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Recortes de Prensa     Domingo 27 Octubre  2002
Iniciativas soberanistas
Editorial El País 27 Octubre 2002

UN GOBIERNO DE ZAPATERO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Octubre 2002

RUTH, LA JUEZA
Jaime CAMPMANY ABC 27 Octubre 2002

Acosados por una juez
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 27 Octubre 2002

8 + 5 = 298
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 27 Octubre 2002

Elorza y Maragall encabezan un acercamiento al PNV que haría peligrar el Pacto Antiterrorista

Libertad Digital  27 Octubre 2002

Una fiscal dejó Euskadi, coaccionada tras recurrir cinco excarcelaciones de la juez Ruth Alonso
JORGE A. RODRÍGUEZ | Madrid El País 27 Octubre 2002

Desde la tierra
ALBERTO NÚÑEZ  El Correo 27 Octubre 2002

Iniciativas soberanistas
Editorial El País 27 Octubre 2002

A la iniciativa soberanista de Ibarretxe ha seguido la propuesta de elaboración de un nuevo Estatuto catalán planteada por el conseller en cap y candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat, Artur Mas. Las dos propuestas son muy diferentes en forma y fondo, pero comparten la voluntad de reabrir un proceso constituyente y el verse condicionadas por conveniencias electorales del momento. La radicalización de ambos nacionalismos les resulta ahora funcional para seguir gobernando. En el caso de CiU, porque tiene enfrente a Maragall, que aglutina un espectro amplio que incluye al nacionalismo de izquierda. En el caso del PNV, el temor a una alternativa constitucionalista ya le llevó al frente nacionalista de Lizarra. Mientras siga ETA no será posible reeditar ese pacto, pero sí recoger los votos que pierda Batasuna.

Culminada la ronda de contactos con partidos e instituciones de la sociedad civil, Ibarretxe ha podido comprobar que carece de los apoyos que requeriría una iniciativa de cambio tan radical como la que propone. El lehendakari ya sabía que los partidos no nacionalistas, que desde hace una década agrupan, en promedio, al 47% del electorado, no respaldarían su propuesta. De ahí su apelación a las organizaciones sociales. El resultado ha sido trasladar a ellas el germen de la división, como se ha visto en el caso de los empresarios. Ahora la tentación es llevar esa división directamente a la población. Así lo ha insinuado, con dos fórmulas sucesivas, el líder del PNV, Xabier Arzalluz. Primero dijo que, si la propuesta quedaba bloqueada por no alcanzar la mayoría requerida en el Parlamento vasco (donde el tripartito gobernante tiene 36 de los 75 escaños), el lehendakari podría convocar un referéndum. Dos días después cambió esa fórmula por la de elecciones anticipadas, con la propuesta de Ibarretxe como programa.

El problema es que, tanto por la vía del referéndum -que sería ilegal- como por la de las elecciones, se produciría una división drástica de la sociedad en dos mitades. Propiciar una ruptura social de ese tipo desde el Gobierno resulta insólito y arriesgado: para la cohesión social y también para quien lo propone.

La propuesta de Artur Mas no tiene ese tipo de riesgos, aunque sí otros. Se plantea desde unos derechos históricos -que carecen de reconocimiento constitucional, pero con voluntad de acuerdo que incluya a las fuerzas no nacionalistas- y sin calendario con desenlace forzado bajo amenaza de ruptura como en el caso de Ibarretxe. El plan de Mas mezcla reivindicaciones coherentes con el desarrollo y la funcionalidad del Estado autonómico con otras que no lo son. No es lo mismo garantizar fórmulas de presencia en las instituciones europeas, por ejemplo, o en órganos institucionales como el Consejo del Poder Judicial, que reivindicar un Concierto Económico como el del País Vasco o Navarra, que, por su propia naturaleza, no podría generalizarse sin comprometer el funcionamiento del Estado.

Los nacionalistas dan por supuesto que el marco autonómico debe ampliarse indefinidamente. Lo lógico sería que, una vez garantizado el autogobierno, el marco fuera el terreno de juego compartido en que compitieran los programas políticos. Considerar en sí mismo deseable forzar sus límites, aun a riesgo de desestabilizar el sistema que garantiza la autonomía de todos, es un prejuicio sin fundamento.

UN GOBIERNO DE ZAPATERO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 27 Octubre 2002

¿CUÁL sería el Consejo de Ministros de Zapatero en el caso de que éste ganara las elecciones? Algunos de los nombres obligados serían José Blanco, Jesús Caldera, Luis Fernando López Aguilar (menos mal), Jordi Sevilla (qué humillación la de aquel día), Trinidad Jiménez (si pierde las madrileñas), Pajín, Carmen Chacón y es posible que alguno de los seniors: Rubalcaba, Marín... Un equipo claramente más «flojo» que el que rodeaba a González en octubre del 82: Guerra, Boyer, Solana, Maravall, Morán... además de personalidades veteranas como Redondo, Múgica, Gómez Llorente... Pero con ser importante la cualificación de los ministros ¿acaso no es muy grave que, a menos de dos años de las legislativas, el PSOE siga sin programa?

No debería preocuparnos el oportunismo que ha venido demostrando el PSOE como primer partido de la oposición si cambiara de claves al llegar Zapatero a la Moncloa. Pero me temo que no. Me temo, más bien, que Jordi Sevilla no podrá hacer compatible su amor al déficit con el propósito de bajar los impuestos. No es la política económica, sin embargo, lo que debiera inquietarnos más. Afortunadamente está controlada por la Unión. Son otros los compromisos ominosos de los que difícilmente podrá librarse el gobierno socialista. Me refiero, por ejemplo, a los contraídos con los sindicatos.

Desde el comienzo, Zapatero convertirá en metódica la debilidad «social» que demostró González después de varias Huelgas Generales y que echó por tierra los esquemas liberales que habría podido defender un hombre como Miguel Boyer en el caso de no haber sido sacrificado prematuramente. Por lo que se refiere a la inmigración, Zapatero deberá dejar muy claras sus diferencias con la «derechona»: su actitud será de brazos abiertos. En cuestión de costumbres el PSOE deberá distinguirse: no tendrá que destejer lo hecho por Pilar del Castillo. Lo ha prometido.

Nada de esto, a pesar de todo, debería inquietarnos más de lo que, con un par de años de antelación, es lícito atribuir a la sustitución de un gobierno semi-liberal por un semi-socialdemócrata. Lo que muchos ciudadanos temen es el comportamiento «dialogante» de un gobierno socialista ante los retos de los nacionalismos periféricos y ante la ambición de la monarquía alauí. Esa doble amenaza por el norte y por el sur que puede funcionar con la sincronización de una tenaza, como he escrito alguna vez aquí. Pero si unos temen el desfondamiento de un gobierno socialista ante esta doble presión, otros piensan que al fin habrá llegado la esperada hora del «diálogo» mágico.

Lo probable es que un gobierno presidido por Zapatero animará al Rey de Marruecos a plantear la cuestión de Ceuta y Melilla a no ser que, a cambio, el Gobierno español decida apoyar las tesis marroquíes sobre el Sahara. Con una traición de esta envergadura, es muy posible que el Monarca alauí se quedara satisfecho... de momento.

Y ¿Cuál sería el contenido del «diálogo» entre un gobierno socialista y los nacionalismos vasco y catalán? Concesiones al «soberanismo», la propuesta del «federalismo asimétrico» que defienden Maragall (quizá para entonces presidente de Cataluña), una mayoría de socialistas y algún nacionalista vasco (firmantes del manifiesto de hace unos días).

Un gobierno Zapatero tendría la ventaja de llevarnos a la situación límite.

RUTH, LA JUEZA
Por Jaime CAMPMANY ABC 27 Octubre 2002

A esta doña Ruth Alonso, jueza de vigilancia penitenciaria, la dejamos unos meses más en ese puesto y vacía de etarras las cárceles del Reino. De repente, los asesinos múltiples e insistentes se regeneran todos, se convierten en ángeles cautivos y hay que abrirles las puertas de la jaula como a pajarillos inocentes que han sido condenados a la falta de libertad entre barrotes.

Confieso que cuando conocimos la noticia de la concesión de la libertad a ese Félix Ramón Gil Ostoaga, condenado a 298 años de prisión, autor de la muerte de cinco guardias civiles y del alcalde de Olaberría, sentí alarma e irritación. Un disparate semejante y un sarcasmo así de la justicia sólo se puede hacer por interés inconfesable o por miedo insuperable. Ni siquiera una mentecatez superlativa, sublime, explica esa peligrosa torpeza. Pero inmediatamente, divulgadas alegremente por no sé quién, llegaron noticias disculpatorias. La jueza había dejado en libertad a Gil Osteaga porque todos los informes acerca de su conducta aconsejaban y casi obligaban en conciencia a tomar esa decisión. Todos esos informes indicaban méritos sobrados del condenado para gozar de libertad y excluían cualquier temor de que volviese a las andadas y siguiera asesinando alcaldes y guardias civiles. Es decir, la jueza Ruth había hecho lo que debía hacer. Los primeros comentarios acerca de su decisión habían sido apresurados e injustos.

Tararí que te vi. Fueron apareciendo datos más reposados, pormenores comprobados y antecedentes reveladores. Esa jueza Ruth Alonso es una reincidente en el arte de excarcelar etarras. En cuatro años, ha liberado de la prisión a docena y media de etarras, todos ellos con delitos de sangre, tercos y fríos asesinos a los que de pronto les salían alas, vestían túnicas blancas y sus cabezas aparecían rodeadas de una corona de cándidas flores. El último de esos etarras, llamado José Ramón Basauri, había sido liberado por la misericordiosa jueza libertadora apenas unos días antes, el diez de octubre. El tal Basauri había sido condenado a 45 años, de los cuales había cumplido sólo quince. Pues, hala, hijo, ve a la calle, abandona la dura prisión, vuelve a tu fecunda libertad y que Dios bendiga tus pasos y tus acciones.

Habría que investigar la actuación de esta Ruth que entiende la vigilancia penitenciaria como una siembra benéfica de amnistías. Ya se sabe que administrar justicia en el País Vasco es una tarea heroica que puede costar la vida. Pero precisamente por eso, la conducta de los jueces y los fiscales ha de ser examinada con especial cuidado. Y que un solo juez (en este caso, jueza) deje en libertad a 16 ó 18 etarras en poco tiempo es un hecho que debió llamar la atención de los órganos encargados del gobierno de los administradores de la justicia.

El Gobierno ha acudido con diligencia a poner remedio para el futuro con la creación en la Audiencia Nacional de un Juez de Vigilancia único. Pero los timbres de alarma ya han sonado en la sociedad estremecida.

Acosados por una juez
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 27 Octubre 2002

Esta juez tipo Cruella de Vil, que podrá salir en la noche de Halloween sin disfraz, ha dicho en una entrevista que «se siente acosada por el Gobierno», pero no ha anunciado que renuncia a su servicio de escoltas, a los que pagamos todos los españoles para que la protejan de los terroristas de ETA que ella pone en la calle. Se siente «acosada», y resulta que quien le acosa es el Gobierno, cuando todos hemos interpretado que el acoso le viene del grupo terrorista y que ella ha encontrado la fórmula para vivir más tranquila, aunque el resto de los españoles creamos que cada vez que pone a un terrorista en la cárcel tenemos un nuevo motivo para estar preocupados. Ahora, además de soportar sus sentencias, nos vemos obligados a escuchar sus declaraciones.

Pero no es el Gobierno ni los partidos democráticos quienes la hostigan: ella amenaza a esta sociedad con su negligencia y parece que no hay modo de cesarla en sus funciones que, por cierto, son remuneradas gracias a los impuestos de los españoles. ¿Por qué tenemos que pagar impuestos para pagar a gente como ella? ¿Por qué tiene que llevar escolta?

Tenemos a un país cada día más convencido de que hay que luchar contra ETA con todas nuestras fuerzas; sabemos que los políticos vascos no nacionalistas van a hacer el gran esfuerzo de presentarse a las próximas elecciones con la seguridad de que pueden matarlos; hemos conseguido que las instituciones internacionales apoyen la causa de la paz...

Y luego llega Cruella Ruth Alonso de Vil y nos da su opinión sobre la vida para cargarla. Donde menos te lo esperas, te salta el enemigo.

La mafia terrorista hunde sus garras en los lugares más insospechados.

8 + 5 = 298
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 27 Octubre 2002

SÍ, YO ESTOY escandalizado igual que usted. Pese a saber el derecho suficiente como para ser capaz de entender lo sucedido, creo también que la excarcelación del etarra Gil Ostoaga constituye una vergüenza que lejos de humanizar el sistema penal aplicable a los reclusos españoles, muestra la dramática y cruel falta de atención que sufren los auténticos paganos de la violencia terrorista: las víctimas de ETA.

Seis de ellas cayeron bajo la furia criminal de un desalmado que fue condenado a 298 años de prisión. El Código Penal aplicable a Gil Ostoaga determinaba, sin embargo, que su pena no podría superar los 30 años, con lo que el condenado se ahorraba de una tacada la friolera de 268 años de prisión. Pero los 30 que le quedaban todavía quedarían reducidos en un tercio, cuando menos, por aplicación de los beneficios automáticos entonces previstos en la ley.

Esa increíble forma de contar ha tenido al fin una traducción escandalosa: Gil Ostoaga había cumplido ocho años de los 30 de verdad a que había sido condenado (es decir, de los 298 de mentira), pero la jueza que debía decidir sobre su excarcelación, les sumó otros cinco cumplidos en Francia y los derivados de los beneficios penitenciarios aplicables. Y, ¡hale hop!, ahí tenemos ya cumplidos los tres cuartos de condena necesarios para ser puesto en libertad.

Como no soy un penalista estoy dispuesto a admitir sin discusión que la jueza Ruth Alonso ha actuado en aplicación estricta de la ley. Ello probaría, en todo caso, la urgente necesidad de cambiar una normativa que se burla de los ciudadanos cumplidores de la ley y estimula a los que se dedican a dispararles por la espalda.

De hecho, con el nuevo Código Penal, Ostoaga no estaría hoy presumiendo por ahí de sus hazañas. Pero ni siquiera el nuevo Código impedirá que quien ha cometido actos terroristas pueda volver a hacerlo durante el tiempo en que teóricamente debería estar encarcelado. La ley que permite esa vergüenza debería modificarse de inmediato. Y si la Constitución fuera para ello un obstáculo insalvable (que a mi juicio no lo es) también la Constitución debería cambiarse.

Las penas privativas de libertad deben orientarse a la reinserción de los reclusos: así lo establece nuestra ley fundamental. Pero deducir de ahí que ese sea el único objetivo de las penas, podría llevarnos al absurdo de pensar que quien se arrepiente de su crimen debería ser puesto en libertad al día siguiente de haberse arrepentido. La justicia penal de un Estado democrático se basa en la reinserción, pero se basa también en el castigo, que no puede ser.

Elorza y Maragall encabezan un acercamiento al PNV que haría peligrar el Pacto Antiterrorista
Libertad Digital  27 Octubre 2002

Patxi López, secretario general del PSE, se ha comprometido con Ibarretxe a abrir un proceso de diálogo "más amplio y más franco" con el PNV si Ibarretxe "retira" su plan secesionista. Lo ha desvelado Pasqual Maragall ante Odón Elorza. Un amplio sector <http://www.libertaddigital.com/./noticias/noticia_1275321479.html> del PSOE presiona para que se abandone el Pacto Antiterrorista en favor del abrazo al PNV.

El secretario general del Partido Socialista de Euskadi, Patxi López, se reunió este miércoles con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, para dialogar sobre su plan secesionista. En la rueda de prensa posterior, lo primero que hizo López fue subrayar que su partido está dispuesto a seguir dialogando con el lehendakari por "respeto institucional y por principios", algo que permite a los socialistas marcar distancias con respecto al PP. Sin embargo, el secretario general del PSE se mostró en contra de dicho plan, y lo hizo con rotundidad. Dijo que la iniciativa no tiene "ningún punto en común" con los planteamientos de los socialistas.

No obstante, el líder del PSE también dijo que la entrevista con el lehendakari había sido muy "cordial" y admitió que había emplazado a Ibarretxe a "rectificar" en los meses que tiene por delante antes de devolver su proyecto al Parlamento. Dijo que le había pedido que "escuche" y que "saque conclusiones", porque el proyecto que está promoviendo el PNV exige una mayoría de la que ahora no dispone, insinuando que el PSE podría acercarse a los nacionalistas si Ibarretxe adapta su proyecto al "plan de convivencia" elaborado por los socialistas vascos, que se basa en la lucha contra el terrorismo, la garantía de la democracia y el avance hacia el autogobierno en una España de corte federal donde Euskadi tendría encaje. López entregó este plan propio a Ibarretxe, que se comprometió a "contemplar" la iniciativa.

Maragall descubrió el pastel junto a Elorza. Un pacto
Sin embargo, tras concluir la reunión entre Ibarretxe y Patxi López, el secretario general del PSE habló por teléfono con Pasqual Maragall, presidente del Partido Socialista de Cataluña, quien desveló públicamente el contenido de dicha conversación. El padre del "federalismo asimétrico" dijo que Patxi López le había contado que el PSE "no se negaría a iniciar un diálogo más amplio y más franco" con el Ejecutivo vasco si Ibarretxe "retira" su plan secesionista.

Maragall hizo estas revelaciones durante la presentación del libro "Con mano izquierda. Una nueva política frente al colapso vasco", cuya autora es Gemma Zabaleta, diputada del PSE en el Parlamento vasco y candidata a la secretaría general del PSE tras la dimisión (obligada) de Nicolás Redondo Terreros. Zabaleta comparte con Maragall su idea de federalismo. De hecho la llevó al seno del PSE.

En dicho acto, al que acudieron Pasqual Maragall y Odón Elorza, el alcalde de San Sebastián, el presidente del PSC también dijo que al PSOE "no se le puede pedir todo, pero le vamos a pedir mucho, como una actitud diferente del PP respecto al País Vasco". El líder de los socialistas catalanes subrayó que la situación actual en Euskadi "es el problema más determinante que hay en España" y que, además, "lo bloquea todo". Según Maragall, el PSOE no puede tener ahora "iniciativa propia" en el País Vasco debido a su "lealtad" al Gobierno del PP, materializada en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, lo que cree que ha aprovechado el lehendakari Ibarretxe para "tomar la iniciativa con más audacia que sensatez".

Anasagasti toma notas
El Confidencial Digital destaca otra presencia relevante en la presentación de ese libro de Zabaleta: Iñaki Anasagasti. El portavoz parlamentario del PNV escuchaba y tomaba notas. Era testigo de cómo en el PSOE, la política vasca es un punto de máxima fricción y ausencia de criterio. Aquello fue algo más que un acto literario. Anasagasti, acostumbrado a elaborar larguísimos artículos en DEIA, no tuvo problema para anotar lo que puede convertirse en la mejor baza del PNV.

Odón Elorza reconoce ser un "heterodoxo"
El líder del PSC aprovechó el acto para criticar al Gobierno, ya que cree que no ha sabido "dar respuesta" a la "lealtad" que ha demostrado el Ibarretxe al aplicar los autos judiciales para ilegalizar a Batasuna (segunda ocasión en la que lo dice. En la primera, exigió a Aznar un gesto a cambio). Cabe recordar que de las más de cien sedes de Batasuna que hay en el País Vasco, apenas se han cerrado una docena, como reconoció el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, la semana pasada. "La no respuesta del Gobierno ha creado un vacío político, porque se había creado un ambiente en el que el diálogo habría sido posible, y el PNV ha llenado este vacío con más audacia que sensatez", añadió Maragall.

Por su parte, Odón Elorza, el alcalde de San Sebastián, también intervino en el acto, que se celebró en Barcelona, para pedir que se afronte la cuestión vasca con "valentía, generosidad intelectual y audacia", frente al "pensamiento único, la fatalidad y las posiciones cerradas" que actualmente mantiene el PP a su juicio. Elorza, declarado "vasquista" del PSE y partidario de un acercamiento al nacionalismo, ironizó al subrayar que espera que los que como él o Gemma Zabaleta mantienen una posición "heterodoxa" dentro del PSE, "no sean excomulgados", a sabiendas de que eso no va a ser así porque el PSOE está dispuesto a mirar para otro lado cada vez que Elorza corte el micrófono a quienes le critican, o acuda a una manifestación por la libertad sólo al final y por casualidad.

Como publicó El Mundo este miércoles, en el PSOE temen perder la alcaldía de San Sebastián porque el PNV va a presentar a Román Sudupe como candidato, por eso Zapatero se lo tolera todo a Odón Elorza pese a su connivencia con el nacionalismo excluyente y su ambición por reventar el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo.

Una fiscal dejó Euskadi, coaccionada tras recurrir cinco excarcelaciones de la juez Ruth Alonso
Mercedes Bujanda se había opuesto a cinco liberaciones de etarras ordenadas por la juez de Vigilancia
JORGE A. RODRÍGUEZ | Madrid El País 27 Octubre 2002

La anterior fiscal de Vigilancia Penitenciaria de Euskadi Mercedes Bujanda tuvo que abandonar Euskadi tras sufrir una intensa campaña de acoso de grupos ligados a los presos de ETA. Las coacciones, que incluían manifestaciones ante su casa de Bilbao, se debían a que en pocos meses recurrió la concesión de al menos cinco libertades condicionales de reclusos de ETA ordenadas por la juez Ruth Alonso. Ésta se halla ahora en el centro de una polémica política y jurídica por haber dado la libertad condicional al etarra Ramón Gil Ostoaga tras cumplir 13 de los 298 años de condena.

Mercedes Bujanda Bujanda, con 14 años de ejercicio en el ministerio público, abandonó el País Vasco en 1999, cuando estaba en vigor el alto el fuego de ETA. La fiscal había recurrido en los dos primeros meses de ese año la puesta en libertad condicional de cinco condenados por terrorismo o violencia callejera que habían cumplido las tres cuartas partes de su condena.

Las cinco excarcelaciones habían sido decididas por la juez Ruth Alonso, siguiendo un procedimiento casi calcado del que acaba de aplicar con los etarras José Ramón Basauri Pujana y Félix Ramón Gil Ostoaga, ambos con delitos de sangre. Pero a diferencia de estas dos, aquellas liberaciones se produjeron durante la tregua y poco antes de que el Gobierno trasladara a prisiones del País Vasco, o próximas, a un grupo de 135 etarras, como gesto de buena voluntad hacia la banda. Dicho grupo, en el que estaba Ostoaga, era supuestamente proclive a disentir de la disciplina del colectivo de presos de la organización terrorista.

La propia Alonso admite que desde hace tres años han aumentado los recursos contra sus decisiones favorables a presos de ETA. Los últimos han sido redactados por el fiscal de Vigilancia Alejandro Torán, también amenazado por ETA y quien ya estaba en el cargo en el momento en que Bujanda se fue de Euskadi con su familia. Torán, al contrario que Bujanda, disponía en 1999 de escolta, de seguridad privada.

La fiscal Bujanda, que inicialmente se trasladó a Baleares, llevaba meses denunciando las amenazas. La gota que agotó su entereza fue una protesta pública organizada por grupos proetarras ante la puerta de su domicilio en Bilbao, el 9 de febrero de 1999. Fue entonces cuando tomó la decisión de abandonar Euskadi.

Quejas sobre la seguridad
La Fiscalía General del Estado se enzarzó en una polémica con la Consejería vasca de Interior alegando que, pese a que había solicitado 'en reiteradas ocasiones' protección a las autoridades competentes, no había obtenido 'la respuesta deseada'. La Consejería que dirige Javier Balza replicó que en enero sus técnicos se habían reunido dos veces con la fiscal para explicarle el sistema de protección y tranquilizarla porque su integridad 'estaba garantizada'.

Jesús Cardenal, fiscal general del Estado, sigue considerando 'insuficientes' las medidas que hoy se aplican, 'por cuanto se ha asignado a una sola persona para garantizar la seguridad personal de cada miembro de la carrera fiscal o judicial, y además sin ningún medio para que tal cometido pueda realizarse con las mínimas condiciones', según escribió en la memoria de 2001, elaborada durante este año y presentada el pasado septiembre. 'Hasta el momento de redactar esta memoria', decía, 'nada de ello [coches blindados o inhibidores de frecuencia] se ha conseguido, por lo que debemos expresar nuestro pesar, al considerar que las medidas adoptadas no son ni siquiera las mínimas necesarias'.

La reacción del Gobierno contra las decisiones de la juez Alonso motivó ayer protestas del PSOE y de IU. El portavoz parlamentario socialista, Jesús Caldera, aseguró que no comparte la decisión de Alonso y que está de acuerdo con que la vigilancia penitenciaria de etarras se lleve en la Audiencia Nacional, pero pidió respeto para el trabajo de la juez. 'Lo que no se puede hacer es echar a nadie a la hoguera', dijo. Gaspar Llamazares, coordinador general de IU, pidió al Gobierno que no actúe 'como un niño mimado que cuando va perdiendo el partido decide cambiar las reglas'. IU ha solicitado la comparecencia urgente en el Congreso del vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, y del ministro de Justicia, José María Michavila, para que expliquen el 'acoso político' al que ha sido sometida Ruth Alonso 'vulnerando la indispensable separación de poderes'.

Desde la tierra
ALBERTO NÚÑEZ/PROFESOR DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO El Correo 27 Octubre 2002

El memorial de las víctimas se halla en medio de un hermoso parque urbano del viejo Taipei, junto al museo etnográfico de Taiwán. Se levantó hará unos diez años para honrar la memoria de los desaparecidos durante la feroz represión que acabó con el único intento de insurrección popular contra el régimen militar impuesto a los taiwaneses tras la derrota de su señor colonial, el imperio japonés, al final de la Segunda Guerra Mundial. Fue antes de que el presidente chino, Chiang Kai Shek, se trasladase con todo su Gobierno a la isla de Formosa, tras ser derrotado, a su vez, por los comunistas de Mao. Durante cuarenta años, el Gobierno nacionalista chino se negó a dar ninguna explicación de lo sucedido a los familiares de las víctimas, que nunca pudieron enterrar a sus muertos, ni recibir indemnización alguna. Llorando a las víctimas en silencio, su luto había quedado como en suspenso, hasta que, por fin, las autoridades reconocieron los secuestros y asesinatos (a veces, precedidos de crueles torturas para obtener una delación) que el Ejército perpetró durante aquellos incidentes. Se supo la verdad, y la catarsis que ésta produjo le hizo a toda la sociedad un gran bien. Se rescataba del olvido a los muertos y de su silencio a los vivos.

Recuerdo el llanto desgarrador, abandonado, casi infantil, de un hombretón de cincuenta y tantos años, que regentaba un pequeño restaurante junto a nuestra universidad, el día en que se inauguró el monumento. En el se podía leer, entre cientos de nombres grabados en piedra, el de su padre, a quien perdió de niño. Yo nunca hubiese pensado que aquel señor Yang, que servía unas sopas estupendas, tan alegre y dicharachero siempre, pudiera esconder tanta pena dentro. Contó entre sollozos ante las cámaras de televisión el relato simple, duro, claro -y tan incomprensible a la vez- de lo que ocurrió la noche que se llevaron a su padre. Estaban cenando los cuatro niños con el padre y la abuela (la madre había muerto repentinamente hacía sólo unos meses). Llamaron a la puerta. El padre fue a abrir. Eran los soldados. Le apremiaron: «Acompáñenos; tenemos que hacerle algunas preguntas». «Papá vuelve enseguida», tranquilizó a sus hijos, intentando ocultar su preocupación. «Papá tiene que ir a arreglar un asunto», añadió entonces, con sorna, el oficial. Pero papá nunca volvió, ni se arregló el asunto. Al contrario, fue sólo el comienzo de una serie de penalidades sin cuento para aquella familia de huérfanos. Los niños se dieron cuenta de que algo malo sucedía cuando contemplaron a la abuela derrumbarse en llanto sobre la mesa de la cocina...

«El Señor dijo a Caín: '¿Dónde está tu hermano Abel?'». Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?». Replicó el Señor: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde la tierra»(Gen 4, 9-10). Estas palabras describen muy bien lo que uno siente al acercarse al monumento, que no tiene nada de convencional. Junto al muro de las inscripciones hay un pequeño arroyo que se precipita en un pozo, al que uno puede asomarse. Un quiosco de madera situado sobre el pozo hace que el sonido del agua rebote y parezca venir de arriba. Uno tiene que escucharla. También el fondo está iluminado y el agua se ve correr sobre las piedras. El conjunto sobrecoge, sobre todo en el silencio del crepúsculo, cuando se han retirado los niños que jugaban allí cerca. El monumento de las víctimas no deja indiferente al visitante. Le llama desde la tierra y desde el cielo a la vez, y la voz del agua -lenguaje universal como la sangre- insiste en preguntarnos: «¿Dónde está tu hermano?».

Miro a mi país. Leo atentamente la propuesta de Ibarretxe. Pienso que el respeto debido al prójimo no puede reducirse a la no-violencia, a la renuncia a quitarle la vida, como parece reflejarse en el texto de la propuesta, donde se le exige a ETA «claramente que deje de matar», y donde se afirma que «9 de cada 10 vascos defienden que no es necesario recurrir a la violencia para resolver problemas políticos». En algo se tendría que notar que «somos un pueblo sensato y milenario», «un país en marcha», «un país moderno y solidario» (así lo retrata el lehendakari). Creo que el respeto debido al prójimo -que, en un país moderno, se llama ciudadano- exige lógicamente que se proceda al reconocimiento de los lazos que unen mi propia vida a la del otro (mi hermano), es decir, una fraternidad basada en el principio de igualdad de derechos y dignidad. Lo que a su vez reclama una objetivación social: la legalidad. Sólo encima de esos cimientos se puede edificar el complejo de instituciones sociales y políticas que constituyen una comunidad civil.

Por eso es tan importante tener en cuenta a un colectivo absolutamente ignorado por el lehendakari en su propuesta, el de las víctimas, y preguntarnos: '¿Dónde está mi hermano?'. Por eso me inquieta el desprecio de la legalidad vigente y de los dictámenes judiciales contra las organizaciones pro-terroristas que manifiesta Ibarretxe. Me asusta esa arrogante seguridad que le hace aseverar: «No vamos a aceptar lecciones». Y me aterra la deshumanizante ideología que puede conducirle a afirmar que «la sociedad vasca no desea reproducir debates estériles sobre el pasado». Sobre todo cuando se acaba de asentar como verdad inconcusa la existencia de un pueblo vasco milenario, equiparable al antiguo Reino de Navarra, la pertenencia al cual «va más allá de normas jurídicas o de fronteras políticas». Para seguir la propuesta de Ibarretxe, esta sociedad tendría que renunciar definitivamente a edificar un monumento a las víctimas. Porque ellas murieron a manos de una banda terrorista que intenta materializar con violencia, sangre y terror la realidad de ese mítico pueblo vasco «que ya tiene mayoría de edad suficiente para ser dueño de su propio destino».

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