesto y cochazo, y quizás pudiera pujar en la almoneda de votos batasunos, logrando llenar otro taxi que le lleve hasta el próximo gobierno. Y el trasfondo nacionalista de tanto ex comunista a la yugoslava quedaría expuesto a la luz del día. Siempre sería una arriesgada contribución a la clarificación de las cosas.

Saltando el muro
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Septiembre 2002

Hace doce años, cuando los nacionalistas amagaron en el Parlamento Vasco un desafío idéntico al de estos días con una moción que reconocía el «derecho» de autodeterminación (hay gente que cree que Lizarra es de ahora y que al PSOE no le echó órdagos Arzalluz como los que hoy le echa al PP), escribí un artículo relacionando la situación vasca con una novela, «El saltador del muro», en la que el alemán Peter Schneider contaba la historia de Kabe, un hombre al que la mera existencia del muro berlinés, o sea, de una pared que dividía su ciudad y que le estaba prohibido saltar, le había causado un síndrome que le hacía desafiar a las autoridades. Kabe saltó el muro de Berlín quince veces sin que nadie pudiera impedirlo.

Arzalluz y compañía llevan veinticinco años levantando un muro entre los vascos y los demás españoles; entre todos ellos y las fuerzas del orden y las víctimas del terrorismo; entre las mismas fuerzas del orden, las mismas víctimas, los mismos vascos y los mismos españoles. Un muro invisible de silencios, prejuicios, susceptibilidades, omisiones, inhibiciones. Un muro psicológico que saltamos todos los días los que padecemos el síndrome de Kabe. El día del atentado contra los guardias civiles de Leiza vi cómo caía uno de esos muros tras la concentración convocada en Bilbao por los colectivos cívicos. De forma espontánea surgió la idea de que un grupo fuéramos a la comandancia de la Guardia Civil. El representante del «Basta Ya» en Vizcaya les dijo con sencillez a esos hombres lo que sentimos muchos vascos: «Estamos con ustedes, seguimos aquí gracias a ustedes, vivimos de sus éxitos. Les queremos y les agradecemos lo que hacen. Este sentimiento no es de hoy sino de hace muchos años, aunque el pudor nos impida a veces expresarlo».

Están cayendo muros en Euskadi y fuera de Euskadi aunque Ibarretxe levante su murallita virtual en la Cámara de Vitoria. En Leiza cincuenta personas se acercaron al cuartel de la Guardia Civil para mostrar su solidaridad tras el atentado. Es otro paso. El gesto espontáneo de esos ciudadanos vale más que toda la estrategia cocinada en el fogón nacionalista con la receta de ETA. Unos días después, en Bilbao, los concejales populares y socialistas, encabezados por Antonio Basagoiti y Dimas Sañudo, sacaron adelante una calle dedicada a las víctimas del terrorismo. Es la primera vez que se logra algo así en esa ciudad mangoneada caciquilmente por el PNV durante un cuarto de siglo.

Están cayendo trozos de muro en Euskadi todos los días, trozos pequeños. No importa que aún no se vean. Hay que seguir trabajando, martilleando y saltando como Kabe. ¿Quién le iba a decir que hoy recorrería Berlín de un extremo a otro!

Sin pies ni cabeza
José María CARRASCAL La Razón 30 Septiembre 2002

El sueño de la razón produce monstruos. El sueño nacionalista, guerras. Europa necesitó dos grandes guerras e innumerables pequeñas para curarse de los sueños nacionalistas. En España, esos sueños siguen todavía dando guerra.
Véase la última propuesta del lendakari, esa retahíla alucinante con que nos obsequió para asombro de todos, tristeza de muchos y alegría de nadie. ¿Puede darse algo más disparatado, más extravagante, más contradictorio? Ibarretxe se apoya en el Estatuto para desmontarlo. Reclama la soberanía sobre Navarra e Iparralde sin tener allí el menor mando. Ofrece negociar y anuncia que se tomará lo que no le den. Propone un Estado Libre Asociado sin tener Estado ni ser libre ni aceptar la menor asociación. Se arroga la representatividad de todos los vascos y ni siquiera tiene la mayoría en su parlamento. Reclama el control de la política exterior cuando no controla la interior. Habla en nombre de una nación y se olvida no ya de la mitad de sus habitantes, sino de una de sus partes, Álava, donde ya le han dicho que no le seguirán. Todo ello y mucho más tan disparatado que en una situación normal habría que ir pensando en enviar al manicomio al que así desbarraba.

Desgraciadamente, la situación en el País Vasco es todo menos normal y la perorata de Ibarretxe es la mejor prueba de ello. Ante una situación límite, el lendakari adopta una postura sin pies ni cabeza. El absurdo suele ser el último agarradero de los que se han quedado sin ellos y no hay duda de que el nacionalismo tenido por moderado se ha quedado flotando en el aire, sin nada debajo ni encima. Nos decían que la ilegalización de Batasuna iba a echar al monte a los radicales. Al PNV le ha echado a los cerros de Úbeda, por no decir de Babia, pues son capaces de reivindicarla también.

Cuando se dicen tantas incongruencias en tan poco tiempo, una de dos, o está uno tan seguro de lo que hace que no le importa lo que dicen, o lo tienen tan mal que cierra los ojos y rompe la baraja, al no tener ya nada que perder. ¿Cuál es la situación de Ibarretxe? Pienso que la segunda, aunque naturalmente no estoy seguro, pues a veces pienso que el nacionalismo es uno solo y sus distintas ramas, el camuflaje con que intenta despistarlos. Pero hay un hecho incontrovertible: el nacionalismo, no sólo el vasco, sino todos, se encuentra en un callejón sin salida en la aldea global donde vivimos. Si encima se trata de un nacionalismo violento, terrorista, ha quedado proscrito de la comunidad civilizada desde el 11 de septiembre. Eso lo saben, lo sienten, los nacionalistas mejor que nadie. Los más sensatos, tratan de reintegrarse en la familia democrática rebajando sus objetivos. Los insensatos intentan escapar del callejón con dinamita. Dinamita envuelta en paños mojados nos ha ofrecido Ibarretxe. Sólo una cosa hay que agradecerle: que nos haya dicho finalmente de qué lado está.

Prietas las filas
Por Pablo Muñoz ABC 30 Septiembre 2002

ALTUBE (ÁLAVA). Sin mencionar de forma expresa la palabra independencia, que sin embargo sí lucían algunos dirigentes en pegatinas, como Joseba Egíbar, y con constantes apelaciones a la unidad -«no hay que dejar resquicios en tiempos como este, lleno de trampas», dijo Xabier Arzalluz-, el PNV celebró ayer por la mañana en las campas de Altube, en Álava, el vigésimo quinto Alderdi Eguna, su gran fiesta y auténtica romería del nacionalismo vasco, a la que asistieron decenas de miles de personas.

Familias enteras, hasta con sus mascotas, -los más jóvenes lucían pegatinas con el sugerente lema, en inglés, «Good bye Spain»- abarrotaron unas campas que por primera vez acogían este acto, que se venía celebrando en Vitoria y que por puesta en escena recuerda a otros, también de afirmación nacional, aunque de diferente signo. Y es que tras el desfile de treinta Juntas municipales con sus estandartes -una de las más aplaudidas fue la de Estella-, la llegada escalonada de los líderes -el último, Arzalluz- haciendo un paseíllo triunfal y la subida a la tribuna, se izó la ikurriña mientras los asistentes, de pie y algunos con lágrimas en los ojos, entonaban el himno nacionalista, en medio de una gran emoción. Después comenzaron los gritos de «¡Independentzia!», preludio del acto político.

Aparcados en el arcén
Ni Ibarretexe ni Arzalluz mencionaron en momento alguno esa palabra y se limitaron a asegurar que «serán los vascos los que decidan su futuro». Eso sí, en su habitual reparto de papeles, el primero ofreció un perfil más institucional, mientras que el segundo recurrió a sus habituales mensajes agresivos, con un lenguaje que en ocasiones derivaba casi en arenga.

Pero, sobre todo, ambos apelaron a la unidad, a una especie de «prietas las filas», a no dejar resquicios. Y ese no dejar resquicios se percibió también en la colocación en un lugar preferente de la tribuna del ex lendakari José Antonio Ardanza, al que se incluye en el sector más moderado del PNV y que no parece estar demasiado feliz con el camino elegido por el Gobierno de Vitoria.

La gran afluencia de simpatizantes a la fiesta nacionalista se percibió también en el tráfico de la autopista que une Bilbao con Vitoria. El parlamentario del Grupo Popular vasco Carlos Urquijo ya ha presentado una pregunta parlamentaria y ha expresado su queja al consejero de Interior, Javier Balza, por el «caos circulatorio». Y es que la falta de aparcamientos en las inmediaciones del lugar de la celebración nacionalista llevó a la mayoría de los asistentes a estacionar sus vehículos en los arcenes de la autovía a lo largo de varios kilómetros.

Sobre el euskera
El lendakari comenzó su discurso en euskera, pero con esta lengua no despertó en la audiencia gran entusiasmo, quizá porque bastantes de los asistentes no la dominen. Aún así, Ibarretxe recordó el contenido de una conversación con el escritor Koldo Mitxelena: «Hace varios siglos, el latín era el idioma que funcionaba en el mundo y había unos miles de personas en un pueblo muy pequeño que hablaban euskera. Pasados los siglos, las lenguas que más se hablan son el castellano y el inglés y sigue habiendo un pequeño pueblo en el que miles de personas siguen hablando euskera. En el año 3000, no se sabe qué lengua se hablará en el mundo, pero en el País Vasco se seguirá hablando euskera».

Ya en castellano, después de afirmar que «os quiero a todos los vascos», Ibarretxe aseguró que «se puede amar lo que se es sin odiar lo que no se es» y afirmó que «Euskadi no se construye ni contra España ni contra el mundo. Hay quien piensa que España es su nación. Seamos respetuosos con ellos».

Xabier Arzalluz es la sal de estos guisos y pocas veces defrauda a la parroquia. Comenzó arremetiendo contra los medios de comunicación -«no os creáis lo que dicen», dijo en una especie de llamamiento a la ignorancia colectiva- y otra vez presentó al pueblo vasco como víctima de una suerte de conjura político-mediática-policial que quiere acabar con él, con sus derechos y su autogobierno.

«Nuestro único delito es que amamos a nuestra tierra», dijo con gravedad. Y advirtió: «Nadie va a poder con nosotros». Pero no se detuvo ahí: «Han vuelto los nacionales», aseguró en referencia al Gobierno de Aznar, y añadió que «si algún día vienen con las armas, peor para ellos, porque perderán». El presidente del PNV también hizo gracias -«con el estatuto han hecho más rebajas que en un zoco marroquí»- y afirmó «nos han echado de España. Muy bien; allá ellos con su España».

Las palabras de Arzalluz dieron de nuevo paso al himno, otra vez cantado por las decenas de miles de personas que, bajo un sol de justicia -hubo varios desmayos-, siguieron el acto político. También Josep Antoni Duran i Lleida, presidente de UDC lo canturreó, o pareció hacerlo, lo mismo que Xosé Manuel Beiras, dirigente del BNG. Ambos aplaudieron cálidamente las palabras de Ibarretxe y Arzalluz.

Entre las delegaciones extranjeras, figuraban representantes de partidos corso, bretón, del Kurdistán, de Saboya y de Guinea Ecuatorial.

Marmitaco y vino alavés
Cerca de las dos y media de la tarde finalizaba el acto político y las decenas de «txoznas» (bares) instalados en las campas comenzaban a trabajar a destajo para atender a los hambrientos, y sobre todo sedientos, asistentes. Un buen premio tras una larga mañana. Por veinte euros el menú, se podía degustar marmitaco, lomo con pimientos rojos y tartas, y regar la comida con vino tinto de la Rioja alavesa.

Comenzaba así la parte más festiva del Alderdi Eguna (para el que se ha contado con un presupuesto de 35 millones de euros), la del txacolí y las tapas, en la que no faltaron hinchables para los niños y demostraciones de deportes autóctonos, además de una especie de mercadillo montado por inmigrantes. Una fiesta que, según le gusta explicar a Arzalluz, se hizo para que después de los difíciles y duros años de la clandestinidad los militantes pudieran conocerse personalmente. De eso hace ya 25 años. Y, por lo que se vio ayer, el espíritu es el mismo, pese a que los tiempos han cambiado.

Aznar prepara un plan político, jurídico y económico para responder a Ibarretxe
ÁNGEL COLLADO. MADRID ABC 30 Septiembre 2002

El presidente del Gobierno, José María Aznar, prepara una inminente declaración sobre el desafío independentista planteado el pasado viernes por el jefe del Ejecutivo nacionalista vasco que consistirá en una advertencia formal sobre la ilegalidad de sus aspiraciones y la invitación a Ibarretxe para que desista. Aznar dejará claro que está dispuesto a responder con la ley a cada paso que den los nacionalistas, pero también que no aplicará el artículo 155 de la Constitución que faculta al Gobierno a suspender la Autonomía cuando un Ejecutivo autonómico viola la ley.

Según fuentes gubernamentales, el texto de la declaración está ya redactado a falta de que Aznar le dé el visto bueno y decida el momento en que lo hace público, hoy mismo o mañana. El jefe del Ejecutivo viaja el próximo sábado al País Vasco para estar presente en el congreso del PP y para cuando hable como presidente del partido quiere haber dejado claras sus advertencias como presidente del Gobierno.

El Gobierno ha empezado a diseñar en detalle la respuesta política, jurídica, económica y de acción exterior al desafío de Ibarretxe y la advertencia formal de esta semana será el primer paso. Además de insistir en la ilegalidad de la iniciativa y reiterar que responderá a la misma con los mecanismos del Estado de Derecho, el Ejecutivo acometerá una labor «pedagógica» con representantes de la sociedad vasca, agentes económicos, sociales, profesionales y empresariales, para poner en evidencia el sinsentido del plan secesionista de Ibarretxe.

Además, el Ejecutivo desarrollará una ofensiva en la Unión Europea como representante de un Estado miembro y también por la vía del Partido Popular Europeo para remachar la inalterabilidad de las fronteras dentro de la UE. En los actuales tratados, simplemente no está previsto que una parte de un Estado miembro se independice del mismo ni que varíe su situación al asociarse después a la nación de origen en pie de igualdad como en la pirueta histórica y jurídica planeada por el PNV. Siempre se ha dado por hecho en medios comunitarios que la independencia de una parte de un Estado miembro supone la salida de la propia UE. En la reforma de la Unión se va dejar aún más claro ese supuesto, pues el Partido Popular Europeo, del que forman parte la mayoría de los gobiernos de la UE, incluye en su propuesta el principio de que las actuales fronteras son intocables.

El Gobierno insistirá en pues en recordar que romper con el resto de España, además de ser imposible de fronteras adentro, también lo es en el espacio de la Unión Europea.

También recalcará el Ejecutivo los vínculos económicos del País Vasco con el resto de la nación cuya ruptura o puesta en cuestión tendrían graves consecuencias para el conjunto de los ciudadanos vascos. Las grandes empresas y bancos como Iberdrola o el BBVA se tendrían que plantear el traslado de sus sedes fuera del País Vasco -como ya han insinuado sus presidentes-, se acabarían las ayudas de la UE y, sobre todo, se acabarían las grandes inversiones del Estado en la zona, una de las más beneficiadas en materia de Obras Públicas.

Responsables del Gobierno mantendrán en las próximas semanas entrevistas con dirigentes empresariales, sindicales y profesionales para que presionen a los sectores del PNV más sensibles y con una mentalidad más abierta.

En el caso concreto de la convocatoria de plazas de policías, el Ejecutivo procederá por la vía administrativa e incluso por la penal por usurpar tareas de funcionario público.

Detenidos tres miembros de un comando de ETA que tenía 60 kilos de explosivos y armas
El grupo desarticulado operaba en Guipúzcoa y en la zona limítrofe con Navarra y se encontraba listo para actuar - Podría ser el responsable del atentado de Leiza - La Guardia Civil registró 13 pisos
OLGA R. SANMARTIN El Mundo 30 Septiembre 2002

MADRID.- ETA ha vuelto a recibir un nuevo golpe con la desarticulación de otro de sus comandos, que operaba en Guipúzcoa y en la zona limítrofe con Navarra y que se encontraba listo para atentar.Entre la noche del sábado y todo el día de ayer, la Guardia Civil detuvo a tres presuntos integrantes del mismo, en una operación que se ha desarrollado entre Guipúzcoa, Vizcaya y Madrid y en la que se ha incautado de abundante material explosivo, así como de armas e importante documentación.

El ministro del Interior, Angel Acebes, explicó ayer en rueda de prensa que el comando se encontraba operativo y «en los momentos previos a actuar», por lo que no se descarta que fuera a comentar un atentado en breve. También se baraja la posibilidad de que, por su zona de acción, fuera el responsable del último atentado perpetrado por ETA el pasado martes en la localidad navarra de Leiza, en el que perdió la vida el cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro Montes.

La operación comenzó el sábado con la detención cerca del barrio de Loyola, en San Sebastián, de Oiana Bakedano Maidagán, de 26 años y natural de Hernani (Guipúzcoa). La joven, según el Ministerio del Interior, es una presunta liberada de ETA (a sueldo de la organización terrorista) que se incorporó al comando en enero de este año. Según fuentes de la lucha antiterrorista, Oiana Bakedano logró huir el pasado mes de marzo en el transcurso de la actuación policial desarrollada en Guipúzcoa y Vizcaya contra el complejo Donosti, que se saldó con 13 detenidos y más de 100 kilos de explosivos incautados. Desde entonces, la policía y la Guardia Civil han trabajado intensamente para localizarla, hasta que por fin la encontraron el sábado.

En el momento de ser identificada por los miembros de la Guardia Civil, la presunta etarra trató de darse a la fuga e incluso sacó un arma y apuntó a los agentes, que tuvieron que recurrir a la fuerza para reducirla, aunque no llegó a producirse un intercambio de disparos.

Los otros detenidos son Aizeti Fernández Zabala, de 28 años, supuesta responsable de explosivos y armamento del comando, y Rafael Berasategui Lizarbide, de 51, al parecer responsable de infraestructura, pisos e información. Los dos forman parte del personal de apoyo del grupo y fueron arrestados ayer en sus domicilios de Gatica (Vizcaya) y Segura (Guipúzcoa), respectivamente.

En el transcurso de la operación, como consecuencia de los interrogatorios y de la documentación requisada a los detenidos, se registraron 12 pisos en Guipúzcoa y Vizcaya y uno en Madrid, en los que, según Acebes, se incautó de «importante y abundante documentación» y material explosivo de «una gran trascendencia». En total, en el piso de Aizeti Fernández, en Vizcaya, fueron encontrados más de 60 kilos de explosivos -30 kilos de dinamita Titadine y 30 de cloratita-; cuatro granadas anticarro; tres pistolas de 9 milímetros Parabellum y 200 cartuchos de munición, así como un maletín con seis detonadores con ampollas de mercurio, varios temporizadores, mandos a distancia y otros materiales para activar las bombas. También se localizaron placas de matrículas de la Ertzaintza.

En el registro del piso de Madrid, situado en el barrio de San Blas y del que se tuvo conocimiento por la agenda de Oiana Bakedano, no se encontró nada de interés, según las mismas fuentes.

'Complejo Donosti'
El ministro del Interior señaló que «existen muchas posibilidades» de que el grupo desarticulado formara parte del complejo Donosti. «Seguro que era un comando que operaba en esa zona», manifestó, «pero no he querido ponerle una denominación a expensas de tenerlo acreditado». Acebes dio por desarticulado el comando, aunque apuntó que, probablemente, estuviera formado por cuatro personas y quedaría un miembro de apoyo por detener, e indicó que la operación policial todavía sigue abierta.

Asimismo, quiso agradecer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «el magnífico trabajo» que están desarrollando. «En poco más de 10 días, tres comandos operativos han sido desarticulados y descabezada su dirección, lo que reduce y debilita la capacidad de actuación de la banda terrorista», explicó.

En su lucha contra el terrorismo de la banda, se mostró tajante: «Esta es la única prioridad que tenemos que llevar a cabo: reducir cada vez más a ETA hasta conseguir derrotarla, que es nuestro objetivo».

Respecto al último comunicado de la organización terrorista, hecho público la noche del sábado, Acebes quiso expresar que éste denota la «falta de respeto de ETA a todo lo que tenga que ver con la democracia y con la libertad». «No aporta ninguna novedad, el único comunicado de interés sería el que anunciara que deja las armas», añadió.

«Lo único que me importa», dijo, «es que reducimos la capacidad operativa de ETA con el único fin de que sus miembros pasen a disposición judicial y cumplan su condena».

¡El pregón en español!
Javier Ruiz Portella Libertad Digital  30 Septiembre 2002

A punto estuvieron de desmoronarse los venerables y hermosísimos muros góticos del Ayuntamiento de Barcelona. En su Saló de Cent se pronunciaba el tradicional pregón de las Fiestas de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de la ciudad que, vista la vulgaridad que la invade, ha dejado de llamarse, con razón, “Ciudad Condal”.

Hablaba en catalán el célebre cardiólogo barcelonés, afincado en Nueva York, Valentí Fuster. Y he aquí que, de pronto, dejó de hacerlo para pasar a expresarse en el otro idioma propio de Cataluña: en este español que los catalanes compartimos con el resto de España y gran parte de América. Ni siquiera lo hizo simétricamente: sólo habló en español una cuarta parte de su tiempo, pero bastó para que estallara el escándalo. Nunca se había visto nada parecido. Jamás, desde 1976 o 1977, se había oído una sola palabra en español en medio de tan augustos muros.
De inmediato saltaron las protestas y pataletas por parte de los separatistas. Pusieron el grito en el cielo los representantes de Convergència i Unió, así como los de Esquerra Republicana y los comunistas, mientras que mantenían un embarazoso silencio los del Partit Separatista Català, cuyas siglas, PSC, son más generalmente conocidas como las de Partit Socialista de Catalunya. A decir verdad, nadie sabe cuál de estas dos posibilidades es la buena: o bien el pregonero le hizo una jugarreta al alcalde socialista Joan Clos, y éste no se atreve a reconocer la burla; o bien Clos había sido advertido del carácter bilingüe del pregón, en cuyo caso, si lo autorizó, resulta curioso que ahora se desdiga de tamaña “osadía”. En el supuesto de que los socialistas lo hubieran sabido y autorizado, ¿cabría ver en ello el primer gesto no nacionalista efectuado por el PSC a lo largo de estos nefastos 25 años? Ojalá así fuera, pero cuando un Maragall va proclamando lo que proclama, no hay realmente que hacerse ilusiones de ningún tipo.

Es cierto que, a diferencia de las Vascongadas, en Cataluña los separatistas no tiran a matar. Pero lo que sí hacen es disparar palabras envenenadas de hiel. Veamos, por ejemplo, cómo en las páginas del periódico Avui, un tal Alfons Quintà insultaba soezmente al gran médico que es Valentí Fuster (y hace falta serlo para que un médico extranjero triunfe en Nueva York). Después de denegarle todo valor científico como médico (valor que hubiera sido obviamente glorificado en caso de expresarse en catalán), calificaba de “vómito la enorme imbecilidad que representó el insolente pregón de la Merced por parte del arrogante e insensible Valentí Fuster”. Insensible, por supuesto, a los grandes sufrimientos y vejámenes que padece la pobre e irredenta Cataluña…

La misma hiel, el mismo odio rezumaban, algunos días atrás, los gritos que varios miles de mozalbetes vociferaban durante la manifestación del 11 de septiembre. Lo que menos les importaba era Cataluña, la defensa de su vilipendiada identidad y todas estas cosas. No se trataba de proclamar un proyecto, de defender unos valores (así sean absurdos y dementes cuando se dispone de la inmensa autonomía de que se dispone). De lo que realmente se trataba era de dar cauce al odio y al resentimiento, atacando, agrediendo, vilipendiando. ¿A quién? ¿Al Presidente del Gobierno, al Partido Popular?… No. Los atacaban, claro está, pero de pasada. A lo que apuntaban todos aquellos escupitajos era fundamentalmente a la nación española como tal. “¡España es una mierda! ¡El rey es un cabrón!”, gritaba con su exquisito lenguaje aquella chusma de pobres jóvenes adoctrinados en unas “Escoles” donde, al igual que en las “Ikastolas” del norte, se les inculca desde la más tierna edad el odio a lo español.

No es bueno, acostumbra a ser nocivo hablar de agravios entre pueblos. Pero ya que son los separatistas quienes hablan sin parar de ofensas, formulemos de una vez la pregunta que nunca se hace: ¿quién agravia, quién insulta aquí a quién? ¿Quién es el ofendido? Si la lengua, la cultura y la historia catalanas hubieran recibido en estos 25 años una milésima parte de los insultos que en Cataluña reciben la lengua, la cultura y la historia españolas, ¡Dios santo, la de berridos que pegarían!

El Parlamento evita el bilingüismo en los documentos administrativos
-Limita el uso de las lenguas autonómicas a sus respectivos territorios
-Nacionalistas e IU ven obsoleta la defensa del castellano como único idioma oficial
La Voz  30 Septiembre 2002

Las lenguas cooficiales de España permanecen desde la democracia circunscritas al ámbito autonómico. La diversidad lingüística no se ve representada en ninguna instancia más allá de las fronteras territoriales de cada comunidad, lo que en opinión de algunos parlamentos autonómicos contraría el espíritu de la propia Constitución, que exhorta a proteger «la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas».

Los símbolos que representan la identidad española, como las monedas -ahora también europeas-, los sellos y los documentos oficiales de la Administración vienen expresados únicamente en castellano. El catalán, el gallego o el euskera se reservan para los elementos propios de las administraciones autonómicas, pero los representantes de las comunidades bilingües exigen que se empleen también por la Administración central en reconocimiento de las diferentes culturas que conviven bajo la común denominación de España.

La actitud de la mayoría parlamentaria de los populares es abiertamente contraria a la implantación de las lenguas minoritarias en los documentos de la Administración General del Estado y los símbolos nacionales. Así lo ha demostrado al rechazar las nueve proposiciones de ley que en este sentido se han presentado en el Congreso durante la actual legislatura.

Uno para todos
El diputado del PP Gabriel Cisneros desecha cualquier otra consideración: «Aquí sólo hay una lengua oficial, que es el castellano». La firme oposición del PP se relaja cuando el uso de las lenguas autonómicas se limita a las delegaciones de la Administración central en los territorios bilingües. El pasado martes -en el debate de una proposición no de ley presentada por los grupos parlamentarios Catalán, Vasco y Mixto en el Pleno del Congreso-, el grupo Popular aceptó instar al Gobierno a proseguir con «el impulso necesario» de las lenguas oficiales distintas del castellano y a informar al Congreso sobre el desarrollo de este proceso. Los nacionalistas catalanes precisaron que dichas acciones deberían desarrollarse antes de seis meses.

Según el Real Decreto de septiembre de 1999 la Administración debería proporcionar a sus delegaciones en las comunidades bilingües documentos como los impresos de declaración trimestral de del IVA o el impuesto sobre la renta redactados en castellano y en la lengua autonómica correspondiente. Una orden que aún no se cumple aunque su fecha límite de aplicación era el pasado 1 de mayo. El Parlamento ha aprobado en esta legislatura otras dos proposiciones no de ley y una enmienda transaccional por las que el DNI, el permiso de conducción y otras licencias figuren a la vez en castellano y en la lengua de la comunidad.

La impresión general de los grupos nacionalistas es que el PP está muy aislado en una concepción uniforme y poco real de España. Una actitud que el BNG describe como abiertamente contraria al uso administrativo de los idiomas cooficiales incluso en los territorios bilingües, como ocurre con las placas de las poblaciones en la carretera en Galicia.  R. Calvo (madrid)

Renfe sólo utilizará el castellano en sus informes «por seguridad»
La Voz   30 Septiembre 2002
Renfe sólo utilizará el castellano en sus documentos y registros. Así lo acordó el Congreso la semana pasada al rechazar el PP, en la Comisión de Infraestructuras, una proposición no de ley que pretendía que el Gobierno impulsara el uso de todas las lenguas oficiales en los informes.

En el origen de la propuesta, presentada por el grupo catalán, fue la suspensión de empleo y sueldo del jefe de circulación de la estación de Reus «por hacer peligrar la seguridad de los trenes». El trabajador había escrito en catalán un documento de uso interno. El aforado de CiU instó al Gobierno a que acabe con una situación «que retrotrae a tiempos pasados». Sin embargo, el grupo popular votó en contra de esta iniciativa porque cree que la compañía debe «utilizar una lengua que todo el mundo comprenda» para evitar accidentes causados por malentendidos. En relación este asunto, el portavoz del BNG, Francisco Rodríguez, declaró que tanto Renfe e Iberia deberían potenciar el uso de las lenguas oficiales en su seno.

El Gobierno Herrera proyectará la lengua y la literatura españolas en Estados Unidos
Congresos, seminarios y exposiciones mostrarán nuestra cultura y los orígenes de lo hispano
Con «Tesoros de Castilla y León», el Gobierno de Juan Vicente Herrera busca proyectar la lengua y la literatura españolas en los Estados Unidos. A la sombra que proyectan las Edades del Hombre en la catedral de San Juan El Divino, en Nueva York, la Fundación Siglo y la consejería de Educación y Cultura, han preparado para los próximos meses un extenso y, a la vez variado, programa de seminarios, congresos y exposiciones en la ciudad de los rascacielos con los que acercar al público estadounidense la cultura española y los orígenes de lo hispano.
C. Molero - Valladolid.- La Razón 30 Septiembre 2002

Por una parte, son más de 8.000 los alumnos estadounidenses que, todos los años, llegan a las universidades de Castilla y León para aprender el español. Y por la otra, existe una demanda cada vez mayor de profesores que enseñen español en los Estados Unidos.

Son dos detalles que muestran a las claras la importancia que el aprendizaje del español está adquiriendo en los Estados Unidos, y que ofrece unas posibilidades económicas que no han pasado desapercibidas en Castilla y León.
De ahí que, junto a la promoción sin igual que, de la Comunidad, pueden hacer Las Edades del Hombre, durante los próximos meses Nueva York va a ser el escenario de diversos acontecimientos relacionados con el español.
Uno de ellos, el simposio sobre los retos y las oportunidades del español en los Estados Unidos se celebró, en paralelo con la inauguración de la exposición de San Juan el Divino, en el auditorio de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Allí quedó clara la necesidad de que los profesores de español se formen adecuadamente para enseñar en los Estados Unidos; menos gramática y más creación de mensajes, vinieron a decir los participantes.

Visiones literarias
En noviembre, el encuentro literario «Imagen de la diversidad» llevará al centro Rey Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York, a un selecto grupo de los más reconocidos escritores de Castilla y León, como Gustavo Martín Garzo, Antonio Colinas, Fernando Sánchez-Dragó o Andrés Sorel, quienes hablarán del teatro, la poesía, el ensayo, los libros de viajes o la narrativa que se hacen, hoy día, en Castilla y León.

A otra insigne figura de las letras castellanas y leonesas, el vallisoletano Miguel Delibes, está dedicado el congreso internacional que se celebrará entre el 7 y el 8 de febrero en el «Graduate Center» de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Además de las sesiones académicas sobre su figura y su obra, se presentará una exposición bibliográfica sobre el autor de «La sombra del ciprés es alargada» y un libro de homenaje, además de proyectarse alguna de las películas basadas en sus obras. En el mismo «Graduate Center», y durante todo el otoño, se celebra un seminario, para todos los aspirantes a doctor, sobre teoría y práctica de la edición de textos, que contará además con la participación de profesores invitados de las universidades de Nueva York, Indiana, Wisconsin y Salamanca. Por último, el Instituto Cervantes acoge hasta el 15 de noviembre una exposición sobre los libros de Castilla y León.

El reto del español en los estados unidos
Jesús FONSECA La Razón 30 Septiembre 2002

La expansión universal del español, el peso de nuestra lengua en el mundo, es innegable. Castilla y León, sus universidades, cada día más pujantes, más prestigiosas, están llamadas a liderar ese reto. Sobre todo en lo que atañe a su enseñanza en los Estados Unidos. El gobierno Herrera está actuando, en esto, con astucia, con celeridad y eficacia . Sería injusto no reconocerlo; aunque haya siempre algún adicto a la mentira que diga lo contrario.

En Nueva York, acaba de arrancar con éxito, según me cuenta Lía Schwartz desde allí, el simposio sobre la Lengua española. Veintidós profesores de altura han intercambiado saberes en el auditorio del Graduate Center. Queda todavía el encuentro del l Centro Rey Juan Carlos I de España, la exposición «Los libros de Castilla y León», el Congreso Internacional Miguel Delibes, los seminarios sobre teoría y práctica de la Lengua y la Literatura españolas. Preparado todo con tanto esmero, tan bien acabado en su presentación y elección de ponentes desde la Consejería de Cultura, que sólo cabe felicitar a Tomás Villanueva y a su equipo. Y animarles, sobre todo, animarles, a que continúen en ese buen hacerr impulsado con tanta discreción como eficacia por Juan Vicente Herrera. Una sola cosa me preocupa: Castilla y León es, quién lo duda, espacio privilegiado para la enseñanza del español. Pero hay que acertar en los gestores de ese caudal. El español debe ser lengua de referencia en el campo científico, en las nuevas tecnologías. Y todo eso hay que hacerlo desde aquí, que es donde nació. Equivocarnos en esto, dejarlo al azar o en manos zafias, sería un error, un inmenso error.

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