AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 7 Octubre  2002
Segunda tregua-trampa
Editorial La Razón 7 Octubre 2002

Arzallus y nuestros errores
Iñaki EZKERRA La Razón 7 Octubre 2002

Sensibilidades y pozos estrechos
Luis GONZÁLEZ SEARA La Razón 7 Octubre 2002

Los mimetismos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 7 Octubre 2002

IU decide inmolarse
Editorial ABC 7 Octubre 2002

Melancolía apátrida
GABRIEL ALBIAC El Mundo 7 Octubre 2002

¿Hablamos demasiado del País Vasco

JUSTINO SINOVA El Mundo 7 Octubre 2002

Camino

PABLO MOSQUERA La Voz 7 Octubre 2002

Ensayo sobre la ceguera

JAVIER ROJO El País  7 Octubre 2002

La cámara oculta constata la opresión y el miedo con que viven los no nacionalistas
TV EL MUNDO  7 Octubre 2002

Segunda tregua-trampa
Editorial La Razón 7 Octubre 2002

En el Partido Popular del País Vasco y en Unidad Alavesa se teme que el PNV y ETA hayan alcanzado ya un acuerdo secreto para una nueva tregua-trampa previa a las elecciones municipales de 2003. Así entienden las confusas afirmaciones de los líderes del PNV cuando hablan de su pretendido referéndum, ponen ya los primeros plazos, y lo condicionan a una situación de «ausencia de violencia». Se entiende que Ibarreche nunca habría puesto sobre la mesa el reto de una consulta independentista si no tuviese datos para pensar que ETA pactará un alto el fuego.

Al PNV le interesa, ante todo, una imagen de «pacificador» que le debería reportar apoyo electoral, por más que supusiera un balón de oxígeno para los etarras y sus cómplices. Lo que se anticipa es, ni más ni menos, que una reedición del pacto de Estella, que tan buenos rendimientos reportó a ETA y al PNV. Los primeros lograron un respiro en la persecución policial y tiempo para armarse y asaltar polvorines, y los segundos, en medio del miedo provocado por la entonces consentida «kale borroka», sacaron un buen rendimiento en las urnas. Ahora se presentan similares circunstancias, la más significativa de las cuales es el acoso que sufren ETA y sus cómplices: atrapados en la guerra internacional contra el terrorismo, y perseguidos sin descanso por la justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado, los comandos etarras, y sus jefes, caen uno detrás de otro entre rejas y la trama batasuna se desmonta en tanto se avanza en el proceso de deslegalización. ETA, que cuenta sin duda con capacidad de matar mientras haya un descerebrado asesino suelto, puede aparcar por un tiempo su necesidad de afirmar que es ella quien dirige la estrategia separatista, y aceptar la propuesta para rearmarse. Sería otra tregua-trampa, otra deslealtad del PNV, frente a la que sólo cabe exigir con claridad la disolución de ETA. La entrega de las armas es la única solución aceptable en una democracia.

Arzallus y nuestros errores
Iñaki EZKERRA La Razón 7 Octubre 2002

Dos síntomas que demuestran que el nacionalismo vasco es una enfermedad mental, una psicopatía, son la falta de sentido del humor y la nula capacidad autocrítica en toda su gente. En medio de la paz democrática, ese nacionalismo se comporta como si estuviera en guerra porque está realmente en guerra contra la democracia. Su consigna es militar: «El enemigo nunca tiene razón». Mientras nosotros revisamos de forma constante la eficacia y la ética de nuestra respuesta a sus delitos y delirios, mientras discutimos entre nosotros, a ellos nunca se les ha oído reconocer un error. Ése es todo su secreto hasta cuando hablan de «diálogo» unánimemente, militarmente. Toda su fuerza ¬y su debilidad¬ consiste en que tratan al rival político (al PP y al PSOE) como a un enemigo bélico mientras éste hace exactamente lo contrario con el nacionalismo: lo sigue tratando como a un rival político cuando ha demostrado ser su enemigo y buscar su exilio o su eliminación física.

Por esa razón es esencial que los constitucionalistas no nos parezcamos a ellos y no permitamos que nos contagien. Somos mejores cuando nos reímos de Aznar y de Zapatero aunque les votemos, cuando vemos los defectos a Garzón aunque también sus méritos y le deseemos un éxito que es el nuestro. El Nobel de la Paz debe ser para la gente como él a la que se le ven las ambiciones humanas, no para santones y oráculos metepatas como Rigoberta Menchú y Pérez Esquivel, gente oscurantista que va de angélica y que quiere sustituir la medicina del Estado de Derecho por el curanderismo político y preilustrado.

Somos mejores cuando juzgamos críticamente la iniciativa de la parada castrense y la banderota en la plaza Colón. Y por eso, porque somos mejores, podemos hasta sacar lecciones de Arzallus, reconocer cierta razón en su crítica a la idea de Trillo y Álvarez del Manzano. Ha preguntado Arzalluz estos días con mala fe y peores formas «por qué se ha identificado la rojigualda con el Ejército y no con lo civil». Alguna razón sí tiene prescindiendo de su maximalismo ofensivo e interesado y de ese antimilitarismo suyo tan paradójicamente belicoso.

La presencia militar en ese homenaje mensual a la enseña de la Constitución es redundante por lo que tiene de obvia la adhesión del Ejército a esa bandera. Si lo que se busca es la identificación de la sociedad con el símbolo de sus derechos y libertades, ese acto debe tener un estilo civil, todo lo civil que se pueda. Debe ser lo opuesto a un acto marcial y a un Alderdi Eguna donde los jefecillos de batzoki pasan lista al facherío de la ikurriña, a esa tropa de viejas ultras que el otro día lloraban en Altube al ver al Caudillo crepuscular con sus gafas negras.

Sensibilidades y pozos estrechos
Luis GONZÁLEZ SEARA La Razón 7 Octubre 2002

La vida pública española anda escasa de ideas creadoras y sobrada de malas metáforas. No es nada extraño. La trivialización de la teoría política facilita la expansión de los mitos, y los mitos gozan con las metáforas. Ocurre, sin embargo, que nuestros mitos presentes son de escaso relieve, la mayoría volcados en el retorno del pasado, ciegos para el impulso utópico y ayunos de proyectos. De tal conjunción sólo pueden resultar críticas rutinarias y metáforas pedestres. Además, la excesiva dosis de resentimiento nubla la apresurada capacidad de análisis, de modo que los peores vicios del mito se vuelven farsas de barrio. Los mitos suelen ser impermeables a la argumentación racional. Si, encima, se encuentran con una retórica degradada por la ausencia de ideas orientadoras de la acción política, es normal que la práctica se mueva entre el mal esperpento y la confusión de los actores. El sueño quimérico de Ibarreche de convertir la comunidad autónoma vasca en un Estado libre asociado sería un buen esperpento si contara con el genio artístico de Valle Inclán. Al no ser así, se queda en una fantasmagoría plagada de ikurriñas, asesinatos y árboles simbólicos. Los símbolos no se debaten mediante silogismos, sino a través de otros símbolos. Si alguien enarbola una bandera con pretensiones separatistas y de exclusión, lo que procede es replicarle con una bandera integradora. Es inadmisible que se considere una provocación el uso simbólico de la bandera española, cuando se anda a todas horas con la ikurriña o la señera a cuestas. Y es una miopía grave decir que el uso de la bandera constitucional de todos los españoles puede herir la sensibilidad de quienes pretenden dinamitar la Constitución democrática. Al contrario, se trata de dar una respuesta simbólica a un desafío simbólico.

A la cuestión de fondo ¬que plantea una estrategia racional y calculada para alcanzar unos inequívocos propósitos nacionalistas de independencia, al margen de la Constitución¬ la respuesta racional, legal y legítima es invocar las disposiciones constitucionales que impiden tal unilateral declaración de independencia, empezando por el artículo 155 y todos los que le acompañan. Carece del menor sentido decir, como ha hecho Solé Tura, que airear dicho artículo es «lanzarse a un terreno lleno de pozos cada vez más estrechos», y que «lo mejor sería que el artículo 155 regresase a su vieja y silenciosa guarida». Aquí no se sabe qué es peor: la insostenible interpretación constitucional o el desacierto ramplón de las metáforas. Pozos estrechos y artículos legales metidos en guaridas lo que sugieren es una cierta oscuridad mental, o un rodeo para ocultar que se tiene, en lugar del artículo, un buen gato encerrado. Hay que salir al aire libre que ampara la Constitución y poner al descubierto todas las guaridas.

Los mimetismos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo 7 Octubre 2002

El señor Pujol, por mimetismo de los vascos, pretende meterle mano al Estatuto catalán y, en consecuencia, sacarle más dinero a Madrid. De modo que esta insinuada deflagración de España no se hace por razones políticas o económicas, sino por mero mimetismo, por considerar que los vascos han dado el queo y todos podemos salir a la calle detrás de ellos. Los catalanes quieren ser más catalanes, los gallegos quieren ser más gallegos y en este plan.Pero quietos parados y no alarmarse. Como digo, es un movimiento mimético, un mezquino aprovechamiento de las circunstancias y un movimiento equivocado. Cuatro políticos y sus señoras son los que montan el pollo en cada provincia, brindándole la cover story al director del periódico local, con el que cenan todos los fines de semana.

Quiero decir que estas movidas por una cláusula del Estatuto o por unas pesetas, que traducidas a euros se quedan en nada, no son levantamientos populares ni cosa que lo parió. Reunidos en una cena de viernes por la noche dos periodistas, tres políticos con mando y sus señoras, que son las que más vienen a Madrid a ponerse al día en bragas de Balenciaga, en seguida les pega el sueño soberanista con la caricia del coñac viejo y el humo del puro, ellos que tanto legislan contra las tabacaleras. El que más mueve la cosa es el director del periódico, que no sabe cómo llenar el fin de semana frente a la invasión de EL MUNDO y El País. Con estos escasos y nutritivos elementos ya tenemos para vender el sábado y el domingo, anunciar el soberanismo ilicitano, por decir algo y con perdón, y alegrar la tediosa vida local.

Luego va uno a Barcelona, Coruña o Vitoria y resulta que no pasa nada, que la gente anda a sus cosas, entregada a «lo tan real, hoy lunes», como dijo el poeta en un clima que igual pudiera ser vallisoletano. Quiere uno decir con esto lo que nunca dicen los medios, o sea que se alimentan de noticiones y cuando no hay los inventan. La movida, el pronunciamiento, la asonada ha sido cosa de tres políticos y cuatro periodistas, más el marujeo social de las señoras bien. El resto de la ciudadanía sigue su vida indiferente y tranquila, y la mayoría ni siquiera leen el periódico, que la cosa del furbo ya la trae mejor la Marca. Le estamos estropeando la tranquilidad a millones de españoles sólo porque los políticos quieren ser estrellas en su provincia y los periodistas de radio, tele o prensa quieren quitarle audiencia al vecino, aunque estos noticiones nacen sobre todo de la prensa, que sigue siendo el medio de más autoridad.

El periódico nació porque había que difundir información, mayormente el precio de la legumbre. Luego el periódico se enriqueció con los precios de los aperos de labranza en general, terminó anunciándolo todo, hablando de todo y, naturalmente, haciendo política. Cavia y Mesonero, Larra y Azorín nacieron de la cebada y otros granos, y gracias a ellos está uno aquí para lo que gusten. Pujol ha montado un pollo porque Arzalluz tiene más protagonismo que él y de ahí deducimos que España se desintegra. Aquí lo único que se desintegra es la casa cuartel de El Alamo, donde unos cuantos españoles que no leen periódicos aguantan como hombres el cerco de Batasuna.

IU decide inmolarse
Editorial ABC 7 Octubre 2002

LA aprobación por parte del Consejo Político Federal de Izquierda Unida de las denominadas «tesis Madrazo» respecto a la propuesta de Ibarretxe cierra en falso un conflicto interno que lejos de aclarar la postura de la coalición la complica. En primer lugar, el apoyo al supuesto «federalismo de libre adhesión» (?) abre una vía de notable descontrol en lo que debería ser una estrategia común de IU para el conjunto de la política española.

Eso que Frutos ya señaló como un proyecto de unidad federal. Con lo aprobado ayer, tal vez el término federal se mantenga; sin embargo, lo de unidad queda a la libre elección de las agrupaciones regionales. En segundo lugar, apuesta en la confusión no por lo que Llamazares ha llamado «seguidismo» de la acción política planteada por el PP y PSOE, sino por el «seguidismo» a Ibarretxe. En el marasmo ideológico en que se encuentra la coalición no debe sorprender este cierre de filas. Pero sí debería alguien -Frutos, Aguilar, Alcaraz- advertir de fracasos anteriores en aventuras casi semejantes, como fue la desaparición en la práctica de la coalición en Cataluña. Ahí sí que se dio la libre adhesión, tan libre que cada uno fue por su cuenta.

Llamazares se encuentra en una envenenada -por él mismo- encrucijada. No tiene una estrategia general para el conjunto de España, necesita distanciarse del PSOE y los referentes ideológicos sabe que no puede exhibirlos, salvo que se arriesgue a caer en la chanza de la anacronía. No puede mirar atrás y no sabe qué tiene delante. Ayer dio un paso decisivo para que su peso en la política española alcance la mínima expresión. Eso sí, por pura y libre adhesión.

Melancolía apátrida
GABRIEL ALBIAC El Mundo 7 Octubre 2002

Apenas si hay lugar ya para apátridas. Yo siempre soñé con serlo.Como siempre soñé con lo imposible: soñar con lo real es tan tedioso. A sabiendas, claro está, de que no hay modo de que el Estado y sus amplias mitologías saquen de tí sus garras. Apenas ya si para soñarse -soñarse sólo- moralmente ajeno hay sitio.En la penumbra de la biblioteca, ese no espacio en el cual todo es permitido. Mientras bárbaros entusiastas mueren y matan por la tribu.

Nunca tuve otra patria que libros, música y películas. Y las pocas lenguas en que literatura o cine me eran accesibles fueron, por igual, mi mundo afectivo. Juzgo un cafre al que brama identidad en cualquier lengua -¿qué se me da si español o tagalo?-, y el tenue aliento de un haiku no me es menos turbador que el seco endecasílabo de Aldana. Lao-Tsé es más espejo de mis emociones que los contemporáneos que hablan la lengua que hablo.

Y sé las banderas tristes convenciones, de las que sólo humanos huérfanos de emoción e inteligencia precisan para consolarse.Y que en una sola pincelada de Hans Vermeer hay más intensidad emotiva que en todos los paños multicolores en cuyo nombre gustan los hombres consagrar la muerte.

Pero ya no hay sitio. Para los, como yo, plácidamente ajenos a esta minuciosa locura. De padres, patrias, tribus, mitologías que odié desde muy niño y que veo avanzar como las nubes cárdenas que traerán el granizo.

¿Para qué ser idéntico? Para fingirse dura cosa ajena a duda.Pero no hay identidad de veras, a no ser la del objeto o el cadáver.Todo nacionalismo sabe eso. O todo patriotismo. Al fin, patriotismo o nacionalismo no son sino nombres respetables de la psicosis, afección que consiste, no en creerse Napoleón, sino en creerse uno mismo, y en la certeza de que tal creencia sólo puede apuntalarse sobre la aniquilación del otro.

Veo desenvolverse mi presente, como quien, desde lejos, ve dos trenes lanzados, frente a frente, sobre la misma vía. Desde lejos.Y nada puede hacer para impedir eso que sabe inevitable. Y nada puede hacer para engañarse. Y nada puede hacer para no verlo.Prevé cada cadáver y ni siquiera grita: está demasiado lejos para que nadie escuche lo que dice. Y hay demasiado ruido.

Se acerca el peor tiempo. No hay línea de repliegue. Atrincherados en el eufemismo, no decimos lo que pasa: que el PNV ha iniciado formalmente algo a lo cual el diccionario llama sedición; y que no existe Estado en Europa que pueda soportar eso sin desmoronarse.Vivimos vísperas de sangre. Y yo, anacrónico apátrida en la biblioteca, releo a Mirabeau: «No quisiera haber trabajado sólo en una vasta destrucción».

¿Hablamos demasiado del País Vasco?
JUSTINO SINOVA El Mundo 7 Octubre 2002

El olvido, a veces, es el mejor de los halagos. Creo que esto lo dijo el chileno José Donoso, acaso sobre la cruel historia de su patria. Podría haber escrito también que el olvido es el mejor de los favores. El olvido o el silencio es el amparo que buscan los chantajistas, los tramposos, los desleales, los asesinos.Proporcionárselo es prestarles una preciosa ayuda.

Pienso en este valor del silencio como aliado de lo indebido siempre que se plantea en la profesión la duda de si no estaremos dedicando demasiado espacio al País Vasco. Para alimentarla, de vez en cuando llegan a las tertulias radiofónicas mensajes de oyentes que dicen estar cansados de esas historias. No hay tertulia que no las dedique una gran parte de su tiempo, en ocasiones todo su tiempo. En los noticiarios de televisión, forman parte un día sí y otro también del menú de apertura. En los periódicos suelen estar en primera página.

Sin ir más lejos, ayer en este diario eran objeto de la noticia de entrada y además merecían la atención de una nota editorial, ocupaban cinco de las nueve páginas de la sección España y estaban presente en cuatro páginas más de otras secciones. ¿Demasiado espacio? Yo digo que no. ¿Y no aburre? Puede que en ocasiones sí. ¿Pero podemos mirar para otro lado cuando cerca de nosotros, en nuestro país libre, moderno y solidario, campa un terror de identidad nazi? Esta semana nos ha informado Fernando Mugica con dos espléndidos reportajes de las desastrosas condiciones en que trabaja la Guardia Civil en el pueblo de Leiza (no exactamente País Vasco, pero afectado por la misma violencia terrorista que también quiere sojuzgar Navarra) y de la vida de un concejal de UPN que debe ir armado como en la más salvaje aldea del far west. Hemos sabido también, entre otros muchos detalles irritantes, de la heroicidad de un partido no nacionalista en Llodio, ejemplo de una calamidad que el Gobierno vasco no remedia, sino que agrava con su plan separatista, que en tal situación se convierte en una ofensa para la gente que quiere vivir en el País Vasco sintiéndose española y que no encuentra siquiera la comprensión de los políticos a quienes mantiene con sus impuestos.

No podemos cerrar los ojos ante el ahogo que afecta a una parte de la población del País Vasco (y de Navarra), ni ante la irresponsabilidad de los gestores autonómicos. No podemos acostumbrarnos a la anormalidad.El olvido condenaría a las víctimas. Debemos hablar mucho del País Vasco, lo que, mientras persista la arbitrariedad y la locura, nunca será demasiado.

Camino
PABLO MOSQUERA La Voz 7 Octubre 2002

«SABEMOS dónde queremos ir y tenemos alternativa. Pero, lo que es más importante, estamos convencidos de que contamos con el apoyo de la sociedad vasca para conseguirlo».

Así terminó su intervención en el Parlamento Vasco Ibarretxe el 27 de septiembre. Toda una sentencia. Todo un llamamiento esperanzador de Moisés al pueblo elegido de Dios para emprender la marcha hacia la tierra prometida... Algunos desearíamos habernos equivocado. Los motivos para promover tal situación, los conocemos: Prisas por coger el último vagón de la conformación definitiva de la UE (año 2004). Teoría prestada por los que quedan en IU del PC, sobre aquello de dos pasos para adelante, uno para atrás y así avanzar uno, en el peor de los casos.

Incluso, hay un guiño cómplice a otros nacionalistas, cuando les saca la cara en su iniciativa para la convivencia, en un mundo que, según el guía del pueblo vasco, debe afrontar el encaje jurídico, social y político de las realidades nacionales, dando entrada, a otros pueblos del Estado español. Está claro que han puesto sobre la mesa todas las cartas. Ya no tienen más. Pero, los fundamentos del discurso no son correctos, y tienen toda la carga del dogmatismo que caracteriza a un partido que se cree sus mitos, que no se da cuenta que el reloj está parado en el siglo XIX.

Por eso mezcla, desvergonzadamente, los conceptos: Pueblo. Comunidad. Ciudadanía. Sociedad. Pueblo Vasco, debe ser lo que reunió el PNV en los campas de Altube, el fin de semana, para celebrar el Alderdi Eguna (día del Partido). A éstos es posible que les convenzan para que sigan el camino. Comunidad, es lo que yo conozco como mestizaje, cruce de proyectos y acentos; que en Álava, además de Derechos Forales, tienen sentido común y lazos familiares con Castilla, Andalucía, Galicia, Extremadura, etc. A éstos no los llevan, por las buenas, de paseo fuera de España. Ciudadanía, es lo que se van a encontrar ante las urnas, incluso en consulta popular, con o sin, valor de referéndum. Sociedad, es algo contante y sonante. Y ahí tiene que haber más de un buen vasco, acomodado, que piense en lo peligroso que puede ser el futuro del bienestar conquistado gracias a las ayudas, fruto de pactos forales, ante la ruptura con el Estado y con unos clientes españoles dispuestos a cerrar fronteras a las empresas de otra Nación-Estado asociado.

No nos pongamos nerviosos antes de tiempo. La partida está servida, pero el camino está cortado por el río Jordán, y no le veo a este Moisés con capacidad para separar sus aguas.

Ensayo sobre la ceguera
JAVIER ROJO El País  7 Octubre 2002

Javier Rojo es secretario de Política Institucional del PSOE

Euskadi es por definición un país plural. Basta un vistazo desde la Montaña alavesa a la Llanada. Del interior de Álava y los paisajes ocres de La Rioja al verde de Atxondo o al azul de la costa cantábrica. De las Encartaciones a Urkiola o a Urdaibai. Paisajes naturales radicalmente diferentes y paisajes humanos diversos y plurales que conforman por voluntad propia la Comunidad Autónoma Vasca, Euskadi.

No parece necesario recordar que Euskadi no es una ensoñación sabiniana. Antes bien es el resultado de la suma voluntaria, de la adhesión simultánea de tres Territorios Históricos a un proyecto de Comunidad Autónoma en el marco del Estatuto de Gernika y de la España constitucional. Una voluntad política que permitió la instauración de un país cuasi federal configurado por la diversidad de sus naciones, nacionalidades y regiones.

Así, la Euskadi plural se enriquece de la infinitud de matices que definen sus pueblos y perfilan sus gentes. Euskaldunes y castellanohablantes; nacionalistas y quienes no lo son; gentes que interpretan sus vidas y sus proyectos en claves diferentes y que no hacen del sentimiento de pertenencia, sino de progreso, su particular visión a la hora de interpretar el mundo.

Pues bien, en mi opinión, el discurso trenzado por Ibarretxe en el Parlamento vasco durante el pasado debate de política general constituyó un órdago en toda regla al hecho constituyente vasco. Supuso un empeño de uniformidad de lo que en su génesis era diverso. Y constituyó la condena al ostracismo de la diferencia en Euskadi. Cuanto menos, se atisba un inquietante deslizamiento por la senda de la inseguridad jurídica, primero, y del enfrentamiento civil posteriormente. Resulta una indecencia el hecho de que este planteamiento se realice de modo paralelo a la amenaza de ETA a las sedes y actos públicos socialistas y populares. Porque no es sino una falta de respeto trazar bucólicos escenarios de ausencia de violencia con la que está cayendo sobre la mitad de la sociedad vasca. Así, quien se reclama el lehendakari de todos los vascos ha abandonado el proyecto de convivencia que suscribimos los tres Territorios Históricos.

Ibarretxe ha emprendido la singladura más oscura, inquietante y peligrosa que responsable institucional haya osado pilotar hasta la fecha. Y en nombre de la ley y del derecho, pisotea la legalidad y desprecia el derecho. Y, en nombre de la voluntad popular, condena a la representación política de la mitad del pueblo vasco al silencio administrativo.

Se plantea este cambio de rumbo de modo drástico y radical. No caben enmiendas, perspectivas ni matices alternativos. Se trata de un proceso que se presenta como ineludible en claves de materialismo histórico. Sólo existen prosélitos o disidentes. Nos encontramos, en opinión del presidente del Gobierno vasco, ante el recorrido de un bulldozer. Sólo queda sumarse o ser arrollado.

Ante este estado de cosas debo dirigirme al lehendakari para decirle que no cuente con los socialistas vascos para este viaje. No podremos caminar juntos mientras su visión reduccionista y miope sea incapaz de interpretar y hacer suya la propia pluralidad que enriquece Euskadi. Hace tiempo que, entre las patrias o los ciudadanos que las conforman, opté por los segundos porque las patrias, como dijo el pensador, no son sino el último refugio de los idiotas.

Esta propuesta rupturista de Ibarretxe está dirigida directamente contra el corazón de la convivencia, de la coexistencia y del mestizaje preexistente entre nacionalistas y no nacionalistas. Ibarretxe fue el depositario democrático y temporal de un orden estable. Su deber como responsable es el de su mantenimiento en razón del bien común. Introducir factores de desorden, de zozobra y de inseguridad supone quebrar la base fundamental de ese orden estable que administra de forma transitoria. Suya será la responsabilidad.

Con claridad, no cuestiono el pensamiento. Ni la forma de entender el país o la política de los nacionalistas. Pueden pensar como les venga en gana y ser dueños de su propio dogmatismo. Pero deben aceptar que en un sistema tan plural como éste no pueden aspirar a imponer su dogma a los demás.

Hay que recordar que la violencia es padecida directamente por todo el espectro político ajeno al nacionalismo. Los nacionalistas se encogen de hombros y nos dicen que no son culpables de nuestra suerte. Parece afearles la conducta y la conciencia el hecho de ser conscientes de que cerca de su felicidad exista tanto desasosiego y dolor. ¡Qué mal gusto! Y así como la violencia es selectiva, el nacionalismo ha adoptado una ceguera selectiva sobre el sufrimiento y la persecución de las ideas y del adversario. 'No hay tanto riesgo', se dicen, de visitar una casa del pueblo. Se olvida Arzalluz de los muertos, escupiendo sobre su memoria y la de sus familiares; de aquellos militantes quemados vivos en la Casa del Pueblo de Portugalete y de tantos otros atentados y sedes incendiadas.

Este lehendakari lo es también del exilio interior. De esa diáspora vasca que la política nacionalista ha empujado hacia la puerta de salida de su País Vasco, sin prisa pero sin pausa. No podemos estar más en desacuerdo con esta política. Y reclamamos nuestro derecho a defender una política autonomista y constitucionalista con plena libertad, sin sufrir coacciones ni amenazas; sin padecer extorsiones ni atentados; sin tener que acreditar la condición de héroes ni de mártires para ejercer el librepensamiento.

Sólo deseamos hacer política en las mismas condiciones en que ustedes la hacen en el Congreso o en Senado de España. De vivir en las mismas condiciones en que ustedes lo hacen en sus casas de veraneo en el litoral mediterráneo o en sus segundas residencias a lo largo y ancho de la geografía española. Nada más, lehendakari. Pero nada menos.

Exigimos decencia a quien nos habla de escenarios de paz a quienes hemos enterrado a tantos compañeros y vivimos bajo la amenaza diaria de la muerte. Cuando no se dan las mínimas condiciones de igualdad de oportunidades, ni de libertad, no alcanzo a comprender desde qué percepción de la ética democrática se puede plantear la ruptura del marco de convivencia.

Constituye un error de bulto no distinguir claramente entre paz y política. La política en democracia ha de hacerse en paz, no a cambio de la paz. Por eso, si tenemos en cuenta ese principio desde la legítima discrepancia de proyectos, deberíamos actuar de común acuerdo frente a la amenaza terrorista y situar el fin de ETA como objetivo prioritario.

Gobernar es asumir responsabilidades, liderar ciudadanos, ofrecer soluciones a los problemas, aportar sosiego, ser capaz de sobreponerse al sectarismo desde la responsabilidad institucional. Y este lehendakari, con sus propuestas rupturistas, es la antítesis del liderazgo. Genera problemas. No aporta soluciones. Lleva el desasosiego a sus ciudadanos y conduce al país en clave partidista y sectaria. Todo un ejemplo de ceguera política y de autismo ético.

La cámara oculta constata la opresión y el miedo con que viven los no nacionalistas
TV EL MUNDO  7 Octubre 2002

Tele 5 emite hoy, a las 23.00 horas, el reportaje «La otra cara del País Vasco», producido por EL MUNDO TV y presentado por Victoria Prego. En él se constata, a través de la cámara oculta, la opresión y el miedo que padecen diariamente los no nacionalistas en el País Vasco. El reportaje muestra situaciones cotidianas como las de los pequeños empresarios, los conductores de autobuses, los taxistas o los sacerdotes, en las que queda patente ese terror y el miedo de casi todos a hacer frente a quienes se sirven de esa situación para imponerse en la sociedad vasca.

BILBAO.- «En Euskadi no se vive con miedo, se vive con pánico porque hay miedo a reconocer a que se tiene miedo Y aquí sólo tienen miedo los no nacionalistas». Santi Abascal, estudiante de psicología, hace estas declaraciones paseando por los pasillos de la Universidad del País Vasco en Vitoria.

Sus palabras son recogidas por una cámara oculta. La entrevista, en condiciones de normalidad, tendría que haberse realizado con un equipo profesional, pero la situación en esta facultad no está para bromas.

«En una ocasión apareció la universidad con un montón de pasquines por el suelo en los que había una foto mía con una diana rodeándome la cabeza». El único pecado de Santi es ser miembro del PP. Esta secuencia forma parte del reportaje «Euskadi, la cara oculta», producido por EL MUNDO TV, y que se emite esta noche a las 23.00 en Telecinco. Por una vez, la cámara oculta no se utiliza para denunciar situaciones excepcionales, sino para reflejar la vida cotidiana.

Taxistas, profesores, concejales, escoltas, sacerdotes, familiares de víctimas del terrorismo, periodistas, empresarios, ex etarras, simpatizantes de Batasuna Son algunos de los testimonios que componen las complicadas piezas del rompecabezas vasco.

Los reporteros han vivido el día a día vasco durante tres meses.Uno de los momentos de mayor tensión se produce cuando los periodistas se infiltran entre los activistas de la kale borroka. Quema de contenedores, lanzamiento de objetos, vivas a ETA y amenazas de muerte. Todo esto en medio de una lluvia de pelotas de goma disparadas por los miembros de la Ertzaintza.

Ese día tenía lugar el encuentro de fútbol entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad en San Sebastián. La parte vieja donostiarra se convirtió en un campo de batalla: «¡Pim, pam, pum!, ¡Asesinos, asesinos!, ¡Que se vayan de una puta vez!, ¡Txakurras (perros)! ».

Además del peligro de ser alcanzado por algún objeto, en este tipo de revueltas se añade el riesgo de que las caras de los reporteros no son de las habituales. Su presencia en la kale borroka provocó miradas de sospecha y alguna pregunta desconfiada: «¿Tú de dónde eres?».

El periodismo en Euskadi es desde luego una profesión de riesgo.Algunos han sido asesinados, otros están en las listas de objetivos de ETA, pero todos tienen dificultades para ejercer su labor. La cámara oculta recogió las presiones y el miedo con que estos profesionales se ven obligados a trabajar.

Algo tan normal, en otros lugares de España, como grabar imágenes de recurso en una rueda de prensa, puede provocar un enfrentamiento.Sobre todo si están presentes quienes apoyan a ETA. Si no quieres tener problemas lo mejor es pasar inadvertido: «¿Para qué vas a grabar? Si lo grabas te ven, saben de que medio eres... En los coches no llevamos distintivos, ni pegatinas, ni nada», asegura un cámara de televisión.

Con este panorama, durante años, los responsables de prensa de Batasuna han elegido arbitariamente quién entra y quién no entra en sus convocatorias. EL MUNDO es uno de los medios vetados.Aún así, dos reporteras acuden a una rueda de prensa. Fueron expulsadas antes de empezar: «No podéis entrar al acto, porque tenemos las relaciones rotas con vuestro medio... No podemos estar con tonterías en estas historias. No queremos hacer absolutamente nada con vosotras. Quiero que no aparezcáis nunca más», les recrimina Juan Joxe Petrikorena, jefe de prensa de Batasuna.

Una de las novedades de «Euskadi, la cara oculta» es que no sólo se escucha a los amenazados. Simpatizantes de Batasuna, ex etarras, defensores de ETA La cámara oculta se ha introducido incluso en las herriko tabernas, los locales de Batasuna donde presuntamente se ha organizado la lucha callejera: «A nosotros con ser vascos ya nos vale. Ni español, ni catalán, ni turco, ni la hostia Estos hijos de puta nos han obligado a ser nacionalistas: Iturgaiz y Mayor Oreja ».

También un ex etarra habló con los reporteros. Mikel Sueskun fue condenado y encarcelado por colaborar con el comando Araba. En la actualidad reside en Vitoria y está amenazado por sus antiguos compañeros. Los jóvenes de la kale borroka le han dejado en el portal de su casa pasquines que le acusan de traidor: «Una vez cogí a uno y le agarré de los huevos y le dije: 'Mira yo, como estoy en tratamiento psicológico, puedo matar a tus dos hijas, a tu mujer y en dos años estar en la calle'... A veces conviene utilizar el mismo lenguaje que ellos para que entiendan».

Frente a los violentos, entre los que se llevan la peor parte de la vida en Euskadi, se encuentran los familiares de las víctimas de ETA. Consuelo Ordóñez perdió a su hermano Gregorio hace siete años y desde entonces no ha vuelto a pasear por la parte vieja de su ciudad, San Sebastián. «Ordóñez, devuélvenos la bala».Este es uno de los saludos cotidianos que tiene que soportar Consuelo. A este sufrimiento se le ha añadido la imposibilidad de celebrar una misa en memoria de su hermano: «Yo ya estoy aburrida del tema de la iglesia. Quiero hacer una misa por mi hermano y me dejaron muy claro que no me la van a hacer. Debe ser que para ellos es igual matar o que te maten». En el reportaje escucharemos por boca de un sacerdote las razones por las que en Euskadi no se celebran misas aniversario por las víctimas de ETA.

Más de 200.000 personas han abandonado el País Vasco en los últimos 15 años. Cuando un colectivo se siente amenazado muchos prefieren emigrar o pedir el traslado. Así lo solicitaron 1.900 profesores universitarios en el año 2000. José María Martínez Churiaque ha preferido quedarse: «Si todos cediéramos, esto sería el único residuo europeo de un nacionalismo étnico y excluyente que, además, ha salido victorioso».

El dueño del bar que no puede disfrutar de lo que gana
ETA financia sus actividades terroristas desde hace años a través del llamado impuesto revolucionario. Cuarenta empresarios han sido asesinados por negarse a pagar. No sólo las grandes fortunas están en el punto de mira de la banda terrorista. Cualquier negocio, por pequeño que sea, puede convertirse mediante el chantaje en una fuente de ingresos para ETA. Un dueño de un pequeño bar, en una zona cualquiera de Euskadi, revela su impotencia:

-Es muy triste que tengas una buena casa, que la has hecho con sacrificio y a tu gusto, y la tienes que dejar y venderla para vivir en un piso de alquiler para que no se sepa donde vives y... mal.

-¿Y si no pagas?
-Si te quieren encontrar, te encuentran. Estos cabritos tienen gente metida en cajas de ahorro, en banco, en tiendas, en ayuntamientos...

-¿Es triste andar así? ¿Eh?
-Pues sí, estar ganando dinero y no poder disfrutar de él por miedo a que te lo pidan.

El niño que dice que no le dejan hablar castellano en la 'ikastola'
Uno de cada tres niños vascos estudia el modelo D en una ikastola.Esta opción obliga a los alumnos entre 6 y 17 años a recibir todas las clases en euskara. La lengua española se empieza a estudiar en la enseñanza secundaria con el mismo tratamiento que el inglés o el francés. Pero la imposición no se limita a las aulas. En pasillos, recreos, comedores y actividades extraescolares no está permitido hablar castellano. Cuando una reportera visita uno de estos centros mantiene este diálogo con un niño de 6 años:

-¿Qué es esto?
-Ikastola

-¿Ikastola? ¿Tú me entiendes cuando te hablo?
-Bai (sí)

-¿Bai?
-¿Tú sabes hablar castellano?

-Bai
-¿Bai? ¿Sólo sabes contestar en euskara? ¿Bai, bai, o ez, ez (no)?
-Yo lo sé, pero no me dejan

-¿No te dejan hablar castellano?
-No me dejan.

El director de 'ikastola' que enseña la geografía de las 'siete provincias'
En las ikastolas los manuales de todas la materias se refieren a Euskal Herria como una nación independiente de España. La geografía, la historia, la literatura se enseñan a partir de la idea de que el País Vasco está compuesto por siete provincias.Alava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, además de los tres territorios del País Vasco francés: Laburdi, Zuberoa y Baja Navarra. Aunque históricamente estos territorios nunca han tenido conjuntamente una entidad propia, este mapa está colgado en las aulas de todas las ikastolas.

Una reportera acude al centro de Hernani con la excusa de matricular a su hijo. El director le explica en qué consiste el programa educativo:

-No estudiamos geografía española. Estudiamo geografía de Euskadi.El asunto es empezar con lo más cercano. Empiezan a estudiar su pueblo. En este caso Hernani, luego la provincia. Lo que es Guipúzcoa y luego lo que estudian es Euskal Herría.

-Su país, vamos
-Sí

El párroco que niega una misa por una víctima
Los familiares de las víctimas de ETA se quejan de que la Iglesia le ha dado la espalda. No se sienten apoyados y se consideran discriminados frente a otros ciudadanos. Curiosamente, los asesinados por la banda terrorista son los únicos que no merecen una misa conmemorativa. Así lo pudieron comprobar dos reporteros que recorrieron diversas iglesias de Euskadi. En la parroquia donostiarra de San Sebastián Mártir ni siquiera fueron recibidas. También acudieron a la iglesia de Oyarzun (Guipúzcoa) para solicitar una misa por una víctima del terrorismo. Se encuentran con la rotunda negativa del párroco. Les argumenta que para él un terrorista muerto y una víctima de terrorismo es lo mismo: «Una misa aniversario en conmeración. No, no. Así, especial no». Para el sacerdote, aunque los muertos sólo están a un lado, es simplemente una cuestión de opinión: «Unos lo ven de una forma y otros de otra. Es una cosa muy complicada». Para terminar de justificarse el padre Ramón compara la situación de la violencia en Euskadi con la Historia Sagrada: «Hasta Jesús, en la eucaristía, fue víctima de un terrorismo».

El taxista que no se atreve a plantar cara al vandalismo
La cámara oculta hace un recorrido en taxi por una capital del País Vasco. Las palabras del conductor reflejan la impotencia de los ciudadanos de a pie: «La gente ha dejado de venir en verano.Muchos habrá sido por miedo. Pues, no hace uno la vida que quiere.Y lo malo es que la gente normal tampoco podemos cambiarlo».En otro momento de la conversación explica el miedo con el que sale a trabajar y porqué la de taxista también es una profesión de riesgo en Euskadi: «Yo veo que van a atravesar ese autobús cuatro chavales y no me atrevo a bajarme del coche y decirles algo a los chavales, porque claro, tengo miedo de que luego digan: 'Pues mira, el taxista número tal nos ha hecho esto' y que mañana me hagan algo a mí. Entonces me doy la vuelta por donde puedo y me largo». El taxista tiene claro que es mejor no involucrarse: «A mí me queman el coche mañana y ¿quién me lo paga? O me matan.Peor ya no puedo estar».

El conductor que está traumatizado desde que le quemaron el autobús
Son tantos los actos de violencia callejera que tienen lugar en Euskadi, que la quema de un cajero o el destrozo de una autobús han dejado de ser noticia. Un fotógrafo lo cuenta mientras toma imágenes de uno de los miles de destrozos del mobiliario urbano que provoca la kale borroka: «Al principio era un notición. Ahora, nada. Es algo para rellenar unos huecos». Un conductor de autobús explica la psicosis con la que trabaja:

-Me rompieron todos los cristales en la avenida de Madrid.

-¿Con usted dentro?
-Sí... Le pegaron fuego y a tomar por saco, y ahí te quedas.A mí cuando me dieron de hostias, yo me bajé de autobús.

-¿Y eran chicos muy jóvenes?
-¡14 años me han dicho! ¡14 años! ... En el momento que los ves con la capucha, ya te hace (se echa las manos a la garganta).Antes te daban tiempo a recoger el dinero y salir corriendo.Ahora no te dan tiempo.

Recortes de Prensa   Página Inicial