AGLI

Recortes de Prensa     Martes 8 Octubre  2002
Los niños del bai
ANTONIO BURGOS El Mundo 8 Octubre 2002

Vuestros padres mintieron
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR  ABC 8 Octubre 2002

De Puerto Rico a los Balcanes
Ignacio Villa Libertad Digital  8 Octubre 2002

Confusión en Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 8 Octubre 2002

Euskadi: las mil muecas del terror
VICTORIA PREGO El Mundo 8 Octubre 2002

La libre adhesión
ALFONSO USSÍA ABC 8 Octubre 2002

El «koñazo» que no cesa
Bruno Aguilera La Razón 8 Octubre 2002

Sensibilidades heridas
Pío Moa Libertad Digital  8 Octubre 2002

Un símbolo constitucional del Estado
Cartas al Director ABC 8 Octubre 2002

Diecisiete detenidos en dos operaciones policiales contra el entorno de ETA
BILBAO. AGENCIAS ABC 8 Octubre 2002


Los niños del 'bai'
ANTONIO BURGOS El Mundo 8 Octubre 2002

Como hay una Pasarela Cibeles de la literatura, Ymelda Navajo me ha dicho que esta temporada se llevan mucho los libros de guerra civil y de exilio republicano. Con la exposición del Palacio de Cristal mostrando la terrible nana de la cebolla visual de la maleta-cuna de los que se tuvieron que ir para librarse de la cárcel o del fusilamiento, nos esperan semanas y semanas de relatos increíbles de sufrimientos. En esos libros de la guerra civil y del exilio siempre hay una foto conmovedora de los ojos de un niño. Los ojos de un niño de Rusia, con su abriguito y su maletita, asustados en el muelle de Barcelona antes de embarcar.Los ojos de un niño de Morelia, aún no acostumbrados a la paz de México. Nos quedan por ver los ojos tristes de muchos niños que tuvieron que permanecer en España, rapados al cero, saludando obligatoriamente brazo en alto antes de recibir el tazón de pan migado en una larga mesa del comedor de Auxilio Social.

Creía que los ojos de temor de esos niños republicanos y de esos niños nacionales quedaban en la moda de este otoño en que guerra y exilio se llevan como las botas de piel que vuelven a velarnos las piernas de las señoras. Pero el temor de los ojos de los errantes niños republicanos y de los rapados niños del hambre de Franco sigue vivo, ay, en España. ¿Vieron al niño del bai? Llamo niño del bai al que apareció en la cámara oculta del reportaje de EL MUNDO TV, al que no dejan hablar castellano en la ikastola y que sólo responde sí en vascuence cuando le preguntan. ¿No les suena a franquismo este «habla la lengua del Imperio» a que obligan al pobre niño vascongado? Ese miedo, ¿no es el mismo miedo de los niños del franquismo, saludando a la romana en Auxilio Social?

Aquí se nos revuelven las entrañas cuando vemos a los niños del Tercer Mundo en la propaganda de las ONG que piden ayuda. ¿Y quién ayuda a estos niños del bai, desvalidos, manipulados por siniestros maestros de escuela que les enseñan la geografía del odio a España? El día que les transferimos alegremente la enseñanza pusimos en marcha los Altos Hornos del Odio. Son ya generaciones enteras las que han sido criadas en la manipulación, en la mentira, en el miedo, en el odio.

Dicen que en cuanto nos resistamos lo más mínimo a seguir bajándonos colectivamente los pantalones se van derechitos al Tribunal de La Haya para no sé qué de los derechos de los pueblos sojuzgados.Nosotros quizá no tengamos que esperar tanto. Tras oír al niño del bai creo que la manipulación de la infancia vascongada es asunto digno de la intervención de la Unicef. No son los niños brasileños trabajando en las minas, ni los niños ugandeses explotados.Son los niños de una parte del Reino de España a los que no les dejan hablar la lengua constitucional de la tierra que les han enseñado a odiar.   www.antonioburgos.com

Vuestros padres mintieron
Por FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto ABC 8 Octubre 2002

1938. En Italia, por las noches, las calles tienen un color ceniza.

- Roma... - dice un sastre de «nacionalidad inequívocamente italiana» mientras un tajo de melancolía le atraviesa la cara - Debí haberme quedado en Milán... pero me gusta esta calle.

- A mí también- replica su vecino, un sastre judío asediado por las leyes raciales del régimen fascista de Benito Mussolini.

La mirada sin luz de ese perseguido estaba delante de mí, en la pantalla de un cine, es un personaje de la última película de Ettore Scola, Competencia desleal, y yo me vi de golpe en esa mirada de tristeza, en el silencio y la desolación de esa mirada. La escena me recordó un texto que había leído recientemente, la carta que Antoine de Saint-Exupéry, escribió en 1940 a un amigo judío atrapado en la Francia ocupada. «Necesito ayudarte a vivir. Te veo tan débil, tan amenazado, arrastrando tus cincuenta años durante horas por la acera ... A ti, que eres tan francés, te siento en peligro de muerte por partida doble, por francés y por judío. Siento el precio impuesto por una comunidad que ya no permite ninguna diferencia».

El recuerdo inconsciente es la materia y la levadura de la imaginación. Sin saberlo hasta ahora, mientras yo veía la calle de Roma inventada por Ettore Scola y recordaba las palabras de Saint-Exupéry, en realidad estaba viendo las calles del País Vasco, los rostros de los asesinados, de los hostigados, de los que habitan los márgenes de la palabra porque sienten el miedo como una humillación, de los que emigran por repugnancia o por cansancio...

Lo que hicieron Hitler y Mussolini en Alemania e Italia con los judíos y los disidentes políticos lo viene haciendo el nacionalismo y su ejército de sombras en el País Vasco con quienes no comparten su ideal de patria. Hace tiempo, mucho tiempo, que los patriotas de antaño soñaron una comunidad étnica, homogénea, petrificada en su ruralismo ideológico, invadida por foráneos contaminantes, sin otro horizonte que la independencia redentora. Hace tiempo que la historia se puso al servicio de la fábula, que el integrismo adquirió el prestigio de la razón, que las pesadillas usurparon el espacio tenebroso y apacible de los sueños.

Las cosas ocurrieron poco a poco, muy gradualmente, las acciones terroristas seguían siendo lamentadas pero comprendidas dentro del inacabable «contencioso político», las víctimas de los etarras eran enterradas en silencio por el pacto ominoso de aquel «algo habrán hecho»; el verbo se hacía irresponsable de la sangre y la gente jugaba a ser feliz en la plaza mayor, pensando que la dialéctica de las pistolas desaparecería si fingían no advertir su presencia. En 1975 el País Vasco tenía que haber crecido, como el resto de España, para la reconciliación, no para la sombra, el odio, la negación... pero no lo hizo. El nacionalismo se convirtió en una condición para adquirir la ciudadanía plena, y la persona incómoda que señalaba la cercanía de una amenaza, el político que no compartía la imagen de una Euskadi grande y libre, el intelectual que reclamaba la restauración de un pacto democrático real, que rechazaba la idea de que los pueblos sean sujetos de derechos ... esas personas se convirtieron en extranjeros. Y el PNV no hizo lo que hicieron los nacionalistas catalanes o la democracia de la transición en el resto de España: eliminar la posibilidad de que la lucha política estuviera condicionada por la actividad de grupos terroristas

Leo en Jon Juaristi: «Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes, / por qué hemos matado tan estúpidamente? / Nuestros padres mintieron: eso es todo». El pueblo, ese todos abstracto que se alimenta de la individualidad de cada uno, necesita un enemigo enfrente para ser grande. El nacionalismo sólo es capaz de afirmar la identidad propia exigiendo que los otros tengan una identidad que no depende de su deseo, que los hace fatalmente distintos. España, los españoles, el español, he ahí el extraño, el enemigo concreto, visible, fumigable, liquidable. Arzalluz y otros se han encargado de satanizar y fascistizar a todo aquel que no concibe su tierra en clave nacionalista y los escuadrones de la causa de traducir ese odio en sangre. En Vizcaya, Guipúzcoa, Álava... el más triste de los exiliados -su exilio es interior- es uno que conmueve diciendo: soy español.

El tiempo pasa, no inútilmente, el paisaje inseguro del País Vasco de hoy no es el paraíso que habían prometido. Los ideólogos del PNV tienen más miedo a España que a ETA, juegan a llegar a la independencia por la democracia y contribuyen al mantenimiento de la inicua equidistancia entre asesinos y víctimas. Otegui y los suyos no creen en la democracia, creen más en la sangre, tienen prisa y por eso quieren rehacer o reinventar la historia con pistolas. La ley de Partidos y el auto de Garzón han retratado la falsa piedad del Gobierno vasco con su política de defensa de Batasuna y de negativa a frenar su danza macabra de extorsión, amenaza y muerte. Los del ejecutivo de Vitoria lo han dicho bien claro «quieren enfrentarnos, a los vascos ( a los nacionalistas, a la gran familia étnica, se entiende), pero no lo van a conseguir», como si antes de los autos de Garzón la sociedad vasca nunca hubiera estado enfrentada, como si antes la noche no se hubiera convertido en un horizonte de ladridos y pistolas humeantes. Hoy como ayer, el nacionalismo sigue estando tras el crimen: como pretexto, como coartada, como razón .

En 1940 Saint-Exupéry había escrito a aquel amigo judío atrapado en la Francia ocupada el más alto elogio que un hombre puede brindar a otro hombre: había escrito que estaba combatiendo contra el fascismo por decencia pero que en realidad lo que quería era poder encontrarse de nuevo con él y volver a tomar en su compañía un Pernaud en la barra de un bar. Había escrito «Nosotros, franceses del exterior, tenemos que socorreros a los que estáis ahí. Tenemos que conseguir vuestra libertad en la tierra en la que poseéis el derecho fundamental a echar raíces». La carta apareció publicada en 1944, el mismo año en que Saint-Exupéry moría en una misión de reconocimiento aéreo. Nunca sabremos qué fue de aquel judío a quien escribió su carta; nunca sabremos su nombre, si llegó a leer la carta o murió en uno de aquellos campos de concentración, en Europa. Y si llegáramos a saberlo, no serviría de nada... Ya es tarde. Ya no podemos combatir por él. Sí podemos, en cambio, continuar la carta que Saint-Exupéry le escribió. Podemos advertirles a los desorientados que quien es piadoso con los crueles acaba siendo cruel con los piadosos; podemos despojar de su farsante dignidad al nacionalismo que sólo deja sonar el estrépito del desfile etnicista; podemos gritar más a quienes enarbolan el grito deformado del diálogo junto a la sangre derramada de los muertos; podemos rescatar del silencio a los que sufren el cerco de quienes sólo desean depurar la nación inventada, señalando a los extranjeros, llámense éstos judíos o españoles.

De Puerto Rico a los Balcanes
Ignacio Villa Libertad Digital  8 Octubre 2002

El presidente Aznar ha vuelto a realizar el diagnóstico correcto sobre la actual situación del País Vasco. Aznar, que ha expuesto sobre el terreno cual es su opinión sobre la propuesta de Ibarretxe, ha sabido realizar una clara advertencia a aquellos que le quieran escuchar: el Partido Nacionalista Vasco está ejecutando, con su actitud mezquina, una verdadera traición a la democracia y a sus Instituciones. El presidente de Gobierno ha recordado al Ejecutivo vasco que no se puede utilizar la ley en provecho propio, y les ha advertido que, sobre todo, no se deben reclamar nuevas competencias cuando no se está cumpliendo con las ya transferidas. El presidente del Gobierno les ha dicho a los nacionalistas, a la cara y en su tierra, la cruda realidad: son rehenes del terrorismo, al utilizarlo como excusa para romper con las reglas del juego de la democracia.

Pero junto a todo esto, hay algo que se puede interpretar como el principal mensaje de la posición pública del presidente Aznar. La propuesta de Ibarretxe de convertir al País Vasco en un Estado libre asociado a España no es el final del recorrido. Es decir, el "status" de Puerto Rico, que ha sido utilizado por los nacionalistas como el ejemplo más recurrente, es simplemente una parada intermedia hacia el objetivo final. El verdadero objetivo final sería tensar la cuerda, buscar el enfrentamiento para llegar a una situación de crisis política e institucional similar a la vivida en los Balcanes durante muchos años. Una situación final que no tendría que pasar por el enfrentamiento militar, pero que estaría en todo momento determinada por la amenaza de un conflicto.

Precisamente en ese planteamiento está la trampa del nacionalismo. Realizan una propuesta aparentemente pacífica, sin traumas y dentro de "su" legalidad. Quieren ser Puerto Rico, sin estridencias. Pero la realidad es otra, puesto que pretenden romper la baraja de la legalidad vigente. Además, lo quieren hacer desde el enfrentamiento, pero sobre todo lo quieren hacer sin acabar con el terrorismo, contando con los terroristas para pactar una "falsa" situación de normalidad.

Es por todo esto que hay que interpretar el planteamiento realizado por Aznar como un diagnóstico correcto y exacto de la situación. El nacionalismo vasco habla de Puerto Rico como un espejismo intermedio hacia el verdadero objetivo, que es el conflicto y el enfrentamiento no tan lejano de los Balcanes. Hablan de Puerto Rico pero piensan en los Balcanes. Y la diferencia es considerable.

Confusión en Euskadi
Lorenzo Contreras La Estrella 8 Octubre 2002

La famosa ronda de contactos propiciada y organizada por el lehendakari Ibarretxe con los distintos partidos políticos para examinar y discutir su propuesta de "libre asociación" de Euskadi a España como Estado libre se ha convertido en una especie de piedra de toque sobre las posibilidades de entendimiento entre los llamados "interlocutores sociales". Ya se sabe que el PP no acudirá a la cita por la invitación que ha sido cursada a Batasuna, pese a su proscripción judicial y el cuestionamiento que sobre ella pesa a través de la Ley de Partidos Políticos. Es significativo, de todos modos, que la situación no acabe de aclararse. Por ejemplo, sabido es que Izquierda Unida no sólo considera que la convocatoria de Ibarretxe es un "triunfo de la izquierda", sino que además, según Javier Madrazo, coordinador general de la coalición, "es falso que se esté hablando en el documento (del lehendakari) de Estado libre asociado". Se trata, según esta observación, de un nuevo dato para la confusión general, cuya extensión se incrementa cuando se oye, por ejemplo, que Rodolfo Ares, portavoz parlamentario del PSE (Partido Socialista de Euskadi), sostiene que la participación de su partido se basa en el hecho de que "defendemos las formas", si bien "no para hablar de una propuesta que rechazamos". Es decir, una actitud consistente en una especie de tendencia a hablar por hablar, a ver qué sale de esta experiencia que, caracterizada polémicamente por la participación de Batasuna, se convierte, según la propia expresión de los socialistas vascos, en algo "intolerable".

Defender las formas sobre un fondo de discrepancias insalvables, en versión socialista, y negar, en versión ezkerbatua, que exista propuesta nacionalista de "Estado libre asociado", equivale a contribuir a un profundo sinsentido. Y para colmo de confusiones, José Blanco, "Pepiño" para los paisanos, declara en Bilbao que "no cabe el diálogo sobre el contenido de una propuesta (la de Ibarretxe) que nosotros rechazamos". Y lo dice nada menos que el segundo de a bordo del PSOE en cuanto secretario de Organización del partido que dirige José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Lo entiende alguien? ¿Para qué dialogar entonces?

Debe ser difícil tal empresa cognitiva. Sin embargo, Joseba Egibar, portavoz del PNV, acusa a José María Aznar de pretender "despistar a la sociedad vasca" a propósito de sus declaraciones en las que imputa a los nacionalistas la intención de "balcanizar" Euskadi. Puestos a competir sobre proyectos de despiste, la cosa parece muy empatada. Téngase en cuenta que, al mismo tiempo que Izquierda Unida da sensación de estar desconcertada con las posturas de Madrazo, miembro actual del Gobierno vasco, Gaspar Llamazares asegura que la propuesta de "Estado asociado" cuya formulación el propio Madrazo niega "es una propuesta legítima que intenta buscar cauces legales". A ver si entre todos ellos se ponen de acuerdo, incluyendo en ese concierto, si puede ser, al gran discrepante, no otro que Francisco Frutos, secretario general del partido Comunista de España.

La invitación a Batasuna, judicialmente prohibida, para que participe en la reunión que Ibarretxe propone y lleva a efecto, es otro despropósito a la luz de la encuesta que la Lehendekaritza ha elaborado, porque se da la circunstancia de que, según el diario Gara, Batasuna no aparece aludida entre las opciones que se ofrecen al encuestado para que se pronuncie ante las próximas elecciones municipales. Y cuando algunos ciudadanos vascos preguntan sobre tal omisión la respuesta es la siguiente: "No sabemos si se va a poder presentar, ni con qué nombre, ni si va a ir como partido o como coalición". Parece enteramente que se ha preparado un debate en el vacío. La invitación cursada a Batasuna es semejante a la que podría dirigirse a un ente fantasmal. Preferible y lógico habría sido además no preguntar al eventual elector sobre sus preferencias a la hora del voto si una de las opciones no está consignada.

Euskadi: las mil muecas del terror
VICTORIA PREGO El Mundo 8 Octubre 2002

Lo malo de una realidad odiosa cuya existencia se niega o se pretende disfrazar no es tener que vivir , a pesar de todo, con la certeza de que esa realidad está ahí, ni siquiera sentirse forzado a reflexionar sobre el método para superarla. Lo peor de una realidad odiosa es verse obligado a constatarla, tenerla directamente ante los ojos, cruda y desnuda, y no poder volver la cara para seguir ignorando lo que no se desea conocer.

Esta ha sido precisamente la fuerza de las imágenes del documento producido por EL MUNDO TV que ayer noche emitió la cadena Tele 5, que no dejó opción posible ni al disimulo ni al desmentido. Lo que ayer pudieron ver los espectadores de toda España fue , para empezar, la realidad aterradora de miles de hombres y mujeres empequeñecidos, de alguna manera también envilecidos, por el miedo indomable que tantas veces empuja a la cobardía, cuando no a la traición.

Lo que ayer vimos todos con el corazón encogido y el estómago de pie, fue el retrato limpio y por eso implacable de una realidad que algunos dirigentes políticos y todos los responsables de la coacción que padece el País Vasco intentan negar, disfrazar, «contextualizar» o enmarcar en el terreno de las ideas y de las confrontaciones políticas para poder despojarla así de toda su indecencia y de la carga de denuncia que, con sólo exhibirse, la propia realidad lleva consigo.

El título del documento, «La cara oculta de Euskadi», es por eso el más adecuado. Una cosa es lo que se dice y otra muy distinta lo que se ve. Y en este documento excepcional para cuya realización ha hecho falta poner en juego el valor y el riesgo personal de todos los componentes del equipo de EL MUNDO TV, lo que se palpa, se mastica y se atraganta no es sólo el miedo de algunos y la entereza de otros: es también la mentira, la manipulación, el fanatismo, la amenaza, la impunidad de los cachorros del terror o la inmoralidad de un pensamiento eclesiástico encarnado por el párroco de Oyarzun, que ha asumido sin haber padecido aparentemente ningún cataclismo personal que todos, asesinados y asesinos, deben estar al mismo nivel en la consideración y el cobijo espiritual de la Iglesia. Para decir eso pero sobre todo para pensarlo hay que tener las neuronas, el hígado y el alma a prueba de abecedario moral.

Esta que vimos ayer no es, ya lo sabemos, toda la realidad del País Vasco. Hay otras realidades mucho más placenteras. Pero por más que se empeñen quienes insisten en adornar el infierno con toques de arte contemporáneo, industria puntera y kokotxas al pil-pil, esta que vimos ayer es también, para desdicha de todos, una realidad del País Vasco. La peor, la más urgente, la vergonzosa, la que no admite más análisis y sólo reclama a gritos la rebelión pacífica de los demócratas, la ira de los mansos.

La libre adhesión
Por ALFONSO USSÍA ABC 8 Octubre 2002

EN casi todos los hogares españoles se discute, analiza y, normalmente se resuelve, el «statu quo» de cada uno de los miembros de la familia, cuando quedan miembros y existe la familia, que ese es otro cantar. La juventud sueña con la independencia, pero ésta muy contadas veces es real y efectiva. En mi casa, para hacer más divertidas las jornadas de debate, hemos decidido usar la jerga de los comunistas, que es solazante y graciosa por cuanto jamás se entiende y es imposible alcanzar un acuerdo. Así, mi hijo mayor, que se tenía por independiente del tronco familiar dentro de lo que cabe, ha pasado a mantener los lazos de unión con la familia que le vio nacer y en la que creció mediante un pacto de «federalismo de libre adhesión». No renuncia a su nuevo estado federal, pero libremente se adhiere a su patria natural. Lo que ignoramos, hasta el momento, son las ventajas e inconvenientes de su «statu quo» actual, pero al menos ha desechado su proyecto soberanista. Sus palabras, ayer mientras almorzábamos, no dejan lugar a la duda y se inspiraron en el discurso de Felipe Alcaraz: «Mira, Jefe -de esta guisa se dirige a mí-, mi intención es mantener un perfil propio. Es necesario que exista una mayor diferencia entre mi postura y vuestra iniciativa, por no haber coincidencia entre los postulados básicos». Aún intentábamos mi mujer y yo asimilar su discurso, cuando nuestra hija tomó la palabra, siempre inspirada en el sabio Julio Anguita, del que ha leído sus «Obras Completas»: «Debemos poner punto final al debate interno, para no dar más el espectáculo y evitar desanimar aún más a los defensores del federalismo de libre adhesión». En principio, nos manifestamos de acuerdo con su brillante proposición, pero nuestro hijo menor, que aún no tiene deseos de modificar su «statu quo», se inclinó por la postura de Frutos, y mantuvo con sus hermanos un rifirrafe bastante constructivo: «En el fondo, vuestra propuesta es clara y nítida. Un proyecto de unidad federal». Y en ese punto, todos estuvimos de acuerdo. Es lo bueno que tienen los comunistas, que tras la maraña de conceptos distorsionados por la proverbial sabiduría de sus miembros, al final las nubes desaparecen y el sol brilla. En cualquier caso, por unánime que haya sido el acuerdo, siempre quedan flecos por negociar, que hay que ver la cantidad de flecos que negocian los de Izquierda Unida últimamente. Y como el experto en flecos es Llamazares, en él me resumí para avanzar en la negociación: «No existe objeción alguna por nuestra parte, pero todas las iniciativas deben estar abiertas a la discusión, con el fin de darnos a vuestros padres un margen de maniobra». En ese instante, y me congratulo reconociéndolo, nuestros tres hijos asintieron y remedando a Rosa Aguilar, muy seguros de lo que decían, nos advirtieron que era «un error entrar a debatir la propuesta, precisamente porque se trataba de un proyecto unilateral y lo más beneficioso para el objetivo común era aunar voluntades antes de que surgiera un tercer espacio». Ante la sorpresa del posible «tercer espacio» me quedé, momentáneamente, sin argumentos.

Ya en los postres, más relajados, y frente a mi propuesta claramente centralista y aglutinadora, mi hijo mayor insistió -no sin mencionar a Javier Madrazo-, en su apuesta por «un federalismo de libre adhesión lo suficientemente sólido que sirva para desarrollar un pacto de asociación con nuestra casa». El debate, de nuevo, agrietaba la unidad, y me vi obligado a hacerle una pregunta que en cierta ocasión le oí formular al alcalde de Marinaleda, y que me impresionó vivamente: «¿En base a qué?»; atrapados por la sorpresa, su respuesta no me satisfizo: «En base a nada, es decir, en base a que no hay base por donde vehiculizarse».

Y después de reírnos por las gilipolleces que habíamos dicho, nos desfederalizamos libremente y nos felicitamos por no tener nada que ver con ese tostón de gentecilla.

El «koñazo» que no cesa
Bruno Aguilera La Razón 8 Octubre 2002

Una cosa hay que reconocerles a Arzallus y a Ibarreche, y es que son inasequibles al desaliento. Gobernar no sé si gobernarán bien o mal la Vascongadas, entre otras cosas porque no creo que les quede tiempo para ocuparse de cosas tan nimias como la economía, la sanidad, o la educación no adoctrinada. Lo que resulta evidente es que son unos campeones del mundo en el difícil arte de dar el «koñazo». Hasta el punto de que según uno oye por ahí hay cada vez más gente a la que le parece justo y necesario que les den de una vez la independencia, para que puedan ejercer a gusto de jequecillos de un estado libre y completamente disociado. Con muralla china o «limes Hadrianus» de por medio, si es posible.

A mí en cambio, que tengo la suerte de tener unos amigos vascos estupendos, lo que me parece es que deberíamos aprovechar que el Bidasoa pasa por Fuenterrabía para que a esta peculiar versión del Dúo Dinámico que ahora rige los destinos de Vascongadas, S. M. el Rey de España ¬a cuya mediación la singular pareja pretende recurrir ahora para arreglar el pastelón que han montado¬ les otorgue el merecido título de «barrileros mayores del Reino». Por aquello de que son con diferencia los que más dan la paliza de toda la geografía peninsular, incluidos los portugueses que, la verdad, son con mucho los más tranquilos. Y una vez inflado convenientemente el ego del líder máximo peneuvista y de su acólito lehendakari con la correspondiente medalla, el Monarca debería sugerirles en nombre de todos nosotros, los despreciables maketos, que no estaría de más que a partir de ahora tuviesen a bien proceder a dar exclusivamente la lata en euskera.

Para evitar que se mosqueasen ¬dado que según me cuentan ambos dos son bastante susceptibles¬ a lo mejor Don Juan Carlos I podría venderles la moto de que a su fina sensibilidad «aberchale» le puede acabar resultando fatal esta funesta costumbre de expresarse «urbi et orbe» en la lengua de Cervantes. En ningún caso desde luego hay que darles la pista de que en realidad nuestro repentino y unánime interés porque se expresen en su sugerente idioma responde a que aquí, en la geografía nacional, el constitucionalista medio está hasta las partes pudendas de que Atucha nos dé la matraca hasta en la ducha. Por eso no quiere saber nada de la mitad montaraz de los habitantes de las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, ya que a los sufridos celtíberos nos basta y nos sobra con relacionarnos con el otro cincuenta por ciento de los guipuzcoanos y vizcaínos y con prácticamente todos los vecinos de Álava, del País Vasco francés y de la regia Navarra.

Al final todo es tan sencillo como que al personal le va resultando cada vez más fatigoso lo de tener que apagar la tele cuando aparece la noble papada del ex reverendo Arzallus, la sacerdotal coronilla de Juan José Ibarreche o el código de barras ¬Goma espuma dixit¬ del inefable Anasagasti. Por no hablar de lo pesadísimo que es apagar la radio cuando retransmiten algún fragmento de los sublimes debates del peneuvismo recalcitrante, especialmente cuando entra en fina justa dialéctica con los alkartasunos, los batasotros y ese padrazo que es Madrazo. Pues es innegablemente mucho más sencillo saltarse la página del periódico en la que aparece la cotidiana referencia a estos campeones mediáticos que de seguir así van a ganarle la partida al juez Garzón por goleada.

La solución a la cuestión vasca pasa en cualquier caso porque en un ejercicio de coherencia euskalduna todos estos personajes no vuelvan a dirigirse al resto del personal ibérico más que en su lengua vernácula. Entre otras cosas porque como gracias a la Ley de partidos los del Gobierno de Vitoria van a poder ahorrarse los euros que hasta ahora les pasaban a los euskalheritarrokeros, herribatasunos y kaleborrokeros, podrán permitirse el lujazo de subvencionar a los paupérrimos maketos para que reciban esas utilísimas clases de batúa que pondrán a su alcance la apasionante posibilidad de disfrutar en versión original y sin subtítulos de la magistral verborrea nacionalista, de ese exquisito estilo pestiñero que hoy por hoy Arzallus e Ibarreche dominan como nadie. Porque como escribiría Miguel Hernández son el «rollo» que no cesa.

Sensibilidades heridas
Pío Moa Libertad Digital  8 Octubre 2002

Aunque Zapatero, por puro electoralismo, ha dado marcha atrás en la polémica iniciada, no cabe duda de que Caldera ha expresado los verdaderos sentimientos dominantes en el PSOE cuando dijo que el homenaje a la bandera “puede herir sensibilidades” en Cataluña y Vasconia. Y tiene razón, aunque se queda corto. En realidad, la bandera española ha herido siempre la sensibilidad de los nacionalistas -no de los catalanes y los vascos, a quienes Caldera identifica implícitamente con aquellos-, hasta el punto de que la han quemado infinidad de veces, la vejan de mil maneras y la eliminan de lugares y edificios públicos, vulnerando la Constitución. Estos hechos, en cambio, jamás han herido la sensibilidad de Caldera, Zapatero, González, Guerra o Polanco, pues los consideran tan normales como anormal les parece ahora el homenaje a la bandera común de los españoles.

También tiene razón Caldera, y también se queda corto, al afirmar que en España hay “una serie de culturas con entidad propia que merecen el mismo respeto”. La bandera española simboliza, entre otras cosas, el respeto del que disfrutan las culturas regionales, la garantía de la permanencia de las libertades y los derechos de todos, pese a las vulneraciones y persecución sufridas por estos derechos a manos de los nacionalismos balcanizantes. Por eso mismo, en Cataluña y Vasconia la cultura común española es perseguida y no recibe ni muy de lejos, el respeto que merece. Pero a Caldera (o a Zapatero, Guerra, Polanco o González) nunca les ha preocupado el hostigamiento sistemático a la cultura común, ese intento de borrar a España, desde la enseñanza a cualquier manifestación pública. Al revés, les preocupa que tal hecho pueda cambiar.

Vuelve a acertar Caldera, aunque otra vez a medias, al recordar cómo el PSOE siente el “patriotismo constitucional” de otra manera. Y tanto. En sus tiempos en el poder, el PSOE degradó la independencia del poder judicial, inundó España de corrupción, tratando de institucionalizarla a la mejicana, es decir, intentando imponer leyes que hicieran imposible su denuncia, apoyó los desmanes separatistas, y no se le ocurrió otra cosa para acabar con el terrorismo que copiar los métodos de éste. El PSOE tiene una muy alta responsabilidad en la crítica situación a que hemos llegado con su forma de entender -de no entender, más bien- a España y a la democracia.

El homenaje a la bandera es una excelente iniciativa ahora que España se ve hostigada peligrosamente por los nacionalistas balcanizantes y por nuestro “amigo” Mohamed, en curiosa sintonía de hecho. La opinión española debe hacerse consciente de un peligro real y en constante agravamiento. Hay muchos indicios de que esa conciencia está aumentando. Prueba de ello son los intentos de anestesiarla por parte de los Caldera, Blanco, Zapatero, Guerra, Polanco y tutti quanti, cuya demagogia, por la misma razón, debe se denunciada sin descanso.

Un símbolo constitucional del Estado
Cartas al Director ABC 8 Octubre 2002

La bandera de España, símbolo constitucional del Estado y de la propia Nación española, representa los valores democráticos y el espíritu de libertad sobre el que se asienta la convivencia y el desarrollo de España. Mostrar la bandera que simboliza a todos los españoles, incluso a aquellos que querrían no serlo, ¿es una afrenta para alguien?, ¿puede «herir sensibilidades»? Parece ser que sí, pero hay que señalar que, a quienes molesta la bandera de España, son justamente aquellos que ponen sus intereses partidistas por encima de la vida y libertad de los ciudadanos, léase nacionalistas vascos. Éstos, que son los que utilizan su bandera como parte de una escenografía neofascista y patriotera dirigida a crear un enfrentamiento artificial en la sociedad, al precio que sea, son los que se sienten ofendidos por la bandera de España.

Los nacionalistas no son los únicos, también están el iluminado Llamazares y sus acólitos capaces de, si por ellos fuera, acabar con la Constitución, desintegrar el Estado e instalarnos en la «Unión de Repúblicas Populares Libertarias Ecologistas y Multiculturales Ibéricas», o algo parecido. Por suerte, su más que probable futuro extraparlamentario nos liberará de tener que seguir financiando con sueldos públicos, a veces muy jugosos, a alguno de los más esclarecidos profetas de lo absurdo, desafortunadamente las pensiones son vitalicias. También, cabría esperar que el mayor partido de la oposición sintiese los símbolos de España como algo propio, ¿acaso la bandera no representa a la totalidad de los españoles que el PSOE aspira a gobernar? Caldera, ¿mostrar la bandera de España puede molestar a alguien? Yo le contestaré: «Sí, a aquellos que se oponen a lo que hoy significa España: libertad, democracia y paz». ¡Enorgullézcase de ser español!, sus conciudadanos nos lo merecemos.  Rocío Bustamante Losada.

Diecisiete detenidos en dos operaciones policiales contra el entorno de ETA
BILBAO. AGENCIAS ABC 8 Octubre 2002

Dos operaciones policiales desarrolladas en Guipúzcoa y Vizcaya han dado como resultado la detención de 17 personas relacionadas con el entorno de ETA y con actos de violencia callejera.

Agentes de la Guardia Civil han detenido durante esta madrugada en la comarca de Tolosa, en Guipúzcoa a nueve personas relacionados con actos de violencia callejera. Dentro de la misma operación, los agentes han realizado un total de 13 registros en viviendas e inmuebles.

Según ha confirmado la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa, los registros y detenciones se han producido en las localidades de Tolosa, Belauntza, Leaburu e Ibarra, dentro de una operación realizada por orden del magistrado de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu.

Los nueve detenidos esta madrugada han sido ya trasladados a dependencias de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid. La operación de la pasada noche es consecuencia de las investigaciones que el Instituto Armado ha realizado en Guipúzcoa durante el mes de septiembre en el que fueron desarticulados cuatro grupos de violencia callejera en San Sebastián, así como el ´comando Donosti´ y varios grupos satélites que estaban en fase de constitución. Estas actuaciones policiales se han saldado con la detención una treintena de personas y la huida de un número similar que están siendo buscados por los cuerpos de seguridad.

Por su parte efectivos de la Ertzaintza han detenido en las últimas horas a ocho personas en municipios de la Margen Izquierda de Vizcaya acusadas de participar en actos de violencia callejera, según fuentes del Departamento de Interior. Los arrestos han tenido lugar en las localidades de Baracaldo, Portugalete y Santurce, donde también han sido registrados siete inmuebles. En alguno de estos registros se ha encontrado documentación que ha sido calificada de "importante".

Los detenidos están acusados de formar parte de grupos organizados a los que se atribuye la mayor parte de los actos de violencia callejera registrados en las localidades citadas durante los últimos meses.

Las ocho personas arrestadas han sido trasladadas a dependencias de la Policía vasca para ser interrogadas. La operación se mantiene todavía abierta.

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