AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12 Octubre  2002
El nacionalismo obligatorio
EDURNE URIARTE ABC 12 Octubre 2002

Falla por su base
RAFAEL AGUIRRE/ El Correo 12 Octubre 2002

La Cámara
David Gistau La Razón 12 Octubre 2002

Precipitación y totalitarismo
Enrique de Diego Libertad Digital  12 Octubre 2002

Gastados
FERNANDO ONEGA El Mundo 12 Octubre 2002

Autogobierno y Constitución
Editorial La Razón 12 Octubre 2002

LA PRESENCIA DE LOS MEJORES
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Octubre 2002

Atrapados en el círculo
TONIA ETXARRI/ El Correo 12 Octubre 2002

Mayor Oreja ante el secesionismo: Nada de la Constitución se descarta, tampoco el artículo 155
E.D. Libertad Digital  12 Octubre 2002

Basta Ya convoca a la sociedad vasca a manifestarse contra el «nacionalismo obligatorio»
M. ALONSO ABC 12 Octubre 2002

Urquijo: “El PNV no soporta que el resto de España conozca el clima de miedo que se vive en Euskadi”
EFE Libertad Digital  12 Octubre 2002

Lanzan varias granadas contra un cuartel de la GuardiaCivil en la localidad navarra de Urdax
Ep/Efe/Servimedia - Navarra.- La Razón 12 Octubre 2002

ETA indica a los empresarios extorsionados que se dirijan a la «izquierda abertzale» para pagar el chantaje
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 12 Octubre 2002

Las exigencias lingüísticas de Pujol podrían impedir la expansión de Localia TV en Cataluña
Libertad Digital 12 Octubre 2002

El nacionalismo obligatorio
POR EDURNE URIARTE ABC 12 Octubre 2002

LA movilización constitucionalista en el País Vasco ha tenido dos fases. La primera, la que se inició en Ermua, contra ETA y por la libertad. La segunda, que probablemente comenzó antes de las elecciones autonómicas de 2001, se está consolidando en los últimos meses. Y es la que se simboliza en el lema de la manifestación que Basta Ya ha convocado para el próximo día 19 en San Sebastián, «Contra el nacionalismo obligatorio». Significa que el constitucionalismo no sólo se rebela contra ETA, sino contra la imposición de la idea de que hay un solo modelo político legítimo para el País Vasco y de que el pueblo vasco es el pueblo nacionalista.

El constitucionalismo ha vivido agazapado, acomplejado y callado. Tardó en rebelarse masivamente contra la banda terrorista y ha tardado en rebelarse contra la asfixia nacionalista. Y tantos años de silencio no han hecho más que radicalizar a unos partidos nacionalistas cada día más encerrados en su cerrazón y su locura, desbocados tras un lendakari empeñado en llegar hasta el desastre.

Concentrados en hacer del nacionalismo un credo obligatorio, los dirigentes nacionalistas se han olvidado de luchar contra ETA. Como ha denunciado ayer el Partido Popular ante la Fiscalía, muchas sedes de Batasuna siguen abiertas y la Consejería de Interior persiste en sus permisos para las manifestaciones proetarras. Y mientras el lendakari repite encantado las bondades de sus planes independentistas, ETA ha iniciado una nueva campaña de extorsión entre los empresarios vascos, que veremos cuánto tiempo más podrán aguantar, entre ETA y el futuro feliz del Estado libre asociado. Pero «aquí se vive muy bien», y el Gobierno nacionalista vasco amenaza con querellarse contra los que lo nieguen, como el programa de televisión de Tele 5, «Euskadi, la cara oculta». Y es que el aislamiento nacionalista parece irremediable.

Falla por su base
RAFAEL AGUIRRE/ El Correo 12 Octubre 2002

Acertar con el planteamiento justo del problema es clave para dar con su solución. Este es, en mi opinión, el principal fallo del plan del lehendakari Ibarretxe, que no pone como la tarea prioritaria y urgente combatir la violencia terrorista, en sus manifestaciones y causas, asegurar la libertad de todos los ciudadanos y defender a los amenazados. En efecto, tras una larga lista de los logros positivos de los gobiernos nacionalistas, asegura que Euskadi, si nos atenemos al índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas, se encuentra entre los diez primeros países del mundo. Llega a esta conclusión sin decir nada del terrorismo, de la falta de libertad, de las docenas de miles de personas que han abandonado el País Vasco, algunos porque estaban directamente amenazados y la mayoría porque les resultaba inaguantable la presión social existente. En el mencionado discurso, ni siquiera como concesión retórica, hay solidaridad alguna con las víctimas.

No sé si esto denota insensibilidad humana, pero sí supone una opción política. Volvemos a encontrar esa presunta y falsa centralidad entre la violencia de unos (ETA) y la inflexibilidad de otros (PP y PSOE). Como si fuese legítima la equidistancia o la mera equiparación entre la abominación moral y la discrepancia política, por fuerte que ésta sea.

Se ha dicho que el radicalismo de Ibarretxe es electoralista, va a por los votos de una Batasuna en descomposición. Sí, pero hay más: se aspira a que el fin del terrorismo suponga un empujón para las tesis nacionalistas. Es muy posible que se piense que lo mejor para acabar con ETA es ahogarla políticamente, pero el camino propuesto conduce al abismo y el precio es impagable democráticamente. Primero, y repito una obviedad, porque ni todos gozan de las mismas oportunidades para hablar ni, lo que es especialmente importante, existe en la sociedad vasca el sosiego y la tranquilidad para tomar decisiones serias sin la presión ambiental de la violencia. El segundo inconveniente es aún de más entidad: se busca el apoyo de los sectores más radicalizados por el sencillo procedimiento de darles la razón y de asumir su proyecto. Puede haber una pausa táctica (¿y pactada?) de la violencia, pero a medio plazo esto acrecentará la cultura de la violencia y del victimismo, y se elevará el listón de las quimeras. Y es que Ibarretxe no afronta la raíz de la violencia terrorista que sufrimos.

Pero es que, además, un nuevo proyecto político, que da la razón a los victimarios, a los terroristas, porque en lo fundamental asume su causa y, por tanto, humilla a las víctimas y no enarbola la radical injusticia de sus muertes y sufrimientos, es un proyecto que envilece a la sociedad y lleva en sí mismo el germen de su destrucción.

El plan de Ibarretxe no considera que asegurar la libertad y acabar con el terrorismo es la tarea prioritaria y la condición de posibilidad de un debate político normalizado en el País Vasco. Y lejos de afrontar las raíces de la violencia del entramado etarra, alienta la radicalización ideológica y estratégica de la que vive. Ideológicamente, porque de la existencia de unos elementos culturales vascos, que se encuentran en la Comunidad Autónoma Vasca, en Navarra y en el País Vasco francés, deduce el objetivo de convertir todos esos territorios en un sujeto político. Es decir de unas vinculaciones culturales, que no agotan ni de lejos la realidad cultural de esas tierras y de sus gentes, concluye la existencia, primero, de una nación cultural y, después, de una nación como sujeto político. Esto responde al más puro nacionalismo etnicista, que suspira -otra cosa es que lo consiga- por una entidad homogénea política y culturalmente, lo que conlleva, se confiese o no, la lógica de la exclusión, a diferenciar entre ciudadanos de primera y de segunda. Con estos presupuestos es imposible un proyecto político integrador, que vea la diferencia como riqueza, que busque la complementariedad de identidades, sin renunciar a ninguna, pero armonizándolas y entendiéndolas de forma histórica y no esencialista. Y alienta la radicalización estratégica de forma que el próximo paso será la independencia plena. La solidaridad, de la que tanto presume de puertas adentro el discurso del lehendakari en la primera parte, no va más allá del árbol malato. Y las visitas a Afganistán o Palestina de la guinda roja del Gobierno vasco suenan como la solidaridad de Mar Flores cuando se fotografía rodeada de niños en un hospital de campaña de la selva hondureña.

Todos los días nos enteramos de la detención de nuevos etarras, normalmente gente muy joven, que con muy poca preparación son embarcados en actividades terroristas de muy alto voltaje. ¿Quienes gobiernan el País Vasco desde hace vienticinco años no tendrán alguna responsabilidad en esta socialización de tanta juventud en la violencia? ¿Si tienen capacidades para atribuirse tantos méritos no deberían también asumir su responsabilidad en este terrible fenómeno? Estos nuevos etarras no son hijos del franquismo ni proceden de la marginación social. Han surgido de un entramado social muy articulado, sostenido por una ideología victimista hipócrita e irresponsable, por un fanatismo que distorsiona la realidad y endurece el corazón, y por una indoctrinación histórica radicalmente falsa, todo lo cual ha provocado, en un sector social amplio y de contornos difusos, una crisis cultural y moral sin parangón en Europa occidental y, lo que agrava aún más la cosa, que algunos alientan como sinónimo de progresismo y como afirmación -imbécil- de ser vasco. Lo peor del plan del lehendakari es que desconoce el drama en que se ha convertido la vida cotidiana de miles de ciudadanos vascos y no repara en la degradación ideológica que carcome a la sociedad que gobierna.

El lehendakari se escuda ante quienes le critican en que solo él presenta una verdadera alternativa. Me suena al tópico 'yo o el caos' de algunos gobernantes iluminados. No es raro que los extremos se parezcan y los que tenemos ciertos años vemos reproducirse los tics del viejo régimen, el nacionalismo excluyente y patrimonializador, el arribismo de los adictos, el liderazgo carismático, las adhesiones inquebrantables. Hay caminos que llevan al abismo y remedios que son peores que la enfermedad.

Pero el plan del lehendakari Ibarretxe tiene otros graves inconvenientes. Reitera que parte de la legalidad vigente y que trata de desarrollar sus potencialidades. Pero al final cuenta con forzar la ruptura. Cuando afirma que se someterá a referéndum de la sociedad vasca «el pacto político alcanzado con el Estado o, en su caso, el proyecto aprobado por el Parlamento vasco», prevé un paso para el que el Gobierno vasco no está legitimado. No parece aventurado afirmar que, en previsión de que con los resortes constitucionales y estatutarios, que exigen acuerdos transversales y muy amplios, no se pueda llevar adelante el plan, sobre el que se reitera que no se admitirán vetos, se recurrirá a la presión social, a la movilización popular y a la desobediencia civil, que pertenecen a la cultura política del nacionalismo tradicional y no digamos nada de su nueva versión, parida por ETA, que es la que está imponiendo su estilo y sus metas.

Tras las elecciones del año pasado ha caído sobre los hombros de Ibarretxe una responsabilidad enorme, con la que probablemente no contaba, se ha convertido en el referente clave del nacionalismo y ciertamente ha asumido su papel de una forma que no deja de causar cierta perplejidad. Su seguridad de contar con el apoyo de toda la sociedad vasca y la decisión de apelar al pueblo, por encima de sus mediaciones representativas no presagia nada bueno. Euskadi es hoy tierra abonada para la demagogia, con su ideologización extrema, con el miedo, con el cansancio, con el señuelo de la paz. Han transcurrido pocos días de la propuesta del plan, pero ya es constatable el aumento de la crispación social y los graves conflictos institucionales que se avecinan: lo que menos necesita una sociedad con el problema de violencia y fanatismo que nosotros tenemos. Urge rehacer la unidad democrática, elaborar un plan no de mera defensa de los amenazados, sino de afrontar la violencia terrorista también en sus raíces culturales, restablecer el diálogo entre las instituciones y preparar el camino para actualizar y ampliar el consenso que conseguimos los vascos con el 90% de los votos emitidos. Desgraciadamente, Ibarretxe ha optado no por actuar como el lehendakari de todos los vascos, sino por encabezar la acumulación de fuerzas nacionalistas con la esperanza de imponer su proyecto a toda la sociedad.

La Cámara
David Gistau La Razón 12 Octubre 2002

La cámara oculta viene a ser como un periodismo de comando infiltrado entre las líneas enemigas. No hay prejuicio ético ¬o se es ético, o se es periodista¬ que valga para desvirtuar la infiltración como hábito periodístico capaz de capturar la realidad en su dimensión más espontánea, sin las imposturas ni los artificios con que suele disfrazarse quien se sabe retratado: nadie posa ni se inventa un rostro que no tiene si no ve la cámara. De ahí la necesidad periodística de reportajes con cámara oculta como el que «El Mundo TV» hizo en el País Vasco, retratado sin fingimientos como en un apunte al natural, desnudado de ese lienzo tras el cual se oculta la degeneración del Dorian Gray institucional.

El gobierno vasco, su consejería de Educación, alega motivos éticos para castigar judicialmente a los autores del reportaje. Dan una importancia de fondo a lo que no fue sino forma y herramienta ¬la cámara oculta¬, confesando por tanto que carecen de argumentos para negar las miserias de su realidad tal y como fue contada por quienes sólo son culpables de periodismo. Y esa realidad robada por el reportaje nos permite apuntalar una certeza: que, más allá de la presencia titular del terrorismo de ETA, de los hechos de sangre y de los comandos emboscados en su existencia subterránea, el Norte se comenzó a perder cuando la España de la Transición, obsesionada por limpiarse de la chaqueta la mancha de café del franquismo, concedió al PNV el monopolio de la educación. De ahí salieron las «ikastolas», esas piscifactorías endogámicas en las que se alimenta al embrión de «gudari» desde una falsedad mitológica, histórica y geográfica que no puede culminar sino con el odio a España profesado por unos españoles demediados, adiestrados para perpetuar un conflicto, y a los que, con tal de amputarles la identidad inconveniente, se les prohíbe incluso expresarse en su propio idioma. Y aun con esto, hay quien todavía ve peligro y actos agresivos en izar una bandera en la plaza de Colón.

Precipitación y totalitarismo
Enrique de Diego Libertad Digital  12 Octubre 2002

La propuesta secesionista de Ibarretxe responde a la ilegalización de Batasuna, pero desde la precipitación. Es decir, el nacionalismo siempre ha sido nacionalismo, excluyente y totalitario. Sólo los complejos franquistas, tan presentes en el trato con los nacionalistas durante toda la transición, han hecho que la relación de los gobiernos con ellos haya seguido la senda de la cesión. No es el PNV el que está saliendo de la ambigüedad, son algunos constitucionalistas –no todos– los que están saliendo de la suya.

Desde esas premisas puede entenderse que se cite en fuentes gubernamentales que se descarta o no se contempla la aplicación del artículo 155. La Constitución es la base del Estado de Derecho. Se supone que está para cumplirse.

Es relevante en las declaraciones de Mayor Oreja la identificación del proyecto del PNV como totalitario. No el de Eta, que por supuesto. También el del PNV. Es del nacionalismo del que surge el terrorismo. El primero es la causa, el segundo el efecto. El PNV aspira a la limpieza ideológica y étnica. Tras Slobodan Milosevic, Ibarretxe representa el proyecto del último totalitarismo en Europa.

Gastados
FERNANDO ONEGA El Mundo 12 Octubre 2002

De golpe, la cuestión vasca ha dado un giro. A fecha de hoy, todo indica que Ibarretxe, si tuviera oídos, debería retirar, aplazar o cambiar su propuesta de status de libre asociación. Su utopía nacionalista ha durado exactamente doce días: los que tardado en recibir a la patronal Confebask. Y esto es lo más notable: los empresarios han sido más decisivos que todos los partidos y líderes políticos juntos. Han conseguido cambiar el clima social con un simple, pero razonado, escrito de rechazo a la iniciativa soberanista.

Desde el 27 de septiembre hemos escuchado encendidos discursos contra un Ibarretxe al que sólo comprendían sus compañeros nacionalistas de CiU y del Bloque, quizá por exigencias del guión de la Declaración de Barcelona. Populares y socialistas unieron sus manos para gritar un moderno no pasarán. Se anunciaron tragedias y cataclismos si avanzaba la idea de secesión. El presidente Aznar echó mano del fantasma de los Balcanes para dibujar el futuro de una Euskadi segregada. Y no faltaron las referencias al papel del Ejército como garante constitucional de la unidad de España. No parece que todo eso haya cambiado para nada la intención del lehendakari.Y lo que es peor: no ha cambiado la impresión popular de un destino incierto.

Quienes han cambiado el panorama han sido los empresarios. Y lo han cambiado por una importantísima razón: son vascos. Nadie les puede acusar, ni siquiera en el calor mitinero de la campa, de que defienden la opresión de Madrid o que son la Brunete capitalista, que podría decir Arzalluz. Significan el rechazo interior. Desmontan la idea de que toda la sociedad vasca acepta el modelo Ibarretxe.Ese es su inmenso poder: si el miércoles le hubieran dicho sí al lehendakari, el proceso sería imparable, por mucho que invoquemos la «balcanización». Diciendo no, han hecho más por la estabilidad que todas las apelaciones a la Constitución y al Estatuto.

Ahora bien: también Mayor Oreja y Patxi López son vascos y no consiguen el mismo efecto. No suena igual una referencia a la fractura social en boca de un político que en boca de un empresario.Algo está pasando. Y me temo que ocurra esto: que el lenguaje de la clase política se ha gastado. Se ha quemado. El político ocupa muchos titulares de la prensa, pero siempre con las mismas palabras. Truena en el mitin, pero aporta poca novedad de sonido y ninguna novedad intelectual. Abusa del partidismo y es proclive a imponer su razón.

El ciudadano entiende que los políticos hablan de oficio, porque tienen que hablar, pero siempre para decir lo mismo. En consecuencia, ese ciudadano pasa de sus mensajes, salvo cuando le ofrecen algo concreto. Y, como los empresarios hablan de cosas concretas y calculan efectos en la vida diaria, su mensaje cala más en la sociedad. Es una gran lección. Y es una magnífica noticia para la sociedad civil.

Autogobierno y Constitución
Editorial La Razón 12 Octubre 2002

El presidente del Grupo Popular en elparlamento autónomo vasco y vicesecretario general del PP, Jaime Mayor Oreja, ha dibujado lo que, en opinión compartida por la mayoría de la ciudadanía, debe ser el comportamiento constitucional frente al delirio soberanista de Ibarreche. Sin aspavientos, el representante popular mantiene que la Constitución es un todo, que ninguno de sus artículos puede descartarse y que, dado el caso, hay que aplicarlos sin vacilación. Naturalmente, Mayor incluye el debatido artículo 155, que prevé la suspensión de aquellas autonomías que atenten gravemente contra el interés general de España.

Aunque la simple mención del artículo 155 suele provocar espasmos en ciertos sectores políticos, y no sólo nacionalistas, no parece que haya nada que objetar al razonamiento. En estos días, vemos como el gobierno del Reino Unido se plantea la suspensión temporal de la limitada autonomía norirlandesa ante una crisis de gobernabilidad grave. Es más, Blair ha dicho al Sinn Fein, el brazo político del IRA, que no se puede mantener una doble estrategia paramilitar y política, y que en caso contrario las leyes británicas «llenarán el vacío».

Salvando las distancias, que son muchas, entre ambas situaciones, es prácticamente lo mismo que propone Mayor Oreja: a medida que el gobierno autónomo vasco incumpla la Ley, se llenará el «vacío» con la legislación en vigor. Hasta el 155, si fuera preciso.

LA PRESENCIA DE LOS MEJORES
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Octubre 2002

EN su ensayo España invertebrada, Ortega y Gasset resume las causas de los males nacionales, de la desvertebración histórica en dos principales: el particularismo, y su consecuencia, la acción directa, y la ausencia de los mejores. Junto a otros análisis historiográficos discutibles, no creo que este diagnóstico orteguiano haya perdido vigencia. Al fin y al cabo, el mayor problema nacional es un caso clamoroso y criminal de particularismo y de acción directa. El separatismo es sólo una forma de particularismo, no la única. Éste consiste en la tendencia de lo que de suyo es parte a sentirse y considerarse como un todo aislado y autosuficiente. Puede afectar a una región y también a una profesión o a cualquier grupo social. Si el particularismo fuera, como Ortega pretende, una de las dos raíces de los males seculares de España, entonces no habría hoy nada tan vinculado a la peor parte de la tradición castiza de nuestra nación como el separatismo vasco.

La acción directa consiste en la pretensión de exigir a los poderes públicos la satisfacción de cualquier demanda particular mediante la presión directa y la coacción, despreciando los mecanismos de la democracia representativa y, concretamente, renunciando a dar razones y a convencer. Lo decisivo en la acción directa es la imposición. Y no cabe mayor imposición que la violencia terrorista. El terrorismo es la máxima y más terrible forma de la acción directa. Para acabar de recomponer el viejo panorama, hay que sumar la tradicional amenaza a la integridad territorial de nuestros tradicionales vecinos y amigos del sur y los problemas derivados de la inmigración. Todos ellos proceden de la desmoralización, de arraigadas insuficiencias intelectuales y morales. Si no fuera por esto, que no es poco, habría que retroceder quizá siglos para encontrar un estado mejor de la salud nacional.

De las causas diagnosticadas por Ortega quizá la más profunda sea la segunda, la ausencia de los mejores. Y es precisamente aquí donde se encuentre tal vez una razón para escapar del pesimismo. Pues no sé en otras épocas, pero en la actual no cabe deplorar la absoluta ausencia de los mejores. Para limitarnos al problema del totalitarismo vasco, la actitud de una minoría de ciudadanos está siendo ejemplar. Son los protagonistas de un movimiento cívico de defensa de la vida y de la libertad, que está arrastrando tras él a cientos de miles de personas que se resisten a vivir sometidas a terror y servidumbre. Son los concejales, militantes y cargos públicos del PP y del PSOE, dispuestos a arriesgar la vida por la libertad. Ellos son los que pueden sacudir las conciencias y derribar complicidades y cobardías de la masa inerte. Dentro de siete días encabezarán una manifestación en San Sebastián. Si no fuera por ellos habría que abandonar toda esperanza. Gracias a ellos, podemos celebrar la presencia de los mejores.

No hay problema colectivo que no posea una raíz educativa y, por lo tanto, una solución igualmente pedagógica. Detrás de cada problema político y social late un error intelectual y moral, producido por el predominio de las opiniones extraviadas, es decir, por la ausencia de los mejores. El día de la Fiesta Nacional no es tanto ocasión para celebrar éxitos y progresos como para criticar y corregir errores. Y los que padecemos son tan de bulto que no parece iluso pensar que terminen por derrumbarse. Sobre todo si una minoría enérgica y ejemplar consigue galvanizar a la mayoría social.

Atrapados en el círculo
TONIA ETXARRI/ El Correo 12 Octubre 2002

Que el lehendakari necesita lograr, por vía populista, el apoyo que no tiene en el Parlamento para sacar adelante su plan para la convivencia entre Euskadi y España, y por eso está celebrando sus rondas, es una constatación que nadie pone en duda. Ni los que ya han desfilado por Ajuria Enea, (los que han hablado y los que no han dicho ni pío), los que desfilarán y los que, ¿ quién sabe?, no vayan a cruzar la puerta, como las víctimas del terrorismo, que todavía no han sido convocadas. Resultaría sorprendente que Ibarretxe no tuviera en cuenta -si es que quiere demostrar que su plan se trata de una propuesta abierta- varios factores: a) Que las críticas que está recibiendo no se centran en que su plan sea una ensoñación sino en que no contempla la prioridad de combatir a ETA y, con eso, deja abandonada a la mitad de la población amenazada por no ser nacionalista. b) que tendrá que hacer algo más que tomar nota cuando los reparos le vienen del rector de la UPV o, por ejemplo, de la agrupación empresarial vasca, por excelencia, Confebask, que, por su peso (13.000 empresas, inversoras, generadoras de riqueza), no puede ser equiparada a las agrupaciones de pensionistas, por ejemplo, (con todos los respetos hacia los jubilados); de la misma forma que una agrupación social no puede ser comparada con los partidos que, como el PP y el PSE, son respaldados en las urnas por 580.180 ciudadanos vascos (y vascas).

Dicho esto, más recomendable que el Gobierno de Aznar se dedique a recordar que «el Estado de Derecho tiene instrumentos para impedir la superación del marco legal», será emplazar a Ibarretxe a que escuche a los que se sienten, más que frustrados políticamente, abandonados a su suerte ante el 'lobby' de ETA por no ser nacionalistas. Confebask (Román Knörr y José G. Zubía han tenido el mérito de unificar la opinión de sus miles de asociados) han marcado, con su reparo, un punto de inflexión en los mensajes recurrentes del Gobierno vasco : «Los que rechazan este plan no tienen alternativa». Siguen las rondas sobre las que planea un mensaje contradictorio: «Son sólo para hablar» y «si no logra mayor consenso que el obtenido con el Estatuto se considerará un fracaso».

En el Congreso de los Diputados se 'cocina' de verdad con las medidas de protección a los amenazados. Al PNV le empieza a dar reparos quedarse solo ante una cuestión tan sensible. «Que Batasuna diga a ETA que se esfume y así empezará el debate político», dice el PSE, que recuerda Irlanda. Adams, a quien por cierto se le censuró la voz en directo en televisión durante un año, convenció al IRA de que tenía que dejar las armas. Cuando Otegi esté dispuesto y, además tenga influencia sobre ETA, podremos salir de este círculo infernal de la incomunicación. ¿Cómo logrará Ibarretxe el consenso más grande de la historia de Euskadi sin cambiar ni una minúscula de su texto? No se pierdan el próximo capítulo.

Mayor Oreja ante el secesionismo: "Nada de la Constitución se descarta, tampoco el artículo 155"
E.D. Libertad Digital  12 Octubre 2002

El Gobierno de Ibarretxe amenaza cada día con una nueva apuesta por la ilegalidad: referéndum, subvenciones sobre competencias ajenas, ampliación de la Ertzaintza, etc. Ahora Mayor Oreja, en declaraciones a la revista ÉPOCA, dice que frente a ello “nada de la Constitución se descarta, tampoco el artículo 155” de la Constitución.

 Desde que Ibarretxe anunció que tenía un plan para el País Vasco, todas las intervenciones de cualquier miembro del Gobierno Vasco suponen violaciones de la Ley. No es que antes no las tuviera pensadas. Es que ahora alardea de ellas. La revista ÉPOCA publica en su edición que este viernes sale a la venta una entrevista con el presidente del grupo parlamentario popular en el País Vasco y ex ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja. Quedan claros sus argumentos.

Dice Oreja que “estamos en una declaración de intenciones, que tiene una serie de apuntes que él anuncia (Ibarretxe), de incumplimientos parciales, que los coloca en el tiempo, dentro de unos meses, y luego lo que nos plantea es un flagrante incumplimiento en doce meses. Tenemos que responder a todos los incumplimientos parciales. Y ver si esos incumplimientos le confirman en su anuncio de hacer un acto marcadamente ilegal. Nosotros, conocido el trayecto, tenemos que interiorizar que debemos saber recorrer ese sendero, que tenemos fortaleza democrática para recorrerlo, para saber decir que no, no una vez, sino cuantas haga falta. Y aplicar la ley no una vez, sino cada vez que sea necesario”.

El presidente del Gobierno, José María Aznar dejó también claro que “existen las vías” para poner freno al paquete de ilegalidades que ahora propone Ibarretxe como salida al proyecto secesionista de todo el nacionalismo vasco.

Mayor Oreja añade: “No nos debe entrar el vértigo a nosotros. Ibarretxe es el que debe tener vértigo. El nacionalismo vasco se está precipitando, porque está perdiendo la batalla. Es un señor que ni tan siquiera saca unos Presupuestos de la comunidad autónoma. Es como un saltador de altura que no es capaz de saltar sesenta centímetros y dice a todos: mi objetivo en un año es saltar 2,50”.

Referéndum “marcadamente ilegal”. ETA de capitán
Respecto a la convocatoria de un referéndum desde el Gobierno vasco, afirma que “es marcadamente ilegal. No hay posibilidad de celebración. No sólo legal y jurídica, tampoco política”. Para Mayor Oreja, “ETA no va a aceptar con facilidad que el PNV se imponga en el conjunto del nacionalismo. Y van a maltratar políticamente al PNV. Porque quieren romper, pero siendo ellos los líderes, los capitanes, los jueces y los jefes. Y ahora ETA está legitimada por el PNV, pues le ha dado la razón en la ruptura. El PNV dice ¡ETA tenía razón! Pero ETA responde: no vamos a romper como tu quieras, no heredándome a mi. De hecho, va a haber una gran pugna en el seno del nacionalismo”.

Desprecio a las víctimas. Un “proyecto con los verdugos”
Tanto PP como PSOE coinciden en reclamar que lo prioritario en el País Vasco es acabar con el terrorismo de ETA. Para los que han sufrido – ya para los que temen sufrir– un atentado etarra, las palabras de Ibarretxe son burlas ante su desgracia. Explica Mayor Oreja en ÉPOCA que la propuesta de Ibarretxe, “es que es un proyecto que se hace de espaldas a las víctimas. Porque está mucho más asociado con los verdugos. Es un proyecto con los verdugos. No es un status de libre asociación, es un status de asociación con el terror”. “Quieren hacer del nacionalismo la cosmovisión. La necesidad de que todo lo vasco sea nacionalista. Es un proyecto totalitario”.

Basta Ya convoca a la sociedad vasca a manifestarse contra el «nacionalismo obligatorio»
M. ALONSO ABC 12 Octubre 2002

SAN SEBASTIÁN. La iniciativa ciudadana Basta Ya consideró ayer que la propuesta del lendakari, Juan José Ibarretxe, es un paso más en la estrategia de imposición de la ideología nacionalista a una sociedad plural, por lo que llama a los vascos a participar en una manifestación contra el «nacionalismo obligatorio» el próximo día 19 en San Sebastián.

La sociedad vasca está siendo presionada desde sus propias instituciones para que asuma como propio el proyecto nacionalista, que, según dijo ayer en San Sebastián el filósofo Fernando Savater, es uno de los proyectos, pero no el único, que secundan los vascos en las urnas.

A la presentación de la manifestación asistieron los socialistas Mario Onaindía, Rosa Díez y José Antonio Maturana; el presidente de Nuevas Generaciones del PP vasco, Santiago Abascal; la presidenta de la Fundación para la Libertad, Edurne Uriarte; los familiares de víctimas del terrorismo Reyes Zubeldía, viuda del edil de UPN José Javier Múgica, y Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez; además de Nicolás Redondo padre, el jesuita Antonio Beristain, el ertzaina Joseba Bilbao y el profesor de la UPV Carlos Martínez Gorriarán.

Fernando Savater consideró que sólo con este tipo de movilizaciones puede visualizarse que existen muchas personas en el País Vasco que piensan diferente a lo que defiende el lendakari y su partido y que no se sienten identificadas con el «pueblo vasco» al que ellos se refieren.

El filósofo vasco denunció los planteamientos nacionalistas que asocian la consecución de la paz con más nacionalismo, con lo que «parece que si uno dice no a ese planteamiento es que no le gusta la paz»; defendió el derecho a querer paz, sin querer más nacionalismo, y explicó que no se trata de oponerse a ningún proyecto, sino de defender la pluralidad, porque «cuando uno dice sí a la Constitución y el Estatuto, está defendiendo la bandera del Estado español y también la ikurriña, el castellano y el euskera».

Carlos Martínez Gorriarán denunció la«propuesta de matrimonio forzoso» que para el País Vasco francés y Navarra contiene los planes del lendakari, mientras que el ex líder de UGT, Nicolás Redondo, reivindicó el imperio de la ley y la democracia como garantías para los ciudadanos.

El jesuita Antonio Beristain hizo hincapié en que la justicia debe estar centrada en los más necesitados y «hoy difícilmente se encontrarán personas más necesitadas que las macrovíctimas de la violencia», señaló refiriéndose no a las personas asesinadas, sino a todas aquellas entre las que se extiende el miedo ya que son potenciales víctimas de ETA. El ertzaina Joseba Bilbao advirtió del riesgo de que lo que está ocurriendo «nos lleve hacia la barbarie», recordando lo ocurrido en Europa del Este.

Urquijo: “El PNV no soporta que el resto de España conozca el clima de miedo que se vive en Euskadi”
EFE Libertad Digital  12 Octubre 2002

El parlamentario vasco del PP, Carlos Urquijo, dice que las críticas del PNV a la emisión en Tele 5 del reportaje del El Mundo TV "La cara oculta de Euskadi" reflejan que esta formación "no soporta que el resto de España conozca la falta de libertad y el clima de amenaza y miedo que se vive en Euskadi".

La secretaria de la Ejecutiva del PNV, Josune Ariztondo, calificó de "escandaloso" e "injusto" que el Estado "no sólo permita sino que no impida las tergiversaciones" que, en su opinión, se dieron en el citado programa. Ante estas manifestaciones, Urquijo replicó a través de un comunicado que "escándalo es comprobar por las imágenes la impunidad con la que actúan y amenazan los simpatizantes de ETA".

El parlamentario popular instó a los nacionalistas "a endurecer su política contra los radicales para erradicar las situaciones denunciadas en el reportaje". "En vez de criticar un reportaje de televisión y reprochar, nada menos que al Estado, su emisión, el PNV tiene la obligación de evitar que se produzcan todas estas situaciones denunciadas en la cinta, a través de una política más firme contra el terrorismo y colaborando con las actuaciones políticas y judiciales a favor de la libertad", recalcó Urquijo.

Lanzan varias granadas contra un cuartel de la GuardiaCivil en la localidad navarra de Urdax
Varios guardias civiles han resultado heridos de carácter leve tras un ataque con granadas lanzadas esta mañana contra el cuartel de Urdax (Navarra). Según informaron hoy fuentes de la Delegación del Gobierno en Navarra, el ataque se produjo en torno a las 7 de la mañana, provocando «algunos heridos» de carácter leve por cortes de cristales que saltaron por los aires debido a la deflagración.
Ep/Efe/Servimedia - Navarra.- La Razón 12 Octubre 2002

Varios guardias civiles han resultado heridos de carácter leve tras un ataque con granadas lanzadas esta mañana contra el cuartel de Urdax (Navarra). Según informaron hoy fuentes de la Delegación del Gobierno en Navarra, el ataque se produjo en torno a las 7 de la mañana, provocando «algunos heridos» de carácter leve por cortes de cristales que saltaron por los aires debido a la deflagración. Las mismas fuentes agregaron que los impactos afectaron a los dos pabellones que componen el inmueble y que han quedado con más de la mitad de los cristales rotos y algún desperfecto en paredes.

Los terroristas instalaron cuatro tubos lanzagranadas con temporizador. Fuentes oficiales informaron de que los artefactos estaban instalados en un monte frente al cuartel y que debían accionarse a las siete de la mañana como ocurrió con tres de ellos, dos que impactaron en el cuartel y un tercero que fue a caer al río.
La cuarta granada quedó en la lanzadera y especialistas en desactivación de explosivos del grupo TEDAX se encuentran en el lugar para desactivarla después de inspeccionar la zona y comprobar que no hay en ella ninguna trampa.

En este cuartel están destinados alrededor de una decena de agentes que viven con sus familias. Tras el ataque, se ha puesto en marcha un «amplio dispositivo para evitar posibles riesgos» y la tranquilidad ya ha vuelto a Urdax, un pueblo de unos 400 habitantes situado a cinco kilómetros de la frontera con Francia.
Hace ya seis años, en enero de 1996, los terroristas atentaron también contra este mismo cuartel de la misma manera y desde el mismo monte, situado a menos de cien metros del cuartel.

El atentado se dejó sentir en toda la localidad, con fuerza en un hotel próximo al cuartel, donde se escucharan «como si fueran tres bombas, que han hecho temblar el edificio», y de forma mucha más tenue al otro extremo del pueblo, en el domicilio del alcalde, situado a más de un kilómetro y con un monte en medio, donde oyeron unos ruidos y notaron que se movían los cristales, pero pensaron que era el viento que se había desatado poco antes.

ETA indica a los empresarios extorsionados que se dirijan a la «izquierda abertzale» para pagar el chantaje
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 12 Octubre 2002

En algunas de las misivas enviadas, los terroristas amenazan de muerte a los empresarios que se han negado reiteradamente a ceder a la extorsión

MADRID. ETA sigue utilizando su trama financiera de la «izquierda abertzale» para chantajear a los empresarios del País Vasco y Navarra, según se constata en las últimas cartas que ha enviado para el cobro del «impuesto revolucionario».

En estas últimas misivas, la banda terrorista indica a su destinatario que «para pagar la cantidad debe dirigirse a los habituales círculos de la izquierda abertzale manteniendo una discrección extrema y absteniéndose de poner en conocimiento de cualquier cuerpo policial la existencia de esta relación entre ETA y usted». Las distintas operaciones policiales contra las tramas financieras de la banda en España han puesto al descubierto la implicación de batasunos y hasta de miembros del sindicato LAB en el cobro del denominado «impuesto revolucionario».

Extorsión desde la «herriko»
Así, por ejemplo, el jefe de una red de chantajistas desmantelada por la Ertzaintza en 1992 era el entonces dirigente de Herri Batasuna Felipe San Epifanio, «Pipe», que después formó parte del «comando Barcelona». Un año después, la propia Policía autónoma neutralizaba otra red entre cuyos miembros figuraban Javier Lazcano y José Ramón Arechaga, responsables de las «herriko tabernas» de Vergara y Bilbao, respectivamente. Precisamente, en la oficina de HB en Vergara los agentes se incautaron de una máquina de escribir con la que se habían elaborado misivas para el chantaje. El jefe de esa trama era Iñaki Arietaleaniz, que entonces trabajaba en una empresa del dirigente batasuno José Luis Elcoro. En otra ocasión, varios empresarios denunciaron a Iñigo Iruin como la persona que había representado a ETA en las negociaciones para el pago del «impuesto revolucionario» que les había exigido la banda. La Justicia ha actuado también contra otros abogados batasunos por hechos similares, como José Antonio de la Hoz Uranga, Álvaro Reizábal y José María Elosúa.

En una de estas cartas enviadas recientemente por ETA, a la que ha tenido acceso ABC, los terroristas exigen a su destinatario cerca de cien mil euros y le advierten que «el no contestar afirmativamente a esta petición le haría acreedor de las medidas que Euskadi Ta Askatasuna (ETA) decida aplicar contra usted y sus bienes».

A continuación, la banda señala que hay empresarios que siendo conscientes de la situación por la que atraviesa el País Vasco, «y a pesar de lograr su capital explotando a trabajadores, contribuyen económicamente a la construcción de Euskal Herria». Sin embargo, según los terroristas, «hay otros que creen que la negación de los derechos democráticos de Euskal Herria no es su problema; y, finalmente, los hay que contribuyen de buen grado al mantenimiento de la situación de opresión actual».

En otra carta, ETA lanza ya una abierta amenaza a su destinatario por resistirse a pagar las cantidades que le ha estado exigiendo. «Al no haber entregado a Euskadi Ta Askatasuna la ayuda económica exigida, por importe de 160.000 euros y habiendo vencido los plazos estipulados, le comunicamos que a partir de este momento tanto usted como todos sus bienes se convierten en objetivo operativo de ETA, quedando en manos de nuestra organización el cuándo y el cómo actuar contra usted, un declarado enemigo de la lucha por la libertad de Euskal Herria». Pero dicho ésto, la banda se muestra dispuesta a retirar la amenaza si el destinatario se replantea su posición inicial y cede a la extorsión. «Evidentemente -apuntan los terroristas-, la única forma de hacer reversible esta decisión es la inmediata entrega de la cantidad demandada».

Expertos en la lucha antiterrorista subrayan que cuando ETA se ve obligada a enviar estos «recordatorios» es porque hay muchos empresarios y profesionales de diversos colectivos que plantan cara al chantaje. No obstante, reconocen que hay todavía una cantidad nada despreciable de otros que optan por pagar.

La resistencia de muchos a ceder al «impuesto revolucionario» queda también demostrada por el hecho de que los últimos «comandos» desarticulados tenían entre sus objetivos a empresarios.

Las exigencias lingüísticas de Pujol podrían impedir la expansión de Localia TV en Cataluña
Libertad Digital 12 Octubre 2002

Jordi Pujol está dispuesto a legalizar a todas las televisiones locales que emiten en Cataluña, pero sólo si emiten el 60% de su programación en catalán. Localia TV, la cadena ilegal de Polanco, no tiene más que una emisora en Cataluña, concretamente en Viladecans (Barcelona). Al emitir programación en cadena desde Madrid, Localia tiene difícil su expansión en este comunidad.

Según publica La Vanguardia, la Generalitat quiere regularizar y ordenar ya el mapa de las televisiones locales catalanas. El Gobierno que preside Jordi Pujol tiene previsto, antes de un mes, aprobar un decreto por el que se dará seguridad jurídica a todas las emisoras catalanas siempre y cuando cumplan una serie de requisitos básicos, como la exigencia a los canales privados de emitir, al menos, un 60% de su programación en catalán. En el caso de los canales municipales, el texto, al que ha tenido acceso La Vanguardia, prevé que "la lengua normalmente empleada ha de ser el catalán".

Sin embargo, las reformas sobre la televisión local que ha iniciado el Gobierno central, a través de la ley de Acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado 2003, entra en conflicto con los propósitos que promueve la Generalitat. El Gobierno quiere vincular la ordenación de los casi novecientos canales de televisión local que funcionan actualmente en España con la implantación de la televisión digital terrestre (TDT). Además, el Gobierno prevé asumir las competencias reguladoras en el caso de las locales que emitan en cadena en varias comunidades autónomas a la vez, como es el caso de Localia TV, la cadena ilegal de Polanco.

Pero el Gobierno de Cataluña lo tiene muy claro al respecto. Según el director general de Medios Audiovisuales, Roger Loppacher, aquellas estaciones de televisión catalanas que estén integradas en redes supraautonómicas, también estarán obligadas a cumplir la normativa lingüística de la Generalitat, en una clara alusión a Localia. Además, según el decreto que prevé aprobar el Gobierno catalán, el texto establece que el uso del catalán se ha de “distribuir equitativamente en todas las franjas horarias”, lo que afectaría sensiblemente a Localia, que tiene muchas de sus franjas cubiertas por la programación en cadena y, por tanto, no podría hacer esa distribución equitativa.

El decreto impondrá además que el 60 por ciento de la programación de cada televisión local tendrá que ser de producción propia, aunque se computará como tal “hasta un 40 por ciento de la programación coproducida o realizada por terceros en Cataluña”. Esta condición también afectaría a Localia, porque más del 50 por ciento de su producción es en cadena y, por tanto, los programas se hacen en Madrid o se compran –películas y transmisiones deportivas–. No obstante, Localia podría vadear esta última condición si trasladase su centro de producción a Cataluña –como pidió el alcalde de Barcelona, Joan Clos, a Jesús Polanco–. Pero eso está por verse, porque si otra comunidad autónoma legisla en el mismo sentido y exige que la producción se haga en su territorio, Localia no podría seguir emitiendo su programación actual.

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