AGLI

Recortes de Prensa     Martes 5 Noviembre  2002
El paródico Maragall
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Noviembre 2002

Perros
Pío Moa Libertad Digital  5 Noviembre 2002

El lobito tonto
ALFONSO USSÍA ABC 5 Noviembre 2002

Paco Ibáñez y los perros
Iñaki EZKERRA La Razón 5 Noviembre 2002

Lecciones sociales y políticas del fútbol
Enrique de Diego Libertad Digital  5 Noviembre 2002

Dos etarras detenidos en Francia son los que asesinaron a una niña en Santa Pola
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 5 Noviembre 2002

Mayor contrapone su modelo de unidad de España al del PSOE
PILAR MARCOS | Trujillo El País 5 Noviembre 2002

Gobierno de Mas
Editorial El País 5 Noviembre 2002

El Tribunal Supremo se opone a la creación de fiscales generales en la Autonomías
Redacción - Madrid.- La Razón 5 Noviembre 2002
 

El paródico Maragall
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Noviembre 2002

PASCUAL Maragall ha escrito una carta abierta a Zapatero («El País», 4 de noviembre) en la que aventura un futuro maravilloso para España siempre que aquél lidere una solución basada en «el nuevo federalismo» que «está ya en marcha», en contra del «nacionalismo español fatuo y agresivo» de los que defienden el modelo constitucional.

Se lo pone realmente difícil a Zapatero. Le pone como condición la defensa de un nuevo modelo de Estado a partir de «los cabos sueltos de la Constitución» y para comprometerle más le recuerda que en alguna ocasión expresó muy certeramente el espíritu federalista al decir que: «España es un proyecto basado en la diversidad, es la historia de pueblos diversos y plurales que tienen capacidad de convivir».

Así que, en nombre de ese pensamiento, Zapatero deberá aceptar

-que España es un «proyecto»

-que hay que cambiar el actual modelo de Estado

-que la pluralidad y diversidad de los pueblos españoles deben traducirse en un status distinto y privilegiado para Cataluña (y para el País Vasco y Galicia).

Esto es lo que le pide Maragall a Zapatero y lo que presume que está dispuesto a hacer. Y ahí está su error, ya que Zapatero podrá ir jugando con todas las ambigüedades del mundo pero nunca se atreverá a llevar a cabo tal tarea y, en el caso de que fuera tan osado para intentarlo, se lo impedirían esos millones de «españoles nacionalistas fatuos y agresivos». Por cierto, se equivoca si piensa que todos estos se agotarían en los simpatizantes del PP. Debería incluir a muchos dirigentes socialistas a los que él mismo podría poner nombre mejor que yo.

En una palabra, Maragall está convocando a Zapatero a una empresa imposible porque le pide que se enfrente a las convicciones de la mayoría de los españoles y defienda las que, desde la minoría, sustenta él. Y ¿por qué hace estas propuestas insensatas y por qué piensa que Zapatero y otros pueden hacerle caso? A mi entender se trata de unos malentendidos que vienen de lejos, vienen de una percepción errónea del pensamiento mayoritario español. Políticos como Maragall llegaron a pensar hace tiempo que los españoles tenían una mala conciencia respecto a su propia condición y una mayor descreencia en España de la que realmente tienen ahora. Es posible que en un tiempo dado fuera así, pero a partir de la Constitución, a partir de la brutal realidad del terrorismo y a partir del oportunismo de los nacionalistas «moderados», fue creciendo una seguridad en la idea de España, no como proyecto sino como una realidad democrática suficientemente abierta y plural. Ha terminado la broma de las aventuras federalistas y las concesiones «regionales». No hay concepto que obligue a ello. Pero Maragall no se ha enterado todavía de esto e incluso es tan ingenuo que cree que los nacionalistas vascos podrían renunciar a la independencia a cambio de su federalismo asimétrico. ¿No se ha enterado que matan por ella? Por eso, su fórmula es torpe y trágica a la vez: no les vale a unos y anima a los otros a seguir matando. Y en esa trampa pretende meter al pobre Zapatero.

Escribió Maragall (el otro, el grande, el poeta) que «el espíritu catalán tiene un vicio que lo afea mucho, y es la propensión a la parodia» («Por el alma de Cataluña» 5-VI-1902). Yo no sé si es correcto aplicárselo a otros catalanes pero desde luego sí a su nieto. Porque hacer parodia es llamar «nacionalistas españoles fatuos y agresivos» a los que defendemos la Constitución, y, como escribió Joan Maragall: «La parodia mata toda idealidad, es el triunfo de la negación; es la risa torpe con que nos libramos de todo afán ideal». Es la victoria de Mefistófeles sobre Fausto, de la parodia sobre el ideal.

"Perros"
Pío Moa Libertad Digital  5 Noviembre 2002

Paco Ibáñez ha dicho que quienes se manifestaron en San Sebastián a favor de la democracia, eran “perros enviados contra los vascos”. Luego, aprovechando la fiesta de Todos los Santos, ha cantado en un acto de propaganda en un cementerio de Jaén, acto “emotivo”, decía Tele5, en memoria de los “republicanos” ejecutados o enterrados allí. La frase del cantante bergante y farsante se comenta sola. Y tampoco hace falta insistir (“poderoso caballero…”) en la buena disposición del hombre a cobrar de los “perros”. Pero quizá a algunos se les escape la relación entre las frases y los hechos.

Desde hace tiempo asistimos a una campaña en torno a las víctimas del franquismo, lo cual nada tiene de objetable en principio: la Iglesia conmemora a sus mártires, y la derecha puede hacer lo mismo si quiere –en general no quiere– con sus caídos. Lo malo es que la campaña viene rodeada de un falseamiento radical de la historia, y de una soterrada incitación al odio. El falseamiento consiste en presentar a los muertos del bando revolucionario como “republicanos” impolutamente demócratas, masacrados por los enemigos de la libertad. Y la siembra de odio se consigue con esa mentira, adobada con detalles macabros y el olvido de la represión equivalente –por lo menos– practicada por el bando izquierdista. En el colmo de la desvergüenza suelen llamar a tales cosas “reconciliación”. ¿Qué significará esa palabra en su boca?

El terror revolucionario durante la guerra no fue inferior cuantitativamente al de sus contrarios, y probablemente lo superó en saña. Se insiste sobre todo en la represión de posguerra, exagerándola sin ningún escrúpulo, pero ni ésta ni el exilio fueron mayores, desde luego, de los que habría habido de haber triunfado las izquierdas. Basta ver cómo las gastaban entre ellas mismas, o lo hecho por regímenes como aquellos con que simpatizaban, el de Fidel Castro, sin ir más lejos.

Se olvida, además, otro dato. Los vencedores, fueran quienes fuesen, iban a ajustar cuentas muy estrechas a los vencidos, por el terror que éstos habían organizado. Pues bien, excepto en Cataluña, donde la mayoría de los vencidos logró escapar por los Pirineos, los franquistas pudieron capturar a miles de personas implicadas en crímenes contra derechistas, tanto en Santoña como en Gijón o en Alicante, donde fueron abandonados por sus jefes, sin la menor previsión salvo para escapar ellos mismos.

A nadie se le escapa que estas conmemoraciones y recordatorios persiguen sacar de los muertos una renta política muy actual. No hace mucho, Alfonso Guerra decía que los “exiliadores” debían pedir perdón por el exilio. Los exiliadores, es decir, sus descendientes, eran, claro está, las derechas. A lo cual podría responder alguno: “Sí, yo desciendo de aquellos. Y usted, de los asesinos de mi padre. ¿Qué busca con estas historias? ¿Que volvamos a liarnos a tiros?”.

Paco Ibáñez, no sé si comunista, pero al menos muy comunistoide, se camufla bajo la bandera de la libertad: la farsa, siempre. Tiene él tanto que ver con la libertad como aquellos “republicanos” sometidos al dictado de Stalin, o como los asesinos de ETA, con los que siempre ha simpatizado el cantante, o como el PNV, en el que se disimula ahora, atribuyéndole el monopolio de “lo vasco”, cuando pocas cosas ha habido tan perjudiciales y envilecedoras para los vascos como el partido de Sabino Arana.

Dan ganas de decir: ¿qué animal se corresponde a esos tipos que tratan de perros a quienes defienden la democracia y la unidad de España? Tal vez la rata.

El lobito tonto
Por ALFONSO USSÍA ABC 5 Noviembre 2002

EL cantante -bueno, es un decir-, Paco Ibáñez, era tan malo, que hasta el franquismo autorizaba que se vendieran sus discos antifranquistas. La grabación de su primer recital en el «Olympia» de París tuvo mucho éxito. La canción «La poesía es un arma cargada de futuro», que ponía una cosa parecida a la música a un poema de Gabriel Celaya, era una de las preferidas de los nietos mayores de Franco. Y «A galopar, a galopar», con aquel caballo cuatralbo de Rafael Alberti, sonaba a menudo entre carrera y carrera en el recinto social del hipódromo de La Zarzuela, que no era precisamente un lugar reivindicativo. Nuestro mejor jinete de todos los tiempos, el duque de Alburquerque, la tarareaba convencido de que se trataba del himno de la Real Sociedad de Fomento de la Cría Caballar. Y lo de José Agustín Goytisolo del lobito bueno al que maltrataban todos los corderos, y el príncipe malo, y la bruja hermosa y el pirata honrado, era una pieza que caía bien. Quien esto narra compró el disco en el comercio «Feryn», sito en la calle de Serrano semiesquina con Juan Bravo. Lo hice con el sigilo de la clandestinidad: «Por favor, el recital de Paco Ibáñez en el «Olympia» de París, que está prohibido». Y el encargado de la tienda comentó: «Espera un momento, que se han vendido todos y sólo me queda el del escaparate». Es decir, que prohibido, pero no tanto.

La principal cualidad de Paco Ibáñez era, en aquellos tiempos, su insuperable capacidad para desafinar. Cantaba muy mal, pero como era comunista se le perdonaba. En la transición volvió a España, pero ya no se comió una rosca, porque no interesaba a nadie. Seguía con el caballo cuatralbo, el lobito bueno y la poesía de Celaya, y aburría a las ovejas. Para colmo, desafinaba más y tenía peor voz que en el pasado. Y claro, desapareció del mapa.

Ahora vuelve a Madrid a hacer que canta, y su público -el de antaño-, tiene ya la cabeza cana, como en el poema de Antonio Machado: «Este hombre no es de ayer, ni es de mañana, / sino de nunca, de la cepa hispana. / No es el fruto maduro ni podrido, es una fruta vana, / de aquella España que pasó y no ha sido / esa que hoy tiene la cabeza cana». En lo único que ha evolucionado Ibáñez, quizá por la amargura de su rotundo fracaso, es en su propia miseria ética y moral. Ibáñez, valenciano de madre vasca, se ha alineado con Batasuna y su entorno. A los cientos de miles de vascos que se concentraron en San Sebastián para pedir -¡Quién te ha visto y quién te ve!-, paz, libertad y derecho a la vida, los llamó «perros». Algún psiquiatra me tendrá que explicar algún día la evolución de la perversidad humana desde la convicción del fracaso. El buen poeta -no gran poeta, que eso lo fueron Lorca, Alberti, Salinas, Dámaso, Guillén, Aleixandre y Gerardo-, José Bergamín recorrió un camino parecido, salvando las distancias que existen entre un buen poeta y un mal cantante. Cuando Bergamín, andaluz madrileño, se apercibió de lo poco que representaba en una España democrática y libre, se refugió en Fuenterrabía, se entregó a Genoveva Forest y Alfonso Sastre y se hizo militante de Herri Batasuna. Aquel entierro, el suyo, con su féretro rodeado de hachas y serpientes resultó estremecedor. No por emocionante, sino por estúpido y ridículo.

Ibáñez ha declarado que la culpa de la violencia que impera en las Vascongadas la tiene «el señor del bigote». Me figuro que se referirá a Aznar. Y esa afirmación determina hasta qué punto la miseria humana ha triunfado en el ánimo de este mal cantante. No obstante, Madrid es una ciudad abierta y tolerante, y no sentirá el agobio del rechazo. Cantará ante los suyos de siempre que antes de oír sus canciones ya lo están aplaudiendo. Entre otras razones porque son más viejos, están más sordos, y ya no perciben lo mal que canta y lo mucho que desafina. Como cantante y como persona.

Paco Ibáñez y los perros
Iñaki EZKERRA La Razón 5 Noviembre 2002

Paco Ibáñez ha llamado «perros españolistas» a los que se animaron a viajar desde diferentes puntos de España hasta San Sebastián para participar en la manifestación del 19 de octubre contra el nacionalismo obligatorio; una manifestación que, por cierto, terminó ni más ni menos que con aquellas canciones que cantaba Paco Ibáñez en la época de la transición española y que compuso con las letras de unos poetas no sólo españoles sino también «españolistas», habrá que decir ahora ya que fueron precisamente los que nos enseñaron a varias generaciones a pronunciar la palabra «España» con un tono sencillo, solidario, democrático, lírico y opuesto a la grandilocuencia épica de la retórica franquista. Para Paco Ibáñez Antonio Machado y todos los poetas de la España peregrina, de los cuales él se permitió tomar las letras para ganar dinero y fama contestataria, deben ser también ahora «perros españolistas». Para Paco Ibáñez debe ser también un «perro españolista» el propio Paco Ibáñez de aquella época, el que venía a Euskadi para que los estudiantes le aplaudiéramos por pronunciar con un extenso repertorio de alaridos, trinos y gorgoritos melódicos la palabra «España».

Quizá a Paco Ibáñez le molestó que al final de la manifa del 19 de octubre sonara su música en el Bulevar donostiarra. Quizá piense que la causa de la libertad «no tiene derecho a recurrir hoy a sus canciones». Habrá que responderle entonces que es él quien nunca tuvo derecho a tomar las letras de esos poetas si sólo pretendía vender discos y no sabía lo que esas letras ni la palabra «libertad» significaban. ¿De qué libertad hablaba ayer y de qué «perros españolistas» habla hoy? ¿Qué hacía cantando versos tan «caninos» como el «españoles con futuro y españoles que por serlo» de Celaya si no deseaba para aquellos españoles este presente como lo deseaba el poema? ¿Qué hacía invocando el rostro puro y terrible de mi patria» del que Otero, otro vasco, habló en sus versos no refiriéndose precisamente a la Gran Euskal Herria?

Paco Ibáñez ha resucitado del olvido hablando de perros, usando, curiosamente, la misma expresión que usan los etarras en euskera ¬«txakurras»¬ para llamar a los policías. Hay tipos que hacen un buen papel político o social en cierto momento y que debieran quedarse bien calladitos el resto de su vida para no echarlo a perder y no cagarla: hay gente que ya había quedado muy bien siendo un padre de la Constitución (Herrero de Miñón) o un niño prodigio (Joselito), pero lo estropean todo por volver a asomar el careto para hacer o decir algo absurdo y sabotear el recuerdo que dejaron. Es el caso de Paco Ibáñez. Paco Ibáñez es el Joselito de la canción-protesta. Como el pobre Joselito, Paco Ibáñez vuelve de la tumba con un aspecto un tanto desmejorado.

Lecciones sociales y políticas del fútbol
Enrique de Diego Libertad Digital  5 Noviembre 2002

El fútbol, como fenómeno de masas, es un reflejo de la sociedad. Toma obviedad. Bueno, la Primera División española ofrece algunas lecciones interesantes. En primer lugar, el Real Madrid. Era notorio que al equipo blanco le era necesario reforzar su defensa y, sobre todo, conseguir un buen central, que asegurara la sucesión –ahora que tanto se habla de esto– de Fernando Hierro.

Eso era lo que dictaba la realidad, y por ende el método prueba-error. Pero hoy en día pesa mucho la imagen. El celofán en vez del contenido. El fútbol es, en ese sentido, el último sector económico que vive en la burbuja de las expectativas y ese clima de fraude colectivo encubierto bajo la palabra márketing. La taquilla es hoy uno de los cauces menores de ingresos de los clubes, que viven de los “derechos de imagen”, de las televisiones y de los souvenirs. Es predecible una crisis, un ajuste entre las expectativas y la realidad, que ya ha empezado a producirse en Italia. Por eso juega Mijatovic en el Levante.

Fichar a Ronaldo resultaba más atrayente que ir a lo eficaz y seguro, a pesar de que, con Figo, Zidane y Raúl, incluso con Guti, Morientes y Solari, el Madrid tenía la delantera bien surtida. Notorios los méritos de Ronaldo, el mismo fichaje era de alto riesgo por las lesiones del crack braliseño en la rodilla. Pero generaba publicidad, portadas en los medios y, sobre todo, venta de camisetas e imagen. Era esperable que le costara acoplarse a un equipo que no estaba ni mucho menos en crisis y que plantearía problemas al conjunto de la plantilla en la línea que estaba mejor cubierta. Fue el triunfo de la imagen, de la expectativa sobre la eficiencia. Aunque el Madrid no puede decirse que esté en crisis, no tira precisamente tracas.

Por otra parte, no se ha producido reacción alguna de los equipos vascos de la Primera División española respecto a la propuesta soberanista de Juan José Ibarretxe. Y les va mucho en ello, porque a sus empresas les afecta directamente. Lo curioso de algunos nacionalistas es que son partidarios de la independencia sin analizar sus consecuencias racionales. La generación de una primera división vasca sería un desastre económico para esas entidades. En hipótesis, para formar una primera división euskérica deberían sumarse varios equipos de tercera división y primera regional preferente, de la actual Liga española. Los futbolistas de primer, y aún de segundo nivel, tendrían que emigrar. El dinero de Euskaltelebista no daría para mantener ni los actuales estadios. La Real o el Bilbao no harían taquilla jugando con el Lequeitio o el Universidad del País Vasco. El horizonte sería Malta o Chipre.

Si el Madrid no está en crisis, el Athletic de Bilbao sí lo está. De manera muy clara esta temporada. En realidad, lleva más de una década sin contar ni para jugar la UEFA. Ahora lucha para salir de puestos de descenso. Es el fracaso de un principio racista, no agresivo, pero sí excluyente. En ese equipo sólo pueden jugar futbolistas “vascos”. ¡En la Europa sin fronteras! Es un criterio de cantera, pero también étnico. No pueden jugar ni Roberto Carlos, ni Makay, ni Saviola. Si el equipo de Turingia funcionara con esos criterios sería considerado racista, sin ambages. En este caso, se trata de una tradición. Una tradición no renovada y asumida acríticamente, que ha anquilosado su esquema de juego, haciéndolo soso, sin aportar creatividad. Sin embargo, el entrenador es siempre extranjero. Curioso.

La Real Sociedad seguía el mismo criterio reduccionista, pero lo ha ido cambiando. Y en esta temporada, lo ha roto. Hay mucha más competencia, mucha más movilidad y menos fronteras en el fútbol, y la Real Sociedad lo ha asumido. Va primera en la clasificación y ha vuelto la pasión a la grada, aventando el sufrimiento y pesimismo anteriores. El Alavés nunca mantuvo el criterio étnico. En los últimos años, ha contado siempre, ha estado arriba, ha jugado en Europa.

Dos etarras detenidos en Francia son los que asesinaron a una niña en Santa Pola
D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 5 Noviembre 2002

MADRID. Los terroristas Oscar Celarain y Andoni Otegi, detenidos el pasado 19 de septiembre en Bagneres-de-Luchon, cerca de Toulouse, fueron los autores del atentado perpetrado el pasado 4 de agosto contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, que causó la muerte a Silvia Martínez, de 6 años de edad, hija de un agente, y a Cecilio Gallego Alarias, de 57 años, según las investigaciones policiales abiertas.

Las pruebas obtenidas han sido concluyentes. Así, entre éstas, figura una cinta de vídeo encontrada en el apartamento en el que fueron arrestados ambos pistoleros, y que contiene imágenes tomadas de la casa cuartel de Santa Pola desde diferentes perspectivas. Hubo saña y premeditación para buscar la matanza. Además, por la diferente documentación localizada en la vivienda se ha comprobado que Oscar Celarain y Andoni Otegi se encontraban en Alicante entre el 27 de julio y el 4 de agosto. Ultimaron los preparativos de la criminal acción sobre el terreno. Por si hubiera alguna duda, se alojaron en un camping de la ciudad de Santa Pola. La banda, para sus cobardes atentados, apenas necesita infraestructura. Los dos etarras, además, alquilaron allí un ciclomotor que no devolvieron y que, hasta la fecha, no ha sido localizado. Probablemente utilizaron este vehículo para alejarse de las inmediaciones de la casa cuartel tras dejar abandonado el coche bomba cargado con unos cincuenta kilos de dinamita Titadyne.

Sin aviso previo
El coche bomba había sido robado en Francia y probablemente los dos etarras se trasladaron con él y la potente carga explosiva hasta Alicante haciéndose pasar por turistas.

Se esclarece de esta forma una asignatura más que pendiente, uno de los atentados que más conmoción suscitó desde la ruptura de la tregua trampa por la perversión añadida de que entre las víctimas mortales se encontraba una pequeña de 6 años. Y podían haber sido más niños, que a esa hora jugaban en el cuartel y sus inmediaciones. O cualquier ciudadano, todos inocentes.

La explosión se produjo sin que hubiera una llamada previa anunciando la colocación del coche bomba, por lo que ambos pistoleros buscaban una matanza entre los agentes, sus mujeres e hijos, así como entre los numerosos transeuntes que a esa hora, ocho y media de la tarde, aguardaban en una parada de autobus para regresar a sus casas tras una jornada en la playa.

Imágenes de sangre y muerte
El hecho de que ambos pistoleros colocaran el coche bomba pocos minutos antes de que estallara les permitió observar el escenario, con sus protagonistas en vivo, que en cuestión de segundos se convertiría en imágenes de sangre, dolor y muerte.

Las investigaciones apuntan, por otra parte, a que Oscar Celarain y Andoni Otegi fueron también autores del atentado con explosivos contra la hamburguesería «Queen Burger», de Torrevieja, el 9 de agosto, y de la colocación de otra bomba en la playa de Santa Pola, que no llegó a estallar por un fallo en el temporizador. Probablemente los terroristas programaron ambos atentados antes de replegarse a Francia

La captura de Oscar Celarain y Andoni Otegi fue consecuencia directa de la detención, también en Francia, cuatro días antes, de los máximos dirigentes del «aparato militar» de ETA, Jua Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Múgica Goñi. Una de las últimas fechorías de estos dos cabecillas fue mantener días antes una cita con Oscar Celarain y Andoni Otegi para, primero, felicitarles personalmente por su «hazaña» de Santa Pola y, después, para ordenarles que regresaran a España con el objetivo de emprender una nueva campaña de atentados terroristas.

Precisamente, ambos fueron detenidos un día antes de que cruzaran la frontera por la provincia de Guipúzcoa. Su destino era Guipúzcoa y su primer objetivo, hacer estallar un potente coche bomba contra una patrulla de la Ertzaintza. La Policía autónoma vasca se había convertido de nuevo en uno de los objetivos prioritarios de ETA, después de que el portavoz de Batasuna amenazara a sus agentes si se implicaban en el cierre de sedes de la coalición proetarra. Pero la Ertzaintza se implicó por imperativo legal, pese a las reticencias del Gobierno vasco y del rechazo de los partidos que lo componen.

Tras el plan de atentar contra la Ertzaintza los dos etarras tenían previsto extender su ofensiva criminal por diversos puntos de España a modo de enésimo «comando itinerante».

«Hijo de la ira», miembro de Ekin
Oscar Celarain es otro «hijo de la ira». Su padre, Pedro María Celarain, está preso en España tras ser extraditado por las autoridades de México en 1998. Antes de dar el salto a ETA, Oscar Celarain se ejerció en la «escuela de prácticas» de terroristas que supone la «kale borroka». Así, participó en el lanzamiento de cócteles molotov contra dos autobuses en la localidad guipuzcoana de Villabona, en 1995, y en el incendio de un vehículo de la Ertzaintza, un año después, entre otras acciones criminales. Andoni Otegi es miembro de Ekin y constituye, por tanto, la enésima prueba de las conexiones entre ETA y su entramado político.

«Lo pagarán caro y pronto»
Un día después de la tragedia provocada por ETA en Santa Pola, el presidente del Gobierno, José María Aznar, prometió que sobre sus autores caería, más pronto que tarde, todo el peso de la Ley. Así, tras su tradicional entrevista de agosto con el Rey en el palacio de Marivent, Aznar dejó claro su compromiso: «van a pagar por lo que han hecho, van a pagar caro y espero que pronto». «No estoy hablando de ninguna venganza -dejó claro-, sino de una justicia recta e implacable que caiga sobre ellos con todas las consecuencias». La matanza de Santa Pola, además, supuso la cuenta atrás para el inicio del proceso dirigido a la ilegalización de Batasuna. «Hasta aquí hemos llegado», sentenció el presidente del Gobierno, recogiendo el sentirr de la inmensa mayoría de la población. «No estoy dispuesto a permitir que la basura de los dirigentes de Batasuna se sigan paseando impunemente por la calle mientras los españoles enterramos a víctimas inocentes, niños incluidos».

Portazo al PNV
Expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC interpretaron el brutal atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil como «un portazo» a los intentos del PNV de reeditar por aquellas fechas el pacto de Estella. Los nacionalistas vascos pretendían arrancar una tregua a cambio de un proyecto soberanista. Durante aquellas semanas el partido de Xabier Arzalluz había intensificado sus intentos para contactar con el dirigente del «aparato político» de ETA, Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza», a través de emisarios de segunda fila. «Pero todas las gestiones de los nacionalistas resultaron infructuosas porque hoy por hoy ETA no quiere mantener un contacto directo con el PNV». «ETA -insisten los citados medios- no quiere ahora un marco de diálogo con el PNV. Le envía mensajes para que definitivamente rompa con la Constitución y el Estatuto y, luego, le dice, ya hablaremos. No quiere que el partido de Arzaluz le de más largas, como hizo en Estella», añade los mismos medios.

Respuesta a la negociación
Y su mensaje fue el brutal atentado de Santa Pola. No es nuevo que cuando se llama a la puerta de ETA para dialogar, los terroristas respondan de la única forma que saben, con el asesinato. Cuando en diciembre de 1987 emisarios del Gobierno de Felipe González desfilaron por Argel para preparar un marco de negociación con la banda, ETA respondió con el atentado mediante coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza.

En agosto de 1991, el mismo día en que Xabier Arzalluz interrumpía sus vacaciones para decir que había perspectivas de tregua, el «comando Donosti» asesinó a dos guardias civiles en la localidad guipuzcoana de Oyarzun.

Mayor contrapone su modelo de unidad de España al del PSOE
Rato ofrece a los socialistas pactar una nueva Ley del Suelo
PILAR MARCOS | Trujillo El País 5 Noviembre 2002

Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato, dos de los candidatos a la sucesión de José María Aznar al frente del Partido Popular, expusieron ayer en Trujillo (Cáceres) cuál es, para ellos, la esencia de su partido. Mayor argumentó que el PP "garantiza la fortaleza democrática de España" y pronosticó que si los socialistas llegaran a La Moncloa en 2004, cambiarían el "marco político y jurídico" de España para "dar satisfacción" a los nacionalistas con los que "se han asociado" en su "proyecto de todos contra el Partido Popular". Rato ofreció al PSOE pactar una nueva Ley del Suelo para que baje el precio de la vivienda.

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, aseguró que el PP es el partido que "garantiza la igualdad de oportunidades".

Los cargos provinciales del PP reunidos en Trujillo tuvieron ocasión de escuchar dos formas de entender el proyecto político popular y las claves para hacer frente a la oposición socialista. Por la mañana, Jaime Mayor proclamó que el "fortalecimiento democrático de España es lo que caracteriza a los Gobiernos de José María Aznar". Contrapuso ese "fortalecimiento a la vuelta a la cultura del tránsito o el cambio" que, según él, pretende el PSOE. Aseguró que "el socialismo español no es sólo socialismo, sino socialismo más nacionalismo", pues son nacionalistas los partidos con los que el PSOE gobierna en Baleares y Aragón.

Según Mayor, "en Cataluña es más nacionalismo que socialismo, e incluso en el País Vasco hay más de una voz relevante que recuerda que su papel debe ir más a lograr la concentración con los nacionalistas que a fraguar la alternativa democrática".Mayor Oreja planteó que, en los últimos 25 años, en la historia de España ha habido "tres grandes proyectos" políticos: la transición, el cambio y, ahora, "el fortalecimiento de España", una fase "protagonizada por el PP y Aznar. Explicó que "fortalecimiento es atreverse a hacer lo que otros no se atrevieron a hacer", como por ejemplo el Plan Hidrológico Nacional, la reforma de la Educación, la ley de Partidos, el equilibrio presupuestario o la reducción de impuestos. "Fortalecimiento no es tránsito ni cambio, es reforma, esfuerzo y saber centrarse en los problemas reales", es "fuerza en las convicciones y confianza en la sociedad" y es "lo contrario del autoritarismo y de la arbitrariedad", subrayó.

A juicio de Mayor Oreja, el PSOE sólo busca aglutinar a "todos contra el PP", porque "está obsesionado con la fortaleza democrática" que representan los populares.

El único proyecto que tienen los socialistas, remachó, es el de "todos contra el PP".La estrategia con la que debe contestar el PP es, según Mayor, atrincherarse en su "no a la ambigüedad", y hacerlo "por convicción" y "porque hay una mayoría de españoles que desea la fortaleza democrática de España".

Por la tarde intervino Rato. Arrancó comparando al PP, que "hace sus programas electorales para cumplirlos, porque gobernar es eso", con el PSOE que, a su juicio, no cumplió ni su programa de 1982. Tras esta acusación a los socialistas, Rato les reclamó una "modesta" medida de regeneración democrática: que "cuando vuelvan al Gobierno, cuando les toque, no pidan como en 1982 a los funcionarios que digan de qué partido son, y a los que no tengan carné les corten la carrera" en la función pública.

Tras esta acusación, este vicesecretario general popular y vicepresidente del Gobierno pidió a sus compañeros de partido "una campaña electoral limpia, en la que se comparen los modelos políticos". Definió al PP como "el partido de la igualdad de oportunidades y de las reformas para que todos tengan una oportunidad si se esfuerzan para ello".Argumentó que "ahora, como todo el mundo habla de igualdad de oportunidades, el PP ha ganado la batalla ideológica" y "es el partido del progreso".

Tras enumerar las medidas que, a su juicio, avalan esa apuesta por la igualdad de oportunidades -bajada de impuestos, equilibrio presupuestario, reformas educativas...-, Rato reconoció que la carestía de la vivienda es una rémora en esa política que propugna que todos tengan una oportunidad. Para solventarlo, el vicepresidente económico propuso al PSOE pactar una nueva Ley del Suelo, pues la escasez de terreno edificable es, en opinión del vicepresidente segundo, la principal causa de la carestía de la vivienda.

Admitió que hay otras causas, como la escasez de pisos de alquiler y lo desorbitado de los precios de las viviendas para los jóvenes y los ciudadanos con rentas bajas y medias. Pero defendió que la vivienda no es un problema nuevo y esgrimió la batería de medidas que ha puesto en marcha el Ministerio de Fomento en el Plan de Vivienda 2002-2005 y las nuevas medidas fiscales que entrarán en vigor en enero para potenciar los alquileres.

Candidatos para Euskadi
El coordinador de organización del Partido Popular, Pío García Escudero, anunció ayer en Trujillo que pedirá a los responsables provinciales del partido que cada una de sus organizaciones territoriales aporte una lista de 50 personas para completar listas del PP en el País Vasco de cara a las elecciones municipales. Fuentes del PP presentes en la reunión indicaron que la propuesta fue acogida con 'entusiasmo, ya que todo el partido quiere apoyar al PP vasco'. García Escudero añadió que el PP de Madrid, que él preside, aportará 'una lista de 1.000 personas' dispuestas a integrarse en las listas municipales del partido en el País Vasco. El objetivo de esta iniciativa es que los populares puedan presentar listas en todos los municipios vascos, de modo que 'ni una sola persona que quiera votar PP en Euskadi se quede sin poder hacerlo'.

Gobierno de Mas
Editorial El País 5 Noviembre 2002

Artur Mas, conseller en cap de la Generalitat, parece haberse salido con la suya. Ha vencido la renuencia del presidente Jordi Pujol a efectuar un cambio de Gobierno, con la mira puesta en las elecciones autonómicas previstas para dentro de un año. El objetivo del candidato nacionalista es imprimir un nuevo dinamismo al ya agostado equipo para recuperar la creciente ventaja que los sondeos otorgan a su rival socialista, Pasqual Maragall.

Para ello, Mas y los suyos deberán redoblar esfuerzos, porque la sensación de fin de etapa y la consiguiente inevitabilidad de un cambio está muy extendida en la sociedad catalana. Contribuye a ella el desánimo y la anomia de los propios dirigentes nacionalistas, en el partido y en el Ejecutivo. Baste al respecto recordar que ésta es la sexta crisis de Gobierno en los tres años transcurridos de la presente legislatura: un cambio semestral. La mejor noticia de la crisis es el relevo del consejero de Industria, el veterano Antoni Subirà, cuya vacía gestión está llena de opacidad, escándalos políticos y judiciales y tráficos de influencias. También resulta sugestiva la reducción del número de consejeros (de 15 a 13), aunque no parece que ello acabe derivando en un adelgazamiento inmediato del excesivo burocratismo imperante.

Es de lamentar que las grandes preocupaciones de la ciudadanía o los asuntos políticamente más candentes (como la seguridad, los accidentes laborales, la inmigración o los fondos para la formación de los desempleados) no dispondrán de un consejero específico. Un error de bulto es la atribución de la portavocía a Felip Puig, un protegido del entorno familiar presidencial. No por ser una de las cabezas visibles del soberanismo, sino porque cuando fue consejero de Medio Ambiente creó problemas (en el conflicto sobre el agua del Ebro o en el de la contaminación por purines) en lugar de resolverlos. El tiempo dirá si este intento de recuperar la iniciativa mejorará los servicios a la ciudadanía, servirá para poner coto al declive preelectoral nacionalista o conducirá directamente a la nada.

El Tribunal Supremo se opone a la creación de fiscales generales en la Autonomías
Redacción - Madrid.- La Razón 5 Noviembre 2002

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Francisco José Hernando, afirmó ayer en Málaga que la puesta en marcha de la propuesta lanzada por varias comunidades autónomas de crear la figura del Fiscal General regional obligaría a cambiar la Constitución española. «Se trataría de una reforma de gran calado que obligaría a cambiar la Constitución», valoró el presidente del TS y el CGPJ.

Hernando, que inauguró ayer la II edición de la Semana Jurídica Malacitana, recordó que el Estatuto del Ministerio Fiscal define como principios básicos de esta institución su unidad y jerarquía, algo que quedaría lesionado con la medida propuesta por media docena de autonomías.
«No creo que sea oportuno crear un Fiscal General por región, pues para eso existen los fiscales jefe de cada demarcación, que operan con autonomía y cumplen el principio de unidad», dijo Hernando.

«Injerencia»
En cuanto a la propuesta de que el Parlamento andaluz intervenga en la designación del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), defendida por la consejera de Justicia de la Junta, Carmen Hermosín, Hernando subrayó que se trataría de «una injerencia entre el poder legislativo y el judicial, explícitamente separados en la Constitución». Para el presidente del TS una medida así quebraría el sistema de división de poderes establecido en la Constitución».

Hernando recordó que en la actualidad es el CGPJ el que nombra el presidente del TSJA, dado que además, el máximo representante de los jueces andaluces «es una prolongación del poder del Consejo, que asume sus funciones gubernativas y jurisdiccionales».

El presidente del TSJA, Augusto Méndez de Lugo, suscribió, por su parte, la opinión de Hernando, si bien se mostró partidario de «definir la figura del Fiscal de los tribunales superiores de Justicia, dado que, hoy por hoy, apenas tienen competencias».
Por otro lado, Hernando, declaró ayer que existe «voluntad y disponibilidad económica» para implantar los juicios rápidos, que supondrán «un salto cualitativo en el tiempo de respuesta» de la Justicia, y señaló que esta voluntad está en los presupuestos de Justicia.

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