AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 25 Octubre  2002
De Madrazo a Piqué, pasando por Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Octubre 2002

Lo siniestro recorre el paisaje
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Octubre 2002

El autismo de Ibarretxe
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 25 Octubre 2002

El momento político
Editorial El Ideal Gallego  25 Octubre 2002

25 de octubre
Enriqueta de Benito La Razón  25 Octubre 2002

Diálogo de besugos cosoberanos (o algo así)
Julián LAGO La Razón 25 Octubre 2002

Otro criminal en la calle
CARLOS HERRERA ABC 25 Octubre 2002

Gesto con Ibarretxe
AURELIO ARTETA El Correo 25 Octubre 2002

De Madrazo a Piqué, pasando por Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 25 Octubre 2002

En el PSOE es ya casi un lugar común criticar a Izquierda Unida por el miserable papel que desempeña Madrazo como ayuda de cámara del Gobierno del PNV y embajador del pacto de Estella y de los derechos batasunos en la irredenta España. En el PP también es ya, sin casi, un lugar común criticar al PSOE por el miserable papel de Odón Elorza en San Sebastián y el turbio papel jugado por Pasqual Maragall en la estrategia del PSOE, que tiene puesta una vela a Dios en el pacto por las libertades y contra el terrorismo suscrito con el PP y otra vela al diablo que todas las semanas enciende don Pasqual mediante requiebros al PNV y conjuros contra el PP. Después de la defenestración de Redondo Terreros, a instancias de Cebrián y González y en prueba de buena voluntad con respecto a Arzallus, Zapatero tampoco ha podido aliarse con el PNV, simplemente porque Ibarreche no se ha dejado; antes al contrario, ha emprendido una veloz huida hacia delante con su plan separatista para Eusko Rico. Pero Maragall, Elorza y el sector nacionalista incondicional del PSE, con Eguiguren y Zabaleta a la cabeza, siguen atacando al PP y defendiendo la alianza con el PNV como la única estrategia antiterrorista válida para el PSOE. O sea, uncirse a los cómplices de ETA en Estella.

Cada vez que Aznar o cualquiera de los dirigentes populares se refiere al doble juego del PSOE con respecto al nacionalismo vasco cosecha grandes ovaciones si lo hace en un mitin abierto y, si se produce a través de los medios de comunicación, concita no pocos apoyos en una opinión pública que sólo puede ver con horror la deriva separatista del Gobierno Vasco y la fragilidad ideológica de un PSOE que es antiterrorista de día y pronacionalista de noche, que lo mismo le hace ascos a la bandera nacional que pretende dar lecciones de patriotismo español... prescindiendo de la Historia de España.

Pero lo que ha hecho el PP con Piqué en Cataluña es el equivalente a lo que Izquierda Unida hace con Madrazo en el País Vasco y el PSOE con Maragall en todas partes. La rendición ante el nacionalismo ambiental, la negación de la opresión que padecen los no nacionalistas ante la administración nacionalista, las imputaciones de “nacionalismo español” a quienes simplemente no se humillan ante la propaganda nacionalista, la deslegitimación o la agresión directa a quienes como Jon Juaristi defienden los símbolos nacionales de España son esencialmente los mismos en Piqué, en Maragall y en Madrazo. Si su intensidad en el mensaje pro-nacionalista varía según la base electoral a que se dirigen (más españolista en el PP, menos en el PSOE, nada en IU), la traición a su base social y nacional (española en todos los casos) es idéntica y el efecto, prácticamente el mismo.

La Declaración de Barcelona prueba que Convergencia está siempre detrás del PNV, como el PNV está siempre detrás de ETA. La claudicación del PP ante el nacionalismo catalán, ejemplificada por Piqué, muestra que la debilidad de los partidos políticos españoles es siempre la misma: la utilización electoralista de aventureros políticos locales identificados con el nacionalismo ambiental, a expensas de los principios ideológicos y morales que constituyen la razón de ser de cualquier fuerza política española. Antes que el sacrificio de Redondo Terreros ante Arzallus tuvo lugar el de Vidal Quadras ante Pujol. Madrazo y Maragall no son distintos de Piqué. Varían en la intensidad de su defección y en la desvergüenza de su discurso, porque la táctica les obliga ello, pero nada más. La capacidad de los partidos para ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio es la misma. Porque es más viga (él dirá pal de paller) Piqué que Madrazo. Y a largo plazo puede hacer más daño a España que el mismísimo Maragall.

Lo siniestro recorre el paisaje
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Octubre 2002

Mientras se complica la situación internacional, hasta el extremo de que en las dos antiguas grandes capitales del mundo político, Washington y Moscú, un asesino suelto va eliminando ciudadanos a tiro de rifle y un grupo de separatistas chechenos ocupan un teatro con cientos de rehenes dentro, en España el conflicto vasco, como los independentistas gustan decir, conoce nuevas derivaciones. En el primer caso, el que afecta a la situación de Washington y Moscú, la sensación de inseguridad e incertidumbre se apodera de la opinión global y acaba destilando críticas contra los respectivos sistemas policiales y sus mecanismos de prevención. El mundo se va haciendo cada día menos habitable en el sentido de la convivencia y de la criminalidad, con lo cual crece paralelamente el movimiento universal de restricción de libertades. De este marco no puede desprenderse nada positivo. La vieja teoría de que las grandes crisis generan las grandes soluciones se ve gradualmente sustituida por tendencias a creer que para los grupos organizados, terroristas o mafiosos, funciona prometedoramente el "cuanto peor, mejor".

Los sobresaltos de Washington y Moscú sobrenadan en un océano de anormalidad sin precedentes después de las grandes guerras. Y en España, que podría haberse creído habitante, hasta cierto punto, de la ciudad alegre y confiada, la sombra de lo siniestro recorre el paisaje nacional. Es cierto que ETA se debilita, pero en beneficio de algo que puede ser más peligroso para el horizonte de conflictividad: la audacia del nacionalismo desarmado.

Al nacionalismo vasco le va saliendo mal el proyecto del "Estado asociado", tanto por el choque con la legalidad comunitaria europea como por la actitud de las patronales Confebask y Adegi. Pero al mismo tiempo crece el aventurerismo de la desobediencia civil y la emancipación política de hecho, al margen de Estatutos y Constituciones. Arzalluz avisa de que la llamada consulta popular o referéndum de autodeterminación va adelante con o sin aprobación mayoritaria del Parlamento de Vitoria. Es, a escala microscópica, una línea semejante a la mentalidad que guía los comportamientos de Bush respecto a la ONU. El "coro" ha desparecido de la representación en el teatro, grande o pequeño, de la comunidad internacional en su conjunto, con sus parcelaciones y peligrosos reductos.

De todo lo que a Euskadi, el independentista, puede haberle afectado negativamente, tal vez lo más hiriente, incluso por encima de las determinaciones policiales, judiciales y sociales, ha sido la actitud de la patronal, del empresariado. Los dirigentes nacionalistas habían empezado a maniobrar para la división intimidatoria de Confebask, pero Adegi, la patronal guipuzcoana, ha secundado la crítica contra el llamado "proyecto Ibarretxe". Hablaron, pues, los intereses, los imperativos del mercado, el peso de España en el desarrollo del llamado conflicto o, más bien, desafío vasco-nacionalista. Lo cual no deja de significar la persistencia de un desesperado esfuerzo para hacer valer ante los empresarios el "perfecto encaje" del citado proyecto en la Constitución española y el "tremendismo" artificial, según la visión nacionalista, de los "supuestos costes de la No España y la No Europa".

O sea, que de heterodoxia, nada, si hemos de creer lo que sostuvo Idoia Zenarruzabeitia durante el III Foro de Finanzas que se celebra o se ha celebrado en Bilbao. E incluso se ha llegado a reflejar en la prensa abertzale la versión de que en Adegi, la patronal guipuzcoana,"no se trató ningún documento" ni tampoco se transmitió nada a los medios de comunicación, salvo Gara, naturalmente, de cuya información se desprende que todo sigue en el aire, sin condenas paralizantes del proyecto de "Estado asociado", de tal manera que "cada uno es responsable de sus interpretaciones".

Otra cosa es lo que ha anunciado Iñaki Anasagasti, portavoz parlamentario nacionalista en el Congreso de los Diputados, sobre un futuro comunicado empresarial vasco estableciendo algún tipo de "verdad" neutralizadora. Simultáneamente hay que valorar en su dimensión política lo que dice el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, sobre el ataque grave que representaría contra la "sociedad vasca" el hecho de que "el Gobierno del señor Aznar estuviese presionando a algunos empresarios o a algunas empresas vascas...".

El autismo de Ibarretxe
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 25 Octubre 2002

Hace falta el fanatismo autista de Juan José Ibarretxe y compañía para juzgar un éxito la ronda de entrevistas destinadas a propagar la buena nueva de la Libre Asociación. Xabier Arzalluz ha querido tranquilizar a ETA y ELA anunciando que el plan sólo es otro paso intermedio hasta la independencia total: lástima que nadie quiera darlo.

El conjunto de reacciones al plan perfila un Partido Nacionalista Vasco aislado en una burbuja autista, ebrio de poder y aterrado por la pesadilla de perderlo. Y dando puñetazos al aire para evitarlo. No es que Confebask haya dicho no a Juan José Ibarretxe, sino que no ha logrado manipular a Adegi, la filonacionalista patronal guipuzcoana. Como tampoco ha reunido los trescientos empresarios afines con que amenazaba.

Y la reacción más negativa e inesperada, aunque discreta y pasada a José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido la del Grupo Mondragón de cooperativas (Eroski, Fagor, Caja Laboral Popular, etc.), cuyo abertzalismo no le permite ignorar su dependencia absoluta del mercado español y de las exportaciones.

El portavoz de la Comisión Europea confirma que la «no-España» equivale a no-Europa: aislamiento, pobreza y violencia. Lo que no impide que otros autistas fanatizados digan que la respuesta a la inteligente pregunta de Rosa Díez, eurodiputada socialista, es ¡una injerencia en los asuntos internos españoles!

En fin, las entrevistas han sido muy instructivas, y por eso disiento de las razones de Jaime Mayor Oreja para no entrevistarse con el lendakari Juan José Ibarretxe. Han dado la medida del creciente delirio del Partido Nacionalista Vasco, del mismo modo en que la manifestación de Basta Ya, expresó masivamente el hartazgo latente bajo el silencio amedrentado. Y producido situaciones tan ejemplares como la reacción de los tres rectores vascos. Manuel Montero, de la Pública, cumplió decorosamente rechazando el plan a pesar del indecente cerco financiero del Gobierno vasco contra la UPV. Mondragón, universidad abertzale cooperativa, calló. Y el rector de Deusto, en cambio, habló de dialogar. ¿La razón? Deusto, como Neguri, ya no es lo que era, y ansía las subvenciones públicas que recibe la UPV. Subvenciones nacionalistas, claro. Este es un conflicto de fanáticos, autistas y apesebrados: esta es la clave.

El momento político
Editorial El Ideal Gallego  25 Octubre 2002

En política, además de a la legalidad, las propuestas deben ajustarse a su momento. Por ello, es razonable el planteamiento de Manuel Fraga, que señala que los estatutos de autonomía pueden ser mejorados -planteando como única salvedad que se mantengan dentro de la Constitución- pero que, sin embargo, no es ahora el mejor tiempo para jugar a ser progresistas. La situación que se vive en España, llevada hasta el extremo de la tirantez por las propuestas secesionistas que nacen en Euskadi, provocan un movimiento a la inversa que pretende, a toda costa, defender la unidad del Estado en lugar de buscar nuevas vías para acrecentar la autonomía de las distintas regiones. No se puede estar hablando de la cesión de nuevas competencias si desde determinados grupos se quieren aprovechar las que ya existen como una vía para transgredir la legalidad y avanzar hacia el independentismo.

Por ello, aunque la propuesta formulada por Artur Mas diste mucho de la de Ibarretxe, el momento aconseja esperar a que las aguas bajen más calmadas antes de buscar nuevos marcos que fijen las relaciones entre el Estado y los gobiernos autonómicos. Desde luego no es porque el estatuto catalán, como el gallego, el vasco o el andaluz sean textos intocables, en los que no se pueda modificiar ni una coma. Resulta casi una veleidad, tanto como hablar del sexo de los ángeles, dedicarse a estas alturas a plantear nuevos articulados cuando en una región de España hay gente que no tiene libertad para expresar sus ideas. Eso sí, parte de la grandeza de la Constitución radica en que un individuo como Arzalluz puede considerar que la violencia de ETA es una vanalidad que no impide celebrar un referéndum ilegal sin que vaya a dar, directamente, con sus huesos en la cárcel.

25 de octubre
Enriqueta de Benito, es secretaria general de Unidad Alavesa. La Razón  25 Octubre 2002

Érase una vez, en un lugar de «Hispalandia» de cuyo nombre no quiero acordarme, construyeron una casa preciosa en las afueras de una ciudad. Una parte de sus propietarios amenazaban constantemente con no pagar los servicios al ayuntamiento. Esgrimían que su casa era la más bonita de todas y que no tenían por qué contribuir a los gastos generales y que querían formar un barrio independiente y constituir su propio municipio, el de su casa. Como la corporación municipal no permitía tal desafuero e insolidaridad, la mitad de los propietarios, sin consultar con el resto, decidió sabotear el funcionamiento de la ciudad, y para ello contrataron a unos macarras que se dedicaban a hacer la vida imposible al resto de los habitantes, por lo que el alcalde decidió emplear a la Policía Municipal contra los incívicos reventadores del orden; mientras trataba de convencer, sin éxito, a esa mitad conspicua con la ayuda paciente de la otra mitad de los ocupantes. Se les proporcionó gas y electricidad gratuita, se les perdonó las deudas atrasadas, pese a lo cual esos moradores, que no el resto, ¬no eran en ningún momento consultados y aguantaban impertérritos y pacientes la situación¬, optaron por poner una alambrada alrededor de la morada y declararse municipio independiente. El alcalde de la ciudad no tuvo más remedio que cortar el suministro de servicios, por lo que los propietarios tuvieron que marcharse a otro lugar para vivir, mientras que los habitantes que no tenían ninguna culpa decidieron irse a otra casa más pequeña que, aunque menos bonita estaba en un barrio tranquilo y con gente civilizada. Por lo que éstos últimos comieron perdices y fueron muy felices.

Pues bien. Si este brevísimo cuento tan malo, les parece a todos ustedes absurdo, me imagino que también se lo parecerá la historia real de lo que está pasando en Euskadi, que en el fondo es lo mismo.
Hace casi 25 años, unos con más entusiasmo que otros, nos pusimos codo con codo a buscar un marco de convivencia y autogobierno en España. Sin embargo, lo que para unos fue un acto de buena fe y de cierta fidelidad ingenua al proyecto de construcción de un Estado autonómico, otros lo utilizaron como señuelo para engañar a quienes creíamos que jugaban con las mismas reglas democráticas, para sacar a Euskadi del régimen constitucional y democrático español. Por ello nos sentimos defraudados y engañados, pues muchos cedimos a muchas cosas para convivir en un marco común, renunciando a proyectos propios tan legítimos como los de los nacionalistas, asumiendo unas reglas de juego que creíamos eran las pactadas con un mínimo sentido del respeto a los demás y de lealtad a la palabra dada. Pues no. Los nacionalistas, sin que se cumpla el cuarto de siglo de la vigencia del Estatuto han decidido romper el entendimiento y las reglas de juego. Y si eso está mal, peor es aún que lo hagan menospreciando y desdeñando al menos a la mitad de la ciudadanía; los que no comparten su proyecto separador.

¿Y por qué lo hacen? Yo creo que por dos motivos: el primero y fundamental es que ven que se les acaba ya el control del poder político y social, pues el recorte de distancias entre el bloque nacionalista y el no nacionalista es cada vez mayor, y con toda probabilidad, se posibilitará un hecho normal en cualquier democracia que es el del relevo, el de la alternancia en el gobierno, y que los partidos constitucionalistas, como ha sucedido en Álava, podamos alcanzar ese idearium democrático de desplazar a los nacionalistas de Ajuria Enea; posibilitando la regeneración democrática y la alternancia en el poder. Y a eso se resisten los nacionalistas utilizando todos los mecanismos a su alcance: si es preciso desestabilizando el sistema y dando un golpe de mano. El otro es el que en 2004 se termina, en principio, la construcción europea con la incorporación de estados que se formaron tras la descomposición de la Unión Soviética. Y saben que si hay alguna posibilidad ¬que no la hay¬ será en dicho contexto, por las similitudes entre países como Chequia en sus dimensiones geográficas y socio-político-económicas con la Euskadi (no Euskal Herria que saben que es inviable por razones obvias) de hoy. Pero lo más peligroso de todo este juego maquiavélico es la voluntad de desestabilización para conservar el poder. En el debate constitucional, Arzallus, en la explicación de voto, dijo que él no contribuiría a un proceso involucionista; no lo dijo a humo de pajas, y pensando probablemente en hacer justo lo contrario de lo que dijo. El PNV es el partido que más claro tiene su proyecto a largo plazo, y las fases del mismo. En eso es envidiable. Ya nos gustaría que todos los partidos constitucionalistas tuvieran tan claras sus metas y objetivos y actuaran de acuerdo a principios sólidos y no a coyunturas u oportunidades políticas.

Cada vez tenemos más claro que ante una quiebra del pacto político y territorial que supuso el Estatuto lo único que puede resolver el futuro grave problema de ingobernabilidad y de ausencia de garantías constitucionales en el territorio vasco es la ruptura del proyecto nacionalista por donde más les duele: Álava. Por eso nosotros tenemos desde el mes de junio preparado un Estatuto de Autonomía en texto articulado, pues antes del verano ¬cuando otros sonreían ante nuestras predicciones¬ ya veíamos venir la tormenta. Y ésta no ha hecho más que empezar.

Diálogo de besugos cosoberanos (o algo así)
Julián LAGO La Razón 25 Octubre 2002

¿Seremos una república o un reino?, ¬irrumpió Ibarreche en el despacho de Arzallus que, cartabón en mano, tenía extendido sobre la mesa un mapa de la Guía Michelín. ¿Te vas de viaje?, ¬volvió a inquirir Ibarreche .
¬Lo que estoy ¬Arzallus levantó la cabeza¬ es dibujando las fronteras del Estado Libre Asociado para enviárselas a Bruselas, que dice que no somos compatibles con el Tratado de la Unión... Pero ¿qué querías saber?
¬Que si proclamaremos una república o un reino.
¬A mí me vendría mejor un reino. Tendríamos que otorgar títulos, establecer una dinastía...
¬Claro, yo sería el rey y tú, el regente.
¬¿Rey y regente? Sería un disparate... No, mejor restablecer los viejos señoríos y luego pactar con el Rey.
¬O sea, conmigo.
¬No, con el Rey de España... No, no, definitivamente seremos una república.

¬Ya me imagino ante Naciones Unidas... «Habla el presidente de la República Democrática de Euskalerría».
¬De democrática, nada. Todas las repúblicas democráticas eran, y son, comunistas. Aunque déjame que lo piense... así Josu Ternera se encontraría más encajado en el cargo. Como será ministro de Justicia...
¬¿Josu, a Justicia? ¿Has hecho más nombramientos? Por curiosidad, ¿a Setién qué le nombras?
¬A Setién le he ungido Papa, Papa de la Iglesia Vasca.
¬¿Pero eso no ibas a serlo tú?
¬Para qué, yo seguiré como ahora... ¿Qué majo es Josu! El otro día cuando me reuní en el batzoki con ETA , que por cierto se quedan con todas las carteras del Gobierno menos con Reeducación y Rehabilitación Euskalduna, que se la reservo a Eguíbar, Ternera me dijo...

¬Hablando de carteras, ¿has pensado en la moneda?
¬Dos en lugar de una: el euskosetas y el euskólares. El euskosetas para las ventas y el euskólares para las compras, lo cual impedirá que los cabrones de los empresarios expatrien el dinero. No he dejado un cabo suelto.
¬Pues, ya que estás en todo, quiero pedirte un favor... Como sabes, tengo un sobrino torero y me gustaría que no prohibieras la Fiesta Nacional.
¬¿No me provoques! Nuestra Fiesta Nacional es el levantamiento de piedras. Que se haga aizkolari, koño, koño!... Pero a lo que iba, cuando me reuní con ETA, Ternera me anunció que el condado de Treviño lo convertiremos en gulag para los constitucionalistas, y se acabó la violencia. Eso sí que es normalización democrática, ¿o no?
¬¿Y si la ONU nos manda inspectores como a Sadam?
¬Para entonces nosotros seremos potencia nuclear, con bombas atómicas, gas mostaza, ántrax... Anda, déjame, por favor, que estoy con el mapa y he vuelto a equivocarme.
¬No te molesto más, agur.
¬Agur, pues.

Otro criminal en la calle
Por CARLOS HERRERA ABC 25 Octubre 2002

ES más que probable que sean muy pocos los ciudadanos españoles que resulten sorprendidos por la noticia de la excarcelación del asesino de ETA Ramón Gil Ostoaga a los escasos ocho años de entrar en prisión. Cosas de esas ya no llaman la atención. Total, Ramoncito sólo había asesinado a cinco personas y tan sólo acumulaba una pena de trescientos años de cárcel. Las cuentas en la justicia española son así: si te condenan a tres siglos basta con que cumplas ocho años para que llegue una juez -Ruth Alonso- y con la bendición de la Audiencia Nacional te conceda el tercer grado penitenciario que te permite marcharte a casa tan ricamente. No importa que en ningún momento hayas manifestado arrepentimiento alguno o que, incluso, fueras protagonista de diversas huelgas de hambre en la prisión para obtener aún más prebendas de las que habitualmente gozan los presos terroristas vascos. No importa. Ocho años son ya suficientes para purgar cinco muertes de cinco vidas inocentes. De hecho, cuatro de ellas resultan absolutamente gratis: por uno solo de esos asesinatos ya habría de haber purgado esos años de encarcelamiento, con lo que las cuatro restantes son de regalo.

Hagan memoria: ¿recuerdan el nombre del asesino de Robert Kennedy? Efectivamente: Shirham Shirman. Corría el año 68, el hermano de John estaba a punto de alcanzar la nominación demócrata a la Presidencia de su país y fue asesinado en corto, con dos disparos en la cabeza en un hotel de California. Su asesino, por si tienen algún tipo de dudas, aún sigue en prisión. ¿Recuerdan el nombre del chiflado que disparó a John Lennon? Eso es: Mark Chapman. Recientemente se especuló en los EE.UU. con la posibilidad de que se revisara su situación penitenciaria y fue su viuda, Yoko Ono, la liberalísima y progresísima Yoko Ono, la que se negó en redondo a que el asesino de un mito saliera a la calle. Dijo que sería como matar de nuevo a su marido. En la cárcel anda. ¿Recuerdan al satánico asesino que lideraba la secta que mató, en auténtica carnicería, a Sharon Tate, la esposa embarazada de Roman Polanski? Bien también: Charles Manson. Pues en prisión sigue y deben haber pasado unos cuarenta años más o menos. Las posibilidades de que alcance un tercer grado son, digamos, ciertamente remotas. Establezcan ahora la comparación pertinente con los asesinos españoles más notables, casi todos ellos miembros de la banda terrorista ETA. Establezcan la comparación con cualquiera de los asesinos que recuerden, pertenezcan o no al terrorismo nacionalista. Acabarán preguntándose, indefectiblemente, por qué es tan barato matar en España. E igual de probable es que no encuentren respuesta pronta.

Ruth Alonso, la muy valiente y dispuesta juez de vigilancia penitenciaria del País Vasco, ha considerado -junto a alguna que otra lumbrera de la Audiencia- que podemos permitirnos el lujo de ser diferentes una vez más, que podemos despreciar, de nuevo, la memoria de las víctimas asesinadas por el condenado a tres siglos. Francia puede condenar a cadena perpetua a Carlos, el temible terrorista venezolano que sembró la muerte durante un par de décadas, pero nosotros, garantistas de pacotilla, somos incapaces de mantener más de ocho años en prisión a un sangriento asesino al que hemos tratado a cuerpo de rey durante su estancia en las cárceles.

Crecerá la controversia, se expondrán las diferentes excusas procesales, se cruzarán las acusaciones de tribunal a tribunal, se escucharán tímidas propuestas de reforma, se lamentará la laxitud de nuestro código penal, pero el asesino comerá ya este mismo mediodía en casa de su amá mientras celebra con chacolí el éxito de sus crímenes. Puede estar satisfecha la Justicia española y quienes configuran las leyes de cachondeo con las que se benefician los criminales de nuestro país.  carlos@carlosherrera.net

Gesto con Ibarretxe
AURELIO ARTETA/PROFESOR DE ÉTICA Y FILOSOFÍA DE LA UPV/ EHU El Correo 25 Octubre 2002

Lo repetiré aunque se enfaden. Gesto por la Paz se declara movimiento prepolítico o al menos prepartidario (sic), pero su confusión conceptual en los análisis y su franca tibieza en sus tomas de postura favorece a todas luces al nacionalismo gobernante. Para probarlo, bastará referirse esta vez a las ideas capitales de su reciente 'Llamada a la unidad de los partidos políticos sobre principios éticos y políticos'. Se trata del documento que repartió durante el Pleno de política general y que sus portavoces entregaron en mano al lendakari Ibarretxe cuando fueron invitados a su ronda de conversaciones. A ver si adivinan por qué el lehendakari lo ha leído tan contento.

1. La ambigüedad de los principios tiene que arrastrar la ambigüedad de los pronunciamientos. No vale, por ejemplo, definir la democracia tan sólo como un régimen que respeta los derechos humanos y se sirve de métodos pacíficos. Porque pregonar el respeto de esos derechos no es en nuestra tierra decir mucho mientras se evita pronunciarse acerca de la legitimidad de los derechos colectivos de un presunto pueblo, que son justamente los que el nacionalismo invoca a favor de su causa. Más aún, el uso de procedimientos pacíficos quizá no impediría llegar al poder a cualquier nacionalismo étnico, una doctrina esencialmente incompatible con la idea y el ideal de democracia. Y es que, antes y mucho más que un modo de adoptar decisiones según la regla de la mayoría, la democracia es un principio que consagra la igualdad de los ciudadanos como sujetos políticos. Ya eso sólo basta para impugnar cualquier sujeto colectivo y los derechos que se le adjudican, así como para combatir la creencia en una comunidad étnica de pertenencia anterior y superior a la comunidad civil.

Desde aquella frágil premisa de partida, el empeño de Gesto se concentra en hallar ese beatífico equilibrio que a todos parezca contentar , pero que sólo a los nacionalistas llamados moderados puede satisfacer.

2. Primero se proclama la exigencia de que «todos los partidos políticos acepten que no favorecen a la estrategia de la violencia terrorista, ni quienes realizan propuestas autodeterministas... ni quienes defienden los actuales marcos políticos». ¿Y cómo podrían estar unos y otros seguros de cumplir semejante compromiso? En cierto sentido, ambas partes favorecen esa estrategia terrorista: los partidarios de la autodeterminación precisamente por hacer razonables o más probables las expectativas de ETA y los constitucionalistas porque, al oponerse a ellas, no dejan al fanático otra salida que conquistarlas por la fuerza y el terror. ¿Repartiremos por ello entre unos y otros una misma responsabilidad en el mantenimiento de la violencia? A poco que se piense, ¿cabe alguna duda de que incomparablemente más favorece la estrategia terrorista quien concede legitimidad a sus aspiraciones que quien se la niega de cuajo? Gesto postula por fin que «también los fines perseguidos deben diferir sustancialmente» entre el nacionalismo pacífico y el terrorista; lo que pasa por alto es que ambos comparten sus presupuestos más básicos, y es aquí donde toca pronunciarse.

3. Enredada en su propia madeja, la Coordinadora pacifista -seguro que sin ser consciente de ello- solicita incluso abandonar todo plan de combatir a los bárbaros. A ver cómo se entiende si no su segunda proclama unitaria, según la cual «todos los partidos políticos renuncien a dotar de un plus de legitimidad o de eficacia a sus propios proyectos políticos, con respecto a la violencia. Pretender que más soberanía o más firmeza en la defensa del actual 'estatu quo' traerán la paz, es conceder a la violencia la capacidad de distorsionar y condicionar el debate político». En este rizar el rizo, ¿se busca la unidad de acción de los partidos o más bien su equitativo desarme programático? Sabido es que el terrorismo persiste no ya sólo para condicionar toda la vida política vasca, incluida la de Gesto, sino para dirigirla. Eso es tan cierto como que cada partido, ya sólo por ser democrático, 'debe' esmerarse en urdir estrategias plenas de legitimidad y eficacia para neutralizar esa violencia terrorista; lo mismo que, por su propia naturaleza, 'tiene que' buscar también obtener ventaja electoral sobre los demás partidos.

Pero aquí sobre todo se comete el escandaloso disparate de presentar las reclamaciones opuestas, a saber, una mayor soberanía política (PNV, EA, Batasuna, ¡IU!) y una mayor firmeza frente al acoso terrorista (PP, PSOE), como si estuvieran dotadas de idéntica validez para traer la verdadera paz en el País Vasco. Nada más interesadamente falso. Aquella pretensión de soberanía será injusta mientras se base en primitivas razones etnicistas, exprese tan sólo una voluntad unilateral y aliente el desgarramiento civil. Y puesto que resulta más injusta todavía cuando se exige por la fuerza o su amenaza, a falta de argumentos y votos, sólo la firmeza ciudadana se ofrece entonces como la respuesta adecuada a tanta sinrazón. Porque el arreglo no estriba en respetar la «actual riqueza identitaria» de la sociedad vasca, que eso dice el nacionalista al encender la mecha de la discordia civil, sino más bien en respetar el pluralismo político de sus gentes (también en sus diversas concepciones acerca de su riqueza étnica), como hablaría el demócrata.

4. Y es así como este ejercicio de aparente equidistancia raya el virtuosismo. La tercera y última demanda de Gesto pide que «todos los partidos acepten que es tan legítimo analizar la realidad política vasca con el convencimiento de que en ella existe un conflicto especial», como defender la convicción contraria. Pues no, señores, no nos engañen ni se dejen engañar por las frases hechas. Desde la libertad de expresión y asociación será igual de legítimo (sólo en el sentido de permitido, de legalmente válido) que un ciudadano o un partido piensen y defiendan públicamente la opción política 'X' y que otro ciudadano o partido piensen y defiendan la opción política 'Z'. Siempre, claro está, que tales opciones no impliquen delito Pero esa igual licitud para proponer no entraña la misma legitimidad (como justificación moral y fundamento razonable) de sus respectivas propuestas. Tampoco significa otorgarles un grado parecido de carácter democrático, ni siquiera idéntico valor para el presente, que todo eso lo dirimirá el mejor argumento.

De suerte que dos planteamientos políticos distantes o enfrentados 'no pueden ser tan legítimos el uno como el otro', qué le vamos a hacer. Como mínimo, uno lo será más que el otro; y si son contrarios (y obedecemos el principio de no contradicción), sólo uno de ellos podrá ser legítimo. El proyecto nacionalista, por naturaleza excluyente de quien no comparte su creencia étnica, que prima los derechos de un pueblo sobre los individuales, no dispone de legitimidad al lado de otro proyecto que parte de la igualdad de los miembros de la comunidad civil. Un análisis de la situación de nuestro país que se desentienda de estas obligadas distinciones tampoco será tan legítimo como el que las tenga en cuenta. Y un pacifismo que las ignore ha de ser cuando menos equívoco.

¿Se imaginan, pues, la satisfacción del lendakari al contemplar tanta sintonía entre estos 'principios éticos y políticos' de Gesto y su encantadora 'Iniciativa para la convivencia'? Yo que él, en agradecimiento, les habría invitado a kokotxas.

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