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Recortes de Prensa     Viernes 8  Noviembre  2002
Encantadores
ALFONSO USSÍA ABC 8 Noviembre 2002

Justicia y libertad
Editorial El Correo 8 Noviembre 2002

Gracias, Puig, por tus desvelos
CARLOS HERRERA ABC 8 Noviembre 2002

Tranquilo: aún te queda Ruth
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 8 Noviembre 2002

Amenazados
Cartas al Director El Correo 8 Noviembre 2002

Exiliados
Cartas al Director El Correo 8 Noviembre 2002

Vamos mal
Aleix Vidal-Quadras La Razón 8 Noviembre 2002

Iturgaiz pide a Rojo que se olvide del «Gobierno de concentración» y le recuerda el acuerdo UPN-PSN
Redacción - Vitoria.- La Razón 8 Noviembre 2002
 

Encantadores
Por ALFONSO USSÍA ABC 8 Noviembre 2002

La Sala Segunda del Tribunal Supremo tiene que estar compuesta por personas encantadoras y comprensivas. Citan a declarar por un asuntillo de nada -la explosión de una Casa Cuartel de la Guardia Civil con once muertos, cinco de ellos niños-, al etarra parlamentario «Josu Ternera», éste no se presenta, y los amables y simpáticos magistrados de la Sala Segunda, por medio del magistrado instructor, tiran un poquito de las orejas al incompareciente y le invitan a visitar la sede del Supremo el próximo día 13 de noviembre. El cordial magistrado instructor, que tiene un corazón que no le cabe en el pecho y una ingenuidad como la de Heidi en sus días más tontos, ha dicho «que no hay riesgo de fuga». A todas estas, el bien tratado Urruticoechea, lleva mes y medio sin enseñar la nariz, no aparece por el Parlamento de Vitoria, y ha repetido que no ha pensado, en ningún momento, acudir a declarar. Entonces, el magistrado instructor, después de analizar la situación con la bondad que le caracteriza ha resuelto que no hay riesgo de fuga. En eso tiene razón. Una persona a la que le falten las dos piernas no tiene riesgo de quedarse cojo, lo mismo que no presenta riesgo de fuga un individuo que ya se ha fugado.

Además, que el atentado que ordenó llevar a cabo «Josu Ternera» cuando era el máximo responsable de la banda terrorista ETA, se produjo en 1987. El próximo 11 de noviembre se cumplen quince años de aquel suceso. En el fondo fue un delito por convicción, como califica la adorable juez Ruth Alonso a los crímenes de la ETA. Urruticoechea estaba convencido de que tenía que ordenar la ejecución del convincente atentado y los ejecutores no dudaron en culminarlo convencidos de que el convencimiento de su jefe era consecuencia de su profunda convicción. Y entonces asesinaron por convencimiento unánime a once personas, guardias civiles y familiares, con cinco niñas de por medio, que eran hijas de guardias civiles y la juez Ruth Alonso está convencida de que matar a cinco hijos de «chacurras» -los perros del cantante Paco Ibáñez-, es menos grave que asesinar a cinco hijos de jueces y magistrados. En el segundo caso se trataría de un crimen horrendo, y en el primero de un crimen por convicción.

Todo ello, es un suponer, es lo que ha convencido al magistrado instructor de la Sala Segunda del Tribunal Supremo para actuar con benevolencia y sencilla cordialidad con «Josu Ternera». Si el Tribunal Supremo nos cita a usted, lector, o a mí, para que acudamos a declarar un día tal y a tal hora, y no comparecemos, y además no justificamos la ausencia, y encima declaramos en un periódico que no nos sale del forro de los bombachos respetar el llamamiento de la Justicia, usted, lector o yo, seríamos buscados, capturados y detenidos inmediatamente, entre otros motivos, por evidencias en el riesgo de fuga. Que usted, lector, y yo, tenemos un aspecto de fugarnos que no pasaría desapercibido al señor magistrado instructor de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. E inmediatamente ingresaríamos en prisión incomunicada por cualquier falta leve, cometida sin convicción, en tanto que el principal responsable de once muertes -insisto en recordar que con cinco niñas en el lote de cadáveres-, merece toda la confianza, benevolencia y seguridad del magistrado instructor. Pues no me convence.

La representante legal del canalla protegido, Amaya Izco, viajó de vuelta a Vasconia con la alegría del deber cumplido. Ni ella misma se creía lo que terminaba de ocurrir. A estas horas, ya le habrá informado a su representado del nivel de confianza que disfruta entre los magistrados. Y mientras once paisajes de huesos duermen en once tumbas, el fugado y su letrada, a carcajada limpia, se hallarán vaciando la tercera botella de chacolí.

Justicia y libertad
Editorial El Correo 8 Noviembre 2002

Justicia y libertad' fue el acertado lema escogido para rendir homenaje a José María Lidón al cumplirse el primer aniversario de su asesinato por ETA. Una breve frase que resume todo lo que el magistrado de la Audiencia Provincial de Vizcaya encarnaba, por profesión, convicción y compromiso diario: un concepto de la convivencia fundado en el derecho y la tolerancia, en la confianza en las sociedades libres y democráticas. Un compromiso que le costó la vida, porque el terrorismo es incapaz de soportar la dignidad, pero que tal y como se demostró ayer ha germinado en estos doce meses de dolor, de impotencia y de rabia para su familia y para quienes disfrutaron de la proximidad de un juez, de un catedrático y de una persona buena y honesta.

Toda sociedad, y muy especialmente la vasca, necesita rendir tributo a los artífices de su existencia, a quienes tejen su normalidad y son capaces de llevar su entrega más allá de su propia seguridad. La memoria de las víctimas, el recuerdo del sufrimiento, han de estar siempre presentes como un acicate ante la barbarie y las ofensivas inhumanas del terror. Con el asesinato de José María Lidón se intentó minar uno de esos pilares fundamentales de nuestra sociedad: no es posible la libertad ni la democracia sin Justicia, sin instancias que protejan los derechos fundamentales y los preserven. La obstinación criminal de ETA con la Judicatura pretendía y pretende ganar espacios de impunidad en los que la Ley no sea aplicada o donde el rigor sea menguado por el chantaje y la amenaza. De ahí la trascendencia de que la sociedad apoye y robustezca a una institución esencial y vital para doblegar al terror.

En ese sentido, la presencia solidaria en Bilbao de los presidentes de las cortes supremas de los Estados de la UE y de los tribunales europeos debe llevarnos a una doble reflexión. La primera, que su propia estancia denuncia que en este rincón de Europa todavía la Justicia debe ser arropada porque se la violenta, porque su administración está sometida a una coacción inadmisible. La segunda, que el proceso abierto hacia la constitución de un espacio europeo común para la Ley y la Justicia avanza imparable y que la pretensión de ETA y de la izquierda abertzale de 'internacionalizar el conflicto', como si el asesinato tuviera razón de ser por la agresión de un imaginario Estado antidemocrático y opresor, ha sido definitivamente arrumbada por el respaldo unánime y directo de las principales instancias de la Unión.

Un año después, y aunque se ha atemperado la campaña de deslegitimación de la Judicatura en el País Vasco que precedió al asesinato de José María Lidón, los 270 jueces y fiscales que ejercen su cometido en Euskadi siguen sometidos a una tensión y un escrutinio permanente que en nada favorecen su labor. Éste es, quizá, el mayor homenaje que se le podría hacer a José María Lidón: el respeto por la que fue su profesión y su vocación. Y ello incluye asumir que magistrados, policías, funcionarios, sin importar a la administración a la que estén adscritos, son ciudadanos vascos y al servicio de la sociedad vasca.

Gracias, Puig, por tus desvelos
Por CARLOS HERRERA ABC 8 Noviembre 2002

LA repentina obsesión por la seguridad que ha aflorado en los miembros de la propaganda política de la Generalitat de Cataluña ha conseguido enternecer, a buen seguro, a las autoridades correspondientes de la Guardia Civil y, por extensión, a todo el Ministerio del Interior. En un último panfleto editado por las huestes de Felipet Puig, el Consejero de la cosa obrante catalana, un providencial y vigilante lápiz ha eliminado del paisaje una escasamente ondeante bandera española que coronaba la Casa Cuartel de la Benemérita que, de forma inoportuna, alguien construyó un buen día justo en el tramo de calle en el que se acaba de trazar una reforma urbana. Todos estamos conmovidos. Tantísima sensibilidad en el desvelo por la integridad de los agentes y sus familias ha venido a demostrar que los técnicos de la dicha Consejería tienen una fe inquebrantable en la difusión de sus pasquines, lo cual también es enternecedor, y un inconfesado temor por las consecuencias de la circulación de este entre los círculos terroristas.

Efectivamente, una enseña nacional en el paisaje urbano de la Cataluña profunda -aunque difícilmente se pueda apreciar a la misma en la fotografía ya que la ausencia de viento la mantenía prácticamente recogida- es una invitación velada a la revuelta o a la acción directa. Como es sabido, los enemigos del Instituto Armado que estudian los terrenos de su actuación criminal ignoran que en cada ciudad española existe una Casa Cuartel -con el obsceno «Todo Por La Patria» en su frontis- y que esta es fácilmente localizable en cualquier guía telefónica; antes bien, los terroristas que matan Guardias Civiles y familias enteras de Guardias Civiles acostumbran a consultar los folletos publicitarios de las mejoras de los accesos viales a cualquier ciudad española, incluida, por supuesto, Gerona. Evitando la bandera española se evita que cualquier indeseable se aperciba de la existencia de un objetivo evidente y, de paso -habrá pensado algún previsor estratega nacionalista- se evita que la excitable sensibilidad de la ciudadanía catalana enloquezca ante la visión inoportuna de una enseña que no es la propia. Imagino que de haber estado en el camino de las obras de Puig, pongamos por caso, el Consulado Norteamericano o el Liceo Francés, la eficacia del borrador digital hubiese sido la misma: las banderas estadounidense y francesa habrían desaparecido ante el temor de que algún integrista islámico subido de Corán o algún corso inflamado pudieran urdir un repentino plan destructor. Como sabemos todos, tanto islamistas como corsos acostumbran a desayunarse todas las mañanas con la consulta pormenorizada de las mejoras de los accesos viales de la Generalitat de Cataluña, tan llenas de aventura, de literatura, de pasión.

La excesiva sensibilidad de los rancios españolistas ha llevado a que alguno de ellos especule con la posibilidad de que la roja y gualda haya sido borrada por ser la bandera que es. Son ganas de malmeter. Son ganas de no querer reconocer la exquisita sensibilidad de Puig, de Convergencia, del mismísimo Pujol, para el que España resulta, como ya dijo, una «realidad entrañable». Se ha llegado a decir que padecen un incurable síndrome de paranoia política y que su obsesión por eliminar los símbolos comunes les lleva hasta situaciones absolutamente absurdas. Eso es no querer ver que en el fondo de sus almas reposa el espíritu apaisado de un astuto y perspicaz agente de contraespionaje. Nada de paranoias. Son, sencillamente, precavidos y su enseñanza ha abierto tantos ojos que ya se está debatiendo en Madrid si retirar la Bandera que ondea en el Palacio de Comunicaciones -no vayan a deducir los enemigos del orden que es la sede de Correos-, la que se mece en el balcón del Palacio Real y la que luce el Ministerio de Exteriores. Cualquier precaución es poca cuando se trata de la seguridad de todos.

carlos@carlosherrera.net

Tranquilo: aún te queda Ruth
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 8 Noviembre 2002

Anda Ternera recordando en los artículos su brillante pasado ¬que consistía en poner una diana en la cabeza de los enemigos del pueblo vasco¬, pero, de ese modo cobarde que tienen los terroristas de hacer las cosas, no se ha presentado ante la Justicia para que sus actos sean juzgados según las leyes democráticas y no según sus propias manías. Sus miedos son estúpidos: ¿Si aún le queda Ruth!, esa brillantísima profesional de la judicatura cuyo comportamiento ha sido avalado por los prohombres del CGPJ, todos y cada uno de los cuales llevan escolta para impedir su asesinato por parte de los delincuentes a los que Ruth, brillantísima profesional, pone en la calle. Insisto en la pregunta que casi siempre hago: ¿por qué tenemos que pagar escolta a estos señores?
Ruth soltará a Ternera antes de que el Telediario termine de dar la noticia de que tiene que entrar en prisión. Por buen comportamiento: ¿nunca mandó que la asesinaran a ella ni a ninguno de su familia! ¿Se necesita mejor comportamiento?

Ahí están los jueces: insolidarios vestidos de togas negras, como cuervos. Y el Tribunal Supremo aún no se ha pronunciado sobre la ilegalización de Batasuna. Hay que temerse lo peor. Es insensato mantener en manos de esta gente con escolta nuestro futuro en paz y en libertad, porque no lo entienden. Administran la Justicia democrática pero no están dispuestos a defender la Democracia del terrorismo. Estudiaron una vez en su vida para sacar sus oposiciones y, lo hagan bien o lo hagan mal, no pueden ser despedidos como cualquier profesional cuando se equivoca gravemente. Y aquí andamos: soportando.

Amenazados
Lucía Cristóbal/Portugalete. Vizcaya Cartas al Director El Correo 8 Noviembre 2002

La nuestra es una sociedad satisfecha con su nivel de vida. Pero a poco que nos fijemos nos daremos cuenta de que ese bienestar es ficticio, porque en Euskadi no todos disfrutamos de la misma libertad. El nuestro es el único país de Europa en el que la oposición debe ir escoltada, el número de colectivos sociales amenazados es cada vez mayor y la amenaza terrorista se extiende a todo aquel que se opone a la estrategia totalitaria de ETA y su entorno. En fechas recientes se ha conmemorado el 5º aniversario del Guggenheim. La víspera de su inauguración, ETA asesinó al ertzaina Txema Agirre, y en la plaza que lleva su nombre Gesto por la Paz realizará mañana un acto en contra de la violenta e inhumana persecución ejercida por el entorno etarra contra todo aquel que no comparte su estrategia de muerte. Nuestro deber como ciudadanos/as es apoyar a aquellas personas cuyo trabajo hace de la democracia un ejercicio posible. De lo contrario, estaremos renunciando a nuestra propia libertad.

Exiliados
Óscar Rodríguez Vaz/Secretario general de Juventudes Socialistas de Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 8 Noviembre 2002

Hace unos días tuvimos que desayunarnos con este titular en un diario: 'Lakua quiere repatriar a descendientes vascos para lograr mano de obra'. «El Gobierno vasco -decía la información- pretende repatriar anualmente a un centenar de descendientes vascos residentes en Argentina y Venezuela hasta 2004 para dotarse de mano de obra cualificada en los sectores en los que Euskadi tiene carencia». ¿Puede ser que los sectores afectados sean el educativo o el judicial? ¿Pueden ser, quizás, el político o el empresarial otros de los sectores especializados en los que no disponemos de mano de obra? A ver si de una vez se le ocurre al Gobierno vasco centrar sus esfuerzos en repatriar a los más de 200.000 exiliados vascos que han tenido que abandonar Euskadi por la presión terrorista y fascista a la que los desobedientes con el régimen nacionalista se ven abocados -sin menoscabo de la necesaria solidaridad con los descendientes de vascos en Latinoamérica-.

Vamos mal
Aleix Vidal-Quadras La Razón 8 Noviembre 2002

Una condición indispensable para que la cohesión nacional se mantenga frente a las tensiones disgregadoras provocadas por los nacionalistas y para que la lucha contra ETA sea eficaz es que los dos grandes partidos nacionales actúen en ambos terrenos de manera coordinada, poniendo el interés del Estado por encima de consideraciones electorales. El Pacto por las Libertades y la Ley de Partidos ofrecen dos excelentes ejemplos de la verdad incontestable de esta afirmación. Por desgracia, si bien tanto el PSOE como el PP son perfectamente conscientes de la necesidad de una acción conjunta en el segundo de los dos problemas mencionados y obran en consecuencia, manifiestan una preocupante proclividad a flaquear en lo que se refiere al primero. Estamos asistiendo en estos días a un áspero cruce de críticas y reproches entre Gobierno y principal fuerza de la oposición en torno a sus respectivas posiciones respecto a la Constitución y los Estatutos de Autonomía que, como es lógico, hace las delicias de Arzallus, Pujol y sus cohortes.

Las legislaturas 1993-1996 y 1996-2000 demostraron que cualquier pretensión de aplacar a los particularismos secesionistas mediante avances descentralizadores, por significativos que éstos sean, se revela a la larga inútil. No solamente los nacionalismos vasco y catalán no se tranquilizan al ver satisfecha reivindicación tras reivindicación, sino que su apetito competencial y su propósito soberanista se intensifican haciendo bueno el proverbio popular «Pedir y rascar, todo es empezar». Tras tres reformas sustanciales del sistema de financiación autonómica y una serie de traspasos que han incrementado el autogobierno del País Vasco y de Cataluña a lo largo de la última década hasta niveles comparables o incluso superiores en algunos aspectos a los existentes en los estados compuestos más federalizados del mundo, las exigencias indisimuladamente rupturistas se suceden sometiendo irresponsablemente a la ciudadanía a un permanente clima de incertidumbre y de zozobra. La tesis, a estas alturas de la película, de que medidas como una mejor adaptación del Senado a la pluralidad de España o una modificación de la composición de la representación española en los Consejos europeos solucionará definitivamente la llamada «cuestión nacional», únicamente puede responder a una maniobra preparatoria de una eventual mayoría relativa en el Congreso en 2004.

Es una lástima que Zapatero sea receptivo a los cantos de sirena que le llegan desde Barcelona y San Sebastián porque está más que probado que la neutralización de los nacionalistas mediante la complaciente operación de subirse a su carro no sirve más que para darles alas. Si la colaboración leal de los dos grandes partidos en la defensa firme del orden constitucional se quiebra y se vuelve a los coqueteos con los cultivadores obsesivos de la identidad, iremos mal, y de mal a peor.

Iturgaiz pide a Rojo que se olvide del «Gobierno de concentración» y le recuerda el acuerdo UPN-PSN
Redacción - Vitoria.- La Razón 8 Noviembre 2002

El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, pidió ayer a Javier Rojo que se olvide del «Gobierno de concentración» PP-PSE-PNV y solicitó al PSE-EE que «siga el ejemplo» de los socialistas navarros y se pueda llegar a un acuerdo para presentar listas conjuntas en los municipios en los que ambos partidos tengan dificultades para hacerlo en la Comunidad Autónoma Vasca.
En declaraciones a Efe, Iturgaiz se refirió al acuerdo alcanzado el miércoles por el presidente del Gobierno de Navarra y de UPN, Miguel Sanz, y el secretario general del PSN, Juan José Lizarbe, para impulsar candidaturas municipales independientes frente a Batasuna en la Comunidad foral. Iturgaiz, quien recordó que el PP vasco ya formuló una propuesta de este tipo hace varios meses, aplaudió esa decisión y lamentó que en su día fuera rechazada por los socialistas vascos.

«Espero que después de lo ocurrido en Navarra el PSE-EE reflexione y se pueda llevar a cabo algún tipo de debate para presentar listas conjuntas de los constitucionalistas en los municipios en los que podamos tener problemas a la hora de afrontar las elecciones» del próximo mes de mayo, añadió.
El presidente de los populares vascos insistió en que «los que estamos amenazados, los que estamos en la diana, tenemos que estar juntos, por encima de las ideologías y de los proyectos, las siglas y los símbolos». A su juicio, hacer listas conjuntas entre PSE-EE y PP es una «necesidad que nos está demandando gran parte de la sociedad vasca y navarra que quieren vernos juntos en los municipios en los que no podemos afrontar las elecciones en las mismas condiciones que los nacionalistas».

Y es que los líderes de UPN y PSN decidieron el pasado miércoles presentar listas conjuntas en aquellas poblaciones donde tengan dificultades para configurarlas, y haya opciones que la marca electoral que presente el entorno proetarra pueda obtener importantes resultados electorales. En este pacto no ha querido entrar Izquierda Unida, que prefiere hablar de alianza de la izquierda que de alianza contra los violentos.

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