AGLI

Recortes de Prensa     Martes 15 Octubre  2002
UN VASCO MALO
JAIME GONZÁLEZ ABC 15 Octubre 2002

La audiencia avala a Garzón
Editorial La Razón 15 Octubre 2002

Ánimo, Juanjo
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 15 Octubre 2002

La alternativa es el Estatuto
JESÚS EGUIGUREN El País 15 Octubre 2002

Mario Vargas Llosa: «Detrás del nacionalismo se agazapa la xenofobia y el terrorismo»
ANTONIO ASTORGA ABC 15 Octubre 2002

Oreja dice que los ataques de Arzalluz a Confebask son “el mejor retrato de su carácter totalitario
Efe Libertad Digital  15 Octubre 2002

El TS admite las demandas para deslegalizar a Batasuna, que debe pagar por la «kale borroka»
F. Velasco - Madrid.- La Razón 15 Octubre 2002

Agur Euskadi (y II): El viaje hacia ninguna parte
RAFAEL JIMÉNEZ ASENSIO El Correo 15 Octubre 2002

UN VASCO MALO
Por JAIME GONZÁLEZ ABC 15 Octubre 2002

SI el plan soberanista de Ibarretxe «no tiene marcha atrás» -como han advertido Egíbar y Azkárraga- el lendakari podría haberse ahorrado la ronda de contactos con los representantes sociales. Hubiera sido más sencillo enviarles por correo una fotocopia del proyecto de libre adhesión del País Vasco con una breve nota a pie de página: «Esto es lo que hay». Pero el lendakari, acaso imbuido del espíritu del lema que llevó a los nacionalistas a manifestarse contra la ilegalización de Batasuna -«Todos los proyectos, todas las ideas»- quiso recabar la opinión de la sociedad civil.

Román Knörr acudió a la sede de la «lendakaritza», dejó que Ibarretxe se explicará y luego, respetuosamente, discrepó. Lo hizo con la pulcritud y el tono que ha caracterizado siempre al presidente de la patronal vasca, que no pretendía molestar (un riesgo innecesario), sino subrayar el contrasentido de un plan en el que no aparece ETA ni hay referencia alguna al fin de la violencia. Knörr le hizo ver que la fórmula de libre adhesión se olvidaba de la mitad del pueblo vasco, un «lapsus» de concepto que hacía inviable la propuesta. Y en esto, desencajado, llegó Arzalluz al grito de «¡traición! ¡traición!». Señalaba a Knörr con el dedo (lo que en el País Vasco es un peligro, además de un gesto de mala educación) y repetía lo de siempre: ellos o nosotros; Aznar o yo. Como el presidente de los empresarios vascos se ha atrevido a discrepar, Román Knörr es ya un traidor, «un mal ejemplo» que «vendió la empresa que dirigía a los americanos», un vasco malo que habla «bajo la propaganda del miedo económico que está dando Madrid». El plan soberanista «no tiene marcha atrás», pero la ronda de contactos de Ibarretxe continúa. Para quien discrepe, se hace obligatorio el uso del casco

La audiencia avala a Garzón
Editorial La Razón 15 Octubre 2002

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional confirmó ayer la responsabilidad civil de Batasuna en los daños provocados por la violencia callejera de los cachorros de Jarrai, Haika y Segi, en lo que supone, una vez más, el aval de la Audiencia a la instrucción del juez Baltasar Garzón. Al margen de lo que representa de avance en el cerco judicial a los dirigentes de la coalición por su presunta vinculación con ETA, el auto de la Sala, que no se puede recurrir, incide en uno de los valores más importantes para la supervivencia de cualquier organización criminal: el dinero. La resolución, redactada por el presidente del Tribunal, Siro García Pérez, establece definitivamente que HB, EH y Batasuna deben pagar una fianza de más de 24 millones de euros por los daños ocasionados. Cuando Garzón decretó la medida cautelar los batasunos alegaron que no se podía sancionar de ese modo a personas jurídicas por hechos imputables a personas físicas. Pero la Sala de lo Penal, en una interpretación novedosa, tira por tierra los argumentos de los encausados. Según establece, la ley permite aplicar a Batasuna «la responsabilidad civil directa y solidaria, como la de los individuos sobre los que recae la responsabilidad penal, ya que, sino es posible imputar a las entidades (...), cabría sostener, por semejanza en las relaciones entidad-individuo, que esa solución es la adecuada». Después de esto, la confirmación de los embargos y de las demás resoluciones vendrán en cascada.

Ánimo, Juanjo
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 15 Octubre 2002

Esto de que el lehendakari te seleccione para dialogarte es una distinción no exenta de riesgos. El lehendakari no parece muy buen escuchador. O quizá es que se distrae cuando no le toca hablar a él, le pasa a mucha gente, porque después de que Confebask expusiera sus muy rotundas e inequívocas críticas a la propuesta de libre asociación, les despidió diciendo: «Espero seguir contando con vosotros para el desarrollo de mi plan».

El departamento de 'agit-prop' del partido-guía no debió de ver con tanto optimismo la postura de Confebask, porque les ha echado encima todo su potencial mediático y a los trescientos empresarios leales. Es de suponer que tienen más, porque 300 son muy pocos entre los 13.000 que conforman la patronal vasca.

Eso sí, deben de ser los mejores. Román Knörr ha sido acusado por Arzalluz de no ser empresario ni nada, de haber vendido la empresa familiar a los americanos; total, un funcionario, no como esos empresarios del partido que llevan veinte años demostrando un amor al riesgo rayano en la temeridad y su legendaria capacidad de iniciativa al frente de empresas públicas cuyas pérdidas pagamos a escote entre todos los ciudadanos vascos.

Debo confesar una curiosidad extraordinaria por conocer la lista de los 300. Seguramente uno es un malpensado y la práctica totalidad de ellos están al frente de una empresa propia, no del Gobierno vasco; no hay entre ellos adjudicatarios de obra pública del Gobierno y las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa y tampoco perceptores de subvenciones de los departamentos de Industria y Trabajo.

El partido-guía tiene una tendencia natural a entonar el prietas las filas cada vez que alguien ejerce el derecho democrático a expresarse si su opinión no es coincidente. No les hacía falta. Si el rector de la UPV es crítico, tenemos a favor al rector magnífico de la Universidad de Mondragón, váyase lo uno por lo otro. Se llama luego al director de la Academia Almi y ya tenemos la enseñanza con nosotros.

Tras el asesinato de Fernando Buesa, cuando Ibarretxe comenzó a dar pruebas de que no se sentía lehendakari de todos, empezó a circular un correo electrónico titulado «Ánimo Juanjo» cuyo texto era el siguiente: «Ante la campaña de acoso a la que determinados medios y partídos políticos están sometiendo a nuestro Lehendakari, en estos díficiles momentos que vivímos todos los vascos, os ruego envieís unas palabras de ánimo a Juanjo Ibarretxe a esta dirección de correo electrónico: LEHEN-BEGO@ej-gv.es Muchas gracias» (Los acentos se repartían así por el texto original). Pues por un servidor no ha de quedar: Aupa, Juanjo, que es más nuestro.

La alternativa es el Estatuto
JESÚS EGUIGUREN El País 15 Octubre 2002

Jesús Eguiguren es presidente del PSE-EE (PSOE).

Los planes anunciados por el lehendakari Ibarretxe ante el Parlamento vasco, en el Pleno de Política General del día 27 de septiembre, han tenido algunos efectos positivos. Entre ellos, hacernos a todos conscientes de la gravedad de la situación en el País Vasco, y los peligros que comporta. Y, en segundo lugar, clarificar cuál es la estrategia real del nacionalismo gobernante, que, durante demasiado tiempo, ha jugado a ocultar sus objetivos, lo que amortiguaba las resistencias sociales y dificultaba las respuestas políticas. Queda, además, desmontado el mito del diálogo político, uno de los grandes espejismos que presidían la política de Ibarretxe, porque resulta evidente que su propuesta no la ha realizado precisamente para llegar a acuerdos con el PSOE o con el PP. No está pensada para convencer a quienes representan a la mitad de la sociedad vasca, sino para obtener en su favor una adhesión social utilizando todos los instrumentos del poder, con el fin de negociarla con el Estado en posición de fuerza y, en última instancia, para perpetuar la hegemonía nacionalista en Euskadi.

Ibarretxe, al frente del nacionalismo gobernante, ha optado por romper el consenso estatutario, quebrando así la mejor tradición de la política vasca: el pactismo. Algo que, si en sí mismo es ya grave, lo es todavía mucho más teniendo en cuenta que los partidos constitucionalistas se encuentran en una absoluta desigualdad de condiciones frente al nacionalismo, por la amenaza directa de ETA. Recordemos que, en su último comunicado, la organización terrorista amenazaba abiertamente con atentar no sólo contra sedes del PSE-EE y del PP, sino, además, contra sus actos públicos.

Por otra parte, es general la percepción de que lo que propone Ibarretxe plantea un serio problema político no sólo en el País Vasco, sino en el conjunto de España. Su encaje en la Constitución actual es imposible y su eventual aplicación plantea una gran inquietud a los autonomistas. De ahí la necesidad de responder acertadamente a este desafío. Pero enfocar el presente de una manera adecuada requiere una cierta perspectiva histórica. Creo, por eso, que es conveniente aludir a precedentes de la historia contemporánea del País Vasco, porque nos aportan enseñanzas importantes que pueden evitar que nos equivoquemos en el diagnóstico y en su tratamiento.

Recordemos, por ejemplo, que, en el último tercio del siglo XIX, los integristas y reaccionarios vascos confluyeron con el carlismo antisistema contra el Estado democrático, preludiando la segunda guerra carlista, al grito de 'Sálvese la religión y perezcan los fueros'. Más de un siglo después, el error se repite, aunque ahora con otro lema: 'Sálvese el proyecto nacionalista y muera el Estatuto'. Cosa distinta es que la mayor solidez del Estado de derecho evite que el Estatuto pueda perecer, como antes perecieron los fueros.

Recordemos, igualmente, que el viaje a Estella del nacionalismo no es de ahora. También al inicio de la II República, el nacionalismo vasco se fue a Estella para aliarse políticamente con la derecha carlista e integrista vasco-navarra que luego se alzaría contra la legalidad democrática republicana. ¿Y qué pedían los nacionalistas, haciendo causa común con la derecha más reaccionaria? Su 'ámbito vasco de decisión', que en aquella época se centraba en arrebatar al Estado sus competencias para mantener relaciones con el Vaticano. En aquel entonces, el PNV supo desmarcarse a tiempo de esas alianzas. Supongo que, tarde o temprano, y si el paralelismo funciona, también hoy acabará rectificando.

Los ejemplos expuestos son suficientemente ilustrativos como para dejar fijadas algunas conclusiones. La primera: que la relación conflictiva con el sistema constitucional español tiene en el País Vasco raíces tan profundas como el constitucionalismo liberal y progresista. La segunda: que este conflicto, más o menos abierto o soterrado según las épocas, constituye un elemento esencial del pluralismo vasco, caracterizado por que dos formas de pensar y de sentir lo vasco y lo español están presentes en el País Vasco desde el inicio de la época contemporánea, con presencia y distribución geográfica y social semejante a lo largo del tiempo. La tercera: que el factor religioso ha sido y es un elemento de gran influencia en la situación política de Euskadi. No creo que sea una casualidad que fuera precisamente un 31 de julio, festividad de San Ignacio, la fecha en que se fundaran tanto el PNV como ETA. No son, por tanto, desdeñables a efectos políticos las actitudes que la Iglesia católica vasca ha venido manteniendo, como, por ejemplo, su toma de postura con respecto a la Ley de Partidos.

De todos estos datos pueden extraerse algunos principios de acción política, fundamentados en el más básico: que las soluciones hay que buscarlas allí donde el problema se manifiesta. Por eso entiendo que:

1. Se equivocará gravemente quien piense que la solución vendrá de la eliminación o marginación de las fuerzas en presencia en Euskadi, sean nacionalistas o estatutistas. El único arreglo posible seguirá basándose en el pacto interno.

2. Defender el pacto entre los vascos, frente al desafío rupturista del nacionalismo, implica defender activamente el Estatuto y su cumplimiento íntegro. Porque la autonomía vasca y la filosofía pactista en que se basa no son el problema, sino la solución. Quienes piensen que la aguda crisis política del País Vasco es consecuencia de una autonomía que habrá que suspender algún día, olvidan que es precisamente a los constitucionalistas y estatutistas a los que corresponde defender el Estatuto, desde el momento en que son los nacionalistas los que lo impugnan.

3. Tiene que ser la sociedad vasca la que haga frente a este desafío, porque las alternativas al nacionalismo no saldrán de los despachos de Madrid, sino desde las mismas entrañas de la sociedad vasca. Y este desafío tenemos que ganarlo en el seno de la opinión pública de Euskadi, potenciando y movilizando al tejido político y asociativo constitucionalista y autonomista y respetando su pluralidad interna. Porque quien utilice las diferencias legítimas que puede haber en su seno para mermar la fuerza de un partido o para imponer su predominio en el resto de España, estará de hecho trabajando para el nacionalismo.

4. Hay que evitar por todos los medios fomentar el victimismo nacionalista, que engorda para su provecho con el 'enemigo externo'. A la deriva actual del nacionalismo no se le podrá contrarrestar con eficacia -al contrario, se la reforzará todavía más- con argumentos propios del más rancio nacionalismo español. No será, por eso, con demagogias populistas, con excesos verbales ni entrando en guerras de símbolos, utilizando, por ejemplo, de forma partidista la bandera de todos los españoles, como se gane este debate en la opinión pública vasca.

5. Y lo que es más importante: hay que seguir combatiendo con eficacia al terrorismo y hacer que el Estado de derecho sea una realidad plena en el País Vasco. En caso contrario, sabemos ya de antemano quién va a ser el ganador de este pulso político. Son necesarias menos declaraciones grandilocuentes de cara a la galería y más medidas concretas para que la legalidad democrática se cumpla. Y ello, sin renunciar tampoco a establecer cauces de comunicación con el Gobierno vasco, aunque sólo sea para proteger con la aplicación de la ley los derechos de todos los ciudadanos vascos.

En definitiva, es necesario acometer una política que sepa aunar los principios y el pragmatismo, la firmeza democrática y el diálogo institucional y político. Una política que trate de desenterrar el espíritu del pacto y del compromiso que haga posible superar la situación de crisis permanente que vive el País Vasco. El nacionalismo gobernante ha optado por renunciar a este espíritu. Esta actitud obliga a que los demás hagamos del pacto y el entendimiento entre los vascos el eje de nuestra política. Lo tenemos que hacer con el Estatuto en la mano. Porque nuestra alternativa es el Estatuto.

Mario Vargas Llosa: «Detrás del nacionalismo se agazapa la xenofobia y el terrorismo»
ANTONIO ASTORGA ABC 15 Octubre 2002

El autor de «La fiesta del chivo» cree que hay una «paranoia en Europa contra el inmigrante». Y descree de las fronteras: «Soy un liberal clásico. Deberían abrirse».

MADRID. Mario Vargas Llosa, que presentó la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), de la que es presidente, se mostró muy crítico con la actitud europea hacia el inmigrante: «Creo que esa paranoia está muy alentada por los prejuicios xenófobos y racistas... como si la inmigración fuera portadora del terror, como si la inmigración viniera a destruir el empleo o a amenazar las llamadas «identidades nacionales», que sí son para mí un hechizo. Y creo que eso debe ser combatido porque detrás viene la xenofobia, el racismo y el nacionalismo, que es uno de los grandes flagelos de la Humanidad». En ese campo situó Vargas Llosa uno de los deberes de la Fundación: «Demostrar de una manera concreta, con cifras, que la inmigración no es nunca un problema, sino una solución a los problemas, no sólo para los países que exportan los trabajadores sino para los países que los importan. Detrás de la inmigración hay un derecho inalienable que debe respetar: el derecho de todos los seres humanos a no morirse de hambre, a encontrar un trabajo, a buscar unas condiciones de vida que les permitan sobrevivir y mejorar. Y en esos temas tendremos que ser muy activos».

Nacionalismo sin ideas
Borges sostenía que en el nacionalismo sólo se toleran afirmaciones. Mario Vargas Llosa evocó al maestro y denunció que el nacionalismo es uno de los grandes enemigos de la cultura democrática. Así explicó que «no sólo provocó las dos guerras mundiales -las más devastadoras de la Historia de la Humanidad-, sino que está detrás del armamentismo, por ejemplo, iberoamericano que ha hecho que a lo largo de la Historia nuestros países, misérrimos, se gastaran sus recursos armándose para defenderse unos de los otros».

Dice el escritor que quienes cegados por el nacionalismo hablan de las identidades nacionales o de la nación como valor supremo olvidan que la nación es una institución recientísima, que existe hace apenas un par de siglos y que la nación, en muchos casos, se constituyó a través de verdaderos genocidios de tipo cultural «para crear la ficción de la homogeneidad nacional». En este sentido entiende que una de las buenas cosas de la globalización es que está «desvaneciendo» esa idea tan rígida, tan monolítica, tan impermeable de la nación, haciéndola porosa e integrando las naciones en grandes conglomerados, como el caso de la «magnífica» Unión Europea. «Desde luego hay momentos en la historia de una sociedad -apostilló- en los que una actitud nacionalista puede ser positiva: la lucha contra el colonialismo, contra la ocupación, contra la invasión. Pero de allí inevitablemente siguen siempre unas consecuencia que son tremendamente negativas. Creo que esa es otra de las tareas que tiene delante una agenda liberal: combatir el nacionalismo detrás del cual muchas veces se agazapa la xenofobia, el racismo, el terrorismo». El autor recordó que de todas las ideologías, «la más pobre, la más mediocre, la única que no ha dado jamás un sólo pensador digno de recuerdo o digno de ser leído es el nacionalismo. Comunismo, socialismo o liberalismo han dado pensadores, buenos, vigentes, otros menos; pero el único que no ha dado un sólo pensador, un sólo filósofo, un sólo ensayista que sean intelectualmente respetables es el nacionalismo y esa es la mejor demostración de que detrás del nacionalismo no hay una idea; hay unos instintos, hay unas pasiones y cuando la vida de las naciones se funde en los instintos y en las pasiones el resultado inevitablemente es la violencia».

Oreja dice que los ataques de Arzalluz a Confebask son “el mejor retrato de su carácter totalitario"
Efe Libertad Digital  15 Octubre 2002

La ronda secesionista de Ibarretxe se está volviendo en su contra. De momento, el motor de la economía vasca, los empresarios, ha echado abajo su plan con abundantes críticas. A Arzalluz no le ha gustado y ha arremetido contra Confebask y su presidente, Roman Knorr. Mayor Oreja dice que este es “el mejor retrato del totalitarismo de Arzalluz”.

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, consideró en un comunicado que las críticas realizadas este lunes al presidente de Confebask, Román Knorr, son el "mejor retrato del carácter totalitario" de Xabier Arzalluz. Como los empresarios no comparten el plan y hasta lo ven peligroso para las inversiones, Arzalluz les ataca, les resta importancia y trata de desacreditar a su presidente.

El presidente del PNV cuestionó en una entrevista que Knorr represente a los empresarios vascos al criticar la propuesta de Ibarretxe y dijo que los dirigentes de las asociaciones empresariales son "básicamente funcionarios" porque los empresarios se dedican a sus negocios y que Knorr no es un "buen ejemplo" porque "vendió la empresa familiar a los americanos" y es consejero de un gran empresa como el BBVA.

Amenazas al disidente
Mayor Oreja calificó de "respuesta amenaza" la réplica de Arzalluz y comentó que "en este régimen los adversarios son enemigos, los discrepantes son siempre peligrosos antivascos y los críticos tienen que ser laminados y fulminados; por eso Arzalluz vuelve a responder con la amenaza y la descalificación personal". "El totalitarismo ha llegado a tal grado que ya no sólo no soportan el no, sino que tampoco aguantan la diferencia, por lo que Arzalluz necesita descalificar personalmente a quienes no piensan como él, como hacen todos los totalitarios", añadió.

El dirigente popular consideró que, después de las críticas a políticos, intelectuales y empresarios discrepantes con el nacionalismo, "mañana les tocará el turno a todas las organizaciones sociales que no estén en la disciplina del régimen". "La historia reciente nos recuerda que para Arzalluz e Ibarretxe las víctimas que se manifestaban tras el asesinato de Buesa eran del CESID. Hoy, la historia se repite y los empresarios, cuando discrepan, están al servicio de intereses oscuros, inconfesables y ajenos al País Vasco".

El TS admite las demandas para deslegalizar a Batasuna, que debe pagar por la «kale borroka»
La Audiencia Nacional respalda a Garzón al destacar la relación de HB con la violencia callejera
Batasuna recibió ayer un doble golpe judicial, procedente de dos tribunales diferentes. Con pocos minutos de diferencia, el Tribunal Supremo admitía a trámite las demandas interpuestas por la Fiscalía y el Gobierno, en las que se insta su deslegalización, y la Audiencia Nacional confirmaba que la coalición de Arnaldo Otegui deberá pagar 24 millones de euros por daños producidos por actos de «kale borroka» cometidos, presuntamente, por miembros de Segui. El Supremo también ha admitido a trámite el incidente de recusación de Batasuna contra la magistrada Milagros Calvo.
F. Velasco - Madrid.- La Razón 15 Octubre 2002

El Tribunal Supremo, el Pleno de la Sala Especial, admitió ayer a trámite las demandas interpuestas por la Fiscalía y el Gobierno en la que se instaba a la deslegalización de Batasuna, al entender que vulneró la Ley de Partidos. Con esta resolución se inician los trámites que pueden concluir, antes de las próximas elecciones municipales de mayo, con una sentencia en la que se declare su deslegalización y que tendría como consecuencia directa la imposibilidad legal de concurrir a esos comicios.

La admisión a trámite de las demandas se produce tras verificar los magistrados que concurren las circunstancias previstas en la ley.
Junto con la decisión, la Sala dio traslado a Batasuna de las dos demandas y de toda la documentación que las acompañan, para que, en un plazo máximo de 20 días, puedan alegar lo que considere oportuno en su defensa.
La Sala especial del TS también acordó en esa misma reunión admitir a trámite la recusación presentado por Batasuna contra la magistrada Milagros Calvo ¬quien por ello no participó en el Pleno¬, al entender que, en lo que a las citadas demandas se refiere, tiene un «interés en su desestimación» derivado de su presencia en una rueda de prensa del presidente de la APM, Suárez Robledano, en la que éste aseguró que, tras el silencio de Batasuna ante el atentado de Santa Pola, existían motivos para iniciar la deslegalización de la coalición proetarra. El magistrado Pedro Antonio Mateos García ha sido designado instructor del incidente de recusación contra Milagros Calvo, quien decidió no abstenerse al entender que no concurrían causas legales para ello.

Pagar por la «kale borroka»
Por otro lado, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional confirmó ayer la responsabilidad civil de Batasuna derivada de los daños causados en diversas acciones de «kale borroka», por valor de 24,3 millones de euros, cometidos, presuntamente, por miembros de la organización juvenil Segui en las «jornadas de lucha» convocadas tras la muerte de la etarra Olaya Castresana al explotarle la bomba que manipulaba. Esta resolución es firme y no contra ella recurso alguno.

La Sala de lo Penal ¬que la semana pasada también confirmó la decisión del juez Garzón respecto a la suspensión de actividades de Batasuna¬ destaca que los documentos e informes periciales que tanto Segui como la coalición de Otegui «están integrados en una mima organización, que es ETA-Militar, bajo la dirección de ésta».

En concreto, y en relación con la vinculación con actos de terrorismo callejero o «kale borroka», los magistrados afirman que existen indicios racionales, respecto a esos hechos, de que se ha producido una «interconexión Segui-Batasuna», de donde deriva la necesidad de adoptar contra ésta «medidas aseguratorias» de la responsabilidad civil. Pero, además, los magistrados consideran que la responsabilidad civil es directa (y solidaria), al igual que la de «los individuos sobre los que recae la responsabilidad penal, ya que si no es posible imputar a las entidades es por la exclusión en nuestro sistema de la responsabilidad penal de las personas jurídicas». Ademas, sostiene la Sala que en estos casos de violencia callejera, el «actuar natural y dañoso» es achacable «no sólo a los individuos ¬que los cometieron¬, sino también a Segui-Batasuna».

En la resolución del juez Garzón, ahora confirmada por la Sala, se acordaba el embargo «en cantidad bastante de dinero, valores, derechos, bienes muebles e inmuebles bastantes de los que sea titular, directa o indirectamente, o, a través de sus miembros, pero al servicio de la organización HB-EH-Batasuna», así como el embargo de créditos y subvenciones que pudiese recibir. Por otro lado, el ministro de Justicia, José María Michavila, calificó ayer en Luxemburgo de «magnífica» la decisión de la Sala y consideró que, de esta forma, se fortalece «el Estado de Derecho contra el terrorismo».

Agur Euskadi (y II): El viaje hacia ninguna parte
RAFAEL JIMÉNEZ ASENSIO /CATEDRÁTICO DE DCHO. CONSTITUCIONAL DE ESADE. UNIVERSIDAD RAMÓN LLUL. BARCELONA El Correo 15 Octubre 2002

La propuesta del lehendakari ha tenido, como era de suponer, una acogida dispar. Hay que ser conscientes de que pretende -en línea con la Declaración de Barcelona que en su día suscribieron PNV, CIU y BNG- 'ofrecer un modelo de relación para otros pueblos y nacionalidades del Estado español'. Dicho de otro modo: el lehendakari inteligentemente hace un guiño al resto de partidos nacionalistas para que apoyen una propuesta que se trufa de claro tinte 'plurinacional', pues, de su éxito o fracaso, dependerá en última instancia el futuro desarrollo del autogobierno de otras nacionalidades históricas. No puede, pues, extrañar que la reiterada propuesta haya recibido el apoyo tácito o expreso de la mayor parte del resto de fuerzas nacionalistas del espectro político español.

Pero en el discurso del lehendakari resulta intencionadamente muy oscuro todo lo relativo al proceso a través del cual se articulará definitivamente la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía. Con base, como no podía ser de otro modo (pues no hay otro 'banderín constitucional de enganche'), en la Disposición adicional primera de la Constitución y en la Disposición adicional del Estatuto, e invocando el derecho de autodeterminación de los pueblos reconocido en determinados textos internacionales que forman parte del Derecho interno, la propuesta 'parece' inclinarse por el 'procedimiento formal' previsto en el artículo 46 del Estatuto de Autonomía del País Vasco, pero la mera invocación numérica de ese precepto se disfraza en un complejo y opaco razonamiento en torno a la convocatoria de un hipotético referéndum para refrendar en su día la propuesta. De seguirse a pies juntillas el procedimiento de reforma estatutario, ni que decir tiene que 'el referéndum sólo podría convocarse si el Parlamento vasco aprueba el proyecto de reforma y éste es, asimismo, aprobado por las Cortes Generales'. Nunca con carácter previo. ¿Es ésta la voluntad del lehendakari? Todo parece apuntar que no.

Creo que cualquier analista serio sabía que, tras la deriva soberanista que se inicia en 1996, el PNV iba a plantear más tarde o más temprano una propuesta de este tono. Posiblemente haya desconcertado 'el momento', pero no creo que a los observadores de la realidad vasca les haya pillado desprevenidos 'el contenido'.

En verdad, hay algo que no se ha dicho (o al menos yo no lo he leído) en los múltiples comentarios que pululan sobre el particular: 'la propuesta de Ibarretxe, pese al tono apocalíptico con el que ha sido recibida (de ahí al fin del mundo va un corto trecho), no es más que una solución transitoria, no definitiva, al manido 'contencioso vasco'; es decir, se trata de 'un arreglo' temporal, una suerte de prórroga existencial, que, en lógica nacionalista, debería suponer la antesala de la independencia, cuya consecución final se aplaza a un momento histórico en el que 'las condiciones objetivas lo permitan'. El llamado problema vasco, déjense de engaños, no termina ahí. Seguirá conviviendo con nosotros. No hay soluciones mágicas a 'un problema' secular.

No cabe la menor duda de que al propio PNV le ha dado un miedo escénico atroz plantear de una vez por todas una alternativa independentista clara y contundente que, posiblemente, no sería entendida por la población (con el consiguiente desgaste que ello supondría) y ha preferido optar, una vez más, por 'una política gradual que poco a poco, prácticamente sin darnos cuenta, conduzca al pueblo vasco a la configuración de un Estado libre de cualquier atadura con el Estado español'. Es cierto que en esta decisión teñida de 'pragmatismo radical' ha podido pesar también la realidad europea (quedar fuera de la Unión Europea representaría el suicidio político del pueblo vasco) y en no poca medida la balanza comercial (el mercado español es lo suficientemente importante como para no perderlo de la mañana a la noche).

Lo que ya es más dudoso es que 'el resto del pueblo español' y sus instituciones deban aceptar esas condiciones que pretende imponerle (¿o quiere negociarlas?) el lehendakari. Sinceramente pienso, aunque no se comparta, que si una mayoría suficiente y clara del pueblo vasco no quiere seguir conviviendo en un espacio común con el resto de los españoles habrá que arbitrar fórmulas para que inicien una vida política fuera de nuestra comunidad con todas las consecuencias (para unos y para otros) que ello conlleva. No creo que, hoy en día, quepa ningún margen para imponer una convivencia a la fuerza. Se trata, obviamente, de una decisión que debe ser clara y contundentemente expresada por los ciudadanos 'de cada uno de los territorios históricos' (tema polémico donde los haya éste 'del ámbito', ¿verdad?): a ningún territorio se le puede obligar a permanecer obligatoriamente en España contra la voluntad claramente mayoritaria de sus ciudadanos y a ningún territorio, igualmente, se le puede obligar a escindirse de España si ésa no es la voluntad claramente mayoritaria de sus ciudadanos. Ya sé que esta opinión ni es pacífica para los 'nacionalistas' ni tampoco lo es para los 'no nacionalistas'.

Posiblemente, la única solución razonable al problema expuesto estribe en que el Estado autonómico español se reconvierta de una vez por todas en un espacio más amable y sensible hacia aquellas expresiones nacionalistas que, desde la periferia, luchan por construir un país civilizado, democrático y plural, en el que puedan tener cabida todos los ciudadanos (hablen castellano, catalán, gallego o vasco). Es probable, asimismo, que la emergencia de un tiempo a esta parte de 'un patriotismo español de vía estrecha', rancio y desfasado, fruto de una pésima concepción de lo que es el Estado diseñado en la Constitución de 1978, sea un formato que, amén de recordar tiempos pretéritos (por cierto, nada agradables), difícilmente puede ser respetuoso con los pueblos, lenguas y culturas que 'también' viven en el suelo español y gozan de 'la misma' ciudadanía al menos que los que somos 'españoles de lengua castellana'.

El reto de los próximos años es ése y no otro. Si España no consigue convertirse en un Estado que reconoce el pluralismo territorial con todas sus consecuencias, el 'órdago' de Ibarretexe será el ejemplo a seguir en otras partes del territorio español.

Sólo un espacio de libertad y de encaje voluntario en el Estado, en el que se dé rienda suelta a la imaginación y se tolere que ser español no tiene que ir necesariamente unido a un amor obligado a la bandera, al himno, a la selección nacional de fútbol, o a la lengua 'común', sino que basta con tener un respeto (que no debe confundirse con admiración) por los símbolos de los demás (y, en suma, por los propios), podrá 'integrar' con el paso del tiempo a todos los ciudadanos de este país. Esa tarea sólo la logrará un espacio de pluralismo que cale también en las hasta ahora impermeables estructuras de las instituciones centrales del Estado, donde, por cierto, falta todavía hoy mucha 'cultura constitucional autonómica'.

No obstante, retomemos el problema que impulsaba estas líneas: ¿Hay, ciertamente, alguna garantía de que 'el problema vasco' 'terminaría' de una vez para siempre si se cumpliera el programa diseñado por el lehendakari? Quieren que les responda sinceramente: no hay ninguna. Y el que piense lo contrario o es un mentiroso o es un ingenuo. Todo lo más se conseguiría, tal como decía, 'una congelación o un aplazamiento de sus consecuencias y, tras unos años, un nuevo resurgimiento del 'problema'. No digo con ello que negociar, dialogar y hablar sea una mala solución, pues la 'peor' puede resultar quedarnos como estamos, esto es, cada uno en su barricada mirando desafiante al contrario.

Pero, en honor a la verdad, debo decir que, por mucho que se empeñe el lehendakari en 'adornar' el futuro, el verdadero problema del País Vasco no es un problema 'esencialmente' de autogobierno ni de competencias (pues, seamos honestos, nunca se saciarán los apetitos de quien no quiere compartir mesa y mantel con los demás), ni se solucionará 'el problema vasco' con unas selecciones 'nacionales' deportivas ni con el régimen de Seguridad Social. Y como cierre, permítanme una pregunta: ¿Pero es que no se han dado cuenta ustedes todavía de que 'el problema vasco', dado su carácter trascendente, es eterno? ¡Serán miopes!

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