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Recortes de Prensa     Lunes 28 Octubre  2002
EL NACIONALISMO EN EL SIGLO XX
JUAN PABLO FUSI ABC 28 Octubre 2002

Acercamiento de presos
Luis María ANSON  La Razón 28 Octubre 2002

JUGANDO CON LOS TIEMPOS
CHARO ZARZALEJOS ABC 28 Octubre 2002

La chapa de Ibarretxe
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Octubre 2002

El árbol enfermo
IÑAKI EZKERRA El Correo 28 Octubre 2002

El Foro Ermua denuncia que parte del clero defiende en privado los crímenes de ETA
L. R. N. - Toledo.- La Razón 28 Octubre 2002

El español se abre camino en Irak por encima de guerras, embargos y conflictos internacionales
ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL ABC 28 Octubre 2002

EL NACIONALISMO EN EL SIGLO XX
POR JUAN PABLO FUSI ABC 28 Octubre 2002

EN su conocido ensayo sobre el concepto de «nacionalidad» que escribió en 1862, en el que debatía algunas de las ideas y tesis del patriota italiano Mazzini, Lord Acton (1834-1903), el historiador inglés, puso ya de relieve la naturaleza contradictoria del nacionalismo. Acton escribía cuando el nacionalismo era una fuerza liberadora y democrática -por ejemplo, el nacionalismo de Mazzini-, cuando no habían aparecido aún sus desviaciones integristas, totalitarias, imperialistas y xenofóbicas. Pues bien, incluso en fecha tan temprana, Acton veía al nacionalismo oscilar entre dos ideas que a él se le antojaban opuestas e irreconciliables: entre la teoría política de la libertad y el principio de la unidad nacional. Acton estaba en lo cierto. La teoría moderna de la libertad se fundamentaría en valores cívicos, en los derechos del individuo y del ciudadano, las libertades civiles, la ausencia de toda coerción, y en la afirmación del pluralismo; el nacionalismo, en los derechos colectivos (de pueblos, naciones, nacionalidades), en la nación, la nacionalidad y la etnicidad como valores supremos y absolutos, y en la visión de la comunidad nacional como una realidad homogénea y unida, propia y distinta, cuya realización sería un derecho histórico y una exigencia irrenunciable.

Por lo que hace al siglo XX cabría extraer por lo menos dos grandes conclusiones de carácter general: 1) que el nacionalismo fue, como ya lo había sido en el siglo XIX, una fuerza de transformación y cambio probablemente más poderosa de lo que pudieron haberlo sido las transformaciones económicas, la conflictividad social y aún el progreso científico y tecnológico, factores tenidos usualmente por instrumentos esenciales del cambio histórico; 2) que los nacionalismos (porque, en efecto, la variedad de los mismos obligaría a proponer muchas y muy distintas tipologías: nacionalismos liberales y cívicos, y nacionalismos autoritarios; nacionalismos religiosos; étnicos; lingüísticos; tribales; mesiánicos; nacionalismo abierto y nacionalismo cerrado; nacionalismo nacional, de Estado, y nacionalismo de nacionalidad, de minorías...) serían causa de importantes y a menudo violentos conflictos, con consecuencias casi siempre decisivas y muchas veces -las dos guerras mundiales, por ejemplo-, aciagas.

Por nacionalismo -que tendría mucho de construcción moderna-, habría que entender muchas cosas: procesos de construcción de estados nacionales; teorías regionalistas o independentistas; reivindicaciones etno-nacionales y etno-lingüísticas; sentimientos de pertenencia a una nación o nacionalidad; doctrinas políticas basadas en la exaltación de la idea de patria y en la movilización emocional de masas; movimientos o partidos políticos explícitamente nacionalistas. En última instancia, la fuerza y vigencia del nacionalismo se derivarían, probablemente, de su capacidad como elemento de cohesión social y de la importancia de los sentimientos de grupo como factor de vertebración de la sociedad; pero el nacionalismo sería también, muchas veces, una forma de hacer política y, por tanto, una estrategia de poder.

En cualquier caso, en las últimas décadas del siglo XIX y primeros veinte años del siglo XX, el nacionalismo experimentaría una importante transformación: fue entonces cuando se transformó en un hecho de masas. Con varias consecuencias: la cristalización del nacionalismo como principal factor de desestabilización de la política europea, la proliferación de movimientos nacionalistas en toda Europa. Con Maurras y Barrès, el nacionalismo se definió como la principal alternativa ideológica al liberalismo; el despertar de las nacionalidades, a las que el nacionalismo dio sentimiento e idea de nación y conciencia de sus derechos colectivos, provocó la primera gran etapa de movilización étnico-secesionista -en el centro y este de Europa y en algunos países occidentales (casos de Irlanda, por ejemplo, y en España, de los nacionalismos catalán, vasco y gallego)-, movilización que dio lugar, tras la I Guerra Mundial, a la creación de un importante número de nuevos países: Irlanda, Checoslovaquia, Yugoslavia, Polonia, Hungría, Austria, Finlandia, Letonia, Estonia, Lituania.

Además, desde principios del siglo XX, el nacionalismo irrumpió definitivamente en Asia y África. En Europa, pero también en determinados países latino-americanos y en Japón, fue asumiendo formas agresivas e intolerantes, identificándose con ideas de grandeza nacional, expansionismo militar y superioridad racial (y en Europa central y del este, de antisemitismo), y con políticas autoritarias, populistas y antiliberales, hasta culminar en lo que he llamado la fascistización del nacionalismo, ejemplificada por los casos de Alemania, Italia y Japón (en España: Ledesma Ramos, Falange, nacionalismo militar), pero que impregnó también a nacionalismos de base étnico-lingüística, como el nacionalismo croata, y a algunos nacionalismos árabes y en África, el nacionalismo blanco afrikaner, surgido en Sudáfrica en los años 30. El nacionalismo de la ultra-derecha amenazaba en 1939 la libertad en el mundo.

Después de 1945, el nacionalismo se asoció en lo que se llamaría «tercer mundo» (Asia, África) a movimientos de liberación nacional y/o anti-imperilistas, pero también a regímenes militaristas y de partido único, y a movimientos tribales, tradicionalistas y religiosos, y estaría, desde luego, en la raíz de algunos de los más espinosos problemas internacionales de la posguerra: procesos de descolonización, conflicto árabe-israelí. En Europa occidental, el desprestigio de las ideas nacionalistas y de los nacionalismos nacionales generaría la aparición del proyecto territorial y político históricamente más novedoso entre las ideas que aflorarían en el continente en todo el siglo: la construcción de una Europa unida y supranacional, la construcción de la unidad europea. En la Europa central y del este, los nacionalismos parecieron desaparecer, por lo menos hasta 1989, bajo la hegemonía de la Unión Soviética y de los regímenes comunistas allí creados tras la II Guerra Mundial. El nacionalismo reaparecería, con todo, en las últimas décadas del siglo: nacionalismos de minorías, etno-nacionalismos, en la Europa desarrollada y próspera de la Unión Europea (con particular incidencia en Irlanda del Norte, en Bélgica y en España, donde el resurgimiento de los nacionalismos regionales llevaría a partir de 1975 a la creación de un nuevo tipo de Estado, basado en la autonomía política de las regiones); reivindicaciones nacionales, declaraciones de independencia, formación de nuevos estados, en la Europa del este tras el colapso del comunismo en 1989 y la desintegración de la Unión Soviética y de Yugoslavia. El IRA nor-irlandés y la ETA vasca refundarían, respectivamente, los nacionalismos nor-irlandés y vasco sobre la violencia y el terrorismo; guerras y conflictos inter-étnicos de extrema gravedad asolarían los procesos de independencia y secesión de los nuevos estados balcánicos y ex soviéticos.

Cuando terminaba el siglo XX, la cuestión nacional, que se pensaba desaparecería en una Europa cada vez más «europeísta» e integrada, volvió, pues, a generar, como señalaba el historiador francés François Furet, fanatismo y masacres. Acton dejó ya dicho en su citado ensayo que la «nacionalidad» no aspiraba ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le era necesario, sacrificaba ambas a las necesidades imperativas de la construcción nacional.

Acercamiento de presos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 28 Octubre 2002

La amnistía, el indulto, el extrañamiento, el tercer grado, la libertad condicional, la biblia en cueros. Todo consistía en la misma fórmula: que los asesinos etarras regresaran como pájaros a sus casas. En tiempos de UCD, los dirigentes de Eta aseguraban a sus comandos que, en el caso improbable de ser detenidos tras el crimen, todo quedaba en una corta estancia privilegiada en la cárcel. Después, se les aplicaría la fórmula adecuada. Y en libertad.

Enrique Múgica empezó a fastidiarles la operación al dispersar a los presos. Por eso le odian tanto. El problema que se les creaba no consistía en la distancia y la complicación relativa de la visita de familiares. Agotados indultos, amnistías y extrañamientos, era muy difícil extender al resto de España, la coacción que padecen en el País Vasco los jueces de vigilancia penitenciaria. A la vista de lo que ha hecho la juez Alonso, se comprende la campaña del ayatolá Arzallus, del obispo Setien, del PNV, del Gobierno vasco, para el acercamiento de los presos. No se trataba de una cuestión caritativa. Se trataba de que, una vez instalados en las cárceles de las provincias vascongadas, los jueces de vigilancia penitenciaria, convenientemente amenazados, aplicarían a los presos «acercados» todas las ventajas de las leyes, eso sin hacer referencia a la prevaricación judicial.
Acercar a los presos etarras. Menuda trampa. El ciudadano medio español ha comprendido la semana pasada que «acercar» es «poner en libertad». Que se lo pregunten a la juez Alonso.

JUGANDO CON LOS TIEMPOS
CHARO ZARZALEJOS ABC 28 Octubre 2002

El balance de las conversaciones mantenidas por Ibarretxe no es el del entusiasmo. Contaba el jefe del Ejecutivo vasco con un determinado umbral de oposición pero no, probablemente, con encefalograma plano, porque ni siquiera los que no se han opuesto se han dejado ver especialmente entusiasmados. Unos, como Otegi, porque el plan se queda corto, y otros, porque sin llegar a la discrepancia se han colocado en un ánimo de cierta perplejidad. Si Ibarretxe tuviera que atenerse a lo recogido durante estas conversaciones tendría que admitir que más allá de la polémica su propuesta es merecedora de una muy seria reflexión. De momento, y al menos públicamente, la conclusión a la que ha llegado es que han sido todos los demás quienes no han entendido sus propósitos, que algunos se encargan de manipular «en contra de los intereses de la sociedad vasca».

Pero éste ha sido sólo un primer tramo de todo un tiempo político que tendrá su primera parada en torno al último trimestre del año próximo. Los términos de la cuestión son distintos pero la actual estrategia no es nueva. Es muy similar a la planteada por el propio Ibarretxe en los meses previos a las elecciones del 13 de mayo. Por entonces, era un lendakari derrotado en el Parlamento. Sin capacidad de maniobra en las instituciones, sin posibilidad de diálogo con nadie y en esas circunstancias en octubre del 2000 lanzó el discurso con el que posteriormente ganó las elecciones. Durante este tiempo que parecía tiempo muerto Ibarretxe buscó en la calle lo que el Parlamento no le daba. Y la estrategia no le salió mal porque el 13 de mayo ganó.

Un efecto «colateral» de aquella estrategia fue y ha sido que aquella oposición compacta formada por PP y PSE no tenga viso alguno de repetirse aunque sea precisamente la política de Ibarretxe la principal muñidora de las coincidencias expresas entre socialistas y populares en el País Vasco. Pasado un tiempo, Ibarretxe y sus más próximos creen que aquellos meses indicaron que «el discurso del «no» del PP acaba gastando más al que lo pronuncia que a sus adversarios».

Ahora, como antes del 13 de mayo, Ibarretxe se está encontrando con serias dificultades, pero ahora mucho más que entonces está abocado a dar cumplimiento a sus propios planes. Ésta es su apuesta. El debate de política general del 2003 «será el debate del nuevo acuerdo». Ha dado un año, dice, para que todos puedan aportar. Pero el «proyecto» está ya redactado en sus líneas fundamentales. No tendrá muchos artículos pero será «novedoso». ¿Para qué un año?

Para lo mismo que empleó los meses anteriores a las elecciones del 13 de mayo. Es decir, para hacer ver que sólo desde el nacionalismo se lanzan propuestas, para insistir en un discurso de «ilusión» en contraposición al discurso del «sacrificio» esgrimido por Aznar. Es necesario el tiempo para hacer ver a unos que el nacionalismo no propone separarse de España y para demostrar a otros que son capaces de «avanzar». Para tranquilidad de todos, dicen, serán los ciudadanos los que van a decidir, pero además este tiempo se va a emplear a fondo para preparar las elecciones municipales, evento sustancial, que si se cumplen los sondeos que manejan los nacionalistas, permitirán a Ibarretxe presentar su plan en tono de triunfador. Joseba Egibar ya ha adelantado que van a hacer un test para el plan. En breves fechas se irán sabiendo con certeza las posibilidades de acudir a las urnas en forma de gran coalición PNV-EA-Aralar. Los contactos van a comenzar de inmediato y al final se hará lo que los números aconsejen, más allá de contradicciones o de incomodidades puntuales, porque si para algo se quiere este tiempo es también para demostrar algo sabido y confirmado: a la hora de la verdad la solidaridad nacionalista funciona. Una pequeña quiebra en la actual armonía nacionalista sería una circunstancia que realmente podría dar al traste con el plan de Ibarretxe. Fuera de esta eventualidad, nada previsible, el lendakari y con él el PNV y EA tienen tomada la determinación de llevar adelante sus planes.

A día de hoy no se sabe con certeza si la consulta se va a celebrar con ETA en activo o no. No se sabe si será consulta como tal o bien adquirirá forma de elecciones anticipadas. Dependerá de lo que aconsejen los tiempos políticos, pero de una u otra manera se hará porque el nacionalismo en el Gobierno tiene claro que por encima de cualquier otra eventualidad no se pueden presentar a unas nuevas elecciones prometiendo lo mismo que en las anteriores

Los tiempos en política no son inocentes y algunos cálculos ya se están haciendo. El más compartido es aquél que apunta que el tiempo político de la consulta que es la culminación de la estrategia de Ibarretxe va a coincidir con el tiempo político de mayor ensimismamiento del PP, abocado al debate y búsqueda de sucesor.

Los nacionalistas descartan que el Gobierno de Aznar se avenga al diálogo. Por eso la virtualidad, el valor político de la consulta, es colocar encima de la mesa de la Moncloa un «a ver qué hacéis con esto». Ibarretxe afirma no contemplar la hipótesis que desde Madrid se pueda hacer oídos sordos a lo que en su momento decida «la mayoría de la sociedad». Habrá consulta que sólo podría ser evitable si por parte del Gobierno de Aznar se produjera un giro similar al del decretazo -de 8,7-. Sólo un giro así podría impedir que Ibarretxe culmine su apelación a la mayoría. Aznar no está por ello, por lo que será el nuevo candidato a la Moncloa el que tendrá que estar dispuesto a compartir actualidad con el tiempo político de la consulta de Ibarretxe, allá por el 2004. Los nacionalistas mientras se disponen a manejar los tiempos, tienen clara una cosa: aunque el recorrido sea el mismo cuando se cambian los caballos la carrera es distinta.

La chapa de Ibarretxe
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Octubre 2002

Por fin se disparan las alarmas económicas en Euskadi ante ese Estado Libre Asociado que es la última gamberrada del nacionalismo. Han tardado años en sonar esas alarmas pero más vale tarde que nunca. Por eso no lo voy a lamentar ahora. Sé de sobra que la ofensiva ética, la tentación de la libertad, el llamamiento de las víctimas y los amenazados no bastan para detener el nacionalismo, como lo demostró el 13-M. No es que esa ofensiva, esa tentación y ese llamamiento sean «contraproducentes» ¬como dicen las lumbreras del Partido Socialista Maniobrero Español¬ sino que son «insuficientes», como digo. Hacían falta otras voces como las de los empresarios, otros ámbitos como el de la denuncia de la inseguridad y el declive económicos o el de la corrupción estructural del PNV ¬todavía virgen¬. Hacía falta el grito de Confebask, que es el golpe más efectivo que ha recibido nunca el delirio nacionalista.

Lo que uno no entiende es que se haya tenido que llegar a esto para reaccionar. Con el nacionalismo se está haciendo una mala pedagogía, se le está maleducando. Hacemos con él como esos padres que, después de dejar a su niño cometer travesuras durante toda una tarde en una cafetería, subirse a la barra, accionar la caja registradora, poner la zancadilla a los clientes y montarse a burro en los camareros, de pronto le reprenden porque ya lo ven dispuesto a incendiar el bar. Lógicamente, el niño no entiende esa reprimenda repentina después de dejarle enredar horas y horas. Yo creo que así de perplejo se siente el nacionalismo vasco ante quienes hoy le amonestan pero llevan años dejándole jugar y molestar, riéndole las gracias del diálogo, la negociación o la consulta de autodeterminación, valorando positivamente las ideas de Ardanza o Elkarri. Todos esos caminos conducían al Libre Estado Asociado. Todos esos pasos avanzaban en esa y no otra dirección. ¿Por qué se dieron esos pasos y no se cerraron esos caminos? ¿Por qué ahora sí?

Ibarretxe ha estado estos días recibiendo, dando la chapa a todos los que se dejaban, como un loco que usara la sala de visitas del frenopático para convencer al mundo de que él es Napoleón. lbarretxe es un loco que recibe. Ha recibido a los acuarelistas, los del marcramé, los amigos del circo y del ajedrez... Pero ese rollo macabeo que se ha chupado esa pobre gente no es nuevo. Ibarretxe lleva así años, sin diagnóstico ni medicación. El nacionalismo nos está probando para ver hasta dónde aguantamos y puede avanzar. Lleva años probándonos, como el niño malcriado a sus padres y el megalómano a sus enfermeros para eso, para ver si cuela la idea de todo crío consentido y todo loco paranapoleónico: prender fuego al bar.

El árbol enfermo
IÑAKI EZKERRA El Correo 28 Octubre 2002

No es ninguna broma. El árbol de Gernika está gravemente enfermo. Se le han descubierto unos tumores en las raíces y hay diagnósticos que no le dan al pobre más de un año de vida. El tratamiento médico que esta recibiendo cuesta exactamente 84.378,39 euros anuales -unos quince millones de pesetas- y su desmejorado aspecto se ha hecho notar durante los actos del veintitrés aniversario del Estatuto. No se puede afirmar que ese árbol tenga ya la fuerza y la prestancia que lo convirtieron en leyenda; que su aspecto débil y escuchimizado sea la representación más saludable de nuestros valores. No se puede afirmar que ese roble tenga una salud de roble. Dicen que se sintió algo más animado al recibir los abrazos de los populares y los socialistas, pero algún parlamentario ya temió que el tronco sufriera un desfallecimiento y se le quedara en los brazos. ¿Qué haces si un árbol se te queda en los brazos?

Sí. La grave enfermedad del árbol de las libertades vascas coincide con el momento en que esas libertades están más gravemente amenazadas. A mí no me parece que esto sea una casualidad. Nuestra iconografía tradicional presentaba a un grupo de hombres parlamentando alrededor y bajo la sombra del roble centenario. ¿Pero qué pasa cuando la mitad de esos hombres deben acudir escoltados a las citas? ¿Qué pasa cuando en un cuadro de Arrúe se cuelan las armas y las bombas y los perturbadores de frecuencias para que esos hombres no vuelen por los aires? ¿Qué pasa cuando ese corro no es continuo y se notan los huecos de los asesinados o de los que se han exiliado o de los que han renunciado a estar ahí porque tienen miedo?

Yo creo que ese árbol ha acabado somatizando todo eso. Los que sienten más pena por la etnia, la tribu, la nación, la lengua, la tierra y los árboles que por las personas habían atribuido a ese roble cualidades humanas. ¿Qué dirán ahora cuando hasta ese árbol se muestra, en efecto, más humano que ellos, cuando siente más pena que ellos por los vascos sin libertad que no pueden concurrir libremente a la cita bajo su verde y magnánima copa? ¿Necesitan ver palidecer y enfermar todos los símbolos que han antepuesto a la vida humana?

El árbol de Gernika tiene cáncer. Mientras Ibarretxe habla sin escuchar, ese roble se muere y esto es sólo el principio. El día menos pensado comenzaran a marchitarse los rabos de todas las txapelas, los txistus, los tamboriles, la txalapartas ... Dicen que no se sabe de dónde viene el mal. Dicen que no es del propio árbol. ¿De dónde viene? ¿Es que hay alguna duda?

El Foro Ermua denuncia que parte del clero defiende en privado los crímenes de ETA
Vidal de Nicolás califica el referéndum soberanista de «indigno»
El presidente del Foro Ermua, Vidal de Nicolás, dijo ayer que en el País Vasco hay dos iglesias: una que es nacionalista y que simpatiza con el PNV, y otra «que es mucho peor, que está formada por un número más reducido de curas a los que casi no se conoce y que son partidarios decididos del crimen, de que la violencia es liberadora». De Nicolás recibió el Premio Internacional de los Abogados de Atocha 2002.
L. R. N. - Toledo.- La Razón 28 Octubre 2002

El presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, manifestó ayer «que en el País Vasco todo el mundo está amenazado menos la Iglesia», tras explicar que, en su opinión, Félix Ramón Gil Ostoaga obtuvo la libertad condicional por «la presión y el miedo al que debe estar sometida la juez que lleva el caso». De Nicolás hizo estas declaraciones en una entrevista concedida a Efe con motivo del Premio Internacional de los Abogados de Atocha 2002 concedido por el Gobierno de Castilla-La Mancha para premiar su defensa diaria de la libertad y su lucha contra la opresión.

De Nicolás explicó que en el País Vasco, «junto a lo que yo llamo nacionalismo canónico, está una iglesia pervertida», que se sale del entorno católico «con las expresiones de los obispos y, sobre todo, con sus silencios estruendosos cada vez que hay un hecho que nos mina las libertades». La Iglesia dijo «que vendrían tiempos sombríos si se ilegalizaba Batasuna y eso es una canallada», recordó, al tiempo que explicaba que «la Iglesia es uno de los tabúes del terrorismo. Nunca se ha atacado a un sacerdote y menos a un obispo. Y que hablen de tiempos sombríos es un insulto para los que los tenemos permanentemente».

De Nicolás explicó que en el País Vasco hay dos iglesias: una que es nacionalista y que simplemente tiene simpatías con el PNV, y otra «que es mucho peor, que está formada por un número más reducido de curas a los que casi no se conoce y que son partidarios del crimen, de que la violencia es liberadora».

El País Vasco, continuó, «está lleno de hipocresía» y por eso no se pueden hacer propuestas como la que ha hecho el «lendakari», porque «es injusto e indigno proponer algo cuando una de las partes está amenazada y abatida por el miedo». En «esta democracia, la violencia lo trastorna todo» y, por lo tanto, los ciudadanos se sienten indefensos y, además, ven que el Gobierno vasco no es, como debería, «garante de nuestras libertades». Nicolás reconoció que ni siquiera se «puede admitir como real la posibilidad de asistir a una reunión con el lendakari » y añadió que al Foro Ermua no lo convocan porque «tenemos afilado el sentido crítico y no pertenecemos a ningún partido». En estos momentos, «estamos asistiendo a una situación que históricamente no tiene salida porque, además del terrorismo, que es una máquina de matar, tenemos el nacionalismo que yo llamo canónico vasco, el del PNV, con Arzallus a la cabeza y el lendakari », indicó. «Aunque en sus manifiestos políticos dicen que no coinciden con ETA, no lo hacen en el asesinato, pero sus fines son los mismos: hacer prevalecer por la fuerza, o como ha hecho ahora el lendakari , por el órdago y el desafío, una ideología que prescinde de los que no somos nacionalistas».

Sociedad cobarde
El nacionalismo que sufrimos aquí, dijo de Nicolás, es «rancio y volver atrás para tratar de imponer un partido preconstitucional, prehistórico, es un disparate». En el País Vasco, explicó, «los no nacionalistas no pueden hacer una vida normal, entre la gente hay un silencio mayor que cuando estaba Franco, tienen miedo a hablar y eso ha creado una sociedad cobarde».

Vidal de Nicolás considera que ETA se está debilitando, ya que «la gente que entra ahora en la banda está falta de formación porque no tienen tiempo de adiestrarlos; no tienen convicciones, y generalmente provienen del fracaso escolar y sólo buscan incrementar su autoestima».

El español se abre camino en Irak por encima de guerras, embargos y conflictos internacionales
ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL ABC 28 Octubre 2002

BAGDAD. A pesar de la guerra, del embargo internacional y de las difíciles relaciones políticas entre nuestro país y el régimen de Bagdad, el estudio de la lengua española se abre camino con fuerza en Irak, donde ocupa el segundo puesto en la preferencia de los estudiantes después del inglés. El departamento de español de la Facultad de Lenguas de la Universidad de Bagdad recibe cada año más de seiscientas solicitudes de matriculación, de las que tan sólo son admitidos unos ochenta privilegiados con la consiguiente decepción de quienes quedaron excluidos.

La escasez de medios no da para más. Aunque, para intentar paliar parte de esas carencias, José Carlos García Fajardo, catedrático de Historia del Pensamiento Político y presidente de la Organización No Gubernamental «Solidarios por el Desarrollo» ha viajado hasta Bagdad con 1.500 libros de literatura clásica y contemporánea en español donados al Departamento para ayudar a sobrevivir en estos tiempos de penuria. Son libros entregados por particulares, en cuya selección sólo ha primado el criterio de la calidad, y que han llegado a Bagdad empaquetados en treinta cajas facturadas con la colaboración espontánea de los viajeros que hacían la ruta y a los que les sobraba algún kilo en el cupo permitido de equipaje.

Para Hikmat Alawi, director del Departamento de español de la Universidad, esta donación es literalmente maná del cielo para remediar las penurias a las que debe hacer frente. Hombre siempre comedido, sin embargo, casi le domina la ansiedad cuando pregunta por la lista de títulos. Aquí no es fácil hacerse con un libro en español.

Excepto los matriculados de los cursos superiores, los demás estudiantes deben conformarse con la lectura de fotocopias de los ejemplares en custodia, entre los que, además, faltaba una selección de lo más contemporáneo. La circunstancia de que exista un Instituto Cervantes en Jordania, pero no en Irak les parece una flagrante injusticia a los profesores de español en Bagdad. Tal vez la política mande en este terreno, pero ellos tienen un cuidado exquisito de no entrar en este terreno. Aunque no deja de ser una cruel paradoja que, mientras el uso del español se bate en retirada en las instituciones europeas o es menospreciado por ciertas instituciones académicas de algunas Autonomías de nuestro país, en este Irak azotado por todos los males del siglo, la de Cervantes sea una lengua amada y pujante en la Universidad.

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