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Recortes de Prensa     Sábado 19 Octubre  2002

Por un país plural
MANIFIESTO DE LA INICIATIVA CIUDADANA BASTA YA El Correo 19 Octubre 2002

  Razones para una manifestación
Editorial La Razón 19 Octubre 2002

¡Basta ya! ¡No pasarán!
Esther Esteban El Ideal Gallego  19 Octubre 2002

La lucha por el Derecho
BENIGNO PENDÁS ABC 19 Octubre 2002

Limpieza étnica, exclusión e intolerancia
EDURNE URIARTE  ABC 19 Octubre 2002

A la calle, por la Libertad
Carlos María de Urquijo Libertad Digital  19 Octubre 2002

Si este no es el pueblo...
Julia Escobar Libertad Digital  19 Octubre 2002

El régimen de Arzalluz

EMILIO GUEVARA SALETA/ El Correo 19 Octubre 2002

San Sebastián: el deber del coraje cívico
EDITORIAL Libertad Digital 19 Octubre 2002

Miles de personas tomarán hoy San Sebastián por la libertad y contra el «nacionalismo obligatorio»

L. R. N./C. M./A. Rubio - San Sebastián/Madrid/Estoril.- 19 Octubre 2002

Garzón se relanza
Lorenzo CONTRERAS La Razón 19 Octubre 2002

Nacionalismo forzoso
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 19 Octubre 2002

El auto de Garzón
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 19 Octubre 2002

Álava como Navarra
Pablo A. MOSQUERA MATA La Razón 19 Octubre 2002

La importancia del lenguaje

José MOLINA RODRÍGUEZ La Razón 19 Octubre 2002

Otros financiadores de Gara

Luis y Daniel Portero de la Torre Libertad Digital  19 Octubre 2002

Un auto audaz

Editorial El País 19 Octubre 2002

Aprendices de jueces
TONIA ETXARRI/ El Correo 19 Octubre 2002

Estado disociado

CARTAS AL DIRECTOR El Correo19 Octubre 2002

Piqué: El nivel de convivencia lingüística en Cataluña es ejemplar
PERE RUSIÑOL | Barcelona El País 19 Octubre 2002

El ejemplo catalán
Nota del editor 19 Octubre 2002

El  FORO ERMUA, secundando la iniciativa de la Plataforma  “Basta Ya” y de la ”Fundación para la Libertad”,

 CONVOCA A LA CIUDADANÍA A MANIFESTARSE

 

el sábado19 de octubre, a las 17,30 horas, en el Boulevard de San Sebastián  (en las cercanías del Ayuntamiento),

bajo el lema:  “No al nacionalismo  obligatorio”.

 

Ante la delirante propuesta de creación de “un estado libre asociado”,  ante el intento del PNV y de EA de impedir el hundimiento del fascismo abertzale de Batasuna y de evitar la derrota policial y política de ETA, salgamos a la calle como ciudadanos libres para ahondar la debilidad actual de estas organizaciones criminales y a sus cómplices nacionalistas.

 

Desde hace casi cuatro meses la kale borroka se ha reducido a la quinta parte del nivel anterior.  Estamos en el buen camino para vencer  la pesadilla nacionalista.

 

 Digamos no al nacionalismo que nos quieren imponer, aprovechando la intimidación que produce el tiro en la nuca, la goma 2, el chantaje y la extorsión.

 

POR EL  ESTATUTO  Y LA  CONSTITUCIÓN

Por un país plural
El Correo 19 Octubre 2002

MANIFIESTO DE LA INICIATIVA CIUDADANA BASTA YA

Desde hace más de un cuarto de siglo, el País Vasco soporta una plaga terrorista insólita en la Unión Europea, que ha producido más de ochocientas víctimas mortales y miles de heridos, secuestrados, extorsionados, etc.. El objetivo de la banda terrorista ETA es imponer un estado independiente, formado por las tres provincias de la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y la región vasco francesa. Este proyecto delirante, que pretende crear de la nada un estado que nunca existió a partir de pedazos arrancados a estados democráticos vigentes y en contra de la voluntad de la mayoría de sus ciudadanos, es algo así como un Frankenstein político en la Europa contemporánea: y como el otro monstruo, desdichadamente, deja su camino sembrado de cadáveres. En el País Vasco español, que goza de mayor autonomía política y fiscal que cualquier otra región europea, gobiernan desde hace décadas los partidos nacionalistas. Los ciudadanos no nacionalistas y sus representantes, en cambio, viven entre atentados y amenazas que hacen imposible la libre expresión de sus ideas políticas. El nacionalismo gobernante da por sentado que son intrusos imperialistas que no merecen realmente el nombre de vascos: para ellos, sólo son auténticos vascos los nacionalistas. Miles de ciudadanos vascos no nacionalistas han tenido que optar por marcharse del país: profesores, periodistas, empresarios, representantes políticos y gente de toda otra condición que no quieren verse obligados a guardar silencio o a renunciar a su ideología. Gracias a esta limpieza étnica, la hegemonía del nacionalismo se ve cada vez más consolidada. Y la única oferta de paz que los nacionalistas gobernantes hacen al resto de la población consiste en exigirles que acepten sin rechistar tal hegemonía uniformizadora, como precio al final de la violencia que ellos se encargarán de pactar con ETA.

Nosotros nos negamos a aceptar ese planteamiento de nacionalismo obligatorio o sentencia de muerte. Reivindicamos un País Vasco plural en el que tengan los mismos derechos nacionalistas y no nacionalistas, el cual no existirá hasta que ETA sea política y socialmente derrotada. Aceptamos sin problemas los vínculos culturales que emparientan a los vascos de España y Francia, pero nos negamos a sustantivarlos en un mítico sujeto político que exija el despedazamiento de dos estados democráticos realmente existentes. Exigimos como objetivo prioritario que cese la violencia terrorista y por tanto apoyamos las iniciativas legales y políticas destinadas a poner fin a su impunidad social. No queremos que el dinero de nuestros impuestos sea destinado indirectamente a financiar las armas con las que nos matan o amenazan. Exigimos de nuestros gobiernos, tanto estatales como autonómicos, plena protección y reconocimiento no sólo de nuestras personas, sino también de nuestros proyectos de convivencia. Nos negamos a que por la vía de los hechos consumados los terroristas obtengan una recompensa política por sus crímenes. Y reivindicamos la ciudadanía constitucional desligada de imposiciones étnicas, dentro de la cual puedan desarrollarse -una vez conseguida y asentada la paz- todas las propuestas democráticas de futuro.

 

Razones para una manifestación
Editorial La Razón 19 Octubre 2002

Todos los ciudadanos están llamados hoy a manifestarse en San Sebastián en contra del «nacionalismo obligatorio» y en defensa de los valores que representan la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Es un lema éticamente poderoso, que habla ante todo de libertad y de respeto, de defensa de derechos fundamentales para todos y cada uno de los ciudadanos. La marcha fue convocada hace semanas por el colectivo «Basta ya» y apoyada rápidamente por todos los partidos y grupos sociales que defienden el sistema de libertades y quieren acabar con ETA y su mafia batasuna como medio imprescindible para recuperar las libertades y que no suponga un crimen ver ondear al tiempo ikurriñas y banderas nacionales.

La convocatoria ha contado con involuntarios aliados, como el lendakari Ibarreche y su jefe de filas, Arzallus. El primero, con su propuesta soberanista de «estado libre asociado», ha asestado un duro tajo en la sociedad civil, ahondado por el desprecio y el reto amenazante («o con nosotros o contra nosotros») a los empresarios del iluminado presidente del PNV. Ambos han dado aún más razones de peso, gritando a los cuatro vientos que sí existe el nacionalismo obligatorio, y que es preciso luchar, de forma activa, contra esa dictadura del miedo.
Hoy, la multitud que se concentrará en el bulevar donostiarra contará sin duda con el apoyo de todos los demócratas, pero se echará en falta a aquellos que han agotado sus reservas de valor y temen mostrar en público sus opiniones: ellos constituyen también millares de razones para manifestarse contra el nacionalismo obligatorio, contra un sistema en el que se asesina, se extorsiona, se amenaza impunemente y se fuerza a 200.000 personas al exilio para que no puedan oponerse en la urnas.

La libertad no es gratuita y es bueno que los ciudadanos sepan que, cuando se halla en peligro, como ocurre en el País Vasco, deben luchar por ella, como hoy harán en la calles de San Sebastián, manifestándose contra el nacionalismo obligatorio, contra el crimen de la mafia etarra, contra la limpieza étnica y contra toda imposición antidemocrática.

¡Basta ya! ¡No pasarán!
Esther Esteban El Ideal Gallego  19 Octubre 2002

El último auto del juez Baltasar Garzón dice verdades como puños, aunque una vez más haya surgido la crítica recurrente de que no está jurídicamente armado y que el magistrado se mueve más en el terreno de la política que en el propio de su cargo y condición. Dice el juez, con toda razón, que Batasuna practica una auténtica limpieza étnica con el objetivo de obligar a aquellos que no comparten sus ideas abandonar a Euskadi. El hecho es incontestable y las cifras cantan: en los últimos diez años doscientos mil ciudadanos vascos se han visto obligados a abandonar su tierra hartos de amenazas, coacciones, injurias, calumnias, tratos vejatorios de todo tipo y cansados de poner ellos y sus familias la nuca para que los amigos de Batasuna hicieran fácilmente su trabajo sucio.

Escuchaba días atrás un testimonio estremecedor de una de estas exiliadas forzosas. A su marido le descerrajaron un tiro hace 20 años y ella se quedó viuda con cuatro hijos pequeños. La decisión no fue fácil pero, al final, quiso empezar de nuevo, porque, según dijo, quería que sus hijos crecieran y se educaran en libertad. Lo mas dramático de todo es que el tiempo y la historia le ha venido a dar la razón, pero con una salvedad importante: cada día son más los que superando el miedo, plantan cara al terror y se niegan a vivir arrodillados por una pandilla de matones.

Sabemos que el miedo es libre y no seré yo quien -haciendo tabla rasa entre valientes y cobardes- me atreva a criticar a una persona que en un momento dado no aguante más o no tenga madera de héroe, pero estoy firmemente convencida que frente a ETA y sus amigos sólo cabe la firmeza y la fortaleza. Sólo la firmeza democrática puede llevar a la desesperanza a quienes jamás entenderán otra razón que la de la fuerza, porque su única razón es la sinrazón y su único argumento ideológico el nazismo puro y duro.

Hoy mismo las calles de San Sebastián se llenaran de hombres y mujeres que bajo el grito de ¡basta ya! quieren decir alto y claro que el miedo nunca ha podido agarrotar, atemorizar o amedrentar a toda la sociedad, que están dispuestos a mantenerse imperturbables frente a la coacción, asumiendo como un acto de conciencia colectiva el ¡No pasarán! El deseo de tener paz y el derecho a vivir en libertad es el mejor antídoto frente al miedo. ¡Basta ya! ¡No pasarán!

La lucha por el Derecho
Por BENIGNO PENDÁS ABC 19 Octubre 2002

Merecen todo nuestro apoyo. Son ciudadanos ejemplares, que sienten con naturalidad la plena condición de vascos y de españoles. Las calles de San Sebastián van a ser un clamor en favor de la dignidad de la persona y sus derechos inviolables. Son gentes de ¡Basta ya!, de Víctimas del Terrorismo, de la Fundación para la Libertad. Unos, populares; otros, socialistas; muchos, tal vez la mayoría, ajenos a la militancia de partido. Son héroes de la democracia y del pluralismo social y político. Millones de españoles estamos con vosotros, queridos compatriotas y amigos, con el orgullo de haber alcanzado juntos la madurez cívica.

«Sí» a la Constitución y al Estatuto, que atribuyen al País Vasco, por decisión constituyente del pueblo español, el más alto grado de autonomía política y financiera en Europa. «No» rotundo al nacionalismo obligatorio, identitario y excluyente, que falsea la historia, niega la vida, destruye la esperanza en el futuro. El totalitarismo hace imposible el «juego de las ideas» en el sentido de Kant, modelo del pensamiento ilustrado y de la paz perpetua. Rechazamos la apelación a la tenebrosa fragua del espíritu del pueblo, para reivindicar la lucha por el Derecho. Por eso, defender aquí y ahora el ordenamiento constitucional es hablar de sociedad abierta, derechos fundamentales, legitimidad democrática, igualdad ante la ley, sin chantajes ni privilegios.

Frente a complejos ridículos, estamos ganando la batalla de las ideas, porque el patriotismo de la España constitucional es producto de una teoría mucho más moderna y atractiva que el nacionalismo rancio y egoísta. No admitimos la falacia del «ámbito vasco de decisión»: lo que atañe al conjunto, por todos debe ser discutido y aprobado. Todos somos vascos, porque el problema nos concierne como españoles.

El Estado Constitucional ha expulsado a Batasuna del lugar reservado a las personas honorables. Va a hacer frente, con serenidad y rigor, a cualquier aventura soberanista. La manifestación de hoy demuestra la superación de la tristeza cívica. Somos más y somos mejores, porque nos inspira -como al gran Pericles- una confianza audaz en la libertad.

Limpieza étnica, exclusión e intolerancia
EDURNE URIARTE Catedrática de Ciencia Política de la UPV ABC 19 Octubre 2002

Los caminos de ETA y de los partidos nacionalistas llamados moderados o democráticos se cruzan inevitablemente una y otra vez. Y no porque lo queramos los demás, como algunos parecen creer, sino porque los propios nacionalistas se empeñan en cruzarlos, en enlazarse, en ayudarse y en justificarse mutuamente. En realidad, llevamos años deseando contestar negativamente a la pregunta de si el PNV es un partido racista o xenófobo y afirmativamente a la cuestión sobre su carácter democrático.

Pero el PNV, y EA, se esfuerzan por acabar con las esperanzas de todos aquellos que confiaron en la existencia de un auténtico nacionalismo democrático y en su contribución al fin del terrorismo y al fortalecimiento del pluralismo en el País Vasco. Cuando el juez Garzón ha ordenado diligencias para demostrar que Batasuna es responsable de una limpieza étnica en el País vasco, los nacionalistas han reaccionado furibundamente con descalificaciones personales hacia el juez. Y cuando hace unos días la patronal vasca, Confesbask, ha criticado el plan independentista de Ibarretxe, la reacción ha sido semejante, con descalificaciones personales contra el presidente de Confebask, Román Knörr.

Y estos son únicamente los últimos episodios, los últimos gravísimos episodios, de una actitud de entorpecimiento de todas las labores judiciales y políticas de persecución del terrorismo, y de exclusión e intolerancia hacia los que se oponen al proyecto nacionalista y a la definición nacionalista de lo vasco. Y he aquí el problema vasco o la explicación de la continuidad del problema vasco, que consiste en que no podemos contestar negativamente a la pregunta sobre el racismo del PNV ni afirmativamente, al menos con convicción y rotundidad, a la pregunta de su carácter democrático. Y una y otra cosa nos han traído a la situación en la que estamos en la actualidad, es decir, a ese País Vasco con una mitad de la población vasca silenciada y atemorizada y con un Gobierno concentrado en la independencia y en poner recursos y querellas a los que combaten el terrorismo.

Sobre el racismo. Algunos piensan que el componente racista del PNV es incluso más radical que el de Batasuna. Es posible, y lo que es seguro es que es al menos semejante. Y no sólo porque mantenga como figura fundamental de su ideario a un ideólogo racista como Sabino Arana, sino porque el PNV sigue convencido de que existe un pueblo vasco, una etnia vasca, especial y diferenciada de los españoles, que es sujeto principal de la política vasca y dueña del País Vasco.

Algunos señalan que ya no podemos hablar de racismo porque las razas no existen. Y añaden que ni siquiera el PNV habla de raza. En efecto, no lo hace, pero sí se refiere a los «vascos» y al «pueblo vasco» como un grupo especial, merecedor de privilegios, y, sobre todo, del derecho a gobernar para siempre un territorio que es de su propiedad, de la misma forma que Batasuna.

Claro está que ni el PNV ni EA practican la limpieza étnica, y ésa es la diferencia fundamental con ETA-Batasuna. Pero sí practican la exclusión y la intolerancia hacia quienes no se quieren integrar en la doctrina de la raza vasca. Porque el racismo actual tiene una diferencia importante sobre el del pasado. Es un racismo «abierto», es decir, que permite la entrada de aquellos que, sin tener los rasgos étnicos definidos por Sabino Arana, aceptan compartir las creencias nacionalistas y adquieren algunos de los signos fundamentales del grupo étnico, en este caso, la lengua, el euskera, que ha sustituido los rasgos raciales sabinianos como distintivo fundamental del «pueblo vasco».

Y es sobre la idea de ese grupo étnico especial sobre la que el PNV y EA no practican la limpieza étnica, pero sí la exclusión y la intolerancia. Porque estos partidos mantienen la creencia profunda de que sólo los auténticos vascos tienen derecho a decidir sobre el País Vasco. Y por eso plantean un proyecto independentista fundamentado en los deseos y objetivos de los que consideran los auténticos vascos. Y por eso descalifican o excluyen a todo aquel que cuestiona los planes nacionalistas, sea un empresario como Román Knörr, o un sacerdote como Jaime Larrinaga, o un intelectual como Jon Juaristi, por citar tan sólo a algunas de las últimas víctimas de la furia de Xavier Arzalluz. Y por eso también, amparan, defienden, justifican al brazo político de ETA. Y es aquí donde nos vamos a la espinosa cuestión de la democracia.

Sobre la democracia. ¿Son democráticos el PNV y EA? Aparentemente, sí, porque respetan los procesos electorales y aceptan sus resultados. Pero la democracia tiene otros elementos tan importantes como los procesos electorales, como son la existencia de pluralismo, la libertad de expresión, y la eliminación del crimen y la coacción como armas políticas. Y el problema es que cuando unos grupos se sienten dueños de un territorio por creer que son miembros de un grupo étnico especial, es difícil facilitar y practicar el pluralismo y la libertad de expresión. El concepto étnico de lo vasco lleva una y otra vez al PNV y a EA a la intolerancia y a la exclusión. Porque no son las reglas de la democracia las que primero les guían, sino la pulsión de la raza, más incontrolada y a veces inconsciente, pero mucho más fuerte.

El problema es todavía mucho más grave cuando llegamos a cuestión de la violencia, a ETA, a Batasuna. Porque es esa misma pulsión de la raza la que arrastra a los nacionalistas a la defensa y a la comprensión del brazo político de ETA o a la propuesta de que a los criminales se les trata con el diálogo, el diálogo que les ofrecen quienes se sienten parte del mismo grupo étnico, mientras los criminales persiguen y matan a los que consideran pertenecientes a otro grupo étnico, el de los españoles. Y es aquí cuando la democracia se desbarata totalmente, y sólo queda la etnia, la intolerancia y la exclusión.

A pesar de la oscuridad de la situación, no creo, sin embargo, que todo está perdido para la recuperación democrática de una parte del nacionalismo. Porque dentro de las mismas filas nacionalistas hay demócratas sinceros y convencidos que quieren imponer de una vez la democracia como la prioridad fundamental. Y para que lo logren cabe hacer muchas cosas, y una en especial que es la de una actitud social de denuncia y de exigencia, ésa a la que no están acostumbrados los nacionalistas vascos, y que les ha llevado a pensar durante todos estos años que su política y su discurso eran lo natural, lo tolerable y lo aceptable.

El lema de la manifestación de Basta Ya de este sábado, «Nacionalismo obligatorio, no», incide precisamente en esta actitud de exigencia y de denuncia hacia el nacionalismo. Porque en el País Vasco no sólo se trata de acabar con ETA y recuperar la libertad. También se trata de recuperar el auténtico pluralismo para que todas las opciones políticas sean igualmente válidas, para que nadie se sienta dueño de ese territorio. Muchos nacionalistas se resisten a admitirlo, y mientras no lo hagan, no habrá una auténtica democracia en el País Vasco. Se trata del problema de ETA, pero también del desarrollo de un auténtico nacionalismo democrático, y ojalá que moderado.

A la calle, por la Libertad
Carlos María de Urquijo Libertad Digital  19 Octubre 2002

Este sábado, las calles de San Sebastián serán el escenario para una rebelión. Una rebelión pacífica, democrática y plena de razón. La rebelión de las víctimas. Viviremos momentos emocionantes porque recordaremos el camino iniciado aquellos días de julio en que el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco, hizo estallar, en una mayoría silente hasta entonces, una indignación que nos llevó a la calle. La calle, ese lugar que nunca se debió perder para la democracia vasca pero que, durante demasiados años, sólo ha sido transitada libremente por los asesinos, sus cómplices y por quienes eran políticamente correctos: los simpatizantes del régimen nacionalista.

Este sábado cubriremos otra etapa en el camino de esa meta que algunos nos regatean: la libertad que tan caro nos cuesta y por la que estamos dispuestos a asumir los riesgos que sean necesarios. Caminar por San Sebastián es una obligación ética de cualquier ciudadano que crea en la democracia. No hay excusa para quedarse en casa. Si nosotros, los que pensamos que el nacionalismo nos lleva al abismo, no hacemos nada para evitarlo terminaremos, sin duda, despeñándonos con ellos. Por eso hay que salir a la calle a decir alto y claro que somos vascos, que somos españoles, que somos demócratas y que tenemos todo el derecho a vivir en libertad y a no ser nacionalistas. ¿Es mucho pedir?

Estoy seguro del éxito. Hay una gran mayoría de vascos que, conscientes del momento histórico que vivimos, van a parar con decisión un proyecto de ruptura que solo va a traer desasosiego, inseguridad y exclusión para el conjunto de la sociedad vasca. Para todos, sí, porque aunque los nacionalistas no quieran reconocerlo, ellos también se verían afectados por sus ensoñaciones soberanistas si se llevaran a la práctica.

Curiosamente, paradojas de la vida, los que creemos en la Constitución y el Estatuto como punto de encuentro entre los vascos y el resto de los españoles vamos a ser quienes salvemos a los nacionalistas de ellos mismos. Les salvaremos y en vez de agradecérnoslo nos descalificarán. Les salvaremos del caos y, a pesar de ello, no nos acompañarán por las calles de San Sebastián.

Es verdad que nos gustaría sentirnos, no ya arropados, sino defendidos por el Gobierno Vasco, pero sabemos que demandarlo a Ibarretxe es inútil. El objetivo de este Gobierno, su prioridad, no es la libertad, es la independencia. Para este objetivo si que podemos contar con Ibarretxe. Disponemos de sesudos planes, con plazos incluidos, aderezados además con interminables rondas de conversaciones. Tanto plan, tanta ronda y tantos plazos impedirán al Lehendakari encontrar un hueco en su agenda para caminar con quienes no somos nacionalistas en defensa de la Constitución y el Estatuto al que le debe el cargo.

¡Una pena!, pero no por eso vamos a dejar de recordarle que aquí estamos, que, salvo que ETA altere nuestros planes, ni nos vamos, ni nos callamos y que, aunque él no lo necesite, también defenderemos su libertad. Por la Constitución, por el Estatuto y en contra del nacionalismo obligatorio, tenemos una cita en las calles de San Sebastián.                  Carlos Mª de Urquijo Valdivielso es Parlamentario PP en el País Vasco.

Si este no es el pueblo...
Julia Escobar Libertad Digital  19 Octubre 2002

Desde la transición, hubo dos momentos que marcaron un hito, dos ocasiones en las que, incluso los demócratas más tibios, sintieron que la libertad estaba amenazada. Entonces Madrid, y casi todos los pueblos y ciudades de España, se vieron desbordados de gente que, sin pensárselo dos veces, se echaron a la calle para reclamar lo que pensaban que se les había arrebatado.

Ocurrieron ambos hechos, si mal no recuerdo, al día siguiente del intento de golpe del 23F y, varios años y muchos muertos después, al día siguiente, incluso el mismo día, de que ETA asesinara a Miguel Ángel Blanco. Se produjeron momentos de emoción, también de ira, y por supuesto, de liberación, de catarsis

El grito que más me impresionó en la primera ocasión fue el de “¡Si este no es el pueblo, el pueblo donde está!” que, repetido por miles de voces, perdía en aquel momento, por su frescura, por su espontaneidad, toda su carga demagógica. Y el grito que más me impresionó en la segunda, fue una voz que habíamos proferido muchas veces en otro contexto, en otras circunstancias pero que, en aquella ocasión, tomaba unas dimensiones tales que, literalmente, daba un vuelco a la realidad política del País Vasco. Se trataba de la palabra “Libertad”.

Mañana sábado está a punto de producirse una tercera ocasión, tan señalada como las otras dos, a las que todos los españoles, sin excepción, estamos convocados. No es en Madrid, sino en San Sebastián y ya va siendo hora de que los madrileños nos acostumbremos a ser los que salen de viaje y no los que reciben viajeros.

¿Que es arriesgado? Por supuesto, pero más arriesga, por ejemplo, la empresa que lleva la publicidad de Basta ya, que ha sido advertida por altos responsables del PNV de que se atenga a las consecuencias si siguen con la campaña. También han avisado a algunos empresarios de que, si les ven en la manifestación, perderán las subvenciones que reciben del gobierno autonómico. Y a los socialistas vascos que les proponían “aparcar nuestras diferencias”, los máximos responsables del PNV les han contestado que “el parking está lleno”.

Y espero que lo esté, pero de los coches y autobuses de todos nosotros, que podremos gritar esa palabra redentora, esgrimida (¡pero hasta cuándo!) contra los que dicen buscarla a fuerza de muertos, de amenazas, del terror milenario de los destripadores, los mafiosos y los matones de barrio o de distrito, que igual da.

El régimen de Arzalluz
EMILIO GUEVARA SALETA/ El Correo 19 Octubre 2002

A muchos ciudadanos seguramente les parecerá exagerado y demasiado beligerante el lema de la manifestación que en la tarde de hoy sábado 19 de octubre se va a celebrar en San Sebastián: 'No al nacionalismo obligatorio'. Lo entiendo porque a mí mismo me lo pareció, en una primera impresión, cuando lo conocí. Sin embargo, un ejercicio de reflexión, y la última, por ahora, de las infamias de Javier Arzalluz han despejado cualquier duda que pudiera tener sobre la procedencia del lema y de la manifestación, a la que espero asistir.

La infamia que acaba de cometer Arzalluz con Román Knörr, cuya calidad humana y empresarial y cuya prudencia y ponderación conocen todos los que le han tratado, no es la primera que comete ni, me temo, será la última. Si se repasan las hemerotecas y los archivos radiofónicos, comprobaremos que son muchas las ocasiones en las que Arzalluz, en vez de rebatir las ideas con ideas y los análisis con análisis, utiliza de forma deliberada e implacable el insulto y la descalificación personal de quienes se atreven a expresar opiniones que le disgustan.

Por lo visto, en este país de Gobierno nacionalista no es bastante la presión y la amenaza de ETA. Si alguien quiere disentir, venciendo el natural miedo a la violencia, ha de saber que además pueden llegar el capitán Arzalluz y algunos miembros de su tripulación y arremeter contra el discrepante con un variado arsenal compuesto de datos falsos, verdades a medias, insinuaciones, insidias, alusiones a circunstancias personales manipuladas, etcétera. Cierto es que para los muchos que hemos sido blanco de esa clase de embestidas de Arzalluz, ello constituye un honor y una garantía de que estamos en el buen camino. Pero los elogios también llegan a cansar y sería bueno que el capitán Arzalluz se olvidara de prestarnos sus honores.

De todas formas, todo esto sería anecdótico si se tratara solamente del talante de una determinada persona, sin crear escuela o sin conformar un régimen de actuación cada vez más generalizado. Al fin y al cabo, el señor Arzalluz, como todos los hombres, tiene fecha de caducidad. El problema es que este estilo del señor Arzalluz ha ido configurando un régimen dentro del PNV que se está extendiendo al conjunto de la sociedad vasca. Es verdaderamente sarcástico que sean precisamente Arzalluz y sus adjuntos y portavoces los que acusen a los demás de implantar el pensamiento único cuando esto es precisamente lo que sucede dentro del PNV, en el que por miedo, en unos a perder el puesto que ocupan, y en otros a ser víctimas de esas tácticas de demolición personal, las discrepancias las escuchan los periodistas únicamente a micrófono cerrado.

Las mismas tácticas y los mismos signos que vimos utilizar y aparecer en el pasado son los que se utilizan y aparecen dentro del PNV: el caudillismo, el liderazgo carismático, la adhesión inquebrantable, el espantajo de los enemigos exteriores para provocar el cierre de filas, el victimismo, la paranoia ante supuestas conjuras, la red clientelar, la descalificación o la expulsión del disidente en procesos que son un simulacro de justicia, y tantos otros. Y todo ello en nombre de una causa nacional patrimonializada en exclusiva.

Pero, con todo, tampoco lo anterior representaría un problema mayor si no trascendiera al conjunto de la sociedad. El problema radica en que el PNV es el partido que gobierna en Euskadi, y es inevitable que esta impronta se proyecte también hacia fuera e impregne el funcionamiento de nuestras instituciones. Lo ocurrido con Confebask y en general con el procedimiento elegido por el lehendakari para presentar su propuesta de libre asociación con España es un ejemplo paradigmático de esa contaminación. Sin entrar ahora a analizar el contenido de la propuesta, me parece evidente que es propio de un régimen autoritario, carismático y populista presentar primero una propuesta, de manera unilateral y a plazo fijo, para luego convocar a los agentes sociales y económicos y recabar su opinión y su apoyo. Ya de por sí es anómalo y peligroso puentear los cauces propios de la democracia parlamentaria y representativa, que son los partidos políticos. Pero, en cualquier caso, ¿por qué el lehendakari no los convocó antes de diseñar definitivamente su propuesta y de presentarla formalmente con un claro carácter de innegociable en sus elementos básicos?

Las airadas reacciones de miembros del tripartito, los descarados intentos para dividir a los empresarios, hasta llegar a la infamia de Arzalluz contra Román Knörr, patentizan que, por lo visto, ni siquiera se les pasó por la cabeza que los empresarios pudieran discrepar o recelar del planteamiento del lehendakari y que siguen ciegos ante una realidad ya indiscutible: estamos ante un plan que aumenta la división en todos los ámbitos de la sociedad vasca.

Si una nota tan ponderada y prudente, con independencia de que contenga afirmaciones opinables, como la de Confebask merece una reacción de este calibre es porque estamos ante un estilo de gobernar y de administrar que entra dentro de lo que la manifestación de esta tarde llama 'nacionalismo obligatorio'.

Creo, por todo ello, que merece la pena asistir a la manifestación de hoy en San Sebastián. Quienes deseamos una Euskadi compartida entre nacionalistas y no nacionalistas, esperamos que el testimonio de muchas personas, que no caminarán contra el nacionalismo sino contra un régimen de imposición, pueda servir para que todos reflexionemos e intentemos, de una vez por todas, el reencuentro de unos y otros en una plataforma de valores democráticos compartidos, sobre la que, si queremos, podemos construir cuanto se requiera para nuestra realización como ciudadanos vascos libres y en paz.

San Sebastián: el deber del coraje cívico
EDITORIAL Libertad Digital 19 Octubre 2002

Basta ya convoca hoy en San Sebastián, a las cinco y media de la tarde, a todos los ciudadanos, vascos o del resto de España, para que expresen pacíficamente su derecho a no comulgar con los dogmas de secta nacionalista que hoy domina el País Vasco por medio de la exclusión, la intimidación y la coacción (PNV) o bien de la extorsión y el asesinato (ETA-Batasuna). Bajo el lema “Nacionalismo obligatorio no. Estatuto y Constitución sí”, Fernando Savater, miembro fundador de Basta ya, invita a todos los amantes de la libertad, y especialmente a quienes no pueden expresar libremente sus ideas sin temor a ser represaliados, bien por el nacionalismo “democrático” o bien por el “radical”, a recuperar la dignidad, a sacudirse el yugo del miedo y a sentir el calor y el apoyo de todos los que, como ellos, padecen la dictadura silenciosa de los nacionalistas.

Aunque parezca increíble, en la Europa del siglo XXI, y después de 25 años de democracia en España, en el País Vasco todavía sigue siendo necesario reivindicar activamente el fundamento básico de la convivencia en cualquier sociedad democrática: la libertad, entendida como el derecho a no ser violentado ni discriminado por quienes apoyan al poder político dominante. Una prueba de que esa libertad no existe es que miles de ciudadanos vascos no nacionalistas, tal y como expresa el manifiesto que se leerá en la manifestación, han tenido que exiliarse para no verse obligados a guardar silencio o a renunciar a sus ideas.

Ante el asesinato, hace ya cinco años, de Miguel Ángel Blanco, y la formidable ola de indignación y repugnancia que sacudió al País Vasco y al resto de España, el PNV, en lugar de aunar esfuerzos con los partidos democráticos para defender la Constitución y el Estatuto y acorralar a ETA-Batasuna, respondió al espíritu de Ermua aliándose en Estella con los verdugos de Miguel Ángel Blanco. Tan cerca vieron los líderes nacionalistas la liquidación de su proyecto tribal-totalitario que decidieron unir esfuerzos con ETA-Batasuna para conservarlo e impulsarlo por medio de la coacción, el terror y la anulación del disidente (“limpieza étnica de baja intensidad”, como la denomina Garzón).

Es por ello que la asistencia a la manifestación de San Sebastián se convierte en un deber cívico para con la causa de la libertad y la democracia, independientemente de la inclinación política que se tenga dentro del constitucionalismo, pues la libertad es el elemento previo a cualquier juego político. Esperemos que a Patxi López, Jesús Eguiguren y Odón Elorza no se les ocurra acusar esta vez a Rosa Díez, Nicolás Redondo, Carlos Totorika o Javier Rojo de “seguidismo del PP”. El PNV ya ha hecho objetivamente imposible cualquier “equidistancia”, pues no la hay ni la puede haber entre la libertad y el totalitarismo.

Miles de personas tomarán hoy San Sebastián por la libertad y contra el «nacionalismo obligatorio»
El Gobierno llama a la participación masiva pero desconfía de que Ibarreche rectifique
San Sebastián vivirá hoy una nueva manifestación de «¿Basta Ya!» contra ETA, que en esta ocasión servirá también para denunciar el «nacionalismo obligatorio» y reivindicar la Constitución y el Estatuto. Además del respaldo de PP, PSOE y la amplia mayoría de asociaciones de víctimas y pacifistas, «¿Basta Ya!» quiere contar hoy con todos los vascos que han tenido que dejar su tierra por la presión del entorno proetarra y del nacionalismo. El lema de la manifestación, que comenzará a las 17:30 horas en los jardines de Alderdi Eder, será «Constitución y Estatuto sí. Nacionalismo obligatorio no».
L. R. N./C. M./A. Rubio - San Sebastián/Madrid/Estoril.- 19 Octubre 2002

La pancarta la portarán representantes de la cultura entre los que estará Agustín Ibarrola. La marcha será una reivindicación de las víctimas del terrorismo y del actual marco constitucional, así como una crítica a la posición del Gobierno vasco y del PNV. La manifestación reunirá también a numerosos dirigentes políticos. Por el Gobierno acudirá el ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas. Jaime Mayor Oreja y Carlos Iturgaiz encabezarán la delegación del PP, mientras que Patxi López, Javier Rojo o Juan Fernando López Aguilar serán algunos de los dirigentes del PSOE que estarán hoy en San Sebastián.

«Basta Ya» también cuenta con el apoyo de numerosos colectivos de víctimas. El Foro de Ermua, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, La Fundación para la Libertad y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, entre otros, estarán presentes. Al término de la manifestación, en los jardines de Alderdi Eder, se leerá un comunicado en español, en francés y en euskera como símbolo de la implicación de los dos estados en el problema vasco, informa Ep.

Carlos Martínez Gorriarán, representante de «Basta Ya», se mostró muy optimista en cuanto a la participación, ya que se están organizando autobuses desde distintos puntos para acudir a San Sebastián. Según expresó el filósofo Fernando Savater al presentar la manifestación, el objetivo es que acudan a la capital guipuzcoana todos los «exiliados» por el entorno proetarra.

Los partidos que forman el Gobierno vasco no sólo no han secundado la convocatoria, sino que han lanzado duras críticas contra «Basta Ya». El parlamentario del PNV Emilio Olabarría aseguró que «a nadie se le impone ser nacionalista en este país», por lo que ningún nacionalista democrático puede ir a esta manifestación. El portavoz parlamentario de EA, Rafael Larreina, aseveró que «el único nacionalismo obligatorio que hay en Euskal Herria es el nacionalismo español». IU-EB se ha vuelto a colocar al lado de sus socios de Gobierno en el rechazo a una manifestación que, a su juicio, «lo que pretende es ahondar la trinchera y no reconocer que aquí existen nacionalistas vascos».

Por contra, otros apoyos a la marcha vienen desde Europa. El presidente del Grupo del Partido Popular Europeo en el Parlamento de Estrasburgo, Hans-Gert Poettering, remitió ayer una carta al portavoz del colectivo «¿Basta ya!», Fernando Savater, en la que le expresa el apoyo de todos los populares europeos «a su constante lucha contra los movimientos políticos que intentan crear barreras entre los ciudadanos de la Unión Europea destacando y acentuando diferencias e intentan imponer su ideología a través de la fuerza o de la pura intimidación». La carta destaca su decidido respaldo a la lucha «a favor de las libertades civiles en el País Vasco y tanto contra el terrorismo como contra el nacionalismo excluyente».

Presencia de Ana Palacio
El Gobierno, a través de la ministra Ana Palacio, estará presente en la concentración, pero desde un segundo plano porque cree que el protagonismo debe corresponder a la ciudadanía. El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, señaló ayer que confía en que la participación sea masiva, pero se mostró escéptico sobre la posibilidad de que lleve al Ejecutivo vasco a rectificar en alguno de sus planteamientos. «La manifestación es un grito a favor de la vida y de las libertades, que es una de las causas más justas, si no la más justa que puede existir, por lo que es muy importante que tenga una participación masiva», dijo.

Garzón se relanza
Lorenzo CONTRERAS La Razón 19 Octubre 2002

El último auto de Garzón plantea una cuestión polémica, al menos para los «abertzales», según la cual la garantía del éxito de una futura autodeterminación vasca se habría de fundar en el éxodo de la población contraria a tal resultado. El éxodo parcial ya se da por conseguido sobre la base del autoexilio de unas doscientas mil personas residentes en Euskadi que no han podido o sabido soportar las extorsiones, amenazas, presiones, marginaciones y falta de oxígeno político para seguir respirando. El superjuez ha deducido de todo ello la existencia de lo que él mismo llama «limpieza étnica de baja intensidad», es decir, depuración étnica a base de ese sistema consistente en hacerle a uno la vida imposible.

Una vez más, Baltasar Garzón se adelanta a los acontecimientos. La manifestación que los no nacionalistas del éxodo y sus simpatizantes de fuera van a organizar en San Sebastián este fin de semana, lleva efectivamente el prólogo del auto judicial contra los componentes del «holding» etarra. En realidad, el superjuez sustituye en la práctica al poder gubernamental, convirtiéndose de hecho en lo que en su día aspiró a ser, sin lograrlo: ministro de Interior y Justicia.

Lo que en el fondo encierra esta actitud, y sus distintas expresiones judiciales, constituye un reproche al Poder Ejecutivo por no haber sabido hasta ahora dar la oportuna respuesta al chantaje del entramado etarra. La teoría de que Garzón actúa combinadamente con el Gobierno no está en vías de ser probada en el plano intencional. Otra cosa es que coincidan los respectivos proyectos de acción y se produzca una sinergia entre ambos poderes. Eso parece innegable.

Garzón se va a encontrar nuevamente con objeciones jurídicas a sus planteamientos. La «limpieza étnica» no es, por otra parte, lo que caracteriza la mentalidad etarra. En este sentido podría plantearse una objeción de tipo histórico. ETA es menos racista que el mismísimo PNV o en general el nacionalismo de raíz aranista. En el «holding» etarra se integran demasiados apellidos y elementos simpatizantes que no responden tanto a las visiones «antimaketas» de los fundadores del nacionalismo desarmado. Uno de los inspiradores de ETA, Federico Krutwig, escribía en el libro «Vasconia» (Bilbao, 1921), que la piedra angular de «lo vasco» es el idioma, y no la raza. «El idioma ¬decía¬ crea el alma del individuo y el alma de los pueblos. El estado psíquico nace del cerebral». Para Krutwig es «tremendo crimen contra la patria» (vasca) no enseñar el idioma nacional a los hijos. Y añadía: «El exterminio de los maestros y de los agentes de la desnacionalización es una obligación que la Naturaleza reclama de todo hombre». Y en eso están. Que lo digan los profesores desde su creciente exilio.

Nacionalismo forzoso
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 19 Octubre 2002

EL último auto del magistrado Baltasar Garzón acusa a Batasuna de provocar una «limpieza étnica» para imponer la independencia del País Vasco, y aprecia en la actuación del entramado que forman ETA y la coalición un delito de «lesa humanidad». Además, y como consecuencia natural, compara sus actividades con las del nazismo y la Mafia, aunque las califique como de «baja intensidad». En general, y salvo matices, el PP y el PSOE han reaccionado a favor de los términos del auto, y la izquierda comunista y los partidos nacionalistas, en contra. Por cierto, es llamativo cómo el PNV se siente herido por unas acusaciones que se dirigen sólo sobre Batasuna. Será cosa de solidaridad nacionalista o, tal vez, de coincidencia de fines. La dureza de los términos empleados y la comparación con horrores muy recientes en la historia europea no pueden dejar de conmover, pero nunca tanto como conmueven los crímenes.

Tratemos de deslindar las cuestiones de hecho y las de Derecho. Las descripciones que sustentan las calificaciones del juez coinciden con la percepción que de ellos tiene la mayoría de los ciudadanos y, especialmente, las víctimas. Por este lado, el auto resulta irreprochable e inobjetable. Son algunos términos empleados los que han suscitado dudas y cierta polémica. Garzón habla de «limpieza étnica» y los nacionalistas «moderados» claman contra esta proyección del terror de Auschwitz sobre la bella bahía de Donostia. Y, sin embargo, los hechos y el Diccionario confirman la expresión del juez. Pues «étnico» significa «perteneciente o relativo a una nación, raza o etnia». Y es evidente que el entramado que forman ETA y Batasuna aspira a «limpiar» y excluir de la ciudadanía, a través del asesinato, la amenaza y el exilio forzoso, a todos los vascos que no son nacionalistas. Y esto no es otra cosa que «limpieza» de la nación, por tanto, limpieza étnica. Tal vez, para evitar la connotación racial del término «étnico» hubiera sido preferible hablar de exclusión o limpieza ideológica. Pero del tiro en la nuca al campo de exterminio sólo hay un tránsito no demasiado largo de recorrer. También utiliza Garzón la expresión de crímenes de lesa humanidad, que puede tener tanto un alcance retórico para aludir a la perversidad de los males que causan ETA y Batasuna como un sentido técnico. Lo segundo sería más discutible ya que se trata de una categoría ajena al Derecho español y propia más bien del Derecho penal internacional para referirse a crímenes gravísimos e imprescriptibles, y perseguibles por la Justicia internacional o por la de un país distinto de aquél en el que se cometieron. Incluso en este segundo sentido la calificación de Garzón sería correcta, aunque improcedente en el ámbito del Derecho español. Y es éste el Derecho que tiene que aplicar el juez. Sólo en este sentido, y no está claro que rebase la condición de expresión meramente retórica, resultaría improcedente el uso de la expresión de crímenes contra la humanidad. No conviene ensombrecer con falta de rigor en la expresión lo que es irreprochable moral y jurídicamente. Bastan la Constitución y el Código penal.

El auto de Garzón entraña un diagnóstico certero de la actuación y fines de Batasuna, que justifica la decisión de suspender las actividades de la coalición y la de ilegalizarla, como ha solicitado el Gobierno al Tribunal Supremo. La prueba más contundente a favor del diagnóstico de Garzón es la manifestación que esta mañana recorre las calles de San Sebastián contra el proyecto totalitario de imponer un nacionalismo forzoso.

El auto de Garzón
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 19 Octubre 2002

YA hemos escrito aquí que Garzón pertenece a esa estirpe de hombres que renuevan los engranajes oxidados del mundo. También que, en su búsqueda apasionada de la verdad, merodea con alguna frecuencia los territorios del despeñadero jurídico. En su último auto, quizá impulsado por cierto desbordamiento retórico, acusa al terrorismo etarra (no añadiremos «y a sus apéndices políticos», para no caer en el vicio de la redundancia) de desarrollar una «limpieza étnica» de dudoso encaje dentro de los delitos tipificados por nuestro Código Penal. Un editorial publicado ayer en este periódico advertía del peligroso deslizamiento del juez Garzón hacia los andurriales del lenguaje metafórico, incompatible con la solemne concisión del lenguaje que debe emplearse en el foro. Desde otras tribunas o púlpitos, se ha aprovechado este deslizamiento para volver a arremeter contra el juez Garzón. Uno empieza a albergar la convicción de que existe un ejército de aborrecedores patológicos de Garzón que callan taimadamente cuando acierta, para después lanzársele a la yugular cuando tropieza o resbala, impulsado por ese ímpetu de justicia que caracteriza todas sus acciones.

En lo esencial, coincido con los cautelosos juicios que se exponen en el artículo editorial de ayer. Pero al mismo tiempo comprendo las razones cordiales de Garzón, que no son -como pretenden sus ensañados detractores- la notoriedad y el pavoneo del vanidoso, sino la generosa donación a una sociedad que desea espantar su pesadilla más atroz. Esta es la consideración primordial: las iniciativas adoptadas por Garzón están desarbolando esa pesadilla, y la sociedad debe agradecer el sacrificio del hombre que renuncia a las ventajas rutinarias de la tranquilidad para convertirse en diana predilecta de los asesinos. Sólo una vez en mi vida he hablado con el juez Garzón, por intercesión de Ignacio Buqueras; me sorprendió entonces la suerte de sereno menosprecio del peligro que mostraba, o, mejor dicho, la asunción sin alharacas de ese peligro, que sólo se hacía sensación acuciante y dolorida cuando pensaba en las personas que amaba, instaladas en la diaria zozobra de saberse familiares del hombre más odiado por las alimañas del terror. De aquel encuentro con el juez Garzón me llevé la impresión de haberme rozado con una de esas criaturas escogidas para salvar a muchos, para suplir con su fortaleza el miedo y la indefensión de muchos, para tomar la cruz de muchos.

A veces he comparado en mis artículos al juez Garzón con los protagonistas de las películas de Frank Capra, caballeros sin espada que enarbolan causas perdidas y son capaces de taladrar el muro de impedimentos y reticencias que obstruye la consecución de una utopía social. Creo que, en cada una de sus actuaciones, el juez Garzón obra con un ímpetu de primigenia justicia, ardoroso y emocionante en una época en que los ideales democráticos yacen sepultados bajo toneladas de componendas. A veces, ese ímpetu lo aparta de los procedimientos ortodoxos; pero siempre lo asiste un fondo de verdad moral. Y es ese fondo, expresado a veces de forma estrepitosa, lo que prevalece sobre los que podríamos denominar «errores técnicos». Aprovechar la posibilidad de un «error técnico», como hacen sus enconados detractores, para desprestigiar su alta empresa se me antoja una vileza, sobre todo cuando ese ejercicio de desprestigio se realiza desde la comodidad de una poltrona o un bolsillo próspero. El gesto de Caifás rasgándose las vestiduras nos repugna y nos provoca hilaridad a partes iguales; un sentimiento similar nos provocan las invectivas de esos zoilos que se atreven a denostar a Garzón desde su sanedrín de papel o radiofónico. Que desciendan a la arena donde se dirime el futuro de los españoles, como hace Garzón, y quizá entonces los asista un título legítimo.

Álava como Navarra
Pablo A. MOSQUERA MATA La Razón 19 Octubre 2002

Este fue el eslogan de la campaña electoral de Unidad Alavesa a las elecciones al Parlamento Vasco de 1998, cuando la famosa tregua de ETA, y tras una etapa que dio al traste con el pacto de Ajuria Enea y puso a mandar a la generación de burukides de Ibarreche.

Ésta puede y debe ser la respuesta, inmediata, de quienes tras enterarse del discurso de Ibarreche han comprendido que los nacionalistas han pasado de las palabras a los hechos, con plazos, con fases, con iniciativa, con objetivos.
Si usted, ciudadano vasco que reside en Euskadi, no quiere verse desposeído de su nacionalidad española, debe apostar por una Álava fuera de Euskal Herría, de esa Nación que camina decidida, conducida por su guía Ibarreche, hacia la figura de Estado asociado a la UE.

¿Qué propone Unidad Alavesa?
Desde los mismos planteamientos del Derecho Histórico o Derecho Foral, dejar claro que los depositarios son los habitantes ciudadanos de Álava, y que a éstos sólo les representan sus propias Instituciones Privativas de Autogobierno, ya que el actual Parlamento ha roto el pacto interno, al desechar el Estatuto de Autonomía y su punto de partida, la Constitución Española.

Pero, ya no es tiempo de perder ni un momento en esta discusión. Lo único evidente es que Gobierno vasco y Parlamento vasco, no representan a Álava, sin más.

Unidad Alavesa procederá a recoger firmas de adhesión a una iniciativa popular para las Juntas Generales de Álava, para que esta Cámara legislativa ponga en marcha, los mecanismos oportunos para sacar Álava de Euskadi.
Estaremos así ante una incitativa de carácter absolutamente democrático y popular, en la que se pide una consulta popular inmediata para conocer la voluntad de los ciudadanos de Álava, por separado de la de las otras provincias, y desde luego sin tener que esperar los doce meses que ha marcado el «guía».

Pero hay más; necesitamos que los demás españoles que están preocupados, y hoy alarmados con motivos, por la situación a la «balcánica» en que dejan amigos y familiares en el norte, ayuden, con sus disponibilidades personales de toda índole, a Unidad Alavesa, que está dispuesta a dar la respuesta, mas allá de la negativa, la advertencia severa o los diálogos para sordos, a quienes llevan años rumiando esta salida.

Es el momento de darles de su propia medicina y movilizar a la ciudadanía, terminando así con el caduco y viejo motivo de un pueblo vasco del que los nacionalistas son guardianes del santo grial y dueños de la tierra que les corresponde ocupar, dejando a los demás, a la intemperie de sus gamberradas.

La ciudadanía y la libertad de ser para decidir, las vamos a conquistar definitivamente, y yo desde luego pienso estar ahí con mi gente.

La importancia del lenguaje
José MOLINA RODRÍGUEZ La Razón 19 Octubre 2002

El problema más grave y más difícil que tiene España hoy día, son los asesinos terroristas que actúan agrupados. Asesinos en los que se apoya un partido y a los que apoya otro partido. Uno, recogiendo la sangre que en forma de nueces cae del árbol (España) sacudida a golpes de crímenes según dice un infame y fanático dirigente, y otro, participando en la propia trama asesina en forma de, como dicen «apoyo político».

Estos asesinos y sus simpatizantes utilizan un lenguaje «militar» para confundir y engañar al ciudadano vasco. Idioma análogo al que emplean los Ibarreches, los Terneras, los Anasagastis, los Oteguis, los Atuchas, los Idígoras, los Arzallus de turno. Es lógico, así pretenden legitimar unos crímenes y asesinatos para no perder votos.
Lo que no se comprende es por qué nuestros políticos se dejan engañar y también lo utilizan.

Deberían saber que para resolver cualquier problema lo primero que hay que hacer es definirlo bien, empleando el lenguaje adecuado, preciso y claro si no, no es posible. ¿Cómo van a resolver el problema del terrorismo asesino si emplean términos, al referirse a él, ambiguos e incorrectos?

Por ejemplo, analicemos varios términos empleados no sólo por los Ibarreches sino por los Acebes, Rajoy, Mayor Oreja etcétera.

Verdugo: Llamar verdugos a los asesinos de ETA, es una crueldad, es llamar criminales y reos de la pena capital a los asesinados. Verdugo era el ejecutor de la sentencia de muerte cuando aún no se había abolido la pena capital. Verdugo era un funcionario de la justicia.

Violentos: En lugar de asesinos, criminales, forajidos, de baja o alta intensidad, callejero o no. Jesucristo echó con violencia del templo a los mercaderes y no era un asesino. La violencia puede ser legítima e incluso necesaria y razonable.

Comandos: Qué disparate emplear esta palabra referida a estas bandas de asesinos, como si se tratase de fuerzas militares como el comando de la Guardia Civil antidroga. Acebes lo repite mucho con error. «El llamado comando operativo de ETA» y el paroxismo de la idiotez es cuando dicen «comando legal».

Matar: Otra palabra empleada gravísimamente equivocada, en lugar de asesinar única correcta y válida. Sr. Rajoy, mata el torero, el carnicero, un hombre honrado en accidente de tráfico, pero los asesinos y criminales no matan asesinan sólo.

Por no emplear el lenguaje y las palabras correctas Mayor Oreja, y con él España perdió las elecciones últimas en las provincias españolas vascas. Sólo así se explica que cientos de miles de vascos, la mayoría de ellos honrados ciudadanos, voten a ambas formaciones, ¬¿políticas que dan apoyo o se apoyan en los asesinatos y sus nueces de sangre?¬ en base a la desinformación. Votar a un violento es legítimo e incluso atractivo pero votar a un asesino es un crimen.

Sr. Rajoy, no sea Vd. ingenuo y no se crea las listas de dirigentes del PNV amenazados por ETA. Ni que Atucha fue amenazado por ETA, eso es sencillamente mentira, me imagino las carcajadas de esos amenazados al comunicarle Vd. que estaban incluidos en las listas de estos criminales, no olviden que las peores alimañas no son las que nos enseñan sus dientes, no, sino las que se cubren con piel de cordero.

Otros financiadores de Gara
Luis y Daniel Portero de la Torre Libertad Digital  19 Octubre 2002

TRIBUNA

Sobre el entramado financiero de ETA y empresas que se anuncian en el Diario proetarra Gara

El pasado lunes 27 de agosto, el Pleno del Congreso de los Diputados y el juez Baltasar Garzón asestaron un durísimo golpe a Batasuna y, con ello, a la banda terrorista a la que apoyan, aprobándose, como es sabido, una proposición no de ley que pedía la ilegalización definitiva de Batasuna, al tiempo que la Justicia decretaba la suspensión de actividades y el cierre de locales del brazo político de ETA por tres años. La ejecución de tales medidas fortalecen, sin duda, nuestro Estado de Derecho y otorgan mayor legitimidad, credibilidad y respeto a un Estado que quizás debía haberse planteado antes esta vía para detener el crecimiento de la lacra terrorista en nuestro país.

La suspensión y futura ilegalización de Batasuna es un paso importante en el camino para derrotar a ETA. Se ha dicho, sin embargo, en infinidad de ocasiones que la lucha contra el terrorismo de ETA es difícil porque se trata de una estructura compleja en la que juegan su papel la amenaza política y el apoyo de todo un conglomerado de formaciones, asociaciones, empresas e instituciones que la financian; de pistoleros, comandos logísticos, encubridores, violentos, agitadores e incluso medios de información afines a los postulados de los terroristas. Combatir los fines de ETA depende, por tanto, del mayor o menor éxito que tenga el plan de acción global que deben poner en marcha fundamentalmente los Gobiernos y los ciudadanos de España y Unión Europea para enfrentarse a todo ese entramado con medidas políticas, legislativas, judiciales, policiales y económicas que erradiquen para siempre el terrorismo etarra.

Pues bien, desde hace ya algún tiempo se están distribuyendo a través de internet comunicaciones en las que se dice que existen empresas dentro del entramado industrial y económico vasco que simpatizan y apoyan a la banda terrorista ETA, entre las que destaca la poderosa cooperativa Mondragón Corporación, localizada geográficamente en localidades de fuerte implantación abertzale y en la que se integran empresas tan familiares para todos como el grupo Eroski y su filial de supermercados Consum, así como marcas de electrodomésticos como Fagor o Edesa. Se ha dicho que cada vez que compramos en Eroski y su filial Consum, o bien cuando adquirimos electrodomésticos producidos por Fagor o Edesa estamos ayudando y financiando a empresas cuya mayoría de trabajadores son votantes de Batasuna, haciendo que prosperen áreas geográficas de fuerte implantación etarra.

Nosotros hemos querido comprobar lo que pudieran tener de cierto estas afirmaciones. Y para ello, hemos realizado un estudio estadístico de las empresas que entre los meses de enero de 2.000 y junio de 2.001 se han venido anunciando en el diario proetarra Gara, que de alguna forma apoya los intereses de ETA y le sirve como mecanismo de comunicación y control social. Los resultados de nuestro estudio causan, desde luego, sorpresa, decepción e indignación. Empresas de ámbito nacional como la cadena de hipermercados Eroski y la agencia de viajes que lleva el mismo nombre se han anunciado no menos de 71 veces en el diario abertzale. Vergonzoso resulta que Viajes Halcón lo haya hecho en al menos 58 ocasiones, que también haya insertado su publicidad la cadena de accesorios deportivos Forum, la marca de electrodomésticos Fagor; o que incluso Coca-Cola o la marca de ropa surfero-deportiva Reef hayan permitido que sus filiales vascas contraten publicidad en las revistas Algara y Surf Prest, que se adquieren con el Diario Gara algunos fines de semana. Muy preocupante resulta también que los Consejos de Administración y apoderados de grandes empresas eléctricas hayan permitido que se financien las actividades del diario proetarra con la publicación, en no menos de 16 ocasiones, de anuncios y avisos a sus clientes.

¿Es que acaso no existen en la comunidad vasca otros periódicos de mayor tirada que pueden dar a conocer dichos mensajes a sus clientes? Y qué decir de los concesionarios oficiales de NorteKar, Auto-Hernani (Opel), Auto Suecia (Volvo), Mugarri (Ford) o Motor Zamora S.A. (Citröen), que han colocado módulos de publicidad todos y cada uno de los días que cubren el período de enero de 2.000 a junio de 2.001, habiéndolo hecho también –aunque en menor medida– los concesionarios de Menabi (Skoda), Hogei (Fiat) o Auvol (Volskwagen). Creemos que los directivos en España de estos gigantes automovilísticos deben, cuando menos, pedir explicaciones a sus concesionarios vascos pues, a nuestro juicio, se ha dañado seriamente la imagen de unas empresas que pueden perfectamente llevar a cabo sus campañas de publicidad y desarrollar sus planes de marketing en otros medios. Nos hemos llevado también las manos a la cabeza al descubrir que organizaciones respetables como Amnistía Internacional o Unicef se han anunciado en Gara (la primera de ellas a toda página) no menos de 35 y 16 veces, respectivamente. Muy mal asesoradas nos parece que están estas dos organizaciones en España. Por no hablar de la muy triste y vergonzosa publicidad de clubes deportivos como Osasuna o Athletic de Bilbao, que se han anunciado no menos de 58 veces en las páginas deportivas del Diario Gara. ¿Es que nada tienen que decir la Federación Española de Futbol y los socios y abonados de estos clubes?

Finalizamos con música y empresas e instituciones vascas. Grupos como La Polla Record, Su Ta Gar o Soziedad Alkoholika se han anunciado no menos de 10 veces en las páginas de Algara, siendo además las letras de las canciones del último de ellos, cuando menos, sospechosas de delitos continuados de apología del terrorismo etarra. Y empresas e instituciones que pagan todos los vascos, vascas, navarros y navarras, tales como Euskaltel, ETB, Radio Euskadi, Cámara de Comercio de Bilbao, BBK, Kutxa, Caja Laboral, Caja Navarra, Caja Rural de Navarra y Caja Vital se han anunciado también repetidamente en las páginas de estos periódicos.

Si tenemos en cuenta que el coste por semana de la publicación en Gara de un módulo era, durante el período de enero de 2.000 a junio de 2.001, de unas 20.500 pesetas, el de tres módulos de 48.500 y el de cuatro módulos de 62.500 pesetas, pues imagínense. No queremos ni pensar el monto total que en publicidad se han gastado estas empresas en el Diario Gara, contribuyendo con ello, directa o indirectamente, al apoyo de una banda terrorista que ha segado la vida en nuestro país a cerca de mil personas.

Acabamos ya. El derecho a la vida, a vivir libre de miedos y temores, así como la libertad y seguridad que ETA lleva tratando de arrebatarnos durante ya más de treinta años, valen mucho pero cuestan mucho más. Es responsabilidad de todos, no sólo de nuestro Gobierno, luchar en la medida de nuestras posibilidades para derrotar al terrorismo, no sólo solidarizándonos con las familias de víctimas de ETA sino también colaborando con los Gobiernos en la ejecución de las medidas apuntadas más arriba. Nos parece, en este sentido, que la dirección de las empresas antes mencionadas deben dar una explicación y corregir una situación que está dañando gravemente su imagen ante los españoles. De lo contrario, no creemos que haya muchos españoles que sigan lamentando los continuos atentados de ETA, ya que acabarán pensando que no pueden hacer nada. De los ciudadanos y ciudadanas de este país dependerá que queramos seguir haciendo negocios o comprar a empresas que de alguna manera ayudan a canalizar el irracional mensaje de la organización terrorista ETA, así como a financiar sus crímenes.

Un auto audaz
Editorial El País 19 Octubre 2002

La hipótesis desarrollada en su último auto sobre Batasuna por el juez Garzón es audaz, pero probablemente excesiva. Sostiene, llevando hasta el final la lógica de resoluciones anteriores, que el entramado al que pertenece Batasuna y dirige ETA practica una forma de 'limpieza étnica' destinada a alterar a su favor el censo a fin de asegurarse el triunfo para su opción en un eventual referéndum. Garzón se basa en hechos de los que hay constancia pública, pero, al intentar encajarlos en los preceptos legales, fuerza la realidad y comete errores. Ello no cuestiona lo esencial de su argumentación, pero podría tener efectos negativos sobre la eficacia de la instrucción.

Que existe persecución por parte del entorno de ETA contra personas a causa de sus ideas políticas es algo evidente; también que la inmensa mayoría de los perseguidos tienen en común su condición de no nacionalistas, y que esa persecución ha sido motivo del éxodo de muchos vascos. Existen fuertes indicios de que todo ello forma parte de un designio sobre la depuración del censo. También aparece la idea de censo por adscripción voluntaria, del que la ulterior campaña por el DNI vasco se consideró una derivación.

Garzón admite que será 'complejo' establecer los medios a través de los cuales ETA y Batasuna han 'propiciado la depuración del censo', pero adelanta que la creación de un 'clima de presión e intimidación' forma parte de ese objetivo, y cataloga algunas de las formas de presión utilizadas para empujar a personas de diferentes colectivos (jueces, profesores, ertzainas, periodistas) a abandonar el País Vasco o a fijar la residencia en localidades de las provincias limítrofes. El instructor adelanta que en la causa se 'demostrará' que los métodos empleados son similares a los de la Mafia en Sicilia o a los de los nazis en Alemania.

Alguno de los indicios señalados por el juez desenfoca el problema, como la referencia a la inscripción en el Registro Civil de Bilbao de muchos bebés nacidos en el hospital de Cruces-Barakaldo como si ello fuera fruto de un designio político. Y es incoherente sostener que incluso sin ETA y sin kale borroka sería delictiva Batasuna: el propio auto establece que es la presencia de ETA como última ratio lo que da credibilidad a las prácticas coactivas de su entorno, y ello es fundamental en la identificación que Garzón viene estableciendo entre el brazo político y el militar.

Los delitos difusos que configuran esa coacción se proyectan sobre un colectivo -los no nacionalistas- también difuso, difícilmente encajable en el concepto de 'limpieza étnica' con el que Garzón parece intentar encuadrar la persecución ideológica en el delito de genocidio del artículo 607 del Código Penal o en los de lesa humanidad de la legislación internacional.

Establecer las motivaciones, muchas veces complejas, por las que muchos ciudadanos han abandonado el País Vasco no parece tarea propia de un sumario judicial. Los desplazamientos masivos de población que ha conocido la historia y que justificarían hablar de genocidio o limpieza étnica no son comparables al caso vasco. Esas expresiones pueden emplearse en el lenguaje político para llamar la atención de la opinión internacional frente a la ignorante tolerancia de la que sigue beneficiándose ETA; pero, como concepto jurídico en el marco de un sumario que trata de establecer la relación entre Batasuna y ETA, confunden más que aclaran. Determinar en qué porcentaje se ha reducido el PIB vasco por efecto de la violencia sería interesante, pero tampoco tiene que ver con el objeto de la instrucción.

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acaba de avalar la línea investigadora seguida por Garzón, incluyendo las derivaciones en que se ha apoyado el Gobierno vasco para plantear una querella por prevaricación. Y la Ley de Partidos recoge entre los motivos de ilegalización la 'exclusión o persecución de personas por razón de su ideología', que encaja con los comportamientos ahora incluidos por Garzón en su sumario. La demanda de ilegalización de Batasuna sería ocasión de plantear si realiza actividades conducentes a este fin. El objetivo común de acabar con la impunidad perseguido por ambas vías parece alcanzable. Quizás sería conveniente una mayor sobriedad en lo que es razonable intentar probar por la vía penal para evitar polémicas y desenfoques que podrían perjudicar ese objetivo.

Aprendices de jueces
TONIA ETXARRI/ El Correo 19 Octubre 2002

Puede ser que a Garzón, con su espectacular actuación publicitaria, se le pueda criticar lo impropio de su método por querer empezar la casa por el tejado a la hora de demostrar que el entramado de ETA practica la limpieza ideológica (sería más ajustado que étnica) contra buena parte de la población no nacionalista. Es decir que, antes de tener confirmadas las investigaciones, empiece por las conclusiones. Quizá por eso los jueces vascos que le conocen, tras comprobar que Garzón «ganó por goleada» con el aval que recibió de la Audiencia Nacional sobre el auto de suspensión de actividades de Batasuna, exclamaron: «!Ojala no le entre ahora una 'borrachera de éxito' y actúe con el máximo rigor y discreción!».

Dicho esto, sorprende que los partidos que más hablan de la necesidad de la separación de poderes en un Estado de Derecho quieran influir en la Justicia presionando a los jueces. Y aquí, quien más quien menos (consejeros 'amateurs' en Derecho o políticos que lo más cerca que han visto una toga es a través de la televisión, entre otros) quieren meter la cuchara en el cocidito jurídico. Y se arma el lío. Y eso ocurre porque Garzón ha puesto a Euskadi, con hipótesis que tendrá que probar, frente al espejo. Y al pretender sacar a la luz el drama que padece la mitad de la población, que por no sentirse nacionalista es acosada por ETA, ha puesto el dedo en la llaga. Y eso duele.

Balza dice que Garzón perjudica la lucha antiterrorista y, aunque la Audiencia Nacional avaló el auto de Garzón (y, por lo tanto, según los expertos, «ese pleito, jurídicamente, ha terminado ya»), el Ejecutivo de Ibarretxe presenta su querella por prevaricación contra el titular del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. Le convendría al lehendakari escuchar más a los jueces vascos. Dicen que la primera argumentación de Garzón es brillante al sostener que el entramado de ETA, al invocar el derecho de autodeterminación, contemplado en el Pacto Internacional de los derechos de la ONU, para cometer acciones delictivas, vulnera el resto del pacto referente a los derechos individuales. Entre otras cosas. El Pacto de Ajuria Enea (perdón por recordar el consenso) contó en su fase de borrador con las plumas, entre otras, de dos líderes de opinión en la Judicatura. De los dos jueces consultados, por cierto, uno de ellos tuvo que abandonar Euskadi. A vascos como él ha convocado el colectivo Basta Ya esta tarde en San Sebastián para defender la libertad de pensamiento.

Egibar acusó ayer, en el Parlamento, al PSE de no querer terminar con ETA. Un partido que en los últimos siete años ha enterrado a 9 ediles el PP a 15) asesinados. Sus palabras no son nuevas, pero no por sabidas dejan de ser crueles y despectivas con las víctimas. Mientras el portavoz del PNV siga argumentando de esa forma, los intentos del lehendakari por crear diálogos virtuales serán inútiles.

Estado disociado
CARTAS AL DIRECTOR El Correo19 Octubre 2002

Javier Ruiz/Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Erandio

El pasado día 27 el lehendakari presentó su proyecto monocolor independentista, revestido de Estado libre asociado. El término que debería haber utilizado el señor Ibarretxe es de Estado libre disociado, ya que lo que pretende es un proceso de disociación y no de asociación. Explicaba Juanjo I que su propuesta se llevaría adelante con o sin pacto con el Estado, es decir, pretende establecer una asociación sin importarle lo más mínimo la opinión de la otra parte asociada. No comprendo, por otro lado, el deseo del PNV de asociarse con España, país que representa todos los males que sufre la Euskal Herria nacionalista, debido a sus supuestas 'políticas represivas'. Lo lógico hubiera sido que el PNV propusiera asociarse con cualquier otro país, desde Suecia hasta Canadá, pasando por el antiguo Congo Belga, ya que estos países, al contrario que España, no reprimen los derechos de Euskal Herria.

Juanjo I miente a la sociedad vasca, al expresar que su propuesta se realizará desde la legalidad, ya que el artículo 46 del Estatuto al que apela establece que cualquier modificación del mismo debe ser aprobada en último término por las Cortes Generales. Tampoco explica que su plan no tiene encaje en la UE, ya que cualquier modificación territorial que afecte al territorio de la Unión requiere el consenso unánime de los Estados miembros, lo que supone que tanto España como Francia podrían ejercer el derecho de veto.

Piqué: 'El nivel de convivencia lingüística en Cataluña es ejemplar'
El ministro enarbola un 'catalanismo integrador' para que esa autonomía deje de ser el 'agujero negro' del partido
PERE RUSIÑOL | Barcelona El País 19 Octubre 2002

El Partido Popular de Cataluña abre hoy en Barcelona su décimo congreso regional, el más importante de su historia, en opinión de todos sus dirigentes, empezando por su máximo líder, José María Aznar. La importancia no recae en la originalidad de las ponencias que se aprobarán -siguen punto por punto las directrices ya ratificadas en el anterior congreso-, ni por ningún giro estratégico, ni siquiera por la incorporación de personalidades relevantes en la dirección, que no se producirán.

La importancia se reduce a que José María Aznar está convencido de que finalmente tomará las riendas del PP catalán el mirlo blanco que tanto ha buscado para modificar el rumbo perdedor del partido en Cataluña: el ministro de Ciencia y Tecnología Josep Piqué (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1955) será aclamado como nuevo presidente regional en sustitución de Alberto Fernández Díaz. Aznar llegó ayer a Cataluña para dejar claro su máximo apoyo al reto catalán del ministro y mañana clausurará el congreso, que el PP espera que sirva para que Cataluña deje de ser, en expresión del propio Piqué, el 'agujero negro' del partido.

El cónclave no elegirá aún a Piqué como candidato a la presidencia de la Generalitat. 'He mostrado mi predisposición en público a ser candidato, y esto en política suele significar algo, pero estamos a un año de las elecciones y aún no es el momento de elegirlo', asegura el ministro en conversación con este periódico. El PP jugará a fondo la carta de Piqué, pero al final tomará la decisión con las encuestas sobre la mesa: si las expectativas le son adversas, difícilmente quemará a su nuevo líder y podría reservarlo para las elecciones generales, en las que los populares aspiran a materializar el sorpasso sobre Convergència i Unió (CiU), ya en pleno pospujolismo.

Piqué está convencido de que el PP catalán tendrá a partir de ahora autonomía para diseñar su política. 'Sobre esto no tengo ninguna duda, lo he hablado largamente con el presidente [Aznar] y el secretario general [Javier Arenas] y saben que la estrategia del partido la va a determinar el PP de Cataluña', afirma.

Su estrategia pasa por situar el partido en la centralidad política, huyendo de las estridencias que a su juicio caracterizaron la actuación del PP en el pasado. El debate sobre la lengua es uno de los más paradigmáticos. Aleix Vidal-Quadras, enarbolando la bandera de la defensa de los castellanohablantes, logró el mejor resultado de la historia del PP en unas autonómicas -17 diputados-, pero lo hizo, en opinión de Piqué, 'a cambio de la animadversión del resto de fuerzas políticas y del cuerpo social de Cataluña, lo cual no es un buen negocio'. Las tesis de Piqué poco tienen que ver con las de Vidal-Quadras y ni siquiera con las de Alberto Fernández: 'El nivel de convivencia lingüística en Cataluña es ejemplar y los que a veces provocan problemas son los políticos; yo, desde luego, no voy a contribuir a esto'.

Su apuesta para normalizar el partido en Cataluña se basa en lo que llama 'catalanismo integrador', una fórmula teórica que no obstante choca a menudo con la realidad de la política nacional del PP. En 2000, el giro catalanista del PP coincidió con la cerrada negativa del Gobierno a incluir el distintivo autonómico en las matrículas. Y ahora, el congreso se celebrará cuando aún resuena la polémica por el homenaje a la bandera española y el discurso del ministro de Defensa, Federico Trillo, de 'un territorio, una lengua, una sangre'.

Piqué trata de desmarcarse de las palabras del ministro sin mostrar fisuras internas en el PP -'mi concepción del catalanismo y del patriotismo constitucional está perfectamente contenida en las ponencias del congreso y no he cambiado de opinión'-. Pero al mismo tiempo considera desproporcionadas las reacciones: 'A mí me ha escandalizado que alguien pueda decir que la bandera española hiere sensibilidades'.

Para normalizar el partido en Cataluña, Piqué considera que tras las próximas autonómicas el PP debe formar parte del Gobierno de la Generalitat, algo que sólo puede llegar de la mano de CiU y de su nuevo candidato, Artur Mas, al que el ministro considera 'trabajador y honesto'. Aspirante a hacerse con la herencia del pujolismo moderado, a Jordi Pujol le dedica elogios indisimulados: 'Cuenta con mi aprecio personal y con mi respeto político; estoy convencido de que en el futuro va a formar parte del patrimonio común de todos los catalanes'.

No obstante, el nuevo líder del PP asegura que su partido aspira a robar votos por igual a convergentes y socialistas y minimiza los efectos en España de una victoria de Pasqual Maragall, que a su juicio supondría problemas para el PSOE al revelar 'la falta de un proyecto cohesionado'. Por 'racionalidad política y rigor', Piqué se opone a iniciar el proceso de reforma del Estatuto reclamado por todos los partidos catalanes, salvo el PP. La petición del resto de partidos sólo fue, en su opinión, 'un brindis al sol'.

El ejemplo catalán
Nota del editor 19 Octubre 2002

Efectivamente "'El nivel de convivencia lingüística en Cataluña es ejemplar", pues es el ejemplo que copian los recogedores de nueces manchadas de sangre en las vascongadas,  los autonosuyos gallegos, y algunos otros por ahí, donde tienen lengua "propia", y el español está prohibido.

Yo comprendo que Aznar quiera terminar su calvario: tener que haberse aplicado el marrón que le largó Pujol envaselinado con un poco de gobernabilidad, debe ser un insufrible estado de impotencia, hechizo del que sólo puede librarse cuando deje la poltrona  presidencial, que en mala hora tuvo la ocurrencia de afianzar olvidándose de los deseos de la otra gran parte de los votantes, mediante pacto con el bajito del karaoke: volatilización de Vidal-Quadras,  infiltración, en el gobierno del sujeto que pone estos ejemplos, y para rematar la faena, en el PP, con su consiguiente desmoronamiento en Cataluña.

El panorama del ciudadano hispanohablante empadronado en las provincias catalanas no puede ser mas alentador para quedarse en casa el día de las elecciones, porque entre Piqué Mas Maragall, España no puede estar peor.

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