AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2 Noviembre  2002
Entre el conflicto y el miedo
EDURNE URIARTE ABC 2 Noviembre 2002

Criterio político
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 2 Noviembre 2002

Medidas eficaces
Editorial ABC 2 Noviembre 2002

La deslealtad de Ibarreche
Editorial La Razón 2 Noviembre 2002

¿Alternativa o concentración
JOSÉ MARÍA MUGURUZA El Correo 2 Noviembre 2002

Nacionalismo
Cartas al Director El Correo 2 Noviembre 2002

Un abogado de la AVT denuncia que jueces de vigilancia penitenciaria favorecen a presos etarras
SERVIMEDIA ABC  2 Noviembre 2002

El cerco al entramado de ETA provoca una importante disminución del terrorismo callejero
Agencias Libertad Digital  2 Noviembre 2002

El entorno del PNV presiona a agencias de publicidad vascas para que no hagan campañas del PP
Libertad Digital  2 Noviembre 2002

Ocho de cada diez vascos apuestan por el bilingüismo

AGENCIAS/BILBAO Libertad Digital  2 Noviembre 2002

Entre el conflicto y el miedo
Por EDURNE URIARTE ABC 2 Noviembre 2002

Es sorprendente y también lacerante la forma en que hemos dejado pervivir y engordar durante tanto tiempo al terrorismo callejero. Porque mientras los destrozos y agresiones de los vándalos de los campos de fútbol, o del botellón, o de los grupos neonazis, han suscitado unanimidad inmediata para aplicar las consiguientes medidas represivas, los vándalos particulares del País Vasco han destruido, quemado y agredido con una facilidad llamativa.

Y lo han hecho amparados por la teoría del conflicto y por el miedo, aún más que el resto del terrorismo porque aquí no había asesinatos que forzaran la necesidad de reacción. Y lo siguen haciendo, pero menos. Porque la inmensa mayoría de la sociedad española ya ha comprendido que el conflicto reside en los mismos terroristas y que cuando se les aplican las oportunas medidas policiales y legales el conflicto desciende automáticamente. Por ejemplo, cuando se les detiene y se enfrentan a penas más duras, o cuando se declara responsable subsidiaria de los daños a Batasuna.

El problema es que la ya claramente probada eficacia del endurecimiento de las medidas policiales y legales y, sobre todo, la consideración misma del terrorismo callejero como una parte más del terrorismo no son suficientes para acabar con él. Y no lo son porque la teoría del conflicto sigue vigente, defendida nada más y nada menos que por una parte del Estado, por el Gobierno vasco.

Y el miedo sobrevuela por todas partes. Porque los terroristas callejeros sí tienen una diferencia con otros grupos: forman parte de un entramado más amplio que persigue y mata a quienes les molesten. Todos lo saben y algunos siguen buscando las más variadas excusas para no darles el tratamiento que sí les darían a cualesquiera otros delincuentes de la misma calaña.

Criterio político
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 2 Noviembre 2002

CUANDO se trata de valorar las actuaciones políticas de personas y grupos en España, no encuentro criterio mejor que el que consiste en indagar cuál es la idea que tienen de nuestra Nación, de su historia y, sobre todo, de su porvenir, cómo valoran su unidad y desarrollo espiritual, y cómo piensan contribuir a favorecerlos. Idea de España y política educativa, en su sentido más amplio, me parecen los supremos criterios políticos. Naturalmente la aplicación de estos principios excluye de suyo a quienes carecen de ideas sobre estos asuntos y a los que sólo mueven el poder y el interés. Aplicando con rigor estos criterios, pienso que el panorama político se aclararía sobremanera.

En la valoración de los políticos debe pesar su actitud hacia el pasado, pero mucho más su visión y sus propuestas para el futuro. Hoy, buena parte de la izquierda hispana padece algo que podríamos calificar como el síndrome de la mujer de Lot. No puede dejar de mirar al pasado. La cosa, en sus justos límites, no está mal. De la historia se aprende siempre. Pero creíamos que el abuso del pasado era cosa de la derecha reaccionaria. Lo malo de esta pasión retrospectiva de parte de la izquierda es que viene, en su mayor parte, movida por el revanchismo y el resentimiento. Las nuevas referencias socialistas al franquismo y a la guerra civil se comprenden aún menos si se recuerda el éxito electoral de la estrategia del dóberman.

Pero quizá donde la actitud hacia la idea de España se manifieste con mayor nitidez es en la posición ante el desafío separatista del nacionalismo vasco. Empieza a propagarse por parte de algunos dirigentes socialistas la opinión de que el Gobierno del PP ha contribuido a empeorar las cosas en el País Vasco, que cuando ellos gobernaban el PNV no había sacado los pies del tiesto constitucional. Y es ésta una verdad a medias; por lo tanto, una falsedad, por lo menos parcial. En la etapa socialista, el PNV no necesitaba extremar más su política porque marchaba, sin demasiados contratiempos, en la dirección que quería. EL PSOE le entregaba las llaves de Ajuria Enea a pesar de que obtuvo más escaños que ellos. A continuación, desde la Consejería de Educación, el socialismo español contribuía a desfigurar la historia y a deteriorar la imagen de España en las conciencias de los niños vascos. Y, encima, le prestaba apoyo general en su política antiespañola. ¡Cómo no iba a parecer el PNV un respetable partido constitucionalista si marchaba en la senda deseada con la colaboración socialista! Pero no hace falta una especial perspicacia política para saber que un partido nacionalista no puede poner coto a sus demandas particularistas sin negarse a sí mismo y promover su extinción. Si entonces la situación era aparentemente mejor en lo que se refiere al PNV, es porque la política seguía el rumbo que le convenía. Ha bastado que el PP pusiera límite a su estrategia secesionista, para que ésta se exacerbara. Arzalluz ha reconocido que la propuesta de Ibarretxe, ese anacrónico delirio del Estado libre asociado, no era la etapa terminal del trayecto sino sólo una estación más.

Por si estas consideraciones no bastaran, cabe recordar el desmán cometido por el PSOE con Nicolás Redondo. Todo esto, si no me equivoco, desmiente la autocomplacencia socialista y permite pensar que su defensa de España es mejorable. Además, y no sólo en el PSOE, hay quienes parecen empeñados en solucionar los problemas por la muy tolerante y dialogante vía de dar la razón a quien no la tiene y permitir que el crimen produzca dividendos políticos.

Medidas eficaces
Editorial ABC 2 Noviembre 2002

LAS estadísticas son, en este caso, inequívocas: la curva de la «kale borroka» es descendente. En los diez primeros meses de este año 2002, los actos de violencia terrorista urbana han sido 429, frente a los 447 del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, lo más relevante es el descenso acusado de actos de «kale borroka» en los últimos meses. Y esto tiene que ver directamente con las medidas legislativas y judiciales adoptadas desde 2000. La reforma del Código Penal culminó la inclusión de la violencia urbana proetarra en el capítulo de los delitos de terrorismo y aumentó las penas por estos actos criminales. Además, la Sala Segunda del Tribunal Supremo despejó oportunamente las dudas sobre la competencia de la Audiencia Nacional para el enjuiciamiento de estos delitos, compartida por el Juzgado Central de Menores, cuando los autores fueron menores de edad. Ser terrorista por horas empezaba a salir muy caro. Por otra parte, las desarticulaciones sucesivas de Jarrai, Haika y Segi, la detención de sus grupos dirigentes, el desmantelamiento de la infraestructura que prestaban las herriko tabernas a la violencia urbana y la declaración de Batasuna como responsable civil solidario de los daños del terrorismo practicado por los proetarras, han sido medidas judiciales totalmente eficaces para controlar esta vertiente de la estrategia de ETA.

La estadística no mide, sin embargo, toda la dimensión de esta reducción progresiva de la «kale borroka». ETA está perdiendo un poderoso instrumento de su estrategia de «socialización del conflicto». Para la organización terrorista, el atentado no irradiaba suficiente temor. Era preciso abrir un frente de violencia permanente, de «baja intensidad» para poder sostenerla continuadamente y con escaso riesgo y aprovechando la parquedad de la ley penal que, inicialmente, no la incluía entre los delitos de terrorismo. Sin embargo, la «kale borroka» acabó siendo un vivero para ETA y el brazo ejecutor de violencias de persecución y hostigamiento muy definidas contra jueces, periodistas, concejales, profesores, policías y ertzainas.

Últimamente, el salto mafioso ya había ganado metros con la orden de acosar a los familiares de las personas marcadas, según ha comprobado la policía en las detenciones más recientes. Por el propio planteamiento con que la banda terrorista generó la violencia urbana, el éxito frente a la kale borroka es una derrota directa de ETA, porque elimina o, al menos, reduce un foco de intimidación para la sociedad vasca, y da a sus ciudades más «kale» sin «borroka».

La deslealtad de Ibarreche
Editorial La Razón 2 Noviembre 2002

A medida que se aproximan tanto la convocatoria de elecciones como la deslegalización de Batasuna, y se progresa en la persecución judicial del ETA y sus cómplices, se descubren las cartas escondidas del nacionalismo vasco y queda en evidencia la deslealtad constitucional de un lendakari que debe su cargo a la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Ibarreche cayó en el pozo de la deslealtad cuando su partido firmó con ETA en Estella y, desde entonces, su camino hacia el soberanismo no ha hecho más que saltar de desafio en desafío, de reto en reto, hasta el órdago del su plan de «estado asociado» que no ha recabado más apoyos que los de su propia coalición de Gobierno.

No hacía falta, sin embargo, llegar a anunciar la convocatoria de un remedo de referéndum o plantear su propuesta independentista para demostrar la burla a la Constitución de un lendakari que se atreve incluso a ignorar olímpicamente las sentencias del Tribunal Constitucional. Como informa hoy LA RAZÓN, el Tribunal anuló las disposiciones del Gobierno vasco para conceder permisos extraordinarios a empleados de la Administración autonómica para visitas a presos, en cesión a un sindicato batasuno que exigió facilitar las visitas a etarras presos. Anulada la norma, la soberbia de Ibarreche le ha llevado a decretar otra, y más dura. Está claro que la ausencia de sanción en la sentencia del Constitucional no puede competir con el miedo que ETA impone en las filas nacionalistas.

¿Alternativa o concentración?
JOSÉ MARÍA MUGURUZA/ABOGADO El Correo 2 Noviembre 2002

El proyecto presentado por el lehendakari Ibarretxe en el pleno del Parlamento vasco celebrado el 27 de septiembre último viene suscitando reacciones diversas, que van desde el apoyo de los partidos políticos que constituyen el Gobierno vasco, aunque no sin reservas, hasta el rechazo moral de sectores representativos de la sociedad, la oposición frontal de los partidos constitucionalistas y el pánico en el mundo económico.

Todos los enfoques desde los que se aborda el análisis del proyecto en cuestión merecen una consideración singular, pero hoy me interesa fijarme especialmente en las posiciones que se vienen perfilando en el seno de los partidos constitucionalistas.

El Partido Socialista, si nos atenemos a la conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI por Javier Rojo, que parece ser el hombre de confianza de Rodríguez Zapatero en el País Vasco, apunta hacia un gobierno de concentración que reuniría a todos los partidos que se vienen considerando como democráticos. Por su parte, el Partido Popular defiende la necesidad de una auténtica alternativa, que se traduzca en una sustitución en el poder del nacionalismo, que pasaría así a la oposición.

Sin poner en duda la buena voluntad que inspira la propuesta socialista, me permito disentir de su viabilidad y conveniencia. Los gobiernos de concentración, que suponen una excepcionalidad en el juego democrático, requieren, a mi juicio, dos presupuestos básicos: por un lado, una situación de emergencia que exija la unificación de esfuerzos en una dirección determinada y, por otro, una sólida e inequívoca conjunción entre los partidos que hayan de concentrarse en el ejercicio del poder en esa misma dirección.

Es evidente que en nuestro caso se da, sin duda, el primero de estos requisitos, pues la situación de terror en que vive la mitad de la población, víctima de amenazas, necesitada de escoltas personales y con miedo hasta de expresar libremente su opinión, constituye una emergencia que hace razonable pensar en una concentración de esfuerzos orientada a combatir con la mayor determinación una situación tan anómala.

Sin embargo, no veo tan clara, ni mucho menos, la cohesión necesaria para afrontar este problema de forma conjunta por todos los partidos políticos que habrían de confluir en una eventual concentración. Efectivamente, si partimos de la premisa de que la situación que podría justificar una idea política de estas características es la lucha contra el terrorismo, es evidente que la actitud ante esta cuestión es diferente en los partidos nacionalistas y constitucionalistas.

Los partidos constitucionalistas han apoyado la Ley de Partidos Políticos y la demanda presentada ante el Tribunal Supremo para la ilegalización de Batasuna, así como han recibido con satisfacción las actuaciones judiciales que viene desarrollando la Audiencia Nacional y, muy especialmente, el juez Baltasar Garzón. Por su parte, los partidos nacionalistas se han opuesto a todo, votando en contra de la Ley de Partidos Políticos y la demanda de ilegalización de Batasuna, buscando, por otra parte, cualquier clase de soporte legal que permita reducir al mínimo la eficacia de las resoluciones del juez Garzón.

Si esto es así, si los partidos constitucionalistas y nacionalistas discrepan abiertamente en cuanto a la forma de desarrollar la lucha contra el terror, ¿es posible que se concentren en un gobierno cuya única justificación habría de ser precisamente ésa? A la vista de lo expuesto, creo que la pregunta se contesta por sí sola.

A mi juicio, en este momento resulta más sólida la posición del Partido Popular, que propone algo tan elemental en democracia como es tratar de sustituir el actual Gobierno nacionalista por otro que defienda la plena vigencia de la Constitución y el Estatuto de Gernika, lo que habría de pasar por un refrendo electoral.

Llevamos más de veinte años gobernados por el nacionalismo y creo sinceramente que ha llegado el momento en que se hace necesario un cambio, sobre todo si tenemos en cuenta la radicalización del Partido Nacionalista Vasco expresada con toda claridad a partir del año 1998.

La alternancia en el poder suele ser el resultado del ejercicio del sufragio universal, uno de los soportes fundamentales de la democracia, pero al mismo tiempo se convierte en un componente esencial de la misma, pues evidentemente es bueno que los distintos puntos de vista que conviven en una sociedad, en cuanto a su propia organización, tengan la oportunidad de materializarse a través del ejercicio del poder, produciéndose así un positivo efecto de compensación.

Sería injusto negar los logros que el nacionalismo puede apuntar en su haber a lo largo de su larga etapa de gobierno, pero creo que en este momento ha equivocado gravemente el rumbo, con una actitud errónea ante el problema más grave que azota a nuestra sociedad, como es el terrorismo, y defendiendo un proyecto político que, a mi juicio, no ofrece al pueblo vasco más que un futuro lleno de zozobras e inquietudes, tanto en el aspecto de libertades y derechos de los ciudadanos, como en el de encaje político y progreso económico de nuestra sociedad.

Por todo ello, creo que la sociedad vasca debe ser valiente, perder esa especie de temor reverencial al PNV y afrontar la situación en condición de mayor de edad, capaz de desarrollar proyectos políticos alternativos sin sometimiento a tutela de ninguna clase.

Por todas estas razones, yo opto decididamente por la alternativa porque, además de lo expuesto, reproducir fórmulas muy parecidas a otras ya experimentadas no conduciría más que a mantener latentes muchos problemas en lugar de afrontar decididamente su solución.

Por concluir en términos deportivos, si tenemos en cuenta que el PNV y ETA mantienen importantes diferencias estratégicas y que algo parecido empieza a apuntar entre PP y PSOE, creo que vamos a encontrarnos ante una competición individual y no por parejas.

Nacionalismo
Gabriel Adela Pitit/Lamiako-Leioa. Vizcaya Cartas al Director El Correo 2 Noviembre 2002

Es casi imposible ver un pensador, un intelectual nacionalista de talla relevante, ya que intelectual y nacionalista es tan imposible como ser comunista de derechas: repugna a la razón. Se nace en un sitio, en una familia, en un entorno, con características físicas precisas, y se recibe una educación determinada. Ni elegiste nacer, ni el lugar, ni tu familia. Como cualquier animalito, estás a gusto con ello y te desarrollas, normalmente, en ese ambiente. El asunto, tan sencillo, cambia a partir del momento en que uno sacraliza su origen y se ve nacido en un lugar privilegiado y miembro de una raza superior, por sus características étnicas (arios, vascos sabinianos, bretones) o su cultura (catalanes). Uno se puede ver jaleado por el entorno, que también esta encantado de conocerse, y a partir de ahí, lo que usted quiera...

Si uno se sienta, medita y racionaliza su nacionalismo, una de dos: o lo basa todo en una idea mística basada en una identidad religiosa carente de sustrato racional (Pueblo elegido: judíos), basado en mitos antiquísimos (castas hinduistas) o en escritos de los siglos XIX (filósofos alemanes para el nazismo) y XX (Arana y anteriores). Desde luego es cómodo ser nacionalista: si uno es pobre, feo y malhumorado, siempre tiene la ventaja de sentirse muy superior a otros.

Un abogado de la AVT denuncia que jueces de vigilancia penitenciaria favorecen a presos etarras
SERVIMEDIA ABC  2 Noviembre 2002

MADRID. Jueces de vigilancia penitenciaria de toda España están tomando decisiones que hacen que los presos de la banda terrorista ETA disfruten de una situación ventajosa en las cárceles, que les permite, por ejemplo, alojarse en módulos de las prisiones que no les corresponden, estudiar a distancia en condiciones privilegiadas o ser absueltos de amenazas de muerte probadas a funcionarios.

Así se hace constar en una investigación del abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) Pedro Cerracín, que será recogida en un libro de próxima aparición. La investigación, que analiza resoluciones de los juzgados de vigilancia penitenciaria durante los últimos años, permite concluir, según el autor, que los miembros de la banda terrorista reciben un trato ventajoso en las cárceles.

Entre otros casos, se refiere a la situación anormal que se ha dado en la prisión de Valdemoro (Madrid), donde importantes miembros de ETA como José Luis Álvarez Santacristina, alias «Txelis», que llegó a ser el máximo dirigente de la banda hasta su detención, en marzo de 1992 en la operación de Bidart, han permanecido en módulos de esta cárcel destinados a presos con delitos menos graves.

Así, según el estudio, a pesar de estar clasificados en primer grado, estos etarras permanecían en su módulo junto a los de segundo grado, «aprovechándose de dicho régimen, que no les correspondía».

Amenazas archivadas
El letrado de la AVT hace también referencia a cómo algún juez de vigilancia penitenciaria ha llegado a archivar, sin mayores consecuencias, una denuncia por amenazas probadas que funcionarios de prisiones habían presentado contra miembros de la banda.

El trato privilegiado a los etarras se manifiesta también en las autorizaciones que los jueces cursan para que estos presos puedan estudiar a distancia, sirviéndose de una convenio ventajoso que tiene la Universidad Pública del País Vasco.

Todos estos ejemplos, según Cerracín, demuestran la necesidad de la creación de un Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, ya que a cada uno de estos profesionales no puede exigírsele que luche en solitario «contra cientos de terroristas» sin más armas que el apoyo de su propia familia.

Los datos de esta investigación de Pedro Cerracín se conocen, precisamente, cuando aún no se han apagado los ecos de la polémica suscitada a raíz de que trascendiera la decisión de la juez de vigilancia penitenciaria de Bilbao, Ruth Alonso, de decretar la libertad condicional del etarra Ramón Gil Ostoaga. Esta decisión se produjo pese a la negativa de Instituciones Penitenciarias y el propio Ministerio Fiscal, que advertían que Gil Ostoaga no había mostrado ningún tipo de arrepentimiento de la actividad terrorista que le llevó a prisión.

Pese a ser reciente su salida de la cárcel, los hechos han avalado la tesis defendida por Instituciones Penitenciarias, ya que Ramón Gil Ostoaga iba a recibir un homenaje ayer en la localidad guipuzcoana de Legazpi, que fue prohibido por el Departamento de Interior del Gobierno Vasco. En dicho acto se iba a mostrar, además, el apoyo al colectivo de presos de la banda terrorista.

El cerco al entramado de ETA provoca una importante disminución del terrorismo callejero
Agencias Libertad Digital  2 Noviembre 2002

Octubre ha sido uno de los meses en los que menos terrorismo callejero se ha registrado en el País Vasco y Navarra. El descenso de la actuación de los proetarras está muy ligado con el aumento de la presión política y judicial sobre las ilegalizadas Batasuna, Ekin y Segi.

El terrorismo callejero descendió un 64,86 por ciento el mes de octubre con respecto a septiembre. Durante el pasado mes se registraron trece actos protagonizados por jóvenes proterras frente a los 37 de un mes antes. Comparadas con las cifras de 2001, en el mismo periodo fueron 59 los actos de terrorismo cajero registrados. Este descenso de la actividad terrorista de los aprendices de etarras ha coincido con el aumento de la presión sobre Batasuna, con la aprobación de la Ley de Partidos, y la decisión de Garzón de declarar ilegales todas sus actividades. El juez de la Audiencia Nacional declaró ilegales previamente a Ekin y Segi, herederas de Jarrai y escuela de los proetarras.

Sólo el mes de junio pasado registró unos índices inferiores de terrorismo callejero, con 12 actos de los proetarras. En junio fueron 15 los actos registrados. Se da la circunstancia de que entonces la Ley de Partidos llegaba a su recta final en el Congreso para iniciar los trámites de su ilegalización.

El descenso del terrorismo callejero también está estrechamente relacionado con la eficacia de las Fuerzas de Seguridad, que en los últimos meses han golpeado la infraestructura de los grupos radicales organizados. En las últimas semanas han sido detenidos 33 jóvenes acusados de provocar actos de terrorismo callejero. Los últimos arrestos han tenido lugar esta misma semana en Pamplona bajo la acusación de atacar durante las últimas fiestas de San Fermín una oficina de Caja Navarra.

El entorno del PNV presiona a agencias de publicidad vascas para que no hagan campañas del PP
Libertad Digital  2 Noviembre 2002

La candidata del PP a la alcaldía de San Sebastián en las elecciones municipales del próximo año está teniendo dificultades para encontrar una agencia de publicidad vasca que lleve su campaña. Los "tentáculos del PNV" amenazan a los publicistas para que no acepten este trabajo.

María San Gil quiere que sea una firma de publicidad vasca la que lleve su campaña de cara a las elecciones municipales del próximo años, a las que se presenta como candidata a la alcaldía de San Sebastián. Sin embargo, hasta ahora ha contactado con tres empresas y de las tres ha obtenido un no por respuesta.

Según publica el diario El Mundo este viernes, en un principio las tres empresas aceptaron el trabajo pero días después, “los tentáculos del PNV en la capital donostiarra” les llevaron a cambiar de opinión. El periódico sostiene que los publicistas fueron amenazados con que si hacían la campaña de María San Gil, “a la que tildaron de fascista”, iban a tener problemas para conseguir otros contratos en el futuro. Lo que los publicistas llaman en El Mundo “tentáculos del PNV” les advirtieron de que “todos conocemos el poder del PNV” para recordarles que iban a encontrar dificultades de seguir adelante en el mercado sin campañas de publicidad.

Ocho de cada diez vascos apuestan por el bilingüismo
El 40% de quienes saben euskera se desenvuelven mejor en castellano, según un estudio realizado en octubre por el Gobierno autonómico
AGENCIAS/BILBAO Libertad Digital
 2 Noviembre 2002

El 81% de los vascos creen que el euskera y el castellano deberían hablarse por igual en el futuro, según una encuesta elaborada el mes pasado por el Gabinete de Prospecciones Sociológicas del Gobierno autónomo. Esta opinión es mayoritaria en los tres territorios históricos. El estudio pone en relación los usos lingüísticos de los entrevistados con su actitud ante cuestiones políticas, sociales y religiosas.

El sondeo revela que el 72% de la población no habla euskera. A pesar de ello, ocho de cada diez encuestados son partidarios del bilingüismo. El 13% apuestan por que sólo se utilice el euskera y el 5% optan por el castellano. Los electores de Batasuna aglutinan a la mayor proporción de ciudadanos que quieren que sólo se hable en euskera (39%), y los de Unidad Alavesa dicen que exclusivamente en castellano (26%).

Por otra parte, el 77% de los euskaldunes han nacido en la comunidad autónoma de padres también vascos. Otro 19% es natural de Euskadi e hijo de inmigrantes, mientras que un 3% han nacido fuera del País Vasco.

En conjunto, el 35% de la población de la comunidad autónoma entiende euskera, lo habla el 28%, lo lee el 26% y lo escribe el 25%. Por territorios, el porcentaje de vascohablantes es mayor en Guipúzcoa (47%) que en los otros dos territorios. Entre los euskaldunes, cuatro de cada diez reconocen que hablan mejor en castellano que en euskera, mientras que el 25% afirma lo contrario.

Educación
En relación a los modelos educativos, el 40% de los preguntados querrían matricular a sus hijos en el modelo B (euskera y castellano), el 46% en el D (euskera) y el 10% en el modelo A (castellano con euskera como asignatura). El 86% dicen haber tenido la opción de enviar a sus hijos a estudiar al modelo que deseaban; el 8% señalan que no han podido optar y que se han visto obligados a apuntarles en el modelo B y el D; y el 4% que sus hijos han tenido que inscribirse en el A.

Actitud ante la política
En el ámbito político, el estudio refleja que el 51% de los euskaldunes son partidarios de la independencia, proporción que sube al 55% si se analiza a los menores de 24 años. Un tercio de los encuestados (32%) prefiere no revelar su posición. En cuanto a quienes no hablan euskera, tres de cada diez se oponen a la secesión. El porcentaje de independentistas cae hasta el 16%, mientras que el 37% se decidiría en función de las circunstancias.

El estudio revela que el uso del idioma está muy relacionado también con la adscripción identitaria. Así, se sienten sólo vascos el 84% de los ciudadanos euskaldunes y el 33% de los castellanohablantes. Entre estos últimos, el grupo más numeroso es el de quienes se sienten vascos y españoles a partes iguales (43%); el 16% se siente únicamente español.

En cuanto al interés por la política, es mayor en el sector de la sociedad que habla euskera que entre los castellanohablantes, no siendo en ninguno de los dos casos demasiado alto. Sólo el 7% de los segundos y el 13% de los euskaldunes siguen con «gran» atención estos asuntos. Respecto a los partidos políticos, el 55% de los castellanohablantes y el 37% de los euskaldunes los ven como algo lejano.

Recortes de Prensa   Página Inicial